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sábado, 30 de mayo de 2020

El señor del acero (Yaroslav)


El director y fotógrafo kazajo Dmitriy Korobkin, de 46 años, aunque formado en Uzbekistán, pero seguramento de origen ruso nos presenta uno de los hitos de la compleja formación de Rusia. Tras debutar en 2005 como foógado en 2010, con 36 debuta con la película Yaroslav. Tysyachu let nazad, que se vino a llamar en España El señor del acero (Yaroslav) . 

Tras la misma su carrera se ha centrado en telefilmes y series televisvas como Kuba. En este caso trabajó para la Productora Anno Domini Company con la participación de Vadim Byrkin como productor ejecutivo, Anastasiya Pelevina y Oleg Surkov manejando un presupuesto de $5,000,000. La película sigue el guion de Koshkina Marina y Vanity Vercetti como traductor. 

El encargado de la banda sonora es Dmitriy Dankov, Andrey Komissarov y Gleb Matveychuk quedándose Dmitriy Korobkin como responsable de la fotografía. En el montaje está Dmitriy Chestyakov. 

El reparto lo integran Aleksandr Ivashkevich como Yaroslav, Svetlana Chuykina como Raida, Alexei Kravchenko como Harald, Viktor Verzhbitskiy como Sviatozar, Valeri Zolotukhin como el chamán del clan de los osos Churillo, Pavel Khrulyov como Vend, Elena Plaksina como Zhelana, Fedor Shuvalov como Ilyusha. 

La historia comienza a comienzos del siglo XI en Rusia o Rus. "Kievan Rus" está compuesto por los principados que están gobernados por los numerosos hijos del Gran Príncipe Vladimir de Kiev. Los príncipes por medio de sus hombres recaudan los tributos y luego se lo envían a su padre en Kiev. En el noreste de Rusia se encuentra el principado más distante de Kiev: Rostov. 

El príncipe Vladimir envía a su hijo Yaroslav (Aleksandr Ivashkevich ) , uno de los más jóvenes, a gobernar en Rostov, cuando cumple 11 años. 

Jaroslav crece bajo la tutela de los boyardos, que dirigen el principado, mientras que él es pequeño. Al crecer, Jaroslav toma el poder en sus propias manos, expande el principado y controla las nuevas tierras. Pero esta no es una tarea fácil. Partidas de bandidos siguen controlando los bosques, los caminos y ríos de Gardariki (lo que más tarde sería Rusia). Su principal ocupación es la trata de esclavos. Estas bandas venden gente a los esclavos a los búlgaros y a los jázaros, y envían a los esclavos para revenderlos a los confines del Volga. 

Cada vez más, el escuadrón de Jaroslav busca tributos y encuentra asentamientos vacíos y saqueados de las tribus Meria en las más alejadas tierras de la región de Rostov. 

Ante esto el joven príncipe Yaroslav lucha contra los ladrones, las tribus y los invasores que , a veces, como ya habían hecho otros príncipes como los de Kiev y Nóvgorod cuenta con los varegos que no dejan de ser mercenarios que trabajan al mejor postor algunos de los cuales se convierte en hombres cercanos al rey como Harald ( Alexei Kravchenko) . 

Yaroslav intenta ganarse la confianza de pueblos todavía no cristianizados que pretenden mantener sus costumbres al margen de las autoridades. 

Tras llegar a una aldea que acaba de ser arrasada por los ladrones el príncipe junto con Harald y uno de sus boyardos de confianza. Así que tras liberar a los campesinos que iban a ser esclavizados descubren como el carro de los impuestos ha sido asaltado, algo extraño, pues solamente las autoridades saben de su ubicación. Casi de inmediato son atacados por una horda. 

Los hombres de Yoroslav se defienden en un punto estretégico donde se alza un santuario pagano, frente al extremo de un gran meandro. Tras repeler el ataque se dan cuenta de que están en territorio de un pueblo asalvajado y pagano, los osos. 

Poco después descubren merodeando a una mujer del clan, Raina (Svetlana Chuykina) que es presa, aunque por orden de Yaroslav se le trata humanamente y se le da de comer. A la mañana siguiente Yaroslav ordena al boyardo ir a Rostov, mientras él acompañado de Harald y otros hombres deciden ir al poblado de los Osos para entregar a Raina y establecer una alianza con ellos. 

Sin embargo, estos no le dan opción pues los asaltan en el bosque deteniendo a Yaroslav y abanadonando a Harald al que creen muerto. 

Mientras en Rostov el boyardo se entrevista con el hombre de confienza de Yaroslav que sospecha de la traición de alguien de la corte dado que nadie, salvo ellos, sabían el camino que iba a tomar el carro de los impuestos. 

En la aldea del Oso, el viejo rey padre de Raina es consciente de la mala situavción en la que se encuentra el grupo. Su heredero ha muerto y la persona que aspira a la jefatura del clan Wend ( Pavel Khrulev ) un joven impulsivo que quiere casarse con Raina. La idea es , de inmediato sacrificar a Yaroslav. 

Sin embargo, Raina se siente en deuda con él y pretende que no sea sacrificado. Un ataque de los ladrones a la aldea va a permitir que Jaroslav, un hombre que tiene de vez en cuando recuerdos de su madre que le dejó muy joven y de la herida que le hace caminar con dificultad, consigue escapar en pleno ataque. Pero los osos contarán con un aliado sorprendente: un oso que permite poner en retirada al enemigo. 

Yaroslav es nuevamente detenido y va a ser sacrificado cuando el oso vuelve a aparecer atacando al jefe de la tribu, pero la intervención del príncipe es determinante para salvarlo. Desde ese momento Yaroslav es aceptado por la comunidad especialmente por el chamán Churillo ( Valeri Zolotukhin) y por Raina, con la que inicia una relación. 

Mientras en Rostov, la corte vive entre sospechas sobre algunos de los boyardos tal y como descubre Harald al llegar. Éste a su vez amntiene una relación secreta con Zhelana (Elena Plaksina) una de las nobles que está prometida con Yaroslav y que está al cuidado del pequeño hijo de Yaroslav. 

Por su parte, en la aldea perdida de los Osos Yaroslav enseña a Churillo el poder de la fe cristiana y afianza su relación con Raina. 

Los de Rostov que saben que el Príncipe se encuentra con los Osos deciden atacar el poblado. En el fondo, Harald que es el cabecilla de la traición lo que quiere es acabar con unos y otros para hacerse con el poder. Al iniciar la expedición proyecto es secuestro del hijo de Yaroslav, pero inesperadamente mata a Zhelana que ha descubierto el complot. 

Mientras una acción militar deja bien claro que los varegos de Harald pretenden hacerse con el poder algo que impiden unos y otros. 

Por último se produce lo esperado, el enfrentameinto entre Harald y Yaroslav que acaba con la muerte del primero en combate y tras eso la fundación de la ciudad proyectada a orillas del Volga en su confluencia con el río Kótorosl como puesto de avanzada del principado de Rostov y que llevará el nombre del príncipe: Yaroslavl, una ciudad que muestra en su escudo culminado con una corona un oso que porta un hacha en recuerdo de la historia de su origen. 

La película acaba que Yaroslav sería más tarde tres veces gran príncipe de Nóvgorod y Kiev, uniendo temporalmente ambos principados. Durante su largo reinado, la Rus de Kiev alcanzó el apogeo de su florecimiento cultural y poder militar. 

La película rodada en ruso en 2009 en el distrito de Tutaevsky de la región de Yaroslavl , donde se construyó una ciudad de madera en 6 meses. Para reproducir la época, se utilizaron archivos de las Reservas del Museo de Yaroslavl y Rostov.

La película se estreno en la ciudad protagonista y en el conjunto de Rusia en octubre de 2010 consiguiendo en taquilla unos $1,612,861.

La película pretendía conmemorar el primer milenio de la ciudad de Yaroslavl. Contó con el asesoramiento histórico de Sergey Kainov.

La historia de la producción se remonta al año 2008 cuando Roskultura celebró un concurso que ganó la Productora Anno Domini  y que se convertió en uno de los primeros proyectos independientes centrados en el cine. Se firmó un contrato estatal por el apoyo de 1 millón de dólares . Los $ 4 millones restantes fueron fondos propios de la compañía e inversiones privadas.

Originalmente se planeó gastar 10-12 millones de dólares, pero el presupuesto de la película se redujo debido a la crisis económica , que permitió reducir el costo de los servicios, alquileres y pagos a especialistas y actores. Los residentes de Tutaev , así como los actores locales, estuvieron involucrados en escenas colectivas de movimientos de masas.  

De la crítica poca información manejo. Para Fausto Fernández en sus tweets señala que es una película fachorra y sobrealimentada. 

En ABC Play nos cuentan que "El director Dmitriy Korobkin y la guionista Koshkina Marina debutan en el mundo cinematográfico con esta película histórica repleta de acción y aventuras que se remonta a los orígenes de la nación rusa y que recrea la historia de Yaroslav I el Sabio, tres veces gran príncipe de Nóvgorod y Kiev, y que unió temporalmente ambos principados. Cabe destacar que la cinta fue creada como parte de la preparación del aniversario milenario de la ciudad rusa de Yaroslavl. El encargado de dar vida a este personaje es Aleksandr Ivashkevich ("Ivan Groznyy"), secundado por otros intérpretes de origen soviético como Aleksey Kravchenko ("Masacre (ven y mira)"), Svetlana Chuykina ("Brigada") o Viktor Verzhbitskiy ("Guardianes de la noche"). 

La película, nada del otro mundo, es un ejemplo de lo que últimamente vemos del cine ruso, una apuesta por el cine histórico tan de moda en el país en el que el partido de Putín, la Gran Madre Rusia, fomenta con el fin de aleccionar a sus ciudadanos de su complejo pasado , en el que únicamente los valores de los rusos así como su coraje y honestidad son los que han de presidir en la vida cotidiana. Por eso nos muestra a los héroes surgidos del pueblo, juntocon toda una muestra de personajes que lo rodean y las dificultades vividas para que Rusia llegara a ser lo que es producto de sus victorias, derrotas, aciertos y errores, pero sobre todo de virtudes en lo que ante todo está la fuerza de la fe. No olvidemos el nombre de la productora: Anno Domini Company.


sábado, 22 de febrero de 2020

Skif , el escita


El último guerrero o Skif o El escita o The Last Warrior es una película de cine ruso que vi por recomendación de Fausto Fernández , esa enciclopedia que escribe con brillantez sobre cine. Todos los días , bien de mañana, tiene a bien comentar por medio de tweets lo que emiten en las televisiones generalistas del estado y de Cataluña y además con un tono irónico brillante también lo que él considera digno de verse o al menos de no perderse, aunque el día, al menos para mi, no da para tanto. A veces sus indicaciones son al contrario, pero el morbo es el morbo y una acaba viéndolas. 

Este es el caso de una que la semana pasada, tal día como el 14 de febrero emitían el pasado viernes en Paramount Network . De ela decía el gran @faustianovich que "Sigue el lote de contemporáneas superproducciones rusas, copiando a saco a Hollywood y el cine oriental, con EL ÚLTIMO GUERRERO (Paramount, 20h). Espectacularmente aburridilla, sus elementos fantásticos sobrellevan el metraje". 

Así que ni corto ni perezoso la he visto justo una semana después. Se trata de una película del año 2018, aunque rodada el año anterior, que fue dirigida por Rustam Mosafir, un moscovita de 35 años , un director y actor, graduado de la facultad de actores del instituto de cine vgiK , responsable de las para mí Rozysk 2 (2013), Begletsy (2014) y de esta Skif (The Last Warrior) (2018). Esta última fue producida por Sergey Selyanov para la productora - Kinokompaniya - CTB Film Company y contó con la distribución de Nashe Kino y un presupuesto de $ 2,630,850. 

La película partía con el guion de Vadim Golovanov y Rustam Mosafir, la fotografía de Dzmitry Karnachyk y la música de POTIR. 


El reparto lo integran Aleksey Faddeev como Lutobor, Aleksandr Kuznetsov como Marten (Kunitsa), Vitaly Kravchenko como Yar, Aleksandr Patsevich como Vseslav, Yuriy Tsurilo como Oleg, Príncipe de Tmutarakan, Andrey Permyakov como el Lobo de Ares, Vasilisa Izmaylova como Tatyana, esposa de Lutobor, Aleksey Ovsyannikov como Luchezar, Rustam Mosafir como Kumai, Viktor Solovyov como Anagast, Saido Kurbanov como Gonczak, Elena Solomina como la partera, Aleksey Ingelevich como sacerdote de Berendeyev, Boris Zverev como Berenday, Oleg Rudenko-Travin como guardia de Perun, Aleksandr Samoylov como Troyan, Sergey Tsepov como comerciante Gojko, Andrey Fomin como Prova, Vyacheslav Yurovskikh como un escita así como Fyodor Roshchin y Mikhail Gagarin. 

La película se desarrolla en los territorios de lo que actualmente es Rusia allá por el siglo XI en un momento en que no hay ningún estado simplemente tribus que intentan controlar a otros. Estos son tiempos en que una civilización está reemplazando a otra. 

Es un momento en que los guerreros, como los escitas se han degenerado en viles mercenarios que viven del robo , atacan a la población civil. Los escitas, una vez orgullosos guerreros, se han ido. Sus pocos descendientes se han convertido en despiadados asesinos mercenarios, conocidos como los "Lobos de Ares" que asaltan poblados, haciendas y negocios como vemos al inicio, un ataque en el que participan Marten o Kunitsa (Aleksandr Kuznetsov) y el jefe de los Lobos de Ares (Andrey Permyakov). 

Poco después conocemos a Lutobor (Aleksey Faddeev ), un soldado que se involucra en conflictos internos y que sirve a Oleg, Príncipe de Tmutarakan (Yuriy Tsurilo ). 

Tras participar en un incidente demostrando capacidad y sabiduría se marcha ante la noticia de que su mujer Tatyana (Vasilisa Izmaylova) está a punto de dar a luz. Tras el feliz acontecimiento, recibe la visita de Oleg así como de otros dignatarios. 

Pero más tarde,  la aldea es atacada por los Lobos de Ares. Uno de ellos, es herido por uno de sus compañeros y abandonado a su suerte. Lutobor inicia casi de inmediato la persecución de los raptores, y aunque solicita ayuda a su señor, se le acusa de intento de asesinato, pero huye y se embarca en un peligroso viaje para salvar a su familia. 

Su guía en ese viaje y con ese objetivo es el escita herido y cautivo llamado Marten. Lutobor y Marten son enemigos. Rezan a dioses diferentes pero deben embarcarse juntos en este viaje. Se enfrentan a las salvajes estepas, a los que le persiguen y que en el fondo quieren una venganza personal por haberlos tanto la esposa como el hijo del guerrero Lutobor secuestrados por los Lobos. 


Sin embargo, el héroe no tiene la intención de resignarse al destino, y junto al escita, a pesar de las enormes diferencias entre ellos, han de sobrevivir a su viaje. 

Cuando logran acabar con todo lo que se enfrentan a ellos y aunque heridos y , a veces transformados en seres violentos como ojos, consiguen llegar al reducto de los escitas. Allí Lutobor es detenido y cuando Marten pide enfrentarse a líder de los Lobos de Ares y parece que ha vencido es derrotado. 

Tras su muerte el que reta al asesino es Lutobor , que en principio es derrotado, pero luego se vuelve a transformar en la bestia que había aniquilado a los salvajes y acaba con él. 

Una vez conseguida su victoria reclama a su mujer e su bebé, pero también le hace una proposición al jefe de los escitas para buscar cobijo en el Príncipe, cuando parece que todo se ejecuta según lo pactado,, los hombres del príncipe aniquilan a los escitas, mientras que en dolorido Lutobir se enfrenta como el último guerrero a su enemigos, siendo el inicio de su lucha el fotograma de este último guerrero. 

La filmación tuvo lugar en la República de Crimea en otoño de 2016. Filmaron cerca de Kerch , así como cerca de Yevpatoriya y Yalta . 

El filme , el segundo o tercero según fuentes de Rustam Mosafir, contó con la presencia de dos actores locales importantes: Aleksey Faddeev ("Boris Godunov") y Aleksandr Kuznetsov ("Papa, sdokhni") " 

La película se estrenó comercialmente en Rusia el 18 de enero de 2018 y luego presentada en el BIFFF, o el Festival Internacional de Cine Fantástico de Bruselas, que tuvo lugar en la primavera de 2018 con doce días de películas de género, reuniones, animaciones. La guía BIFFF describió la película como una mezcla de Gladiator, Apocalypto y Mad Max. 

La película consiguió en taquilla $ 1,053,002 en Rusia, aunque también fue estrenada en Filipina y Vietnam. 

En cuanto a las críticas en Cloneweb se dice que "Desde la primera escena, se establece el tono: fotografía sublime al servicio de una vertiginosa coreografía de combate, todo ubicado en el corazón de los magníficos paisajes de la bárbara Eurasia. Y a partir de esta premisa, la película solo está mejorando. Este aumento del placer se debe al escenario que no hace más que sorprender. Si la película comienza llevándonos por caminos predecibles, las cosas se salen de control muy rápidamente y la complicación de los problemas se vuelve cada vez más sabrosa. En primer lugar, está la constitución de nuestro dúo de héroes. Ambos son presentados como temibles guerreros de dos campos opuestos. Pero donde podríamos haber visto la fuente de un antagonismo, surgen las alianzas más emocionantes. Los dos se ayudan mutuamente y su colaboración sigue un río de sangre.

El resto de la película parece simple después: enemigos al frente, enemigos detrás y potencialmente una damisela para salvar al final del camino. Sin embargo, allí nuevamente, la película se divierte lanzando palos nuevos sobre las ruedas de nuestros héroes. Presentamos nuevas amenazas que reviven la historia, pero sobre todo hacen que cambie a nuevos tonos, tanto improbables como deliciosos. Sin embargo, el tono de la película se desliza hacia caminos más fantásticos sin dejar de ser coherente con su universo. Y esta ruptura en el tono, sin querer revelar demasiado, sumerge la película en la esfera de lo glorioso. (...) 

Finalmente, es agradable notar que la película nunca descansa en sus activos. Si adivinamos uno de los misterios lo suficientemente temprano en la historia, todavía logra sorprender en otros aspectos, hasta los últimos momentos de la película. " 

Ya en España en ABC se señala que se trata de una "Película de producción rusa que narra una historia de acción y aventuras con tintes fantásticos. Se trata de la segunda cinta como director y guionista de Rustam Mosafir, quien sitúa la trama en una antigua Europa del Este del siglo XI habitada por diferentes tribus guerreras. Una de ellas, la de los orgullosos escitas, casi ha desaparecido, y los pocos descendientes restantes se han convertido en despiadados asesinos a sueldo". 

A destacar de la mismas las coreografías y los efectos especiales, así como la fotografía. La historia básica aunque con giros de guión no deja de recordarme por momentos a Conan, por el personaje y su acompañante por el músculo exhibido, por la poca ropa en algunas mujeres, así como las tribus que aparecen colmadas de maquillaje, por las máscaras espectaculares, por las muchas traiciones, por ese tono en el que la maldad dominante puede con todo es ese mundo mítico aquí presentado como sucio, violento y cruel. 

Si lo ves no ganas mucho, pero perder, tampoco pierdes nada. Es sólo una manifestación del nuevo cine ruso de entretenimiento y una recuperación de esa civilización tan interesante, que dejó un legado tan espléndido y que , hoy, nos resulta tan desconocida: los escitas. Aunque sólo sea por ellos, merece la pena.


sábado, 27 de octubre de 2018

Attraction


Mientras zapeaba he descubierto una película con buenos efectos especiales, tanto es así que he decidido verla, aunque la decepción ha sido total y absoluta. Esperaba una película de ciencia ficción que invitaba a las catástrofes y he encontrado una versión "teenagger" pero en ruso de lo que en su momento fue Starman, eso sí falto del sentido del humor que tuvo aquella versión americana de los años ochenta dirigida por John Carpenter y protagonizada por Jeff Bridges y Karen Allen en los papeles principales. 

Lo cierto es que Prityazhenie, así se llama la película en ruso, pues éste es el origen de esta producción,  aunque yo la he descubierto con el nombre de Attraction yo esperaba que fuese una especie de Invasión a la tierra, vista hace unos años, o más recientemente Monstruoso (2008) de Matt Reeves o incluso 10 Cloverfield Lane (2016) dirigida por Dan Trachtenberg; pero no. Es una extraña mezcla de ciencia ficción, historia de amor , violencia de género , con toques de melodrama familiar.

La dirección de este engendro fue del ruso Fedor Bondarchuk, actor, productor de cine y televisión, fundador de la productora Art Pictures Studio ,presentador de televisión y director de éxito a nivel local de películas, pero también de videoclips; pero también empresario de hostelería así como empresario en salas cinematográficas y proyectos educativos vinculados con el cine o de un ente o complejo de televisión llamado Glavkino . 

Fue hijo del actor y director Sergei Bondarchuk Fedorovich y de la actriz, Irina Skobtseva. La producción fue obra de Fiódor Bondarchuk, junto a Dmitri Rudovski, Gabriel Klement, Mijail Vrubel, Aleksandr Andriushchenko y Anton Zlatopolski por medio de la productora - suya, claro está- Art Pictures Studio a la que se sumó Vodorod 2011 y contó con un presupuesto de RUR 350,000,000. 

El diseño de producción fue de uno de los productores, Gabriel Klement La película responde al guión escrito por Oleg Malovichko y Andrey Zolotarev que declararon que se inspiraron en los disturbios del dsitrito sur moscovita de Biryulyovo del año 2013 después de que se dijera que Egor Shcherbakov, un hombre de 25 años, había sido presuntamente asesinado por un migrante que "podría haber venido de Asia Central o el Cáucaso" el 10 de octubre . El día siguiente, unas 40 personas se reunieron para exigir justicia. Los disturbios se tornaron violentos cuando los manifestantes, "una multitud mixta de nacionalistas y locales", atacaron las propiedades de los inmigrantes. 

Para la música se contó con el director Ivan Burlyaev, mientras que los dos elementos más destacables de la película, según mi parece son, la fotografía de Mikhail Khasaya y los efectos especiales de Ilia Vorobev. 

El reparto lo componen Irina Starshenbaum como Yulia Lebédeva, Aleksander Petrov como Artiom y Oleg Ménshikov como el coronel Valentín Lebédev. Junto a ellos están Rinal Mukhametov como Jakon/Jariton, Nikita Kukushkin como Ruslán, Yevgueni Sangádzhiev como Pitón, Yevgueni Mijeyev como Google,Yevgueni Koriakovski como el profesor, Daria Rudenok como Svetlana Morózova, Lyudmila Maksakova como Liuba, la abuela de Yulia,Aleksandr Nikolski como el capitán de la nave (del ejército ruso), Serguéi Shatálov como Mishkin, el teniente mayor,Leonid Leftérov como guardaespaldas, Nikita Tarásov como diputado de la Duma Estatal, Serguéi Garmash como primer ministro, a los que se suman diversos actores como Aleksandr Kóltsov, Serguéi Bélov, Alekséi Maslodúdov, Antón Shpínkov, Igor Serebriani, Serguéi Barkovski, Mijaíl Mirónov, Denis Karásev, y Oleg Novíkov. 

La película se inicia en un parque moscovita en la que Yulia Lebédeva (Irina Starshenbaum) está mirando al cielo junto a su perro. Poco después nos la encontramos a la chica en una clase de ciencias en la que el profesor (Yevgueni Koriakovski) les comenta de una importante lluvia de meteoritos que tendrá lugar esa tarde noche y que será visible por todo el cielo de la ciudad. El profesor invita a todos a verla, cosa que parece satisfacer a algunos alumnos como Google (Yevgueni Mijeyev ) y algo menos a Yulia y su mejor amiga Svetlana (Daria Rudenok). Ellos parecen más interesadas en el inicio de la relación que Yulia tiene con un chico, Artiom (Aleksander Petrov). 

La lluvia de meteoritos se produce y en su caída golpea - sí, ¡sorpresa!- a un nave extraterrestre , un OVNI, que cae sobre Moscú en concreto en su distrito de Chertanovo. 

Esto hace que la mayor parte de la capital quede afectada por el impacto de la nave y se ordena el inmediato cordón sanitario sobre la zona con el fin de poder evacuar a los residentes locales para que un equipo del Ministerio de Defensa ruso trate de ponerse en contacto con los llamados “invitados”. 

El encargado de gestionar está orden resulta ser el intransigente padre de Yulia , el coronel Valentín Lebédev (Oleg Ménshikov) que desconoce que su hija Yulia, y su novio Artiom (o Tiom), quien será el principal antagonista de la película, han estado presentes en el choque de la nave contra el barrio quedando Yulia herida , salvada en última estancia por Artiom; aunque lo peor se lo lleva Svetlana que ha muerto en el impacto cuando estaba mirando a los meteoros desde tejado de un edificio. Han muerto cientos de personas. 

Tras el impacto los militares llegan a la zona y tienen un primer encuentro con los alienígenas que telepáticamente contactan con el coronal y que le piden que se abstengan de acercarse y que los dejen en paz mientras reparan la nave. 

Después de ese contacto, las autoridades, aceptando las peticiones de los alienígenas, deciden dejar de hacer contactos con ellos y permitirles arreglar sus naves (para eso son necesarias grandes cantidades de agua). El área donde se halla la nave queda cortada al tráfico y el gobierno ruso aprueba inmediatamente una ley marcial, quedando el barrio protegido por los militares, lo que generará en la población mucho descontento y rabia. 

Yulia, una vez recuperada y dolida por la muerte de Svetlana, como demuestra en clase ante el profesor, decide entrar en la zona protegida acompañado de Tiom y sus amigos. Tras colarse en la zona prohibida intentando investigar por su cuenta, Yulia casi muere al derrumbarse un fragmento del edificio . Pero es salvada "in extremis" por un alienígena llamado Jekon (o Jakon) . Los amigos de Yulia creyendo que esta siendo atacada por Jekon, se enfrentan con él y este cae desde lo alto del edificio. 

Al llegar a la planta baja, el grupo desciende a toda velocidad y , únicamente, encuentran su armadura para investigarla más tarde en su garaje sin darse cuenta, salvo Yulia, que Jekon inconsciente ha quedado en el edificio. Tras volver a casa, Yulia va con un compañero de clase apodado Google. 

Así que vuelven a colarse en la zona y van al edificio con la intención de rescatar al alienígena. Aprovechando los contactos de su padre Yulia se hace con un quirófano y trasladan allá al alienígena y lo salvan haciéndole una transfusión con la sangre de Yulia. 

El alienígena Jekon comienza a hablar. Resulta proceder de una civilización avanzada cuyos miembros no envejecen ni mueren; su meta era hacer una investigación al fondo de los terrícolas para decidir si merece la pena hacer un primer contacto con la civilización terrestre. Yekon les comenta que su nave resultó dañada por la lluvia de asteroides observada por todo el mundo. La nave perdió el motor de invisibilidad por lo que fue identificada por el ejército ruso e inmediatamente atacada y derribada. 

Después de hablar con Jekon, Yulia decide ayudarle a terminar las reparaciones de su nave (para eso necesitan un dispositivo confiscado por el ejército), pero también a adaptarse a una sociedad que no comprender. 

Desconoce lo que es el amor, la sonrisa , la música, el baile, y otros muchas cosas. Mientras tanto, en las calles de Moscú crece el descontento general contra los alienígenas, y contra el toque de queda y los poderes asignados a los militares. Aunque quien incita realmente al descontento es Artiom que ve como la atención de Yulia se centra en el nuevo personaje que ha aparecido de la nada- el no sabe que es un alienígena- y que es el centro de atención de Yulia. 

De hecho han sido vistos juntos a un concierto - concierto  sí de hipo hop , que se realizan mientras no hay toque de queda- y besarse en el mismo. 

Aunque el preparativo de Jekon está casi terminado y con Google y Yulia como ayuda están preparados para escapar, Artiom y sus amigos los interceptan. Tras eso se produce un enfrentamiento entre Yulia y Artiom, y entre éste y Jekon, al ver que Yulia es agredida por su antiguo novio. 

Del resultado de ese enfrentamiento es que Jekon vuelve a resultar herido, pero uno de los amigos de Artiom muere de un disparo. Tras llegar los militares estos detienen a Yulia y a Jekon, mientras Artiom y sus amigos huyen. Estos van a una asamblea de la gente que vive en pésimos condiciones en el distrito de Chertanovo. 

Tras ser incitados por Artiom los habitantes del distrito se rebelan parte de los asistentes a la asamblea y deciden acudir al lugar donde se encuentra la nave. 

Por su parte Yulia y Jekon escapan del control militar y sabedores de que la nave puede despegar, Yulia y Jekon se dirigen a ella. Llegando a ella los ataca Artiom vestido con el traje armadura alienígena, lo que le da mucha más fuerza y habilidades. Mientras los manifestantes , la población moscovita afectada , se rebela contra los extraterrestres. 

Después de luchar, los agresores son pacificados por el ejército. Sin embargo, Yulia ha resultado gravemente herida por el disparo de Artiom (quién quería matar a Jekon). El alienígena para evitar la muerte de la chica le concede su inmortalidad. Los dos son llevados al interior de la nave y metidos en unos sarcófagos curativos. 

El coronel Lebédev , que ha llegado con la intención de mediar entre los alienígenas y la población moscovita, le pregunta a los extraterrestre por el estado de Yulia. Le dicen que su hija vivirá. También pregunta por Jekon, le contestan que él tenía previsto vivir para siempre, como toda su especie, sin embargo, renunció a ello salvando a la chica. 

Lebédev también se muestra interesado por los propósitos de la misión alienígena. La voz de la interfaz de la nave le explica que querían investigar a los terrícolas para decidir si harían un primer encuentro de las civilizaciones, lo que se ha presentado ahora como una mala idea debido a los muchos conflictos militares que se llevaban y siguen llevando a cabo en el planeta Tierra. Aun así, la interfaz dice también, que las esperanzas aún quedan; que tienen que revisar y meditar sobre la situación de la que acababan de ser testigos: Yulia intentó salvar a un alienígena y más, ese alienígena dio su inmortalidad para salvar a la terrícola. 

Al final, los extraterrestres se van de la tierra llevándose también a Jekon. El final de la película es un monólogo filosófico de Yulia, en el cual dice ella que la verdad de todos los acontecimientos es la siguiente: unos extraterrestres de muy lejos lograron a confiar en el género humano mucho más de lo que los humanos confían en sí mismos. 

Cabe decir que al final, en la última escena, Jekon mueve la cabeza en su cápsula dando a entender que esta vivo . Con lo que se sospecha que pudiera darse en una nueva película, Prityazhenie 2 , prevista para 2019. 

El rodaje de la misma se realizó a partir de noviembre de 2015. Según Bondarchuk , la película es una alegoría social. El proyecto se convirtió en la cuarta película rusa transferida al formato IMAX 3D . El estreno de la película en Rusia fue el 26 de enero de 2017 y se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando 44 millones de RUB en su día de apertura y se mantuvo en la cima de la taquilla rusa durante varias semanas. Al final Attraction recaudó más de 1 billón de RUB, unos $ 18 millones, aproximadamente tres veces el presupuesto de la película. Ha sido la película rusa de ciencia ficción de mayor recaudación . 

Una cosa fue la taquilla y otra la crítica, aunque se detectó un poquito de todo. También fue un éxito crítico moderado con los medios rusos, aunque no exento de críticas en Afisha,​ Kommersant,​ Mir Fantastiki, KG-portal- 

Stephen Dalton del The Hollywood Reporter dijo de ella que era "Un ampuloso thriller de invasión alienígena cuya trama convencional es elevada por unos efectos visuales de primer nivel (...) Acumula una absurdidad tras otra" 

El británico Peter Bradshaw en The Guardian dijo ha sido "Una invasión algo agotadora (…) " ; y el también británico Kevin Maher en The Times afirmó que era "Tan poco original que aturde (...) Es mayormente una bazofia ilógica de segunda fila (…) " 

Por último, Geoffrey Macnab del The Independent afirmo que "'Attraction' tiene efectos especiales que a veces son impresionantes (...) El melodrama familiar, el drama adolescente y los elementos de ciencia ficción no encajan del todo (…) " 

Ya en España, en, concreto, en El Mundo se dice que es "Ambiciosa producción rusa que amalgama ciencia ficción, thriller y romance con el tema de una invasión alienígena como telón de fondo. El filme, dirigido por el cineasta, actor y productor moscovita Fedor Bondarchuk (''La novena compañía), se beneficia de unos espectaculares efectos visuales que refuerzan el tono catastrofista y apocalíptico de la cinta."

En definitiva, película que es una chorrada, estéticamente bien presentada con magníficos efectos especiales y buenas fotografía, pero nada más. La historia , además de ridícula, es aburrida. Una película que promete más de lo que da.  Sólo recomendable si tu estado de aburrimiento es tal que deseas fervientemente irte a dormir y no puedes. En ese sentido, recomendable. 


martes, 9 de enero de 2018

Madre e hijo


Dicen que hay directores que les importa un pito lo que piense el púbico; que piensan que el cine es una labor estrictamente creativa que parte de lo personal, de lo íntimo  y que el producto final que ha de captar la atención del espectador es una labor del espectador, pero  nunca de director. Y es muy posible que esta sea la idea motriz en Aleksandr Nikoláyevich Sokúrov, el que es considerado por algunos como el virtual sucesor de Andréi Tarkovski. De hecho, cuando salí de la sala y me preguntaba que tipo de película había visto, dije, pensando en Tarkovski que había visto una obra de arte y ensayo.

Es más, he leído que Sokúrov fue amigo personal de Tarkovski con quien había coincido en los estudios VGIK. Fue con el respaldo de Tarkovsky que Sokurov encontró un empleo en Lenfilm, el segundo más grande estudio de cine en Rusia. En esos años, el 75 del pasado siglo, Sokúrov se centro en documentales que fueron prohibidos por las autoridades soviéticas en base a una entrevista a Aleksandr Solzhenitsyn y un reportaje sobre la caída de un director de cine soviético, de origen judío ucraniano, Grigori Kózintsev, en San Petersburgo y que en 1957 fue responsable de un film clásico Don Quijote de la Mancha. Sus trabajos fueron descritos como "extraños, formales y amanerados", pero nunca "talentosos" o "prometedores".     

Dice Sokúrov que el cine no puede aún pretender ser un arte y, aunque aspire a serlo, todavía está lejos. Algunos pueden fabular, inventar historias sobre su muerte; yo opino, por el contrario, que ni siquiera ha nacido. Le falta todo por aprender, especialmente de la pintura, porque la apuesta principal es pictórica. La elección más importante para el cine sería renunciar a expresar la profundidad, el volumen, nociones que no le conciernen y que incluso revelan impostura: la proyección ocupa siempre una superficie plana, y no pluridimensional. El cine no puede ser sino el arte de lo plano. Este principio me permite, cuando trabajo en una película, permanecer concentrado en uno o dos aspectos, y dedicar a ellos el tiempo necesario. 

De este director , residente en San Petersburgo únicamente conocía su película El arca rusa (2002), aclamada sobre todo por sus imágenes visuales hipnóticas y su gigantesca toma sin corte alguna: es un inmenso travelling dentro del Hermitage de S. Petersburgo los donde fotografía los fondos de ese Museo que pude recorrer el pasado verano. Había leído de ella, incluso algo, pude que es una muestra de como el cine de vanguardia e independiente va consiguiendo cierto reconocimiento internacional. 

Su cine muy personal y artístico, pero a menudo sin argumento, es una apuesta por la estética y el impresionismo. Sus películas destacan por su enfoque filosófico de la historia y la naturaleza. Además, Sokurov convirtió a la gente común en lugar de actores profesionales en su marca registrada. 

En 1997 realizó la película Madre e hijo ( Mutter und Sohn  en alemán), una película de coproducción ruso-alemana estrenada en 1997 en la que están Severny Fond ,  Zero Film GmbH , Lenfilm Studio y O-Film,  y  dirigida por el director Aleksandr Sokúrov. 

 Es la primera de una trilogía sobre las relaciones humanas, a la que se sumó a continuación, en 2003, la película Padre e hijo (Отец и сын), y está previsto que finalice con una tercera llamada dos hermanos y una hermana, todavía no rodada , según creo. Asistido por productores europeos y asiáticos, fundó su propia compañía de producción Bereg (Coast) en St.Peterburgo, que apoya la producción independiente de películas. 

En cuanto a  esta producción dirigida por  Aleksandr Sokúrov y que parte del guión de Yuriy (Iurii) Arabov  y que cuenta con la fotografía de Aleksey Fyodorov (Aleksei Fedorov) , la música de Mikhail Ivanovich ,  Glinka, Otmar Nussio 

Únicamente aparecen en la película dos actores : Aleksei Ananishnov como el hijo y  Gudrun Geyer  como la madre.

La película, realmente un mediometraje de 73 minutos,   tiene un argumento minimalista sobre la relación entre un hijo y su madre gravemente enferma, y se desarrolla en una dacha, una casa rural que por derecho recibían todos los rusos tras la revolución. 

Se trata de una vieja casa aislada, situada en un fantasmagórico paraje campestre de tonalidades pictóricas.

En la casa residen únicamente dos personas, un joven (Aleksei Ananichnov) que atiende amorosamente a su madre y le dispensa de todos atenciones , pues ella está  gravemente enferma (Gudrun Geyer). Posiblemente sean sus últimos días y posiblemente los últimos momentos en que disfruten una de la compañía del otro. 

Cada salida de la casa es un desplazamiento lento y un agotamiento para una madre que hace un esfuerzo titánico por seguir con vida y mantener en su memoria todos sus recuerdos. 

La madre le pide a su hijo sacarla al exterior, pero esto supone un aumento en la debilidad para ella. De cualquier manera, madre e hijo son conscientes que este sea , quizás, el último paseo juntos, así que él la lleva en brazos, y ambos evocan melancólicamente el pasado. 

Finalmente, tras el paseo , en el que únicamente escuchamos el viento y el silbido de un tren , el hijo introduce en su jergón a una madre que parece aferarse a la vida, pero parece que ya es imposible. La vida siempre está de fuga.

La película es un poema visual en ruso. Un canto dramático a  la vida en un entorno agreste y solitario. La película es valorable por sus elementos técnicos antes que por su narración. El diálogo en gran medida se reduce a la mínima expresión.

Parece que la impresión final de Sokúrov es la traspolación de  los aspectos pictóricos de la pintura al cine. 

La película está rodada fundamentalmente mediante planos fijos cuya imagen se ve alterada mediante recursos entre los que destacan el uso de lentes anamórficas para estirar la imagen, la filmación sobre el reflejo de espejos cóncavos y convexos, o incluso mediante el empleo de pintura en las lentes para alterar algunos planos estáticos. 

Según el director rusa, la cinta se inspiró en la pintura del romanticismo alemán, especialmente en Friedrich. 

A lo largo de los 73 minutos vemos la tendencia a la pausa y los encuadres milimétricos, con una permanente sensación de paisajismos cercano al romanticismo pictórico alemán y británico o al paisasmo frances del grupo Barbizon, ambos movimientos pictóricos del siglo XIX.

En ese sentido hay una tendencia a busca lo lumínico surgido de la paleta de Turner llena de colores ocres y verdes apagados; hay una buscada distorsión de las imágenes; una tendencia a cuadros que sin ser naturalezas muertas, son un ejercicio de mantener los encuadres llenos de una vida que se esfuma por parte de  la pareja de protagonistas o por el movimiento de la naturaleza surgida por el viento.

Por otro lado hay un retrato del amor materno filial, con entradas y salidas de cuadro por parte del hijo, que cuida, con mimo y parsimonia, a la madre. En su relación predomina la cercanía y casi la intimidad. Entre ambos no es necesario explicar nada, ya no hay tiempo para reproches, se han acabado los diálogos , lo que queda apenas son unos susurros de una vida que se apaga o del temor a una pérdida infinita; el uso de la cámara, no es que sea lento sino que el movimiento es , en ocasiones, casi imperceptible.

La única a la que se le escucha con fuerza es a la naturaleza, pues la humana parece ya apagada , casi extinta con la excepción de ese tren que sale  del encuadre o implemente que escuchamos , pero que apenas vemos.

Los planos se aletargan, se paran o se estiran hasta  tensionarse para mostrarnos una belleza por medio de esas imágenes distorsionadas, por la luz y esos color alterados en esos planos de larga duración, realizados con lentos movimientos de cámara, incluso con paradas intencionadas.

Es una obra que nos lleva a la dialéctica de la vida y la muerte, al diálogo susurrante entre madre moribunda e hijo desconsolado o que los conduce al silencios. Es una historia de amor y de tristeza., de soledad sonora  , pues hay viento sobre el cereal, rugido de una tormenta, el sonido de un tren, o el canto de pájaros.

Para Ignacio Castro Rey, según recoge el texto de la conferencia impartida en el curso ” Las razones del arte”, en la UCM, impartida 3 de noviembre de 2005, comienza con una cita del Ulises de J. Joyce que dice "Dime la palabra, madre, si la sabes ahora. La palabra conocida por todos los hombres.

Tal vez no haya nada que contar, solamente el “érase una vez” -una madre, un hijo- de cualquier contar, del cuento cuya sola posibilidad suspende el sentido. Pues resulta que si las cosas no fueron como pensamos, si ocurrió algo que no sabemos, es posible que no estemos donde creíamos estar. Como en la vida, lo que se dice la vida, nadie ha estado, nadie ha residido establemente ni morado -más que de paso, entre sombras-, nadie está seguro del sentido actual de este decorado, esta situación que nos envuelve. 

Sokurov aprovecha esta brecha ontológica en nuestra existencia, esta duda constituyente -¿quién de entre nosotros no es de aquí?. Es nuestro genio maligno, aunque no precisamente para aumentar las dudas perversas, tan edificantes, acerca de la existencia de la existencia. Más bien para resucitar la duda de que lo peor, la irrealidad de la muerte -vagando en ese paisaje radiante, presionando a esos personajes que no sabemos qué padecen- sea la verdad. Sin causa que la explique, la ex-sistencia vuelve a estar ahí, ante nuestros ojos. … Estos cielos inquietos, que apenas conocen el descanso, a lo Friedrich. Cielos siempre en crisis, como si también ellos sintieran, pensaran, sufrieran en esa hora incierta del día. 

A Madre e hijo le acompaña un casi constante rumor de lluvia… Pero no llueve, como si la tierra misma padeciera nuestra patética indecisión. Y ese verde de las praderas rusas, salpicado de abedules. Con fondo de gritos y susurros, de chillido de cuervos, punteando árboles solitarios bajo una luz amarilla, como en una estampa china. Casi podríamos decir que no pasa nada, que no hay acción, sólo el diálogo entrecortado, el llanto entrecortado, el paseo luminoso de la madre en brazos del hijo. Solamente pasión, el acontecimiento del Tiempo en estado puro. 

Por eso a cada paso, todo resuena, lleno de ecos -igual que en Elogio del amor, de Godard. Creación maravillosa, dice el hijo, pero ella no deja de bramar, como un animal herido. Sombras, nieblas, ecos: todo resuena, la naturaleza entera está llena de estancias, como si fuera una casa que cruje. Cielos de tormenta, en parto perpetuo, como si el tiempo mismo fuera el que sufre al pasar de una estadio a otro, de un momento a otro, de una escena a otra . Creo que Leibniz, creador de la Monadología y del cálculo infinitesimal, lo diría así: en cada ojo de pez, todos los mares; en cada mónada, brotando de su fondo sombrío, la perspectiva “plegada” del universo entero. 

Por su parte Oscar Romano en enero de 2008 escribió sobre la película de Aleksandr Sokurov lo sigiente:

El filósofo alemán Immanuel Kant afirmaba que lo sublime era el reino de lo ilimitado, lo desmesurado, lo inacabable. Además, diferenciaba lo sublime matemático, como un cielo estrellado, de lo sublime dinámico, como la violenta caída del agua de una cascada. Todo tenía que ver con la fuerza de la naturaleza, pero que no transforma al hombre en un ser inferior. Todo lo contrario, como explicaba Kant: "La sublimidad no está encerrada en cosa alguna de la naturaleza, sino en nuestro propio espíritu, en cuanto podemos adquirir la conciencia de que somos superiores a la naturaleza dentro de nosotros y por ello también a la naturaleza fuera de nosotros". La experiencia de disfrutar de la sublimidad pertenece sólo al hombre. Sin embargo, puede sentir terror ante esta sensación. O bien melancolía. O tranquilidad.

Cuando Kant publicó su texto Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime en 1764, nunca imaginó que sus palabras serían determinantes en el movimiento artístico denominado Romanticismo.

Uno de sus más fieles exponentes fue Caspar David Friedrich, cuya pinturas de paisajes alemanes recuperaba cierta mitología teutona y generaba la incertidumbre del hombre frente a la omnipotencia de la naturaleza. "El pintor debería pintar no sólo lo que se encuentra frente a él, sino también lo que ve en su interior. Si no logra ver nada, debería dejar de pintar lo que se encuentra frente a él", dijo alguna vez, lo que relacionaba aún más su pintura con los estudios de Kant.

Madre e hijo, del director ruso Aleksandr Sokurov, es un ejemplo de este sinfín de sensaciones y un homenaje a Friedrich y al romanticismo pictórico del siglo XIX. El cuidado de una mujer moribunda a cargo de su hijo es sólo una excusa para pintar los paisajes que secundan -o protagonizan-, los estados mental y físico de los únicos personajes del filme. O cómo se sienten sus protagonistas frente a la sublimidad de la muerte.

Filmada en 1997, algunos planos gozan de anamorfosis, es decir, aparecen transformados, aplanados, debido a que los escenarios originales carecían del deseo estético del director. Los valles, campos y caminos sinuosos son obra de lentes especiales, vidrios pintados y filtros de color. Según Sokurov, hay que llamar a esto "una conversión de lo real durante su registro: la sumisión total del cine a las reglas del arte en el que debería buscar convertirse".

La búsqueda por superar la "realidad óptica" lo llevó a contemplar la pantalla como una pintura. El manierismo cinematográfico al que apela le da más fuerza a la sublimidad buscada.

En una entrevista realizada por periodistas de Cahiers du cinéma al año siguiente del estreno de esta película, Sokurov explicó cómo localizó los sitios visitados por los románticos alemanes del siglo XIX, especialmente por Friedrich: "Llevábamos las reproducciones de ciertas obras, en particular la de El monje al borde del mar, de Caspar David Friedrich. Al llegar a esos lugares, buscamos el lugar preciso donde el pintor había puesto su caballete y comprobamos que nada había cambiado, salvo quizás las nubes o el tronco desecado de un árbol. Era muy desesperante; la naturaleza es indiferente al hombre. Siempre permanecemos solos en nuestra relación con la naturaleza. Es una relación sin Otro, un amor de sentido único. Es el origen mismo del sentimiento trágico". 

(...) El acompañamiento solitario madre-hijo se ve rodeado por vastos campos que murmuran un mentiroso silencio. Los pocos diálogos entre los personajes no son más importantes que el rugir del viento, cuya fuerza se asemeja al dinamismo del mar en los cuadros de Joseph William Turner, pintor del romanticismo inglés, cuyos paisajes también son asimilados en algunos planos del filme. Una locomotora que lanza su venenosa humareda y los graznidos de esperanzados cuervos observan las caminatas de los personajes. Los sonidos pertenecen a la naturaleza que los enmarca. A esa naturaleza que se hará cargo de la madre cuando así lo disponga. "Nos reuniremos...ahí, ¿de acuerdo? Donde acordamos. Espérame. Ten paciencia, madre querida...". Son las últimas palabras. Sencillas. Consoladoras. Desesperadas. Palabras que emergen luego de un primer plano de la mano moribunda de la madre, acariciada dulcemente por su hijo. 

En la lejanía de la campiña, un protector hombre cuida de la salud irreversible de su progenitora. Los recuerdos surgen de ambas bocas. Otrora maestra, la mujer despide un halo tranquilizador: espera dignamente a la muerte, en medio de anécdotas y caminatas gracias al amor de su hijo. Se acompañan mutuamente. 

La belleza pictórica del filme devuelve un mensaje de optimismo a pesar de la gravedad del estado de la mujer. Al espectador lo serena y lo inserta en una relación distante con la muerte. Los primeros planos al pálido rostro de la madre lo devuelven a la realidad. Igual ocurre con los solitarios paseos del hombre. Envuelto en un sórdido contexto, el paisaje lo engulle con su omnipotencia. Allí se percata de su soledad. "No vas a morir", le dice a su madre. Niega la realidad. El terror lo invade. En uno de los tantos árboles oblicuos, llora su desgracia. Y la de su madre. Pero más su propio pesar. Cuando regresa al calor materno, la muerte se acerca a medida que las manos se juntan en la última escena. Es la despedida. Parte de su vida ha dejado de existir. Quizás otra comience. O retome. 

La película visualmente es hermosísima,  con una fotografía excepcional donde los encuadres y travellings resultan monumentales, y lo combina con un intencionado desenfoque y con la anamorfosis al pintar sobre la lenta , colocando sobre esta vidrios o unos filtros de color). Aparte de lo técnico lo mejor está en la caracterización de los dos seres afligidos y conmocionados  que interpretan tanto Aleksei Ananishnov y Gudrum Geyer.

Al final como ya he señalado este poema visual tiene mucho de Turner, Friedrich , Hubert Robert, o Millet Aun así, Sokurov apunta a lo sublime porque no hay mejor recurso para la eternidad (“sublime” como reacción vital a favor del imprevisto, rompiendo la armonía a través de una imagen inclinada como tela estirada en sus bordes). Sólo se rescata algo incorpóreo en la comunión universal entre las figuras categóricas de Madre, Hijo y Naturaleza.

En esa asociación, ese regreso a nuestro origen primero, encontramos el amparo existencial del tránsito o flujo natural. En este sentido conviene resaltar lo planteado por Agustín López Tobajas en una entrada que se recoge en cine esencial, pero que yo encontré como crítica sobre Madre e hijo en filmaffinity.

La película, siendo evidente su belleza e intención, es una metáfora que pierde algo de brío y ambigüedad  y se convierte en lugar común de imagen para especular sobre la  Pietà  o la pintura de Caspar David Friedrich, el hombre que «descubrió la dimensión trágica del paisaje» (según la frase de su amigo David d’Angers) pero en cuyos lienzos se puede ver, de forma aparentemente paradójica, una «paz omnipresente» .

Para Boris Asvárisch, en su escrito «Maestros de la pintura mundial en los museos de la URSS: C. D. Friedrich», Leningrado, 1980, p. 7. «toda la obra de Friedrich está impregnada de la idea de indestructible unidad entre el mundo de la naturaleza y el mundo interior o espiritual del hombre»   mientras que, muy al contrario, para Rafael Argullol,  «El ojo espiritual» en El País, 10-10-1992. «el gran motivo que cruza la pintura de Friedrich... es la escisión entre el hombre y la naturaleza»   . Y es que tanto Friedrich como Sokurov parecen compartir esa misma dualidad, esa misma escisión en el alma, perpetuamente suspendidos, uno y otro, entre la inaprehensibilidad de Dios y la ininteligibilidad del mundo, por un lado, y la incuestionable belleza teofánica que reconocen en la creación, por otro. Dos verdaderas «almas gemelas», pues, destinadas a dialogar, por encima de las convencionales barreras del tiempo y el espacio, sobre el enigma radical de la existencia. Tanto o más que la muerte como tránsito hacia la transcendencia, está en el film el tema de la dialéctica de la inmanencia entre el paso del tiempo y su suspensión esencial.

Toda la soledad y el abandono del ser humano ante el cosmos, todo el misterio insondable del tiempo, todo el peso abrumador de la vida, parecen misteriosamente concentrados en los dos minutos en los que madre e hijo van por el campo  mientras el viento sopla, el cereal se mueve y el tren pasa. Todo es  plano fijo, sencillo y sublime que nos remite al pintor de Dresde , pero , por momentos, a otros como  El Greco, Rembrandt,  Millet o los prerrafaelistas e incluso a otros cineastas como Dreyer o Eisenstein.

Acaba diciendo López Tobajas, en su artículo "Según, Henry Corbin,  «Una sola cosa importa en la oscuridad que envuelve nuestra vida humana: que crezca ese destello, esa incandescencia, que permite reconocer la Tierra Prometida». Yo creo que a Sokurov le importa poco el cine, no tiene la menor voluntad de contar una historia, no le interesa en absoluto la psicología ni la sociología, le deja indiferente que muchos bostecen ante sus películas y, por supuesto, le aburriría —y supongo que le alarmaría— tener que dedicarse a recoger las alabanzas de los «cinéfilos». Y me parece que todo esto —con todo lo que implica— no siempre se entiende. Lo único que a Sokurov le importa es descubrir en su alma y mostrar a los demás los destellos que permiten «volver a casa». Hay que agradacérselo".

Para terminar diré que es una película que no es fácil de ver, muy intimista, como me dijo un compañero cuando la comentamos, tiene la  complejidad de un poema visual y la interpretación artística de un medio, el cine, y que se inspira en otro, la pintura. 


jueves, 26 de octubre de 2017

La centenaria muerte del cisne


Siempre toca una película centenaria, y en manos en el día de hoy ha caído una filmada por el moscovita Yevgeni Franzevich Bauer, nacido en 1865 y fallecido hace un siglo, 100 años, siendo unos de los directores más importantes del cine ruso y silente, y que fue además actor de teatro y guionista . Su trabajo tuvo una gran influencia en la estética de la cinematografía rusa a principios del siglo XX. Bauer hizo más de setenta películas entre 1913 y 1917, de las cuales únicamente han sobrevivido 26 sobrevivieron.

Gran parte del contenido de las mismas ha sido estudiado y analizado por Carlos Valmaseda, autor de un magnífico blog sobre El cine soviético, y aunque Bauer no trabajó bajo mandato revolucionario, ya que murió a mitad de 1917, lo cierto es que aportó importantes avances en el género cinematográfico, tantos que el crítico cinematográfico de Los Angeles Times , Kenneth Turan , llamó a Bauer "el mejor director del que nunca has oído hablar" y que además apostó por rodar secuencias relativamente largas y los desplazamientos que se asociarían con un virtuosismo con la cámara.

Como ya he dicho Evgeni Bauer murió prematuramente en el verano de 1917,  siendo representante del  cine prerrevolucionario . Fue caricaturista, fotógrafo y finalmente en el teatro donde fue director de escena, empresario y escenógrafo, siendo esta última actividad aquella por la que fue más conocido trabajando para comedias de opereta y farsa en el jardín de invierno Aquarium en Moscú, en el teatro de vodevil de Mikhail Lentovski, el Hermitage, y el Teatro de Miniaturas Zon. Durante este tiempo trabajó ocasionalmente como actor.

Su primer contacto indirecto con el mundo del cine se produce en 1909 con el viaje de su hermano Konstantin a París para aprender el uso de la cámara cinematográfica.

A la vuelta ambos abren una casa de fotografía. En 1912 es contratado como colaborador en alguna escenografía de Pathé, pero cuando realmente se inicia en el mundo del cine es como director artístico para Drankov y Tardynin con la película Trescientos años de la casa Romanov, centrándose en la escenografía . Más tarde, la productora lo contrata como director, realizando en la segunda mitad de ese mismo año cuatro películas para Drankov y Tardynin.

También colaboró con la filial rusa de Pathé Fréres para los que realiza cuatro películas más en su productora Star, una filial creada en colaboración con Khanzhonkov. Cuando Drankov y y Tardynin se separan y Star cierra, Bauer firma un contrato de exclusividad con Khanzhonkov y Cía, la que sería la empresa cinematográfica más importantes de la época.

A partir de inicios de 1914 y hasta su muerte temprana en el verano de 1917 trabajará exclusivamente para esta compañía y con uno de los sueldos más altos de la profesión, terminando incluso como socio de la empresa. Según N. Zorkaia, casi literalmente pues solo salió del estudio de la compañía para grabar en exteriores, ya sea en las calles y parques de Moscú ya sea en la soleada Crimea.

Será en esta región precisamente donde Khanzhonkov decide abrir un estudio nuevo, en Yalta, para aprovechar mejor las condiciones de insolación del sur. Mientras se encontraba de rodaje en esta zona se producirá su muerte por una neumonía que finalmente le llevaría a la muerte en un hospital de Yalta en julio de 1917. Tenía apenas 50 años.

En concreto la película seleccionada es La muerte del cisne , una película dramática y muda, que lleva como subtítulo una novela trágica en cuatro partes. Se trató de una película de la productora A. Khanzhonkov y la versión que he visto fue la distribuida por la Milestone Film que se lanzó en video en el año 2003 con una banda sonora añadida con la música de Joby Talbot.

La película fue estrenada el 17 de enero de 1.1917. El guionista de la misma fue Zoia o Zoya Barantsevich siendo su operador de cámara Boris Zavelev. El reparto lo encabezó Vera Karalli como Gizella , la bailarina muda, Aleksandr Kheruvimov como El padre de Gizella, Vitold Polonsky como Viktor Krasovsky, Andrej Gromov el conde Valeriy Glinskiy y artista, Ivane Perestiani como el Amigo de Glinskiy .

Gizella (Vera Karalli) es una chica muda y sensible que pasa su verano en un balneario de la costa del Mar Negro junto a su padre (Aleksandr Kheruvimov) Allí pasean junto a la ribera de una lago o de un río, cuando se encuentran con un joven de nombre Viktor  (Vitold Polonsky) que busca a su perro. Le pregunta Viktor a Gizella si ha visto a su perro, pero ella se ruboriza y busca refugio en su padre que le comenta al chico que ella no puede hablar.

Víktor desde ese día intenta verse con Gizella y a interesarse por ella y empieza a quedar con ella con regularidad. La chica comienza a interesarse por Viktor , aunque , a través de su padre, se entera que una de sus grandes pasiones es el baile.

Ella está encantada con su relación con Viktor, pero un día Gizella descubre que Viktor la engaña al encontrarlo  con otra mujer.


Desde ese momento  ella se aleja y, por medio de su padre, logra  ser admitida en una prueba a pesar de su minusvalía que  no le impide comenzar y triunfar en su carrera como bailarina especialmente cuando el público se rinde interpretando una variante del ballet de Pyotr Ilyich Tchaikovsky "The Dying Swan".

Mientras que ella triunfa conocemos al Conde y  artista Glinskiy , un pintor obsesionado con captar con sus pinceles la muerte artística, pero que se desespera cuando sus obras no lo logran.

Un día, Glinskiy, acompañado de un amigo de éste ( Ivane Perestiani) asiste al ballet para ver a la arista del momento que resulta ser Gizelle. Con su actuación. Glinskiy,  queda fascinado por Gizella, especialmente, a la hora de representar la muerte del cisne. Así que a la salida tiene un encuentro con el padre de Gizelle y la chica. Durante la conversación le dice que está decidido a utilizarla como modelo para un proyecto especial para encontrar la expresión perfecta de la muerte. Le pide que pose para él.

Ella acepta, y un día se presenta en el taller del pintor , quedando él muy satisfecho con la evolución de la obra. Tras la salida de casa de la bailarina, piensa en una joya que le regalará a Gizelle.

Cuando se la envía a casa, el padre de la chica se molesta enormemente. Ella tras las palabras del padre tiene una pesadilla y sueña con la muerte.

Al cabo de un tiempo ella sale de gira y vuelve a la localidad en la que conoció a Viktor. Éste al enterarse de su presencia hace por verla y , finalmente, concierta una entrevista, recuperando su capacidad de amar y la felicidad.

Cuando vuelve al taller del pintor éste la nota transfigurada y feliz, alejada  de la serena  tristeza que antes le invadía su mirada. El artista no puede soportar su expresión de felicidad decide cruelmente acabar con la vida de la bailarina para poder recuperar la expresión que necesita para su obra. Sólo , al final, descubre la barbaridad que ha cometido, pero es demasiado tarde, el cisne ha muerto. Y con una imagen de la misma, acaba la película.

Los acontecimientos que cambiarían el mundo pocos meses después de la muerte del director hicieron que la cinematografía prerrevolucinaria  de Bauer, quedase buena parte en el olvido, siendo más tarde  acusado por el nuevo régimen soviético y sus directores como un director prototípico del “decadentismo” “esteticismo” y “frialdad” mientras que las vanguardias lo consideraban parte del mundo antiguo con el que había que acabar.  Curiosamente, uno de los miembros de esta vanguardia, Lev Kuleshov, se iniciaría como director artístico e incluso como actor de la mano de Bauer. Lo cierto es que Kuleshov siempre elogiaría al que fue su mentor.

Algunas Senion Ginzburg, autor de la obra "La cinematografía prerrevolucionaria de Rusia" - Moscú: Agraf, 2007- ; en los años 60 rescatan su figura, pero no sería hasta el final de la URSS cuando se produciría una revalorización de la cinematografía rusa prerrevolucionaria y, en especial, la obra de Bauer.

El Gosfilmfond, el organismo encargado de la preservación de los fondos fílmicos, decidió en 1989 realizar una ‘tournée’ mundial con una selección de unas 50 obras de la filmografía realizada en Rusia hasta 1917: la exhibición en Londres en el British Film Institute, en el Museo d’Orsay de París, y muy especialmente en las Jornadas de Cine Mudo de Pordenone produciría una gran repercusión entre el público interesado por la cinematografía del periodo.

El Catálogo de esta exposición de Pordenone, Testimoni silenziosi: filmi russi, 1908-1919 = Silent Witnesses: russian films 1908-1919 de las películas creadas por las empresas privadas hasta la nacionalización de la cinematografía en 1919, había sido editada por Yuri Tsivian, sin duda uno de los mejores especialistas de este tema, y parte del equipo que había restablecido los intertítulos de la mayor parte de las películas exhibidas a partir de los libretos publicados -normalmente se conservaron solo las grabaciones sin intertítulos-.

De todas las cintas exhibidas serán las de este director las que sin duda provocarán más interés entre los historiadores del cine, y a partir de 1989 asistimos a un mini-boom de estudios sobre su obra. En sus  más de 80 películas en algo menos de cuatro años , Bauer trabajó en multitud de estilos: la comedia, las películas de detectives y aventuras o la propaganda bélica, pero por lo que sin duda es universalmente reconocido es por sus melodramas, o “dramas psicológicos” como se les denominará en muchas ocasiones en la época.

En 1913, como hemos señalado, Bauer trabaja para dos productoras distintas. Para Drankov y Tardynin realiza dramas psicológicos , películas de aventuras y crímenes . Para Star Film dirige  dramas  que se estrenarán entre finales de 1913 y principios de 1914.

Las películas realizadas en 1914 serán muy variadas, como corresponde a un director de estudio de la época: comedias, películas propagandísticas tras el estallido de la guerra, cine de aventuras…, pero, sobre todo dramas psicológicos con claras influencias “decadendistas” del simbolismo ruso reflejadas, por ejemplo, en la obsesión por la muerte.

En la segunda mitad de 1914 sigue con los dramas psicológicos y a principios de 1915 realiza un par de películas de aventuras y crímenes que no tendrán demasiado éxito y alguna que otra comedia

La última película del año 1916  será  La muerte del cisne en la que retoma su afán necrológico .  Para analizar la temática de las películas de Bauer he decidido fijarme en los autores de los guiones y las obras originales en las que estaban basados.

En líneas generales Bauer buscaba sus referencias en los guiones de personas que trabajaban habitualmente en el mundo del cine, en un periodo en el que las fronteras no estaban muy delimitadas: escribirán guiones no solo los propios directores o los guionistas profesionales, sino también actores o productores. Los directores podían utilizar novelas u otras obras de autores conocidos o ser de producción propia. Pero también en guiones basados en obras publicadas, en ocasiones escritos por los mismos autores de la obra original. Suelen ser autores muy populares en esa época pero que, al menos para mí, son actualmente bastantes, cuando no completamente desconocidos de autores contemporáneos y, en la mayor parte de los casos, de lo que actualmente llamaríamos “bestsellers” o literatura de masas -rosa, detectivesca, etc.- y que en la Rusia de la época eran conocidos como “literatura de bulevar” o “belleletrismo” o sensiblería de bulevar.

En el último grupo de sus referencias para el guión se encontraban los guionistas  ocasionales como era el caso Zoia Barantsevich, actriz y guionista, protagonista de Nelly Riantseva.  Zoia Barantsevich, actriz con una producción como escritora y guionista relevante y  abundante, escribiría cuatro: El cuento del mar azul, ¡Oh, si lo pudiese decir con palabras!, Destino de marioneta y La muerte del cisne. Algunas serían interpretadas por ella misma,  pero otras no como la que nos ocupa.

El mismo Bauer llevará a la gran pantalla alguna obra de la actriz protagonista de esta película, Vera Karalli que , por cierto, realiza aquí un trabajo virtuoso y tremendamente expresivo.


Esta película es producto de su época y de las corrientes artísticas dominantes en la Rusia inmensa en la Primera Guerra Mundial, pero estéticamente afectada o influenciada por el simbolismo , que se dejó notar en muchos melodramas .

Además en esta película, como en muchas del momento, triunfará el conocido como  “final ruso” que tiene como una característica fundamental un final  melodramático, y un final trágico suele implicar la muerte de alguno de los protagonistas.con muerte o asesinato de la protagonista incluida.

Mientras en Occidente se preferirían los “finales felices”, en las películas rusas eran obligatorios los finales trágicos. Tanto es así que llegaron a hacerse versiones dobles para la distribución en Rusia y en el resto del mundo cambiando cómo terminaban las películas.

Una de las cosas que más llama la atención cuando vemos las películas de Bauer y esta en especial es esta obsesión por la muerte. La explicación se encuentra probablemente en el ambiente cultural ruso de principios de siglo, dominado por el simbolismo ruso que dio lugar a la “Edad de plata” de la literatura rusa -que sería un equivalente de lo que en la literatura española y latinoamericana denominamos modernismo-.  Para la crítica Svetlana Maliavina  “… conviene precisar que bajo el término de decadencia se entiende una peculiar forma de la conciencia una visión del mundo, que surge en la época de crisis y se expresa por los sentimientos de tristeza, alarma, miedo ante la vida, desesperación, impotencia y cansancio espiritual. Es el rechazo del mundo existente, el individualismo extremo, el pesimismo y la exquisitez refinada, cuando el artista se autodetermina como un portador de la gran cultura, que degenera y padece. En las obras que contienen la sensibilidad decadente se idealiza el perecimiento y la muerte. En una u otra medida esta visión del mundo la compartieron muchos de los poetas de las corrientes modernistas (Merezhkovski, Guippius, Balmont, Briusov, Blok, Bely).”

Hay un par más de temas que merecen ser destacados y que tienen una gran presencia en las películas  de Bauer, aunque no tanto en esta. A diferencia de las películas de otros directores rusos del periodo, no hay campesinos en las películas de Bauer y los paisajes naturales serán siempre parques o paisajes marítimos de la costa de Crimea vistos desde una perspectiva “urbana”: la burguesía y la nobleza de vacaciones. La ciudad aparece casi como un personaje más de la obra, pero a diferencia de lo habitual en el simbolismo, en el que las protagonistas son siempre ciudades en decadencia o que son vistas como tales  y en el caso de Bauer será omnipresente Moscú y sus flâneurs, pero no parece en ningún momento ser una ciudad que de una imagen de decadencia.



El último gran tema del director es el de la mujer en su doble visión: como “Divina Sofía”, el eterno femenino como corporización del conocimiento, pero también como “vamp”, como devoradora de hombres arrastrándolos a la perdición. En este caso la bailarina es más que una "vamp" una lánguida mujer que con toda la tristeza del mundo predice su propia muerte.

La película contiene el llamado estilo Bauer, un "marchamo" o sello propio que en su caso estaba condicionado por  sus inicios como director artístico y que estuvo presente en casi todas sus películas, y esto es su puesta en escena. La profundidad de la escenografía por la que se mueven los personajes, lejos de la teatralidad de un escenario único en un marco relativamente plano, o con telones pintados, que predominaba hasta entonces, aquí se convierte en algo material. Y es que sin desmerecer las imágenes de la ciudad de Moscú, los parques y las escenas marinas en Crimea, y aparecen en esta película disimuladamente lo cierto es que una mayor parte de la historia se desarrolla en el interior de la casas de lo que viene a ser la pequeña burguesía pero lujosamente recreados con un  gusto exquisito: “antes que nada la belleza, luego la verdad” le dirá a uno de sus actores habituales, Iván Perestiani. “Columnas, columnas, columnas… columnas en el recibidor, en el despacho y en la chimenea, columnas aquí, allí y en todas partes” será el comentario irónico de una crítica de la época. Y sin duda tenemos columnas, pero también escaleras, salones, cortinajes, muebles lujosos… Como nos recuerda N. Zorkaia, “las columnas son el motivo arquitectónico y decorativo favorito de Bauer.

Con las filas de columnas, colocadas en diagonal o en paralelo en profundidad, dominaba el ritmo, la articulación del espacio, por no hablar de que hábilmente y sin que fuese perceptible escondía en ellas fuentes de luz suplementarias. Entre columnas y escaleras se desarrolla parte de la historia. Los historiadores del cine asociarán estos elementos decorativos al estilo modernista predominante en los primeros años del siglo XX.



Un modernismo que también recordará la presencia constante de plantas en las películas de Bauer. No solo en parques, y jardines sino también en salones que parecen invernaderos, con multitud de palmas y otras plantas tropicales. A eso se une el uso continuo de flores, jugando con las combinaciones de tonos del blanco y negro, como la que lanza el conde mientras camina Gizelle para su estudio o en simple  jarrón con una flor.

También en el vestuario se produce un cambio con respecto al cine anterior.  Con Bauer la ropa de los actores, y especialmente de las actrices, empieza a jugar un papel importante y su diseño es de artistas de la época, en ocasiones, del propio Bauer. Aquí destaca sobremanera el blanco nacarado y vaporosos de los vestidos de Gizelle o el del diseño de ballet.

Bauer, desde que empezó a trabajar para Khanzhonkov, siempre intentó mantener el mismo equipo. Así que vemos que como operador tuvo a  Boris Zavelev. En las ocasiones en que no lo hizo se encargó de esta tarea su hermano Konstantin o incluso él mismo en un par de ocasiones.

A sus funciones habituales como director y director artístico, hay que añadir por tanto ocasionalmente la de guionista y la de operador -y según Soboliov, además de diseñar vestuario, como acabamos de ver, llegó a maquillar él mismo a los actores- . Y se nota este interés técnico de Bauer en el uso de la luz en su filmografía.

Ya hemos destacado el gusto por el contraste de las tonalidades. Bauer intenta en sus películas, y en esta lo consigue,  dar  una impresión definida para la vista de tonos plateados, perlados, nacarados, ligados a la vestimenta y gusta igualmente de buscar agudos contrastes con los demás encuadres, así como en toda la cadena de encuadres desde el principio al final de la película”. Colocaba para ello en toda la profundidad del cuadro lámparas, apliques, velas, faroles de cristales esmerilados que creaban unos efectos de luz que mostraban hasta los menores detalles de los interiores.

Los contemporáneos reconocían que Bauer era muy valiente en sus experimentos con la luz. Perestiani lo recordaba así: “Bauer era un dibujante con la luz asombroso. Sus decorados eran vivos, combinando la monumentalidad con el intimismo. Al lado de enormes y pesadas columnas la transparente tela de araña de cortinas de tule, el juego de luces de las colchas de brocado bajo oscuras arcadas de las habitaciones, en las flores, las pieles, el cristal. Un rayo de luz en sus manos era el pincel de un pintor”.

Senion Ginzburg, en  un libro fundamental para conocer el cine de este periodo –La cinematografía en la Rusia prerrevolucionaria-, analiza la evolución del lenguaje fílmico de Bauer a lo largo de sus pocos años de actividad. se negaba decididamente a una puesta en escena teatral, sustituyéndola con sus composiciones pictóricas. Liberó el espacio del cuadro de los para él agobiantes objetos de la vida cotidiana. Se negó a aquellas escenas “completas” (largas, de hasta cuarenta metros de fragmentos de montaje) a las que se dedicaban otros directores de la tendencia psicológica.

Junto con su operador B. Zavelev, quien tuvo una influencia no pequeña en el desarrollo del arte de los operadores de aquellos años, grabó películas con fragmentos relativamente cortos. De forma bastante libre utilizaba las posibilidades del montaje del tema y del montaje de la conducta de sus personajes, aunque todavía no conocía las posibilidades del montaje concatenado, las posibilidades de las transiciones fluidas de la acción de cuadro a cuadro”.

Y cuando caracteriza el cine de su etapa final Ginzburg  dice lo siguiente: “En las realizaciones de Bauer en 1916 y 1917 abundaban los logros profesionales interesantes. Ya en la película Una vida por una vida (1916) se puede encontrar un dominio maestro del montaje: no solo cada episodio de la película se construyó mediante el montaje, sino que muchas frases del montaje respondían a aquellas exigencias que aparecían en la sintaxis cinematográfica de la cinematografía muda de los años 20. Al construir frases mediante el montaje, Bauer a menudo iba de los planos generales “identificativos”, caracterizadores del contexto de la acción y de la colocación de las fuerzas en acción, a planos medios, representando directamente la acción, y finalmente primeros planos o primeros-medios, mostrando las experiencias emocionales de su personajes y su reacción ante lo que acontece”.

En fechas más recientes Yuri Tsivian también ha dedicado algunas páginas al estudio de la técnica cinematográfica de Bauer en su interesantísima obra Early cinema in Russia and its cultura reception: “En los años 10 los travelling se fueron integrando gradualmente en la narrativa. La estrategia narrativa del travelling difería según la trayectoria de la cámara. El “movimiento Cabiria” (llamado así por la película epónima italiana de Giovanni Pastrone, 1914), era un travelling lateral lento (o lateral-diagonal) motivado por el movimiento de la figura en el encuadre. Su objetivo era revelar las proporciones del escenario y resaltar la cualidad tridimensional (llamada “estereoscopia” en ese momento) del espacio de la acción. Este tipo de travelling, debido al éxito de la película de Pastrone influenció en muchos realizadores occidentales. Aunque Cabiria tuvo el mismo éxito en Rusia, el “movimiento Cabiria” no parece haber ejercido ninguna influencia sobre los cineastas rusos. Cherchi Usai definía el “movimiento Cabiria” (o, más bien, “el movimiento tipo Cabiria”) como un gesto de la cámara que “invitaba” al espectador a entrar en la diégesis, que lo “introducía” en el espacio de la película. Cherchi Usai llama a este tipo de travelling un movimiento de cámara “ven conmigo”.

Las películas conservadas de Evgeni Bauer nunca usan el travelling lateral como un medio para revelar la escala de su escenografía. Para este propósito Bauer prefería usar el travelling alejándose (tracking out) motivado por el reposicionamiento del personaje dentro del espacio de la acción. El movimiento lateral de cámara es como se dirige el cineasta al espectador. Los travellings de Bauer “in” y “out”, por otra parte, parecen como si se dirigiesen al personaje personalmente en lugar de al espectador. El “gesto” de track-in puede ser compasivo o agresivo, pero es siempre interpersonal más que ligado al espacio.

El movimiento de cámara era percibido como una propiedad del plano individual más que de un diseño narrativo y espacial más general. […] Aunque, como señala Kristin Thompson, “seguir a un sujeto en movimiento era sin duda la aplicación más común del travelling durante el periodo mudo”, debería añadirse probablemente “en escenas exteriores”, para que esta frase se pudiese aplicar a las películas rusas de los 10. Si excluímos los movimientos panorámicos de corto alcance usados más bien como medios para reencuadrar que como un medio consciente en este periodo, un travelling extendido dentro de un escenario exigía una gran habilidad e implicaba considerables costes de construcción así como alguna forma de montaje móvil de la cámara (en exteriores se usaban automóviles).

Como ha argumentado Paolo Cherchi Usai en relación a la manera de Bauer de hacer travelling, un track-out siguiendo a un personaje que avanza era la excepción más que la regla.

Bauer se rodeó de estrellas y naturshchiki (modelos)  como Vera Kholodnaia, Vera Karalli, Vitold Polonski, Iván Mozzhukhin, Iván Perestiani, alguna o alguno de los cuales están presentes en esta película. Bauer prefería llamar a sus actores naturshchiki ,  es decir modelos, término que desarrollaría en los años 20 su colaborador Lev Kuleshov.  Según esta teoría de la interpretación los actores, que en otra de sus líneas nos llevaría a la biomecánica de Meierhold, en cada movimiento podían expresar un sentimiento determinado de forma que se podría elaborar una especie de “catálogo” de emociones a expresar y los actores deberían limitarse a utilizar la más conveniente en cada momento dado. Esto en ocasiones daba lugar a un ritmo que parecía lento hasta a los propios espectadores de la época, nada extraño si tenemos en cuenta que Bauer, junto con Protazanov, desarrolló una “estética de la inmovilidad” en la que se animaba a los actores, por ejemplo, a mantener una postura o pausa para llamar la atención de la audiencia sobre una imagen concreta de especial intensidad psicológica o emocional.

También, aunque ahora nos parezcan en ocasiones unos gestos exagerados, las actuaciones en las películas de Bauer estaban mucho más cerca de los movimientos naturales y se alejaban de las exageraciones teatrales que todavía predominaban en las películas de la época.

En 1917, Bauer y la compañía Khanzhonkov se mudaron a un nuevo estudio en Yalta. A pesar de que la película no tiene indicador de localizaciones sospecho que la misma fue rodada en Yalta. Bauer, en su rodaje, no tiene problema para apostar por un  estilismo casi pictórico  en este drama psicológico ,  del que era todo un maestro  dándole cierta importancia a la puesta en escena y al montaje. Se le importa que la película trasmita cierta sensación a experiencia teatral.

Su cine es una apuesta por las luces y las sombras. Bauer primero comenzó a considerar la colocación de luces en el set de filmación y cambió la iluminación durante la filmación, utilizó ángulos de filmación inusuales, hizo uso frecuente de espacios amplios, y filmó a través de material "gaseoso" para producir el efecto de niebla. Puso gran énfasis en la composición de cada toma, construyendo decoraciones y tomas naturales con expresiones artísticas de paisajes clásicos, hizo uso del movimiento de la cámara para ampliar el espacio de la toma, y ​​agregó un efecto dramático. Los experimentos artísticos y la experiencia excepcional de Bauer le dieron una reputación como el director principal en el cine ruso.

Con la suma de las luces, del maquillaje, del vestuario y de todo lo demás sacó de la actriz  Vera Karalli alguno de los detalles de la que puede ser la cara más triste o mística  de la historia del cine.

Vista como la he visto con la orquestación creada para la Milestone por Talbot he comprobado la buena realización de este cine que cintaba con grandes actores y actrices como la Karalli, que nos anuncia en el episodio del sueño profético de Gizella su terrible final. Una buena película la centenaria elegida.