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martes, 2 de octubre de 2018

Las vírgenes suicidas


Pocas veces un regalo envenenado viene en tan bonito envoltorio, incluso estampado en unicornios. Pocas veces una película que habla a voces sobre la muerte provocada y que presenta  un tema de fondo tan cruel no es presentado como un retrato de adolescentes. Pocas veces, una grandiosa banda sonora nos riega los oídos para tapar los gritos de desesperación de cuatro muchachas. Pocas veces, un olmo que está secándose afectado por la enfermedad holandesa del olmo es la representación de lo que se está muriendo y es necesario cortar para salvar al resto de árboles.

Eso y mucho más es lo que me ha transmitido lo visualmente narrado por Sofía Coppola en lo que fue su debut en un largometraje - había debutado con un corto que llevaba por título Lick the star el año anterior -a finales del pasado siglo, en concreto en 1999.

Lo curioso es que Sofia Coppola reconoció que " que nunca jamás se había planteado dirigir una película hasta que leyó la novela y vi tan claramente cómo tenía que hacerse"".“Vi en ella cosas que no había visto en ninguna parte. Me dio la sensación de que Eugenides entendía perfectamente lo que era ser adolescente: el deseo, la melancolía, el misterio que existe entre chicos y chicas. Toda esa confusión”. Y añadió "Inmediatamente vi que la historia central era sobre lo que la distancia, el tiempo y la memoria te hacen, y sobre el extraordinario poder de lo insondable".

Es posible que esta temprana actriz , directora, productora y guionista haya desarrollado su carrera al amparo de su genial padre, Francis Ford Coppola,  y su poderosa productora, American Zoetrope, convirtiéndose ambas en su auténtico padrino profesional.

De hecho, la recuerdo con nitidez en El Padrino III, en un papel que no me gustó, pero muy importante en la película, por no decir determinante en la misma, y menos claramente en otras películas familiares como The Outsiders o Rumble Fish que ya han pasado por aquí.

Sin embargo, el papel profesional que más trascendente ha sido para ella es el de guionista ( fue Premios Óscar al Mejor guion original en 2003 por Lost in Translation, así como premiada con un Globos de Oro y Premio Independent Spirit por la misma película) así como el de directora llegando a ser premiada con el premio a la Mejor directora en Cannes 2017 con la revisión del clásico de Don Siegel , The Beguiled, o son premiadas sus películas con el León de Oro (Somewhere, 2010).

Su debut en The Virgin Suicides impresionó en su momeno y a mi me ha impresionado hoy. Se trata de una película basada en la novela homónima de Jeffrey Eugenides, publicada en 1993. Con ella Coppola ganó los Premios MTV Movie como mejor directora.

En marzo del presente año, 2018,  Laura Fernández en El Pais escribió  sobre el escritor y su obra que "La idea se la había dado la niñera de su sobrino. Al parecer, la chica tenía un puñado de hermanas. Y todas habían intentado suicidarse en algún momento siendo aún adolescentes. Eugenides imaginó qué hubiera pasado si todas lo hubieran conseguido. También, qué hubiera pasado si él hubiera vivido en el mismo barrio que ellas. Y aquella misma noche se puso a escribir la historia de las malogradas hermanas Lisbon –Cecilia, Lux, Bonnie, Mary y Therese–, cinco hijas del vacío existencial del suburbio norteamericano, y de la idea, siempre sospechosa, de la familia perfecta".

Tras la lectura de la obra por Sofia Coppola la que hasta ese momento era actriz, se lanzó a redactar el guión y tras el mismo comenzó la producción que estuvo en manos de su padre, Francis Ford Coppola , pero en la que también aparecen como productores ejecutivos Willi Bär y Fred Fuchs y como productores Suzanne Colvin, Julie Costanzo, Jordan Gertner (este asociado), Dan Halsted y Chris Hanley , así como Gary Marcus y Fred Roos como co-productores. Pero reciben igualmente el apoyo de la Paramount Vantage , de la sempiterna si aparece el apellido Coppola, American Zoetrope, así como Muse Productions y Eternity Pictures. A pesar del conglomerado de las productoras el filme que fue rodado con un presupuesto relativamente  modesto ,  con un presupuesto de $ 6 millones,  en parte, y eso fue de agradecer por que los principales protagonistas con alto caché - Kirsten Dunst, Kathleen Turner y James Woods- decidieron participar en él cobrando un sueldo bastante inferior al habitual.

Como ya hemos señalado el guion de Sofia Coppola está basado en la novela que este 2018 ha cumplido sus 25 años The Virgin Suicides de Jeffrey Eugenides . Este señor nacido en 1960 es natural de un suburbio de Detroit y estudió en las universidades de Brown y Stanford . Es el autor de tres aclamadas novelas, todas ellas publicadas en España por Anagrama y que son  Las vírgenes suicidas que irrumpió en el mercado hispano en  octubre de 1994; Middlesex, que obtuvo el Pulitzer 2003 ; y La trama nupcial.

El novelista irlandes  John Banville dijo de la primera de sus grandes novelas que era «Una de las mejores novelas, insisto, de las mejores, que he leído en años, y si nuestra época se tomara aún la literatura en serio, debería ser saludada como El guardián entre el centeno de nuestros confusos años noventa, y un debut literario tan importante como el de John Updike, con La feria del asilo, hace más de treinta años»

Para Gordon Burn, crítico en el Times Literary Supplement comentó de ella que era «Una primera novela asombrosa y original, que explora un territorio afín al de John Cheever, pero también al retorcido guiñol de Blue Velvet de David Lynch, o Carrie de Brian de Palma».

La historia novelada es el relato de la progresión de las  historias de las chicas protagonistas desde el suicidio de Cecilia, la más pequeña y la primera en quitarse la vida, hasta el adiós del resto, que es presentado a través de un grupo de chicos adolescentes obsesionados con ellas. Eugenides explicó en una entrevista a Dazed &  Confused Magazine , una revista británica para jóvenes que había concebido a las Lisbon como una entidad con varias cabezas: "Como una hidra, pero no monstruosa. Una hidra agradable"."Las hermanas Lisbon pasaron a convertirse en todo lo que funcionaba mal en el país, de los males que este infligía hasta en sus ciudadanos más inocentes". Ellas atisbaron cómo sería el futuro y decidieron convertirse en un mito como también lo fue el sueño americano.

Tras llevar a un guión cinematográfico esta historia de Eugenides la Coppola, que recibió el libro de Thurston Moore de la banda Sonic Youth , apostó por algo que será marchamo o marca de la casa: la música contando en este sentido con las composiciones de los franceses - son versallescos- Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin componentes del dúo de música electrónica Air.

En otros apartados técnicos contó con la fotografía muy brillante, luminosos  y con texturas setenteras de Corine Day así como el montaje de James Lyons.

El elenco los integran James Woods como Ronald Lisbon, el padre de la familia, Kathleen Turner como Mrs. Lisbon, la madre de la familia, Kirsten Dunst como Lux Lisbon,  A. J. Cook como Mary Lisbon, Hanna Hall como Cecilia Lisbon,  Leslie Hayman como Therese Lisbon y Chelse Swain como Bonnie Lisbon.

Junto a ellos aparecen Jonathan Tucker como Tim Weiner, uno de los chicos enamorados de las Lisbon y narrador, Noah Shebib como Parkie Denton, otro de los chicos atraído por las Lisbon,  Anthony DeSimone como otro de los chicos, Chase Buell, al igual que Lee Kagan como David Barker. Robert Schwartzman como Paul Baldino, el chico que habla de los subterráneos que llevarían a todas las casas del barrio, Josh Hartnett como Trip Fontaine, el enamorado de Lux. En papeles menores o muy cortos Michael Paré como Trip Fontaine de mayor, Scott Glenn como el padre Moody,  Danny DeVito como Dr. Horniker, el psiquiatra de Cecilia . Tambien aparecen en la película Joe Roncetti como Kevin Head, Hayden Christensen como Jake Hill Conley, Joe Dinicol como Dominic Palazzolo - el chico que se suicida por amor, pero que no muere- , Sherry Miller como la Sra. Buell, Jonathan Whittaker como el Sr. Buell, Suki Kaiser como Lydia Perl, Kristin Fairlie como Amy Schraff, Sally Cahill como la Sra. Hedlie y Giovanni Ribisi como la voz del narrador .


La historia se desarrolla a mediados de los años 70, en un barrio residencial de una ciudad americana , aunque narrada en el presente - finales de los 90- como descubrimos con la narración frente a la cámara de un ya mayor Trip Fontaine ( Michael Paré)- . La película no es narrada desde la óptica de uno de los cuatro chicas que tira de sus recuerdos y que reflexiona sobre las cinco hermanas adolescentes de Lisbon, que eran sus vecinos en Grosse Pointe, Michigan durante su juventud. Allí vive en una aparente perfecta armonía la familia Lisbon. Lo único que parece alterar en algo es que el servicio municipal talará algunos de los olmos de la calle al detectar que comienzan a estar enfermos.

La familia está integrada por  cinco hermosas hermanas que son las hijas de uno de los profesores del instituto , el profesor de ciencias y matemáticas, Ronald Lisbom ( James Woods) y de su estricta esposa, la Señora Lisbon (Kathleen Turner ). Ellas son Cecilia (Hanna Hall) de 13 años, - que deja su huella en uno de los olmos heridos de muerte- ,  Lux (Kirsten Dunst) de 14, Bonnie (Chelse Swain) de 15, Mary (A. J. Cook) de 16 años  y Therese (Leslie Hayman) de 17, todas ellas rubias e hipnóticas, que tienen la casa llena de discos y de unicornios, son el objeto de atención, al menos, para cinco chicos que habitan igualmente en ese barrio residencial al que se suma algún amigo más como Paul Baldino. Las chicas son  el objeto de deseo de los chicos, que suspiran por ellas cada vez que ven que salen a la calle o muestran sus  rubias melenas al viento.

Lo cierto es que los chicos , que son los narradores y observadores de la historia, y que reconocen que "Nosotros no sabemos nada sobre ellas pero ellas lo saben todo sobre nosotros" siempre han vivido fascinados por esas inalcanzables jóvenes en flor, atraídos por esa casa de densa femineidad enclaustrada dominada por una madre de fuertes e inquebrantables convicciones como  católica ferviente y moralista que no dejaba que sus hijas salieran con chicos; con una  el padre, profesor de matemáticas dócil y benévolo, que aceptaba las muy estrictas normas de su mujer. De cualquier manera ellas son el foco de sus deseos.

Sin embargo, algo no parece ir bien. Especialmente, cuando descubrimos que la menor de ellas, Cecilia, intenta suicidarse cortando las venas a la altura de sus muñecas e intentando  ahogarse en su bañera.

Tras este hecho los padres están alerta, al igual que las hermanas. Entre otras medidas mandan a la pequeña a ver al psiquiatra, el Dr. Horniker (Danny DeVito) que tras pedirle que analice unas láminas y preguntarle  “¿Qué haces aquí, guapa? Si todavía no tienes edad para saber lo mala que es la vida...” recibe una sentencia evidente y inesperada de Cecilia  cuando le dice que "Está claro, doctor, que usted nunca ha sido una niña de trece años".

Tras escucharlo el Doctor  le recomienda a los estrictos y conservadores Señores Lisbon que aumente la actividad social de sus hijas y , especialmente de la pequeña, con niños del sexo opuesto.

Haciendo caso a las indicaciones, los padres , además de invitar a cenar a algún alumno que ayuda al padre con sus trabajos, planean una pequeña fiesta con los chicos del vecindario, con música y refrescos, en la cual las hermanas mayores empiezan a establecer amistad con sus invitados , que son sus mayores admiradores. Pero en un momento dado, Cecilia, se siente indispuesta y le dice a su madre que quiere subir a la habitación. Segundos después , se lanza por la ventana de la segunda planta de la casa y se suicida   al caer encima de una cerca puntiaguda, que más tarde sería retirada por los vecinos a petición de los padres.

La familia siente la pérdida de la niña durante ese verano. Reciben de hecho la visita del padre Moody (Scott Glenn) que intenta consolar a un padre que parece no estar y a su madre incapacitada para hablar. Eso sí, le dice a la madre el sacerdote que ha anotado en el libro parroquial la muerte de Cecilia como un accidente y no un suicidio para poder ser enterrada en Camposanto.

Pero son conscientes de que la vida sigue y hasta que las hermanas mayores vuelven a sus actividades escolares actuando como si nada hubiese pasado; cuando por fin sus vidas están volviendo a la normalidad. Siendo , por supuesto, la admiración de compañeras y compañeros.

Entre los chicas vemos que quien centra la atención de todas en el guaperas del centro, Trip Fontaine (Josh Hartnett), el chico que juega al fútbol , que fuma hierba y que las vuelve locas a todas, salvo a Lux que parece pasar de él.

Vemos como Trip la descubre por casualidad y desde ese momento intenta contacta con ella , aunque ella se resiste. a pesar de que también se siente atraída por el chico.

Tras un encuentro en el cine, el chico se acerca al padre y lo convence para salir un día coincidiendo con el baile de graduación al que Trip Fountaine. Este galán que quiere llevar a Lux al mismo, tras enamorarse de ella y le asegura al padre que no tiene malas intenciones. Así que trama un plan para conseguir esto. El mismo consiste que para que salga Lux han de ir, igualmente,  todas las hermanas, así Trip le pide a otros tres chicos, uno del equipo de fútbol , a otro que es uno de los mejores estudiantes del centro y al que conduce un cadillac, que sean sus respectivas parejas.

Efectivamente esa noche llega. Ellas se visten con trajes blancos , más que blancos, virginalmente inmaculados, y van despampanantes a la fiesta.


Y en esa noche del baile todas ellas se divierten , bailen con sus parejas, se besan y aplauden al ver coronar a Trip y a Lux como rey y reina del baile.

Más tarde esa noche, todas regresan a casa después del baile, exceptuando a Lux, que hace el amor con Trip en el campo de fútbol de la escuela, donde pasa la noche. Para sorpresa de unos y otros, Trip la deja ahí abandonada al darse cuenta de que en realidad no la quería como él pensaba. Eso nos lo narra el propio Trip 25 años después - ya como Michael Paré- mientras asiste a una terapia de grupo, dando a entender que él esta afectado por  algún tipo de inestabilidad psicológica.

Cuando Lux se despierta al día siguiente y vuelve a casa en un taxi, horas después de la llegada del resto de las hermanas, se  encuentra con su madre furiosa conocedora que una de sus vírgenes, ha dejado de serlo.

Debido a esto, las cuatro chicas son encerradas permanentemente dentro de la casa como castigo,confinadas, sin posibilidad de ir a la escuela, - algo que le cuesta al padre su trabajo- e incomunicadas con el mundo exterior, soñando con viajes a lugares exóticos de todo el mundo a través de catálogos vacacionales que llegan a su casa por correo. Es una de sus pocas salidas a la calle , al igual que cuando el servicio de parques y jardines fue con la intención de cortar los olmos como en el que Cecilia dejó su huella, en la que salen en pijama con la intención de proteger la memoria de su hermana.

Todo esto es detectado por el grupo de chicos que vive obsesivamente la vida de las Lisbon y a los que hemos conocido a lo largo de la película como son Tim Weiner (Jonathan Tucker)  , Parkie Denton ( Noah Shebib)  David Barker (Lee Kagan) así como dos vecinos más ( Anthony DeSimone  y Chase Buell) que no sólo se imaginan viajando con ellas, sino que las observan todas las noches con sus prismáticos y catalejos la promiscuidad de Lux, pero que admiran igualmente ese reino de las otras vírgenes.

Un día comienzan a contactar con ellas vía telefónica y enviarles música - no saben que la madre obligó a Lux a quemar gran parte de su colección de discos-  usando clave morse y notas dejadas en sitios específicos, hasta que descubren las llamadas telefónicas donde no conversan con las chicas, sino que reproducen canciones a través del teléfono y las chicas les responden con otras canciones.

Finalmente las chicas les piden a sus vecinos ayuda para escapar de casa, a lo que ellos acceden robando el automóvil de la madre de uno de los chicos para la huida. El día y a la hora convenida por medio de juegos de luces, Lux les permite entrar a su casa a mitad de la noche y le dice a los chicos que esperen dentro de la casa a que las demás estén listas mientras ella iba al garaje, y ellos aceptan con nerviosismo por temor a que los padres despierten.

La sorpresa para los chicos es que al comenzar a buscar a las hermanas por la casa, descubren inicialmente el cuerpo de Bonnie colgando de las vigas. Luego los cadáveres de todas tras suicidarse una vez : Therese ha consumido una sobredosis de somníferos, Mary metiendo la cabeza en el horno, Bonnie , como ya sabemos, ahorcándose, y, al día siguiente, los bomberos descubren a  Lux siendo la última en morir encerrándose en el garaje con el coche en marcha y un cigarro en la mano. Todas las chicas se han suicidado en un aparente pacto de suicidio.

Los Lisbon, que desde la muerte de Cecilia,  ya habían captado la atención de los medios , vuelven a ser sujetos de atención, y ahora tanto el medio televisivo como los vecinos especulan el por qué las otras cuatro hermanas hayan decidido suicidarse . Los padres no paran de declarar que a sus hijas nunca les faltó amor. Finalmente, los señores Lisbon venden su casa, a una joven pareja del área de Boston . Todas las cosas de sus hijas y se van de la ciudad, dejándolo todo como si la existencia de las hermosas chicas jamás hubiese ocurrido.  De hecho,  esa es la razón por la que conocemos por lo narrado por Tim lo que había escrito Cecilia en su diario.

La vida continúa con normalidad a pesar de la tragedia como comprobamos en una fiesta de disfraces con más caras anti gas, excepto por el recuerdo que conservaban de ellas los chicos del vecindario, quienes aún veinte años luego de los sucesos trágicos, conservan en su memoria a las hermanas, cuya razón para el suicidio jamás se supo. Acaba así la película.

La película fue rodada en 1998 en Toronto, como en en el número 28 de Dunloe Road, en el Varsity Stadium de la Universidad de Toronto, en el St. John's Norway Cemetery and Crematorium de la ciudad y en el Monarch Park Collegiate Institute sustituyendo a los suburbios de Detroit, Michigan , y el rodaje duró aproximadamente un mes. Algo también se rodó en Los Ángeles.

Como ya hemos señalado Sofia Coppola escribió el guión de la película en 1998 después de que el proyecto ya estuviera iluminado en otro estudio, adaptándolo de la novela original, de la que ella era fan. Otro guión ya había sido escrito por Nick Gomez , pero la productora que era propietaria de los derechos en ese momento, Muse Productions, no estaba satisfecha con el guión.

Después de que caducaran los derechos de la novela, Coppola presentó lo escrito por ella a los ejecutivos de Muse, Roberta y Chris Hanley, el último de los cuales se unió a la coproducción, siendo Papá Francis el productor principal.

Para  el casting realizado por un equipo integrado por John Buchan, Robert McGee, Howard Meltzer - que actuaba en calidad de director de casting - y Linda Phillips-Palo , Sofia Coppola contó con Kathleen Turner que fue la primera actriz que se unió al proyecto,  una vieja colaboradora de su padre, pues Turner había trabajado con  Coppola después de que co-protagonizaran juntos en Peggy Sue Got Married (1986). Otro veterano con el director de origen italiano, James Woods fue lanzado junto a Turner como el padre pasivo; Woods recibió el guión del padre de Coppola, Francis, y quedó tan impresionado con el guión y el "humor negro" del personaje que aceptó interpretar el papel. Se contó con otro habitual de Coppola, Scott Glenn. Y pasaron por la audición muchos actores y actrices como Alicia Silverstone al que se le ofreció el papel de Mary Lisbon, pero lo rechazó. Como seña de identidad de los Coppola, el actor Robert Schwartzman (Paul Baldino) es el primo de la vida real de la escritora y directora Sofía Coppola .

Para el papel de Lux, Coppola audicionó a numerosas actrices, pero señaló a Kirsten Dunst, quien tenía dieciséis años en el momento de su casting. Dunst dijo: "Estaba nervioso. Era mi primer rol que era más 'sexy'. Tampoco estaba seguro de cuán grande iba a ser el rol, porque gran parte era sin diálogo. Cuando conocí a Sofía, inmediatamente supe que ella lo manejaría de una manera delicada ... [ella] realmente sacó a relucir el aspecto luminoso de las chicas, las hizo como ángeles etéreos, casi como si no fueran realmente ahí."

Para el tono de la película Sofia  Coppola se inspiró en las fotografías del fotógrafo Takashi Homma de los suburbios de Japón al elegir los lugares de rodaje; "Siempre me ha sorprendido la belleza de los detalles banales", dijo, "y de eso se trata el estilo suburbano".

El uso ocasional de fotogramas y collages de la película pretendía evocar la "fantasía" de la adolescencia. Para la misma contó con el director de fotografía Edward Lachman , mientras que su hermano,  Roman , fue el director de la segunda unidad de la película.

Durante el rodaje se personó en el mismo, Jeffrey Eugenides visitó el set de la película durante tres días.

A la música  original compuesta para la película de Air , se añadirán  canciones de artistas de la década de 1970 y cinco temas de la década de 1990 de Sloan . Sofía Coppola quería transmitir el tema de la adolescencia en los suburbios en la banda sonora . Un álbum de bandas sonoras se lanzó en 2000 con música de Todd Rundgren , Steely Dan , Boston , Heart , Sloan , The Hollies , Al Green , Gilbert O'Sullivan , 10cc , Styx , y dos canciones de Air (una grabada previamente y otra compuesta por para la película).

La película se estrenó en el Festival de Cine de Cannes de 1999 y siendo más tarde estrenada , aunque de forma  limitada el 21 de abril de 2000 en los Estados Unidos, y luego se  generalizó en mayo de 2000.

La película fue bien aceptada tanto por el público - llegó a recaudar algo más de 10 millones de dólares- como por  la crítica que, en gran parte fue positiva, tanto con las actuaciones como con la dirección nobel de la Coppola

El crítico Graham Fuller de The New York Times  no la valoró en demasía y dijo de ella que "La Sra. Coppola ha hecho una [...] inquietante celebración metafísica de la adolescencia con el aura de un mito. Sin embargo, en la superficie, hay algo que no funciona". No obstante también en este diario  The New York Times alguien escribió de la película que era "Un film deslumbrante".

Pero , por su parte, Kevin Thomas, de The Los Angeles Times, elogió la dirección, el reparto y el diseño de producción de Coppola, pero también señaló que si bien la película "es exitosa  ... es necesario saber que es también una verdadera decepción ". El sabrá el por qué.

Para "el Pope" Roger Ebert  la película le remitía a Picnic en Hanging Rock (1975): "[Coppola] tiene el coraje de interpretarla en una clave menor", dijo.   "Ella no insinúa ideas e interpretaciones. Está contenta con el aire de misterio y pérdida que cuelga en el aire como un amargo sentimiento".

Ed González, de Slant Magazine, observó la naturaleza infantil y de ensueño de la película, y escribió: "El narrador habla de la juventud como si existiera y todavía exista en un estado casi fugado. En este sentido, la película es una visión relevante de la adolescencia y "Las relaciones entre hombres y mujeres son un acto de recuerdo. Las escenas de la película (primeros besos, chismes sobre vecinos) son de naturaleza arriesgada y parecen sacadas de las páginas de un álbum de fotos perdido".

El crítico Richard Crouse , por su parte, fascinado dijo que era "una de esas raras ocasiones en que una película supera el libro en el que se basa", y la incluyó en su libro Las 100 mejores películas que nunca has visto (2003).

La película fue elegido por "Les Cahiers du cinéma" como una de las 10 mejores película de 2000 , igualada en séptima posición con otra ya vista y comentada aquí, "Yi-Yi".

En España   para M. Torreiro del El País se trata de  "Una pequeña, escondida, sincera maravilla" . Por su parte,  Javier Ocaña en  Cinemanía sostiene que es "Sorprendente, magnífica, ensoñadora"

Pablo Kurt en filmaffinity comenta que "La hija de Coppola deslumbra en su ópera prima con un envolvente y sugerente drama que cautiva por su atmósfera embriagadora, desgarrador guión y su estética hipnótica. No es perfecta, pero es una pequeña joya de obligada visión que recuerda a "Picnic at Hanging Rock", 1975, de Peter Weir".

Para el escritor Gustavo Martín Garzo en febrero de 2012 en El País escribe "(...) Las vírgenes suicidas es una obra llena de humor y ternura, que indaga en el secreto de la feminidad, el deseo y la muerte; una novela sobre esa belleza indisociable del dolor que es uno de los misterios más hondos de la existencia humana.

(...)  La película de Sofía Coppola habla de esa eterna disociación entre la realidad y el deseo que no ha dejado de torturar a los hombres, y que es sin duda el descubrimiento más doloroso a que se tienen que enfrentar los adolescentes en su tránsito hacia la edad adulta. Todos deben aceptar que esa vida a la que se encaminan es demasiado estrecha para albergar los anhelos que albergan en su interior. Tal es la enseñanza de la película de Sofia Coppola: la muerte de las tiernas vírgenes no se debe a un rechazo de la vida sino a un exceso de amor. Aman tanto la vida que no pueden soportar la idea de que esa verdad que ocultan nunca llegue a ser real.

Y Mina López en El diario.es sostiene hablando más sobre el libro que sobre la película que  "más allá de la incomprensión del suicidio, el tema de la novela es la decadencia de la clase media americana en los años 60, que ve como la bonanza y la paz de la posguerra se empieza a desvanecer como un espejismo." Y acaba diciendo que "Sin quitarle mérito alguno a Eugenides, la huella que su historia ha dejado en la generación que la leyó por primera vez y a las sucesivas, se debe en gran parte a la adaptación que Sofia Coppola hizo para la gran pantalla. La directora se adelantó décadas a Instagram y con el filtro amarillento de la película y la pegajosa banda sonora que el grupo francés Air consiguió reproducir a la perfección el clima asfixiante que destilan las páginas del libro".

La película es un ejercicio de memoria, un deseo por no olvidar por parte de los chicos que fueron y adultos que son, y pudiera responder a eso que James Cameron comentaba en un documental con el actor británico Peter Capaldi sobre la fascinación que ejerce la muerte en las narraciones cinematográficas y televisivas. Más aún en este relato que te remite al dicho "muere joven, incomprendido, rebelde".

Hay también eso que Proust denominó en su obra "En busca del tiempo perdido", al fin y al cabo eso es la base de la narración en ese sentido me remite a esa película de Richard Linklater vista no hace mucho tiempo que era "Danzed & Confused" aquí conocida como "Movida del 76", una película que quiere captar un recuerdo. 

Es un buen relato del proceder de los adolescentes y como los retazos  en este momento vital permanecen de manera (in)alterable en el recuerdo, al menos, en la sensación de lo que quieres y te esfuerzas en recordar. 

Técnicamente la película me ha parecido una maravilla, por la combinación de imágenes estrictamente narrativas, con imágenes en las que las chicas, especialmente Kirten Dunst juega abiertamente con la cámara, sabedora de que ella es en parte la protagonista principal del relato. Es cierto que, en ocasiones, en relación a la música pudiera recordarnos a un Videoclip, pero eso no merma, sino que en , en este caso, ayuda a darle más valor. 

A valorar igualmente su montaje, en el que colocar en orden lo rodado, pensemos en la idea de tiempo expresada en la imagen de una casa llena en su vida interna, pero vacía en su exterior. 

En definitiva una buena película con magníficas interpretaciones , algunas brillantísimas como las de James Woods o Kathleen Turner, o la misma Dunst, la actriz de New Jersey, pero de origen alemán que pude conocer con Jumanji , pero en la que todos los demás participan activamente para hacer de este terrible historia coral sobre la memoria y muerte,  todo un monumento a una película que me ha parecido magnética en su historia y en sus personajes que no dejan de envolvernos jugando con elementos que pudieran ir desde los naïf hasta lo dulce, pasando por lo inocente, por lo mágico o fantasmagórico - como vemos a Cecilia en algún momento tras su muerte- hasta acabar siendo un película dura, nociva, cruel y brutal que te deja la sensación de haber recibido un bofetón en plena cara dado con guantes de seda del que , eso sí, salen no estrellas, sino unicornios.


miércoles, 18 de julio de 2012

Los vampiros vistos por Carpenter















¿Quién, con más de cuarenta años, no ha visto Halloween, la versión original? ¿Quién no tiene la música en su recuerdo sonoro? ¿Cómo que no disfrutaste con ese clásico que es la Cosa, en mi caso un sábado a las ocho en el Cine Reyes Católicos? ¿Quién no ha visto ‘Asalto a la comisaría del distrito 13 y no se ha preocupado como se puede sitiar una comisaría como si fuese un fuerte de un western? Oye que estamos hablando de las obras de un clásico, puede que  menor, pero de un clásico. Hablamos de John Carperter. Magnífico director, magnífico músico.
La película con la que me obsequié anoche fue Vampiros, de John Carpenter (también conocida como John Carpenter's Vampires) es una película de western-horror dirigida por John Carpenter en 1998. La echaban en la Sexta 3. La película se inspira vagamente en la novela “Vampire$” de John Steakley. La película está protagonizada principalmente por James Woods como Jack Crow, líder de un grupo de cazavampiros sicarios de la iglesia católica.
La trama se centra en el esfuerzo de Crow de prevenir que una cruz centenaria, caiga en las manos de Valek, un maestro- yo diría el príncipe-  vampiro. Mi valorado John Carpenter, director de joyas míticas como ‘Asalto a la comisaría del distrito 13’ (‘Assault on Precinct 13’, 1976), ‘1997: Rescate en Nueva York’ (‘1997: Escape from New York’, 1981), ‘La Cosa’ (‘The Thing’, 1982) o ‘Están Vivos’ (‘They Live’, 1988), se marca aquí la que casi con toda seguridad es su mejor película después de ‘La Cosa’ e hizo con ‘Vampiros’ (‘Vampires’, 1998), una afortunadísima mezcla de western gótico y vampiros.
El film se caracteriza por su fuerte estética de western y las alusiones a un fuerte liderazgo masculino, pues el protagonista es todo un “machito”. La película tuvo, al parecer, dos secuelas: Vampires: Los Muertos (2002) que está protagonizada por Jon Bon Jovi y Vampires: The Turning (2005).
La película como señalé anteriormente está basada en la novela de John Steakley, "Vampire$", cuyos derechos tenía Largo Entertainment y que en un principio estaba pensada para que la dirigiera Russell Mulcahy ("La sombra del faraón"), a partir de un primer guión de Dan Mazur, con Patrick Swayze como protagonista, o en su defecto Dolph Lundgren para encabezar el reparto. Mulcahy finalmente no realizó el filme por lo que Don Jakoby se hizo con el guión y comenzó a trabajar en el mismo. Este guión de Jakoby - muy curtido dentro del género fantástico ("El experimento Filadelfia"), firmaba un segundo tratamiento del guión - fue leído por John Carpenter Este último fue el que llamó la atención de John Carpenter, quien se avino a realizar el film bajo la condición de reescribir el guión de Jakoby. Su contribución (no acreditada) consistió en profundizar en las motivaciones de los dos personajes centrales del relato: Jack Crow, el cazador de vampiros, y Valek, su sanguinario enemigo y príncipe de los no-muertos.
La dirección estuvo en mano de John Carpenter. La dirección artística fue Kim Hix. La producción es de Sandy King. El diseño de producción fue obra de Thomas A. Walsh para Columbia Pictures / Largo Entertainment. La película contó con un presupuesto de 20.000.000 dólares y la distribución contó con el trabajo de Sony Pictures.
El guión fue del ya nombrado Don  Jakoby, basándose en la novela de John Steakley. La música, como ocurre en la mayor parte de las películas de Carpenter, fue obra del propio director.
La fotografía es de Gary B. Kibbe, mientras que el montaje, que he leído, aunque no estoy de acuerdo es batante atropellado es de Edward A. Warschilka. El vestuario tejano es de Robin Michel Bush.
Participan en la película James Woods ( Jack Crow), Daniel Baldwin (Anthony Montoya), Sheryl Lee (Katrina), Thomas Ian Griffith (Jan Valek), Tim Guinee (Padre Adam Guiteau), Maximilian Schell (Cardenal Alba), Mark Boone Junior (Catlin), Gregory Sierra (Padrer Giovanni) y Cary-Hiroyuki Tagawa (David Deyo)
El protagonista de la obra es Jack Crow, interpretado por James Woods. Es el jefe de un grupo de cazadores de vampiros, contratados por el Vaticano. Estos llegan a Nuevo México para buscar al vampiro Valek, interpretado por Thomas Ian Griffith, que es un vampiro de origen checo que lleva vivo desde el siglo XIV.
Crow tiene la ayuda para la misión de Montoya (Daniel Baldwin), de una prostituta llamada Katrina (Sheryl Lee), que ha sido mordida por Valek y del padre Guiteau (Tim Guinee) que ha sido enviado por el Vaticano para colaborar en su muerte.
‘Vampiros’ (‘Vampires’, John Carpenter, 1997) fue la película más exitosa del maestro en la década de los 90. Con Carpenter ya al frente del proyecto intentó que Eastwood  interpretase la película dando vida a Jack Crow, el cazavampiros. Sin embargo le tocó a un muy inspirado James Woods.
John Carpenter le da la vuelta a la tortilla al universo de los vampiros, estableciendo nexos de unión entre los vampiros y el western, género de sobra conocido por el director. Es más, lo único que convenció a Carpenter de hacerse cargo de la realización de ‘Vampiros’ es precisamente la posibilidad de realizar un western de horror. El resultado es un vibrante relato lleno de horror, humor y hasta amor que nos devuelve al mejor Carpenter, cargado de ironía, mala leche y en plena forma narrativa.
La película se inicia con una puesta de Sol que tiñe de rojo las nubes que la envuelven. Una sintonía rock reincidente, magnífica y minimalista que suena a ritmo de líricas vistas aéreas de paisajes desérticos filmados en esplendoroso Scope. La emoción crece, las expectativas se dilatan tras cada segundo de proyección. Por fin, la respuesta con un título: VAMPIROS de John Carpenter, el título, que va surgiendo de la árida muerte del desierto. La película comienza con unos planos hipnóticos de un desierto texano mexicano, donde ya empieza a atronar la fantástica banda sonora guitarrera del maestro. Luego, comienza el prólogo, una auténtica joya de la realización, que es toda una declaración de intenciones. Carpenter le dice al espectador lo que verá a continuación, una invitación a agarrarse los machos: porque lo que seguirá a continuación es un Western con vampiros, con continuos guiños al género con los jugosos planos, las frases lapidarias... todo ello envuelto con el clima de serie b grandiosa como sólo Carpenter sabe hacer. Esta introducción, con una pandilla de caza vampiros que luego correrá peor suerte, también sirve de presentación del protagonista, el antihéroe carpenteriano que no podía faltar: Jack Crow, con un James Woods que nunca ha estado mejor que contribuyó improvisando buena parte del tiempo, algo que dejó maravillado a Carpenter, aguantando perfectamente bien el peso de la película. Jack Crow es un cazador de vampiros socarrón, faltón, macarra, pasota, un auténtico crack. Él es la película.

Una prueba de su actitud en la misma es este diálogo: "Olvídate de todo lo que has visto en las películas. Los vampiros no son nada románticos. No tienen modales ceremoniosos. No hablan con acentos exóticos. No se transforman en murciélagos. Las cruces y los ajos no les hacen ningún efecto. No duermen en ataúdes de terciopelo. No son homosexuales..." (Crow al padre Guiteau).

La película es muy cinematográfica, pues se remite permanentemente al cine. El inicio de la película nos encontramos a Woods  encabezado una cacería de vampiros. Es una película que se remite a otra, principalmente a diversos clásicos. El inicio nos remite a Hatari! (¡Peligro!, en suahili)  de1962, dirigida por Howard Hawks. Su sentido de la narración, el carácter grupal de sus protagonistas, el sentido de la amistad podemos encontrar en buena parte de la filmografía de John Carpenter. Jack Crow comanda un grupo de cazavampiros que se adentran en una solitaria casa del sur de los Estados Unidos.
Allí se encuentra lo que denominan un nido, esto es, el lugar de descanso diurno de un grupo de vampiros, generalmente liderados por un cabecilla bautizado como Maestro. En esa concisa secuencia, llena de violencia sin parangón, queda perfectamente trazado el modus operandi del grupo de humanos, un safari moderno que caza no-muertos en lugar de rinocerontes.
La clásica historia de vampiros está enfrascada aquí en un contexto de western como decíamos. El grupo comandado por Crow no se aparta demasiado del grupo salvaje de Peckinpah por ejemplo. Su estructura narrativa sigue las pautas del western más clásico, con la ventaja de ser realizado en la segunda mitad de los 90 por un realizador que se atreve a cosas con anterioridad sólo sugeridas. Crow lo deja claro en uno de sus chispeantes diálogos, hay que olvidar todo lo visto en las películas. Los vampiros de Carpenter son animales sedientos de sangre que no dudarán en destrozar a su víctima.
Renunciando a todo carácter humano, el maestro de los vampiros, llamado Valek —Thomas Ian Griffith, de increíble y poderosa presencia, un acierto de casting como pocos— posee elementos clásicos de sobra conocidos —los colmillos, un físico imponente, la luz del día acaba con ellos— a los que añaden otros no demasiado explotados con anterioridad — y niega su lado humano, potencia su animalidad, y por la contra las cruces y demás objetos religiosos no les hacen el más mínimo daño—.
Pero además se redondea con el hecho de que Valek, una especie de trasunto de Drácula, es el primer vampiro creado en el siglo XIV nada más y nada menos que por la iglesia católica. Valek era en realidad un sacerdote que en un ritual mal realizado se convirtió en el señor de las tinieblas.

Es el Vaticano, con el Cardenal Alba al frente,  el que ordena la extinción de los vampiros pagando a un grupo de cazadores que se entregan a tan arriesgada misión a cambio de una buena suma de dinero, amén de fiestas de celebración, que acaban en orgías, también pagadas por la Iglesia y en las que está presente el miembro eclesiástico que asesora y bendice al grupo. Carpenter da así rienda suelta a su declarado ateísmo —razón por la que él suele decir que la Iglesia no puede excomulgarle— mostrando así una de las peculiaridades de su cine: el mundo está dominado por el Mal. La terrible sensación que desprende el tema en sus trabajos, aquella que nos transmite una total inseguridad por el mundo en el que vivimos, queda suficientemente trazada en ese atrevido detalle argumental.

También el tratamiento que le da Crow al cura que le ayuda al final es jocoso. Como prueba este diálogo entre Crow y el sacerdote que le ayuda, y que corresponde con el final de la película:
  - De acuerdo, padre... contéstame. Cuando estabas pinchando a aquel vampiro...
     - ¿Sí?
     -
Se te ha puesto dura?
     
- Me he empalmado.
     -
¿Cómo?

     -
Se me ha empinado.
     - ¿Qué?

     -
La tenía tiesa.
     -
¿No estarás poseído por el diablo?
     -
Una erección considerable.
     -
Ese lenguaje, padre, ese lenguaje...
La iglesia es la culpable de la existencia de Valek y sus aliados, y ella misma intenta arreglar el desaguisado. No hay nada descabellado en afirmar que el cine de Carpenter tiene resonancias políticas y que Valek es uno de sus típicos personajes, un rebelde que se levantó contra la tiranía establecida buscando la inmortalidad, y ansiando ahora el caminar por el día. La ironía del asunto está en que ahora, uno de los máximos representantes del Vaticano, al que da vida Maximilian Schell, busca una alianza con Valek al que pedirá una conversión vampírica a cambio de terminar el ritual que permitirá a los vampiros caminar a la luz del sol.
Carpenter no renuncia al lado romántico del vampiro, subrayado por el hecho de ser un eterno solitario condenado a vagar por el mundo alimentándose de sangre y viviendo en contra de las normas establecidas. También muestra su lado sexual —la escena de la conversión del personaje de Sheryl Lee es de una sensualidad fascinante, y describe muy bien el inicio de conexión entre el maestro vampiro y su víctima—, e incluso viste la historia con un poco de amor loco a través de los personajes encarnados por Lee y Daniel Baldwin como antagonistas enamorados y entregados al poder de la oscuridad.

Ayudado por un excepcional trabajo de Gary B. Kibbe en la fotografía, Carpenter lo retrata todo con un excelente uso del scope, encuadrando en planos llenos de suciedad a sus personajes, marcando la naturaleza amoral del relato. Un relato con escenas de acción salvaje y sin contemplaciones. El mundo se resigna a creer en los vampiros y Crow, ayudado por el único hombre de su grupo que le queda vivo y un curioso párroco que terminará reconociendo que le excita matar vampiros —vamos, que se la pone dura, afirma al final de la película—, harán todo lo posible por exterminar a los chupasangre.
El cierre del film no puede ser más hermoso. Con una de las mejores partituras de Carpenter, el western se hace más presente que nunca. Montoya (Baldwin) ha sido mordido por Katrina (Lee), y en sus últimos momentos de humano ha ayudado a Crow. Éste que escenas antes relata cómo mató a su propio padre convertido en vampiro, sabe que no debe dejarle ir pero el sentido de la amistad, herencia de Hawks, se apodera de la cinta, y Montoya parte hacia el amanecer en un carro blindado haciendo las veces de caballo. El lirismo de Ford, los acordes de una solitaria guitarra, el sarcasmo de Crow, y la lucha contra el Mal están presentes y continúan.
Vapuleada (injustamente) por la crítica en su día, John Carpenter revisiona el subgénero vampiro adaptándolo magistralmente a su campo, y a su mundo de atmósferas, de anti héroes, gamberro y sobretodo muy personal. Porque si hay algo de lo que puede presumir el maestro entre maestros Carpenter (probablemente uno de los últimos grandes directores clásicos vivos junto a Clint Eastwood) es de ser fiel así mismo en cada uno sus películas, incluídos los encargos de grandes productoras.

La puesta en escena es muy clásica, sin efectismos, con gore barato pero admirable: cabezas cortadas, balas que no matan, punzones que no matan a la primera,…angre hay, y mucha, como en las grandes joyas de la serie b. El maestro quiso hacer un western de vampiros y lo hizo. Y le salio algo entretenido. 
La película es  un poema acerca de la melancolía, la decadencia, el hundimiento de la dignidad humana, con personajes demacrados, brutales, acabados, incapaces de amar porque no se aman a sí mismos, perdedores que no por ello dejan de ser menos admirables. Jack Crow (un espléndido James Woods) interpreta al uno de los genuinos antihéroes del cine que como John Wayne en Centauros del Desierto se queda en la entrada, echándose sobre el marco. 
Esta magistral lección de sobriedad y elegancia narrativa ha pasado desapercibida por la mayoría de espectadores actuales, demasiado elitistas y ocupados en sus reflexiones postmodernas, muy al margen de lo que es el cine. Terror, acción, diálogos brillantes, ritmo vibrante y una historia muy bien contada, sin trampas, sin chorradas, directo al grano y mostrando las cosas como son. 
Desde el personaje de Jack Crow hasta los métodos de exterminación, no hay un ápice de sensación humana, la violencia se exhibe sin pasión, sin empuje. Una obra maestra disfrutable, sencilla a la vez que profundísima, tremenda a la vez que extrañamente hermosa, intensa a la vez que sosegada, clásica, brava y auténtica.

 
Woods lleva el peso narrativo a sus espaldas, y no puede ser mas tópico su concurso de poses, sus gafas de sol luciéndolas en noches de tormenta o su mirada de tipo duro. No hay ni un momento para el arrepentimiento, ni para el tormentoso recuerdo, ni hay ápice de emoción claudicante.


"John Carpenter`s Vampires" no es un plato para todos los gustos: la crítica, elegante, no es sólo hacia la Iglesia, también va destinada al ser humano y los límites a los que puede llegar la maldad y egoísmo del ser. Todo ello en un mundo de vampiros.

107 minutos de gozoso divertimento en el cual nos encontramos con un grupo (muy salvaje) de cazadores de vampiros cuyo líder, un estupendo James Woods como Jack Crow, dirige con mano férrea y pulso firme y que aniquilan vampiros cuales exterminadores de cucarachas, -no por casualidad se refieren a los chupasangres como sanguijuelas y a las casas que habitan éstos como nidos-.
El inteligente guión de Don Jakoby nos cuenta una divertidísima y sangrante anécdota: el primer vampiro fue creado por la iglesia al realizar mal un exorcismo.


Pero hay más, resulta que es la misma iglesia la que financia a los grupos de cazadores de vampiros que se encuentran dispersos por todo el mundo y que se encargan de exterminar a las serpientes- algunas nacen de las entrañas de la tierra en pleno desiero.


No todo el mérito es de Jakoby, ya que el guión está basado en una novela del escritor John Steakley, pero no deja de ser todo un acierto el incluir todos esos detalles del modo en que lo hace, como tampoco deja de ser todo un acierto el que John Carpenter traslade semejante historia con su peculiar estilo y la haga suya.
La película está plagada de secuencias memorables como por ejemplo aquélla en la que vemos por primera vez al grupo salvaje capitaneado por Woods, una secuencia de apertura memorable y que sirve de presentación para el personaje principal y sus ayudantes y los métodos que emplean éstos para dar caza a los vampiros.
Rápidamente Carpenter nos regala la que es la segunda gran secuencia de la historia, la matanza que tiene lugar en el motel de carretera, magnífica.
Y finalmente nos deleita con la cacería final en la prisión y el clímax final que tiene lugar poco después. Excelente.
Más que un film de terror, es propiamente un film de aventuras y como tal, la acción supera algunas lagunas argumentales y uno que otro personaje algo esquematizado. Con todo, hay escenas muy gore (el ataque de los vampiros al motel) y un buen cast de actores, destacando la buena actuación de James Woods como el Van Helsing moderno. Sin duda un buen film, que lamentablemente después Carpenter quiso llevarlo al espacio en su "Fantasmas de Marte", con resultados inferiores.



De la pelicula han dicho que es "Brillante, feliz recuperación de un nombre clave del género desde hace 25 años" (M. Torreiro: Diario El País) , o que era un "Spaguetti-Western de vampiros. (...) de aire gamberro y pobre imaginación (...) como entretenimiento sólo lo consigue medianamente." (Javier Ocaña en Cinemanía) o que era "Imprescindible western gótico y bizarro" (Jordi Batlle Caminal: Fotogramas). La verdad que entretiene.