sábado, 5 de enero de 2013

Let´s dance!... in the Asylum

Poco a poco regresamos a la normalidad. Vamos teniendo menos tiempo para la escritura y para la visualización de pelis. Con todo vamos recuperando el hábito de ver igualmente alguna serie. En este caso retomamos la terrible - por el terror- y magnífica - por la historia narrada - series "American Horror Story", que habíamos abandonado dado el parón navideño en los Estados Unidos. Este capítulo fue emitido el 2 de enero del presente 2013 en su país de origen. 
De esta serie ya hemos hablado en anteriores ocasiones en las entradas de noviembre (“Segunda Corona”) , o en diciembre con la entrada “Esperando el beso mortal” . The Name Game “El nombre del juego" es el décimo episodio de la segunda temporada de la historia de esta serie que emite el canal FX. Quedan aún, creo, dos capítulos más. Pero este episodio ha dado mucho sí. Además ha sido diferente a todo lo que hasta ahora habíamos vistos. 
El episodio está escrito por Jessica Sharzer y dirigido por Michael Lehmann. El episodio se llama así por una canción de 1964 y que lleva por título "Name Game", que canta de manera espectacular -en playback- Jessica Lange y que es bailada por todos los internos.
Gif animado obtenido de la página de huffingtonpost.com firmado por Joey DeAngelis 

Es un episodio tan complejo como todos, pero parece que pone fin ¡y de qué manera! a varias de las historias de sus protagonistas. El episodio se inicia cuando el Dr. Arden revive a Kit. De inmediato el mismo Dr.Arden visita a Grace (Lizzie Brocheré) y Pepper (Naomi Grossman) manteniendo esta última una interesante conversación con el Dr, además de presentarse como la protectora de Grace. Parece que Dr. Arden (James Cromwell) está dispuesto a poner fin a sus experimentos. 
Kit (Evan Peters) y Lana (Sarah Paulson) continúan presionando al brutal asesino Dr. Thredson (Zachary Quinto), que ahora revela varios secretos a Kit. 
Por su parte, Sor María Eunice lleva a Monseñor Howard en silla de ruedas a la sala de recuperación. Éste reflexiona sobre lo comentado por el Ángel de la Muerte (Frances Conroy), mientras estaba crucificado y a punto de morir. Ella le dice que él debe ayudar a acabar con el Diablo que lleva dentro Sor María, pero debe mantener sus pensamientos ocultos a la monja. Un salvado “in extremis” monseñor Howard (Joseph Fiennes) inicia su lucha contra la poseída Hermana Mary Eunice (Lily Rabe).
Más tarde, María trata de cambiar los vendajes de las manos del Monseñor y él la agarra, tratando de realizar un exorcismo. Su condición débil permite a la poseída Sor María que le viole. El Dr. Arden es testigo del acto. 
María Eunice tiene una gramola al salón de los internos para paliar la rotura del disco de Dominique que hizo en el capítulo anterior Judy Martin, la ahora paciente y antes Hernama Superiora, Hermana Jude (Jessica Lange), ex hermana Jude. Ésta se muestra rebelde y es llevada a Arden para la terapia de electroshock y es sometida al electroshock más bestial. El Dr.Arden permite a Sor María Eunice a manejar los controles y se enciende la máquina al máximo volumen. 
En el salón social, Lana se acerca a una aturdida Judy y le pregunta su nombre, ofreciendo el suyo para ayudarla a recuperarse del electroshock. Esto hace que Judy alucine cuando vea en la gramola "Game name" y tenga lugar el baile al son de la música. Lana - que baila magníficamente y que inicialmente lo hace con una serie absoluta, acaba absolutamente entregada a la música, al igual que Kit o Peppers- le trae de vuelta a la realidad diciendo a Judy su propio nombre. 
Afuera, en el recinto de asilo, María Eunice camina con Arden mientras éste alimenta a los mutantes que mantiene. Ésta le sugiere la realización lobotomía a Judy y él se niega. Saca una pistola y mata a mutante e intenta pegarse un tiro, pero no puede. Sor María le dice que sus lagrimas y sus celos le hacen ser "patético". 
En la cocina, el monseñor quiere desahogarse a Judy, diciendo que ella tenía razón acerca de que Sor María está poseída. Le pregunta su opinión sobre lo que debe hacer y ella responde simplemente: "Mátala”. 
Cuando monseñor se enfrenta nuevamente a María es capaz de extraer la parte humana de María, y ésta le pide que la mate "Estoy cansada de luchar. .. quiero que salga de aquí. , y él la arroja por el balcón del tercer piso hasta el piso del vestíbulo. Ella va cayendo en cámara como si reflejara la imagen de un Ángel Caído. Es recibida por el Ángel de la Muerte que viene a reclamar a ambos, a Sor María y al Diablo. 
Por su parte, el Dr. Thredson va a la oficina de Arden, buscando pentathol sódico. Él oye gritos procedentes del laboratorio cercano y se encuentra Pepper monitorizando a Grace, que está casi lista para dar a luz. 
Más tarde Thredson lleva a Kit a una oficina, donde Grace sostiene a su bebé recién nacido. Grace confirma que el bebé es de Kit y Thredson le dice lo que ha planeado. Thredson con la información de Kit busca la cinta de grabación de su confesión. No lo puede encontrar y Lana entra a decir que ella tiene, amenazando con darle la vuelta a la policía si algo le sucede a Kit o cualquier otra persona.
En el salón social, Judy recita los nombres de los pacientes allí para ella. Parece estar recuperada por lo que llama a la Madre Superiora Claudia (Barbara Tarbuck) que se sienta frente a ella y, tras una breve divagación sobre su futura boda con monseñor en el Vaticano cuando él sea Papa, Judy aboga por su ayuda en conseguir Lana del asilo. En el tramo final, monseñor lleva a cabo los últimos ritos sobre María, estando presente Arden. Éste propone la cremación a lo que Monseñor se opone por ser pagano. Sin embargo, lo convence. Por último, vemos al Dr.Arden más tarde preparando al horno para la cremación. Comienza el fuego interior, se sube encima del cuerpo de María, y se inicia el transportador de inmolarse. Tremendo final para un tremendo episodio (o ligero, después de tantas presiones previas).

Este episodio fue escrito por Jessica Sharzer y dirigida por Michael Lehmann. De cualquier manera el creador de la serie Ryan Murphy al igual que el blog de Joey DeAngelis, y yo mismo, destacamos de este episodio el deslumbrante baile de Jude .
Imagen obtenida de paperblog.com 

Murphy también se refirió a la escena final y el Dr. Arden se inmola, vinculando la imagen de un médico nazi entrando en un horno como algo coherente con su brutal presente y su indecente pasado. Como hemos comprobado este ha sido uno de los más originales – por lo del magistral baile, influenciado por la vinculación de Ryan Murphy con la serie Glee- y en la que parecen cercarse algunas historias. Ya veremos que pasa con los que quedan.

viernes, 4 de enero de 2013

Pennies from heaven o efectos colaterales de una lectura

Supongo que en condiciones normales no hubiese visto nunca esta película. No me considera un seguidor del género musical, pero reconozco que he estado condicionado por la lectura del libro titulado "Cine o Sardina" de Guillermo Cabrera Infante en la que se califica a está película como la obra maestra desconocida. Es más el autor cubano la calificó de fracaso total, absoluto. He visto esta película condicionado absolutamente por los efectos colaterales de la lectura, y eso que el pasado año fueron tres los musicales que pude ver,disfrutar y comentar en ese primer "Para que no me olvide": Oliver, Moulin Rouge y West Side Story
Dinero caído del cielo es un musical del año 1981. La película se basa en una serie de televisión británica, la BBC, del año 1978. En 1981, Dennis Potter adaptó su propio guión para una película del mismo nombre para el público americano, insertando la historia en el contexto de la Gran Depresión americana y, en concreto, en 1934 en la ciudad de Chicago.

El director de la película era Herbert Ross y el guionista fue el ya citado Dennis Potter, quien para Cabrera Infante era el autor de esta obra. En este musical el coreógrafo fue Danny Daniels. La producción que costó 22,000,000 de dólares USA ($) recayó en Rick McCallum, Herbert Ross y Nora Kaye – ex bailarina y mujer del anterior- con la distribución de la Metro-Goldwyn-Mayer.
La fundamental música fue creada o adaptada por Ralph Burns, Con Conrad, Marvin Hamlisch y Billy May. Resaltar que su banda sonora de canciones se compone de 18 canciones de los años 30 cantadas entre otros por Bing Crosby, Arthur Tracy o Fred Astaire.

Las canciones que aparecen a lo largo del film son las siguientes: Elsie Carlisle, with Ambrose & His Orch. - The Clouds Will Soon Roll By; Sam Browne and The Carlysle Cousins - Yes, Yes!; Connee Boswell - I'll Never Have to Dream Again; Fred Latham, with Jack Jackson & His Orch. - Roll Along Prairie Moon; Bing Crosby - Did You Ever See a Dream Walking; Arthur Tracy el tema central de la película Pennies from Heaven; The Boswell Sisters, with Tommy & Jimmy Dorsey - It's the Girl; Ida Sue McCune - Love Is Good for Anything That Ails You; Rudy Vallee & His Connecticut Yankees - Let's Put Out the Lights & Go to Sleep; Dolly Dawn, with George Hall and His Orchestra - It's a Sin to Tell a Lie; Helen Kane - I Want to Be Bad; Walter Harrah,Gene Merlino,Vern Rowe,Robert Tebow - Life Is Just a Bowl of Cherries; Irving Aaronson and His Commanders - Let's Misbehave; Ronnie Hill, with Primo Scala's Accordion Band - Serenade in the Night ; Jack Buchanan & Elsie Randolph - Fancy Our Meeting; Fred Astaire - Let's Face the Music and Dance; Steve Martin - Pennies from Heaven; y Lew Stone and His Band - The Glory of Love.


La magnífica fotografía fue obra de Gordon Willis, mientras que el montaje fue de Richard Marks. La película fue protagonizada por actores que, como dice Cabrera, dicen más cantando que en sus escasos diálogos, y son Steve Martin, Bernadette Peters, Christopher Walken , Harper Jessica, John McMartin, Vernel Bagneris, Robert Fitch y Tommy Rall. 
La historia de la película es la siguiente. Estamos en 1934, Arthur Parker (Martin) un vendedor de partituras musicales de Chicago está pasando un momento difícil, tanto en su trabajo como en su matrimonio con su esposa Joan (Harper). Su negocio está fallando y Joan se muestra inapetente ante el envite ardoroso de Arthur, además de negarse a darle el dinero que heredó de su padre para iniciar su propio negocio. Ella lega que es para su jubilación. El sueño de Arthur es vivir en un mundo que es como el de las canciones que él intenta vender. Y si la realidad cruda y cruel no le responde, él se la imagina y la recrea. 
Tras salir de casa enfadado por la rigidez moral y amorosa de su esposa marcha a un banco, solicitando un préstamo para poder montar su empresa. Pero el director se lo niega dado su nulo aval. A pesar de ello fantasea con que el director se lo concede, introduciendo para ello un baile muy al estilo de los 40 y 50 con las coreografías y las piernas de las chicas cantando "¡Yes! ¡Yes!".

En sus viajes de negocios, intentando colocar sus partituras, además de recoger en su coche a desarraigados como un acordeonista vagabundo, Arthur conoce a una tímida maestra de escuela, hermosa pero sencilla, Eileen (Peters). Arthur expresa su atracción instantánea con la canción de Bing Crosby " Did You Ever See a Dream Walking (¿Alguna vez viste un sueño caminando?". 
Arthur se encapricha con la chica, pero vuelve a encontrarse con el músico hambriento y vagabundo. Lo invita a comer en un restaurante de carretera el “Jimmy´s dinner” y durante la comida se produce el milagro musical, en el momento en el arcodeonista (Vernel Bagneris) mira hacia arriba y canta/baila dentro y fuera del restaurante una conmovedora, emotiva y feliz "Pennies from heaven" – la canción de Arthur Tracy de 1932- mientras caen del cielo una de oro – pennies- haciendo creer a todos que pueden obtener lo que desean y que esto vendrá como dinero caído del cielo. Sin embargo, Arthur se muestra cruelmente realista y rompe el encanto del momento llevándonos nuevamente a la amarga realidad.

Más tarde vemos que Eileen es una buena chica y en el Colegio formaliza sus clases aunque también en sus sueños se lanza al canto y al baile de manera espectacular. Arthur obsesionado con ella la busca y la encuentra. Él la convence con su labia y sus mentiras de que él la ama, la seduce, y se embarcan en una aventura corta.
Tras la intensa relación Arturo le abandona y vuelve con Joan, que, desesperada por retenerlo, se compromete a ceder a sus apetitos y juegos sexuales y a darle el dinero que él quería para montar una tienda de discos. Arthur , lógicamente, niega su relación, aunque Joan está seguro de que está mintiendo, cantando " It's a Sin to Tell a Lie (“Es un pecado decir una mentira"). Eileen es optimista acerca de su relación con Arthur, imaginando que lleva su clase en "El amor es bueno para todo lo que te aflige", pero ella se queda embarazada y es despedida.
Poco tiempo más tarde, Arthur que ha montado la tienda en la que no entra nadie, marcha el pueblo en el que vive Eilieen, desconociendo su estado laboral y profesional. Allí le vuelve a mentir y le vender tan falsas promesas como erróneas direcciones. Más tarde, ella marcha en su búsqueda pero, sin lugar a donde ir, entra en un bar, una “güisquería” de las de antes, pide una soda, y a pesar de que el barman le pide que se valla un elegante proxeneta de nombre Tom (Walken) se le acerca. Eileen se siente atraído por el malvado Tom (de la misma manera que ella se sintió atraído por Arthur), y fantasea con él cantando y bailando un espectacular " Let's Misbehave (Vamos a Misbehave) para ella. La atracción termina allí, sin embargo, ya que es bastante claro que Tom va en serio, y se encarga de que ella tuviera un aborto.
Un día Arthur encuentra en la calle haciendo la calle a Eileen. Ahora se hace llamar "Lulu". Es una prostituta y ha adoptado una manera agresiva con los hombres. Ellos reanudan su romance, y Eileen deja a Tom y su vida sórdida. Impulsivamente, Arthur la convence para huir juntos. Al no haber podido vender su negocio, Arthur y Eileen entrar en la tienda de una noche y rompe sus registros fonográficos y discos (a excepción de "Pennies From Heaven"). Para complementar sus ingresos, Eileen se mantiene como prostituta a pesar de las objeciones de Arturo.
Mientras tanto, una niña ciega que aparece en un breve momento en la película en relación a Arthur, es violada y asesinada por el acordeonista vagabundo (Vernel Bagneris) que Arthur recogía Arthur a principio de la película. El inocente Arthur (que se cruzó con la chica antes del asesinato) es acusado de ese crimen.
Más tarde cuando Arhur e Eileen se las prometen felices es capturado y condenado por el crimen. En la horca, recita tristemente la letra de la canción "Dinero caído del cielo", como si tratara de decirle al público que no debe resignarse con su triste vida y que debe tener esperanza en un futuro mejor. En una fantasía final, Arthur y Eileen termina en un conjunto final de ensueño feliz de "The Glory of Love", con Arthur diciendo: "Hemos trabajado muy duro para no tener un final feliz." Títulos de crédito y fin de la película.
Este fue el primer papel dramático de Steve Martin en una película. Martin había visto la miniserie original y consideró que era "la cosa más grande que había visto". Se entrenó durante seis meses aprendiendo a bailar “tap” o claqué. Christopher Walken se formó como bailarín en su juventud y era capaz de utilizar sus habilidades de baile – como se aprecia en la película durante la canción de Let's Misbehave como ya mostró alguna vez en un videoclip que de nombre no recuerdo.

De acuerdo con un artículo de 1990 publicado en The Times, la MGM impuso unas leoninas condiciones tanto al guionista como a la BBC. Obligó a Dennis Potter a reescribir el guión 13 veces y le obligó a volver a comprar los derechos de autor a la BBC, por el que pagó BBC "algo más de 100.000 dólares". Además, MGM prohibido la difusión de la producción original de la BBC durante diez años. Alrededor de 1989, y a instancias de Alan Yentob, el controlador de la BBC2, el productor Kenith Trodd fue capaz de recomprar los derechos de la MGM por "una suma muy considerable."
En febrero de 1990, la BBC retransmitió la versión original, por primera vez desde 1978. En el mismo artículo del Times, Trodd declaró que Bob Hoskins y Cheryl Campbell, las estrellas de la serie original, "estuvieron terriblemente molestos por no haber sido consideraros para la película. Creo que todavía culpan a Dennis ya mí de alguna manera, pero no había forma de discutir el punto con MGM. "

El estilo de la película equilibra la desesperación gris de la era de la depresión y la vida de los personajes tristes con colores brillantes de fantasía onírica secuencias musicales de lujo. Los personajes comienzan a cantar y bailar para expresar sus emociones. Por ejemplo, Eileen se convierte en un cantante vestida de antorcha de plata en su aula, con sus alumnos y sincroniza con los labios y la danza ("El amor es bueno para cualquier cosa que te aflige"). Tom seduce a Eileen con un toque de baile striptease en la parte superior de una barra ("").Lo mismo ocurre cuando Arthur y Eileen van al cine a ver Sigamos la flota y terminan bailando en ropa formal, primero entre ellos, y luego con Fred Astaire y Ginger Rogers el principal número musical de la película: "Vamos a Face the Music and Dance".
Todas las canciones están sincronizados con los labios, excepto cuando Martin canta la canción que da título al final. Igualmente resaltar que esta película recrea cuatro pinturas como cuadros vivos de la película: dos de Reginald Marsh (Hudson Bay Fur Company y 20 Cent ) y otro par de las solitarias y silenciosas obras de Edward Hopper (New York Movie y Nighthawks). Tres de los cuatro fueron pintados después de 1934, pero todas representan escenas en Nueva York en lugar de la configuración de Chicago de la película.

La película fue un fracaso comercial como relató Cabrera Infante. Recaudó poco más de 9 millones de dólares en la taquilla frente a un presupuesto de 22 millones. Pero posiblemente la MGM se equivocó en la distribución de la misma. Cuando se le preguntó a Steve Martin en la revista Rolling Stone sobre el fracaso de taquilla de la película, éste dijo: "Estoy decepcionado de que no se convirtió un éxito de taquilla y yo no sé qué tiene la culpa, que no soy yo y no una comedia".
Esta fue la segunda película de Martin como papel protagonista en una película, después de 1979 la exitosa comedia la Jerk, y los fanáticos estaban confundidos al ver a Martin en un papel serio.
La película recibió buenas críticas en Estados Unidos y en España . La película recibió una crítica entusiasta por Pauline Kael en The New Yorker: "Pennies from heaven es la película musical más emocionante que he visto. Es una mitología estilizada de la depresión que utiliza las canciones populares de la época como expresión de los anhelos más profundos de las personas - para el sexo, para el amor, para el dinero.... nunca hubo un momento en que no estuviese fascinado por lo que estaba sucediendo en la pantalla ". Kael señaló además que" los números de baile son divertidas, sorprendente y hermosos a la vez , y varios de ellos están a punto de perfección".
La película tuvo sus premios y reconocimientos nacionales. Fue nominada en tres apartados para los premios Oscars de ese año. El guionista Dennis Potter fue nominado para el Premio de la Academia 1981 para escritura adaptó el guión, pero perdió ante “El estanque dorado”. Además de Potter, lo fueron Bob Mackie (Mejor diseño de vestuario), y Michael J. Kohut, Jay M. Harding, Richard Tyler y Al Overton Jr. al mejor sonido. Los Globos de Oro fueron más exitosos pues Bernadette Peters ganó el Globo de Oro como Mejor Actriz de Cine de Comedia o Musical por su papel de Eileen Everson, maestra de escuela convertida prostituta. Recibió igualmente dos nominaciones a la Mejor Película, en el apartado de Comedia / Musical y al Mejor Actor de Cine de Comedia / Musical para Steve Martin. También la Boston Society of Film Critics Awards premió la fotografía de Gordon Willis (, finalmente, la Sociedad Nacional de Críticos de Cine premio al mismo Gordon Willis por su fotografía.

En línea contraria estuvo la opinión de uno de los protagonistas indirectos de la película. Fred Astaire, que se sintió impotente para impedir la reutilización de su material antiguo. El detestaba la película afirmando que "Nunca me he pasado dos horas más tristes de mi vida Cada escena era barata y vulgar No se dan cuenta de que los años treinta fueron una edad inocente, y que (ésta) te hace llorar, es tan de mal gusto ".
En España la crítica llegó a desconocer la película hasta que llegó Guillermo Cabrera Infante reivindicándola. El viernes 9 de septiembre de 1983 escribía Leopoldo Alas un artículo en el diario “El País” titulado Pennies from Heaven. El artículo decía lo siguiente: 
"Escribo a quien me lea por la necesidad de darle a conocer una obra maestra del cine. Durante el cursillo que dirigieron la pasada semana en Santander (UIMP) Guillermo Cabrera Infante y Vicente Molina Foix tuve el privilegio de presenciar Pennies from heaven, película dirigida en 1981 por Herbert Ross y que, al parecer, fue un fracaso en EE UU (ya que dejó pronto de exhibirse).A mi juicio, Europa debería rescatarla, y desde aquí hago un llamamiento a distribuidores y exhibidores. Nos gustaría tanto como allí disgustó, nos enamoraría por su novedoso planteamiento: los números de esta comedia musical no son metáforas realizadas de sueños, sino, simplemente, metáforas irreales de un único sueño. Con sutiles matices de inquietante anormalidad y tintes de prosaica tristeza se van sucediendo secuencias maravillosas en las que los protagonistas, enjaulados en tiempos de crisis (1929), cantan sin sus voces, bailan sin sus cuerpos en un mundo soñado e invadido por la sola idea del dinero. Allí hay monedas gigantes que giran al ritmo de bailarinas y peniques que caen, como lluvia, del cielo. Y hay un director de banco que regala -enloquecido- bolsas repletas de dinero, mientras canta con voz de corista. Pennies from heaven es una terrible realidad cotidiana presidida por miedos y es también un sueño contaminado por esos mismos miedos que presiden la realidad. Soñar ya no es evadirse (como en los viejos tiempos del kitsch). Soñar es ahora seguir estando -de otra forma en el mismo mundo sin fisuras, totalizador- en la red que todo lo abarca. Soberbiamente realizado, este gran homenaje al cine musical es a la vez dos cosas: un espectáculo inolvidable y un guiño de la inteligencia... de Herbert Ross".
Tres años más tarde, Octavi Martí en ese mismo diario publicaba (29 de junio de 1986) lo siguiente:
"La presentación de Pennies from heaven en el marco de la Semana de Cine (de Barcelona) ha servido tanto para demostrar que los problemas del certamen no son exclusivamente de programación, como para que los apenas 200 espectadores salieran de la sala convencidos de que la película de Herbert Ross es, tal y como la definió un espectador avisado, la noche del cazador de los 80, es decir, una joya que se descubrirá con 20 años de retraso. Producida por la Metro en 1982, Pennies fron heaven es un extraordinario, atrevido y extraño musical lastrado por un lógico fracaso estadounidense. El filme es demasiado pesimista, está demasiado modificada la proporción de glamour y drama para que el producto resultante sea admisible para el público que asocia el musical con el entretenimiento puro. Aquí las canciones, los números coreográficos o cantados, son optimistas y entroncan con la tradición hollywodiense, pero aparecen unidos a secuencias de tono realista, matrimonio contra natura entre los más sombríos alegatos sociales de la Warner y los más disparatados dibujos geométricos de un Berkeley, todo pasado por un culterano filtro pictórico que cita, explícitamente, a Edward Hooper y su Nighthawk. El resultado es emocionante y bello.
En “El cultural" del diario "El Mundo” Manolo Marinero publicó que la película era un "Genial musical a la antigua usanza" Literalemente dijo
Después de Cabaret ya nada volvió a ser igual dentro del género. Los musicales se hicieron dramáticos y crepusculares (New York, New York), sombríos y mortuorios (Nina) -interpretados ambos por Liza Minnelli-, cuando no meros exorcismos necrofílicos, como el que el propio Bob Fosse se construyó para sí mismo en All That Jazz: notables y paradigmáticos brotes manieristas que preludian la irrupción posterior de la posmodernidad, instalada ya definitivamente en los albores de los años ochenta, cuando Herbert Ross filma la primera revisión dramática del “musical a lo Busby Berkeley” (Pennies from Heaven), pesimista y durísima radiografía de la América de la Gran Depresión, cuya propuesta narrativa sugiere que, a partir de entonces, la música y el baile ya no tendrán sitio en la realidad, por lo que sólo podrán habitar en la cabeza de los personajes, como de hecho han venido a confirmar, recientemente, Bailar en la oscuridad (Lars Von Trier) y Chicago(Rob Marshall)”.
Para acabar uno de los íntimos de Cabrera Infante, José Luis Guarner, homenajeado por el escritor cubano en la obra antes señalada , publicaba en la revista Fotogramas que “Pennies from Heaven” era "El último gran musical de lo que cabe llamar 'La edad del cobre'."

Se trata de una película con números musicales que homenajean a Bubsy Berkley y con una reconstrucción de época increíble. Una triste historia de la Gran Depresión, en la protagonista se pasea por los escenarios de la miseria, de la soledad, de la insatisfacción, de la desesperación y lo hace con la convicción interior de que está viviendo como en un gran romance, y que se convierte por arte de magia en un manual de cómo deslizar los pies por las nubes sin abandonar el suelo.

Así es esta película a la que llegué gracias a esos efectos colaterales que tiene la buena literatura firmada por un grande que al poco de ser premiado con el Cervantes nos dejó tomando la dirección contraria a la de los "pennies".

jueves, 3 de enero de 2013

Un tipo con gafas


Anoche aposté por ver cuatro películas cortas de Harold Lloyd. Hablar de Harold Lloyd es hablar de los viernes por la tarde, hacia las 20´00 cuando ponían en televisión española, en la 1, en la única - mi televisión no tenía segunda cadena- películas de cine mudo. Estamos hablando de un periodo extenso, pero impreciso pues pudo abarcar desde 1977 a 1981.

Las veía junto a mi madre y a mis hermanas pequeñas. Me encantaban, y creo que fue en esos años cuando me hice con el cine mudo cómico, pues además de Lloyd, pusieron películas de Mack Sennet y su alocado cuerpo policial, de Chaplin, de Snud Pollard y, por supuesto, de Buster Keaton. Harold Lloyd era un tipo con gafas redondas y de tez muy blanca. Repeinado y urbano se iba metiendo en líos, casi siempre por una chica- era muy enamoradizo- o por casualidades de la vida.

Hasta aquellas emisiones al único que yo conocía de este género que hoy se le conoce con el nombre de "slaptick" (cine cómico le llamábamos nosotros) era en aquellos años Charlot, hoy Charles Chaplin. Sin embargo, desde aquellos años este cine y estos actores están en algunas de mis preferencias en mis recuerdos. Han sido cuatro películas que he visto Two-Gun Gussie , Never weaken, Hot Water y Get Out and Get Under.
La primera es la más antigua de las cuatro. Two-Gun Gussie (Feux croisés- Fuegos cruzados) es una comedia corta y muda de 8 minutos y del año 1918, dirigida por Alfred J. Goulding e interpretada por Harold Lloyd. Realizada por la Productora Rolin Films bajo la producción de Hal Roach, y distribuida por Pathé. La acreditación del guión es de H. M. Walker. La dirección de la fotografía es de Walter Lundin La historia parte de un joven de modales amables con cierto éxito como pianista.
Un año más tarde se ha ido de casa, y ahora está tocando el piano en un bar en el oeste. El peligroso criminal Dan Dagger-Tooth entra en el bar donde el joven está tocando. Poco después, el sheriff local también llega, con algunas cartas que ha recibido. Dan se da cuenta de las cartas, y cambia la información en ellos para hacer que el sheriff crea que el pianista es el peligroso. Tras diversas peripecias intentando convencer a los demás de que han de respetarlo acaba por enfrentarse a Dan, y de paso con Snub Pollard en el bar.
Snub Pollard tiene un par de buenos momentos, y se ve como si estuviera disfrutando. Bebe Daniels también está en el elenco, pero lamentablemente su papel es bastante limitado. En general, una comedia corta, y sin duda una de las versiones más eficientes de la idea. Participan además de Harold Lloyd como Two-Gun Gussie; Snub Pollard (como Harry Pollard), Bebe Daniels como la Chica. A estos acompañan William Blaisdell como Dagger-Tooth Dan, Charles Stevenson como - Whooping-Cough Charlie, el Sheriff. El resto de actores no está acreditado pero son Sammy Brooks, Billy Fay, William Gillespie – el desagradable dueño del bar, Helen Gilmore, Lew Harvey, Wallace Howe, Bud Jamison, Gus Leonard (el del mantenimiento del bar), Fred C. Newmeyer, James Parrott, y Dorothea Wolbert como una admirada del principio.

Never Weaken fue la segunda. Se trata de una película corta del año 1921, lógicamente, protagonizada por Harold Lloyd y dirigida por Fred Newmeyer actor en la anterior y Sam Taylor. La película dura 29 minutos. El guión como en otras es obra de Hal Roach y Sam Taylor. La música en esta versión restaurada en 2002 es de Robert Israel, mientras que la fotografía en blanco y negro es de Walter Lundin. La productora de esta comedia fue Hal Roach Studios Inc. El montaje fue obra de Thomas J. Crizer. El reparto estuvo encabezado por Harold Lloyd, Mildred Davis, Roy Brooks, Mark Jones (el acróbata) y Charles Stevenson (el policía).
Fue el último cortometraje de Lloyd, corriendo a tres carretes, antes de mudarse permanentemente a la producción de largometrajes. También fue una de las comedias en la que busca la emoción, la marca de Harold, visible cuando cuelga de un edificio alto. Lloyd y su equipo se especializó en esta técnica de filmación.

La historia nos presenta a Harold y a Mildred tonteando de una ventana a otra. Ambos trabajan en unas oficinas de un alto edificio. La empresa en la que trabaja Harold está junto al despacho en el que trabaja su novia Mildred (Mildred Davis).
Ante la posibilidad de la echen del trabajo en la consulta del doctor en la que trabaja, Harold decide buscarle clientes. Para ello contacta con un acróbata de circo para hacer ver a los demás que en la clínica sana a todo el mundo. Tras varias peripecias en la calle con el acróbata, con la policía y algún que otro viandante Harold consigue una importante clientela para la consulta.

Cuando se presenta en ella encuentra a Mildred abrazada a un señor , que está de espaldas. Además para ce escuchar que se va a casar, pues escucha decir al hombre que "Por supuesto que participaré en tu boda". Angustiado, decide suicidarse, vendándose los ojos a sí mismo ya falla en su intento de acabar con un arma cuando se le dispara al tirar de una cuerda atada al gatillo. Pero después de ponerse la venda accidentalmente tira una bombilla y se supone que ha pegado un tiro.

En ese momento, una viga de los columpios de unas obras cercanas a la oficina lo levanta y sacan su silla fuera. Retirada la venda de los ojos, lo primero que ve es una gran escultura en su edificio que se necesita para ser un ángel, y él asume que él está en el cielo.

Sin embargo, una banda de jazz en un jardín en la azotea contigua pronto le desengaña de esa idea, y se da cuenta que está muy por encima de la ciudad. Después de varias aventuras peligrosas de alto en la obra, finalmente llega a la tierra, sólo para darse cuenta de que el hombre estaba hablando con Mildred era su hermano, quien se ha comprometido a oficiar en su boda.

Fue grabada en los Estudios de Hal Roach Studios en Culver City, California. Comentar igualmente que fue la primera aparición del especialista Harvey Parry que sustituía a Harold Lloyd en las escenas más complejas y peligrosas. Sólo después de la muerte de Lloyd (quien siempre afirmó que realizaba sus escenas de riesgo) Parry hizo pública su aparición como doblador / especialista.
La tercera película en cuestión es Hot Water, una película del año 1924. Está dirigida por los tradicionales Sam Taylor y Fred C. Newmeyer, inspirándose en un guión de Tim Whelan, Sam Taylor, John Grey, Thomas J. Gray. La música que le acompaña es de Adrian Johnston pues he visto la versión más antigua y sin restaurar. La fotografía fue de Walter Lundin y el montaje fue de Allen McNeil. Y en reparto estuvieron presentes Harold Lloyd (Hubby) , Jobyna Ralston (Wifey), Josephine Crowell (la madre de la chica), Charles Stevenson (su hermano mayor), Mickey McBann (hermano pequeño). La productora de esta comedia fue la Pathe Pictures presentando una producción Harold Lloyd Company en la que intervinieron igualmente Suzanne Lloy Hayes y Freffrey Vance posteriormente.Se grabó en General Service Studios de Hollywood.

Dirigida por Fred Newmeyer y Sam Taylor, que cuenta con tres episodios en la vida de Hubby (Lloyd) mientras lucha con la vida doméstica con Wifey (Jobyna Ralston) y sus parientes políticos. Es una película episódica en su naturaleza (lo que significa que tres cortometrajes se fusionaron en uno solo).

En el primer episodio, el protagonista Hubby consigue ganar un pavo vivo (Genevieve) en una rifa y decide llevar a su casa en un tranvía lleno de gente, para gran disgusto de los demás pasajeros. En la segunda parte Hubby llevar a regañadientes a la familia en masa en su nuevo automóvil, un Butterfly Seis. El tercer episodio es una aventura de sonambulismo con su suegra y con su famoso pelo erizado por el miedo.
Hot Water fue una comedia ligera con el desarrollo de historias con un carácter mínimo propio de las películas de 1920 Lloyd siguiendo el patrón de alternar lo que él llamó las "fotos mordaza" con "imágenes de carácter". Algunos distribuidores se habían quejado de la duración y desarrollo de su anterior película Shy basándose en la presencia de una Chica. Hot Water la respuesta.
Su historia es también interesante porque Lloyd parte de nuevas premisas en este película de 1920: su personaje estaba casado con una familia, y no debía de luchar por el éxito, el reconocimiento, o el romance. Fue un éxito de taquilla y recaudó casi 2.000.000 de dólares ($), un rendimiento excelente para una película de la época. El coche es un ficticio modelo "Butterfly Six" ya que en realidad es un Chevrolet Superior Sedan de 1923.
La película se reestrenó en el Festival de Cine de Cannes del año 1962 y supuso un renovado interés por el comediante presentándole a una nueva generación. La idea básica de Lloyd son las diferencias que surgen en todas las parejas por la intromisión de sus familias políticas, y , dentro de éstas, ese personaje tan particular, que es la suegra. El mencionado tema es el que sirve de conexión entre las tres partes claramente diferenciadas de la cinta, que bien podrían tratarse individualmente como cortos, cada uno de ellos con una temática recurrente en las comedias de los pioneros del humor.

En la primera tenemos a Harold de compras, lo que le hace acabar con un pavo en brazos, algo que le lleva a varias situaciones extremas. La introducción de animales en sus sketchs es muy habitual en las películas de Harold Lloyd, y éste les saca partido como nadie..


La segunda parte tiene como objeto central la introducción de las nuevas tecnologías que revolucionaron los primeros años del pasado siglo, y cuyo mayor exponente fue el automóvil. Ahí los gags van en sentido de provocar catástrofes, cada una mayor que la anterior. Resulta curioso lo de las normas de tráfico, cuando prácticamente se estaban inventando sobre la marcha (y nunca mejor dicho).. Para finalizar, otro clásico de las comedias silentes: Una historia de fantasmas, llena de sustos, equívocos y sábanas blancas. En esta parte tenemos una de las imágenes más populares de Lloyd, con el pelo de punta, algo que fue imitado por otros cómicos, como Stan Laurel.

Algo que me ha gustado en particular es la introducción de diversos elementos en la trama antes de que adquieran su razón de ser, lo que da la impresión de unidad a toda la película, cuando, como he dicho antes, en realidad son trozos dispersos que se han unido. Por ejemplo, se nos hace saber que la suegra es sonámbula mucho antes de que este dato sea utilizado en un gag. O la aparición del ratón sirve a su vez para confundir a Harold en el momento en que aparece (mediante los gritos de su mujer), y minutos después, cuando es usado para el susto de la mano que anda sola. Pese a lo dicho respecto a que las temáticas están algo vistas, la mayoría de los gags son ingeniosos, y el producto final, es de bastante calidad. Una película muy divertida. 

Por último, Get Out and Get Under, conocida en algunos países como Mi lindo coche o La Belle voiture es una película muda del año 1920 que fue dirigida por Hal Roach y protagonizada en sus papeles principales por Harold Lloyd (El chico), Mildred Davis(la chica “Shunshine”) y Fred McPherson (El rival).
Se trata de una película de la productora Rolin Films (propiedad de Hal Roach) de 25 minutos inspirada en el guión de H. M. Walker, que lleva la música de la restauración de 2004 de Robert Israel (2004). La fotografía fue del colaborador habitual de Walter Lundin, Fue distribuida por la Pathé Exchange El coche en la película, a la que Lloyd se dedicó alternativamente o frustrado, es un Ford Modelo T de 1920.

El título de la película Get Out and Get Under puede ser una referencia a la canción de 1913, que fue utilizado en la película. Un joven se despierta de una pesadilla por el timbre del teléfono - su novia lo llama, porque es tarde para una producción teatral de aficionados y le pide que se presente urgentemente para un casting teatral o perderá el papel a manos de un rival.

La novia del joven protagonista le telefonea para que Harold confía plenamente en llegar con su flamante coche. Pero antes de poder salir, se mete en una pelea con su vecino. Luego, poco después de que él se pone en el camino pero en el momento crucial se estropea. Si no puede ir al teatro con rapidez, podría ser sustituido en el juego por su rival.
En los primerísimos planos de fotografía, se puede apreciar los daños sufrido por Lloyd en su cara tras la explosión de una bomba hélice que se produjo en el Witzel Studio el 14 de agosto de 1919. Su rostro se curó, pero perdió el dedo pulgar y el dedo índice de la mano derecha y se adoptó el uso de un guante de prótesis de goma (que parecía extrañamente rígido) para el resto de su carrera cinematográfica. El título, "Get Out and Get Under", proviene de una popular canción de 1913 cantada por Grant Clarke y Edgar Leslie con música de Maurice Abrahams ", que llevaría el título de "Salir fuera o meterse debajo” (para arreglar su automóvil)". En la versión de 2004 Robert Israel utiliza con frecuencia para la musicalización la melodía de esta canción.
Escribió Guillermo Cabrera Infante en su libro "Cine o Sardina" que Harold Lloyd era un valiente gracias a la tecnología y al azar. Y es cierto. Descubrir a Lloyd fue producto del azar y también de esa tecnología que ha permitido mantener este cine en el tiempo, la televisión. Verlas ha sido un bonito viaje al recuerdo, a mi infancia, y a los inicios de la madurez de este arte.

miércoles, 2 de enero de 2013

Cuando era un niño


Guardo todavía en mi memoria aquellas palabras que soltó un presentador de un telediario – posiblemente fuese Pedro Macia, fallecido el pasado año- que como una sentencia fue dictada para mí de forma indeleble quedando como un recuerdo imborrable: “Saigón ha caído”. Las imágenes que contextualizaban la noticia eran las de un helicóptero que partía del techo de la embajada norteamericana en la capital de por aquel entonces país llamado Vietnann del Sur. Realmente la noticia fue el punto y final de otras que durante la comida o la cena- más bien esta última- se iban desgranando desde hacía un tiempo en los telediarios y periódicos – en mi cas leíamos el Córdoba- de las semanas previas a la caída de la ciudad. Realmente este fue el primer contacto con la guerra de Vietnann, con esa primera derrota del Ejército norteamericano en una guerra. Después llegó el cine que nos acercó lo que había sido la guerra hasta nuestros hogares. Unas más impactantes (Platoon, El Cazador, La Chaqueta Metálica,…), otras puede que menos (Boinas Verdes, Good morning Vietnann,…). Incluso una serie tan de los ochenta como “Aquellos maravillosos años” se iniciaba, aún lo recuerdo, con la muerte del hermano del niño protagonista. Hubo más referencias a la guerra de Vietnann pero la que me ha motivado a escribir esto fue la película que he visto casualmente dos veces estas vacaciones navideñas, en dos canales diferentes de televisión, el de la Paramount Channel y 13Tv. Y es que la película en cuestión, Cuando éramos soldados, se deja ver. 
El título original de la misma era We Were Soldiers , pero he leído en la Wiki que recibió otros títulos en Argentina (Fuimos soldados) y en México (Fuimos héroes). Como he avanzado anteriormente se trata de una película bélica norteamericana estrenada en el año 2002, y que pasó con más pena que gloria por pantallas de cine y por la prensa, pues no recuerda casi mención alguna. En ella se dramatiza la primera intervención directa del Ejército de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam contra el Ejército de Vietnam del Norte, el Viet Cong, en la Batalla del valle de la Drang, que tuvo lugar en noviembre de 1965. 
La película fue dirigida por Randall Wallace e intervienen en ella los productores Arne L. Schmidt, Jim Lemley, Bruce Davey , Stephen McEveety y el propio director Randall Wallace que están en representación de la Paramount Pictures (USA) – quien también la distribuye- y la productora vinculada con Mel Gibson, la Icon Entertainment (Internacional). Se estima que invirtieron un total de 75,000,000 de dólares USA ($)y recaudó unos 78 millones en los Estados Unidos, unos pobres resultados muy por debajo de las expectativas. La película se basa en el libro We Were Soldiers Once ... And Young escrito conjuntamente por dos de los protagonistas reales de la batalla y de la película , el teniente general Harold Gregory "Hal" Moore, Jr. – en aquel momento Coronel- y el periodista Joseph L. Galloway, ambos presentes en la batalla. El guión de la misma lo firma igualmente el director Randall Wallace, que había sido guionista igualmente de "Braveheart" (1995) y "Pearl Harbor" (2001). 
De otras cuestiones técnicas de la película se dedicaron Nick Glennie-Smith creador de la música. La fotografía labor de Sean Semler. El montaje, realmente bueno, estuvo en manos de William Hoy, mientras que el diseño de producción recayó en Thomas E. Sanders. La dirección artística estuvo en manos de Daniel T. Dorrance, Kevin Kavanaugh y James F. Truesdale. Por último, el vestuario tanto del ejército norteamericano, como el vietnamita, asó como el de las mujeres de los soldados fue de Michael T. Boyd. 
La película está interpretada por Mel Gibson ( Lt. Col., aquí el Coronel Hal Moore), Madeleine Stowe (Julie Moore), Greg Kinnear (Maj. Bruce 'Snake' Crandall), Sam Elliott (Sgt. Maj. Basil L. Plumley), Chris Klein (2nd Lt. Jack Geoghegan), Keri Russell (Barbara Geoghegan), Barry Pepper (Joseph L. Galloway), Don Duong (Lt. Col. Nguyen Huu An), Ryan Hurst (Sgt. Ernie Savage), Devon Werkheiser (1st Lt. Charlie Hastings), Marc Blucas (2nd Lt. Henry Herrick), Josh Daugherty (Sp4 Robert Ouellette), Jsu García (Capt. Tony Nadal), Jon Hamm (Capt. Matt Dillon), Clark Gregg (Capt. Tom Metsker), Dylan Walsh (Capt. Robert Edwards) y Mark McCracken (Capt. Ed "Too Tall" Freeman).
En plena guerra del Vietnam, el coronel Hal Moore (Mel Gibson) y sus soldados (unos 400 hombres) aterrizaron en noviembre de 1965 en una región conocida como "El valle de la muerte". Allí fueron recibidos por más de 2.000 soldados del Vietcong, desencadenándose una de las batallas más feroces de la guerra. 
La historia real transcurrió así. La película se centra en la batalla del Valle de Drang, la primera batalla convencional que libraban las tropas de Estados Unidos contra el ejército de Vietnam del Norte y la fuerza principal del Vietcong. También fue la más sangrienta hasta ese momento y la última en la que tropas insurgentes tomaron parte contra los norteamericanos de forma convencional. La batalla se libró entre tropas de infantería, la del 7º de Caballería - el del general Custer- con apoyo aéreo y artillería, como la mayoría de las batallas de Vietnam. Se prolongó durante un mes registrándose duros combates, en muchos casos cuerpo a cuerpo tal y como se aprecia en la película.
El 14 de noviembre el coronel Brown decidió movilizar al Primer Batallón del Séptimo de Caballería (en ese entonces en la tercera Brigada de Combate, 1ª División de Caballería), al mando del teniente coronel Harold G Moore al valle del Ia Drang, en concreto a los pies del macizo Chu Pong, para localizar y destruir al grueso de las fuerzas vietnamitas que por el momento habían logrado evitar los combates. El batallón de Moore apenas contaba con 16 helicópteros de transporte y todo el apoyo artillero lo debían proporcionar las baterías de 105 mm colocadas en la Zona de Aterrizaje Falcon (ZAF), a 9 km de la zona Rayos X ("X" en el alfabeto fonético de la OTAN se deletrea Rayos X o X-Ray en inglés). Moore fijó la Zona Rayos X a 10 km al oeste de Plei Me para que los helicópteros no emplearan demasiado tiempo en regresar con refuerzos. La intervención que vemos en la película realmente tuvo lugar entre el 14-18 de noviembre de 1965. Rodeado de soldados enemigos, sin una zona clara de aterrizaje para helicópteros Huey que les permitieran salir, Moore logró perseverar, a pesar de la abrumadora superioridad enemiga su posición a sabiendas de que su unidad podía ser masacrada. A las 10:17 h del 14 de noviembre las baterías de la zona Falcon comenzaron a saturar la zona con un bombardeo de saturación. Por su parte los helicópteros disparaban la mitad de sus cohetes en los primeros 30 segundos. La compañía B fue la primera en aterrizar y asegurar el perímetro, la siguieron la A y la C. Pese a que en un principio la zona parecía tranquila pronto los vietnamitas comenzaron a disparar a hombres y helicópteros desde sus posiciones en la maleza y los montículos. El fuego fue tan fuerte que los norteamericanos tuvieron que quedarse en su zona de aterrizaje, una sección que se había adelantado fue rodeada por fuerzas vietnamitas y no pudo retroceder, Moore ordenó a los siguientes helicópteros que venían con la compañía D que no tomaran tierra para evitar ofrecer un blanco estático, los soldados debían saltar a tierra desde los aparatos, los vietnamitas lograron alcanzar varias máquinas, pese a no derribar ninguna; finalmente las compañías A y B retrocedieron y tuvieron que abandonar a su suerte a un sección de la compañía B que había quedado aislada en un cerro. Los pilotos de los helicópteros estaban desesperados al ver cómo debían permanecer posados más de lo imprescindible por la lentitud de algunos para saltar a tierra o para subir a todos los heridos. Un piloto recuerda así la tensión: Orange One, aborta el aterrizaje. El fuego en la ZA es muy intenso, decía un controlador desde la X-Ray. La patrulla Orange viró y nosotros seguimos. Por la radio no se oían más que gritos. Desde la ZA los pilotos de los dos aparatos decían que habían sido alcanzados. ¡Era un barullo impresionante! Finalmente oímos que Yellow One decía que despegaba y lo vimos entre el humo mientras las tripulaciones de los dos aparatos alcanzados subían en otros Huey. Un jefe de tripulación quedó allí, había muerto. Había otro piloto herido.
A las 13:30 los hombres del EVN habían conseguido arrinconar a los estadounidenses, hacer peligrosa la llegada de suministros y la evacuación de heridos y tenían a una sección en un cerro llena de muertos y heridos y a punto de caer. Sin embargo, la potencia de fuego de la artillería de Estados Unidos jugó un papel importante para impedir la catástrofe al frenar los ataques en masa lanzados por los vietnamitas y proteger con un muro de fuego a la perdida sección del cerro.
Pasadas las 13:00 el teniente coronel Moore y el coronel Brown ya eran conscientes de que aquella era una batalla importante y que los vietnamitas pretendían acabar con aquel batallón. Por esa razón se enviaron refuerzos, pero no lo hicieron hasta las 18:00, cuando otra compañía del Segundo batallón, la B, aterrizaba en la Zona Rayos X. A esa hora el fuego intenso que habían mantenido los vietnamitas estaba cesando y la preocupación radicaba en socorrer a la sección aislada. Se sabía que había perdido a 12 hombres, otros 8 estaban heridos y sólo siete se mantenían firmes. La noche permaneció relativamente tranquila - aunque en la película vemos los ataques sufridos por el destacamento- y al amanecer se comprobó lo intenso de los combates. El cuerpo de un oficial aparecía rodeado de cinco miembros del EVN, otro cuerpo aún aferraba con las manos el cuello de un vietnamita muerto, aparecían por doquier vendas manchadas ensangrentadas, lo que daba idea de la gran cantidad de heridos producidos.
Las incursiones aéreas continuaron con bombardeos de napalm y alto explosivo contra las posiciones y la retaguardia vietnamita. Pero esta vez los helicópteros contribuyeron más que antes disparando contra los regimientos del EVN sus cohetes de 70 mm y las minigun causando bajas a los defensores y desorganizando sus formaciones. Los ataques siguieron durante varias horas hasta que a las 10:00 del día 15 de noviembre la potencia de fuego desplegada había desalojado a los vietnamitas de sus posiciones. A las 12:00 llegó el relevo por parte del Segundo Batallón del Quinto de Caballería.
Un dicho de Moore era siempre hay alguna cosa más que puedes hacer para aumentar tus probabilidades de éxito, y esa idea , así como el valor mostrada por su unidad hizo el resto en un asombroso resultado. La proporción entre las víctimas del Ejército de Vietnam Norte y las bajas de los estadounidense fue de 4 a 1 en favor de los americanos.

En su primer compromiso importante en la guerra por parte de los EE.UU., Moore considera que el resultado de la batalla fue un empate, porque al final las fuerzas de los EE.UU., abandonaron el área, permitiendo que los norvietnamitas reafirmaran el control. Muchos consideran que esta temprana batalla fue un microcosmos de lo que sería la Guerra de Vietnam más tarde.
Moore que era conocido como "Pelo amarillo" por sus tropas en la Batalla de La Drang, por su cabello rubio y como un homenaje al teniente coronel George A. Custer, comandante de la misma unidad (7º de Caballería) en la Batalla de Little Big Horn poco menos de un siglo antes (25-26 de junio de 1876) y que en varias ocasiones general comentarios entre el teniente coronel y su subordinado. Sobre todo sobrevuuela la idea de desastre, vinulando el mismo a la muerte de un alto mando como Moore. Lo cierto es que en el último comentario en el campo de batalla entre los dos principales mandos señalan que, en ese caso, Custer es el militar norcoreano dado el número de fallecidos
En la página web de “labutaca.net” se nos informa al detalle cómo se gestó y se realizó “Cuando éramos soldados”. 
La historia que narraba el libro We Were Soldiers Once and Young, un éxito de ventas del teniente general (retirado) Harold G. Moore y del corresponsal de guerra civil Joseph L. Galloway, sobre la batalla de la zona X-Ray (valle de Ia Drang), conmovió al director y guionista Randall Wallace le animó a recrear en celuloide aquel emotivo homenaje a los héroes recreado por los hombres que allí lucharon y murieron. Randall Wallace recuerda que descubrió el libro en la librería de un aeropuerto de forma casual en 1993 ó 1994". Y que en el trascurso del vuelo lo leyó. Al bajarse recuerda que llamó a su agente y le dijo que quería escribir el guión. Al día siguiente se agente le comunicó que los autores no habían vendido los derechos cinematográficos y que no tenían especial interés en hacerlo". Wallace no se amilanó. Consiguió los datos de Moore y Galloway y los llamó directamente. Mel Gibson recuerda que Wallace tuvo que convencer a Moore y a Galloway, porque éstos exigían terminantemente que la película respetara el espíritu de la novela. Al final, los escritores se dejaron vencer por la personalidad y la sinceridad de Randall Wallace. Randall Wallace vió en el libro no sólo una historia bélica, sino también una historia de amor, de sacrificio y de liderazgo.
Wallace que ya había trabajado con Mel Gibson en Braveheart, no tuvo ninguna duda de que Gibson era el actor idóneo para incorporar a Moore. Antes de que empezara el rodaje, los actores pasaron dos semanas en Fort Benning (Georgia), donde en el año 1965 hizo instrucción la unidad del Ejército del Aire mandada por Moore. Aquí fue donde los actores conocieron a los personajes reales que iban a interpretar. En cuanto a Barry Pepper, el actor que da vida a Galloway, la experiencia emocional comenzó cuando leyó el guión. Aunque al principio Wallace le tenía destinado otro papel, Pepper cuenta que cuando leyó el guión decidió que quería interpretar al valiente reportero. Para preparar su personaje, Pepper explica que habló con el periodista sobre sus experiencias en el valle de Ia Drang. El caso de Galloway es especialmente insólito, porque empezó como civil y acabó combatiendo como un soldado más.

Pero antes de que Galloway aparezca en pantalla, entra en escena un destacado personaje que influyó en la vida de todos los jóvenes soldados. El personaje es el fiel segundo de Moore, el brigada Basil Plumley, interpretado por el veterano actor Sam Elliott y magistralmente doblado por Constantino Romero, - si no miras la pantalla es Clint Eastwood-. Elliot se centró en la relación que creo que mantuvo Plumley con sus hombres en el Ejército. Plumley era célebre en Fort Benning y seguramente fuera de sus confines. Cualquiera te dirá que su carrera fue de lo más distinguida e increíble.

A Wallace no le pasó inadvertido el vínculo que se había establecido entre los actores veteranos y los principiantes. "Los jóvenes del reparto tomaron a Sam y a Mel como ejemplo", observa Wallace. La relación entre los jóvenes y los mayores empezó a establecerse en Fort Benning, donde Wallace reclutó a su tropa cinematográfica y los mandó a un campo de instrucción de reclutas dirigido por el cuerpo de élite del Ejército, los célebres Rangers. Wallace fue el primero en dar ejemplo sometiéndose a dos semanas de instrucción con los Rangers, al tiempo que se documentaba y escribía el guión. Era el único civil en un batallón de Rangers recién reclutados y con ellos se sometió a un repaso de todo lo que los reclutas habían aprendido, al final del cual recibió el título de Ranger de honor. Los actores se alojaron en la Bachelor's Officers Quarters (Sección de Oficiales Solteros), un campus con pretensiones donde los Rangers, al mando del capitán Chip Colbert y del ex Ranger Jay Powell, los sacaban de la cama todas las mañanas al amanecer. Luego montaban en un autobús escolar color verde militar y se dirigían al campo de instrucción. Aunque tanto Gibson como Elliott aseguran que su instrucción, la instrucción de los famosos, no fue el suplicio que sufren los Rangers en la vida real, ambos coinciden en que la experiencia valió la pena.
Gran importancia en la batalla, no tanta en la película, tuvo el comandante Bruce Crandall, interpretado por Greg Kinnear. Crandall en la vida real era una persona muy dinámica, que no se limitaba al cumplimiento del deber y que hizo hazañas extraordinarias", explica Kinnear. "La situación del valle de Ia Drang se puso mucho más peliaguda de lo que esperaban, y se quedaron sin munición casi de inmediato. Para un piloto de helicóptero en lo que llaman una zona caliente ésta es una situación muy peligrosa, porque aterrizar bajo el fuego ya es bastante peligroso, pero hacerlo con munición a bordo es peor. El comandante Bruce Crandall y su compañero, el capitán Ed Freeman, hicieron ese viaje infinidad de veces para surtir a las tropas del teniente coronel Moore. Y a la vez se iban llevando heridos. El equipo de evacuación médica que atendía esta batalla tenía que seguir la norma general de que, hasta que no hubiera cinco minutos de verde, es decir, cinco minutos sin fuego, no se podía entrar. Pero alguien tenía que entrar para sacar a los heridos, y como los de evacuación no entraban, entró Bruce Crandall".
En pro del realismo, la mayor parte de los combates se rodaron en campo, con muy pocos efectos visuales de posproducción. Esto significa que los actores saltaron realmente sobre el campo de batalla desde helicópteros que los iban soltando sobre el set de rodaje, mientras una multitud de figurantes, que hacían de soldados norvietnamitas, los atacaban desde la ladera.
El director de fotografía Dean Semler filmó la película en estilo cinéma verité, con el fin de dar al público una visión realista, tanto física como emocionalmente, de la batalla librada en la zona LZ X-Ray del valle de Ia Drang. "Optamos por una fotografía documental, lo más cruda posible", cuenta Semler. "Nuestra intención era que las imágenes no fueran siempre impecables. Queríamos reflejar la confusión; por ejemplo, queríamos seguir a un soldado después de ser alcanzado, verle caer fuera de cuadro. Es un estilo mucho más arriesgado y sutil". Este estilo se ve en múltiples ocasiones con imágenes en cámara lenta, especialmente durante los tiroteos, en la línea creada por Sam Peckimpah y que continuará más tarde Walter Hill.
Como el rodaje se desarrolló principalmente en exteriores, Semler acostumbraba a utilizar un mínimo de cuatro cámaras, y a veces hasta once, con el fin de registrar la acción antes de que bajara o saliera el sol. Esto suponía desplegar a sus equipos de cámaras por todo el campo, en todo tipo de posiciones, en lo más alto de una plataforma o en el fondo de un hoyo improvisado. El set se convirtió en una auténtica zona caliente para los técnicos, que trabajaron en medio de descargas de artillería y disparos controlados a modo de desgargas de napalm, imágenes espectaculares en su luz y terribles en sus efectos. Además, los encargados de efectos se encargaban de extender cada cierto tiempo una desagradable sustancia viscosa llamada "Fuller's Earth", que representaba el brumoso paisaje de la guerra. Por ello, los operadores y auxiliares de cámara llevaban sus propios uniformes, con modernas mascarillas de humo tapándoles la boca, gafas protectoras en los ojos, y muchas veces, cuando la refriega se ponía demasiado intensa o estaba demasiado cerca, rodaban detrás de una fina lámina de plástico protector.
El equipo empezó a rodar en la primavera de 2001 en Fort Benning, el lugar donde nació la unidad del Aire mandada por Hal Moore. Con Mel Gibson a la cabeza, la tropa de actores rodó las escenas donde los soldados se entrenan para el combate y se despiden de sus mujeres y familiares, igual que había hecho en su momento el Primer Batallón del Séptimo de Caballería. Al cabo de tres semanas de rodaje en Fort Benning, el equipo se trasladó a Fort Hunter Liggett (California central), que hizo las veces de Vietnam. A primera vista la región, una vasta extensión de colinas, árboles de hoja caduca y ríos caudalosos, era la antítesis de la imagen selvática que se suele asociar con Vietnam. Pero el valle de Ia Drang está en el interior del país, una zona hecha de maleza y muy poca vegetación, y según el teniente general Moore y Joe Galloway, el terreno de Fort Hunter Liggett era muy similar al escenario de sus batallas. El diseñador de producción Tom Sanders, que ha trabajado en producciones como Braveheart y Salvar al soldado Ryan, pasó varios días con Moore y Galloway, y apoyándose en la información que estos le dieron, los documentos fílmicos de la batalla auténtica y fotografías, encontró la localización que albergó al equipo técnico y artístico entre los meses de abril y julio de 2001. 
He visto en la Wiki que «Cuando éramos soldados» ha sido considerada como una de las pocas películas —junto a «Los boinas verdes (1968)» de John Wayne—, que ofrece la intervención como una necesidad en defensa de la libertad y sobre todo una muestra de patriotismo presente en las últimas palabras del Teniente Herrick a su muerte: «Estoy orgulloso de morir por mi país». No obstante, la película tiene la virtud de no demonizar a los vietnamitas, presentando el ejército de Vietnam del Norte como un opositor capaz y valiente, y concluyendo con una declaración de que los soldados estadounidenses no lucharon por su país, sino que los hicieron por sus compañeros de armas, sus “Brothers in arms”. Por otro lado, en el final se aprecia como los soldados americanos nunca fueron recibidos como héroes, a diferencia del reconocimiento que habían obtenido sus padres en la SGM, o sus abuelos en la primera. Algunos ven las escenas del final de la película desde la perspectiva de un pacifista en su pintura del horror de la guerra, así como la imagen gráfica de la pérdida de vidas con el homenaje de todos los caídos. 
Sin embargo, la película en Estados Unidos tuvo unas críticas no especialmente lesivas. Uno de los críticos más reputados de los Estados Unidos, Roger Ebert del Chicago Sun-Times afirmaba que "Black Hawk Down fue criticada porque era difícil identificarte con los personajes. We Were Soldiers no tiene ese problema: en la tradición de Hollywood, identifica unos papeles clave, pone unas estrellas al frente de ellos, y cuenta sus historias. (...). En la misma línea fue presentada por Rene Rodríguez en el Miami Herald al afirmar que "Cuando éramos soldados se siente extrañamente irrelevante (...) bien interpretada y bien elaborada, pero es una intrascendente visita a un territorio tristemente familiar." Por último, Mick LaSalle en el San Francisco Chronicle afirmó que era "Una de las mejores películas bélicas de los últimos 20 años." 
En España la crítica fue especialmente dura, dado el espíritu antibelicista de muchos críticos, al igual que la de muchos espectadores lejanos a este conflicto, o con espíritu antinorteamericano. Destaca por su demoledora crítica Ángel Fdez. Santos en el Diario El País que dijo de forma contundente que era una "…Deleznable película (...) una ofensa al cine". 
Realmente estamos ante una película de acción, y así ha de verse con escenas de combates sin descanso y con gran realismo. En paralelo transcurre una película en familiar y principalmente en femenino, pues en la retaguardia esperan unas mujeres que luchan contra el destino de sus maridos en el campo de combate. Y lo hacen en soledad y, a veces, desde el abandono y la falta de tacto por parte del estado que envía los telegramas de defunciones con taxistas mandados por parte de un Gobierno sobrepasado por las circunstancias. 
Se trata de un film cubierto de realismo, con jóvenes inexpertos que terminan luchando por su propia supervivencia en vez de encontrarle el sentido de ser patriotas; y la irracionalidad intrínseca que todo acto bélico y que demuestra lo bestial que el ser humano puede llegar a ser en situaciones límites, matizado por la ansiedad y el agobio psicológico de las esposas y familiares de los combatientes que esperan las noticias de las batallas; el sentimentalismo de la mujer de Jack (Chris Klein) al sacar del sobre la pulsera con el nombre de su hija pequeña y que recuperar el teniente coronel del cuerpo del militar o la de la mujer vietnamita, cuando lee las anotaciones de su esposo. El influjo de Mel Gibson (productor a través de su compañía Icon) en toda la película es enorme, empezando por su caracterización del personaje al que encarna como un hombre decidido, un buen padre de familia numerosa, un espíritu muy religioso que responde al modelo que el actor australiano quería trasmitir. 
La película está muy bien recreada desde los escenarios y las situaciones propias de la guerra, con mucho despliegue visual y lumínico, maquillajes y efectos sonoros realistas cercanos a los que vivieron en esa batallas, en todas las batallas. Aún recuerdo la imagen del helicóptero sobre la embajada americana en Saigón, pero uno, en sus trece años, no sabía lo que había sido esa guerra. Al fin y al cabo era un niño.

martes, 1 de enero de 2013

Una nueva aventura

Esta es la primera entrada en este nuevo blog, heredero del homónimo que he tenido que aparcar dadas las dificultades técnicas que me presentaba y que comenté en su entrada final del año 2012, y que llevaba por título Balance provisional. Con este nuevo entorno volveré a escribir sobre lo que veo en cine, en televisión o directamente a través del ordenador. El punto de partida de esta nueva aventura es precisamente una aventura la que redactó Tolkien en su libro "El Hobbit"y la que ha recreado Peter Jackson en su nueva película "El hobbit: un viaje inesperado". Por lo tanto, el inicio del viaje de Bilbo coincide en este caso con el mío.

Conocía a Tolkien. Me parecía un escritor menor, como todos aquellos que se dedicaban a la literatura fantástica creadora de mundos nuevos. De hecho, lo primero que contemplé de él fue su mapa de la tierra media. Años más tarde, un alumno vacilón de los muchos que te encuentras me lo enseñó para preguntarme de qué país se trataba. Yo le dije de la obra de la que procedía. Lo leyeron amigos, algunos me lo recomendó. Yo, tontamente, me resistía. En esto que llegó Peter Jackson y cambió el curso de mi opinión sobre J.R.R. Tolkien. Tan grato efecto generó en mi su primera película sobre el tema, "ESDLA: La de la Comunidad del anillo", que aposté por leerla. La trilogía me enganchó. Cuando acabé con ella pasé al Hobbit, y tras ella, droga dura: El silmarillion. Esta me costó lo suyo. La cosmogonía Tolkieniana era dura de leer, pero lo hice, como también aquella colección de poemas de ese personaje vestido de amarillo perdido en el tiempo de un bosque que era Tom Bombadil.

Ante mi interés por Tolkien, leí que alguien había rodado algo sobre el escritor nacido, creo, en Sudáfrica. Y efectivamente, localicé la versión que Rankin / Bass había realizado en 1977 sobre el Hobbit. Era un producto, como todo lo que realizaba esta productora de gran éxito en los 70, destinado al mercado infantil. Como obra destinado al público infantil se dejaba ver, eso sí, en inglés y con subtítulos en castellano.

El tiempo pasó y “El Hobbit” pasó de unos a otros hasta que encontró al auténtico portador de la fantasía cinematográfica de Tolkien. Localizó a su mentor, que no era otro que Peter Jackson.
Antes de que acabara el año teníamos que verla. Y así fue el sábado 29 regresamos a la Tierra Media para ver lo que había acontecido 60 años antes de 'El Señor de los anillos'. Así que fuimos a ver El hobbit: un viaje inesperado (título original en inglés: The Hobbit: An Unexpected Journey).
Se trata de la primera de las tres partes en la que se ha dividido la novela El hobbit, para su adaptación al cine. Parece ser que la idea de realizar la adaptación para la pantalla grande viene desde 1995, cuando Peter Jackson y Fran Walsh rodaban The Frighteners. Tras el rotundo éxito de la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos (en 2001, 2002, y 2003 respectivamente), Jackson y Walsh volvieron sobre el proyecto de realizar El hobbit, pero esta vez con el director Guillermo del Toro a la cabeza, que se había ganado un puesto tras la creatividad y capacitación mostrada en, por ejemplo, El laberinto del fauno. Tras la quiebra de los estudios MGM, Del Toro se apartó del proyecto, acreditado únicamente como guionista. Peter Jackson se ocupó entonces de la dirección y puso en marcha la película en 2010, comenzando el rodaje el 21 de marzo de 2011. Del Toro y Jackson ya habían contactado previamente con algunos de los actores que habían interpretado a alguno de los personajes en la trilogía anterior.
La adaptación cinematográfica de 'El Hobbit' se dividirá en tres películas: 'El Hobbit: Un viaje inesperado', que se estrenó a nivel mundial el 14 de diciembre de 2012; la segunda será 'El Hobbit: La Desolación de Smaug',, está ya para diciembre de 2013, y la tercera, y última, 'El Hobbit: Partida y regreso' que cerrará la saga en julio de 2014, según anunció el Presidente de la distribución doméstica de Warner Bros. Pictures, y tras un acuerdo entre esta productora y la MGM.
El preestreno tuvo lugar el 28 de noviembre de 2012 en Wellington, la localidad natal de Peter Jackson y lugar de la sede de Weta.
La película dura 169 minutos. En la parte técnica de la misma cuenta, además del ya nombrado director, con el guión de Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. La producción estuvo controlada por Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner para las Productoras participantes que han sido la Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema y WingNut Films. La Distribución está en manos de la Warner Bros. Pictures . En otros aspectos señalar que la Música es obra de Howard Shore, que ya estuvo presente en la trilogía anterior, y que ocultó su obra a los músicos hasta el último segundo en los estudios de grabación. El Sonido fue responsabilidad de Neil Aldridge. La fotografía es de Andrew Lesnie, mientras que el montaje es de Jabez Olssen. El diseño de de producción estuvo controlado por Dan Hennah. Por último la enorme responsabilidad del vestuario recayó en Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Papel esencial tuvieron los efectos especiales en los que participaron tres empresas : Weta Workshop (los efectos físicos) y Weta Digital (los digitales)
La película está interpretada por Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf), Andy Serkis (Gollum- y ¡sorpresa!director de la segunda unidad), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee (Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur, y al parecer, el Troll Tom),Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Óin), Peter Hambleton (Gloin y el Troll Guille), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori y el troll Berto), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). También participan en esta primera película Sylvester McCoy (el mago Radagast el Pardo), Barry Humphries (Gran Trasgo), Jeffrey Thomas (el enano Thrór), Michael Mizrahi (el enano Thráin), Lee Pace (Thranduil, rey de los elfos del Bosque Negro), Manu Bennett ( trasgo Azog), Bret McKenzie (Lindir), Glenn Boswell (minero enano) y Thomas Robins (enano Thráin de joven).

Desde el punto de vista técnico, la gran innovación de El hobbit: un viaje inesperado es la de ser la primera película de la historia rodada en 48 fotogramas por segundo (fps), cuyo formato recibe el nombre de 3D HFR (que hace referencia a un 3D de 48 fps, ya que el 3D estándar se emite a 24 fps). La cinta también fue rodada a la vez en el formato estándar de 24 fps. Yo reconozco que la disfruté en formato plano.
El argumento de El hobbit es bien conocido por los lectores de Tolkien. Se desarrolla sesenta años antes de los acontecimientos descritos en la trilogía de El Señor de los Anillos, aunque Jackson introduce algunos elementos que la vinculan a su trilogía anterior. Comienza la película narrando la historia de los enanos en el interior de la tierra media, también la de su codicia y laboriosidad, y como la llegada de un dragón supuso la caída de los enanos, su exilio y su pérdida de confianza ante todos los habitantes de la tierra media. Más tarde, la película nos narra el encuentro entre Gandalf y Bilbo en la Comarca, y como Gandalf marca la casa del hobbit, casa a la irán llegando una importante cuadrilla de enanos, trece, entre los que se encuentra Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage), hijo de la familia poseedora del tesoro robado por Smaug, más el propio Gandalf y le proponen ser su salteador. A partir de allí se inicial el viaje de ese hobbit llamado Bilbo Bolsón (Martin Freeman), hasta la Montaña Solitaria en busca del tesoro robado, años atrás, por el dragón Smaug. Thorin y su grupo le llevará a reclamar el reino que años atrás perdieron los enanos a manos del temible dragón Smaug. Además, en su camino, descubrirán que un antiguo y malvado poder amenaza la Tierra Media.

La salida de este curioso hobbit de los escenarios de sus espacios apacibles de Bolsón Cerrado y Hobbiton, supone su entrada en un nuevo mundo. Su viaje les llevará a lo salvaje, a través de tierras peligrosas infestadas de trasgos, orcos y huargos mortíferos, así como de una misteriosa y siniestra criatura conocida como El Nigromante. En su camino hacia el Este, en las tierras deshabitadas e improductivas de la Montaña Solitaria, se encontrarán con tres trolls hambrientos, sufrirán el ataque de orcos, de trasgos, de la naturaleza salvaje, de gigantes de piedra, pero también, se encontrarán con la ayuda de los elfos, del mago Radagast el Pardo e incluso uno de esos quince aventureros, el hobitt saqueador Bilbo, encontrará una extraña criatura a orillas de un lago subterráneo, vieja conocida que responde al nombre de Gollum con más dentadura de lo habitual – 9 dientes- y mucho más voraz, que cambiará la vida de Bilbo para siempre, y lo convertirá en portadora de un anillo dorado al que está atado el destino de toda la Tierra Media. Tras múltiples aventuras que los alejan del Poniente los personajes tendrán que escapar de los túneles de los trasgos que lo encamina hacia su destino. Con ellos Bilbo, el hobitt, con su anillo de poder está ligado de tal manera al destino de toda la Tierra Media que Bilbo no es capaz siquiera de imaginar.
Sobre la película estrenada el día 13 de diciembre ya se han escrito multitud de críticas, unas en revistas y prensa americana, otras en diarios españoles y revistas de cine. En filmaffinity.com se recogen tanto las que aplauden abiertamente al film como la de Anthony Lane en el The New Yorker afirmando que la película "Se subtitula como 'Un viaje inesperado', aunque hace poca justicia al resultado. Si Jackson fuera más exacto, podría haberla llamado 'Todavía lejos' o 'A medio camino' (...) Nos deja más atónitos que emocionados" hasta las estrictamente positivas como la de Lou Lumenick en el New York Post cuando escribe que el film de Jackson "Ofrece suficientes delicias visuales y secuencias de acción para satisfacer a los fans y mucho más humor que las otras películas de 'Lord of the Rings' - aunque sólo ocasionalmente alcanza la grandeza de la trilogía (...). Otras críticas americana son más crueles como la de Todd McCarthy en The Hollywood Reporter: "En términos puramente cinematográficos, es un poco cansina (...) Hay elementos en esta película que son tan espectaculares como lo eran los de la trilogía de los anillos, pero también tiene mucho tedio, especialmente al comienzo.", o simplemente negativas como la de Richard Corliss en la revista Time cuando afirma que "La película carece de majestuosidad. Es grande en sus partes, pero a menudo resulta demasiado grandiosa o grandilocuente, y su duración es indefendible. Otros son más tibias sin ser crueles como la de Peter Debruge en la revista Variety "El hobbit alterna recompensa y abuso del apetito de la audiencia por la Tierra Media. (...) la principal novedad es técnica (...) una innovación que mejora el movimiento a costa de la elegancia visual." Peter Travers en la revista Rolling Stone dice que "Serkis contribuye a convertir 'El Hobbit' en todo lo que una vez soñaste -una fantasía con el poder de encantar tus sueños. Una pena que la película tarde tanto en llegar hasta ahí (...).
En España los que escriben han ido en esa línea crítica, entendida como crítica negativa, como , por ejemplo, leemos en la que hace Carlos Boyero en el Diario El País al afirmar lacónicamente que "El hobbit es más de lo mismo. Sobran por fatigosas las aclaraciones. La única innovación es que se puede ver en 3D." Más amables se muestran en Fotogramas tanto Fausto Fernández como Jordi Costa , en la que afirma el primero que la película "Provoca una extraña sensación en quienes no acabamos de disfrutar de la trilogía anterior: la de, por fin, entender la vertiente lúdica, no tan grandilocuente, de la historia. Porque el mayor acierto de una película dilatada en su locura visual es hallar ese tono ligero de gran entretenimiento" ; mientras que el segundo dice: "Jackson siempre ha apostado por la retórica del exceso, pero, hasta el momento, nunca habían faltado los hallazgos de ingenio y forma. Aquí, sí, 'El Hobbit' es sólo levadura, una supuración histérica sobre el referente literario". Sin embargo, mis críticos favoritos, que son mis hijos, afirman que la película es una pasada por su tono de aventuras, de efectos especiales y sobre todo por su ritmo frenético que va siempre en crecimiento. Están en la línea de lo firmado por hijos Sergi Sánchez en el Diario La Razón: "Estamos ante un filme impecable, minucioso, pulido hasta el delirio (...) Jackson se ha obsesionado tanto en satisfacer a los fans (...) que se ha olvidado de inyectarle algo de vida al conjunto".
Señala José Luis Caviaro en su entrada titulada “El hobbit: Un viaje inesperado', agotador pero gozoso regreso a la Tierra Media” en su magnífico blog “blogdecine.com” que Jackson apuesta en esta superproducción por repetir elementos que ya habían resultado exitosos en su trilogía anterior. Y tiene razón, el alega que lo hace para minimizar riesgos tras la inverión de unos doscientos millones de dólares, y con dos partes más en camino. Yo pienso que lo hace para dar cohesión narrativa a ambas trilogía. Caviaro indica – y tiene razón- que desde el comienzo Jackson se dedica a reciclar ideas y recursos que funcionaron en la anterior trilogía. Esto se hace visible desde el prólogo de la película en la que nos muestra el declive del reino de los enanos —de nuevo el mensaje de la corrupción por el poder y la riqueza— y la pérdida de Erebor ante la llegada del dragón; al igual que nos contó Jackson al inicio del Señor de los anillos como se forjaron los mismos. Más tarde, incluye un flashback sobre un sangriento combate donde Thorin demostró su valor y se ganó el apodo de “Escudo de Roble”. También Jackson tira de espacios conocidos con localizaciones similares, cuando no idénticas como ocurre con Rivendel o con Bolson cerrado. Igualmente Caviaro señala de forma afortunada como el director neozelandés tira de efectos anteriores como cuando Gandalf aumenta de estatura al enfadarse en la casa de Bilbo mientras oscurece la habitación, o Thorin convertido en otro Aragorn, la escena en la que corta el brazo al orco es como la de Sauron perdiendo los dedos de la mano…
Sobre otras cuestiones técnicas como el uso – o abuso- del 3D me remito a lo dicho por Caviaro, pues yo la he visto en pantalla tradicional.
Sobre los actores que voy a decir de los ya conocidos de la magnífica primera trilogía. De los otros resaltar el papel del para mí Doctor Watson, es decir, Martin Freeman, quien dijo que sí enseguida cuando le ofrecieron el papel pero luego estuvo a punto de tener que rechazar la propuesta por culpa del rodaje de ‘Sherlock’ (2010-2013). Despejada la gran incógnita sobre el hobbit protagonista quedaba por saber cuántos actores de la trilogía de ‘El señor de los anillos’ volverían a aparecer en ‘El hobbit’. La respuesta es Ian McKellen, Cate Blanchett, Elijah Wood, Orlando Bloom, Hugo Weaving, Christopher Lee, Andy Serkis e Ian Holm. Aunque la labor de muchos de ellos será anecdótica, meros cameos es un gustazo volverlos a ver.
Aparte de Freeman, entre las novedades del reparto destacan Evangeline Lilly, Stephen Fry, Lee Pace, Benedict Cumberbatch —¡ah, es Sherlock! — y los intérpretes que dan vida a los trece enanos que acompañan a Bilbo en su aventura, Richard Armitage, Mark Hadlow, Jed Brophy, Adam Brown, Peter Hambleton, John Callen, Aidan Turner, Dean O’Gorman, James Nesbitt, William Kircher, Stephen Hunter, Ken Stott y Graham McTavish (Thorin, Dori, Nori, Ori, Glóin, Óin, Kíli, Fíli, Bofur, Bifur, Bombur, Balin y Dwalin, respectivamente).
La producción implicó un gran reto técnico y logístico. Para hacerla posible se utilizaron los Stone Street Studios, las instalaciones de Peter Jackson en Miramar, Nueva Zelanda, que triplicaron su tamaño desde que fueran empleadas en el rodaje de “El Señor de los Anillos”. En esta ocasión, se usaron hasta 3,2 hectáreas del complejo, que abarcaban seis escenarios de los que dos se construyeron para la película. En ese proceso, Peter Jackson contó con algunos de sus colaboradores habituales y reconocibles en la anterior trilogía, a saber el director de fotografía Andrew Lesnie, el compositor Haward Shore, el director artístico Dan Hennah, el diseñador o los artistas de la compañía Weta Joe Letteri y Peter Swords King. Hennah, por ejemplo, tuvo que trabajar con hasta 350 personas.
Se ha escrito que una de las principales dificultades del proyecto fue adaptar la incorporación del 3D al manejo de la perspectiva para personajes de distintas alturas, que varían entre 1.2 metros de altura hasta más de 2.1 metros. Parece ser que para escenas en las que comparten plano, se utilizó una cámara dotada de la tecnología punta Slave Motion Control, para la que se empleó la siguiente técnica: se construyeron dos sets para situar la acción, uno con el tamaño necesario para los actores y otro con pantalla verde para que altos y bajos aparecieran en la misma escena. Así, se grababa la misma secuencia de forma simultánea y sincronizada, para después unir digitalmente las tomas. La película fue rodada con la cámara Red Epic, fabricada a mano y que registra imágenes a una velocidad de 48 fotogramas por segundo: «es una experiencia técnica completamente distinta que muestra el desarrollo increíble que se ha dado en el mundo digital durante los últimos diez años», comentó el director de fotografía.
Entre los escenarios más destacados, el equipo de producción levantó, como ya hiciera en “El Señor de los Anillos”, la población de Hobbiton en granja Alexander, en la región de Matamata en la Isla Norte de Nueva Zelanda. Asimismo, se crearon nuevos sets como la casa del bosque de Radagast o la cueva de Gollum. Para recrear Rivendel, sin embargo, se volvió al set original y se amplió mediante efectos visuales. Otro aspecto interesante es la ingente cantidad de prótesis, maquillaje y complementos con los que se equipó a los intérpretes: «Con la excepción de Bombur, que utilizaba un protésico de cara completa, casi todos los demás usaban una pieza en T, que solo cubría la frente y la nariz y que se mezclaba con la piel», explicó en su momento Richard Taylor, diseñador de vestuario y armaduras, armas, criaturas y caracterización y jefe creativo de Weta Workshop. «Hicimos siete pelucas para cada enano, un total de 91 pelucas», comentó por otro lado el diseñador de maquillaje y cabello Peter Swords King. «Casi todas eran de cabello de yak, pero Thorin tenía una peluca de cabello humano para sugerir su condición de realeza», algo que es visible en el cómo se hizo que ha presentado estas navidades la Sexta3.
Por otro lado, llama la atención el lenguaje. En este caso hemos visto en esta primera entrega bastante subtítulos. Y es que otro de los desafíos que presentó la propuesta cinematográfica fue el lingüístico, dado que fue preciso crear una versión oral del khuzdul, la lengua de los enanos creada por Tolkien. En el apéndice de “El Señor de los Anillos”, el escritor describía la conexión entre grafías y pronunciación, pero aún así el lingüista David Salo se vio obligado a crear nuevas estructuras que apuntalaran la consistencia de esa lengua, así como nuevo vocabulario: «No se necesita conocer la lengua al detalle, pero sí hay que saber cómo se percibe, en la mente y en el habla, y hacer lo posible para que lo que inventes sea consistente con esa sensación». También escuchamos a lo largo del filme la lengua de los Orcos, así como la de trasgos y elfos. Nos encontramos en una nueva Babel como quería Tolkien.
El hobbit: un viaje inesperado batió en su primer fin de semana el récord de recaudación para un estreno en diciembre en los Estados Unidos, con 84,8 millones de dólares con lo que superó la anterior marca que estaba en posesión de Soy leyenda con 77,2 millones de dólares en 2007; de igual manera la película de Jackson a nivel internacional también fue un éxito durante su primer fin de semana recaudando cerca de 140 millones de dólares. A día de hoy se estima que la recaudación de esta película supera con creces los 550 millones de dólares. Parece que Jackson ha vuelto a dar con la clave del éxito, al menos, así nos parece a mis hijos y a mí.


Imágenes de “El hobbit: Un viaje inesperado”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2012 Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema y WingNut Films. Todos los derechos reservados para estas empresas.