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domingo, 8 de octubre de 2023

Goyescas



Un clásico del cine español del año 1942 y que cuenta como estrella estelar - nunca mejor dicho- con Imperio Argentina y la dirección del principal director de la época, Benito Perojo que contó como ayudante con Fernando Alonso Casares. El guion fue escrito por Fernando Periquet y Benito Perojo. La película es una adaptación de la ópera Goyescas de Enrique Granados, que a su vez se inspiró en los cartones para tapices de Francisco Goya. Fue rodada en los Estudios Chamartín y contó como técnicos con Michel Kelber y Cecilio Paniagua en la fotografía, en el montaje con Petra de Nieva y en el vestuario con Manuel Comba Sigüenza.




La historia se desarrolla en el castizo Madrid de Goya y en uno de los momentos de revueltas sociales. La condesa de Gualda que es Imperio Argentina y un aristócrata que siempre anda en boca del pueblo por sus amoríos y una cantaora coma una maja llamada petrilla también interpretada por Imperio Argentina que es en ese momento la más famosa a tonadillera de la capital son tan parecidas físicamente que las personas más allegadas a ellas las confunden.

Un día Petrilla descubre que el hombre al que ama el marqués Luis Alfonso de Nuévalos ( Armando Calvo) también está viviendo una apasionada relación y romance con la condesa.

A partir de ese momento petrilla dedicará todas sus energías a perjudicar a su rival incluso cuando la condesa consigue un nuevo amor el capitán Pizarro.

Aun así petrilla no dejará de incordiar a la condesa puesto que por su culpa el marqués tuvo que huir de la justicia por matar al corregidor en un duelo por eso desea hacerle la vida imposible teniendo o moviendo sus contactos en la corte concretamente con un ministro del rey para que envíen a Fernando Pizarro (Rafael Rivelles ) a un nuevo destino en las Indias Cartagena de Indias.

Al final con el regreso del marqués las dos mujeres se hacen amigas y cada una será feliz con su respectivo amor.

Las dos protagonistas la condesa y la tonadillera encarnada por Imperio Argentina que hace un trabajo magistral son dos exponentes netos de las dos España la España aristocrática y la España humilde.

Goyescas supuso la reincorporación de Imperio Argentina al cine español después de su andadura internacional, sobre todo en la Alemania nazi que volvió para interpretar dos papeles en esta adaptación cinematográfica inspirada en la obra "Goyescas," compuesta por Enrique Granados que se inspira en las pinturas y la época del pintor español Francisco de Goya. 

La película "Goyescas" está ambientada en la España del siglo XVIII y está llena de elementos históricos y visuales que evocan la estética de la época de Goya. 

La película combina la narrativa de amor y drama con interpretaciones de fragmentos de "Goyescas" de Granados, lo que añade canciones musical importante a la trama. Los elementos visuales y estilísticos de la película, como los vestuarios y la recreación de la España del siglo XVIII, también son destacables y contribuyen a la atmósfera romántica y nostálgica de la historia. 

Es una película emblemática en la historia del cine español con la que Benito Perojo, el director, logró capturar la esencia de la ópera de Granados y la época de Goya en esta producción cinematográfica. 

La película recibió el premio en el Festival de Cine de Venecia en 1942.La banda sonora estuvo basada en la danza andaluza números cinco de Granados pero las canciones fueron compuestas por Rafael de León y Manuel Quiroga destacando entre ellas la que se convirtiera un gran éxito en la voz de la propia Imperio Argentina: Olé, Catapúm. 

En ABC Play dice de ella que "Ambas lucharán por su amor, resolviéndose su rivalidad entre coplas y diversos episodios que recrean la iconografía de las pinturas de Goya. Un filme de gran éxito en el momento de su estreno, con banda sonora de los entonces popularísimos Quintero, León y Quiroga. Imperio Argentina logró uno de sus mayores hits".

domingo, 11 de octubre de 2015

Goyescas



He visto Goyescas y , casi de inmediato, me he acordado del Fernando Méndez-Leite y de cómo este crítico, director de cine y televisión dirigió un interesantísimo programa sobre el mundo del cine en la Televisión Española de los años cohenta titulado La noche del cine español (1983-1985).

En unas declaraciones recogidas en encadenados.org comenta que "Cuando dirigí el programa La noche del cine español, Fernando Moreno era el Jefe de programación ajena, por lo que era el encargado de comprar las películas que se proyectaban en televisión. Era yo quien le proponía las películas que quería para mi programa y él procedía a comprarlas. No se ha vuelto a hacer en televisión un programa como aquél... Sería imposible que algo así se pasara actualmente en alguna cadena de televisión. Si hoy alguien quisiera hacer un tipo de programa así, entraría en el despacho para proponerlo y no sería escuchado ni cinco minutos."

Afortunadamenente algunas cosas han cambiado en televisión española, la televisión pública, y este modelo de programa  reaperece con Historia de Nuestro Cine, del que disfrutamos algunos en la 2 o en Televisión a la carta de TVE. 

De aquel programa ochentero, Fernando Méndez Leite, que abandonaría el mismo para convertirse en Director General de Cinematografía, y que en principio iba  a tener treinta y cinco programas, pero que siendo noventa , guardo buenos momentos pues creo que me acercó, - aunque después me distancié-, del cine español en su Historia. 

Aquel programa, comentaba Méndez Leite en la entrevista, le implicó un enorme trabajo de investigación y le abrió , según él,  un auténtico túnel del tiempo que permitió abrir nuevas líneas temáticas para seguir. El final del recorrido llegar al pretendía llegar al final del franquismo, pero realmente llegaron a 1955.

Méndez Leite abandonó el programa tras su nombramiento como Director General, dejando el mismo en manos de sus dos ayudantes, que eran María Bardem y Antonio de Gracia. Ellos, junto con Fernando Lara, que era asesor de programas, continuaron el programa hasta que llegó el verano del 85, momento en que los directivos de la televisión pública decidieron ponerle el punto y final.

El programa surge cuando fue llamado a su despacho por la directora de la segunda cadena de RTVE que era Clara Francia. Fue ella la que le dijo que en televisión tenían unas películas españolas de los años cincuenta y que no sabían qué hacer con ellas. Tras entrar en la moviola y ver las películas se dió cuenta que con ellas podía hacer una  Historia de España durante el franquismo a través del cine español. Fernand Méndez Leite comenta en la entrevisyta que "Preparé un proyecto, lo aprobaron, me dieron un equipo y comencé a hacer entrevistas. Al cabo de unos meses enseñé un piloto que encantó a los jefes. Así fue como salió La noche del cine español."

La proyección de una película con su correspondiente NODO, como era obligado durante el franquismo, es lo que le condujo a estructurar el programa televisivo como una especie de túnel del tiempo. En la entrevista comenta que "Cuando trabajaba en el programa me metía en la moviola a las nueve de la mañana para ver películas y allí me pasaba la mañana entera haciendo fichas y seleccionando secuencias. Los jueves y los viernes los dedicaba a hacer entrevistas. Poco a poco el programa se fue haciendo más y más grande.Cada programa era temático ( el frío, el hambre, la represión, el Valle de los Caídos... )".

En aquellos programas, en la presentación, se presentaban fragmentos de algunas películas que para mi sólo eran nombres como Molokai (Luis Lucía, 1949), La leona de Castilla (Juan de Orduña, 1951), Harka (Carlos Arévalo, 1941), El clavo (Rafael Gil, 1944), Fuenteovejuna (Antonio Román, 1947), Locura de amor (Juan de Orduña, 1948) o Pequeñeces (Juan de Orduña, 1950). ...

De entre los títulos, unos vistos y otros no, que se repetían cuando se hacían referencia al cine folklórico o musical español de la épca franquista, que fue uno de los géneros más consumidos y producidos en este país antes y después de la guerra civil, destaca con luz propia Goyescas, una película del año 1.942 dirigida por Benito Perojo y producida por la Universal Ibero Americana de Cinematografía, y que tiene a Imperio Argentina como gran protagonista.

La obra parte de un guión escrito por Fernando Periquet, Antonio Quintero, Luis de Vargas y  Benito Perojo inspirándose en Goyescas , una ópera en un acto y 3 cuadros, compuesta por Enrique Granados en el año 1915, con libreto en español del mismo Fernando Periquet y con melodías tomadas de su suite para piano del año 1911, también llamada Goyescas de Granados. Se inspiró en cartones para tapices de Goya.


La musica corresponde evidentemente a la composición del músico catalán por Enrique Granados y José Muñoz Molleda. La fotografía es de Michel Kelber y  Cecilio Paniagua, mientras que el  montaje correspondió a Antonio Isasi-Isasmendi, que con el tiempo será uno  de los directores más internacionales del cine español.   Se estrenó el  09 de octubre 1942  y  recibió el Premio de la Bienal en 1942 en el Festival de Cine de Venecia.

La película la protagoniza Imperio Argentina en su doble papel de Petrilla / Condesa de Gualda, Rafael Rivelles como Fernando Pizarro, Armando Calvo como Luis Alfonso de Nuévalos,  Manolo Morán como Dueño del mesón, Marta Flores como Pepa, La Gitana, Juan Calvo como un Bandido, Xan das Bolas como cantante urbano, Miguel Ramón Martori como el Corregidor, Antonio Casas como Paquiro,  José Latorre como el Ministro, Manuel Requena como Ventero, Eloísa Muro como Reina, María Vera como Maja , Marina Torres como Doncella de la condesa,  Antonio Bayón como otro bandido y  Carmen Ponce de León como Mujer.

En Madrid, en plena del Antiguo Régimen, en plena transición entre los siglos XVIII al XIX. Se trata del  Madrid de Goya y en unos momentos de revueltas sociales y políticas previas a la invasión francesa. En ese convulso momento  nos encontramos como la alta y la baja sociedad asiste al Teatro de la Cruz para escuchar a la tonadillera Petrilla, la estrella del Madrid del momento.

Entre los asistentes se encuentran muchos admiradores de la artista y algunos de sus pretendientes, y entre ellos se encuentra el marqués de Nuévalos. Sin embargo, hoy el marqués asiste al teatro acompañando a la condesa de Gualda , mujer cuyo parecido físico con Petrilla, la famosa tonadillera,es asombroso pues , incluso la gente las confunde.

Unos de los muchos pretendientes se acerca a su camerino y le declara su amor, pero al ver que no es de recibo le cuenta que  marqués de Nuévalos se encuentra acompañando a la condesa y que ahora están juntos en casa de la noble.

Petrilla para desenmascarar a su amante va a la casa acompañada de su pretendiente y descubre que es cierto. Para tener pruebas pretenden detener al marqués de Nuévalos que se defiende con un espada en que acaba matando al nombre pretendiente de Petrilla.

Tras el duelo y la muerte de uno de los duelistas, el marqués de Nuévalos huye y busca cobijo en una banda de ladrones. Desde ese momento se inicia una rivalidad en la que ambas se intentarán lastimar mutuamente mediante coplas y diversos episodios que recrean la iconografía de Goya. 

Las dos mujeres idénticas serán protagonistas de equívocos e intercambios en su rol social, y mientras que la  tonadillera se hará pasar por momento por miembro de la nobleza, la condesa llega a cantar hasta en la guarida de su amado ante toda su banda, hasta que es desenmascarada por una de las asistentes gracias a un papel que se le cae. Son precisamente la maja y la condesa las que luchan, conspiran y negocianpara repartirse el amor de   Luis Alfonso de Nuévalos (Armando Calvo) y el capitán Pizarro (Rafael Rivelles), meros títeres a merced del deseo femenino de la diva en ese momento del cine español.

Finalmente,  en el Palacio de Aranjuez, con la recreación del levantamiento popular del motín de Aranjuez,  se resuelve el enredo amoroso por el amor de ambas hacia su amado.  Con la marcha de Petrilla con los "manolos" o "chulapos" mientras se entonan en la carreta el "Olé catapúm" y aparece el fin. 

Como he comentado anteriormente, Goyescas se inspira en la ópera en un acto y tres cuadros, compuesta por Enrique Granados en el año 1915, partiendo del libreto en español de Fernando Periquet - que aquí aparece como guionista-  con melodías tomadas de su suite para piano del año 1911, también llamada Goyescas. Para su realización Granados se inspiró en cartones para tapices de Goya.

En relación con Goyescas, el compositor escribió, "Estoy enamorado de la psicología de Goya, de su paleta, de su persona, de su musa, la duquesa de Alba, de las disputas que sostenía con sus modelos, de sus amores y lisonjas. Ese rosado blancuzco de las mejillas, que contrasta con el matiz del terciopelo negro; esas criaturas subterráneas, las manos de nácar y jazmín reposando sobre los abalorios, me han poseído." Dicha obra se estrenó el 28 de enero de 1916 en el Metropolitan Opera de Nueva York, siendo la primera ópera que se representó allí en español. Tal relevancia se le dió que estaba acompañada o emparejada como un programa doble con los Pagliacci de Leoncavallo.

En su crítica para el New York Times, Richard Aldrich escribió que la música estaba "profundamente sentida" y poseía "un intenso color nacional".

Es conocida que a la vuelta de Estados Unidos, el vapor con bandera francesa, el "Sussex" y barco en que regresaba Enrique Granados fue torpedeado en el Canal de la Mancha el barco por un submarino alemán en el contexto de la primera guerra mundial.  Granados y su esposa perdieron la vida ese 24 de marzo de 1916.  

Tras el silencio impuesto por la muerte del compositor, la obra se recuperó como película adaptada de la ópera en 1942 para gloria de su intérprete Imperio Argentina que regresaba al cine español después de su andadura internacional.

La banda sonora estaba basada en la Danza Andaluza Nº 5 de Granados y las canciones fueron compuestas por Rafael de León y Manuel Quiroga, destaca entre ellas la que fue un gran éxito "Ole Catapúm". De hecho, Goyescas sólo retoma el contenido musical más emblemático de la obra original de Granados, reorquestada y adaptada en esta ocasión por José Muñoz Molleda. Su selección ignora, curiosamente, el famosísimo «Intermezzo», mientras explota las arrebatadas melodías de «La maja y el ruiseñor», «El fandango del candil», «El pelele» y la «Danza española n.º 5», totalmente ajena a la ópera.

Junto a ellas, aparecen composiciones de dos grandes de la copla y de la zarzuela española, los maestros Rafael de León y Manuel Quiroga, que  compusieron tonadillas de nuevo cuño, entre ellas el contagioso «Olé catapún» que abre y cierra la película. No hay que pasar por alto que, además de una exhibición de poderío escenográfico, Goyescas es ante todo un recital de Imperio Argentina, la mayor estrella en esta etapa del cine español . 

La película fue parte de la tendencia popular para películas de opereta que hubo en ese momento en Europa aunque Benito Perojo había estado planeando la producción por alrededor de una década antes de que fuera finalmente hizo. 

La adaptación musical de Muñoz Molleda participa muy activamente en la definición de este juego de poder a través de las distintas texturas y sucesivas apropiaciones de los temas de Granados. Así, mientras las apariciones del personaje de la condesa suelen ir ligadas a ostentosas texturas orquestales, Petrilla ejerce principalmente su poder a través de la fuerza seductora y desestabilizadora de la canción. Al final de la película, mientras Perojo yuxtapone abruptamente el arrebato romántico de Granados y el fresco melodismo del maestro Quiroga.

Un loable intento del cine español en difundir internacionalmente nuestra cultura y folclore, con esta superproducción de Benito Perojo por  la que el director optó por una película más neoclásica que romántica, empapada de la iconografía del Goya más galante y popular que hacen una correspondencia directa con las  pinturas, grabados y tapices del genio aragonés de Fuendetodos  y en la recreación de los ambientes palaciegos y sus animadas romerías populares.  Por esa razón, tanto Granados, como Benito Perojo, reconstruyeron con sus encuadres obras como el “La maja vestida” “Retrato de la duquesa de Alba en negro”, “El pelele”, o “La gallina ciega”.

Como he señalado más arriba  la película es un vehículo para la estrella más internacional del cine español del momento como es Imperio Argentina, que canta y baila y  se desdobla para interpretar a los dos personajes femeninos protagonistas: la intrigante condesa de Gualda (clara alusión a la Duquesa de Alba) y la lenguaraz tonadillera Petrilla, estrella del Teatro de la Cruz.  La resolución técnica y la interpretativa se realiza a base de modular su voz y contener o expandir sus gestos.

Terenci Moix comenta en su Historia del Cine , en su tercer volumen, como Benito Perojo resuelve  esta historia de majas  y duquesas con excelente oficio. 

Cuando Benito Perojo se plantea hacer Goyescas en el año 1942, ya lleva un bagage enorme como actor- Peladilla, una españolización del Charlot de Chaplin- y como director, de hecho el más valorado por el público tras los éxitos tales como Malvaloca (1927), El negro que tenía el alma blanca (1934), La verbena de la paloma (1935) o Marianela (1940), y lo seguirá teniendo tras el mismo  con otros títulos como Los majos de Cádiz (1946) y Lo que fue de la Dolores (1947), pero fuertemente criticado por otros como Luis Buñuel cuando habla del cine folklórico o costumbrista español conocido como Perojismo.

Lo cierto es que Benito Perojo , incómodo con el régimen franquista emigró a Argentina de 1943 a 1948. Allí trabaó con más pena que gloria, apostando tras su regreso por la producción por medio de su compañía, la  B.P., produciendo títulos, según Terenci Moix, para la gloria de sus intérpretes como fueron Sara Mntiel, Luis Mariano o Carmen Sevilla.

Reconozco que el no soy muy dado a la copla, puede que como reacción a la política audiovisual de Canal Sur, como es  Se llama Copla, por la  mañana , tarde y noche en los dos canales autonómicos. La sobredosis es excesiva, pero desde luego la culpa no es, ni fue, ni será de Benito Perojo , ni del Perojismo.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Marianela


Desde inicios de este verano, la 2 de Televisión Española, indudablemente la cadena de más calidad que hay en España, está emitiendo un prograa que se llama Histoia del Cine español, algo que muchos aficionados al cine  echábamos en falta desde aquel programa que hubo en los 80 y que presentaba Fernando Méndez Leite. Hubo un intento, de los pocos afrtunados que ha tenido en su historia Canal Sur, de poner una antología del cine español, también, un verano en la década de los noventa. Era a la hora de la siesta y como alternativa a los culebrones que empezarona estar presentes en las cadenas televisivas españolas y que, por supuesto, triunfaron. Aparecían muchas folklóricas, pero también películas y directores que dejaron una marca en el cine español. 

Aquellas dos tentativas de recuperar el cine pasado- aunque sólo fuese para divulgarlo-, tal y como hacen los franceses o los italianos, quedó en el olvido y únicamente tuvo cabida en Cine de barrio, más enfocado a los años sesenta y setenta, o en Versión Española. 

Ahora, y como debe ser, es la 2 quien intenta mostrar lo que se hiz en algún momento en el cine español. Y yo, aunque no he podido verlo en directo, he apstado pr verlo en la aplicación para la Smart / tv de nuestro canal público, por cierto, una maravilla. Sé que han puesto muchas y , aunque no sé como recuperar el tiempo perdido, hoy he querido ver una, la más antigua de las prograadas la semana pasada, que parte de una obra de Benito Pérez Galdós, escrita en 1878, un autor del que , casualmente, he leído esta semana una obra, la primera de los Episodios Nacionales, Trafalgar, y que estuvo dirigida por uno de los grandes directores de los años 30, Benito Perojo. La obra es Marianela. 

Resulta impresionante ver los títulos de crédito de la película para descubrir quién estaba detrás de estas obras que, sin duda, son fundamentales independientemente de su valor cinematográfico, que lo tiene. 

Se trata de una película de 1940 realizada por la productora Ulargui Films y dirigida como hemos dicho anteriormente por Benito Perojo, tras su periplo por Alemania e Italia, y antes d empezar sus trabajos junto a Imperio Argntina. El guión de la película se basa en la obra homónima de Benito Pérez Galdós, pero en el que participan Joaquín Álvarez Quintero - quien ya la adaptó para el teatro en 1916- y Benito Perojo . La película fue distribuida por Ufilms. En la música participa , nada más y nada menos, que Jesús Guridi, y en la fotografía, lógicamente en blanco y negro, Theodore J. Pahle. 


En la misma aparecen en el reparto Mary Carrillo como Marianela o Nela, Julio Peña como Pablo, Rafael Calvo como Teodoro Golfín, Jesús Tordesillas como Padre de Pablo, Carlos Muñoz como Celipín, María Mercader como Florentina, Blanca Pozas como Sofía y Pedro Fernández Cuenca como Carlos Golfín. 

La película se inicia con la llegada un pueblo minero y  una zona agrícola, donde vive don Francisco Penáguilas con su hijo Pablo, del hermano del ingeniero, don Teodoro Golfín, un famoso oftalmólogo, que nada más arrivar se encuentra con Pablo, un chico ciego de nacimiento e hijo del dueño de las minas Marianela, una joven huérfana, pobre y fea que ha sido acogida caritativamente por una familia, dedica su tiempo a cuidar a Pablo. 

La chica viste andrajos y anda casi descalza, pero es ser lleno de bondad y de gran corazón que hace de Lazarillo a Pablo. A través de Marianela, Pablo (Julio Peña) que es el hijo del hombre más rico del lugare el joven conoce cómo es el río, el bosque, las flores, él siempre vió a través de la muchacha. Gracias a ella llega a imaginar cómo es el mundo y se enamora de su cuidadora, a la que cree muy hermosa, pero ella, aunque también lo ama, no quiere que él sepa cómo es. Pablo se ha ido enamorando poco a poco de ella a través de su ingenua fantasía emocional y la ternura que ella siempre le ofreció. 

La chica muy humilde, llena de bondad e inocencia vive con la familia del capataz de las minas, Centeno, y menospreciada por todos, salvo por Celipín, cuyo único interés s salir del pueblo e ir a los Madriles. Para los Centeno y para otras familias, Nela es incapaz de nada útil, y ella sólo siente alegría ayudando económicamente a Celipín y acompañando a Pablo. 

Don Francisco de Penáguilas ansía ardientemente que el doctor vea a su hijo, pues, aunque ha sido desahuciado por todos los grandes médicos, no se aviene con la fatalidad de que su hijo sea incurable. ¿Por qué la naturaleza al colmarle de bienes materiales le ha de negar lo único que puede hacerle feliz?. Al ponerse en contacto el ingeniero y su hermano con Don Francisco surge la posibilidad del análisis del estado de Pablo y que éste pueda recuperar la visión, o no. Entre tanto se produce un accidente en la mina que pilla en la misma a los dos protagonistas. Nela salva la vida de Pablo. 

La admiración de éste hacia ella va en aumento. Tras la posibilidad de que el ciego recupere la vista, Pablo podría recibir en herencia una finca y una fortuna, que está condicionada a la recuperación del sentido de la vista y al matrimonio con su prima Florentina, muchacha bellísima, hija de Manuel. La llegada de la bella Florentina, hace que Marianela se sienta inquieta ante el futuro. 

La operación de Pablo y el éxito del resultado desembocarán en un dramático final. Entre tanto, Celipín deide marcharse a Madrid, dejando sola a Nela en la casa de los Centeno. 

Ella siente que se queda abandonada y sin misión ninguna en la vida, como el perro lazarillo de Pablo. Ante esto, y al final "la Nela" feliz por que Pablo recupera la vista, pero triste por que no desea que Pablo la vea, decide marcharse, el Doctor Golfín la encuentra moribunda y la lleva a la mansión, donde finalmente Pablo la ve sin saber que es ella. 

Marianela antes de morir Pablo coge la mano de Pablo reconociéndola por el tacto de su piel. Finalmente, ella toma la mano de Pablo y la de Florentina, y ambas las une a su pecho, falleciendo casi al instante y poniendo fin a la película. 

Estamos ante un melodrama rural, una historia que acaba en la muerte de la protagonista, una muerte muy en la línea que se exigía a este cine en el año posterior al fin de la guerra civil: con una cruz que se refleja en la cortina y en el exterior de la ventana. 

El tema es el valor de la belleza física en las relaciones sentimentales y pone el dedo en la llaga mostrando el drama personal de una muchacha que no tiene la suerte de ser guapa y, aunque tiene la belleza interior, eso no le sirve en un mundo como este en el que por desgracia la belleza exterior cuenta mucho para una persona. Perojo no dulcifica las cosas y demuestra con el final que el mensaje es bastante amargo. Como he leído en una crítica en filmafinitty la escena en la que ella se ve reflejada en las aguas tal cual es resulta bastante conmovedora. 

Benito Perojo, artesano y maestro de referencia, realiza un film en el que los sentimientos trascienden la pantalla, ilustrados por unos actores muy bien ajustados al papel, destacando una Mari Carrillo que está sublime para ser su debut, con una naturalidad asombrosa, un personaje que seduce por sencillez, su humildad y su generosidad como ser humano. 

La película es muy teatral y cuenta con una Mary Carrillo que está impresionante como la muchacha fea y pobre enamorada del señorito ciego, a quien sirve de lazarillo y que se reveló como una extraordinaria actriz en un papel que le servirá de homenaje tras su muerte, por la creación inolvidable del personajes y sus humanizados diálogos dictados con una sensibilidad especial. Benito Perojo decidió aplicar un elogiable sentido de la contención al tema que se refleja en la serenidad que hallamos en el ritmo de la película. 

Como protagonista masculino un habitual en su cine,  Julio Peña , pues  "Los hijos de la noche". o en "María de la O", un actor con una excepcional sensibilidad que brilla con intensidad al interpretar su personaje.

El cineasta, un gran admirador de  Charlie Chaplin y un gran innovador toma como referencia “Luces de la ciudad”, en la que , en este caso, Pablo coge la mano de Marianela reconociéndola por el tacto de su piel, algo que el genio británico había realizado con  Charlot que es reconocido por la florista, cmo el vagabundo pobre y olvidado, pero altruista. 

“Marianela” que se esternó el 11 de noviembre de 1940 fue emitida como homenaje en la muerte de Mary Carrillo en septiembre de 2009 por televisión española, y aunque sea en realidad una película casi olvidada y por reivindicar por su carácter casi desconocida para la mayoría de aficionados. 

Benito Perojo, que fue tan criticado por su "perojismo" en palabras de los directores más críticos con su cine considerado por los vanguardista como cineasta antiguo, no sólo plasma sentimientos y emociones, también refleja temas atrevidos para la época, mostrando muy bien las diferencias de clase, la mezquindad humana, un mundo injusto que alberga el egoísmo de algunos personajes, tanto de los ricos como de los pobres. 

Técnicamente la obra rompe con los esquemas rígidos de su teatralidad con encuadres en los que Nela gana naturalidad. La mina se presenta como metáfora de la belleza interior, el trauma de no saber aceptarse como uno es, que en el caso de la poco agraciada muchacha, le lleva a una lamentable autoestima perdida. La desigualdad y la falta de oportunidades entre los jóvenes condenados de por vida a la miseria. 


Existen otras versiones cinematográficas de esta obra como la de 1955, dirigida por Julio Porter, con Olga Zubarry y José María Gutiérrez, y otra más conocida, la 1972 dirigida por Angelino Fons y que contó con Rocío Dúrcal- en su primeer papel como artista sin cantar- , Germán Cobos, Mari Carmen Aguado, Lola Gaos, José Jaspe, Chacho Lage, Alfredo Mayo y Pierre Orcel. 

Para Luis Martínez en el programa de Historia de nuestro cine destaca de la misma el debut en el cine de una jovencísima Mary Carrillo, con 21 años, el carácter de crítica social procedente de la obra galdosiana y que está presente en esta obra de Perojo, así como el lenguaje teatralizado de los personajes que, si bien es cierto, que hablan como literatos nos es menos cierto que exponen con una claridad meridiana sus problemas. Destaca de la película la naturalidad de los personajes, especialmente el de Nela, la búsqueda por esa belleza interior, metaforizada aquí en la mina. Una película que a pesar de que fue denostada por aquellos directores críticos con la obra y personalidad de Perojo, pero te atrapa removiendo tu conciencia.