Hacía más de treinta años que no veía Breve encuentro, una película clásica del cine romántico británico del año 1945 y dirigido por el gran David Lean. Fue allá por 1995 cuando con ella empezó el segundo año de un curso titulado Análisis Textual de la Imagen que se complementó con La Edad de la Inocencia (1993) de Martin Scorsese. A lo largo de esos meses que duró el curso intercalamos estas dos historias narradas por dos de los grandes y que, evidentemente , tienen muchos elementos en común.
La película es un ejercicio brillante para narrarnos una historia de amor que hace que la casualidad una a un hombre y una mujer, ambos de edad madura y casados, mientras coinciden en una estación de ferrocarril que utilizan para dirigirse a los respectivos lugares donde residen. Poco a poco entablan una amistad que se irá convirtiendo en amor.
Pocas veces el uso de la música ha sido tan brillante con este Concierto número 2 para Piano de Rachmaninov o Rajmáninov, y que hace de esta historia, una historia vibrante llena de imágenes impactantes como esa mirada de una mujer enamorada por la ventana en la que vemos su reflejo y además vemos su sueño y medio.
El Concierto para Piano n.º 2 en do menor, Op. 18, de Serguéi Rajmáninov (1901) fue compuesto tras un periodo de depresión severa y bloqueo creativo (provocado por el fracaso de su Primera Sinfonía), este concierto supuso el regreso triunfal de Rajmáninov. La obra, dedicada al Dr. Nikolai Dahl (quien utilizó hipnoterapia para ayudarle), simboliza el renacer emocional y profesional del músico. En una época en la que la música clásica se movía hacia el modernismo (Stravinsky, Schoenberg), Rajmáninov consolidó con esta obra el romanticismo tardío ruso, caracterizado por melodías líricas y extensas, una profunda carga emocional y una gran riqueza armónica. Está considerado uno de los mejores conciertos para piano jamás escritos. Su éxito fue tal que estableció a Rajmáninov como un compositor de renombre internacional, no solo como un virtuoso del piano. A diferencia de conciertos anteriores donde el piano domina, Rajmáninov logró un equilibrio donde el piano se funde con la orquesta, convirtiéndose en un ingrediente textural más, al mismo tiempo que mantiene momentos de virtuosismo puro. El segundo movimiento, en particular, es icónico y ha sido utilizado en numerosas bandas sonoras (como Breve encuentro, 1945). El Concierto No. 2 se mantiene hoy en día como una de las piezas más interpretadas y amadas en todo el mundo y fue elegida por el director de la película David Lean, que participó igualmente en el guion de la película junto a Noël Coward, Anthony Havelock-Allan y Ronald Neame basándose en la obra de teatro que llevaba por título Still Life que viene a significar Naturaleza Muerta de 1936.
La película fue producida por Cineguild contando como productores a Noël Coward , Anthony Havelock-Allan y Ronald Neame tuvo un presupuesto de alrededor de un millón de dólares. Fue distribuida la película por Eagle-Lion Distributors , la mítica E-L.
La película fue un vehículo para Trevor Howard, Celia Johnson, Stanley Holloway, Joyce Carey y Cyril Raymond. Junto a ellos participan Everley Gregg y Margaret Barton. En labores técnicas nos encontramos con la fotografía de Robert Krasker, el montaje de Jack Harris y la música de Sergei Rachmaninoff - que también así se puede escribir-.
Breve encuentro narra la historia de dos desconocidos casados que viven en la Inglaterra anterior a la Segunda Guerra Mundial. Su encuentro casual en una estación de tren da lugar a un breve pero intenso romance que trastorna sus vidas, por lo demás convencionales.
La historia comienza en la sala de descanso de un bar de una estación de tren, un hombre, Alec (Trevor Howard) y una mujer, Laura ( Celia Johnson) están sentados con semblante sombrío en una mesa. Tras algún comentario en la barra del bar entre la propietaria y el encargado de la estación, al espacio entra una amiga de la mujer y enseguida empieza a charlar animadamente. Ambos, Alec y Laura, se miran molestos, pero Laura por educación le da una conversación que no desea.
Tras unos breves saludos, Alec, tras pedir un té para la señora, se marcha para coger su tren no sin antes colocar su mano sobre el hombro de ella. La mujer le explica que Alec es doctor y está a punto de mudarse a África. Después de que el hombre se vaya, la mujer desaparece repentinamente, pero pronto regresa, explicando que quería ver pasar el tren expreso. Eso sí, retorna con un semblante de agotamiento, agitada.
Tras un breve intervalo, las dos mujeres se dirigen a su propio tren.
En casa, Laura Jesson, la mujer de la mesa, está sentada en el salón con su marido, Fred (Cyrill Raymond) . Laura reflexiona en silencio sobre sus experiencias recientes, que le cuenta a su marido a modo de confesión.
En esa confesión silenciosa quedamos informados de que Laura visita Milford todas las semanas para ir de compras y ver una película por la tarde. En una de esas salidas conoce al idealista doctor Alec Harvey, que trabaja en el hospital local los jueves. Alec la conquista al extraerle con delicadeza una mota de polvo del ojo.
Laura sigue visitando Milford los jueves. La semana siguiente, se encuentra con Alec en la farmacia. La semana después, almuerzan juntos y ven una película. Aunque ambos están casados y tienen hijos, su relación inocente y casual comienza a profundizarse sobre todo cuando ella descubra en él a un hombre idealista y de principios.
La situación los incomoda, aunque admiten que se aman cosas que evidencian en sus salidas al exterior al campo, al lago o sobre el viejo puente de piedra.
Laura y Alec siguen viéndose en público hasta que, inesperadamente, se topan con algunas amigas de Laura, lo que da pie al primero de muchos malentendidos.
Finalmente, acuerdan hacer el amor en el apartamento de Stephen, amigo de Alec, que tenía planes para cenar. Sin embargo, Stephen regresa inesperadamente. Stephen oye a Laura escabullirse y sutilmente reprende a Alec por su infidelidad.
Una angustiada Laura vaga por las calles durante tres horas hasta que un policía preocupado la insta a volver a casa.
En la estación de tren, Laura y Alec admiten que su relación es inviable. Por el bien de su familia, Alec decide terminar su relación con Laura aceptando un trabajo en Johannesburgo que le ofrece su hermano que sabe que van a abrir allí un hospital.
La semana siguiente, Laura y Alec tienen su último encuentro en la cafetería de la estación de tren, como se mostró en la escena inicial. Mientras se preparan para despedirse definitivamente, Dolly Messiter, conocida de Laura, los interrumpe, ajena a su angustia.
El tren de Alec llega antes de que puedan despedirse como es debido. Al marcharse, él le da un discreto apretón en el hombro a Laura. Laura, abrumada por la emoción, casi se suicida arrojándose a las vías del tren. Sin embargo, se recompone y regresa a casa con su familia.
En casa, Fred percibe la distancia emocional de Laura, aunque desconoce la causa. Le agradece que haya vuelto y ella llora en sus brazos acabando , entre lágrimas, la película mientras suenas las notas del piano de Rachmaninov.
Una subtrama paralela se centra en las interacciones del personal de la estación y del bar. Dos de los empleados coquetean entre sí, pero no pueden mostrarse cariñosos en público durante el horario laboral, lo que contrasta irónicamente con la facilidad con la que Laura y Alec pueden verse abiertamente, pero su incapacidad para tener una relación fuera del trabajo.
Breve encuentro se basa en la obra de un acto de Noël Coward, Naturaleza muerta (1936), una de las diez obras cortas del ciclo Esta noche a las 8:30, diseñada para Gertrude Lawrence y el propio Coward, para ser representadas en varias combinaciones como programas triples. Todas las escenas de Naturaleza muerta se desarrollan en la sala de refrescos de la ficticia estación de tren de Milford Junction.
Como es común en las películas adaptadas de obras de teatro, la película incluye escenarios que solo se mencionan en la obra, como el apartamento del Dr. Lynn, la casa de Laura, un cine, un restaurante y una sucursal de Boots the Chemist.
Se añadieron varias escenas para la película, incluyendo una escena en un lago donde el Dr. Harvey se moja los pies, Laura vagando sola en la oscuridad y fumando en un banco del parque donde es abordada por un oficial de policía, y un paseo por el campo en un coche alquilado.
Algunas escenas se modificaron para que fueran menos ambiguas y más dramáticas en la adaptación cinematográfica. La escena en la que los amantes están a punto de cometer adulterio se suavizó. En la obra de teatro, se deja al público la decisión de si consuman su relación, mientras que en la película, no lo hacen.
En la película, Laura acaba de llegar al apartamento de la Dr. Lynn cuando regresa el propietario, lo que provoca que el Dr. Harvey la acompañe rápidamente a la salida por la puerta de servicio de la cocina. Además, cuando Laura contempla el suicidio arrojándose a las vías del tren, la película deja más clara su intención mediante una narración en off.
En la obra de teatro, los personajes de la estación de Milford —la Sra. Bagot, el Sr. Godby, Beryl y Stanley— son conscientes de la creciente relación entre Laura y Alec y la mencionan ocasionalmente de forma casual. En la película, estos personajes apenas prestan atención a la pareja.
La escena final de la película, en la que Laura abraza a su marido después de que este reconozca su distanciamiento emocional y posiblemente sospeche la causa, no aparece en la obra de teatro original. Existen dos ediciones del guion original de Coward para la adaptación cinematográfica.
Gran parte de la película se rodó en la estación de tren de Carnforth, en Lancashire, que por aquel entonces era un importante nudo ferroviario de la London, Midland and Scottish Railway. Aunque era una estación concurrida, estaba lo suficientemente lejos de las grandes ciudades como para evitar el apagón durante el rodaje, lo que permitió filmar a principios de 1945, antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial.
En dos momentos de la película, los letreros de los andenes indican destinos locales como Leeds, Bradford, Morecambe y Lancaster, aunque Milford se sitúa en los condados cercanos a Londres. Noël Coward fue el encargado de los anuncios de la estación en la película. La cafetería de la estación se recreó en un estudio. La estación de Carnforth conserva muchos de los elementos de la época del rodaje y se ha convertido en un lugar de peregrinación para los fans de la película.
Algunas de las escenas urbanas se rodaron en Londres, Denham y Beaconsfield, cerca de los estudios Denham. El puente rural que los amantes visitan dos veces, incluyendo su último día, es el puente Middle Fell en Dungeon Ghyll, Cumbria.
El poema con el que Fred le pide ayuda a Laura para su crucigrama es de John Keats: «Cuando temo dejar de existir». La cita que Fred recita es: «Cuando contemplo, sobre el rostro estrellado de la noche, enormes símbolos nubosos de un romance sublime».
Además de la referencia a Keats, hay una alusión visual a un poema de amor árabe.
En cuanto al elenco decir que la primera opción para el papel de Alec Harvey fue Roger Livesey, pero David Lean eligió a Trevor Howard después de verlo en El camino a las estrellas. Para el papel de Laura, David Lean y Noël Coward querían que Celia Johnson interpretara el papel de Laura Jesson, y eso que Johnson odiaba hacer películas, pero después de que Coward le leyera el guion en octubre de 1944, supo que tenía que interpretar el papel.
Originalmente, Joyce Barbour había sido elegida para el papel de Dolly, pero Lean no quedó satisfecho con su actuación y fue reemplazada por Everley Gregg.
Fragmentos del Concierto para piano n.° 2 de Sergei Rachmaninoff se repiten a lo largo de la película, interpretados por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Muir Mathieson, con Eileen Joyce como pianista. Además, hay una escena en un salón de té donde una orquesta de salón toca la Danza española n.° 5 (Bolero) de Moritz Moszkowski.
La película se estrenó en Londres el 13 de noviembre de 1945, seguida de su estreno general en noviembre de ese año.
Recibió una gran aclamación de la crítica, con las interpretaciones de Johnson y Howard recibiendo grandes elogios, y un éxito comercial moderado en taquilla.
Breve encuentro recibió tres nominaciones en la 19.ª edición de los Premios Óscar: Mejor Director (David Lean), Mejor Actriz (celia Johnson) y Mejor Guion Adaptado (Anthony Havelock-Allan, David Lean, Ronald Neame).
La película fue una de las once ganadoras del Gran Premio en el Festival de Cannes de 1946 a la mejor película y obtuvo el FIPRESCI, y Johnson recibió el Premio del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York a la Mejor Actriz (Celia Johnson), estando nominada a las mejores película del año por la National Board of Review (Asociación de Críticos Norteamericanos).
Muchos críticos, historiadores y académicos consideran Breve Encuentro una de las mejores películas de todos los tiempos. En 1999, el Instituto Británico de Cine la clasificó como la segunda mejor película británica de la historia.
En 2017, una encuesta de Time Out realizada a 150 actores, directores, guionistas, productores y críticos la situó como la duodécima mejor película británica de todos los tiempos.
Breve encuentro recibió elogios generalizados de la crítica, y las actuaciones de Johnson y Howard fueron muy alabadas; aunque existían dudas sobre su popularidad general.
Tuvo un éxito moderado en el Reino Unido y se convirtió en un gran éxito en Estados Unidos, lo que le valió a Johnson la nominación al Premio Óscar a la Mejor Actriz.
En su país, la crítica fue positiva de inicio a fin. David Thomson del The Guardian escribe sonbre ella diciendo que "Está tan bien hecha (...) La narración con voz en off de Laura es verdaderamente angustiosa y onírica (...) La música nos embauca a todos (...) Celia Johnson y Trevor Howard están perfectos"
Tom Dawson de la BBC dijo sobre ella que era "Un retrato emotivo de cómo las convenciones sociales pueden romper los sueños individuales de felicidad (...) La visión que tiene 'Brief Encounter' del amor prohibido perdura (…)
David Parkinson de Radio Times sostuvo que "Una de las mejores películas hechas en Gran Bretaña (...) Lo que hace que el amor ilícito entre el doctor Trevor Howard y la ama de casa Celia Johnson sea tan memorable es su auténtica cotidianidad (…)
Tom Huddleston de Time Out recientemente ha escrito que se trata de "Una de las películas más emocionalmente devastadoras de todos los tiempos (...) 'Brief Encounter' es mucho más que una simple historia de dos amantes (…)"
En Empire, Caroline Westbrook considera que "Su valor reside por encima de todo en su descripción realista de la vida provincial de la clase media inglesa (...) Celia Johnson está innegablemente conmovedora (…)"
En los Estados Unidos los elogios fueron continuos. La revista Variety elogió la película, afirmando: «El nombre de Coward y una historia sólida auguran buenas posibilidades en Estados Unidos».
La crítica del New York Times firmada por Bosley Crowther fue favorable: "De todas las ofertas recientes en los cines, es sin duda una de las mejores. Y eso se debe a que hace algo que muy pocas de nuestras películas logran: cuenta una historia humana creíble de una manera directa y verosímil. Es una historia mínima y delicada... y el romance es de lo más simple: solo un par de encuentros inofensivos en los que los dos almuerzan juntos, van al cine y dan un modesto paseo por el campo. Es solo un encuentro tentativo en el apartamento de un amigo ausente (que casualmente regresa a casa antes de tiempo) lo que les hace ver la imposibilidad del amor y los obliga a la separación final (que inicia la narración en forma de flashback)... De hecho, es en la decencia y la evidente futilidad de su amor, rodeado por todas las convenciones de la sociedad y la vida doméstica, donde reside el corazón del drama. Porque la pequeña historia del Sr. Coward simplemente dice que nuestras vidas monótonas están gobernadas principalmente por... lealtades; solo nos rendimos de vez en cuando a sueños imposibles.
Michael Mirasol en la prestigiosa web de cine rogerebert.com señala que "La decisión de grabar en una estación de tren es una jugada maestra (...) Es valiente, sincera e increíblemente romántica."
El Chicago Tribune coincidió: «Una elegía a un amor perdido, "Breve encuentro" es una película artística y sensible de gran calidad. Por su sencillez y falta de artificios, la historia posee un realismo profundamente conmovedor… Celia Johnson convierte a su Laura en un personaje encantador, y el Dr. Harvey, interpretado por Trevor Howard, es igualmente carismático. Ninguno de los dos es particularmente atractivo, lo que realza el atractivo y la verosimilitud de esta triste historia. Son personas comunes y corrientes, viviendo una historia muy antigua, pero tienen carácter y conciencia, y no los olvidarás fácilmente».
También desde Illinois Don Druker en las páginas del Chicago Reader nos destaca que la película "Sobrevive más como documento social que como un drama genuinamente convincente".
Mike D'Angelo en AV Club consideramos que estamos ante "[Una] obra maestra de restricción y represión británicas (...) La experiencia de acercarte sin querer a alguien que amenaza con destruir tu vida no se ha desarrollado de forma tan exquisita nunca, en toda su pena y su gloria."
Clayton Dillard de Slant piensa que "['Brief Encounter'] complica el bienestar de Laura transformando sus ansiedades en las de todo el Reino Unido (…)
En la película, la narración de Laura deja claro que lo que finalmente la frena no es simplemente la convención social, sino un profundo horror ante la idea de traicionar a su marido y a sus propios principios morales, a pesar de la fuerte tentación emocional. La tensión entre el deseo y el deber es fundamental para la historia y ayuda a explicar el atractivo perdurable de la película.
Estas convenciones morales eran ampliamente compartidas en la época en que se ambienta la película. Por ejemplo, el estigma asociado al divorcio influyó en la abdicación de Eduardo VIII en 1936. Adaptar la historia a un contexto mucho más moderno habría conllevado el riesgo de que esos valores quedaran obsoletos, socavando así la verosimilitud de la trama, lo que podría explicar el fracaso del remake de 1974.[32]
Estrenada en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando las relaciones pasajeras eran comunes y las mujeres gozaban de mayor libertad sexual y económica, la película reflejaba las inquietudes de la época.
En British National Cinema (1997), Sarah Street sostiene que Breve encuentro «articulaba una gama de sentimientos sobre la infidelidad que invitaban a una fácil identificación, ya fuera con el marido, el amante, los hijos o la patria» (p. 55). En este contexto, algunas críticas feministas han interpretado la película como un intento de estabilizar las relaciones y restaurar el orden social de antes de la guerra.
Richard Dyer, en su estudio de 1993 para el BFI sobre la película, señala que, con el auge de la reforma de la ley sobre la homosexualidad, los hombres homosexuales se identificaron con la difícil situación de los personajes, viéndola como análoga a sus propias limitaciones sociales para formar y mantener relaciones.
Sean O'Connor ha descrito la película como una "representación alegórica del amor prohibido", una interpretación que vincula con la experiencia de Coward como hombre gay que ocultaba su orientación sexual.
Por mi parte decir que la película responde a su contexto histórico , se rodó en los momentos finales de la participación inglesa en la Segunda Guerra Mundial, y se estrenó en noviemnbre de 1945. Dirigida por David Lean, es una obra maestra que retrata el amor imposible en la Inglaterra de posguerra, destacando valores éticos y sociales propios de la clase media británica de la época en la que la abnegación y el deber moral prevlecen sobre el deseo amoroso. Como se dice en un m momento de la película "No sabia que a alguien tan corriente podia sucederle algo tan intenso..." " .
Por lo pronto hay en todo momento en la película un elevado sentido del deber y de la responsabilidad. Por encima de sus propios deseos, los protagonistas, Laura y Alec, priorizan sus compromisos familiares (matrimonios y sus hijos), demostrando abnegación y responsabilidad. A esto se suma un aspecto que hoy no tendría ninguno valor como la decencia y la moderación, ensalzando la película aspectos como la contención emocional y la "decencia" victoriana/posguerra, donde el autocontrol prima sobre la pasión desenfrenada.
Otro aspecto a tener presente es la contención ligada a la lealtad, ya que a pesar de la intensa atracción, la lealtad hacia sus cónyuges termina imponiéndose, renunciando a su amor para evitar la destrucción de sus hogares. Todo esto lleva a la renuncia y el sacrificio siendo esto honorable que enfrentarse a un amor imposible. por otro lado, está presente el tema de la dignidad en la derrota ya que ambos personajes deciden separar sus caminos antes de que su relación cause un daño irreparable, aceptando la tristeza con dignidad incluso la separación extrema que lleva a uno a Johannesburgo y a ella a su familia, lo que supone ante todo una honestidad emocional en la que aunque ambos se reprimen, son honestos consigo mismos y con el otro sobre la imposibilidad de su relación, enfrentando la dura realidad sin engañarse. Bella y emotiva y dura película enmarcada en la sensibilidad y lo valores de la sociedad británica de postguerra que siempre me remitirá al pianista y compositor, Rachmanninov, se escriba como se escriba.

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