domingo, 21 de junio de 2026

Locura de amor



En la España de los años 40, el cine dominante era la comedia, con cerca de la mitad de la producción, pero entre 1939 y 1951 ,serán unas veinte las películas de contenido histórico. Estas películas eran el principal vehículo de propaganda y adoctrinamiento del primer franquismo. El régimen lo utilizó para construir una épica nacionalista, ensalzando la religión, el Imperio español y los valores militares para legitimar su propia dictadura.

La importancia de este género se basó en tres pilares. El primero, la propaganda e ideología que glorificaba la "Hispanidad" y el pasado católico, creando paralelismos entre los Reyes Católicos o los conquistadores y la figura de Francisco Franco como "salvador de la patria". El segundo, la consolidación de mitos a través de biografías heroicas, se fomentaban valores de sacrificio, patriotismo y obediencia, alejando al público de la dura realidad de la posguerra y la autarquía.  Y el tercero el control cultural por parte del Estado que consideraba la cinematografía como una industria de "interés nacional". A través de la Censura Cinematográfica durante el Franquismo y de productoras como Cifesa o Suavia, el régimen dictaba qué historia se podía contar y cómo.

Recuerdo haber visto en los años ochenta el programa La noche del cine español​ que hacía menciópn a alguna de estas películass. Dicho programa se estructuraba de la siguiente manera: una eje cronológico que repasaba de manera minuciosa la producción fílmica española y el reflejo de la sociedad, centrándose de manera muy detallada en el período que abarcó desde el año 1939 hasta 1975; el formato doble ya que cada emisión combinaba un riguroso reportaje documental o de análisis histórico con la posterior proyección de una película representativa de la época tratada. Y finalmente una importante labor de archivo en el que destacaba, por su ingeniosa tarea de documentación, recuperando fragmentos de películas, material del NO-DO y testimonios clave de la industria. 

Alguna de estas películas de género histórico y de prograganda, además fr la mítica Raza, fueron Agustina de Areagón o Alba de América, ambas de Juan de Orduña o el Jeromín de Luis Lucía... El valor del programa de Méndez-Leite consistió en que no solo emitió estas películas, sino que sentó a directores como Juan de Orduña y a sus intérpretes para que explicaran el férreo control del guion, los presupuestos históricos y los objetivos políticos que el régimen les imponía. Una de esas película que referenciaron fue Locura de amor que me impresionó por sus referencias tanmto a nivel de reparto y sus interpretaciones; el despliegue de medios al contar con un presupuesto inusualmente alto para la época de la autarquía. Destacaron los suntuosos decorados diseñados por Sigfrido Burmann y el vestuario de época, pensados para dar una imagen de grandiosidad hacia el exterior o por su impacto cultural , pues fue un taquillazo de la época , dando lugar a uu estilo melodramático que influyó tanto en la época que años más tarde los directores de la modernidad española (como Berlanga y Bardem) lo tomaron como el principal ejemplo a combatir y parodiar para renovar el cine nacional. .  

Película de 1948 dirigida por Juan de Orduña y cuyo guion fue escrito por Alfredo Echegaray y Carlos Blanco, con la colaboración de José Mª. Pemán, adapta la obra teatral “La locura de amor” (1855), de Manuel Tamayo y Baus. Se rueda en los Estudios CIFESA (Valencia) y en exteriores de las proximidades. Producido por Juan de Orduña (1900-1974) para CIFESA, teniendo como productores a Carlos Blanco y José María Pemán se estrenó en noviembre de 1948 en los Cine Windsor de Barcelona.

La acción dramática tiene lugar entre 1504 y 1506, con un prólogo situado en 1516. En esta fecha comienza la película con la llegada a España del emperador Carlos V (Ricardo Acero) que está en Tordesillas de visita a su madre, que desde hace tiempo permanece confinada en el Castillo de Tordesillas debido a su estado mental. 

La visión del Toisón de oro en el pecho del señor de Chievres le recuerda al intrigante Don Filiberto, encubridor de los amores adúlteros de su esposo y tiene un ataque de locura ante su hijo. El capitán Alvar narrará entonces al emperador la historia de Doña Juana. 

Comienza Alvar con la muerte de Isabel I, la católica (26-XI-1504), Juana (Bautista) es proclamada reina de Castilla en virtud del testamento materno. Casada (1496) con Felipe el hermoso (Rey), soberano de los Países Bajos. 

La película cuenta la pasión que siente la princesa Juana de Trastamara, hija de los Reyes católicos y heredera del trono de Castilla por su marido Felipe el hermoso soberano de los Países Bajos e hijos del emperador alemán Maximiliano de Austria y de María de Borgoña. 



Ella no es justamente correspondida y siente celos de las amantes de Felipe y sufre por el comportamiento promiscuo del marido, Felipe ( Fernando Rey) al que Doña Juana (Aurora Bautista) sorprende a su marido en su pabellón de caza en medio de una fiesta y cortejando a una dama en el momento en que ella iba a comunicarle la noticia de la muerte de su madre, añadiendo a dicho dolor el de la traición. es aficionado a la caza, las fiestas y el deporte de su tiempo.



Ya en Castilla, Felipe sigue siendo infiel. Es mujeriego, tiene una relación en el mesón del Toledado, cuyo mesonero (Félix Fernández) la presenta como sobrina, de nombre Beatriz, nombre bajo el que se oculta Aldara, (Sarita Montiel), una musulmana, hija de un rey musulmán, el Zagal, ansiosa tanto de venganza por la muerte de su padre , su exilio.



Ella quiere conquistar al capitán Alvar de Estúñiga (Jorge Mistral) , al que ha seguido desde Italia. Ella siente pasión por el poder y por la venganza. 



Ya en Burgos conseguirá un puesto como dama de la reina gracias al adúltero don Felipe. En la capital burgalesa, y mientras Felipe se dedica a conquistar a otras mujeres, su hombre de confianza, Filiberto de Were va tejiendo, apoyado por parte de la nobleza castellana deseosa de medrar, como a Don Juan Manuel ( Manuel Luna)  y a Diego López Pacheco y Portocarrero,  Marqués de Villena (Eduardo Fajardo) . Otra parte de la nobleza , como la que representa el Almirante de Castilla (Juan Espantaleó ) no aceptan la ingerencia extranjera.

Allí comienbza una intriga para incapacitar a la reina y proclamar rey a Felipe., y a partir de ahí comienza su locura cuando el archiduque prefiere las aventuras y las argucias de Filiberto de Vere (JesúsTordesillas) con otras mujeres cosa que trastorna completamente a Juana. 



El día anterior a la sesión en que las cortes deben declararle rey, Felipe juega con el marqués de Villena a la pelota y bebe agua muy fría. 

Una carta escrita por Aldara al rey llega a manos de la reina que, cegada por los celos hace escribir a todas las damas unas palabras para descubrir a la traidora, sin importarle que el almirante y los hombres que le son fieles presencien tal escena de celos cuando van a tratar graves asuntos de estado. 

La reina sólo aceptará acudir a las Cortes debido a la insistencia del capitán Alvar de Estúñiga, secretamente enamorado de ella. Pero su presencia será contraproducente, pues aparece ante todos como loca al presentar como prueba de la infidelidad de su marido un papel en blanco que ella creía la carta de Aldara, hábilmente sustraída por el señor de Were. 

Alvar se enfrentará con él, si bien será Aldara quien acabe con el traidor para salvar a su amado pese a que es consciente de que el suyo es un amor imposible. 

Al término de la sesión Felipe se siente mal debido a un corte de digestión. La reina cuidará de él con amor hasta su muerte que para ella es sólo un episodio de sueño, por lo que se negará a enterrarle y paseará su cadáver por Castilla tratando de llevarle a Granada, donde nunca llegarían. 



El reparto de actores y actrices es inmenso; se cree que trabajaron casi todos los actores dramáticos dedicados al cine por esos años haciendo hasta de figurantes. 

Dominan la pantalla Aurora Bautista como Doña Juana, Fernando Rey como Felipe el Hermoso, Sara Montiel como Aldara / Beatriz, Jorge Mistral como Capitán Don Alvar de Estúñiga, Jesús Tordesillas como Don Filiberto de Vere, Manuel Luna como Don Juan Manuel, Juan Espantaleón como Almirante, Félix Fernández como Mesonero, Nicolás Perchicot como Pintor en la corte de Flandes y Eduardo Fajardo como Diego López Pacheco y Portocarrero, Marqués de Villena.


  

La película lanzó al estrellato Aurora Bautista con Juana la loca y en la misma aparece Fernando Rey como Felipe el hermoso Sara Montiel y Jorge Mistral como Don Álvar de Estúñiga, así con todo un elenco de secundario magníficos. En ella vemos como su locura se acentuará con la prematura muerte de su marido en Burgos, donde Felipe ejerce el poder real sin contar con la opinión de la Reina. Cuando Felipe muere a los 28 años. (25-IX-1506), por accidente o envenenamiento, se hace cargo de la regencia de Castilla Fernando II de Aragón, el católico, que la delega más tarde en el Cardenal Cisneros hasta que el príncipe Carlos (Arce) es proclamado mayor de edad (a los 15 años) y rey de Castilla y Aragón (1516). 

Juana nunca fue legalmente incapacitada, las Cortes de Valladolid se negaron a hacerlo y siempre fue citada como reina hasta su fallecimiento (1555). Vivió recluida en el castillo de Tordesillas (Valladolid), por decisión de su padre Fernando el católico y de su hijo Carlos I, hasta el final de sus días, a los 75 años de edad. El film construye una historia de ficción, de carácter dramático y romántico, con elementos folletinescos y melodramáticos, que se aparta de la verdad histórica. Juana está profundamente enamorada de Felipe, no quiere pleitear con él, es muy religiosa, devota y austera. 

Forma parte del conjunto de obras sobre temas históricos que en los años 40 y primeros 50 cuentan con gran aceptación de un público popular que sublima sus frustraciones y miserias con relatos épicos y grandes historias, como “Alba de América” (1951), “Agustina de Aragón” (1950) y otros. 

El estilo narrativo es ampuloso y grandilocuente. Reproduce las imágenes de dos cuadros famosos: “Doña Juana la loca” (1877, Museo del Prado), de Francisco Padilla, y, “El testamento de Isabel la católica” (1884, Museo del Prado), de Eduardo Rosales.




La banda sonora, de Juan Quintero Muñoz (“Agustina de Aragón”), ofrece composiciones corales religiosas (de difuntos, de acción de gracias...) y cortes vibrantes de acompañamiento. La fotografía, de José F. Aguayo (“A tiro limpio”, Pérez-Dolz, 1963), compone imágenes opresivas y lúgubres, coherentes con el desarrollo de la historia, excelentes perspectivas generales de multitudes (entrada en Burgos) y composiciones de numerosos personajes. Se beneficia, además, de unos decorados suntuosos. El montaje fue de Juan Serra. 

La película presenta diálogos brillantes, con actores y actrices de dicción colosal y su ritmo impecable, fruto de la experiencia del cineasta. "Su locura no tiene remedio. Pero es la más hermosa locura del mundo. Locura de amor."

En 2001 Vicente Aranda retomó el argumento para su película Juana la Loca. 

La película obtuvo dos Premios del Sindicato Nacional del Espectáculo como el de mejor película y la Mejor actriz para la actriz a Aurora Bautista. En la 4.ª edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos consiguió el de mejor película y mejor actriz para Aurora Bautista. Obtuvo seis premios en el Primer Certamen Cinematográfico Hispanoamericano, celebrado entre el 27 de junio y el 4 de julio en Madrid: mejor película española, director, actriz (Aurora Bautista), actor secundario (Jesús Tordesillas), decorados (Burmann) y música (Quintero). 

Para Fotogramas supone un ejercicio de grandilocuencia: desde las interpretaciones hasta una envarada realización que refuerza su carácter de pretencioso cartón-piedra. Tiene un valor estrictamente arqueológico pero puede ser asumido con sentido del humor.Un film mítico que aunó el éxito popular con el dudoso prestigio cultural. Basado en un dramón histórico de Manuel Tamayo y Baus, supone un ejercicio de grandilocuencia: desde las interpretaciones hasta una envarada realización que refuerza su carácter de pretencioso cartón-piedra. Tiene un valor estrictamente arqueológico pero puede ser asumido con sentido del humor.

Para el Mundo " Uno de los mayores éxitos de la productora CIFESA, que lanzó al estrellato a su protagonista, Aurora Bautista, gracias a la que apenas era su segunda película. Otro beneficiado de su enorme repercusión comercial fue su director, Juan de Orduña, que gracias a él se convirtió en uno de los grandes nombres del cine español de la época, además de un un especialista en superproducciones de corte histórico, como las posteriores 'Vendaval', 'Agustina de Aragón', 'La leona de Castilla' o 'Alba de América'. "



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