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domingo, 21 de junio de 2026

Locura de amor



En la España de los años 40, el cine dominante era la comedia, con cerca de la mitad de la producción, pero entre 1939 y 1951 ,serán unas veinte las películas de contenido histórico. Estas películas eran el principal vehículo de propaganda y adoctrinamiento del primer franquismo. El régimen lo utilizó para construir una épica nacionalista, ensalzando la religión, el Imperio español y los valores militares para legitimar su propia dictadura.

La importancia de este género se basó en tres pilares. El primero, la propaganda e ideología que glorificaba la "Hispanidad" y el pasado católico, creando paralelismos entre los Reyes Católicos o los conquistadores y la figura de Francisco Franco como "salvador de la patria". El segundo, la consolidación de mitos a través de biografías heroicas, se fomentaban valores de sacrificio, patriotismo y obediencia, alejando al público de la dura realidad de la posguerra y la autarquía.  Y el tercero el control cultural por parte del Estado que consideraba la cinematografía como una industria de "interés nacional". A través de la Censura Cinematográfica durante el Franquismo y de productoras como Cifesa o Suavia, el régimen dictaba qué historia se podía contar y cómo.

Recuerdo haber visto en los años ochenta el programa La noche del cine español​ que hacía menciópn a alguna de estas películass. Dicho programa se estructuraba de la siguiente manera: una eje cronológico que repasaba de manera minuciosa la producción fílmica española y el reflejo de la sociedad, centrándose de manera muy detallada en el período que abarcó desde el año 1939 hasta 1975; el formato doble ya que cada emisión combinaba un riguroso reportaje documental o de análisis histórico con la posterior proyección de una película representativa de la época tratada. Y finalmente una importante labor de archivo en el que destacaba, por su ingeniosa tarea de documentación, recuperando fragmentos de películas, material del NO-DO y testimonios clave de la industria. 

Alguna de estas películas de género histórico y de prograganda, además fr la mítica Raza, fueron Agustina de Areagón o Alba de América, ambas de Juan de Orduña o el Jeromín de Luis Lucía... El valor del programa de Méndez-Leite consistió en que no solo emitió estas películas, sino que sentó a directores como Juan de Orduña y a sus intérpretes para que explicaran el férreo control del guion, los presupuestos históricos y los objetivos políticos que el régimen les imponía. Una de esas película que referenciaron fue Locura de amor que me impresionó por sus referencias tanmto a nivel de reparto y sus interpretaciones; el despliegue de medios al contar con un presupuesto inusualmente alto para la época de la autarquía. Destacaron los suntuosos decorados diseñados por Sigfrido Burmann y el vestuario de época, pensados para dar una imagen de grandiosidad hacia el exterior o por su impacto cultural , pues fue un taquillazo de la época , dando lugar a uu estilo melodramático que influyó tanto en la época que años más tarde los directores de la modernidad española (como Berlanga y Bardem) lo tomaron como el principal ejemplo a combatir y parodiar para renovar el cine nacional. .  

Película de 1948 dirigida por Juan de Orduña y cuyo guion fue escrito por Alfredo Echegaray y Carlos Blanco, con la colaboración de José Mª. Pemán, adapta la obra teatral “La locura de amor” (1855), de Manuel Tamayo y Baus. Se rueda en los Estudios CIFESA (Valencia) y en exteriores de las proximidades. Producido por Juan de Orduña (1900-1974) para CIFESA, teniendo como productores a Carlos Blanco y José María Pemán se estrenó en noviembre de 1948 en los Cine Windsor de Barcelona.

La acción dramática tiene lugar entre 1504 y 1506, con un prólogo situado en 1516. En esta fecha comienza la película con la llegada a España del emperador Carlos V (Ricardo Acero) que está en Tordesillas de visita a su madre, que desde hace tiempo permanece confinada en el Castillo de Tordesillas debido a su estado mental. 

La visión del Toisón de oro en el pecho del señor de Chievres le recuerda al intrigante Don Filiberto, encubridor de los amores adúlteros de su esposo y tiene un ataque de locura ante su hijo. El capitán Alvar narrará entonces al emperador la historia de Doña Juana. 

Comienza Alvar con la muerte de Isabel I, la católica (26-XI-1504), Juana (Bautista) es proclamada reina de Castilla en virtud del testamento materno. Casada (1496) con Felipe el hermoso (Rey), soberano de los Países Bajos. 

La película cuenta la pasión que siente la princesa Juana de Trastamara, hija de los Reyes católicos y heredera del trono de Castilla por su marido Felipe el hermoso soberano de los Países Bajos e hijos del emperador alemán Maximiliano de Austria y de María de Borgoña. 



Ella no es justamente correspondida y siente celos de las amantes de Felipe y sufre por el comportamiento promiscuo del marido, Felipe ( Fernando Rey) al que Doña Juana (Aurora Bautista) sorprende a su marido en su pabellón de caza en medio de una fiesta y cortejando a una dama en el momento en que ella iba a comunicarle la noticia de la muerte de su madre, añadiendo a dicho dolor el de la traición. es aficionado a la caza, las fiestas y el deporte de su tiempo.



Ya en Castilla, Felipe sigue siendo infiel. Es mujeriego, tiene una relación en el mesón del Toledado, cuyo mesonero (Félix Fernández) la presenta como sobrina, de nombre Beatriz, nombre bajo el que se oculta Aldara, (Sarita Montiel), una musulmana, hija de un rey musulmán, el Zagal, ansiosa tanto de venganza por la muerte de su padre , su exilio.



Ella quiere conquistar al capitán Alvar de Estúñiga (Jorge Mistral) , al que ha seguido desde Italia. Ella siente pasión por el poder y por la venganza. 



Ya en Burgos conseguirá un puesto como dama de la reina gracias al adúltero don Felipe. En la capital burgalesa, y mientras Felipe se dedica a conquistar a otras mujeres, su hombre de confianza, Filiberto de Were va tejiendo, apoyado por parte de la nobleza castellana deseosa de medrar, como a Don Juan Manuel ( Manuel Luna)  y a Diego López Pacheco y Portocarrero,  Marqués de Villena (Eduardo Fajardo) . Otra parte de la nobleza , como la que representa el Almirante de Castilla (Juan Espantaleó ) no aceptan la ingerencia extranjera.

Allí comienbza una intriga para incapacitar a la reina y proclamar rey a Felipe., y a partir de ahí comienza su locura cuando el archiduque prefiere las aventuras y las argucias de Filiberto de Vere (JesúsTordesillas) con otras mujeres cosa que trastorna completamente a Juana. 



El día anterior a la sesión en que las cortes deben declararle rey, Felipe juega con el marqués de Villena a la pelota y bebe agua muy fría. 

Una carta escrita por Aldara al rey llega a manos de la reina que, cegada por los celos hace escribir a todas las damas unas palabras para descubrir a la traidora, sin importarle que el almirante y los hombres que le son fieles presencien tal escena de celos cuando van a tratar graves asuntos de estado. 

La reina sólo aceptará acudir a las Cortes debido a la insistencia del capitán Alvar de Estúñiga, secretamente enamorado de ella. Pero su presencia será contraproducente, pues aparece ante todos como loca al presentar como prueba de la infidelidad de su marido un papel en blanco que ella creía la carta de Aldara, hábilmente sustraída por el señor de Were. 

Alvar se enfrentará con él, si bien será Aldara quien acabe con el traidor para salvar a su amado pese a que es consciente de que el suyo es un amor imposible. 

Al término de la sesión Felipe se siente mal debido a un corte de digestión. La reina cuidará de él con amor hasta su muerte que para ella es sólo un episodio de sueño, por lo que se negará a enterrarle y paseará su cadáver por Castilla tratando de llevarle a Granada, donde nunca llegarían. 



El reparto de actores y actrices es inmenso; se cree que trabajaron casi todos los actores dramáticos dedicados al cine por esos años haciendo hasta de figurantes. 

Dominan la pantalla Aurora Bautista como Doña Juana, Fernando Rey como Felipe el Hermoso, Sara Montiel como Aldara / Beatriz, Jorge Mistral como Capitán Don Alvar de Estúñiga, Jesús Tordesillas como Don Filiberto de Vere, Manuel Luna como Don Juan Manuel, Juan Espantaleón como Almirante, Félix Fernández como Mesonero, Nicolás Perchicot como Pintor en la corte de Flandes y Eduardo Fajardo como Diego López Pacheco y Portocarrero, Marqués de Villena.


  

La película lanzó al estrellato Aurora Bautista con Juana la loca y en la misma aparece Fernando Rey como Felipe el hermoso Sara Montiel y Jorge Mistral como Don Álvar de Estúñiga, así con todo un elenco de secundario magníficos. En ella vemos como su locura se acentuará con la prematura muerte de su marido en Burgos, donde Felipe ejerce el poder real sin contar con la opinión de la Reina. Cuando Felipe muere a los 28 años. (25-IX-1506), por accidente o envenenamiento, se hace cargo de la regencia de Castilla Fernando II de Aragón, el católico, que la delega más tarde en el Cardenal Cisneros hasta que el príncipe Carlos (Arce) es proclamado mayor de edad (a los 15 años) y rey de Castilla y Aragón (1516). 

Juana nunca fue legalmente incapacitada, las Cortes de Valladolid se negaron a hacerlo y siempre fue citada como reina hasta su fallecimiento (1555). Vivió recluida en el castillo de Tordesillas (Valladolid), por decisión de su padre Fernando el católico y de su hijo Carlos I, hasta el final de sus días, a los 75 años de edad. El film construye una historia de ficción, de carácter dramático y romántico, con elementos folletinescos y melodramáticos, que se aparta de la verdad histórica. Juana está profundamente enamorada de Felipe, no quiere pleitear con él, es muy religiosa, devota y austera. 

Forma parte del conjunto de obras sobre temas históricos que en los años 40 y primeros 50 cuentan con gran aceptación de un público popular que sublima sus frustraciones y miserias con relatos épicos y grandes historias, como “Alba de América” (1951), “Agustina de Aragón” (1950) y otros. 

El estilo narrativo es ampuloso y grandilocuente. Reproduce las imágenes de dos cuadros famosos: “Doña Juana la loca” (1877, Museo del Prado), de Francisco Padilla, y, “El testamento de Isabel la católica” (1884, Museo del Prado), de Eduardo Rosales.




La banda sonora, de Juan Quintero Muñoz (“Agustina de Aragón”), ofrece composiciones corales religiosas (de difuntos, de acción de gracias...) y cortes vibrantes de acompañamiento. La fotografía, de José F. Aguayo (“A tiro limpio”, Pérez-Dolz, 1963), compone imágenes opresivas y lúgubres, coherentes con el desarrollo de la historia, excelentes perspectivas generales de multitudes (entrada en Burgos) y composiciones de numerosos personajes. Se beneficia, además, de unos decorados suntuosos. El montaje fue de Juan Serra. 

La película presenta diálogos brillantes, con actores y actrices de dicción colosal y su ritmo impecable, fruto de la experiencia del cineasta. "Su locura no tiene remedio. Pero es la más hermosa locura del mundo. Locura de amor."

En 2001 Vicente Aranda retomó el argumento para su película Juana la Loca. 

La película obtuvo dos Premios del Sindicato Nacional del Espectáculo como el de mejor película y la Mejor actriz para la actriz a Aurora Bautista. En la 4.ª edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos consiguió el de mejor película y mejor actriz para Aurora Bautista. Obtuvo seis premios en el Primer Certamen Cinematográfico Hispanoamericano, celebrado entre el 27 de junio y el 4 de julio en Madrid: mejor película española, director, actriz (Aurora Bautista), actor secundario (Jesús Tordesillas), decorados (Burmann) y música (Quintero). 

Para Fotogramas supone un ejercicio de grandilocuencia: desde las interpretaciones hasta una envarada realización que refuerza su carácter de pretencioso cartón-piedra. Tiene un valor estrictamente arqueológico pero puede ser asumido con sentido del humor.Un film mítico que aunó el éxito popular con el dudoso prestigio cultural. Basado en un dramón histórico de Manuel Tamayo y Baus, supone un ejercicio de grandilocuencia: desde las interpretaciones hasta una envarada realización que refuerza su carácter de pretencioso cartón-piedra. Tiene un valor estrictamente arqueológico pero puede ser asumido con sentido del humor.

Para el Mundo " Uno de los mayores éxitos de la productora CIFESA, que lanzó al estrellato a su protagonista, Aurora Bautista, gracias a la que apenas era su segunda película. Otro beneficiado de su enorme repercusión comercial fue su director, Juan de Orduña, que gracias a él se convirtió en uno de los grandes nombres del cine español de la época, además de un un especialista en superproducciones de corte histórico, como las posteriores 'Vendaval', 'Agustina de Aragón', 'La leona de Castilla' o 'Alba de América'. "



lunes, 10 de septiembre de 2018

Los culpables


El cine es hijo de su tiempo, y como tal es hijo también de las modas. Pero también de las circunstancias. A veces , hablando con un sobrino muy interesado por el mundo del cine, le he contado como el cine español llegó a ser una industria solvente ,  sobre todo en Madrid,  a partir de la década de los cincuenta. Con sus limitaciones, tanto presupuestarias como técnicas, y sobre todo creativas, dada la ominosa censura, ese ojo que todo lo ve, aquella industria producía obras para el público,  para subsistir, para el régimen, y , a veces, a pesar del régimen. 

El cine español responderá a las influencias exteriores sobre todo a las corrientes que encajaban bien con la realidad española. Así tendremos un cine muy próximo al neorrealismo, pero también descubriremos que otros géneros, unos patrios (cine folklórico, el melodrama, la comedia fácil, o el drama moral e incluso pervive algo del cine de teléfono blanco o alta sociedad), pero otros tan externos como el western cuajan, más en unos sitios que en otros. 

Es cierto que el centro industrial cinematográfico estaba en Madrid, pero había otro foco de producción: Barcelona. Y en esta ciudad se desarrollará una corriente que apostó además de todos los géneros señalados, por el cine negro o policíaco.

Se da en los años en los que en Cataluña vive una industrialización acelerada, hay una enorme especulación inmobiliaria , irrumpe el turismo que afecta a lo anterior, y llegan cientos de miles de personas desde todo España y este fenómeno migratorio tendrá igualmente sus efectos en algunas películas. 

Por estos años llegan al mundo de la cultura una nueva generación que no había participado en la guerra civil y que había empezado a preocuparse por otros temas, inclusive los problemas del país a finales de la década de los cincuenta. Esta generación buscaba ya una normalización cultural , en esa anomalía cultural que era la España franquista llena de limitaciones. 

En 1962 sobreviene un desastre para el cine catalán y español en general: los estudios Orphea desaparecen tras un incendio. A pesar de la tragedia, Barcelona no perderá su vocación de ciudad-plató y el número de filmaciones crece, hasta una media superior a los 20 films anuales, aunque muchos de ellos eran coproducciones , realizados por técnicos y artistas unos hispanos , otros foráneos, muchos con Italia.

Aunque habrá que esperar a finales de los 60 con los estudios IFI y Producciones Balcázar e Isasi Isasmendi que apostarán por el subgénero familiar, el "peplum", el "spaghetti western" - gracias a que en 1965, un sector que tenía su espacio en Esplugues de Llobregat, sede de unos estudios dedicados al rodaje de "spaghetti westerns" en coproducciones con Italia,  y en los que Alfonso Balcázar realiza , entre otros, "Pistoleros de Arizona" (1965), "Clint el solitario" (1967) o "Dinamita Jim" (1969). A esto se suman incluso película con agentes secretos - no , no es Mortaledo y Filemón, los personajes de Ibáñez, sino con intención de proyección internacional, como se refleja en "Estambul 65" (1965) y "Las Vegas, 500 millones" (1968) de Isasi- o película dedicadas a la música del momento, lo ye- ye o "yeyeísmo". 

Pero no sólo Barcelona y sus área metropolitana la que sirve de plató a historias complejas y novedosas, como , por ejemplo, la que dirige Pere Balañà , fundador de los estudios Kinesa, "El último sábado" (1966), una historia sobre las ciudades-dormitorio del cinturón industrial del área metropolitana de Barcelona y el problema del bilingüismo- . A este espacio se suman otros que serán localidades de rodaje como Gerona.

En 1962, el ministro de Información y Turismo , Manuel Fraga Iribarne y el director de Cinematografía García Escudero, apuestan por una política reformista, eso sí, dentro del régimen. En este contexto político aparece la llamada "Escuela de Barcelona", que parte de nuevos planteamientos ideológicos mayoritariamente burgueses,  y con ello buscan la autofinanciación o un sistema cooperativo de producción, un trabajo en equipo  una estética definida en la imagen y en la narración, con posibilidades para la experimentación, incluso para la vanguardista, eso sí, adaptado a la idiosincrasia catalana.  

En esas circunstancias comienza a tener auge un género interesante , en esa Cataluña burguesa en la que llegan miles de personas de otras partes del país lo que le da una mayor cualidad , surgiendo así un típico genero que cuaja: el "thriller" o cine negro. Lo cierto es que los cineastas y así como productores provenían de clases acomodadas, así que parecen ver lo que pasa en la ciudad desde su balcón social, y que nos muestran como entre sus historias de amor y desamor tienen cabidas las traiciones, los asesinatos, el encubrimiento, etc.

Existe un interés de algunos realizadores de este género por reflejar la realidad urbana y social del momento, las calles barcelonesas, el "lumpen", etc. Para muestra un botón la del realizador barcelonés , Francecs Rovira i Beleta , que realiza una interpretación comprensiva de la delincuencia en "Los atracadores" (1961), historia basada en la novela de Tomás Salvador sobre tres jóvenes marginados que llegan al asesinato;  o la más conocida posiblemente del director "Los Tarantos" (1963), con Carmen Amaya, inspirándose en Romeo y Julieta, aquí payos y gitanos, Tarantos y Zorongas, que fue nominado para el Oscar, lo mismo que otra cinta del mismo autor, "El amor brujo" (1967).

El film de Francisco Pérez-Dolç "A tiro limpio" (1963) trata de una banda de atracadores que se va autoeliminando poco a poco debido a las diversas diferencias que surgen entre ellos.


Un film sensible al momento social del país fue "La piel quemada" de Josep M. Forn, 1967, patética plasmación del subdesarrollo económico y cultural español de la época, del caciquismo meridional y de la inmigración en Cataluña, a partir de las relaciones entre un albañil andaluz y una turista francesa. 

Pero lo cierto es que el barcelonés Josep Maria Forn i Costa , director de cine, guionista, productor y actor español en el Cine desde los cincuenta y que comenzó con el cortometraje Gaudí (1954) se lanzó al cine comercial y especialmente al de género negro y policíaco como adivinados en sus títulos Yo maté (1957), Muerte al amanecer (1959), La vida privada de Fulano de Tal (1960), La rana verde (1960), ¿Pena de muerte? (1961) y La ruta de los narcóticos (1962) dejando para ese mismo 1962 la película que he visto, Los culpables. 

Tras eso siguió su camino en la dirección y en el mundo de los actores con obras centradas en el cine social , como la citada La piel quemada que fue Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor guion, y con la entrada de la democracia en personajes de la Historia de Catalunya como Companys, procés a Catalunya (1979), o la más reciente, El coronel Macià (2006) o mundo de la actuación como en Un drac, Sant Jordi i el cavaller Kaskarlata o Puny clos o como director general de cinematografía del departamento de cultura de la Generalidad de Cataluña, President del Colegio de Directores de Cine de Cataluña (1994). En 2001 recibió la Cruz de San Jorge.  

Pues bien , muchísimos años antes de que Josep Maria Forn se convirtiera en alto cargo de la Generalitat,  optó por desarrollar un guión junto con Luis Alcofar basado en una pieza teatral de uno de los autores más interesantes del mundo teatral español de la segunda mitad del siglo XX, el barcelonés Jaime Salom - dramaturgo autor de una obra como La casa de las chivas llevada al cine por el director León Klimovsky y un ejemplo de realismo social, y médico, como uno de los protagonistas de su película-  un autor que pretendía analizar los principios de moral burguesa imperantes en la época en este caso para tratarlo como un filme de suspense. 

Era la primera obra en la que Forn no trabajaba a las órdenes del director y productor tarraconense , de Valls, Ignacio F. Iquino, especializado en adaptar obras teatrales como El difunto es un vivo  y responsable de una de las primeras muestras del Thriller patrio con Brigada criminal (1950), pero responsable igualmente del primer film rodado en catalán tras la Guerra Civil con El Judas (1952).

Pero en los sesenta se aparta ligeramente de esta temática, así que deja a Forn en manos de la productora de Teide P.C. siendo su  productor ejecutivo J.L. Infiesta y cierta libertad creativa para rodar la película que he visto: Los culpables. 

Al interesante guión inspirado en lo escrito por Salom, se le sumó en la parte técnica la labor musical de  Federico Martínez Tudó , la buena fotografía de Ricardo Albiñana y la edición de Juan Luis Oliver.  

El reparto lo encabezan Tomás Blanco como Don Pablo Ibáñez, el francés Yves Massard como Dr. Andrés Laplaza, la bellísima argentina Susana Campos como Arlette y Félix Fernández como Comisario Ruiz. Junto a ellos Florencio Calpe como el director del banco, Ana María Noé como dueña de la tienda de telas, Luis Induni como Juan , Carmen Mejías como Gloria, Gonzalo Medel como hombre que da el pésame, Salvador Muñoz como Juez, Joaquín Navales como Luis. Roberto Samsó como agente de la compañía de seguros.  

La película se inicia con imágenes de una mujer, Arlette (Susana Campos) que se desplaza bajo la lluvia por las calles del casco viejo de Girona. Se trata de la bella mujer de un importante hombre de negocios local, el empresario Don Pablo Ibáñez (Tomás Blanco).

Ella va a una tienda de telas  regentada por una señora (Ana María Noé) que en cuyo piso superior tiene un cuarto que alquila por un dinero, en el que Arlette se suele encontrar con su amante, el Doctor Andrés Laplaza (Yves Massard) con el que mantiene una relación furtiva desde hace algún tiempo a espaldas de su marido.

Tras el infructuoso encuentro que no tiene lugar ya que él amante no se presenta , ella marcha al chalet en el que vive, sito en las afueras de la ciudad.

La relación entre marido y mujer es respetuosa, aunque ella vive al margen de la realidad de la empresa que , poco después, nos enteramos que está en quiebra. Mientras la mujer está a punto de salir, se cruza con el gerente de la empresa Salvador García,  la persona de confianza de Don Pablo, cruzándose una fría mirada.


Ella marcha a la consulta del Doctor Andrés Laplaza. Allí la recibe la enfermera, auxiliar del Doctor , y tras eso, entra en la consulta.

Al Doctor le extraña la presencia de Arlette, y más aún cuando minutos más tarde se persona en el despacho con cierta urgencia su marido, Don Pablo, alegando una urgencia relacionada con un conocido problema en el corazón .

Sin embargo, Andrés se sorprende aún más cuando Don Pablo habla sin tapujos sobre la relación que el médico tiene con su mujer y exige a la misma que salga del lugar en el que se ha escondido.

Tras eso les explica que es conocedor de todo desde hace un tiempo, pero sobre todo les habla de las dificultades económicas que está pasando su empresa. También les comenta que hay una solución para las mismas, ya que ha firmado un seguro de vida en caso de muerte cuya beneficiaria es su mujer. Ante esto les propone fingir su propia muerte con la complicidad de su esposa y el amante de ésta. La mujer está de acuerdo y la condición es que el médico y amante se encargará de firmar el certificado de defunción. Así podrá cobrar un seguro de vida de cinco millones de pesetas, y los amantes tendrán el camino libre para casarse.

Tras dudar, ambos aceptan. El fingimiento tendrá lugar ese próximo fin de semana en una finca de Don Pablo con la cooperación de un hombre de confianza, Juan (Luis Induni).

Lo pactado se ejecuta, aunque no está exento de pequeños problemas ya que al sellar el féretro con bronce para evitar desplazamiento del cadáver podría poner al descubierto que está, en principio, vacío.

Una año después del entierro al que asisten Arlette y Andrés así como personajes de la localidad vemos que la pareja plantean casarse,  aunque verán complicarse las circunstancias a su alrededor  en parte por el agente del seguro que firmó la póliza (Roberto Samsó), por el chantaje de la propietaria de una tienda que servía como casa de citas para la pareja, o por el peligro que suponen unas cartas anónimas que amenazan con ciertas inconvenientes revelaciones que llegan a manos de un viejo policía, el Comisario Ruiz (Félix Fernández  ), amigo de la familia de Andrés, y que ha recibido la orden de investigar el caso dado los anónimos recibidos.


Estas circunstancias enfrían y enturbian las relaciones entre la pareja, especialmente, cuando se plantee la orden de necesidad de que el forense compruebe el cuerpo del fallecido. El temor de Andrés y Arlette  se multiplica pensando en qué los responsabilizarán de fraude al no aparecer cuerpo alguno.

Sin embargo, la exhumación supone un importante sorpresa: el féretro contiene un cadáver y todas las evidencias parecen que se trata de Don Pablo, como confirma una radiografía. También el forense determina que no hubo envenenamiento, por lo que el seguro se retira del caso.

Desde ese momento Andrés responsabiliza a Arlette del asesinato de su esposo y pone en duda la veracidad de su relación, viciada y trufada de medias verdades y enormes mentiras.

El Comisario Ruiz informa que el caso se ha cerrado aunque todavía hay pequeños flecos que cerrar como el emisario  de los anónimos que abrieron el caso.


Las dudas de Andrés van a más y casi rompe con Arlette, pero ante lo ocurrido, inicia una investigación personal que le encamina hacia García, el hombre más cercano a Don Pablo. Las pistas llevan a éste . Tanto en una agencia de viajes como en una entidad bancaria todo parece confirmar que García está implicado en el asunto. De hecho ha desaparecido como confirma Andrés a través de  la entrevista que tiene lugar con la madre adoptivo en la que se reafirma la idea de que con ellos mantiene una fría y casi nula relación.

A esto se sumará el nuevo intento de chantaje económico por parte de la alcahueta que le alquila la habitación y que en un momento dado reconoce que García pasó por allí y mantenía alguna relación con Arlette.

Ante la suma de las dudas y las evidencias , y tras comentar el Comisario Ruiz que daba el caso por cerrado aunque recibe la información de que el coche de García ha podido cruzar la frontera, decide Andrés volver al origen, la casa de campo en la que se inicio el suceso.

Al llegar habla con Juan que le dice que nadie se ha llegado a la casa últimamente. Sin embargo, Andrés tiene alguna duda que va más allá de lo sensato,  cuando encuentra las marcas de un vehículo.

Lo busca en las dependencias de la Massía y descubre un coche camuflado detrás de unas ramas. Ante eso decide entrar en la casa y busca en la dependencia principal. Ante su sorpresa se encuentra con Don Pablo descansando sobre una cama.


Al despertarse Don Pablo le comenta que acaba de llegar tras cruzar la frontera en el coche de García. Y cuenta todo lo ocurrido a un sorprendido Andrés.

Ahora sabe que ha sido víctima de un complot entre Arlette y Don Pablo. La intención de Don Pablo era cobrar el seguro , marchar a Suiza y dar pistas , a través de los anonimos, para responsabilizar a García, precisamente el finado de la caja fúnebre.

Don Pablo comenta que la razón de todo era la mala gestión de la empresa, pero que en un arrebato asesinó a García. Posteriormente, junto a la maquiavélica Arlette ideó todo el embrollo. El, de hecho, era quien enviaba los anónimos a la compañía de seguros y el que alertó así a la policía. El fin era implicar y responsabilizar de todo a García, mientras el desaparecía del mapa con el dinero.

Tras eso amenaza con un arma a Andrés y le dice que su intención es volver a salir del país con destino a Suiza. En el coche se montan Don Pablo y Arlette. Justo al salir escucha las sirenas de la policía que hilando fino ha llegado a la idea de la implicación de Don Pablo y Arlette en el fraude.

En el transcurso de la persecución y el tiroteo el coche que lleva a la pareja se accidenta , falleciendo Don Pablo y con ello acaba la película.

Esta película enmarcada dentro del género del cine negro con connotaciones de intriga policial llena de equívocos, sospechas y deducciones, se rodó en escenarios urbanos de la capital gerundense en lo que identificamos aspectos de su casco viejo - como la escalinata que lleva a la Catedral- , la ribera del río Oñar, y los alrededores y calles de la misma. La película se estrenó en diciembre de 1962.

No es una película llena de acción, aunque sí lleva de un preciso relato , magnificamente interpretado por los dos principales actores, el francés Gérard Tichy y un grande de la interpretación sobre todo teatral como era Tomás Blanco. A ellos se suman la bellísima actriz argentina, Susana Campos, que también nos sirve, como su primera hora en un retrato social de la vida de provincias, que pudiera complementarse con la narrado en Calle Mayor , historia que trascurre en Palencia. Destacable igualmente incluso es la muy convincente y aprovechada Ana María Noé.

Javier Ocaña , en Historia de nuestro cine , que emitió la película aclaró que es la primero que no realiza junto a Ignacio F. Iquino . El crítico de cine afirma que Los culpables fue un soplo de aire fresco y de liberación. Destaca el crítico el papel de Jaime Salom por el gran atrevimiento de sus temas como el adulterio en esta película. La obra de teatro se había estrenado dos años antes. En su crítica destaca el retrato de una ciudad de provincia, o la corrupción empresarial así como el aliento trágico de los personajes.  Ademas afirma que el director despoja de toda retórica, logrando crear un filme tenso en su corrección, de impacto directo, bien planificado y con un sentido del melodrama lleno de dignidad.

Reconozco que la película me ha sorprendido mucho y que ha parecido interesante con momentos muy acertados como el de la exhumación del cadáver. Entra en aspectos casi tabú en la época como la infidelidad conyugal en personas de la clase alta, o la amoralidad de sus personajes, sobre todo en el caso de Pablo, dispuesto a todo con tal de salvar su fortuna o Andrés dispuesto a firmar un acta de defunción, aunque en su caso con el fin de casarse con Arlette.

Como declaró el director Forn, era una obra básica, casi alimenticia , pero técnicamente es muy acertada tanto en lo narrativo como estrictamente en  los técnico con buena fotografía en blanco y negro de Ricardo Albiñana y gusto muy americano en el sentido de la búsqueda de planos y contraplano para mostrarnos rostros y la sorpresa de los mismos o la banda sonora de Francisco Martínez Tudó.

Películas que sacan a relucir el buen hacer que hubo en la industria cinematográfica del momento y especialmente de aquellas producida en Cataluña tanto por el nivel de sus realizadores ( hablamos de Julio Salvador, Miguel Iglesias o Julio Coll a la que se sumaron Juan Bosch, Ignacio F. Iquino, Rovira Beleta o el mismo José María Forn y que iba en paralelo a la de otros como el castellano José Antonio Nieves Conde , director de Surcos, o se consolidan otros como  el gallego Mur Oti,  o un algo más tardío Antonio Drove,

Para acabar con el cine catalán de la época, decir que Forn  como realizador fue un hombre apegado a su tierra y a su tiempo y, pero lo más importante fue que permitió la continuidad y consolidación de de la industria cinematográfica en Barcelona.

A ello contribuyeron otros directores con más o menos éxito como Jaime Camino Vega de la Iglesia, un escritor, guionista barcelonés fallecido en 2015 y director entre otras de "Los felices 60" (1964), desmitificación de aquella época de desarrollo, de "boom" turístico y de mucha "apariencia" social; o de "España, otra vez" (1968), en la que Camino retoma el tema de la guerra civil aunque a partir de una situación que transcurre durante el desarrollismo; el film, a pesar de las dificultades habituales con la censura, puede estrenarse y es nominado para el Oscar.

Sin embargo, para mi sus dos películas más conocidas serán Las largas vacaciones del 36 (1976) y sobre todo Dragón Rapide (1986), protagonizada por el gran Juan Diego que asume como Francisco Franco el golpe militar de los que con el tiempo se llamarán nacionales en los días previos al comienzo de la Guerra Civil.

Otro de los protagonistas de esta "Renaixença" del cine catalán fue el director de Distrito Quinto (1957) , Los cuervos (1960) o Un vaso de whisky (1958) , Julio Coll i Claramunt, 1961, que , como ya hemos dicho, comenzó como guionista de, por ejemplo, Apartado de correos 1001 (150) y productor de cine, e importante realizador de televisión, escritor, periodista y crítico musical y teatral español. A destacar la señalada del año 1960 , una historia ambientada y con connotaciones con Los culpables , una historia de la alta burguesía industrial de Barcelona en la que el secretario de un magnate industrial se apodera de la mayoría de sus acciones, aprovechando su convalecencia después de haber sido operado.

El papel de la burguesía media catalana es el núcleo principal de otra película de la época "Vida en familia" de  Josep Maria Font y Espina,  guionista y director natural de Vic,  que comenzó su carrera como guionista con Vamos a contar mentiras (1961) debutando como director ese mismo año con una obra escrita por él, Cristo fusilado director igualmente de Diálogos de la paz (1965), El arte de casarse (1966) o El arte de no casarse (1966).

Y para terminar señalaré que no sólo crítica social o cine negro también hay capacidad para pasar del lo plano de las letras al volumen de los actores. Así que en esta década igualmente aparecen película con referencias en la literatura algunas se ellas del propio José María Forn  como "La respuesta" (1969) o Armand Moreno , que se inspira en la obra dramática de Angel Guimerà, para rodar "Maria Rosa" (1964) con una joven llamada Núria Espert, sobre un crimen pasional, un film que pudo estrenarse en catalán gracias a la justificación de que si estaba permitido el teatro en catalán el cine no era más que teatro filmado, y más tratándose de una adaptación teatral.

No podemos olvidar en este repaso al cine catalán de los sesenta son nombrar al barcelonés Jordi o Jorge Grau, un director versátil, un todoterreno que rodó desde cine documental, a cine comprometido socialmente, - como Ocharcoaga (1961) - filmado en cuatro días en colaboración con José Luis Guarner y Jesús Yagüe- o Noche de verano (1962) - rodado en Barbate- , cine literario "Una historia de amor" (1966) aborda una situación triangular entre dos hermanas y el marido de una de ellas o el cine experimental e incluso el de terror y fantástico entre las que se encuentran Ceremonia sangrienta (1972), la mítica - gracias Chico Ibáñez Serrador por enseñársela a una generación- No profanar el sueño de los muertos (1974) o La trastienda (1975).

Otros directores hubo como Alexandre Martí, Antoni Ribas , que llevó al cine a Joan Manuel Serrat para "Palabras de amor" (1968), aunque también hubo cine de humor en alguna película del ya citado Josep M. Font Espina o , casi experimentales e independientes como Llorenç Soler . Con ellos nacen otros cineastas como Vicente Aranda y algunos más que trabajan en la ciudad condal como Carlos Duran, 1967), Ricard Bofill, José M. Nunes, unos joveesn Gonzalo Suárez o Jaime Camino, junto a Pere Portabella, Jacint Esteve Grewe , Joaquim Jordà.

Con ellos se consolidó la Escuela de Barcelona que logró su proyección teórica en las Jornadas Internacionales de Escuelas de Cinematografía (Sitges, 1967). En ellas los cineastas participantes se declaran totalmente a favor de la absoluta libertad creativa y expresaron su voluntad por transformar los esquemas habituales de la industria cinematográfica, de manera que se modificaran los canales habituales de producción y distribución. Todo un logro.

Me quedó con la localidad finalmente señalada: Sitges. Pero como dije al principio, el cine es hijo de su tiempo, y en esa localidad costera de Barcelona, al año siguiente tuvo lugar un auténtico acontecimiento cinematográfico, al tener lugar un Festival de cine fantástico, ciencia-ficción y terror, organizado por Pedro Serramalera como "Semana Internacional de Cine Fantástico" . Desde entonces fue la sede permanente del Festival Internacional de Cinema de Cataluña, uno de los eventos cinematográficos más importantes de España y de Europa que en 1997 empezó a abrirse a otros géneros. Pero esto ya es otra historia, una hermosa y terrorífica historia.


domingo, 17 de enero de 2016

Calabuch on The Rocket


Hace unas semanas vi una película de Hitchcock cuyo título era Pero...¿quién mató a Harry?. Como hace poco comenté en estas páginas se trata de una película considerada menor en la filmografía del director británico, y , sin embargo, parece ser que fue una de sus favoritas. 

La película era intencionadamente amable. Y entre los protagonistas de la misma se encontraba  un actor mayor de nombre, Edmund Gwenn, Se trataba de un actor británico de larga trayectoria que en 1947 obtuvo un Óscar como actor de reparto en la película Miracle on 34th Street . Sin embargo, su labor se centraba en como actor de teatro en el West End y en Broadway, asociándose con una amplia gama de obras de dramaturgos modernos, como Bernard Shaw, John Galsworthy y JB Priestley, y que realmente triunfó tras la Segunda Guerra Mundial, donde tuvo una exitosa carrera en Hollywood y en Broadway. Creo que su película con Hitchcock , su penúltima película, mucho tuvo que ver con su última obra, Calabuch, titulada en los Estados Unidos Calabuch on  The Rocket.

Tras ver la película de Hitchcock pensé debería ver Calabuch. Y la fortuna hizo que en el programa Historia de nuestro cine se proyectara hace unas semanas.

Mi intención fue verla a primeros de año, pero uno se adapta a lo que tienen. Así que Calabuch on The Rocket,  la película berlanguesca que nosotros conocemos con el título de Calabuch, ha sio ahora vista.

Calabuch  es una película española dirigida por Luis García Berlanga , que tuvo como ayudante de dirección a Leonardo Martín y Giménez y Pérez Puig, como auxiliares de la misma. La película fue estrenada el 1 de octubre de 1956.

Se trató de una coproducción entre España e Italia, en la que el director general de producción era  José Jerez Aloza como representante de Águila Films y de Films Costellazione. El ayudante de producción fue  Luis Méndez Amago. La película respondía al guión de Leonardo Martín en el que participan igualmente Luis García Berlanga,  Florentino Soria, Ennio Flaiano

Al ser una coproducción la música le correspondió a Angelo Francesco Lavagnino y Guido Guerrini . La fotografía fue trabajo de Francisco Sempere, el montaje de  Pepita Orduña que contó como ayudante con Alicia Castillo. y los decorados de Román Calatayud, mientras que su ayudante de decoración fue Bernardo Ballester, mientras que los decorados fueron de Francisco Prósper.

La  encargada de continuidad fue Lucía Martín, mientras que el segundo operador era Miguel Agudo. La Foto-fija correspondió a Manuel Beringola. Como regidor estuvo  Enrique Carlos Jerez.

Para el maquillaje se contó  José Luis Ruiz, mientras que en peluquería la responsabilidad fue de  Esperanza Paradela que tuvo como ayudante de maquillaje  a Manuel F. Gaitán.

El jefe de sonido fue  Jaime Torrens, mientras que los Muebles y atrezzo fueron responsabilidad de Mateos-Luna-Mengíbar.

El vestuario fue de  Peris Hermanos, mientras que los decorados fueron de Francisco Prósper. Como no podía faltar en una película valenciana la pirotecnia fue responsabilidad de  Luis Bronchu (Valencia).

El reparto está encabezado por Edmund Gwenn (Jorge Hamilton), Valentina Cortese (Eloísa, la maestra), Juan Calvo (Matías), Franco Fabrizzi (el Langosta), José Isbert (don Ramón), José Luis Ozores (torero), Félix Fernández (cura), Nicolás Perchicot (Andrés), Mario Berriatúa (Juan), Francisco Bernal (Crescencio), María Vico (Teresa), Isa Ferreriro (Carmen), Manuel Guitián (don Leonardo), Casimiro Hurtado (Antonio), Pedro Beltrán (Fermín), Manuel Alexandre (Vicente, el pintor) y Lolo García (Felipe). Además aparecen Pedro Beltrán y Manuel Beringola


La película cuenta con una introducción que simula un NODO en el que se nos informa de la guerra fría y de la carrera armamentística, así como la desaparición de un científico especializado en cohetes que responde al nombre de George Hamilton . y  que creía en las bondades de la energía nuclear, al darse cuenta de su error,huye y se lleva consigo todos sus secretos. Encuentra refugio en Calabuch, un pueblo mediterráneo que a él le parece maravilloso porque la gente se limita a vivir y conserva el sentido del humor y de la amistad.

Tras esto conocemos el entorno de Calabuch, un pequeño pueblo de la costa mediterránea levantina española en el que lleva una vida de los más sencilla. Allí conocemos como los lugareños se preparan para la celebración de sus fiestas en las que participa todo el pueblo que actúa disfrazados de romanos bajo la dirección de un sargento de la Guardia Civil. Igualmente conocemos que algunos de los habituales habitantes del pequeño viven del contrabando semiperseguido y , junto a ellos un grupo de hombres y mujeres del comun: el farero, la maestra, el cura. el pintor, etc...

Una mañana aparece en la playa de Calabuch un anciano. Se trata de Jorge Serra Hamilton, aunque realmente es el desaparecido profesor George Hamilton (Edmund Gwenn), un científico que decide "desaparecer" y apartarse de sus investigaciones espaciales y militares.

Cansado de trabajar en la construcción de bombas atómicas y alarmado ante el alcance destructor de su descubrimiento, el científico norteamericano de prestigio internacional huye de su país y se refugia en el anonimato de un apacible pueblo de la costa mediterránea llamado Calabuch.

Una vez allí, el profesor es confundido con un vagabundo cómplice de un contrabandista de buen corazón y enamorado de la maestra, "el langosta", siendo detenido por el sargento de la guardia civil y encerrado en un calabozo.

Con "El langosta", con el que iniciará una nueva y sentida amistad, la misma que le unirá al resto del pueblo, que irán aceptando a Jorge como uno más.

Sin pretenderlo, el científico, que es tomado por un vagabundo bondadoso e indocumentado y rebautizado como Jorge, se va integrando totalmente en la vida de Calabuch. Jorge  pasa sus días en una cárcel muy peculiar, de la que puede salir cuando le venga en gana, pues las ocupaciones del pueblo requieren de su presencia; Matías, un guardia civil que es la autoridad del pueblo, el típico miembro del cuerpo malhumorado pero buen padre y amigo de todos; el farero, que en sus jornadas laborales juega al ajedrez por radio con el cura, más preocupado éste por las luces de su iglesia; la profesora del pueblo, enamorada en secreto del "langosta", y cómo no, correspondida por aquél, una especie de amor imposible que irónicamente sólo puede tener lugar en Calabuch; el pintor, que pinta con parsimonia absoluta sus encargos.

Traba amistad con sus peculiares habitantes, les ayuda a resolver sus problemas y participa en todo tipo de actividades. Así, ayuda al langosta a proyectar las películas en el viejo cinematógrafo, o ayuda a la maestra en el pequeño colegio barriéndolo. Tras desempeñar diversas ocupaciones, recala en el taller pirotécnico del pueblo. Animado por el uso pacífico y festivo de sus conocimientos, idea un cohete que permitirá al pueblo de Calabuch vencer a Guardamar en el concurso de fuegos artificiales que se celebra con motivo de las fiestas patronales.

Para la celebración de las fiestas patronales que culminan con una corrida de toros, realmente un toro, el de siempre, y con lo que mejor sabe, construir cohetes y fuegos artificiales que se elevan hasta alturas nunca alcanzadas en la comarca.

Tan espectacular es el resultado, que se publica una foto de los creadores en el periódico provincial, descubriéndose así paradero del profesor Hamilton, quien sabe que esto implica volver a su país. Es precisamente este cohete vencedor en una competición con el pueblo vecino, así como la foto victoriosa con los habitantes del pueblo  lo que alertan a las autoridades internacionales sobre la localización del científico desaparecido.

Cuando la flota norteamericana acude al lugar en su busca, todos los habitantes del pueblo, desde la maestra al párroco, pasando por el brigada y el contrabandista, se solidarizan para impedir el rescate.


Sin embargo, Jorge sabe que es inútil oponerse y decide , en primer lugar, regalar detalles para que lo recuerden en un mundo feliz y no alterado por la violencia o la maldad como son los regalos a todos sus conocidos del pueblo (trompetas, barcos en botellas, …) y, finalmente, deciden marcharse por su propia voluntad, sin ofrecer resistencia y consciente de que se ha ganado la amistad y el cariño de todo Calabuch.


La película fue enteramente rodada en Peñíscola (con extras locales) y en ella se muestran imágenes aéreas y a pie de suelo de esta población que suponen, además, un documento de gran valor histórico en esta localidad ya tremendamente modificada en su entorno urbano más cercano.

Con motivo del quincuagésimo aniversario del rodaje en 2006, se celebró un homenaje al director y a la cinta en el marco del 18º Festival de Cine de Comedia celebrado en esta ciudad costera valenciana.

La película consiguió en 1956 el Premio OCIC  en el Festival de Venecia y estuvo nominada para mejor película el mismo año en el festival de Venecia.

El crítica Paco Gisbert en mayo de 2006, publicó en el Pais el siguiente artículo  en el que se nos contaba la trascendencia de esta película medio siglo después del rodaje de Calabuch,

Se nos informaba que Luis García Berlanga había vuelto a Peñíscola para recibir el homenaje de una población que lo idolatra. En un acto que tuvo todos los ingredientes de la mayoría de sus películas, el director valenciano hizo un esfuerzo memorístico para recordar la acogida que la localidad castellonense le tributó hace 50 años y convirtió en leyenda su relación con Peñíscola.

A sus entonces 85 años, Berlanga había perdido mucha memoria, una rémora que considera "más terrible que la censura que padecí durante el franquismo".

Por ello, en el homenaje que Peñíscola le tributó en el marco del 18º Festival de Cine de Comedia, repitió más de una vez aquello de que "esto no sé si es verdad o me lo estoy inventando ahora".

El director guardaba en su corazón "la calidad humana y la calidad interpretativa" de las gentes de Peñíscola, hasta el punto de que llegó a bromear sobre el origen del talento de los extras que participaron en Calabuch: "Es posible que un grupo de actores ambulantes se instalara aquí hace muchos años y os haya transmitido esos genes para interpretar tan bien", dijo Berlanga ante un público heterogéneo que recordaba sus grandes obras cinematográficas.

Desde las fuerzas vivas del pueblo, con el alcalde a la cabeza, hasta vecinos de la localidad que participaron en el rodaje del filme hace ahora medio siglo, nadie quiso perderse la cita con un personaje al que idolatran.

Berlanga se acordó, en el viaje por el túnel del tiempo que le propuso el Festival de Peñíscola, de José Isbert, el entrañable farero de Calabuch, al que calificó como "un genio", y contó una anécdota sobre su personalidad: "Hace poco me he enterado de que Pepe Isbert no se leía los guiones, sino que sólo se traía a los rodajes las frases que tenía que decir escritas en tinta roja. Y eso demuestra la calidad de un actor que se metía en una película sin saber de qué iba", dijo entre risas.

Berlanga confesó sentirse "abrumado" por el cariño de una localidad que "vivió un antes y un después" del rodaje de Calabuch, según la opinión de Lolita Simó, vecina de Peñíscola y actriz en la cinta.

El cineasta, que eligió la localización "por su situación geográfica y por el Mediterráneo", rendiría más de 40 años después su propio tributo a Peñíscola cuando volvió a elegirla como plató en París-Tombuctú, la película con la que cerró su carrera y que, según confesó, es su favorita de entre toda su filmografía por "lo bestia que es". "Es como si me hubiera abierto en canal y hubiera reventado todo lo que tenía dentro y no me había atrevido a enseñar en anteriores películas", relató.

La conmemoración del 50º aniversario de Calabuch se convirtió, casi involuntariamente, en el acto central de esa 18ª edición del Festival de Cine de Comedia de Peñíscola

En el diario Las provincias Berlanga que siempre afirmó ser era un enamorado del Mediterráneo y su influencia y que esto se podía notar en todas sus películas. Pero en ocasiones fue más allá y puso al propio Mediterráneo frente a su objetivo.

Peñíscola nunca olvidó este rodaje y los guiños hacia Berlanga se repiten en toda la localidad. Sólo había que acercarse hasta el restaurante Casa Jaume, regentado por Jaume Sanz, y que sirve un impresionante arroz Calabuch.

Como ya hemos dicho Calabuch fue gran Premio de la Oficina Católica Internacional de Cine (O.C.I.C.) en el Festival de Cine de Venecia y obtuvo igualmente el Premio al mejor argumento original, al mejor actor secundario (Juan Calvo) y mejor actor extranjero en una película española (Edmund Gwenn) del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Fue también  2º Premio a la mejor película del Sindicato Nacional del Espectáculo y premió al mejor actor de reparto (Juan Calvo) y al mejor guión del Sindicato Nacional del Espectáculo.

Esta película de Berlanga se estrenó el  1 de octubre de 1956. Calabuch al ser anterior  a 1961, o sea, a su etapa de colaboración con Rafael Azcona, actividad que se inicia con Plácido, carece de ese humor negro y cruel que impregna este guionista y que refuerza el retoque cr´tica ya presente en la obra del cineasta valenciano. De hecho Terenci Moix en su tercer volumen de la historia del cine publicado por ABC nos dice que en Calabuch se nuestra la cara más amable del neorrealismo - matizado por fuerte dosis de socarronería- . De hecho Calabuch fue atacada en el momento de su estreno por su bfalta de compromiso y por no dejar de ser sino un retrato conmovedor de una España que ya no existe.

De hecho Calabuch se inscribe en la etapa de la filmografía de Berlanga, situada entre las geniales, Esa pareja feliz y Bienvenido Mr. Marshall, de los primeros 50 y sus obras tremendas de inicios de los 60 (El Verdugo, y Plácido). En Calabuch da la impresión de que el personaje principal, el físico Jorge está desdibujado, sin objetivos y es una mera excusa argumental para presentar a Calabuch, a sus gentes, a las relaciones que tienen lugar entre los habitantes del pueblo, las rivalidades entre las “autoridades” fácticas, la civil, la religiosa y la militar.

He leído que en el cine de Berlanga siempre hay un espacio para las autoridades, y que por sus películas , como en Calabuch, pululan curas, militares, autoridades locales que manejan al pueblo. Y si bien es cierto que los trata de manera cómica o irónica, no es menos cierto que son tratados casi con ternura. Esto se hace visible con el oficial de la Guardia Civil que , en el fondo, acoge a Jorge en la prisión que es transformada en su casa y en la del langosta,  contrabandista con el que juega a las cartas. O el cura, envidioso con las maniobras ajedrecísticas de ese entrañable farero  que interpreta Pepe Isbert. Como obra coral , como todas las de Berlanga, se nos presenta a personajes buenos de una  sociedad inocente, bastante manipulable e inculta.

Una película que es hija de su tiempo con el temor nuclear, el miedo a destrucción del planeta, el fantasma de la guerra fría, con una explicación sobre lo que es el NODO, tanto al inicio como antes de la película de Juanita Reina.

Para Alberto Abuín en blogdecine 'Calabuch', está lejos del mundo. El editor de blog de cine destaca que  'Calabuch' (1956) fue filmada años después de su primer gran éxito, 'Bienvenido Mr. Marshall' (1953), y es inmediatamente anterior a los tres títulos de lo más sólido de su director : 'Los jueves, milagro' (1957), 'Plácido' (1961) y 'El verdugo' (1963), las dos últimas con guión de Rafael Azcona. Y resalta que en esta película el peculiar humor negro de su autor, y sobre todo su mirada crítica, son más suaves que en el resto de su filmografía. Su influencia hay que buscarla en las cintas del neorrealismo italiano, tan en boga aquellos años, en alguna que otra cinta de Tati, y sobre todo en una de las grandes películas de John Ford, 'El hombre tranquilo' ('The Quiet Man', 1952).

El propio realizador afirmó años después que si tuviera que volver a hacer alguna de sus películas, 'Calabuch' la reharía de nuevo completamente, parándose más en las gentes del pueblo. Sin embargo, el paso del tiempo ha tratado bien una película que tal vez sea de las más sentimentalistas de su autor, lo cual no está reñido con la calidad. Una comedia costumbrista que habla sobre una utopía, la de llevarse bien con todo el mundo haciendo lo que uno siempre quiere, o mejor aún, lo que más le gusta.