martes, 6 de octubre de 2026

Los cronocrímenes



Los cronocrímenes es un auténtico mito. Siempre había oído hablar de ella como una maravilla, pero no la había visto nunca ni programada ni emitida. Es extraño pero estamos ante una película española con un entramado muy complejo que juega con el espacio temporal, es decir, es toda una rareza que fue dirigida por Nacho Vigalondo, que aquí aparece en calidad de director, actor y guionista. Este cántabro de nacimiento apostó por rodar en su tierra y algunas escenas en el vecino País Vasco. 

Los cronocrímenes, fue su debut en el largometraje, y está considerada como una de esas piezas originales y sorprendentes que tiene el honor de llevar la etiqueta de "película de culto", habiendo logrado el aplauso unánime de crítica y público.

Una propuesta sorprendente y fuera de lo normal para aquel 2007 en el que el cine español estaba más centrado en el cine realista. Vigalongo traía viajes en el tiempo y bucles temporales en una trama de lo más interesante y en solo 88 minutos. Era lo que parecía una ida de olla con misterio, ciencia ficción y  vendajes tintados en rosa.

Vigalondo, que también había hecho sus pinitos como actor antes de su ópera prima, asume uno de los papeles cruciales de la película y una historia nunca vista antes, original y que daría pie a muchas otras historias que seguían su senda. 

En la película, seguimos los pasos de Héctor. Atacado por la espalda en el bosque por un individuo con la cara vendada. Conseguirá huir y llegar a un laboratorio científico con una máquina que le ofrece la oportunidad de realizar un viaje de consecuencias imprevisibles. ¿Quién es el hombre de la venda?¿por qué le ataca? 

Esa es lña tesis de la película de Nacho Vigalondo y en la que estuvo en la producción los hermanos Ibarretxe- Esteban y Javier , así como Eduardo Carneros para A Contracorriente Films en una película que tuvo 2,6 millones de dólares en su presupuesto.

La película contó con la música de Chucky Namanera, la fotografía de Flavio Martínez Labiano y el complejo montaje de José Luis Romeu. El guion gráfico fue diseñado por David Baldeón.

Como protagonistas aparecen únicamente cuatro - realmente, cinco actores/actrices - como son Karra Elejalde como Héctor. Candela Fernández como Clara, Bárbara Goenaga como la chica del bosque. Nacho Vigalondo como el joven científico, y el quinto en discordia es Juan Inciarte como Héctor ocasional.

La película nos lleva a un espacio rural en el que un hombre de mediana edad llamado Héctor (Karra Elejalde)  y su esposa Clara (Candela Fernández) que viven en una casa de campo que están renovando. Héctor, que acaba de llegar, dee hacer unas compras, entre ellas una mesa que ha de montar su esposa, en un momento dado observa como el bosque cercana que hay justo detrás de su casa, mientras maneja unos binoculares, ve algo que desopués concreta: es una joven que está quitándose la camiseta, dejando al descubierto sus pechos.

Aunque es tarde, su esposa dice de ir a comprar algo que le sirve a Héctor para seguir mirando  a la mujer (Bárbara Goenaga) que se está desnudando entre los árboles y decide ir a investigar al lugar. como buen voyeur que es . Como no tiene claro lo que pasa, decide aproximarse a la zona para investigar y en eso que encuentra a la mujer en el suelo, desnuda e inconsciente.

Sin darse cuenta, es atacado y apuñalado en el hombro con un par de tijeras por una imagen siniestra: un hombre que tiene la cara cubierta con vendas rosas. 

Huyendo de regreso hacia su casa, entra en un centro de investigación donde se comunica con un científico (Nacho Vigalondo) a través de un walkie-talkie. Este le dice que el otro personaje le está persiguiendo y que sabe dónde está. El investiigador le aconseja que suba por un camino hasta un laboratorio situado en el mismo bosque. 

Héctor llega al laboratorio y se mete por las indicaciones del científico en una máquina. Sin quererlo, se da cuenta de que la máquina lo ha transportado en el tiempo al mismo día pero una hora o unos minutos antes. 

Héctor, desde el laboratorio, divisa su casa a través de unos prismáticos y se da cuenta de que se ve a él mismo, es decir, su doble, Héctor 1. Héctor se convierte ahora en Héctor 2 y está temeroso de su doble porque está en su casa. Para solucionar la situación, el científico le explica que es muy importante que Héctor 1 siga el mismo camino que Héctor 2 y se meta en la misma máquina del tiempo para que ya no haya dos Héctores. 

Sion embargo, Héctor 2 toma prestado el coche de color blanco del científico. En la carretera se encuentra con una mujer en bicicleta y se da cuenta de que es la misma mujer que vio antes, la misma que se estaba desvistiendo en el bosque. Se detiene en el camino y momentos después el auto es atropellado por otro móvil, cae por la cuesta y choca contra un árbol, con lo que empieza a sangrar por la frente. Se venda la cabeza y la cara con la venda que tenía en el brazo y se da cuenta de que él es el asesino al mirar su reflejo en el espejo retrovisor, es decir, que es el mismo que apuñaló a Héctor 1 al principio. Como es el asesino, se comporta como tal y la mujer, que lo viene a socorrer, cae en su plan malévolo. La obliga a desvestirse en el bosque mientras ve que Héctor 1 ha venido a investigar qué está pasando (como al principio de la película) y Héctor 2, ahora el asesino, lo apuñala en el hombro. 

Héctor 2 regresa a su casa y accidentalmente mata a quien cree que es su mujer por equivocación. Lo único que hace falta para que solo exista un Héctor es que Héctor 1 entre en la máquina del tiempo, sin embargo Héctor 2 desea volver a viajar en el tiempo para evitar la muerte de su esposa, pero el científico va en contra de sus planes. El científico le confiesa que otro Héctor, llamado Héctor 3, salió de la máquina del tiempo y le dice que él, Héctor 2, está a punto de convertirse en Héctor 3. El científico le dice que se ha comunicado con Héctor 3 y que éste le ha dicho que todo ha fallado y que debe impedir que Héctor 2 viaje en el tiempo. Héctor 2, ya convertido en Héctor 3, decide ir en busca de Héctor 2 y se sube a una camioneta roja. Choca contra Héctor 2, que está en el coche blanco del científico. 



Héctor 3 le dice al científico que todo está perdido. De pronto, se encuentra con la misma chica que fue obligada a desvestirse en el bosque por el asesino y esta le cuenta que está escapando de Héctor 2. Héctor 3 la calma y ambos, a instancias de la joven, van a casa de Héctor, donde se encuentra la esposa, la cual le dice que un asesino está en la casa y que ha llamado a la policía. 

Héctor 3 se da cuenta de que Héctor 2 no va a matar a su esposa pero necesita que Héctor 2 crea que si para que decida entrar en la máquina del tiempo nuevamente (recrear los hechos tal y como sucedieron para no crear una paradoja). 

Héctor 3 encierra bajo llave a su esposa en un cobertizo en el que se depositan herramientas de jardín tras colocar la escalera en el tejado, le da a la otra mujer ropa de su mujer y le corta el pelo como ella para que se parezca (con la excusa de que disfrazada, el extraño no la reconocerá), él se esconde y la joven continúa huyendo de Héctor 2. 

Una vez que Héctor 3 sabe con absoluta certeza que la joven ha fallecido y Héctor 2 regresará al centro donde se encuentra la máquina del tiempo con el fin de impedir el supuesto fallecimiento de su esposa, procede a liberarla del cuarto donde la aprisionó y, sin esclarecer ningún detalle, la sienta en las mismas sillas de jardín desde donde divisó por primera vez a la joven con los prismáticos y dejando el final bastante abierto, aunque resolviendo el misterio principal muy elegantemente. 

En el documental Future Shock! The Story of 2000AD , Nacho Vigalondo reconoce que la revista de cómics 2000 AD fue la mayor influencia en Timecrimes , en particular el número único "Chronocops" de Alan Moore y Dave Gibbons del #310 (1983). 

La banda sonora de la película fue compuesta por Eugenio Mira . La película también utiliza la canción " Picture This " de la banda de rock estadounidense Blondie , que el director Vigalondo ha declarado que eligió porque "le encanta el arreglo de la canción y los acordes. Es una canción alegre, pero a la vez muy triste y cercana a la película". 

En Los cronocrímenes, el viaje en el tiempo es tratado según el principio de autoconsistencia de Nóvikov; esto es, se considera que es imposible realizar una acción durante el viaje en el tiempo que conlleve a una paradoja del viaje en el tiempo (es decir, un cambio en el curso temporal). Sin embargo, lo novedoso en el planteamiento de la película es que consigue restablecer el libre albedrío en unas condiciones en las cuales el protagonista había perdido de manera aparente cualquier capacidad de elección (al igual que en el ejemplo planteado por Henry James). Se llega a la conclusión de que la libertad en los viajes temporales está estrechamente ligada al conocimiento que el viajero ha obtenido por medio de éstos. El hecho de que Héctor 3 desconozca si a quien había matado accidentalmente Héctor 2 era su esposa o la chica de la bicicleta, es lo que le permite a Héctor 3 decidir quién de estas dos ha de morir. 

El filme se estrenó internacionalmente en 2007, consiguiendo un gran éxito de crítica y diversos galardones en importantes festivales de todo el mundo. Sin embargo, la película no habría de estrenarse en España hasta junio de 2008.

La película se estrenó en Fantastic Fest en Austin, Texas , en septiembre de 2007. Igualmente se proyectó como película de clausura del Festival de Cine de Sitges en octubre de 2007.

Fue ganadora del Premio del público en Sundace, al igual que en la 23 edición de los Goya lo fue a la Mejor dirección novel (Nacho Vigalondo) y la crítica en el Festival de Cine Fantástico de Austin (Texas), 

En el 40 Festival Internacional de Cinema de Catalunya - Sitges 2007 fue nominado a Mejor película ; y en la 64.ª edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos recibió dos nominaciones, y un premio al Mejor guion original (Nacho Vigalondo) siendo nominada al Premio revelación (Nacho Vigalondo) y Mejor montaje (José Luis Romeu) .



En cuanto a la crítica destaca la que presentó en el Chicago Sun-Times su principal crítico, Roger Ebert al decir que "Los problemas son tratados en 'Timecrimes' en un escenario inquietante (...) Todo está hecho de un modo ingenioso y entretenido. (...)."

Desde la misma Illinois , ahora desde las páginas del Chicago Reader J.R. Jones afirmó que  "Vigalondo aborda el tema (el viaje en el tiempo) lo justo para mantener el ritmo de este thriller, y Karra Elejalde resulta totalmente convincente en el papel del viajero en el tiempo involuntario" 

Walter Addiego del californiano SFgate señaló que "En general, es una agradable mezcla de ciencia ficción e historia de crímenes"

También desde California Gary Goldstein de Los Angeles Times comentó que "Solo es la mitad de ingeniosa de lo que se cree, y aún menos entretenida" Estados Unidos The New York Times 

Neil Young The Hollywood Reporter dijo de ella que "En conjunto y de forma frustrante, le da más importancia a la estructura que a la sustancia"

Noel Murray de AV Club escribió que "Aunque no es tan difícil ir un paso o dos por delante, sigue siendo una pequeña y ingeniosa obra de género, un juego mental de ciencia ficción a la antigua usanza"

En el  Austin Chronicle , tras su presentación, Marc Savlov señaló que "Es una obra kafkiana, tremendamente entretenida, que se adentra en el mundo de 'Twilight Zone'" 

Jeannette Catsoulis en las páginas del The New York Times dejó por escrito que "A Nacho Vigalondo no le falta audacia. Al construir una trama en bucle y concisa, y al dirigir como un jefe de bomberos en un edificio en llamas, consigue crear una sensación de urgencia y desorientación de la nada" Además señaló que " el papel del desnudo frontal femenino y la acción trepidante en la realización de una película de viajes en el tiempo sin efectos especiales y elogió la "audacia" del guionista y director Nacho Vigalondo por ser capaz de crear "urgencia y desorientación de la nada" a pesar del bajo presupuesto de la película y la falta de efectos especiales. 

También en la costa Este, Wesley Morris del The Boston Globe dudó de que la película " tuviese realmente sentido, pero reconoció que Vigalondo hizo un uso inteligente de la máquina del tiempo para disipar el escepticismo del espectador. 



Ya en España, Jordi Costa en El País afirmó que "Tiempo al tiempo. (...) hay que volver a ella para para descubrir los matices de su juego, sus múltiples lecturas (...) lo mejor es iniciar la partida rindiéndose a su rara inteligencia." 

Javier Cortijo en ABC comenta que es "Cierto que a veces parece un sketch no rematado (...) pero al final el espectador sale con la impresión de que no le han tomado por tonto. (...) El resultado mola bastante (...)"

Alberto Luchini de El Mundo considera que es destacable por tener "Un guión bien construido, está más que correctamente rodada. (...) Aborda el muy manido tema de los viajes en el tiempo desde una perspectiva novedosa y original." 

Poco después de su estreno, la United Artists, la productora de Tom Cruise, quedó fascinada con el guion y la historia y decidió comprar los derechos para producir su propio remake a la americana. Como ocurriese años antes con la película de Alejandro Amenábar, Abre los ojos y su respectivo remake Vanila Sky, en 2008 se anunció la compra del thriller de ciencia ficción por parte de esta productora americana. Lo cierto es que el nombre de Vigalondo les sonaba, al menos, tras su paso por Los Angeles. Vigalondo estuvo nominado a los premios de la Academia en 2004 por su cortometraje 7:35 de la mañana. Además, los se exhibió también en el festival de Sundance, donde la vieron los responsables de la productora de Tom Cruise. 

Sin embargo, el proyecto del remake comenzó a desinflarse años después y la que iba a ser Timecrimes (el supuesto título en inglés) quedó en un eterno remake pendiente con Steve Zaillian como guionista y productor. Refiriéndose al remake planeado por el director David Cronenberg , y aludiendo a las "secuelas humanas" de Héctor, Morris concluyó que Timecrimes "merece un doble".

Por mi parte destacar que en esta película hay mucho con poco dinero: Tres escenarios, cuatro actores/actrices y un magnífico y enrevesado guion y un buen montaje. Todo un buen ejemplo de que la imaginación es, en ocasiones, y en el cine más poderoso que el dinero, especialmente, para una Ópera Prima que nuestro crítico de cabecera Fausto Fernández calificó de "orgiástica". Es una propuesta ingeniosa, brillante y compleja. Es una vuelta a la ciencia ficción en estado puro.

Vigalondo construye un mecanismo de relojería suizo a partir de una premisa aparentemente sencilla: un hombre corriente, Héctor, es un tipo gris, miedoso, egoísta y desconcertado, cuyas reacciones torpes dinamitan cualquier atisbo de épica y acercan la trama al terreno de una farsa macabra. A esto se suma una visión poco clara, un científico y los asesinatos y los viajes en el tiempo. Es un bucle cerrado donde cada acción del protagonista en su intento por arreglar el desastre no hace más que provocarlo. La genialidad del guion radica en la precisión milimétrica con la que encajan las piezas de las distintas líneas temporales, y todo ello sin paradojas.  



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