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jueves, 28 de mayo de 2015

Tin Hauser en los límites de la realidad


En la noche del 6 de julio de 2002 tuvo lugar en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba un memorable concierto de una veterana banda vocal – celebraba su XXX aniversario- capitaneada por Tim Hauser, The Manhattan Transfer, la banda estaba presentando su por aquel entonces su último disco, The spirit of San Louis, dentro del programa del Festival Internacional de la Guitarra. Su repertorio esa noche fue variado y ecléctico pero de enorme calidad. Como siempre mezclaron todos los estilos posibles, desde el be-bop al rock, de la fusión a las músicas brasileñas, del big band al pop todo integrado bajo un elemento común: la armonía vocal del cuarteto (formado por soprano, alto, tenor y bajo) constituían Tim Hauser, Alan Paul, Janis Siegel y Cheryl Bentyne, junto con Yaron Gershovsky, su pianista y director musical. 

El concierto en esa noche calurosa fue una explosión de nervio, ritmo y color . Así , al menos, nos pareció a las tres personas que fuimos a disfrutar de la música y del conjunto coral de sus voces. Fue un auténtico homenaje a casi todos los grandes nombres del jazz - Count Basie, Miles Davis o Ella Fitzgerald - y permitieron al cuarteto mostrar los grandes éxitos de la banda y todas las posibilidades del vocalese (cantar con palabras fragmentos musicales inicialmente instrumentales). 

A la salida, en todas las caras se esbozaba una sonrisa. De entre los temas de aquella noche destaco uno "Twilight Zone/Twilight Tone", procedente de su album, Extensions (1979), un tema escrito por Alan Paul y Jay Graydon como un homenaje a la década de 1960 serie de televisión de la CBS creada por Rod Serling. Hoy, mientras escribía esto, me he enterado que el 17 de octubre de este pasado año fallecía Hauser. 

 Y ¿qué tiene que ver esto con este blog de cine? Pues básicamente que los acordes que aparecen al inicio de la película Twilight Zone: The Movie , conocida en España como En los límites de la realidad, y son los mismos que utilizaba la banda vocal neoyorkina en esta recreación de la canción de la serie. 

La película es una joya de los ochenta, en concreto del año 1983, y fue producida por Steven Spielberg como una versión homenaje desde el cine a la serie de los años 50 y 60 conocida en España como Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), creada por Rod Serling y que se emitió en USA entre 1959 y 1964. Era una serie en la que en cada capítulo se narraba, lo hacía el propio Serling, una historia de terror, fantasía o ciencia-ficción. 

En la película que versiona tres episodios clásicos de la serie o remakes e incluye una historia original, participan en la dirección auténticos directores representativos de los ochenta como fueron John Landis, que dirigió el prólogo y el primer episodio Time Out, el único episodio original; Spielberg, el segundo Kick the Can; Joe Dante, el tercero el terrorífico It's a Good Life; y George Miller, el cuarto Nightmare at 20.000 feet —Pesadilla en las alturas— y último. En la producción participaron Steven Spielberg y Richard Mathison . La productora que reunió a este ramillete de directores fue la Warner Bros. Pictures La canción promocional del film fue Nights Are Forever, escrita por Jerry Goldsmith e interpretada por Jennifer Warnes, así como la banda sonora de original de la serie que es la misma con la que empieza "Twilight Zone/Twilight Tone" la canción exitosa de los Manhattan Transfer. 

El guión de los episodios está muy repartido y no se qué corresponde a quién , solo que están presentes Richard Mathison, John Landis, Melissa Mathison, George Clayton Johnson, Jerome Bixby, Robert Garland, igual que la fotografía que es de Stevan Larner, Allen Daviau y John Hora. 

El reparto está integrado por Dan Aykroyd, Albert Brooks, Scatman Crothers, John Lithgow, Vic Morrow, Kathleen Quinlan, Jeremy Licht, Abbe Lane, Kevin McCarthy, Patricia Barry, William Schallert, Nancy Cartwright, Bill Quinn, Martin Garner, Selma Diamond, Helen Shaw, Murray Matheson, Peter Brocco, Priscilla Pointer, Doug McGrath, Charles Hallahan, Dick Miller, Donna Dixon, John Dennis Johnston, Charles Knapp, Al Leong, John Larroquette 

La película comienza con un prólogo. La película empieza con un conductor —Albert Brooks— y su pasajero —Dan Aykroyd— conduciendo en medio de la noche por una carretera secundaria un coche de los años 70. Ambos están cantando juntos la canción The Midnight Special de Creedence Clearwater Revival, y que a su vez la están escuchado de una vieja cinta de cassette. Invita a cantarla hasta que la cinta finalmente se enrolla y se bloquea. Entonces, para no aburrirse, uno de ellos propone conducir con las luces apagadas y con la posibilidad de atropellar a alguien. 
Finalmente, proponen hacer un juego entre ellos, consistente en tratar de adivinar los títulos de programas antiguos de TV, simplemente tarareando sus melodías como la de Hawaii 5.0, Ironside, o la misma de The Twilight Zone, entre otras. Más tarde la conversación deriva en recordar sus episodios favoritos de la serie The Twilight Zone y los que más les impactaron. Albert Brooks habla sobre Burgess Meredith en el episodio Por fin tengo tiempo (Time Enough at Last) de la serie En los límites de la realidad. Burgess . que es el narrador de la película en la versión en inglés – que desgraciadamente no he visto- , aunque no aparezca en los créditos. El pasajero finalmente le pregunta al conductor: "¿Quieres ver algo realmente terrorífico?". 

El conductor no lo creo y su compañero le pide que lo mejor es que pare. Expectante acepta, entonces el amigo gira su cabeza hacia la ventanilla para ocultar su cara al conductor y tras un instante con suspense, vuelve a girar su cabeza, revelando entonces el rostro oculto en el que se ha transformado.¡Una criatura monstruosa!, que acto seguido ataca al conductor. 

La primera escena se corta apareciendo el exterior del coche, poniendo el monólogo: "Esta puerta se abre con la llave de la imaginación. Al otro lado hay una nueva dimensión, una dimensión de sonido, una dimensión de imágenes, una dimensión de la mente. Están acercándose a un territorio de sombras y sustancias, ideas y cosas. Acaban de entrar a la dimensión desconocida." Tras ello la música que hace referencia a los Manhatan Transfer. 

El primer episodio –original, no emitido por la serie de la CBS- fueron John Landis y que lleva por título Time Out. Está vagamente basado en los capítulos A Quality of Mercy y Death's Head Revisited de la serie original. Comienza con una intro que nos dice "Van ustedes a conocer al señor William Connor (Vic Morrow), que arrastra consigo un resentimiento mayor que la deuda nacional. Es un hombre amargado, solitario, cansado de esperar las oportunidades que otros consiguen y él, nunca. El señor William Connor, cuyo odio ciego va a catapultarle al rincón más oscuro en la dimensión desonocida." 

Bill Connor es un hombre intolerante y directo, que va al bar después del trabajo a tomar algo con sus amigos. Está enfadado. No ha conseguido un ascenso por el que ha trabajado mucho. En su lugar, ha ascendido un hombre judío, y se queja amargamente de lo que ha hecho por el país luchando en Corea, y entonces comienza a hacer comentarios racistas contra judíos, negros y orientales. 

Habla con sorna sobre el judío que ha ascendido varias veces, comentando lo duro que es ganarse la vida por culpa de los judíos, negros y asiáticos. Aunque sus amigos tratan de calmarle, él es inflexible en sus emociones llenas de odio. Atrae de forma involuntaria la atención de un grupo de hombres negros, sentados cerca, que demuestran su rechazo a los comentarios racistas efectuados. Bill sale del bar, enojado. Pero cuando sale afuera, en vez de encontrarse en el estacionamiento en el que ha dejado el coche se ve que está en la Francia de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. Este es visto como un judío por dos policías de las SS que estaban patrullando las calles. 
Después de una persecución y de una caída desde un primer piso tras haberse refugiado en una casa, al levantarse malherido descubre que ha viajado en el tiempo, y ahora está en una zona rural, del sur de EE. UU. en los años 1950, en donde miembros del Ku Klux Klan lo ven como un Afroamericano, al cual deciden sacrificar. Asustado y confundido, Bill les dice que es blanco. 
Mientras trata de escapar de éstos, se refugia en la ribera de un río y allí nuevamente viaja en el tiempo de nuevo, y aparece en la Guerra de Vietnam. Ahí es un vietnamita, y es descubierto por una patrulla norteamericana que lo confunde con un vietnamita. Durante esta secuencia de Vietnam, uno de los soldados dice: "Les dije, chicos, que no teníamos que haber disparado al teniente Niedermeyer". Casi es asesinado por una granada de mano del ejército de los Estados Unidos. 

Por último, es enviado otra vez a Francia de Vichy. Esta vez es capturado por los SS e introducido en un tren de donde, aparentemente, no puede ser rescatado. Allí ve a sus amigos salir del bar y el se queda inútilmente, gritando ayuda, mientras el tren lo lleva posiblemente a un campo de concentración. 

El segundo episodio tiene mucho de su director Steven Spielberg y es un remake del capítulo de la serie Por pura diversión (Kick the Can). Comienza con una voz en off que nos cuenta que "Se dice a veces que donde no hay esperanza no hay vida. Un ejemplo muy a propósito, los residentes de la casa de reposo Sunnyvale, donde la esperanza es solo un recuerdo. Pero la esperanza acaba de entrar en Sunnyvale disfrazada de anciano optimista que lleva su magia en una reluciente lata." 

Allí acaba de llegar un viejo hombre llamado Bloom (Scatman Crothers) y que a su llegada, saluda a todos amablemente, se sienta y escucha las felices historias de juventud de los otros viejos residentes y alguna triste como la del residente que todos los martes prepara su maleta para irse con su hijo y siempre se queda en la residencia. Les explica que la vejez no es razón para no disfrutar la vida, y que sentirse joven y activo es una cuestión de actitud, no de edad. Sin embargo, un viejo gruñón llamado Bill Conroy, bastante escéptico en su perspectiva vital, no está de acuerdo y discute que con su edad puedan llevar a cabo la misma actividad física de la niñez.
Esa noche, el señor Bloom les congrega fuera para jugar a kick the can —patea la lata o el escondite - . Los viejos residentes se transforman en versiones infantiles de ellos mismos. Juegan y parecen alegres. Y aunque están contentísimos de ser jóvenes otra vez y de disfrutar de las actividades que tanto tiempo hacía que no realizaban, también se dan cuenta de que ser joven no significa beneficiarse sólo de los buenos momentos, sino también vivir los malos como la pérdida de un familiar, volver a criar a los hijos,etc... Así que le piden volver a ser viejos, lo que el señor Bloom le concede cuando vuelvan a sus camas. Solamente el más vital quiere volver a ser un niño y así se queda. 
Por su parte, Bill Conroy observa a un residente que permanece siendo niño y le dice, antes de que salga corriendo, que está preparado para ser como él. Aunque el niño le dice que no puede ser, Conroy se da cuenta de que no debe cesar de disfrutar la vida por su edad. El episodio acaba con Bloom trasladándose a otra residencia mientras Conroy patea felizmente una lata en el patio del asilo, ya que ha aprendido que ser joven de corazón es lo que realmente importa. 

El tercer episodio es un remake del capítulo de la serie It's a Good Life, fue dirigido por Joe Dante. Comienza con la habitual intro en la que nos comenta que "Retrato de una mujer en tránsito. Helen Foley, 27 años. Ocupación: maestra de escuela. Hasta hoy su vida ha transcurrido en la más absoluta monotonía a la espera de que algo diferente ocurriese. Helen Foley aún no lo sabe, pero su espera acaba de terminar." 

Helen Foley (Kathleen Quinlan) interpreta el papel de una afable profesora de escuela que va de camino de su nuevo trabajo. Mientras hace una parada en un bar para tomarse algo rápido, ve cómo un joven que juega compulsivamente a las máquinas – parece Pacman- es acosado por un grupo de camorristas borrachos incitados por el dueño del bar al haber apagado accidentalmente la televisión mientras ellos la veían. Al poco rato, Helen decide irse. Por no prestar atención, golpea con su coche la bicicleta en la que va montado el chico y le tira. Ofrece sus más sinceras disculpas y se ofrece a llevarle a su casa. Llegan allí y resulta ser una enorme casa de campo en la que hay muchos coches aparcados. 
Allí conoce a varias personas que, según el chico, Anthony, son su familia. Su tío Walt, (Kevin McCarthy); su hermana Ethel, (Nancy Cartwright); y sus padres. Helen se da cuenta de que la familia parece bastante aprensiva, aunque trata de olvidarlo. De inmediato Anthony le enseña la casa. Por la misma siempre hay televisiones en la que permanentemente emiten dibujos animados. En una de ellas está su hermana sin boca. 
Mientras Hellen sube la reacción de su familia es extraña. Le revisan de principio al fin su bolso. Tras la visita, Helen trata de irse, pero descubre que Anthony no es un niño ordinario. De hecho lo invita a cenar. La supuesta madre desconoce que es la cena y el niño le dice que lo que hay en el horno. Hamburguesas con crema de cacao o cacahuete y dulces. Helen hace un comentario sobre la comida que sobresalta al chico y a los demás.
 Helen descubre así que el niño posee unos poderes inexplicables que le permiten hacer prácticamente cualquier cosa que quiera, incluso hacer aparecer personajes de los dibujos en la vida real y hacer desaparecer a los humanos.

Ellos informan a Helen, diciéndole que no son sus familiares y que llegaron a la casa engañados, justo como ella. También le explican que no se pueden marchar de allí. 
Tras hacer enfadar a Anthony al decirle que estar allí con él era como una pesadilla, les hace desaparecer junto con la casa, quedándose con Helen en un limbo rodeado de la nada. Helen habla con Anthony y le hace darse cuenta del error de su comportamiento, ofreciéndole su amistad si accede a no abusar más de sus poderes. 
Anthony se da cuenta de que el mal uso de sus poderes no le ha traído nada bueno, accede a convertirse en una buena persona y se van juntos a la nueva casa de ella en un coche mucho mejor, aparecido tras retornar al mundo que había hecho desaparecer. 

El cuarto episodio es un remake del capítulo Pesadilla en las alturas (Nightmare at 20,000 Feet) de la serie, fue dirigido por George Miller. Comienza con la introducción que nos cuenta que "Lo que están viendo podría ser el final de una terrorífica pesadilla. No es así, es el comienzo. Les presento al señor Valentine, pasajero aéreo. Destino: La dimensión desconocida." 

El protagonista es John Valentine (John Lithgow), un estresado e histérico pasajero de una línea aérea. El señor Valentine sale lentamente del baño después de que la azafata le haya preguntado repetidamente si estaba bien. Él había estado recuperándose de un ataque de pánico. Varias veces las azafatas intentan restarle preocupación asegurándole que todo va a ir bien y diciéndole que no hay de qué preocuparse. Su comportamiento atrae la atención de otros pasajeros, que empiezan a manifestar su nerviosismo como una niña repelente y maleducada y un señor que se sienta al lado que parece despreciarle por su miedo. Cuando el señor Valentine parece tranquilizarse ve desde su ventana un diablillo en el ala del avión, entra en una espiral de pánico. Ve cómo esa pequeña, pero malvada criatura, arranca cables y tornillos del motor del avión. Desafortunadamente, nadie da crédito a John Valentine.
Al ver cómo sigue dañando el avión le arrebata el arma a un marshal , el pasajero grueso que lo miraba de mala manera —policía encargado de la seguridad aérea—, y rompe un cristal despresurizando la cabina y comienza a disparar a la criatura. Esta le agarra la cara por un segundo, hace un gesto de negación con un dedo y se marcha volando. 
 El avión efectúa un aterrizaje de emergencia. La policía, tripulación y pasajeros lo toman por otro caso de locura provocada por la claustrofobia. Se lo llevan en una ambulancia al psiquiátrico, inmovilizado mediante una camisa de fuerza. Los técnicos descubren entonces los inexplicables daños que ha sufrido el motor del avión. 
En el traslado del pasajero Valentine hace de epílogo y conecta con el personaje del prólogo. El señor Valentine es conducido al psiquiátrico en una ambulancia. El conductor - interpretado por Dan Aykroyd- apaga la sirena, y hace sonar la canción Midnight Special de Creedence Clearwater Revival. El conductor de la ambulancia (Aykroyd) le pregunta al pasajero - Así que se pasó miedo allí arriba, ¿eh? - Oh, sí -contesta Valentine. - ¿Quiere ver algo realmente terrorífico? Suena la sintonía de la serie clásica.
La película acaba entonces con un plano de la noche estrellada mientras se oye el monólogo inicial de Rod Serling de la primera temporada de la serie La Dimensión Desconocida. "Hay una quinta dimensión, más allá de lo que el hombre conoce. Se abre a medio camino entre la luz y las sombras, entre la ciencia y la superstición, entre el abismo de los terrores del hombre y la cima de su conocimiento. Es la dimensión de la imaginación. Una dimensión desconocida." 

Uno de los aspectos más tristemente conocidos de la película y que yo recordaba era como la desgracia se cebó en el actor protagonista de la primera historia Vic Morrow y dos niños vietnamitas - Myca Dinh Le (7 años de edad) y Renee Shin-Yi Chen —6 años de edad— que fallecieron en un accidente de helicóptero - viernes 23 de julio de 1982- , durante el rodaje del episodio que dirigía Landis. Las explosiones pirotécnicas causaron la pérdida de control del aparato, que comenzó a volar muy bajo y se estrelló. Las hélices decapitaron a Morrow y a Le, Chen murió por aplastamiento. Los pasajeros del helicóptero sufrieron heridas de escasa gravedad. Las muertes provocaron una destacada acción legal - casi una década- , pero en el juicio que tuvo lugar posteriormente, nadie fue hallado culpable del accidente, aunque cambiaron la regulación legal del trabajo efectuado por los niños en los rodajes durante las noches y en las escenas con efectos especiales. Hollywood también evitó el uso de especialistas para escenas con helicópteros durante muchos años, hasta que la revolución tecnológica de los 90 posibilitó el uso de imágenes creadas por computadora para crear efectos especiales digitales. Como resultado del accidente, el nombre del segundo asistente del director fue retirado de los créditos y reemplazado por el pseudónimo Alan Smithee. El accidente también acabó - parece ser- con la amistad existente entre Landis y Spielberg. 

En los límites de la realidad: La película se estrenó el 24 de junio de 1983 y tuvo críticas variadas. Roger Ebert del Chicago Sun Times evaluó cada episodio por separado calificándolos, según una escala de cuatro estrellas, dando dos para el prólogo y el primer episodio, una y media para el segundo, tres y media para el tercero, y tres y media para el cuarto y final. Ebert apuntó: "Lo que sorprende es que dos directores superestrellas sean perfectamente guiados por otros dos directores menos conocidos con anteriores trabajos dentro de los géneros del horror y la acción... Spielberg, que produjo completamente el proyecto, quizás ha notado que él y Landis obtenían los resultados más flojos, al ordenar las historias por grado ascendente de emoción. En los límites de la realidad: La película comienza despacio, casi pierde el ritmo y recupera el tono al final" El episodio del avión ha sido ampliamente elogiado, destacando particularmente la actuación de John Lithgow, pero los otros episodios fueron menos populares. Muchos críticos tachan el episodio de Steven Spielberg de sentimentaloide. 
Para Fernando Morales del Diario El País la película se trata de "Uno de esos experimentos que de vez en cuando se dan en el cine americano. Cuatro historias sobrenaturales para una cinta irregular, pero sumamente curiosa. No se la pierda". Por su parte, Javier G. Trigales en blogdecine señala que 'En los límites de la realidad', es terror en pequeñas dosis. En ella, la ciencia-ficción y el terror se aunaban para componer pequeñas perlas de menos de media hora de duración. 
Javier Trigales prosigue señalando que “Cuatro de los directores más potentes de la época, cuatro primeros espadas, todos ellos con experiencias anteriores en el cine fantástico y/o terror, se embarcaron en una nostálgica recreación con este film. El resultado fue desigual, como suele ser norma en las películas de episodios, pero rayando un nivel alto. Destaca que la peculiaridad de esta pequeña miniatura es su metalenguaje, su intertextualidad: los dos protagonistas hablan de la serie ‘En los límites de la realidad’ como una moderna manera de contarse historias de miedo, y al final ellos mismos acaban formando parte de la “Zona crepuscular”. Destaca del episodio de John Landis que “El ritmo del capítulo es bueno y la sensación de pesadilla, lograda, hasta el punto de que lleguemos a sentir compasión por un personaje tan mezquino como el que interpreta Morrow, aunque su condición de historia con “moraleja” hace que pierda buena parte de su efectividad”. 
El episodio de Steven Spielberg, para Trigales, roza la cursilería. Del episodio de Joe Dante destaca que su propuesta fue la más lúdica y perversa: un niño con el poder de hacer realidad todo lo que su mente de diez años imagine, retiene secuestrados en una enloquecida casa a una “supuesta” familia que vive aterrorizada ante los caprichos del pequeño tirano. Las medidas de castigo que éste inflinge a los habitantes de la casa están tomadas de los salvajes dibujos de Tex Avery y similares, y descubrimos de forma cruel que en la vida real, los “cartoons” no tienen ninguna gracia. De una comicidad negrísima, este segmento nos brinda algunas de las imágenes más inquietantes de toda la película. 
Por su parte, del episodio de George Miller es para el crítico la joya de esta película. La historia desarrolla implacablemente una de las grandes convenciones del género: sólo el protagonista —y los espectadores— saben lo que está pasando realmente, por lo que la sensación de paranoia e impotencia multiplica por diez la fuerza del relato. Un fabuloso John Lithgow encarna al sufrido héroe. Este capítulo tiene una perversa coda que une al film con el prólogo de nuevo con Dan Aykroyd como nexo. En resumen, la película es en líneas generales un estupendo divertimento que recupera el espíritu de la serie original de manera brillante. 

El film resultó perjudicado por la controversia provocada por el accidente de helicóptero, y los resultados de taquilla mostraron una acogida del público poco entusiasta. La película obtuvo cerca de 30 millones de dólares y no tuvo el gran éxito pensado por los ejecutivos. Sin embargo, es una película de culto, y ayudó a despertar el interés de la CBS en realizar la versión de los años 80 de la serie de televisión En los límites de la realidad. 
Hubo una novela homónima adaptada de la película escrita por Robert Bloch en la que el orden de los episodios no es el mismo, sino que sigue el guión original del proyecto donde el episodio del avión Pesadilla en las alturas (Nightmare at 20,000 Feet) ocupaba el segundo lugar y el de la residencia de reposo Por pura diversión (Kick the Can) el cuarto. El prólogo y epílogo de la película no aparecen en la novela. 

Esta película fue la primera de Steven Spielberg donde John Williams no hizo la banda sonora, sino que lo hará con Jerry Goldsmith, que había sido puesto la música de siete capítulos de la serie clásica. 

La película obtuvo algunos premios como el de la Asociación de Críticos de Los Ángeles (1983), nominada a Mejor actor de reparto (John Lithgow), y nominada al Mejor actor de reparto (John Lithgow) por el de Círculo de Críticos de Nueva York.

Por cierto, a mis hijos le ha gustado tanto como me gustó a mí. Desde luego cuando yo vi en su día esta película me encanto por esa mezcla de historias inofensivas, sobre todo segunda, la de Spielberg, y de historias de auténtico como la y terror, como la tercera y la cuarta y última, protagonizada por John Litgow y con ese inicio magnífico de esos dos compañeros que viajan de noche en automóvil y para pasar el rato comienzan a rememorar la serie Twilight Zone.
Con la música de los Manhattam Transfer y su Twiling Zone me despido hasta ese momento lamentándome así casualmente de la muerte de Tim Hauser , al que dedico esta entrada, en coherencia con la historia trágica ligada a ‘En los límites de la realidad’ por las muertes terribles de algunos de sus protagonistas, pasando a formar parte del fúnebre grupo de películas de terror, aunque con toques amables, pero con negra leyenda.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Noche de bobos













Con el sueño que tenía pararme a ver esta película incluida en la Noche de Lobos de este martes pasado en la Sexta 3 fue realmente una cosa de bobos.

La pelíocula tenía como título original Innocent Blood. En España se difundió como Sangre fresca y no mucha sangre se pudo ver en los 112 minutos de cine de consumo.
 
La película norteamericana del año 1992 nos muestra a una chica insaciable, otro de los títulos de la película. Se trata de una película de terror dirigida por John Landis y basada en un guión de Michael Wolk. Estuvo bajo la producción de Lee Rich Productions y Leslie Belzberg. La película fue distribuida por la WB. En ella participan Anne Parillaud, Robert Loggia, Anthony LaPaglia, Don Rickles, Tom Savini. Intervienen igualmente Chazz Palminteri, Angela Basset, Luis Guzman, Frank Oz, Sam Raimi, David Proval, Rocco Sisto, Tony Sirico, Tony Lip, Kim Coates, Marshall Bell, Leo Burmester, Rohn Thomas, Don Rickles, Linnea Quigley y Dario Argento

La historia comienza con Marie (Anne Parillaud), una hermosa vampiresa que está pasando una mala temporada de sexo y de hambre. Su voraz apetito y su alto grado de nerviosismo le llevan a leer la prensa cuando se da cuenta que en la ciudad existe una guerra interna entre bandas mafiosa que está provocando muertos y sangre en abundancia. Así que a río revuelto ganancia de pescadores por lo que opta por alimentarse de mafiosos italianos encontrando así la coartada perfecta para saciar su terrible hambre y no levantar sospechas, en los ajustes de cuentas que se producen entre bandas rivales.
Infiltrados entre esos “tipos malos” está Joe (Anthony LaPaglia), un policía secreto infiltrado en una corrupta familia mafiosa. Joe está presente en el asesinato de uno de los colaboradores del capo Sal Macelli (Robert Loggia) un capo sediento de poder. Tras dicho asesinato marie se cruza con Joe y piensa que es un hombre educado, pero triste. Igualmente se encuentra con el amigo de Joe, un mafioso ardoroso y brutal que se convierte en la primera víctima mafiosa de Marie.

Al día siguiente del asesinato se presenta una inspectora de policía (Angela Basset) y Joe, que va en calidad de policía infiltrado y amigo real del mafioso. Joe se sorprende por la falta de sangre en el lugar del asesinato. Esa misma noche Marie propicia un encuentro con Sal Macelli. Éste la lleva a una casa alejada de la ciudad con el fin de cenar y seducirla. Pero la cena es un fracaso. Sal acababa de comprar mejillones con salsa de ajo por lo que ella rehuye el encuentro, algo que no es aceptado por Sal, quien la fuerza. Ella, finalmente, se transforma en el ser infernal o violento que lleva dentro. Aparentemente mata a Sal, aunque ella es igualmente herida de un disparo por Sal.
Joe mientras tanto llega a la escena del crimen. Allí es reconocido por otros mafiosos como un infiltrado. Mientras investiga vuelve a sorprenderle la poca sangre existente. Siguiendo un hilo de la misma, Joe alcanza el tejado de la casa y allí descubre a una casa manchada de sangre y con una fuerza descomunal que logra huir.
Tras seguirla por la ciudad llega a su vivienda y allí se enfrentan, pero ella se desvanece. Joe embargado por su belleza la cuida y así comienzan a enamorarse.
Mientras tanto, Sal Macelli es llevado al tanatorio con el fin de que forense le haga una autopsia. Llamativamente el cuerpo de Sal va calentándose y finalmente revive transformándose en un vampiro que escapa del hospital llegando a casa de otro de los capos. Allí siente un voraz apetito y acaba atacando a éste.
Cuando Marie y Joe coinciden en la persecución de Macelli, inesperadamente descubren lo mucho que tienen en común. Se unión va en aumento conforme Macelli se da cuenta de que ser inmortal, tras la mordedura de Marie. Es lo mejor que ha podido pasarle para convertirse en el capo mafioso de la ciudad. Sal irá eliminando a sus competidores y está a punto de conquistar el poder. Irá convocando a todos sus colaboradores para transformarlos en vampiros, cosa que consiguen. Marie y Joe tendrán que ingeniárselas para evitar que la ciudad se convierta en una ciudad de no vivos controlados por vampiros.
Llegan finalmente a un club de la mafia y allí se enfrentan acabando Marie con muchos y Joe con otros. Finalmente se enfrentan a  Sal que acaba quemado y con ello el fin de su dominio. Está amaneciendo y Marie quiere poner fin a su existencia. Sin embargo, Joe la convence y acaban juntos en un hotel de la ciudad.

La película es una revisitación del mito del vampiro, realizada por John Landis, un director que a principios de la década de los 80 vivió su mejor época profesional, dirigiendo no sólo el exitoso videoclip de Thriller del mítico Michael Jackson, sino algunas películas que hoy están consideradas como clásicos como "Blues Brothers", y sobre todo “El hombre lobo americano en Londres” de 1981, una novedosa visión de la licantropía en la época moderna.
"Sangre fresca" supuso para Landis un intento de recuperar ese éxito, trasladando el mito del hombre lobo al de la mujer vampiro, pero los resultados económicos no fueron los mismos.

En todo caso, Landis plantea en el filme una historia de mafias, suspense y amor, en la que el vampirismo es un elemento más del guión. Para ello contó con un elenco de actores conocidos en su momentos como Angela Basset, Robert Loggia o Luis Guzmán conjuntamente con otros que a día de hoy son conocidos por series como es el caso de Anthony LaPaglia o actores como Chazz Palminteri al que le quedaban todavía un par de años para saltar a la fama con su papel de gángster en "Balas sobre Broadway" (1994), de Woody Allen o “Una historia del Bronx” de Robert de Niro.
 
John Landis vuelve a demostrar que podría haber llegado muy lejos si hubiese seguido dirigiendo esas películas que mezclan terror con comedia, y en esta ocasión con cine de gángsters. De protagonista tenemos a la guapa Anne "Nikita" Parilloud, y un montón de actores habituales del cine de gángsters (Robert Loggia, Chazz Palminteri, Tony Sirico...), y cameos de grandes como Argento, Savini, Linnea Quigley o Sam Raimi.

Estamos ante un pretendida entretenida comedia, pero realmente oscura película de vampiros y mafiosos italianos. Éstos ganan la partida a la que en principio es protagonista de la película. Sin más pretensiones que entretener y divertir, con humildad y dosis de humor gamberro, pero discreto, se desarrolla esta obra menor de John Landis pero que deja en bastantes momentos sus señas de identidad de genial creador de situaciones absurdas pero magníficas.
 
Lo suyo fueron siempre las comedias, especialmente entre finales de los setenta y principios de los ochenta, pero su tanteo con el terror (sin dejar de lado el humor y ayudado por unos FX que aún hoy quitan el hipo) se saldó en 1981 con una verdadera joya del género.



No se ha vuelto a ver nada igual de terrorífico en la carrera de John Landis como "Un hombre lobo americano en Londres", exceptuando "Thriller". Pero claro, la creatividad tiene sus ciclos y llegaron accidentes como en "En los límites de la realidad" y sobre todo "La familia Stupid". El tema vampírico parecía el idóneo para su regreso al género, pero lo que pudo ser algo bueno y la entrada del mejor Landis a los noventa, se queda en un pastiche más o menos entretenido.
Soltar a la vampiresa Anne Parillaud en ese ambiente mafioso para alimentarse sin cargo de conciencia, tiene su gracia y pudo acabar siendo en parte la versión femenina de aquel hombre lobo, pero no acaba de cuajar por un forzado toque romántico que el director ofrece con cierto desdén, algo que supo tratar con chispa en aquella joya del terror o en "Cuando llega la noche" con similares relaciones amorosas, pero sin colmillos (al menos, no en el segundo caso). No goza de la gracia que sí tienen al respecto las dos citadas y por ello se hace eterna.


Hay guiños al cine de terror clásico, algo de ese humor tan característico de Landis y cameos tan significativos como los de Argento y Savini, pero es en los secundarios donde la película encuentra su apoyo, Robert Loggia, Don Rickles y Chazz Palminteri, que como siempre están fantásticos, y en un buen maquillaje, con unas lentillas psicodélicas incluidas tan terroríficas como divertidas.




 





sábado, 11 de febrero de 2012

El hombre lobo de los 80


Un hombre lobo americano en Londres (1981) -An american werewolf in London en versión original- es una película de la que nunca he conseguido olvidarme. La vi en los primeros años de los ochenta. Me gustó y me encantó el hecho de mezclar el terror (recuerdo que me asustaba el ver al personaje de David postrado en una cama en un bosque y que abra esos ojos y dientes amarillos) con elementos cómicos. La película está dirigida por John Landis y protagonizada por David Naughton, Griffin Dunne y Jenny Agutter. Esta co-producción británico-estadounidense ganó un Oscar en 1982 al mejor maquillaje llevándoselo Rick Baker.

La productora que financió el filme fue la American Werewolf Inc., mientras que la distribuidora fue la Universal Studios PolyGram Filmed Entertainment. A lo largo del tiempo esta película se ha convertido para muchos un film de culto en el que Landis magistralmente combinó el terror licántropo, la comedia adolescente, la música de Creedence y efectos especiales de Rick Baker. 

En el papel técnico destaca la presencia de David Tringham y George Folsey Jr. como ayudante de dirección y producción respectivamente. El montaje estuvo a cargo de Malcolm Campbell, mientras que la fotografía es de Bob Paynter. 
La historia presenta a dos estudiantes universitarios de Nueva York, David Kessler (David Naughton) y Jack Preston (Griffin Dunne), que deciden hacer un recorrido con sus mochilas a cuestas, por Europa recorriendo el viejo continente. En vez de empezar por Italia como hubiese deseado desea Jack , David se ha empecinado por empezar por el norte de Inglaterra. La primera escena en la que aparecen ellos se ve como un transportista los lleva en su camión hasta un pueblo cercano para que busquen un lugar donde pasar la noche, aunque les pide que no se salgan del camino y que no se introduzcan en el páramo. Así llegan al bar El cordero degollado. 
Una vez adentro notan con curiosidad una estrella de cinco puntas en la pared, pero al preguntar qué función cumple, todos los clientes cesan su conversación y piden a los protagonistas que se vayan. 

Cuando se marchan, son advertidos de que han de seguir camino por la carretera, sin adentrarse en los páramos, y además deben cuidarse de la luna llena pero aun así y a su pesar, terminan perdiendo el rumbo. "no os apartéis del camino y no os acerquéis a los páramos", les dicen al igual que insisten con un "cuidado con la luna". Despreocupados marchan por la carretera aunque en un momento se desvían y penetran por el bosque. De pronto escuchan algo como un aullidos y al rato son atacados por una gran sombra con forma animal; Jack muere durante el ataque pero a David logra ser rescatado a tiempo con algunas heridas. Cuando la gente de El cordero degollado logra matar al atacante se muestra lo que parece ser un hombre. 
David despierta en un hospital en Londres, donde le informan sobre la muerte de su amigo. Allí está al cuidado de dos enfermeras, una de ellas Alex, y un médico , el doctor Hirsch , a los que le transmite su inquietud ya que empieza a tener extrañas pesadillas sobre sensaciones propias de un animal. Además sueña con el asesinato de su familia por parte de unos seres y por su aparición ante la enfermera como un ser monstruoso durante otro de sus sueños. 

Entretanto su compañero fallecido, Jack se aparece ante David como un fantasma con el aspecto de cadáver. 

Este le explica que hace tres semanas fueron atacados por un hombre lobo, y que por haber sobrevivido David lo es también ahora. Jack, que ahora es un muerto viviente le pide a David que se suicide para acabar con la maldición del hombre lobo y para evitar que más inocentes se conviertan en eventuales víctimas y que los muertos atacados por el hombre lobo puedan morir en paz. 
Luego de abandonar el hospital, David se muda con la enfermera Alex Prince (Jenny Agutter), por quien se siente atraído. David se encuentra allí cuando vuelve a reaparecer un Jack – con peor aspecto-, anunciándole que con la luna llena del día próximo se convertirá, como advirtió Jack, en un hombre lobo. 

El protagonista, una vez que sabe lo que le puede suceder, está en casa y se mira al espejo haciendo gestos simulando ser un lobo, divertido, no se cree lo que le han revelado, pero de repente... 





Con una transformación dolorosa y espectacular, mientras Alex está en el hospital, se convierte en un brutal hombre lobo. En su nueva forma recorre las calles de Londres y termina asesinando a seis personas (una pareja, un señor en el metro y tres mendigos). Cuando se despierta en la mañana, aparece desnudo en la jaula de los lobos del jardín zoológico, totalmente ignorante de lo qué ocurrió la noche anterior. 
Alex, mientras tanto es llamada por el doctor Hirsch que previamente se ha desplazado al pueblo en donde surgió el incidente y ya es conocedor de que David fue atacado por un hombre lobo. En su desplazamiento al hospital el taxista le refiere el brutal asesinato acontecido el día previo en la ciudad, por lo que David se da cuenta de que Jack tenía razón sobre los hombres lobo y de que él es responsable por los asesinatos de la noche pasada. 
 Tras huir del taxi e intentar ser detenido por la policía con frases como “ La Reina Isabel es un marimacho”, y el “Príncipe Carlos un maricón” o “Shakespeare era francés”, Jack vuelve a aparecer como un fantasma en un cine porno de Picadilly Circus, pero esta vez acompañado por aquellos que fueron víctimas de David, pidiéndole nuevamente que se suicide antes de que vuelva a convertirse en un hombre lobo. David no cumple el pedido y vuelve a transformarse y comienza otra seguidilla de asesinatos. 


Esta vez la policía lo persigue y logra arrinconarlo. También llega Alex que trata de calmarlo diciéndole que lo ama. Aunque por un momento se muestra manso, la policía le dispara cuando éste trata de escapar. Mientras muere, recupera su aspecto humano. 
John Landis tuvo la idea para la historia mientras trabajaba en Yugoslavia como asistente de producción para la película Los violentos de Kelly. Un miembro yugoslavo de la producción y él se encontraban viajando cuando se cruzaron con un grupo de gitanos. Estos parecían estar realizando un ritual durante el entierro de una persona para evitar que ésta "se levantara de su tumba". Esto hizo que Landis se diera cuenta de que nunca sería capaz de confrontar a un zombi y le dio la idea para una película en la que un hombre de su misma edad pasa por una situación similar. 

Landis escribió un primer borrador de An American Werewolf in London en 1969. Dos años más tarde escribió, dirigió y protagonizó su primer película, Schlock, que derivaría en película de culto. Landis adquirió prestigio gracias al éxito de sus películas cómicas The Kentucky Fried Movie, National Lampoon's Animal House y sobre todo The Blues Brothers lo que le permitió conseguir una inversión de 10 millones de dólares para esta película. 

Los inversores consideraron que el guión cinematográfico que presentó Landis era demasiado terrorífico para ser una comedia y demasiado cómico para ser una película de terror. Una de las cosas más sorprendentes de la película es la transformación de David en hombre lobo. Aún recuerdo como en un programa de cine del año 82 lo mostraron, cosa que me impresionó. Las diferentes prótesis y partes robóticas usadas durante las escenas de trasformación en hombre lobo y las apariciones del personaje Jack como un cadáver recriminándole a través de unos descacharrantes diálogos el estropicio que ha hecho con ellos (entre aparición y aparición, el desmejoramiento físico de la putrefacción, es cada vez más evidente) impresionaron tanto a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood que decidió crear el premio Óscar al mejor maquillaje específicamente para la película. Desde la entrega de premios de 1981 ésta se convirtió en una categoría presente todos los años. 
En cuanto a los escenarios comentar que las escenas iniciales de los páramos fueron rodadas cerca de Hay Bluff, una montaña que se extiende a lo largo de Welsh Marches en el Parque Nacional de Brecon Beacons. Las escenas fueron hechas en el lado de Welsh de Hay Bluff, aproximadamente cuatro millas al sur del pueblo de Hay-on-Wye, en Powys. 
La escena donde David y Jack bajan del camión es cerca del círculo de piedra, el mismo lugar donde el Dr Hirsch observa la señal indicando el camino a East Proctor. El mismo camino se usa en la escena donde los protagonistas conversan sobre Debbie Klein. Señalar que East Proctor es un pequeño pueblo diez millas al oeste de Hay Bluff llamado Crickadarn. Se lo puede ver en la escena en que los protagonistas bajan la colina para dirigirse allí. El exterior de La oveja degollada era una casa privada en Crickadarn diseñada para parecer un bar. La estatua del Angel de la muerte que se encuentra en el pueblo fue creada especialmente para la película. La iglesia que se encuentra al lado todavía es frecuentada, aunque los pisos superiores no se han conversado. 
El interior de La oveja degollada fue rodado en un pub llamado The Black Swan —El cisne negro, en idioma inglés en Effingham, cerca de Leatherhead, Surrey. Se agregó una pared falsa para que el lugar pareciera más pequeño. 
El apartamento de Alex se encuentra en Coleherne Road, a la salida de Redcliffe Square cerca de Earls Court. El ataque en la estación de metro fue filmada en la estación Tottenham Court Road del metro de Londres. 
La escena en la jaula de los lobos fue filmada en el Zoológico de Londres y la escena final en el callejón fue filmada en Clink Street, Londres. Hoy el lugar resulta irreconocible debido a las remodelaciones que ha habido en el área. 
Todas las canciones en la película hacen alguna forma de referencia a la luna. Una versión lenta de Blue Moon interpretada por Bobby Vinton se puede escuchar durante la presentación y los títulos de crédito. Moondance de Van Morrison se usa cuando Alex y David tienen relaciones sexuales por primera vez. Cuando David está por convertirse en hombre lobo se escucha Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival. Durante la agonía de la transformación se puede escuchar una versión más cercana a una balada de Blue Moon, interpretada por Sam Cooke y una versión doo wop de la misma interpretada por The Marcels en los créditos del final. Landis no pudo conseguir el permiso para utilizar Moonshadow de Cat Stevens ni de Moonshiner de Bob Dylan; ambos artistas consideraron la película inapropiada para ser asociada a sus canciones. 
En los comentarios incluidos en la versión en DVD David Naughton y Griffin Dunne comentan que desconocen las razones por las que Landis no pudo obtener permiso para utilizar Werewolves of London de Warren Zevon, una canción que hubiera resultado muy apropiada para la película. La dirección musical del filme es de Elmer Berstein. 
En 1997 se estrenó Un hombre lobo americano en París que incluía un reparto de personajes totalmente diferente a su antecesor. Una adaptación para radio fue transmitida por BBC Radio 1 en 1997, escrita y dirigida por Dirk Maggs. Jenny Agutter, Brian Glover y John Woodvine repetieron sus papeles de la enferma Alex Price, el jugador de ajedrez y ahora también agente de policía de East Proctor George Hackett y el doctor Hirsch respectivamente. Los papeles de David y Jack fueron interpretados por Eric Meyers y William Dufris. 
El guión de Dirk Maggs incluyó en la historia que algunos de los habitantes de East Proctor son inmigrantes de Europa del este y que trajeron con ellos la licantropía. También se revela que el hombre lobo que ataca a los protagonistas es Hackett, que había escapado de un asilo donde estaba internado bajo el nombre Larry Talbot (que es el mismo nombre del protagonista de The Wolf Man). 
He leído, aunque no puedo comprobarlo pues he visto una película en VHS que grabé hace muchos años que si esperan a que finalicen los créditos, que una vez terminada la película, podrán leer que "Lycanthrope Films Limited felicita a Diana Spencer y a Su Alteza Real El príncipe Carlos de Inglaterra por su reciente matrimonio". En definitiva una buena historia de terror digna del director del “Thriller” de Michael Jackson que tanto nos encandiló en los ochenta.