jueves, 23 de julio de 2026

La primera de las Dunkerke, la de Ealing




Dunkerque, de Christopher Nolan, fue una de las películas más esperadas de 2017. Supuso para Christopher Nolan una reinvindicación del cine bélico pero introduciendo elelemtynos nuevos como el prescindir de la típica exposición patriótica y el villano personificado, apostando por una experiencia sensorial inmersiva y de supervivencia pura. Para la industria, significó un triunfo técnico rodado en formato IMAX analógico y una audaz estructura narrativa fragmentada en la que se cruzan una tripartición temporal, con 3 perspectivas y duraciones distintas (una semana en tierra, un día en el mar y una hora en el aire) que convergen en un clímax unificado, reducir los diálogos a la mínima expresión y con ello los arquetipos clásicos de personajes para priorizar la atmósfera física por encima de la psicología tradicional y minimizó el uso de CGI, empleando destructores reales, millas de extras y cámaras IMAX pesadas dentro de cabinas de aviones. La historia retrataba una evacuación desesperada ( Operación Dinamo ) donde el triunfo no es abatir al enemigo, sino simple y llanamente seguir con vida; la ausencia del rpstro del enemigo pues omite la aparición de oficiales alemanes en pantalla, convirtiendo al enemigo en una amenaza abstracta, invisible y constante (bombas, torpedos, disparos lejanos) y todo ello con la música de Hans Zimmer actúa como un reloj de cuenta atrás que manipula el tiempo fílmico y asfixia al espectador.

La historia no dejaba de ser la misma y reflejaba lo que había ocurrido hace 77 años, pero que ya había sido llevada al cine en 1958, cuando se estrenó la versión en blanco y negro bajo la dirección de Leslie Norman .

Dunkerque aún permanecía viva en la memoria del público. Sesenta años antes de la épica de Christopher Nolan, John Mills y Richard Attenborough protagonizaron una exitosa reconstrucción de la historia de Dunkerque que arrasó en taquilla e inspiró a The Smiths. para sacar en la portada del sencillo del año 1985  'How Soon Is Now?',  en la que The Smiths mostraba a Sean Barrett rezando en una escena de Dunkerque (1958) que hacía referencia a la  Operation Dynamo que se desarroollará en las playas de la localidad francesa de Dunkerque..




La película de Leslie Norman era una épica dramatización de los estudios Ealing sobre la evacuación de más de 330.000 soldados británicos y franceses de las playas de Dunkerque. Se trata de una producción de carácter coral dirigida por el montador, productor y futuro director de series de televisión Leslie Norman.

El primer crédito importante de Norman fue como supervisor de montaje del clásico drama sobre el arreo de ganado en tiempos de guerra, The Overlanders (1946), protagonizado por Chips Rafferty. De regreso a Gran Bretaña, trabajó en The Life and Adventures of Nicholas Nickleby (1947) y Frieda (1947). 

Después el director produjo entonces uno de los clásicos dramas bélicos británicos de la década de 1950, una historia épica sobre el servicio en un convoy atlántico durante la Segunda Guerra Mundial, The Cruel Sea (1953). 

Para 1955, Leslie Norman dirigía sus propias películas, comenzando con el thriller The Night My Number Came Up (1955), seguido por un drama de personajes ambientado en Australia, The Shiralee (1957), que tuvo una buena acogida; e incluso un drama de ciencia ficción, X the Unknown (1956) y Jungle Fighters (1961). Norman, siempre versátil, se dedicó a la dirección de series de televisión durante las décadas de 1960 y 1970. 

Dunkerque por lo tanto es una película bélica británica basada en hechos reales, en concreto retrata la Operación Dinamo, describiendo minuciosamente los detalles o pormenores de la misma, del como se consigue el rescate masivo de tropas británicas y aliadas atrapadas en Dunkerque en los inicios de la intervención británica durante la Segunda Guerra Mundial. Está protagonizada por John Mills , Richard Attenborough y Bernard Lee. 

La película está basada en las novelas The Big Pick-Up de Elleston Trevor y Dunkirk, coescritas por el teniente coronel Ewan Butler y el mayor J.S. Bradford siendo el guion responsabilidad de David Divine. 

Producido por Michael Balcon para la productora Estudios Ealing fue distribuido por Metro-Goldwyn-Mayer contando con un presupuesto $1.025.000 o £400.000. En el apartado técnico la película contó con la intervención de Paul Beeson en la fotografía, Gordon Stone en el montaje y la música de Malcolm Arnold.

Para Michael Balcon fue "la película más importante en la historia de Ealing", una productora especializada normalmente en la comedia.




Para su desarrolo se localizó a propietarios de pequeñas embarcaciones para la producción y el reparto incluyó oficiales del ejército reales.Se recortaron aproximadamente veinte minutos para el estreno en Estados Unidos. Los populares artistas británicos de music hall de la época de la guerra, Bud Flanagan y Chesney Allen, se interpretan a sí mismos, cantando "We're Going to Hang Out the Washing on the Siegfried Line". 

La película se rodó en exteriores en Francia y en los estudios británicos de MGM. Se utilizaron imágenes de archivo de The Cruel Sea (1953) para mostrar un destructor siendo hundido en el muelle. 

El rodaje comenzó el 29 de abril de 1957. Las secuencias de playa se rodaron en  Camber Sands, cerca de Rye, East Sussex , y el centro de la ciudad de Dunkerque se recreó utilizando parte del puerto de Rye . 


Se construyó temporalmente un puente tipo canal sobre el puerto superior, que conducía al muelle. Fue por este puente que los refugiados y las tropas llegaron al "centro de la ciudad". Varias escenas tienen lugar en este sitio, en particular un plano secuencia que sigue a dos oficiales del ejército británico mientras discuten la situación. Al fondo, el espectador puede distinguir la iglesia de Rye y algunos almacenes antiguos, que aún se conservan, aunque muy restaurados. Uno de los almacenes se utilizó como interior para la "Escena del granero". La granja Tibbs, en Udimore, se utilizó para la escena de los soldados refugiándose en una granja francesa. La escena en la que el puente fue dinamitado al principio de la película tuvo lugar en el río Medway , en Teston Bridge , Teston , en Kent. 

El director Leslie Norman recordó más tarde que la producción de Dunkerque fue tremendamente complicada desde el punto de vista logístico. Sin embargo, se hizo con un presupuesto de 400.000 libras y se mantuvo por debajo del presupuesto... Yo era un chico de una escuela pública que llegó a ser mayor en la guerra, y eso influyó mucho en mi percepción de Dunkerque. No creo que Dunkerque haya sido una derrota; siempre la consideré un esfuerzo muy valiente, pero no una victoria. Las películas de Ealing de la década de 1950 suelen considerarse íntimas y con un humor entrañable. Pero en 1958, Sir Michael Balcon, director del estudio, se propuso demostrar que Gran Bretaña podía producir una película bélica a la altura de las estadounidenses. 




El director que eligió fue Leslie Norman, padre del fallecido Barry Norman. Ambas películas narran la historia de guerra más británica: cómo Gran Bretaña encontró una forma ambigua de victoria en la derrota a manos de los alemanes que avanzaban en Francia. Alrededor de un tercio de millón de hombres, principalmente británicos y franceses, fueron rescatados por mar en el norte de Francia cuando una flotilla de pequeñas embarcaciones cruzó el Canal de la Mancha desde la costa sur de Inglaterra para prestar apoyo a los buques de mayor tamaño. 

Para cuando se rodó la película, los problemas financieros obligaron a Sir Michael a vender los estudios Ealing y trasladarse temporalmente a las instalaciones de MGM en Borehamwood. Poco después, la compañía cerró definitivamente y Dunkerque fue una de las últimas producciones de Ealing. Compañía  y eso que la película hizo una taquilla de  $2.060.000 

Sir Michael Balcon,  el productor, había convencido al Ministerio de Guerra para que prestara a cientos de militares como extras, lo que aún hoy confiere a las escenas de los alrededores de Dunkerque un realismo convincente. "Mires donde mires, había fusiles, uniformes y hombres gritando. 

El joven actor Sean Barrett, quien interpretó al adolescente Frankie, y al que descubrimos en la primera parte de la película se centra en el frente interno, donde el jefe de Frankie, interpretado por Richard Attenborough, es acusado de lucrarse desde los primeros días de la guerra, pero cuando se hace el llamamiento para que pequeñas embarcaciones ayuden a rescatar a las tropas británicas, Attenborough zarpa con Frankie y un periodista interpretado por Bernard Lee.  En una entrevista cercana a 2017 Barrett recordaba como una secuencia fue impresionante en la que las tropas asisten a un servicio religioso en la playa cuando, de repente, aparece un avión alemán y todos se dispersan presas del pánico. «Fue emocionante rodar eso», dice. «Había manchas negras en la arena donde iban a explotar y nos dijeron que, bajo ningún concepto, nos hiciéramos los valientes y las pasáramos por encima. Y todo tenía que salir perfecto para la cámara. Hoy es diferente, ya que se pueden corregir muchas cosas después». "Mi escena más emotiva fue cuando Bernard Lee es ametrallado y muere en la playa. Tenía que reaccionar a algo como 'Me voy, Frankie... por favor, díselo a mi esposa', pero siendo el personaje que era, para mis tomas de reacción Bernard seguía repitiendo la frase como 'Por favor, díselo a mi corredor de apuestas', intentando hacerme llorar. De alguna manera lo superé." 

El mismo actor declaró que "Mi tío estuvo en Dunkerque, así que en 1958 seguía siendo un momento significativo para mucha gente. Es curioso que, tantos años después, un director esté haciendo otra versión de lo sucedido." Y añadi´ço en la entrevista que "Obviamente, el cine ha cambiado, pero en su época, la versión de Ealing fue un gran proyecto. Creo que incluso ahora impresiona a la gente porque las mejores escenas realmente tienen un toque de realidad." 

La banda sonora fue de Malcolm Arnold , lo que puede explicar el hecho de que muchos de sus segmentos suenan muy parecidos a su tema ganador del Premio de la Academia de El puente sobre el río Kwai , realizado el año anterior (1957), o Héroes de Telemark (1965).

En la película John Mills interpreta al cabo "Tubby" Binns , mientras que Richard Attenborough aparece como John Holden y Bernard Lee como Charles Foreman. 




Otros interpretes son Robert Urquhart como el soldado Mike Russell,  Ray Jackson como el soldado Barlow , Ronald Hines como el soldado Miles,  Sean Barrett como Frankie, el aprendiz de Holden. Igualmente aparecen Roland Curram como el soldado Harper, Meredith Edwards como el soldado Dave Bellman.


Michael Bates como el aviador Froome,  Rodney Diak como el aviador Pannet , Michael Shillo como Jouvet, un reportero francés. Eddie Byrne como comandante del Tough's Yard) , Maxine Audley como Diana Foreman, la esposa de Charles, Lionel Jeffries como coronel  y oficial médico superior,  Victor Maddern disfrazado de marinero mercante en un pub  - aunque Maddern fue marinero mercante durante la guerra- Anthony Nicholls como portavoz militar Bud Flanagan y Chesney Allen interpretándose a sí mismos ( Flanagan y Allen ) 

Por último aparecen Kenneth Cope como el teniente Lumpkin ,  Barry Foster interpreta al mensajero que dirige a Tubby a la batería de artillería, Warwick Ashton como sargento mayor de batería, Peter Halliday como batería principal, John Welsh como coronel del estado mayor , Lloyd Lamble como coronel del estado mayor , Cyril Raymond como el general vizconde Gort,  Nicholas Hannen como el vicealmirante Ramsay en Dover,  Patricia Plunkett como Grace Holden, la esposa de John, Michael Gwynn como comandante en Sheerness, Fred Griffiths como Old Sweat , Dan Cressy como Joe,  Christopher Rhodes como sargento en las playas, Harry Landis como el teniente Levy, un médico militar que trabaja en la playa, John Horsley como el padre que oficia misa en la playa francesa, Patrick Allen como sargento en el campo de desfiles.

Sin acreditar aparecen Bernard Cribbins como marinero sediento,  William Squire como capitán de un dragaminas  y Bud Tingwell como sargento en la cocina.

Estamos en 1940, una música de fanfarria de tradición militar compuesta por Malcolm Arnold resuena sobre un rótulo de tipografía elegante con el título del film —Dunkirk— sobre fondos grises y neutros. Después de unos completos créditos del equipo técnico y artístico, la primera secuencia nos sitúa en Francia, en una sala de cine improvisada en alguna población rural. Allí los soldados ingleses contemplan la proyección de un noticiario de los últimos avances en Europa. Es una buena manera de presentar a los personajes de la unidad comandada por el cabo Tubby Binns (John Mills) , un grupo que se quedará en la retaguardia después de ser olvidado por los mandos de su tropa. Comienza para ellos una odisea muy peligrosa hasta llegar a la costa de Dunquerque.Mientras en Gran Bretaña, el periodista inglés Charles Foreman (Bernard Lee )  se esfuerza por advertir a sus complacientes lectores sobre los peligros que suponía el aumento de tropas alemanas en Europa occidental. Arremete contra el Ministerio de Información por ocultar la verdad. 

La mayoría de sus compatriotas, incluido su vecino John Holden (Richard Attenborough ) , se habían dejado llevar por la aparente falta de combates importantes durante la « Guerra de Mentira ». Además Holden se va enriqueciendo con la guerra ya que es propietario de un taller mecánico y, como actividad secundaria rentable, fabrica hebillas de cinturón para el ejército británico . 

Comienza la Batalla de Francia , y los alemanes avanzan rápidamente, atrapando a las fuerzas aliadas a lo largo de la costa del Canal, aunque algunas intervenciones se hacen en suelo belga como la realizada para volar un puente por el teniente Lumpkin (Kenneth Cope, el cabo "Tubby" Binns (John Mills) y un puñado de hombres de la Fuerza Expedicionaria Británica integrada por los soldados Mike Russell (Robert Urquhart) ,  Barlow (Ray Jackson) ,  Miles (Ronald Hines),   Harper (Roland Curram), Dave Bellman ( Meredith Edwards) . Todos ellos regresan tras volar un puente y descubren que su división se ha retirado. 


El teniente habla con un conductor que dejaron atrás, pero ambos mueren en un ataque aéreo de la Luftwaffe antes de que Binns, que tiene los galones de cabo y ha de hacerse cargo de la unidad, y ante de que pueda ser informado de la situación, quedando a cargo de cuatro hombres, los soldados rasos Barlow, Bellman, Fraser y Russell, sin idea de adónde ha ido su unidad. 




El grupo presencia un ataque aéreo contra refugiados y tras el mismo llegan a un campamento de la Real Artillería . El soldado Fraser muere cuando la batería repele a una fuerza de tanques alemana. 

El oficial al mando de la batería ordena a Binns que se dirija al norte con sus hombres y dos rezagados, los soldados rasos Harper y Miles, e intente encontrar su unidad. Justo después de partir, la batería es aniquilada por bombarderos en picado Stuka . 

Mientras tanto, la situación se ha vuelto tan desesperada que el comandante de la BEF, el general Gort, ignora las órdenes de contraatacar y, en cambio, posiciona sus unidades para la evacuación de Dunkerque . 

En Inglaterra, el vicealmirante Ramsay dirige la Operación Dinamo ; el Almirantazgo comienza a requisar todos los barcos civiles adecuados, incluidos los de Foreman y Holden, para navegar a Dunkerque y ayudar a evacuar a las tropas de las playas. 

Los barcos se reúnen en Sheerness . Foreman insiste en llevar él mismo su lancha motora Vanity a Dunkerque, a pesar de las advertencias sobre el peligro. Otros propietarios de barcos siguen su ejemplo. Tras una reticencia inicial, Holden decide llevar también su barco Heron , asistido por su joven aprendiz Frankie (Sean Barrett). 

Binns y sus hombres pasan la noche en una granja abandonada, pero al amanecer llega una unidad alemana; en el tiroteo que se desata, Bellman resulta gravemente herido. Los hombres escapan, pero Binns se ve obligado a dejar atrás a Bellman para que reciba atención médica. 

Más tarde, tras pasar sigilosamente junto a un campamento alemán al amparo de la oscuridad, se topan con un camión de la RAF , tripulado por los aviadores Froome y Pannet, y van con ellos a Dunkerque, donde las tropas aliadas están siendo sometidas a bombardeos y ametrallamientos aéreos constantes . 

Binns y sus hombres logran abordar un barco, pero este es bombardeado al zarpar; se ven obligados a saltar por la borda mientras se hunde. Sus posibilidades de rescate empeoran aún más por la decisión del Almirantazgo de retirar sus destructores . 

Ramsay argumenta en contra de su retirada, y el Almirantazgo accede a regañadientes a enviarlos de vuelta. 

Foreman y Holden transportan a muchos soldados a los buques más grandes, pero el barco de Foreman es hundido por un bombardero, matando a Joe. 

Holden recoge a Foreman. Al no ser posibles las operaciones portuarias, miles de tropas aliadas se reúnen en las playas. 




En el siguiente ataque, Barlow resulta herido y es llevado a un puesto de socorro. El motor del Heron se avería cerca de la playa. Mientras Russell, mecánico de automóviles en la vida civil, realiza las reparaciones, Foreman y Frankie van a tierra para inspeccionar la escena. 




Al día siguiente, durante la misa que se oficia para los soldados , Foreman muere en un ataque aéreo justo cuando Russell completa sus reparaciones, y el grupo de Binns y seis soldados más embarcan. 




Holden zarpa de regreso a casa. En alta mar, el motor se avería de nuevo y el barco deriva hacia el puerto de Calais, en manos alemanas . Afortunadamente, son avistados por un destructor y llevados de vuelta a Inglaterra acabando así la película y la historia que conocemos como la Operación Dinamo y que visto en el 2017 bajo la óptica del "señor" del tiempo, Christopher Nolan. 

El estreno mundial tuvo lugar en el Empire sito en Leicester Square , en Londres, el 20 de marzo de 1958.

La película fue la tercera producción más popular en la taquilla británica en 1958, después de El puente sobre el río Kwai y Los vikingos .

Michael Balcon admitió que la película no tuvo éxito en EE. UU., pero que "tuvo un éxito maravilloso en otras partes del mundo". 

Bosley Crowther, en su reseña para el New York Times , elogió las actuaciones de los protagonistas y del reparto secundario. 

Las críticas posteriores dan opiniones positivas a mixtas sobre la película. Una crítica de "The Movie Scene" elogiaba las actuaciones de los protagonistas y los efectos. 

En Nerdly.co.uk señala que la película tiene "un nivel de autenticidad sorprendentemente veraz, incluso sobre el mal manejo de los eventos por parte de los británicos". 

El crítico Derek Winnert señaló que la película era "larga, ambiciosa, absorbente, inteligente e informativa, y no tan celebrada como debería ser". 

Una reseña de The Spinning Image señaló que "si bien fue un éxito en su época y se convirtió en un clásico de las transmisiones televisivas durante muchos años, aunque es innegable que quedó eclipsada por Dunkerque de Christopher Nolan en 2017, que aplicó técnicas del siglo XXI a una trama de la década de 1940 y fue una de las películas más taquilleras de la década , pero la versión de 1958 tenía una fuerza propia y no debería ser descartada". 

Otro crítico dijo que la película "palidece al lado de la película de Nolan, pero en muchos aspectos, refleja con mayor precisión la actitud británica en el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial y es un buen complemento para ella". 

En Variety "La historia de una derrota que, milagrosamente, se transformó en una victoria definitiva al fortalecer la determinación y la solidaridad de Gran Bretaña, planteó a Michael Balcon y a su equipo numerosos desafíos. Dunkerque es un espléndido casi documental que, sin embargo, no alcanza la magnificencia. " y añade "La película se caracteriza por un tono deliberadamente sobrio, sin heroísmos forzados y con diálogos de una autenticidad casi clínica. En definitiva, es una película absorbente, más que conmovedora. ". 

Hemos de señalar la realidad de la historia y como la fortuna sonrió a los britñanicos, a pesar de los pesares. Lo cierto es que el general Von Kuechler asumió el mando de todas las fuerzas alemanas en Dunkerque. Su plan era simple: lanzaría un ataque total en todo el frente. Extrañamente, ignoró una interceptación de radio que le decía que los británicos estaban abandonando el extremo oriental de la línea para replegarse a Dunkerque. Aunque Churchill había prometido a los franceses que los británicos cubrirían su escape, en tierra fueron los franceses quienes mantuvieron la línea mientras los últimos británicos restantes eran evacuados. Soportando el fuego concentrado de la artillería alemana y el ametrallamiento y las bombas de la Luftwaffe, los franceses se mantuvieron firmes. 

El 2 de junio (el día en que las últimas unidades británicas se embarcaron en los barcos), los franceses comenzaron a retroceder lentamente, y para el 3 de junio los alemanes estaban a unas dos millas (3 km) de Dunkerque. 

La noche del 3 de junio fue la última noche de evacuaciones, y el 4 de junio, los alemanes izaron la esvástica sobre los muelles de los que tantas tropas británicas y francesas habían escapado ante sus narices. 

El Ministerio de Guerra tomó la decisión de evacuar a las fuerzas británicas el 25 de mayo. En los nueve días transcurridos entre el 27 de mayo y el 4 de junio, 338.226 hombres escaparon, incluyendo 139.997 soldados franceses, polacos y belgas, junto con un pequeño número de soldados holandeses, a bordo de 861 buques, de los cuales 243 se hundieron durante la operación. 

El Mando de Cazas británico perdió 106 aviones en combate aéreo sobre Dunkerque, y la Luftwaffe perdió unos 135, algunos de los cuales fueron derribados por la Armada Francesa y la Marina Real Británica. 

Los muelles de Dunkerque estaban demasiado dañados para ser utilizados, pero los diques o malecones Este y Oeste estaban intactos. El capitán William Tennant, a cargo de la evacuación, decidió utilizar las playas y el dique Este para desembarcar los buques. Esta exitosa idea aumentó enormemente el número de tropas que podían embarcarse cada día, y de hecho, en el punto álgido de la operación de rescate, el 31 de mayo, más de 68.000 hombres fueron desembarcados. Los últimos miembros del Ejército Británico partieron el 3 de junio y todos regresaron a Dover. 

Sin embargo, Churchill insistió en regresar a por los franceses, por lo que la Marina Real regresó el 4 de junio para intentar rescatar al mayor número posible de soldados de la retaguardia francesa. Más de 26.000 soldados franceses fueron evacuados ese último día, pero entre 30.000 y 40.000 más se quedaron atrás y se vieron obligados a rendirse a los alemanes. 

Posiblemente he visto la versión restaurada digitalmente como parte del proyecto Coast and Sea del BFI . La pelíocula fue la última película bélica de Ealing. 

Tras haber realizado cortometrajes propagandísticos para el Ministerio de Información, el productor Michael Balcon fundó su propia unidad de cortometrajes, y Young Veteran (1940) , de Alberto Cavalcanti , marcó el estilo docurealista que caracterizaría las películas bélicas de Ealing. 

Con la intención de mostrar a la gente común haciendo su parte (a veces enfrentándose a la incompetencia de la clase alta y los altos mandos), películas como Went the Day Well? (1942), The Foreman Went to France (1942) y San Demetrio London (1943) reforzaron la idea de que todos estaban juntos en esto. En la que sería la penúltima producción del estudio, Balcon buscó recuperar ese sentido de unidad reavivando el espíritu de Dunkerque. 

Lo cierto es que el drama inherente a toda película bélica se basa en el realismo documental. Evitando el triunfalismo patriótico que había empañado muchos relatos de hazañas bélicas, Balcon se apegó a la fórmula de Ealing, que tan buenos resultados le había dado en El mar cruel (1953). 

Leslie Norman había producido esta epopeya naval, y su familiaridad con la mentalidad marítima garantiza que las secuencias de los «barcos pequeños» se presenten con una sobriedad férrea. Como antiguo montador, Norman también conocía el valor de un montaje explicativo, y Gordon Stone hace un uso elocuente de imágenes de noticiarios, mapas animados y reconstrucciones de estudio para establecer y desmantelar la atmósfera de complacencia doméstica y reforzar la sensación de peligro, caos y confusión en la playa. El sonido y la imagen se combinan con un efecto devastador. 

Muchos de los espectadores en 1958 habían vivido la guerra, y el sonido de los bombardeos de la Luftwaffe les resultaba demasiado familiar. El supervisor de sonido Stephen Dalby capta el aterrador silbido de los Stukas mientras se lanzan en picado para ametrallar a los refugiados franceses, los puestos de artillería de la BEF (Fuerza Expedicionaria Británica) y los soldados atrapados en las dunas. Pero los silencios que siguen son igual de sobrecogedores, pues invariablemente señalan un respiro temporal. 

Norman Leslie  transmitió esta sensación de impotencia y ansiedad alternando entre las tomas panorámicas de Paul Beeson de las columnas en retirada que avanzan hacia los barcos que esperan y primeros planos de rostros de hombres comunes que luchan por controlar sus emociones mientras esperan como presas fáciles. Nada de heroísmo exagerado, solo una caracterización creíble. 

El guion de David Divine y WP Lipscomb fue adaptado de dos novelas: The Big Pick-up de Elleston Trevor y Dunkirk de los veteranos de la Fuerza Expedicionaria Británica , el teniente coronel Ewan Butler y el mayor J. Selby Bradford. 

Trevor aportó la historia de la unidad destacada liderada por el cabo 'Tubby' Binns (John Mills), cuya reticencia a asumir el mando contrasta con la indiferencia del recién estrenado padre y próspero contratista de guerra John Holden (Richard Attenborough), y la profunda desilusión del escéptico periodista Charles Foreman ( Bernard Lee ). La insistencia de este último en capitanear su propio barco a través del Canal de la Mancha avergüenza a Holden, quien se ve obligado a seguir su ejemplo. 

Procedentes de distintos rincones del país y de las distintas clases sociales, los personajes secundarios refuerzan los temas del resentimiento y el alivio que supone retirarse para luchar otro día. Se otorga la misma importancia a los errores y al coraje. Como reflejo del cinismo nacional posterior a la crisis de Suez a finales de la década de 1950, este relato del milagro poco glorioso que redujo la brecha bélica entre civiles y militares modera la celebración de la infatigabilidad que salvó a la Fuerza Expedicionaria Británica (tras menos de un mes en suelo continental) con una crítica juiciosa de la indecisión del gobierno, la ofuscación del Ministerio del Interior y la ineptitud militar. El rechazo a la política de apaciguamiento explica la frustración de Foreman ante la incapacidad de Gran Bretaña para rearmarse frente a la creciente agresión nazi, mientras que las relaciones anglo-francesas se tensan por la ineficacia de la Línea Sigfrido. Asimismo, un soldado herido se enfrenta a un supuesto especulador, mientras que muchos en Inglaterra se dejan llevar por una falsa sensación de seguridad bélica. Sin embargo, una vez que el combate se intensifica, la ingenuidad estratégica fuerza una retirada que se convierte en un desastre por falta de liderazgo. Finalmente, se evitó la catástrofe, pero, al parecer, más por suerte que por criterio.




La película está narrada con dos acciones paralelas que suceden alternativamente. La primera en el campo de batalla francés. La segunda con la formación de una fuerza naval civil, compuesta por yates, pesqueros y naves de recreo de los habitantes cercanos al Canal. En Francvia vemos las aventuras y desventuras de este grupo de hpombres, mientras que en Gran Bretaña el tono es propio de un drama costumbrista con críticas veladas hacia la neutralidad, el estraperlo y la cobardía, pero se hace sin buscar propagando ni ridiculizar al enemigo aino que se apuesta por un discurso más colectivo que individual, más social que heroico. Por supuesto con el elogio tanto a las víctimas, como a los ejércitos aliados y a los civiles que se implicaron en el salvamento con ayuda de sus embarcaciones. 

La película se aleja de la propaganda triunfalista clásica al dar voz a las dudas, la vulnerabilidad y el desconcierto de los hombres corrientes frente a la derrota; ilustra cómo la tragedia impulsó a una sociedad a superar la apatía inicial para colaborar en una causa común de rescate y supervivencia, centrándose en la humanidad de los afectados mostrando cómo personas comunes y corrientes, tanto soldados rasos como civiles en el frente interno, superan el miedo para cumplir con un deber colectivo, refleja la unión y el apoyo mutuo entre compañeros de milicia y ciudadanos para salir adelante en momentos de extrema desesperanza ; y presenta el sufrimiento y la empatía de forma medida y honesta, huyendo del dramatismo artificial o la glorificación gratuita del combate

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