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miércoles, 27 de noviembre de 2024

El fantasma de la ópera



Magnífica versión del clásico en este caso del año 1943 dirigido por Arthur Lubin, responsable que fue de entre otras , “Pasos en la niebla” (1955) una joya del cine de terror victoriano interpretada por Stewart Granger y Jean Simmons que continua con los parámetros estéticos de esta o la vistosa y entretenida Alí Babá y los 40 ladrones, con la bella María Montez, y que contó como asistente con Charles Gould y que cuenta como protagonista absoluto con Claude Rains. 

El contenido de la misma es el consabido un compositor un ingenuo , romántico y veterano violinista que es explotado y expoliado de su obra al sentirse humillado ataca a su jefe y la respuesta por parte de una de las compañeras del jefe es echarle ácido en el rostro quedando desfigurado de por vida. 

Dado por muerto se ocultará en los subterráneos de la ópera de París y raptará a la joven cantante de la que se siente enamorado y a la que pretende convertir en una prima donna. 

Esta versión de lubin obtuvo un Óscar la mejor fotografía (Color) (Hal Mohr, W. Howard Greene) y a la mejor dirección artística (Color) (John B. Goodman, Alexander Golitzen, Russell A. Gausman, Ira S. Webb). Fue igualmente nominada a la Mejor banda sonora (Edward Ward) y al Mejor sonido (Bernard B. Brown). 

La película contó además con la presencia de Nelson Eddy, Susanna Foster, Edgar Barrier, Leo Carrillo, Jane Farrar y Gladys Blake, junto a J. Edward Brovberg.

Reconozco que me ha llamado la atención esta versión por su carácter clásico en el sentido musical del término y brillante en el sentido del dominio del cole Technicolor realizado para la Universal pictures que contó como productor con George Waggner. Es la única película de terror de Universal Studios que ha ganado un Óscar. Aunque no se la considera la versión más clásica que estos estudios cinematográficos han realizado de El fantasma de la Ópera, alguna veces aparece en las listas de películas de terror de Universal Studios porque la versión de 1925 de Rupert Julian, con Lon Chaney es de dominio público. 

La película se basa en el clásico escrito por Gastón Leroux aunque es una versión muy libre de la novela homónima publicada en 1910 y de la película de 1925, aunque aquí es una adaptación de Jon Jacob que sigue el guion escrito por Eric Taylor y Samuel Hoffenstein. 

La historia original se revisó completamente y no hubo ningún intento de rodar la secuencia del baile de máscaras; aunque la famosa caída de la gran lámpara de araña se recreó de forma grandiosa con elaborados equipos de filmación por parte de los directores de fotografía que fueron Hal Mohr y W. Howard Greene. 

Los directores artísticos fueron Young B Goodman y Alexander Golitzen. En una película tan musical como esta destaca el papel que muestra Bernard B Johnson, que contó con la ayuda del técnico Joe Lapis y del trabajo en los decorados de R.A. Gausman e Ira S. Webb, decorados que son los reutilizados , al menos en su escenario, construido para la película de 1925, que era una réplica del interior de la Ópera de París. 

Aparte de los escenarios, esta versión de El fantasma de la ópera tiene poco que ver con la anterior. Es importante es esto último también lo fue el vestuario bajo la dirección de Vera West, el papel del montador que correspondió a Russell Schoengarth. 

Edward Ward fue el responsable de la dirección musical, quedando la secuencias de la ópera dirigidas por Lester Horton y William von Wymetal, siendo la dirección coral de William Tyroler y la orquestación dejaron a Zweifel junto a Schutt. 




La historia comienza con una ópera, Marta, de Federico Flotow. Vemos en el foso de la orquesta a un violinista Erique Claudin (Claude Rains) al que se le ve embelesado con su violín y con la actuación de la soprano titular, Christine Dubois  (Susanna Foster ) que aparece cantando un dúo con un joven barítono, Anatole Garron ( Nelson Eddy) que parece, al igual que el veterano violinista, sentir algo por la artista con la que canta. 

Mientras cantan son observados por un recién llegado. Se trata de Raoul Dubert (Edgar Barrier), un inspector de policía, igualmente enamorado de Christine, que desea que ella deje el mundo del espectáculo. 

La ópera resulta un éxito absoluto, aunque no parar todos ya que Erique Claudin  es llamado tras la actuación y despedido por el director de la Ópera de París cuando se descubre que está perdiendo el movimiento de los dedos de la mano izquierda. 

El director de la orquesta asume que Claudin tiene medios económicos suficientes para vivir después de 20 años tocando con la afamada orquesta. Pero ignora que ha estado pagando de forma anónima las lecciones de canto Christine Dubois, la joven soprano de la que está enamorado. 

En un intento desesperado por ganar dinero, Claudin ha envido un concierto de piano, que ha escrito, para su publicación. 

Cuando pasa el tiempo y no obtiene ninguna respuesta, Claudin se presenta en la casa de los editores, Pleyel & Desjardins, para averiguar lo que ocurre. Nadie sabe nada o nadie le importa. Claudin insiste; Maurice Pleyel le dice que se vaya con malas maneras. 

Sin embargo, antes de salir empieza a oírse una música que viene de la habitación contigua, Claudin se asombra y reconoce su concierto. Convencido de que Pléyel pretende robárselo, le estrangula. 

Justo cuando deja el cuerpo de Pleyel en el suelo, aparece la asistente del editor, Georgette, y le lanza ácido en la cara. Entre quejidos y lamentos, alcanza la puerta y sale a toda prisa refugiándose tras la huída en las alcantarillas de la ciudad.

La policía empieza a buscarle por el asesinato; Claudin que ha huído por las cloacas, llega a la Ópera y se apropia de una máscara del vestuario para tapar su cara desfigurada. 

Paralelamente, el inspector Raoul Dubert (Edgar Barrier) quiere que Christine deje el canto y se case con él. Pero el famoso barítono Anatole Garron (Nelson Eddy) intenta enamorar a Christine. Christine considera a los dos buenos amigos pero no muestra abiertamente su amor. 

Durante una representación de la ópera Amore et Gloire, Claudin echa un narcótico en un vaso de vino para la prima donna Biancarolli (Jane Farrar ) , que lo bebe y no puede actuar. El director pone a Christine sustituyéndola y deslumbra a la audiencia con su canto. 

Por su parte, Biancarolli sospecha que Garron y Christine están detrás del episodio del narcótico; así ordena al inspector Dubert que los arreste. Pero no es posible por falta de pruebas. 

Entonces Biancarolli ofrece olvidar todo el asunto si la actuación de Christine no aparece en la prensa. Se aceptan estas condiciones a regañadientes con gran consternación de Christine y Garron. 

La noche siguiente, Claudin entra en el camerino de Biancarolli y la asesina. Como consecuencia, se cierra la Ópera. 

Al cabo del tiempo, los propietarios de la Ópera reciben una nota solicitando que Christine sustituya a Biancarolli. 

Para atrapar a Claudin, Dubert, que se da cuenta de quién es el fantasma, está planeando no dejar cantar a Christine durante la representación de la ópera rusa  Le prince masqué du Caucase (“El príncipe enmascarado del Cáucaso”) para sacar a Claudin a la luz, mientras que Garron planea que el propio Liszt (Fritz Leiber ) toque el concierto después de la representación. 




Pero Claudin estrangula a uno de los hombres de Dubert y se dirige a la cúpula del edificio. Descuelga la lámpara de araña sobre el público. Al caer, cunde el pánico. 




Mientras todos huyen, Claudin se lleva a Christine a los sótanos; le dice que la quiere y que podrá cantar cuanto quiera, pero solo para él. 


Sin embargo, Christine no reconoce a Claudin, le da miedo. Dubert, Garron y la policía les siguen por las profundidades del edificio. Cuando Claudin y Christine llegan a su guarida escuchan a Liszt y la orquesta tocando el concierto de Claudin. 

Claudin les acompaña con el piano y Christine se da cuenta de que el concierto está escrito alrededor de una nana de su infancia. Dubert y Garron oyen tocar a Claudin y se guían por el sonido. Lleno de alegría, Claudin pide a Christine que cante. Mientras Claudin está distraído con la música, Christine se acerca sigilosamente, le arranca la máscara y ve su cara desfigurada por el ácido. 

Entonces llegan Dubert y Garron. Claudin coge una espada para defenderse. El inspector dispara su arma, Garron le hace desviar la puntería y el disparo llega al techo que se desploma sobre Claudin, mientras el resto escapa. 

Por último, Dubert y Garron piden a Christine que elija. Les sorprende eligiendo seguir su carrera de cantante sin casarse con ninguno de los dos, acabando siendo dos buenos amigos. 

Universal Studios primero anunció una versión de «El fantasma de la ópera» en 1935. Esa versión estaría ambientada en el París del momento y el «El fantasma» sería un herido psíquico de la Primera guerra mundial. El guion estuvo merodeando hasta 1941, cuando Henry Koster fue nombrado director. 

Koster descartó el primer guion se imaginó una nueva versión en que «El fantasma» era el padre de Christine. El productor, George Waggner, despidió a Koster y lo remplazó con Arthur Lubin.




Cesar Romero, Boris Karloff, Feodor Chaliapin, Charles Laughton y Broderick Crawford fueron considerados como posibles fantasma en algún momento de la producción, antes de que le ofreciera el papel a Claude Rains para protagonizar este musical melodramático. 



miércoles, 3 de octubre de 2018

Alí Baba, los 40 ladrones y María Montez


Guillermo Cabrera Infante es, en gran medida , el responsable que yo haya vuelto a ver esta película. Me imagino que ya la vi de muy pequeño. Fue emitida en un lustroso blanco y negro en televisión española allá por la navidad de 1969. Pero en todo caso - creo - que apenas puedo tener recuerdos de la misma, aunque extraña no me ha resultado. Es una típica película de aventuras de acción inagotable. Pero no, insisto, apenas la recuerdo o, mejor dicho, es probable que me empeñe en recordarla. 

Con todo el responsable fue la lectura del que fuera Premio Cervantes en el año 1997. Un par de años más tarde me estaba firmando su lubro Cine o sardina en la feria del libro . Fallecía en 2005. Insisto el responsable de haber visto Alí Babá y los 40 ladrones fue el escritor cubano y la participación en la película de María Montez. 

Precisamente en el libro mencionado tiene un capítulo denominado Latino y ladinos en Hollywood", y entre oros muchos actores y actrices que desarrollaron su carrera en este barrio angelino hablaba de dominicana María Montez. Decía de ella el cubano que " Nadie es capaz de creer ahora lo que lo lejos que llegó María..." Y prosigue diciendo "No era una mala actriz, era una actriz pésima (...) No cantaba , no bailaba . Era de hecho esa zona de desastres que declaran un territorio después que pasa un huracán. Sin embargo, demostrando que el amor en el cine no es sólo ciego sino sordo, tuvo millones de fans feroces que atacaban a cualquiera que siquiera dijera "Pues yo no se que le encuentran". Y proseguía el cubano narrando que María Montez " cuyo verdadero nombre era África Vidal de Santos Siles - aunque he leído que también podría ser María África Gracia Vidal- y era hija de un cónsul español en la República Dominicana (...) era la reina de esa tierra que se inventó Hollywood, Exótica. Y efectivamente, exótico es un calificativo que es acorde con la película que he visto. 

En términos parecidos se refiere Terenci Moix, aunque éste junto al exotismo contextualiza más el cine en el que ella intervino, el realizado principalmente entre los años de la segunda guerra mundial, y lo llama escapismo en tiempos de guerra. 

En este caso el escritor catalán señalaba que este periodo de tiempo que hay entre el inicio de la segunda guerra mundial y el fin de la misma se caracteriza por una "avalancha de títulos de ambiente oriental" . 

Tanto es así que el escritor barcelonés hablaba de un auténtico "filón de Alá". Este rebrote del cine oriental, que vive un nuevo renacimiento parecido al que hubo en su momento en los años 20 "a partir de los jeques de Valentino" presentaba ahora otras caracteristicas. Entre ellas la explotación del Technicolor y la sustitución del apecto romántico por un tono más aventuresco como reflejo de lo que estaban viviendo los combatientes. Terenci Moix señala como los títulos de este periodo llegaron a España una vez acabado el conflicto por lo que Montez y su sustituta, Yvonne de Carlo, sociológicamente se convirtieron en "las grandes iniciadores de sexualidades precoces". 

La película forma parte de las series de cuentos "exóticos" lanzados por Universal Pictures durante los años de guerra en la que se incluyen otros títulos incluyen como Arabian Nights, White Savage y Cobra Woman. 

Si hay una productora que apostara por este tipo de productos esta fue la Universal. Cuando esta "major" descubrió "el filón de Alá" tardó muchos años en soltarlo. Y todavía a mediados de los cincuenta presentando en pantalla nuevas odaliscas (Maureen O´Hara, Arlene Dahl o Rhonda Fleming) que compartían pantalla con los jóvenes Rock Hudson o Tony Curtis. 

Así que lo que hoy son joyas del cine de serie B, las de esos años 40, rebosan de elementos tales como el movimiento, la acción sin parar, pero también de una absoluta ingenuidad presentados bajo la belleza visual y colorista del Technicolor. 

El resultado serán película hechas en muchos casos por grandes directores que cuentan con grandes guionistas - pensemos en "La reina de Cobra" dirigida por Robert Siodmak y con guión de un futuro directo , Richard Brooks, con la Montez de protagonista-. Respondían a una idea básica: héroe, heroína y villano, a los que se unían las figuras del pícaro y el bromista en algunos casos papeles que asumían , como en esta película, Turhan Bey y Andy Devine, respectivamente. Su la heroína era María Montez, el príncipe consorte del Technicolor será Jon Hall. Entre uno y otro, como pareja, realizarán cinco películas. Siendo la primera "La Salvaje blanca" y la segunda la que aquí nos trae. 

Al igual que otras el esquema era invariable: bondadosos , sabios y honorables sultanes son embaucados por visires perversos. En esa historia se intercalan princesas obligadas a desposarse, príncipes encubiertos que se hacen pasar por ladrones, damas que traicionaban a sus señoras, criados que saben como sortearlo todo, así como los "rescates en el último minuto". Todo ello se ofrecía en una estética "kitsch" con bailes, galas, torturas imaginativas, palacios de cartón piedra. 

Algo similar a estos extremos nos encontramos con Ali Baba and the Forty Thieves , una película de aventuras del año 1944 dirigida por Arthur Lubin. Lubin era un responsable de muchos filmes de Abbott y Costello y de la serie de la mula Francis. Fue además productor y actor cinematográfico , y la primera persona que contrató al gran Clint Eastwood. 

Lubin, inicialmente centrado en melodramas, se encontraba ya en junio de 1932 en Hollywood trabajando para William Le Baron. Allí empezó a dirigir Little Theatre y cine para compañías de bajo presupuesto como Monogram Pictures y Republic Pictures. 

A partir del 15 de abril de 1936, Lubin fue contratado por Universal. Con sus comedias para los humoristas la revista Variety nombró a Lubin el director de Hollywood de mayor éxito commercial de 1941. 

De todas las películas de Lubin, la de mayor recaudación fue El fantasma de la ópera (1943), pasando al año siguiente a dirigir Ali Baba and the Forty Thieves (1944) 

Como ocurría en ese periodo oriental que vive Hollywood y especialmente sus estadios de la Universal, la película pretendían su filiación del libro Las mil y una noches, pero su historia se aparta mucho de la original e incluye un acontecimiento histórico real. La razón por la que la trama del cuento de hadas no se usó para la película puede haber tenido algo que ver con el hecho de que en el cuento de hadas original, hay unos 42 asesinatos; y aparte del número de hombre de Alí Babá se conserva la historia de introducirlos en barriles de aceite que no vino. El personaje eral es la presencia en el filme de Hulagu Khan , del hermano de Kublai Khan, el conquistador de Asia, y el líder mongol que conquistó Irán y la ciudad de Bagdad. 

Como ya he dicho la película no sigue la trama de la historia original. Se trata de una producción de Paul Malvern para la Universal con guión de Edmund L. Hartmann y música de J. Keirn Brennan y canciones de Edward Ward. La fotografía en una luminoso technicolor es de W. Howard Greene y George Robinson y el montaje de Russell F. Schoengarth. 

Los protagonistas son Maria Montez como Amara, Jon Hall como Alí Babá, Turhan Bey como Jamiel, Andy Devine como Abdullah, Kurt Katch como Hulagu Khan y Frank Puglia como el Príncipe Cassim. Junto a ellos aparecen Fortunio Bonanova como el Viejo Babá, Moroni Olsen como el Califa Hassan, Ramsay Ames como Nalu, Chris-Pin Martin como el ladrón gordo, Scotty Beckett como Alí Babá niño, Yvette Duguay como Amara niña, Noel Cravat como un Capitán mongol, Jimmy Conlin como el pequeño ladrón y Harry Cording como Mahmoud. 

La historia comienza justo después de la exitosa conquista mongola de Bagdad por Hulagu (Kurt Katch). El califa Hassan (Moroni Olsen) ha escapado de la ciudad y junto con su joven hijo Ali (Scotty Beckett), se preparan para reagrupar a sus tropas. Ambos cuentan con la cobertura y protección del príncipe Cassin que los refugia en su casa. 

Durante su estancia en la mansión del príncipe Cassim (Frank Puglia), unos niños, el hijo del califa , Ali , y la hija de Cassin, Amara (Yvette Duguay) por temor a no volver a verse, hacen un pacto de sangre y de fidelidad para el futuro. Mientras llega el califa y cuando se prepara para salir, Cassim lo detiene en el último momento. 

Esto, sin embargo, es el inicio de una emboscada tendida por los mongoles, a quien el príncipe como traidor que era le ha jurado lealtad. En el enfrentamiento el califa y su séquito son masacrados, y sólo escapa Ali, que se protege en el río. Por este medio escapa.

Solo y perdido en el desierto, lleva a un acantilado rocoso y , de repente, este se abre en la montaña y ve a un grupo de jinetes de una cueva oculta que se cierra con un "Ciérrate Sésamo". El intenta entrar pero no puede , pero diciendo la frase ("Ábrete Sésamo!"), la puerta se abre y entra en la cueva y la encuentra llena de tesoros. 

A su regreso, los 40 ladrones dirigidos por Babá (Fortunio Bonanova ) encuentran al niño dormido en su escondite. Al enterarse de que él es el hijo del califa, e impresionados por su coraje y determinación, los ladrones le permiten quedarse, y su líder, el viejo Baba (Fortunio Bonanova), lo adopta como su hijo, llamándole el pequeño Babá, aunque el prefiere su nombre, Ali, Ali Baba. 

Diez años más tarde, la banda de ladrones se había convertido en un grupo de combatientes de resistencia a los mongoles, asaltando a sus tropas y sus caravanas . Un día, se enteran de una caravana que lleva a la nueva esposa de Khan a Bagdad, lo que parece ser una presa rica, porque aparentemente está débilmente protegida. 

Ahora Ali (Jon Hall),un hombre adulto, decide asaltar la caravana, acompañado únicamente de uno de los suyos. No obstante sospecha y decide explorar la primera caravana, junto con su 'niñero' Abdullah (Andy Devine). 

Antes de que ellos lleguen , vemos que la novia es Amara (Maria Montez), la hija de Cassim, que se va a casar con el Khan a fin de consolidar la relación de Cassim con los mongoles. Mientras tanto, Amara, asfixiada por el calor del desierto, decide tomar un baño en el oasis, donde se encuentra con Ali (sin reconocerse el uno al otro). Teniéndola a ella como una simple sirvienta y haciéndose pasar por un viajero, le pregunta acerca de la caravana, y luego, sobre sí misma. 

Pero resulta que la caravana esta fuertemente custodiada, Ali es emboscado y capturado, mientras que Abdullah escapa. Al enterarse de que la "criada" es la novia del Khan, Ali la maldice por su supuesta traición. 

Herida por sus palabras y en medio de una creciente admiración por él y por su causa, le pide a su criado y guardaespaldas, Jamiel (Turhan Bey), que le de a Ali un poco de agua para el viaje en un carromato que le sirve de prisión. 

En Bagdad, Ali es presentado al Khan, a pesar de que no es reconocido como el líder de los 40 ladrones, y atado a una picota en la plaza del palacio para ser ejecutado públicamente al día siguiente. Cassim lo visita en privado y descubre que lleva colgando un amuleto propio de la familia califal. Tras eso se da cuenta de que la verdadera identidad de Ali, pero lo mantiene el secreto. 

Poco después, los ladrones montan un rescate, pero el Viejo Baba durante el asalto es herido de muerte; Amara, que fue a ver a Ali para aclarar el malentendido entre ellos, es secuestrada, y Jamiel corta personalmente las ataduras de Ali soltándolo. 

Los ladrones se refugian en su cueva. Al día siguiente, los ladrones capturan a Jamiel, quien los estaba siguiendo. Ali lo reconoce como un amigo, y Jamiel, le jura lealtad a Alí Babá, y se le asigna como misión la de espía en el palacio. 

Una vez enterrado su jefe, su primera tarea es entregar una nota de rescate para el Khan: a cambio entregarán a su prometida a Hulagu Khan y que éste entregue al traidor Cassim. La nota llega en forma de papel lanzada por los cuchillos habilidosos de Jamiel. 

Los ladrones penetran en el palacio de Cassim para esperar la llegada del traidor. Cuando Amara entra en el jardín, Ali la reconoce como su amor perdido, y sus sentimientos hacía ella despiertan de nuevo. 

Ante esta nueva situación, decide ponerla en libertad sin esperar a su padre. Sin embargo, esto despierta la ira de su banda, pero todavía siguen siendo leales a él. 

Cuando Amara regresa a Bagdad, su padre le confiesa la verdadera identidad de Ali a ella y al Khan. Hulagu Khan decide celebrar la boda de inmediato; Amara se niega, pero su padre aparentar ser torturado por ello ante sus ojos (en realidad, una treta) lo que le obliga a darle el si al Khan. 

Ante las nuevas circunstancias, Jamiel contacta con Ali, quien decide liberar a su amada y con el fin de llegar al palacio desapercibido, elabora un plan para hacerse pasar por un mercader de Basora. 

Como regalo para la boda aparenta llevar cuarenta frascos enormes de aceite como regalo de bodas. Jamiel vuelve al palacio para contarle el plan Amara, pero capturan a uno de sus sirvientes domésticas que era la persona que le estaba pasando la información a Cassin. Cassim y Khan, sabedor por otro lado del plan deciden darle la bienvenida a Ali en una manera apropiada. 

El día de la boda, Ali aparece como el comerciante del sur que lleva sus ofrendas y es admitido en calidad de invitado. Durante un interludio, aparecen unos bailarines Tártaros portadores de espada que, en primer lugar, bailan y realizan su rutina y de repente clavan sus espadas en las jarrones ante la mirada atónita de Alí Babá. 

Sin embargo, los frascos contienen sólo arena, ya que al ser descubierto el plan original, Alí había decidió hacer algunos cambios: la mayoría de los ladrones han llegado disfrazados entre la multitud, y algunos otros fueron escondidos en tarros que no fueron llevados ante el Khan. 

Hulagu Khan ante la vergüenza mata Cassim por su fracaso en la ejecución de Alí, pero luego Jamiel ordena a la rebelión mediante el lanzamiento de los cuchillos sobre los guardias que detienen a Ali . Mientras que los ladrones atacan a los guardias del palacio, él y Amara abren las puertas a la turba, quienes toman por asalto y dominan a los mongoles. 

Hulagu Khan es asesinado por Abdullah, mientras éste se preparaba para terminar con Ali, y como un signo de victoria Jamiel se sube a la torre más alta e iza la bandera verde ¿Arabia? acabando así la película. 

La película se rodó entre el 28 de junio y agosto de 1943 en exteriores de Coral Pink Sand Dunes en el área de Kanab en Utah y en el Red Rock Canyon State Park en Cantil, California. También se rodó en decorados y plató de la Universal. 

Esta producción de Paul Malvern,tuvo su estreno el 14 de enero de 1944, llegando a España una vez acabada la guerra y siendo estrenada en televisión en 1969. 

Es , simple y llanamente un filme de evasión o escapismo tan propios de los que se rodaron en aquellos momentos de guerra. Se suman a otras obras y películas del momento , unas de la Universal y otras de la Paramount entre cuyos títulos están igualmente los ya citados "Las mil y una noches" (1942) "La reina de Cobra" (1944), etc. 

Aprovecha el tirón popular de María Montez, que en 1944 rueda 4 películas. Señalar que el papel de Jamiel estaba destinado a ser interpretado por Sabu . Sin embargo, cuando entró en el ejército, el papel fue asumido por Turhan Bey . 

El film se sirve como muestra perfecta del costoso technicolor, que da brillo y espectacularidad al relato. He leído que en la narración pudiera subyacer lo que estaba ocurriendo en algunos países de Europa: ocupación alemana de Europa, régimen despótico nazi, líder tiránico que se considera amo del mundo, colaboracionistas, etc. El negro de los mongoles es el de las SS, el rojo y blanco de los que luchan por la libertad son los de la bandera americana, las frecuentes combinaciones de azul, blanco y rojo evocan los ideales de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución francesa. Bueno, es una teoría. 

Como en muchas de estas obras hay una estética que se mueve entre lo "kitsch" de falsas apariencias en los palacios y elementos de interior y lo "camp" con el gusto por la ostentación en los ropajes, joyas , bailes , etc... 

Como no podía faltar y respondiendo a lo comentado en líneas superiores el papel de Abdullah interpretado por un clásico en este tipo de papeles como Andy Devine es el de contrapunto humorístico con sus compañeros, con su protegido . 

A esto se suma una actividad frenéticas de los ladrones cuando avanzan a toda velocidad a caballo levantado sus espadas y casi siempre acompañadas de una banda sonora de la que fue responsable de Edward Ward ("Copacabana", 1943), a las que, en ocasiones, se suman las canciones cantadas por los ladrones con sus melodías de tono épico o triunfales (en el caso de los ladrones) y algo más dramáticas (en el caso de los mongoles). 

Eso sí unos de los aspecto más brillantes de la película es su fotografía en Technicolor, marca de la casa y la que la Universal Pictures fue pionera en explotar el technicolor con sus colores intensos, en ciudades de cartón piedra de escenarios orientales. 

En cuanto a la forma decir que estamos ante la obra de uno de los eficaces cineastas del momento, un director de la industria más auténtica de Hollywood, atrevido en sus escenas, con buenos travellings con efectos especiales artesanales.

Estamos ante una película entretenida, de indudable valor que sirve para documental una época y un estilo de hacer cine en lo que no importa el fondo pero sí la forma y lo que se quiere es que el espectador disfrute, se evada, huya de la realidad , se refugie en los desiertos de Arabia o de Iraq, en historias entretenidas, pseudoliterias y pseudohistóricas ya que , simple y llanamente, esto era cine. 

Para acabar diré que he visto la película por ver o recordar (por que verla ya la había visto) a María Montez, pero también tengo que decir que recordaba el terrible final de la actriz, tan diferente al de sus películas, en las que como esta acababa abrazada pudorosamente a su compañero de reparto habitual , a John Hall. En este caso Cabrera Infante afirma que "María Montez, en el mejor tradición creada por Lupe Vélez, feneció en el baño, escaldada en la bañera de agua hirviente. La "Reina del Technicolor" como llegaron a llamarla, murió a los 36 años". Y concluye diciendo el escritor: "Algunas actrices simplemente no debían declarar su edad". 

Con todo, y para puntualizar también he leído que la actriz , que efectivamente murió a los 39 años de edad, el 7 de septiembre de 1951, aparentemente debido a un ataque al corazón y fue encontrada ahogada en el baño de su residencia en Suresnes. Está enterrada en el Cementerio de Montparnasse. Que la tierra le sea leve.