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sábado, 25 de marzo de 2023

La ciudad desnuda



Primera película que he visto del guionista, escritor, actor y director de cine estadounidense de Connecticut , pero ascendencia judío-ruso y que yo creía que era francés, Jules Dassin. Y es cierto que vivirá en Francia, pero condicionado por ser perseguido por el Comité de Actividades Antiamericanas. Y también es cierto que en la década de los años treinta fue militante de izquierda, pero en 1939, tras la firma del pacto germano-soviético, hecho que le hizo abandonar su afiliación de izquierdas. Fue a partir de 1940, cuando dejó Nueva York y comenzó a trabajar en Hollywood en calidad de ayudante de dirección de Alfred Hitchcock en un par de películas una de ellas" matrimonio original" (Me & Mes Smith, 1941).


Dassin procedía del teatro experimental en su vertiente más politizada y, como otros muchos de su generación, pasó por el aprendizaje de la radio donde consiguió run gran gran resonancia con una adaptación del cuento de Gogol "El abrigo". 

Un año más tarde debutó como realizador, e hizo varias películas para la Metro y sobre la época, como El agente nazi y Reunión en Francia. Más autónomo es su film inspirado en una historia de Oscar Wilde, El fantasma de Canterville. Pero lo mejor estaba por llegar cuando se suma al género del cine negro en los que los protagonistas son gánsteres y policías una vez terminada la guerra. Esto coincide con su asociación con el productor Mark Hellinger, que marcó el punto culminante de su carrera. De esta época son sus títulos Fuerza bruta (Brute Force, 1947), La ciudad desnuda (The Naked City, 1948), que es al tiempo un documental sobre Nueva York, y Mercado de ladrones (Thieves' Highway, 1949). Son películas de gran valor visual realizadas en un tono realista, , ,   incisivo, incluso violento. Sí excede los límites del cine negro para alcanzar un tono épico. 

En 1950, una vez sale de su país tras entrar su caso en el Comité de Actividades Antiamericanas, Dassin rodó en Londres Noche en la ciudad con el actor Richard Widmark en el papel principal; y en Francia, bajo el nombre de Jules Dassin, las películas Rififi (Du rififi chez les hommes, 1954) - premiada al mejor director en Cannes- y Nunca en domingo (1960), película que fue nominada a dos Oscar , dirección y giuión original. 

Lo cierto es que ya a finales de los 50 se acerca a la cultura griega cuando rueda El que debe morir (Celui qui doit mourir, 1956), según la novela Cristo nuevamente crucificado, de Nikos Kazantzakis, y que obtuvo una mención especial en Cannes. 

Su relación con este país se consolida cuando, casado con la actriz Melína Merkoúri desde 1966, realizó una parte de su obra en Grecia, instalado en el país mediterráneo desde 1960 como Nunca en Domingo (1960) , Fedra (1962), Topkapi (1964) Falleció allí en 2008.

En cuanto a la película que me ha traído hasta aquí, y que he visto en Prime, decir que es una película que se ha restaurado no hace mucho, que pasó muchas dificultades para conseguirlo - dada la falta del original  - y que finalmente se restauró dado el valor de la misma. Está preservada desde el año 2007 en el Registro Nacional de Filmes (National Film Registry) de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada «cultural, histórica o estéticamente significativa». 

La película, filmada en blanco y negro, y con estilo semidocumental, donde los habitantes de la ciudad son igualmente protagonistas, se rodó en las calles de Nueva York, - de hecho se inicia con una imagen cenital de la ciudad - y muestra lugares emblemáticos como el puente de Williamsburg y el edificio Whitehall de Manhattan. 


El productor de la película, Mark Hellinger, por medio de la Hellinger Productions, puso además del dinero y su proyecto para la Universal International Productions, la voz en off en el filme. Tenía solo 44 años cuando murió de un infarto el 21 de diciembre de 1947, que le dio justo después de realizar el montaje final de la película. 

La película muestra la investigación policial que tiene lugar tras la muerte de una joven modelo y que es encargada a un policía veterano, el Teniente Dan Muldoon (Barry Fitzgerald ), se pone al cargo de la investigación y, junto a otro policía, el detective Jimmy Halloran ( Don Taylor ) , que intentan encontrar al asesino de la chica rubia que aspira a ser modelo ... y rica. 

Las sospechas recaen desde el primer momento en un joven (Howard Duff) que es novio de una compañera modelo Ruth Morrison (Dorothy Hart) de la chica asesinada. 


Desde este momento vemos cómo se inicia la investigación y los flecos que la misma deja tanto en la vida de los detectives- como le ocurre al joven Halloran, del que conocemos su vida junto a su mujer (Anne Sargent) e hijo , las costumbres del experto Dan Muldoon , los otroa sospechosos que se irán sumando como el Doctor Stoneman ( House Jameson) o Willie Garzah alias Willie Armónica (Ted de Corsia), así como la desgracia en la que viven los padres de la chica fallecida , los Batory , Adelaide Klein y Grover Burgess. 


Según el libro Noir Style, de Alain Silver y James Ursini, la estética de La ciudad desnuda que se transformó en guión en las manos de Malvin Wald y Albert Maltz partiendo de la Historia de Marvin Wald, se inspiró en el fotógrafo neoyorquino Weegee, que publicó un libro de fotos sobre la vida de la ciudad de Nueva York bajo el título Naked City (1945). Weegee fue contratado como consultor visual en la película y se le atribuye haber ayudado a crear sus imágenes. Pero el historiador de cine William Park ha argumentado que, a pesar del trabajo de Weegee en la película y su título proviene de un trabajo anterior de Weegee, la película debe su estilo visual más al neorrealismo italiano que al trabajo fotográfico de Weegee. 

La película contó con la música de un grande como Miklós Rózsa y Frank Skinner.No obstante sobre la música hubo polémica. Hellinger permitió que Dassin asignara a un antiguo colega de MGM, el arreglista George Bassman, para que compusiera la música. Hellinger encontró esto tan insatisfactorio que, la noche antes de morir, le rogó a su primera opción, Miklós Rózsa, que interviniera. Rózsa se concentró en la persecución culminante y el epílogo, mientras que Frank Skinner marcó las primeras escenas. Más tarde, Rózsa compiló una "Suite de Mark Hellinger" de música de sus tres películas de Hellinger (incluidas The Killers y Brute Force). El epílogo de Naked City, "Canción de una gran ciudad", fue el tributo de Rózsa a su obra. 

Por su parte, la fotografía de William H. Daniels y el montaje de Paul Weatherwax. Ambas fueron  galardonados con dos premios Óscar en 1949 en las categorías de mejor fotografía (William H. Daniels) y mejor montaje (Paul Weatherwax). 

La película fue un éxito - parece ser que recaudó 2 400 000 dólares  -  y tuvo su crítica positiva , como la del crítico, Bosley Crowther, que aunque tenía discrepancias como el valor del guión, - un guión que estuvo nominado a los Oscar- le gustó la ubicación de la filmación y escribió: "Gracias a la filmación real de gran parte de su acción en Nueva York, (...) se inspira en buenas novelas policíacas que se ocultan hábilmente. Y gracias a una 'persecución' final de policías y ladrones a través del East Side de Manhattan y en el puente de Williamsburg, la historia con toques de misterio generalmente se aproximan a las 'Hitchcock'". 
 Para Terenci Moix, la película se inscribe dentro de una tradición netamente americana, pero además "aprovecha la experiencia del neorrealismo, especialmente de rosalini en Roma ciudad abierta, el filme que había conmocionado a la intelectualidad mundial. Contando con la valiosa aportación de William Daniels en la fotografía, Dassin imprimió a surrealización el vigor de un documental sobre la vida de Nueva York, y este intento de conseguir un cine eminentemente urbano, desnudando la anécdota de sus implicaciones más superfluas sentó las bases de la nueva escuela crítica". 



lunes, 26 de marzo de 2012

Una película que te salva el cuello


Así la calificaba José Luis Garci. La han puesto en televisión en infinidad de ocasiones, aunque también la recuerdo de la Filmoteca de Andalucía alrededor de año 1996. Es una película jovial y divertida. Resaltaba Garci en su programa ¡Qué grande es el cine! – emitido en una noche de Reyes del año 2004, aproximadamente- algunos momentos como cuando Thorton da de beber el agua bendita a Mary Kate o el beso huracanado en la casa de Sean entre los protagonistas de la película. 
El hombre tranquilo, cuyo título original era The Quiet Man, conocido en otros países hispanoamericanos como El hombre quieto (Argentina), Un hombre quieto (Venezuela), es un film de John Ford de género costumbrista que contiene una idílica visión de Irlanda dada por un "irlandés" (Ford) nacido en Estados Unidos. 
La película ganó dos Oscar, al mejor director y a la mejor fotografía en color, y obtuvo otras cinco nominaciones: película, guion, actor de reparto (McLaglen), dirección artística y sonido. Obtuvo además el premio a la mejor película en ese año 52 de la National Board of Review, así como un Premio en el festival de Venecia (Premio OCIC). 
La película es del año  1952 y dura 129 minutos. Está basada en un libro de Maurice Walsh , pero el guión fue obra de Frank S. Nugent y John Ford. La fotografía es de Winton C. Hoch & Archie Stout. La música es de Victor Young. El ventoso sonido fue obra de T. A. Carman y Howard Wilson. En el montaje participó Jack Murray. En la escenografía está en manos de John McCarthy,Jr. y de Charles Thompson. En cuanto al vestuario destaca la labor de Adele Palmer. 

Comienza el film con la narración del sacerdote católico de Inisfree, que nos presenta a Sean Thornton (Wayne) un grandullón "hombre tranquilo y pacífico" que ya con sus treinta y algunos años regresa a Innisfree en su Irlanda natal, de donde saliera con 12 años hacia Pisttburg, la ciudad del acero en los Estados Unidos. Pronto se dará cuenta de que la vida entre los habitantes de Innisfree no va a ser tan idílica como él espera ya que el temperamento irlandés y las reglas que rigen en esa sociedad son desconocidos para Thornton. 
La llegada del tren en el que viaja Sean Thornton (John Wayne en uno de sus mejores trabajos), quien pregunta por la forma de llegar a Innisfree, aunque los lugareños iniciarán una discusión que nada tendrá que ver. No se sabe cómo, una indicación geográfica deriva en un debate sobre dónde se pesca mejor. Este momento hilarante es al mismo tiempo ilustrativo de un cierto carácter alejado del imperante en Estados Unidos (entonces y ahora), y ya establece el choque inevitable entre dos mundos: el de Sean y el de su propia niñez. Toda la película será un viaje para regresar a la infancia. 
La aparición de esa creación extraordinaria de Michaleen Flynn (un genial Barry Fitzgerald) sacará del apuro a Sean. Flynn no reconoce a Sean, pero le ayuda y le ofrece un carruaje. Sean observa su casa natal desde un puente de piedra, que se alza sobre un arroyo de ensueño, y se oye la voz de su madre, un recuerdo preciado, enmarcado por la lírica música, realmente grandiosa, de Victor Young. 

Al llegar decide comprar su casa natal y los terrenos que la rodean, pero choca con los intereses de un terrateniente local llamado Willy Danaher, un matón corpulento y temido en el pueblo y que anota en una libreta a todo aquel que le vaya en contra. Aunque inicialmente desconoce que éste es el hermano del “ángel” que ha visto cuidando ovejas, una hermosa pero temperamental mujer campesina llamada Mary Kate, quien resulta ser hermana de Willy Danaher. 

No tardaremos en conocer al reverendo Peter Lonergan (Ward Bond, un clásico compañero de Ford, como Wayne, con quienes se corría unas juergas de escándalo) y, claro, a Mary Kate Danaher (preciosa e irascible Maureen O’Hara) que es algo así como una aparición, guiando a sus ovejas entre un bosque. Thornton intenta cortejarla y se encuentra con la oposición del mayor de los Danaher quien lo amenaza, Thornton intenta ser caballeroso y no caer en rencillas pero su actitud es interpretada como cobardía. 
Desde que ambos se conocen, actuarán como si nunca hubieran sido desconocidos el uno para el otro (al igual que le ocurrió a Michaleen) tal como si la vida de Sean, antes de volver, hubiera sido falsa. Eso no significa que se lleven bien, claro. Ford establece una serie de significados poéticos a los cuatro elementos de la naturaleza, en la relación que mantienen ambos. Así, el agua se relacionará con el sexo. Cuando Sean se la encuentra de nuevo en la Iglesia, cogerá agua bendita con la mano para que ella se persigne desde allí.
El hermano de Mary Kate, Will (interpretado por un actor tan fordiano como Victor McLaglen, y estuvo nominado como secundario en esta) siempre divertido opositor de Sean. 
Su aparición es fulminante, acompañado de esa sirvienta anciana que es un toque de humor tan grato a Ford. Un hombre vulgar y altivo que, sin embargo, terminará revelándose, como el mejor de los folletines, un buen amigo para Sean. 
Una de las claves en la película es la relación con Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara), el hermano de ésta, Will Danaher (Victor McLaglen) y el pintoresco Michaleen Flynn (Barry Fitzgerald), compañero de aventuras y desventuras. 
Thorton para darse a conocer comienza por invitar a todos los presentes del pub Cohan, y después ignorando las provocaciones de Will Danaher, algo que provocará la curiosidad del respetable, aunque ambos se darán un apretón de manos bastante…brutal. 

Será el comienzo de una historia de violencia no consumada, en parte por su tortuoso pasado, simbolizado por el viento, que le impide casi avanzar hacia su reencuentro con Blanca Mañana. Un viento también presente en ese beso tan recordado que aparece hasta en ET, y de nuevo presente en el segundo beso, cuando se abre la puerta y lo deja entrar. 

El casamentero Michaleen (que funciona también como duende casi mágico y bufón) propondrá el acuerdo de futuro matrimonio, y así conoceremos la importancia que la dote (una especie de regalo que hacían las familias con hijas a los que las desposaran) tiene para Mary Kate, aunque Sean no está de acuerdo con recibir esa dote. Mary Kate y su dote son inseparables, son uno. Significan los recuerdos familiares, y la perpetuación de una tradición. 

Por supuesto Will Danaher se opone a la boda, pero le engañarán con una maniobra arriesgada que propiciará finalmente el noviazgo (alterado por una huída a través de un río, y culminado por un beso bajo la lluvia, (de nuevo el agua como pasión contenida, al igual que en el agua bendita). 

Más tarde llegará la divertida boda que terminará de forma violenta por el descubrimiento por parte de Will del engaño, y la retirada de la dote. 

Desde entonces faltará algo en ese matrimonio, que exigirá la pelea, origen de la tragedia de Thornton, para recuperarla. 
Thornton finalmente conquista a Mary Kate pero su hermano no solo le niega la dote de la novia, contraviniendo la costumbre, sino que le propina un feroz puñetazo que lo tira al suelo en la ceremonia de casamiento. 
Thornton no responde a la agresión y su flamante señora le pierde el respeto y le abandona a su suerte, durmiendo en su saco de dormir y sin llevar de hecho una vida marital. 

Thornton no ha querido responder pues él antes había matado a un boxeador llamado Jonhy Galleano en un round de boxeo y se había prometido nunca más volver a pelear. Esa es la razón por la cual no quiere reclamar la dote, a pesar de la insistencia de Mary. 
Finalmente ante los desaires de la mujer a quien ama, Thornton decide tomar el toro por las astas y busca a su esposa en un tren que está a punto de partir a Dublín, la saca a empellones y la arrastra hasta los predios de Willy Donaher. Donaher acepta el reto de Thornton y se trenzan en una pelea que recorre todo el pueblo donde Thornton lleva cierta ventaja. 

Finalmente después de haberse dado de todo con lo que tenían terminan siendo amigos y se gana no solo el respeto de su esposa sino el de todo el pueblo. 


La película estuvo interpretada por los ya nombrados Wayne, O´Hara y algunos clásicos acompañantes de Ford como eran Ward Bond, Jack MacGowran, Arthur Shields, Mildred Natwick. 
La productora es una de las clásicas de los años 50, la Republic Pictures, aunque el productor fue el propio John Ford, así como Merian C. Cooper. 
El crítico Miguel Ángel Palomo del Diario “El País” la valoró así "Desde la primera secuencia de esta película memorable, John Ford logra que el espectador respire el aire irlandés. (...) Son mimbres sencillos los que maneja Ford, pero los teje con inusitada ternura, y también con un sentido del humor que empapa el relato y logra secuencias inolvidables. (...) "El hombre tranquilo" es una obra plácida, serena, íntima, pero de hondura inabarcable." 
Torres Dulce, actual y ¡sorprendente! Fiscal General del Estado y cinéfilo empedernido dice en el programa que Ford tardó 20 años en sacar adelante el proyecto. En ese mismo programa Oti Rodríguez Marchante señala que es la gran película de amor y batallas (boxeo, pero también batalla de sexos, religiosa, por la granja, etc…) de John Ford. Juan Miguel Lamet resalta que para Ford fue su primera historia de amor y sobre todo una historia de pareja que refleja el rol del hombre y de la mujer de los años 50. 
Su profundo y suave sentido del humor se hace presente en mil y un detalles, subrayados por el narrador, el católico padre Lonergan (perfecto Ward Bond), que mantiene una cordial rivalidad con el pastor anglicano. Son memorables la escena de amor en la vieja capilla una noche de lluviosa tormenta, y las peleas, especialmente la que tiene lugar en el prado. Y hay momentos realmente divertidos, como cuando la llegada de Thorton a la estación del tren o al pub, o cuando el personaje de Michaleen Oge Flynn exclama: "¡Homérico!" tras echar un vistazo a la casa de Thornton... Durante todo el film, Ford homenajea la vida familiar, hogareña hasta el extremo, pintándola de modo idílico, pero aportando también buenas dosis de realidad. 
John Wayne y Maureen O´Hara hicieron una pareja magnífica, y John Ford ganó justamente el Oscar al mejor director; y además del premio a la fotografía, el film, como ya hemos visto, recabó otras cinco nominaciones a la estatuilla dorada. 
Según se cuenta, durante el rodaje se produjo una anécdota que explica perfectamente el carácter pícaro y superirlandés de John Ford. Por lo visto, el director llamó a John Wayne y le dijo que Victor McLaglen no estaba hablando bien de él y que además su personaje se estaba alzando con el protagonismo de la cinta. Del mismo modo llamó a McLaglen y le dijo algo parecido acerca de Wayne. Los resultados de tales confidencias no se hicieron esperar. En la escena de la lucha entre los dos, el realismo superó la ficción. McLaglen acabó con una pequeña conmoción y John Wayne con dos fracturas en las costillas. Y tan amigos. La escena, eso sí, no tiene desperdicio. 
No es de extrañar que la película sea redonda en todos los sentidos. Para Ford el paraíso existía y estaba en Irlanda, de dónde provenían sus padres (pues él nació en Cabo Elizabeth, Maine, el 1 de Febrero de 1894), a donde regresa después de muchos años para este rodaje, tal como regresa su protagonista, el bueno, atormentado, terco, nostálgico y honrado Sean Thornton. ¿Existe un final más redondo en la historia del cine, con unos protagonistas que miran a la cámara tan amablemente? 

Ford regresó a Irlanda para filmar una de sus más bellas, libres, divertidas y excepcionales películas, quizá la más personal y la más amorosa de todas las suyas, y eso, en la dilatada y fascinante carrera del realizador, es mucho decir. La historia de un hombre pacífico, o tranquilo, que quiere olvidar su terrible y doloroso pasado, un pasado que no deja de atormentarle, volviendo a las raíces, al lugar que le vio nacer (no en vano la casa se llama Blanca Mañana), tal vez para morir allí. 
Majestuosamente fotografiada por Winton C. Hoch, y con guión del habitual fordiano Frank S. Nugent, ‘El hombre tranquilo’ es una compleja historia de costumbrismo y redención, quizá la obra maestra - para Lamet, así era- entre las obras maestras de John Ford. Como puntualización final señalar que el día 12 de abril la volvieron a poner en televisión, y la vi en versión original y con mejor fotografía.