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viernes, 9 de mayo de 2014

Escoria danesa (III)


Bizarre es un término francés que se usa para señalar que algo es raro. Pues bien, una vez vista la segunda y última temporada de ese monumento visual dedicado a lo extraño como es la segunda temporada de la miniserie Riget (en danés), también conocida como The Kingdom, es mejor calificativo que le puedo aplicar a la misma es el de “bizarre”. Esta ha sido la serie que he elegido para ver entre el martes y el jueves.
Y es que esta segunda temporada que realizó el director danés Lars von Trier conjuntamente con Morten Arnfred en 1997 es tan extraña y más maléfica que la realizada años antes. Al igual que la primera entrega las historias se basan en los guiones firmados por Lars von Trier, Tómas Gislason, Niels Vørsel. La música de presentación es la misma composición de Joachim Holbek y que presenta los títulos de créditos con la cancioncilla de The Kingdom, mientras que la fotografía – se supone- fue tomada por Eric Kress. 
En la serie vuelve a repetirse el mismo elenco que vimos en la primera temporada encabezado por Ernst-Hugo Järegård (Stig Helmer), Kirsten Rolffes (Sigrid Drusse), Holger Juul Hansen (Einar Moesgaard), Søren Pilmark ('Hook' Jørgen Krogshøj), Ghita Nørby (Rigmor Mortensen), Baard Owe (Palle Bondo), Birgitte Raaberg (Judith), Udo Kier (Aage Krüger / Little Brother), Jens Okking (Bulder Harly Drusse), Otto Brandenburg (Hansen), Annevig Schelde Ebbe (Mary Krüger), Birgitte Raaberg (Judith Petersen), Peter Mygind (Morten 'Mogge' Moesgaard), Vita Jensen – la chica down que lava platos- y Morten Rotne Leffers– la chico down que lava platos- , Solbjørg Højfeldt (Camilla), Birthe Neumann (el secretario de Moesgaard, para posteriormente Helmer), Erik Wedersøe (Ole), John Hahn-Petersen (Secretario Nivesen), Henning Jensen (director de Bob), Louise Fribo (Sanne Jeppesen), Laura Christensen (Mona Jensen), Ole Boisen (Christian), Nis Bank-Mikkelsen (Sacerdote), Thomas Bo Larsen (Falcon), Henrik Koefoed (Radióloga), Poul Hüttel (Steenbæk), Helle Virkner (Emma Mogensen) y Stellan Skarsgård (el abogado sueco). En esta ocasión adquiere más presencia el actor Udo Kier (Åge Krüger / Little Brother).


La serie en esta segunda – y última- temporada sigue el modelo anterior de cuatro capítulos de duración variable – el primero (que lleva por título Mors in tabula de cincuenta) y los tres restantes (que llevan por título Aves de paso, Gargantúa y Pandemonium) de 75 minutos- y continuó con su rodaje en Copenhage(Dinamarca) en concreto en el mantodóntico Rigshospitalet de Østerbro, el principal centro hospitalario de la capital danesa, una gigantesca mole de cemento que concentra "a los mejores cerebros del país y a la más perfecta tecnología", como describe cada episodio en su apertura de inquietantes tonos amarillos, apodado "Riget" surgido de las tinieblas de este lavadero blanqueador. Un sitio en donde la gente no podían descansar antes de morir.
"Riget" significa "el reino", vinculándose el mismo al concepto danés de "dødsriget", el reino de los muertos. Este espacio sigue siendo el marco de trabajo de unos médicos, unos trabajadores sanitarios, unos enfermos y, en esta ocasión, unos espíritus que lo invaden todo. El hospital se encuentra encima de pantanos antiguos que se utilizaban como estanques de blanqueo. 
En el siglo XX, el Reino se ha destacado por el avance de la ciencia, la lógica y el progreso, y refuta la medicina alternativa, así como los fenómenos paranormales. Los protagonistas siguen siendo los mismos personajes con sus mismas obsesiones, neuras o incapacidades, aunque algunos como Hook cambian de posición 

En estos cuatro episodios los espíritus- mayoritariamente buenos, aunque algún malvado controlado por Åge Krüger- son cada vez más poderosos y se manifiestan con más rotundidad. Los seres sobrenaturales acechan en los pasillos y subsuelos de El Reino. Murmuran mientras espera que alguien los ayude a llegar a la"zona swedenborg", una especie de antesala que conduce al cielo. El limbo al que llega la señora Drusse en el primer capítulo de esta segunda temporada. 

El protagonismo absoluto del Reino reside dos figuras contradictorias, dos polos opuestos, que sacuden el hospital supuestamente rígido, ultramoderno hasta sus cimientos demoníacos. El primero es asumido por el Dr. Stig Helmer que continúa tan soberbio, fanfarrón, y autoritario como en la primera temporada, a cargo del Departamento de neurocirugía. Continúa lanzando puyas contra la cultura danesa, a la que odia y lo hace por su famosa frase que dio título a dos entradas anteriormente: “Escoria danesa”, en su primera y segunda entrega. Pero ha cambiado de espacio. Ya no lo hace desde la terraza o la azotea de un hospital, sino que ahora lo dirige frente a un espacio más cercana a su personalidad: el váter. Un sanitario que lo acerca a su miseria moral y profesional una vez retornado de Haití. En esta temporada nos enteramos que huyó de su país natal, Suecia, debido a su propia incompetencia profesional y personal – dejó abandonada a su mujer y a toda una prole- y su insensibilidad hacia sus compañeros y hacia sus pacientes es absoluta. Sigue todavía envuelto en un escándalo de cirugía chapucera que ha dejado como víctima a Camilla, una niña que habla a través de los cubos entregados por una amable/diabólica enfermera. Es de recibo que Helmer reciba con un símbolo de su amada e idolatrada Suecia- un Volvo- la orden de presentarse en los juzgados tras ser notificado por el representante de un abogado disfrazado de mecánico de la Volvo. Su boda muestra su mezquindad. 
Frente a la falta de humanidad del sueco sigue estando el Dr. Hook que sigue decidido en derribar Helmer, y él no está solo. En el primer capítulo “Mors in tabula” descubrimos que Helmer una vez regresado de Haití se ha traido una bebida con tal de envenenar a Hook y convertirlo en un muerto viviente, con tal de que no pueda actuar como testigo de cargo por sus negligentes actuaciones.

El otro personaje central es la Sra. Sigrid Drusse, un paciente de edad avanzada perenne que parece ser un hipocondríaca total, pero que ve en el Reino múltiples fenómenos sobrenaturales y todo un ejército de espíritus que le piden ayuda. Ella es un espiritualista que se hace muy a tono con los sucesos extraños y aterradores que impregnan el Reino. Es curioso que al ser dada de alta, sea atropellada casi mortalmente, reingresada y , finalmente, reactive su capacidad para conocer toda la trama fantasmagórica del hospital.

A todos estos se le suma una cuadrilla cada vez más desquiciada y desquiciante, encabezada por la novia del Dr. Hook que si en la primer temporada veíamos sus complicaciones en el embarazo, debido a la identidad del padre del bebé; Åge Krüger, ahora ha dado a luz a un niño-monstruo que crece de forma geométrica y cuya vida vamos a ver como se desarrolla agónicamente y con un trágico destino final, visible en Pandemonium, el cuarto capítulo, aunque hay que reconocer que es uno de los pocos seres bondadosos de la serie. Vemos también el progresivo debilitamiento del Doctor Bondo , que tras experimentar con un cáncer lo desarrolla él mismo como apuesta / locura científica. 

Por su parte, la ambulancia prosigue su devenir nocturno, pero lo que parecía en la primera temporada como una historia fantasmagórica del pasado, descubrimos que tienen mucho que ver con el presente, con las apuestas clandestinas y con el carácter suicida de muchos de sus protagonistas, al ir siempre en dirección contraria. Descubrimos igualmente que sigue la locura en la logia masónica médica, el poder demoníaco de la cabeza cortada, así como nuevos protagonistas como un nuevo médico residente, de carácter aburrido y enamorado sin respuestas que por amor y con locura se introduce en la ambulancia y tiene, literalmente un encuentro con la muerte, que le llega a decir que le espera un día ajetreado, así como la reactivación en el protagonismo del director médico del hospital convencido de su locura, así como la mordaz crítica a la vertiente administrativa del sistema hospitalario danés,- aunque podía ser ampliable al español, y , especialmente, al andaluz, como lo son las cifras que deben ser manipulados ( cuyo mejor ejemplo es la cama de la Llave dorada para cumplir los objetivos ) . 

Riget ofrece una mezcla variada de zombies , demonios , monstruos , fantasmas, la violencia , woodoo , adoradores de Satanás , y por supuesto los seres que pululan en un hospital , como el estudiante de medicina que trata de remediar su miedo a la sangre por ver películas de terror , y el médico patología que pone un hígado infestado el cáncer en sí mismo. A ellos se le une Åge Krüger que ahora como diablo cornudo campea a sus anchas por el hospital, y que ha vuelto para presionar a la madre de su hijo, para hacerle daño al mismo, y para llevar el triunfo del mal a este armatoste de edificio. 

Una gran cantidad de caracteres distintivos completan la serie con sus propios argumentos secundarios, pero los hilos unificadores todos ellos reúnen al chocar hacia la verdadera naturaleza del Reino. 

El director de la serie Von Trier, una vez enunciados los fundamentos del movimiento Dogma 95 que buscaba nuevos enfoques para el cine, y que concluyó en 1997 la serie iniciada en 1994, bajo sus mismos presupuestos dogmáticos, dejando de lado los modelos clásicos. Entre estos dogmas se encuentran que El Reino fue filmado en un 16mm deliberadamente granuladas, utilizando cortes y con cámara en mano, adaptándose a la luz existente y con un color sepia monocromo que ofrece todo lo que un aspecto amarillo / marrón La imagen también es un poco pixelada y áspero en comparación con la mayoría de otras producciones de televisión. Las imágenes temblorosas son un portal visual a un mundo subterráneo y le dice que todo puede pasar. 

El Reino , como serie, desafía toda clasificación. Puede ser considerado un drama médico o una serie en tono de humor negro absurdo, o una sátira hospitalaria. Surge como vimos en la primera temporada de una historia grotesca y de terror sobrenatural en la que los espíritus de los muertos están inquietos por la presencia del mismo Satanás o Belcebú, o Gran Duque, como se le llama en algún momento. 

El protagonismo es asumido por personajes excéntricos, articulados por una imaginería macabra y surrealista. Si en la primera temporada el hilo conductor espiritual es el de María ( Annevig Schelde Ebbe ), una niña de 10 años de edad, cuyo padre ( Udo Kier ) fundó el hospital, ahora lo asumen a la par el niño-monstruo interpretado por el mismo Udo Kier y por la anciana Sra. Sigrid Drusse (Kirsten Rolffes ), siempre acompañada de su inactivo hijo Buldur ( Jens Okking ). Memorables son dos momentos entre madre e hijo en Gargantúa y Pandemonium , el vuelo en avión y la resolución del accidente y el descenso a las profundidades del hospital y del mal entre madre e hijo descubriendo el símbolo inicial de la serie: el sangriento Riget o el hecho de ser el hermano secreto del Doctor Bondo. 

En esta temporada en sus dos últimos capítulos, Gargantua y Pandemonium, las historias que se desarrollaban con relativa lentitud en la serie de 1994 y en los primeros capítulos de esta segunda entrega, se reactivan y muestran una velocidad vertiginosa en los acontecimientos presentados que acaban con una revelación tras otra. 

Como en la temporada anterior, aquí, volvemos a encontrarnos al final de cada capítulo con Lars von Trier , vestido de smoking, analiza lo que acabamos de ver, siempre con una simpática sonrisa, sus pensamientos finales que intentan resumir lo que hemos visto y lo que nos queda por ver en esa lucha maquineísta entre el bien (representado por la cruz que dibuja en el aire con sus dedos) y el mal (representado con los cuernos digitales). Pero fastidia saber que von Trier no cerró la serie en su segunda temporada , sino que la dejaba abierta en una tercera temporada con la que buscar la resolución de la historia del Reino. Pero los fallecimientos de Ernst-Hugo Järegård y Kirsten Rolffes pusieron un final truncado a esta serie, la Twin Peaks danesa, como ocurrió con Carnivàle. 

Hernán Casciari, autor del blog Espoiler publicado en El País dijo de ella " (...) estamos frente a una historia coral que se mueve entre lo posible y el absurdo, y de lo que parece ir brotando a cada rato de la cabeza antojadiza de Lars von Trier. Lo maravilloso en su caso es que, pese a lo experimental, ¡funciona!). El propio Casciari prosigue: "Para hacer Riget el director danés se inspiró en Twin Peaks. Se preguntó por qué la historia de David Lynch era tan buena y tan diferente. Y llegó a la conclusión de que a Lynch sólo le importaba ganar un poco de dinero con ella y llenar la nevera de su casa. Twin Peaks, por lo tanto, era el trabajo de un cineasta genial que se había sacado de encima la presión de hacer una obra de arte. Lars von Trier también, en aquel tiempo, necesitaba dinero para sus proyectos cinematográficos, y además quería hacer algo por placer. Le salió redondo, porque la serie fascinó al público de su país —que después de la primera parte clamó por una segunda—, y porque además la versionó Stephen King para Estados Unidos en una serie de 13 capítulos. Allí se llamó Kingdom Hospital y pasó por la pantalla con más pena que gloria". 

He leído que la serie de Lars- perdoname por tutearte-, en cambio, vació las calles de Copenhague y juntó a todos los daneses frente al televisor con cada nuevo capítulo de este cuento extraño, de clima enrarecido y surreal. Una historia de médicos pero de terror; una comedia negra que sucede en la Dinamarca de los años noventa, filmada al estilo Dogma y con la marca personal de Lars von Trier. Todo eso es Riget. Y yo digo que Riget no es precisamente “escoria danesa”.



domingo, 19 de enero de 2014

Escoria danesa (II)


Proseguimos con los capítulos tercero y cuarto de la serie centrada en este mastodóntico reino , que no es más que una mole sanitaria erigida en una zona antiguamente pantanosa y maldita, sometida al misterio, al terror y a la maldad que habita en ese supuesto espacio científico. Todo se complica por la negligente y acientífica labor de médicos y enfermeros, más pendientes de interaccionar con el más allá y sus manifestaciones que de desarrollar su profesión sabiduría. Recordad que para 1994 von Trier había culminado su “Trilogía de Europa” (El elemento del crimen, 1984; Epidemic, 1987 y Europa, 1991). Era el momento de lo televisivo. 
Son dos ahora los capítulos vistos. El correspondiente con el tercero, "Et fremmed legeme" / "Un cuerpo extraño" y el cuarto, "De levende Dode" / "The Living Dead".
Contamos con los mismos protagonistas. El hospital, "El reino", que parece tener vida propia con sus laberínticos y desangelados pasillos , el malencarado doctor Helmer, la vidente señora Drusse, el doctor Hooks y la doctora Judith cada vez más embarazada, pero con un feto que se desarrolla más rápidamente de lo normal. 
Bondo se ha trasplantado el hígado canceroso en su propio cuerpo gracias al consentimiento del paciente que había firmado una tarjeta de donante de órganos. De esa manera Bondo busca que el cáncer sea de su propiedad y quede para el hospital, pero la operación fallida obliga a quedarse con el hígado colocado y enfermo. 
En su investigación, Drusse descubrió que la niña había muerto varias décadas antes, asesinada por su padre para ocultar su ilegitimidad. Para que su alma pueda descansar, Drusse busca el cuerpo de la niña, el cual fue encontrado en un frasco de muestra en el depósito del hospital.

El grupo médico sigue encabezado por el malhumorado doctor Helmer (Ernst-Hugo Järegard), arbitrario en la toma de decisiones, que tontea y engaña a la enfermera Rigmor, interpretada por Ghita Norby, del que desconocemos su exilio danés (¡atentos a los títulos de crédito, contrapunteados en cada capítulo por la presencia del mismísimo Lars, juez inmisericorde!), su adoración por Suecia ¡su Volvo! y que no hay episodio en la que no se acuerde de Dinamarca y los daneses (« Dansk Jävlarna!»).

Frente a éste continúa el médico Hooks (Troels Lyby) que está convencido de que su jefe esconde algo, aunque prosigue con su manejo de estraperlo y el trueque, para poner a su jefe en serios apuros...

El aparente jefe sigue siendo un desquiciado doctor Moesgaard (Holger Juul Hansen), tecnócrata y obsesionado con que su hospital alcance las más excelsas cotas de calidad por medio de la “comunicación” y el “resplandor” manifiesto en los miembros de la logia, los "Hijos del Reino". Increíble cuando la delegación integrada por el ministro de sanidad lo encuentra escondido debajo de su mesa.
Por su parte, el doctor Bondo (Baard Owe) obsesionado por el estudio de un rarísimo tumor de hígado, no dudará en "robarle" el suyo a un paciente moribundo y autoimplantárselo en una operación. Todos ellos representan a la ciencia, todo aquello que era contrario al mundo de las tinieblas en la que vivían los blanqueadores y sobre la que se levanta la mole hospitalaria.

Frente a este monumento de la ciencia están los espiritualistas encabezados por la señora Drusse (Kirsten Rolffes), que tras contactar con el espíritu de Mary , revitalizado por la vegetativa Mona, la niña que quedó en estado vegetativo tras la operación de Helmer.

Los dos últimos episodios prosiguen en su escalada de locura que culminan en todos los casos en los sótanos del hospital. Con un doctor Helmer que pasa de intentar robar la historia del desastre realizado con Mona y que todavía consta en la copia del expediente que se guarda en los sótanos del hospital, pasando por la señora Drusse que sigue en la búsqueda del ánima de Mary, localizando su expediente en el archivo. 
Lugar al que también va el Doctor Hooks con el fin de pillar con las manos en la masa a Helmer, aunque descubre el fantasma que reside en la doctora Judith. 

En el cuarto episodio vemos la huida de Helmer a Haiti en busca del oscurantismo del Vudú, acompañado de uno de los celadores, un extraño cambio de carácter que le permite entregar los patacubos a los niños y despreocuparse de su coche. 
Igualmente hemos comprobado la locura in crescendo de Bondo; el pavor ante el nacimiento de ese feto incontrolado de la doctora Judith y que nace – con la cara del padre y asesino de Mary- a pesar del aborto ; y que culmina todo con la absurda inspección del hospital y su programa por parte del ministro de sanidad y el encargado de hospitales en el que ve la apoteosis neurótica de los interinos (el estudiante y la enfermera que estudia el sueño), incluyendo espiritismo en los pasillos, el descubrimiento de los transplantes clandestinos, la visión de los partos diabólicos... y la entrada de Mary y el perro en el interior de los muros del hospital.

Han sido en este caso algo más de cuatro horas que se remiten a una continuación tan compleja como los cuatro episodios que hemos dejado atrás. Todos ellos rodados en 16 mm. Y todo ello antes de su presentación en sociedad con Rompiendo las olas (Breaking the Waves, 1996). 
La serie fue un éxito de público en Dinamarca. Su emisión provocaba que las calles de Copenhague quedaran desiertas cada vez que se emitía un nuevo episodio. La serie fue multipremiada. En 1995 recibió cuatro Premio Bodil , por su labor en Riget. Concretamente el premio al Mejor actor (Ernst-Hugo Järegård), Mejor Actriz (Kirsten Rolffes), Mejor actor de reparto (Holger Juul Hansen), Mejor Película (Lars Von Trier). Ese mismo año hubo un reconocimiento internacional en el festival de Karlovy Vary International Film Festival al Mejor actor (Ernst-Hugo Järegård), al Mejor Director (Lars von Trier), y una nominación para el Globo de Cristal para Lars von Trier. En el – para mi desconocido. Robert Award recibió seis premios como al Mejor actor (Ernst-Hugo Järegård), Mejor Actriz (Kirsten Rolffes), Mejor Fotografía (Eric Kress), Mejor Música Original (Joachim Holbek), Mejor Guión (Lars von Trier, Niels Vørsel), Mejor Sonido ( Per Streit). 
En Estados Unidos la serie fue premiada, ya como película, en la Seattle International Film Festival Premio Golden Space Needle de 1995. 
Al año siguiente , en 1996, recibió el Premio Adolf Grimme a la mejor Series / Miniserie (Lars von Trier), recibiendo igualmente el premio Golden Cable - Cable de Bronce para la Innovación para Lars von Trier. 
Riget toca tangencialmente muchas de las obsesiones del curioso director danés: la confrontación entre espiritualidad y ciencia, la crítica a la sociedad del bienestar, la locura . Y lo hace amparado por un humor delirante y absurdo, genial y por su acercamiento a los clásicos del género de terror/espiritista. Formalmente adopta muchos de los preceptos de lo que luego será el manifiesto Dogma, visible en la cámara al hombro, los bruscos zooms, la nula utilización de música y los cortes abruptos de plano, a esa lograda fusión entre fantasía y realidad, a sus personajes siniestros y mordaces.

Un par de detalles que se han repetido en los cuatro capítulos: una introducción musical utilizada al principio y al final en los créditos, y la aparición de von Trier al final de cada capítulo hablando sobre algunos puntos de lo que se ha visto. Sin embargo, Riget es una serie interesante por la historia intrigante, por el drama de cada persona y por esos toques de humor negro. Esperamos la segunda parte





sábado, 18 de enero de 2014

Escoria danesa


Así , con esa frase demoledora, se ve la consideración que tiene el sueco Doctor Stig Helmer tiene sobre sus vecinos daneses. Sí, el título es tremendo , pero así es como han acabado los dos episodios que , por el momento, he visto de esta serie danesa del año 1994. 
Es curioso. Encontré las primeras referencias a esta serie en un artículo de Internet, sobre series de culto. Tras ver el primer capítulo, entiendo que esta serie de hace veinte años, - es de 1994- y firmada por Lars von Trier ¡Oh, sorpresa! Esté calificada así, como serie de culto. Es más, debido a la historia narrada el propio ¡¡¡Stephen King!!! se lanzó a la producción de una serie de características muy similares , y de nombre casi idéntico. Si digo que su nombre es en danés Riget os quedáis igual. Pero si me refiero a The Kingdom (literalmente en castellano, El reino) puede que la cosa cambie. 
Riget es una mezcla de géneros con elementos fantásticos, de terror y de comedia negra y estamos ante una miniserie de cuatro episodios ( por dos, pues hay dos temporadas de cuatro capítulos) realizado para la televisión danesa, y creada por el director, para entonces casi desconocido, Lars von Trier. Es del año 1994 como antes he señalado. 
La serie fue montada más tarde para formar una película de cinco horas, que llegó a ser distribuida en el Reino Unido (Second Sight) y los Estados Unidos (Koch Lorber Films) y en Australia y Nueva Zelanda por la Madman Entertainment. 
En la serie, como ya he señalado, fue dirigida por Lars von Trier y Morten Arnfred. Las historias se basan en los guiones firmados por Lars von Trier, Tómas Gislason, Niels Vørsel. La música es de Joachim Holbek, mientras que la fotografía fue cosa de Eric Kress. 
En la serie participan un elenco , para mí absolutamente desconocido, encabezado por Ernst-Hugo Järegård (Stig Helmer), Kirsten Rolffes (Sigrid Drusse), Holger Juul Hansen (Moesgaard), Søren Pilmark (Krogshøj), Ghita Nørby (Rigmo), Baard Owe (Bondo), Birgitte Raaberg (Judith), Udo Kier (Aage Krüger / Little Brother), Ernst-Hugo Järegård (Stig Helmer), Kirsten Rolffes (Sigrid Drusse), Holger Juul Hansen (Einar Moesgaard), Søren Pilmark ('Hook' Jørgen Krogshøj), Ghita Nørby (Rigmor Mortensen), Jens Okking (Bulder Harly Drusse), Otto Brandenburg (Hansen), Annevig Schelde Ebbe (Mary Krüger), Baard Owe (Palle Bondo), Birgitte Raaberg (Judith Petersen), Peter Mygind (Morten 'Mogge' Moesgaard), Vita Jensen – la chica down que lava platos- y Morten Rotne Leffers– la chico down que lava platos- , Solbjørg Højfeldt (Camilla), Udo Kier (Åge Krüger / Little Brother), Birthe Neumann (el secretario de Moesgaard, para posteriormente Helmer), Erik Wedersøe (Ole), John Hahn-Petersen (Secretario Nivesen), Henning Jensen (director de Bob), Louise Fribo (Sanne Jeppesen), Laura Christensen (Mona Jensen), Ole Boisen (Christian), Nis Bank-Mikkelsen (Sacerdote), Thomas Bo Larsen (Falcon), Henrik Koefoed (Radióloga), Poul Hüttel (Steenbæk), Helle Virkner (Emma Mogensen) y Stellan Skarsgård (el abogado sueco). 
La serie se rodó en Copenhage(Dinamarca). en concreto en el Rigshospitalet de Østerbro, el principal centro hospitalario de la capital danesa, apodado "Riget". 

"Riget" significa "el reino" o "el reino", y lo lleva a uno a pensar en "dødsriget", el reino de los muertos. Este es el marco de trabajo de unos médicos, unos enfermos y unos acontecimientos algo raros. La serie sigue a una serie de personajes que corresponden tanto al personal como los pacientes de ese extraño y lóbrego hospital en el que, desde la escena inicial de la ambulancia se producen fenómenos extraños, tanto humanos como sobrenaturales. 
El espectáculo se caracteriza por su humor irónico, sus enormes silencios, colores sepia y cobrizo – especialmente intensos cuando se refieren a imágenes del hospital, pero dominantes de cualquier manera, con escasa luz natural y casi sin exteriores, y la presencia del corifeo formado por los chicos Down del lavavajillas que hablan en detalle íntimo sobre los extraños sucesos en el hospital. 

En los dos primeros episodios, que son hasta el momento los que he visto, y que llevan por título “La manada blanca” "Den hvide flok" o , en inglés, "The Host Unheavenly"; y el segundo "Venga tu Reino" o "Alliancen KalDer" ocurren pocas cosas , pero siempre inquietantes. 
Por lo pronto, toda la acción se ubica en la sala neurológica del Rigshospitalet de Copenhague, el principal hospital de la ciudad, que traducido al castellano significa literalmente “Hospital del reino”. 
El primer episodio se inicia cuando una ambulancia llega a la puerta y así lo aprecia un celador, sin embargo, cuando se dirige a la misma no ha llegado nada, ni nadie la visto. De inmediato conocemos a uno de sus protagonistas, el soberbio neurólogo sueco Stig Helmer que se muestra altamente despreciativo con los daneses. Por lo pronto, aparca en zona prohibida y delante de los niños quita los tapacubos para que no se lo roben. Nada más entrar se entrevista con el director médico del hospital, y asiste a una reunión que ha empezado sin su presencia y en la que se han tomado decisiones contrarias a las suyas. 

Mientras tanto, el neurocirujano, Stig Helmer, recientemente asignado al departamento de neurología desde Suecia, trata de encubrir una fallida operación que deja a una niña, Mona, en estado vegetativo. Al entrevistarse con la madre él se niega a reconocer la mala praxis durante la operación. 

Su ingreso, absurdo, en una logia de médicos nos acerca más al mundo de lo incultura y de la irracionalidad, o sea , a lo se supone diametralmente opuesto en el hospital, el dominio de la ciencia y de la razón. 
Igualmente ha entrado en el hospital una señora mayor que se queja de fuertes dolores. Se trata de una espiritista, Sigrid Drusse, que simula más de lo que se queja y cuya intención es ponerse en contacto con el mundo de los espíritus. De hecho, cuando es ingresada a planta escucha el llanto de una niña. Así que pide colaboración a su hijo, celador en el mismo hospital, que finalmente cede y da vueltas con ella en los desolados pasillos del hospital. Finalmente, ambos escuchan el llanto de una niña en el hueco del ascensor.

Es más, al final del capítulo ven su fantasma. Mientras vamos descubriendo que los personajes, poco a poco, tanto del personal como pacientes van descubriendo una serie de fenómenos sobrenaturales. 
Como ya he dicho los capítulos se desarrollan en un escenario sobrio y al estilo de la de filmación Dogma, es decir, con la adición de cortes imprevistos en la edición y con unos personajes, el personal de limpieza de la cocina en el sótano, que sufren del síndrome de Down que son posiblemente los más clarividentes y los que discuten los extraños eventos del hospital a medida que se desarrolla la trama. 
En el segundo episodio el acercamiento al mundo de los muertos es más evidente. Especialmente por parte de la señora Sigrid Drusse, que consigue contactar con el más allá por medio de una paciente, amiga, moribundo y que está en tránsito hacia la muerte. Gracias a ella consigue el nombre de la chica fallecida y que ella ha escuchado y ha visto. Su nombre es Mary. 
En paralelo, seguimos viendo como la soberbia del Doctor Helmer parece no tener límites, ni cuando recibe la notificación de la denuncia por negligencia por parte de la madre de Mona, ni cuando opera – oponiéndose a una operación cuya anestesia consiste en una sesión de hipnosis, algo comprensible. Lo cierto es que tanto este paciente como Mona van entrando igualmente en contacto con el más allá. 
La paranoia médica aumenta, y ahora está representada por el Dr. Bondo, que como patólogo e investigador, trata de convencer a la familia de un hombre que se está muriendo por cáncer de hígado para que done su hígado para que el hospital pueda investigar. Su petición durante una reunión de la logia médica pública enerva a Helmer. 
La historia se completa con un joven estudiante de medicina que se siente atraído por la enfermera a cargo del laboratorio de investigación del sueño, una ambulancia fantasmal aparece y desaparece cada noche y un médico residente, permanentemente enfrentado a Helmer,, que vive en una sala del sótano, y que tiene un mercado negro en suministros médicos y que está enamorado de una compañera de trabajo que está mbarazada de un amigo que la ha dejado recientemente. 
Tras una breve entrevista por los pasillos laberínticos del sótano entre el director y el Dr. Helmer, éste se pierde y se asusta. Se cruza con el perro del celador y por fin sube por la escaleras, cruzándose con otro médico o enfermero – que en el episodio anterior había cortado la cabeza a un fiambre de la morgue- y que descubre que alguien le ha quitado la cabeza que había guardado – tras asustar con ella (y con razón). a una enfermera. 
Como ocurre en el episodio anterior éste termina con el neurólogo sueco Stig Helmer mirando hacia Suecia desde el techo del hospital gritando ”Dansk Jävlarna” (“Escoria danesa”), aunque en este segunda la escena acaba cuando, por un lado, se recibe un llamada telefónica de urgencias de una ambulancia que usa los códigos del siglo XIX , en la que al llegar al hospital se ve como una mano ensangrentada mancha la ventana posterior. 
Finalmente, como en el primer episodio, aparece el director Lars von Trier sobre los créditos de crédito ofreciendo observaciones acerca de la trama. Curiosa serie.