El mejor Kazan ha pasado por aquí en varias ocasiones.Su carrera quedó marcada cuando colaboró con el Comité de Actividades Antiestadounidenses durante la "caza de brujas", delatando a antiguos compañeros, pues militó en el Partido Comunista de los Estados Unidos, y esto dividió a la crítica durante décadas.
Elia Kazan destaca por su intensidad dramática, su dirección magistral de actores y la exploración de temas sociales y psicológicos complejos en la sociedad estadounidense. Co-fundador del influyente Actors Studio , Kazan aplicó las técnicas de Konstantín Stanislavski, logrando interpretaciones profundamente naturalistas y viscerales como vemos aquí en el personaje de Kirk Douglas.Abordó sin rodeos asuntos controvertidos como el antisemitismo ( La luz es para todos , 1947), el racismo ( Lo que la carne hereda , 1949) y la corrupción sindical ( La ley del silencio , 1954), pero también la enfermentad mental , la hipocresía social o la complejidad de la famia, todos ellos temas relevantes en esta película.
Aquí nos ha traído «El Acuerdo o El compromiso» , una novela del mismo Elia Kazan del año 1967. En 1969, Kazan la adaptó al cine pues fue un éxito de ventas y recibió críticas generalmente favorables. Hoy esa novela lleva descatalogada desde la década de 1980.
La misma para llevarse al cine tuvo que ser recortada para ajustarse a 129 minutos y recurrió en gran medida a los flashbacks.
La estructura original que había previsto el director y guionista Elia Kazan se convierte en una historia alternativa, en el doble de la historia primera, sobre todo teniendo en cuenta que la película, de por sí, ya está pensada desde el salto, o desde la negación del relato lineal y continuado.
El compromiso o The Arrangement posiblemente es la historia más personal de la rodadas por el prestigioso Elía Kazán conjuntamente con América América con la que enlaza en un momento dado de la película y con uno de los personajes totalmente secundarios y quien se volcó en la adaptación a la pantalla de su novela autobiográfica con la que llegó a conseguir un auténtico éxito de ventas.
Se trata de un complejo relato de una crisis personal y de una crisis familiar que sigue teniendo como trasfondo retrato crítico de la sociedad estadounidense como es habitual en todo su cine especialmente en películas como América, América, Viva Zapata, Un tranvía llamado secreto o Esplendor en la hierba.
Para esta película Kazán buscó la música de David Amram, la fotografía de Robert Surtees y el monatje de Stefan Arnsten siendo una película producida por Elia Kazan para las compañías Warner Bros./Seven Arts, Athena Productions con una inversión de 4 millones de dólares.
Aunque la primera opción como protagonista de Kazán fue Marlom Brando, pues Kazan quería que Eddie fuera interpretado por Marlon Brando , ya que sentía que podía aportar mayor profundidad al personaje y acercarlo al de la novela, además de que Brando ya había cosechado grandes éxitos con Kazan en películas como Un tranvía llamado deseo , ¡Viva Zapata! y La ley del silencio , Lo cierto es que el actor rechazó el papel, alegando que no tenía interés en rodar una película tan poco después del asesinato de Martin Luther King Jr. El papel fue para Kirk Douglas. La producción se detuvo dos veces, ya que Douglas contrajo la gripe de Hong Kong tres veces,
Especial relevancia tienen los papeles femeninos en este caso en cambernados por la amante interpretado por Faye Dunaway, y Débora Kerr, como la mujer. Aparece igualmente en la película Richard Boone y Hume Cronyn
La película se centra en Eddie un hombre con tendencias suicidas y que está sufriendo un colapso psicótico. Es infeliz en casa, en su matrimonio con su esposa Florence, interpretada por Deborah Kerr , y en su carrera profesional. Mantiene una relación amorosa apasionada con su amante y compañera de trabajo, Gwen ( Faye Dunaway ), y se ve obligado a replantearse su vida y sus prioridades mientras lidia con su padre, un hombre obstinado y anciano ( Richard Boone ).
Su vida personal es engañosa: para los demás está felizmente casado, pero en realidad es un adúltero compulsivo con la aprobación tácita de su esposa Florence, quien le dice "no preguntes, no digas nada", un aspecto del "acuerdo" o compromiso que da título a la obra. Su adulterio serial termina cuando comienza una relación con una asistente de su agencia de publicidad, Gwen Hunt, cuya mente independiente lo fascina; se obsesiona con ella, tal vez incluso siente verdadero amor por ella.
Florence lo persuade para que deje a Gwen y revitalice su vida con un programa de superación personal; ambos parecen perfectamente felices, aunque algo aburridos, pero después de varios meses él estrella su auto en un aparente intento de suicidio ya que el hombre conduce su coche y, de repente, en un túnel da un golpe de volante y se encastra bajo un camión que circula a su lado. .
Así pues el adinerado publicista Eddie Anderson tras intentar suicidarse estrellando su coche deportivo contra un camión se aleja a sí de la chica, pero también del trabajo y de su mundo profesional.
A lo largo de la película, los flashbacks —algunos recuerdos, algunos alucinaciones— revelan el desprecio por su vida y sus "arreglos" como el cambiarse el nombre siendo realmente el de Evangelos Topouzoglou, un reconocido y exitoso ejecutivo de publicidad de origen greco-estadounidense del área de Los Ángeles , conocido profesionalmente como "Eddie Anderson" (su segundo seudónimo).
Del accidente, Eddie deja de hablar aunque no tiene daño alguno. Lo que más le parece doler es el largo matrimonio de Eddie con Florence que en estos momentos carece de pasión por su parte y está lleno de frustración por la de ella.
En todo esta asunto intervienen también Arthur, el abogado de la familia, que la aconseja un acuerdo para perjuicio de Eddie o el psicoanalista de Florence , el Dr. Leibman, que también interviene.
Eddie regresa al trabajo, pero con la intención de insultar a un valioso cliente del sector tabacalero al referirse a él como "la gran C", "C" de Cáncer. Después se mete en problemas con la policía al sobrevolar Los Ángeles en una avioneta.
Buscando su licencia de piloto, Florence encuentra fotografías de Eddie y Gwen desnudos, de ello también se entera su hija adoptiva, ahora estudiante universitaria. justo cuando Eddie se entera de que su padre está en un hospital de Nueva York.
Su conflictiva relación con su padre griego, Sam Arness (Richard Boone) —un importador que en su día tuvo éxito y que desprecia a Eddie por anglicizar aún más su nombre, ir a la universidad y negarse a seguir la tradición familiar— se agrava por el progresivo daño cerebral de Sam a causa de la arteriosclerosis .
En Nueva York, el hermano y la cuñada de Eddie y la mujer de Sam quieren internar a Sam en una residencia de ancianos para aliviar la carga de su sufrida madre, una carga que se agrava por la violenta paranoia de Sam y su insistencia en emprender un nuevo negocio.
Gwen también está en Nueva York, viviendo con Charles, quien le cuenta a Eddie lo devastada que quedó tras su ruptura. Gwen le describe a Eddie su comportamiento promiscuo y calculado, un comportamiento que Charles tolera con la condición de que, al final, se casarán. Pero ahora hay un par xde elementos más. Gwen tiene un hijo pequeño, Andy. Ella desconoce la identidad del padre.
Gwen y Eddie se convierten en amantes.
Florence sigue a Eddie a Nueva York. Quiere que vuelva a casa y trabajen en la "reconstrucción" de su matrimonio. Rechaza el deseo de Eddie de cuidar a su padre personalmente y estalla de rabia cuando él le confiesa que estuvo con Gwen.
Con la ayuda del médico, Eddie saca a Sam del hospital a escondidas y lo lleva a la casa familiar, una enorme mansión victoriana en Long Island Sound . Sam lo llama Evangelos, lo que despierta recuerdos intensos.
Gwen se ofrece a ser la amante de Eddie después de casarse con un chico que la cuida, George, pero Eddie insiste en que se casará con ella.
Eddie no puede darle a Sam el dinero para que inicie su negocio imaginario de alfombras persas, así que décadas de ira reprimida estallan: Eddie admite que se avergüenza de él. Mientras Eddie y Gwen están en un bote, la familia se lleva a Sam por la fuerza. Charles se lleva a Gwen y al bebé.
Cada vez más distraído, Eddie finalmente se enfrenta al hombre "exitoso" que era. Arthur, el abogado, interrumpe este diálogo cuando llega de Los Ángeles.
Arthur, Florence y el Dr. Liebman presionan a Eddie para que le entregue todos sus bienes gananciales a Florence. Ella le dice que no firme, pero él lo hace (usando el nombre de Arthur).
En una conversación privada con Eddie, Florence le confiesa su amor y le asegura que estará a su lado pase lo que pase. Pero cuando Eddie dice que no quiere hacer absolutamente nada, ella responde: «De acuerdo. ¿Y tú qué harás?». Él quiere tomarse un tiempo para reflexionar, lo que implica vender sus lujosas propiedades y vivir de forma más sencilla. Florence no lo comprende, y los celos que siente hacia Gwen la consumen.
Eddie la acusa —con razón— de haber hablado con Arthur sobre internarlo en un psiquiátrico.
En la audiencia de internamiento, nos enteramos de que Eddie posteriormente incendió la casa familiar y vemos a los alter egos enfrentándose. Eddie no sabe explicar cómo tiene una herida de bala: vemos que Charles le disparó en el apartamento de Gwen.
Después de varios intentos fallidos, en los que el recién "auténtico" Eddie es arrestado por exhibicionismo , incendia la casa de sus padres, símbolo de la tiranía de su padre sobre la familia, luego recibe un disparo del celoso pretendiente de Gwen y posteriormente es internado en un hospital psiquiátrico , Eddie pide ser internado en un hospital psiquiátrico.
El juez le dice a Gwen que Eddie puede ser liberado en cualquier momento demostrando que tiene trabajo y casa.
Eddie parece estar contento entre sus nuevos amigos en el manicomio, pero Gwen lo convence para que vuelva a intentarlo.
Eddie se reconcilia con su padre moribundo y le dice a Gwen que ambos deseaban lo mismo: otra oportunidad. Le confiesa su amor. Ella le da las gracias y sonríe.
La escena final transcurre en el entierro de Sam, donde Florence le dedica a Gwen una sonrisa irónica. y de ternura mientras bajan el ataúd de su padre a la tumba.
La película tuvo sus reconocimientos . En la 26.ª edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos fue ganadora
Mejor película extranjera; y en la 21.ª edición de los Fotogramas de Plata fue nominada al mejor intérprete de cine extranjero (Faye Dunaway) y al Mejor intérprete de cine extranjero (Kirk Douglas).

En cunto a la crítica Vincent Canby, del New York Times, escribió que «apesta a cine chic ligeramente absurdo, pero, a diferencia de Escrito en el viento de Douglas Sirk o Dos semanas en otra ciudad de Vincente Minnelli , no solo no es muy divertida, sino que es un desastre de estilos prestados. Lo peor es que puede resultar en gran medida incomprensible, a nivel narrativo simple, a menos que uno haya leído el cuento de 543 páginas de Kazan, un éxito de ventas, que el director ha resumido más o menos en su película». Canby también incluyó en su lista de las «diez peores películas de 1969» del periódico: «Kazan utiliza muchas técnicas cinematográficas ingeniosas de los sesenta, pero la película sigue pareciendo una producción audaz de Ross Hunter de los cincuenta».
Variety la calificó como «una película confusa, demasiado artificiosa y excesivamente larga, poblada por un conjunto de personajes que al espectador no le importan en absoluto». Y concluyó con un "Es la película más romántica de Elia Kazan. Y posiblemente sea la peor, en términos cinematográficos"
Roger Ebert escribió que era "una de esas películas 'serias' largas, pesadas y llenas de estrellas que fueron populares en la década de 1950, antes de que comenzáramos a valorar el estilo más que las buenas intenciones del director. No es exitosa, particularmente no en los términos de Kazan (él la ve, sin duda, como un amargo sermón sobre las consecuencias de venderse). Pero sí se nutre de las notables actuaciones de Kirk Douglas y Faye Dunaway".
Gene Siskel del Chicago Tribune comentó que Kazan "no logra darnos una caracterización clara de Eddie ni de las personas en su vida. Las tensiones que se revelan están nubladas por errores básicos de dirección... Sería bueno excusar la dirección de Kazan diciendo que se vio obligado a darle vida a un guion débil, pero él también escribió el guion". Y concñluyó con un ""No funciona, sobre todo siendo una película de Kazan (...) Pero se nutre de las estupendas actuaciones de Kirk Douglas y Faye Dunaway (…) "
La crítica por antonomasia, Pauline Kael, de The New Yorker, escribió: «Si uno no supiera que Kazan es una figura importante en el cine, no encontraría nada en la forma en que se ha realizado esta película que lo sugiera. La dirección es rígida y casi cruelmente coercitiva con los actores. No hay nada en esta película que parezca espontáneo, ni en la dirección ni en la actuación. Los actores no tienen vida propia como intérpretes, ni rastro de inventiva; simplemente gritan frases hechas, representando ideas populares prefabricadas sobre la traición».
En IndieWire se señala que fue "Un intento mal concebido de adaptarse a unos tiempos cambiantes que Kazan nunca entendió"
Geoff Andrew de Time Out entiende que "Todo es muy forzado y cuando no lo es, es superficial e indulgente"
Sue Heal: Radio Times
"Una película bastante desagradable (...) Un reparto lleno de estrellas (...) no es capaz de sacar adelante una premisa anticuada (…) "
Charles Champlin, del Los Angeles Times, escribió: «La pasión personal que inspiró la novela aún está presente en la película, pero en la pantalla la pasión está tan comprometida y debilitada por lo que se hace pasar por técnica e inventiva que se convierte solo en un eco intermitente».
Tony Mastroianni en The Cleveland Press se refirió a la película como una "mala novela [que] no mejoró mucho en la transferencia [al cine]".
Philip Strick de The Monthly Film Bulletin escribió que la película "resulta que no dijo más en 125 minutos de lo que dijo durante los primeros seis".
Ya en España Francisco Marinero: en El Mundo califica esta película como "Interesante sobre el papel, en el fondo espectacular, da la impresión de que el director no confía en la inteligencia del espectador, y tiene que explicarles la lección, con lo cual el aspecto dramático queda devaluado sin remedio"
M. Torreiro de El País la califica como "Obra maestra" ; y José Luis Guarner en su Historia del cine americano señala que "Cuenta con grandes momentos y la presencia extraordinaria de Faye Dunaway (...) con todo, significó para Kazan una desilusión, que alentaría su progresivo alejamiento del cine."
Decir que la película era parcialmente autobiográfica ; el narrador, al igual que Kazan, es un grecoamericano y liberal que había sido brevemente miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos en la década de 1930 antes de desilusionarse con él. Arness también conoce a muchas figuras de menor rango en la industria cinematográfica de Hollywood , donde Kazan alcanzó su mayor fama.
Kazan afirmó que la obra era completamente ficticia.
The Arrangement –según dicen los criticos e historiadores cinematográficos— quiere imitar algunos de los procedimientos que utilizaba el cine europeo de la época para alterar la narración tradicional: confusión entre los tiempos de la historia, entre el pasado y el presente; alguna que otra alteración de la imagen, a través de zooms o de un montaje rápido… La mayor parte de esos mismos críticos e historiadores afirman que la manera en que la película adopta esas estrategias es falsa e impostada, más imitativa que realmente necesaria. Kazan querría ser moderno y fracasaría en el intento, según ellos, yo por mi parte considero que estamos ante uno de los grandes dramas del cine pasado.
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