Recuerdo la noticia en prensa en el Diario Córdoba, cuando todavía pertenecía a la Prensa del Movimiento. La noticia era que un soldado japonés, Hiroo Onoda , un oficial de inteligencia del Ejército Imperial Japonés, había salido de la espesura de la selva de una isla filipina y se había entregado a las autoridades locales poniendo fin a su participación en la Segunda Guerra Mundial.
Hasta ese momento, no había noticia, aunque lo que sí importaba era la fecha de la rendición. No estábamos en septiembre de 1945, sino que la rendición había sido en 1933. Esa era la noticia, un japonés había asumido la lucha durante tres décadas más.
El personaje protagonista era interesante. Onoda (Yuya Endo ) fue entrenado como oficial de Inteligencia por el comando Futamata de la Escuela Nakano, tras no haber sido capaz de convertirse en un aviador kamikaze, dado su deseo de vivir a toda costa, según se narra en la película.
Tras un periodo de formación , el 26 de diciembre de 1944 lo enviaron a la Isla de Lubang en Filipinas. Las órdenes de Onoda eran realizar una guerra de guerrillas contra los estadounidenses, que estaban listos para invadir la isla, especialmente atacando las infraestructuras de la isla, especialmente, las pistas de aterrizaje y los muelles del puerto para evitar que fueran usados por el enemigo. Sus órdenes también incluían el no rendirse bajo ninguna circunstancia o suicidarse.
Cuando Onoda desembarcó en la isla, se le destinó a un grupo de soldados japoneses que habían sido enviados allí con anterioridad. Los oficiales en el grupo sobrepasaban en rango a Onoda y le impidieron llevar a cabo su misión, lo que hizo más fácil para Estados Unidos y las fuerzas de la Commonwealth de Filipinas tomar la isla una vez desembarcaron el 28 de febrero de 1945.
Poco tiempo después del desembarco, todos los militares japoneses, menos Onoda y otros tres soldados, habían muerto o se habían rendido. Para ese momento Onoda, era el único oficial pues era teniente, y ordenó a los hombres que ocuparan las colinas.
Onoda continuó su campaña, viviendo inicialmente en las montañas con tres compañeros (el soldado Yuichi Akatsu, el cabo Shoichi Shimada y el soldado de primera clase Kinshichi Kozuka (Yuya Matsuura ).
La primera vez que vieron un folleto que afirmaba que la guerra había terminado fue en octubre de 1945 y decía lo siguiente: "La guerra terminó el 15 de agosto de 1945. ¡Bajen de las montañas!", aunque en la película fue uno de los donkos - filipinos al que se enfrentaron- los que hablaron de que la guerra había terminado. Onoda, sin embargo, desconfió del folleto al pensar que se trataba de propaganda aliada y razonando que no lo hubieran lanzado si de verdad la guerra hubiera concluido.
Hacia el final de 1945 se lanzaron desde aviones panfletos con una orden de entrega del general Tomoyuki Yamashita impresa en ellos. En este momento llevaban ya más de un año en la clandestinidad y este prospecto había sido la única prueba que tenían de que la guerra había terminado. El grupo de Onoda lo examinó para determinar si era auténtico o no, y decidió que era un engaño.
Uno de los cuatro, el joven Yuichi Akatsu (Kai Inowaki ), se alejó de los demás en septiembre de 1949 y se rindió a las fuerzas filipinas en 1950 después de seis meses de vagar por su cuenta. Esto les pareció al resto un problema de seguridad, por lo que se hicieron aún más cuidadosos.
En 1952 se lanzaron desde un avión cartas y fotos de familiares instándoles a rendirse, pero los tres soldados llegaron a la conclusión de que se trataba de un engaño. Shimada (Shinsuke Kato) , uno de los soldados, recibió un disparo en la pierna durante un tiroteo con pescadores locales en junio de 1953, tras lo cual Onoda lo cuidó hasta que se curó.
El 7 de mayo de 1954, Shimada murió por un disparo efectuado por un grupo de búsqueda que trataba de detener a los japoneses. En la película está historia no es así, ya que el japonés es herido en un enfrentamiento cuando iban a conseguir carne de una vaca.
Kozuka, el otro soldado, murió por dos disparos de la policía local el 19 de octubre de 1972, cuando él y Onoda (Kanji Tsuda ), como parte de sus actividades de guerrilla, quemaban arroz recolectado por unos agricultores, por lo que Onoda se quedó solo. Tampoco se refleja así en la película ya que un veterano Kozuka ( Tetsuya Chiba ) muere en un enfrentamiento junto al río y muere brutalmente cuando los filipinos le lanzaron unos arpones. Onodo había sido declarado oficialmente muerto en diciembre de 1959, pero el suceso sugirió que era probable que aún estuviera vivo y se enviaron grupos en su busca, aunque ninguno logró encontrarlo.

El 20 de febrero de 1974, Onoda escuchó una canción que le remitía a su juventud. Siguiendo las ondas sonoras allí, junto a un río, conoció a un estudiante japonés que había abandonado la universidad, Norio Suzuki (Taiga Nakano ) , al que vemos al inicio de la película, portando una bandera de Japón y un radicassette , y que estaba viajando por el mundo en busca de "El teniente Onoda, un panda y el Abominable Hombre de las Nieves, en ese orden". Ambos se hicieron amigos, pero Onoda todavía se negaba a rendirse, afirmando que esperaba órdenes de un superior.
Suzuki volvió a Japón con las fotografías en las que aparecía con Onoda como prueba de su encuentro y el gobierno japonés localizó al superior de Onoda, el comandante Yoshimi Taniguchi (Issey Ogata ) , que se había convertido en librero.
Taniguchi, que, en principio, manifiesta no conocer a Obnoda, voló junto a Suzuki a Lubang el 9 de marzo de 1974 e informó a Onoda de la derrota de Japón y le ordenó deponer las armas.
El teniente Onoda salió de la selva 29 años después del final de la Segunda Guerra Mundial y aceptó la orden de rendirse, con la entrega de su uniforme y su espada, junto a su fusil Arisaka Tipo 99, todavía en condiciones de funcionar, 500 cartuchos, varias granadas de mano y una daga que su madre le había obsequiado en 1944 para suicidarse en caso de ser capturado. Esto lo convierte en el penúltimo soldado japonés que se rindió después del final de la guerra, solo superado siete meses después por Teruo Nakamura.
A pesar de que había matado a una treintena de habitantes de la isla filipina y participado en varios tiroteos con la policía, se tuvieron en cuenta las circunstancias y Onoda recibió un indulto del presidente Ferdinand Marcos.
Después de encontrarse con Onoda, Suzuki encontró rápidamente un panda salvaje y, en julio de 1975, afirmó haber visto un yeti desde la distancia, caminando en la cordillera Dhaulagiri del Himalaya. Murió en la década de los ochenta.
En su autobiografía , "Sin rendición: Mi guerra de treinta años" , que Onoda publicó en 1974 se narra su vida. En abril de 1975, siguió el ejemplo de su hermano mayor, Tadao, y salió de Japón con rumbo a Brasil, donde se dedicó a la cría de ganado.
Se casó en 1976 y asumió un papel de liderazgo en la comunidad japonesa local.
Onoda volvió a visitar la isla de Lubang en 1996, donando 10 000 dólares estadounidenses para la escuela local. En sus últimos años pasaba tres meses al año en Brasil. Le fue concedida la medalla al Mérito de Santos-Dumont por la Fuerza Aérea Brasileña el 6 de diciembre de 2004.
Onoda falleció de insuficiencia cardíaca debido a complicaciones de una neumonía el 16 de enero de 2014 en el Hospital Internacional St. Luke's de Tokio , Japón . Tenía 91 años
Sobre más o menos esta historia es lo que nos narra la película del año 2021 dirigida por un francés, Arthur Harari, escrita por el director y Vincent Poymiro, con la colaboración de Bernard Cendron, inspirada libremente en la vida de Hiroo Onoda. El francés Arthur Harari, sin conocer el idioma, se fue a rodar la película a Japón con actores japoneses que hablan en su lengua natal, para ser fiel a la historia real en la que se basa. Es una coproducción internacional entre Francia, Japón, Alemania, Bélgica, Italia y Camboya.

La película fue ganadora del César al mejor guión original entre otros muchos premios al narrar la sorprendente historia real de un soldado japonés para el que la segunda Guerra Mundial duró 30 años más que el resto del mundo prolongándo su soledad durante años, mucho después de que Japón capitulara. En cualquier caso, fue recibido como un héroe y vivió luego muchos años más, mostrando lo difuso que puede ser el juicio de la conducta, por muy extrema que parezca, de un súbdito cualquiera en tiempos de guerra. Está particularmente inspirado en la biografía de 1974 de Cendron y Gérard Chenu Onoda, seul en guerre dans la jungle y en los archivos de Cendron y las conversaciones de Harari con él.
La película no se basa en las propias memorias de Onoda, y Harari considera que la película es una ficción inspirada en la historia más que una película biográfica. Es una producción de Nicolas Anthomé para Bathysphere productions aunque también participan To Be Continued, Pandora Film, Frakas Productions, Ascent Film, Rai Cinema, arte France Cinéma. Lo cierto es que Werner Herzog siempre quiso dirigir un film sobre Onoda, el soldado de las 10.000 noches en la jungla.En lugar de ello, escribió un libro sobre su historia "El crespúsculo del mundo", y su encuentro. La fotografía es de Tom Harari y el montaje de Laurent Sénéchal.
En la misma salen los siguientes actores y una actriz: Yuya Endo como el joven Hiroo Onoda, Kanji Tsuda como el viejo Hiroo Onoda, Yuya Matsuura como el joven Kinshichi Kozuka , Tetsuya Chiba como el viejo Kinshichi Kozuka, Shinsuke Kato como Shimada, Kai Inowaki como Akatsu, Issey Ogata como el Mayor Taniguchi, Taiga Nakano como Norio Suzuki, Nobuhiro Suwa como Tanejiro Onoda, Mutsuo Yoshioka como Capitán Hayakawa, Tomomitsu Adachi como segundo Kuroda, Kyusaku Shimada como el teniente Suehiro, Angeli Bayani como Iniez y Jemuel Cedrick Satumba como el prisionero filipino
Esta producción francesa rodada en japonés oscila entre los años de Onoda en la jungla filipina y la época en la que se formaba como oficial de inteligencia, explicando de donde procedía su fe inquebrantable y qué decisiones le hizo tomar.
La película inauguró la sección Un Certain Regard del Festival de Cine de Cannes 2021 en julio de 2021.
Consiguió grandes reconocimientos tanto en festivales como por parte de la crítica. En la 47 edición de los Premios César (Francia) se llevó el de Mejor guion original (Arthur Harari, Vincent Poymiro ), siendo nominada en los apartados de Mejor película, Mejor dirección (Arthur Harari) y Mejor fotografía (Tom Harari).
La película ganó el Premio Louis-Delluc de 2021.
En la 18 muestra del Festival de Sevilla de cine europeo en noviembre tuvo la nominación al Giraldillo de Oro a la Mejor película, siendo
ganadora en el Premio Especial del Jurado y Mejor guión (Arthur Harari, Vincent Poymiro )
En la 27º edición de los Premios Lumières fue nominada a la Mejor película, Mejor director (Arthur Harari), Mejor guion (Arthur Harari, Vincent Poymiro ) y Mejor fotografía (Tom Harari). Y en los 11º Premios Magritte fue nominada a la Mejor película extranjera.
En cuanto a la crítica, en Francia Fabien Lemercier de Cineuropa comentó que "Una película de acción maravillosa y existencialista, que al mismo tiempo resulta cautivadora y trepidante, rigurosa y con buen ritmo: una diga heredera de los grandes clásicos de la historia del cine"
En los Estados Unidos Ben Croll de The Wrap considera que "Es como un paseo más allá del tiempo, recreando el aspecto y la sensación diáfana del cine de los 70 y la robusta elegancia del John Ford de mitad de siglo"
En la web cinematográfica de RogerEbert.com, Ben Kenigsburg escribe: "Técnicamente, 'Onoda'... es una película biográfica, pero nunca funciona como tal. Esta película austera, sombría y, en ocasiones, incluso oscuramente divertida es, en casi tres horas, más como una lenta y absurda de combustión lenta (...) Pero, por muy salvaje que sea la historia, 'Onoda' mantiene los pies en la tierra con una fuerza imponente".
Para Jessica Kiang de Variety la película "Tiene algunos problemas con la duración y el ritmo, pero está muy bien hecha y es una saga potente y satisfactoria de cine muscular a la vieja usanza".
James Lattimer, escribiendo para Sight and Sound, lo llamó "... un drama bélico de aspirantes a existencialistas de casi tres horas de duración pensado como un ejercicio en el tipo de inmersión en la pantalla grande que ha sido imposible últimamente. . . [L]a dramatización monótona de la película carece de la delicadeza visual o narrativa necesaria para mantener a los espectadores absortos".
Noel Murray de Los Angeles Times sostuvo que era "Un retrato perspicaz del fanatismo, que ilustra cómo las malas ideas pueden arraigar simplemente porque las personas son naturalmente resistentes al cambio"
En Gran Bretaña, Peter Bradshaw en las páginas del The Guardian consideró que era "Una epopeya antibélica realmente bien hecha, a la antigua, con un estilo franco y rotundamente agradable (…)"
Amber Wilkinson de Radio Times la califica como "Un intenso análisis de la camaradería y el compromiso, que pone una nota melancólica sobre el poder de la propaganda y una vida 'perdida' al servicio de una guerra que hace tiempo que terminó (…)
Para Lisa Nesselson de Screendaily "Aunque hay algunos momentos meditativos de calma en esta aventura de 165 minutos (...) nunca se hace aburrida y su acumulación de detalles desemboca en una conclusión memorable y emotiva."
Ya en España, Carlos Boyero en El País afirma que "Este insólito personaje y su demencial aventura están muy bien descritos (...) hay belleza visual (...) Junto a virtudes tan loables, la dirección del sensible Arthur Harari tiene un problema para mí. Y es que su película dure tres horas."
Oti Rodríguez Marchante de ABC "La película necesita una grandísima cantidad de tiempo para resolverse, lo cual no mengua ni su calidad ni su interés, pero sí algo de paciencia para aguantarla. (…)"
Quim Casas de El Periódico comentó que "La ha dirigido el francés Arthur Harari, sumamente respetuoso con los motivos, decisiones y actuaciones de Onoda. (...) cuenta muy bien los motivos estratégicos que llevan a Onoda a la isla filipina (…)"
Paula Arantzazu Ruiz de Cinemanía afirma que la película "Es una de esas insólitas películas que desafían cualquier tendencia y nos recuerdan que el cine es la puerta de entrada hacia la aventura. (…)"
Sergi Sánchez de Diario La Razón habla de que "Es interesante el modo en que Arthur Harari trabaja el tiempo narrativo (...) le falta, tal vez, una puesta en escena más subjetiva para que nosotros creamos que (...) una guerra sin enemigos es posible. (…)"
Pablo Vázquez de Fotogramas sostuvo que "La última joya bélica indie (...) rebosa, cual cofre encontrado, cine con mayúsculas por cada uno de sus bordes. (…) "
Marta Medina de El Confidencial comenta que "Rodada sin estridencias, 'Onoda' cala por lo extraordinario de los hechos que narra, pero también por la capacidad del director de encerrarnos (...) en la madeja impenetrable que es la cabeza del protagonista (…)
Por último, podríamos decir que la película es una reformulación del conflicto tradicional entre el hombre y naturaleza, y entre el hombre consigo mismo, en un marco bélico como la Segunda Guerra Mundial en condiciones de asislamiento absoluto. Otro gran acierto de esta película es entonces su equilibrio entre ambas dimensiones: la interna del (anti)héroe y la externa, en su enfrentamiento con lo que le rodea. El metraje se acerca entonces a las tres horas, combinando flashbacks y elipsis al narrar varias décadas en la vida de este soldado y sus acompañantes. Con todo, es envidiable su ritmo, gracias a un montaje pausado y que recurre igualmente a transiciones clásicas, como los encadenados; y a una planificación ortodoxa, con posiciones muy precisas de cámara nos permiten disfrutar de esta historia triste, solitaria, casi devocionaria de un hombre que no quiere ver la realidad puesto que la misma no coincide con las órdenes recibidas, un hombnre que tiene miedo al fracaso y que se ve superado por unos acontecimientos imposibles de superar.

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