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martes, 24 de septiembre de 2019

La noire de...


Ya os he hablado del historiador burkinés Ki Zerbo cuyo libro colocado en la estantería del Departamento de Prehistoria y arqueología de un Departamento universitario era el primero que veía nada más entrar en el mismo. Ki-Zerbo murió en 2006 , pero su Historia del África Negra siempre será una referencia en el mundo al describirnos la importancia de la "negritud" en el sentido positivo del término como un momento nuevo, como si la Historia comenzara de nuevo para ellos, tal y como sugería el subtítulo de la misma.

La historia de África colocada en su contexto es tan sugerente como apasionante, eso sí, sin dejar de ser en muchas ocasiones terrible, especialmente cuando de la esclavitud se trata. La esclavitud no sólo estuvo presente en la antiguas civilizaciones visible en la tormentosa relación que hubo entre el Egipto de los faraones y Nubia, espacio que proporcionaba esclavos a ese estado teocrático. Seguirá más tarde con otras civilizaciones, como la romana, cuyas referenias creo que podrían ser hasta cinematográficas. Continuaron cuando la expansión de la religión musulmana tuvo lugar y , se generalizó, con las expansión europea por el mundo , momento en que la esclavitud africana llega a extremos casi "colonizadores" de espacios concretos.

El siglo XIX aparentemente supone una crisis de este modelo esclavista y aunque la esclavitud desaparece - parcialmente- en términos jurídicos en muchos lugares, lo cierto es que otro tipo de cadenas con otra modalidad de grilletes se imponen en lo político, en lo económico, en lo social y en lo cultural en aquellos espacios que el colonialismo europeo se transforma en imperialista.

El imperialismo tendrá su importancia- y mucha- en el estallido de la Primera Guerra Mundial , pero entra en crisis en paralelo a la crisis que vivirá Europa durante el segundo gran conflicto bélico que supuso la Segunda Guerra Mundial. Tras eso lleva el adiós de muchos espacios a sus estados europeos dominantes.

Ese adiós no fue fácil, en ocasiones, es una despedida tras una ruptura bélica; en otras ocasiones, es el resultado de una negociación cuando la ONU y los tiempos o el momento de los no alineados obliga a mover ficha.

Uno de esos países que dirán adiós a su metrópoli francesa será Senegal que en 1960 , tras integrarse en una entidad superior, proclama su independencia siendo el poeta de la negritud Léopold Senghor Sengar su primer presidente. Senegal, se presenta casi como una excepción a la regla , en el sentido de la estabilidad política en un espacio muy complejo.

Es bajo el mandato del poeta cuando otro artista , en este caso, un actor, pero que también será director, escritor, guionista y activista político de nombre Ousmane Sembène, considerado "el padre del cine africano", coloca al cine africano en el centro de un debate por medio de un discurso cinematográfico, eminentemente, político pues con la realización del primer filme rodado por un subsahariano pone sobre la mesa una serie de elementos que habían sido ignorados por el cine occidental del momento: el legado europeo en África ignorando la realidad africana, la defensa de la negritud , los distintos modelos de acceder a la independencia, la mentalidad de superioridad que todavía presentaban los blancos, el nulo reconocimiento de los europeos a lo realizado por los africanos, que llega a la incomprensión más absoluta.

Todo ello aparece en la película realizada 1966 y por la cual su director , Sembène, recibió el Premio Jean Vigo obra basada en el novel corta del mismo nombre, escrito por el propio Sembène, y que fue incluida en la antología Voltaïque publicada en Francia en 1961. Es en 1956, cuando Sembène publica su primera novela, Le Docker noir (El estibador negro) que relata su experiencia como estibador , creo, que en el puerto de Marsella. Más tarde , en 1957, escribe Ô pays, mon beau peuple (Oh país, mi hermosa gente); apareciendo poco después, en 1960, Les Bouts de bois de Dieu (Los palos de Dios), que relata la huelga de los braceros senegaleses de la línea de ferrocarril entre Dakar y Bamako que pedían tener los mismos derechos que los franceses.

Comienza a pensar en el cine en 1960, año de la independencia del Sudán francés (más tarde Malí) y de Senegal, cuando viaja por distintas áreas de África :Malí, Guinea, República del Congo, etc. En 1961, asiste a la escuela de cine de Moscú y en 1962 realiza su primer cortometraje Borom Sarret, seguido en 1964 por Niaye.

Su primer largometraje, La Noire de..., aparece en 1964. Es toda una monumental crítica social y política presentada a través de falsbacks en la que vemos el pasado inmediato de su protagonista, una joven senegalesa que va a trabajar desde su Dakar natal a la vieja metrópoli francesa, donde es "esclavizada" por una familia hasta el punto de llevarla al suicidio.

La película se convierte en un alegato con guiños a la historia política de su paín, un país joven que acaba de acceder a la independencia, pero cuya población sigue aquejada de los males que había durante el dominio: pobreza, analfabetismo, separación urbana en barriadas para blancos , en sus barrios coloniales, y casas de autoconstrucción , bidonvilles, donde vive la población africana.

También hay mensajes políticos visibles en el recién estrenado parlamentarismo, en ese monumento a los caídos en la Guerra de Independencia que nos otra que la Segunda Guerra MUndial ( 1939 - 1945) , como se aprecia en la película, la bandera nacional y el "banderín de enganche" de aquella población más concienciada políticamente como es aquí , tanto el novio de la protagonista, que tiene en casa la bandera de la gran referencia política de la negritud del momento , la imagen de Patrice Lumumba, el líder congoleño creador el Movimiento Nacional Congolés (MNC), y participante en algunas de las Conferencias Panafricanas , y primer ministro del Congo independiente y que apostó por la africanización de su país, aunque posteriormente asesinado en 1961, o las referencias al político y poeta Sedar Senghor.

Pues bien esta película será el lanzamiento internacional de Ousmane Sembène que entre 1966 con la película La noire de... y 2005 con Moolaadé, y hasta su muerte acaecida en 2007, acumuló más de 20 premios y 10 nominaciones otorgados por festivales o instituciones de África, América y Europa entre ellos los de Berlín, Cannes y Venecia e instituciones como el British Film Institute o Human Rights Watch, reconociendo su valor estético o social de su obra. El primero de estos reconocimientos, recibido en 1966, fue el Premio Jean Vigo, reconocido como el impulsor de su carrera, tal y como el propio espíritu del galardón indica.

Y es magnífico que se valorara su trabajo que en gran medida y desde su sencillez respondía en gran medida a los principios de la nouvelle vague, por esas tomas rodadas al aire libre o en un piso iluminado con luz natural, salvo las escenas en que se centra en Diouana en su habitación o en la cama , o el rodaje realizao tanto en la costa azul, donde se hacen reconocibles desde el Puerta de Marsella en la llegada, hasta la subida a la Corniche, pasando por espacios de la hermosa bahía que forma la Rivière y sobre todo en Antibes.

También rueda en Dakar y nos muestra la dicotomía del país, con su barriada colonial donde todavía había una importante comunidad de expatriados, principalmente franceses , seis años después de la independencia de Senegal del gobierno de Francia, así como barriada de población local afectada por la miseria y la pobreza que es mostrada sin tapujos serias .

Entre un espacio y otro , convive un espacio social , en el que todavía este presente los prejuicios alentados por el colonialismo, que nos muestra a la minoría aprovechándose de la necesidades de la población nativa: esperando un posible contrato. Nada diferente a la España de los señoritos , de las plazas y los jornaleros.

Igualmente el sentido de esa "nouvelle" es perceptible en un diálogo en off casi permanente, ya que la chica apenas se le escucha hablar ante la cámara o el inteligente uso del flashbacks para mostrarse un momento anterior.

Como decíamos La Noire de… es una película dirigida y escrita por Ousmane Sembène que contó con la producción de Filmi Domirev y Actualités françaises. Cuando con la luminosa, nunca mejor dicho, fotografía de Christian Lacoste y el montaje de André Gaudier.

En cuanto al reparto está integrado por la bella Mbissine Thérèse Diop como Gomis Diouana, Anne-Marie Jelinek como Madame, Robert Fontaine como Monsieur y Momar Nar Sene como el novio de Diouana y el mismo Ousmane Sembène que hace de maestro en la barriada marginal en la que vive Diouana. En papeles menores aparecen Ibrahima Boy como el chico de la máscara, Bernard Delbard el joven invitado , Nicole Donati la chica invitada en la casa de Antibes y Raymond y Suzanne Lemeri como la pareja mayor , igualmente, invitada.

La película se inicia con la llegada de una chica de color desde su país natal , Senegal al puerto de Marsella. Se trata de Gomis Diouana (Mbissine Thérèse Diop ). Nada más bajarse del barco y tras pasar la aduana tanto ella como su maleta es recogida por el que conoceros como su señor, Monsieur (Robert Fontaine ) que, en su coche, la lleva desde la ciudad portuaria hasta la localidad de Antibes.

Vemos que en el trayecto, el señor le va contando las maravillas de la Rivière francesa, maravillas que ella, desde una voz en off está dispuesta a conocer.

Nada más llegar a la casa es recibida por la Madama (Anne-Marie Jelinek ) que le muestra la casa haciendo hincapié de donde ha colgado una máscara, que después sabremos que ha sido regalo de la chica a la familia, en un lugar preeminente del salón , mostrándole igualmente su habitación, el servicio, la cocina,... La chica pregunta por los niños, ya que ella ha venido con ese fin, pero la Madame le informa aún no está en casa.

La chica es puesta a trabajar sin más de la casa. Le piden que haga café, que limpie los cuartos, el salón y que haga la comida. Sin embargo, ella se pregunta por qué no actúa como para lo que fue llamada. Su intención era ver Francia , eso le animó a ir a la antigua metrópoli.

Vemos como ella, en Dakar, un día sale a buscar trabajo y se desplaza desde su barrio al barrio colonial. Diouana es analfabeta y busca empleo en los grandes apartamentos.

Un día se encuentra con un chico que le dice que las africanas encuentran empleo cuidando en una plaza a la que llegan los blancos para contratarlos , eligiendo entre todas las mujeres presentes.

Tras varios de ir al lugar, es contratada por la que será la Madame, una pareja con tres hijos de blancos burgueses. Está encargada de ocuparse de de los niños, los lleva y los trae del colegio, sale con ellos a la calle. Es una responsabilidad prestigiosa y sobre todo digna para sus conciudadanos. 

Como regalo, Diouana le da a sus nuevos empleadores una máscara tradicional que le había comprado a un niño pequeño por 50 francos, y sus nuevos empleadores se sienten encantados.

Por petición de sus patrones, acepta acompañarlos a Antibes, en la Costa Azul de Francia, para las vacaciones. Pero en Francia, nada más llegar las cosas cambian.

Diouana se ve en la obligación de realizar todas las tareas domésticas, reducida así a la servidumbre sin ningún día de descanso y privada de los niños. La ponen a fregar, a cocinar - a pesar de que ellos en Dakar contaban con un hombre - a hacer el café.

Molesta , la cosa irá a peor cuando ve que no sólo no sale, salvo para pequeños recados, sino que es obligada a cocinar para sus jefes y sus invitados, un plato típico del país, arroz cocido con salsa.

Diouana es presentada a sus amigos como algo exótico. De hecho , uno de los invitados le la un beso puesto que nuca ha besado a una negra. Los comentarios durante la comida no pueden ser más hirientes , hablan de la situación de Senegal, comparándola con la del ex Congo Belga , el papel del intelectual Sengor , pero como la población vive como siempre. De hecho llegan a plantearse por qué ella no habla en francés y uno de los invitados dice que : «Tranquilos es un animal… no entiende nada pero lo hace por instinto, como los animales…»

Ella día a día va irritando a la Madame por todo. Diouana sueña con ir a las tiendas francesas, ver las hermosas vistas y vivir un estilo de vida lujoso, pero no tiene los recursos para hacerlo. Ella intenta expresar una parte de este sueño usando vestidos y tacones mientras trabaja; sin embargo, Madame le grita que se quite esa ropa y le recuerda a Diouana que es una sirvienta, por lo que no necesita ese atuendo.

Le irrita verla limpiar vestida arreglada con su traje blanco con lunares y con tacones con las esperanza de salir a ver las tiendas, pero serán la frutería y la tienda de ultramarinos. De hecho un día le compra un ridículo delantal. La dueña de la casa le dice que se quite el vestido, diciéndole "no olvides que eres una sirvienta".

Vemos como ella cada día se siente más dolida y más ofendida. Recuerda cuando le regaló la máscara que compró a un chico por 50 francos , o recuerda los abrazos de su madre, los paseos que se daba junto a su novio (Momar Nar) un activista que no está interesado en la ex metrópoli y que cree que el futuro de los africanos está en África.

Cuando Diouana no está trabajando para Monsieur y Madame, pasa tiempo con su novio, paseando. Con él sale, bromea, se hace fotos, se siente molesta en ocasiones, pues él se sobrepasa, y , en ocasiones, hace el amor. Monsieur y Madame no han tardado en ofrecerle a Diouana un trabajo para ellos en Francia. Diouana está encantada e inmediatamente comienza a soñar con su nueva vida en Francia.

En el presente, ella está cada vez más deprimida. Una carta supuestamente escrita por su madre le desespera. Sabe que no ha sido escrita por ella , sino por el escritor de cartas del barrio , ya que su madre es analfabeta y jamás le diría lo que contiene la carta: «No te acuerdas de nosotros, no nos mandas dinero y te lo estas pasando bomba despilfarrándolo…» Diouana rompe la carta.

Dolida con eso la situación se encona. Se siente molesta. Las chicas no retornan, pero sí el chaval. A ella se le dice que se quede en la casa jugando con el chico. Por otro lado, un día decide levantarse tarde y no preparar el café. Ahora la irritada es la Madame. Madame se niega a dejar que Diouana duerma y le grita que se ponga a trabajar. Diouana intenta recuperar la máscara que le dio a Madame.

Con la Madame , incluso, hay una lucha por el control de la máscara , ya que Diouana lo descuelga y quiere volver a llevarla a su país, pues forma parte de su identidad. Madame le dice a Diouana que si no trabaja, no puede comer. Diouana se niega a trabajar y reflexiona , pues tiene claro que ella no es la esclava de la Madame ni de Monsieur. Su irritación va a más cuando se encierra en el cuarto de baño.

La Madame golpea brutalmente la puerta y le grita. El señor que cada día bebe más y pinta menos en la casa le ofrece dinero, 200 francos, para intentar sacarla de su apatía. La señora no quiere que coma , pues quien no trabaja o come.

Cuando recibe el dinero, ella lo arroja al suelo. Ellos no entienden que su intención era conocer el mundo, ser libre y no ceñirse a una prisión en forma de casa. Ellos un día salen. Ella calla pero no puede más. Diouana hace su maleta y entra en el baño.

Cuando regresa el matrimonio descubren que se ha suicidado cortándose las venas con una navaja dentro de la bañera de sus empleadores.

Tras eso el señor , con cierto complejo de culpa, decide entonces regresar a Dakar para saldar las cuentas de su conciencia. con las pertenencias de la chica para entregarlas a su familia, junto con el dinero que nunca ella acepto. Mientras se desplaza por la comunidad en la que vivía Diouana con la maleta intenta buscar la casa de ella.

Finalmente, el maestro de la Escuela Popular ( Ousmane Sembène) le lleva a la casa. En la mano el señor lleva la máscara. El niño al que se la compró la reconoce y sigue al blanco hasta dar con la casa . La madre se siente insultada y se niega a tomar el dinero, rechazándolo y el hombre se aleja en su coche perseguido por el pequeño que cubre su rostro con la máscara de madera que Diouana había regalado a su patrona el primer día de trabajo.

El chico con una máscara, que es tanto memoria de sus raíces, como forma o gesto de independencia, mira como el coche se aleja. El niño se quita la máscara, mostrándonos su rostro y su llanto. Es el llanto de África, el continente que llora permanentemente.

Una de las principales diferencias entre la versión escrita​ y la audiovisual de La noire de... es su estructura. Mientras que en el relato corto descubrimos el suicidio de Diouana desde las primeras páginas, en la versión cinematográfica este suceso se desvela en los últimos minutos.

Lo que comparten ambas versiones, sin embargo, es el intercalar presente y pasado, haciendo que la historia se mueva entre Senegal y Francia en todo momento. Otra diferencia es el año en el que se ubica la historia en cada caso. En la obra escrita, la primera línea revela que estamos en "la mañana del 23 de junio del año de gracia de mil novecientos cincuenta y ocho", lo que significa que Senegal seguía siendo colonia francesa.

Por su parte, la película, aunque no especifica el año en que ocurren los hechos, sí aclara que se trata después de la Independencia de Senegal que data de 1960, esto a través de los diálogos que sostienen en su casa de Antibes los patrones de Diouana y sus amistades.

En ambas versiones permanecen varios elementos, como el analfabetismo de Diouana, la comprensión básica del francés que tiene la protagonista, que la hace responder con frases cortas y una pronunciación distorsionada del idioma ("Viye, Missié" en lugar de "Oui, Monsieur"), el diálogo interior que desarrolla Diouna que, hacia el final, manifiesta estar arrepentida de viajar a Francia. A esto se suman el cambio de responsabilidades que tiene Diouna en Dakar (cuidar a los niños) y las nuevas tareas que enfrenta en Antibes (cocinar, limpiar, hacer compras, etc.); el racismo al que se enfrenta en Francia de parte de sus patrones y de las amistades de estos que se sienten superiores y lo ven como un animal por educar, el suicidio como acto de rebelión y no como sinónimo de rendición o el aislamiento en Antibes al que someten a la mujer senegalesa sus patrones franceses.

Esta película aborda los efectos del colonialismo, el racismo y la identidad poscolonial en África y Europa. Estos temas se destacan a través de la aparición recurrente de una máscara africana que Diouana le da a sus empleadores en su primer día de trabajo en la casa.

La máscara representa a Diouana; Al principio, cuando le da la máscara a la familia francesa, la ponen entre otras máscaras nativas, ya que todavía está en su tierra natal, rodeada de personas que conoce y en un entorno familiar. Pero cuando se mudan a Francia, la máscara está sola en una pared blanca, como Diouana está sola en Francia, rodeada de paredes blancas y gente blanca.

Pero , además, significa aquellos africanos que tienen que mudarse de su tierra natal a Europa para buscar fortuna. De hecho, uno de los temas principales del 'cine poscolonial' es el 'cine migrante', que cuestiona la movilidad, la 'hegemonía visual' y el desarraigo, la dinámica colonial y sus legados.

Otra analogía, que al menos, es la que yo he destacado más es la identificación entre la máscara y África, por ejemplo en la última escena, cuando el hombre blanco es seguido por el niño que usa la máscara, representa el pasado de África que siempre atormentará a sus colonizadores, pero también significa el futuro incierto de África. En este sentido la lucha entre Diouana y la Madame es la lucha entre África y el intento de dominio de los europeos en los territorios africanos, pero al final los territorios africanos durante el siglo XX obtuvieron la independencia, ya que Diouana al final de la lucha obtuvo la máscara.

La máscara es un símbolo de unidad e identidad, pero hoy para los no africanos es solo un "recuerdo".

La película obtuvo el Premio Cartago, el Tanit d'Or , en el Festival de Cine de Túnez así como el Premio Jean Vigo, al ser reconocida como la primera hecha por un africano en la región de África subsahariana.

Aunque antes de 1966 Egipto y Túnez ya contaban con filmes hechos por cineastas locales, el éxito ante la crítica de La noire de... en ocasiones hace olvidar este detalle y se le considera como la primera película africana . En cualquier caso, su director recibe el título de "padre del cine africano" sobre todo del África subsahariana.

Por su estilo y el contexto de su estreno, la película es considerada como parte de la oleada de movimientos que refrescaron la escena cinematográfica, liderada por la "nouvelle vague" de la que es deudora.

El historiador del cine Georges Sadoul dijo de esta cinta que era el primer largometraje "negro" de verdadero valor desde la invención del cine, elogiando además su honestidad.

En su libro de 1997 Movies as Politics , Jonathan Rosenbaum defiende a Black Girl como la génesis simbólica del cine en el África subsahariana, al menos en la medida en que la autoría pertenecía a un africano nacido y criado en el continente, aunque con formación en Francia y la URSS.

Además, la película, desde la perspectiva de una mujer senegalesa, actúa como un raro reflejo de las voces de los colonizados. Al recordarle que es una sirvienta, Madame suprime los sueños y esperanzas de Diouana mientras afirma la desigualdad entre sus personajes. Para Diouana, Francia era su oportunidad de libertad, riqueza y felicidad, y Madame le prometió este sueño. Sembène revela que Diouana nunca podrá alcanzar sus sueños debido a la opresión de Madame (la colonizadora) y la discriminación institucional incrustada en la sociedad. ; y el colonizador ofrece este sueño como una forma de manipular a los colonizados para que sean oprimidos. Al hacer esto, Madame suprime los sueños y esperanzas de Diouana mientras afirma la desigualdad entre sus personajes.

Destaca técnicamente ese influencia de la "nouvelle" a través de la voz en off, el estilo casi documental, los dos flashbacks y la corta duración , pero no es necesario dedicar más para contar una verdad universal : la esclavitud se mantiene ahora a base del dinero y falsas esperanzas. Por encima está la dignidad frente al dinero.

"La noire de..." una lección magistral de la ideas post-coloniales propuestas por críticos como Homi Bhabha. Recuerdo: la colonización de un pueblo no es solo su supeditación a una potencia extranjera, sino la imposición de un modelo de vida, de un código de validación. El colonizado no solo no tiene control sobre su destino, sino que impone una estructura de poder, una cosmovisión, un ideal. Imposibilitado para ofrecer su propio rostro (incomprensible para el colonizador para quien el colonizado no puede tener rostro humano), éste solo alcanza a ser comprendido como puro exotismo, un estereotipo, una máscara.

El extranjero llega y lo primero que hace es exotizar, diferenciar, disfrazar, mitificar o animalizar. El colonizado es "el otro" por definición. Su elección trágica bascula entre el esforzarse por ser como su dueño o asumir su arrinconamiento. Para hacerse oír ha de remedar al colonizado: vestir sus ropas, aprender su lengua, asumir su religión. Pero parecerse no es ser. La imitación nunca podrá completarse, puesto que nunca será el 'blanco', el 'colonizador', el 'poderoso'. Es solo el comediante de una tragedia burlesca.

“La noire de...”, en cuyo título, con una poco velada referencia al filme francés “Madame de...” (1953) de Max Ophüls, muestra el análisis dialéctico entre la negra sin valor, supuesta sirvienta reconvertida en esclava, que permanece ignota, condenada al ostracismo por la sociedad global que consiente y permite representada por Madame de.... Una gran película.


lunes, 22 de octubre de 2018

Timbuktu


Timbuktu, tal cual , así escrito lo recuerdo como el destino al que los aristogatos, - sí, los aristogatos, la inolvidable película que Wolfgang Reitherman hizo para la Disney en 1970-,   envían al despreciable mayordomo Edgar cuando se mete en el granero con el fin de acabar con ellos y quedarse con su herencia. Era un destino mítico , exótico que nos llevaba al interior del África Subsahariana, en pleno Sahel. 

Pero , para nosotros Timbuktu , es mucho más que eso . Es la mítica ciudad Tombuctú, «la ciudad de los 333 santos», situada a siete kilómetros del río Níger, en Mali. Era una ciudad santa , pero también una ciudad comercial ,al ser parte de la ruta comercial transahariana de norte a sur y punto de encuentro entre África Occidental y las poblaciones nómadas beréberes de los tuareg y los árabes del norte. Durante los siglos XV y XVI la ciudad vivió una auténtica Edad de oro que la convirtieron en capital intelectual y espiritual y centro para la propagación del islam en toda África. 

A finales del siglo XVI la ciudad fue conquistada por Marruecos y su expedición había integrados un importante contingente de moriscos, que descendientes de aquellos que habían salido de la Península Ibérica años antes. Gran parte de ellos se establecieron en la ciudad y se fundieron con la población local. Eso mostraba el carácter abierto de una comunidad que recogía de otros espacios musulmanes elementos y que , sin problema, los integraba. 

Y si bien es cierto que prohibieron su entrada en la ciudad a personas no musulmanas , también es cierto que como espacio de comercio y espiritual la ciudad fue un espacio abierto durante mucho tiempo. 

En 1988 la ciudad y sus monumentos fueron considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco .

Curiosamente y para desgracia del propio Islam la ciudad vivió en 2012 una ocupación por parte de los yihadistas que ocuparon el norte de Malí en 2012. Y la ciudad pasó de ser una referencia mundial por su  pasado cultural a convertirse en área de los horrores surgidos de la locura teocrática.

Gran parte de los monumentos históricos de la ciudad fueron destruidos por el grupo terrorista islámico Ansar ad-Din al considerarlos «impíos» y en aplicación de la Sharia (o "Ley Islámica") . Ese grupo llevaba como bandera, la negra con la Shahada (credo islámico) inscrito en blanco con el fin de convertir el territorio en una teocracia. 

Con la banderas al viento con la Shahada en su interior comienza Le chagrin des oiseaux o Timbuktu, la película dirigida por el mauritano de origen maliense Abderrahmane Sissako, un director de cine - actor ocasional- productor, que junto a Ousmane Sembène, Souleymane Cissé, Idrissa Ouedraogo y Djibril Diop Mambety, pertenecen a la hornada de directores africanos cuyas películas han tenido cierto recorrido internacional.

Formado técnicamente en Moscú , donde estudió cine en el VGIK (Instituto Estatal de Cine del Estado) desde 1983 hasta 1989, Sissako se estableció en Francia a principios de los años noventa. Desde ese momento vive a caballo entre el cine y la asesoría cultural, pues es asesor cultural del actual jefe de estado de Mauritania, Mohamed Ould Abdel Aziz. 

Tras unos cortos y colaboraciones es director de sus propias películas desde el año 1998 con La Vie Sur Terre, una película que le llenó de premios y reconocimiento internacional , pasando más tarde por otros proyectos como Esperando la felicidad (2002) , Bamako (2006) y alguna película más hasta llegar a la multipremiada Timbuktu en 2014. 

Se trata de una producción de Sylvie Pialat , Rémi Burah y Etienne Comar en régimen de coproduccón entre Mauritania y Francia y que contó con el apoyo de las productora Les Films du Worso y Arches Films junto a Dune Vision , Arte France Cinéma , Orange Studio, Canal +, Ciné +, CNC y TV5 Monde. 

La película como suele ser normal en su obra parte de un guion suyo, en el que también participa Kessen Tall. La música fue responsabilidad de Amin Bouhafa y la fotografía de Sofian El Fani, mientras que el montaje lo fue de Nadia Ben Rachid.

El reparto está encabezado por Ibrahim Ahmed como el ganadero Kidane, Toulou Kiki como Satima, su mujer y Abel Jafri como Abdelkrim. 

Junto a ellos aparecen Fatoumata Diawara como Fatou, la cantante, Hichem Yacoubi como un Yihadista, Kettly Noël como Zabou, Layla Walet Mohamed como Toya, la hija de Kidane y Satima, Adel Mahmoud Cherif como el imán, Salem Dendou como el líder yihadista, Mehdi Ag Mohamed como Issan, el niño que ayuda a Kidane en el cuidado de las vacas, Omar Haidara como el pescador Amadou y Damien Ndjie como el yihadista que sólo habla inglés, Abu Jaafar. Junto a ellos aparecen Kettly Noël, Mamby Kamissoko, Yoro Diakité, Cheik A.G. Emakni, Zikra Oualet Moussa y Weli Cleib. 

La película comienza y acaba de manera similar. Un pequeña gacela del desierto corre sobre la arena y es disparada con unas ametralladoras desde una furgoneta que porta la Shahada por unos yihadistas que parecen perseguirla, pero sin fin alguno. También disparan sobe unas máscaras africanas y sobre estatuas tradicionales de Malí que habían sido colocadas sobre la arena. 

Poco después vemos que los yihadistas entran en la ciudad y comienzan sus prohibiciones. Queda prohibida la música, el tabaco, el fútbol, el ir mostrando partes del cuerpo, las manos sin guantes,... 

Son dictámenes absurdos impuestos por los extremistas religiosos que acaban de tomar la ciudad. Los yihadistas han impuesto la sharia . De hecho, vemos como algunos hombres armados entrar en la mezquita antes de la oración y el imán (Adel Mahmoud Cherif) les pide que salgan mientras vayan armados. 

Por otro lado, en el desierto conocemos a un ganadero llamado Kidane (Ibrahim Ahmed) que habla abierta y amorosamente junto a su mujer Satima (Toulou Kiki) e hija Toya (Layla Walet Mohamed) sobre sus siete vacas, el embarazado de una vaca joven llamada GPS y de como los vecinos se han marchado desde que han llegado los yihadistas. Poco después llega una furgoneta con dos hombres, uno de ellos es un árabe, Abdelkrim (Abel Jafri) y su joven conductor e interprete, un chico que habla en Tamashek , un dialecto del un idioma de la familia bereber, la principal de las lenguas tuareg, hablada por los imoshag (tuareg). 

La llegada de Abdelkrim interrumpe la vida tranquila que lleva en las dunas Satima que se está lavando el pelo ayudada por su hija Toya , mientras su padre e Issam (Mehdi Ag Mohamed), el niño pastor de 12 años, están fuera. 

El contraste es alto entre la paz que reina en el desierto y la ciudad en la que los habitantes padecen el régimen de terror impuesto por los yihadistas. Las mujeres se han convertido en sombras que intentan resistir con dignidad. La obligación de llevar guantes , absurda para una vendedora de pescado, lleva al enfrentamiento entre la vendedora que se resiste y los yihadistas. La única que parece vivir ajena a las prohibiciones es  Zabou (Kettly Noël) que es vista como loca o como vidente y que no tiene reparo en dar la cara a unos yihadistas que la ignoran. 

Cada día, unos tribunales islamistas improvisados dictan sentencias tan absurdas como trágicas por las que muchos son azotados públicamente por cantar. Los yihadistas hablan de fútbol, de Zidane, del Madrid , de Messi, del Barça, pero los niños no pueden jugar con un balón , así que vemos partidos sin balón y entrenamientos sin la pelota. 

Frente a este caos que reina en Tombuctú , vemos que Kidane, se siente feliz, pues su vaca GPS está embarazada y le comenta a su hija que el ternero resultante es posible que se lo regale a Issan por ser cumplidor en el cuidado del rebaño. 

A pesar de que Issan tiene cuidado con sus vacas para que estas no se acerquen al cercado del pescador local, Amadou (Omar Haidara), un día el ganado se introduce en el Níger y GPS se descontrola entrando en el cercado de Amadou. 

Antes los ojos de Issan , Amadou le lanza un venablo que mata de inmediato al animal. Poco después Issan se persona llorando ante la tienda de Kidane y , con voz entrecortada le cuenta lo ocurrido. Ante esto Kidane toma su arma, una pistola, a pesar de que Satima le ruega que lo haga. 

Cuando llega a la casa del pescador se enfrenta a él, la pelea se vuelve violento con el pescador y el ganadero en el agua, y , ante el inicio de ahogamiento de Kidane, este accidentalmente mata a Amadou, el pescador que había acabado con la vida de su vaca favorita. 

Ahora debe enfrentarse a las leyes impuestas por los ocupantes extranjeros, esa Sharia. Tras ser llevado ante el líder de los yihadistas (Salem Dendou) que ya había visto hablando con el imán y discutiendo con él sobre como debe interpretarse la yihab, éste le informa que será juzgado siguiendo el procedimiento de la Sharia. Primero, que ha de conseguir el perdón de la mujer y , después, entregar una cifra de 40 animales como castigo. 

Kidane, le comenta que es imposible lo segundo, y antes de ser llevado a la celda le dice al líder que si puede decir algo. Al darle permiso le comenta que es padre de una hija que es la guía de su vida, se pregunta que si le quitan la vida que será de ella. Además, al traductor que usa, le dice que parece de una tribu cercana. El no lo reconoce y le habla de como vienen de Libia, país del que han salido un buen número de yihadistas tras la caída del régimen de Muammar el Gadaffi. 

Tras eso, Kidane es llevado al calabozo. Mientras tanto, vemos que se sigue persiguiendo a aquellos que tocan instrumentos, que cantan o que se reúnen para hablar o cantar. Se les condenan a 40 latigazos por ellos y otros 40 por reunirse con personas de otro sexo sin matrimonio de por medio. Además informan que el adulterio durante el mes de Ramadán será condenado con la lapidación. De hecho vemos que una mujer es detenida mientras hablaba por el móvil con su hermano - eso decía- , pero que poco después es lapidada junto a su amante. 

También el imán interviene ante el líder cuando un yihadista que sólo habla inglés, Abu Jafaar (Damien Ndjie ) había pedido la mano de una chica y la madre de ella se había negado, pues no eran formas de solicitarlas. Así que Jaffar la había secuestrado y después se habían desposado contra la voluntad de la familia. El imán decía que forzar así era una obra impía, mientras por su parte, el líder afirma que el matrimonio es legal pues ellos lo han validado ya que Jafaar es según ellos un buen yihadista. 

Kidane finalmente es juzgado. La mujer de Amadou dice en el tribunal que no le perdona, así que el criador tuareg es condenado a muerte. Antes de aplicar la sentencia un hombre recoge a Satima de su tienda y la lleva a la ciudad. Al llegar para ver la condena, Kidane se aproxima a Satima y ambos mueren abatidos por los disparos. 

De inmediato los yihadistas salen al desierto en busca del motorita, mientras que la hija hija corre por las dunas gritando ¡Mamá! y ¡Papá!. Nuevamente vemos a la gacela correr por el desierto mientras suenas los disparos de los yihadistas antes de acabarse la película. 

El rodaje tuvo lugar en Oualata, Hodh el Charqui (sureste de Mauritania).El film está ambientado en Tombuctú durante la Guerra de Malí en la que el grupo terrorista islámico Ansar Dine ocupó el territorio norte maliense. 

La producción está ligeramente basada en los sucesos de 2012, cuando una pareja (no casada) fue lapidada en Aguelhok. 

La película muestra el absurdo del yidahismo que impone normas sin sentido desde el principio como esa vendedora de pescado que ha de usar guantes incluso cuando vende pescado. La movilización de los yihadistas ante la música que suena por la noche, aunque sea en alabanza a Allah. O la persecución a los músicos que tocan relajadamente en su casa y por la que una mujer, la cantante en la vida real Fatou ( Fatoumata Diawara ) es sentenciada a 40 latigazos por cantar, y 40 latigazos por estar en la misma habitación que un hombre que no pertenece a su familia, o los jóvenes que juegan al fútbol con una pelota imaginaria ya que los deportes están prohibidos a pesar de los que los mismos yihadistas adoran el fútbol, o como el mismo Abdelkerim, fuma aunque ellos lo hayan prohibido a los demás. 

Esta fue la quinta película de Sissako y está inspirada, como ya hemos dicho,  en una historia real de una pareja joven y soltera que fue apedreada por islamistas. Durante el verano de 2012, la pareja fue llevada al centro de su aldea, colocada en dos hoyos excavados en el suelo y apedreada a muerte frente a cientos de testigos de forma similar a lo insinuado en la película. 

Los personajes hablan en tamasheq , bambara , árabe, francés y, en algunas ocasiones, en inglés y usan en ocasiones , un elementos, imprescindible en el día de hoy en el desierto, el teléfono móvil . 

Según el periodista Nicolas Beau , Sissako inicialmente quería hacer una película sobre la esclavitud en Mauritania, que su presidente Mohamed Ould Abdel Aziz rechazó. Ante la negativa, Sissako habría aceptado hacer una película sobre la llegada de los yihadistas a la tierra en la que él se crió y para ello tuvo el apoyo del régimen mauritano que proporcionó recursos financieros y humanos. 

Poco antes de la presentación de la película en Cannes en 2014, Abderrahmane Sissako regresó a Timbuktu con un pequeño equipo para agregar algunas tomas en el último momento. La película ser presentada en Cannes tuvo multitud de reconocimientos, siendo lo más conocido que estuvo nominada a Mejor película de habla no inglesa en los Premios Oscar del año 2014. 

En los Premios BAFTA también fue nominada a la Mejor película en habla no inglesa. Consiguió 7 Premios César, incluyendo el de Mejor película y director. y mejor guion para Abderrahmane Sissako y Kessen Tall , mejor fotografía para Sofian El Fani , mejor edición para Nadia Ben Rachid , mejor música en la persona de Amine Bouhafa , mejor sonido para el equipo formado pòr Philippe Welsh, Roman Dymny and Thierry Delor. 

En el Festival de Cannes fue presentada a la Sección oficial largometrajes a concurso y recibió el Premio del Jurado Ecuménico y Prix François Chalais. En Premios Guldbagge de Suecia fue nominada a mejor película extranjera 

El Círculo de Críticos de Nueva York le dio el premio a la Mejor película extranjera, mientras que el Festival de Chicago le concedió el Premio a Mejor director a Sissako. 

En los Satellite Awards fue nominada a la Mejor película de habla no inglesa. Señalar que la película estaba programado para ser proyectado en el festival Ramdam en enero de 2015 en Bélgica, pero fue desprogramada debido a amenazas terroristas . 

La película fue nombrada la duodécima "Mejor película del siglo XXI hasta ahora" en 2017 por The New York Times . 

La crítica fue en general muy positiva con la película. En Francia Telerama alaba que la película sea un trabajo reflexivo y valiente en reacción a la ocupación de la ciudad de Timbuktu por los yihadistas en 2012, y destaca que tiene como cualidades principales "la inteligencia, el espíritu, el humor, el refinamiento, la belleza " . 

Para Le Monde , la inteligencia de la película no es demonizar a los verdugos, sino ponerlos en su lugar como hombres, "grotescos, siniestros e hipócritas". 

Según Le Monde , "el éxito crítico y público de Timbuktu se ha visto empañado por las controversias sobre la remuneración de varios actores, extras y escritores " . Por ejemplo se criticó que a Leila, la niña tuareg que interpreta el papel de Toya, y que fue reclutada en un campo de refugiados y se le paga solo 600 euros por dos semanas de filmación, según las declaraciones de su familia y miembros del equipo de filmación. 

También se le acusó de plagio. Al parecer muchas escenas de la película están inspiradas en imágenes tomadas en 2012 por la periodista mauritana Lemine Ould Mohamed Salem . Esta último luego trabaja con François Margolin para un documental que saldrá en 2016 bajo el título de Salafistas . Abderrahmane Sissako estaba inicialmente asociado con el proyecto, pero se retiró en diciembre de 2012. Posteriormente, se inspira en las imágenes de Lemine Ould Salem para realizar Timbuktu . Así, según Le Monde ; "Al igual que el documental salafista , la película Timbuktú comienza con una secuencia de yihadistas que persiguen a una gacela a bordo de un 4 × 4, disparando ráfagas de Kalashnikov. Al igual que en los salafistas , encontramos a Zabou, una antigua bailarina que regresó a Tombuctú, donde se la considera loca o mística, y resiste a su manera a los yihadistas . Esto a veces valdrá las acusaciones de Sissako de "saqueo" o "plagio" . 

En Estados Unidos las críticas fueron , en general, positivas. Para Deborah Young del The Hollywood Reporter "Tombuctú es un nombre que evoca aventuras exóticas (...) Pero después de ver el devastador drama de Abderrahmane Sissako, resulta más probable que se convierta en un sinónimo de los peores excesos del fundamentalismo islámico" 

En Variety, Jay Weissberg afirma que "Abderrahmane Sissako confirma su estatus como uno de los verdaderos humanistas del cine reciente con este drama profundamente empático y maravillosamente rodado" Y añade que la película está "En manos de un maestro, la indignación y la tragedia pueden ser retratadas con sutileza aún a pesar del cariz oscuro de las escenas. Sissako es un maestro" 

A. O. Scott del The New York Times señaló que era "Una inquebrantable y calladamente furiosa exploración de la vida bajo el régimen islamista radical. También cuenta algo importante sobre el poder, que incluso líderes no extremistas, elegidos democráticamente harían bien en tener en cuenta."  
Tirdad Derakhshani en el Philadelphia Inquirer dice que "Timbuktu es un poema político igual de bello como intelectualmente riguroso". 

En Gran Bretaña también se valoró positivamente. En el Financial Times , Nigel Andrews califico la película de "hábil, sardónica, honorablemente humano". 

En The Guardian , Jonathan Romney dijo de la misma que era "ingeniosa, hermosa y (...) por más que parezca, muy entretenida", así como "traviesa e imaginativa". Concluyó que era "una declaración formidable de resistencia". 

Nick Pinkerton, de Sight & Sound , dice que "el hecho es que hay pocos cineastas vivos con un manto de autoridad moral comparable al que Sissako se ha hecho cargo de sí mismo, y si su película ha sido recibida con una aclamación extraordinaria, es porque se las arregla para usar este manto a la ligera, y no se ha confundido al golpear a una audiencia con mensajes con profundidad. No puedo imaginar que la película haya sido hecha de otra manera, por otra persona, y esto es una medida de grandeza ". 

Tim Robey en el The Daily Telegraphdijo que era una "fábula trágica desgarradora, similar a las de Esopo en su claridad moral". Continuó diciendo que estaba "lleno de vida, ironía, poesía y amarga injusticia". 

Para Peter Bradshaw del The Guardian "En muchos sentidos, el retrato de Mali de Sissako es comparable al de Egipto y las protestas de la plaza Tahrir de Ibrahim El-Batuout en su película 'Winter of Discontent'. Está construido con enorme emoción, que fluctúa entre la esperanza y la desesperación (...)" 

Ya en España Luis Martínez en El Mundo señaló que era una película "Impactante (...) Es cine político, no tanto por la virulencia de lo que proclama, como por la insultante claridad de lo que enseña (...) una de esas películas necesarias. Política y humanamente necesarias." 

En El País, Carlos Boyero afirma que "Es el retrato más escalofriante y con sensación de veracidad que he visto sobre el yihadismo (...) Es gozoso que esta película la haya realizado un musulmán tan inteligente como indignado" 

Oti Rodríguez Marchante en las páginas del ABC comenta que es "De exótica visualidad y con calculado dramatismo (...) Sissako no ofrece una reflexión sobre el fanatismo islámico, sino su mero retrato en su versión más palurda, zafia e inhumana (...) " 

Salvador Llopart en el diario de los Godó, La Vanguardia , dice que "Tiene la rara cualidad de lo sencillo cuando es esencial. A uno le recuerda el poder del neorralismo italiano, emocionante en su simplicidad. (...) " 

Nando Salvá en Cinemanía señala que "Es cine sutilmente político, es exótica sin caer en la colección de postales y es visualmente apabullante sin hacer poesía de la miseria" 

Y en Fotogramas Gerard A. Cassadó afirma que es "Más que una crítica al fundamentalismo islámico, 'Timbuktu' puede leerse como un alegato contra la pena de muerte en cualquier contexto (...) " 

Por mi parte decir que esta en apariencia sencilla película está llena de cargas de profundidad. Pocas veces en este tiempo se hace cine político de verdad, de denuncia y este filme es una denuncia en si mundo de la brutalidad, el salvajismo, dominante en la lectura fanática del Islam. Es una cata de lo que puede realizar el ser humano cuando la razón no preside su vida. Como la ignorancia lleva a la prohibición y niega la creación. 

Es una de las pocas películas que he visto del cine africano. Me consta que tanto en Tarifa como en Córdoba durante un par de años hubo una muestra de este cine que realmente llega a pocos sitios. Es una película de enorme sentido poético. Poesía hay en muchas fotografías tanto de las imágenes desérticas, como de la noche. Es el contraste absoluto entre belleza, la visible, y monstruosidad , el fondo y trasfondo de la historia. 

Como película no sólo destila buen cine, sino que es toda ella cine político en el sentido de sus mensajes, de su denuncia y para ello se sirve de anécdotas que tienen un barniz de humor y un fondo de horror y lo hace de forma aparentemente sencilla, narrativamente brillante, jugando con la poesía de las imágenes. Película muy buena, y muy, muy recomendable.