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jueves, 17 de agosto de 2023

Errementari



Había algunas razones que me habían atraído a esta película, una adaptación de un cuento del folklore vasco, Patxi Errementari. Como paisano -en parte- del Aita Barandiarán me atraía la figura del herrero, el Errementari, un personaje de los cuentos populares vascos: un herrero tan terco que el propio demonio no fue capaz de arrastrar al infierno, a pesar de que ya le había vendido su alma y que consigue mantener alejado hasta al mismísimo diablo, a quien mantiene en cautiverio y le hace sufrir una continua tortura. 

A esto se sumaba otra realidad. Y es que la película se rodó en algo desconocido para mi, el llamado euskera antiguo (una variante euskera del alavés que se hablaba en la zona alrededor de los inicios del siglo XIX), ya que se quería rodar en la lengua en la que está escrito el cuento. Para ello se consultó con filólogos que pudieran recuperar este idioma. Curiosa historia que contrasta con la que me contaba con un amigo del propio aita, mi tío, Félix Eskisabel, que fue enviado a Álava para aprender castellano, pues en el pueblo de mi abuela, no se hablaba sino en euskera. 

Todo ello sirvió para el debut del director Paul Urquijo Alijo, de la que no hace mucho puede ver Irati. se trata de una película del año 2017 que nos cuenta una historia que se inicia la Primera Guerra carlista pero que año más tarde continua.




La historia se desarrolla en un pueblo de Álava a mediados del siglo XIX. La película se inicia con el fusilamiento por parte de unos carlinos de tres carlistas. Uno de los carlistas tiene un recuerdo de su amada, que es arrebatado por uno de los militares. Mientras se desarrolla el mismo, uno de los recién fusilados, Patxi (Kandido Uranga) sale de entre las tinieblas y se enfrenta al capitán que ha dirigido el fusilamiento, pero ahora descubrimos que se ha transformado en un diablo. 

Han pasado 10 años desde de la primera Guerra Carlista de 1833 y en una pequeña y perdida aldea entre montañas en la que corren rumores sobre un siniestro herrero que parece tener conexiones con el mismo diablo llega un comisario del gobierno - realmente de la Diputación- llamado Alfredo Ortiz (Ramón Agirre) que busca a Patxi, que ahora vive en una fragua en ruinas en el bosque que los aldeanos evitan debido a que se rumorea que Patxi asesinó a su esposa y secuestra a niños pequeños. 

El herrero se muestra como un anciano huraño, no solo por su rechazo al resto, no solo ha fortificado su terreno con cruces y trampas de hierro, sino también demuestra poseer una fuerza y resistencia sobrehumana que incluso le permiten forjar metal al rojo vivo usando sus puños en lugar de un martillo. 

Los aldeanos también desconfían de Ortiz ya que el gobierno fundió todo su metal durante la guerra para fabricar armas, incluida la su campana de iglesia. En la taberna a la que llega Alfredo, los aldeanos de la zona cuentan oscuras historias sobre él relacionadas con robos, asesinatos y pactos demoníacos.

Con todo poco después se enteran que realmente ha ido al pueblo en busca de un mítico tesoro , un cargamento de oro desaparecido tras la Primera Guerra Carlista, el denominado "oro de Zumalacárregui", a mediados del siglo XIX, y enseguida se da cuenta de que los rumores que corren por el pueblo son ciertos, ya que en lo profundo del bosque, donde vive un peligroso y solitario herrero llamado Patxi, parece residir la clave de este misterio. 

Mientras una niña, una huérfana de nombre Uxue, con la cara desfigurada por quemaduras, que vive en la parroquia a cargo de Mateo, el sacerdote; sin embargo, es una niña rebelde y poco apegada a la iglesia ya que se dice que su madre era una suicida y por lo tanto su alma fue al infierno. 

Una mañana la niña es intimidada por Benito, quien lanza su muñeca por encima de la cerca de Patxi. La niña consigue colarse en la misteriosa herrería, destapando la terrible verdad que se esconde tras Patxi el Herrero.  




Uxue entra a la forja a recuperar su muñeca mientras Patxi se deshace del cadáver. Dentro, encuentra a un niño cautivo en una jaula de hierro, que le ruega que robe las llaves de Patxi para liberarlo. Cuando lo hace, el niño recupera una horqueta y se revela como el demonio Sartael. 

Cuando el herrero lo descubre, el demonio secuestra a Uxue y promete regresar por el alma de Patxi, pero antes de que pueda escapar, cae en otra trampa para osos mientras que Uxue queda inconsciente. Patxi rompe uno de los cuernos del demonio y lo vuelve a encerrar. Uxue se despierta y encuentra a Patxi torturando a Sartael, quien revela que hizo un pacto con Patxi cuando era soldado para que no muriera y pudiera volver con su esposa. 




Patxi rápidamente simpatiza con la niña y le explica que atrapó a Sartael y lo mantiene encerrado para evitar que cobre su alma y lo lleve al infierno, también le enseña cómo torturar demonios arrojando garbanzos al suelo, ya que no pueden resistir el impulso de intentar contarlos, y también haciendo sonar una campanilla de oro bendecidas por la iglesia, cuyo sonido les significa un sufrimiento indescriptible.

Al desaparecer la niña desde la taberna han de organizar una búsqueda, Ortiz, aprovechando las circunstancias, puede empezar a desvelar los secretos que esconde el temido herrero, y convence a algunos hombres de la aldea para asaltar la forja donde sospecha que Patxi tiene el oro perdido. 

Cuando llega la partida Patxi los enfrenta y ahuyenta, excepto a uno que accidentalmente cae en una trampa para osos y muere a pesar de los intentos del herrero por ayudarlo.

Mientras Uxue le pregunta a Sartael si puede liberar del infierno a Maite, su madre, ya que ella se suicidó. Sartael revela que los humanos se ven motivados a entrar al infierno por su propia culpa y una vez allí no pueden salir nunca. 

Los aldeanos llegan y capturan a Patxi mientras el sacerdote revela la verdad; Maite era la esposa de Patxi, pero cuando él regresó de la guerra, descubrió que Maite, asumiendo que moriría en la guerra, había tomado un amante, dando a luz a Uxue con ese hombre. 

Al regresar de la guerra Patxi perdió la cordura y en un arrebato quemó la cara de Uxue y asesinó a su padre, mientras que Maite, afligida por el dolor, se ahorcó. 

Avergonzado y de vuelta en sus cabales, Patxi entregó a Uxue al sacerdote, junto con una campana de reemplazo que forjó para la iglesia a cambio del favor. 

Los aldeanos encuentran a Sartael y Ortiz ordena que Patxi sea torturado hasta que devuelva el oro, también convence al sacerdote de mantener preso al demonio y llevarlo al Vaticano para ser reconocido como el hombre que pudo probar la existencia del Otro mundo. 

Una vez a solas con Sartael, Ortiz revela que en realidad es el demonio Alastor, el superior de Sartael del infierno. Éste revela que el oro nunca le ha sido relevante más que como un motivo para tentar a los lugareños ya que su labor es otra: como Sartael no ha podido regresar al infierno con el alma de Paxti, ha sido degradado y él ha venido a encontrarlos, posteriormente ordena a los aldeanos que Patxi sea ahorcado para recoger su alma en lugar de Sartael, a quien no piensa rescatar en castigo por su fracaso. 

Los aldeanos, llevados por la codicia y la histeria religiosa, incendian la fragua, pero Sartael hace un trato con Uxue para buscar a su madre en el infierno si ella lo libera y toca la campanilla de oro. Uxue toca la campanilla haciendo que Ortiz revele su rostro de demonio. 

Los dos hombres que cuelgan a Patxi huyen dejándolo libre. Uxue libera a Sartael pero es capturado por los aldeanos mientras el sacerdote, molesto por haber puesto en peligro su oportunidad de ganar reconocimiento, la abofetea e insulta la memoria de su madre. 

Uxue, furiosa y descorazonada, hace un trato con Alastor: le entrega su alma a cambio de ser llevada junto a su madre en el infierno. Alastor acepta y la mata. 

Apesadumbrado, Patxi acepta dejar que Sartael lo lleve al infierno a cambio de salvar a Usue. Sartael está de acuerdo porque quiere vengarse de Alastor, pero comenta al herrero que necesitará más que su pequeña campana dorada para sobrevivir al infierno. Patxi revela que la campana gigante que forjó para la iglesia está hecha con el oro que Ortiz estaba buscando, por lo que le es devuelta para llevarla al otro mundo. 

Sartael mata a Patxi con su horquilla, llegando ambos a las puertas del infierno donde miles de almas malditas esperan para entrar. 

Patxi encuentra a Uxue y se enfrenta a los demonios que protegen la puerta y a Alastor, pero Usue lanza el frasco de garbanzos de Patxi a Alastor, quien se ve obligado a intentar contarlos. 

Con la derrota de Alastor, las puertas comienzan a cerrarse. Patxi envía a Uxue de regreso con Sartael mientras él decide permanecer en el infierno para buscar a Maite. Uxue se despierta de nuevo en la tierra. 

Sartael, agradecido con la niña por salvarlo en la jaula, convence a los aldeanos de que fue rechazada del infierno porque es una verdadera Santa y debe ser tratada con respeto. 

Mientras los aldeanos se reúnen alrededor de Uxue, Sartael se transforma en un joven humano y se dirige a la siguiente ciudad. 

En el camino, Sartael encuentra a un viajero a quien comienza a contar la historia de El herrero, un hombre tan despiadado y cruel que incluso el Diablo mismo llegó a temerle y respetarlo. 

En el infierno, Patxi fuerza a que se abran las puertas del infierno mientras comienza a viajar buscando a su esposa mientras golpea con su martillo la campana dorada en la espalda atormentando a los demonios por la eternidad. 

Así es Errementary, la ópera prima de este director vasco, dialogada completamente en vasco, y qué bien hacer una exploración sobre el género del terror en la que se combinan monstruos pesadillas y parte de la mitología vasca así como su historia.

Antes de este filme del año 2017 Urkijo se centró en cortometrajes que iban sobre el terror como el caso de "Jugando con la muerte" o Monster do not exist. Junto con Asier Guerricaechevarría, Paul Urkijo aparece acreditado como guionista de la película.
Los protagonizan de la película son Cándido Uranga como el herrero, Ramón Aguirre en el papel de Alfredo y le acompañan otros actores como Eneko Sagardoy como Sartael, José Ramón Argoitia como el insufrible y soberbio sacerdote Mateo, así como Josean Bengoetxea como el tabernero Santi, Gorka Aguinagalde como el teniente y Uma Bracaglia como la pequeña Uxue .

La película en la que estuivo implicado Alex de la Iglesia como productor, cuenta con una atmósfera de terror buenos efectos especiales y consigue su objetivo entretener al espectador. Se trata de una producción bajo Errementari Films, a la que se suman A.I.E., The Project Film Club, Gariza Produkzioak, S.L., Kinoskopik Film Produktion, S.L., Nadie es Perfecto P.C., Pokeepsie Films, S.L. 

El rodaje duró 37 días que se repartieron entre finales de 2016 y octubre de 2017 y se rodó íntegramente en el País Vasco, en localizaciones como Corres, Antoñana, el Convento de Pierola, la iglesia de San Bartolomé de Amezketa, la Ferrería de El Pobal o el Parque tecnológico de Miñano. Por su parte, el conjunto monumental Agorregi (Álava) fue el escenario de la herrería.




La película fue nominada en los Goya de ese año 2019 a los "Mejores efectos especiales" realizados por Jon Serrano, David Heras. 

Además de la nominación en los Goya, Errementari obtuvo, entre otros premios, el Premio del Público a Mejor Largometraje en la Semana del Terror de Sebastián. Y estuvo presente en 15 festivales de cine de todo el mundo, como el Festival de Sitges, en el Seattle International Film Festival o en el FilmQuest de Utah, donde se llevó cinco premios incluidos los de mejor película y mejor director, además de mejor actor (Sagardoy), vestuario y maquillaje. 




En cuanto a los mismo señalar que se incluyeron monstruos animatrónicos, niebla, fuego, multiplicar gente, eliminación de los elementos actuales de los espacios para poder ambientar la película en el siglo XIX… 

La película supuso todo un reto para los equipos de efectos especiales (FX) y VFX y fue nominada a Mejores Efectos Especiales en los Premios Goya.  

Una de las grandes dificultades de Errementari fue la creación de Sartael. La construcción de este diablo es una mezcla de la espectacular interpretación de Eneko Sagardoy, que ensayó durante 2 meses para conseguir crear un ser que resultara verosímil, y el brutal trabajo del equipo de caracterización y efectos visuales (VFX). La película cuenta con la música de Pascal Gaigne y la gran fotografía de Gorka Gómez Andreu. Sagardoy tenía que ser capaz de moverse con una máscara y, por su parte, el equipo de VFX tenían que añadirle una cola que respondiese a las emociones del personaje y pareciese real.

En cuanto a la crítica Alberto Bermejo en El Mundo escribió sobre ella señalando que " La belleza fotográfica que realza la singularidad de la naturaleza del paisaje vasco, la pulcritud de los efectos especiales, la solidez formal de una cuidada realización y la credibilidad de una meticulosa ambientación de época invitan a esperar un relato fascinante " y añade que es " una meritoria producción, seguramente más habilidosa que sobrada de medios, sobre la que no resulta fácil decidir si va en serio o no, dado que no consigue proyectar a este lado de la pantalla emociones convincentes en un sentido o en otro". Destaca de la misma el trabajo contundente de Kandido Uranga y Eneko Sagardoy, éste casi irreconocible por el maquillaje, aunque en contra destaca "La acumulación de tantos ingredientes al servicio de unas pretensiones que no llegan a materializarse."

Ricardo Aldarondo en Fotogramas señala que " "Film en principio fantástico, pero muy apegado a la Historia, a las leyendas que tienen mucho de realidad (...)  "

Poco más que decir, un film vistoso, y reconozco el valor de su director quien en la ETB declaró que decidió abordar la historia desde la inocencia y la fascinación de un niño por los cuentos (…) 'Partí de ese amor que yo tenía hacia los mitos y los cuentos del folclore vasco'. Estupenda. entretenida, auténtica, Mille esker, Urkijo. 



domingo, 7 de mayo de 2023

Irati



En agosto de 1999 mi mujer y yo hicimos un viaje que nos llevó al país Vasco y a todos aquellos espacios en los que la cultura vasca estaba y está presente como fueron Navarra y el país Vasco francés. En aquel periplo uno de los puntos culminantes fue ir al pueblo de mi abuela, Ataun. Allí visitamos entre otras cosas tanto el caserío familiar, - llamémosle como le llamaba mi madre, Baindi, - como a la familia que aún nos quedaba por allí. 

Fue un viaje que tuvo mucho de mágico y de reencuentro. Descubrir la estela que le levantaron a uno de mis antepasados que murió junto a su hermano por un rayo, encontrar la placa de mi fallecido primo (segundo), Iosu, en lo alto de una montaña - el área Intxusti- cuando estábamos convencidos que nos habíamos perdido o ir de visita junto a mis tíos al caserío de Sara. 

El caserío de Sara era el viejo caserío del Aita por antonomasia. La casa de José Miguel de Barandiarán y Ayerbe estaba habitada en aquel momento por su sobrina, la persona que lo había cuidado y con la que había convivido desde el exilio en el país Vasco francés hasta los últimos años de su vida. 

La sobrina del Aita se mostró tanto con mi mujer como conmigo como lo que era, una persona tímida, sabia, encantadora y que agradeció enormemente nuestra visita. Hablamos de la enorme trascendencia que había su tío en la recuperación de la mitología vasca.  

Y es que Ataun y los estudios de Barandiarán están estrechamente ligados. Sus fiestas, la de los gentiles, sus leyendas como la de los basejaun, la presencia de las míticas lamias de los arroyos o del mismo Agaunza, la ancestral adoración a Mari, la vieja diosa Madre,  la presencia de los Jentiles o gigantes constructores, las cuevas donde duerme Sugaar, el hombre-sierpe de las profundidades o las imponentes montañas hogar de la diosa Mari, máxima representante de Ama Lurra o Madre Tierra el Txantxagorri... En fin, todo lo que nos podía remitir a la mitología vasca. 



Y esto es lo que te vas a encontrar en Irati, la película estrenada este año y que dirige Paul Urkijo Alijo. No, la película no habla aunque también sí del mayor bosque de haya del continente europeo, ni del espacio es cercano a Ochagavía. 

La película rodada en Euskera y en escenarios mayoritariamente en exteriores habla de la mitología vasca, de su retroceso en beneficio de la llegada del cristianismo, del amor a la naturaleza, y colateralmente de la historia de un valle y sus vecindades. 

La película se inicia en el siglo VIII, en concreto en el año 778  y tiene como protagonista a Eneko Ximénez , un joven noble que pierde a su padre en la lucha contra los francos tras su paso por el puerto de Ibañeta, que pasará a la historia épica con la chanson de Roland y su muerte en el paso de Roncesvalles. El padre sabedor que el valle puede caer en manos de los francos, y antes de morir en la batalla, como aún tiene presente la creencia en las viejas costumbres sabe que para salvar el valle tiene que ser el que se ofrezca en sacrificio con el objeto de salvar a su pueblo del control franco del valle. Por eso va a los más profundo del bosque para entregarse a la poderosa entidad del mismo, Mari (Itziar Ituño), pidiéndole expulsar a los invasores y garantizar la victoria; ofrece su vida a cambio de matar a sus enemigos. 

Su hijo, Eneko, al que está muy unido, no solo pierde a su padre en la batalla, sino que en su huida por el bosque conoce a una extraña niña de su edad llamada Irati en un río . Precisamente en ese encuentro ve a una lamia (una mujer mágica de ojos rojos y pies de lagarto) seduciendo a un soldado franco que está dispuesto a acabar con su vida para llevarlo bajo el agua. 



Su abuelo, temiendo por su nieto, lo envía desde allí para asegurarse de que crezca fuerte y poderoso. Eneko como su descendiente será educado al otro lado de la montaña, en Bigorre, y en la religión cristiana. 

Retorna 15 años después. Eneko Aritza (Eneko Sagardoy) regresa como un fiel católico, con la esperanza de gobernar sus tierras como lo hicieron su padre y su abuelo. Como noble aspira a convertirse en el señor del valle compitiendo para ello con otra dinastía, los Belasko, que no tuvieron la valentía de prestar ayuda a su padre frente a los francos. 

Su madre, Oneka (Nagore Aramburu) , tras el fallecimiento de su esposo se ha casado con la autoridad sarracena de Zaragoza, así que su posición ante la familia Belasko y la jerarquía eclesiástica aquí representado por Virila ( Ramón Agirre) que a pesar de apreciar a los Ximénez , y cuyo deseo es que se instalé un monasterio en la zona, no es la mejor para aspirar a convertirse en el Jaun. 

Estas circunstancias obligan al joven aspirante a señor feudal a hacer un trato con el heredero de la familia Belasko (Kepa Errasti) : demostrar que es digno de gobernar encontrando y recuperando el cadáver de su padre. que se perdió en la batalla y que fue enterrado de forma pagana. Para ello necesitará ayuda adicional y esta vendrá de una enigmática chica de la zona que responde al nombre de Irati (Edurne Azkárate) . Los dos se adentrarán en un extraño e inhóspito bosque. 

Para encontrar el cadáver, Eneko se ve obligado a viajar con Irati, convertida en una niña criada en el bosque por la anciana Luxa (Elena Uriz), adorando las antiguas tradiciones paganas y despreciando la fe católica y el cristianismo. 

Belasko, que se está aprovechando de la explotación forestal vendiendo la madera a los francos, quiere matar a Eneko cuando se entera de que en una cueva hay un tesoro, el de los francos, escondido. Además el quiere ser el nuevo gobernante, envía a unos secuaces al bosque para localizarlos y acabar con ellos. 

Mientras los dos protagonistas están en el bosque, Irati introduce a Eneko en un mundo “donde todo lo que tiene nombre existe”, un lugar lleno de criaturas mágicas y fantásticas que él rechaza tras su fe. 

Pero cuando los dos son atacados por la gente de Belasko, Irati se expone con un oscuro secreto que involucra un mundo en descomposición que intenta sobrevivir a pesar del cristianismo que se extiende por el continente que amenaza con exterminar. 

Al descubrir que los viejos mitos son realidad, Eneko emprende una aventura para descubrir no solo el verdadero corazón del bosque, sino encontrar la manera de convertirse en el hombre que debe ser.

Se estrenó por primera vez en el Festival de Cine de Sitges en octubre de 2022, donde ganó el Premio del Público, y se estrenó en cines españoles el 24 de febrero de 2023 de la mano de Filmax. Yo la he visto en Prime.

Según el director y guionista, Paul Urkijo Alijo, que también en este caso es guionista basándose en la novela gráfica "El ciclo de Irati" de Jon Muñoz Otaegui y Juan Luis Landa publicada entre 1995 y 1997. 

La producción de Irati tardó cinco años en levantarse. Intervinieron en ella Iñaki Burutxaga, Joanjo Landa y Paul Urkijo Alijo junto a las productoras Bainet Zinema, Ikusgarri Films, Kilima Media, la francesa La Fidèle Production y participan igualmente el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Euskal Irrati Telebista (EiTB), el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), Irati Zinema, Radio Televisión Española (RTVE) y Triodos Bank, quedando Mikel Serrano para el diseño de la producción. 

La película cuenta con la música de Aránzazu Calleja y Maite Arroitajauregi que usan letras del mismo director y , en ocasiones, se hacen acompañar de una txalaparta. El sonido fue responsabilidad de Andrea Sáenz, el maquillaje de Patricia López y Julián Fernández, la gran fotografía es de Gorka Gómez Andreu, mientras que el montaje fue labor de Elena Ruiz, el vestuario de Nerea Torrijos y los buenos efectos especiales del tándem Jon Serrano y David Heras. 


El rodaje comenzó en septiembre de 2021 y duró ocho semanas, entre septiembre y noviembre de 2021, teniendo lugar en diferentes localizaciones de Asparrena - en la cueva de la Leze, entre Ilarduia y Eguino- en el macizo calizo de la Sierra de Altzania en Álava, en la cueva de Arrikrutz, en Oñati, ubicada en el corazón de la cordillera de Aizkorri en Guipúzcoa, en la Pozalagua, en la parte más occidental del valle de Carranza (Vizcaya), bajo la Peña Ranero formando parte del parque natural de Armañón, así como en Abodi, la sierra en los Prepirineos Occidentales de Navarra que arranca del Pico de Orhi y separa los valles de Irati y Salazar la Sierra de Aralar , pero también en Irati - se rodaron las principales escenas de bosque, ríos y cascadas como la del Cubo- y alrededores de Ochagavía en Navarra y en el Castillo de Loarre que permite dominar la llanura de la Hoya de Huesca y Bolea, era clave tanto a nivel militar como agrícola, ya que permitía controlar también las áreas de cultivo en Huesca y en la vertiente pirenaica francesa, en concreto, en el Departamento de los Pirineos Atlánticos,  en el suroeste de Francia.

El presupuesto de la película fue de 4.3 millones de euros, incluyendo el máximo importe de 1.2 millones de euros en las ayudas del Ministerio de Cultura.

Irati se rodó en ocho semanas y fue la “película de aventuras histórico fantástico medieval que toda la vida he querido contar” con una historia “muy local, muy arraigada, que parte de los cuentos de la mitología vasca que nos contaban de pequeños” pero que a la vez es “totalmente exportable”. declaró el director. El mismo comentó en prensa que “Éramos de ir todos los domingos al monte y allí nos contaban las leyendas de criaturas como el gigantesco Sugaar, el misterioso Basajaun o la poderosa diosa de fuego Mari” “partimos de los entornos naturales que fueron los que nos ofrecieron los lugares espectaculares, impresionantes y épicos que le dieron a la película ese tamaño buscado y a la vez hablar de esas deidades"

En cuanto a la crítica Fausto Fernández de Fotogramas dijo de ella que "el producto, ambicioso en una industria como la española que suele frenar la ambición, de ese chaval que creía firmemente en la fantasía y en la aventura [...] como la mejor manera de entender qué somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos" y diciendo que Urkijo "se ha convertido en un director enorme en [...] su segundo trabajo" y que "es ver cómo ha resuelto la espectacular escena de la batalla y que a uno [...] se le aparezca el Orson Welles de Campanadas a medianoche".

Oti Rodríguez Marchante del ABC escribió que Urkijo hizo una película "arriesgada", pero que "sale victorioso por lo atractivo de su aventura y de sus personajes" y que historia está "llena de potencia, imaginación visual y sentido histórico", concluyendo que es "muy interesante ver la película, tan esforzada y distinta, y lo que la rodea". 

Juan Zapater de Noticias de Gipuzkoa se refirió a Irati como "un caso radical de autenticidad creativa" y declaró que todos los aspectos de la expresión cinematográfica de la película "desprenden entusiasmo, calidad, y una insólita y armónica capacidad de aportar", además de elogiar el relato de Paul Urkijo Alijo, "donde el rigor histórico se funde con la imaginación fabuladora", concluyendo que su juego narrativo "ha empezado a crecer de manera prodigiosa" y que Irati es "una película ante la que solo cabe dejarse llevar por sus múltiples capas". 




A mi personalmente me ha gustado por que el tema me parece atractivo, y cercano en lo afectivo. Destaco del mismo el buen espectáculo visual que nos propone Urkijo, con luchas bien coreografiadas,  y muy bien rodadas por Gorka Gómez Abreu. La apuesta por el rodaje en exteriores le da una belleza total a la película, la oscuridad lo proporciona lo tupido del bosque y las sombras y luces de la cueva. Los efectos especiales bien utilizados y la música entra cuando debe. La historia está perfectamente integrada en la mitología vasca y me ha gustado el deseo de vincular al personaje principal con el inicio del Reino de Navarra, al ser casi presentado como Iñigo Arista. En definitiva, una buena y recomendable película.