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viernes, 14 de septiembre de 2018

The Deep Sea Blue


Me cuesta entrar en el cine llevado al teatro. Lo teatral y su lenguaje específico, considero que lastra el resultado final. Me ha pasado en múltiples ocasiones. Recuerdo dos por poner un par de ejemplos: La Venus de las Pieles de Roman Polanski, obra del escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch o Tío Vania en la calle 42 de Louis Malle inspirado en la obra cumbre de Antón Chéjov, y reinterpretado por David Mamet en 1994.

Tanto una como otra tuvieron cierto éxito, especialmente por parte de la crítica, pero llegar, reconozco que no me llegó al alma.

Existen sus honrosas excepciones como aquella inmensa La Prueba o Sleuth que llevó al cine Joseph L. Mankiewicz, todo un duelo interpretativo por parte de dos grandes: Laurence Olivier y Michael Caine, que partía de otra obra teatral, la escrita por Anthony Shaffer. Pero, en general, me cuesta - y no poco- atenderlas en la justa medida.

Algo parecido me ha pasado con The Deep Blue Sea , una película dramática británica del año 2011 dirigida por Terence Davies , uno de los directores más personales del cine británico nacido en Liverpool, pero que también es guionista, cineasta, novelista y actor . Aunque esta película es , al menos diferente dentro de su obra de trabajo , pues no refleja como suele ocurrir en su obra, la influencia de la memoria en la vida cotidiana o los posibles efectos paralizantes de la religiosidad dogmática sobre la vida emocional de los individuos y las sociedades, aunque en The Deep Sea Blue, alguna píldora contra la moral, en ocasiones,  castrante de lo religioso,sí que aparece.


La película en cuestión, The Deep Sea Blue, está basada en una adaptación de la obra teatral del año  1952 perteneciente al dramaturgo londinense Terence Rattigan fallecido en 1977. Este escritor de origen irlandés y que estrenó habitualmente comedias y dramas durante veinte temporadas seguidas fue uno de los escritores de más éxito en la escena británica. Sus obras solían describir ambientes de clase media inglesa lo que , en parte, explicaría su éxito popular.

Rattigan también trabajó como guionista cinematográfico en películas como Mesas separadas (1958) o la inolvidable Adiós, Mr. Chips, 1969 así como El Rolls Royce amarillo, 1964. Fue en su momento el dramaturgo mejor pagado del mundo y uno de los más populares. Esta obra que podría traducirse como "Un profundo mar azul" ha sido llevada a la gran pantalla en dos ocasiones. La primera en 1955, dirigida por Anatole Litvak y protagonizada por Vivien Leigh y esta, la que nos ocupa. La segunda, es la que he visto en el día de hoy.

La dirección de Davies - un director homosexual al igual que lo fue Rattigan- en este The Deep Sea Blue se centra en la esposa de un juez que se involucra en una aventura con un ex piloto de la RAF y,  en este caso,  lo hace por medio de una composición simétrica , que empieza como acaba, respondiendo a eso que es la llamada estructura "sinfónica" que suena especialmente en el final de la obra o que se hace sensible en el ritmo mesurado de presentarnos la historia, más que visible, audible en todos y cada uno de los intervinientes.

The Deep Blue Sea fue realizada en el año 2011 y según tengo información - que puede ser más que errónea- y su antepenúltima película, seguida de Sunset Song (2015) y A quiet passion (2016).

La película toma su título del dilema que supone en este caso para la protagonista femenina en optar por estar atrapada entre el Diablo y el mar azul profundo, dos situaciones que son igualmente indeseables.

Esta versión cinematográfica , como muchas de las realizadas por Davies , por decir una la imborrable The long day closes - que ya comentamos- , fue financiada por productoras británicas tales como la UK Film Council,  Film4  junto a Lipsync Productions, Camberwell , Protagonist Pictures , Artificial Eye, Fulcrum Media Finance y Fly Films y estuvo producida por Sean O'Connor y Kate Ogborn . La película contó con un presupuesto de $ 8,000,00. quedando la distribución en manos de la Music Box Films

Como suele ser habitual en  Terence Davies, el mismo se encargó de adaptar el guión  de la película basándose en la obra del otro Terence , Rattigan.

A destacar el papel de la música de fondo orquestal que está tomada del concierto para violín de Samuel Barber escrito en 1939, así como la fotografía de Florian Hoffmeister

El corto reparto lo encabezan Rachel Weisz como Hester Collyer al que se suman  Tom Hiddleston como Freddie Page y Simon Russell Beale como William Collyer . Junto a ellos aparecen Harry Hadden-Paton como Jackie Jackson , Sarah Kants como Liz Jackson , Karl Johnson como el señor Miller , Barbara Jefford como la madre de Collyer , Oliver Ford Davies como el reverendo, padre de Hester .

La película nos informa que estamos a mediados de 1950, en la puritana sociedad londinense de los 50, una ciudad en la que la segunda guerra mundial , que acabó hace cinco años, todavía está en el recuerdo de gran parte de la población y sus huellas se manifiestan en calles y casas, todavía muchas de ellas devastadas.

En una de esas casas cercanas a una zona víctima de la devastación , a la caída de la noche ,  descubrimos mirando a través de una ventana a Hester Collyer (Rachel Weisz), la esposa de un juez de la Corte Suprema William Collyer (Simon Russell Beale ). Lo hace con la mirada perdida .

La imagen pasa al interior de una habitación medio iluminada. Vemos que Hester abre la espita del gas y se prepara para tirarse sobre una manta frente a la salida del gas. No hay duda, su intención es suicidarse.

Antes de dormirse por efecto del gas en lo que se supone que es la muerte dulce, vemos una imagen suya en un flashback de su pasado. Ella aparenta estar aburrida , mientras que su marido lee en silencio.

Sin embargo,  momentos después, descubrimos que la protagonista Hester Collyer (Rachel Weisz), no ha fallecido.

 Ahora , mientras que es atendida por un supuesto doctor,  el señor Miller (Karl Johnson) y la gobernanta de la casa en la que vive, la Sra. Elton (Ann Mitchell). Mientras todo esto ocurre y ella se recupera ,  vamos viendo retazos de su vida y las razones por las que se ha intentado suicidar.

La mayoría de la película tiene lugar durante un día en el apartamento de Hester. Un día en el que ha decidido suicidarse y ha fracasado en el intento,  y, a medida que se recupera, vamos viendo la historia de su aventura y la su vida conyugal   en un mosaico de flashbacks,  breves y esporádicos que se insertan en la historia de ese día.

Efectivamente, vemos que como esposa de un juez del Tribunal Supremo Sir William Collyer (Simon Russell Beale), lleva una vida privilegiada, pero también es víctima de las miserias familiares . En este caso lo es de una complicada relación con su suegra (Barbara Jefford) . Entre ellas las cosas no pueden ser peores. Con ella la tensión es máxima. El marido intenta mediar entre ambas. Pero chocan una y mil veces. Por todo. Nada de ella es del gusto de la dura e impertinente suegra.

Pronto descubrimos las limitaciones que le habían supuesto su cómodo  matrimonio cómodo con un hombre afectuoso pero sin pasión sexual.


Sin embargo, los más significativo es que en una de esas visitas el marido , casualmente, se entera por una llamada telefónica, nosotros por un flashback de que ella se ha embarcado en un apasionado romance con Freddie Page (Tom Hiddleston), un apuesto y joven piloto de la RAF que vive apasionadamente de sus recuerdos como piloto en  la Segunda Guerra Mundial.


Esa desbordante vitalidad que presenta él, ese deseo y gusto por la aventura, es  tan opuesta a la de su marido y eso es lo que le atrae, primero sensiblemente y luego sexualmente. Esa relación , de hecho, parece haberle dejado emocionalmente conmocionada.


Pero todo cambia cuando, tras una visita a casa de su suegra , su marido escucha esa conversación telefónica que delata su relación y, casi de inmediato, se produce la ruptura en la pareja , ya que  ella decide dejar a su marido , aunque éste le dice abiertamente que no se divorciará. Con  todo ella decide irse a vivir con Freddie Page (Tom Hiddleston). Ha caído profundamente enamorada.

Cuando se descubre el romance de Hester, ella deja su vida de lujo comparativo y se muda a un pequeño y lúgubre apartamento de Londres con Freddie.

Lógicamente busca el apoyo en su padre, un reverendo ( Oliver Ford Davies), pero éste se opone a la relación.

Inicialmente la pasión con  Freddie es intensa, pero ella va detectando que  esa mezcla de pasión y emoción que hubo una vez, va desapareciendo como lo demuestra cuando él regresa a la vivienda en la que viven, tras pasar fuera un fin de semana,  y entre otras cosas, se ha olvidado de su cumpleaños.

Lo peor viene cuando descubre en el bolsillo de ella una nota de despedida, la que le había preparada para el suicidio.

En ese momento , Freddie se va de casa y busca refugio en su amigo Jackie Jackson (Harry Hadden-Paton) con el que se reúne en su pub habitual, al que iba ella junto con la mujer del anterior,   Liz Jackson (Sarah Kants) y que conocemos a través de algunos  flashbacks.


El marido acude a la vivienda en la que ella vive su pasión y su desventura ya que ha sido llamada por la casera. Allí en el  lugar de los hechos ambos restablecen su relación de aprecio mutuo, pero Hester , reconoce que no puede volver atrás. Está claro que Freddie nunca podrá darle el amor y la estabilidad que su esposo le dio. Sin embargo, volver a una vida sin pasión sería insoportable.

Ella va al pub en el que está Freddie, pero , para evitar una escena escandalosa, deciden salirse fuera mientras le monta un espectáculo . El parece furibundo por haberle hecho sentir responsable de su intento de suicido.

Esa misma noche Freddie Page regresa a la habitación que tienen ambos, pero no duerme con ella. A la mañana siguiente,  él de dice que se marchará a trabajar a Brasil , ya que un amigo le ha conseguido un trabajo. Volverá de esa manera a sentir  la atracción que le falta, la necesidad de vivir su vida intensamente y se compromete a abandonar la bebida.

Freddie , aunque sea temprano,  se marcha. Mientras ella, al cabo de un rato, mira por la ventana como hizo al principio. Ahora con la luz del día  vemos lo que le rodea no es lo que parecía. Es destrucción, mediocridad, suciedad, es posible que sea lo que le espera en la vida. Acaba así la película.

La filmación comenzó a finales de 2010, entre noviembre y diciembre de ese año, y se rodó en 25 días , principalmente en la capital británica, Londres. En concreto se rodaron en los estudios Three Mills en Three Mill Lane, en Bow. En el Pub Ye Old Mitre de Ely Place, en el Dulwich Picture Gallery, en la Estación de metro de Aldwych, en Holborn, o en Granville Square de Islington, todas ellas , insisto, en Londres.

Terence Davies quería a Rachel Weisz para el papel de Hester Collyer después de que vio en ella un "talento increíble" en El hombre que vino del mar (1997). Lo llamativo es que no había oído hablar de ella antes de ver esa película. Así que llamó a su agente y le preguntó: "¿Alguna vez has oído hablar de esta chica, Rachel Weisz?" Su agente se rió y dijo: "¡Es una ganadora del Oscar!" Weisz se divirtió con esto y dijo: "No creo que Terence [Davies] conozca muy bien a nadie que no esté en una película en blanco y negro".

Davies también contó con la veterana actriz teatral  Barbara Jefford aparatada del cine desde La novena puerta (1999).

La citada Rachel Weisz , junto a Tom Hiddleston y Simon Russell Beale son los encargados de dar vida a esta historia de amor, una relación con tres protagonistas que se enfrentan a la pasión amorosa desde tres posiciones antagónicas: la entrega total, la aventura pasajera y el cariño incondicional.

La película fue lanzada en el Reino Unido en 2011, el año del centenario de Rattigan. y al año siguiente, en los Estados Unidos por medio de la distribuidora Music Box Films. La película consiguió en taquilla $ 3,143,316.

Por su actuación, Weisz ganó el Premio a la Mejor Actriz en los Premios del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York 2012 y también ganó el Premio a la Mejor Actriz de la Asociación de Críticos de Cine de Toronto en el mismo año. En diciembre de 2012, Weisz fue nominada como Mejor Actriz en los 70º Golden Globe Awards .

La película también fue elegida como una de las diez mejores películas del año por The New York Times y The Los Angeles Times .

La película fue presentada en el Festival de San Sebastián en la  Sección oficial a concurso y fue  un éxito crítico en los Estados Unidos en parte por la actuación de Weisz  alabada por David Edelstein en la revista New York .

Tuvo nominaciones tanto la película como los actores . En los BFI London Film Festiva fue elegida como mejor película . En los 39 ° Evening Standard British Film Awards obtuvo una nominación a la Mejor actriz Rachel Weisz . El Círculo de Críticos de Cine de Londres nominó igualmente a Simon Russell Beale.

En cuanto a las críticas destacar las presentadas en el Reino Unido por Damon Wise en Empire al decir que   "Presenta la visión única de un artista (...) y en una época de alboroto, su paciente elegancia es una virtud que debemos valorar. (...) "

Otro crítico como Philip French del The Guardian "Davies ha trabajado con maestría sobre la obra teatral (...) Davies saca excelentes interpretaciones de su triángulo central"

Para Tim Robey del  Telegraph afirmaba que era "Una adaptación hermosa y desgarradora (...) " Mientras que, por su parte, Jonathan Romney del The Independent "Los tres actores [Weisz, Hiddleston y Beale] están excelentes (...) Es una película muy distinguida"

En  Estados Unidos A. O. Scott del The New York Times afirmó que "Las pinceladas sociales y psicológicas y los maravillosos detalles de época son parte del escenario. Y los señores Hiddleston y Beale, aun siendo actores disciplinados y sensibles, existen en la penumbra de la incandescencia de Weisz"

Kenneth Turan de Los Angeles Times comentaba que "Excepcionalmente bien realizada y completamente audaz en su descripción del nivel más alto de las emociones románticas, esta es una película tan comprometida con la pasión como su heroína y eso es decir mucho"

Para  Roger Ebert en rogerebert.com  la película era digna de elogio, así como al director Davies por crear "dos escenas luminosas (...) "

Según Todd McCarthy dre The Hollywood Reporter la película era "Inteligente pero sin sangre (...) El control y la discreción no vienen de forma natural para Weisz"

Entendía  Leslie Felperin de Variety que "Davies está en plena forma, con luminosas actuaciones, especialmente la de Rachel Weisz"

Decía  Richard Brody en el The New Yorker que "Davies no sólo es un director profundamente emocional y uno de los grandes estilistas de la imagen y el sonido (...) sino también un increíble director de actores."

Ya en España Carlos Boyero en  El País valoraba que en ella "Habla de la pasión con un lenguaje tan cuidado como frío, (...) Si no fuera por (...) la hermosura de Rachel Weisz me importaría un comino este amor volcánico entre personajes prescindibles." En este mismo diario, Javier Ocaña escribía que era "Puro cine británico: olor y sabor a pub, a pinta de Guinness (...) inmensa Rachel Weisz"

Por su parte, Luis Martínez de El Mundo decía que "Con una Rachel Weisz resplandeciente, el cineasta se empeña en buscar el eco a los sonidos profundos, cualquiera de ellos. (...) una las formas más auténticas y originales de hacer cine que aún se mantienen en pie."


Yo como dije al principio reconozco el enorme papel de los actores y de la actriz en la película. Me ha gustado de la película en sí el carácter contenido de la misma, especialmente la de la actriz principal y del que hace de su esposo, el actor  Simon Russell Beale en un trabajo simplemente grandioso. Frente a ellos el papel de auténtico arrebato que fue para Tom Hiddleston , el hombre temperamental y un personaje en busca de acción.

A destacar la banda sonora, audible en gran medida al final de la película , así como el papel de coro que se vive en el bar, con canciones cantadas "a capella" que reviven los momentos de unidad frente al sufrimiento del pueblo británico ante la batalla de Inglaterra, así como la buena recreación de escenarios y personajes por parte de Terrence Davies. Sin ser magnífica es digna de verse.


martes, 7 de noviembre de 2017

The long day closes


Tercera entrega del club y un acierto absoluto. Una desconocida para mi El largo día acaba (The Long day closes), de un desconocido director británico, Terence Davies, del año 1992.

Reconozco que soy un ignorante y me avergüenzo. Se trata de un director de una obra corta formada por 12 títulos que se inició con Children (1976) y que terminó, por el momento, con A quiet passion (2016). Entre una y otra fueron surgiendo Madonna and Child (1980), Death and Transfiguration (1983), The Terence Davies Trilogy (1984), Distant Voices, Still Lives (1988), The Neon Bible (1995), La casa de la alegría (2000), Of Time and the City (2008), The Deep Blue Sea (2011) y Sunset Song (2015). A estas se sumó una "Historia de Pasión" presentada en 2017. En mitad de todas ellas está The Long Day Closes (1992). Aunque de ellos sólo son cinco largometrajes estrenados hasta la fecha.También es el único guionista de todas sus películas.

Davies se trata de un director británico surgido de la hornada nacida justamente al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un hombre polifacético que ha ejercido como guionista, cineasta, novelista y actor inglés.

De su faceta de cineasta, Davies se caracteriza, al parecer, por temas recurrentes como la recuperación de su memoria emocional , la suya y la de sus compatriotas, desde una perspectiva de la vida cotidiana y sobre el peso de la religiosidad sobre la vida emocional de los individuos y las sociedades en la que está presente su infancia en Kensington, Liverpool, y el papel que ejerció sobre él su padres católicos de clase trabajadora- . En concreto en alguna película habla de los malos tratos recibidos por su padre , del papel influyente de la familia, que está presente en su totalidad a lo largo de la película , pues se le presenta como el hijo menor de una familia de diez hijos. Aunque criado como católico por su madre profundamente religiosa, más tarde ha rechazo la religión y se considera ateo. Además un elemento importante es su vida es el papel de la homosexualidad, y su represión en sus primeros estados. Los dos primeros, Voces distantes y El largo día acaba, son películas muy autobiográficas que transcurren en los años cuarenta y cincuenta en Liverpool.

De su faceta como realizador dice Gregorio Belinchón en El País que "Cuando Davies se pone en marcha, no ve películas previas. "Prefiero inspirarme en mi recuerdo de filmes o novelas, no consultarlos. Sí necesito imperiosamente ver la secuencia inicial en mi cabeza, sobre todo si estoy adaptando un libro. A partir de esa visión, tiro del hilo. A veces incluso construyo secuencias según las visualizo y tras seis meses de escritura las estructuro. En ocasiones, descubro en el rodaje qué me había inspirado, la película que había anidado en mi inconsciente, y me da la risa". Y prosigue diciendo que "Nadie puede negar que está influido". De su infancia dijo " Mi madre sufrió muchísimo y sin embargo nunca fue una amargada. Nunca. Vi lo mejor de la familia en mi madre y en mis hermanas. Amo a mis hermanos, pero yo nunca hice deporte, era inútil, y ni siquiera sabía actuar. Había poca camaradería masculina entre nosotros. En cambio, el lado femenino de los Davies fue tan cariñoso...". De aquella familia católica muy religiosa hay suficientes pistas en su cine. “Ayy, me encantaban los viernes, vivía para los viernes. Me maquillaban, nos reíamos...”.


Davies, señala Belinchón , que no resuelve una duda sobre su cine: ¿vive refugiado en su infancia y de ahí saca el material emocional o en realidad está en el presente saboreando aquel pasado? "Las dos cosas. Y tan a gusto. Una vez, una espectadora me preguntó tras una proyección: '¿por qué la película es tan lenta y deprimente?'. Y yo solo pude responderle: 'Señora, es un don’. No entiendo por qué la gente se enfada así con el cine. Al final del día es solo una película más”

The long day closes en concreto de Terence Davies fue producido por Olivia Stewart siguiendo un guión escrito por Terence Davies. Estando en la producción la productora británica estatal, la  British Film Institute y  Channel Four Films.

La película cuenta con la magnífica fotografía de Michael Coulter y una gran banda sonora en la que participa Bob Last . El montaje fue obra de William Diver.

La película cuenta en su reparto con Marjorie Yates como Madre , Leigh McCormack como  Bud , Anthony Watson como Kevin , Nicholas Lamont como John,  Ayse Owens como  Helen,  Tina Malone como Edna.

Junto a ellos aparecen Jimmy Wilde como Curly , Robin Polley como el  Sr. Nicholls,  Peter Ivatts como  Sr. Bushell , Joy Blakeman como Frances , Denise Thomas como  Jean , Patricia Morrison  como Amy , Gavin Mawdslay como Billy , Kirk McLaughlin como el trabajador / Cristo,  Marcus Heath como el hombre de negro

La película tira de la memoria del director y , especialmente de su infancia en una barriada obrera de Liverpool a mediados de la década de 1950, y en el seno de una familia católica en la que el padre es un ausente. El tema principal de "The Long Day Closes" se explica en su secuencia de títulos, en la que un arreglo floral débilmente iluminado se marchita ante nuestros ojos, incluso cuando el minueto de Boccherini de "String Quartet in E" suena en la banda sonora y el fuente rizada anuncia los nombres del elenco y el equipo de la película. La música, con su buen humor casi obtuso, es totalmente ajena a los pétalos que caen e indiferente a la belleza que muere. Los sonidos nunca envejecen, parece; persisten mucho después de que los objetos físicos se hayan desintegrado.

La historia historia se centra en Bud, un chico de 11 años, y de su amorosa madre y sus hermanos. Él chico vive una vida de cariño en el hogar y de tensión en su centro de estudios. En sus ratos libres busca refugio en el cine y su vida está llena de la banda sonora de las películas que vió a lo largo de su infancia.

La película es un ejercicio de su imaginación del Liverpool en el que vive Bud allá por el año 1956. Bud es un muchacho de entre once y doce años, sensible, tímido e introvertido que pertenece a una familia de clase trabajadora y católica. Es un chico sin muchos amigos que le gusta más ver que hablar ; observar que hacer , y que mantiene una estrecha relación   con su madre y sus hermanos y que vive una auténtica pasión por el cine. De hecho lo conocemos en una escalera pensando si puede o no ir al cine, y para ello le pide dinero a su madre que , siempre consigue.

El cine es su refugio y le ayuda a afrontar el ambiente represor y asfixiante del colegio católico en el que estudia y en el que la violencia se ejerce con total sinceridad.

Su familia formada por un número importante de hermanas y hermanos, entre ellos Kevin ,  John,   Helen y Edna que le dan refugio al igual que el cine. Incluso cuando no está en una sala de cine, Bud todavía se involucra en múltiples formas de fantasía y espectadores. Impresionante, perceptivo, tímido y siempre en un estado de gran sensibilidad, absorbe el mundo que lo rodea y encuentra consuelo en sus rituales cotidianos. Su amor por su madre (Marjorie Yates) no tiene límites. Sus dos hermanos, Kevin (Anthony Watson) y John (Nicholas Lamont) están a punto de casarse, siguiendo el patrón de lo que se considera una vida normal en este momento y lugar en particular. Su padre no está en ninguna parte. Sus ojos vagan hacia la belleza que encuentra en los cuerpos de otros hombres.

Así, entre muchos silencios y una atenta mirada va capturando todos los momentos, desde los felices como la fiesta de su cumpleaños o la llegada del año nuevo en la calle con un ambiente popular y colectivo, hasta los desagradables es los que están presentes los amenazantes matones con los que va a la escuela.

Así vemos como con pequeños detalles descubrimos , desde el principio, la atención que se dirige hacia los jóvenes varones como el obrero que trabaja frente a su casa, la incorporación a clase con un nuevo profesor que pega desde el principio para marcar los límites de su trabajo; el peso y el poso religioso que procede de su madre y que marca algunos momentos de su vida, el miedo que siente en la escuela, ya en el recreo , ya en la piscina. Su soledad, su mirada inteligente, su carino maternal y fraternal y lo hace con poco palabras, conversaciones, mínimas, casi lacónicas, interpretaciones contenidas en los que la música y el  audio de películas clásicas como Stardust y muchas más están presente intervienen en la banda sonora de la vida de Bud. La película es un homenaje al largo día de su memoria.

La película se rodó en Liverpool, en Merseyside, Inglaterra, y comienza con una largo plano que nos recuerda a un bodegón en la que en un jarrón con flores se ve al detalle el paso del tiempo mientras aparecen  los créditos completos de actuación, creativos y técnicos   en los títulos de apertura. Sin embargo, hay "agradecimientos especiales" y reconocimientos de música después del título final de "The End".

La película fue estrenada en el Festival de Cine de Cannes 1992 y recibió una ovación de pie de 10 minutos  aunque al final se fue a casa con las manos vacías.

La música y los fragmentos del diálogo cinematográfico le permiten enriquecer su estrecho entorno físico. La película usa 35 piezas de música original, a menudo en su totalidad, en su breve tiempo de ejecución de 85 minutos. "The Long Day Closes" es una crónica del período transitorio entre el final de la horrible violencia doméstica que definió la temprana infancia de Davies y la plena realización de su homosexualidad, que resultó en una culpa cataclísmica. Tenía siete años cuando su padre murió y once cuando ingresó a la escuela secundaria: él mismo se refiere al período intermedio como "cuatro años de felicidad". "The Long Day Closes" se centra muy específicamente en los años 1955 y 1956, cuando Davies dejó una escuela primaria dirigida por monjas y continuó su educación en una escuela para niños dirigida por maestros de sexo masculino propensos a la administración de castigos corporales.

Entre los mismos destacan At Sundown escrito por Walter Donaldson e interpretado por Doris Day , el Minueto de Luigi Boccherini , Blow the Wind Southerly o Sopla el viento al sur una canción tradicional interpretada por Kathleen Ferrier , Ae Fond Kiss de Robert Burns interpretada por Isobel Buchanan , Tammy escrito por Jay Livingston y Ray Evans interpretado por Debbie Reynolds , Stardust escrito por Hoagy Carmichael y Mitchell Parish interpretado por Nat 'King' Cole , The long day closes o El largo día acaba escrito por Henry Fothergill Chorley y Arthur Sullivan por 'Pro Cantione Antiqua' , Over the Banister o Sobre la barandilla de "Meet me in Saint Louis" o "Encuéntrame en Saint Louis" con música de Ralph Blane y letra de Hugh Martin e interpretado por Judy Garland. Pero también presenta fragmentos de Mahler que combina con Nat King Cole.

Al fin y al cabo el director confiesa que crecí escuchando "la música americana. Crecí escuchándola gracias a mis hermanas... Pero también recuerdo la primera vez que vi Cantando bajo la lluvia. Sin duda, una película que me marcó. No tengo ni idea del movimiento ni de cómo mover una cámara, pero cuando está bien hecho, es sencillamente sublime".

En el sitio web del agregador de reseñas Rotten Tomatoes, la película tiene una calificación de aprobación del 83% basada en críticas de 12 críticos, con una calificación promedio de 7 de 10.  En Metacritic, la película recibió una puntuación promedio ponderada de 85/100 basado en 15 críticos, que indica "aclamación universal" entre ellos tuvo una entusiasta alabanza por parte de críticos influyentes, como Roger Ebert, J. Hoberman y Armond White que destacan su naturaleza diáfana y radical delicadeza o su mirada descuidadamente, la película casi se evapora, perdiéndose en muchos espectadores que lo consideran demasiado intrascendente.

Para Stephen Holden en el New York Times ""Juntos, estos fragmentos", evocan una Inglaterra de posguerra hambrienta de belleza, fantasía y un lugar para escapar".

Según David Thomson en su revisión de la película de abril de 2007 en la revista Sight & Sound del British Film Institute llama la atención sobre la música que se usó en la película, en particular "al final de la película ... que el cielo de caballa y el " Larga jornada se cierra " de Sir Arthur Sullivan   cantado por Pro Cantione Antiqua . Michał Oleszczyk desde la página del difunto Robert Ebert.com "The Long Day Closes" es la obra maestra de Terence Davies, una película nominada y merecedora de la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en 1992 (ganó "The Best Intentions" de Bille August), y está en ella todo "tan perfectamente ejecutado y meticuloso, parece haber surgido directamente de la conciencia de Davies, sin alteración ni interferencia. Como dijo acertadamente el director de fotografía Michael Coulter : "[Terence] ya había hecho la película en su cabeza (...) y la inmortalizamos". Destaca que los temas reales de la película (el miedo al deseo gay en ciernes y el aborrecimiento de la muerte) están entretejidos en el tapiz de bellas imágenes sin interrupciones (y nunca se mencionan directamente en el diálogo)."The Long Day Closes" es otra "carta de amor al cine"; una especie de sesión de espiritismo en la que Davies convoca a los fantasmas de las películas pasadas y ofrece una inmersión en su amorío infantil con la imagen en movimiento. La película de Davies es en sí misma un acto de hojear sonidos e imágenes. Es un recuerdo extático de estallar de alegría cuando las luces del teatro estaban bajando y la proyección estaba por comenzar. Al mirar esa icónica imagen de Bud radiante de placer, es fácil olvidar que pertenece a una película de inmensa tristeza. Davies proyecta una sensación de pérdida ante la dicha del estado, convirtiendo a este último en algo precioso e imposible de recuperar.

Para Ángel Fernández santos que estuvo en Cannes escribiendo las crónicas para El País nos decía que "El cineasta británico Terence Davies, que saltó a la celebridad hace tres años con Voces distantes, cierra en The long days closes un complicado, doloroso, conmovedor, progresivamente más bello y estilísticamente cada vez más refinado, ciclo de cuatro películas autobiográficas. El filme es un ascético poema visual introspectivo, y tiene tanta capacidad de captura que creó ayer uno de esos silencios audibles que raras veces se producen en una sala de cine, como si la gente no respirara".

Y añadía el enviado de El País que "Terence Davies, último hijo de un matrimonio de obreros católicos de Liverpool tuvo 10 hermanos. Tres de ellos murieron jóvenes. Los otros siete sobrevivieron a la miseria de la victoria británica en la posguerra mundial y se hundieron en el anonimato de su clase.Sólo Terence, un niño asaltado por las pesadillas, por la soledad, por el fantasma de su padre muerto, por sus inclinaciones a la melancolía y por un apasionado amor a su madre, escapó de la informe masa humana de donde nació y emergió solitario en busca de una identidad no únicamente colectiva. Desde niño llevó en el carácter el sello del artista, del hombre distinto a los otros.

Desde que tuvo conciencia de sí mismo, Terence Davies se sintió diferente a quienes le rodeaban. Creció, se hizo adulto y desde la persistente conciencia de su diferencia, quiso convertir a ésta en distinción, buscando los orígenes de su singularidad en la frágil armonía que vivió en su infancia. Esa infancia es la materia de las cuatro películas autobiográficas -La madonna y el niño, Muerte y transfiguración, Voces distantes y ahora The long days eloses- que, producidas por el British Film Institute", siendo hasta aquel momento su cuarto filme.

Para Belinchón "Terence Davies expresa con dura explicitud y alguna tortura, el trasfondo introspectivo y lírico de su cine.

En 1992 declaraba al diario Libération que "En mi país la homosexualidad ha sido un crimen hasta 1965. Ya no es un delito, pero sigue siendo una desgracia y una desgracia cada vez mayor a medida que pasa el tiempo. Odio mi homosexualidad, la he odiado siempre y continuaré odiándola. Cuando era adolescente no comprendía lo que me ocurría. Me encontraba abrumado por la enormidad de mi pecado y rezaba y me ponía de rodillas hasta hacerme sangre en ellas."

A los 22 años continúa, "decidí acabar con todo ello y dejé de preocuparme de Dios. Pero uno puede librarse de Dios, pero no del catolicismo. Sigo sin atreverme a decir una mentira y continuamente me encuentro culpable, culpable de cualquier cosa, culpable de todo".Para Bud, convertirse en un ser sexual desencadena la oleada de culpa religiosa que atormentará su alma y la entumecerá efectivamente. Como dice un predicador en la radio en el título de uno de sus sermones, el pecado puede costarle a un individuo "nada menos que el cielo". Lo que es más, la doctrina católica es solo una parte de la carga de vergüenza de Bud

Dice José A. Planes Pedreño en su entrada titulada Terence Davies, cineasta del tiempo y la memoria que "el cineasta británico no trata tanto de restituir en la pantalla las operaciones del recuerdo como de aprovechar todos los mecanismos, convenciones y herramientas del lenguaje audiovisual para originar una forma memorística autónoma que exceda con creces las limitaciones de la percepción humana. Forma memorística que resulta, en últimas, bigger than life". Y prosigue diciendo que en El largo día acaba (1991), es un hermoso e imponente ejercicio de creatividad fílmica, de carácter más poético que narrativo, en los que, a través de una libérrima disposición de imágenes y sonidos, Davies reconstruye, respectivamente, los rasgos e interioridades de una familia británica de clase trabajadora durante los años cincuenta". Y que se aprecia "ese anhelo por desarrollar una experiencia memorística que logre trascender los modos de evocación de la percepción humana". La película fue premiada - aunque en 2016 declaró que no le interesaban los premios, y añadió que " Me consuela, eso sí, que muchas de las películas que más admiro jamás han sido premiadas"- en la Seminci de Valladolid del año 1992 consiguiendo la Espiga de Oro (ex-aequo con "Léolo", que me impresionó por la originalidad de la propuesta, a veces, rosando el surrealismo). En  Cannes fue nominada a la Palma de Oro. La película fue lanzada el 22 de mayo de 1992.

Es una película que parte de los más básico para un director , para  un escritor y para cualqiuier de nosotros , del tiempo y la memoria, con ambas y con la música nos presenta los recuerdos de su infancia  y se ensamblan en un collage sinfónico, guiados más por la lógica emocional que por la trama o la cronología.

Como vemos aquí no hay lectura de clase , ni tan siquiera crítica sino un ejercicio estilístico de calidad en lo que lo sensible puede con todo.

El efecto general es uno de éxtasis silente, un éxtasis creciente controlado por un constante tirón de tristeza. El crítico Armond White declaró que "si se le pide que nombre la película gay más grande que se haya hecho, diría, sin ninguna duda, que The Long Day Closes " Se ha dicho que todos tienen un libro maravilloso en ellos, si solo tuvieran la habilidad para sacarlo.

He leído que se trata de la obra  maestra y personal de Davies. Es cierto que la película es tierna  y evocadora, es nostálgico en el sentido de Proust , pues busca recuperar ese tiempo perdido en ese momento mágico que tenemos todos que se llama infancia de la que tenemos la facultad de separar los recuerdos graves y penosos y arrinconarlos frente a los tiernos y gozosos.

Mientras presentaba en San Sebastián su película Sunset Song le comentó a Gregorio Belinchón en El País que "En realidad todas mis películas reflexionan sobre la naturaleza del tiempo, en concreto acerca del tempus fugit. Y siempre ruedo en el presente de la historia. Aunque me gusta que el espectador me acompañe en reflexiones como ¿es un tiempo actual? ¿Es un tiempo necesario? Porque en realidad, la percepción del tiempo por parte del espectador depende de muchas cosas. Le pongo un ejemplo: en la acción del presente alguien huele algo y recuerda, rememora sensaciones y hechos pasados. Así que todo esto acaece en el ahora, pero el pasado es tan poderoso... Es tan poderoso que marca a mis personajes. En fin, lo que quería responderle es que soy un obseso del tiempo y por eso me encanta poner en mis películas puertas y ventanas, elementos arquitectónicos por los que escapa el tiempo". Y amplia lo dicho con " Y estos tiempos actuales no entienden de reposo, sino de mordiscos, de devorar la vida del hombre. En lo tecnológico solo tengo un móvil, y se me olvida tantas veces que lo poseo que cuando suena salto asustado por los aires. Soy un tecnófobo. No entiendo el mundo en que vivimos. No existe nada más deprimente que ir en un tren y ver a los pasajeros con sus aparatitos. ¡Pero, por dios, ¿es que nadie disfruta ya del viaje?! Soy un extraño en el siglo XXI". De cualquier manera su película es un goce para los sentidos gracias a su virtuosismo técnico.

Davies abandona la producción cinematográfica tradicional y trabaja desde la intuición y los poderosos recuerdos para crear una composiciones de  estructura "sinfónica" y el ritmo mesurado. En una entrevista realizada por Luis Martínez para en El País, cuando participó en San Sebastián en el año 2016 confesaba que "Lo que me llamaba la atención era reflejar los actos cotidianos sobre los que se sustenta la vida de una persona extraordinaria que creó una poesía eterna. Cómo se relaciona la mortalidad con la eternidad de una obra de arte es lo interesante. Por lo demás, la vida corriente no me interesa en absoluto. No participo de ella. Soy un observador. Veo a la gente hacer cosas y me llama la atención. Si lo piensas, todo es aterrador".

Aseguraba Terence Davies que The long days closes es el último capítulo de este tortuoso, atormentado y obsesivo ciclo autobiográfico. Dado el acabamiento formal casi preciocista de la película, su palabra es creíble: parece una laboriosa despedida. Y cumplió su palabra con este película exquisita, impresionista,