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martes, 7 de noviembre de 2023

Don Juan



Cine francés de corte intelectual presentada como comedia musical que tiene como director a Serge Bozon, un antiguo crítico cinematográfico y que apuseta por un cine técnicamente extraordinario. La película es una maravilla es muchos aspectos que se muestran visibles por ejemplo en el juego de espejos, en los múltiples planos secuencias, en las sabias elipsis, en los cambios de planos o en la puesta en la escena, los planos cerrados de la cara de Tahar Rahim cada vez que ve a una desconocida atractiva, con un gesto demasiado embelesado, como perdido. Pero también he leído que llega a ser para algunos exasperante por sus canciones o por abandonor sus modelos creativos originales ya sea e de Mol'iere, ya sea el de Tirso de Molina. Este Don Juan está deconstruido, roto, anulado, la nueva posición de la mujer lo ha anulado. Esta es la propuesta de Bozon que además presenta posiblemente grandes aportaciones de Axelle Ropert. 

Serge Bozon (1972) es un director, crítico de cine y actor francés. Inició su carrera de intérprete a mediados de los años 90, trabajando con reconocidos cineastas como Jean-Paul Civeyrac en Le Doux amour des hommes (El dulce amor del hombre, 2002). Paralelamente, se puso detrás de la cámara para su primera película L’Amitié (1998). Su largometraje La France (2007) ganó el premio Jean Vigo y fue seleccionado en la Quinzaine des réalisateurs del Festival de Cannes. Años más tarde, en 2017, Bozon presentó Madame Hyde que se inspira en su propia experiencia de trabajo como profesor. El resultado es un musical esplendoroso, con un Don Juan en retirada, desubicado y desconcertado. La película es musicalmente muy francesa en el sentido que se inició en Los Paraguas de Cherburgo. 

En ella vemos como la posición de la mujer ha cambiado. Y vemos a un hombre, Laurent (Tahar Rahim), un actor que se obnubila con mujeres desconocidas y que se obsesiona sólo con una: la que le ha abandonado en el altar. Son ellas las que responden a sus envites. Varias son las claves de la película. Por un lado, ahora el amor y la seducción han cambioado de bando en esta adaptación libre y musical de la obra maestra de Molière, que ofrece una reinterpretación del mito del mujeriego. está en la mirada de él y la música que recorre toda la película. 

Papel fundamental juega la música en ella con un Benjamin Esdraffo (1972) , crítico de cine y compositor francés que desde mediados de la década de 2000, se dedica a la música con composiciones para las películas de Bozon o de otros directores como el español Adolfo Arrieta. En la producción se encuentran Christophe Hollebeke como productor ejecutivo, Philippe Logie - asociado- y los productores Philippe Martin, Jean-Yves Roubin, David Thiony Cassandre Warnauts apoyadas por las compañías franco-belgas de Les Films Pelléas, Frakas Productions, Ciné@, Shelter Prod, Cofinova. En otras labores técnicas aparecen Sébastien Buchmann, François Quiqueré en la edición, Estelle Chailloux en el casting y en el diseño del vestuario Delphine Capossela.  

Con respecto a lo último está el papel del padre, un hombre asexuado, un pianista que irá en paralelo a la historia de Julie y que ha perdido a su hija por culpa de un hombre. Le da otra dimensión a la masculinidad. Es un observador desde la distancia inicialmente, pero se implica emocionalmente conforme avanza la película. Es un músico, adulador de mujeres, que provocó en su hija el amor por la música y el detestar a los seductores. Y este señor es el canta y toca el piano, y lo hace bien pues se trata de Alain Chamfort que se hizo mundialmente famoso con la canción Manureva.


Vemos pues la historia de un hombre, Laurent (Tahar Rahim), un actor , un comediante de cierto renombre, que ha tenido un pasado por el que han pasado , según él, muchas mujeres, pero que se deslumbra ante las mismas, en ocasiones, cuando estas aparecen. Así que estando preparado en el Ayuntamiento para celebrar su boda con Julie ( Virginie Efira) ante unos cuantos invitados y con música de por medio decide asomarse a la ventana y que queda extasiado viendo a una chica. Esto que parece inofensivo es apreciado por la novia, una actriz, como la evidencia de que su matrimonio con él no va a llegar a ningún sitio dada su personalidad donjuanesca. 

La no celebración del evento supone para él un mazazo ya que creía que estaba plenamente enamorado de esta mujer. A partir de este momento, el protagonista nos hace ver que la descubre a ella en todas las partes y en todas sus variaciones: de pelirroja, con el pelo negro liso, con pañuelo, con vestidos diversos, etc...Aparentemente, él se siente perdido, así que su amigo y representante o asesor le pide que marcha a Granville (Normandía) para que interprete un papel en la obra de Don Juan de Molière. 

Se trata de una versión moderna de la obra clásica y que contará con actrices y actores inexpertos, pero también con gente de renombre como él. Pero la actriz, para la exigente directora (Jehnnie Beth) , no da la talla, así que es sustituida. 

No obstante, vemos que en esos días iniciales de ensayo el actor sale y tiene encuentros en distintos espacios (en algún night club, en el puerto, etc...) con algunas mujeres, que siempre nos remiten al rostro de Julie. 



En uno de esos encuentros un señor que está en un local, invita al actor. Habla con él. Le comenta que tuvo una hija, pero que ya no está con él. Su manera de ser generó su rechazo. Le encantaba oír a su padre tocar el piano, pero no entendía que engañara a su madre con otras mujeres. Este señor canta y el piano con acierto. Le dice que estuvo presente en el incidente con una chica en el puerto por un pañuelo. Desde ese momento los encuentros entre ambos son más corrientes. 

Como los ensayos nos avanzan y la actriz que ha de interpretar a la protagonista femenina, Marina (Louise Ribiere) , una debutante que se bloquea y que le pide "ayuda" a Laurent para "relajarse" y tener más confianza, pero él, ante una conquista tan fácil se la niega. Así que es sustituida por otra actriz y la elegida no es otra que Julie , que ya ha olvidado lo ocurrido. Pero Laurent no la olvida así que lo intenta una, otra, y otra vez, hasta que la vuelve a conquistar. 



Pero todavía ella no le ha explicado el motivo del abandono. Finalmente, ella se lo cuenta. Casi de inmediato se enteran de la historia en paralelo entre Julie, amante de la música cuyo padre había sido pianista de noche e infiel a su mujer. El señor  le cuenta en privado a Laurent la historia de su hija y como esta fue engañada cuando creía haber encontrado el amor. 

Vamos sabiendo que el pianista es el padre sufridor de una chica, que fue el que visualizó desde fuera toda la historia del pañuelo rojo,  y la obsesión con su hija de los Don Juan, que intenta acercarse a éste y le pide que reconsidere su actitud, pero que finalmente abandona a su suerte, porque es superior el dolor por haber perdido a su hija (se intuye un suicidio a causa de Don Juan)por culpa de un hombre infiel, seductor, libertino, blasfemo, valiente e hipócrita.

Todo parece superado hasta que deciden volver a casarse. Van a la playa y disfrutan del trabajo y de la relación. Para celebrarlo van a un local para comer ostras. Mientras ella va al servicio y Laurent se queda en la mesa, ella descubre desde la distancia como él vuelve a quedarse petrificado delante de una chica. Ella ya es consciente de que sigue siendo ese Don Juan



Pero antes de celebrar su boda, han de ir a otra boda, la de su colega Naël (Damien Chapelle) con una chica. Tras desplazarse en coche al lugar de celebración , Julie le dice que se ha olvidado del discurso que ha de dar. Decide volver al hotel, mientras Laurent se queda en la fiesta. Vemos que él al igual que los invitados van bebiendo , pero Laurent va entendiendo que Julie lo ha vuelto a abandonar. La presencia del padre, ese hombre tranquilo, en la misma parece inquietarle pues le hace sentirse responsable de lo ocurrido con su hija y con otra mujeres. Laurent (Tahar Rahim) es abandonado una vez más por su prometida (Virginie Efira) en un día de su boda. Eso lo lleva a un abismo de desesperación; no solo por su supuesto amor hacia ella, sino también, lo remarca el propio personaje, por haber hecho el ridículo. 

En la última, tras una elipsis, vemos como ha pasado el tiempo. Laurent ha abandonado el teatro y casi la necesidad de desear a alguien. Ella parece salir de un Hotel, puede ser ella...

Tras presentarse en la sección Première del Festival de Cannes de 2022. Luego comenzó la difusión de la misma. 

Serge Bozon comentó sobre su film que “Con este Don Juan, queríamos presentar una figura de seducción no-conquistadora. La película cuestiona la idea del abandono. En pocas palabras, un Don Juan clásico se acuesta con todas las mujeres y ése es su triunfo. El nuestro no engaña y no triunfa. Su “Donjuanismo” reside únicamente en su forma de mirar a las mujeres, sin traiciones, conclusiones ni engaños. Todo se juega en la mirada".



Don Juan ha dejado de ser un hombre que seduce a todas las mujeres para convertirse en un hombre obsesionado por una sola mujer: la que le abandonó. 

Rodada en la Place de la République de Saint-Ouen,en el Departamento de Seine-Saint-Denis, en Saint-Cloud en los Hauts-de-Seine, y en distintos puntos de Departamento de La Manche como en el Théâtre de l'Archipel - Place du Maréchal Foch, en Granville, Bricqueville-sur-Mer. 

En cuanto a la crítica especializada ha oscilado entre el aplauso a la obra y la queja absoluta. Entre los primeros se encuentra Fabien Lemercier que en Cineuropa afirma "Serge Bozon y Axelle Ropert invierten totalmente las perspectivas tradicionales para crear una obra muy sofisticada, de múltiples niveles, caracterizada por una puesta en escena sublime y sustentada en dos artistas excepcionales" 

El británico Allan Hunter en Screendaily señala que "Cualquier noción de farsa romántica astuta se ve pronto eclipsada por una crítica brutal a la masculinidad tóxica y a la concepción del gran amante. Los números musicales brindan un profundo análisis" 



Ya en España han sido más críticos como ocurre en la columna de Elsa Fernández-Santos en El País al decir que es una "Interesante, delicada y por momentos desconcertante revisión del mito de Don Juan (...) un drama que lleva demasiado lejos su mirada tenue y deshilachada sobre el drama de las mentiras y trampas de la pasión amorosa" 

Por su parte, Quim Casas en El Periódico sostuvo que "No es ni demasiado arriesgada ni convencional (...) Bozon parte de la mitología en torno al eterno seductor para ofrecer un retrato distinto y contemporáneo de la fragilidad de la seducción y del enamoramiento. (...)" 

También en Barcelona Philipp Engel en  La Vanguardia señala que "El problema del siempre audaz Serge Bozon es que complica demasiado lo que podría haber sido una película ligera, no por ello menos profunda, y dificulta su digestión. (...) " 

Carlos F. Heredero en Caimán dice lo que más veces hemos leído sobre la película , de que se trata de la "Relectura posmoderna del Don Juan de Molière en clave supuestamente feminista y 'postMeToo' (...) la puesta en escena es desangelada y primaria a más no poder y el conjunto acaba naufragando de manera estrepitosa" 



Oti Rodríguez Marchante en las páginas del ABC fue duro al afirmar que "Ofrece un estudio a medio cuajar del crepúsculo del personaje depredador mediante un guion con bizquera, en clave supuestamente feminista y con un desmedido riesgo al entrar en el género musical y en el territorio de lo pretencioso" 

Los más generosos en sus críticas son Paula Arantzazu Ruiz en Cinemanía al decir que es "Un musical íntimo sobre un seductor a quien ya no aman. (...) " ; mientras que en Fotogramas Roger Salvans defiende que  "Primeros planos eternos o tomas abiertas que no apelan, como el género manda, a la emoción, sino al intelecto. Una rompedora deconstrucción del mito y el género al mismo tiempo. (...).

Reconozco que a mi me ha gustado. Es muy francesa en el sentido mejor del término. Tiene un estilo inconfundible, Es coherente con su manera de plantear el cine. Técnicamente es muy afortunada. Es tan luminosa como oscura. Tan reconocible como extraña. Te enganchará más o menos, pero es una obra plena. 



martes, 1 de diciembre de 2020

Madame Hide



El género de los días de escuela y la tensión en los institutos es muy del gusto del cine francés. Desde Zéro de conduite (1933) o Cero en conducta de Jean Vigo a Entre les murs (conocida en España como La clase, 2008) dirigida por Laurent Cantet o el Ça commence aujourd'hui, en España Hoy empieza todo de Bertrand Tavernier o la mitica Les quatre cents coups (1959) aquí Los 400 golpes de Francçois Truffaut o pasando por Le thé au harem d'Archi Ahmed de Mehdi Charef (1989) una de mis favoritas, el cine francés ha visto como el espacio escolar en el que se junta toda la sociedad cuando aún está en proceso de formación, puliéndolos como personas , pero igualmente sacando sus propios jugos y excrecencias generando lo mejor y , en ocasiones, lo peor de lo que fluye en la sociedad sacando a la luz lo hermoso y lo terrible, la solidaridad y las miserias de una sociedad como un crisol. Así que tenemos entre el alumnado el disciplinado, el líder, el tímido, el triste, el alegre, el sumiso, el locuaz, pero también el matón, el chulito, el que se solidariza con los demás, el que es egoísta, mostrándonos al fin y al cabo lo que destila la sociedad. 

Junto a ellos un equipo de profesores y profesionales que pueden ser competentes o no, comprensivos o soberbios, ser conscientes de su labor o pasotas integrales. Y entre medio, los representantes de la dirección y la inspección que están , pero que , a veces, no se ve. Lo dicho una microsociedad. 

El cine francés, valiente como pocos, atrevido casi siempre, es capaz de hacer lo que otros no se atreven en este complejo entorno como llevar un texto clásico, el del "El extraño caso del dr. Jekyll y Mr. Hyde", la novela de Robert Louis Stevenson en la que el protagonista se desdoblaba en dos personalidades al entorno educativo. Toma ya!!! 

Es más para desarrollar esta historia se embarca una de las actrices más consolidadas y de mayor peso del cine francés, Isabelle Huppert, que es capaz de ser desde una insegura profesora (el ego), la madame Géquill - bonito juego de palabras con repecto al original-, a trasformarse tras un tras un experimento tecnológico fallido en un nueva profesora con nueva personalidad, la Madame Hyde (el ello) del título de la película. ¿Quién ha sido el osado? Pues no otro que un director de cine , crítico de cine en Cahiers du cinéma y actor francés aunque antes de todo ello fue profesores en barrios marginales. 

Hablamos de Serge Bozon, que desde que se estrenó con L'Amitié en 1998 y más tarde con Mods en 2003 ha sido el director de otros trabajos como La France (2007) o Tip Top en 2013. Su siguiente título ha sio precisamente la película que he visto, Madame Hyde. 


Una película de 2017 que sigue el guion escrito por el mismo director junto a Axelle Ropert, su guionista, compañera y cómplice habitual, lógicamente partiendo de la novela de Robert Louis Stevenson y que con el apoyo de muchas productoras en régimen de coproducción Franco-belga tales como Les Films Pelléas, Ciné+, Frakas Productions, Cinémage 11, Canal+, Arte France, Haut et Court Distribution, Auvergne Rhône-Alpes Cinéma, arte France Cinéma, Région Ile-de-France, Indéfilms 5, Soficinéma 13, Région Auvergne-Rhône-Alpes, CNC, Casa Kafka Pictures, Le Tax Shelter du Gouvernemt representados por Philippe Martin, Olivier Père, Jean-Yves Roubin, David Thion y Cassandre Warnauts que han levantado una película que contó con un presupuesto de 4,637,933 euros. 

 La película cuenta con la música de Benjamin Esdraffo y la fotografía de Céline Bozon, mientras que la edición fue labor de François Quiqueré. 

En el reparto lo encabeza Isabelle Huppert como Marie Géquil, Romain Duris como el director, José García como Pierre Géquil -aunque su papel estuvo a punto de ser asumido por Gérard Depardieu- y Adda Senani como Malik. Junto a ella Patricia Barzyk como la vecina dueña de los perros y profesora de canto de Pierre, Guillaume Verdier como el profesor en prácticas de Marie, Pierre Léon como el inspector, Karole Rocher como la compañera de trabajo de Marie, François Négret como un nuevo profesor, Charlotte Very como la profesora de francés y las jóvenes Roxane Arnal y Angèle Metzger como las delegadas de la clase. Junto a ellos los alumnos Jamel Barbouche, Nassim Amaouche, y Tidiane Traoré. 


La película se inicia con unos fotogramas que muestran a un grupo de alumnos en un aula de Tecnología de una escuela secundaria técnica de ¿París?, el Lycée Arthur Rimbaud mientras se desarrollan los títulos de crédito. 

Tras eso comienza propiamente dicha la historia que nos presenta a Madame Marie Géquil (Isabelle Huppert ), una excéntrica profesora preocupada por sus alumnos, pero incapaz de hacerse con su clase en un Bachillerato tecnológico de una barriada marginal del extrarradio de una imprecisa ciudad francesa. 


La profesora es despreciada tanto por sus compañeros de trabajo por la dirección del centro ya que choca una y otra vez con el director del mismo (Romain Duris), un hombre algo excéntrico, como por sus alumnos/as y los padres de ellos. 


La conocemos en una reunión entre padres, dos representantes del grupo , las delegadas (Roxane Arnal y Angèle Metzger ) , el director y ella. 


María es incapaz de responder a las demandas de sus alumnas ni a la indignación de los padres y madres que tienen la sensación de que la profesorada está incapacitada para atender a un grupo tan problemático, pero es tan frágil en su actitud que no puede dejar de actuar como lo hace en clase. 

Casi de inmediato vemos su actuación en el aula. No la controla, los alumnos se rien de ella. La mayor parte de los chicos son hijos de inmigrantes magrebíes, subsaharianos, portugueses...franceses de segunda generación. 

Uno de ellos es Malik (Adda Senani ) un chico discapacitado físico que se desplaza con andador y que la profesora ve en él algo, posibilidades. Pero en clase, él participa del descontrol, de la mala educación, del desastre absoluto. 

Mientras tanto la vida diaria de la profesora es poco satisfactoria. Cuando va a la piscina pública se encuentra al padre de Malik que le echa en cara el tiempo libre que disponen los profesores mientras que sus hijos aprenden poco o nada. 

En su casa Marie vive con su marido , un buen hombre de nombre Pierre Géquil ( José García) amante de la música y del canto al que está instruyendo su vecina (Patricia Barzyk) , dueña de dos perros que alimenta a escondidas Marie. Pierre no para de darle consejos, pero la teoría no necesariamente se ajusta con la práctica. 

La profesora será evaluada por la inspección educativa y el director, para ayudar - o no- va a poner a su disposición a un profesor en formación, un alumno del Master, sin experiencia que ve el desastre que hay montado en clase día tras día. 


Un día Marie entra en una representación teatral que interpretan un par de chicas de humanidades y ve que como ellas desarrollan magníficamente las competencias de expresión verbal y su capacidad de aprender a aprender en base a una representación. Ella reclama desarrollar un taller para intentar acercar de verdad la materia al alumnado. 

Un día al atardecer estalla una tormenta mientras ella está en el laboratorio de física instalado en una caseta en el patio del centro. Un rayo la alcanza una descarga eléctrica le alcanza. Ella pierde el conocimento; cuando recobra el sentido, Madame Géquil se siente completamente cambiada. 

Vuelve a casa y cena como nunca, con deseo esa noche no da de comer a los perros. Y en mitad de la noche se despierta. Vemos que su cuerpo es energía pura, llega incluso a quemar un banco de madera. Al volver al instituto parece tener más entereza. Plantea la materia de tal manera que poco a poco la actitud de los alumnos va cambiando. 


Una noche vuelve a salir de casa tras despertar en medio de la noche. Al salir a la calle vemos que resplandece. Cerca de su casa se reunen algunos chicos que viven en los suburbios. Entre ellos está Malik, mientras discuten entre ellos ella, iluminada se acerca y pone sus manos sobre uno carbonizándolo. 


Al llegar al instituto está cambiada. Su gris existencia se ha transformado en energía que didácticamente atrae a sus alumnos cuando experimenta con la jaula de Faraday. El que más parece haber cambiado es Malik, presente en la muerte del chico del suburbio. Desde ese momento participa activamente en el taller de fisica de la profesora y asume los principios que ella quería trasmitir: la reflexión y el aprendizaje crítico . 





Finalmente vemos que su relación con el director ha mejorado y en sus clases la teoría y la práctica van a la par. Incluso su experimento de la jaula es visto por el inspector que le aprueba en su gestión académica. 


Una vez competente profesionalmente es aceptada por todos. Pero el toque de fuego vive en ella. Una noche acaba con los perros y esa misma noche es identificada por algunos de los alumnos del centro incluso por el propio Malik que saben que ella acabó con el chico. Su marido Pierre es consciente que ella se ha transformado. 

Cuando el curso terminado el curso todos han aprendido, pero para ella el final es una despedida. Como un personaje de Stephen King su cuerpo emite energía con la que acaba con el centro que estalla en llamas. Ella ya no puede poner otro ladrillo en el muro de la educación. 

Película rodada en septiembre de 2016 en el Lycée Lumière de Lyon, en Garges-lès-Gonesse, en la localidad de Oullins en el departamento de Rhône cerca de Lyon, la Rue Diderot y en la Place Anatole-France.  

Bozon junto a su colaboradora habitual, Axelle Ropert, optaron por dividir el guion en tres partes, tres capítulos que abordan diferentes géneros y tonos narrativos y ante todo el paso de Géquil a Hyde por parte de la profesora, de la debilidad a la fortaleza. 

El primero corresponde a la presentación de Madame Géquil una sutil comedia del extrañamiento, que a través de una trabajada puesta en escena -construcción del plano, dirección de actores, montaje, repentinos movimientos de cámara- remite a las cintas más cómicas de Aki Kaurismäki. 

El segundo capítulo, dedicado a Malik, reduce el nivel cómico para dar paso a un subgénero dramático típico de la cinematografía francesa, aquel que aborda la educación en las aulas desde el punto de vista de los profesores -sin ir más lejos, varias de las obras de Laurent Cantet. 

El tercer capítulo, Madame Hyde, que desarrolla el último tercio de la película el tono pase de ser trágico a siniestro, helando la sonrisa y terminando de reventar cualquier capacidad de anticipación por parte de un público que desde el primer minuto asiste atónito a un universo tan coherente como impredecible. Con un estilo formal que se basa en la sencillez representativa y una estridencia contenida, Bozon entrega una obra cuya capacidad para reformularse a sí misma parece inagotable. 

La película se presentó a competición en el Festival de Locarno donde Isabelle Huppert fue premiada como Mejor actriz. También se presentó en el Festival de Mar del Plata donde fue película de apertura. Director y película estuvieron presentes en Filmadrid en septiembre de 2018.

Con respecto a la crítica señalar que en las páginas del The Hollywood Reporter Boyd van Hoeij escribe que la película es "Excéntrica y ocasionalmente hilarante, es otra creación Bozoniana única (...) Huppert parece disfrutar la oportunidad de interpretar a alguien prácticamente invisible y espectacularmente poco espectacular" 

Para Jessica Kiang de Variety se trata de "Una comedia diferente y efervescente que se vuelve algo floja al final (...) Por desgracia, no vemos a Huppert en el papel del egoísta y voraz monstruo que el título promete." 

James Lattimer en Slant dijo de ella que "La interpretación de Huppert transmite una sensación de propósito que la propia película no transmite (...) Las secuencias cómicas no acaban de funcionar del todo" 

Eric Kohn de IndieWire destaca el papel de Huppert al decir que "La actriz sobresale (...) Una película irregular pero con frecuencia perceptiva, llena de observaciones interesantes y desarrollos enigmáticos" 

En el Reino Unido Allan Hunter de Screendaily comenta que "Tiene algo de humor y algunos momentos inteligentes, pero no lo suficiente para ser algo más que una curiosidad forzada (...) 'Mrs Hyde' tiene algunos elementos remarcables, pero no los ha refinado para hacer un film coherente." 

 Ya en España Jordi Costa en las páginas de El País recalca la coherencia del director cuando afirma que "'Madame Hyde' desmonta todas las expectativas y prejuicios alimentados por la suma de su título y su estrella. Y, por supuesto, es puro Bozon. O pura alquimia Bozon/Axelle Ropert, su guionista, compañera y cómplice habitual. (...) una película de caligrafía chispeante" Y añade que "Bozon siempre se ha confesado deudor de la vivacidad expresiva y la flexibilidad tonal de los artesanos del cine clásico: aquí, los paseos sonámbulos de esa radiactiva Madame Hyde reavivan el recuerdo de Jacques Tourneur en el desarrollo de una película de caligrafía chispeante, donde movimientos de cámara a traición rematan algunas escenas con la energía cinética de un resbalón propio del slapstick. ". 

Antonio Weinrichter en ABC dice de ella que "La falta de definición o de dirección de la película podría parecer un mérito pero se convierte en un lastre insalvable. La cada vez más frágil y etérea Huppert justifica, como siempre, el desplazamiento. (…) " 


El crítico catalán Quim Casas en las páginas de El Periódico de Barcelona entiende que es "Una excelente Isabelle Huppert (...) recupera la idiosincrasia original del texto de Stevenson, su reflexión sobre el bien y el mal, situándolo en el contexto de la enseñanza, la superación y la autoestima. (…) " 

Víctor Esquirol en El Mundo comenta que es "Uno de los trabajos más soportables de su autor, básicamente por el incomparable e inimitable carisma de Huppert (...) una película pasadísima de rosca en su excentricidad (...) Repulsiva a simple vista, pero extrañamente atractiva." 

Daniel De Partearroyo en la revista Cinemanía quiere resaltar lo que "Son detalles así de sutiles, como la particularidad de todos los actores, los que marcan el ingenio de una adaptación heterodoxa de Jekyll/Hyde que cumple todos los objetivos pedagógicos." 

Y la crítica Desirée de Fez en Fotogramas dice de ella que "Resulta interesantísima, pero esa misma combinación desbordante y veleidosa de ideas, tonos y géneros cinematográficos alterados, a ratos, sume a 'Madame Hyde' en una indefinición algo caprichosa e irritante. (…) " 

Por último desde el cono sur, en Argentina Diego Batlle al verla escribe en La Nación que "Huppert continúa en estado de gracia (...) otra delirante apuesta como director de Serge Bozon." Y a tarvés de  Twitter dijo de ella algo con lo que estoy muy de acuerdo: "comedia deforme y muy disfrutable sobre la enseñanza de ciencias en la secundaria ". 

Estamos ante la relectura de un clásico de la literatura muchas veces visto, aunque pocas veces tan original. Huye del relato clásico. Ya no hay doctores ni clínica. Ahora la responsable de esta narración filmica es ahora una mujer además profesora que tiene en sus manos algo realmente difícil enseñar al que se opone a ser enseñado. 

Bozon para ello cuando con una magistral Isabelle Huppert que vuelve a introducirse en cuerpo y alma en el papel de la profesorada que se muestra absolutamente vulnerable, pero que m´s tarde adquiere una fuerza en paralelo al poder penetrante tras el accidente.

Me gusta la sensibilidad del cine francés con este género educativo, algo que ellos han desarrollado con maestría como señalé al inicio. En este caso me ha servido para descubrir a un desconocido para mi, Serge Bozon. Aunque solo sea por eso, merece la pena la película.

Estoy absolutamente en desacuerdo con aquellos que ven la parte inicial como una comedia. Es una tragedia. Únicamente una persona que haya trabajado en un centro como así, - yo reconozco que he sido jefe de estudios de un centro de similares características y con alumnos y alumnas que son así,- sabe que el dolor que puede sentir el profesorado que es maltratado así por sus alumnos/as es el propio de una vejación absoluta-. 

No nos equivoquemos, nunca el primer tramo puede entenderse como una comedia. He visto llorar a docenas de profesionales al salir de sus clases. Nadie se merece eso. Bozon, que al parecer fue docente, no lo presenta en clave de tragedia. Es más, considero que presenta a la profesora como heroína al superar su desgracia profesional. Como decía Saramago, los últimos héroes míticos que quedan, que son aquellos que luchan contra las adversidades, son los profesionales de la educación que luchan para formar incluso con aquellos que no quieren y que únicamente piensan que “La escuela es la muerte, la calle, la vida” ".