Mostrando entradas con la etiqueta Jaume Balagueró. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jaume Balagueró. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de enero de 2021

REC, cuarta entrega



Del edificio a la boda y de la boda al barco. Esa ha sido el movimiento natural de esta serie de Terror de la que hemos ido disfrutando de forma dosificada. De lo religioso a lo vírico, de lo extraño y sorprendente, a los festivalero para terminar en un barco cuyo puerto no existe. Ese ha sido el periplo de esta obra de Balagueró que quedará en los anales del cine de terror patrio. 

*En construcción 

martes, 21 de octubre de 2014

Grabando (REC)


Hay campañas publicitarias buenas, y otros que son mejores. La de [REC] fue de las mejores. Fue realmente una campaña viral cuando oficialmente ni existían. El boca a boca, los foros, los asistentes aterrorizados a las salas fueron los grandes divisores de esta película.
Yo tuve noticias de ella cuando en el mes de diciembre en el Telediario de Antena 3, Matias “Matiitas” Prats como lo llamaba mi abuelo, junto a Susana Griso, comentaban los efectos de la película en los asistentes en la casa. Las reaccciones de la gente, sus gritos, sus semblantes del horror fue el espaldarazo definitivo. La película era ya un éxito. Estaba claro que Jaume Balagueró ya apuntaba maneras con su película anterior, Los sin nombre.
Sin embargo, [REC] fue su espaldarazo como cineasta. [REC] es una película española de terror dirigida a la limón por Jaume Balagueró y Paco Plaza y está rodada como falso documental. La idea para la película surgió un día de verano mientras tomaban una cerveza y un vermut en una terraza. Se plantearon que podría generar más miedo. La conclusión se ve durante la película.
El estreno en España fue el 23 de noviembre de 2007. Además de Jaume Balagueró y Paco Plaza contaron con Fernando Izquierdo como Ayudante de dirección y Gemma Fauría en la Dirección artística. El guión fue cosa de Jaume Balagueró y Jordi Galcerán, mientras que la producción recayó en Julio Fernández como representante de Filmax invirtiendo en ella 7,5 millones de euros.
La música fue asumida por Carlos Ann y el sonido, más importante en esta película que la música es de Xavier Mas. En esta película un papel fundamental lo juega el maquillaje, labor de Lucía Salanueva, igual que la Fotografía en manos de Pablo, ese Pablo que no vemos , pero que es Pablo Rosso. David Gallart es el encargado del montaje y Glòria Viguer del Vestuario. Efectos especiales estuvieron a cargo de David Ambit, Enric Masip y Alex Villagrasa.

El elenco lo encabeza un grupo de actrices y actores noveles como Manuela Velasco, Ferran Terraza, Jorge Serrano y David Vert. Hay otro que no vemos su cara pero que está, es Pablo Rosso.
La película fue un éxito total a nivel nacional e internacional, pues la recaudación alcanzó y superó los 32 millones de dólares. Todo un éxito, insisto.




La película es narrada por una periodista , la reportera Ángela Vidal y un operador de cámara, su camarógrafo Pablo, que, en principio, van a documentar cómo es la vida nocturna de una estación de bomberos en una noche cualquiera con la esperanza de grabar alguna misión importante.

Matan el tiempo realizando entrevistas, grabando la cena de los bomberos y esperando a que haya una alarma que le dé vida al reportaje. La ansiada alarma interrumpe un partido de baloncesto y los reporteros acompañan al equipo de bomberos al lugar del aviso. Entonces, el cuartel recibe una llamada de emergencia de un edificio, que responden dos bomberos acompañados de los periodistas acudiendo al lugar de la llamada sin saber qué encontrarán.
Al llegar allí, hay en la puerta una patrulla de policía que se interna en el edificio junto a los reporteros y a dos bomberos, Manu y Álex.
En la entrada, los vecinos les explican que llamaron a emergencias asustados por los escalofriantes gritos de la señora Izquierdo, una anciana vecina. De camino al apartamento de Conchita Izquierdo, los agentes policiales muestran su incomodidad ante la cámara de Pablo.
Cuando logran forzar la puerta, encuentran a la anciana cubierta de sangre al fondo del pasillo. El policía más veterano: Vicente, habla con ella para indicarle que la bajarán a la ambulancia, pero la anciana sufre un ataque de ira y, en un descuido, le arranca de un mordisco un pedazo de piel a Vicente.

Cuando se intenta evacuar al policía para atenderlo y detener la hemorragia, se encuentran con que el Ministerio de Sanidad ha puesto el edificio en cuarentena y nadie puede entrar ni salir. Entonces empiezan las discusiones entre los vecinos.
Mari Carmen, una vecina, explica que su marido ha salido a comprar medicinas para su hija Jennifer, que está enferma y que no puede volver a entrar. Cuando está en ella el cuerpo mordido y ensangrentado de Álex cae desde el piso de la Sra. Izquierdo a quien estaba cuidando.
El pánico se adueña de todos. Los vecinos mencionan un taller textil al que trasladar a los heridos mientras los reporteros deciden regresar al piso de Conchita, que parece vacío. De repente, aparece una chica que corre hacia ellos cojeando para caer a sus pies. Sergio y Manu llegan al apartamento para ver cómo reaparece la señora Izquierdo, quien se dirige como una loca hacia la cámara. El policía local la abate a disparos.
Regresan todos al taller textil en busca de una puerta trasera pero la encuentran sellada. Desde fuera les advierten que no salgan y les informan que se ha puesto en marcha el protocolo NBQ para amenazas nucleares, biológicas o químicas. Los vecinos se dan cuenta de que están incomunicados: no hay línea telefónica, ni señal de radio ni televisión. Mari Carmen, por su parte, sigue preocupada por la fiebre de su hija y Guillem, el presidente de la comunidad de vecinos, propone saltar desde una ventana del primer piso para huir.
Al llegar allí, el edificio está siendo cubierto por una tela blanca que impide cualquier salida. Los vecinos, al borde del pánico, hacen por rebelarse, lo que provoca la agresividad del policía joven que les amenaza si no siguen las órdenes. Manu lo calma.
Pasan dos horas, durante las cuales los heridos han sido trasladados al taller textil. Mientras tanto, Ángela va entrevistando a los vecinos. En las entrevistas se informa que además de Jennifer tiene un perro de nombre Max ,y que también está enfermo y lo han llevado al veterinario. Los vecinos ayudan a Manu a hacer un listado de residentes para comprobar que estén todos.
Se encuentran presentes Guillem, César, Mari Carmen y su hija, una pareja de ancianos y una familia china. Faltan el abuelo de la familia china (que está paralítico) y “la colombiana”, que imaginan que es la chica que estaba en casa de la señora Izquierdo. Todos afirman que en el ático no vive nadie.
En ese momento, el policía recibe el aviso de la inminente entrada de un médico/inspector de Sanidad que viene a investigar los casos. Este entra en medio de una gran seguridad higiénica y acompañado de guardias: todos cubiertos completamente y con mascarilla. El médico entra, pero el equipo de seguridad se queda atrás. Mira a la cámara con incomodidad y procede al examen médico. Va a la zona del taller y allí, junto a Guillem , un practicante y uno de los vecinos, inyecta una sustancia a los enfermos que están esposados. Aprovechando un descuido los esposados les atacan. Consiguen reducirlos y cerrar el taller, dejando a Guillem con los infectados.
El médico les explica que el virus se transmite a través de fluidos corporales, tales como sangre y saliva, y que el tiempo de reacción varía según el tipo o grupo de sangre. Los vecinos exigen al inspector que explique las causas del aislamiento.
El agente explica que la alarma se originó en la consulta de un veterinario que había tratado a un perro que resucitó de un coma y atacó a los demás animales. Tras tratarlo con tranquilizantes, lo sacrificaron. El perro pertenecía a este edifico. Ángela recuerda las entrevistas y pregunta si el perro se llamaba Max. Todos giran su mirada a Jennifer que va en brazos de su madre. Su madre, Mari Carmen, insiste en las anginas, pero el inspector pide calma y permiso para revisar a la niña por si su perro fuera el foco de infección.
En ese momento, Jennifer vomita sangre a la cara de su madre y ¿le muerde? que, sorprendida, la suelta y deja que huya escaleras arriba gritando desesperadamente. Los vecinos impiden que Mari Carmen corra detrás de ella y Sergio la esposa, mientras que Manu y Pablo van en busca de la niña para inyectarle un tranquilizante que les ha dado el médico.
Empiezan revisando el apartamento de la señora Izquierdo, del que han desaparecido los cuerpos. Encuentran en el apartamento a Jennifer, de pie e inmóvil. El policía se le aproxima para inyectarle el tranquilizante. Sorprendido por el intenso rojo de las pupilas de Jennifer, ésta lo muerde e intenta ir a por Manu. El policía la retiene para que Pablo escape, pero su huida es frenada por la señora Izquierdo que se abalanza sobre ellos. Manu la golpea dejándola inconsciente y huyen escaleras abajo.
En la entrada se encuentra al resto de vecinos que suben las escaleras alejándose del resto de infectados que están a punto de escapar del taller. Intentan quitarle las esposas a Mari Carmen para que huya, pero las llaves las tiene el policía joven. El médico corre hacia el apartamento a ver si puede recuperarlas, mientras Ángela sigue forcejeando para liberar a la pobre madre. Sin tiempo para huir, la dejan sola a merced del salvaje ataque de los infectados.
Escaleras arriba llegan al piso de César que les da refugio. Aunque en un primer momento los infectados intentan romper la puerta se acaban retirando. César propone hacerse fuertes en ese piso hasta que vayan a rescatarlos. Leandro, el inspector, que también ha sido mordido, se encierra a sí mismo en otro cuarto para no contagiarlos. César recuerda entonces otra salida desde el taller textil que lleva a las alcantarillas. El problema es que la llave que abre la trampilla metálica está en casa de Guillem.
Mientras razona su opción, Leandro le agarra a través de la verja que le mantenía encerrado y muerde a César. Ángela, Manu y Pablo abandonan la casa, no ven a nadie e intentan recordar cuál era el piso de Guillem. Sus cábalas son interrumpidas por el ataque del chino (infectado) que Manu reduce. Deciden bajar a la entrada para mirar los buzones y observan que el Mari Carmen, ya zombie, está en pie y aún esposada. Pasan a su lado corriendo de camino al piso de Guillem y se cruzan con la chica colombiana, de la que se deshacen Manu y Pablo no sin antes dar la sensación de que ha infectado a Ángela. La reportera se desespera pero resulta ser una falsa alarma. A medio camino de su destino, se apagan las luces del edificio y Pablo enciende la luz de la cámara justo para ver a la china infectada que los ataca, pero que Manu detiene de un mazazo no sin antes vomitarle sangre en la boca.
Finalmente, llegan al departamento de Guillem. Manu abre la puerta con el mazo y se queda de vigilante mientras Pablo y Ángela buscan las llaves de la alcantarilla. Encuentran un montón de llaves y las cogen todas pero al salir Manu no está en su posición. Al mirar por el descansillo, observan a todos los infectados, Manu incluido, corriendo hacia ellos. Ángela y Pablo se refugian en el ático justo a tiempo para no ser infectados. Los enfermos intentan tirar la puerta abajo. La luz de la cámara se apaga. Los ruidos se detienen: los infectados se retiran.
Al encender la luz de nuevo, Pablo y Ángela ven todo tipo de crucifijos, elementos religiosos, instrumental experimental y una pared forrada de recortes de diario sobre una niña portuguesa poseída llamada Tristana Medeiros que había desaparecido de una clínica. Uno de los recortes se titula “Química e Iglesia”.
En el techo del ático se escuchan unos extraños ruidos que aterran a Ángela. Con cautela entran hasta el fondo del ático y encuentran una grabadora. Tras ponerla en marcha la voz de un hombre habla sobre la niña y como la enzima que le extrajeron ha mutado y se ha vuelto contagiosa. La voz asegura que el Vaticano ha ordenado que la maten, pero se teme lo peor. Ángela ata cables y cree que tiene que ver con lo del virus, pero sus cavilaciones son interrumpidas por una trampilla en el techo que se abre. Pablo mete la cámara para buscar una salida, pero es atacado por un ser que estaba allí y rompe la luz de la cámara dejándolos a oscuras.

Pablo activa la visión nocturna para guiarse pero se da cuenta de que hay alguien más: una mujer muy delgada y en un estado deplorable armada con un martillo pero que parece que no les puede ver. Pablo indica a Ángela que no haga ruido e intentan escapar, pero tropiezan con algo y provocan el ataque de la mujer. Pablo insta a Ángela a que corra mientras él hace frente a la mujer, que finalmente lo infecta. Ángela recoge la cámara que ha caído al suelo y ve cómo la mujer intenta hacerle algo a Pablo. La reportera grita horrorizada y la mujer la ataca. Ángela cae al suelo y se arrastra hacia la cámara. Se oye un ruido extraño, como el chillido de una niña, y Ángela es arrastrada hacia la oscuridad.

La película se rodó en Barcelona en ese verano en el número 34 de la Rambla de Cataluña, un lugar que se ha convertido en espacio de culto para los amantes de esta película. Fue realizada bajo el más absoluto secretismo, utilizando para el rodaje cámaras digitales de alta definición y con móviles de última generación para narrar la historia en tiempo real. Es precisamente está forma de grabar parte de su éxito.
Los directores se plantearon cómo dar más miedo, y llegaron a la conclusión, según declararon en el debate posterior a su emisión en versión española, que una de las opciones era el uso del foco como único elemento para establecer qué ocurre; el otro, el uso de la posición de Pablo como si fuésemos nosotros los que vivimos la historia. Es curioso, pero los directores, Balagueró y Plaza, tenían ciertas dudas sobre el estreno de la película. Y a pesar de inversión realizada - el presupuesto del filme fue de 1,5 millones de euros- se convirtió en uno de los grandes éxitos del cine nacional en aquel año.

Para ello contaron con actores y actrices noveles, o con poco recorrido televisivo como fue el caso de la protagonista Manuela Velasco que realiza el papel de Ángela Vidal. Junto a ellos el fotógrafo del filme Pablo Rosso (Pablo), Ferrán Terraza (Manu), Javier Botet como el espectro de Tristana Medeiros. A los que se suman Jorge Serrano (Sergio), Carlos Lasarte (César), Carlos Vicente (Guillem Marimon), Maria Teresa Ortega (abuela), Manuel Bronchud (abuelo), David Vert (Álex), Akemi Goto (Jenni Kobayashi), Chen Min Kao (vecino chino), Vicente Gil (policía), Maria Lanau (María del Carmen), Claudia Silva (Jennifer).
Hubo una versión estadounidense de la película titulada Quarantine (Cuarentena) estrenada en octubre de 2008 y protagonizada por Jennifer Carpenter, Steve Harris, Jay Hernández, Dania Ramírez y Rade Serbedzija, entre otros.

La película obtuvo algunos premios en el Festival de Cine Fantástico de Sitges de 2007 en concreto al mejor director (Jaume Balagueró y Paco Plaza), actriz (Manuela Velasco), Premio del Público. Igualmente en los Goya del año 2007, concedidos en el 2008 recibió dos, el de mejor actriz revelación (Velasco) y mejor montaje. Fue igualmente nominada a los efectos especiales. Obtuvo igualmente el Gran Premio del Público El Periódico de Catalunya a la mejor película y el Premio de la Crítica José Luis Guarner. También recibió el premio a la Mejor película en Fantasporto en el año 2008; el Premio especial del jurado y el Premio del público en el festival de Gérardmer 2008 y en la Reaper Award 2009 a la Mejor producción Indie extranjera.
Las críticas fueron unánimemente positivas. Carlos Boyero en el Diario El País dijo de ella que "Hay talento en sus creadores (...) funciona aunque resulte previsible y todo te suene a déjà vu. Lo que más me atrae de REC es su original planteamiento, la sensación de veracidad que desprende esa falsa telerrealidad, la mordaz descripción de los vecinos." En esta misma línea está E. Rodríguez Marchante en el Diario ABC al decir que "La idea de los directores es que su historia esté impregnada de autenticidad (...) Sus intenciones, francamente, se cumplen hasta límites asombrosos (...) Propuesta chocante y brillante (...). En revistas especializadas como Fotogramas o Cinemanía la crónica fue muy favorable. En la primera, Jordi Costa señalaba que "Pertenece a esa rara estirpe de películas que logran dar miedo (muchísimo) sin renunciar a la (prudencial) distancia irónica. (...) Un muy bien articulado y tremendamente original cuento de horror; mientras que en la segunda Toni Vall señalaba que "Es rápida, estimulante y tensa. El espectador llega al final exhausto (...). Por último, Alberto Bermejo en el Diario El Mundo dejaba por escrito algo lacónico, pero sentencioso: "Inteligente e inquietante espectáculo (...). Si todas las críticas fueron buenas, por algo sería ¿no?


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Darkness / Saw IV: Programa doble


Miedo en el martes noche. Como si de una clásica sesión dominical se tratara tenemos un programa doble, y de terror, todos los martes noche, en la Sexta 3. En esta semana dos más. Por un lado, la oscuridad. Por otro, una nueva entrega de Saw. Nos disponemos a pasar tres horas y cuarto de terror. Comenzamos.

Darkness es una película española del año 2002. Los 102 minutos de la película  responden al género del terror y fue  dirigida por el ilustre, inquietante, exitoso  y capacitado director catalán Jaume Balagueró.  El mismo director participó activamente en el guión y lo firma conjuntamente con Fernando de Felipe. La dirección de la oscura fotografía fue obra de Xavi Giménez, mientras que la música correspondió a Carles Cases.

Como director exitoso contó con un presupuesto 10.600.000 dólares, recaudando 34.409.206 dólares ($) USA. Vamos, otro éxito para el realizador catalán, y van muchos.

La película fue protagonizada por Fele Martínez, Anna Paquin, Lena Olin, Ian Glen, Fermí Reixach, Stephan Enquist y Giancarlo Giannini. La cinta fue rodada en inglés.

Ya de por sí, los títulos de crédito anuncian que una masacre ocurrió hace tiempo, cuarenta años, en un lugar indeterminado de un área rural española. Se ve sangre, un chico que corre, unos chicos que huyen y la guardia civil buscando gente. Siete niños, gente sin rostro, un círculo que debe ser completado. Y sangre, mucha sangre...
Cuarenta años más tarde de ese luctuoso acontecimiento, una familia se instala en una casa en el campo. Escenas felices de instalación, barbacoa incluida con vecinos alejados y un familiar más, el abuelo. Con todo, el tiempo se oscurece. Mala premonición. Procede la familia de los Estados Unidos y vienen a España  ya que el padre (Ian Glen- sí, es el mismo de Juego de tronos) nació y pasó su infancia en este país. La madre (Lena Olin) trabaja como enfermera en el hospital donde trabaja su suegro (Giancarlo Giannini) como médico. La hija mayor (Anna Paquin) no está demasiada contenta con el traslado, y se plantea volver a los EE.UU. Y el hijo pequeño (Stephan Enquist) no hace más que pintar niños descabezados en su cuaderno de dibujo. La casa en la que viven está en medio del campo, sin vecindad alguna. Lo que no saben es que en ese lugar hay algo muy oscuro y antiguo, tan viejo como el mundo. Un secreto que está relacionado con un acto de pura maldad, un abominable hecho ocurrido en hace cuarenta años.

Desde el inicio vemos que el niño es quien más presiente una malévola presencia en la casa. Poco tiempo después será la hija quien detecte esa maldad en la casa. Un día de lluvia, cuando el padre lleva al hijo al colegio, entra en crisis. En ese momento nos enteramos que el padre tiene problemas de salud, de salud mental en concreto, y que ponen en peligro no sólo su propia vida, sino también la de la integridad de la familia. La hija empieza a sospechar que algo extraño sucede en esa casa. Nada es casual, tal vez todo está calculado desde el principio. Una oscuridad empieza acechar, especialmente al niño, quien incluso aparece con moratones. Éste además observa como en la habitación cuando la oscuridad lo invade todo aparecen unos niños que están muertos.  Es algo oscuro y muy antiguo que permanece inmóvil, escondido y en silencio. Sólo espera, agazapado en la penumbra durante años, trazando planes. De hecho, su medio es la oscuridad. Sólo en ella puede manifestarse y desplazarse. El padre entra en la oscuridad a través de su locura, y lo lleva a un trastero oculto. Una gramola y un cuadro lo vinculan al pasado oscuro, un pasado que va tomando vida. La locura en la casa prosigue, especialmente en el padre. La familia como entidad parece dinamitarse. El niño agredido, la madre ida, el padre desquiciado. Es la hija la única que angustiada sigue en sus cabales. Inicia acompañada de un amigo una sobre la casa. La investigación le lleva aun arquitecto que le informa que él  no levantó una casa, sino una especie de templo para una secta adoradora de la oscuridad. El vincula la secta a los asesinatos de seis niños cuarenta años antes. No sabe quien lo había financiado pero si sabe que tienen que ver con el próximo eclipse. El arquitecto no quiere decir más.

Ella tiene dudas, especialmente de su padre cada día más perdido. En un momento dado retorna a casa, tras una nueva crisis de su padre y descubre un enorme pozo o un nido en uno de los agujeros que ha realizado su padre durante una de sus crisis de locura. Ayudada por su amigo y ante un nuevo momento crítico que vive su hermano consigue la colaboración del antiguo arquitecto, el cual suministra una dirección. Sin embargo, la chica procede a pedir ayuda a la única persona que junta ahora parece sensata: su abuelo. Decide ir a casa del viejo médico, cuando está en ella recibe una llamada telefónica de su amigo, que a su vez ha recibido información por parte del arquitecto – que por cierto, es asesinado en el túnel de un metro cuando iba auxiliar a la chica y  a su amigo – le da una dirección, y ante su sorpresa y estupor, reconoce que se encuentra en ella. Es su abuelo, uno de los monstruos sectarios que propuso la creación de la casa. Reconoce que efectivamente fue él, uno de los siete miembros que decidieron sacrificar a sus hijos en honor a la oscuridad y su malvada fuerza. Escucha con asombro como el único chico que se salvó fue precisamente su padre, puesto que el no cumplía una de los elementos del rito: no quería a su hijo. Pero ahora, 40 años más tarde, es su hijo que no su hermano el que debe morir en la casa-santuario. Mientras en la misma, el padre desquiciado parece haber agredido al niño, la madre incapaz logra salvarlo momentáneamente. El abuelo – que previamente ha anulado al amigo de la hija-  libera en tanto a su nieta para que sea ella quien ejecute el plan. Su llegada a la casa coincide con el caos más absoluto. Su padre en un delirio completo, el  hijo arrebatado por los niños de la oscuridad, la madre perdida en la misma y sin luz. La oscuridad se expande, el padre en su locura decide atiborrarse de medicamentos, sufriendo un atascamiento traqueal. La madre médico procede a realizar una traqueotomía. Están en el salón nido. Al no tener valor, es la hija quien lo realiza. Pero la oscuridad es poderosa, haciendo desaparecer el tubo para la traqueotomía, por lo que el padre muere desangrado, secuestra al pequeño y aliena a la madre. Ella se enfrenta con valor consiguiendo recuperar a su hermano, pero “Darkness” tiene una capacidad de transformación increíble y consigue transformarse en su madre ante los hermanos, en la hija ante la madre y en amigo salvador, ante los hermanos. Vemos como muere la madre, como acaban con el doble de la misma, pero el amigo salvador que llega en coche es nuevamente una transformación de la oscuridad. Y hacia ella se dirigen, ahora transformándose en túnel. La oscuridad puede con todo... y con todos.

La crítica estadounidense la criticó duramente, calificándola como "oscura en todos los sentidos". Eso no impidió que ganara en la sección oficial largometrajes a concurso Festival de Sitges de 2002.

En España, M. Torreiro en el Diario El País dijo de ella que "Tiene Darkness, junto a tonterías de guión propias de un principiante (...) y abusos en el empleo de ciertos recursos (...) un buen pulso narrativo (...) y un empaque visual que la hacen un producto atractivo".

Sin solución de continuidad comienzan los títulos de crédito de la segunda película. Por cierto, espectacular el de una de las productoras con su tornillo y su alambre. Claro así se explica uno la complejidad de las máquinas ideadas por ese ingeniero que como enfermo terminal actúa como un terminator.



Saw IV es la cuarta película de la saga Saw y continúa, al parecer, con la historia ya referida de  Saw III, que por cierto, me he saltado. Prosigue la historia exterminadora de Jigsaw, un asesino y su obsesión por enseñarle a la gente el valor de sus vidas.

Saw IV fue dirigida por el director de Saw II y Saw III Darren Lynn Bousman. Junto a él se encuentran los co-creadores de este mina cinematográfica que parece no tener fin (estamos en la siete) James Wan y Leigh Whannell regresando como productores ejecutivos a los que se suman Mark Burg y Oren Koules. A diferencia de los tres primeros filmes, Saw IV no fue escrita por Wan o Whannell, sino por Marcus Dunstan y Patrick Melton; Basado en un argumento de los anteriores y Thomas Fenton.

La música es del tradicional de la serie, Charlie Clouser. La fotografía es David A. Armstrong  y el montaje Kevin Greutert.

Los protagonistas es el sempiterno  y malvado Tobin Bell al que se suman Lyriq Bent (Sargento Rigg), Scott Patterson (Agente Peter Strahm), Costas Mandylor (Mark Hoffman), Justin Louis (Art Blank) Betsy Russell (Jill Tuck), Athena Karkanis (Agente Lindsey Pérez), Donnie Wahlberg (Eric Matthews) y Sarain Boylan (Brenda).

La Productora fue Lions Gate Entertainment  contó para el filme de 10.000.000 de dólares US$.
Durante una excesivamente descriptiva autopsia del malvado John Kramer, fue encontrado en su estómago un Microcassette recubierto de cera. La cinta iba dirigida hacia el detective Mark Hoffman, y ésta le informa que será puesto a prueba y que los juegos van a continuar.
En paralelo, y en una sala, dos desconocidos, Trevor y Art Blank, despiertan encadenados por el cuello a un Cabrestante. Los párpados de Trevor están suturados, al igual que la boca de Art, haciendo que la comunicación entre ambos sea imposible. Cuando se activa el cabrestante, el pánico hace que Trevor desde su ceguera ataque a su aparente oponente,  y Art se defienda. Art parece tener ventaja y lo mata, recogiendo así la llave para su liberación.
En otra escena en paraleo, el sargento Rigg y el detective Hoffman encuentran el cadáver de la agente Kerry. Al poco tiempo llegan dos investigadores del FBI: Peter Strahm y Lindsey Perez. Debaten acerca de cómo John o Amanda pudieron poner el cuerpo de la Detective en ese lugar (ya que se encontraba atada de los brazos a unas cadenas) ya que John tenía cáncer y Amanda era una mujer de tamaño menor a la detective.
El objetivo del juego en este Saw IV es el Oficial Rigg, al que vimos con total protagonismo en la segunda entrega, quien tiene una obsesión por salvar la vida de las personas. El reto consiste en que tiene 90 minutos para llegar a una habitación donde están el Oficial Eric Matthews – protagonista igualmente en la segunda entrega- , el Forense Hoffman, y Art Blank. Pero para llegar a ese lugar debe pasar por unas pruebas previas, donde hay gente en peligro. El común denominador son que todos aquellos a los que tienen que salvar han cometido delitos anteriormente.
Mientras los dos investigadores del FBI,  Peter Strahm y Lindsey Perez, siguen pistas que los conducen con la ex-esposa de Jigsaw, Jill Tuck. Entretanto, Rigg es atacado en su casa, lugar en el cual comienza el juego para Rigg.
El Oficial Rigg despierta en la bañera de su casa, después un televisor se enciende y la mascara de Jigsaw le dice que tiene la oportunidad de enfrentarse a su obsesión, pero solo tiene 90 minutos antes de que el Detective Matthews y Hoffman mueran. La trampa de Matthews y Hoffman consiste en una especie de caja metálica, en cuyo extremo izquierdo hay un gran bloque de hielo, sobre el cual está atado del cuello el Detective Matthews, mientras que del extremo derecho está Hoffman en una silla, atado de brazos piernas y con un trapo en la boca para que éste no hable, al lado de él se encuentra un aparato eléctrico. La "caja" está un poco inclinada hacia la derecha, de modo que a medida que el hielo se derrita, el agua bajará hacia donde Hoffman. En 90 minutos el hielo se descongelará, haciendo que Detective Matthews muera ahorcado debido a que la base de hielo desaparecerá, y provocando simultáneamente la muerte de Hoffman, ya que el agua bajará y alcanzará el aparato eléctrico, provocando así la muerte de Hoffman por electrocución. A la vez, Art Blank está involucrado en un juego, en el cual para que todos sobrevivan, Rigg debe llegar en los 90 minutos de tiempo.
Después, éste entra a una habitación donde una mujer con máscara de cerdo está amarrada. Después un televisor se enciende, en el que dice que debe "Ver lo que yo Veo" y que la puede salvar o irse. Para salvarla, debe encontrar la combinación de una máquina que le irá retorciendo el cabello hasta desangrarla. El Oficial Rigg empieza a buscar pero al no encontrar nada le dispara a los engranajes, esto detiene la máquina momentáneamente, pero después la máquina sigue pero mas rápida. Él busca la combinación en los engranajes y la salva, pero la mujer queda con el cuero cabelludo destrozado. Rigg se va a buscar algo para curarla, pero cuando llega la mujer tiene un cuchillo. Éste, al luchar con ella la tira contra un vidrio y la mata. Rigg, posteriormente encuentra una cinta que va dirigida a la mujer, que se llama Brenda, en la que dice que un oficial va a salvarla, pero que ella puede escoger entre ser arrestada o matar al oficial. Después Rigg ve en el cuchillo de la mujer la letra "G" y 2 llaves, una del "Motel Alexander", y otra desconocida. Mientras la policía recibe una denuncia de la casa de Rigg. Los agentes Peter Strahm y Lindsey Pérez se dirigen a ella.
Rigg entra en el Motel Alexander donde un portero, el dueño,  juega con su perro. Sube a la habitación, donde una cinta le dice que debe secuestrar al dueño. Después de llamar a Iván – el dueño- lo retiene. La pide que abra una puerta que dice "Siente lo que yo Siento". Al abrirla un televisor se enciende y se ve una grabación del dueño violando a una mujer. Rigg le dice que se encadene. Iván lo obedece y se encadena, luego Rigg le da unos martillos. Para vivir, Iván tiene que quitarse los ojos. Antes de salir, Rigg ve la letra "G" en una cadena, después Iván presiona un martillo y se quita un ojo en el segundo 45, luego va a presionar el segundo pero la máquina se activa y le quita los brazos y las piernas. Iván muere y su cuerpo será encontrados por los dos investigadores del FBI.
Rigg se dirige a una escuela que está cerrada, donde tuvo su primer caso. En el pasado, en esa escuela, una niña (Jane), se negaba a testificar que era maltratada por su padre (Rex), al igual que la esposa del hombre (Morgan). Allí Rigg encuentra dos cuerpo, los de Rex y Morgan. Ella se despierta y le cuenta a Rigg que ha sobrevivido a una prueba. La prueba fue primero para la mujer, que se despertó colgada del cuello junto a su esposo. Al descubrirse así se llaman. Estaban atravesados por alfileres enormes. La mujer los tenía en puntos poco importantes de su anatomía, pero a su espalda el marido los tenía en puntos vitales, tales como sus arterias principales. La grabación de Jigsaw se lo hace saber y le dice que si los aceros que la laceran, moriría el hombre, si no, moriría su esposa desangrada. La prueba era para ver si podía separarse de aquello que la dañaba tanto. Al llegar Rigg, en la pared estaba escrito "Salva como yo Salvo", él tenía que juzgar si ella había pasado la prueba y liberarla con la segunda llave. Los cuerpos de ambos serán encontrados por los agentes del FBI.
En ese mismo edificio el agente Peter Strahm y la agente Lindsey Perez encuentran el muñeco de Jigsaw. Escucha la grabación, tras la misma se explosiona una trampa que tenía y le dispara a la agente en la cara, haciendo que sea llevada al hospital.
Finalmente, Rigg se debe enfrentar a su obsesión, deduce donde estaban sus valorados agentes y va al Edificio Gideon, lugar donde los secuestraron. Al acercarse más a la habitación, encuentra una caja, la cual contiene una pistola y un cartucho para ésta. Mientras continúa, se topa con un pasillo, en el cual están todas las frases anteriormente vistas en las víctimas que Rigg juzgó. Luego, un flashback hace recordar a Rigg algo que Jigsaw le dijo al iniciar su prueba "no puedes salvarlos, sólo ellos pueden salvarse".
En el momento en que Rigg está por abrir la puerta, Art Blank le entrega una pistola al Detective Matthews, luego, Art dice: "El tiempo casi se acaba, pronto seremos liberados". Justo en ese momento, Art voltea hacia la puerta, y ve la silueta de Rigg, observa el cronómetro y aun faltaban 5 segundos para que el juego terminara. Matthews, sorprendido y desesperado, le dispara a la silueta de Rigg. Instintivamente, Rigg abre la puerta, disparándole a Art, hiriéndolo, pero justo en el momento en que Rigg abre la puerta, se desata un seguro atado a dos bloques inmensos de hielo, los cuales se liberan matando al Detective Matthews, ya que estos le aplastan la cabeza.
Todo ocurrió por culpa de la obsesión de Rigg por salvar al Detective Matthews. Finalmente, Art le replica a Rigg que Jigsaw lo puso a prueba y este le dispara en la cabeza a Art. Este último cae al suelo con una cinta en la mano. En esta cinta Jigsaw le dice que si está escuchando esto, es porque falló la prueba, que su obsesión por salvar a la gente lo perjudicó, porque hizo cosas sin pensar, y que ellos se tenían que salvar a sí mismos, si hubiera obedecido esto, Eric estaría vivo.
Mientras escucha la cinta, el Detective Hoffman se pone de pie, descubriéndose como el nuevo aprendiz de Jigsaw. Hoffman se acerca a Rigg, desconecta las computadoras y se dirige a la puerta de salida, abandonando a Rigg diciendo "Fin del Juego" (Game Over en la versión Americana).
Mientras ocurría todo esto, el Agente Strahm estaba buscando a Rigg, y llega al cuarto donde yacían muertos Jigsaw, Amanda, Lynn y Jeff, este último aún con vida - en ese momento señala la Wikipedia que se muestra que los eventos ocurridos en Saw IV ocurren simultáneamente con Saw III. Jeff es asesinado por Strahm como modo de defensa. En eso llega Hoffman y deja encerrado a Strahm con los 4 cadáveres que hay en esa habitación.
Tiempo después, se revela que todo fue el recuerdo de la prueba que tuvo Hoffman mientras escuchaba la cinta que Jigsaw tenía en su estómago al principio de la película.
Como vemos un nuevo y brutal caos. El único detalle de relevancia es descubrir los inicios de la locura de John Kramer / Jigsaw y vincularlos a la pérdida de su descendencia por culpa del desgraciado accidente que sufre su mujer por parte de un drogadicto al que ayudaba en su terapia. Vemos como irá perdiendo la cabeza, con ella pone fin a su aparente feliz matrimonio, su venganza brutal al causante del aborto, y su enfermedad y accidente posterior. No apta para cenas pesadas.