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lunes, 1 de febrero de 2021

El factor humano

 


El cine y la literatura se quieren, se vinculan, se entremezclan. Entre los géneros literarios son las novelas y las obras de teatro las que más han sido llevadas al cine. En ocasiones, las menos, han sido películas las que han dado lugar una novela. Lo normal es que el cine acabe adaptando muchas novelas del cualquier género. De hecho algunos novelistas tenían una visión tan clara de lo que se desarrollaba en su obra que pensaban y redactaban pensando en lo cinematográfico. Es más algunos de los grandes novelistas fueran antes o después de publicar su obra de notables críticos de cine. 

El cine, la novela y las propias experiencias del novelista se hibridan de tal manera que, en ocasiones, no sabemos cuando comienza uno y cuando acaba lo otro. Este es el caso del escritor, guionista y crítico cinematográfico y literario británico, Henry Graham Greene, más conocido por cnosotros como Graham Greene.

Lo curioso es que en este novelista, nacido en 1904, su vida florece en sus obras de alguna o , al menos, sus experiencias, junto a su creatividad, dieron lugar a historias apasionantes en la que se mezclaba lo político, la crítica, la duda, la condición humana.

Graham Greene fue militante juvenil a sus 18 años en el Partido Comunista de la Gran Bretaña, formado en Historia en Oxford, convertido al catolicismo por amor,  y compañero del novelista Evelyn Waugh. Con respecto a lo segundo, tercero y cuarto (historiador, católico reconvertido y la escritura) , la historia le servirá para analizar los hechos desde el rigor y poder trabajar como periodista, el catolicismo para casarse y no querer divorciarse, militar sin ser militante y apostar por el humanismo y el escepticismo que genera tener un sentido de la espiritualisdad, mientras la escritura le servirá para pasar a la gloria literaria. En cuanto a lo primero, su breve paso por los principios comunistas, en una entrevista de Yvonne Cloetta, publicada por Marie-Françoise Allain,  declaraba su simpatía por el comunismo, aunque admitía su fracaso y su distancia en la realidad de las ideas teóricas proclamadas por sus seguidores. 

Trabajó como periodista en Nottingham y luego como subeditor en The Times. Publicó su primera novela en 1929, titulada The Man Within (Historia de una cobardía) con tanto éxito que dejó el periodismo para centrarse en la literatura. A aquel exitoso libro le siguieron otros menor relevantes hasta que llegó Stamboul Train / El tren de Estambul, 1932. Como ocurrirá desde entonces algunos de sus libros se adaptaron al cine (Orient Express, 1934, dir. por Paul Martin). 

Greene completaba sus ingresos como novelista con los que obtenía como periodista independiente, ejerciendo la crítica literaria y cinematográfica en The Spectator; además coeditaba la revista Night and Day, que tuvo que cerrar en 1937 a causa de su crítica cinematográfica de la película Wee Willie Winkie en la que una chica de 9 años- era Shirley Temple-. En la misma Greene aludía a que Temple exhibía "una cierta coquetería con la que pretendía atraer a personas de mediana edad". Este le costó una demanda por difamación que perdió por lo que la revista cerró. 

Eso no impediría que su concepción literaria no pudiese seguir vinculada con el cine que tanto amaba. Por entonces empezó a trabajar discretamente en inteligencia, en el MI6, y viajando por todo el mundo, en especial, por los "lugares salvajes y remotos del mundo" de Latinoamérica y África sin dejar de escribir libros como el que tengo ahora mismo tras mi espalda, El poder y la gloria. 

En 1935 en un viaje a Liberia que luego le permitió escribir un famoso libro de viajes Viaje sin mapas. A fines de la década de los 50, Greene pasó un tiempo viajando por África , en la cuenca del Congo y en lo que entonces era el Camerún británico. 

Greene continuó enviando informes a los servicios de espionaje británicos hasta el final de sus días, lo que ha llevado a algunos académicos a formularse la siguiente pregunta: ¿fue Greene un novelista que también era espía, o fue su carrera literaria la pantalla perfecta? 


Volviendo a su relación con el cine descubrimos que una parte significativa de sus obras será llevada al cine. Además de la citada el reguero de su invención literaria lo encontramos en El agente confidencial (The Confidential Agent) escrita en 1939 fue se llevada a la gran pantalla Herman Shumlin en 1945, lo  mismo que dos años después John Ford rodara El fugitivo con Henri Fonda en 1947 basándose en lo que había escrita en 1940, El poder y la gloria (The Power and the Glory, o The Labyrinthine Ways) o tres años antes, en 1944, Fritz Lang presentara la obra del británico escrita en 1943 El ministerio del miedo (The Ministry of Fear). 

Sin duda, la más trascendete de sus adaptaciones cinematográficas de sus obras literarias la tenemos en 1949 cuando El tercer hombre (The Third Man) es llevado al cine por Carol Reed, el mismo que llevó al cine su obra Nuestro hombre en La Habana (Our Man in Havana) en 1959. poco después llevarán al cine El fin de la aventura (The End of the Affair) Neil Jordan en 1999 y El americano impasible (The quiet american, 1955) tanto por Joseph L. Mankiewicz como más tarde Phillip Noyce. 

Su obra Viajes con mi tía (Travels with My Aunt) será llevada a la gran pantalla por George Cukor en 1972 , en una de sus últimas películas aunque la última de sus obras en ser llevada al cine fue El Cónsul Honorario (The Honorary Consul) escrita en 1973 por John Mackenzie, 1983. 

Sin embargo, la última obra de las que escribe Graham Green en ser llevada al cine fue El factor humano (The Human Factor), un libro escrito en 1978, que se convirtiría en la despedidad oficial de uno de los más importantes directores del cine del siglo XX, por Otto Preminger, 1979. 

La obra contiene algunos de los elementos claves que tanto amaba el escritor. Partiendo de sus múltiples experiencias personales señala en su autobiografía escrita en 1980 que llevaba por título Ways of Escape, Greene escribió que su intención con este libro era "escribir una novela de espionaje libre de la violencia convencional, que no ha sido, a pesar de James Bond, una característica del Servicio Secreto británico". 

Quería presentar el Servicio de espionaje no mostrando lo excepcional sino el día a día rutinario de unos hombres y mujeres que van diariamente a su oficina, ganan sus sustento y onsiguen, al final de su vida una pensión. Para ello, Greene se basó en su propia experiencia como integrante del MI6 y exploró las ambigüedades morales planteadas por su antiguo jefe, el legendario agente doble soviético Kim Philby, aunque Greene declaró que el protagonista Castle, el personaje principal de la novela y de la película , no estaba basado en el mítico Philby. 

A esto se sumen otros aspectos como la neurosis inducida en las personas que están en el servicio secreto que piensan que todo el mundo lo está siguiente o los jefes que ven filtraciones o que deciden abiertamente sobre el futuro y la vida de las personas. Los silencios se oponen a los afectos que convirtiéndose unos y otros en armas presentes en esta guerra fría. 

También se suma a la historia su conocimiento del continente africano y especialmente esa aberración del apartheid sudafriacano. Greene refiere esa vergüenza permitida por los países de Occidente que públicamente se oponían al apartheid, pero que " no podían permitir que Sudáfrica sucumbiera al poder negro y al comunismo" como señaló en alguna edición en su introducción. 

Con toda esa madeja, en la que está el espionaje, el funcionariado, los códigos de la guerra fría, la lucha contra la expansión del comunismo en África, auspiciado por la Unión Soviética, la situación de África, y en concreto el apartheid sudafricano aparecen en la película. Y a todos estos ingredientes se le añade algo que es incontrolable, el factor humano, donde interviene el amor, la amistad, los principios, la lealtad, la idea de supervivencia,...Otto Preminger, conjuntamnete con los productores Paul Crosfield como productor ejecutivo y Chris Dillinger y Val Robins como productores asociados y el apoyo de The Rank Organisation , Sigma Production y Wheel Productions, con la distribución de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) y un presupuesto $ 5,500,000 llevó al cine este libro. 

La película partía del libro de Graham Greene aunque guionizado por parte de Tom Stoppard . La película cuenta con la música de Richard Logan y Gary Logan, la fotografía de Mike Molloy y el montaje de Richard Trevor.  Como en películas anteriores contó con los maravillosos créditos de Saul Bass. 

El elenco lo encabezan Nicol Williamson como Maurice Castle, Richard Attenborough como el Coronel Daintry, John Gielgud como el Brigadier Tomlinson, Derek Jacobi como Arthur Davis, Robert Morley como Doctor Percival e Iman como Sarah. 


Junto a ellos están Ann Todd como la madre de Castle, Joop Doderer como Cornelius Muller, Richard Vernon como Sir John Hargreaves, Angela Thorne como Lady Hargreaves, Fiona Fullerton como Elizabeth, Tony Haygarth como Buffy, Tony Vogel como Matthew Connolly, Martin Benson como Boris, Marianne Stone como la matrona, Tom Chatto como el general Phipps, Adrienne Corri como Sylvia, Sylvia Coleridge como la Sra. Halliday y Frank Williams como Bellamy.

Maurice Castle (Nicol Williamson) es un gris empleado, un burócrata de nivel medio del servicio de inteligencia británico, el MI6, que trabaja recopilando rutinaria información de los países de África. En la época del Appartheid estuvo destinado en Sudáfrica y se casó con una nativa Sarah ( Iman ), y con ella vive junto a su hijo, Sam (Gary Forbes). 

Maurice Castle ( Nicol Williamson ) lleva una vida corriente y tranquila. Trabaja en el centro de la ciudad pero se desplaza en transporte público a los suburbios. Por no tener no tiene ni coche, sino una bicicleta. 

El recién nombrado jefe de seguridad, Daintry ( Richard Attenborough) cree que hay una fuga de información de la sección africana de Londre y que las misma está siendo recepcionada a la embajada soviética. Castle y su colega más joven, Davis (Derek Jacobi), que tiene interés por el negociado de Lorenço Marques en Mozambique, ignoran la investigación resultante aunque Daintry no tiene reparo en preguntar y revisar el maletín de Castle. 


Sin embargo, otros integrantes del MI5 han puesto sus ojos en Davis, que da un perfil más transgresor pues está soltero, bebe Oporto y gusta ir a clubes de striptease. Especialmente empecinados en ello está el cínico Dr. Percival ( Robert Morley ), experto en asesinatos y toxinas biológicas, y la eminencia gris del Departamento que es Sir John Hargreaves ( Richard Vernon ), que asesoran al recién nombrado jefe de seguridad Daintry ( Richard Attenborough) y que están convencidos de la responsabilidad de Davis en la filtración en el departamento de Castle. 

El dúo de cínicos determina que el topo debe ser envenenado sin estridencias para evitar que haya publicidad en un juicio o en una fuga con conferencia de prensa en Moscú. Rápidamente deciden que el candidato más probable para el traidor es Arthur Davis ( Derek Jacobi ), el compañero de oficina, el educado y tímido compañero y amigo de Castle. 


Cuando Davis se siente perseguido en una de sus salidas al campo, Castle se manifiesta dispuesto a hacer lo que sea más que necesario tanto para Davis como para Daintry, su jefe. Sin embargo, la llegada de un responsable del servicio secreto sudafricano que tiene que atender Castle Cornelius Muller (Joop Doderer) va a permitir al espectador descubrir que Castle es en realidad el topo , pero la información que filtra carece de importancia. 


Por medio de un flashback nos enteramos qué relación tuvo Muller con Castle en Sudáfrica. Y como en ella fue otro agente , Matthew Connolly ( Tony Vogel ), el que puso en contacto a Castle con Sarah, la mujer con la que ahora vive. 

Cuando Connolly y Castle se conocen con más profundidad descubre que Connolly tiene vínculos con la izquierda y relaciones con la Unión Soviética. Sin embargo, Castle es un hombre sin interés político, aunque sí fiel y agradecido con aquellos que le ayudaron como ocurrió con Connelly que ayudó a la salida de Sarah del país, vía Lorenço Marques, la capital colonial de Mozambique, cuando descubrieron sus vínculos con Castle que provocan la expulsión del diplomático por mantener relaciones con una chica negra. 

Desde entonces y por agradecimiento a Matthew Connolly ( Tony Vogel ), Castle ayuda a la red comunista que antes tenía asignada Connolly para espiar. 

Durante estos siete años Castle ha estado devolviendo el favor, pasando información a través de un contacto en Londres y creyendo que así ayudará al pueblo de su esposa, sin saber que Moscú siempre lo ha usado para sus propósitos. Sin embargo, Castle no es comunista. Su único interés está en su esposa e hijo, quienes finalmente se quedan en Londres, donde permanecen separados de él. Al enterarse de la "muerte" de Connolly sabe que el MI5 es capaz de todo.  


Castle observa impotente cómo un compañero y amigo suyo es implicado erróneamente en un caso de contraespionaje y lo que es peor es asesinado tras envenenarlo con unos cacahuetes. La muerte de Davis impacta sobre Castle de manera que relaciona la muerte de Connolly con la de Davis. 

Como él ha seguido enviando información- la hace en una librería en la que siempre adquiere dos volúmenes cambiantes de un mismo libro para poder enviar / recibir mensajes con los soviéticos- se lanza a poner un último mensaje con el fin de poner fin a su relación  con los soviéticos. Maurice Castle no tiene miedo de ser acusado de traidor a su patria, sino a no poder vivir con su mujer y su hijo, pues esa es su verdadera patria 


Poco después, cuando se siente presionado simula su separación con Sarah, que sale junto a su hijo a casa de la madre de Maurice (Ann Todd) que la cobija. Mientras Casttle, ya en el punto de mira de los jefes del servicio de espionaje, organiza un plan de salida del país. Para ello cuenta con la red que encabeza Boris (Martin Benson) que , finalmente, y vía otros países europeos lo lleva a Moscú.



Allí Boris le da un pequeño apartamentos, pero lo peor es lo van a usar como reclamo publicitario del imperialismo británico sobre el continente africano, algo que está en contra de los principios de Maurice que únicamente quiere volver a estar con su mujer e hijo.

El intento de convencer a Sarah por parte del Doctor  Percival, no tiene éxito, - su intención es presentar a Castle como un traidor en Sarah- pero si ante la opinión pública británica e incluso ante su madre que antepone su país a su hijo.


Por contra, en la URSS Maurice se siente sólo, abandonado, sin amigos. Recibe la siniestra visita de otro desertor y finalmente de Boris. Hablando con él se siente utilizado. Se le permite hablar con Sarah con la que tiene una última conversación, entrecortada, triste, controlada que , finalmente,  se corta. Acabando así la película. 
 
La película se rodó entre mayo y agosto de 1979 en Kenia y en diversos puntos de Gran Bretaña , especialmente en los estudios Shepperton y Pinewood en Iver Heath en Buckinghamshire, cerca de Londres , así como en Berkhamsted Pinewood Studios, así como en puntos de la capital británica como Cecil Court, Cheapside, London Heathrow Airport, London Borough of Hillingdon y Tattershall Castle en Embankment. también en el Sheraton Skyline Hotel de Hayes en Bath Road (Middlesex). 

Al igual que con el libro, gran parte del tema sobre la presunta traición y la sospecha se basa en la deserción de Kim Philby , un amigo de Graham Greene, a los soviéticos . 

La película contó con lo más granado del cine británico de la época con actores de la talla de Richard Attenborough - que no retornaría al cine hasta 1992 con Parque Jurásico- , el siempre elegante John Gielgud, un tremendo Robert Morley o Derek Jacobi. 

La película también incluyó a Iman , quien trabajaba como modelo antes de comenzar a trabajar en películas, siendo esta su debut. 

Preminger tuvo problemas para conseguir fondos para la película y tuvo que financiarla parcialmente con su propio dinero. En parte se debió a la falta de una estrella conocida en el papel principal, pues Nicol Williamson era un gran secundario. Tanto es así que Preminger se vio obligado a vender dos de sus cuadros de Matisse que tenía en su casa de Hollywood y su casa en el sur de Francia para mantener las cámaras en movimiento.  

Según se informa, Preminger quería contratar al novelista Jeffrey Archer en el papel de Nicol Williamson, pero este era mucho más bajo que Imán.

A Richard Burton y Sir Michael Caine también se les ofreció el papel de Maurice Castle, pero lo rechazaron. También se le acercó a Sir Anthony Hopkins para que apareciera en esta película, pero se negó. 


Graham Greene era extremadamente reacio a vender los derechos cinematográficos de su novela al director Otto Preminger, aunque los dos hombres eran amigos. Después del estreno de esta película, afirmó que no le había gustado ninguna película de Preminger después de "Carmen Jones (1954)", a pesar de que había escrito el guión de una de ellas, "Santa Juana (1957)". 

Fue la decimotercera y última película de Otto Preminger que presenta una secuencia de títulos diseñada por Saul Bass.

La película fue la primera adquirida por Metro-Goldwyn-Mayer en seis años desde que dejó de distribuir películas, para su distribución en Estados Unidos y Canadá, a través de United Artists. 

La película fue lanzada en diciembre de 1979 para poder aspirar a los Premios de la Academia en Los Ángeles , así como en la ciudad de Nueva York , pero su estreno en España fue octubre de 1980.


En una revista concedida al diario El País en octubre de 1980 mientras Otto Preminger  asistía a la inauguración del Festival Internacional de Cine de Sevilla. declaró que «Tan pronto como leí El factor humano, reconocí sus valores dramáticos como película. Es una gran historia de amor entre un agente del servicio secreto británico y una hermosa chica negra surafricana. También es la historia de este hombre, la participación de un individuo muy honrado y leal en organismos gubernamentales y la tragedia que resulta de ello. El poder de los funcionarios públicos es tremendo, y de eso es de lo que se trata en la historia»

En cuanto a su gusto por adaptar textos literarios Preminger señalaba que «Bueno no existe una fórmula general para dichas adaptaciones. Cada vez que me interesa un libro, lo estudio y adapto lo mejor que puedo. Procuro no cortar en exceso el texto literario; para ser preciso, lo que hago es condensarlo. Del texto de Greene, lo que más me interesó fue toda la novela, sin distinguir ninguna parte». 

Los comienzos de Preminger en el mundo artístico de Viena fueron en el teatro: «Desde los nueve años quería ser actor. A los diecinueve fui director de escena. A los veintiún años fundé un teatro en Viena, que todavía existe. A los veintiséis años me trasladé a Estados Unidos; así, Adolfo Hitler no tuvo la suerte de encontrarme en Austria». 

De la película los críticos fueron eso, muy críticos,  Dave Kerh en el Chicago Reader escribió que "Esta película rigurosa, convincente y radicalmente estilizada representa el punto final de una línea de desarrollo que Otto Preminger había estado persiguiendo desde finales de los 60. ". 

En ese mismo diario de la entrevista ,  El país, Augusto M. Torres recogía que era una "Irregular versión de una novela de espionaje de Graham Greene". 

También Jesús Fernández Santos señala que "La primera parte es el mejor aspecto de la película. El segundo parece más frío y mundano". 


En aquella entrevista recogida por Ángel S. Harguindey se decía que Otto Preminger, a sus 74 años de edad, mantenía su ilusión por el cine, como llevaba haciendo desde hacía cincuenta años y para el que había realizado 36 largometrajes. Declaró el director vienés que: «Mi próxima película se llamará Túnica blanca, túnica negra, sobre un juicio que el Ku-Klux-Klan realizó dentro de su organización contra varios de sus miembros, y sobre todo, a Hugo Black. El tema del juicio fue la desaparición de una cantidad de dinero que pertenecía al KKK". También añade que trabajaba " en un montaje teatral, titulado Algo asesino, y precisamente a mi vuelta a Estados Unidos se decidirá si se estrena en Broadway o no. Por lo que respecta al tema del racismo, del que trataré en la próxima película, creo que en Estados Unidos se ha aminorado un poco. Quedan, naturalmente, grupos de extremistas fanáticos, pero, afortunadamente, son los menos». 

Ese era su deseo, lo cierto que El factor humano fue una empresa fallida desde el punto de vista económicos. Se había invertido mucho, pero la taquilla en los Estados Unidos fue exigua llegando a los  $ 376,050. El público miró a otro tipo de cine, el gusto había cambiado. El factor humano hizo que el "Ogro" Otto Preminger se retirara del cine. La condición humana había acabado con un mito.  


miércoles, 17 de abril de 2019

Duward, un clásico escocés


Pasear por Princes Street y por Princes Street Gardens es pasear mirando a Scott Monument, construido en 1844 en honor del escritor Sir Walter Scott, el escritor romántico británico, especializado en novelas históricas. Muchas de sus obras siguen siendo clásicos en la literatura británica sobre todo cuando presenta a héroes escoceses. Algunos de sus títulos más famosos son Ivanhoe, Rob Roy, The Lady of the Lake, Waverley y The Heart of Midlothian. 

Uno de estos protagonistas naturales de Escocia será Quentin Durward (1823), un arquero escocés al servicio del rey francés Luis XI (1423-1483) un un momento en que el feudalismo está en crisis al igual que las justas, en la que los hombres educados en el espíritu caballeresco han entrado en decadencia absoluta.

Lo cierto es que estas novelas de Scott serán un vivero de historia para la Metro-Goldwyn-Mayer que en la década de los cincuenta apuesta por un cine de evasión, que convive con otros muchos géneros. Pero el cine de aventuras y acción estaba viviendo un momento dulce en esos años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Y en ello juegan un papel principal la conjunción en la Metro de tres sujetos: Richard Thorpe en la dirección, Pandro Samuel Berman en la producción y Robert Taylor en el protagonismo de las mismas. 

La suma de los tres darán lugar a buenos y exitosos productos para la "major". A mediados de la década de los cincuenta, Richard Thorpe , un director de cine estadounidense, de Kansas, vinculado estrechamento con la Metro-Goldwyn-Mayer que había comenzado como actor de vodevil y como actor en 1921 y con enorme experiencia como director, pues está en la dirección desde 1923 - llegó a dirigir más de ciento ochenta películas gran parte de ellas rodadas en Poverty Row en Chesterfield Pictures durante la década de 1930. 

Lo cierto es que Thorpe entra en contacto con el productor Pandro Samuel Berman, uno de aquellos judios, que hicieron Hollywood. Su padre Henry Berman que había sido gerente general de Universal Pictures durante los años de formación de Hollywood . 

Su padre metió a Pandro de lleno en el negocio cuando lo nombra director asistente durante la década de 1920 bajo Mal St. Clair y Ralph Ince . En 1930, Berman fue contratado como editor de películas en RKO Radio Pictures , y luego se convirtió en productor asistente. 

Cuando el productor supervisor de RKO William LeBaron se retiró durante la producción del malogrado The Gay Diplomat (1931), Berman asumió las responsabilidades de LeBaron, permaneciendo en el cargo hasta 1939. Después de que David O. Selznick se convirtiera en jefe de producción de RKO en octubre de 1931, Berman logró sobrevivir al despido general de Selznick de la mayor parte del personal consiguiendo alguno de los clásicos del RKO como The Hunchback of Notre Dame y Gunga Din (ambos de 1939). Pero molesto cuando la RKO redujo su autoridad, Berman se fue a MGM en 1940, donde supervisó producciones como Ziegfeld Girl (1941), National Velvet (1944), The Bribe (1949), Father of the Bride (1950) descubrió la capacidad del director y la presencia de un actor muy popular , por entonces, y fumador empedernido como Robert Taylor. 

Tanto Thorpe como Berman eran todoterrenos. Podían apostar por musicales o por cualquier genero pusieron sus ojos en la novela de aventuras en general y la británica y vieron que Taylar daba la talla o el porte adecuado y apostaron por él. Richard Thorpe entre 1952 y 1959 fue responsable de Ivanhoe (1952) con Robert Taylor , Elizabeth Taylor y Joan Fontaine, iniciando una serie de colaboraciones con este actor que si bien no está presente en El prisionero de Zenda (1952) con Stewart Granger , Deborah Kerr y James Mason, sí lo está en Caballeros de la mesa redonda (1953) con Robert Taylor y Ava Gardner, con Todos los hermanos fueron valientes (1953) con Robert Taylor y Stewart Granger o las que nos ha traído hasta aquí, Las aventuras de Quentin Durward (1955) con Robert Taylor y Robert Morley. 

Se relación prosigue con el actor de la Metro que había iniciado su trabajo en esta major y con ella su carrera en el cine en 1934 cuando firmó con Metro-Goldwyn-Mayer. La carrera del actor de enorme popularidad desde fines de los años 1930 y 1940 y continuo hasta los cincuenta cuando entre en contacto con Thorpe trabajando con él hasta finales de la década. Resultado de esa segunda mitad de los cincuenta son su Consejo sobre un Jockey muerto (1957) con Robert Taylor y Dorothy Malone, los Asesinos del Kilimanjaro (1959) con Robert Taylor y Anthony Newley y La casa de los siete halcones (1959) con Robert Taylor. 

Con la enorme experiencia de los tres y la referencia de la novela de Sir Walter Scott los estudios, la MGM, aportaron por un presupuesto 2 470 000 dólares y​se apostó por transformarla en un guión cinematográfico realizado por Robert Ardrey y George Froeschel. La Metro optó por la orquestación de Bronislau Kaper en la música, la afortunada y luminosa fotografía de Christopher Challis y Desmond Dickinson en Eastman Visión, el montaje de Ernest Walter y el grandioso vestuario de Elizabeth Haffenden 

En cuanto al reparto la película contó con Robert Taylor como Quentin Durward, Kay Kendall como Isabelle, la Condesa de Marcroy, un enorme Robert Morley como Luis XI, George Cole como el gitano Hayraddin, Alec Clunes como Carlos o Charles, Duque de Borgoña, Duncan Lamont como el Conde William de la Marck, Laya Raki como el gitano bailarín, Marius Goring como el Conde Philip de Creville, Wilfrid Hyde-White como el maestro Oliver, barbero de confianza del rey y confidente, Eric Pohlmann como Gluckmeister, Harcourt Williams como el Obispo de Lieja, Michael Goodliffe como el Conde de Dunois, John Carson como el Duque de Orleans, Nicholas Hannen como el Cardenal Balus, Moultrie Kelsall como Lord Malcolm, el embajador escocés, Frank Tickle como Petit-André, Bill Shine como Trois-Eschelles, Ernest Thesiger como Lord Crawford, el tío de Quentin y Arthur Howard como el monje herido en Lieja (sin acreditar) 

La película comienza en el año 1465, y se nos informa que el mundo de la caballería ha caído. En ese momento un caballero escocés honorable pero sin un centavo Quentin Durward (Robert Taylor) marcha al castillo de su tío Lord Crawford (Ernest Thesiger) un hombre noble, pero empobrecido como todo el país, y busca una boda de conveniencia con una bella y joven heredera, Isabelle, Condesa de Marcroy (Kay Kendall) que es heredera de un importante condado que se encuentra en la estratégica zona existen te entre Francia y Borgoña. 

Ante esta circunstancia vemos al noble escocés realizando un rentable que lo rejuvenece enormemente y encarga a su joven sobrino que marcha al otro lado del canal de la Mancha con el fin de ir a Francia para averiguar si sería una esposa adecuada para su tío anciano y, sobre todo, comprobar si ella es tan rica como se dice. 

El matrimonio entre la Condesa y el noble escocés, que se presenta como aliado del borgoñón, ha sido arreglado por Charles, duque de Borgoña ( Alec Clunes ) con el fin de consolidar una alianza con Escocia y para aislar al rey francés, el maquiavélico Louis XI (Robert Morley ). Las negociaciones entre el noble escocés y el borgoñón han sido llevadas por Lord Malcolm (Moultrie Kelsall ), el embajador escocés. Éste recibe a Quentin Durward y le cuenta lo que hay de verdad ( la belleza y la riqueza) y los peligros de la misma ( se opone al matrimonio). 

Nada más verla, Quentin queda prendado de su belleza. Pero, el duque de Borgoña tiene otros planes para Isabelle por razones políticas. Efectivamente, ella no quiere tener nada que ver con eso, por lo que decide huir del Charles de Borgoña y busca la protección del gran rival de Charles, Louis XI (Robert Morley), rey de Francia, cuya corte está en Tours.

Antes de celebrarse un baile de corte. Quentin , ante la salida de la joven, aun sin conocerla personalmente, persigue y logra frustrar un intento de secuestro por parte de bandidos bajo el mando de un noble rebelde, convertido en el temor de las Ardenas, el Conde William de La Marck ( Duncan Lamont), aunque Isabelle continúa su camino sin saber que ha sido salvada por el escocés y , lógicamente, sin tener presente la identidad de su protector. 

Al acercarse a la corte del rey Luis, Quentin, como defensor de las causas injustas, intenta, pero falla, salvar la vida de un gitano que ha sido ahorcado. Sin embargo, el hermano del hombre muerto, Hayraddin ( George Cole ), está agradecido por el esfuerzo de salvarlo y le da información de la corte , de la guardia y del castillo. 

El rey Louis, que había ordenado que este hombre fuese ahorcado por ser espía borgoñón, y desconfía de hombres tan honestos como Quentin, le ordena que se vaya de Francia. Sin embargo, el escocés no se disuade fácilmente. 

El caballero escocés , tras las indicaciones del gitano. penetra en el castillo fuertemente vigilado y despierta al rey en su cama con una daga en su garganta. Ante este acto tan brillante Louis queda impresionado y decide contar con Quentin en su servicio. 

Tras la inesperada llegada del Conde Phillip de Creville ( Marius Goring ), un embajador borgoñón en busca de Isabelle, Louis le ordena a Quentin que la proteja y que mantenga su presencia y su identidad en secreto, aunque él sabe quien es, también se hace el loco aparentando no conocer a la dama. 

Durante el tiempo que pasan juntos, ella y Quentin, tras la visitar del embajador borgoñón, y la provocación para un duelo delante de todos los súbditos del rey, comienzan a enamorarse tras jugar una partida de ajedrez. 

Habiendo mentido al embajador borgoñón , al decir que en menos de un mes se presentará ante el Duque Charles y acerca de que Isabelle estará allí, Louis , tras consultar con su barbero y consejero el maestro Oliver (Wilfrid Hyde-White ) le ordena que salga en dirección a su condado. 

Ella le dice que buscará refugio con un viejo amigo, su padrino, el Obispo de Lieja ( Harcourt Williams). Mientras ella prepara su salida Louis elabora un plan para que el el proscrito De la Marck secuestre y se case por la fuerza con Isabelle y mantener así sus tierras estratégicamente importantes fuera del alcance de los borgoñones. 

Para conseguir su objetivo cuenta con Hayraddin, que es un espía a su cargo, que lleva la información y soborne a De la Marck por una buena cantidad de dinero. Louis le proporciona a Isabelle un itinerario detallado para que De la Marck la encuentre, aunque para que pase todo desapercibido le presta a algunos guardias, incluido Quentin Durward, para que cuando los maten, desvíe cualquier sospecha de él. 

Por otro lado, Hayraddin también es enviado como una guía. Sin embargo, cuando descubre que Quentin, que cada vez se está enamorando más, será una de las víctimas, advierte al escocés. 

Los tres logran escapar de la trampa cuando cruzan los bosques de las Ardenas y sobre todo en una posada anterior a la ciudad de Lieja , aunque Quentin queda herido. 

Cuando se ha recupera en la ciudad hoy belga y ante la insistencia de ella por saber su identidad , algo que él intenta ocultar en todo momento, finalmente le dice a Isabelle sobre la obligación que tiene con su tío, lo que le impide cortejarla y se marcha. 

Una vez que el escocés se ha marchado, De la Marck vuelve a la carga y ataca el castillo que protege a la noble. Captura a Isabelle y mata al obispo cuando éste se niega a casarlos. 

Al escuchar los sonidos de la batalla, Quentin rescata a su amada. Él mata a De la Marck en un inusual duelo que involucra a los combatientes en el campanario en llamas, balanceándose de las cuerdas usadas para tocar las campanas de la iglesia. 

Mientras tanto, el duque de Borgoña arresta a Louis cuando él cumple muy a su pesar la promesa que le obligaba a presentarse ante el borgoñón con el fin de continuar las negociaciones de paz, acusándolo de orquestar el asesinato del obispo. 

Sin embargo, Quentin llega y exonera al Rey, proporcionando como prueba la cabeza cortada de De la Marck. Como gratitud (y en el mejor interés de Francia), Louis engaña a Charles para que deje que Isabelle decida con quién se casará. Quentin , que al retornar ha recibido noticias de que su tío ha muerto, se siente libre de la prometa y sigue a su corazón, siendo , indudablemente el elegido y con esta conclusión acaba el filme.



Cuando en 1951, MGM filmó una adaptación de Ivanhoe de Sir Walter Scott en Gran Bretaña, protagonizada por Robert Taylor y producida por Pandro S. Berman, el estudio quedó tan satisfecho con los resultados que incluso antes de que se estrenara la película estaban buscando una nueva película para director y actor siendo sugerida otro de las obras del escocés, Quentin Durward . 

El proyecto se convirtió en algo concreto cuando Ivanhoe se convirtió en uno de los mayores éxitos de la carrera de Taylor. Estaba programado para hacer la película después de completar Knights of the Round Table . 

El productor Berman pensó que el público aceptaría el romance si se presentara como un amor "a primera vista, sobre una base pura, como un tipo de cosa limpia y sin connotaciones sexys. No tengo reglas para establecer películas exitosas, pero una es segura: la gente quiere algo más que palabras (...)". Finalmente, Berman declaró " Estoy comprometido con las películas de acción y alcance escénico (...)". 

Para el papel femenino se vincularon al proyecto varias estrellas f como posibles para aparecer junto a Taylor, incluyendo a Deborah Kerr , Elizabeth Taylor , Ann Blyth y Grace Kelly . Durante un tiempo, la apretada agenda de Robert Taylor vio a Stewart Granger emerger como un contendiente para reemplazarlo, pero Taylor terminó interpretando el papel. 

Por último cuando Grace Kelly rechazó la película, Kay Kendall una actriz inglesa fue la elegida para el papel; una actriz que que moriría trágicamente pocos años después a causa de una leucemia, cuando sólo tenía 33 años. 

Un vez con el casting concretado la película volvía a ser dirigida por Richard Thorpe y producida por Pandro S. Berman. 

El guión fue escrito por Robert Ardrey, adaptado por George Froeschel de la novela Quintín Durward de Sir Walter Scott. Así se realizaba la tercera de una trilogía no oficial hecha por el mismo director y protagonizada por Robert Taylor. Las primeras dos fueron Ivanhoe (1952) y Los caballeros del rey Arturo (1953, Knights of the Round Table). 

Las tres películas fueron rodadas en Inglaterra por la Metro, que invirtió en ellas una gran suma que había acumulado en bancos británicos y que las leyes de la época le impedían sacar de ese país. Así, los tres filmes se caracterizan por su lujoso diseño de producción y holgura de medios. Todas fueron hechas en los Estudios Británicos de MGM en Elstree, cerca de Londres, aunque para esto se rodó igualmente por rodar en otras localizaciones fuera de Gran Bretaña. Eso sí, también se rodó en Bodiam Castle, en East Sussex como el Castillo de Lord Crawford al inicio de la película. 

Igualmente se rodó en algunos de los castillos más bellos del área del Loira como el de Chambord ( presentado como el Castillo del Duque de Borgoña), en el Departamento de Loir-et-Cher, el de Chenonceau en Chenonceaux, en el Departamento de Indre-et-Loire, siendo la corte del rey Luis XI. También se rodó en el Château de Maintenon, en el Departamento de Eure-et-Loir, y en algún punto más del Valle de Loire. 

La película tuvo la distinción de una banda sonora compuesta por el estudio de música de Bronislau Kauper en lugar de Miklos Rozsa, quien estaba ocupado en otros proyectos cuando la película estaba lista para orquestar. 

Fue la primera película de gran presupuesto para la actriz británica Kay Kendall, y contó con gran número de actores británicos distinguidos, incluyendo a Robert Morley. Señalar que, en principio, Charles Goldner fue elegido para el papel de Hayraddin, pero murió en 1955 antes de que comenzara el rodaje. El papel fue dado al comediante británico George Cole. 

La televisión soviética produjo una adaptación de la novela en 1988. En 1971 se produjo una serie basada en la novela de Walter Scott. La película no alcanzó el éxito de entregas anteriores , aunque obtuvo una recaudación 2 175 000 dólares. Según MGM Records, el resultado fue una pérdida de 1.226.000 dólares. 

En cuanto a la crítica Bosley Crowther hizo una revisión pobre de la película en el diario The New York Times, escribiendo "le falta emoción cuando... las intrigas del rey Luis XI y el Duque de Borgoña son presentadas en pantalla con una complejidad extensa y agotadora que cansan y confunden a tu mente". Y prosigue "Los momentos en los que este artefacto altamente disecado tiene una tendencia a moverse son cuando el Sr. Taylor está trabajando para salir de los atascos ... Y la gran pelea terminal ... columpiarse en cuerdas de campana ... es bastante buena. " 

Señalar que , como dice Crowther , que la dificultad de la película está en la trama excesivamente compleja como lo eran las relaciones internacionales de aquel territorio heredero de la Lotaringia, uno de los espacios más ricos de siempre en Europa y más complejos en lo político desde la muerte de Carlomagno y la herencia de su legado territorial. 

De cualquier manera desde el punto de vista del espectáculo es total y algunas escenas como la subida al puente de madera cubierto que hace el actor , junto con la agilidad para acceder al castillo y especialmente la lucha entre Duward y el malvado "jabalí" de las Ardenas es propio de los grandes momentos del cine de aventuras de los años cincuenta.

Indudablemente a destacar la fotografía y el colorido de los ropajes, así como las fantásticas interpretaciones de Robert Morley como Luis XI y Wilfrid Hyde-White como el Consejero Barbero, tan ponderada como puntual, la de dos protagonistas que dan lo mejor de si.  Al final, y eso es importante, Quentin Duward no es un whisky , es la muestra del mejor cine de aventuras de los años 50. 

Ya hemos comentado el trágico y cercano final de Kay Kendall, pero en el tiempo le siguió, de los tres pilares del filme el del actor principal , Robert Taylor, que , si bien es cierto quedó marcado por su declaraciones ante el Comité de Actividades Antiamericanas, no es menos cierto que es un actor que marcó una época en el cine de aventuras. 

Nueve años después de su último trabajo con Thorpe, en 1959, a Taylor le fue diagnosticado un cáncer de pulmón. Era octubre de 1968. Murió de esa enfermedad el 8 de junio de 1969, a la edad de 57 años. 

Dos años antes se había retirado Thorpe, cuya primera película de larga duración que dirigió para MGM fue Last of the Pagans (1935), protagonizada por Ray Mala y que siempre pasará a la historia como el director despedido de El Mago de Oz tras dos semanas de rodaje porque se sentía que sus escenas no tenían el aire de fantasía adecuado sobre ella. Se retiró de la industria del cine en 1967 tras dirigir The Last Challenge. Murió en Palm Springs, California, el 1 de mayo de 1991. 

Por su parte, Berman sobrevivió a los dos en el tiempo. Tras varias reestructuraciones de ejecutivos en MGM y permaneció allí hasta 1963, luego entró en la producción independiente, cerrando su carrera en 1970, siendo reconocido en 1976 con el Premio Irving G. Thalberg Memorial Award . Muchas, seis en concreto de sus películas fueron nominadas al Premio de la Academia a la Mejor Película : The Gay Divorcee (1934), Alice Adams y Top Hat (ambas con 1935), Stage Door (1937), Father of the Bride (1950) e Ivanhoe (1952). El productor murió de insuficiencia cardíaca congestiva el 13 de julio de 1996 en su casa de Beverly Hills , de 91 años de edad. 

Los tres habían dejado grandes películas para la historias que pude ver por primera vez en aquellos sábados , a mediodía, entre los años 70 y 80. Lo reconozco estimularon mi imaginación y el gusto por la historia y mi alegría inmensa al ver el Monumento a Scott. Por supuesto, gracias a los tres.