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miércoles, 18 de diciembre de 2024

El conformista



Cuando me encontraba mejor de la vista y sobre todo allá por los 90 me dio por leer literatura italiana contemporánea y dentro de ella leí algunas obras de Alberto Moravia, uno de los escritores más representativos de la literatura italiana del siglo XX. Recuerdo como me impresionó, por ejemplo, La Campesina - la Ciocciara-, pero también leí la importancia de entre sus obras, de otra que llevaba por título El conformista, escrita en 1951. 



Cuando fue emitida Canal Sur este inicio de verano pasado no dudé en grabarla, más aún porque en ella estaba implicados Bernardo Bertolucci, Jean-Louis Trintignant y Stefanía Sandrelli, entre otros. 

El conformista es una película del año 1970 que tiene como protagonista a Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant ), un hombre que se une a un partido fascista italiano como una manera de desaparecer en la multitud para poder integrarse.

La película es un estudio de caso sobre la psicología del conformismo y el fascismo: Marcello Clerici es un burócrata culto e intelectual, pero en gran medida deshumanizado por una intensa necesidad de ser "normal" y pertenecer al grupo sociopolítico dominante en el momento.. 

La película comienza en París , en 1938, con la salida del protagonista Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant) de un hotel parisino, el Palais D' Orsay, tras recibir una llamada telefónica de un desconocido para nosotros en ese momento, que poco después lo recoge en la esquina del hotel e inicia con él un largo viaje por la ciudad llevándolo fuera de la misma. 



La llamada es el punto y final de los preparativos para asesinar a un antiguo profesor universitario, Luca Quadri. Tras recibir la llamada ha dejado a una mujer en la habitación del hotel. El desconocido es el agente especial Manganiello y ella es su mujer Giulia.  

A partir de aquí comienza un largo flashback que nos va a presentar porque Marcelo es un auténtico conformista. Mediante una serie de flashbacks muestran a Marcello hablando con su amigo ciego Italo sobre sus planes de casarse, sus intentos de unirse a la policía secreta fascista y sus visitas a sus padres en Roma. 



Ante un sacerdote se confiesa , aunque él se confiesa ateo, a petición de Giulia (Stefania Sandrelli ) para que sea aceptado por sus padres y le cuenta que él, cuando era niño, se vio turbiamente enredado por el chófer de la familia, Lino Seminara, quién en 1917, tras ser humillado por sus compañeros de escuela fue rescatado por Lino, el chófer. Éste le muestra una pistola y luego ataca sexualmente a Marcello abusando de él. Como el chófer siempre se movía con un arma de fuego el chico le arrebata el arma de fuego y con ella disparó sobre la pared, pero también sobre él, y creyendo firmemente que lo había matado, huye. 

También confiesa que anduvo con prostitutas y que carece de sentido de la culpabilidad. Con todo el sacerdote lo absuelve cuando se entera de que está trabajando para la policía secreta fascista. 



En consecuencia, Marcelo Clerici, crece en la Italia fascista con un cierto complejo de culpabilidad y no sólo por haber asesinado a un hombre sino también por algunos escrúpulos de tipo moral. Tiene una formación lenguas clásicas y tiene el defecto de despreciar a los demás especialmente a los mediocres y a las mujeres. Su única obsesión es ser como los demás lo que le impulsa a refugiarse en el fascismo, y no por ambiciones políticas, sino para confundirse entre la indiferencia y el conformismo. 

Ha entrado en relaciones con una chica joven y bella, de nombre Giulia (Stefania Sandrelli) a la que desprecia como pequeña burguesa que es y, por el mismo motivo, para hundirse en la vulgaridad. 

Al mismo tiempo, Marcello , reconsidera con ella la familia de la que procede. Le cuenta que su padre está recluido en una institución psiquiátrica, una clínica para perturbadamente mentales; mientras que la madre a la que odia y que lleva una vida disipada y toxicómana pues es adicta a la morfina y tiene relaciones con otros hombres. Marcelo se pregunta abrumado que cómo puede ser un hombre normal proviniendo de tal familia. 

Vemos como se incorpora buscando la mediocridad al Partido Fascista ya en el poder. Tras integrarse en el Partido Fascista, como un respetado ciudadano, con formación en clásicas y funcionario del estado. Por ello tiene contactos con el servicio secreto fascista.

En Ventimiglia, Marcello se reúne con el oficial fascista Raoul, quien le ordena asesinar al profesor Quadri, un intelectual antifascista declarado que ahora vive exiliado en Francia., siendo el representante de los exiliados. Además, fue su antiguo profesor. 

Utilizando su luna de miel como tapadera, una vez se ha casado, lleva a Giulia a París, donde puede llevar a cabo la misión, ya que está dispuesto en combinar su luna de miel en París con un atentado contra su exiliado político italiano que había sido profesor suyo. 


Poco después de llegar a París y entra en contacto con el profesor Luca Quadri (Enzo Tarascio). Mientras visita a Quadri, Marcello se descubre que está casado con Anna (Dominique Sanda ).

La belleza de Anna y su delicadeza, es profesora de ballet clásico, le impacta. Desde ese momento se siente atraído y la persigue. 

Aunque ella y su marido son conscientes de las peligrosas simpatías fascistas de Marcello, ella responde a sus avances y establece una estrecha relación con Giulia, hacia quien también hace avances sexuales. 

Una noche salen a cenar y luego van a un baile parisino. Giulia y Anna se visten elegantemente y se divierten en el salón de baile con sus maridos. Allí Quadri pone a prueba el compromiso de Marcello con los fascistas. Lo hace mientras, Manganiello (Gastone Moschin) , miembro del servicio secreto fascista, está allí presente. Éste ha estado siguiendo a Marcello durante algún tiempo y dudando de sus intenciones. 



Marcello devuelve en secreto el arma que le han dado y le da a Manganiello la ubicación de la casa de campo de Quadri en Saboya, lugar al que la pareja planea ir al día siguiente. Aquí sale un poco de su indiferencia queriendo retroceder y rectificar en las decisiones tomadas, pues sabe que la vida de Anna está en juego. Pero se deja llevar de nuevo por los acontecimientos y enlace en este momento la película con el inicio de la misma. 

Aunque Marcello ha advertido a Anna de que no vaya al campo con su marido, ella hace el viaje en coche de todos modos. 

En una carretera alpina desierta, el coche de los Quadri, que se siente vigilado y perseguido, se para. De la montaña y desde la niebla dominante, bajan unos agentes fascistas. Todos convergen en el coche y, tras salir del mismo, apuñalan mortalmente a Quadri, mientras que Anna observa horrorizada. 

Cuando los hombres dirigen su atención hacia ella, corre hacia el coche que está detrás en busca de ayuda. Cuando Anna ve que el pasajero en el asiento trasero del coche es Marcello y se da cuenta de su traición. Comienza a gritar, antes de correr hacia el bosque para escapar de los agentes, Marcello observa cómo la persiguen por el bosque y la matan a tiros. 

Manganiello se aleja del coche para fumar un cigarrillo, disgustado por lo que ve como la cobardía de Marcello al no dispararle a Anna cuando corrió hacia su coche. Ahora seguirá siendo un hombre más, viviendo y procurando confundirse con un mundo vulgar. 

Los años han pasado. Marcello ahora tiene una hija con Giulia y aparentemente se ha establecido en una vivienda llevando una vida convencional.

El 25 de julio de 1943 es derrocado Mussolini, desposeído de todos sus cargos, siendo nombrado como su sustituto por el Rey Victor Manuel III , el general Pietro Badoglio. 

Tras el anuncio radiofónico de la caída de Mussolini, Marcelo sale a la calle. Mientras se encuentra en el Puente de los Ángeles sobre el Tíber, se encuentra con Italo, su antiguo compañero de partido. Se trata del trabajador ciego de la radio , al que conocimos al inicio de la película y que dirigía un programa el que participaban cantantes de la época. 

Tras pasear con él y desprenderle de todos los símbolos del partido fascista, se refugia en las arcos del Coliseo romano. 

Mientras está allí, ve como una pareja de hombres comienzan a tontear, descubriendo en uno de ellos al rostro de sus chófer, Lino, a quien creía muerto. Se desmoraliza al ver que ha desperdiciado su vida por un sentido de culpabilidad que no tenía fundamento, y todo ello mientras el régimen fascista que le había dado cobertura en su actuación está desapareciendo. Es en este momento cuando Marcello parece enloquecer. Denuncia públicamente a Lino como fascista, homosexual y asesino de los Quadris. 

En su loco frenesí, también denuncia a Italo como fascista y todo ello ante una multitud antifascista que pasa rápidamente, llevándose a Italo con ellos.

Marcello se sienta cerca de un pequeño fuego y mira hacia atrás al joven con el que Lino había estado hablando, que ahora desnudo en una cama acabando así la película. 

Así es, a grandes rasgos, esta película dirigida por Bernardo Bertolucci en 1970 quien adaptó la novela de Alberto Moravia con la que inició la trayectoria cinematográfica más abiertamente comprometida ideológicamente hablando. En esta y en otras posteriores, el director presente algunos apuntes sociales envueltos en una fuerte carga ideológica, como vemos en algunas imágenes de París donde una violetera con sus dos hijos cantan la internacional , o bajo la arcada del Coliseo romano cuando aparece una muchedumbre en manifestación, recordándonos la caída definitiva del fascismo en Italia, así como alguna imagen que nos va a remitir a Novecento y por supuesto nos recuerda a esa obra pictórica determinante de la Historia de Italia como es  El cuarto estado (Il Quarto Stato o Il cammino dei lavoratori), referido al proletariado, una obra realizada en el año 1901 por Giuseppe Pellizza da Volpedo. 

La película, una coproducción entre Italia, Alemania y Francia, en la que el productor es Mauricio Lodi-Fè,  siendo una producción  Mars Film Produzione, junto a Marianne productions y Marian Film (GMBH).  

En la película es protagonista es el francés Trintignant quien aprendió sus líneas en italiano fonéticamente y, como era habitual en la industria cinematográfica italiana de la época, más tarde fue doblado por otro actor, Sergio Graziani participó igualmente Gastone Moschin como Manganiello, Dominique Sanda como Anna Quadri, Enzo Tarascio como Luca Quadri; así como Fosco Giachetti, José Quaglio y Pierre Clementi. 

Las primeras opciones de Bertolucci para interpretar a Giulia y Anna fueron Florinda Bolkan y Brigitte Bardot, pero la primera estaba ocupada rodando El último valle y a la segunda no le gustó el guion. A Anouk Aimée le ofrecieron un papel. Los papeles fueron entonces para Stefania Sandrelli como Giulia y Dominique Sanda para Anna. 


Destaca el papel de Ferdinando Scarfiotti como director artístico, el montaje de Franco Arcalli, la composición musical de Georges Delerue fotografía de Vittorio Storaro en un brillantísimo tecnicolor. El director de la producción fue Serge Lebeau, siendo el productor ejecutivo el hermano del director Giovanni Bertolucci. 

El conformista se filmó en locaciones de Roma y París. Las locaciones romanas incluyeron el Palacio de los Congresos, el Museo del Ara Pacis, el Puente de Sant'Angelo, Santa Marinella, el Teatro de Marcelo y el Coliseo. Las locaciones parisinas incluyeron la Gare d'Orsay, el Palacio de Chaillot y Joinville-le-Pont. 

Las escenas de estudio se filmaron en Cinecittà. Bertolucci, el diseñador de producción Ferdinando Scarfiotti y el director de fotografía Vittorio Storaro hicieron un uso intensivo del arte y la decoración de la década de 1930 asociados con la era fascista: los salones de la clase media y los enormes salones de la élite gobernante. 

El distrito EUR de Roma, que fue encargado por Benito Mussolini como ciudad modelo, y su arquitectura racionalista sirven como una de las locaciones clave de la película en referencia a los grandes espacios fascistas. 

En la novela, el personaje del antifascista Luca Quadri está inspirado en la figura de Carlo Rosselli. La película fue presentada en el Festival de Cine de Berlín compitiendo por el Oso de Oro de Berlín (1970).




La película obtuvo algunos reconocimientos y premios. La Sociedad Nacional de Críticos de Cine Premios, los NSFC Award (1972) obtuvo el premio a mejor Fotografía en la persona de Vittorio Storaro y el de mejor director para Bernardo Bertolucci. 

En los Premios David di Donatello: David (1971) se premió El Conformista como Mejor Película en la persona de su productor, Maurizio Lodi-Fe. En los Premios de la Academia fue nominado al Oscar al mejor guion adaptado y en los Globos de oro fue nominada a la mejor película extranjera por Italia. 

El filme recibió elogios generalizados de la crítica y apareció en varias listas de las mejores películas de 1970. Vincent Canby, crítico de cine de The New York Times, elogió el guion de Bertolucci y su esfuerzo como director, y escribió: "Bernardo Bertolucci... ha hecho por fin una película de clase media, casi convencional, que resulta ser una de las elegantes sorpresas del actual Festival de Cine de Nueva York... También es evidente en el estilo cinematográfico de Bertolucci, que es tan rico, poético y barroco que es simplemente incapaz de significar sólo lo que dice... La película tiene un reparto perfecto, desde Trintignant en adelante, incluido Pierre Clementi, que aparece brevemente como Lino el joven malvado que intenta conquistar al joven Marcello. El conformista tiene defectos, tal vez, pero esos mismos defectos pueden convertirla en la primera película comercialmente popular de Bertolucci, al menos en Europa, donde siempre parece haber un mercado para la decadencia inteligente de la clase media alta". 



Una reseña en Variety decía de la película que "Para aquellos que aprecian sus sutilezas, pero también su poder subsuperficial y sus grandes cualidades evocativas, es una joya." Por su parte, Gene Siskel del Chicago Tribune comentó sobre ella que "mucho más un espectáculo que una historia", con sus temas narrativos "casi perdidos en medio de la espléndida recreación de la época de Bertolucci. En otras palabras, si estás buscando sugerencias de moda y mobiliario, este es el lugar"

Para Kevin Thomas del Los Angeles Times escribió que la película "coloca al joven Bernardo Bertolucci en las primeras filas de los directores italianos y entre los mejores cineastas que trabajan en cualquier lugar. En esta película deslumbrante, Bertolucci, de 30 años, logra combinar el estilo bravura de un Fellini, el agudo sentido de la época de un Visconti y el ferviente compromiso político de un Elio Petri (Investigación de un ciudadano privado) con una individualidad completa y, mejor aún, una total falta de autocomplacencia".

Por su parte, Gary Arnold, del Washington Post, escribió que la película era "una imagen extraordinariamente hermosa y fascinante", pero "lo que hay debajo de la superficie no resiste mucho análisis. Creo que esto es cierto y que equivale a un defecto terrible. El material dramático, aunque intrigante, no está desarrollado adecuadamente: parecen faltar muchas escenas explicativas o de conexión (al leer la novela original de Alberto Moravia se recuperan algunas de ellas), la psicología de los personajes más complejos es turbia y las escenas culminantes y finales son positivamente triviales". 

Jan Dawson de The Monthly Film Bulletin escribió: "En su adaptación cinematográfica de la novela de Moravia, Bertolucci ha eliminado todas las explicaciones o motivaciones analizadas, así como cualquier alusión a la vida de Marcello antes del momento en que ve por primera vez a Lino... El esfuerzo de estos cambios, en términos puramente psicológicos, es reducir la historia de Marcello a un caso clínico freudiano modelo". 




Las críticas retrospectivas han sido igualmente positivas, tanto por los méritos cinematográficos de la película como por su contenido político.

En 1994, el crítico James Berardinelli escribió una reseña y elogió el aspecto de la película: "Storaro y Bertolucci han creado una obra maestra visual en El conformista, con uno de los mejores usos de la luz y la sombra en una película. Esto no es sólo fotografía, es arte: poderoso, hermoso y efectivo. Hay una escena en el bosque, con la luz del sol filtrándose entre los árboles, que es impresionante de contemplar, y aún más impresionante debido a los brutales eventos que tienen lugar ante este fondo". 

En un artículo de 2012 en The Guardian, John Patterson definió la película como una "obra maestra expresionista", que "ofrecía un modelo para un nuevo tipo de película de Hollywood", inspirando a los nuevos cineastas de Hollywood. 

Para el crítico británico Peter Bradshaw, escribió en The Guardian que "Tiene la fascinante cualidad de un mal sueño" .

Ya en España, Luis Martínez en El Mundo que era una ""Obra maestra (...) Pocas películas (...) describen de forma tan precisa la culpa de una país (Italia) y un continente (Europa) incapaz de reponerse a cada una de sus miserias, sus complicidades, sus fascismos" 

Previamente hemos comentado que influyó y mucho en la obra posterior de Bertolucci, pero lo cierto es que la película influyó igualmente en otras películas como en la trilogía de El Padrino de Francis Ford Coppola, y ha sido citada como una de las mejores películas de todos los tiempos. Su estilo ha sido comparado con películas clásicas alemanas de los años 1920 y 1930, como El triunfo de la voluntad (1935) de Leni Riefenstahl y Metrópolis (1927) de Fritz Lang.



En 2008, la película fue incluida en las 100 películas italianas que deben salvarse del Ministerio de Patrimonio Cultural de Italia, una lista de 100 películas que "han cambiado la memoria colectiva del país entre 1942 y 1978"

Según el documental de 1992 "Visiones de luz" la película es ampliamente elogiada como una obra maestra visual. Fue fotografiada por Vittorio Storaro, quien utilizó colores intensos, vestuario auténtico de la década de 1930 y una serie de ángulos de cámara inusuales y un movimiento de cámara fluido. 

El crítico de cine y autor Robin Buss escribió que la cinematografía sugiere la incapacidad de Clerici para adaptarse a la realidad "normal": la realidad de la época es "anormal". Además, el estilo cinematográfico de Bertolucci sintetiza el expresionismo y la estética cinematográfica "fascista", uno de los grandes logros de esta gran película. 



jueves, 22 de febrero de 2024

Novecento

 


En el año 1901, en una finca del norte de Italia, nacen el mismo día el hijo de un terrateniente y el hijo de un bracero que serán amigos inseparables, aunque su relación se verá nublada por sus diferentes actitudes frente al fascismo. 




Así surge este drama que hace un complejo recorrido político y social por la Italia del siglo XX. Una historia que fue creada a través de un guion realizado a seis manos por Franco Arcalli - aquí también encargado de la labor de montaje- , Giuseppe Bertolucci, Bernardo Bertolucci. La película contó con la música de Ennio Morricone, la fotografía de Vittorio Storaro, dando la cara como productor Alberto Grimaldi estando apoyado por compañías en coproducción de Italia-Francia-Alemania del Oeste (RFA). Entre las productoras aparecen Produzioni Europee Associati (PEA), Les Productions Artistes Associes, Artemis Film siendo el responsable de la dirección artística, Ezio Frigerio. 

Novecento es una coproducción cinematográfica europea de 1976 dirigida por Bernardo Bertolucci, con Robert De Niro y Gérard Depardieu en los papeles principales, acompañados por un importante y largo reparto de consagradas estrellas cinematográficas entre los que destacan , aparte de los citados, Dominique Sanda, Francesca Bertini, Laura Betti, Stefania Casini, Ellen Schwiers, Sterling Hayden, Alida Valli, Romolo Valli, Stefania Sandrelli, Donald Sutherland y Burt Lancaster. 

En 1945, Italia se libera de los fascistas. En una finca de Emilia-Romaña, los campesinos intentan unirse a los partisanos y arrestar al propietario, Alfredo Berlinghieri. Al intentar huir, un hombre de mediana edad llamado Atila y una mujer llamada Regina se enfrentan a un ataque de trabajadoras que empuñan horcas. 

La película comienza en cuanto desarrollo cronológico, como un largo flashback, el 27 de enero de 1901, coincidiendo con la muerte de Verdi, nacen al mismo tiempo en la hacienda Berlinghieri dos niños: Olmo Dalcò ( que de mayor es interpretado por Gérard Depardieu), de origen humilde y descendiente de trabajadores de la hacienda, y Alfredo Berlinghieri ( siendo adulto Robert De Niro), nieto del patrón de dicha hacienda (Burt Lancaster). 

Ambos provienen de extremos opuestos del espectro social. Alfredo, de una rica familia terrateniente, crece con su prima Regina, mientras que Olmo, un campesino ilegítimo, es criado por su abuelo Leo, el capataz y portavoz de los campesinos. 


A pesar de sus diferencias, Alfredo, algo rebelde ante la falsedad de su familia, se hace amigo de Olmo, quien se educa como socialista. Durante su infancia, Leo lidera huelgas contra las condiciones injustas en la granja y los dos amigos pasan mucho tiempo juntos. 

Aunque las circunstancias del momento los enfrenten durante toda la historia, surgirá entre Olmo y Alfredo una gran amistad mientras se desarrolla una narración en la que vemos los acontecimientos de relieve que ocurrieron en la Italia de la primera mitad del siglo xx. 

Descubrimos la situación de explotación en la que viven los campesinos de la finca, más tarde la acogida del comunismo por parte de los proletarios, luego narra el final de la Primera Guerra Mundial. Descubrimos que en 1917, Olmo se alista en el Ejército Real Italiano para la Primera Guerra Mundial, mientras Alfredo, como oficial- es capitán , aunque no ha ido al frente- aprende a administrar la granja de la familia. Tras el regreso de Olmo, su amistad continúa, pero se producen cambios. Giovanni, el padre de Alfredo y nuevo padrone, contrata a Attila Mellanchini, como capataz. 


En la década de 1920, Olmo, en una relación con Anita, lidera protestas por los derechos de los trabajadores. La muerte de Giovanni lleva a Alfredo a convertirse en el nuevo padrone y casarse con Ada. Pero sobre todo la obra se centra en el nacimiento del fascismo, apoyado, ideado y mantenido por los grandes capitales, sobre todo poderosos terratenientes que ven cómo merma su poder ante la creciente ideología comunista.




Durante la década de 1930, Alfredo demuestra ser un líder débil y se inclina ante el gobernante Partido Nacional Fascista. El alcoholismo de Ada refleja el vacío de su matrimonio. Mientras tanto, Anita, la esposa de Olmo, muere al dar a luz, dejando una hija, Anita la Joven, que apoya las creencias socialistas de su padre. 


Por ello la película muestra esta ideología fascista que representa el camisa negra Attila Mellanchini (Donald Sutherland). En un principio, Attila es contratado como administrador por el dueño de la finca y nuevo patrón, Giovanni Berlinghieri, que es el padre de Alfredo y que ha heredado la finca de su padre, Alfredo Berlinghieri Senior. Sin embargo, Giovanni muere repentinamente, lo que convierte a Alfredo el joven en padrone (patrón) de la hacienda Berlinghieri. 

Attila, ante la pasividad de Alfredo, comete todo tipo de abusos e injusticias con los campesinos, como agresiones y arrestos. Mientras, Ada (Dominique Sanda), la mujer de Alfredo, burguesa y bohemia, se opone inútilmente a Attila y comienza una relación de amistad con Olmo, que hace sospechar a su marido Alfredo.


A medida que Olmo se convierte en líder entre los agricultores pobres, se intensifican los enfrentamientos con Atila. Las tendencias psicopáticas de Atila conducen a atrocidades y los campesinos toman represalias humillándolo. Hasta que un día la ira de los campesinos estalla contra Attila, por lo que Olmo tiene que huir. 

Los camisas negras allanan y destruyen la habitación de Olmo y en consecuencia Attila es despedido por Alfredo pero este último sufre una enorme tristeza al ver que Ada lo ha abandonado. 

En represalia por la humillación de Attila, los camisas negras matan a varios campesinos. Años más tarde, apartir de abril de 1945, con la liberación de Italia por los aliados, los campesinos armados capturan a Attila y a su mujer (la prima de Alfredo). Atila y Regina, detenidos, son encarcelados en la pocilga de Berlinghieri, y Atila confiesa sus asesinatos antes de ser ejecutado, y ejecutan al primero, así como también un joven campesino captura a Alfredo, el patrón, y lo someten a un juicio popular, convocado por Olmo, que reaparece tras haber estado escondido en la propia hacienda, ya que Olmo ha regresado para presenciar el juicio de Alfredo ante un tribunal de trabajadores. Acusado de dejar sufrir a los trabajadores, Alfredo es condenado a muerte, pero se salva cuando Olmo declara muerto al padrone, simbolizando el derrocamiento del sistema social.

Alfredo, aunque no apoyó al fascismo, es acusado de beneficiarse de las labores de los campesinos mientras que estos sufrían en la miseria. Finalmente Alfredo no es condenado a muerte sino que simplemente su figura histórica, la del padrone, queda destruida. Inmediatamente después de celebrado el juicio, el Comité de Liberación Nacional llega a la hacienda de Berlinghieri e insta a todos los trabajadores a deponer las armas, acto que cumplen puntualmente. 

Luego todos abandonan el lugar, izando la bandera de la hoz y el martillo. Pero Olmo se queda con una cara de insatisfacción, pues sabe que su amigo Alfredo no ha cambiado de parecer, es más, este tajantemente dice: El patrón está vivo. Con eso Alfredo sugiere que el sistema de clases persistirá.



La película concluye con una escena en la que los ancianos Alfredo y Olmo se abordan juguetonamente y luego saltan hacia ellos caminando por una vía de tren. Alfredo se tumba en las vías, imitando un juego infantil, y cuando se acerca un tren, parece intentar suicidarse. El tren pasa por encima de él, recordando su juego infantil.  




La película fue una gran epopeya de su tiempo, producida por Alberto Grimaldi. La cinta tiene un gran carácter persuasivo e ideológico; sin embargo, el excelente plantel de actores, el argumento, la fotografía de Vittorio Storaro y la música de Ennio Morricone convierten a esta película no sólo en una crónica del devenir histórico de las ideologías en la Europa del siglo xx, sino también en una obra de arte cinematográfica. Ambientada en la región ancestral de la familia Bertolucci, Emilia 

Tuvo una fría recepción de la crítica en su tiempo, tal vez debido a que los diversos montajes que se hicieron de la película (el original excedía las cinco horas)

Entre los que la vieron Vincent Canby del The New York Times comentó que era "Una masa informe de película que contiene algunos momentos brillantes y muchos más que son especialmente poco inspirados" 

Roger Ebert tanto en rogerebert.com , como en el diario habitual , el chicago Sun Times comentó que "'1900' es una película fuera de control. Un film concebido en una escala tan épica que no encaja (...) con todos sus problemas, es una película que todo cinéfilo debe ver (…) En el Chicago Sun-Times, escribió que la película "no parece ir a ninguna parte. Es una epopeya sólo en virtud de su duración". 


En otro diario de Chicago, Chicago Reader, Dave Kehr destacó que "Hay grandes momentos en la epopeya marxista de 1976 de Bernardo Bertolucci, pero el resultado final es ambiguo (...) Las caracterizaciones son difusas y la narración parece errática"  

Kevin Thomas de Los Angeles Times dijo de ella que "'1900' es demasiado extravagante emocionalmente como para ser considerada una obra maestra. En lugar de eso, es un logro monumental" 

La revista Variety destacó que "El ambicioso lienzo generacional de Bertolucci está construido de forma muy elaborada." 

Kathleen Maher de Austin Chronicle comentó de ella que "Si no la has visto nunca, ve a verla; se trata de algo muy bueno (…) "




En el  Reino Unido  Tony Rayns de Time Out señala que "Todavía parece una gran catástrofe (...) la película se ve debilitada por su ineptitud como drama 'popular' (...) y su manifiesta incompetencia como argumento político" 

Ya en España, Diego Galán en las páginas de El País dice de ella que es una "Película fundamental (...) un fresco histórico de extraordinaria belleza visual, a ratos épico, intimista en otros, poético siempre" 

Luis Martínez en  El Mundo la califica de "Fresco aparatoso y eterno (...) un enorme tríptico del desaliento. Es la historia de Italia y, de paso, la de la última revolución industrial, la de Europa entera." 
Y el mítico Antonio Gasset de Días de cine sentencia comentando que es "Una película imborrable" 




La película se estrenó fuera de competición en el Festival de Cine de Cannes de 1976. Se proyectó, además, en distintos festivales internacionales, provocando el rechazo de algunos sectores especializados de la crítica que preferían alguna versión diferente puesto que con una duración de 317 minutos en su versión original, 1900 es conocida por ser una de las películas más largas jamás realizadas comercialmente. Su gran extensión llevó a que se presentara en dos partes cuando se lanzó originalmente en muchos países, incluidos Italia, Alemania Oriental y Occidental, Dinamarca, Bélgica, Noruega, Suecia, Colombia, Pakistán y Japón. En otros países, como Estados Unidos, se estrenó una única versión editada de la película. Asimismo, el público no siempre era el adecuado para una película de tantas horas de duración. 

Una restauración de la película se estrenó fuera de competición en el 74º Festival Internacional de Cine de Venecia en 2017. Esta es la que he visto con más de cinco horas de duración. Actualmente tiene la etiqueta de película de culto. 




La obra, que fue galardonada con el Premio Sant Jordi de 1978 a la mejor interpretación en película extranjera (Robert De Niro) y con el Premio Bodil de 1977 a la mejor película europea, narra las cinco primeras décadas del siglo xx en Italia.

En 2008, la película fue incluida en la lista de las 100 películas italianas que deben salvarse del Ministerio de Patrimonio Cultural, una lista de 100 películas que "han cambiado la memoria colectiva del país entre 1942 y 1978"