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miércoles, 18 de diciembre de 2024

El conformista



Cuando me encontraba mejor de la vista y sobre todo allá por los 90 me dio por leer literatura italiana contemporánea y dentro de ella leí algunas obras de Alberto Moravia, uno de los escritores más representativos de la literatura italiana del siglo XX. Recuerdo como me impresionó, por ejemplo, La Campesina - la Ciocciara-, pero también leí la importancia de entre sus obras, de otra que llevaba por título El conformista, escrita en 1951. 



Cuando fue emitida Canal Sur este inicio de verano pasado no dudé en grabarla, más aún porque en ella estaba implicados Bernardo Bertolucci, Jean-Louis Trintignant y Stefanía Sandrelli, entre otros. 

El conformista es una película del año 1970 que tiene como protagonista a Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant ), un hombre que se une a un partido fascista italiano como una manera de desaparecer en la multitud para poder integrarse.

La película es un estudio de caso sobre la psicología del conformismo y el fascismo: Marcello Clerici es un burócrata culto e intelectual, pero en gran medida deshumanizado por una intensa necesidad de ser "normal" y pertenecer al grupo sociopolítico dominante en el momento.. 

La película comienza en París , en 1938, con la salida del protagonista Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant) de un hotel parisino, el Palais D' Orsay, tras recibir una llamada telefónica de un desconocido para nosotros en ese momento, que poco después lo recoge en la esquina del hotel e inicia con él un largo viaje por la ciudad llevándolo fuera de la misma. 



La llamada es el punto y final de los preparativos para asesinar a un antiguo profesor universitario, Luca Quadri. Tras recibir la llamada ha dejado a una mujer en la habitación del hotel. El desconocido es el agente especial Manganiello y ella es su mujer Giulia.  

A partir de aquí comienza un largo flashback que nos va a presentar porque Marcelo es un auténtico conformista. Mediante una serie de flashbacks muestran a Marcello hablando con su amigo ciego Italo sobre sus planes de casarse, sus intentos de unirse a la policía secreta fascista y sus visitas a sus padres en Roma. 



Ante un sacerdote se confiesa , aunque él se confiesa ateo, a petición de Giulia (Stefania Sandrelli ) para que sea aceptado por sus padres y le cuenta que él, cuando era niño, se vio turbiamente enredado por el chófer de la familia, Lino Seminara, quién en 1917, tras ser humillado por sus compañeros de escuela fue rescatado por Lino, el chófer. Éste le muestra una pistola y luego ataca sexualmente a Marcello abusando de él. Como el chófer siempre se movía con un arma de fuego el chico le arrebata el arma de fuego y con ella disparó sobre la pared, pero también sobre él, y creyendo firmemente que lo había matado, huye. 

También confiesa que anduvo con prostitutas y que carece de sentido de la culpabilidad. Con todo el sacerdote lo absuelve cuando se entera de que está trabajando para la policía secreta fascista. 



En consecuencia, Marcelo Clerici, crece en la Italia fascista con un cierto complejo de culpabilidad y no sólo por haber asesinado a un hombre sino también por algunos escrúpulos de tipo moral. Tiene una formación lenguas clásicas y tiene el defecto de despreciar a los demás especialmente a los mediocres y a las mujeres. Su única obsesión es ser como los demás lo que le impulsa a refugiarse en el fascismo, y no por ambiciones políticas, sino para confundirse entre la indiferencia y el conformismo. 

Ha entrado en relaciones con una chica joven y bella, de nombre Giulia (Stefania Sandrelli) a la que desprecia como pequeña burguesa que es y, por el mismo motivo, para hundirse en la vulgaridad. 

Al mismo tiempo, Marcello , reconsidera con ella la familia de la que procede. Le cuenta que su padre está recluido en una institución psiquiátrica, una clínica para perturbadamente mentales; mientras que la madre a la que odia y que lleva una vida disipada y toxicómana pues es adicta a la morfina y tiene relaciones con otros hombres. Marcelo se pregunta abrumado que cómo puede ser un hombre normal proviniendo de tal familia. 

Vemos como se incorpora buscando la mediocridad al Partido Fascista ya en el poder. Tras integrarse en el Partido Fascista, como un respetado ciudadano, con formación en clásicas y funcionario del estado. Por ello tiene contactos con el servicio secreto fascista.

En Ventimiglia, Marcello se reúne con el oficial fascista Raoul, quien le ordena asesinar al profesor Quadri, un intelectual antifascista declarado que ahora vive exiliado en Francia., siendo el representante de los exiliados. Además, fue su antiguo profesor. 

Utilizando su luna de miel como tapadera, una vez se ha casado, lleva a Giulia a París, donde puede llevar a cabo la misión, ya que está dispuesto en combinar su luna de miel en París con un atentado contra su exiliado político italiano que había sido profesor suyo. 


Poco después de llegar a París y entra en contacto con el profesor Luca Quadri (Enzo Tarascio). Mientras visita a Quadri, Marcello se descubre que está casado con Anna (Dominique Sanda ).

La belleza de Anna y su delicadeza, es profesora de ballet clásico, le impacta. Desde ese momento se siente atraído y la persigue. 

Aunque ella y su marido son conscientes de las peligrosas simpatías fascistas de Marcello, ella responde a sus avances y establece una estrecha relación con Giulia, hacia quien también hace avances sexuales. 

Una noche salen a cenar y luego van a un baile parisino. Giulia y Anna se visten elegantemente y se divierten en el salón de baile con sus maridos. Allí Quadri pone a prueba el compromiso de Marcello con los fascistas. Lo hace mientras, Manganiello (Gastone Moschin) , miembro del servicio secreto fascista, está allí presente. Éste ha estado siguiendo a Marcello durante algún tiempo y dudando de sus intenciones. 



Marcello devuelve en secreto el arma que le han dado y le da a Manganiello la ubicación de la casa de campo de Quadri en Saboya, lugar al que la pareja planea ir al día siguiente. Aquí sale un poco de su indiferencia queriendo retroceder y rectificar en las decisiones tomadas, pues sabe que la vida de Anna está en juego. Pero se deja llevar de nuevo por los acontecimientos y enlace en este momento la película con el inicio de la misma. 

Aunque Marcello ha advertido a Anna de que no vaya al campo con su marido, ella hace el viaje en coche de todos modos. 

En una carretera alpina desierta, el coche de los Quadri, que se siente vigilado y perseguido, se para. De la montaña y desde la niebla dominante, bajan unos agentes fascistas. Todos convergen en el coche y, tras salir del mismo, apuñalan mortalmente a Quadri, mientras que Anna observa horrorizada. 

Cuando los hombres dirigen su atención hacia ella, corre hacia el coche que está detrás en busca de ayuda. Cuando Anna ve que el pasajero en el asiento trasero del coche es Marcello y se da cuenta de su traición. Comienza a gritar, antes de correr hacia el bosque para escapar de los agentes, Marcello observa cómo la persiguen por el bosque y la matan a tiros. 

Manganiello se aleja del coche para fumar un cigarrillo, disgustado por lo que ve como la cobardía de Marcello al no dispararle a Anna cuando corrió hacia su coche. Ahora seguirá siendo un hombre más, viviendo y procurando confundirse con un mundo vulgar. 

Los años han pasado. Marcello ahora tiene una hija con Giulia y aparentemente se ha establecido en una vivienda llevando una vida convencional.

El 25 de julio de 1943 es derrocado Mussolini, desposeído de todos sus cargos, siendo nombrado como su sustituto por el Rey Victor Manuel III , el general Pietro Badoglio. 

Tras el anuncio radiofónico de la caída de Mussolini, Marcelo sale a la calle. Mientras se encuentra en el Puente de los Ángeles sobre el Tíber, se encuentra con Italo, su antiguo compañero de partido. Se trata del trabajador ciego de la radio , al que conocimos al inicio de la película y que dirigía un programa el que participaban cantantes de la época. 

Tras pasear con él y desprenderle de todos los símbolos del partido fascista, se refugia en las arcos del Coliseo romano. 

Mientras está allí, ve como una pareja de hombres comienzan a tontear, descubriendo en uno de ellos al rostro de sus chófer, Lino, a quien creía muerto. Se desmoraliza al ver que ha desperdiciado su vida por un sentido de culpabilidad que no tenía fundamento, y todo ello mientras el régimen fascista que le había dado cobertura en su actuación está desapareciendo. Es en este momento cuando Marcello parece enloquecer. Denuncia públicamente a Lino como fascista, homosexual y asesino de los Quadris. 

En su loco frenesí, también denuncia a Italo como fascista y todo ello ante una multitud antifascista que pasa rápidamente, llevándose a Italo con ellos.

Marcello se sienta cerca de un pequeño fuego y mira hacia atrás al joven con el que Lino había estado hablando, que ahora desnudo en una cama acabando así la película. 

Así es, a grandes rasgos, esta película dirigida por Bernardo Bertolucci en 1970 quien adaptó la novela de Alberto Moravia con la que inició la trayectoria cinematográfica más abiertamente comprometida ideológicamente hablando. En esta y en otras posteriores, el director presente algunos apuntes sociales envueltos en una fuerte carga ideológica, como vemos en algunas imágenes de París donde una violetera con sus dos hijos cantan la internacional , o bajo la arcada del Coliseo romano cuando aparece una muchedumbre en manifestación, recordándonos la caída definitiva del fascismo en Italia, así como alguna imagen que nos va a remitir a Novecento y por supuesto nos recuerda a esa obra pictórica determinante de la Historia de Italia como es  El cuarto estado (Il Quarto Stato o Il cammino dei lavoratori), referido al proletariado, una obra realizada en el año 1901 por Giuseppe Pellizza da Volpedo. 

La película, una coproducción entre Italia, Alemania y Francia, en la que el productor es Mauricio Lodi-Fè,  siendo una producción  Mars Film Produzione, junto a Marianne productions y Marian Film (GMBH).  

En la película es protagonista es el francés Trintignant quien aprendió sus líneas en italiano fonéticamente y, como era habitual en la industria cinematográfica italiana de la época, más tarde fue doblado por otro actor, Sergio Graziani participó igualmente Gastone Moschin como Manganiello, Dominique Sanda como Anna Quadri, Enzo Tarascio como Luca Quadri; así como Fosco Giachetti, José Quaglio y Pierre Clementi. 

Las primeras opciones de Bertolucci para interpretar a Giulia y Anna fueron Florinda Bolkan y Brigitte Bardot, pero la primera estaba ocupada rodando El último valle y a la segunda no le gustó el guion. A Anouk Aimée le ofrecieron un papel. Los papeles fueron entonces para Stefania Sandrelli como Giulia y Dominique Sanda para Anna. 


Destaca el papel de Ferdinando Scarfiotti como director artístico, el montaje de Franco Arcalli, la composición musical de Georges Delerue fotografía de Vittorio Storaro en un brillantísimo tecnicolor. El director de la producción fue Serge Lebeau, siendo el productor ejecutivo el hermano del director Giovanni Bertolucci. 

El conformista se filmó en locaciones de Roma y París. Las locaciones romanas incluyeron el Palacio de los Congresos, el Museo del Ara Pacis, el Puente de Sant'Angelo, Santa Marinella, el Teatro de Marcelo y el Coliseo. Las locaciones parisinas incluyeron la Gare d'Orsay, el Palacio de Chaillot y Joinville-le-Pont. 

Las escenas de estudio se filmaron en Cinecittà. Bertolucci, el diseñador de producción Ferdinando Scarfiotti y el director de fotografía Vittorio Storaro hicieron un uso intensivo del arte y la decoración de la década de 1930 asociados con la era fascista: los salones de la clase media y los enormes salones de la élite gobernante. 

El distrito EUR de Roma, que fue encargado por Benito Mussolini como ciudad modelo, y su arquitectura racionalista sirven como una de las locaciones clave de la película en referencia a los grandes espacios fascistas. 

En la novela, el personaje del antifascista Luca Quadri está inspirado en la figura de Carlo Rosselli. La película fue presentada en el Festival de Cine de Berlín compitiendo por el Oso de Oro de Berlín (1970).




La película obtuvo algunos reconocimientos y premios. La Sociedad Nacional de Críticos de Cine Premios, los NSFC Award (1972) obtuvo el premio a mejor Fotografía en la persona de Vittorio Storaro y el de mejor director para Bernardo Bertolucci. 

En los Premios David di Donatello: David (1971) se premió El Conformista como Mejor Película en la persona de su productor, Maurizio Lodi-Fe. En los Premios de la Academia fue nominado al Oscar al mejor guion adaptado y en los Globos de oro fue nominada a la mejor película extranjera por Italia. 

El filme recibió elogios generalizados de la crítica y apareció en varias listas de las mejores películas de 1970. Vincent Canby, crítico de cine de The New York Times, elogió el guion de Bertolucci y su esfuerzo como director, y escribió: "Bernardo Bertolucci... ha hecho por fin una película de clase media, casi convencional, que resulta ser una de las elegantes sorpresas del actual Festival de Cine de Nueva York... También es evidente en el estilo cinematográfico de Bertolucci, que es tan rico, poético y barroco que es simplemente incapaz de significar sólo lo que dice... La película tiene un reparto perfecto, desde Trintignant en adelante, incluido Pierre Clementi, que aparece brevemente como Lino el joven malvado que intenta conquistar al joven Marcello. El conformista tiene defectos, tal vez, pero esos mismos defectos pueden convertirla en la primera película comercialmente popular de Bertolucci, al menos en Europa, donde siempre parece haber un mercado para la decadencia inteligente de la clase media alta". 



Una reseña en Variety decía de la película que "Para aquellos que aprecian sus sutilezas, pero también su poder subsuperficial y sus grandes cualidades evocativas, es una joya." Por su parte, Gene Siskel del Chicago Tribune comentó sobre ella que "mucho más un espectáculo que una historia", con sus temas narrativos "casi perdidos en medio de la espléndida recreación de la época de Bertolucci. En otras palabras, si estás buscando sugerencias de moda y mobiliario, este es el lugar"

Para Kevin Thomas del Los Angeles Times escribió que la película "coloca al joven Bernardo Bertolucci en las primeras filas de los directores italianos y entre los mejores cineastas que trabajan en cualquier lugar. En esta película deslumbrante, Bertolucci, de 30 años, logra combinar el estilo bravura de un Fellini, el agudo sentido de la época de un Visconti y el ferviente compromiso político de un Elio Petri (Investigación de un ciudadano privado) con una individualidad completa y, mejor aún, una total falta de autocomplacencia".

Por su parte, Gary Arnold, del Washington Post, escribió que la película era "una imagen extraordinariamente hermosa y fascinante", pero "lo que hay debajo de la superficie no resiste mucho análisis. Creo que esto es cierto y que equivale a un defecto terrible. El material dramático, aunque intrigante, no está desarrollado adecuadamente: parecen faltar muchas escenas explicativas o de conexión (al leer la novela original de Alberto Moravia se recuperan algunas de ellas), la psicología de los personajes más complejos es turbia y las escenas culminantes y finales son positivamente triviales". 

Jan Dawson de The Monthly Film Bulletin escribió: "En su adaptación cinematográfica de la novela de Moravia, Bertolucci ha eliminado todas las explicaciones o motivaciones analizadas, así como cualquier alusión a la vida de Marcello antes del momento en que ve por primera vez a Lino... El esfuerzo de estos cambios, en términos puramente psicológicos, es reducir la historia de Marcello a un caso clínico freudiano modelo". 




Las críticas retrospectivas han sido igualmente positivas, tanto por los méritos cinematográficos de la película como por su contenido político.

En 1994, el crítico James Berardinelli escribió una reseña y elogió el aspecto de la película: "Storaro y Bertolucci han creado una obra maestra visual en El conformista, con uno de los mejores usos de la luz y la sombra en una película. Esto no es sólo fotografía, es arte: poderoso, hermoso y efectivo. Hay una escena en el bosque, con la luz del sol filtrándose entre los árboles, que es impresionante de contemplar, y aún más impresionante debido a los brutales eventos que tienen lugar ante este fondo". 

En un artículo de 2012 en The Guardian, John Patterson definió la película como una "obra maestra expresionista", que "ofrecía un modelo para un nuevo tipo de película de Hollywood", inspirando a los nuevos cineastas de Hollywood. 

Para el crítico británico Peter Bradshaw, escribió en The Guardian que "Tiene la fascinante cualidad de un mal sueño" .

Ya en España, Luis Martínez en El Mundo que era una ""Obra maestra (...) Pocas películas (...) describen de forma tan precisa la culpa de una país (Italia) y un continente (Europa) incapaz de reponerse a cada una de sus miserias, sus complicidades, sus fascismos" 

Previamente hemos comentado que influyó y mucho en la obra posterior de Bertolucci, pero lo cierto es que la película influyó igualmente en otras películas como en la trilogía de El Padrino de Francis Ford Coppola, y ha sido citada como una de las mejores películas de todos los tiempos. Su estilo ha sido comparado con películas clásicas alemanas de los años 1920 y 1930, como El triunfo de la voluntad (1935) de Leni Riefenstahl y Metrópolis (1927) de Fritz Lang.



En 2008, la película fue incluida en las 100 películas italianas que deben salvarse del Ministerio de Patrimonio Cultural de Italia, una lista de 100 películas que "han cambiado la memoria colectiva del país entre 1942 y 1978"

Según el documental de 1992 "Visiones de luz" la película es ampliamente elogiada como una obra maestra visual. Fue fotografiada por Vittorio Storaro, quien utilizó colores intensos, vestuario auténtico de la década de 1930 y una serie de ángulos de cámara inusuales y un movimiento de cámara fluido. 

El crítico de cine y autor Robin Buss escribió que la cinematografía sugiere la incapacidad de Clerici para adaptarse a la realidad "normal": la realidad de la época es "anormal". Además, el estilo cinematográfico de Bertolucci sintetiza el expresionismo y la estética cinematográfica "fascista", uno de los grandes logros de esta gran película. 



lunes, 25 de noviembre de 2024

Las ciervas



Últimamente le estoy cogiendo gusto a películas de la nouvelle vague, siendo ésta que llevaba por título Les Biches una de las más representativas de Claude Chabrol, pues combina una historia de un triángulo amoroso con elementos del cine e incluso con una relación lésbica algo absolutamente novedoso dentro de aquella corriente. 

El director de "Les Cousins" (1959), "Les Bonnes Femmes" (1960) y "Los crímenes de Champagne" (1960), o las más conocidas , "Le boucher" o "Accidente sin huella" a diferencia de sus colegas de la Nouvelle Vague (Godard, Truffaut, Resnais), dijo Rogert Ebert que dentro de la nouvelle "se había alejado de la política , pero que había optado por un estilo de dirección muy fluido, casi etéreo". 

"Les Biches", fue una película exitosa cuando se presentó en Estados Unidos en el Festival de Cine de Nueva York de 1968 y para el crítico de Chicago antes citado se encuentra entre sus mejores trabajos.  

Protagonizada por Jean-Louis Trintignant, Jacqueline Sassard y Stéphane Audran,  ganó el Oso de Plata a la mejor interpretación femenina en la 18.ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín del año 1968".

La película cuenta con una banda sonora impresionante, de lo mejor que he podido escuchar últimamente compuesta por Pierre Jansen. 

La película Concebida como una especie de novela (prólogo, dos capítulos -cada uno dedicado a un personaje femenino- y un epílogo), , se desarrolla entre París donde empieza la película y donde acaba y la localidad mediterránea de centro Saint Tropez. 

Dividida en cuatro entregas, puesto que contiene un prólogo y un epílogo,  pero mientras la segunda mitad se lo dedican a Frederique la tercera tiene como protagonista a Why.. 

Su trama se centra en la relación entre una mujer adinerada, Frédérique (Stéphane Audran), y una artista callejera, Why (Jacqueline Sassard), que se ve alterada cuando el arquitecto Paul Thomas (Jean-Louis Trintignant) intenta conquistar a la segunda.

Todo comienza en los puentes parisinos . Sobre uno de esos puentes conocemos a Frederique, una lesbiana rica y de temperamento apático, que se encuentra en el "Pont des Arts", vamos, en la calle, y se fija en Why, una joven artista callejera, y tras llamar la atención de Why lanzándole un billete de 500 francos, la invita a tomar un té en su casa, pero para sorpresa de todo Why le pide luego  bañarse en su  bañera. 



Tras eso hay una seducción lésbica por parte de Frédérique, que se la lleva a vivir con ella a su casa de Saint Tropez. 



Durante algún tiempo son felices en su mansión en la que vive la millonaria, propietaria de un área portuaria. En su casa no vive sola, pues es atendida por una señora y en ella , a demás se han instalado, algunos amigos vividores que adulan a la chica y a la recién llegada.

Pero en una fiesta Why comienza a sentirse atraída por uno de los asistentes, Paul, un joven arquitecto que acaba esa noche seduciéndola. Frederique enfurece el tono con todos, pero especialmente con su invitada , Why, y decide visitar a Paul para dejarle claro cuál es el precio de acostarse con Why.

Pero Fredérique, lejos de darse por vencida, utilizará también sus artes de seducción para cambiar las reglas del juego y convertirse en el vértice dominador de un triángulo en el que dos ganan y uno no tiene más remedio que perder.  

Un día, aprovecha la coyuntura, y la necesidad de ver una obra de construcción que levanta Paul cerca del puerto para beber y , con la excusa de la bebida, la  bella Frédérique, se enrolla con el arquitecto. Desde ese momento Paul pierde su interés por Why y se interesa por la burguesa. 

Ahí comienza otra historia. El romance entre Frédérique y Paul provoca cierto distanciamiento y una extraña manifestación interna en la vida de Why, la cual, en la casa, parece estar abducida por su mentora, vistiendo su ropaje , maquillaje imita casi el peinado de su amiga. Paul advierte el detalle, pero no actúa, sino que se deja llevar por la personalidad dominante de su novia. 

Una noche en la que Why propone celebrar y emborracharse, los tres pasan una velada maravillosa, charlando, bebiendo, escuchando música. No obstante, el deseo no sobrepasa la rivalidad entre las amigas y Frédérique rechaza a Why al irse a la cama y ella queda tras la puerta masturbándose, en una escena poderosamente sensitiva. 



Al día siguiente cuando los novios deciden irse por unos días a París a atender negocios de Paul, ella se queda en la provincia, pero en un ataque, que según Why son unas voces que escucha, parte a la capital y llega al apartamento. En él está su mentora. 

Comienza en un diálogo extraño en el cual la joven le dice que en la casa rural no se siente bien, sola, y prefiere estar con ellos porque los ama, pero ella le argumenta que ya no cabe en esa situación. Las voces, repite una vez más le atormentan y la música lo invade. De su bolso, Why saca un puñal y lo clave en la espalda a su amiga cuando le abraza. Frédérique muere. Why se queda. En la escena final se ve entrar a Paul al departamento acabando así la película. 

Les biches está considerada la primera película que aborda abiertamente el amor lésbico en la Nouvelle Vague francesa. Jean Rabier participa en la fotografía. Se trata de un film  escrito por el habitual colaborador de Chabrol, Paul Gégauff, responsable tanto de "El carnicero", 1970 como de la recientemente vista . 

La película se rodó en escenarios naturales de Paris y Saint Tropez. La película fue presentada emn Berlín fuera de concurso pero ganó el Oso de plata para la actriz Stéphane Audran, en ese momento musa y esposa de Chabol en la vida real. Producido por André Génovés, se estrenó en la primavera de 1968, poco antes del mayo francés.. 

El film desarrolla una fábula, intensa y perturbadora, en el que está presente el deseo, la seducción y la venganza, que una historia que el realizador envuelve en una atmósfera creciente de extrañeza, misterio y fatalismo. 

El director nos presenta el comportamiento indolente y despreocupado de la burguesía, sus fastos y miserias, que le sirven para establecer su habitual acotación de denuncia y crítica social. La homosexualidad y la bisexualidad son tratadas con cuidadoso respeto en el marco del claro propósito de reivindicar su naturalidad y glosar, tempranamente (1968), su igualdad en relación a las orientaciones heterosexuales. 

Como siempre en Chabrol prioriza las relaciones humanas inspiradas en esta caso dominadas por la sumisión y la manipulación, estando igualmente presente la fragilidad en Why y la ambivalencia. El director lo expone de una manera sencilla, natural, clara y directa, sin un ánimo presuntuoso y sin las habituales referencias freudianas de Hitchcock. 

La comicidad es aportada por el dúo de vividores que viven en casa de Frédérique formado por Henri Attal y Dominique Zardi, en sus papeles de músicos aficionados y parásitos sociales que viven a expensas de la "pobre niña rica". Ella es presentada como una mujer voraz y posesiva seductora/cazadora sexual, de hombres y mujeres, como ponen de manifiesto los trofeos de caza y las lanzas, flechas y armas que conseguidas en Mozambique , entre otros lugares, decoran su casa. Ella es cualquier cosa menos una cierva. 




Se considera que el film, con la asistencia del guionista Paul Gégauff y del productor André Génovés, como el inicio de la tercera etapa, la de la madurez, de la filmografía del realizador.

La música, del francés Pierre Jansen, colaborador habitual de Chabrol, se apoya en una partitura que sugiere y crea sentimientos de tensión e intriga conseguidos por medio de instrumentos de viento y cuerda .

La fotografía, de Jean Rabier ("El bello Sergio", 1959), aporta al film la visualidad propia de Chabrol, colorista, luminosa y apoyada en una excelente composición. 

Las interpretaciones de Stéphane Audran (entonces casada con Chabrol) y de Jacqueline Sassard son cautivadoras y nos sirve para enmarcar la lucha de clases: los usos y costumbres , incluyendo el abuso de los ricos sobre los pobres quedando la tesis de que el mundo burgués se muestra decadente, lleno de hipocresía y sobre todo vacío, en donde la soledad se apodera de unos personajes plenos de aburrimiento, indolentes y miserables que encarna esta mujer burguesa y su círculo.

El resultado es un melodrama que parte de lo intimista y sensual para transformarse al final en un thriller eso sí presentado con mucha sutilidad. Más allá de prejuicios, el lesbianismo se convierte en la película casi un juego seductor y de rivalidad 




En cuanto a la critica que estaba al tanto de la película que fue presentada como "La película femenina más atrevida del 69", destaco , entre las que he encontrado, la de Rogert Ebert al escribir en enero de 1969 que ""Les Biches" de Claude Chabrol depende casi por completo del estilo, y como estilo lo consigue. A Chabrol no le interesa tanto la historia como la manera de contarla. Prefiere los colores apagados, sobre todo los pasteles, y muchas de sus escenas están filmadas a la luz del atardecer. Sus personajes encajan en esos colores y estados de ánimo; a veces parecen estar en trance, moviéndose lentamente, hablando distraídamente. Y el movimiento de cámara está meticulosamente planeado. Observamos escenas en las que la cámara y los actores se mueven juntos en una especie de minué. Tres o cuatro planos, utilizando pasos que no vemos o espejos que no esperamos, tienen la gracia de la danza. " Y añade que "hay que decir que "Les Biches" no es en ningún sentido una película de explotación, no es particularmente erótica y logra su propósito principalmente al seducirnos para que nos involucremos en el estado de ánimo de los personajes. La joven se encuentra en una situación extraña: ama tanto a la mujer como al hombre y está feliz de que se amen. Pero tiene miedo de que la excluyan. Ha salido de la nada y tiene miedo de volver atrás. Así, poco a poco, unos celos enormes van creciendo en ella " Y concluye diciendo que ", "Les Biches" se convierte en una expresión melancólica, tranquila y altamente personal. ",

A partir de Les Biches , Chabrol comenzó a trabajar con el productor André Génovès y su colaboración dio como resultado una serie de thrillers psicológicos nítidos y gélidos, entre los que se incluyen La Femme Infidèle , This Man Must Die (1969), Le Boucher (1970), La Rupture (1970) y Just Before Nightfall (1971), todos ellos relatos lentos y desconcertantes salpicados de actos de violencia cuidadosamente observados y preparados, y que a menudo presentaban resoluciones ambiguas. 

Pauline Kael bromeaba diciendo que estas películas se parecían a sardinas en lata, aunque en gran medida siguen siendo sus obras más famosas. Con el tiempo, Chabrol volvió a variar su producción, intercalando los thrillers por los que ahora era famoso con dramas políticos y personales e incluso alguna que otra comedia negra, hasta su muerte en 2010.



domingo, 2 de mayo de 2021

Z de Costa Gavras


 

Este año se cumplen los 52 años del estreno en Francia de Z, película de denuncia política y basada en un acontecimiento real sucedido en Grecia - el asesinato de un diputado y ex deportista- aquí interpretado por Yves Montand - algunos años antes de la realización de la misma y que ganó el Óscar en la categoría de habla no inglesa de ese año. 


Una película de la que muchos de sus actores y técnicos han desaparecido. Entre ellos uno de sus guionistas, Jorge Semprún que redacto el guion junto al director partiendo de la obra escrita por Vasilis Vasilicós, o en 2018 la editoria de la misma, Françoise Bonnot, era la montadora francesa ligada al cine de Costa-Gavras, y que por esta película se llevó un Oscar, así como muchos de sus actores comenzando por el protagonista, Yves Montand. 


La película de este comprometido director contó con el compromiso igualmente de sus actores y actrices, como Irene Papas, griega que crítica el asesinato encubierto de un diputado en su país o con la música de otro de sus conciudadanos, Mikis Theodorakis. 


La película es una coproducción entre Argelia-Francia con el respaldo de Reggane Films , O.N.C.I.C y Valoria Films rodada en Árgel, imposible hacerlo en un país que tenía en esos años el Gobierno de los Coroneles, y que contó con lo más granado de la cultura francesa del momento como Yves Montand, Jean-Louis Trintignant, Jacques Perrin, François Périer, Pierre Dux, Charles Denner, Marcel Bozzuffi, Magali Noël, Renato Salvatori. 

La película se llevó dos Oscar a la mejor película de habla no inglesa y al montaje de sus cinco nominaciones.Pero se llevó igualmente un Globo de oro a la Mejor película extranjera y una Premio BAFTA a la Mejor música aunque obtuvo cuatro nominaciones incluyendo mejor película. Me extraña que no se premiara la gran fotografía de Raoul Coutard responsable de los muchos planos aéreos, picados desde las ventanas, primeros planos y planos generales que nos llevan a enmarcar tanto los acontecimientos como a los protagonistas. 


Coutard y Costa Gavras gustaron de emplear en la película los recursos del documental y del thriller de intriga política, para resatar la valentía de las investigaciones de ese juez que interpreta el siempre soberbio Trintignant. 

Lo curioso es que el griego Costa Gavras, nunca nombra al país en lo que esto ocurre , pero si nos deja entrever que estamos en aquella penñunsula en la que a finales de los sesenta estaba bajo un régimen militar que perseguía desde a The Beatles o The Rolling Stone hasta llevar el peló largo, ser pacifista, vestir de una determinada manera y otras muchos cosas que aparecen al final en los títulos de créditos que no habla de los técnicos sino de las libertades prohibidas. 

También fue premiada por el Círculo de Críticos de Nueva York a la Mejor película y al Mejor director y el Sindicato de Directores (DGA)la nominó a Mejor director. En el Festival de Cannes se llevó el Premio del Jurado y al Mejor actor (Jean-Louis Trintignant). 

Está considerada como una de las grandes películas de los sesenta como se aprecia en las críticas de comentaristas de Estados Unidos como Roger Ebert - el habitual columnista en el Chicano Sun Times hasta su muerte- visible en rogerebert.com cuando dice "Es una película de nuestra época. Trata de cómo incluso las victorias morales están corruptas. Hará que gimas y te enfurezcas. Te desgarrará (…) " 

Otro crítico,  Gene Siskel en otro diario de Illinois, el Chicago Tribune, señaló que "Es una gran película por varias razones, una de ellas es que se puede disfrutar como thriller y como comentario político (…) " 

Parecido y a toro pasado Michael O'Sullivan en The Washington Post señaló que "Tuvo gran impacto y lo sigue teniendo (...) En general, funciona no sólo como thriller (...) sino también como comentario político." 

Bill Weber en Slant y en una revisión mucho más cercana en el tiempo dijo de ella que "40 años después, sigue siendo una obra atractiva y ágil (...) Sus elementos más convencionales son compensados por el idealismo y la furia (…) " 

Algo parecido vemos en Scott Tobias en las páginas de AV Club al decir que "'Z' es tanto una minirrevolución como una película (...) Vista hoy, las lecciones de 'Z' todavía sirven (...) Es una película de su tiempo pero a la vez atemporal." 

Ty Burr en Boston Globe señala que "'Z' conserva su poder para impactar y fascinar (…) " David Edelstein en el New York Magazine dijo de ella que "El fascismo se ha dejado de lado, pero una dosis del electrizante y brutal thriller de 1969 de Costa-Gavra te impactará de todas maneras." 

Dana Stevens en el progresista Slate comenta que "Es tan atrevida, puntiaguda y moderna como su título de una letra (...) Su visión de la paranoia, la corrupción y el compromiso moral siguen siendo muy relevantes" 


En el Reino Unido David Parkinson en Empire destaca "La fotografía de Raoul Coutard y la edición ganadora de un Oscar de Françoise Bonnot son excelentes (...) La mejor versión de Costa-Gravas luchando contra la hipocresía y la opresión (…) " Y en Time Out se dice que el "La recreación del asesinato y la subsecuente investigación utilizan las técnicas de los thrillers americanos para lograr un efecto fascinante" 

En España en El Cultural de El Sol digital en 2017 se escribía sobre ella lo siguiente: " Es tal la actualidad de Z en estos momentos que me atrevería a decir que no hay que rodar nada más sobre los peligros totalitarios que nos amenazan, porque la película está hecha y ni siquiera han variado en exceso los métodos que se utilizan para imponer por la fuerza regímenes poco amigos de libertades y transparencias. Hay que seguir viendo Z como si se hubiera estrenado ayer, como si Jorge Semprún hubiera acabado el guion hace tres meses; (...). El poder sigue utilizando la propaganda para sus fines y la mayoría de televisiones, radios, vallas publicitarias y periódicos están bajo su control. Los que piensan diferente son apestados y se les ningunea o se les conduce hasta el borde de un precipicio para que la duda entre accidente, suicidio o empujón involuntario sea razonable. Se hace creer que la opinión pública mayoritaria es la que decide cuando en realidad una cuarta parte de ciudadanos, bastante ignorantes para ser sinceros, son los que votan al partido que actúa como apisonadora y que se diferencia del partido de la oposición en el grosor de las cadenas o en la longitud del látigo". 

Y añade "Z, está más viva que nunca, aunque afortunadamente algo está cambiando y cabe la posibilidad de que, no tardando mucho, cuando pregunten por los líderes de cualquier movimiento inconformista no haya jerarquías que descabezar, porque los nuevos tiempos descubren la horizontalidad de las iniciativas de cambio. (...) Cuando esto suceda, sólo entonces, podremos archivar como recuerdo histórico una de las mejores historias rodadas sobre el terrorismo estatal, la corrupción, el control de las masas y el asesinato político como arma fundamental para que el orden (el suyo) permanezca inalterable. «Cualquier parecido con acontecimientos reales, personas vivas o muertas, no es fruto del azar. Es voluntario.» Costa-Gavras y Jorge Semprún. Así se nos avisa en sus títulos de crédito la intención de esta película: la de retratar y denunciar unos hechos que convulsionaron la vida política de Grecia que acabaron por desencadenar un golpe de estado militar y la consiguiente dictadura de extrema derecha". 


Y termina diciendo "Merece revisionarse este título clave en el subgénero de cine político, pues casi se diría que fue el inaugurador de semejante ciclo que vendría seguido por otras muchas películas durante la década de los 70. " 

Resaltar la última prohibición que aparece tras las títulos de crédito: Z, que en griego se asimila a la idea de seguir con vida. Gran película, necesaria película hoy y siempre.


martes, 3 de julio de 2018

Austerlitz


Poco veces me imagine la obsesión de Abel Gance por Napoleón. Por supuesto conozco la obra monumental que Abel Gance hizo sobre el primer Napoleón allá por 1927, pero desconocía que en la década de 1920 Abel Gance había escrito una biografía de seis partes de Napoleón y que el Napoleón (1927), era sólo la primera y que resultó ser un desastre financiero.

Para paliar este desastre vendió la sexta parte a Lupu Pick , que rodó Napoleón en Santa Elena (1929). Queriendo hacer una reaparición a finales de la década de 1950, Gance reescribió la tercera parte y se transformó en "Austerlitz" o The Battle of Austerlitz que fue exhibida en español bajo el título Historia escrita con sangre.

Gance cuya carrera se prolongó durante 60 años. Comenzó en 1909 trabajando como actor y guionista cinematográfico. Dos años después, en 1911, fundó, con la ayuda de algunos amigos, su propia compañía, y dirigió su primera película, La Digue, un drama costumbrista. Su segunda película fue Le Nègre blanc (1912). La Primera Guerra Mundial no paralizó su obra ni su afán de experimentar en nuevas técnicas cinematográficas. incluyendo en ellas el montaje.

A partir de 1917, el interés de Gance se centra en los dramas sociales, con películas como Le Droit à la vie y Mater Dolorosa, las dos de 1917. Su obra más interesante en esta etapa es La Dixième symphonie (1918). Tras el final de la guerra, Gance estrenó J'accuse! (Yo acuso) en (1919), un durísimo alegato contra la carnicería organizada que supuso la I Guerra Mundial. El filme tuvo un gran éxito, tanto en Francia como en el extranjero. Gance viajó a Estados Unidos para exhibir la película ante un público entre el que se encontraba el propio Griffith y las hermanas Lillian y Dorothy Gish.

La siguiente obra de Gance, La rueda (La Roue), fue rodada entre 1919 y 1920, pero no se estrenó hasta 1923. Se trata de una producción monumental, de 32 bobinas, que tuvo que ser estrenada en tres sesiones sucesivas, y que desarrolla la melodramática historia de un maquinista enamorado de su hija adoptiva. El interés del filme radica sobre todo en el tratamiento poético que le imprime su director, desarrollando metáforas como la de la vida como una interminable rueda.

Abel Gance rodó después su obra más importante: la monumental Napoléon (1927), uno de los grandes clásicos del cine mudo. Gance invirtió dos años en la realización de esta película, que recrea la primera parte de la biografía de Napoleón Bonaparte, desde su infancia hasta la campaña de Italia, en 1796, y que pretendía ser el inicio de un proyecto de seis largometrajes sobre la vida de Napoleón, nunca realizados.

Gance no esconde en la película su admiración por el personaje, al que retrata como un líder idealista y visionario, en la línea de los grandes escritores románticos (Byron, Víctor Hugo o Heine), que habían visto en Bonaparte la encarnación del espíritu revolucionario.

En Napoleón, Gance hizo un verdadero alarde de innovaciones técnicas y recursos experimentales, como la asociación de ideas a través de la sobreimpresión de varias imágenes en la pantalla, el tríptico o pantalla triple (que él llamó Polyvision ) que, por su mayor superficie horizontal, le permitía desplegar sus escenas más grandiosas en una inmensa panorámica. También empleó cámaras muy ligeras ubicadas en lugares insospechados, como en un caballo al galope o en un proyectil disparado al aire. Los encuadres obtenidos resultaron espectaculares. Una escena de persecución, por ejemplo, está rodada con una cámara situada en el lomo de un caballo al galope; la escena inicial del filme, la batalla de bolas de nieve, fue rodada por un operador cámara en mano, algo completamente inusual en la época. Para las secuencias de la tormenta en alta mar y la disputa en la Convención, la hizo colgar como un péndulo, moviéndose de un lado a otro. Además de dirigir esta película, Abel Gance participó como actor, realizando una sobria y aclamada interpretación del famoso revolucionario Louis de Saint-Just, uno de los máximos representantes del Reinado del Terror de la Revolución francesa. Para el clímax final de la película, la campaña de Italia de 1796, Gance utilizó un sistema panorámico especial, con tres pantallas y tres proyectores, al que denominó Polyvision, y que le permitía también mostrar tres acciones simultáneas, en forma de tríptico.

La excesiva duración del filme (alrededor de seis horas) hizo que se exhibiese generalmente en versiones mutiladas (en Estados Unidos, por ejemplo, se proyectó una versión de sólo 72 minutos, es decir, poco más de una quinta parte del metraje original).

Pero la carrera de Abel Gance no se detuvo con la llegada del cine sonoro y en 1931, Gance estrenó su primera película hablada, La Fin du monde, aunque no tuvo demasiado éxito.

En 1934, añadió diálogos a un nuevo montaje de Napoleón y sonorizó el film con un procedimiento que puso a punto con André Debrie y que ellos llamaban "perspectiva sonora", que era un antecedente del sonido estereofónico.

Una obra importante de este período es Lucrèce Borgia (1935), Un gran amor de Beethoven (1936), y una reinterpretación del J'accuse. Aunque utiliza parte del metraje del film anterior, se trata en esencia de una nueva película, oportunamente estrenada en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Tras eso pasaron veinte años en los que hizo únicamente siete películas entre ellos un cortometraje, Quatorze juillet y una película sobre Lumière et l'invention du cinématographe (1953).

Al inicio de los 60 vuelve al cine con Austerlitz (1960) , realizando después Cyrano et d'Artagnan (1963) y Marie Tudor (un telefilme del año 1966) y Valmy (1967). Fallecía a los 92 año en 1981 con el fallecía el más inquieto del grupo francés de la Escuela Impresionista.

Pinceladas del que fue impresionista cinematográfico hay en la película que he visto y que obviamente es Austerlitz, una película de 1960 dirigida por Abel Gance y con la que contó con gran parte de los astros del cine europeo -o americanos que trabajaban en la Europa de la época- como Jean Marais , Rossano Brazzi , Martine Carol , Jack Palance , Claudia Cardinale , Vittorio de Sica , Orson Welles , Leslie Caron y Jean-Louis Trintignant .

La película fue producida por Antoinette Coty , Alexander Salkind con las compañías y productoras - hablamos de una coproducción entre Francia-Italia-Yugoslavia-Liechtenstein- integrada por Compagnie Internationale de Productions Cinématographiques (CIPRA), Lyre Films, Galatea Film, Michael Arthur Films y Dubrava Film y contó con un presupuesto de $ 4,000,000 , según se estima.

Como ya he dicho el guión formaba parte de la obra monumental escrita e ideada por Abel Gance allá por los años veinte, aunque ahora se sumaban lo escrito por Nelly Kaplan y Roger Richebé.

En el apartado musical destaca la composición de Jean Ledrut y la fotografía de Henri Alekan y Robert Juillard y el montaje de Léonide Azar e Yvonne Martin.

El elenco lo integra Pierre Mondy que asume magistralmente el papel de Napoleón y Leslie Caron interpreta el papel de su amante Élisabeth Le Michaud d'Arçon.

Junto a ellos aparecen personajes de la historia de su tiempo, muchos de ellos, inspirados en personajes históricos como Jean Marais como Lazare Carnot, Martine Carol como la futura emperatriz Joséphine de Beauharnais, Elvire Popesco - en la que sería su última película- como Lætitia Bonaparte, Georges Marchal como el Mariscal Jean Lannes, Vittorio De Sica como el Papa Pio VII, Michel Simon como el veterano soldado Alboise, Rossano Brazzi como Lucien Bonaparte, Claudia Cardinale como Pauline Bonaparte, Ettore Manni como Murat, Jack Palance como el general Franz von Weyrother, Daniela Rocca como Carolina Bonaparte, Orson Welles como el promotor del vapor Robert Fulton.

Junto a ellos aparecen Nelly Kaplan como Juliette Récamier, Jean-Louis Trintignant como hijo de Ségur, Lucien Raimbourg como Joseph Fouché, Rowland Bartrop como Almirante Horatio Nelson, Anna Moffo como Giuseppina Grassini, Janez Vhrovec como el Emperador Francisco II de Austria - François II, Guy Haurey como Friant, Jean Mercure como Talleyrand, Anna Maria Ferrero como Élisa Bonaparte, Anthony Stuart como William Pitt, Maurice Teynac como Schulmeister, Henri Vidon como Fox, Jacques Castelot como Cambacérès, Guy Delorme como General Exelmans, Louis Eymond como Lebrun, Jean-Louis Horbette como Constant, Pierre Tabard como General Andrault, conde de Langeron, Claude Carliez como Margaron, Polycarpe Pavloff como Koutouzoff, Jean-François Rémi como Duroc, Jean-Marc Bory como el Mariscal Soult, Georges Demas como Daumesnil, André Randall como Whitworth, André Certes como Berthier, Antoine Baud como Bernadotte, Jean Berger como Hédouville, Raoul Billerey como Savary, Jean-Louis Richard como el zar Alejandro I de Rusia , Pierre Marteville como Joseph Bonaparte, Pierre Peloux como Daru, Davout d'Auerstaedt como Davout, Claude Conty como Dolgoroukov.

En pequeños papeles aparecen Henri Cote, Sophie Daria, Henri-Jacques Huet, Robert Lepagès, José Squinquel, André Oumansky y Dominique Zardi, entre otros.

La película aborda los hechos acontecidos entre la Paz de Amiens (1802) y la batalla de Austerliz o también conocida como la batalla de los tres Emperadores.

La acción empieza poco antes de que Bonaparte sea elegido cónsul vitalicio. Ya vemos algunos de sus tic autoritarios en forma de pequeñas caprichos estéticos (sus trajes, zapatos o sus sombreros), o complejos como la altura como comprobamos que sufre su mayordomo Constant (Jean-Louis Horbette).

Poco después es informado por sus colaboradores entre los que se encuentran Tyllerand ( Jen Mercure) y por el embajador británico de la firma del Tratado de Amiens o Paz de Amiens , de  un acuerdo que puso fin a la guerra entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y la Primera República Francesa al que se había sumado sus aliados (España y la República Bátava), y que será firmado en Amiens (Francia) el 25 de marzo de 1802.

En ese momento el primer cónsul francés, Napoleón Bonaparte, aprovechando la salida del poder de Grenville y William Pitt (el Joven), que desconfiaban de Bonaparte, logra un acuerdo con Henry Addington. El secretario de Relaciones Exteriores de Addington, Robert Jenkinson, abrió inmediatamente conversaciones con el comisario francés de prisionero de guerra en Londres, Louis Guillaume Otto. Éste, bajo instrucciones detalladas de Bonaparte, entabló negociaciones con el nuevo gobierno británico a mediados de 1801.

Descontento con el diálogo con Otto, Hawkesbury envió al diplomático Anthony Merry a París, quien abrió una segunda línea de comunicaciones con el ministro francés de Asuntos Exteriores Charles Maurice de Talleyrand. A mediados de septiembre, las negociaciones escritas habían progresado hasta el punto en que Hawkesbury y Otto se reunieron para redactar un acuerdo preliminar.

El 30 de septiembre firmaron el acuerdo preliminar en Londres; que se publicó al día siguiente. Los términos del acuerdo preliminar requerían que Gran Bretaña restaurara la mayor parte de las posesiones coloniales francesas que había capturado desde 1794, evacuara Malta y se retiraría de otros puertos mediterráneos ocupados. Malta debía ser restaurada a la Orden de San Juan, cuya soberanía debía ser garantizada por una o más Potencias que se determinarían en la paz final. Francia debía restaurar Egipto a control otomano, retirarse de la mayor parte de la península italiana y acordar preservar la soberanía portuguesa. Ceilán, anteriormente un territorio holandés, debía permanecer con los británicos, y los derechos pesqueros de Terranova debían ser restaurados a la condición de antes de la guerra. Gran Bretaña también debía reconocer la República de las Siete Islas establecida por Francia en las islas del Mar Jónico que ahora forman parte de Grecia. A ambas partes se les debería permitir el acceso a los puestos avanzados en el Cabo de Buena Esperanza. En un golpe a España, el acuerdo preliminar incluía una cláusula secreta en la que Trinidad debía permanecer con Gran Bretaña.

Las noticias de la paz preliminar fueron recibidas en Gran Bretaña con fuegos artificiales. La paz, se pensaba en Gran Bretaña, conduciría a la retirada del impuesto sobre la renta impuesto por Pitt, a una reducción de los precios de los cereales y a una reactivación de los mercados.

En noviembre de 1801, el marqués Charles Cornwallis fue enviado a Francia con poderes plenipotenciarios para negociar un acuerdo final. Los negociadores franceses, entre ellos hermano de Napoleón, José . y Talleyrand, cambiaron constantemente sus posiciones, dejando a Cornwallis para escribir: "Lo siento como la circunstancia más desagradable de este desagradable negocio que, después de haber obtenido su aquiescencia en cualquier punto, Que finalmente se ha resuelto y que no se apartará de él en nuestra próxima conversación".

La República holandesa de Batavia, cuya economía dependía del comercio que había sido arruinada por la guerra, designó a Rutger Jan Schimmelpenninck, su embajador en Francia, para representarlos en las negociaciones de paz; Llegó a Amiens el 9 de diciembre. El papel holandés en las negociaciones estuvo marcado por la falta de respeto por parte de los franceses, que los consideraban un cliente "vencedor y conquistado" cuyo gobierno actual "les debía todo". Schimmelpenninck y Cornwallis negociaron acuerdos sobre el estatus de Ceilán (para permanecer británico), el Cabo de Buena Esperanza (para ser devuelto a los holandeses, pero abierto a todos), y la indemnización de la Casa de Orange-Nassau depuesta por sus pérdidas. Sin embargo, José Bonaparte no estuvo de acuerdo inmediatamente con sus términos, presumiblemente necesitando consultar con el Primer Cónsul sobre el asunto.

En enero de 1802, Napoleón Bonaparte viajó a Lyon para aceptar la presidencia de la República Italiana, una república cliente francesa nominalmente independiente que cubrió el norte de Italia y se había establecido en 1797. Esta ley violó el Tratado de Lunéville, en el que Bonaparte acordó garantizar la independencia de la República Italiana y otras repúblicas clientes. También continuó apoyando el golpe de estado reaccionario del general francés Pierre Augereau, del 18 de septiembre de 1801, en la República de Batavia, y su nueva constitución, ratificada por una elección simulada, que la acercó a su socio dominante.

El acuerdo implicaba , además de la liberación de prisioneros de guerra, que el El Reino Unido devolviera la colonia de El Cabo a la República Bátava, al igual que la mayor parte de las Indias Orientales Holandesas y la Guayana Neerlandesa . Obligaba a la retirada francesa y británica de Egipto y su devolución al Imperio Otomano. También la restitución por parte de Gran Bretaña de todas las conquistas hechas a Francia y sus países aliados, excepto Ceilán (actual Sri Lanka), Gibraltar y la isla de Trinidad, así como Tobago. Eso sí, la isla de Menorca sería devuelta a España. También la evacuación de Nápoles y los Estados Pontificios por parte de Francia. Igualmente se acordó la fijación del río Araguari como frontera entre la Guayana Francesa y la Guayana portuguesa. Y, por ultimo, la devolución de la isla de Malta, Gozo y Comino a los Caballeros Hospitalarios. Todas estas islas fueron declaradas neutrales.

A la firma del acuerdo comparecieron Charles Cornwallis en nombre de Jorge III del Reino Unido, José Bonaparte por la República francesa, José Nicolás de Azara, consejero de Estado de España en nombre de Carlos IV, y Roger Jean Schimmelpenninck, embajador de la República Bátava.

El tratado, que significó el colapso final de la Segunda Coalición, dejó sin solucionar cuestiones muy importantes, por lo que la paz duró tan sólo un año: el Reino Unido organizaría la Tercera Coalición, declarando la Guerra al Primer Imperio francés tras la llegada al poder de William Pitt (el Joven).

Esto éxito internacional supondrá para Napoleón la concesión del título de Cónsul Vitalicio desde agosto de 1802, el año X , algo que le anuncia Tayllerand (Jean Mercure), lo que obliga a Napoleón contratar nuevos trajes, a verse de nuevo con su esposa Joséphine de Beauharnais (Martine Carol) y recibir a su extensa familia en Palacio entre las que se encuentra su hermana Pauline (Claudia Cardinalle) , su madre Leticia ( Elvire Popesco), Lucien (Rossano Brazzi) , su hermana Caroline ( Daniela Rocca)o Elisa ( Anna Maria Ferrero) , así como algunos de sus colaboradores como Murat ( Etorre Manni), Soult (Jean-Marc Bory) o el Mariscal Jean Lannes (Georges Marchal).

Además, recibe una interesante visita del ingeniero e inventor norteamericano Robert Fulton (Orson Welles) que le ofrece al general francés su barco de vapor y el primer submarino de hélice, denominado el Nautilus que fue probado por primera vez en 1800.

Con la esperanza de consolidar su puesto, Fouché (Lucien Raimbourg) le sugirió a Bonaparte que la mejor forma de apaciguar conspiraciones sería transformar el consulado vitalicio en un imperio hereditario, el cual, dado que tendría un heredero, quitaría toda esperanza de cambiar el régimen por asesinato. Bonaparte acoge la sugerencia.

Apoyado por buena parte de la aristocracia, en una ceremonia realizada en la catedral Notre Dame de París (1804) ante la presencia del papa Pío VII (Vittorio de Sicca) al que recibe ante de su llegada a la capital gala. Esta tendrá lugar el 28 de mayo de 1804 , en la Catedral se proclama emperador. En ese entrevista previa, el todavía cónsul le dice que en la ceremonia Napoleón se coronará a sí mismo, lo cual dio origen a la creencia popular de que ese acto fue una demostración de negación a la autoridad pontificia.

Después de unas escenas contextuales llega el momento de la coronación como emperador, pero en esta ocasión Gance prefirió evitar las escenas pomposas viendo como Napoleón se autocorona frente a la estupefacción de los asistentes a Notre Dame y del papa Pío VII, y se conforma con que uno de los jóvenes militares de la corte, el hijo de Ségur ( Jean-Louis Trintignant) relate lo sucedido, como un cuento, a los sirvientes y a Letizia, la madre de Napoleón, (Elvire Popesco) que no acude a la coronación y lo hace sobre una maqueta de Notre Dame con los asistentes.

En diciembre de 1804 un acuerdo anglo-sueco llevó a la creación de la Tercera Coalición, como ya hemos señalado.

El primer ministro británico William Pitt empleó 1804 y 1805 en una intensa actividad diplomática orientada a formar una nueva coalición contra Francia y, en abril de 1805, Gran Bretaña y Rusia firmaron una alianza.​ Habiendo sido derrotados dos veces en tiempos recientes por Francia, Austria se unió a la coalición unos meses después en busca de venganza. Era la III Coalición.

Antes de la formación de la Tercera Coalición, Napoleón había reunido una fuerza de invasión llamada el Ejército de Inglaterra en seis campos alrededor de Boulogne, en el norte de Francia, con la intención de utilizarla para atacar las islas británicas. Aunque nunca pusieron pie en suelo inglés, las tropas de Napoleón recibieron una cuidadosa y muy valiosa formación para cualquier operación militar. A pesar de que el aburrimiento hizo mella en las tropas, Napoleón las visitó en varias ocasiones y realizó varias vistosas paradas militares para levantar su moral.

Después de ello ya se van viendo los preludios de la que será la gran victoria de Napoleón, primero el intento de invadir una Inglaterra - ahora dirigida por William Pitt (Anthony Stuart) - , con las tropas concentradas en Boulogne, pero también la decepción que le produce la noticia de que la flota franco española está anclada en Cádiz esperando el ataque del Almirante Nelson (Roland Bartrop).

Los hombres de Boulogne formaron el núcleo de lo que Napoleón más tarde llamaría La Grande Armée. Al principio, este ejército francés contaba con unos 200 000 hombres organizados en siete cuerpos, que fueron grandes unidades de campo que contaban con entre 36 y 40 cañones cada uno y eran capaces de acciones independientes hasta que otros cuerpos acudieran a su rescate. Un solo cuerpo bien situado en una fuerte posición defensiva podía sobrevivir al menos un día sin apoyo, dando así a la Grande Armée un sinnúmero de opciones estratégicas y tácticas en cada campaña. 

Como corolario a estas fuerzas, Napoleón creó una reserva de caballería de 22 000 unidades organizada en dos divisiones de coraceros, cuatro de dragones montados, una de dragones desmontados y una de caballería ligera, todos con el apoyo de 24 piezas de artillería

Para 1805 la Grande Armée había aumentado hasta los 350 000 hombres, en general bien equipados, entrenados y dirigidos por oficiales competentes.

Después del desastre de Trafalgar, y con una rapidez espectacular, los hombres de Napoleón se desplazan hacia el interior del continente para poner fin en la batalla que da nombre a la película, Austerlitz.

Aquí comienza la segunda mitad de la película que cubre la batalla real, donde venció a las fuerzas austríacas y rusas en su avance hacia el este.

La batalla de Austerlitz, también conocida como la batalla de los Tres Emperadores, enfrentó el 2 de diciembre de 1805 a un ejército francés comandado por el emperador Napoleón I contra las fuerzas combinadas ruso-austríacas del zar ruso Alejandro I y el emperador austríaco Francisco I . Fue una de las mayores victorias de Napoleón pues el Primer Imperio francés aplastó definitivamente a la Tercera Coalición tras casi nueve horas de difícil combate.

La batalla estuvo precedida de la victoria de los franceses ante el ejército austríaco durante la campaña de Ulm que nos es narrada sobre un mapa de Europa muy didáctico. Sobre el mismo vemos. Tras la rápido avance de los franceses sobre el área del Rhin.

Tras la victoria de Ulm, las fuerzas francesas lograron tomar Viena en noviembre de 1805. Los austríacos evitaron otro choque hasta que la llegada de los rusos les otorgó ventaja numérica. 

Pero Napoleón buscaba un lugar para la victoria final y lo encontró en un lugar cerca de Austerlitz, actual Slavkov u Brna, a unos 10 km al sureste de Brno, en Moravia, entonces parte del Imperio austríaco y hoy en la República Checa. Austerlitz puso fin rápido a la guerra de la Tercera Coalición y pocas semanas después se firmó el Tratado de Presburgo.

El enemigo a batir es el ejército ruso que en 1805 conservaba muchas características de la organización del Antiguo Régimen: no tenía formación permanente por encima del nivel de un regimiento, los oficiales de alto rango procedían en su mayoría de los círculos aristocráticos y las comisiones eran generalmente vendidas al mejor postor, independientemente de la competencia. Estaba dirigido por el General Koutouzoff ( Polycarpe Pavloff) o el general Príncipe Dolgaroukow (Claude Conty).

El soldado ruso, en línea con la práctica del siglo XVIII, era regularmente maltratado y castigado «para inculcarle disciplina». Además, muchos oficiales de bajo rango estaban pobremente entrenados y tenían dificultades para lograr que sus hombres realizaran las maniobras a veces complejas requeridas en una batalla. Por el contrario, los rusos tenían una buena artillería a cargo de soldados que luchaban muy duro para evitar que sus piezas de artillería cayeran en manos del enemigo.​ El sistema de suministro del ejército imperial ruso dependía de la población local y de sus aliados austríacos, que le proveían de hasta el setenta por ciento de sus necesidades. Sin un sistema de abastecimiento eficaz y organizado y sin extensas líneas de suministro los soldados rusos encontraron dificultades para mantenerse listos para el combate y con buena salud.

Por su parte en el bando de los austriacos,  el archiduque Carlos, hermano del emperador Francisco II (Janez Vrhovec ) , había empezado a reformar el ejército austríaco en 1801 mediante la retirada de poder al Hofkriegsrat, el consejo militar y político responsable de la toma de decisiones en las fuerzas armadas de Austria. Carlos era el mejor comandante de campo de Austria, pero era impopular en la corte real y perdió mucha influencia cuando, en contra de su consejo, decidió ir a la guerra contra Francia.

Karl Mack se convirtió en el nuevo comandante principal del ejército austríaco e introdujo reformas en la infantería en vísperas de la guerra que llevaron a que un regimiento estuviera compuesto por cuatro batallones de cuatro compañías, en lugar de los anteriores tres batallones de seis compañías. Este cambio súbito no se acompañó del correspondiente entrenamiento de oficiales, por lo que estas nuevas unidades no fueron tan bien dirigidas como lo podrían haber sido.

La caballería austríaca era considerada la mejor de Europa, pero la disgregación de sus unidades entre varias formaciones de infantería redujo su efectividad contra sus agrupadas contrapartes francesas, pero fue derrotado en Ulm.

Y es que en agosto de 1805 Napoleón, emperador de los franceses desde diciembre del año anterior, había puesto su mira ya no en el Canal de la Mancha sino en el río Rin con el fin de hacer frente a las amenazas austríacas y rusas.

El 25 de septiembre, después de una frenética y secreta marcha, 200 000 soldados franceses comenzaron a cruzar el Rin en un frente de 260 km. Mack había reunido la mayor parte de las tropas austríacas en la fortaleza de Ulm en Suabia (hoy en día el sur de Alemania).

Como ya hemos señalado, Napoleón movió sus fuerzas al norte y realizó un movimiento de rodeo que los puso a retaguardia de los austríacos. La maniobra fue bien ejecutada y el 20 de octubre Mack y 23 000 soldados austríacos se rindieron en Ulm, haciendo ascender la cifra total de prisioneros austríacos en la campaña a 60 000.

A pesar de que esta espectacular victoria se vio ensombrecida por la derrota de la escuadra franco-española en la batalla de Trafalgar al día siguiente, los éxitos franceses en tierra continuaron con la caída de Viena en noviembre, donde fueron capturados 100 000 mosquetes, quinientos cañones y varios puentes intactos a lo largo del Danubio.

Tras esta victoria en Ulm, el zar Alejandro I (Jean-Louis Richard) designó entonces al general Mijaíl Kutúzov (Polycarpe Pavloff) como comandante en jefe de las tropas rusas y austríacas, quien llegó al campo de batalla el 9 de septiembre de 1805 para recoger información.

Éste se puso rápidamente en contacto con el emperador austríaco y sus cortesanos para discutir los planes y las cuestiones logísticas. Bajo la presión de Kutúzov, los austríacos acordaron suministrar municiones y armas de una manera oportuna y suficiente. Kutúzov también observó deficiencias en el plan de defensa de Austria, que calificó de «muy dogmático». Además, se opuso a la anexión de las tierras recientemente caídas bajo control de Napoleón, porque esto haría que la población local desconfiara de los aliados. Sin embargo, muchas de las propuestas de Kutúzov fueron rechazadas. 

Los franceses continuaron avanzando, pero pronto se encontraron en una posición poco envidiable: las intenciones prusianas eran desconocidas y podían ser hostiles, los ejércitos rusos y austríacos se habían unido y las líneas de comunicación francesas eran ya extremadamente largas y requerían de fuertes guarniciones para seguir abiertas. Napoleón se dio cuenta de que la única manera lógica de conseguir el éxito en Ulm era forzar a los aliados a combatir y derrotarlos.

En el lado ruso, el comandante en jefe Kutúzov también se dio cuenta de ello, por lo que en lugar de aferrarse al plan suicida de defensa austríaco, decidió retirarse. Envió a Piotr Bagratión con seiscientos hombres a contener a los franceses en Viena y dio instrucciones al ejército aliado para aceptar la propuesta de alto el fuego de Murat y así tener más tiempo para la retirada.

Napoleón pronto se dio cuenta de los errores de Murat y le ordenó perseguirlos, pero para entonces los aliados ya se habían retirado a Olmutz.

De acuerdo al plan de Kutúzov, los aliados se retirarían más, hasta la región de los Cárpatos y, según sus palabras, «en Galitzia, enterraré a los franceses». Sin embargo, Napoleón no se quedó quieto. El emperador francés decidió montar una trampa psicológica con el fin de atraer a los aliados como se centra esta segunda mitad de la película.

Días antes de cualquier combate, Napoleón había dado la impresión a los aliados de que su ejército se encontraba en un estado débil y que deseaba una paz negociada. Solo unos 53 000 soldados, incluidas las fuerzas de Soult, Lannes y Murat, tomarían posesión del camino de Austerlitz y Olmutz, atrayendo la atención del enemigo.

Las fuerzas aliadas, con 89 000 hombres, parecerían ser muy superiores y podrían intentar el ataque. Sin embargo, los aliados no sabían que los refuerzos de Bernadotte, Mortier y Davout ya estaban a distancia de dar apoyo y podrían ser llamadas desde Iglau y Viena, respectivamente, aumentando las fuerzas francesas a 75 000 soldados y reduciendo la desigualdad numérica. El plan de atracción no se detuvo ahí.

El 25 de noviembre el general francés Savary fue enviado al cuartel general aliado en Olmutz con el fin de examinar en secreto la situación de las fuerzas aliadas y entregar un mensaje que expresaba el deseo de Napoleón de evitar una batalla. Como era de esperar, ello fue visto como un signo inequívoco de debilidad. Cuando Francisco I ofreció un armisticio el 27, Napoleón expresó un gran entusiasmo en la aceptación del mismo. El mismo día, Napoleón ordenó a Soult abandonar tanto Austerlitz como los Altos de Pratzen y también crear una imagen de caos durante la retirada, lo que haría que los aliados ocuparan los altos.

Al día siguiente, 28 de noviembre, el emperador francés solicitó una entrevista personal con Alejandro I, tras lo que recibió la visita del ayudante más impetuoso del zar, el conde Dolgorouki. La reunión fue parte del engaño, pues Napoleón expresó intencionadamente ansiedad y duda a sus adversarios y Dolgorouki informó de todo al zar como una indicación adicional de la debilidad francesa. El plan tuvo éxito.

Muchos de los oficiales aliados, incluidos los ayudantes del zar y el jefe del estado mayor austríaco, Franz von Weyrother (Jack Palance) apoyaron firmemente la idea de atacar inmediatamente y, aparentemente, influyeron en la opinión del zar.​ La idea de Kutúzov fue rechazada y las fuerzas aliadas cayeron en la trampa que Napoleón había creado. Napoleón pudo reunir unos 72 000 hombres y 157 cañones para la inminente batalla, aunque cerca de 7000 soldados bajo mando de Davout estaban todavía muy lejos hacia el sur en dirección a Viena.

Los aliados contaban con alrededor de 85 000 soldados, el setenta por ciento de ellos rusos, y 318 cañones. El ejército francés era inferior en número ​ y al principio Napoleón no estaba seguro de su victoria.

En una carta al ministro de Asuntos Exteriores, Talleyrand, Napoleón le pidió que no le dijera nada a nadie de la próxima batalla, pues no quería molestar a la emperatriz Josefina. De acuerdo con Frederick C. Schneid, la principal preocupación de Napoleón no era la tranquilidad de Josefina, sino cómo explicarle una derrota del ejército francés.

La batalla tuvo lugar a unos diez kilómetros al sureste de la ciudad de Brno, entre esa ciudad y Austerlitz (en checo: Slavkov u Brna) en lo que hoy es la República Checa.

La parte norte del campo de batalla estaba dominada por los 210 m de la colina Santon y los 260 m de la colina Zuran, ambas con vistas sobre el vital camino Olomouc/Brno, en dirección este-oeste.

Al oeste de las dos colinas se encontraba el pueblo de Bellowitz (Bedřichovice), y entre ellos el arroyo Bosenitz (Roketnice) que corría al sur para enlazar con el arroyo Goldbach (Ricka), que fluye entre los pueblos de Kobelnitz (Kobylnice), Sokolnitz (Sokolnice) y Telnitz (Telnice).

El centro de toda el área eran los Altos Pratzen (Pracký kopec), una colina de suave pendiente de unos once o doce metros de altura. Un asesor afirmó que Napoleón dijo en repetidas ocasiones a sus mariscales: «Caballeros, examinad cuidadosamente este terreno, será un campo de batalla; ustedes jugarán un papel en él».

Un consejo aliado se reunió el 1 de diciembre para discutir propuestas para la batalla. La mayoría de estrategas aliados tenía dos ideas fundamentales en mente: contactar con el enemigo y asegurar el flanco sur que mantenía la línea de comunicación a Viena. Aunque el zar y su entorno inmediato presionaron para una batalla, el emperador Francisco de Austria era más cauteloso y como se ha mencionado, era secundado por Kutúzov, el comandante en jefe de las tropas aliadas.

Sin embargo, la presión para luchar de los nobles rusos y de los comandantes austríacos fue muy fuerte, por lo que los aliados adoptaron el plan del jefe del estado mayor austríaco Franz von Weyrother. ​

Este planeó un ataque principal contra el flanco derecho francés, que los aliados pensaban más débil, y ataques de distracción contra su flanco izquierdo. Los aliados desplegaron la mayoría de sus tropas en cuatro columnas que atacarían la derecha francesa. La Guardia Imperial rusa se mantuvo en la reserva mientras las tropas rusas bajo el mando de Piotr Bagratión protegieron el flanco derecho de los aliados.

Por otra parte, el zar Alejandro retiró bruscamente su autoridad al comandante en jefe Kutúzov y se la dio a Franz von Weyrother.

En la batalla Kutúzov solo pudo comandar el IV Cuerpo del ejército aliado, a pesar de que todavía era el comandante de jure porque el zar tenía miedo de asumir la responsabilidad en caso de que su plan fallase.

Napoleón tenía la esperanza de que las fuerzas aliadas atacaran y, para forzarlos a ello, debilitó deliberadamente su propio flanco derecho.

El 28 de noviembre Napoleón se reunió con sus mariscales en el Cuartel Imperial y estos le informaron de sus dudas sobre la inminente batalla. Incluso sugirieron una retirada, pero el emperador restó importancia a sus quejas. El plan de Napoleón preveía que los aliados lanzaran numerosas tropas para envolver su flanco derecho con el fin de cortar la línea de comunicación francesa con Viena. Como resultado, los flancos central y derecho de los aliados quedarían más expuestos y serían más vulnerables. Con el fin de que así lo hicieran, Napoleón incluso abandonó la estratégica posición de los Altos Pratzen, fingiendo debilidad y nerviosismo.

Mientras tanto, la fuerza principal de Napoleón se escondería frente a los Altos y, de acuerdo al plan, atacaría y recapturaría la loma para a continuación lanzar un ataque decisivo al centro de la línea aliada, paralizarla y rodearla por la retaguardia.

El empuje masivo a través del centro aliado fue conducido por los 16 000 hombres del IV Cuerpo del mariscal Soult. La posición de este cuerpo fue envuelta por una densa niebla durante los compases iniciales de la batalla, una niebla que ocultó momentaneamente el sol de Austerlitz; de hecho, el tiempo que duró esa niebla fue vital para el plan de Napoleón. Las tropas de Soult serían descubiertas si la niebla se disipaba muy pronto pero, si permanecía demasiado tiempo, Napoleón no podría saber si los aliados habían abandonado los Altos Pratzen y le impediría lanzar su ataque en el momento justo.

Mientras tanto, para dar soporte a su débil flanco derecho, Napoleón ordenó al III Cuerpo de Davout marchar desde Viena para unirse a los hombres del general Legrand, que ocupó el flanco del extremo sur pues iba a soportar la mayor parte del ataque aliado.

Los soldados de Davout tenían 48 horas para recorrer 110 km. Su llegada fue crucial para el éxito del plan francés, pues la disposición de Napoleón en su flanco derecho era muy arriesgada por la debilidad de las tropas allí guarnecidas. Sin embargo, la razón por la que Napoleón pudo usar un plan arriesgado fue porque Davout, comandante del III Cuerpo, era uno de sus mejores mariscales, porque la posición de su flanco derecho estaba protegida por un complicado sistema de arroyos y lagos ​ y porque los franceses ya se habían establecido en una línea secundaria de retirada a través de Brunn (Brno).

La Guardia Imperial en la que se integraban muchos veteranos de las guerras napoleónicas por Europa y África como el veterano Alboise ( Michel Simon) y el I Cuerpo de Bernadotte se mantuvieron en la reserva mientras el V Cuerpo bajo mando de Jean Lannes guardaba el sector norte del campo de batalla, donde se encontraba la nueva línea de comunicación. ​

El 1 de diciembre las tropas francesas se habían desplazado de acuerdo con el movimiento de los aliados hacia el sur, tal como esperaba Napoleón.

Las acciones de combate dieron comienzo sobre las ocho de la mañana del 2 de diciembre de 1805, cuando la primera columna aliada atacó la villa de Telnitz, defendida por el tercer Regimiento de Línea. Este sector del campo de batalla fue escenario de numerosos combates en los momentos posteriores con varias cargas aliadas que expulsaron a los franceses de la localidad y los obligaron a retroceder a la otra orilla del arroyo Goldbach.

Los primeros hombres de los cuerpos de Davout llegaron en ese momento e hicieron salir a los aliados de Telnitz, pero a continuación fueron atacados por húsares y nuevamente arrojados de la localidad. Otros ataques aliados en Telnitz fueron detenidos por la artillería francesa.

Las columnas aliadas comenzaron a embestir la derecha francesa, pero no a la velocidad deseada pues los franceses les pusieron freno con éxito. En realidad, los ataques de los aliados estaban equivocados y llegaban a destiempo: los destacamentos de caballería de Liechtenstein en el flanco izquierdo aliado tuvieron que ser colocados en el derecho y, en el traslado, se encontraron y retrasaron a parte de la segunda columna de infantería que avanzaba contra la derecha francesa. Los planificadores pensaron en ese momento que era un desastre, pero luego resultaría una ayuda.

Mientras tanto, la vanguardia de la segunda columna estaba atacando el pueblo de Sokolnitz, defendida por el 26º Regimiento Ligero y tirailleurs, hostigadores franceses. Los asaltos aliados iniciales no tuvieron éxito y el general Langeron (Pierre Tabard) ordenó el bombardeo de la villa, lo que expulsó a los franceses.

Al tiempo la tercera columna acometía el castillo de Sokolnitz. Los franceses contratacaron y retomaron el pueblo para ser expulsados de nuevo. Los combates en el sector cesaron temporalmente cuando la división de Louis Friant, parte del III Cuerpo, se hizo con la localidad. Sokolnitz fue quizá la más disputada del campo de batalla y cambió de manos varias veces a lo largo del día.

Mientras las tropas aliadas atacaban el flanco derecho de los franceses, el IV Cuerpo de Kutúzov se detuvo en los Altos Pratzen y se quedó allí. Al igual que Napoleón, Kutúzov se dio cuenta de la importancia de Pratzen y decidió proteger la posición, pero el zar no lo entendió así y expulsó al IV Cuerpo de los Altos, empujando al ejército aliado a su tumba.​

Los ataques decisivos en el centro aliado de St. Hilaire y Vandamme dividieron al ejército enemigo en dos y dejaron a los franceses en una posición inmejorable para ganar la batalla. Sobre las 8:45 de la mañana, satisfecho por la debilidad del centro enemigo, Napoleón preguntó a Soult cuánto tiempo tardarían sus hombres en llegar a los Altos Pratzen, a lo que el mariscal respondió: «Menos de veinte minutos, sire».

Aproximadamente un cuarto de hora después el emperador francés ordenó el ataque, añadiendo: «Un golpe fuerte y la guerra ha terminado».

Una densa niebla ayudó a cubrir el avance de la división de Saint-Hilaire, pero, a medida que ascendían, el legendario «Sol de Austerlitz» disipó la niebla y les infundió coraje.

Los soldados y oficiales rusos que se encontraban en la parte superior quedaron sorprendidos al ver la cantidad de soldados enemigos que avanzaban hacia ellos. Tras una hora de lucha, la cuarta columna aliada quedó casi completamente destruida, aunque otros soldados de la segunda, en su mayoría austríacos sin experiencia, también participaron e igualaron fuerzas en la refriega contra una de las mejores fuerzas de combate del ejército francés, a la que expulsaron momentáneamente del alto.

Sin embargo, presa de la desesperación, los hombres de Saint-Hilaire cargaron de nuevo a la bayoneta y ganaron la posición.

Al norte, la división del general Vandamme atacó en un área llamada Staré Vinohrady («Viejos viñedos») y gracias a sus hábiles tirailleurs y sus mortales descargas de fusilería acabaron con varios batallones enemigos. La batalla se había vuelto claramente a favor del bando francés, pero estaba lejos de terminar.

Napoleón ordenó al I Cuerpo de Bernadotte dar soporte a la izquierda de Vandamme y trasladó su propio centro de mando desde la colina Zuran a la capilla de San Antonio en los Altos Pratzen.

La difícil situación de los aliados fue confirmada por su decisión de enviar a la Guardia Imperial rusa, bajo mando del gran duque Constantino, hermano del zar Alejandro, a contratacar en la sección del campo de Vandamme, forzando sangrientos combates y la única pérdida de una unidad francesa en la batalla, un batallón del 4º Regimiento de Línea.

Previendo problemas, Napoleón ordenó avanzar a su guardia de caballería pesada, que aniquiló a sus contrapartes rusas pero no consiguió decantar la batalla por la gran cantidad de unidades montadas de ambos bandos implicadas en la lucha.

Los rusos tenían ventaja numérica, pero la intervención de la división Drouet, segunda del I Cuerpo de Bernadotte, permitió a la caballería francesa buscar refugio tras sus líneas. La artillería a caballo de la guardia de Napoleón también causó numerosas bajas a la caballería y los fusileros rusos, que abortaron la acción y cayeron en gran número perseguidos durante casi medio kilómetro por la fortalecida caballería gala.

Las víctimas rusas en Pratzen incluyeron a Kutúzov, gravemente herido, y a su hijastro Ferdinand von Tiesenhausen, muerto en combate.

Hacia las 14:00 el ejército aliado había sido peligrosamente separado. Napoleón tenía entonces la opción de atacar una de las alas, y eligió la izquierda ya que otros sectores habían sido ganados o estaban luchando para retirarse.

Mientras tanto, la parte norte del campo de batalla también era testigo de intensos combates. La caballería pesada del príncipe de Liechtenstein comenzó a asaltar a las fuerzas de caballería ligera francesa de Kellerman tras haber alcanzado su posición correcta en el campo. El combate comenzó favorable a los franceses, pero los efectivos de Kellerman se cubrieron tras la división de infantería del general Caffarelli una vez que quedó claro que el número de rusos era demasiado elevado.

Los hombres de Caffarelli detuvieron los asaltos de los rusos y permitieron a Joaquín Murat enviar a la lucha a dos divisiones de coraceros, comandadas por d'Hautpoul y Nansouty, para acabar de forma definitiva con la caballería zarista. La refriega fue encarnizada y larga, pero se impusieron los franceses. Entonces Lannes lanzó su V Cuerpo contra los efectivos de Piotr Bagratión y, tras duros combates, consiguió expulsar al experto comandante ruso del campo de batalla. Lannes quería perseguirlo, pero Murat, a cargo de ese sector, estuvo en contra de la idea.

La atención de Napoleón se desplazó entonces hacia el extremo sur del campo de batalla, donde sus tropas y los aliados continuaban luchando por Sokolnitz y Telnitz.

En un doble ataque, la división de St. Hilaire y parte del III cuerpo de Davout arremetieron contra el enemigo en Sokolnitz y persuadieron a los comandantes de las dos columnas, los generales Kienmayer y Langeron, para huir rápidamente.

Buxhowden, comandante ruso del ala izquierda de los aliados y hombre responsable de liderar el ataque, estaba completamente borracho y también emprendió la huida. Kienmayer cubrió su retirada con la caballería ligera de O'Reilly, quien además derrotó valientemente a cinco de los seis regimientos de caballería francesa antes de tener que retirarse también.

Entonces se apoderó del ejército aliado un pánico general y comenzó a abandonar el campo de batalla en todas las direcciones posibles.

Durante esta retirada se produjo un famoso y terrible episodio: las fuerzas rusas derrotadas por los galos se retiraban al sur, hacia Viena, a través de los estanques helados Satschan. La artillería francesa los atacó y rompió el hielo, provocando que muchos hombres se ahogaran en las aguas heladas y se hundieran decenas de piezas de artillería. Las estimaciones de las fuentes sobre cuántos cañones fueron capturados en esta acción difieren, pues pueden ser desde 38 a más de 100, así como el número de bajas, que oscila entre 200 y más de 2000.  Muchos rusos ahogados fueron rescatados por los franceses.

La Columna Vendôme de París, como pide Napoleón tras la batalla, fue hecha en parte con el bronce de los cañones capturados en Austerlitz.

Austerlitz y la campaña previa alteraron profundamente la naturaleza de la política europea. En tres meses los franceses habían ocupado Viena, destrozado dos ejércitos y humillado al Imperio austríaco.

La gran victoria se recibió con asombro y delirio en París, pues pocos días antes la nación estaba al borde de un colapso financiero. Napoleón escribió a Josefina: «He vencido al ejército austro-ruso comandado por dos emperadores. Estoy un poco cansado… Un abrazo.»

Quizá el mejor resumen de los tiempos duros para los aliados lo hizo el zar Alejandro: «Somos bebés en las manos de un gigante». Francia y Austria firmaron una tregua el 4 de diciembre y firmaron el Tratado de Presburgo veintidós días después.

Austria accedió a reconocer el territorio francés capturado por los tratados de Campo Formio (1797) y Lunéville (1801), ceder tierra a Baviera, Wurtemberg y Baden, que eran aliados alemanes de Napoleón, pagar cuarenta millones de francos en indemnizaciones de guerra y entregar Venecia al Reino de Italia. Fue un final duro para Austria, sin duda, pero no una paz catastrófica.

Al ejército ruso se le permitió retirarse a su patria y los franceses acamparon en el sur de Alemania. El Sacro Imperio Romano desapareció en 1806. Napoleón creó la Confederación del Rin, compuesta por una serie de estados alemanes en la frontera entre Francia y Prusia. Prusia vio estos movimientos como una afrenta a su condición de principal potencia de Europa Central y emprendió la guerra contra Francia en 1806.

Las palabras de Napoleón a sus tropas tras la batalla fueron muy elogiosas: ¡Soldados! Estoy muy orgulloso de vosotros.). Tras lo cual los veteranos , representados por un veterano Alboise ( Michel Simon) cantan ruidosamente La Marsellesa.

Con el monumento a la Paz en Prace diseñado y construido por Josef Fanta entre 1910 y 1912, y que contiene cuatro esculturas alegóricas femeninas de Francia, Austria, Rusia y Moravia con una capilla y un osario así como placas que hablan de lo que supuso empieza y acaba la película con el sonido de la música de Jean Ledrut .

Austerlitz es a veces comparada con otras grandes batallas tácticas, como Cannas o Höchstädt. Algunos historiadores sugieren que Napoleón tuvo tanto éxito en Austerlitz que perdió contacto con la realidad, y lo que solía ser la política exterior francesa pasó a ser tras la batalla algo personal de Napoleón.

En la historia de Francia, Austerlitz es reconocida como una impresionante victoria militar, y en el siglo XIX, cuando la fascinación por el Primer Imperio estaba en su apogeo, la batalla fue venerada por Víctor Hugo que, «en el fondo de [su] pensamiento», estaba oyendo el «sonido de los cañones pesados rodando hacia Austerlitz».

Después de la batalla, el zar Alejandro I culpó de todo a Kutúzov, comandante en jefe del ejército aliado. Sin embargo, está claro que el plan de Kutúzov era retroceder a la retaguardia, donde el ejército aliado tenía una ventaja logística.

Un ejército francés en el límite de sus líneas de suministro, en un lugar sin abastecimientos, podría haber tenido un final muy diferente al que tuvo en Austerlitz.

La batalla de Austerlitz el 2 de diciembre de 1805 fue una de las más brillantes victorias de Napoleón en su lucha contra las potencias absolutistas europeas. Es normal que Gance se fijara en este héroe francés y que más de treinta años después de la publicación de su película biográfíca sobre Napoleón, Abel Gance volvió a inspirarse en la figura de Bonaparte para dirigir esta épica y colosal reconstrucción de la batalla de Austerlitz (o de los Tres Emperadores), en la que el emperador francés derrotó a los austríacos y a los rusos.

La película fue producida por Alexander Salkind , responsable entre otros de Superman, un productor de origen ruso polaco perteneciente a una dinastía de productores y que desarrolló gran parte de su carrera en Francia, produciendo películas desde 1945 apostó por recuperar a Gance y para ello optará por contar con un reparto estelar.

En 1960, y después de ver el éxito en público y crítica de Napoleón (Sacha Guitry, 1955) decidió seguir adelante con su proyecto vital. Eran años de recuperación económica de Europa, pero dada la trayectoria decreciente de Gance después de las pésimas versiones de Napoleón y del poco trabajo realizado contó con un presupuesto menor de lo esperado. Parte de este presupuesto fue desviado para la contratación de grandes estrellas del cine europeo y americano, como Claudia Cardinale y Orson Welles, relegando notablemente el peso a las escenas bélicas de la batalla de Austerlitz, dejando únicamente algunas escenas más bien anecdóticas. Los cierto es que la aparición de tantos actores de peso, fue meramente anecdótica como es el caso de Orson Welles, que aparece tan solo en dos escenas, y en la segunda no tiene ni diálogo, interpretando el papel de Robert Fulton, un inventor americano que ofrece una navío a vapor a Napoleón o la misma Claudia Cardinale o el mismísimo Vittorio de Sicca.

La película se rodó entre el otoño de 1959 -y el invierno de 1960 y en parte en los Estudios de Saint-Maurice y en los Franstudio de Joinville-le-pont, ambos en Val-de-Marne, en Francia; pero también en los Cinecittà Studios de Roma, y en los Machinograd Studio, de Central Exhibit Hall, de Belgrado (Serbia), así como en los alrededores de Zagreb, Croacia, para las escenas de batalla así como en el Monumento de la paz, de Pratzen Heights, en Moravia, República Checa, visible al inicio y al final de la película.

El compositor Jean Ledrut afirmó que "La Marche d'Austerlitz" de su partitura que suena al principio de la película había sido plagiada por el productor / compositor Joe Meek en el hit pop de 1962 " Telstar ".

La película fue vista en Francia por unas 346,070 personas por lo que habrá que reconocer que no fue el éxito esperado de Gance retomando la historia del corso.

Y existen varias versiones. La versión original en francés es más larga que la versión internacional doblada en inglés. La versión en francés contiene escenas extra, incluidas las de Napoleón visitando a su amante y Jean Louis Trintignant imaginando la coronación para el personal del palacio.

Hay que reconocer que momentos de buen cine tiene: la representación doméstica de la coronación imperial; la presentación de su ejército y el avance del mismo. Choca si acaso el tono cómico o cercano en el que nos muestra al héroe, su héroe.

En Rotten Tomatoes se dice que Podría haber sido un genio del cine mudo, pero en este momento de su carrera, Abel Gance era una sombra creativa de sí mismo, aunque Dennis Schwartz es más tajante y sentencia diciendo que es "Un aburrimiento".

La escenificación de la batalla, podría haber dado mucho más de sí, combinando grandes escenas de caballería con primeros y medios planos en escenarios, pero la importancia de la película se desplaza al diálogo y a pequeños detalles.

De cualquier manera Gance cuidó hasta el más mínimo detalle, como el paseo nocturno previo a la batalla del Emperador.

A destacar el papel de Pierre Mondy, un pequeño actor galo, no muy conocido, pero de la altura apropiada para realizar el papel de Napoleón, pero es que además sorprende el parecido con el Emperador, o como mínimo con alguna de sus representaciones, véase el caso de un busto de 1886 perteneciente a la colección del Museo Napoleonico de Roma

Destaco igualmente el tono cómico que rodea la relación entre Napoleón y su mayordomo Constance (o Constant) , con el que comparte el día a día, incluso le deja dormir en su litera la noche antes de la gran batalla.

Un detalle que sorprende es la decoración de las paredes de los despachos, en lugar de tener frescos o cuadros, están decorados con enormes mapas, los de los británicos con sus islas y ríos, y los de los franceses con una enorme Francia, a la que, con un juego de sombras, Napoleón cubre con su silueta.

También destaca en la película el gusto por los colores por los que apuestan Henri Alekan y Robert Juillard, así como el papel de los responsables de arte de la película : Gilbert Brugaillère , Marc Desages y Jean Taillandier, así como los responsables del vestuario Madeleine Charlot , Ferdinand Junker y Léon Zay , así como Elisabeth Simon.

La película resulta un fresco histórico de una de las batallas más famosas de la historia, la más grande victoria de Napoleón que es presentada al detalle en cuanto su origen, la preparación, la lucha y su posterior desenlace de la contienda. Hay menos exteriores de los que podría haberse rodado salvo lo rodado en Croacia.

Reconocer que salen muchos personajes que son presentados en bosquejos, pero son desarrollar. Por supuesto el más destacable Pierre Mondy La cinta cuenta con una gran recreación histórica especialmente en el vestuario, en la artillería , en las escenas bélicas aunque algunas en el montaje parecen ser muy repetitivas.

Por último decir que esperaba mucho más de la misma , especialmente, si el responsable era Abel Gance, pero lo que sí voy a dar es el valor a esas píldoras de calidad que aparecen poco, pero aparecen en escenas de conjunto, algunas monumentales como la de la caballería, o en la capacidad de reducir la historia a un escenario teatral.