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miércoles, 18 de diciembre de 2024

El conformista



Cuando me encontraba mejor de la vista y sobre todo allá por los 90 me dio por leer literatura italiana contemporánea y dentro de ella leí algunas obras de Alberto Moravia, uno de los escritores más representativos de la literatura italiana del siglo XX. Recuerdo como me impresionó, por ejemplo, La Campesina - la Ciocciara-, pero también leí la importancia de entre sus obras, de otra que llevaba por título El conformista, escrita en 1951. 



Cuando fue emitida Canal Sur este inicio de verano pasado no dudé en grabarla, más aún porque en ella estaba implicados Bernardo Bertolucci, Jean-Louis Trintignant y Stefanía Sandrelli, entre otros. 

El conformista es una película del año 1970 que tiene como protagonista a Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant ), un hombre que se une a un partido fascista italiano como una manera de desaparecer en la multitud para poder integrarse.

La película es un estudio de caso sobre la psicología del conformismo y el fascismo: Marcello Clerici es un burócrata culto e intelectual, pero en gran medida deshumanizado por una intensa necesidad de ser "normal" y pertenecer al grupo sociopolítico dominante en el momento.. 

La película comienza en París , en 1938, con la salida del protagonista Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant) de un hotel parisino, el Palais D' Orsay, tras recibir una llamada telefónica de un desconocido para nosotros en ese momento, que poco después lo recoge en la esquina del hotel e inicia con él un largo viaje por la ciudad llevándolo fuera de la misma. 



La llamada es el punto y final de los preparativos para asesinar a un antiguo profesor universitario, Luca Quadri. Tras recibir la llamada ha dejado a una mujer en la habitación del hotel. El desconocido es el agente especial Manganiello y ella es su mujer Giulia.  

A partir de aquí comienza un largo flashback que nos va a presentar porque Marcelo es un auténtico conformista. Mediante una serie de flashbacks muestran a Marcello hablando con su amigo ciego Italo sobre sus planes de casarse, sus intentos de unirse a la policía secreta fascista y sus visitas a sus padres en Roma. 



Ante un sacerdote se confiesa , aunque él se confiesa ateo, a petición de Giulia (Stefania Sandrelli ) para que sea aceptado por sus padres y le cuenta que él, cuando era niño, se vio turbiamente enredado por el chófer de la familia, Lino Seminara, quién en 1917, tras ser humillado por sus compañeros de escuela fue rescatado por Lino, el chófer. Éste le muestra una pistola y luego ataca sexualmente a Marcello abusando de él. Como el chófer siempre se movía con un arma de fuego el chico le arrebata el arma de fuego y con ella disparó sobre la pared, pero también sobre él, y creyendo firmemente que lo había matado, huye. 

También confiesa que anduvo con prostitutas y que carece de sentido de la culpabilidad. Con todo el sacerdote lo absuelve cuando se entera de que está trabajando para la policía secreta fascista. 



En consecuencia, Marcelo Clerici, crece en la Italia fascista con un cierto complejo de culpabilidad y no sólo por haber asesinado a un hombre sino también por algunos escrúpulos de tipo moral. Tiene una formación lenguas clásicas y tiene el defecto de despreciar a los demás especialmente a los mediocres y a las mujeres. Su única obsesión es ser como los demás lo que le impulsa a refugiarse en el fascismo, y no por ambiciones políticas, sino para confundirse entre la indiferencia y el conformismo. 

Ha entrado en relaciones con una chica joven y bella, de nombre Giulia (Stefania Sandrelli) a la que desprecia como pequeña burguesa que es y, por el mismo motivo, para hundirse en la vulgaridad. 

Al mismo tiempo, Marcello , reconsidera con ella la familia de la que procede. Le cuenta que su padre está recluido en una institución psiquiátrica, una clínica para perturbadamente mentales; mientras que la madre a la que odia y que lleva una vida disipada y toxicómana pues es adicta a la morfina y tiene relaciones con otros hombres. Marcelo se pregunta abrumado que cómo puede ser un hombre normal proviniendo de tal familia. 

Vemos como se incorpora buscando la mediocridad al Partido Fascista ya en el poder. Tras integrarse en el Partido Fascista, como un respetado ciudadano, con formación en clásicas y funcionario del estado. Por ello tiene contactos con el servicio secreto fascista.

En Ventimiglia, Marcello se reúne con el oficial fascista Raoul, quien le ordena asesinar al profesor Quadri, un intelectual antifascista declarado que ahora vive exiliado en Francia., siendo el representante de los exiliados. Además, fue su antiguo profesor. 

Utilizando su luna de miel como tapadera, una vez se ha casado, lleva a Giulia a París, donde puede llevar a cabo la misión, ya que está dispuesto en combinar su luna de miel en París con un atentado contra su exiliado político italiano que había sido profesor suyo. 


Poco después de llegar a París y entra en contacto con el profesor Luca Quadri (Enzo Tarascio). Mientras visita a Quadri, Marcello se descubre que está casado con Anna (Dominique Sanda ).

La belleza de Anna y su delicadeza, es profesora de ballet clásico, le impacta. Desde ese momento se siente atraído y la persigue. 

Aunque ella y su marido son conscientes de las peligrosas simpatías fascistas de Marcello, ella responde a sus avances y establece una estrecha relación con Giulia, hacia quien también hace avances sexuales. 

Una noche salen a cenar y luego van a un baile parisino. Giulia y Anna se visten elegantemente y se divierten en el salón de baile con sus maridos. Allí Quadri pone a prueba el compromiso de Marcello con los fascistas. Lo hace mientras, Manganiello (Gastone Moschin) , miembro del servicio secreto fascista, está allí presente. Éste ha estado siguiendo a Marcello durante algún tiempo y dudando de sus intenciones. 



Marcello devuelve en secreto el arma que le han dado y le da a Manganiello la ubicación de la casa de campo de Quadri en Saboya, lugar al que la pareja planea ir al día siguiente. Aquí sale un poco de su indiferencia queriendo retroceder y rectificar en las decisiones tomadas, pues sabe que la vida de Anna está en juego. Pero se deja llevar de nuevo por los acontecimientos y enlace en este momento la película con el inicio de la misma. 

Aunque Marcello ha advertido a Anna de que no vaya al campo con su marido, ella hace el viaje en coche de todos modos. 

En una carretera alpina desierta, el coche de los Quadri, que se siente vigilado y perseguido, se para. De la montaña y desde la niebla dominante, bajan unos agentes fascistas. Todos convergen en el coche y, tras salir del mismo, apuñalan mortalmente a Quadri, mientras que Anna observa horrorizada. 

Cuando los hombres dirigen su atención hacia ella, corre hacia el coche que está detrás en busca de ayuda. Cuando Anna ve que el pasajero en el asiento trasero del coche es Marcello y se da cuenta de su traición. Comienza a gritar, antes de correr hacia el bosque para escapar de los agentes, Marcello observa cómo la persiguen por el bosque y la matan a tiros. 

Manganiello se aleja del coche para fumar un cigarrillo, disgustado por lo que ve como la cobardía de Marcello al no dispararle a Anna cuando corrió hacia su coche. Ahora seguirá siendo un hombre más, viviendo y procurando confundirse con un mundo vulgar. 

Los años han pasado. Marcello ahora tiene una hija con Giulia y aparentemente se ha establecido en una vivienda llevando una vida convencional.

El 25 de julio de 1943 es derrocado Mussolini, desposeído de todos sus cargos, siendo nombrado como su sustituto por el Rey Victor Manuel III , el general Pietro Badoglio. 

Tras el anuncio radiofónico de la caída de Mussolini, Marcelo sale a la calle. Mientras se encuentra en el Puente de los Ángeles sobre el Tíber, se encuentra con Italo, su antiguo compañero de partido. Se trata del trabajador ciego de la radio , al que conocimos al inicio de la película y que dirigía un programa el que participaban cantantes de la época. 

Tras pasear con él y desprenderle de todos los símbolos del partido fascista, se refugia en las arcos del Coliseo romano. 

Mientras está allí, ve como una pareja de hombres comienzan a tontear, descubriendo en uno de ellos al rostro de sus chófer, Lino, a quien creía muerto. Se desmoraliza al ver que ha desperdiciado su vida por un sentido de culpabilidad que no tenía fundamento, y todo ello mientras el régimen fascista que le había dado cobertura en su actuación está desapareciendo. Es en este momento cuando Marcello parece enloquecer. Denuncia públicamente a Lino como fascista, homosexual y asesino de los Quadris. 

En su loco frenesí, también denuncia a Italo como fascista y todo ello ante una multitud antifascista que pasa rápidamente, llevándose a Italo con ellos.

Marcello se sienta cerca de un pequeño fuego y mira hacia atrás al joven con el que Lino había estado hablando, que ahora desnudo en una cama acabando así la película. 

Así es, a grandes rasgos, esta película dirigida por Bernardo Bertolucci en 1970 quien adaptó la novela de Alberto Moravia con la que inició la trayectoria cinematográfica más abiertamente comprometida ideológicamente hablando. En esta y en otras posteriores, el director presente algunos apuntes sociales envueltos en una fuerte carga ideológica, como vemos en algunas imágenes de París donde una violetera con sus dos hijos cantan la internacional , o bajo la arcada del Coliseo romano cuando aparece una muchedumbre en manifestación, recordándonos la caída definitiva del fascismo en Italia, así como alguna imagen que nos va a remitir a Novecento y por supuesto nos recuerda a esa obra pictórica determinante de la Historia de Italia como es  El cuarto estado (Il Quarto Stato o Il cammino dei lavoratori), referido al proletariado, una obra realizada en el año 1901 por Giuseppe Pellizza da Volpedo. 

La película, una coproducción entre Italia, Alemania y Francia, en la que el productor es Mauricio Lodi-Fè,  siendo una producción  Mars Film Produzione, junto a Marianne productions y Marian Film (GMBH).  

En la película es protagonista es el francés Trintignant quien aprendió sus líneas en italiano fonéticamente y, como era habitual en la industria cinematográfica italiana de la época, más tarde fue doblado por otro actor, Sergio Graziani participó igualmente Gastone Moschin como Manganiello, Dominique Sanda como Anna Quadri, Enzo Tarascio como Luca Quadri; así como Fosco Giachetti, José Quaglio y Pierre Clementi. 

Las primeras opciones de Bertolucci para interpretar a Giulia y Anna fueron Florinda Bolkan y Brigitte Bardot, pero la primera estaba ocupada rodando El último valle y a la segunda no le gustó el guion. A Anouk Aimée le ofrecieron un papel. Los papeles fueron entonces para Stefania Sandrelli como Giulia y Dominique Sanda para Anna. 


Destaca el papel de Ferdinando Scarfiotti como director artístico, el montaje de Franco Arcalli, la composición musical de Georges Delerue fotografía de Vittorio Storaro en un brillantísimo tecnicolor. El director de la producción fue Serge Lebeau, siendo el productor ejecutivo el hermano del director Giovanni Bertolucci. 

El conformista se filmó en locaciones de Roma y París. Las locaciones romanas incluyeron el Palacio de los Congresos, el Museo del Ara Pacis, el Puente de Sant'Angelo, Santa Marinella, el Teatro de Marcelo y el Coliseo. Las locaciones parisinas incluyeron la Gare d'Orsay, el Palacio de Chaillot y Joinville-le-Pont. 

Las escenas de estudio se filmaron en Cinecittà. Bertolucci, el diseñador de producción Ferdinando Scarfiotti y el director de fotografía Vittorio Storaro hicieron un uso intensivo del arte y la decoración de la década de 1930 asociados con la era fascista: los salones de la clase media y los enormes salones de la élite gobernante. 

El distrito EUR de Roma, que fue encargado por Benito Mussolini como ciudad modelo, y su arquitectura racionalista sirven como una de las locaciones clave de la película en referencia a los grandes espacios fascistas. 

En la novela, el personaje del antifascista Luca Quadri está inspirado en la figura de Carlo Rosselli. La película fue presentada en el Festival de Cine de Berlín compitiendo por el Oso de Oro de Berlín (1970).




La película obtuvo algunos reconocimientos y premios. La Sociedad Nacional de Críticos de Cine Premios, los NSFC Award (1972) obtuvo el premio a mejor Fotografía en la persona de Vittorio Storaro y el de mejor director para Bernardo Bertolucci. 

En los Premios David di Donatello: David (1971) se premió El Conformista como Mejor Película en la persona de su productor, Maurizio Lodi-Fe. En los Premios de la Academia fue nominado al Oscar al mejor guion adaptado y en los Globos de oro fue nominada a la mejor película extranjera por Italia. 

El filme recibió elogios generalizados de la crítica y apareció en varias listas de las mejores películas de 1970. Vincent Canby, crítico de cine de The New York Times, elogió el guion de Bertolucci y su esfuerzo como director, y escribió: "Bernardo Bertolucci... ha hecho por fin una película de clase media, casi convencional, que resulta ser una de las elegantes sorpresas del actual Festival de Cine de Nueva York... También es evidente en el estilo cinematográfico de Bertolucci, que es tan rico, poético y barroco que es simplemente incapaz de significar sólo lo que dice... La película tiene un reparto perfecto, desde Trintignant en adelante, incluido Pierre Clementi, que aparece brevemente como Lino el joven malvado que intenta conquistar al joven Marcello. El conformista tiene defectos, tal vez, pero esos mismos defectos pueden convertirla en la primera película comercialmente popular de Bertolucci, al menos en Europa, donde siempre parece haber un mercado para la decadencia inteligente de la clase media alta". 



Una reseña en Variety decía de la película que "Para aquellos que aprecian sus sutilezas, pero también su poder subsuperficial y sus grandes cualidades evocativas, es una joya." Por su parte, Gene Siskel del Chicago Tribune comentó sobre ella que "mucho más un espectáculo que una historia", con sus temas narrativos "casi perdidos en medio de la espléndida recreación de la época de Bertolucci. En otras palabras, si estás buscando sugerencias de moda y mobiliario, este es el lugar"

Para Kevin Thomas del Los Angeles Times escribió que la película "coloca al joven Bernardo Bertolucci en las primeras filas de los directores italianos y entre los mejores cineastas que trabajan en cualquier lugar. En esta película deslumbrante, Bertolucci, de 30 años, logra combinar el estilo bravura de un Fellini, el agudo sentido de la época de un Visconti y el ferviente compromiso político de un Elio Petri (Investigación de un ciudadano privado) con una individualidad completa y, mejor aún, una total falta de autocomplacencia".

Por su parte, Gary Arnold, del Washington Post, escribió que la película era "una imagen extraordinariamente hermosa y fascinante", pero "lo que hay debajo de la superficie no resiste mucho análisis. Creo que esto es cierto y que equivale a un defecto terrible. El material dramático, aunque intrigante, no está desarrollado adecuadamente: parecen faltar muchas escenas explicativas o de conexión (al leer la novela original de Alberto Moravia se recuperan algunas de ellas), la psicología de los personajes más complejos es turbia y las escenas culminantes y finales son positivamente triviales". 

Jan Dawson de The Monthly Film Bulletin escribió: "En su adaptación cinematográfica de la novela de Moravia, Bertolucci ha eliminado todas las explicaciones o motivaciones analizadas, así como cualquier alusión a la vida de Marcello antes del momento en que ve por primera vez a Lino... El esfuerzo de estos cambios, en términos puramente psicológicos, es reducir la historia de Marcello a un caso clínico freudiano modelo". 




Las críticas retrospectivas han sido igualmente positivas, tanto por los méritos cinematográficos de la película como por su contenido político.

En 1994, el crítico James Berardinelli escribió una reseña y elogió el aspecto de la película: "Storaro y Bertolucci han creado una obra maestra visual en El conformista, con uno de los mejores usos de la luz y la sombra en una película. Esto no es sólo fotografía, es arte: poderoso, hermoso y efectivo. Hay una escena en el bosque, con la luz del sol filtrándose entre los árboles, que es impresionante de contemplar, y aún más impresionante debido a los brutales eventos que tienen lugar ante este fondo". 

En un artículo de 2012 en The Guardian, John Patterson definió la película como una "obra maestra expresionista", que "ofrecía un modelo para un nuevo tipo de película de Hollywood", inspirando a los nuevos cineastas de Hollywood. 

Para el crítico británico Peter Bradshaw, escribió en The Guardian que "Tiene la fascinante cualidad de un mal sueño" .

Ya en España, Luis Martínez en El Mundo que era una ""Obra maestra (...) Pocas películas (...) describen de forma tan precisa la culpa de una país (Italia) y un continente (Europa) incapaz de reponerse a cada una de sus miserias, sus complicidades, sus fascismos" 

Previamente hemos comentado que influyó y mucho en la obra posterior de Bertolucci, pero lo cierto es que la película influyó igualmente en otras películas como en la trilogía de El Padrino de Francis Ford Coppola, y ha sido citada como una de las mejores películas de todos los tiempos. Su estilo ha sido comparado con películas clásicas alemanas de los años 1920 y 1930, como El triunfo de la voluntad (1935) de Leni Riefenstahl y Metrópolis (1927) de Fritz Lang.



En 2008, la película fue incluida en las 100 películas italianas que deben salvarse del Ministerio de Patrimonio Cultural de Italia, una lista de 100 películas que "han cambiado la memoria colectiva del país entre 1942 y 1978"

Según el documental de 1992 "Visiones de luz" la película es ampliamente elogiada como una obra maestra visual. Fue fotografiada por Vittorio Storaro, quien utilizó colores intensos, vestuario auténtico de la década de 1930 y una serie de ángulos de cámara inusuales y un movimiento de cámara fluido. 

El crítico de cine y autor Robin Buss escribió que la cinematografía sugiere la incapacidad de Clerici para adaptarse a la realidad "normal": la realidad de la época es "anormal". Además, el estilo cinematográfico de Bertolucci sintetiza el expresionismo y la estética cinematográfica "fascista", uno de los grandes logros de esta gran película. 



jueves, 24 de octubre de 2019

El hombre de Mackintosh


A Paul Newman siempre se le dio bien participar en películas de suspense, aunque no sirvieran para mostrar su habilidad sobre las tablas, el profesional actor era capaz de hacer convincentemente cualquier trabajo. Y en el Hombre de Mackintosh o The MacKintosh Man,  a bien que lo consigue. 

Es una película de suspense en la que la guerra fría está presente aunque no sea evidente. Pues de todo ello nos enteraremos al final. La dirección de la película es de un director que está considerado como el hombre que mejor retrató a los perdedores en el cine. Y ese no es otra que John Huston que aquí se hace acompañar en la producción de otros dos hombres como John Foreman y William Hill. 

Otro Hill, en este caso, Walter Hill es el responsable de un guión que se basa en la novela titulada The Freedom Trap del británico Desmond Bagley. Junto con otros escritores británicos como Hammond Innes y Alistair MacLean , Bagley estableció las convenciones básicas para el género: un héroe duro, ingenioso pero esencialmente normal enfrentado a villanos decididos a sembrar la destrucción y el caos para avanzar en su agenda. Bagley sufrió un impedimento del habla (tartamudeo) toda su vida, lo que inicialmente lo eximió del servicio militar obligatorio , aunque eso no le impidió recorrer como un aventurero el continente africano. 

Se estableció en 1960 en Sudáfrica, donde trabajó en las industrias de extracción de oro y asbesto en Durban , Natal , antes de convertirse en escritor independiente para periódicos y revistas locales. Cuando no viajaba para investigar los fondos exóticos de sus novelas, Bagley disfrutaba de la navegación, amaba la música clásica, las películas y la historia militar, y jugaba juegos de guerra. 

En 1964 se asienta él y su mujer en Inglaterra y vivieron en Guernsey en las Islas del Canal de 1976 a 1983 , fecha de su fallecimiento. Cinco de sus obras fueron llevadas al cine como adaptaciones cinematográficassiendo la más notable The Freedom Trap (1971), lanzado en 1973 como The Mackintosh Man por la Warner Brothers. 

Las otras fueron Running Blind , adaptado para televisión por la BBC en 1979; Derrumbe , hecho para televisión en 1992; La carta de Vivero , filmada en 1998; y The Enemy , protagonizada por Roger Moore en 2001. 

La película contó con la música de Maurice Jarre, la fotografía de Oswald Morris y el montaje de Russell Lloyd.

El elenco lo encabeza Paul Newman como Joseph Rearden, Dominique Sanda como la señora Smith, James Mason como Sir George Wheeler , Harry Andrews como el Señor Mackintosh. 

Junto a ellos aparecen Ian Bannen como Slade, Michael Hordern como Brown, Nigel Patrick como Soames-Trevelyan, Peter Vaughan como el inspector Brunskill. Igualmente aparecen en la película Roland Culver como El juez, Percy Herbert como Taafe, Robert Lang como Jack Summers, Leo Genn como Rollins, Jenny Runacre como Gerda, John Bindon como Buster, Hugh Manning como el fiscal, Wolfe Morris como el Comisionado de Policía de Malta, Noel Purcell como O'Donovan, Donald Webster como Jervis, Keith Bell como Palmer, Niall MacGinnis como Warder, Eddie Byrne como el pescador irlandés, Shane Briant como el asistente de Wheeler en el barco Cox, Michael Poole como Mr Boyd, Eric Mason como el cartero al que golpea Rearden, Ronald Clarke como un asistente, Antony Viccars como un vendedor, Dinny Powell como un joven, Douglas Robinson como Danahoe. 

En papeles testimoniales aparecen Jack Cooper y Marc Bell como motoristas, Marcelle Castillo como Madeleine, Nosher Powell como un Guardia Armada, Terry Plummer como Dark Man, Joe Cahill y Gerry Alexander como guardias, John McDarby comoel viejo en la parada de autobús, Donal McCann como primer bombero, así como Joe Lynch , Seamus Healy , Tom Irwin , Pascal Perry , Steve Brennan , Vernon Hayden y Brendon O'Duill como los asistentes al Pub irlandés. 

La película comienza con una película en blanco y negro que finalmente se irá aproximando al color hasta identificar en la imagen el azul sobre el Parlamento británico. En el mismo, uno de los políticos más prestigiosos del país, Sir George Wheeler (Charles Mason) da un discurso sobre el valor que ha de sentir todo patriota, como el mismo se define. 

El discurso es escuchado desde las butacas de invitados por el Señor Mackintosh. Poco después vemos que Mackintosh recibe en su despacho a Joseph Rearden (Paul Newman) , un agente de inteligencia y experimentado agente británico, aunque eso no nos enteraremos hasta bien pasada la película, que se hará pasar por quien no es, en concreto como un ladrón de joyas, recién llegado aparentemente desde Sidney, que tras ser contratado por la agencia del señor Mackintosh (Harry Andrews) y que será encarcelado para poder infiltrarse en un peligroso grupo y desenmascarar al traidor. 

Lo cierto es que vemos la llegada del joven agente a Londres y poco después vemos como se encuentra con Mackintosh, el jefe de una organización, en una discreta oficina ubicada justo al lado de Trafalgar Square . 

Mackintosh y su ayudante, la Sra. Smith (Dominique Sanda) , le informan de cómo ha de robar de una manera simple unos correos de diamantes que se transportan a través del servicio postal para evitar la atención. El robo tiene lugar con aparentemente éxito después de golpear a un cartero y huyendo con el paquete lleno de diamantes y tras ejecutar milimétricamente el robo. 

Sin embargo, esa noche, en su habitación de hotel, se personan dos detectives del Servicio de Policía Metropolitana que lo visitan ya que recibe una llamada telefónica anónima para informarles sobre el robo. 

Durante su detención los agentes de seguridad no están convencidos de las afirmaciones de Rearden que dice ser un australiano inocente que ha llegado recientemente a Londres. Sin embargo, los indicios van en su contra. Ya que averiguan que el ciudadano australiano está implicado en una serie de robos de diamantes y tenia prevista la salida con destino a Suiza al día siguiente. 

El juez que lo juzga está enojado por la incapacidad de recuperar los diamantes robados por Rearden, quien él cree que los ha escondido en algún lugar, y le sube la inicial sentencia de 15 a veinte años de cárcel. 

Rearden se enviado la Prisión de Chelmsford . Lentamente comienza a mezclarse con los otros prisioneros, como Buster (John Bindon ) con el que entable amistad y con el que es asignado a tareas de lavado de ropa. Pocos días después de entrar, se encuentra con Slade ( Ian Bannen), un ex oficial de inteligencia británico mantenido en alta seguridad después de haber sido expuesto como un topo de la KGB . Él hace preguntas inocentes a sus compañeros de prisión sobre Slade, pero no se sabe mucho sobre él. 

El tiempo y las estaciones pasan en la prisión como vemos en el patio de la cárcel y la lavandería. Pocos semanas más tarde, se le acerca un recluso mayor y elegante Soames-Trevelyan ( Nigel Patrick ) que se ofrece a actuar como intermediario con una organización que puede sacarlo de la prisión a cambio de un parte de los diamantes robados. Están acostumbrados a ayudar a los prisioneros a escapar, y tienen otra salida planeada en breve, a la que puede unirse, si está dispuesto a aportar el dinero, a lo que siempre que esté de acuerdo. 

Dos días después se organiza una algarada en prisión y se lanzan bombas de humo sobre el patio. Utilizando la cortina de humo, una red de carga eleva a Rearden y a un compañero de prisión, que resulta ser Slade siendo sacados de la cárcel a toda velocidad y metidos en un furgón en el que hay varios sanitarios. 

Luego son drogados por inyección y llevados a un lugar secreto, en una casa solariega y algún lugar de campo desierto. Cuando Slade y Rearden despiertan, se les dice que los mantendrán allí durante una semana hasta que la búsqueda desaparezca. Rearden se entrevista con el que lleva la casa, con Brown (Michael Hordern ) que es la persona que da órdenes al resto. En Londres, Mackintosh supervisa discretamente el progreso de Rearden. 

Su entrada en prisión ha sido una operación encubierta planeada para fumigar la organización. Ahora se pretende que sean asaltados, detenidos y que Slade regrese a prisión. 

Después de un discurso en el Parlamento en la que el político Sir George Wheeler, diputado en la Cámara de los Comunes, ataca desde la tribuna la fuga y habla de cómo ha sido posible la salida de Slade, un viejo amigo y compañero de guerra, Mackintosh se acerca a él y le aconseja que sería mejor permanecer en silencio o arriesgarse a avergonzarse por lo que dice. 

Wheeler, que se presenta como un político conservador y una patriota incondicional es en realidad es un comunista y un agente de la KGB. Inmediatamente avisa al jefe de la organización donde se encuentra Rearden. Está claro que Mackintosh sospechaba de Wheeler y había utilizado su reunión para tratar de expulsarlo. 

Antes de que Mackintosh pueda actuar, es atropellado por un automóvil y muy malherido pasa al hospital donde se debate entre la vida y la muerte. Mientras tanto, Rearden sospecha de la organización de escape. 

Dudando de sus afirmaciones de ser un criminal australiano, los que antes le habían atendido como la enfermera Gerda (Jenny Runacre ) así como los demás asistentes de la casa le golpean violentamente y lo atacaron con un rotweiller , el perro guardián de la persona que lo custodia, que al principio tiene aspecto de señor , pero en el fondo es un criminal sin escrúpulos . 

Tras idear una salida , finalmente, se las arregla para defenderse y escapar del edificio, prendiéndole fuego y huyendo campo a través por todo el país, perseguido por sus guardias y el perro. Finalmente se ve obligado a ahogar al perro en una corriente para logran escapar . 

Luego llega a un camino donde un paisano le dice en gaélico algo y se da cuenta de que está en Irlanda , marchando hasta un pueblo cercano, donde descubre que está en la costa oeste de Irlanda , en concreto en Roundstone, y aparentemente cerca de la propiedad de un amigo cercano de Sir George Wheeler en la bahía de Galway. 

Por medio de una cabina telefónica se pone en contacto con la señora Smith en Londres, que vuela para encontrarse con él tras aterriar en una avioneta en un aeródromo cercano a Galway. Allí , junto a la chica, descubre dos cosas. Una que la Señorita Smith es la hija de Mackintosh, y la segundo que la siguen. 

Tras zafarse de sus perseguidores tras una peligrosa persecución en coche en la que los otros caen por un acantilado tras chocar con un muro, inicia junto a la chica una historia de amor y sexo. Al darse cuenta de que Slade fue sacado de contrabando de Irlanda en el yate privado de Wheeler, ahora se dirigen a La Valeta, Malta , hacia donde se dirige Wheeler. 

Una vez en Malta, donde combinan Smith y el agente, el trabajo y el placer, los dos intentan infiltrarse en una de las fiestas de Wheeler y descubrir el paradero de Slade. Wheeler pronto reconoce que la señora Smith, la hija de su viejo amigo Mackintosh, está allí en busca de Slade , pero éste la droga y la lleva a bordo de su yate. 

Rearden intenta que la policía maltesa asalte el bote, pero se niegan a creer que un hombre respetado como Wheeler pueda estar involucrado en el secuestro y la traición, por lo que se mueven para arrestar a Rearden, que todavía es un hombre buscado por su falso robo anterior, el de los diamantes. 

Entonces, Rearden tras convencer al comisionado de la policía (Wolfe Morris ) consigue que se registre el barco en el que únicamente está Wheeler junto a un joven ayudante, Cox. Al no tener éxito se lanza por la proa y se ve nuevamente obligado a huir, pero se las arregla para seguir a Wheeler hasta una iglesia donde él y Slade retienen a la Sra. Smith. Eso demuestra los vínculos entre los dos británicos agentes de la KGB encubiertos. 

Rearden les apunta con un arma y les ordena que entreguen a la señora Smith. Presentado con un enfrentamiento Wheeler y Slade intentan persuadir a Rearden para que los deje ir ilesos, a cambio de lo cual también lo perdonarán a él y a la Sra. Smith. 

A regañadientes, Rearden está de acuerdo, pero la sorpresa viene cuando señora Smith toma una pistola y dispara a Slade y Wheeler, vengando así el asesinato de su padre. Ella ha cumplido sus órdenes y abandona amargamente a Rearden, enojada por la forma en que no ha seguido sus propias órdenes. La salida de una y otro por las calles de la La Valleta pone fin a la película. 

Como vemos es una película al estilo de todas aquellas sobre espionaje que se hicieron durante la Guerra Fría , en este caso con agentes del Servicio de Inteligencia Británico, capaz de pasar 15 meses en la cárcel con el fin de contactar con un espía e infiltrarse , si es posible, en una organización. 

En ese sentido es una historia con desplazamientos por distintos espacios que van desde las calles de Londres hasta Irlanda y desde allí a la isla de Malta. El guión fue escrito por Walter Hill, quien más tarde lo recordó como una experiencia infeliz, ya que estaba en una disputa legal con la Warner Bros por el hecho de que habían vendido su guión de Hickey & Boggs a la United Artists sin pagarle a Hill ningún dinero extra. Como contraprestación la Warner le envió a Hill algunas novelas que la podían sustituir y les ofreció pagarle para que escribiera el guión. Seleccionó The Freedom Trap de Desmond Bagley . La novela se basaba libremente en la exposición y deserción de George Blake , un topo soviético en MI6, uno de los cinco espías de Cambridge. Hill acabó el guión en enero de 1972. Hill dice: "Escribí un guión rápido del que no estaba particularmente orgulloso" y "para mi sorpresa y sorpresa", Paul Newman aceptó protagonizar y John Huston la quería dirigir. El socio productor de Newman, John Foreman, sería su productor. 

La película fue financiada por Warner como parte de la lista de películas para Dick Shepherd. Walter Hill llegó a decir que "Uno quisiera pensar que está equivocado acerca de las maravillas de su trabajo, pero no lo creía", dijo Hill. "Esa parte resultó ser cierta". Hill trabajó en el guión junto a Huston y dice que el director estaba enfermo. Aunque Hill terminó con un crédito único en pantalla, dice: "Escribí el 90% de la primera mitad, varias personas escribieron el resto. No pensé que fuera una película muy buena". Parece que el dramaturgo William Fairchild fue uno de los escritores sin acreditar en el guión. También participaron el autor Gerald Hanley, el historiador Alan Moorehead y la colaboradora y asistente del productor y director John Huston, Gladys Hill . El guión no se completó en los últimos días del rodaje. 

La película se rodó entre octubre de 1972 y enero de 1973 en Inglaterra , República de Irlanda y Malta . Se rodó en Londres en lugares como Leather Lane , en Trafalgar Square, esquina St James, cerca de Támesis, y en los Pinewood Studios de Iver Heath en Buckinghamshire. Se rodó en Escocia. La escena en la que Slade y Rearden escapan de la prisión se inspiró en la fuga de Blake de Wormwood Scrubs en 1966. Las escenas de la cárcel se filmaron en la prisión de Liverpool y en la famosísima Kilmainham Gaol en Dublín , Irlanda. La casa donde se quedan Slade y Rearden después de su fuga es la casa Ardfry, Oranmore , condado de Galway, Irlanda, un castillo abandonado en ruinas. La escena en la que Rearden se da cuenta de que Slade está a bordo del yate de Wheeler fue filmada en Roundstone , Condado de Galway , Irlanda. La breve escena del pub en el pueblo irlandés contó con algunos de los mejores actores de Irlanda, Noel Purcell, Eddie Byrne y Donal McCann. Es muy poco probable que en una remota aldea de Galway a principios de la década de 1970 haya escuchado tantos acentos de Dublín. 

En su autobiografía, el director de fotografía Oswald Morris recordó cómo el productor y director John Huston mostró muy poco interés o entusiasmo por dirigir esta película y, a menudo, llegó tarde al set sin estar preparado para el horario del día. A menudo, Morris y su equipo tenían que llenar el vacío y preparar el rodaje para el día en que finalmente llegara, y también para ayudar a Paul Newman, quien también estaba muy decepcionado por la actitud de Huston. La película recibió una recepción mixta cuando se estrenó, y no tuvo una interesante taquilla, ya sea en el Reino Unido , Estados Unidos o Canadá . 

Walter Hill dice que nunca vio el producto final, pero le dijeron que era "una bomba real". En el momento de su estreno tuvo muchos problemas ya que por su ambiguo final, de una fuerza sorprendente por su sequedad y por reunir en un mínimo instante toda una serie de sentimientos encontrados, la película fue tildada de reaccionaria como solían decir de cualquier obra en la que Walter Hill estuviese implicado en la que un hombre tiene que infiltrarse en una organización de comunistas de los de antes.

En cuanto a los críticos, David Robinson, crítico de The Times , consideró que la historia era un thriller de espionaje muy predecible y típico, mientras que la dirección de John Huston todavía la hacía visible debido al don de Huston para contar historias. 

En Variety se dijo que la película era "una historia mansa del espionaje y el contraespionaje británicos", y agregó que "aquí no pasa nada". 

The Hollywood Reporter lo calificó como "una buena película de género en la vena helada de The Maltese Falcon, "y aunque" no es tan rico ni bueno como el clásico de Huston temprano, pero cuenta una historia interesante con un sentido seguro de la atmósfera, la ubicación y los personajes secundarios ". 

Roger Ebert escribió que fue" quizás la primer apelícula anti espía ", como" parece haber sido hecha por un grupo de personas sin simpatía o comprensión por las películas de espías ". 

En Time Out se escribió que se trataba de un" thriller anticuado razonablemente entretenido "" si puedes aceptar a Newman como un australiano totalmente poco convincente ..., una atroz variedad de acentos (principalmente irlandeses) y Dominique Sanda como un miembro poco probable del Servicio Secreto Británico ". 

Ya en España Luis Martínez en las páginas de El País escribía sobre ella "Lo mejor: la escalofriante exhibición de James Mason"No falta de nada: buenas persecuciones, fugas, carreras y tensión a milímetros de romperse. Newman convence y James Mason de malvado enamora. Pocas novedades y diversión asegurada. 

En Fotogramas se decía que era " Una enrevesada intriga de espionaje, basada en una novela de Desmond Bagley, donde el juego de la verdad y la mentira llega a unos extremos realmente estimulantes. Su ambigüedad moral, que la censura española de la época pretendió combatir sobreponiendo una molesta voz en off en los planos del desenlace, es un elemento más de este juego entre la desesperanza y el cinismo. 

En el Mundo se señala que es un "Filme de espionaje, realizado por John Huston, un director todo-terreno que ya había firmado obras maestras del séptimo arte, como ''El tesoro de Sierra Madre'', ''El halcón maltés'' o ''La reina de África''. En una época, la Guerra Fría, en la que el género estaba de moda, el cineasta contó con Walter Hill (''Aliens: el regreso'', ''Límite: 48 horas'') en tareas de guion, el cual adaptó una laberíntica novela de Desmond Bagley.Como protagonista, Huston contó con una de las grandes figuras del cine estadounidense para interpretar al británico protagonista: un Paul Newman a quien ya había dirigido un año antes en el wéstern ''El juez de la horca''. Le acompaña en pantalla el inglés James Mason. Ambos volverían a coincidir en 1982, durante el rodaje de ''Veredicto final''. La tercera en discordia fue una Dominique Sanda (''Los ríos de color púrpura'') en su primer rol en Hollywood. 

En Espinof Alberto Abuín dice que John Huston fue el director que mejor retrató a los perdedores,Newman es absolutamente deslumbrante; siendo un millón de veces más guapo que Sean Connery, Roger Moore y Pierce Brosnan juntos, logra parecer una persona completamente normal que pasa desapercibida, un espía sin el estilo ni la clase de los mencionados. Es su Joseph Rearden un hombre callado, concentrado en su trabajo, con efímeros momentos para el relax (ambos evidentemente con una mujer, y nada de supercuerpazos como en los films de 007); de pasado secreto y lleno de misterio, el personaje encuentra en un actor de la talla de Newman el transmisor perfecto para su esencia James Mason, de origen inglés, con una presencia impresionante, realiza una concisa y estimulante interpretación de su personaje, el frío, calculador y poco fiable George Wheeler. Concluye Abuín diciendo que "espléndido trabajo mostrado por Huston, de una amarga y triste melancolía ".

Por mi parte decir que como película me interesa más como espíritu de una época, la guerra fría, antes que su trama , una vez deducido el papel que asume el personaje de Paul Newman, deja de tener un gran interés. A John Huston le aportó poco a su carrera. Todavía tenía que dejarnos un monumental testimonio, su Dublineses, y aunque Dublineses (Los muertos) (1987) trabajó en locaciones irlandesas, la mayoría fue filmada en un estudio de California, y las escenas de Dublín fueron filmadas por el equipo de la segunda unidad. Huston estaba tristemente demasiado enfermo para hacer el viaje. Pero esa ya es otra historia.