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jueves, 16 de abril de 2020

El vengador sin piedad


Desconocido western para mi, duro como pocos, sin concesiones, bien realizado y con grandes actores como Gregory Peck, un hombre con imagen de justo que aquí la rompe de principio a fin . Imagen rota en algunas ocasiones como en su duelo al sol, pero también en esta, y muy buenos secundarios. La historia de una venganza, pero también la de un error, la de grandes mentiras que se desarrollan en esta road movie fronteriza.

La película se titula The Bravados vendida en España como El vengador sin piedad. Una película del año 1958 de un grande como Henry King, un director que estuvo presente en siete películas nominadas para el Premio de la Academia a la Mejor Película y que dirigió por primera vez en 1915 y creció hasta convertirse en uno de los directores de Hollywood con mayor éxito comercial de las décadas de 1920 y 1930. Fue uno de los 36 fundadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y nominado dos veces para el mejor director Oscar . En 1944, recibió el primer Premio Globo de Oro al Mejor Director por su película La canción de Bernadette . Trabajó a menudo con Tyrone Power y Gregory Peck y para 20th Century Fox . d, y que fue una producción de Herbert B. Swope Jr. para la major 20th Century Studios. 

La película parte de un guion de Philip Yordan que a su vez se inspira en la novela de Frank O'Rourke del mismo nombre. 

La película cuenta con la música de Alfred Newman y Hugo Friedhofer así como la fotografía de Leon Shamroy , rodada en CinemaScope y en color DeLuxe. A destacar el montaje de William Mace y el vestuario de Charles LeMaire. 

En cuanto al reparto lo preside Gregory Peck como Jim Douglas, Joan Collins como Josefa Velarde, Stephen Boyd como Bill Zachary, Albert Salmi como Ed Taylor, Henry Silva como Lujan y Lee Van Cleef como Alfonso Parral. Junto a ellos aparecen Andrew Duggan como el sacerdote , así como Kathleen Gallant como Emma Steimmetz, Barry Coe - fallecido el pasado año- como Tom, George Voskovec como Gus Steinmetz y Herbert Rudley como el Sheriff Eloy Sanchez. Igualmente en papeles menores Ken Scott como Primo, ayudante del Sheriff, Gene Evans como John Butler, Joe DeRita como Simms - y que no es otro que "Curly Joe" de los Tres Chiflados-, Jason Wingreen como Nichols, Robert Adler como Tony Mirabel y Ada Carrasco como el señor Parral. 

La película se inicia con la llegada a caballo de Jim Douglas (Peck) hasta un pueblo llamado Río Arriba. El lugar está vigilado por agentes de la ley que lo llevan ante el sheriff local Eloy Sánchez (Herbert Rudley) que , tras algunas dudas, permite ver a los cuatro hombres que busca Douglas. Estos son dos hombres blancos, un mestizo y un indio: Bill Zachary (Stephen Boyd), Ed Taylor (Albert Salmi), Alfonso Parral (Lee Van Cleef), y Lujan (Henry Silva) que están presos en la cárcel y que aguardan la horca. 

Por lo que se deduce Douglas es un granjero que persigue sin tregua a cuatro hombres que asesinaron a su esposa seis meses antes. Cuando, por fin, los encuentra en la cárcel se entera que van a ser ejecutados en la horca al día siguiente. 

Mientras espera el momento de la ejecución, Douglas se encuentra con una mujer Josefa Velarde (Joan Collins), una antigua novia de Nueva Orleans, a quien conoció y de la que se enamoró hace casi cinco años en Nueva Orleans. Ella ha estado cuidando el rancho de su difunto padre y nunca se ha casado. Douglas revela que se casó, que ahora es viudo y que tiene una hija (María García Fletcher). Josefa luego descubre por el sacerdote de Río Arriba ( Andrew Duggan ) cómo murió la esposa de Douglas. 

También por el pueblo reconoce a otros vecinos como son Gus Steimmetz (George Voskovec ), su hija Emma (Kathleen Gallant) y su prometido Tom (Barry Coe). 

El verdugo, un hombre bien vestido llamado Simms ( Joe DeRita ) llega al pueblo y tras coincidir con Douglas en la taberna va en busca del sheriff que lo espera para el ahorcamiento del día siguiente. Con la excusa de evaluar a los hombres para la soga, acuchilla al sheriff y los forajidos escapan. 

El sheriff herido aún puede matar al falso verdugo y llegar a la iglesia donde el pueblo está reunido en la misa que imparte el sacerdote (Andrew Duggan ). De hecho en la iglesia están todos salvo el sheriff, incluido Jim y Primo (Ken Scott) el ayudante del Sheriff. 

Unos minutos antes de que acabe la ceremonia Emma Steinmmetz sale de la misa y marcha a su negocio, precisamente donde se han refugiado los cuatros forajidos, que la secuestran. 

Tras la llegada de Eloy Sánchez a la Iglesia varios vecinos salen tras los cuatro, pero Douglas ante una sorprendida Josefa Velarde espera hasta la mañana. Él anticipa que uno de los prisioneros se quedará para cortar a todos en un pase, que es lo que sucede. Douglas, gran rastreador, sabe como enfrentarse a los cuatro. 

Tras llegar al sitio en el que han sido frenados por los disparos de uno de ellos, Taylor, les pide que esperen a la noche para salir en busca de los cuatro. El grupo encuentra a un hombre muerto, que pudiera ser el verdadero Simms. 

Los forajidos determinan que Douglas es el hombre del que más deben preocuparse. A Parral se le asigna el trabajo de emboscarlo. El primero en hacerle frente a Douglas, al que reconocen como el hombre que entró en prisión a mirarles fijamente a la cara,  es Alfonso Parral, pero Douglas lo sorprende por detrás. 

Parral ruega por su vida e insiste, cuando Douglas le muestra una foto de su esposa, afirma que nunca la ha visto. Pero un Jim Douglas, sin piedad, le mata. Luego hace lo mismo con Taylor que le ha esperado en el bosque cuando lo adivina en el horizonte. 

Taylor dispara sobre Douglas, sin embargo, evade su fuego, luego lo ata con los pies y lo cuelga boca abajo de un árbol. Tras eso Douglas se lanza tras los otros dos fugitivos, Luján y Bill Zacary, logran llegar a casa de John Butler (Gen Evans), un minero y vecino de Douglas. 

Butler les dice a los hombres que necesita ir a trabajar afuera y se va, en realidad intenta escapar. Zachary desde el interior de le dispara y lo mata; Lujan va a buscar un saco de monedas que Butler se había llevado con él. 

Mientras Lujan hace esto, Zachary viola a Emma. Lujan ve acercarse a los jinetes, llama a Zachary y ambos huyen, dejando atrás a la niña. Los jinetes resultan ser Josefa y uno de sus hombres del rancho, que ahora ven a Douglas que viene hacia ellos desde otra dirección. 

Poco después el grupo también llega y el padre y el prometido de Emma encuentran a Emma. Previsamente Josefa y Douglas han encuentrado a Emma, violada por Zachary, en la casa. 

Tras comprobar lo ocurrido, Douglas vuelve a su rancho para conseguir caballos frescos, pero descubre que los fugitivos se llevaron sus últimos caballos. Él deja a Josefa con su hija. En la frontera, Douglas entra en un bar y encuentra a Zachary. El forajido afirma no conocer a la mujer de la fotografía que Douglas le muestra y le grita que lo deje. Douglas saca su arma, Zachary saca la suya y Douglas lo mata a tiros. 

Finalmente va en busca del que resto, Luján. Encuentra a Luján, que tiene mujer e hijo. Douglas es sorprendido por la mujer que lo deja inconsciente de un golpe. Cuando despierta, Lujan insiste en que nunca ha visto a la mujer de Douglas. Él recuerda que él y sus compañeros habían pasado el rancho. 

Pero Douglas señala el inconfundible saco de las monedas. Lujan explica que tomó la bolsa del cadáver de Butler. Douglas se da cuenta que Butler fue quién mató a su mujer. 

Ahora sabiendo que los cuatro hombres no habían tenido nada que ver con la muerte de su esposa, Douglas se siente culpable, de que él no es mejor que ellos, ya que mató a tres de ellos a sangre fría. 

Así que vuelve al pueblo y va a la iglesia para pedir perdón. El sacerdote (Andrew Duggan) le dice que aunque no puede tolerar las acciones de Douglas, lo respeta por no poner excusas por lo que ha hecho y que, en todo caso, eran unos asesinos. Josefa llega con la hija de Douglas, y salen juntos de la iglesia. 

Al salir la gente del pueblo lo aclama por su valor cuando sale de la iglesia, aunque la cara de Jim no trasmite alegría alguna. 

Rodada en el invierno - febrero- de 1958 en las localizaciones naturales de Morelia, Pátzcuaro y Uriapan, las tres en Michoacán, Jalisco, en Guadalajara, en este mismo Estado de Jalisco, en Yucatán, en las Montañas de St Jose Purua.

La estrella del mismo es Gregory Peck admitió que le resultaba difícil manejar un personaje tan odioso. Mientras filmaba, Gregory Peck decidió convertirse en un vaquero en la vida real, por lo que compró un gran rancho de trabajo cerca de Santa Bárbara, California, que ya contaba con seiscientas cabezas de ganado premiado. Gregory Peck declaró que la película fue escrita como un ataque al macartismo, una política a lo que se opuso firmemente. La película fue lanzada el 25 de junio de 1958 en los Estados Unidos y recibió el National Board of Review ala mejor actor secundario para Albert Salmi. 

En cuanto a las críticas destaca la del The New York Times cuando el crítico AH Weiler escribió que "The Bravados emerge con el sello inconfundible de Henry King, quién rodó en áreas de México Michoacán y Jalisco, se ha asegurado de que su elenco y su historia se muevan a un ritmo incansable ... .En cañones, montañas, bosques y cascadas de los lugares naturales utilizados, hacen pintorescos material para las cámaras en color. Pero los productores han dado su 'persecución' esencialmente sombría, igualmente colorida y deslumbrante ". 

En Time Out comentan que "Nueve años después del impresionante Twelve O'Clock High , ocho años después del magnífico The Gunfighter , King y Peck se unieron nuevamente para esta western centrado en la venganza. Por un momento, parece que la magia iba a funcionar de nuevo, mientras Peck cabalga sombríamente en una pequeña ciudad, anuncia que su propósito es ver colgar a cuatro forajidos y, cuando logran escapar, sale de su grupo para exterminar al forajidos uno por uno. Irónicamente, aunque culpable de crímenes similares, el cuarteto (Boyd, Salmi, Van Cleef y Silva) resulta no ser culpable de la violación / asesinato de la esposa de Peck. Señal para una crisis de conciencia que se resuelve en términos religiosos superficiales, con Joan Collins convenientemente a la mano como imagen de salvación. Con buenas actuaciones y excelente trabajo de cámara "Scope" de Leon Shamroy , las secuencias de acción están bien, pero los motivos religiosos son tan poco consistentes como The Song of Bernadette . " 

En la Enciclopedia Britannica se habla de que para Henri King " The Bravados (1958) fue otra de las raras incursiones de King en el oeste. En la aclamada película, Peck fue elegido atípicamente como un hombre que busca a los hombres que violaron y mataron a su esposa". 

Más recientemente, Dennis Schwartz dijo que el equipo de Gregory Peck con el director Henry King funciona de forma excelente. El mensaje religioso es innecesario para una película que tiene tantos valores de producción y potencial para ser una de las grandes.

Ya en España Fernando Morales en El País defiende que es un "Maravilloso western (...) excelente trabajo de Gregory Peck (...) y magnífica puesta en escena"

En ABC Play "Un impecable wéstern, dirigido por Henry King, cineasta quizás desprovisto de un estilo visual propio pero capaz de rodar un gran número de obras de enorme solidez y considerable éxito comercial. Para la ocasión, King utilizó a Gregory Peck, uno de sus actores predilectos a quien le confió un papel mucho más duro de los que él solía interpretar. "

Un aficionado al cine como Faustino Sánchez publicó un tweet muy acertado que señalaba que "Difícil quedarse con una sola escena de esta película que consigue el milagro de reflejar el dolor y la ira sin salirse un ápice de las máximas de King de armonía, equilibrio y mesura, que en principio no parecen casar del todo bien con el tema ".

Por su parte, el gran Fausto Fernández en algún tweet señala que "Tortuoso y torturado western psicológico (y profundamente moral, que no moralista), EL VENGADOR SIN PIEDAD (TRECE, 18.30h) tiene como eje la venganza (Gregory Peck), pero también el perdón (Henry Silva). " Y en otro señala que además de tenre una "gran presencia y carga religiosa" se trata de "uno de los más logrados westerns de Henry King. Increíble Gregory Peck, pero mejor que él está Henry Silva". Todo lo reseñabla de este "western psicológico, de reflexión moral, violento y de tesis".


domingo, 17 de febrero de 2013

Un clásico en las arenas


Después de varios intentos he visto un clásico de Howard Hawks. Es una película que había visto fragmentariamente, pero nunca completa. Recuerdo que en uno de estos programas de cine que antes ponían en televisión sobre actrices, actores y directores de Hollywood un día presentaron el de Joan Collins, que en los años 80 era una importante estrella televisiva. De allí tuve noticias de su participación en esta película de 1955.

Tierra de faraones (cuyo título original en inglés Land of the Pharaohs) es una película estadounidense dirigida por Howard Hawks y estrenada en 1955. La producción estuvo a cargo de Howard Hawks para la Warner Bros Pictures, quien la distribuyó. Pictures al igual que la distribución . En la película la productora invirtió cerca de 3 millones de dólares (2.900.000) no recuperando su inversión, por lo que fue el primer quebranto económico de una obra realizada por Hawks. 
Para esta superproducción histórica de Howard Hawks escriben el guión William Faulkner, Harry Kurnitz y Harold Jack Bloom. La banda sonora es de Dimitri Tiomkin, mientras que la fotografía fue de Lee Garmes y Russell Harlan, mientras que el montaje fue labor de Vladimir Sagovsky. 
Los actores que participaron fueron Jack Hawkins como el faraón Keops, Joan Collins que es la princesa Nellifer, James Robertson Justice como Vashtar, Dewey Martin como Senta, Alex Minot como Hamar, Luisella Boni como Kyra, Sydney Chaplin que interpreta a Treneh, James Hayter lo hace con Mikka, Carlo de Angelo es el guardián de los cuerpos y Bud Thompson que representa a Mabouna. 
La acción dramática tiene lugar en Egipto, en tiempos de Keops, segundo faraón de la cuarta dinastía, que reinó durante 23 años (según el Canon de Turín), entre 2579 y 2556 AC, hace 4.500 años. Keops (Hawkins) es un gobernante guerrero que aprovecha sus victorias para obtener cuantiosos botines de oro y joyas. De carácter obsesivo, desea construir para su sepultura la pirámide más grande del mundo y dotarla de un sistema de seguridad que haga inviolables las cámaras del sepulcro y la anexa destinada al depósito del tesoro. 
Tras el regreso de su victoria el faraón Keops ordena construir una pirámide a su primer consejero y sumo sacerdote es Hammar (Minotis) hombre hábil, prudente e inteligente., que supere las anteriores realizadas en cualquier parte del mundo, donde reposará cuando tenga que pasar la vida en el mundo de los muertos y para ello emplea a un arquitecto-ingeniero que había proyectado las defensas de su ciudad el arquitecto-ingeniero judío esclavizado al que encarga la realización de las obras, Vashtar (James Robertson Justice) y su hijo Senta (Dewey Martin). A cambio liberará a su pueblo tras la culminación de la misma, con la condición de que él quede enterrado con el faraón. Vashtar debe diseñar no sólo un sepulcro sino sobre todo un mecanismo, que garantice la seguridad del féretro y el oro para que nadie pueda acceder a ellos y saquearlos. 
El acuerdo al que llegan el faraón y el ingeniero es que el primero irá liberando cada año a una cantidad determinada de gente del pueblo del segundo, mientras que éste, una vez concluya la megalómana obra, deberá sacrificarse pues nadie debe conocer los entresijos de la tumba.

Keops no solo termina obsesionado con el levantamiento de esta última y con el oro (que almacena en un sótano de su palacio y al cual solo puede acceder él).
La construcción de la pirámide se interrumpe, ya que las canteras más cercanas se han agotado y falta materia prima. También se reduce el ánimo entre los trabajadores. El cambio mediante elipsis se produce en los trabajadores: del entusiasmo inicial (a ambos les espera una recompensa ya sea su libertada o dinero) a la desesperación final (cuando el trabajo se convierte en un suplicio y se hace por obligación sin posibilidad de negarse, a golpe de látigo). 
En este contexto se va a producir la aparición de Nellifer (Joan Collins), una atractiva princesa chipriota que se presenta como tributo de su pueblo. Para continuar decide cobrar tributos a Chipre, reinado por la bellísima pero ambiciosa princesa Nelifer, de quien se enamora y con la que se casa. Ésta se suma a la obsesión, convirtiéndose en su segunda esposa.

Y es ella, igualmente atraída por el oro (aunque de otra manera: lo quiere disfrutar en vida), el catalizador y el protagonista último de toda la tragedia que encierra el film. Ella irá progresivamente ambicionando la riqueza del monarca y para su plan contará con del capitán Treneh (Sidney Chaplin) –prendado por la belleza de la princesa desde el primer momento–, la muerte de la primera esposa del faraón por el ataque de una serpiente amaestrada por los traidores, el también frustrado intento de homicidio del faraón a cargo de uno de los criados de Nellifer.

El espléndido climax entre Nellifer y el faraón, en el que ella ataviada con una de las joyas que él le había negado, aunque Keops, moribundo ya, termina imaginando la verdad cuando identifica entre nubarrones (excelentes los planos subjetivos que muestran la mirada adulterada del faraón) el collar de oro que lleva la mujer... 
El final de Nellifer una vez muerto el faraón no puede ser otro: el sumo sacerdote (Alexis Minotis), amigo del faraón y fiel servidor suyo, acompaña a éste junto con varios sacerdotes en el camino hacia la otra vida como así lo habían dispuesto; Nellifer manipuladora, codiciosa y traicionera, engañada por aquél, es encerrada viva con ellos y con el oro que ansiaba poseer. 
Por último, un plano general de Vashtar y su hijo pequeño da paso un plano similar en donde éste ya es mayor y tiene el rostro de Dewey Martie. La resolución del film que, por la mediación del sumo sacerdote, Vashtar y su hijo son liberados aunque en principio debían sacrificarse por conocer la estancia secreta de la tumba. 
De ella han dicho en el Diario El País Fernando Morales y Miguel Ángel Palomo que "Apoyado en un atractivo guión de William Faulkner, recrea, con muy buena ambientación, la construcción de la pirámide de Keops. Filme épico y colorista en el que destaca el papel de villana de Joan Collins" , el primero, mientras que el segundo la define como un "…alarde de potencia narrativa" . 
Quim Casas en su artículo titulado "Howard Hawks. La comedia de la vida". (Editorial Dirigido por... Barcelona, 1998, p. 368-369) señalaba que «El inicio de la construcción está acompañado de un cierto didactismo. La voz en off nos ofrece datos sobre la titánica empresa (...) Los comentarios dejan de ser tan estadísticos cuando la fatiga general se apodera del pueblo egipcio, las canteras se agotan y surgen los problemas para elevar la estructura de la pirámide. La música juega un papel determinante, más allá de los altisonantes y exóticos arreglos de Dimitri Tiomkin. Mientras las cosas funcionan, los trabajadores cantan de manera jubilosa durante la tarea. Cuando el escepticismo aflora y se pierda la ilusión colectiva, los cánticos desaparecen para ser sustituidos por el monocorde sonido de un tambor (...)». 
Javier Latorre en el nº 291 de “Dirigido por…” señalaba Otro de los aspectos que más interfieren en un mayor triunfo del film es la interpretación del reparto en general: Jack Hawkins intenta dotar a su personaje de cierta humanidad sin eliminar la presencia imponente que aquél requiere, pero solo consigue acertar en determinados momentos (el mejor: cuando muere); Joan Collins no aporta a su personaje, tan oscuro, el porte que requería (si tal vez en el aspecto sensual), y sus limitados registros dramáticos no superan esa carencia; James Robertson Justice a pesar de si tener la presencia adecuada parece sacado de cualquier serial televisivo en el que diera vida a un hipotético tío Joe; pétreo aunque más entonado está Alexis Minotis, si bien propone un distanciamiento hacia su personaje no muy claro que no parece muy adecuado. Más ajustados a sus personajes están Dewey Martin, actor competente por lo menos con Hawks, y la casi fugaz Kerima, interpretando a la reina Neilla, la primera esposa del faraón".

Lo cierto es que la película le debe mucho a Howard Hawks. La hizo después de dos Comedias consecutivas, la magnífica Me siento rejuvenecer (Monkey Business, 1952) y la menospreciada y divertidísima Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, 1953), Howard Hawks eligió un proyecto totalmente opuesto para su siguiente película, Tierra de faraones, una tragedia de eco cercanos a shakespeare, pero ambientada en el Egipto faraónico y que poseyendo momentos de gran intensidad y belleza. Eso sí, no prescinde de su idea de superproducción con una excelente ambientación, notable guión, buenas actuaciones, soberbia fotografía y una banda sonora llena de matices aunque mantenga su aspecto intimista, dramático. Y todo tiene un marcado carácter naturalista. No pretende hacerla teatral al estilo Mankiewicz, sino en base a una gran intensidad dramática, que se basa en intrigas, engaños, traiciones, deslealtades, asesinatos, etc. El interés del resto del film es muy desigual. 
Como decíamos la película gira en torno a las inquietudes características de Hawks: la amistad masculina, la ambición, el honor, la traición, la relaciones entre hombres y mujeres...Destacan los paralelismos con Rio Rojo (Red River, 1948): la construcción de la pirámide se asemeja al transporte de las diez mil reses visible en su obra maestra o en el tono conciliador visible en el permiso para salir que le dan al arquitecto y su hijo por haber cumplido su palabra.

El film suma drama, aventuras e historia en el Antiguo Egipto como lo llevaron al cine otros, antes y después, visibles en “Sinuhé el egipcio” (Michael Curtiz, 1954) y “Cleopatra” (Mankiewicz, 1963). O al mundo clásico en general tan propio de los años 50 visible en Helena de Troya de Robert Wise (1956), en Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille (1956) o la oscarizada Ben-Hur de William Wyler (1959), pasando por La túnica sagrada de Henry Koster (1953) que introdujo la nueva tecnología del Cinemascope, dibujan bien el entorno de una de las décadas prodigiosas del american "peplum" (vocablo que significaba túnica sin mangas).

Volviendo al elemento dramático de la película señalar que no es de extrañar por lo tanto que los mejores momentos de Tierra de faraones sean los que se detienen en la descripción más íntima del drama, principalmente visible en aquellos en los que se precipita la tragedia, que paulatinamente aparecen menos iluminados (las sombras arropan a los traidores -Nellifer - y nublan a los traicionados). También llamativo en el filme son las elipsis introducidas tanto por el narrador como por el aspecto reflejando ambos el paso del tiempo.

En cuanto historiador se aprecian , según he leído algunos anacronismos, en el vestuario, a cargo de Mayo, que imita formas egipcias de diversas épocas, sin prestar excesiva atención a la cronología o incluyendo a los camellos en el desfile militar, pese a que la domesticación de los mismos tiene lugar en Arabia años más tarde. Por el contrario ofrece una explicación plausible de la organización del trabajo colectivo, en la que la fuerza física de las personas humanas es la única fuerte de energía y las lianas y los nudos, la única tecnología en uso con lo que aumenta la verosimilitud de la explotación de seres humanos esclavizados, tratados con exigencias crecientes de esfuerzo en un contexto de manifiesta crueldad, o prescindiendo con rigor de los caballos, cuya domesticación tiene lugar en Medio Oriente unos 500 años después. La inexistencia de animales de tiro determina la ausencia de carros o aurigas, etc o el papel de Luxor en el Imperio Antiguo. La recreación de la época está muy lograda, al igual que otros aspectos estilísticos como la planificación, la fotografía o la banda sonora a cargo del imprescindible Tiomkin (notas disonantes en los instrumentos de viento para apuntar la opulencia y crueldad de Egipto y su emperador, refinadísima utilización de los instrumentos en las escenas intimistas), aunque resultan excesivamente detallada las ceremonias que acompañan al faraón de duración excesiva, como en la presentación del film o las planos dedicados a la construcción de la pirámide

Parece ser que el propio Hawks trató de imponer a John Wayne para el papel del faraón Keops pero su propuesta no fue admitida por la productora. El caso es que el film no dio el resultado previsto y después de esto, Hawks desaparece del mundillo cinematográfico durante 4 años, hasta su genial regreso con Río Bravo. Película de grandes elipsis ésta que nos narra la «arquitectura de una obsesión» y que resulta muy didáctica gracias a la narración en voz en off y que habla sobre la ambición de poder y la libertad. 
Señalaba Terenci Moix en el volumen III de su historia del cine, publicada en la revista Blanco y Negro del diario ABC que uno de los aspectos más singulares de la película estribaban no sólo porque la Warner se instalara en Egipto para montar una pirámide mediante miles de extras, sino que lo realmente hará relevante al filme es la presencia en su guión de un William Faulkner “que no sabía como hablaban los monarcas de aquel lejano periodo”.