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miércoles, 12 de febrero de 2020

Total es Cuerda


He visto Total de José Luis Cuerda, la que  fue la primera apuesta por el surrealismo entre un Londres y un Paris rural. Una película dedicada a Fernando Álvarez 

Total es una película, realmente un mediometraje del año 1983 y en ella vemos a parte del grupo que más tarde apareció en Amanece. Con ella Cuerda abre la trilogía surrealista que incluye Amanece, que no es poco y Así en el cielo como en la tierra. José Luis Cuerda se presenta aquí como director y guionista para una película realizada para TVE ,con el productor Alfonso García, aunque amparada por Cinearte y Cornejo, y que se emitió por vez primera el 26 de diciembre de 1983.

Este mediometraje fue emitido con la música de José Nieto y la fotografía de Juan Martín Benito. José María Biurrún fue el encargado de la edición y el vestuario de Félix Sánchez Plaza.

El elenco absolutamente coral lo encabeza Agustín González como Lorenzo el pastor, María Luisa Ponte como la aparecida Doña Paquita, Manuel Alexandre como Herminio, Miguel Rellán como el inspector Luciano, Alicia Sánchez como Rocio, José María Caffarel como el alcalde londinense Don Alonso, Eusebio Lázaro es como el maestro Don Gabriel, Enriqueta Carballeira como Macarena, Luis Ciges como el ciego Pascual, Chus Lampreave como la vaquera Álvarez. Junto a ellos aparece Enriqueta Carballeira, María Elena Flores, Mercedes Lezcano, los primos Carlos Velat y Fernando Vivanco así como Elena Santonja y Carmen Santonja.


Partiendo del siglo XXVI (2598) nos encontramos tres días después de la llegada del fin del mundo. Londres, un pequeño y perdido pueblo de ambiente castellano.


Un pastor de ovejas llamado Lorenzo  (Agustín González) y que actúa de narrador y nos presenta a su hijo Herminio (Manuel Alexandre) que es mayor en edad que el padre, un comerciante y salteador amenazante con su pistola. Ese hijo que de escolar pasa a adulto de golpe, sorprendiendo enormemente a su padre, cuando lo ve por vez primera sobre un puente. Herminio regenta una tienda pero tiene la mala costumbre de atracar a las clientes que acuden a la panadería y que , al final de sus días tendrá que ser colgado unas diez veces, eso sí, malamente, y que finalmente resucita en el cementerio de la Iglesia donde fue enterrado.

Lorenzo, pastor de ovejas, nos cuenta una serie de sucesos extraordinarios que han ido anunciando el fin del mundo: las vacas quieren ir a la escuela, así que la vaquera Álvarez pide permiso un día sí y otro también al maestro Don Gabriel ( Eusebio Lázaro) que siempre espera como maestro que sus alumnos no concluyan la tabla del siete y que está casado con una mujer Doña Rocío (Alicia Sánchez) que está llena de violencia y mal carácter.

Igualmente nos describe como las paredes de las casas y de los corrales se derrumban, o como Doña Paquita (María Luisa Ponte) , la mujer del alcalde Don Alonso (José María Caffarel) - que tiene una amante (Mercedes Lezcano) , la prostituta del pueblo que solo lo hace con Don Alonso, y que ahora quiere hacerse decente en ese pequeño y rural Londres- se aparece en los lugares más insospechados atravesando las paredes.

Este fenómeno lleva al pueblo a un inspector que tiene que hacer un informe de las apariciones. Se trata de de Luciano ( Miguel Rellán) que es invitado a tomar anís. Pero lo mejor es que descubre a las hija de Doña Paquita y Don Alonso, Macarena ( Enriqueta Carballeira). Tanto es así que salen a un "prao" cercano y allí se declaran su amor, consolidaban su relación con un hijo de tres años y ponen fin al mismo.

Vemos también , por dos veces, y con los papeles cambiados dos primos (Carlos Velat y Fernando Vivanco ) que se reencuentran en el pueblo tras llegar uno de ellos . en la otra ocasión es el otro- a la plaza de Londres por la muerte de una de sus madres.

Otro de los habitantes de ese Londres, que en un momento se transforma en París, es la recuperación de la vista de Pascual (Luis Ciges) el ciego del pueblo que vive con su hermana (María Elena Flores ), que lo putea mientras lo saca a la calle.

Cuando Pascual, amigo de Herminio, recupera la vista, gracias a las mezclas de medicamentos con gaseosa, decide hacerse el ciego para ver como lo tratan, acabando con la vida de su hija.

Al final una vez con el Apocalipsis que provoca la caída de muros y casas de este Londres / París vemos como Lorenzo , con su hijo revivido , decide irse con sus ovejas de la ciudad con la cuidadora de vacas, aquellas que nunca pudieron ir a la escuela muy a su pesar.

Tanto Herminio como Pascual han decidido quedarse siendo los únicos acabando la película gritándoles "¡Que os vais a perder el Juicio Final, gilipollas! Que desde allí se va a ver de pena so memos!" .

La película coral rodada para la televisión fue rodada en la provincia de Soria, en concreto en los municipios de Oncala, fundamentalmente, así como en San Pedro Manrique y Yanguas localidades perteneciente a la comarca de las Merindades de las Tierras Altas. Fue rodada en 16 mm .



La película es una especie de versión surrealista y un ejercicio del absurdo inspirada en la Biblia, o de algunos de sus pasajes. Fue presentada en el Festival Internacional de Montecarlo de 1984 y se le otorgó el Premio a la Crítica Internacional y el Premio Especial del Jurado, y se ha emitido además de en España en países como Canadá y en EEUU.

Para el propio Cuerda, se trata de «un retorcimiento de la realidad que sigue siendo realidad». Cuerda lo explica así: “Yo siempre he tenido la sensación de ser mayor que mi padre. Mi padre ha hecho cosas con una libertad y con una inconsciencia que yo he sido incapaz de practicar. He vivido, lógicamente menos que él, pero he sido mucho mayor. Desde muy pequeño, yo fui enfermizamente reflexivo. Lo que ocurre en Total es una plasmación física de esa hiperreflexión: «Padre, que me he hecho mayor» dice Alexandre, cuando se encuentra con su padre al salir de la escuela. A partir de entonces , el hijo empieza a actuar como una persona mayor; habla incluso en francés. Todo tiene su lógica. El comercio es una forma como otra de latrocinio: cuando vendes siempre cobras más de lo que cuestan las cosas. Alexandre atraca abiertamente a los clientes. Lo mío no es surrealismo, como se ha dicho, sino darle un revolcón a la lógica, fajarse con ella cuerpo a cuerpo y retorcerle el pescuezo hasta que vomite sus últimos argumentos”.

Y añade “Yo creo que la ficción legitima el echar mano de realidades muy distintas porque, en el fondo y puestos a escribir o a narrar o a pintar o a hacer lo que uno quiera en términos creativos, tan realidad son los sueños como los deseos como un bodegón. Entonces, en ese sentido, a mi lo que me apetecía, más que tergiversar la realidad por decirlo así -porque siempre me ha gustado extraer sus últimas consecuencias de frases, de hechos, como cuando se dice que un hombre de campo está enraizado verlo -como en `Amanece…´plantado en un bancal”.


Sobre Total han opinado algunas personas , tal y como se recoge en este wordpress,  entre ellos, el crítico de cine Jesús Miguel Sáez González que dijo “el humor absurdo salpica la trama de esta pequeña obra –una hora aproximadamente-, en ocasiones no se duda de ciertos ecos surrealistas” en la que Cuerda “introduce en la trama juegos temporales y metalingüísticos –resonancias por ejemplo del Lazarillo de Tormes en la escena del invidente y su hija que lo ayuda a cruzar los charcos inexistentes, se emplean algunos pasajes de claras referencias bíblicas centrados siempre en lo que les ocurre a los personajes”.

José Sánchez Alite, Total es una pequeña joya en la que ve un ejercicio de surrealismo rural. “Quien haya visto ‘Amanece que no es poco’ habrá encontrado todas las similitudes con este mediometraje”. No obstante, Cordera nos señala que él no cree en la etiqueta de “cine surrealista” porque el surrealismo conlleva la plasmación inmediata de la inspiración que llega a la mente, y ello no acontece en la realización de una película.

El escritor Félix Chacón considera a Total como un borrador de ‘Amanece que no es poco’ con su “ambientación rural, situaciones insólitas, conversaciones disparatadas, un mundo que se rige por reglas distintas al nuestro…”

Marisol Farré Brufau  autora del ensayo Del travelling, destaca dentro de la película la completa historia de amor, en un solo travelling analiza especialmente el inicio de la película y la secuencia del travelling en la que pasado, presente y futuro se desarrollan en un mismo plano, del que el propio Cuerda sigue estando orgulloso al considerarla como “una de las secuencias que más me gusta de las que he hecho: la historia de amor en un plano de Enriqueta Carballeira y Miguel Rellan”.

Cuerda en el libro escrito sobre él por Úbeda-Portugués (José Luis Cuerda, ética de un corredor de fondo) teoriza sobre ello así: “En la pantalla, la convención del amor siempre será expresada parcialmente, sintéticamente. ¿Qué mejor síntesis puede hacerse que narrar la historia de amor completa en un plano? La convención queda «desenmascarada» automáticamente. Una película como Total, que segundo a segundo reflexiona expresamente, visual y verbalmente, sobre la narración misma, se puede y debe permitir estos «atajos».”

Y prosigue diciendo: “Al fin y al cabo las vidas amorosas que se cuentan en el cine son meras convenciones, es decir, no transcurre en el tiempo real, se está sintetizando mucho -en hora y media fíjate las vidas que puedes contar en una película- ¿pues por qué no hacerlo en un solo plano? Y empieza diciéndote “te quiero mucho; a ver si nos casamos; ya nos hemos casado y tenemos un crío.., y más vale que lo dejemos” Pues se puede decir en un solo plano perfectamente. Es decir están evidenciando la mecánica cinematográfica que aquello no es verdad e intentar hacerlo sobre material perfectamente reconocible, pedestre, cotidiano y tal… es un juego que a mí me interesa mucho, porque me interesa mucho saber que en el cine, y de una manera tan falsa, tan artificiosa como es la del cine, se puede terminar contando verdades. No la verdad, yo no creo en la verdad, creo en las verdades, que junta y honradamente terminan haciendo una verdad”. Y finaliza diciendo: “que el espectador tenga la oportunidad de oír el mismo texto dicho por dos personas distintas y que es contradictorio y que sin embargo son perfectamente argumentables con los parámetros con los que se están jugando”.

Cuerda que falleció la semana pasada fue objeto de un homenaje televisivo en la 1 de Televisión Española, que tuvo a bien emitir dos películas de su trilogía surrealista. Una de ellas "Amanece que no es poco" que vi en la noche de fin de año cuando llegué a casa después de la cena familiar. Creo que si no fuese por la recomendación siempre sabia de Gerardo Sanchez a través de su cuenta de Twitter no dudé en que había que verla . Y sí, cumple una de las máximas de lo que pensaba este director de poderosa voz y que el mismo dijo de sí en alguna ocasión: “Yo hago películas, escribo, dibujo de vez en cuando, y el que lo vea que piense sobre ello lo que quiera, que para eso está”


miércoles, 1 de enero de 2020

Amanece que no es poco


Todos los años hacemos propósito de enmienda. Algunos se cumplen, otros no. Yo tenía claro que , por un lado, tras la cena familiar y , una vez retornado a casa, tendría que hacer dos cosas. Por un lado, ver el mejor programa para pasar fin de año ante el televisor, me refiero a "Cachitos". 

Por otro, tenía que elegir una película , una gran película, o que , al menos, así sea considerada por la crítica. Curiosamente cuando buscaba "Cachitos" apareció en #0 una película de cine español , considerada de culto. Y esa oferta no podía dejar de aceptar. Así que entre esta madrugada y esta mañana me he visto Amanece que no es poco con la intención de empezar el año con buen pie desde el punto de vista cinematográfico . Y así ha sido. 

Había oído hablar de la película y fragmentos de ella había visto. De hecho relanzaron varios momentos de la misma al final del pasado 2018 cuando tuvo lugar el estreno de Tiempo después, una película basada en la novela homónima de José Luis Cuerda, quien dirige esta adaptación, a pesar de estar inactivo en el cine desde 2002 , y que se presentó como la la "secuela espiritual" de Amanece que no es poco. Hasta ese momento el recorrido de José Luis Cuerda no era muy extenso y sobre todo centrado en la televisión . En cine dos títulos Pares y Nones - que no he visto o no recuerdo haber visto- y la maravillosa El bosque animado con Alfredo Landa como el bandido Fendetestas y un reparto coral grandioso. 

No se si lo era pues no la he visto aunque cuenta con un reparto coral, como esta, eso sí sólo repiten algunos de sus actores como Miguel Rellán o Gabino Diego, ya que muchos del reparto original ya no están. Así que fueron sustituidos por otros como Blanca Suárez, Roberto Álamo, Antonio de la Torre, Carlos Areces, Nerea Camacho, Miguel Herrán, Secun de la Rosa, Manolo Solo, Joaquín Reyes, Raúl Cimas, Martín Caparrós, Berto Romero, María Ballesteros, Pepe Ocio, Daniel Pérez Prada, César Sarachu, Luis Perezagua y Arturo Valls, que además ejerce de productor de la película junto a Félix Tusell.

Pero dudo que sea tan original, tan naïf, tan delirante , tan surrealista o tan absurda como ésta que fue planteada por la Compañía de Aventuras Comerciales, Paraíso y TVE  y contando como productores ejecutivos a Jaime Borrell, José Miguel Juárez y Antonio Oliver, y que fue dirigida y escrita por José Luis Cuerda y que contó con la música de José Nieto, la edición de Juan Ignacio San Mateo y la fotografía de Porfirio Enríquez así como el vestuario de María José Iglesias.

La película contó con un grupo de actores y actrices que llenaban la gran pantalla en los ochenta como Antonio Resines como el ingeniero Teodoro que trabaja en Oklahoma y viaja en este año sabático que se ha pedido junto a su padre interpretado por Luis Ciges como Jimmy - que acaba de matar a su madre y le ha regalado a su hijo una mota con sidecar- y José Sazatornil como el Cabo de la Guardia Civil Gutiérrez y que es auxiliado por dos agentes, como Ovidi Montllor el número Pascual y Fermín (Rafael Díaz).

Junto a ellos aparecen Manuel Alexandre como Paquito el padre y ayudante del cura y que pregona por el pueblo «¡De ordeeen del señor curaaa, se hace sabeeer que Dios es uno y trinoooo!.» y que finalmente se transforma en levitador aunque eso no es impedimento para meterse en la cama con su sobrina Merceditas ( María Ángeles Ariza). Este atiende a Casto Sendra "Cassen" que es El Cura párroco.

Por el pueblo pulula una fauna humana entre las que destaca Cris Huerta como Tirso el Mesonero, Aurora Bautista como La Padington , esposa de Arturo Bonín como Bruno , Fernando Valverde como el labriego intelectual gran conocedor de la obra de Faulkner, Arturo Bonin como el escritor argentino, Pastora Vega como la Labradora que siembra un hombre que es Ferran Rañé , aquí Mariano, Enrique San Francisco como Cascales el hombre que quiere cambiar su papel con alguien, el genial actor Rafael Alonso como El Alcalde que llega al pueblo acompañado de Fedra "Bombi" Lorente como Susan y al que un lugareño le dice “Señor alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario” , mientras que otro le dice «¡Viva el munícipe por antonomasia!» y un tercero, un ganadero le canta un fandango a éste cuando está ahorcado - aunque ese señor no era actor sino el gobernador civil de Albacete -, Gabino Diego como el joven portavoz del grupo de americanos que llega al pueblo, María Isbert como la señora Adelaida que da cobijo a Jimmy cuando le dice que quiere hablar de Dostoyevski o Miguel Rellán como Carmelo El Borracho, capaz de duplicar su personalidad y que se puede sacar la minga en cualquier momento.

También hacen acto de presencia Chus Lampreave, como la señora Catalina Álvarez, Guillermo Montesinos, como el suicida, Antonio Gamero, como el feriante que comenta a los que atiende en su tómbola que «Pues a mí el tener negocio propio me ha frenado para ser un hombre de acción, y eso que armas no me han faltado»-

Igualmente aparece, la mujer del sargento Gutiérrez, Carmen de Lirio, como doña Rocío y Queta Claver, como doña Remedios la mujer del Doctor y amante del labrador intelectual que una vez que llega a la casa del médico con una quemazón en el culo tras explotarle los pantalones de nylon por detrás pensando en una mujer , se pasa por casa del médico para que le echase un vistazo, pero no estaba pero como su mujer se empeñó "en coserme la culera del pantalón y cuando me vio en pelota... Ten en cuenta que los calzoncillos eran de nylon azul y con el fogonazo: ¡fiú!, vistos y nos vistos. Así que al quitarme los pantalones me quedé en bolas. Empezó a meterme mano. Oye, y qué arte, y qué cosa más zorra de tía. Total que me excité. Y con el miedo y todo a arder otra vez no supe decirle que no y... yacimos. Yacimos un ratito, no creas, pero suficiente. ¡Jo! Bramaba. ¡Qué entrega! ¡Qué receptividad! El más mínimo movimiento de mi pelvis actuaba como ganzúa en su sensibilidad más arcana. No sé si me explico. Bueno, pues a los diez minutos que me iba yo a levantar a hacer pis se ha puesto a parir como una coneja y ha soltado dos críos. ¡Mellizos!¡Qué coño va a estar preñada! ¡Los ha tenido de mí, de mí! ¡A los diez minutos! ¡Mellizos!«Dirá usted lo que quiera doña Remedios, pero no es normal que a los diez minutos de terminar el acto dé usted a luz. [...] Yo no sé lo que va a decir su marido, un hombre de ciencia...»

Junto a ellos Violeta Cela, como Mercedes, la puta del pueblo elegido por votación ya que nadie se presenta voluntaria; Fernando García Valverde (Tito Valverde), como el labrador intelectual o Paco Hernández, como don Roberto, el maestro que enseña cantando y que tiene entre sus alumnos a un "niño deprimío" .

La película también está protagonizada por Samuel Claxton como Nge Ndomo, Rosalía Dans que es la esposa de Carmelo y amante del hombre de color el cabrero Nge y María Elena Flores como Aurora la madre de Adelaida, una mujer mayor que ella que es interpretada por María Isbert, las que dan cobijo a los visitantes.

Todo se desarrolla en un remoto pueblo de la montaña que parece desierto, aunque en realidad todos los vecinos están en misa, como cada día del año, porque la misa es un auténtico espectáculo. Ese es el inicio de una historia que además de llevar a padre e hijo que nada más llegar afirman «Joder qué bonito es eso. Y qué antiguo.» ; asistimos a las musicales clases de Don Roberto, al retorno del alcalde adorado por sus conciudadanos y que viene acompañada de su amante Susan y que entra en conflicto cuando algunos de sus conciudadanos la quieren colectivizar, a su intento de ahorcamiento al que se suma un solidario negro que vive allí junto a su madre y es cabrero o a las elecciones que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro y puta. Unas elecciones que gana el alcalde y se toman importantes decisiones pues se elige a la puta , al maestro, al tonto del pueblo , o se decide "que los de la invasión se tienen que ir" y pierde la Guardia Civil , aunque también gana la secreta. 

Un pueblo donde el amanecer es un espectáculo digno de ser observado. Además, al pueblo ha llegado un grupo de estudiantes de una universidad norteamericana, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso que van a misa, obviamente, unos invasores camuflados de un pueblo cercano. Su especial realización la ha convertido en película de culto tanto en algunos círculos de cinéfilos, como entre fans desde su estreno en enero de 1989. 

Hace un par de años estuve recorriendo Albacete y vi que había una ruta en algunos pueblos de la Sierra Sur de Albacete, o sea la Sierra de Segura. Era la llamada ruta de Amanece y que se creo con motivo del XX aniversario del estreno de Amanece, que no es poco, por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha está integrada por aquellas las localidades que fueron espacios de grabación como son Molinicos, Ayna y Liétor . Varios de sus habitantes tuvieron la oportunidad de aparecer en la película como extras. Aunque hay que señalar que el amanecer, escena final de la película, es el Pico de la Miel en el pueblo de La Cabrera, en la Sierra Norte de Madrid. El rodaje del filme fue «horrible», según el propio José Luis Cuerda. "Fueron seis semanas del verano de 1988 en las que llegó a rodar 28 planos en un día. «Nos metimos en un proyecto que era muy complicado. Los actores tenían que ir y venir a Madrid, en tren, en coche... Sólo la intendencia era muy complicada y el rodaje también. Y eso que en el pueblo nos ayudaron mucho". 

La primera secuencia rodada fue la del hombre que quiere hablar como un intelectual, para decir palabras como glande, víscera o paradigmático y cantar madrigales de Giovanni Gastoldi, y la última la de las madres exageradas. En el momento del estreno la película no fue un gran éxito de taquilla. Asistieron unos 306.000 espectadores y unos 100 millones de pesetas de recaudación. 

El estreno "de gala" tuvo lugar en Albacete, en el Cine Gran Hotel, el 13 de enero de 1989 y al mismo acudió parte del equipo artístico y técnico, si bien el propio José Luis Cuerda, albaceteño,  tuvo que quedarse en casa debido a una repentina hepatitis que le tuvo un par de meses "fastidiado", según sus palabras. 

Tras esa "premiere" tuvo lugar su estreno normalizado, en el Cine Proyecciones de Madrid, unos días después. La película tuvo una promoción curiosa. Para ella no había carteles, en las marquesinas de los cines sólo había recortes de un periódico ficticio en los que se leían titulares como: “A una mujer le ha nacido un hombre en un bancal” o “Detenido por plagiar a Faulkner” 

En alguna ocasión ha contado el propio director, que antes de ser una largometraje estuvo a punto de ser una serie de televisión titulada Ab urbe conditia pero como salía muy caro se olvidaron del tema. A pesar de que por taquilla solo pasaron 300.000 personas. El mismo director declaró como recoge El Correo "En Madrid se estrenó en el cine Proyecciones el 17 de enero donde estuvo un mes, lo justo para cubrir la cuota de pantalla de cine español. «La quitaron enseguida porque decían que las películas que había en ese cine tenían que recaudar un millón y medio de pesetas a la semana. A la tercera o cuarta semana recaudó un millón doscientas mil y la quitaron para poner una película americana de Paul Mazurksy, 'Presidente por accidente'. Hizo 350.000 pesetas la primera semana pero la mantuvieron porque era americana y de la misma distribuidora». en la IV edición de los Premios Goya obtuvo tres nominaciones al Mejor guion original - desde hoy escribiré guion y no guión , aunque he luchado en el desierto contra esta norma de la RAE desde el 2010- fue nominado José Luis Cuerda , al Mejor sonido Carlos Faruolo y Enrique Molinero y a los Mejores efectos especiales para Reyes Abades. 

En cuanto a la crítica destaco la de Eva Güimil en Vanity Fair cuando dice que "Amanece, que no es poco se estrenó hace ya casi 30 años, nadie esperaba mucho de ella, al contrario de lo que sucede hoy con el estreno de su heredera Tiempo después. Amanece, que no es poco ya era comunal, porque turgente lo había sido siempre. La obra maestra de Cuerda no había nacido espontáneamente de un bancal, había estado precedida por un mediometraje, Total cuyo argumento, un mundo al borde del apocalípsis en el que los hijos son mayores que los padres, los muertos resucitan y la mujer del alcalde se aparece atravesando paredes, entronca tanto con AQNEP como con su sucesora Así en el cielo como en la tierra. Las tres comparten coordenadas geográficas, personajes y un humor que fue definido por el poeta italiano Gianni Goti como "obra maestra del subruralismo". Amanece, que no es poco fue (y es) incomprendida por muchos, los actores protagonistas no entendían nada mientras la rodaban y a muchos todavía les sorprende su trascendencia, y entre los vecinos que participaron como extras algunos se enfurruñaron y otros lamentan que Cuerda no hubiese rodado en western. Como todas las obras de culto también tiene detractores que son incapaces de penetrar en ese universo mágico; en 1989, de aquel cine semivacio salió mucha gente cagándose en el misterio, y es que como su director afirma en el prólogo a la edición del guion que en 2013 editó Pepitas de Calabaza (te llevo en el corazón): “Unos piensan que estas películas (Total y Amanece, que no es poco) son fruto de una inteligencia que vale la pena y otros que son el desecho de una mente estupidizada"· 

En Fotogramas se la describe como una “desigual comedia coral”. Por su parte, Javier Ocaña en Cinemanía señala que es "Desternillante" 

Pablo Kurt en FilmAffinity señala que la película es "Surrealista y divertidísima película, "Amanece" es necesaria y contingente, que no es poco. O dicho de otro modo, es una obra maestra de la comedia delirante. Apenas hay guión, pero no importa; en este maravilloso pueblo que venera a Faulkner la lógica se ahoga entre carcajadas. 

Mientras que Ángel Fernández Santos en El País dijo de ella que “El espectador ríe durante los primeros minutos del despliegue de anécdotas, pero poco a poco la fuente de la risa se va debilitando y a media película se agota y desaparece. El desequilibrio del guion es grande y candoroso” Y añade "Total, nada" «los chistes son malos de solemnidad».que es una película llena de "Ideas sin imágenes. (...) " o que " la película pierde vértebras y rumbo en sus tramos finales y, cuando debiera elevarse, cae en picado y naufraga." 

De cualquier manera la película está llena de frases para la historia como el momento en que el Doctor le dice a un hombre que quiere ser aspirante a intelectual ( Luis Perezagua) que está perdiendo a su padre que «Se está muriendo divinamente, te lo juro. Tenía ganas de que vinieras para poder decírtelo.» 

O la conversación entre el intelectual y el escritor argentino : «Le dije a usted, cuando me pidió permiso para ejercer de escritor en el pueblo, que era mejor que hiciese lo que hacen los otros sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien. [...] Y ahora me dicen que ha escrito usted Luz de agosto, la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! [...] ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?.»; 

O cuando el portavoz de los estadounidenses le dice al barman «Habla usted un pijo de bien, really, un pijo de bien habla, oh sí.» 

O el diálogo que tiene Teodoro con Jimmy su padre: - Supongo que me respetarás, ¿eh, Teodoro?. - ¿Qué guarradas está usted pensando padre?. - ¡Déjate, déjate! Que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama, ¿eh?.

La película va como anillo al dedo en el sentido de que responde a esa corriente surrealista que hay ( y que hubo) en algunos escritores, pintores, intelectuales incluso humoristas españoles que son herederos de Ramón Gómez de la Serna o algunos poetas del 27.

La película está llena de gags divertidos, brillantes y absurdo con chascarrillos, frases hechas que han sido aprendidas por sus seguidores, los amanecistas, que tienen en ella una película referencial, y que en 2013 fue elegida por los espectadores de la Seminci de Valladolid como la mejor película española de los últimos 60 años. Según su propia web, «Los amanecistas, somos los entregados fans de 'Amanece, que no es poco' (AQNEP). Hemos visto la película docenas de veces y la hemos incorporado no sólo a nuestro sentido del humor, sino también a nuestra forma de entender la vida. Somos gente que siempre está dispuesta a cantar un fandango o a hablar de Dostoievski, aparatosos pero con muy buen fondo». Entre sus objetivos está la de «Organizar las quedadas albaceteñas de todos los años y cualquier otro acto de homenaje a la película y de divertimento y confraternización de sus fans. Mantener la web, mantener, mejorar y divulgar tanto de la Ruta de AQNEP en Aýna, Liétor y Molinicos –pueblos donde se rodó la película-, como del centro de interpretación de la película en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en Aýna". Tienen una Quedada Amanecista anual en la Sierra del Segura. Esta ha sido la que ha sido la primera del año. Creo que ha sido  una buena elección y espero que sea la primera de muchas. Feliz Año 2020.



Todas las imágenes de “Amanece que no es poco” © 1989 Compañía de Aventuras Comerciales poseedora de los derechos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Un actor entre las landas


Una noticia ha trastocado mis planes. Abría la prensa para ver la información que había sobre la huelga en la educación del día de hoy. Además de esa, esperaba informaciones varias, pero la que ha tenido más alcance para mí en el sentido emocional ha sido el anuncio de la muerte de uno de nuestros grandes actores, Alfredo Landa. Puede que se trate del mejor actor de su generación, y, posiblemente, de toda una época que tenía como referencias previas a Paco Rabal o a Fernando Fernán Gómez, pero también a coetáneos como José Luis López Vázquez, a Rafael Alonso, a Manuel Alexandre, o al siempre cabreado Agustín González. Y es que ha muerto Alfredo Landa, y con él se ha puesto fin a toda una época: el landismo.
Yo reconozco que no soy un aficionado al cine por los actores. Me inclino más por los directores. Considero que suelen ser éstos lo que dan marchamo a una película. En su defecto, me interesa la producción, que también hace mucho, si no todo, por definir una película. Pero también soy de los que reconozco la labor de los actores, porque lo que es indudable es que hay actores que marcan una película. Eso sí, también hay actores que – únicamente- participan o están en la película. Frente a éstos hay otros que llenan toda una pantalla y llevan el eso del filme. De estos últimos era un buen ejemplo Alfredo Landa. 

Desde mi punto de vista hubo varios landismos. Uno incipiente a finales de los 50, otro desarrollista coincidente con esa fase que marcó la Historia de España, posiblemente, es el landismo auténticamente casposo, pero necesario para la sociedad española del momento. Tras ello, eso sí, hubo otro landismo enorme, glorioso, que nos mostró un actor de talla, que se manejaba entre la comedia y el drama como pocas veces se ha realizado. Para mí Landa representa lo que Alberto Sordi en el cine italiano, siempre con alguna década de diferencia. Fue al igual que Landa un cómico que derivó en actor de carácter y drama. Yo diría, con matices, que tuvo una similar trayectoria. 

Es curioso pero yo descubrí como actor a Landa interpretando primero a Paco, el bajo. Y, más tarde, actuando en una historia de Televisión. Interpretaba a Ceferino Reyes y en su papel trabajaba en la COI, la Confederación de Ondas Ibéricas. Éste era uno de los protagonistas de la serie Tristeza de Amor.

Hacía un papel de periodista radiofónico que retornaba a su empresa. Creo que la serie empecé a verla por la música de Hilario Camacho, pero, más tarde, por Landa. Con el tiempo, fui más abierto de miras y descubrí a Landa longitudinalmente, en extensión. Lo valoré como actor de calado y, sobre todo, polivalente. 

Empezó a asumir – ya lo había hecho antes- papeles de peso como el del duro detective privado Germán Areta en el Crack. Con esa actuación de duro entre duros pisó el olimpo cinematográfico y, con ella, la gloria, ya sea nuevamente – lo hará en múltiples ocasiones- de la mano de José Luis Garci. Pero también lo hará de la mano de muchos otros como de la de José Luis Cuerda (especialmente encantador su papel de bandido - pero con buen corazón- Fendetestas en el Bosque Animado o acompañado de su marrana interpretando a Bartolomé). También será un magnífico Sancho Panza dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón. Sin embargo, desde mi punto de vista, tocará el cielo con su papel de Paco, el Bajo, en Los Santos Inocentes con la dirección de Mario Camus, su interpretación cumbre, y por la que recibió un Premio de Interpretación ex aequo junto a Paco Rabal en el Festival de Cannes en 1984. 

He cambiado mi plan de cine para esta noche. Iba a quedar con Toni Soprano, pero se lo debo. Quedo con Alfredo, por supuesto, Landa. La película que he seleccionada ha sido - sin perdón- "La marrana".
Se trata de una película de 1992 dirigida y guionizada ( creo que no existe la palabra, pero me gusta) por José Luis Cuerda e interpretada, en sus principales papeles por Alfredo Landa y Antonio Resines. Participó en la producción como productor principal Javier Orce delegado de Antea Films o de Central de Producciones Audiovisuales S.L., a las que se unieron la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Cultura, la típica alegría financiera de las subvenciones de los noventa como vemos . 
Los Productores ejecutivos fueron José Luis Olaizola y Rafael Díaz-Salgado, mientras que actuó como Productor asociado Pepe Ferrándiz. En otros apartados como la música el papel fue asumido por Javier Arias, David del Puerto, Jesús Rueda, mientras que la fotografía fue labor de Hans Burmann. Como director artístico estuvo Rafael Palmero, mientras que el vestuario fue obra de Javier Artiñano. En la labor de montaje participó Juan Ignacio San Mateo. 

Como actores participaron Alfredo Landa como Bartolomé Gutiérrez y Antonio Resines como Ruy. Como secundarios también están Agustín González (Ciego), Manuel Alexandre (Fray Jerónimo), El Gran Wyoming (Trovador), Cayetana Guillén Cuervo (Putilla) y Fernando Rey (Fray Juan). Otros secundarios son Antonio Gamero (Encargado Mancebía), Marta Dualde (Puta de Bartolomé), Antonio Dechent (Bartolomé de Torres).
La película se rodó en dehesas extremeñas, en Trujillo (Cáceres), en La Alberca ( Salamanca) y en Veruela y Vera de Moncayo, en la provincia de Zaragoza.
En un prólogo nos comenta los acontecimientos que marcaron el Reino de Castilla en 1492 como la entrada de los Reyes Católicos en Granada tras su toma, en enero de ese año; el edicto de expulsión de los judíos y los muchos impedimentos económicos que se ponen para su salida, y la obligatoridad del pueblo de Palos de Moguer a entregar naves y tripulación para ayudar a un desconocido navegante: Cristóbal Colón por haber realizado contrabando. 
Tras este prólogo nos encontramos en el verano de 1492 con un cazurro muerto de hambre de nombre Bartolomé Gutiérrez (Alfredo Landa) que después de pasar tres años cautivo en Túnez intenta regresar a Extremadura camino de Guadalupe. Vuelve a su tierra con tres fines: Primero, hartarse a comer cerdo, su manjar favorito, del que lleva en ayuno tanto tiempo sobre todo en tierras berberiscas; segundo, agradecerle a su tío, el abad de Guadalupe, que lo haya liberado, pagando el rescate; y tercero, que el mismo abad le dé una recomendación para que él pueda volver a embarcarse, si es posible no forzado y en galeras, como la última vez. El tiempo que ha pasado en el mar ha sido el más feliz de su vida. Tal felicidad la resume Bartolomé en un par de frases: "Comía todos los días. Todos los días, dos veces". Sólo el recuerdo le entusiasma. 

En el camino encuentra a una familia de judíos y lo asalta para robarle su comida. Consigue una cesta de ropa sucia por la caca de un bebe y la reprimenda de los soldados que rey, que escoltan en su salida a los judíos. El hambre lo devora y entra en una casa abandonada en la que se refugia. Ni una vulgar rata cae en su olla. Eso, y un accidente que casi le tira la casa en la cabeza, hace que se marche a vagabundear por el bosque en la noche. En eso se encuentra a Ruy Domínguez de Pasarón (Antonio Resines), envuelto en vendas sucias y andrajos, parece la momia de un alma en pena. 
Bartolomé intenta que Ruy sacrifique la marrana, aunque sea a pedazos. Una oreja, el rabo, pieza a pieza, ese cerdo en femenino le parece deseable. Pero Ruy se niega y , en parte, por una buena razón que le da a Bartolomé y lo frena: la marrana está preñada. Un jabalí verriondo la ha cubierto días antes. El mismo jabalí que, creyendo, sin fundamento, que el pobre Ruy pudiera ser rival amoroso en aquel trance, lo hirió, lo rompió y lo afrentó, intentando cubrirlo también, sin respetar que fuera varón. 
Bartolomé enreda a Ruy y le cuenta que es su tío- realmente se presenta como el hermano de la madre muerta de Ruy- y que lo busca desde hace un tiempo. Sin convencerlo, le propone seguir juntos. Ambos siguen el camino. Un camino que pretende uno llevarlo a Portugal, y otro – inicialmente a Extremadura- a dar gracias a su tío por haberlo liberado de la Berbería y , más tarde, rumbo a Huelva donde ha oído se habla de una expedición a descubrir nuevas vías comerciales. La marrana, si no es longaniza, si puede ser una carta o credencial para ese viaje de un tal Colón va a emprender a las Indias. 

A pesar de que Ruy intenta separarse de Bartolomé, uno y otro, sin parentesco, tienen lazos que lo unen: son unos pícaros y busca vidas. Ruy es un desertor de la guerra de Granada que se dirige a Portugal con esa marrana de pura raza ibérica que ha robado y, posiblemente, pertenezca a uno de esos judíos o cristianos que están siendo acogotados por ese injusta Tribunal del santo Oficio. 
El recorrido por las tierras de la dehesa lo lleva al convento de su supuesto tío y supuesto abad- realmente portero- Fray Jerónimo (Manuel Alexandre), quien le dará de comer y cobijo a su supuesto sobrino Bartolomé. 

En el convento conocen los admirables discursos contra el pecado de la carne de Fray Juan (Fernando Rey) y solicitan credenciales para ese viaje a ninguna parte que son las Indias. 
Por la noche comer, comen, pero también están hambrientos de la otra carne, de aquella que se vende en la mancebía que regenta el actor Antonio Gamero. De la amplia selección de personal que tiene el mancebo seleccionan a dos chicas por un saco, literalmente, de gallinas. Las putas elegidas son una silenciosa interpretada por Marta Dualde, y otra más lenguaraz, una irreconocible y muy desmejorada entonces - lo que hace el tinte y un buen asesor-,  Cayetana Guillén Cuervo. Esta última dice conocer carnalmente no sólo a Fray Juan, sino también al Obispo. Ruy le habla de su sueño portugués y la chica que no tiene opción sino a la pesadilla en ese pueblo, huye con él. A la salida del pueblo – ya con la carta de recomendación entregada por Fray Jerónimo- tanto el mancebo como alguno de sus clientes asaltan al trío formado por la puta, el desertor y antiguo galeote. El caso es que la chica finalmente retorna, muy a su voluntad, al pueblo. Y Bartolomé y Ruy rumian su soledad con la compañía de la marrana.

En el trayecto hacia Palos encuentran a un ciego (Agustín González) que recita en alta voz los cantares propios de su discapacidad. El ciego se muestra inseguro de su capacidad, pero ambos lo convencen de proceder. En esas están cuando a la cerda la monta un marrano, por lo que se descubre que Ruy es tan truhán como Bartolomé, y tan poco amigo de la verdad. A la llegada a un pueblo acompañan al ciego en su cantar, pues quiere convertirse en sus “agentes” para sacar lo que puedan. 
Pero la suerte no está con ellos pues en la localidad hay un joven trovador ( papel perpetrado, sí, perpetrado, por el supuesto actor y también supuesto humorista de nombre absurdo como él, el Gran Wyoming). Las viejas quieren escuchar al ciego y las jóvenes al trovador. 
Por la noche, y mientras Bartolomé y Ruy discuten sobre la necesidad de repartirse entre ambos músicos el mercado, el ciego y el trovador acuerdan lo mismo. La cena acaba en tormento para Ruy y Bartolomé, ya que el ciego no invitaba. Apaleados o trabajados en la Venta los dos pícaros que han unido sus destinos, que se han intercambiado engaños, y que, finalmente, han entablado amistad y confianza finalmente llegan a Palos de Moguer con la esperanza de embarcar en las naves de Colón, y así poder comer. 
El final de su viaje se acerca y a Palos de Moguer arriban gentes de aluvión, entre ellos convicto que quieren redimir sus penas con el viaje marítimo al Occidente. Entre ellos está Bartolomé de Torres (un joven Antonio Dechent) que liderando a un grupo de truhanes optan por emborrachar a Bartolomé y Ruy, robarle la marrana y darle una paliza, que casi les cuesta la vida. 
Al final estamos en el 12 de octubre de 1492, dos casi tullidos y desgraciados de nombre Bartolomé y Ruy se preguntan sobre el éxito o fracaso de aquel viaje en el que pretendían embarcarse. Sobreviven, que no es poco, en aquella España (...como en la nuestra). 
La película la enmarcamos en aquel cine que se hizo en España como conmemoración del V centenario del descubrimiento o encuentro con América. 
El director José Luis Cuerda, que hasta entonces había rodado para televisión y cine algunas comedias con toques surrealistas, decidió hacer su propia versión del aniversario: "En mi opinión, faltaba una perspectiva española de aquellos acontecimientos y me parecería tristísimo que se hubiese hecho con un enfoque de gran alharaca, panegírico y cantos de gesta. A mí no me interesa demasiado la vida de los héroes; es más, si profundizo en ella, termina repugnándome". 
La película se presentó en diversos certámenes cinematográficos, entre ellos en la Semana de Cine de Valladolid. Allí el periodista del diario El País, Ángel Fernández-Santos, escribió sobre la película lo siguiente "una película (está) destinada al éxito seguro. De manera algo tosca, con tendencia a la escatología y al diálogo de novela picaresca, José Luis Cuerda construye un relato muy bien ordenado, sólido y divertido, que atrapa con facilidad a la gente, sobre todo gracias a la contagiosa comicidad transmitida por Alfredo Landa, que da lecciones de buen histrionismo, de excelente sentido de la sobreactuación, y también a la sobria e igualmente divertida composición de Antonio Resines, cada día mejor actor". 
José Luis Cuerda estuvo de acuerdo con estos elogios a sus actores: "Debo agradecerle a la vida el hecho de que exista Alfredo Landa, que es uno de los mejores actores del mundo. Sin él, pero también sin Antonio Resines, que le da una réplica estupenda, o sin Agustín González, Manuel Alexandre, Cayetana Guillén Cuervo, El Gran Wyoming y Fernando Rey, que hacen unas intervenciones cortas pero espléndidas, la película no se mantendría en pie. Dado que el guión es premeditadamente barroco, los diálogos sin ellos sonarían imposibles". 

En Fotogramas Jordi Batlle Caminal, publicó que "En La marrana no hay grandilocuencia ni superespectáculo, ni mucho menos panegírico, sino todo lo contrario: mesura y modestia expositiva, personajes sin ninguna significación histórica -aunque ellos son, como siempre se dice, los que escriben la historia- y, hasta cierto punto, desmitificación. Luego está, claro, el mamífero de cuatro patas. Todo un símbolo sobre el que -nos viene a decir la película- gira la vida, todas las vidas y todas las esperanzas. Muerto o vivo, el cerdo es el mensaje". Igualmente dijo "Cuerda ha preferido recordar la odisea desde el punto de vista del humor y desde los personajes de a pie, y no desde los nombres propios que protagonizaron la gran aventura americana". 
Algunos críticos reprocharon a la película su afición por la escatología. Por ejemplo, Rodríguez Merchante, en Abc, dijo que "Cuerda decide hacer el marrano con La marrana, y lo anega todo de cacas y desperdicios. Hace circular la historia entre chistes, unos prescindibles y otros cochinos". 
Algo similar señaló Carlos Boyero, en El Mundo, pues lamentó las "toneladas de sal gruesa, la verborrea lógicamente escatológica, los chistes tabernarios...", lo que Cuerda respondió en el libro de Alberto Úbeda-Portugués: "Efectivamente, el asunto de la mierda está tan presente como en la vida misma. Una vez por día, más o menos". Y en el prólogo a la edición del guión, señaló: "He estudiado concienzudamente las circunstancias políticas, económicas, sociales, religiosas y artísticas que posibilitaron, antecedieron y rodearon al Descubrimiento. No hay afirmación, incluidas las de etnología y fauna fantásticas, cuya procedencia no pueda ser probada documentalmente. Y no hay detalle histórico que no haya sido mirado con lupa. En este apartado tengo que agradecer a Ramón Alba el que haya puesto a mi alcance la bibliografía que he manejado y sus conocimientos, paciencia, tiempo, buena voluntad y mejor humor". 
A pesar de esas pequeñas “mierdecillas” la Academia de Cine en la VII edición de los premios Goya concedió a Alfredo Landa el Goya al mejor actor y nominó a Hans Burman a la mejor fotografía. En los Premios ADIRCAE del año 1993 Alfredo Landa obtuvo igualmente el premio al Mejor actor. En el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola ganó Agustín González el Mejor Actor por su corto papel de ciego. Obtuvo una nominación en el Premio dado por la Unión de Actores de Españoles a Alfredo Landa. 

Retornando a la película, comentar que en ella Landa hace de Landa, que es lo mismo que decir que hace de un hombre del común. Refleja a uno de nosotros, con toda su campechanía. Es Bartolomé Gutiérrez, pero podría ser cualquiera de nosotros en el siglo XV o en nuestros días, y lo hace como sólo él sabía, es decir, espléndidamente.
Reconocer que la película es un duelo interpretativo  con Resines como actor que hace de otro de los nuestros. Destacan igualmente las apariciones de esos secundarios de primera fila como en gran medida fueron, Fernando Rey, Manuel Alexandre, Agustín González o Antonio Gamero. 

He leído que la interpretación de Landa va de menos a más: comienza excesivamente caricaturesco en el arranque donde predominan unos desacertados monólogos al estilo teatral y termina convincentemente comedido. Los diálogos son asombrosamente ricos y poderosamente escatológicos. 
La historia que nos cuenta parece algo deshilachada, con episódicas situaciones y continuas reflexiones picarescas sobre la vida. No deja de ser una road movie de finales del siglo XV entre dehesas, aunque pensando en el protagonista no hubiese estado de más que se desarrollara entre esa densa vegetación de matorral que son las landas.

La España de estos dos vagabundos que anunciaba el siglo de Oro, se nos presenta en una de sus fórmulas más precisas: la picaresca como agudeza del ingenio con la finalidad de comer y con escape para salir de la miseria. Lo más llamativo es que como país no hemos cambiado mucho. Somos igual de pícaros, vamos, igual de fulleros que los protagonistas, pero con una diferencia: ya no somos fulleros por culpa del hambre, ahora lo somos en gran medida por el hambre...de dinero.