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miércoles, 12 de febrero de 2020

Total es Cuerda


He visto Total de José Luis Cuerda, la que  fue la primera apuesta por el surrealismo entre un Londres y un Paris rural. Una película dedicada a Fernando Álvarez 

Total es una película, realmente un mediometraje del año 1983 y en ella vemos a parte del grupo que más tarde apareció en Amanece. Con ella Cuerda abre la trilogía surrealista que incluye Amanece, que no es poco y Así en el cielo como en la tierra. José Luis Cuerda se presenta aquí como director y guionista para una película realizada para TVE ,con el productor Alfonso García, aunque amparada por Cinearte y Cornejo, y que se emitió por vez primera el 26 de diciembre de 1983.

Este mediometraje fue emitido con la música de José Nieto y la fotografía de Juan Martín Benito. José María Biurrún fue el encargado de la edición y el vestuario de Félix Sánchez Plaza.

El elenco absolutamente coral lo encabeza Agustín González como Lorenzo el pastor, María Luisa Ponte como la aparecida Doña Paquita, Manuel Alexandre como Herminio, Miguel Rellán como el inspector Luciano, Alicia Sánchez como Rocio, José María Caffarel como el alcalde londinense Don Alonso, Eusebio Lázaro es como el maestro Don Gabriel, Enriqueta Carballeira como Macarena, Luis Ciges como el ciego Pascual, Chus Lampreave como la vaquera Álvarez. Junto a ellos aparece Enriqueta Carballeira, María Elena Flores, Mercedes Lezcano, los primos Carlos Velat y Fernando Vivanco así como Elena Santonja y Carmen Santonja.


Partiendo del siglo XXVI (2598) nos encontramos tres días después de la llegada del fin del mundo. Londres, un pequeño y perdido pueblo de ambiente castellano.


Un pastor de ovejas llamado Lorenzo  (Agustín González) y que actúa de narrador y nos presenta a su hijo Herminio (Manuel Alexandre) que es mayor en edad que el padre, un comerciante y salteador amenazante con su pistola. Ese hijo que de escolar pasa a adulto de golpe, sorprendiendo enormemente a su padre, cuando lo ve por vez primera sobre un puente. Herminio regenta una tienda pero tiene la mala costumbre de atracar a las clientes que acuden a la panadería y que , al final de sus días tendrá que ser colgado unas diez veces, eso sí, malamente, y que finalmente resucita en el cementerio de la Iglesia donde fue enterrado.

Lorenzo, pastor de ovejas, nos cuenta una serie de sucesos extraordinarios que han ido anunciando el fin del mundo: las vacas quieren ir a la escuela, así que la vaquera Álvarez pide permiso un día sí y otro también al maestro Don Gabriel ( Eusebio Lázaro) que siempre espera como maestro que sus alumnos no concluyan la tabla del siete y que está casado con una mujer Doña Rocío (Alicia Sánchez) que está llena de violencia y mal carácter.

Igualmente nos describe como las paredes de las casas y de los corrales se derrumban, o como Doña Paquita (María Luisa Ponte) , la mujer del alcalde Don Alonso (José María Caffarel) - que tiene una amante (Mercedes Lezcano) , la prostituta del pueblo que solo lo hace con Don Alonso, y que ahora quiere hacerse decente en ese pequeño y rural Londres- se aparece en los lugares más insospechados atravesando las paredes.

Este fenómeno lleva al pueblo a un inspector que tiene que hacer un informe de las apariciones. Se trata de de Luciano ( Miguel Rellán) que es invitado a tomar anís. Pero lo mejor es que descubre a las hija de Doña Paquita y Don Alonso, Macarena ( Enriqueta Carballeira). Tanto es así que salen a un "prao" cercano y allí se declaran su amor, consolidaban su relación con un hijo de tres años y ponen fin al mismo.

Vemos también , por dos veces, y con los papeles cambiados dos primos (Carlos Velat y Fernando Vivanco ) que se reencuentran en el pueblo tras llegar uno de ellos . en la otra ocasión es el otro- a la plaza de Londres por la muerte de una de sus madres.

Otro de los habitantes de ese Londres, que en un momento se transforma en París, es la recuperación de la vista de Pascual (Luis Ciges) el ciego del pueblo que vive con su hermana (María Elena Flores ), que lo putea mientras lo saca a la calle.

Cuando Pascual, amigo de Herminio, recupera la vista, gracias a las mezclas de medicamentos con gaseosa, decide hacerse el ciego para ver como lo tratan, acabando con la vida de su hija.

Al final una vez con el Apocalipsis que provoca la caída de muros y casas de este Londres / París vemos como Lorenzo , con su hijo revivido , decide irse con sus ovejas de la ciudad con la cuidadora de vacas, aquellas que nunca pudieron ir a la escuela muy a su pesar.

Tanto Herminio como Pascual han decidido quedarse siendo los únicos acabando la película gritándoles "¡Que os vais a perder el Juicio Final, gilipollas! Que desde allí se va a ver de pena so memos!" .

La película coral rodada para la televisión fue rodada en la provincia de Soria, en concreto en los municipios de Oncala, fundamentalmente, así como en San Pedro Manrique y Yanguas localidades perteneciente a la comarca de las Merindades de las Tierras Altas. Fue rodada en 16 mm .



La película es una especie de versión surrealista y un ejercicio del absurdo inspirada en la Biblia, o de algunos de sus pasajes. Fue presentada en el Festival Internacional de Montecarlo de 1984 y se le otorgó el Premio a la Crítica Internacional y el Premio Especial del Jurado, y se ha emitido además de en España en países como Canadá y en EEUU.

Para el propio Cuerda, se trata de «un retorcimiento de la realidad que sigue siendo realidad». Cuerda lo explica así: “Yo siempre he tenido la sensación de ser mayor que mi padre. Mi padre ha hecho cosas con una libertad y con una inconsciencia que yo he sido incapaz de practicar. He vivido, lógicamente menos que él, pero he sido mucho mayor. Desde muy pequeño, yo fui enfermizamente reflexivo. Lo que ocurre en Total es una plasmación física de esa hiperreflexión: «Padre, que me he hecho mayor» dice Alexandre, cuando se encuentra con su padre al salir de la escuela. A partir de entonces , el hijo empieza a actuar como una persona mayor; habla incluso en francés. Todo tiene su lógica. El comercio es una forma como otra de latrocinio: cuando vendes siempre cobras más de lo que cuestan las cosas. Alexandre atraca abiertamente a los clientes. Lo mío no es surrealismo, como se ha dicho, sino darle un revolcón a la lógica, fajarse con ella cuerpo a cuerpo y retorcerle el pescuezo hasta que vomite sus últimos argumentos”.

Y añade “Yo creo que la ficción legitima el echar mano de realidades muy distintas porque, en el fondo y puestos a escribir o a narrar o a pintar o a hacer lo que uno quiera en términos creativos, tan realidad son los sueños como los deseos como un bodegón. Entonces, en ese sentido, a mi lo que me apetecía, más que tergiversar la realidad por decirlo así -porque siempre me ha gustado extraer sus últimas consecuencias de frases, de hechos, como cuando se dice que un hombre de campo está enraizado verlo -como en `Amanece…´plantado en un bancal”.


Sobre Total han opinado algunas personas , tal y como se recoge en este wordpress,  entre ellos, el crítico de cine Jesús Miguel Sáez González que dijo “el humor absurdo salpica la trama de esta pequeña obra –una hora aproximadamente-, en ocasiones no se duda de ciertos ecos surrealistas” en la que Cuerda “introduce en la trama juegos temporales y metalingüísticos –resonancias por ejemplo del Lazarillo de Tormes en la escena del invidente y su hija que lo ayuda a cruzar los charcos inexistentes, se emplean algunos pasajes de claras referencias bíblicas centrados siempre en lo que les ocurre a los personajes”.

José Sánchez Alite, Total es una pequeña joya en la que ve un ejercicio de surrealismo rural. “Quien haya visto ‘Amanece que no es poco’ habrá encontrado todas las similitudes con este mediometraje”. No obstante, Cordera nos señala que él no cree en la etiqueta de “cine surrealista” porque el surrealismo conlleva la plasmación inmediata de la inspiración que llega a la mente, y ello no acontece en la realización de una película.

El escritor Félix Chacón considera a Total como un borrador de ‘Amanece que no es poco’ con su “ambientación rural, situaciones insólitas, conversaciones disparatadas, un mundo que se rige por reglas distintas al nuestro…”

Marisol Farré Brufau  autora del ensayo Del travelling, destaca dentro de la película la completa historia de amor, en un solo travelling analiza especialmente el inicio de la película y la secuencia del travelling en la que pasado, presente y futuro se desarrollan en un mismo plano, del que el propio Cuerda sigue estando orgulloso al considerarla como “una de las secuencias que más me gusta de las que he hecho: la historia de amor en un plano de Enriqueta Carballeira y Miguel Rellan”.

Cuerda en el libro escrito sobre él por Úbeda-Portugués (José Luis Cuerda, ética de un corredor de fondo) teoriza sobre ello así: “En la pantalla, la convención del amor siempre será expresada parcialmente, sintéticamente. ¿Qué mejor síntesis puede hacerse que narrar la historia de amor completa en un plano? La convención queda «desenmascarada» automáticamente. Una película como Total, que segundo a segundo reflexiona expresamente, visual y verbalmente, sobre la narración misma, se puede y debe permitir estos «atajos».”

Y prosigue diciendo: “Al fin y al cabo las vidas amorosas que se cuentan en el cine son meras convenciones, es decir, no transcurre en el tiempo real, se está sintetizando mucho -en hora y media fíjate las vidas que puedes contar en una película- ¿pues por qué no hacerlo en un solo plano? Y empieza diciéndote “te quiero mucho; a ver si nos casamos; ya nos hemos casado y tenemos un crío.., y más vale que lo dejemos” Pues se puede decir en un solo plano perfectamente. Es decir están evidenciando la mecánica cinematográfica que aquello no es verdad e intentar hacerlo sobre material perfectamente reconocible, pedestre, cotidiano y tal… es un juego que a mí me interesa mucho, porque me interesa mucho saber que en el cine, y de una manera tan falsa, tan artificiosa como es la del cine, se puede terminar contando verdades. No la verdad, yo no creo en la verdad, creo en las verdades, que junta y honradamente terminan haciendo una verdad”. Y finaliza diciendo: “que el espectador tenga la oportunidad de oír el mismo texto dicho por dos personas distintas y que es contradictorio y que sin embargo son perfectamente argumentables con los parámetros con los que se están jugando”.

Cuerda que falleció la semana pasada fue objeto de un homenaje televisivo en la 1 de Televisión Española, que tuvo a bien emitir dos películas de su trilogía surrealista. Una de ellas "Amanece que no es poco" que vi en la noche de fin de año cuando llegué a casa después de la cena familiar. Creo que si no fuese por la recomendación siempre sabia de Gerardo Sanchez a través de su cuenta de Twitter no dudé en que había que verla . Y sí, cumple una de las máximas de lo que pensaba este director de poderosa voz y que el mismo dijo de sí en alguna ocasión: “Yo hago películas, escribo, dibujo de vez en cuando, y el que lo vea que piense sobre ello lo que quiera, que para eso está”


miércoles, 1 de enero de 2020

Amanece que no es poco


Todos los años hacemos propósito de enmienda. Algunos se cumplen, otros no. Yo tenía claro que , por un lado, tras la cena familiar y , una vez retornado a casa, tendría que hacer dos cosas. Por un lado, ver el mejor programa para pasar fin de año ante el televisor, me refiero a "Cachitos". 

Por otro, tenía que elegir una película , una gran película, o que , al menos, así sea considerada por la crítica. Curiosamente cuando buscaba "Cachitos" apareció en #0 una película de cine español , considerada de culto. Y esa oferta no podía dejar de aceptar. Así que entre esta madrugada y esta mañana me he visto Amanece que no es poco con la intención de empezar el año con buen pie desde el punto de vista cinematográfico . Y así ha sido. 

Había oído hablar de la película y fragmentos de ella había visto. De hecho relanzaron varios momentos de la misma al final del pasado 2018 cuando tuvo lugar el estreno de Tiempo después, una película basada en la novela homónima de José Luis Cuerda, quien dirige esta adaptación, a pesar de estar inactivo en el cine desde 2002 , y que se presentó como la la "secuela espiritual" de Amanece que no es poco. Hasta ese momento el recorrido de José Luis Cuerda no era muy extenso y sobre todo centrado en la televisión . En cine dos títulos Pares y Nones - que no he visto o no recuerdo haber visto- y la maravillosa El bosque animado con Alfredo Landa como el bandido Fendetestas y un reparto coral grandioso. 

No se si lo era pues no la he visto aunque cuenta con un reparto coral, como esta, eso sí sólo repiten algunos de sus actores como Miguel Rellán o Gabino Diego, ya que muchos del reparto original ya no están. Así que fueron sustituidos por otros como Blanca Suárez, Roberto Álamo, Antonio de la Torre, Carlos Areces, Nerea Camacho, Miguel Herrán, Secun de la Rosa, Manolo Solo, Joaquín Reyes, Raúl Cimas, Martín Caparrós, Berto Romero, María Ballesteros, Pepe Ocio, Daniel Pérez Prada, César Sarachu, Luis Perezagua y Arturo Valls, que además ejerce de productor de la película junto a Félix Tusell.

Pero dudo que sea tan original, tan naïf, tan delirante , tan surrealista o tan absurda como ésta que fue planteada por la Compañía de Aventuras Comerciales, Paraíso y TVE  y contando como productores ejecutivos a Jaime Borrell, José Miguel Juárez y Antonio Oliver, y que fue dirigida y escrita por José Luis Cuerda y que contó con la música de José Nieto, la edición de Juan Ignacio San Mateo y la fotografía de Porfirio Enríquez así como el vestuario de María José Iglesias.

La película contó con un grupo de actores y actrices que llenaban la gran pantalla en los ochenta como Antonio Resines como el ingeniero Teodoro que trabaja en Oklahoma y viaja en este año sabático que se ha pedido junto a su padre interpretado por Luis Ciges como Jimmy - que acaba de matar a su madre y le ha regalado a su hijo una mota con sidecar- y José Sazatornil como el Cabo de la Guardia Civil Gutiérrez y que es auxiliado por dos agentes, como Ovidi Montllor el número Pascual y Fermín (Rafael Díaz).

Junto a ellos aparecen Manuel Alexandre como Paquito el padre y ayudante del cura y que pregona por el pueblo «¡De ordeeen del señor curaaa, se hace sabeeer que Dios es uno y trinoooo!.» y que finalmente se transforma en levitador aunque eso no es impedimento para meterse en la cama con su sobrina Merceditas ( María Ángeles Ariza). Este atiende a Casto Sendra "Cassen" que es El Cura párroco.

Por el pueblo pulula una fauna humana entre las que destaca Cris Huerta como Tirso el Mesonero, Aurora Bautista como La Padington , esposa de Arturo Bonín como Bruno , Fernando Valverde como el labriego intelectual gran conocedor de la obra de Faulkner, Arturo Bonin como el escritor argentino, Pastora Vega como la Labradora que siembra un hombre que es Ferran Rañé , aquí Mariano, Enrique San Francisco como Cascales el hombre que quiere cambiar su papel con alguien, el genial actor Rafael Alonso como El Alcalde que llega al pueblo acompañado de Fedra "Bombi" Lorente como Susan y al que un lugareño le dice “Señor alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario” , mientras que otro le dice «¡Viva el munícipe por antonomasia!» y un tercero, un ganadero le canta un fandango a éste cuando está ahorcado - aunque ese señor no era actor sino el gobernador civil de Albacete -, Gabino Diego como el joven portavoz del grupo de americanos que llega al pueblo, María Isbert como la señora Adelaida que da cobijo a Jimmy cuando le dice que quiere hablar de Dostoyevski o Miguel Rellán como Carmelo El Borracho, capaz de duplicar su personalidad y que se puede sacar la minga en cualquier momento.

También hacen acto de presencia Chus Lampreave, como la señora Catalina Álvarez, Guillermo Montesinos, como el suicida, Antonio Gamero, como el feriante que comenta a los que atiende en su tómbola que «Pues a mí el tener negocio propio me ha frenado para ser un hombre de acción, y eso que armas no me han faltado»-

Igualmente aparece, la mujer del sargento Gutiérrez, Carmen de Lirio, como doña Rocío y Queta Claver, como doña Remedios la mujer del Doctor y amante del labrador intelectual que una vez que llega a la casa del médico con una quemazón en el culo tras explotarle los pantalones de nylon por detrás pensando en una mujer , se pasa por casa del médico para que le echase un vistazo, pero no estaba pero como su mujer se empeñó "en coserme la culera del pantalón y cuando me vio en pelota... Ten en cuenta que los calzoncillos eran de nylon azul y con el fogonazo: ¡fiú!, vistos y nos vistos. Así que al quitarme los pantalones me quedé en bolas. Empezó a meterme mano. Oye, y qué arte, y qué cosa más zorra de tía. Total que me excité. Y con el miedo y todo a arder otra vez no supe decirle que no y... yacimos. Yacimos un ratito, no creas, pero suficiente. ¡Jo! Bramaba. ¡Qué entrega! ¡Qué receptividad! El más mínimo movimiento de mi pelvis actuaba como ganzúa en su sensibilidad más arcana. No sé si me explico. Bueno, pues a los diez minutos que me iba yo a levantar a hacer pis se ha puesto a parir como una coneja y ha soltado dos críos. ¡Mellizos!¡Qué coño va a estar preñada! ¡Los ha tenido de mí, de mí! ¡A los diez minutos! ¡Mellizos!«Dirá usted lo que quiera doña Remedios, pero no es normal que a los diez minutos de terminar el acto dé usted a luz. [...] Yo no sé lo que va a decir su marido, un hombre de ciencia...»

Junto a ellos Violeta Cela, como Mercedes, la puta del pueblo elegido por votación ya que nadie se presenta voluntaria; Fernando García Valverde (Tito Valverde), como el labrador intelectual o Paco Hernández, como don Roberto, el maestro que enseña cantando y que tiene entre sus alumnos a un "niño deprimío" .

La película también está protagonizada por Samuel Claxton como Nge Ndomo, Rosalía Dans que es la esposa de Carmelo y amante del hombre de color el cabrero Nge y María Elena Flores como Aurora la madre de Adelaida, una mujer mayor que ella que es interpretada por María Isbert, las que dan cobijo a los visitantes.

Todo se desarrolla en un remoto pueblo de la montaña que parece desierto, aunque en realidad todos los vecinos están en misa, como cada día del año, porque la misa es un auténtico espectáculo. Ese es el inicio de una historia que además de llevar a padre e hijo que nada más llegar afirman «Joder qué bonito es eso. Y qué antiguo.» ; asistimos a las musicales clases de Don Roberto, al retorno del alcalde adorado por sus conciudadanos y que viene acompañada de su amante Susan y que entra en conflicto cuando algunos de sus conciudadanos la quieren colectivizar, a su intento de ahorcamiento al que se suma un solidario negro que vive allí junto a su madre y es cabrero o a las elecciones que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro y puta. Unas elecciones que gana el alcalde y se toman importantes decisiones pues se elige a la puta , al maestro, al tonto del pueblo , o se decide "que los de la invasión se tienen que ir" y pierde la Guardia Civil , aunque también gana la secreta. 

Un pueblo donde el amanecer es un espectáculo digno de ser observado. Además, al pueblo ha llegado un grupo de estudiantes de una universidad norteamericana, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso que van a misa, obviamente, unos invasores camuflados de un pueblo cercano. Su especial realización la ha convertido en película de culto tanto en algunos círculos de cinéfilos, como entre fans desde su estreno en enero de 1989. 

Hace un par de años estuve recorriendo Albacete y vi que había una ruta en algunos pueblos de la Sierra Sur de Albacete, o sea la Sierra de Segura. Era la llamada ruta de Amanece y que se creo con motivo del XX aniversario del estreno de Amanece, que no es poco, por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha está integrada por aquellas las localidades que fueron espacios de grabación como son Molinicos, Ayna y Liétor . Varios de sus habitantes tuvieron la oportunidad de aparecer en la película como extras. Aunque hay que señalar que el amanecer, escena final de la película, es el Pico de la Miel en el pueblo de La Cabrera, en la Sierra Norte de Madrid. El rodaje del filme fue «horrible», según el propio José Luis Cuerda. "Fueron seis semanas del verano de 1988 en las que llegó a rodar 28 planos en un día. «Nos metimos en un proyecto que era muy complicado. Los actores tenían que ir y venir a Madrid, en tren, en coche... Sólo la intendencia era muy complicada y el rodaje también. Y eso que en el pueblo nos ayudaron mucho". 

La primera secuencia rodada fue la del hombre que quiere hablar como un intelectual, para decir palabras como glande, víscera o paradigmático y cantar madrigales de Giovanni Gastoldi, y la última la de las madres exageradas. En el momento del estreno la película no fue un gran éxito de taquilla. Asistieron unos 306.000 espectadores y unos 100 millones de pesetas de recaudación. 

El estreno "de gala" tuvo lugar en Albacete, en el Cine Gran Hotel, el 13 de enero de 1989 y al mismo acudió parte del equipo artístico y técnico, si bien el propio José Luis Cuerda, albaceteño,  tuvo que quedarse en casa debido a una repentina hepatitis que le tuvo un par de meses "fastidiado", según sus palabras. 

Tras esa "premiere" tuvo lugar su estreno normalizado, en el Cine Proyecciones de Madrid, unos días después. La película tuvo una promoción curiosa. Para ella no había carteles, en las marquesinas de los cines sólo había recortes de un periódico ficticio en los que se leían titulares como: “A una mujer le ha nacido un hombre en un bancal” o “Detenido por plagiar a Faulkner” 

En alguna ocasión ha contado el propio director, que antes de ser una largometraje estuvo a punto de ser una serie de televisión titulada Ab urbe conditia pero como salía muy caro se olvidaron del tema. A pesar de que por taquilla solo pasaron 300.000 personas. El mismo director declaró como recoge El Correo "En Madrid se estrenó en el cine Proyecciones el 17 de enero donde estuvo un mes, lo justo para cubrir la cuota de pantalla de cine español. «La quitaron enseguida porque decían que las películas que había en ese cine tenían que recaudar un millón y medio de pesetas a la semana. A la tercera o cuarta semana recaudó un millón doscientas mil y la quitaron para poner una película americana de Paul Mazurksy, 'Presidente por accidente'. Hizo 350.000 pesetas la primera semana pero la mantuvieron porque era americana y de la misma distribuidora». en la IV edición de los Premios Goya obtuvo tres nominaciones al Mejor guion original - desde hoy escribiré guion y no guión , aunque he luchado en el desierto contra esta norma de la RAE desde el 2010- fue nominado José Luis Cuerda , al Mejor sonido Carlos Faruolo y Enrique Molinero y a los Mejores efectos especiales para Reyes Abades. 

En cuanto a la crítica destaco la de Eva Güimil en Vanity Fair cuando dice que "Amanece, que no es poco se estrenó hace ya casi 30 años, nadie esperaba mucho de ella, al contrario de lo que sucede hoy con el estreno de su heredera Tiempo después. Amanece, que no es poco ya era comunal, porque turgente lo había sido siempre. La obra maestra de Cuerda no había nacido espontáneamente de un bancal, había estado precedida por un mediometraje, Total cuyo argumento, un mundo al borde del apocalípsis en el que los hijos son mayores que los padres, los muertos resucitan y la mujer del alcalde se aparece atravesando paredes, entronca tanto con AQNEP como con su sucesora Así en el cielo como en la tierra. Las tres comparten coordenadas geográficas, personajes y un humor que fue definido por el poeta italiano Gianni Goti como "obra maestra del subruralismo". Amanece, que no es poco fue (y es) incomprendida por muchos, los actores protagonistas no entendían nada mientras la rodaban y a muchos todavía les sorprende su trascendencia, y entre los vecinos que participaron como extras algunos se enfurruñaron y otros lamentan que Cuerda no hubiese rodado en western. Como todas las obras de culto también tiene detractores que son incapaces de penetrar en ese universo mágico; en 1989, de aquel cine semivacio salió mucha gente cagándose en el misterio, y es que como su director afirma en el prólogo a la edición del guion que en 2013 editó Pepitas de Calabaza (te llevo en el corazón): “Unos piensan que estas películas (Total y Amanece, que no es poco) son fruto de una inteligencia que vale la pena y otros que son el desecho de una mente estupidizada"· 

En Fotogramas se la describe como una “desigual comedia coral”. Por su parte, Javier Ocaña en Cinemanía señala que es "Desternillante" 

Pablo Kurt en FilmAffinity señala que la película es "Surrealista y divertidísima película, "Amanece" es necesaria y contingente, que no es poco. O dicho de otro modo, es una obra maestra de la comedia delirante. Apenas hay guión, pero no importa; en este maravilloso pueblo que venera a Faulkner la lógica se ahoga entre carcajadas. 

Mientras que Ángel Fernández Santos en El País dijo de ella que “El espectador ríe durante los primeros minutos del despliegue de anécdotas, pero poco a poco la fuente de la risa se va debilitando y a media película se agota y desaparece. El desequilibrio del guion es grande y candoroso” Y añade "Total, nada" «los chistes son malos de solemnidad».que es una película llena de "Ideas sin imágenes. (...) " o que " la película pierde vértebras y rumbo en sus tramos finales y, cuando debiera elevarse, cae en picado y naufraga." 

De cualquier manera la película está llena de frases para la historia como el momento en que el Doctor le dice a un hombre que quiere ser aspirante a intelectual ( Luis Perezagua) que está perdiendo a su padre que «Se está muriendo divinamente, te lo juro. Tenía ganas de que vinieras para poder decírtelo.» 

O la conversación entre el intelectual y el escritor argentino : «Le dije a usted, cuando me pidió permiso para ejercer de escritor en el pueblo, que era mejor que hiciese lo que hacen los otros sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien. [...] Y ahora me dicen que ha escrito usted Luz de agosto, la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! [...] ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?.»; 

O cuando el portavoz de los estadounidenses le dice al barman «Habla usted un pijo de bien, really, un pijo de bien habla, oh sí.» 

O el diálogo que tiene Teodoro con Jimmy su padre: - Supongo que me respetarás, ¿eh, Teodoro?. - ¿Qué guarradas está usted pensando padre?. - ¡Déjate, déjate! Que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama, ¿eh?.

La película va como anillo al dedo en el sentido de que responde a esa corriente surrealista que hay ( y que hubo) en algunos escritores, pintores, intelectuales incluso humoristas españoles que son herederos de Ramón Gómez de la Serna o algunos poetas del 27.

La película está llena de gags divertidos, brillantes y absurdo con chascarrillos, frases hechas que han sido aprendidas por sus seguidores, los amanecistas, que tienen en ella una película referencial, y que en 2013 fue elegida por los espectadores de la Seminci de Valladolid como la mejor película española de los últimos 60 años. Según su propia web, «Los amanecistas, somos los entregados fans de 'Amanece, que no es poco' (AQNEP). Hemos visto la película docenas de veces y la hemos incorporado no sólo a nuestro sentido del humor, sino también a nuestra forma de entender la vida. Somos gente que siempre está dispuesta a cantar un fandango o a hablar de Dostoievski, aparatosos pero con muy buen fondo». Entre sus objetivos está la de «Organizar las quedadas albaceteñas de todos los años y cualquier otro acto de homenaje a la película y de divertimento y confraternización de sus fans. Mantener la web, mantener, mejorar y divulgar tanto de la Ruta de AQNEP en Aýna, Liétor y Molinicos –pueblos donde se rodó la película-, como del centro de interpretación de la película en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en Aýna". Tienen una Quedada Amanecista anual en la Sierra del Segura. Esta ha sido la que ha sido la primera del año. Creo que ha sido  una buena elección y espero que sea la primera de muchas. Feliz Año 2020.



Todas las imágenes de “Amanece que no es poco” © 1989 Compañía de Aventuras Comerciales poseedora de los derechos.

domingo, 17 de enero de 2016

Calabuch on The Rocket


Hace unas semanas vi una película de Hitchcock cuyo título era Pero...¿quién mató a Harry?. Como hace poco comenté en estas páginas se trata de una película considerada menor en la filmografía del director británico, y , sin embargo, parece ser que fue una de sus favoritas. 

La película era intencionadamente amable. Y entre los protagonistas de la misma se encontraba  un actor mayor de nombre, Edmund Gwenn, Se trataba de un actor británico de larga trayectoria que en 1947 obtuvo un Óscar como actor de reparto en la película Miracle on 34th Street . Sin embargo, su labor se centraba en como actor de teatro en el West End y en Broadway, asociándose con una amplia gama de obras de dramaturgos modernos, como Bernard Shaw, John Galsworthy y JB Priestley, y que realmente triunfó tras la Segunda Guerra Mundial, donde tuvo una exitosa carrera en Hollywood y en Broadway. Creo que su película con Hitchcock , su penúltima película, mucho tuvo que ver con su última obra, Calabuch, titulada en los Estados Unidos Calabuch on  The Rocket.

Tras ver la película de Hitchcock pensé debería ver Calabuch. Y la fortuna hizo que en el programa Historia de nuestro cine se proyectara hace unas semanas.

Mi intención fue verla a primeros de año, pero uno se adapta a lo que tienen. Así que Calabuch on The Rocket,  la película berlanguesca que nosotros conocemos con el título de Calabuch, ha sio ahora vista.

Calabuch  es una película española dirigida por Luis García Berlanga , que tuvo como ayudante de dirección a Leonardo Martín y Giménez y Pérez Puig, como auxiliares de la misma. La película fue estrenada el 1 de octubre de 1956.

Se trató de una coproducción entre España e Italia, en la que el director general de producción era  José Jerez Aloza como representante de Águila Films y de Films Costellazione. El ayudante de producción fue  Luis Méndez Amago. La película respondía al guión de Leonardo Martín en el que participan igualmente Luis García Berlanga,  Florentino Soria, Ennio Flaiano

Al ser una coproducción la música le correspondió a Angelo Francesco Lavagnino y Guido Guerrini . La fotografía fue trabajo de Francisco Sempere, el montaje de  Pepita Orduña que contó como ayudante con Alicia Castillo. y los decorados de Román Calatayud, mientras que su ayudante de decoración fue Bernardo Ballester, mientras que los decorados fueron de Francisco Prósper.

La  encargada de continuidad fue Lucía Martín, mientras que el segundo operador era Miguel Agudo. La Foto-fija correspondió a Manuel Beringola. Como regidor estuvo  Enrique Carlos Jerez.

Para el maquillaje se contó  José Luis Ruiz, mientras que en peluquería la responsabilidad fue de  Esperanza Paradela que tuvo como ayudante de maquillaje  a Manuel F. Gaitán.

El jefe de sonido fue  Jaime Torrens, mientras que los Muebles y atrezzo fueron responsabilidad de Mateos-Luna-Mengíbar.

El vestuario fue de  Peris Hermanos, mientras que los decorados fueron de Francisco Prósper. Como no podía faltar en una película valenciana la pirotecnia fue responsabilidad de  Luis Bronchu (Valencia).

El reparto está encabezado por Edmund Gwenn (Jorge Hamilton), Valentina Cortese (Eloísa, la maestra), Juan Calvo (Matías), Franco Fabrizzi (el Langosta), José Isbert (don Ramón), José Luis Ozores (torero), Félix Fernández (cura), Nicolás Perchicot (Andrés), Mario Berriatúa (Juan), Francisco Bernal (Crescencio), María Vico (Teresa), Isa Ferreriro (Carmen), Manuel Guitián (don Leonardo), Casimiro Hurtado (Antonio), Pedro Beltrán (Fermín), Manuel Alexandre (Vicente, el pintor) y Lolo García (Felipe). Además aparecen Pedro Beltrán y Manuel Beringola


La película cuenta con una introducción que simula un NODO en el que se nos informa de la guerra fría y de la carrera armamentística, así como la desaparición de un científico especializado en cohetes que responde al nombre de George Hamilton . y  que creía en las bondades de la energía nuclear, al darse cuenta de su error,huye y se lleva consigo todos sus secretos. Encuentra refugio en Calabuch, un pueblo mediterráneo que a él le parece maravilloso porque la gente se limita a vivir y conserva el sentido del humor y de la amistad.

Tras esto conocemos el entorno de Calabuch, un pequeño pueblo de la costa mediterránea levantina española en el que lleva una vida de los más sencilla. Allí conocemos como los lugareños se preparan para la celebración de sus fiestas en las que participa todo el pueblo que actúa disfrazados de romanos bajo la dirección de un sargento de la Guardia Civil. Igualmente conocemos que algunos de los habituales habitantes del pequeño viven del contrabando semiperseguido y , junto a ellos un grupo de hombres y mujeres del comun: el farero, la maestra, el cura. el pintor, etc...

Una mañana aparece en la playa de Calabuch un anciano. Se trata de Jorge Serra Hamilton, aunque realmente es el desaparecido profesor George Hamilton (Edmund Gwenn), un científico que decide "desaparecer" y apartarse de sus investigaciones espaciales y militares.

Cansado de trabajar en la construcción de bombas atómicas y alarmado ante el alcance destructor de su descubrimiento, el científico norteamericano de prestigio internacional huye de su país y se refugia en el anonimato de un apacible pueblo de la costa mediterránea llamado Calabuch.

Una vez allí, el profesor es confundido con un vagabundo cómplice de un contrabandista de buen corazón y enamorado de la maestra, "el langosta", siendo detenido por el sargento de la guardia civil y encerrado en un calabozo.

Con "El langosta", con el que iniciará una nueva y sentida amistad, la misma que le unirá al resto del pueblo, que irán aceptando a Jorge como uno más.

Sin pretenderlo, el científico, que es tomado por un vagabundo bondadoso e indocumentado y rebautizado como Jorge, se va integrando totalmente en la vida de Calabuch. Jorge  pasa sus días en una cárcel muy peculiar, de la que puede salir cuando le venga en gana, pues las ocupaciones del pueblo requieren de su presencia; Matías, un guardia civil que es la autoridad del pueblo, el típico miembro del cuerpo malhumorado pero buen padre y amigo de todos; el farero, que en sus jornadas laborales juega al ajedrez por radio con el cura, más preocupado éste por las luces de su iglesia; la profesora del pueblo, enamorada en secreto del "langosta", y cómo no, correspondida por aquél, una especie de amor imposible que irónicamente sólo puede tener lugar en Calabuch; el pintor, que pinta con parsimonia absoluta sus encargos.

Traba amistad con sus peculiares habitantes, les ayuda a resolver sus problemas y participa en todo tipo de actividades. Así, ayuda al langosta a proyectar las películas en el viejo cinematógrafo, o ayuda a la maestra en el pequeño colegio barriéndolo. Tras desempeñar diversas ocupaciones, recala en el taller pirotécnico del pueblo. Animado por el uso pacífico y festivo de sus conocimientos, idea un cohete que permitirá al pueblo de Calabuch vencer a Guardamar en el concurso de fuegos artificiales que se celebra con motivo de las fiestas patronales.

Para la celebración de las fiestas patronales que culminan con una corrida de toros, realmente un toro, el de siempre, y con lo que mejor sabe, construir cohetes y fuegos artificiales que se elevan hasta alturas nunca alcanzadas en la comarca.

Tan espectacular es el resultado, que se publica una foto de los creadores en el periódico provincial, descubriéndose así paradero del profesor Hamilton, quien sabe que esto implica volver a su país. Es precisamente este cohete vencedor en una competición con el pueblo vecino, así como la foto victoriosa con los habitantes del pueblo  lo que alertan a las autoridades internacionales sobre la localización del científico desaparecido.

Cuando la flota norteamericana acude al lugar en su busca, todos los habitantes del pueblo, desde la maestra al párroco, pasando por el brigada y el contrabandista, se solidarizan para impedir el rescate.


Sin embargo, Jorge sabe que es inútil oponerse y decide , en primer lugar, regalar detalles para que lo recuerden en un mundo feliz y no alterado por la violencia o la maldad como son los regalos a todos sus conocidos del pueblo (trompetas, barcos en botellas, …) y, finalmente, deciden marcharse por su propia voluntad, sin ofrecer resistencia y consciente de que se ha ganado la amistad y el cariño de todo Calabuch.


La película fue enteramente rodada en Peñíscola (con extras locales) y en ella se muestran imágenes aéreas y a pie de suelo de esta población que suponen, además, un documento de gran valor histórico en esta localidad ya tremendamente modificada en su entorno urbano más cercano.

Con motivo del quincuagésimo aniversario del rodaje en 2006, se celebró un homenaje al director y a la cinta en el marco del 18º Festival de Cine de Comedia celebrado en esta ciudad costera valenciana.

La película consiguió en 1956 el Premio OCIC  en el Festival de Venecia y estuvo nominada para mejor película el mismo año en el festival de Venecia.

El crítica Paco Gisbert en mayo de 2006, publicó en el Pais el siguiente artículo  en el que se nos contaba la trascendencia de esta película medio siglo después del rodaje de Calabuch,

Se nos informaba que Luis García Berlanga había vuelto a Peñíscola para recibir el homenaje de una población que lo idolatra. En un acto que tuvo todos los ingredientes de la mayoría de sus películas, el director valenciano hizo un esfuerzo memorístico para recordar la acogida que la localidad castellonense le tributó hace 50 años y convirtió en leyenda su relación con Peñíscola.

A sus entonces 85 años, Berlanga había perdido mucha memoria, una rémora que considera "más terrible que la censura que padecí durante el franquismo".

Por ello, en el homenaje que Peñíscola le tributó en el marco del 18º Festival de Cine de Comedia, repitió más de una vez aquello de que "esto no sé si es verdad o me lo estoy inventando ahora".

El director guardaba en su corazón "la calidad humana y la calidad interpretativa" de las gentes de Peñíscola, hasta el punto de que llegó a bromear sobre el origen del talento de los extras que participaron en Calabuch: "Es posible que un grupo de actores ambulantes se instalara aquí hace muchos años y os haya transmitido esos genes para interpretar tan bien", dijo Berlanga ante un público heterogéneo que recordaba sus grandes obras cinematográficas.

Desde las fuerzas vivas del pueblo, con el alcalde a la cabeza, hasta vecinos de la localidad que participaron en el rodaje del filme hace ahora medio siglo, nadie quiso perderse la cita con un personaje al que idolatran.

Berlanga se acordó, en el viaje por el túnel del tiempo que le propuso el Festival de Peñíscola, de José Isbert, el entrañable farero de Calabuch, al que calificó como "un genio", y contó una anécdota sobre su personalidad: "Hace poco me he enterado de que Pepe Isbert no se leía los guiones, sino que sólo se traía a los rodajes las frases que tenía que decir escritas en tinta roja. Y eso demuestra la calidad de un actor que se metía en una película sin saber de qué iba", dijo entre risas.

Berlanga confesó sentirse "abrumado" por el cariño de una localidad que "vivió un antes y un después" del rodaje de Calabuch, según la opinión de Lolita Simó, vecina de Peñíscola y actriz en la cinta.

El cineasta, que eligió la localización "por su situación geográfica y por el Mediterráneo", rendiría más de 40 años después su propio tributo a Peñíscola cuando volvió a elegirla como plató en París-Tombuctú, la película con la que cerró su carrera y que, según confesó, es su favorita de entre toda su filmografía por "lo bestia que es". "Es como si me hubiera abierto en canal y hubiera reventado todo lo que tenía dentro y no me había atrevido a enseñar en anteriores películas", relató.

La conmemoración del 50º aniversario de Calabuch se convirtió, casi involuntariamente, en el acto central de esa 18ª edición del Festival de Cine de Comedia de Peñíscola

En el diario Las provincias Berlanga que siempre afirmó ser era un enamorado del Mediterráneo y su influencia y que esto se podía notar en todas sus películas. Pero en ocasiones fue más allá y puso al propio Mediterráneo frente a su objetivo.

Peñíscola nunca olvidó este rodaje y los guiños hacia Berlanga se repiten en toda la localidad. Sólo había que acercarse hasta el restaurante Casa Jaume, regentado por Jaume Sanz, y que sirve un impresionante arroz Calabuch.

Como ya hemos dicho Calabuch fue gran Premio de la Oficina Católica Internacional de Cine (O.C.I.C.) en el Festival de Cine de Venecia y obtuvo igualmente el Premio al mejor argumento original, al mejor actor secundario (Juan Calvo) y mejor actor extranjero en una película española (Edmund Gwenn) del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Fue también  2º Premio a la mejor película del Sindicato Nacional del Espectáculo y premió al mejor actor de reparto (Juan Calvo) y al mejor guión del Sindicato Nacional del Espectáculo.

Esta película de Berlanga se estrenó el  1 de octubre de 1956. Calabuch al ser anterior  a 1961, o sea, a su etapa de colaboración con Rafael Azcona, actividad que se inicia con Plácido, carece de ese humor negro y cruel que impregna este guionista y que refuerza el retoque cr´tica ya presente en la obra del cineasta valenciano. De hecho Terenci Moix en su tercer volumen de la historia del cine publicado por ABC nos dice que en Calabuch se nuestra la cara más amable del neorrealismo - matizado por fuerte dosis de socarronería- . De hecho Calabuch fue atacada en el momento de su estreno por su bfalta de compromiso y por no dejar de ser sino un retrato conmovedor de una España que ya no existe.

De hecho Calabuch se inscribe en la etapa de la filmografía de Berlanga, situada entre las geniales, Esa pareja feliz y Bienvenido Mr. Marshall, de los primeros 50 y sus obras tremendas de inicios de los 60 (El Verdugo, y Plácido). En Calabuch da la impresión de que el personaje principal, el físico Jorge está desdibujado, sin objetivos y es una mera excusa argumental para presentar a Calabuch, a sus gentes, a las relaciones que tienen lugar entre los habitantes del pueblo, las rivalidades entre las “autoridades” fácticas, la civil, la religiosa y la militar.

He leído que en el cine de Berlanga siempre hay un espacio para las autoridades, y que por sus películas , como en Calabuch, pululan curas, militares, autoridades locales que manejan al pueblo. Y si bien es cierto que los trata de manera cómica o irónica, no es menos cierto que son tratados casi con ternura. Esto se hace visible con el oficial de la Guardia Civil que , en el fondo, acoge a Jorge en la prisión que es transformada en su casa y en la del langosta,  contrabandista con el que juega a las cartas. O el cura, envidioso con las maniobras ajedrecísticas de ese entrañable farero  que interpreta Pepe Isbert. Como obra coral , como todas las de Berlanga, se nos presenta a personajes buenos de una  sociedad inocente, bastante manipulable e inculta.

Una película que es hija de su tiempo con el temor nuclear, el miedo a destrucción del planeta, el fantasma de la guerra fría, con una explicación sobre lo que es el NODO, tanto al inicio como antes de la película de Juanita Reina.

Para Alberto Abuín en blogdecine 'Calabuch', está lejos del mundo. El editor de blog de cine destaca que  'Calabuch' (1956) fue filmada años después de su primer gran éxito, 'Bienvenido Mr. Marshall' (1953), y es inmediatamente anterior a los tres títulos de lo más sólido de su director : 'Los jueves, milagro' (1957), 'Plácido' (1961) y 'El verdugo' (1963), las dos últimas con guión de Rafael Azcona. Y resalta que en esta película el peculiar humor negro de su autor, y sobre todo su mirada crítica, son más suaves que en el resto de su filmografía. Su influencia hay que buscarla en las cintas del neorrealismo italiano, tan en boga aquellos años, en alguna que otra cinta de Tati, y sobre todo en una de las grandes películas de John Ford, 'El hombre tranquilo' ('The Quiet Man', 1952).

El propio realizador afirmó años después que si tuviera que volver a hacer alguna de sus películas, 'Calabuch' la reharía de nuevo completamente, parándose más en las gentes del pueblo. Sin embargo, el paso del tiempo ha tratado bien una película que tal vez sea de las más sentimentalistas de su autor, lo cual no está reñido con la calidad. Una comedia costumbrista que habla sobre una utopía, la de llevarse bien con todo el mundo haciendo lo que uno siempre quiere, o mejor aún, lo que más le gusta.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Els segadors / La venganza



Ahora que estamos de lleno en la campaña electoral catalana viene de manera apropiada hacer  referencia al himno catalán   "Els segadors", aunque sólo sea como triste excusa ante la película que he visto esta noche y que ha sido presentada en este buen programa cinematográfico que tiene la 2 como es "Historia de nuestro cine" que la semana pasada se centró en la relación que ha existido entre el cine español y el campo como espacio cinematográfico. Y lo cierto es que si la anterior , Marianela, la película de Benito Perojo del año 1940, fue metida como calzador, pues se centraba en una historia que se desarrollaba en un entorno minero, aunque también había un componente agrario en esa película en lo social, tal y como comentamos en la entrada anterior, la que he tenido que ver en la noche de ayer y que tenía como título "La venganza", sí que es apropiada, como también lo son otras dos del ciclo: Furtivos y Tierra.

Pero volviendo a lo que nos ha traído hasta aquí, La venganza,  se trata de una película española dirigida y escrita por Juan Antonio Bardem en 1958. En su realización estuvo detrás una de las productoras claves del cine de postguerra como fue Suevia Films y que tenía como cabezas visibles a Manuel J. Goyanes y Cesáreo González en la producción. De cualquier forma diré que lo que posiblemente llame más la atención desde el principio de la película es la participación en la distribución de la Metro Goldwyn Mayer. Posiblemente se deba este hecho a que la película fue exhibida en el Festival de Cannes de ese mismo año, y por ser la película española que ostentó el honor de ser la primera que representó a España en los premios Oscar. 

La dirección artística contó con Enrique Alarcón, mientras que el guión, coo ya hemos eeñalado fue de Juan Antonio Bardem. En la música destaca la labor de Isidro B. Maiztegui, la fotografía en Eastmancolor de Mario Pacheco, la escenografía de Enrique Alarcón, el montaje de Margarita de Ochoa, el maquillaje de Carmen Martín y el vestuario de Humberto Cornejo. 


El elenco de actores y actrices lo encabezan Carmen Sevilla como Andrea Díaz, Jorge Mistral como Juan Díaz y Raf Vallone como Luis "el Torcido". Junto a estos se encuentran Manuel Alexandre como Pablo "el Tinorio", José Prada como Santiago "el Viejo", Manuel Peiró como Maxi "el Chico". Y en papeles menores una joven cantante como Conchita Bautista, Rafael Bardem como el médico, José Marco Davó como un hombre, Maria Zanoli como madre de Luis, Xan das Bolas coo un jornalero gallego y Fernando Rey como escritor. Aparecen igualmente Rufino Inglés, Ángel Álvarez, Goyo Lebrero, José Riesgo, Arnoldo Foà y Louis Segnier Su estreno en España tuvo lugar el 16 de febrero de 1959. 


La película empieza con una narración de Francisco Rabal que funciona como prólogo , en el que el autor de la obra -. y del guion- Juan Antonio Bardem comenta que "La venganza" no es más que una historia sobre el trabajo de una cuadrilla de segadores. Sin embargo, es mucho más que eso, puesto que en esa misma narración se habla de una realidad española, la de los jornaleros, hombres y mujeres sin tierras que se vende como mano de obra para las labores del campo y cuyo trabajo implicaba la necesidad de desplazamiento estacional de aquellos trabajadores del campo que carecen de tierras y que eran tan común en las tierras de España, destacando las que se movían entre la periferia hacia el centro, y más concretramente a Castilla. En este caso la historia  se desarrolla cuando un grupo de jornaleros/as se ofrece para , la siega del cereal en las planicies castellanas. 

Una vez escuchada la introducción de Rabal, vemos la llegada a un pueblo de uno de los protagonistas. En concreto se trata de Juan (Jorge Mistral) que regresa al pueblo del que salió con destino a una cárcel en la que estuvo encerrado diez años por un crimen que, el afirma, no cometió. 

Casi de inmediato vemos como es observado inicialmente con recelo por parte de la Guardia Civil, así como por algunos de sus convecinos, personas del pueblo que conocen una historia , que , a su vez, es desconocida para el espectador y que llevó a la ruina a Juan y a sus familia. 

Juan llega a una casa. En la misma se encuentra su hermana Andrea (Carmen Sevilla), casi una desconocida. Entre ambos deciden vengarse de quien creen que es el culpable de los males de la familia: Luis "el Torcido" (Raf Vallone). 

Realmente es su hermana la que lo convence y, finalmente, Juan está decidido en matar a Luis "el Torcido", al que cree culpable de su desgracia. 

Las noticias corren como la pólvora, así que la familia de la víctima recibe pronto la información del retorno de Juan. En esa familia vemos dos posturas; una, intolerante, visible en la madre de Luis, y otra, la de Luis, partidario de olvidar y perdonar.


Pero la realidad es como es, y tanto Luis como Juan necesitan dinero, por lo que no tendrán más remedio que unirse a una cuadrilla de segadores. La cuadrilla está encabezada por Luis. A ella se unen los dos hermanos, que resultan ser andaluces. La cuadrilla se completa con tres hombres más: un veterano como Santiago "el Viejo" (José Prada),  un "flamenco" como Pablo "el Tinorio" (Manuel Alexandre) y Maxi "el Chico" (Manuel Peiró). Juntos los seis formarán una cuadrilla de segadores que busca trabajo por los campos de Castilla. 

Desde el principio, los dos hermanos se muestran hostiles con el jefe de la cuadrilla, llegando a retarse en más de una ocasión. Sin embargo, les une la necesidad y la pobreza, así que persisten con el trabajo.

El intento de violación que sufre Andrea (Carmen Sevilla) por parte de un comerciante, los acerca momentáneamente. Sin embargo, el amor se interpone entre ese odio, pues entre Andrea y Luis comienza una irresistible atracción.

El devenir de la cuadrilla es compleja, pues se encontrarán dificultades derivadas de la modernización del campo - la aparición d las cosechadores se presentan como una adversidad , cuya respuesta luddista casi lleva a la muerte a Santiago-, pero también de la pobreza y los bajos sueldos que lleva a todo un pueblo a rebelarse contra un terrateniente y en la que la cuadrilla son tomados como unos esquiroles por parte de los trabajadores locales que casi llegan a linchar a Juan; las rivalidades con otras cuadrillas de otras comunidades - segadores gallegos encabezados por Xan das Bolas compiten contra la cuadrilla andaluza; la miseria de otros itinerantes como son los cómicos; las circunstancias imprevistas coo el incendio de la cosecha y los carros; o el enfrentamiento abierto entre Juan y Luis, que finalmente es frenado por la solidaridad de la gente cuadrilla y del amor. Es el amor y con ella la reconciliación de las familias con las que se pone el punto y final a la película. 

“La venganza” es, ante todo,  un drama rural construido sobre el odio, una reflexión universal que conduce a cuestionarse si se puede edificar un proyecto vital sostenido sobre el rencor. La respuesta par Bardem está clara, pues es reconciliadora.

Sin embargo, la película va más allá del simple drama, para ser uno de los puntales de la historia del cine español, especialmente en lo relacionado con la censura. De hecho, tuvo numerosos problemas con la censura, que llegó a prohibir el título original que ya aparecía en el guion escrito en 1957 y que era el de Los segadores, básicamente, por coincidir con el nombre del himno catalán (Els segadors). 

Otro hecho condicionado por la censura fue cambiar el momento histórico y contextual en el que se desarrollaba la historia. Para Bardem la historia que tenía prevista en su inicial guion tendría lugar en el presente, es decir, años cincuenta. Sin embargo, la censura "sugirió" que los hechos descritos tendrían lugar en el verano de 1934 , según Javier Ocaña (1931 para Terenci Moix). Por lo que la dura situación social de los segadores que se describe en el filme sería responsabilidad de las autoridades republicanas y no de las franquistas". 



Lo cierto es que con esta película Bardem quiso responder a las tristes conclusiones a las que habían llegado en el año 1955, en un Cine Club de Salamanca, un grupo de cineastas españoles mientras celebraban unos encuentros sobre la realidad del cine español en los años cincuenta. Entre esos cineastas españoles de todo tipo y pelaje en los social e ideológica estaba Juan Antonio Bardem. Entre las conclusiones a las que se llegó en ese encuentro se afirmaba lo siguinte: "El cine español actual es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico". 

Tres años más tarde quiso romper esta dinámica y  presentar La Venganza como una alternativa a la sequia cinematográfica. Para ello creó un estupendo drama rural, con tintes neorrealistas y clara intención disidente como nos comenta Fernando de Cea, Ethan, en su blog

Con La Venganza Bardem ponía un broche de oro a esa trilogía iniciada con Muerte de un Ciclista (crítica a la alta burguesía) y continuada con Calle Mayor (opinión sobre la clase media de provincias), aunque su idea era abrir una puerta a la realidad española del momento. 

La trama es una clara metáfora del enfrentamiento entre las dos Españas. Los vencidos representados y  personificados por Juan Díaz (Jorge Mistral), el personaje que regresa de la prisión (el exilio) después de cumplir condena por un delito no cometido, han de convivir en un pueblo con los vencedores, en este caso representado por Luis, “El Torcido” (Raf Vallone), el jefe de los segadores que pertenece a la familia responsable de acusar a Díaz. Los vencedores son “Los de la Casa Vieja” (representants del viejo poder , del régimen). Ambos personajes se unen a otros tres campesinos y a la hermana de Juan para formar una cuadrilla. En el peregrinaje, en busca de campos para segar, la rivalidad de los dos se verá acrecentando. 

El guión y la estructura de itinerario provocan que surjan contratiempos y dificultades, pero también nuevos acompañantes. Todo desembocar en los inevitables enfrentamientos entre los miembros del grupo, pero también con los habitantes del pueblo o con los capataces. Especialmente complicado es el de Juan versus Luis, que sólo es frenado cuando aparece el amor. 

La venganza, fue una de esas película modificadas enormemente por la censura española, y sinembargo, es extraño que le pusieran como título La venganza cuando precisamente la película trataba de abogar por la reconciliación nacional. El propio director Juan Antonio Bardem, pretendían ofrecer "una solución democrática y pacífica al problema español". El objetivo era ese, presentar el Plan de Reconciliación Nacional promovido por el clandestino Partido Comunista, pero la censura entendió otras cosas.

El rodaje comenzó el 26 de junio de 1957 acabando el 29 de septiembre de dicho año. Tras eso comenzó el montaje y vinieron los éxitos. 

Fue la primera película seleccionada por España para los Oscar, aunque el Oscar a la mejor película extranjera de aquel año, 1959, recayó en la francesa Mi tío, de Jacques Tati, como tampoco en Rufufú de Monicelli.  También fue presentada al Festival de Cannes de 1958 donde consiguió el Premio de la Crítica Internacional. 

A nivel interno, en los Premios del Sindicato Nacional del Espectáculo de 1958 la película quedó en tercer lugar, aunque su director recibió el Premio al Mejor Director y a la Mejor Realización Técnica. En los Premios San Jorge de 1960 recibió el premio a la Mejor película española y Mejor Fotografía en Película Española para Mario Pacheco. 

Son muchas las virtudes técnicas y narrativas las que encontramos en este Bardem. Por ejemplo, el director para alejarse del maniqueísmo, hace referencia a un tercer punto de vista, el del espectador neutro, el que sólo quiere que la gente viva en paz, interpretado aquí por el escritor (Fernando Rey) para dotar a la trama de un personaje culto, ajeno al conflicto entre Juan y “El Torcido” que aboga por el bien y el sentido común. 

También el resto de integrantes de la cuadrilla, que prácticamente representan todas las edades de la población adulta, reflejan la veteranía, la alegría  y la vitalidad, y todo ello lleno de sensatez y cordura. Son ellos los que evitan el conflicto en más de una ocasión. Por contra, impulsora del conflicto y , finalmente, clave en la resolución entre los Díaz y los de la "Casa Vieja" es Andrea/ Carmen Sevilla alegada de su registro de folclórica que parte del odio visceral al perdón por amor que vence en ese pulso entre el amor y el odio.

Bardem se acerca al drama por medio de una estética realista. De hecho la película podría incluirse dentro de la rama neorrealista nacida en 1945 en Italia con Roma. Aquí el realismo lo vemos en  la buena ambientación, en el sentido naturalista de la trama, en el ambiente áspero, rudo y visceral del campo, en la plasmación de la fealdad y en la miseria económica y moral - en algún momento como el intento de violación- , y en el gusto por las imágenes casi documentales de las labores de siega que se asemejan al tono épico de los cineastas rusos, u muy visibles en los contrapicados y en enmarcar la figura en esos cielos azules intensos.

Bardem, además, analiza y retrata el carácter de estas personas en ocasiones embrutecidos que los hace  comportarse como auténticos animales, brutos, llenos de ira, odio y rencor, duros como los campos y tierra que pisan. Barden consigue retratar el alma de estos personajes en un fondo rudo y cruel, unas tierras de campos infinitos, de sol abrasador, y pequeños pueblos con historias que no se pueden olvidar y  que moldean el alma de los habitantes que la habitan. Pero , al final, lo que le interesa a Bardem es su mensaje: “¡La tierra es grande y cabemos todos juntos!

Para Terenci Moix en su tercer volumen de la Historia del Cine lo más destacable de la película fue la interpretación de Carmen Sevilla, su mejor interpretación, según él, aunque se resiente un poco por haber sido cortada en más de una hora para estrenar una versión de noventa minutos, y la imposición de pasarla a los años 30 y no al 57, perdiendo así parte de su virulencia, que se basaba en la coincidencia del mensaje de la película- una venganza que no se lleva a cabo- con la política de reconciliación nacional propugnada entonces por el Partido Comunista. 

Por su parte, Javier Ocaña, en la presentación de la película en  Historia de nuestro cine,  destaca que no pudo llevar a la pantalla una película política a través de este drama rural , pero que el resultado fue una película muy bella en lo formal, en la que destaca los planos inspirados en el cine soviético, tanto los contrapicados como los primeros planos - visibles durante el incendio-, y muy intensa en su discurso por lo intemporal. Llega a calificar la película como una road movie a pie por los caminos de Castilla.

De cualquier manera, Juan Antonio Bardem, que ya había pasado por la cárcel durante los semanas en 1956 , mientras rodaba Calle mayor,  demostraba con La Venganza que se podía salir del oscuro y profundo pozo en el que se encontraba el cine español.






martes, 18 de septiembre de 2012

La estrechez de la Calle Mayor

Hay películas que son grandes, pero que pasan en silencio al olvido. El cine español de los 50 produjo grandísimas obras. Era una industria como siempre afirmaron Berlanga o Fernando Fernán Gómez. Hoy los grandes son otros (Almodóvar, Amenábar o el director de Torrente). Los de antaño han pasado al olvido más absoluto. Ni cine barrio se acuerda de ellos. El blanco y negro es una especie de tiña. No es imaginable en un horario entre seis y nueve de la noche. Trabajo cuesta pensar que algunos grandes, grandísimos, como Berlanga, Bardem han pasado al olvido más absoluto.

Hace años muchos, muchos años, hubo un programa de televisión que presentaba Fernando Méndez Leite y que nos mostraba la historia del cine español. Nos acercó a lo que era una gran industria,  politizada muchas veces, pero siempre profesional. Producto de esa gran industria surge Calle Mayor, una película que mostraba las estrecheces y sobre todo las humillaciones que sufrían aquellas mujeres que no lograban casarse. Eran viejas prematuras, ciudadanas de segunda. Estaban condenadas al olvido, a la nada. Y esta película va de eso, pero también de las apariencias, de la falsa moral, de la mediocridad de muchas vidas y de la cobardía. Todo esto se refleja en la estrechez de la Calle Mayor.
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Calle Mayor – conocida en Estados Unidos como Lovebreaker , Main Street a nivel internacional y en Francia con “Grand Rue” es una película española de 99 minutos de duración y dirigida en 1956 por  Juan Antonio Bardem. Está basada libremente en la obra de teatro de Carlos Arniches La señorita de Trévelez que el propio Bardem adoptó firmando finalmente el guión.

La producción la encabezaba Cesáreo González para Suevia Films e Iberia Films, siendo realmente una coproducción pues participaron franceses tal y como se aprecia en el equipo técnico y en parte del elenco de actores/actrices.

En el apartado técnico señalar la música es de Isidro B. Maiztegui y Joseph Kosma. La fotografía, magnífica, en Blanco y negro  fue obra de Michel Kelber. El montaje fue asumido por Margarita Ochoa y la escenografía Enrique Alarcón. El vestuario obra de Humberto Cornejo.

La película está protagonizada por Betsy Blair (Isabel) , José Suárez (Juan) , Yves Massard (Federico Rivas), Manuel Alexandre (Luciano), Lila Kedrova (Pepita), Josefina Serratosa (Obdulia), Alfonso Godá (José María, Pepe “El Calvo”)  y Julia Delgado Caro (señora en la procesión), Dora Doll (Tonia), Luis Peña (Luis), José Calvo (Doctor), Matilde Muñoz (Chacha), René Blanchard ( Editor), María Gámez (Madre), José Prada (Evaristo) .  

La película se estrenó en España el 5 de diciembre de 1956, y ganó el Premio de la crítica FRIPESCI del Festival Internacional de Cine de Venecia y estuvo a punto de llevarse el León de Oro, que acabó desierto ese año, a pesar de contar con el mayor número de votos. Curiosamente se estrenó antes en Francia (octubre de 1956) que en España. Fue elegida en Bruselas una de las 50 mejores películas europeas de la historia. Además de los países que la produjeron se estrenó en otros como la República Democrática Alemana, Portugal ambas en 1957. Y un año más tarde se hizo en Estados Unidos y Alemania Occidental. En Suecia en 1959 y en el inicio de los 60 en Dinamarca.

La historia se inicia con una voz en off nos indica que a continuación se nos va a narrar una historia. En este momento se crea un doble nivel de ficción, ya que por un lado tenemos el mundo de este narrador y, por otro, el de la historia que el mismo nos introduce, y que se inicia a continuación. Esa voz en off nos presenta la historia la historia que vamos a ver y la vida rutinaria en una ciudad de provincia.

Una vez empieza esta historia que constituirá el discurso de la obra, un nuevo elemento se añade a esta trama de ficciones. Un carro fúnebre avanza parsimoniosamente por las desiertas calles de una ciudad. Cuando el carro se detiene dos hombres descienden de él y descargan un ataúd que llevarán hasta una casa próxima. Cuando estos desaparecen por el portal lo que nos viene a la mente es que alguien ha muerto en aquella casa. Pero instantes después lo que resultaba una obviedad resulta ser falso. Los dos hombres que instantes antes habían entrado serenamente en la casa portando el ataúd, salen ahora despavoridos, a la vez que vemos caer el ataúd de madera des de arriba. El desconcierto es tan sólo momentáneo, ya que enseguida comprendemos lo sucedido. La situación resulta no ser más que una macabra broma perpetrada por unos juerguistas. La víctima de la broma, un hombre a quien se suponía había que enterrar, y que ahora sale al balcón hecho una furia insultando a los dos individuos y gritando: “¡No estoy muerto, no estoy muerto!”.  Se trata de un grupo de amigos de una ciudad de provincias en los años 50 que para salir de su aburrimiento se dedican a gastar bromas como la de enviarle a un anciano profesor un ataúd, que tira a la calle. El eje vital de esa ciudad provinciana es su Calle Mayor.



Efectivamente, todos los personajes que en un momento u otro pasan por la Calle Mayor, sustentan sus vidas a través de fantasías construidas de forma más o menos consciente. El caso paradigmático tal vez sea el del grupo de amigos responsable de bromas como la que hemos visto al principio. Se trata de cinco hombres hastiados de la vida sin esperanzas que viven en esa ciudad de provincias, y que para escapar de la realidad se dedican a la diversión despreocupada. No se trata, pues, de simple aburrimiento como apunta el intelectual Don Luis. Pero como resulta imposible huir completamente del contexto de uno, los cinco hombres, hijos de su sociedad, terminan realizando las mismas prácticas que sus conciudadanos; es decir, la intromisión en la vida de los demás. Su entretenimiento pasa forzosamente por el otro, y aquí esto se materializa en la realización de bromas (una forma de creación de ficciones que, en su caso, adquieren una notable complejidad). De modo que terminan viviendo a costa de la vida de los demás, tal como hace el resto de la ciudad, cuyo deporte principal es el comentario impertinente sobre lo que hace o deja de hacer el prójimo y una despreocupación absoluta por los sentimientos de este. Por ello no debe verse en la actitud de estos hombres una falta de sentido ético.


Pero hay otro protagonista absoluto, la calle. Todo lo que se quiere mostrar y es mostrable por allí pasea. El dinero, la familia, la sociedad al completo. La calle mayor es un escaparate de lo que existe. Pues buen, por allí pululan un grupo de amigos. Entre estos hombres encontramos a Juan(José Suárez), , un recién llegado. Su mudanza no ha venido motivada por un progreso, todo lo contrario. Tal como se nos dirá, Juan albergaba, años atrás, grandes esperanzas sobre su futuro, unas esperanzas que a buen seguro no se verán satisfechas en esta pequeña ciudad. Juan está, pues, en proceso de hundimiento. Trabaja en un banco, y todo a lo que aspira ya es a subir pequeños peldaños en la oficina. Es por ello que se ha unido a “el calvo” y los demás para olvidarse de sus problemas. Aunque él es un poco diferente. Tal vez porque aún no se ha hecho a la idea de su nueva situación, los problemas le siguen rondando por la cabeza constantemente. Esta sensación de falta de libertad y de inhibición le hace susceptible a la presión del grupo, y a la postre provoca que se deje manipular por ellos. Y deciden una víctima propiciatoria. Una chica que pasea por la Calle Maor: Isabel. Hará ver que se ha enamorado de Isabel, una chica que a su edad es “mocita” (como se decía entonces) y va para solterona, a pesar de ser bastante agraciada, y no es ni tonta, ni mala persona.
La vida de la cuadrilla nos acerca a la noche en la una ciudad de apariencias con alcohol y prostitución.

Por su lado, Isabel es una mujer que, a su manera, también ha estado rehuyendo la realidad. Primero a través de la resignación, con la que se hace creer que no tiene posibilidad de hacer cumplir sus sueños, pero que tampoco pasa nada. De este modo no se molesta ni siquiera en intentarlo, evitando con ello un posible fracaso. Sueña con los trenes que parten de la estación y con las vidas de los personajes de las películas americanas, pero lo observa como un mito inalcanzable. Pero de repente la suerte parece sonreírle y su actitud pasa al otro extremo. De la aceptación pasa a la ilusión extrema. Ella se ilusiona como una muchacha de 16 años ante el amor fingido de él. Resulta espectacular la escena en la que ella va a rezar a la Iglesia, acompañada de su madre (por cierto, viuda de un militar muerto en la guerra y andaluza) y comprueba con temor y con nerviosismo si Juan está allí. Con el cruce de miradas se ve su ilusión y también la de su madre. La felicidad se adueña de ella y de la casa, como comprueba su chacha.  Las relaciones absolutamente castas se intensifican.
Ella ilusionándose y él enmarañándose. Y cuando le asaltan dudas (“¿Me quieres?”), ella misma rectifica inmediatamente y se autoconvence de que todo va bien, aunque la actitud de Juan parezca indicar claramente lo contrario. Como la apuesta con los amigos genera dudas le incitan a que le declare públicamente su amor y  que se conviertan en novios formales.
El proceso de enamoramiento es visible cuando ella aparece repitiendo su nombre (Juan, Juan, Juan….) tumbada en la cama,  mientras que él se tortura en su habitación, maldiciendo su apuesta y el daño que puede realizar.
Él la quiere, dice a su amigo de Madrid, como a una hermana o como se quiere a un animalito. Pepita, una de las chicas del lupanar al que va, y con la que tiene confianza, le dice que le diga la verdad, pues los remordimientos le dañan.

Tras la petición, ella habla de matrimonio y de planes de futuro y él calla cobardemente. La cosa va creciendo en intensidad hasta que él no encuentra como salir del engaño. Cuando le dice “¿Y si todo fuera un engaño?” ella le responde “Si se cayera la luna, si no me quisieras…”. Mientras tanto pasean juntos por la Calle Mayor, donde todo el mundo se conoce y llegan a planear incluso la boda. Isabel ama los sueños, pero Juan (ya) no. La escena de la visita a los pisos en construcción es sintomática. En las cuatro columnas un techo y el suelo ella ya se imagina un hogar con todo dispuesto, mientras que él lo único que ve es un vacío que representa la vida que tendrá si no sabe salir de la situación y termina casándose con Isabel.


Pero las ilusiones no son una exclusiva de ellos. Como la madre de Isabel y su criada, que se ilusionan pensando en el matrimonio de esta. Y también como Don Luis el filósofo, que ha decidido dejar de escribir, harto de buscar la verdad, y así poder tomarse una copa de vino tranquilo, tal como le dice al periodista Federico, el amigo de Juan.

Precisamente Federico es la nota discordante en todo este panorama, pero es que él no es de esta comunidad. Viene de Madrid, la gran ciudad, y no entiende la vida del pueblo. Él es un hombre que toca con los pies en el suelo. En una ciudad de provincias la vida está vacía, por eso la gente se dedica a cosas como meterse en la vida de los demás, ya que las suyas no tienen interés (son más dignos de compasión que de desprecio). Federico reconoce en un momento del filme que es en esta pequeña ciudad donde está descubriendo lo verdaderamente auténtico.

Es el día de la fiesta mayor de la ciudad, y se espera que Juan hará oficial, durante el baile, su compromiso con Isabel (aunque todo el mundo ya lo sabe). Juan debería ir a buscar a Isabel a su casa, pero no llega. Cansada de esperar –y, tal vez, con nuevas dudas – Isabel se dirige al lugar donde por la noche tendrá lugar el baile. Nada más entrar, la imagen se ve asaltada por un halo de irrealidad. Isabel comienza a observa la sala, aún vacía, con expresión ilusionada, imaginando lo que espera que ocurra pocas horas después. La puesta en escena (los movimientos de cámara y la iluminación, principalmente) se encargan de reforzar la fantasía de Isabel. Ella no sabe que Juan no vendrá, porque las contradicciones internas le han podido y ha decidido huir.

No volveremos a saber de él, es un personaje derrotado. Pero entonces aparece Federico que viene a desvelarlo todo, y le dice: “Todo es mentira: el baile, las cadenetas, Juan… el amor de Juan”. En ese momento todas las ficciones se desmontan. Se acabó la broma, se acabó el engaño, y aparece la cruda realidad.


Juan, como el cobarde que es, le cuenta todo a Federico. Éste le dice que le giga la verdad a Isabel, pero huye, y será su amigo quien muestra a Isabel la cruel verdad. Le propone que se marche en tren con él a Madrid y que escape de la atmósfera asfixiante de la ciudad, pero ella duda, en una impresionante imagen en la que el expendedor de billetes de pregunta una y otro vez ¿Adónde quiere ir?. Isabel en la estación tiene que decidir si sube al tren con Federico para empezar una nueva vida en Madrid. La música y los efectos sonoros suben de tono, y el montaje y las imágenes buscan una tensión contundente hasta entonces no vista.

Federico le ha ofrecido la oportunidad de comenzar una nueva vida dejando atrás los desagravios sufridos, ella no lo acepta. Lleva demasiado tiempo viviendo en una burbuja que la protege de la realidad. Subir a ese tren con Federico y marchar a Madrid significa enfrentarse a la vida, lo cual es un acto demasiado valeroso sobre todo para una mujer que ya estuvo resignada.

El tren se marcha, y como un yunque ella queda lastrada en la ciudad. La vuelta de Isabel a casa derrotada, una imagen de una poética incluso forzada, con la mujer andando sola por medio de la carretera y la torrencial lluvia empapándola. Mientras llueve a cántaros ella marcha por el centro de la calle, desprotegida de los soportales de la Calle Mayor, una calle grande de estrechas miras.

La película se comenzó a rodar en Palencia, pero por problemas políticos, que llevaron a su director Juan Antonio Bardem 15 días a la cárcel, se dejó de rodar allí. Tras interceder varias personas por él (incluido Chaplin) fue finalmente liberado pero ya no quiso volver a esta ciudad y el resto del rodaje se hizo en Cuenca, Logroño y en los estudios Chamartín de Madrid. La calle a la que hace referencia el título es en la actualidad la  calle Portales y la Plaza del Mercado de la capital riojana.

En 2006, coincidiendo con el 50 aniversario de la película, el Ayuntamiento de Logroño puso una placa en la calle donde se rodó y colaboró en la edición del libro Retorno a Calle Mayor. Seis miradas sobre la película de Juan Antonio Bardem.
Destaca sobre todo todas, la actuación de Betsy Blair. Es curioso ver décadas después cómo se llevaban los noviazgos entonces. Blair, una actriz estadounidense que estuvo casada con Gene Kelly, y que tuvo que venirse a Europa a trabajar tras verse en las listas negras norteamericanas.
La película fue la elegida por la Academia española para representar a España en los Óscar, pero finalmente no fue elegida.
Calle Mayor se recrea de forma especial en ese paseo porticado que preside toda la vida de la ciudad de Logroño y cualquiera que haya estado en la calle Portales de Logroño la reconocerá, pese a que al iniciar la película se hace hincapié en que la historia sucede en una ciudad de provincias indeterminada. Curiosamente mientras se oye la voz en off mientras que se una panorámica de Cuenca, al igual que todas las tomas en el exterior de la ciudad.
Aunque no hay mención a ninguna ciudad en concreto sí que en un momento un personaje habla de su prima de Logroño.
Lo que era la España de esos años, porque ahí no acabaron los problemas del director, censura aparte. La película era una coproducción con Francia. El festival de Venecia quiso que fuera, pero España se negó, así que fue Francia quien la llevó como “Grand Rue”. Acabó ganando el premio de la crítica FIPRESCI, una mención para Betsy Blair y se quedó a un paso de ganar el León de Oro, que acabó desierto pues la mayoría de votos que obtuvo no fue suficiente, pero se llevó otros muchos premios en otros festivales y fue elegida en Bruselas como una de las 50 mejores películas de la historia.
Bardem además de dirigir escribió el guión, que se basó libremente en la La señorita Trevélez, de Carlos Arniches, que ya había sido llevada al cine por Edgar Neville en 1935. En las dos participó María Gámez, como dato curioso.
Bardem y ella se conocieron en el festival de Cannes donde ambos resultaron premiados por Muerte de un Ciclista y Marty respectivamente. Allí el director le propuso hacer Calle Mayor. En el reparto también vemos a un joven Manuel Alexandre (fallecido en 2010) y entre otros a Lila Kedrova, una actriz rusa que ganó un Oscar como secundaria en Zorba el Griego unos años más tarde y que también huyó de su país, viviendo en Francia desde joven. Hablando de Oscars esta fue la película elegida por la Academia española para ir a los Oscars, pero no llegó a ser finalista.
Siempre se habló de una segunda parte, retomando alguno de aquellos personajes y los actores que aún estaban vivos, que nunca llegó a hacerse. Se rumoreaba incluso en los últimos años de vida de Bardem que un guión andaba rondando por ahí y que la producción era inminente, pero nada de nada. Ahora, tras la desaparición de Juan Antonio Bardem parece que la cosa sería más difícil.
Bardem desarrolló a la perfección el “realismo crítico” en su vertiente más dura y directa, que ya iniciara en “Muerte de un ciclista”, y que poco a poco le irá distanciando del estilo más sarcástico de su compañero Luis García Berlanga.
En “Calle Mayor”, examina la mediocridad de la vida en una pequeña ciudad de provincias, en la lastimosa España de los cincuenta (a pesar de la narración del prólogo, impuesta por la censura, que la sitúa en un lugar indeterminado).
El guión describe la ejecución de una macabra broma, maquinada por el grupo de señoritos que “se aburren”, contra una infeliz solterona, a la que, sin ningún respeto, nada les importará enterrar en su definitiva e irreversible frustración.
El verdadero acierto de Bardem, no va ha ser solamente la dura descripción de tan desagradable hecho. El estudio de las reacciones de los personajes centrales, víctimas del entorno en el que les ha tocado vivir; el examen del comportamiento de unos gamberros, que en su vida profesional responden brillantemente, pero que el ambiente cotidiano no les ofrece ninguna alternativa coherente a su conducta personal; y el análisis de la deprimente sociedad en la que se desenvuelven todos ellos, nos ofrece un completísimo mosaico de lo que era esta nación; encorsetada por una moral pacata e hipócrita, y por unas costumbres machistas y misóginas. Todo ello bendecido por una absoluta incultura, promovida desde los círculos del poder político y religioso.
La película, además del argumento central y del angustioso ambiente en el que se desarrolla, destila continuas referencias puntuales que completan la denuncia de un anquilosamiento social y cultural, que reclamaba urgentemente la huida hacia renovados objetivos.
Esta es sin duda una de esas películas de nuestro cine. La historia es impresionante y su trasfondo aún mejor, la interpretación sublime. Contiene un gran reparto, unos decorados caros e impactantes, propios del cine de nuestro tiempo. El filme consigue lo que pretende de manera muy satisfactoria, transmitir sentimiento y reflexión al espectador. Estarán de acuerdo conmigo en que además de estar infravalorada es una de las mejores obras de todos los tiempos.