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martes, 16 de junio de 2020

La reina de España


Soporifera es poco. Es un coñazo, con todas las letras, un tostón que obliga a preguntarse a uno ¿Por qué coño se hacen cosas así? Lo que pretende ser una comedia queda en presunta. Ni tan siquiera se acerca a la comedia. Insoportable, insufrible producto que hace desvacener los buenos recuerdos que podía tener uno y que reconozco que guardaba de "La niña de tus ojos" con la que Fernando Trueba consiguió 7 Goyas . Todo se viene abajo, desde los primeros minutos, sabes que te has metido en el terreno pantanoso del tedio. Que si recuerdos de allí, retales de allá. Vamos, de vergüenza ajena.

Pues bien esta es la cosa que presentó en 2016 Fernando Trueba, ganador de un Óscar en 1993 por la película 'Belle Époque' o nominado en 2012 con 'Chico y Rita' en la categoría de mejor película de animación, la secuela de la película de 1998 La niña de tus ojos, también dirigida por Trueba. 

Se trató de una producción de Fernando Trueba P.C. y Atresmedia Cine con un presupuesto de 11.000.000€. Antonio Resines y Penélope Cruz aparecen en el proyecto como productor asociado y productora, respectivamente. 

La película se basaba en un guon escrito por el mismo director y contó con la música de Zbigniew Preisner y la fotografía de José Luis Alcaine.

En cuanto al elenco lo encabeza Penélope Cruz como Macarena Granada, Antonio Resines como Blas Fontiveros, Neus Asensi como Lucía Gandía, Ana Belén como Ana, Javier Cámara como Pepe Bonilla, Chino Darín como Leonardo "Leo" Sánchez, Loles León como Trinidad "Trini" Moreno, Arturo Ripstein como Sam Spiegelman, Jorge Sanz como Julián Torralba, Rosa María Sardà como Rosa Rosales, Santiago Segura como Castillo, Cary Elwes como Gary Jones, Clive Revill como John Scott, Mandy Patinkin como Jordan Berman, Carlos Areces como Francisco Franco, Aída Folch como novia, Jesús Bonilla como Marco Bonilla, Ramón Barea como Ramón y Anabel Alonso como asesora histórica. 

Tras un prólogo que parte del rodaje de "La niña de tus ojos" hace un recorrido de 18 años entre el final del mismo hasta casi dos décadas después. 

Tras llegar a los años cincuenta, casi veinte años después de los hechos narrados en La niña de tus ojos, se anuncia que la actriz Macarena Granada (Penélope Cruz) , convertida en una estrella de Hollywood, como hemos visto en el prólogo en sepia, retorna a España con el fin de rodar una superproducción sobre la reina Isabel la Católica. 

Al enterarse de la noticia, Blas Fontiveros (Antonio Resines), que no había vuelto a España desde que se fuera a dirigir "La niña de tus ojos" a la Alemania nazi 18 años atrás, decide regresar y reencontrarse con algunos de sus viejos amigos y compañeros que se enterán que Blas ha pasado una temporada en un campo de concentración, siendo uno de los supervivientes españoles de Mauthausen y que, tras eso, se quedó en Francia trabajando hasta la llegada de la noticia del regreso de Macarena. 

Una vez aquí se encontrará con sus antiguos compañeros que trabajaron en 'La niña de tus ojos' 18 años después. La primera en verlo es Lucía Gandía ( Neus Asensi ), la estilista y encargada de vestuario que se ha casado con Castillo (Santiago Segura) un personaje abierto gay encargado de los escenarios y efectos especiales que ahora vive un matrimonio de convenciencia con Lucía, que ahora es lesbiana. 

También se encuentra con un galán en horas bajas como Julián Torralba (Jorge Sanz) que intenta reactivar su carrera asumiendo el papel de Boabdil en la película.  Para la misma, al ser una superproducción con capital norteamericano, producto del momento histórico que se vive en el país dado los acuerdos con Estados Unidos, están presentes dos norteamericanos, un productor de origen judío como Sam Spiegelman ( Arturo Ripstein) y un guionista Jordan Berman (Mandy Patinkin ) así como un director de renombre como John Scott ( Clive Revill) un director más preocupado en beber que en dirigir. 

Tras conocer a productor y guionista que son presentados por el jefe de producción Pepe Bonilla ( Javier Cámara) va en busca de su ex mujer Ana (Ana Belén) , una mujer con la que tuvo dos hijos, que dejó a Blas cuando se enteró de su aventura con Macarena, y cuyo matrimonio declarado nulo, le ha llevado a casarse con un alto cargo del Movimiento. Hablando con ella se entera de que su hija se casará en unos días. A pesar de que ella le ha perdonado no quiere ni verlo, aunque le da un dinero.

Esa noche como señaló Castillo tiene lugar una fiesta en un "tablao" flamenco. Allí se reencuentra con la veterana actriz Rosa Rosales (Rosa María Sardà) y con su viejo calanborador Marco Bonilla (Jesús Bonilla). Tras verse con ellos y contar su triste historia, productor y guionista comunista integrado en la lista negra de Hollywood,  le ofrecen la dirección de la segunda unidad. 

Al día siguiente llegan a España desde Hollywood Macarena Granada acompañada de su colaboradora Trinidad "Trini" Moreno (Loles León )  junto al galán de la película, el actor norteamericano Gary Jones (Cary Elwes ).

Nada más iniciarse el rodaje  por parte de Blas encargado de las escenas de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes , pero también del principal con la incorporación de Isabel y Fernando para dolor de la asesora historica (Anabel Alonso)  y aunque siguen los reencuentros, también hay algún encuentro amoroso entre la actriz y el jefe del equipo eléctrico Leonardo "Leo" Sánchez (Chino Darín).

Poco después la presencia de Blas es detectada en la boda de su hija por lo que es identificado y detenido y pasa a estar represaliado por la dictadura de Franco(Carlos Areces  )  que lo pone a trabajar en Cuelgamuros, lugar en el que se levanta el mausoleo de Franco y qe pasará a la historia como el Valle de los Caídos. 

Desde ese momento la película deriva en la historia de intentar sacar del pais a Blas, en la que los amigos del director ayudan a su salida. Con un encuentro entre Franco y Macarena acaba este disparate.

¿Por qué es un disparate? Como he leído en Espinof se debe a que "una vez ultimados los reencuentros y hechas las presentaciones de nuevos personajes, Trueba pasa a centrarse en una combinación de cinefilia y mitomanía con la que apuesta por un toque ocurrente que podría haberle sentado bien a ‘La reina de España’ La película surge como homenaje al cine español y haciendo referencia a un hecho histórico cuando en pleno franquismo, un productor como Samuel Bronston desembarcaba en Madrid para rodar '55 días en Pekín' (1963) o 'La caída del imperio romano' (1964). Entre los proyectos que no llegaron a cuajar de Bronston, se encuentra una 'Isabella of Spain' con guion del historiador comunista John Prebble y Sophia Loren como probable protagonista, el personaje de Penélope Cruz rehúsa comer sola en su camerino y se dirige al comedor popular, porque esto de ser una estrella".

La película es una parodia con detalles en parte basados en una realidad, La  realidad es el régimen, presentado desde tanto maniqueismo que acaba en caricatura. Lo más interesante es la referencia a una importante industria cinematográfica española que se mueve entre las comedias de teléfono blanco y nuevas corrientes como aquella que plantea nuevas vías como las que marcaron, y se cita, las llamadas Conversaciones de Salamanca o la burvbuja moral en la que ellos vivían. 

Decir que en la película trabajaron 1.800 figurantes y más de 500 técnicos. El director intentó rendir un homenaje a figuras como la de Emilio Ruiz, maestro de los efectos visuales que trabajó en casi todos los filmes extranjeros rodados en España como el 'Espartaco', de Stanley Kubrick, a 'Lawrence de Arabia', de David Lean, y que aquí aparece como personaje en un pequeño papel. 

Esperpéntico es el aparente homenaje a John Ford, aquí presentado como un borracho o ese fantoche de actor norteamericano émulo de Cary Grant, asumido aquí por Cary Elwes,  que es presentado aquí como se dice de César " el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos". 

La crítica puso no la puso parir en mayor medio que en menos la película. Para Javier Ocaña en El País destaca "La irregularidad en gags e interpretaciones, desarrollo y puesta en escena, se adueña del relato. (...) esta reina de España, con más sombras que luces, es un pálido reflejo de aquella niña de tus ojos." Desde este diario Juan Cruz pidió apoyar la película "Vayan a ver La Reina de España. Ayúdense a reír". 

Francisco Marinero de El Mundo señala que "En la tradición de la mejor comedia española cuenta con unos actores secundarios que crean personajes memorables sin incurrir en la caricatura fácil (...) "  
Para Oti Rodríguez Marchante en  ABC "Es un film de historia deslavazada, con una intriga como cantada en falsete (...) " 

En Cinemanía Carlos Marañón señala que "La camaradería sigue luciendo, entrañable (...) Atractiva propuesta plasmada de forma poco convincente, el filme queda deslavazado (...) " 

Beatriz Martínez en Fotogramas escribe que "[El] aroma melancólico [de Trueba] se encuentra más presente que nunca (...) Entre risas y llantos transcurre una película que, en cierta manera, termina siendo víctima de sí misma (...)" 

En los Estados Unidos  Jay Weissberg en Variety dice que "Trueba se lo pasa tan bien volviendo a visitar personajes de 'La niña de tus ojos' que se olvida de cómo construir una historia con varios hilos y hacer que funcione." 

Jonathan Holland en The Hollywood Reporter iniste que se trata de "Una dramedia histórica simpática pero poco memorable (...) 'La reina de España' es la clase de proyecto que a los equipos de marketing les gusta calificar como 'clásico', cuando en el fondo saben que es simplemente pasado de moda" 

Para Tatiana Craine en Village Voice señala que "Este irregular film pasa por alto muchas cosas y dura demasiado. La suntuosa producción, el diseño de vestuario y la fotografía experta de José Luis Alcaine la hacen un banquete para los ojos... pero sin demasiada sustancia." 

Keith Watson de la revista progresista Slant afirma que es "Una agradable pero estática colección de escenas e incidentes que no llegan a integrarse de forma coherente en una totalidad (...) Trueba no es capaz de explorar las implicaciones políticas del film (…) " 

En el  Reino Unido Peter Bradshaw en las páginas del The Guardian "Penélope Cruz rescata esta habitualmente estúpida comedia, ambientada en los años 50, en la España de Franco (...) una historia entretenida, a veces exasperante (…)" 

Sarah Ward de Screendaily defiede que "La audiencia no necesita estar familiarizada con su predecesor para saber adónde va este poco exigente y poco memorable esfuerzo."  

Por último, en México Leonardo García Tsao en La Jornada defiende que "La premisa ofrecía muchas posibilidades de una sabrosa sátira política, (...) Lástima que el guión es un ejemplo de oportunidades perdidas. Y la mano pesada con que Trueba dirige a sus actores tampoco ayuda." 

Lo cierto es que la película no funcionó. Desde luego no ayudaron las polémicas palabras de su director, Fernando Trueba, durante su discurso de aceptación del Premio Nacional de Cinematografía en San Sebastián, en septiembre de 2015 , meses antes del estreno, cuando dijo no haberse sentido en su vida «ni cinco minutos español», aunque día después declaró que "Solo quería hacer un discurso divertido que no fuera conflictivo" ante el ministro Méndez de Lugo. motivaron un llamamiento al boicot de la película en las redes sociales especialemnte cuando echaron en cara al director que sí se sentía español para recibir inversiones. 

Su mujer y productora , Cristina Huete declaró que ""Todo está subvencionado en este país: la industria del automóvil, la prensa, la agricultura... Y el cine es la penúltima industria en subvenciones". 

La película fracasó en las taquillas recaudando unos 600.000 euros. En El Confidencial se informaba que " la película ha sido un fiasco muy grande. Con esto, Fernando Trueba y Cristina Huete [productora de la película y mujer del director] se han hipotecado seguro", revelaban a El Confidencial fuentes de la industria conocedoras de los entresijos financieros de la producción. Se decía en esta publicación que "Por lo que yo sé, están muy agobiados de dinero". "Resines ha puesto de su dinero un millón de euros", afirman las misma fuentes. "Y Penélope Cruz, lo que le correspondería por su salario, que es en torno a dos millones de euros". Porque, para financiar 'La reina de España', Trueba habría recuperado "una filosofía que es la de hacer cine en cooperativa: eso significa que técnicos y actores aportan su salario, capitalizándolo como si fueran dueños de una parte de la película y convirtiéndose en accionistas". Incluso el propio Trueba habría "aportado su trabajo de guion y dirección", "cifrado en un millón de euros más o menos", estima, "porque las cuentas todavía no son públicas hasta que se manden a auditar al ministerio". 

La reina de España formó parte del programa oficial del Festival de Cine de Berlín 2017, en la sección Berlinale Special Gala, en la que se presentan obras actuales de cineastas contemporáneos. 

La película obtuvo cinco nominaciones en la 31.ª edición de los Premios Goya. Entre ellos los de Mejor actriz protagonista para Penélope Cruz, Mejor dirección de producción para Pilar Robla, Mejor diseño de vestuario en la persona de Lala Huete, Mejor fotografía para José Luis Alcaine y Mejor dirección artística para Juan Pedro de Gaspar. No consiguendo ninguno. 

En los Premios Platino Juan Pedro de Gaspar fue nominado a Mejor Dirección de Arte, pero nada. No fue considerada paea otros premios más.

Por mi parte decir que ha sido una película innecesaria, sin sentido, pretendidamente política, aunque se queda en panfletaria. ¿Un homenaje al cine? Flaco favor le ha hecho al cine. Si quería hacer Trueba un homenaje al cine, tenía que mirar con la sabiduría de otro Fernardo, el Fernán Gómez. El resultado una película mala hasta decir !basta!, plúmbea, insoportable, en fin, un coñazo, con todas las letras, de principio a fin. Fernando Trueba, sombra de lo que eras. Al final, con esta "Reina" uno descubre que recuperar en ocasiones no tiene sentido y que esta reina lo mismo nos sirve para convertirnos en republicanos, al menos, cinematográficamente hablando. Una mala película, un coñazo. 


miércoles, 1 de enero de 2020

Amanece que no es poco


Todos los años hacemos propósito de enmienda. Algunos se cumplen, otros no. Yo tenía claro que , por un lado, tras la cena familiar y , una vez retornado a casa, tendría que hacer dos cosas. Por un lado, ver el mejor programa para pasar fin de año ante el televisor, me refiero a "Cachitos". 

Por otro, tenía que elegir una película , una gran película, o que , al menos, así sea considerada por la crítica. Curiosamente cuando buscaba "Cachitos" apareció en #0 una película de cine español , considerada de culto. Y esa oferta no podía dejar de aceptar. Así que entre esta madrugada y esta mañana me he visto Amanece que no es poco con la intención de empezar el año con buen pie desde el punto de vista cinematográfico . Y así ha sido. 

Había oído hablar de la película y fragmentos de ella había visto. De hecho relanzaron varios momentos de la misma al final del pasado 2018 cuando tuvo lugar el estreno de Tiempo después, una película basada en la novela homónima de José Luis Cuerda, quien dirige esta adaptación, a pesar de estar inactivo en el cine desde 2002 , y que se presentó como la la "secuela espiritual" de Amanece que no es poco. Hasta ese momento el recorrido de José Luis Cuerda no era muy extenso y sobre todo centrado en la televisión . En cine dos títulos Pares y Nones - que no he visto o no recuerdo haber visto- y la maravillosa El bosque animado con Alfredo Landa como el bandido Fendetestas y un reparto coral grandioso. 

No se si lo era pues no la he visto aunque cuenta con un reparto coral, como esta, eso sí sólo repiten algunos de sus actores como Miguel Rellán o Gabino Diego, ya que muchos del reparto original ya no están. Así que fueron sustituidos por otros como Blanca Suárez, Roberto Álamo, Antonio de la Torre, Carlos Areces, Nerea Camacho, Miguel Herrán, Secun de la Rosa, Manolo Solo, Joaquín Reyes, Raúl Cimas, Martín Caparrós, Berto Romero, María Ballesteros, Pepe Ocio, Daniel Pérez Prada, César Sarachu, Luis Perezagua y Arturo Valls, que además ejerce de productor de la película junto a Félix Tusell.

Pero dudo que sea tan original, tan naïf, tan delirante , tan surrealista o tan absurda como ésta que fue planteada por la Compañía de Aventuras Comerciales, Paraíso y TVE  y contando como productores ejecutivos a Jaime Borrell, José Miguel Juárez y Antonio Oliver, y que fue dirigida y escrita por José Luis Cuerda y que contó con la música de José Nieto, la edición de Juan Ignacio San Mateo y la fotografía de Porfirio Enríquez así como el vestuario de María José Iglesias.

La película contó con un grupo de actores y actrices que llenaban la gran pantalla en los ochenta como Antonio Resines como el ingeniero Teodoro que trabaja en Oklahoma y viaja en este año sabático que se ha pedido junto a su padre interpretado por Luis Ciges como Jimmy - que acaba de matar a su madre y le ha regalado a su hijo una mota con sidecar- y José Sazatornil como el Cabo de la Guardia Civil Gutiérrez y que es auxiliado por dos agentes, como Ovidi Montllor el número Pascual y Fermín (Rafael Díaz).

Junto a ellos aparecen Manuel Alexandre como Paquito el padre y ayudante del cura y que pregona por el pueblo «¡De ordeeen del señor curaaa, se hace sabeeer que Dios es uno y trinoooo!.» y que finalmente se transforma en levitador aunque eso no es impedimento para meterse en la cama con su sobrina Merceditas ( María Ángeles Ariza). Este atiende a Casto Sendra "Cassen" que es El Cura párroco.

Por el pueblo pulula una fauna humana entre las que destaca Cris Huerta como Tirso el Mesonero, Aurora Bautista como La Padington , esposa de Arturo Bonín como Bruno , Fernando Valverde como el labriego intelectual gran conocedor de la obra de Faulkner, Arturo Bonin como el escritor argentino, Pastora Vega como la Labradora que siembra un hombre que es Ferran Rañé , aquí Mariano, Enrique San Francisco como Cascales el hombre que quiere cambiar su papel con alguien, el genial actor Rafael Alonso como El Alcalde que llega al pueblo acompañado de Fedra "Bombi" Lorente como Susan y al que un lugareño le dice “Señor alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario” , mientras que otro le dice «¡Viva el munícipe por antonomasia!» y un tercero, un ganadero le canta un fandango a éste cuando está ahorcado - aunque ese señor no era actor sino el gobernador civil de Albacete -, Gabino Diego como el joven portavoz del grupo de americanos que llega al pueblo, María Isbert como la señora Adelaida que da cobijo a Jimmy cuando le dice que quiere hablar de Dostoyevski o Miguel Rellán como Carmelo El Borracho, capaz de duplicar su personalidad y que se puede sacar la minga en cualquier momento.

También hacen acto de presencia Chus Lampreave, como la señora Catalina Álvarez, Guillermo Montesinos, como el suicida, Antonio Gamero, como el feriante que comenta a los que atiende en su tómbola que «Pues a mí el tener negocio propio me ha frenado para ser un hombre de acción, y eso que armas no me han faltado»-

Igualmente aparece, la mujer del sargento Gutiérrez, Carmen de Lirio, como doña Rocío y Queta Claver, como doña Remedios la mujer del Doctor y amante del labrador intelectual que una vez que llega a la casa del médico con una quemazón en el culo tras explotarle los pantalones de nylon por detrás pensando en una mujer , se pasa por casa del médico para que le echase un vistazo, pero no estaba pero como su mujer se empeñó "en coserme la culera del pantalón y cuando me vio en pelota... Ten en cuenta que los calzoncillos eran de nylon azul y con el fogonazo: ¡fiú!, vistos y nos vistos. Así que al quitarme los pantalones me quedé en bolas. Empezó a meterme mano. Oye, y qué arte, y qué cosa más zorra de tía. Total que me excité. Y con el miedo y todo a arder otra vez no supe decirle que no y... yacimos. Yacimos un ratito, no creas, pero suficiente. ¡Jo! Bramaba. ¡Qué entrega! ¡Qué receptividad! El más mínimo movimiento de mi pelvis actuaba como ganzúa en su sensibilidad más arcana. No sé si me explico. Bueno, pues a los diez minutos que me iba yo a levantar a hacer pis se ha puesto a parir como una coneja y ha soltado dos críos. ¡Mellizos!¡Qué coño va a estar preñada! ¡Los ha tenido de mí, de mí! ¡A los diez minutos! ¡Mellizos!«Dirá usted lo que quiera doña Remedios, pero no es normal que a los diez minutos de terminar el acto dé usted a luz. [...] Yo no sé lo que va a decir su marido, un hombre de ciencia...»

Junto a ellos Violeta Cela, como Mercedes, la puta del pueblo elegido por votación ya que nadie se presenta voluntaria; Fernando García Valverde (Tito Valverde), como el labrador intelectual o Paco Hernández, como don Roberto, el maestro que enseña cantando y que tiene entre sus alumnos a un "niño deprimío" .

La película también está protagonizada por Samuel Claxton como Nge Ndomo, Rosalía Dans que es la esposa de Carmelo y amante del hombre de color el cabrero Nge y María Elena Flores como Aurora la madre de Adelaida, una mujer mayor que ella que es interpretada por María Isbert, las que dan cobijo a los visitantes.

Todo se desarrolla en un remoto pueblo de la montaña que parece desierto, aunque en realidad todos los vecinos están en misa, como cada día del año, porque la misa es un auténtico espectáculo. Ese es el inicio de una historia que además de llevar a padre e hijo que nada más llegar afirman «Joder qué bonito es eso. Y qué antiguo.» ; asistimos a las musicales clases de Don Roberto, al retorno del alcalde adorado por sus conciudadanos y que viene acompañada de su amante Susan y que entra en conflicto cuando algunos de sus conciudadanos la quieren colectivizar, a su intento de ahorcamiento al que se suma un solidario negro que vive allí junto a su madre y es cabrero o a las elecciones que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro y puta. Unas elecciones que gana el alcalde y se toman importantes decisiones pues se elige a la puta , al maestro, al tonto del pueblo , o se decide "que los de la invasión se tienen que ir" y pierde la Guardia Civil , aunque también gana la secreta. 

Un pueblo donde el amanecer es un espectáculo digno de ser observado. Además, al pueblo ha llegado un grupo de estudiantes de una universidad norteamericana, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso que van a misa, obviamente, unos invasores camuflados de un pueblo cercano. Su especial realización la ha convertido en película de culto tanto en algunos círculos de cinéfilos, como entre fans desde su estreno en enero de 1989. 

Hace un par de años estuve recorriendo Albacete y vi que había una ruta en algunos pueblos de la Sierra Sur de Albacete, o sea la Sierra de Segura. Era la llamada ruta de Amanece y que se creo con motivo del XX aniversario del estreno de Amanece, que no es poco, por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha está integrada por aquellas las localidades que fueron espacios de grabación como son Molinicos, Ayna y Liétor . Varios de sus habitantes tuvieron la oportunidad de aparecer en la película como extras. Aunque hay que señalar que el amanecer, escena final de la película, es el Pico de la Miel en el pueblo de La Cabrera, en la Sierra Norte de Madrid. El rodaje del filme fue «horrible», según el propio José Luis Cuerda. "Fueron seis semanas del verano de 1988 en las que llegó a rodar 28 planos en un día. «Nos metimos en un proyecto que era muy complicado. Los actores tenían que ir y venir a Madrid, en tren, en coche... Sólo la intendencia era muy complicada y el rodaje también. Y eso que en el pueblo nos ayudaron mucho". 

La primera secuencia rodada fue la del hombre que quiere hablar como un intelectual, para decir palabras como glande, víscera o paradigmático y cantar madrigales de Giovanni Gastoldi, y la última la de las madres exageradas. En el momento del estreno la película no fue un gran éxito de taquilla. Asistieron unos 306.000 espectadores y unos 100 millones de pesetas de recaudación. 

El estreno "de gala" tuvo lugar en Albacete, en el Cine Gran Hotel, el 13 de enero de 1989 y al mismo acudió parte del equipo artístico y técnico, si bien el propio José Luis Cuerda, albaceteño,  tuvo que quedarse en casa debido a una repentina hepatitis que le tuvo un par de meses "fastidiado", según sus palabras. 

Tras esa "premiere" tuvo lugar su estreno normalizado, en el Cine Proyecciones de Madrid, unos días después. La película tuvo una promoción curiosa. Para ella no había carteles, en las marquesinas de los cines sólo había recortes de un periódico ficticio en los que se leían titulares como: “A una mujer le ha nacido un hombre en un bancal” o “Detenido por plagiar a Faulkner” 

En alguna ocasión ha contado el propio director, que antes de ser una largometraje estuvo a punto de ser una serie de televisión titulada Ab urbe conditia pero como salía muy caro se olvidaron del tema. A pesar de que por taquilla solo pasaron 300.000 personas. El mismo director declaró como recoge El Correo "En Madrid se estrenó en el cine Proyecciones el 17 de enero donde estuvo un mes, lo justo para cubrir la cuota de pantalla de cine español. «La quitaron enseguida porque decían que las películas que había en ese cine tenían que recaudar un millón y medio de pesetas a la semana. A la tercera o cuarta semana recaudó un millón doscientas mil y la quitaron para poner una película americana de Paul Mazurksy, 'Presidente por accidente'. Hizo 350.000 pesetas la primera semana pero la mantuvieron porque era americana y de la misma distribuidora». en la IV edición de los Premios Goya obtuvo tres nominaciones al Mejor guion original - desde hoy escribiré guion y no guión , aunque he luchado en el desierto contra esta norma de la RAE desde el 2010- fue nominado José Luis Cuerda , al Mejor sonido Carlos Faruolo y Enrique Molinero y a los Mejores efectos especiales para Reyes Abades. 

En cuanto a la crítica destaco la de Eva Güimil en Vanity Fair cuando dice que "Amanece, que no es poco se estrenó hace ya casi 30 años, nadie esperaba mucho de ella, al contrario de lo que sucede hoy con el estreno de su heredera Tiempo después. Amanece, que no es poco ya era comunal, porque turgente lo había sido siempre. La obra maestra de Cuerda no había nacido espontáneamente de un bancal, había estado precedida por un mediometraje, Total cuyo argumento, un mundo al borde del apocalípsis en el que los hijos son mayores que los padres, los muertos resucitan y la mujer del alcalde se aparece atravesando paredes, entronca tanto con AQNEP como con su sucesora Así en el cielo como en la tierra. Las tres comparten coordenadas geográficas, personajes y un humor que fue definido por el poeta italiano Gianni Goti como "obra maestra del subruralismo". Amanece, que no es poco fue (y es) incomprendida por muchos, los actores protagonistas no entendían nada mientras la rodaban y a muchos todavía les sorprende su trascendencia, y entre los vecinos que participaron como extras algunos se enfurruñaron y otros lamentan que Cuerda no hubiese rodado en western. Como todas las obras de culto también tiene detractores que son incapaces de penetrar en ese universo mágico; en 1989, de aquel cine semivacio salió mucha gente cagándose en el misterio, y es que como su director afirma en el prólogo a la edición del guion que en 2013 editó Pepitas de Calabaza (te llevo en el corazón): “Unos piensan que estas películas (Total y Amanece, que no es poco) son fruto de una inteligencia que vale la pena y otros que son el desecho de una mente estupidizada"· 

En Fotogramas se la describe como una “desigual comedia coral”. Por su parte, Javier Ocaña en Cinemanía señala que es "Desternillante" 

Pablo Kurt en FilmAffinity señala que la película es "Surrealista y divertidísima película, "Amanece" es necesaria y contingente, que no es poco. O dicho de otro modo, es una obra maestra de la comedia delirante. Apenas hay guión, pero no importa; en este maravilloso pueblo que venera a Faulkner la lógica se ahoga entre carcajadas. 

Mientras que Ángel Fernández Santos en El País dijo de ella que “El espectador ríe durante los primeros minutos del despliegue de anécdotas, pero poco a poco la fuente de la risa se va debilitando y a media película se agota y desaparece. El desequilibrio del guion es grande y candoroso” Y añade "Total, nada" «los chistes son malos de solemnidad».que es una película llena de "Ideas sin imágenes. (...) " o que " la película pierde vértebras y rumbo en sus tramos finales y, cuando debiera elevarse, cae en picado y naufraga." 

De cualquier manera la película está llena de frases para la historia como el momento en que el Doctor le dice a un hombre que quiere ser aspirante a intelectual ( Luis Perezagua) que está perdiendo a su padre que «Se está muriendo divinamente, te lo juro. Tenía ganas de que vinieras para poder decírtelo.» 

O la conversación entre el intelectual y el escritor argentino : «Le dije a usted, cuando me pidió permiso para ejercer de escritor en el pueblo, que era mejor que hiciese lo que hacen los otros sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien. [...] Y ahora me dicen que ha escrito usted Luz de agosto, la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! [...] ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?.»; 

O cuando el portavoz de los estadounidenses le dice al barman «Habla usted un pijo de bien, really, un pijo de bien habla, oh sí.» 

O el diálogo que tiene Teodoro con Jimmy su padre: - Supongo que me respetarás, ¿eh, Teodoro?. - ¿Qué guarradas está usted pensando padre?. - ¡Déjate, déjate! Que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama, ¿eh?.

La película va como anillo al dedo en el sentido de que responde a esa corriente surrealista que hay ( y que hubo) en algunos escritores, pintores, intelectuales incluso humoristas españoles que son herederos de Ramón Gómez de la Serna o algunos poetas del 27.

La película está llena de gags divertidos, brillantes y absurdo con chascarrillos, frases hechas que han sido aprendidas por sus seguidores, los amanecistas, que tienen en ella una película referencial, y que en 2013 fue elegida por los espectadores de la Seminci de Valladolid como la mejor película española de los últimos 60 años. Según su propia web, «Los amanecistas, somos los entregados fans de 'Amanece, que no es poco' (AQNEP). Hemos visto la película docenas de veces y la hemos incorporado no sólo a nuestro sentido del humor, sino también a nuestra forma de entender la vida. Somos gente que siempre está dispuesta a cantar un fandango o a hablar de Dostoievski, aparatosos pero con muy buen fondo». Entre sus objetivos está la de «Organizar las quedadas albaceteñas de todos los años y cualquier otro acto de homenaje a la película y de divertimento y confraternización de sus fans. Mantener la web, mantener, mejorar y divulgar tanto de la Ruta de AQNEP en Aýna, Liétor y Molinicos –pueblos donde se rodó la película-, como del centro de interpretación de la película en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en Aýna". Tienen una Quedada Amanecista anual en la Sierra del Segura. Esta ha sido la que ha sido la primera del año. Creo que ha sido  una buena elección y espero que sea la primera de muchas. Feliz Año 2020.



Todas las imágenes de “Amanece que no es poco” © 1989 Compañía de Aventuras Comerciales poseedora de los derechos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Un actor entre las landas


Una noticia ha trastocado mis planes. Abría la prensa para ver la información que había sobre la huelga en la educación del día de hoy. Además de esa, esperaba informaciones varias, pero la que ha tenido más alcance para mí en el sentido emocional ha sido el anuncio de la muerte de uno de nuestros grandes actores, Alfredo Landa. Puede que se trate del mejor actor de su generación, y, posiblemente, de toda una época que tenía como referencias previas a Paco Rabal o a Fernando Fernán Gómez, pero también a coetáneos como José Luis López Vázquez, a Rafael Alonso, a Manuel Alexandre, o al siempre cabreado Agustín González. Y es que ha muerto Alfredo Landa, y con él se ha puesto fin a toda una época: el landismo.
Yo reconozco que no soy un aficionado al cine por los actores. Me inclino más por los directores. Considero que suelen ser éstos lo que dan marchamo a una película. En su defecto, me interesa la producción, que también hace mucho, si no todo, por definir una película. Pero también soy de los que reconozco la labor de los actores, porque lo que es indudable es que hay actores que marcan una película. Eso sí, también hay actores que – únicamente- participan o están en la película. Frente a éstos hay otros que llenan toda una pantalla y llevan el eso del filme. De estos últimos era un buen ejemplo Alfredo Landa. 

Desde mi punto de vista hubo varios landismos. Uno incipiente a finales de los 50, otro desarrollista coincidente con esa fase que marcó la Historia de España, posiblemente, es el landismo auténticamente casposo, pero necesario para la sociedad española del momento. Tras ello, eso sí, hubo otro landismo enorme, glorioso, que nos mostró un actor de talla, que se manejaba entre la comedia y el drama como pocas veces se ha realizado. Para mí Landa representa lo que Alberto Sordi en el cine italiano, siempre con alguna década de diferencia. Fue al igual que Landa un cómico que derivó en actor de carácter y drama. Yo diría, con matices, que tuvo una similar trayectoria. 

Es curioso pero yo descubrí como actor a Landa interpretando primero a Paco, el bajo. Y, más tarde, actuando en una historia de Televisión. Interpretaba a Ceferino Reyes y en su papel trabajaba en la COI, la Confederación de Ondas Ibéricas. Éste era uno de los protagonistas de la serie Tristeza de Amor.

Hacía un papel de periodista radiofónico que retornaba a su empresa. Creo que la serie empecé a verla por la música de Hilario Camacho, pero, más tarde, por Landa. Con el tiempo, fui más abierto de miras y descubrí a Landa longitudinalmente, en extensión. Lo valoré como actor de calado y, sobre todo, polivalente. 

Empezó a asumir – ya lo había hecho antes- papeles de peso como el del duro detective privado Germán Areta en el Crack. Con esa actuación de duro entre duros pisó el olimpo cinematográfico y, con ella, la gloria, ya sea nuevamente – lo hará en múltiples ocasiones- de la mano de José Luis Garci. Pero también lo hará de la mano de muchos otros como de la de José Luis Cuerda (especialmente encantador su papel de bandido - pero con buen corazón- Fendetestas en el Bosque Animado o acompañado de su marrana interpretando a Bartolomé). También será un magnífico Sancho Panza dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón. Sin embargo, desde mi punto de vista, tocará el cielo con su papel de Paco, el Bajo, en Los Santos Inocentes con la dirección de Mario Camus, su interpretación cumbre, y por la que recibió un Premio de Interpretación ex aequo junto a Paco Rabal en el Festival de Cannes en 1984. 

He cambiado mi plan de cine para esta noche. Iba a quedar con Toni Soprano, pero se lo debo. Quedo con Alfredo, por supuesto, Landa. La película que he seleccionada ha sido - sin perdón- "La marrana".
Se trata de una película de 1992 dirigida y guionizada ( creo que no existe la palabra, pero me gusta) por José Luis Cuerda e interpretada, en sus principales papeles por Alfredo Landa y Antonio Resines. Participó en la producción como productor principal Javier Orce delegado de Antea Films o de Central de Producciones Audiovisuales S.L., a las que se unieron la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Cultura, la típica alegría financiera de las subvenciones de los noventa como vemos . 
Los Productores ejecutivos fueron José Luis Olaizola y Rafael Díaz-Salgado, mientras que actuó como Productor asociado Pepe Ferrándiz. En otros apartados como la música el papel fue asumido por Javier Arias, David del Puerto, Jesús Rueda, mientras que la fotografía fue labor de Hans Burmann. Como director artístico estuvo Rafael Palmero, mientras que el vestuario fue obra de Javier Artiñano. En la labor de montaje participó Juan Ignacio San Mateo. 

Como actores participaron Alfredo Landa como Bartolomé Gutiérrez y Antonio Resines como Ruy. Como secundarios también están Agustín González (Ciego), Manuel Alexandre (Fray Jerónimo), El Gran Wyoming (Trovador), Cayetana Guillén Cuervo (Putilla) y Fernando Rey (Fray Juan). Otros secundarios son Antonio Gamero (Encargado Mancebía), Marta Dualde (Puta de Bartolomé), Antonio Dechent (Bartolomé de Torres).
La película se rodó en dehesas extremeñas, en Trujillo (Cáceres), en La Alberca ( Salamanca) y en Veruela y Vera de Moncayo, en la provincia de Zaragoza.
En un prólogo nos comenta los acontecimientos que marcaron el Reino de Castilla en 1492 como la entrada de los Reyes Católicos en Granada tras su toma, en enero de ese año; el edicto de expulsión de los judíos y los muchos impedimentos económicos que se ponen para su salida, y la obligatoridad del pueblo de Palos de Moguer a entregar naves y tripulación para ayudar a un desconocido navegante: Cristóbal Colón por haber realizado contrabando. 
Tras este prólogo nos encontramos en el verano de 1492 con un cazurro muerto de hambre de nombre Bartolomé Gutiérrez (Alfredo Landa) que después de pasar tres años cautivo en Túnez intenta regresar a Extremadura camino de Guadalupe. Vuelve a su tierra con tres fines: Primero, hartarse a comer cerdo, su manjar favorito, del que lleva en ayuno tanto tiempo sobre todo en tierras berberiscas; segundo, agradecerle a su tío, el abad de Guadalupe, que lo haya liberado, pagando el rescate; y tercero, que el mismo abad le dé una recomendación para que él pueda volver a embarcarse, si es posible no forzado y en galeras, como la última vez. El tiempo que ha pasado en el mar ha sido el más feliz de su vida. Tal felicidad la resume Bartolomé en un par de frases: "Comía todos los días. Todos los días, dos veces". Sólo el recuerdo le entusiasma. 

En el camino encuentra a una familia de judíos y lo asalta para robarle su comida. Consigue una cesta de ropa sucia por la caca de un bebe y la reprimenda de los soldados que rey, que escoltan en su salida a los judíos. El hambre lo devora y entra en una casa abandonada en la que se refugia. Ni una vulgar rata cae en su olla. Eso, y un accidente que casi le tira la casa en la cabeza, hace que se marche a vagabundear por el bosque en la noche. En eso se encuentra a Ruy Domínguez de Pasarón (Antonio Resines), envuelto en vendas sucias y andrajos, parece la momia de un alma en pena. 
Bartolomé intenta que Ruy sacrifique la marrana, aunque sea a pedazos. Una oreja, el rabo, pieza a pieza, ese cerdo en femenino le parece deseable. Pero Ruy se niega y , en parte, por una buena razón que le da a Bartolomé y lo frena: la marrana está preñada. Un jabalí verriondo la ha cubierto días antes. El mismo jabalí que, creyendo, sin fundamento, que el pobre Ruy pudiera ser rival amoroso en aquel trance, lo hirió, lo rompió y lo afrentó, intentando cubrirlo también, sin respetar que fuera varón. 
Bartolomé enreda a Ruy y le cuenta que es su tío- realmente se presenta como el hermano de la madre muerta de Ruy- y que lo busca desde hace un tiempo. Sin convencerlo, le propone seguir juntos. Ambos siguen el camino. Un camino que pretende uno llevarlo a Portugal, y otro – inicialmente a Extremadura- a dar gracias a su tío por haberlo liberado de la Berbería y , más tarde, rumbo a Huelva donde ha oído se habla de una expedición a descubrir nuevas vías comerciales. La marrana, si no es longaniza, si puede ser una carta o credencial para ese viaje de un tal Colón va a emprender a las Indias. 

A pesar de que Ruy intenta separarse de Bartolomé, uno y otro, sin parentesco, tienen lazos que lo unen: son unos pícaros y busca vidas. Ruy es un desertor de la guerra de Granada que se dirige a Portugal con esa marrana de pura raza ibérica que ha robado y, posiblemente, pertenezca a uno de esos judíos o cristianos que están siendo acogotados por ese injusta Tribunal del santo Oficio. 
El recorrido por las tierras de la dehesa lo lleva al convento de su supuesto tío y supuesto abad- realmente portero- Fray Jerónimo (Manuel Alexandre), quien le dará de comer y cobijo a su supuesto sobrino Bartolomé. 

En el convento conocen los admirables discursos contra el pecado de la carne de Fray Juan (Fernando Rey) y solicitan credenciales para ese viaje a ninguna parte que son las Indias. 
Por la noche comer, comen, pero también están hambrientos de la otra carne, de aquella que se vende en la mancebía que regenta el actor Antonio Gamero. De la amplia selección de personal que tiene el mancebo seleccionan a dos chicas por un saco, literalmente, de gallinas. Las putas elegidas son una silenciosa interpretada por Marta Dualde, y otra más lenguaraz, una irreconocible y muy desmejorada entonces - lo que hace el tinte y un buen asesor-,  Cayetana Guillén Cuervo. Esta última dice conocer carnalmente no sólo a Fray Juan, sino también al Obispo. Ruy le habla de su sueño portugués y la chica que no tiene opción sino a la pesadilla en ese pueblo, huye con él. A la salida del pueblo – ya con la carta de recomendación entregada por Fray Jerónimo- tanto el mancebo como alguno de sus clientes asaltan al trío formado por la puta, el desertor y antiguo galeote. El caso es que la chica finalmente retorna, muy a su voluntad, al pueblo. Y Bartolomé y Ruy rumian su soledad con la compañía de la marrana.

En el trayecto hacia Palos encuentran a un ciego (Agustín González) que recita en alta voz los cantares propios de su discapacidad. El ciego se muestra inseguro de su capacidad, pero ambos lo convencen de proceder. En esas están cuando a la cerda la monta un marrano, por lo que se descubre que Ruy es tan truhán como Bartolomé, y tan poco amigo de la verdad. A la llegada a un pueblo acompañan al ciego en su cantar, pues quiere convertirse en sus “agentes” para sacar lo que puedan. 
Pero la suerte no está con ellos pues en la localidad hay un joven trovador ( papel perpetrado, sí, perpetrado, por el supuesto actor y también supuesto humorista de nombre absurdo como él, el Gran Wyoming). Las viejas quieren escuchar al ciego y las jóvenes al trovador. 
Por la noche, y mientras Bartolomé y Ruy discuten sobre la necesidad de repartirse entre ambos músicos el mercado, el ciego y el trovador acuerdan lo mismo. La cena acaba en tormento para Ruy y Bartolomé, ya que el ciego no invitaba. Apaleados o trabajados en la Venta los dos pícaros que han unido sus destinos, que se han intercambiado engaños, y que, finalmente, han entablado amistad y confianza finalmente llegan a Palos de Moguer con la esperanza de embarcar en las naves de Colón, y así poder comer. 
El final de su viaje se acerca y a Palos de Moguer arriban gentes de aluvión, entre ellos convicto que quieren redimir sus penas con el viaje marítimo al Occidente. Entre ellos está Bartolomé de Torres (un joven Antonio Dechent) que liderando a un grupo de truhanes optan por emborrachar a Bartolomé y Ruy, robarle la marrana y darle una paliza, que casi les cuesta la vida. 
Al final estamos en el 12 de octubre de 1492, dos casi tullidos y desgraciados de nombre Bartolomé y Ruy se preguntan sobre el éxito o fracaso de aquel viaje en el que pretendían embarcarse. Sobreviven, que no es poco, en aquella España (...como en la nuestra). 
La película la enmarcamos en aquel cine que se hizo en España como conmemoración del V centenario del descubrimiento o encuentro con América. 
El director José Luis Cuerda, que hasta entonces había rodado para televisión y cine algunas comedias con toques surrealistas, decidió hacer su propia versión del aniversario: "En mi opinión, faltaba una perspectiva española de aquellos acontecimientos y me parecería tristísimo que se hubiese hecho con un enfoque de gran alharaca, panegírico y cantos de gesta. A mí no me interesa demasiado la vida de los héroes; es más, si profundizo en ella, termina repugnándome". 
La película se presentó en diversos certámenes cinematográficos, entre ellos en la Semana de Cine de Valladolid. Allí el periodista del diario El País, Ángel Fernández-Santos, escribió sobre la película lo siguiente "una película (está) destinada al éxito seguro. De manera algo tosca, con tendencia a la escatología y al diálogo de novela picaresca, José Luis Cuerda construye un relato muy bien ordenado, sólido y divertido, que atrapa con facilidad a la gente, sobre todo gracias a la contagiosa comicidad transmitida por Alfredo Landa, que da lecciones de buen histrionismo, de excelente sentido de la sobreactuación, y también a la sobria e igualmente divertida composición de Antonio Resines, cada día mejor actor". 
José Luis Cuerda estuvo de acuerdo con estos elogios a sus actores: "Debo agradecerle a la vida el hecho de que exista Alfredo Landa, que es uno de los mejores actores del mundo. Sin él, pero también sin Antonio Resines, que le da una réplica estupenda, o sin Agustín González, Manuel Alexandre, Cayetana Guillén Cuervo, El Gran Wyoming y Fernando Rey, que hacen unas intervenciones cortas pero espléndidas, la película no se mantendría en pie. Dado que el guión es premeditadamente barroco, los diálogos sin ellos sonarían imposibles". 

En Fotogramas Jordi Batlle Caminal, publicó que "En La marrana no hay grandilocuencia ni superespectáculo, ni mucho menos panegírico, sino todo lo contrario: mesura y modestia expositiva, personajes sin ninguna significación histórica -aunque ellos son, como siempre se dice, los que escriben la historia- y, hasta cierto punto, desmitificación. Luego está, claro, el mamífero de cuatro patas. Todo un símbolo sobre el que -nos viene a decir la película- gira la vida, todas las vidas y todas las esperanzas. Muerto o vivo, el cerdo es el mensaje". Igualmente dijo "Cuerda ha preferido recordar la odisea desde el punto de vista del humor y desde los personajes de a pie, y no desde los nombres propios que protagonizaron la gran aventura americana". 
Algunos críticos reprocharon a la película su afición por la escatología. Por ejemplo, Rodríguez Merchante, en Abc, dijo que "Cuerda decide hacer el marrano con La marrana, y lo anega todo de cacas y desperdicios. Hace circular la historia entre chistes, unos prescindibles y otros cochinos". 
Algo similar señaló Carlos Boyero, en El Mundo, pues lamentó las "toneladas de sal gruesa, la verborrea lógicamente escatológica, los chistes tabernarios...", lo que Cuerda respondió en el libro de Alberto Úbeda-Portugués: "Efectivamente, el asunto de la mierda está tan presente como en la vida misma. Una vez por día, más o menos". Y en el prólogo a la edición del guión, señaló: "He estudiado concienzudamente las circunstancias políticas, económicas, sociales, religiosas y artísticas que posibilitaron, antecedieron y rodearon al Descubrimiento. No hay afirmación, incluidas las de etnología y fauna fantásticas, cuya procedencia no pueda ser probada documentalmente. Y no hay detalle histórico que no haya sido mirado con lupa. En este apartado tengo que agradecer a Ramón Alba el que haya puesto a mi alcance la bibliografía que he manejado y sus conocimientos, paciencia, tiempo, buena voluntad y mejor humor". 
A pesar de esas pequeñas “mierdecillas” la Academia de Cine en la VII edición de los premios Goya concedió a Alfredo Landa el Goya al mejor actor y nominó a Hans Burman a la mejor fotografía. En los Premios ADIRCAE del año 1993 Alfredo Landa obtuvo igualmente el premio al Mejor actor. En el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola ganó Agustín González el Mejor Actor por su corto papel de ciego. Obtuvo una nominación en el Premio dado por la Unión de Actores de Españoles a Alfredo Landa. 

Retornando a la película, comentar que en ella Landa hace de Landa, que es lo mismo que decir que hace de un hombre del común. Refleja a uno de nosotros, con toda su campechanía. Es Bartolomé Gutiérrez, pero podría ser cualquiera de nosotros en el siglo XV o en nuestros días, y lo hace como sólo él sabía, es decir, espléndidamente.
Reconocer que la película es un duelo interpretativo  con Resines como actor que hace de otro de los nuestros. Destacan igualmente las apariciones de esos secundarios de primera fila como en gran medida fueron, Fernando Rey, Manuel Alexandre, Agustín González o Antonio Gamero. 

He leído que la interpretación de Landa va de menos a más: comienza excesivamente caricaturesco en el arranque donde predominan unos desacertados monólogos al estilo teatral y termina convincentemente comedido. Los diálogos son asombrosamente ricos y poderosamente escatológicos. 
La historia que nos cuenta parece algo deshilachada, con episódicas situaciones y continuas reflexiones picarescas sobre la vida. No deja de ser una road movie de finales del siglo XV entre dehesas, aunque pensando en el protagonista no hubiese estado de más que se desarrollara entre esa densa vegetación de matorral que son las landas.

La España de estos dos vagabundos que anunciaba el siglo de Oro, se nos presenta en una de sus fórmulas más precisas: la picaresca como agudeza del ingenio con la finalidad de comer y con escape para salir de la miseria. Lo más llamativo es que como país no hemos cambiado mucho. Somos igual de pícaros, vamos, igual de fulleros que los protagonistas, pero con una diferencia: ya no somos fulleros por culpa del hambre, ahora lo somos en gran medida por el hambre...de dinero.