Mostrando entradas con la etiqueta José Luis López Vázquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Luis López Vázquez. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de noviembre de 2024

La descarriada



En España existió un tipo de cine digamos que "castizo" y que despectivamente se le llamó a esas películas, "españoladas". Vistas con el tiempo, las españoladas, son auténticos documentos sociológicos de cómo era el país en los años sesenta y,  sobre todo, en los 70. Nos hablaban de nuestras grandes virtudes, pero sobre todo de nuestros mayores defectos. La envidia, la hipocresía, los matrimonios de conveniencia, la situación de la familia en una España cambiante, la del desarrollismo, el papel de la Iglesia... Todo se reflejaba en ellas. 

Algunos lo hacían desde un plano más serio, pero en muchas ocasiones el género que encauzaba este análisis sociológico del país era a través de la comedia. En la misma participaban lo mejor que hemos tenido en el cine español sin lugar a dudas. En estas españoladas aparecían desde José Sacristán, hasta López Vázquez, pasando por actores como Antonio Ferrandis, Alfredo Landa, Martínez Soria o José Bódalo. Ellos eran los hombres de negocios, agentes de seguros, o  anticuarios, en definitiva, personas con o sin fortuna que aspiraban a mejorar sus condiciones de vida. También aumentar sus relaciones  sexuales. Lo que sea. El objetivo era medrar en un país que parecía progresar en lo económico, en los social y ¿En lo político? Eso es otra historia.

Ellas , las actrices, lo mejor de cada casa. Profesionales como la copa de un pino como lo eran Rafaela Aparicio, Florinda Chico Laly Soldevilla, hasta la Bardem o Lina Morgan que era toda una estrella que arrasaba en las pantallas. Ellas aspiraban igualmente a vivir mejor, más cómodas, tener electrodomésticos, una chacha, las señoras con posibles, pero sobre todo a tener alguien que les quisiera. 

A todo esto se sumaban director que, en ocasiones, buscaban y conseguían con astucia sortear las limitaciones de los censores. Para los años 70, las limitaciones eran menos. Podíamos ver mujeres en bragas y sujetadores, faldas cortas, "bikininis", se veía más carne que en una carnicería como dirían los castizos. Directores y guionistas sabían encontrar el punto cómico a situaciones paradójicas, y en ocasiones hasta ridículas. 

Pues bien en la película que acabo de ver junto a mi padre en Cine de barrio es una buena muestra de esta española desarrollista. La película que lleva por título La descarriada - creo que el título lo dice todo- estuvo dirigida por Mariano Ozores en el año 1972 y nos muestra una visión casi paternalista, la que algunos tenían- de la prostitución como modo de salir de la indigencia para sacar a una familia, en este caso, a una retahila de hermanos y hermanas.  

En una película como La descarriada la prostitución es el tema menor, pues el tema mayor es las relaciones de alcoba, el desentendimiento de una pareja, la atención a los hijos o hermanos, el papel de la familia en una sociedad todavía muy mojigata. En el fondo es una historia de perdedores 

Para eso Mariano Ozores contó además de con su hermano, compañeros inseparables de aventuras cinematográficas, con el mejor actor posiblemente de la historia del cine español y posiblemente mundial según he escuchado en alguna ocasión. Hablamos de José Luis López Vázquez, que aquí hace de chulo p****, pero sobre todo de hombre enamorado que se desvive por una de sus chicas, Nati.  

Evidentemente, "La descarriada" - producida por José Antonio Cascales y Rafael Vázquez Fajardo para Producciones Internacionales Cinematográficas Asociadas (PICASA) -  es Lina Morgan que está acompañada en su desgracia por un encantadora y olvidadiza Laly Soldevilla, por una impresionante Florinda Chico, incluso, una esplendorosa y una bella Bardem.  Junto a las citadas está Rafaela Aparicio, Antonio Ferrandis, Rogelio Madrid, María Álvarez o Luis Barbero, 

El guion de esta historia fue de Mariano Ozores. La banda sonora, setentera, como cabía de esperar fue de Fernando García Morcillo y el sonido de José María San Mateo. La responsable del maquillaje fue   Carmen Martín y el de la fotografía, Vicente Minaya. Para el montaje la película contó con Antonio Ramírez de Loaysa y el vestuario fue labor de Humberto Cornejo y Juana Ramírez .

Lina Morgan interpreta a Nati, una inocente prostituta, huérfana con cargas familiares, que ejerciendo su profesión busca sacar adelante a sus tres hermanos pequeños. Nati no lo consigue, resulta ser muy torpe para su trabajo que ejerce junto a sus compañeras Angustias (Florinda Chico) , Lucila ( Pilar Bardem) y Marga (Laly Soldevilla) . Para colmo, le debe dinero - no sólo ella, sino todas- a su protector, Florencio (José Luis López Vázquez), un hombre que lleva una doble vida como vendedor de antigüedades y que vive junto a sus hermanas , entre ellas Rosaura (Rafael a Aparicio) y María (María Álvarez ) , que se ha metido a proxeneta por el cariño que siente  hacia las chicas y especialmente a Nati, que a pesar de ejercer el oficio todavía es virgen, ya que siempre que encuentra a alguien le cuenta su desgraciada vida desde que sus padres murieron en un accidente de tráfico aplastados por un tren.

Florencio cuenta con un bien amigo Nicolás ( Antonio Ozores), un buscavidas que intenta llevarse un porcentaje de todo, que le asesora y lo estima al igual que a las chicas. 

Un día ve cómo su suerte tiene la oportunidad de cambiar con la entrada en su vida de un hombre rico Vicente Aguirre ( Rogelio Madrid) y guapo con problemas matrimoniales ya que lleva tres años casado con Ángela  (María Ángeles Olazábal) y todavía no la ha visto desnuda.

Entonces, Nati como mujer decente, sólo quiere un empleo decente y salir de esa mala vida decide abandonar la prostitución y buscar un trabajo decente. Pero también es torpe para otros trabajos que sus amigos, especialmente, Nicolás, le intentan dar (vendedora de seguros, policía municipal,...) 

Sin embargo, el encuentro entre Nati y Javier tiene consecuencias emocionales y familiares. Por un lado, Nati queda impactada con el perfil de Vicente, no apreciando que el hombre que se desvive por ella es  Florencio, que de "motu proprio" y por medio de sus hermanas Rosaura y Maura, siendo asistidos por la amistad de Nicolás, le hacen ver que Nati desde ser la mujer de su vida.  

Pero antes de que incluso ella llegue a la afección con su "proxeneta" ha de solucionar un tema que le pide Don Javier (Antonio Ferrandis) el padre de Ángela , esa chica de la clase alta, casada con Vicente, cuyo padre asume que ha errado en su educación como señorita idiota de clase alta al no enseñarle a comprender a su esposo, quien prefiere ahora ahogar sus deseos en el bar .


Don Javier sabe que Nati es la única persona decente, sensata y comprensiva y le pide a ella que tenga un encuentro con su hija para intentar salvar su desgraciado matrimonio, el de Vicente y el de Ángela, asumiendo que le ha dado una buena formación en formas, pero nula en lo afectivo. Y aunque Nati puede que no sea virtuosa si es capaz de enseñar a los demás modélicamente dado su sencillez y sentido común. 

Y frente al modelo aristocrático en el que ha sido educada Ángela , rodeada de criadas, que no trabaja, se levanta a las once de la mañana, que ha aprendido lenguas, piano o equitación, ha tenido una buena educación y sobre todo mucha mojigatería, lo que le ha dado una altivez, una soberbia y un orgullo que le impide acercarse sexualmente a su marido, Nati le da una auténtica lección de humanidad, sensualidad y trato a Ángela en presencia de un Florencio que ha ido precisamente a declarar su amor a Nati. Con la lección que insinúa que la mujer ha de ser esclava de su marido por amor acaba la película. 

En el mundo se dice de la película que "dirigida por Mariano Ozores, especialista en comedias de este tipo, la película toca un tema tan delicado como el de la prostitución, pero, como era de esperar por el tono de la época, lo hace sin sutileza ni delicadeza. Se trata de un producto pseudoerótico y heredero del machismo, algo que resultaba muy comercial en la época. De hecho, más de un millón de espectadores acudieron a disfrutar de esta cinta, cuyo guion festivo también está elaborado por Ozores".

Para Fausto Fernández es un clásico de Ozores y fue " Lo más cerca que la gran Lina Morgan estuvo de la Giuletta Masina de Las Noches de Cabiria (o la Shirley MacLaine de su remake musical, Noches de ciudad) fue como la pilingui de corazón de oro y decentísima que habla de dónde está el amor en esta ozoresiada contrastada".

Reconozco que ha habido en la película momentos divertidos, otros que pudieran parecer ridículos, pero hoy vistos son igualmente divertidos pues hay cosas que pueden acercarse a dar esa sensación pero si lo entendemos como lo que es , producto propio del momento histórico y sociológico en el que se rodó la película, se sobreentiende y se transforma, pero, aparte del elenco - que es para aplaudir de principio a fin- , por encima de todo, lo que más me ha gustado ha sido ver la película junto a mi padre y ver que, en momentos puntuales de la película, los dos nos hemos reído. Ese también es uno de los fines del cine, aunque sea, el de barrio. 

martes, 26 de diciembre de 2023

La familia, bien gracias



Soy de una generación en la que Chencho no es un nombre cualquiera. Es el nombre de toda una generación, la mía, aquella que vio alucinada la primera entrega de lo que con el tiempo será una saga, la de La gran Familia.

Con La gran familia (1962), dirigida por Fernando Palacios, nos identificamos todos los chicos que nacidos en pleno "baby boom" veíamos reflejada a nuestras familias, casi siempre numerosas, en las que la unidad familiar, la nuclear y la ampliada era fundamental. También vimos, poco después ,  La familia y uno más (1965), dirigida igualmente por Fernando Palacios. Una película no tan redonda, pero con el mismo encanto. Vimos en ella como crecen las familias y al pasar la edad se complican.

Sin embargo, nunca me dio por ver La familia, bien, gracias (1979), dirigida por Pedro Masó, ni mucho menos La gran familia... 30 años después (1999), dirigida por Pedro Masó, fallecido en 2008, aunque con un Goya a su carrera en 2006.



Esta Navidad, estanos en casa de mi suegro emitieron, no sé en qué cadena, La familia, bien gracias, y , al principio, sin interés, y luego con sumo vi la tercera entrega dirigida como la cuarta por Pedro Masó en su doble papel - o triple- de productor, para Pedro Masó P. C. - Impala., director y guionista, aquí acompañado de Rafael Azcona. La película contaba con la música de Juan Carlos Calderón , el maquillaje de Julián Ruiz , la fotografía de Alejandro Ulloa rodado en panorámica y Eastmancolor, el montaje de Alfonso Santacana y la escenografía de Ramiro Gómez, junto con el vestuario de Asunción Vila.

Los protagonistas son los que fueron, aunque con algunas bajas, siendo los principales Alberto Closas como Carlos y José Luis López Vázquez como El Padrino , que aparecen acompañados de María José Alfonso (Mercedes), Jaime Blanch (Carlitos),  Francisco Benlloch (Roberto), Margot Cottens, una jovensísima Lola Forner (María), Tony Fuentes ( Críspulo), María Kosty (Sabina),  Julia Martínez (Lucía),  Cecilia Roth,  una monjil Julieta Serrano, Paco Valladares, Amelia de la Torre,  José Lifante, Valentín Paredes, Nélida Quiroga y Carlos Piñar.

La familia bien es del año 1979 y eso está en su ADN. La llegada de la democracia y con ella las nuevas costumbres y nueva concepción familiar está en contra del modelo de familia que se había consolidado con el franquismo.

Lógicamente relata las peripecias de una familia numerosa española de los protagonistas que conocimos en La gran familia (1962).

Los dieciséis hijos de Carlos (Alberto Closas) vuelven a reunirse en esta ocasión para rendir homenaje a su padre viudo con motivo de su jubilación como aparejador. 



Sin embargo, el encuentro no da lugar a que se espante el fantasma de la soledad en que vive sumido el patriarca, que sólo cuenta con la inestimable compañía del Padrino, Juan (José Luis López Vázquez). Sin embargo, y después de todo, se da cuenta de que aun puede ayudar a sus hijos y no sólo ser una carga para ellos. 

Los diversos hogares familiares le ponen frente a una realidad cruda a la que ambos personajes no han querido enfrentarse, tal vez porque nunca salieron de ese idealizado blanco y negro de quince años atrás, los niños han crecido y en muchos casos, su realidad no es la deseada por aquellos que los cuidaron. La idea de clan familiar unido siempre contra viento y marea es mas bien una quimera. 

Desde el inicio sabemos que Chencho trabaja como médico en Nueva York y no puede ir ni a la fiesta homenaje a su padre. La pequeña María, trabaja como azafata, no ha estudiado nada y por su trabajo , no para de viajar. De hecho, cuando en el piso del padre de plantifica El Padrino, tras su ruptura con su adúltera mujer, decide irse a vivir a un piso.

La idea del Padrino de vender el piso y buscar cobijo en la casa de uno de sus hijos parece genial, pero la realidad le hace descubrir a padre y padrino que la generosidad destaca por su ausencia.  

Nada más llegar a casa de su hijo mayor, un arquitecto de éxito , ve que no atiende a sus hijos debidamente, dejándoles salir a altas horas de la noche y sin importarle que fumen porros o beban, y que tiene en su estudio contratado a su hermano Carlitos (Jaime Blanch) , al que trata despóticamente algo que el padre no consiente, largándose de inmediato de la casa a instalarse a casa de Carlitos, que si bien vive decentemente y trata bien a la familia, no está en condiciones de alojar a su padre.

Comienza así un periplo que lo lleva por distintas casas y a vivir experiencias inesperadas, algunas nada agradables sobre la realidad de sus hijos, sus trabajos  o su familia políticas como ocurre con su hija Mercedes que, aunque viven en una gran casa, tienen que convivir con su impertinente suegra (Margot Cottens), o Críspulo, que dirige un hotel , que no es tal sino una casa de citas, o Roberto que se dedica a los negocios de la noche y que tiene relaciones múltiples con chicas de la discoteca o del local. 

La situación  va a peor cuando sabina, la feminista de la casa, confiesa que otras de sus hermanas va a Londres a abortar, cosa que al padre le parece un imposible; o los encuentros no deseados con prostitutas que tendrán muy a su pesar Padre y Padrino. Ni tan siquiera Carlota, la hija que fue llamada a la dedicación a los demás al entregarse como monja a Dios, y que está en una residencia de ancianos, que no es tal , sino un asilo para personas de edad, dan solución a sus problemas.

Carlota llama al resto de hermanos que se personan, pero ellos no quieren que nadie los acoja lanzándose a unirse a la carrera de Maratón que iniciaron a prepararla al inicio de la película. Una carrera hacia la Libertad, la que necesitaba la España de 1979. 




En Fotogramas se comenta que es el "Punto final de la saga iniciada con "La gran familia", al que se pretendió otorgar un tono entre sórdido y amargo. En este sentido, el guión ofrecía inflexiones inéditas en sus precedentes, en un registro casi depresivo. Por desgracia, la realización no se decantó por esta prometedora línea, siguiendo las habituales convenciones. Pese a ello, cuenta con momentos realmente afortunados. "

Un habitual de Fotograma, Fausto Fernández escribió en Twiter- ahora X- lo siguiente: "Soy un acérrimo defensor de los guiones que Rafael Azcona hizo para Pedro Masó, por ejemplo de esta ácida operación de desmontar con mucha bilis lo idílico de LA GRAN FAMILIA y LA FAMILIA Y UNO MÁS, y su desmitificación con mala leche (el Opus; sexo; política...) ".

La película es ácida y corrosiva, una vitriólica revisión del "clásico" de Fernando Palacios​ con un mensaje de fondo de la película triste, tremendo y  reflexivo sobre el papel de los padres cuando envejecen. Presenta un guion mordaz con fuerte peso de Rafael Azcona con tono pesimista y desencantado acompañado del habitual naturalismo de Masó en la dirección, lo que contribuye a crear un film con pequeñas píldoras divertidas dentro de un tono general, más bien, depresivo. Un epilogo con esa carrera a la libertad es lo menos esperado más llamativo pues el final no puede ser otro. La interpretación de José Luis López Vázquez es magistral y la actuación de Closas, soberbia como siempre, así como esos homenajes a algunos de los fallecidos de entregas anteriores especialmente al gran Pepe Isbert, el inolvidable abuelo.



domingo, 22 de agosto de 2021

Plácido


 

Genialidad absoluta esta historia llena de humor caústico que, inexplicablemente, pero afortunadamente , pasó la censura. Lleve un mendigo a casa. 

*EC: En construcción

sábado, 31 de agosto de 2019

Memorias de un ángel caído


Era el año 1997,  y sólo habían pasado dos años del éxito de una película de terror española, titulada El día de la Bestia, así que la estela iniciada por la película de Álex de la Iglesia y que había sido una gratísima sorpresa en el cine español, parecía tener continuidad.

La película del bilbaíno que combinaba religión, rock duro , sanatismo y milenarismo tendrá continuidad en cuanto temática , aquel año de 1997 al retornar al cine una historia que tenía presente a la iglesia católica junto con la perturbadora presencia del diablo. Era lógico que el cine de terror español se diese cuenta que había un filón en el género, así que apostó , en parte, por hacer y producir películas de terror  con elementos religiosos que acabaron por ser exitosas sagas como la de¨Rec¨ de Jaume Balaguero y Paco Plaza, o "Los sin nombre", vistas casi todas,  ; u otras no tan brillantes como "Tuno Negro" que pude ver , u otras que no he visto como "School killer", "El Arte De Morir" y "Mas De Mil Camaras Velan Por Tu Seguridad", esta última vinculadas con los directores de Memorias de un ángel caído, Fernando Alonso y David Camera, película que me ha traído hasta aquí en el día de hoy.


Ese año se estrenaba "Memorias del ángel caído" la película que supuso el debut de los jóvenes directores Fernando Cámara y David Alonso, aunque éste había realizado Bajo un cielo extraño . Ambos debutaron en el cine con esta película, que participó en la sección oficial del Festival de Sitges, aunque habían tenido cierto recorrido en televisión. Con ella obtuvieron unas críticas muy estimables, y finalmente, incluso fueron nominados al Goya a la mejor dirección novel.

Después de su separación como pareja de directores, cada uno de ellos solo logró hacer un largo más en solitario. David Alonso, en el año 2003, realizó "Más de mil cámaras velan por tu seguridad", un thriller juvenil mientras que Fernando Cámara dirigió "Trastorno", otro thriller de corte familiar en el año 2006.

La película era una producción de Luis Méndez Zori como productor ejecutivo y Luis Méndez como productor estando respaldados por la productora Lotus Films Internacional y Televisión Española (TVE) invirtiendo en ella 300 millones de pesetas (unos 2 millones de euros).

El guión fue escrito por Fernando Cámara y David Alonso siendo la música labor de Javier Cámara. El encargado de la fotografía fue Fernando Arribas ,mientras que la edición es de Carmen Frías siendo los responsables de la decoración Carlos Dorremochea y del vestuario José María García Montes y María Luisa Zabala.

En cuanto al reparto alguno de los actores más granados del cine español del momento, gran parte de ellos hoy desaparecidos, como Santiago Ramos como el sacerdote Francisco ( y hoy más centrado en teatro y la televisión), José Luis López Vázquez como el sacristán Antonio, Emilio Gutiérrez Caba como el sacerdote Vicente, Asunción Balaguer como Juana la mujer del sacristán, Tristán Ulloa como un joven seminarista de nombre Alberto, Luis Pérezagua como el jesuita e investigador paranormal Jorge, Héctor Alterio como el párroco Julio y Juan Echanove como Carlos. También aparece el actor Eduardo MacGregor fallecido en enero de 2019 como un sacerdote jubilado y enfermo.

La historia comienza en una parroquia del centro de una gran ciudad , aunque no se diga es Madrid. En la misma ejercen su sacerdocio el Párroco Julio (Héctor Alterio) y es auxiliado por otros dos sacerdotes , el padre Francisco (Santiago Ramos) y el padre Vicente (Emilio Gutiérrez Caba). La vivienda en la que viven,al igual que la parroquia, es atendida por un sacristán , Antonio (José Luis López Vázquez) y su mujer Juana (Asunción Balaguer).

La convivencia en la misma es compleja, pues mientras que el padre Francisco, está pasando por una crisis de fe dado su carácter científico, el padre Vicente está necesitado de milagros. Frente a ellos, el Párroco Julio, mantiene un equilibrio entre la realidad y la fe.

Además en la vivienda colindante al templo conviven el joven sobrino de Vicente, un joven estudiante del Seminario de nombre Alberto (Tristán Ulloa) al que le encanta el jazz , y un viejo sacerdote que ha superado el centenar de años y que está moribundo. Fue el maestro del párroco Julio y de Antonio, un hombre que se salió del seminario para casarse con Juana.

En un día , mientras la celebración de una bautizo tiene lugar un extraño acontecimiento. Se escucha una ráfaga de aire intensa y tiene lugar una luminosidad cegadora con un destello surgido desde la cúpula y , casi de inmediato, se produce la congelación del agua bendita. Para el padre Vicente se trata de un milagro, mientras que Julio intenta racionalizar lo ocurrido, mientras que las dudas asaltan al ahora dubitativo padre Francisco.

Al día siguiente, como era de esperar, a la ceremonia religiosa asiste un número mayor de feligreses. La misa no puede ser impartida por el párroco ya que el viejo sacerdote y profesor entra en coma.

Al tener que acompañarle al hospital. le pide a Francisco que imparta la misma, pero este le dice que únicamente colaborará en la misma, quedando al frente Vicente. Este , viendo el número mayor de asistentes y vinculándolo con un auténtico milagro, da una misa plagada de citas sobre los milagros necesarios en el cristianismo y pide que todos vean a través de sus ojos en la homilía.

A la hora de impartir las hostias consagradas se va a producir un hecho relevante: algunos de los feligreses que están practicando la eucaristía caen en apariencia muertos con los ojos en blanco quedándose ciegos. Un hombre que ha atendido a la primera afectada corre y grita que han de “vomitar la comunión”.

La muerte de los feligreses tiene dos efectos. Por un lado la policía se encarga de la investigación siendo el encargado de la misma el inspector Carlos ( Juan Echanove); por otra, el obispado manda a un investigador paranormal, otro sacerdote, Jorge ( Luis Pérezagua ) a estudiar la realidad parroquial. 

Poco a poco algunos de los sacerdotes comienzan a sufrir extrañas visiones. Entre ellos está Francisco ve o alucina con la visión de una monja, de más de dos metros de altura y con la cara envuelta en la oscuridad, que se desliza delante de él y le muestra un escrito en la pared: Al tercer día, unas palabras que ya habían aparecido en los paños sagrados.

Francisco , a su vez, sigue sufriendo con su crisis espiritual, pero atendiendo sus labores descubre que Juana está necesitada de hablar con él, puesto que sufre por la situación de su hijo yonki que se enfrenta a diario con el padre y se adicción va a más.

El padre Francisco busca a los yonkies entre los que ha de estar el hijo de Antonio y Juana desembocando un una antigua ermita , hoy abandonada, la de Ciudad blanca. Allí encuentra a muchos drogadictos en una situación parecida a la de sus feligreses. Aparecen otras pistas misteriosas que indican que el hijo de Sacristán (José Luis López Vázquez) es el sospechoso principal.

Carlos, el inspector, está molesta con Francisco, pero junto a él va al Tanatorio para que se investigue igualmente el agua bendita. En el laboratorio, el forense (Fernando De Luis ) no detecta nada en el agua, pero mientras se produce un giro inesperado cuando uno de los cadáveres de los comulgantes vuelve a la vida en la sala de autopsias ante el “Padre Francisco” que parece dar amparo a un resucitado.

Mientras, entre los residentes en la parroquia, las cosas van a peor. Las visiones se han generalizado y además las cosas se extreman con la acción de Jorge el investigador de lo Paranormal, un cura que participa en programas de televisión hablando del más allá y que coloca distintos aparatos para medir la fuerza, que parece residir en Francisco.

Poco después reciben la noticia de la muerte por sobredosis del hijo de Antonio y el suicidio de su mujer. Antonio no quiere ir ni al entierro permaneciendo en el trabajo de forma rutinaria.

Esta conclusión le atormenta aún más, pero lo más doloroso se producirá cuando , una vez cerrado el caso por la policía, y reabierta la Iglesia durante la Eucaristía un añadido en piedra cercano a la cúpula que representa a un querubín que cae sobre un niño amigo de Francisco, matándolo, e hiriendo en la mano a Vicente.

La decepción se hace patente en todos tras lo ocurrido. La policía ordena la salida de todos. Mientras recogen sus enseres Francisco da con una librería del Parroco. Sin querer descubre unos libros que corresponden con la llama “ Doctrina de Matesanz” donde se relatan los hechos que han acontecido y que parecen cumplirse uno tras otro ( la luz cegadora procedente de la cúpula, la congelación de líquidos sagrados, la ceguera entre los feligreses, la resurrección de los muertos, la muerte de los inocentes en la eucaristía ,...)

En ese momento Julio da explicaciones del por qué de la presencia de los libros procedentes de un Teólogo desviacionista.

Tras eso Julio va al hospital y descubre que el viejo sacerdote ya no está allí. Cuando retorna a la Iglesia ve que preside el altar como un jefe eclesiástico.

Por su parte, Francisco sigue con sus averiguaciones y dudas llegando a la Iglesia encontrando en el altar a Matasanz y a Julio crucificado y martirizado. El responsable de todos es...(imaginadlo)

La historia acaba con una celebración eclesiástica conjunta entre Francisco y Vicente. Durante la misma llega una luz cegadora. ¿Será el apocalipsis o el retorno de Cristo en la Tierra?, acabando abruptamente la película.

El filme fue rodado en distintos puntos de Madrid. Los exteriores se rodaron en “Santa Bárbara”, en la plaza de las Salesas, mientras que los rodajes del interior se hicieron en la iglesia de “San Marcos”, pegada al “Edificio de España”. Los primeros se rodaron por la mañana, mientras que los segundos por la noche. Durante el rodaje de la escena del envenenamiento que contó con múltiples fallecidos y ambulancias del Samur y policías. Algunos pensaron en un atentado. Por su parte, el rodaje de interior siempre se llevó a cabo por la noche para no interferir en las ceremonias habituales. Los sacerdotes colaboraron cediendo y prestaron vestimentas, estolas,...

Uno de los directores, Fernando Camara, reconoce que la inspiración de la historia tiene mucho que ver con su experiencia como estudiando en un colegio Católico . En el mismo pudo ver a curas que , a veces, sufrían en silencio crisis de fe así como película sobre el tema como “El Exorcista” (The Exorcist, William Friedkin, 1973) o su tercera parte, “El Exorcista III” [The Exorcist III, William Peter Blatty, 1990 ), u otras películas como “El Nombre de la Rosa”, incluso detalles personales.

A destacar la labor del casting que fue responsabilidad de ellos contando con algunos de los grandes del cine español del momento muchos de ellos veteranos pero extraordinarios, como el siempre solvente Héctor Alterio, un convincente Santiago Ramos, un grande entre los grandes como José Luis López Vázquez y el siempre brillante Emilio Gutiérrez Cava o Asunción Balaguer, y el debut casi de Tristán Ulloa.

En una entrevista a la web cine de ultramundo el director decía que "La verdad es que fue un lujo tenerles. Sobre todo a Héctor Alterio y a Emilio Gutiérrez-Caba, porque eran ideales para los personajes. Y su nivel humano y artístico es admirable. El resto también estuvieron a la altura, pero fueron planteados sobre una lista de varios candidatos, y aunque quizá no estaban tan claros, resultaron precisos. Con ninguno hubo problemas con respecto al terror. Todos comprendían perfectamente el guión, pero lo cierto es que no era un género habitual en aquel entonces, y en España, los actores están más acostumbrados a la veracidad del sentimiento en sus escenas que a las servidumbres de los géneros. Pero no fue el caso con ninguno. Se pusieron en nuestras manos y más que cuestionar, aportaron. Sobre todo Echanove. Y el grandioso José Luis López Vázquez, que traía el guión magníficamente analizado, con marcas de colores según sus propios códigos interpretativos. Después de 160 películas, seguía teniendo una disciplina de trabajo encomiable. "

La película fue presentada en el Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso, aunque su estreno comercial se realizó en octubre de 1997 , aunque no tuvo un largo recorrido. Después pasó al DVD pasando luego los derechos a Enrique Cerezo.

De ella los críticos han realizado valoraciones positivas, destacando entre ellas Javier Ocaña tanto en Cinemanía como en el programa Historia de nuestro cine. Por escrito dejó lo siguiente: "Se nota el bajo presupuesto y el guión tiene flecos, pero se ve con interés, es entretenida y los actores bordan sus papeles" En Historia de nuestro cine declara que "Tenemos misterio, tenemos terror y un ambiente muy realista. Yo creo que eso es lo mejor de la película. Esa mezcla que hay entre lo más ordinario y lo más paranormal".

Para Luis Martínez en El País se trata "Cuanto menos ( de una película ) extraña, inusual, quizá simplemente desconcertante". En este mismo diario Omar Khan lacónico concluye que "Se sigue con interés"

En el Mundo se publicó que 'Memorias del ángel caído'' es un ejemplo de esta tendencia; sin embargo, y contra lo que cabía esperar, el planteamiento es muy diferente. Manejando las claves del terror clásico y del thriller, la película propone una investigación sobre un extraño suceso, llevado a cabo por un grupo de sacerdotes. "

A destacar de la misma varios aspectos de la trama pues mantiene este tipo de películas con elementos religioso del culto católico sabe mezclar la imaginería cristiana integrada por las cruces, clavos, espinas, cálices sangrientos, obras de arte, ( recordad que en el Retiro en Madrid hay una de las pocas esculturas dedicadas al Ángel Caído erigida en 1874 por iniciativa del duque Fernán Núñez obra de Ricardo Bellver) , etc... con la intriga casi hasta el final conteniendo además buenos golpes de efecto, fallando en todo caso el vertiginoso final.

Muy bien desarrollada están los personajes que reflejan un buen abanico de personalidades que van desde el sacerdote que sufre su crisis personal y de fe hasta aquellos que se acercan al fanatismo, pasando por el realismo más pedestre. El desplazamiento de los personajes que se mueven guiados por creencias o por la razón en la película muestran esa atmósfera malsana son concesiones al amor, salvo el fraternal.

A destacar la excelente fotografía de Fernando Arribas, la edición inteligente, hacen de la película emocionante y extraña que se agranda con la banda sonora de Javier Camera. Muy recomendable si  te gusta el género.


martes, 21 de abril de 2015

Escopeta nacional


Casualmente la encontré minutos antes de que empezara y la vi. Un clásico del cine español. Desgraciadamente el cine español tiene sus clásicos, pero es cierto que no suelen aparecer por este blog y tengo que reconocer mi mea culpa. De entre los grandes del cine español, por aquí apareció una grande entre las grandes: Calle Mayor de Bardem, el gran Juan Antonio Bardem, el que más sabía de cine de la familia. Pero tras ella, el silencio que no el abandono, pues cine español aparece por aquí en la medida que la veo y disfruto de lo que veo. Pero volviendo a la película de hoy, al igual que la estrechez de la Calle Mayor, es un análisis sociológico de la España franquista, aunque aquí ese retablo de las miserias de España aparece no desde la actitud miserable de unos amigos miserables, sino desde algo que todavía persiste en esta España cutre y fullera: el de las cacerías. Como podéis imaginar hablo de La escopeta nacional. 
La escopeta nacional es una película española de 1978 del director valenciano Luis García Berlanga. Como no podía ser de otro modo, Berlanga tira de la ironía y del sarcasmo para reflejar en un vitriólico retrato de la que podía ser la clase empresarial y política del tardofranquismo. De hecho, Berlanga se inspiró en las cacerías de Franco para realizar la película. Pero que si Berlanga existiera podría haber rodado otras pues las caceriás han sido, son y serán puntos de encuentro en España de conspiraciones y de negocios, de traiciones conyugales y de acuerdos a espada de lo público y en beneficio de lo personal y privado. 
La película no es un mirlo blanco, sino que con ella Berlanga quiso mostrarnos como era esa España que se movía entre los años 1978 y 1982, y lo hace con una trilogía que tiene como eje conductor una familia venida a menos: la familia Leguineche. La primera de la trilogía fue precisamente esta La escopeta nacional, que fue seguida de Patrimonio nacional, y que terminó con Nacional III, películas que gozaron de las bendiciones de crítica y público. 
La película contó con lo más granado de la industria cinematográfica española de la época. Empezando con el más brillante de los directores de los años cincuenta a ochenta, Luis García Berlanga. Visible desde su ópera prima “Esa pareja feliz” (1951), codirigida junto a Juan Antonio Bardem –con quien había compartido aulas en la IIEC, la primera escuela de cine en España–, o en Bienvenido Mister Marshall (1953), “Plácido” (1961) o “El verdugo” (1963) o tras la trilogía con '‘La vaquilla'’ (1985), casi siempre acompañado con Azcona. 
Se trataba de una producción de Impala e In-Cine Compañía Industria Cinematográfica, S.A. (Madrid), estando como productor ejecutivo Alfredo Matas y como director de producción, José Manuel M. Herrero. La jefa de producción fue Marisol Carnicero Para el desarrollo de su argumento Berlanga contó con su portentosa creatividad y la capacidad narrativa y cinematográfico de uno de sus principales colaboradores de siempre, Rafael Azcona. 
En el apartado técnico la fotografía fue de Carlos Suárez (eastmancolor), mientras que el montaje contó con José Luis Matesanz. El encargado de los decorados fue Rafael Palmero y el del vestuario Javier Artiñano. Como auxiliares en la parte técnica aparecen Miguel Ángel Gil como ayudante de dirección, Isabel Mulá encarga del Script. Como segundo operador Alfredo Fernández. 
Asímismo aparece un listado importantes de ayudantes entre los que aparecen los siguientes: Ayudante de cámara: Fernando Fernández. Foto-fija: Alejandro Diges. Ayudante de producción: Esteban Gutiérrez. Regidor: Juan de la Flor. Maquillaje: Julián Ruiz y Fernando Florido. Peluquería: Vicenta Palmero, Rosa Martín y María Luisa García. Ayudantes de maquillaje: Antonio Segovia y Dolores García. Ambientación: Félix Murcia. Técnico de sonido en rodaje: José Nogueira. Técnico de sonido en estudio: Francisco Peramos. Ayudante de montaje: Claudio García. Auxiliar de dirección: Raimundo García. Auxiliar de cámara: José Luis Criado. Auxiliar de montaje: Lucio Cortés. Efectos especiales: Antonio Bueno. Sastras: Mª Teresa García Trueba y Milagros Álvarez. Jefe de eléctricos: Ricardo Arenas. Atrezzo: Mateos-Luna-Mengíbar. Vestuario: Cornejo. Títulos: Story Film-Pablo Núñez. Estudios de sonorización: Tecnisón, S.A. Laboratorios: Madrid Film, S.A. (Madrid). 

En el reparto aparece lo más granado del cine de la época como José Sazatornil “Saza” (como el industrial catalán Jaume Canivell), José Luis López Vázquez (Luis José heredero onanista del marqués de Leguineche), Luis Escobar (Don José, marqués de Leguineche), Antonio Ferrandis (Álvaro, el ministro de Industria), Amparo Soler Leal (María Jesús, "Chus", esposa del Luis José de Leguineche), Mónica Randall (Mercè, secretaria y amante de Jaume), Rafael Alonso (Cerrillo, organizador de eventos y de la cacería), Agustín González (padre Calvo, capellán del pueblo y ferviente franquista), Andrés Mejuto (De Prada), Bárbara Rey (Vera del Bosque, actriz amante del ministro). En papeles menores Laly Soldevila (doña Laura), Luis Ciges (Segundo, criado de confianza de Luis José), Félix Rotaeta (príncipe Adrián Korchosky), Chus Lampreave (doncella), Conchita Montes (Soledad), Rossana Yanni (Libertad Iris), Florentino Soria (Pacheco), Zelmar Gueñol (Alsina), Fernando Hilbeck (López Carrión), , Sergio Mendizábal (Bermejo), Luis Politi (Julio), Ángel Álvarez (trabajador de la finca), Oscar Aguerre, Mari Carmen Alvarado, Maribel Ayuso, Pascual Costafreda, Mimí Muñoz, Carlos Oller, José Antonio Rico, Pedro del Rio, Julio Wizuete, Elsa Zabala. 

La película empieza en una finca de las cercanías de Madrid, en el invierno de 1972. Allí llegan con retraso Jaume Canivell (José Sazatornil), un fabricante catalán de porteros electrónicos, que viaja con su secretaria y amante (Mónica Randall) para asistir a una cacería pagada por él mismo en la finca "Los Tejadillos", propiedad de los Marqueses de Leguineche, una familia aristócrata que atraviesa apuros económicos, aunque oficialmente es el marqués quien paga la cacería a altos cargos del gobierno e influyentes personalidades. A Jaume y la Mercé se les ha roto el coche por lo que llegan tarde al ojeo de las perdices. Las perdices van a ser pagadas por Jaume a 500 pesetas (3 euros) la pieza. Jaume está dubitativo sobre el éxito de su misión, pues no ha seguido las instrucciones de su padre, encargar la venta de un productos a los viajantes. 
Como buen catalán busca hacer negocios en Madrid. El objetivo de Canivell es codearse con la alta sociedad para mejorar su negocio y poder vender sus porteros en las urbanizaciones de nueva construcción que tiene previsto levantar el Gobierno. De hecho, la verdadera intención de Canivell es hacer negocios y contactar con un ministro franquista para que le ayude a introducir el nuevo avance tecnológico en los hogares españoles. 
Para ello busca entabla amistad con Álvaro (Antonio Ferrandis), ministro de Industria del gabinete presente en la Finca, pero a su llegada el ministro está en el ojeo. Sin embargo, desde que llega a la finca todo son sobresaltos y apariciones de personajes singulares. Nada más llegar a la casa descubre que el hijo del marqués de Leguineche, Luis José cascándose mientras ve por la ventana a una modelo haciendo sus poses. Para ello Luis José cuenta con la inestimable colaboración de Segundo. 

Tras el extraño encuentro, marchan a la caza y entablan relación con los personajes asistentes a la cacería, gentes del Opus, con Álvaro, el ministro de Industria, con Cerrillo, el organizador de la cacería, o con el iracundo padre Calvo, capellán del pueblo y ferviente franquista. Cerrillo le explica que debe "aceptar" que la cacería la paga el marqués. 

Durante su estancia, Canivell y su pareja , además de conseguir colocar sus porteros a cambio de una mordida que quiere llevarse el ministro, son testigos de una situación que se complica con escenas absolutamente surrealistas como el secuestro en la casa de servicio del palacio de una actriz masoquista Vera del Bosque (Bárbara Rey), joven y atractiva actriz amante del ministro por parte de Luis José de Leguineche, a la que intenta convencer explicándole a Canivell que es productor de cine para ganarse así el favor de Alfonso. Ante de que intervenga Canivell el cura le grita a Luis José de Leguineche "¡Baja de ahí y besa los pies a esta Santa! ¡Que lo que yo he unido en la Tierra, no lo separa ni Dios en el Cielo!" 

A partir de ese momento y con el fin de lograr su propósito inicial, Canivell actúa como figura reconciliadora y diplomática, haciéndose pasar por un productor cinematográfico e implicándose en una serie de estrambóticas situaciones. 
Una de esas situaciones imposibles será la destrucción de la colección de vello público del marqués de Leguineche (Luis Escobar) por parte de una encolerizada Chus, mujer tuerta- pues ha perdido un ojo en una cacería - de Luis José y que obliga a Jaume a decir ¡Ostras cuyons, pero si son pelos de coño!-, con el soponcio de sufre el Marqués viendo destruida su colección y que provoca que el Marqués se meta en la cama rodeado de sus invitados rezando, mientras hace como que está agonizando y comentando "Que vengan todos... que venga el servicio que estas cosas les gustan mucho... que vengan todos que tengo que perdonarlos..." ; o a devolver "generosamente" un premio de bingo a doña Laura (Laly Soldevila), o el cambio de gobierno que deja a su contacto ministerial fuera del Gobierno, lo que obliga a Canivell a ganarse ahora la amistad con el nuevo equipo de gobierno, del Opus Dei, presente también en la cacería, pues en este se vive una pugna constante entre la Falange y el Opus Dei. Cuando parece que finalmente está a punto de lograr su objetivo, un repentino cambio de gobierno provoca la destitución del ministro, echando por tierra todos sus planes.

Ante el anuncio de cambio en el Gabinete a favor de la gente de la “Obra”, Canivell debe ayudar a misa en la capilla de la finca , incluso a claudicar ante un director de banco – también del Opus y amigo del futuro ministro- que sabe que está engañando a su mujer con la Mercé y que además le negó en su momento un préstamo. 

Al final, Canivell está convencido que hubiese sido mejor contactar con un viajante para colocar sus porteros automáticos y obligado a regresar a Barcelona con las manos vacías tras el accidentado fin de semana. Acabando con un letrero que ponen la incisiva puntilla que explicita la intención berlanguiana: “Y ni fueron felices ni comieron perdices… desgracia habitual mientras existan ministros y administrados”. Hasta aquí la historia. 

La película se rodó en la Finca El Rincón, Aldea del Fresno, Navalcarnero (Madrid) en 1977, aunque se estrenó en España en 1978. 
La película consiguió el premio a la mejor película del Círculo de Escritores Cinematográficos. Desde el principio la crítica valoró como interesante esta verbena popular en la finca de los Leguineche como retablo de las miserias de un país y de un régimen, aunque ahora descubrimos que están presentes en el tardofranquismo y en los ochenta, en los noventa y con todos los gobiernos de este nuevo milenio. 
De ella dijo Luis Martínez en el Diario El País "Esperpéntica verbena tan desmadrada como lúcida. La pantalla se rompe en un laberinto de elaboradísimos y eternos planos con un universo abigarrado, delirante y desesperado." 
Para Jordi Revert “Finalizado el yugo del franquismo y con la censura ya derogada, ningún obstáculo se oponía ya a la comedia ácida y costumbrista del director” 

Según Revert, “La escopeta nacional” es esa obra articulada para disparar, desde los impagables diálogos de Rafael Azcona, contra las trasnochadas clases políticas y aristocráticas que a duras penas necesitan adaptarse a los tiempos de cambio para seguir sacando tajada. El título ya indica la vocación de fresco nacional en el que banqueros, empresarios, marqueses, representantes del clero, ministros y crápulas varios se agolpan en una cacería en busca de su beneficio propio. 
El arma de fuego es la de Berlanga-Azcona, dispuestos a ridiculizarlos en las situaciones más esperpénticas, en las que el hijo de un marqués puede retener a su querida en una casa con la intención de vivir allí eternamente, el marqués en cuestión amplía su colección de vellos púbicos de amantes y señoritas varias y un ministro hace negocios a varias bandas e incluso contempla modificar las leyes para que el provecho sea mayor. 

Para Jorge B. Montañés y Daniel Izeddin. En ‘35 mm de cine español’ Berlanga es el axioma de cine español, destacan el papel no sólo de los principales colaboradores de Berlanga, sino también de los miembros del equipo técnico y de producción como Miguel Gil, Marisol Carnicero y Alfredo Mayo, que acompañaron al realizador en su aventura por la España de la trilogía nacional, y que describen a Berlanga como un provocador nato, capaz de repetir sin descanso tomas de gran complejidad con un poder de manipulación que seducía a todos. Un camino de admiración a ritmo de los legendarios planos secuencia que concentraban a los mejores actores españoles en situaciones esperpénticas y con diálogos maravillosos.

'La Escopeta Nacional' es , además, una parte de la historia de la democracia inicial, pero -desgraciadamente- es además una película con un tema de rabiosa actualidad, intemporal , pues todavía persisten Leguineches y ministros, empresarios, sindicalistas, jueces y truhanes, pues como bien dice la película «Y ni fueron felices, ni comieron perdices porque allí donde hay ministros un final feliz es imposible». No cin estos ni con las anteriores. ¿Otra política es posible? Parece que en España, no.