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lunes, 15 de febrero de 2021

Infierno en el Pacífico



Hay películas que requieren de muchos actores y actrices para contar una historia. Hay otras, como La prueba de Mankiewitch que cuenta únicamente con dos, pero al ser los que son, Lawrence Olivier y Michael Caine, son capaces de mantener con su saber estar y con su presencia, todo la película. 

Este es el caso de Infierno en el Pacífico, una buena muestra de cómo la esencia del cine reside en ocasiones en lo más básico, un par de magnífico actores, algo que contar, no necesariamente basado en diálogos, una serie de imágenes impactantes, desde un amanecer, hasta el desplazamiento por la selva o el mar, y una banda sonora del bonaerense Lalo Schifrin que suple la falta de comunicación entre los dos únicos protagonistas de la historia que asumen un duelo interpretativo de altura. 

Infierno en el Pacífico está basada en un relato de Reuben Bercovitch y fue rodada por John Boorman, uno de los directores que he seguido desde que lo conocí con Excalibur, que me deslumbró con Deliverance y del que alabé tras disfrutar La selva esmeralda, una historia que hoy posiblemente no pasara por los dictados de la nueva Inquisición de lo políticamente correcto. 


El rodaje de Boorman, que hoy cuenta con 88 años,  en esta película del año 1968 se centró en una antigua colonia española en el Pacífico, en las islas Palaos. 

La película es una producción de Reuben Bercovitch, Henry G. Saperstein y Selig J. Seligman para la productora ABC- una productora vinculada con el canal televisivo estadounidense y que sigue lo escrito por Alexander Jacobs y Eric Bercovici o Bercovitch.

En otro apartados técnicos aparece Lynda Armstrong como responsable del maquillaje, Conrad Hall en la fotografía, Mark Day en la edición y Jamie McPhee en los efectos especiales.

El elenco lo forma únicamente dos personas, Lee Marvin como el piloto estadounidense y Toshirō Mifune como el capitán Tsuruhiko Kuroda. 

La historia es bien simple, aunque a su vez tiene su complejidad. Tras un amanecer en el horizonte del Oceáno Pacífico descubrimos a un militar japonés, el capitán Tsuruhiko Kuroda (Toshirō Mifune), un una pequeña isla del Pacífico, rodeada por un arrecife de coral. No sabemos nada de él. Desconocemos cómo llegó a la isla, ¿naufragó? ¿fue dejado como responsable de su custodia?... 

Lo que sí sabemos es que es una isla desierta del Pacífico y que lleva tiempo en la misma como deducimos por la marmita de agua potable que tiene, utilizando para ello una base de cuero, así como las redes - más bien nasas- que usa para capturar peces con los que se alimenta. Como única arma de ataque tiene un palo que simular una espada samurai.


Hasta el momento ha estado sólo, pero ese día mientras mira por sus prismáticos descubre que hay resto de una balsa neumática amarilla en la costa. Casi de inmediato descubre que hay otro naufrago, esta vez un oficial del ejército norteamericano (Lee Marvin). 


Tras descubrirse mutuamente, para horror de uno y de otro que se imaginan morir a manos del enemigo, comienza una lucha entre ambos por acaparar los recursos de supervivencia básicos como el agua o, más tarde, el pescado.

Tras tensionarse entre uno y otro, ocultándose, y llegando a orinarse uno sobre el otro, el estadounidense sobre el japonés, éste hace prisionero al estadounidense (aunque después el americano lo hace con el asiático llegando hasta la humillación y al maltrato del uno sobre el otro. 


Sin embargo, en la soledad de la isla  al final el roce hace el cariño y poco a poco comienza una colaboración simbiótica entre ambos, con el fin de construir una balsa de bambú que les permita volver a la civilización. 


A partir de ese momento, el antagonismo de los dos hombres se irá convirtiendo en camaradería, y de tesón que le permite salir de la frontera del arrecife de coral hasta llegar a mar abierta. Inician así una odisea en la balsa, una aventura marítima. 


Cuando la aventura parece llegar a su fin, descubren en verde archipiélago. Nada más llegar descubren que el mismo ha sido base japonesa, pero también descubrimos que los americanos han arrasado con todo. Sin embargo, cuando llegan les une una gran amistad como comprobamos que ambos intentan proteger  a su compañero de las posibles represalias de sus aliados. El respeto que ambos se guardan, a su forma de ser, a sus costumbres o a sus canciones, está conseguido. 

Por los edificios destrozados y abandonados ellos encuentran tabaco, sake, ropa y revistas. Se afeitan Tras cenar de forma normalizada y beber una buena cantidad de sake.


Cuando se afeitan, se visten con ropa nueva y se emborrachan juntos, pero las imágenes de la guerra en la revista Life hace que resurgan los antiguos rencores esta claro que el primer contacto con el mundo civilizado destruirá inevitablemente ese vínculo.

El desenlace original de Boorman parece que mostraba a los dos contendientes rompiendo la tregua que habían iniciado. Volvía a resurgir la tensión inicial y, antes de que les viéramos en el enfrentamiento definitivo, el film terminaba con un fundido a negro. 

Sin  embargo en la versión que se estrenó acaba con un plano extra descontextualizado en que vemos una explosión supuestamente provocada por un bombardeo que mataría a los dos protagonistas.

Precisamente este final fue de gran polémica pues se muestra abrupto, que nos deja algo tanto desconcertado. Ese final fue impuesto por el estudio 

El director John Boorman abordó con Infierno en el Pacífico un arriesgado proyecto (dado el contexto lingüístico que imponía el guion) como el que suponía realizar este largometraje con sólo dos personajes y sin apenas diálogos debido a la barrera del idioma. 

La película se formula como una suma episodios de drama y suspense, subrayando el papel del enfrentamiento absurdo entre dos personas con personalidades absolutamente contrapuestas, pero que han de enfrentarse a un objetivo común: la supervivencia.


La película se apoya en las sólidas interpretaciones de dos grandes actores, Toshirō Mifune y Lee Marvin  y en la plasticidad de la excelente fotografía y los escenarios naturales de la isla. 

Infierno en el Pacífico es una película con una historia lenta, pero convertida hoy en un clásico bélico y digna de verse por la reflexión implícita sobre la intrincada naturaleza humana que se sobrepone a las vicisitudes de la guerra. 

Fausto Fernández en Twitter señala que "No sólo la guerra, sino el odio como pulsión primigenia y primordial del ser humano, como eje del enfrentamiento, llevado hasta la abstracción y el absurdo por John Boorman, de Lee Marvin y Toshiro Mifune en INFIERNO EN EL PACÍFICO ".


En ABC Play se dice que es una "Estimable producción a cargo del siempre sorprendente John Boorman en la que dos soldados de bandos diferentes deben aprender a convivir en una isla desierta. Siendo una de las primeras películas de su director, "Infierno en el Pacífico" se plantea como una bella metáfora sobre la guerra y sobre la amistad, sostenida por el excelente trabajo de sus dos únicos intérpretes, el estadounidense Lee Marvin y el japonés Toshiro Mifune. Ayuda en la creación de ambientes la acertada música de Lalo Schifrin. 

La cinta fue muy bien recibida por la crítica, y con el tiempo ha acabado convirtiéndose en un pequeño clásico, hasta el punto de que años después el alemán Wolfgang Petersen dirigiría una revisión ambientada en el futuro, Enemy Mine (1985), con un humano y un extraterrestre perdidos en un planeta desierto. 



A destacar su fotografía  extraordinaria que combina planos cortos y los planos generales de las islas maravillosos y el trabajo de los dos actores Toshiro Mifune que fallecía en 1997, mientras su compañero en pantalla, Lee Marvin, lo había hecho 10 años antes,  en 1987.

La tensión de la película se centra en el terreno psicológico: la incomodidad , el miedo, la tensión que va surgiendo al saber de la presencia del otro y siendo conocedores de que ambos se enfrentarán antes o después , el recelo ante lo desconocido, una lengua , una cultura como la del japonés y su humana posición defendiendo lo que es suyo por no querer compartir su agua y la necesidad imperiosa del americano por conseguirla por las buenas o las malas. 


El único enfrentamiento directo que hay lo provoca el americano haciendo ruidos insoportables hasta volver loco al nipón, pero en ningún momento llegan a enfrentarse directamente. Mejor esa guerra que otra. 



jueves, 5 de abril de 2018

Sol rojo


Si hace unas semanas aparecía por aquí Charles Bronson con Mr Majestik ahora vuelve este actor estadounidense de origen tártaro que fue una de las referencias del cine de los setenta y que en su momento protagonizó uno de los más recordados westerns de la historia del cine, The Magnificent Seven , el que fue un remake estadounidense de Seven Samurai de Akira Kurosawa y que presentó y en parte dio a conocer en Occidente , o sea, en el Western, el cine japonés y con él a actores de la talla de Toshiro Mifune. 

Pues bien no había nada mejor en los setenta, en esos años casi todo era posible- que meter en una cocktelera que la suma de western y samuráis y el resultado fue un spaguetti western coproducido rodado, en parte, en Almería , dirigido por un británico y con capital, mayoritariamente francés. Su nombre fue Sol rojo o Soleil rouge en su versión original. 

Estamos ante una película del año 1971 dirigida por Terence Young y protagonizada por actores de una variada procedencia como franceses (Alain Delon), norteamerericanos (Charles Bronson), japoneses (Toshiro Mifune), suizos (Ursula Andress) y españoles (Monica Randall). Es pues un elenco internacional. Terence Young, el director era un espíritu inquieto. 

Nacido en Shanghai en 1915, universitario en Cambridge, como comandante de tanques en la operación de Market Garden , sí en aquella que conocimos por medio de Hermanos de sangre y Un puente lejano, y el mayor fracaso militar de los Aliados en la contienda con Alemania . Puede que por esta experiencia comenzara en el cine con Theirs is the Glory y Men of Arnhem (1946). 

Ya desde el inicio combinado su labor de cineasta y escritor para el director Irving Allen y el estudio Warwick Films de Albert R. Broccoli con quien realizó The Red Beret con Alan Ladd en 1953. Para entonces esa asociación con Broccoli le llevó a encargarse de uno de los proyectos claves en su carrera: James Bond. "Terence Young era James Bond" escribió Robert Cotton. "Terence tomó a Sean bajo su tutela. Lo llevaba a cenar y le mostraba como caminar, como hablar e incluso la forma de comer; muchos de los del elenco nos dimos cuenta que Sean estaba representando el tipo de carácter que Young le había enseñado". Entre 1962 con Dr. No (James Bond 007) y 1965 con Operación Trueno , intercalando en el medio From Russia with Love (1963). 

De aquí al éxito con otras películas como Sola en la oscuridad (con Audrey Hepburn)de 1967y al año siguiente Mayerling, y tras esto tuvo una etapa francesa. De este periodo es Sol rojo, después siguieron otras, pero su carrera estaba ya languideciendo . Young murió de un ataque al corazón a la edad de 79 años en Cannes (Francia) en 1994. 

Sol Rojo , que es la película que nos trae aquí fue una producción en la que están presentes Ted Richmond y Robert Dorfmann que encabezaban un conglomerado de productoras internacionales creadas para esta película entre las que se encontraban la francesa Les Films Corona, la italiana Oceanía Produzioni Internazionali Cinematografiche y la española Producciones Balcázar SA, quedando la distribución en manos de Les Films Corona en Francia) y National General Pictures en los Estados Unidos. 

El guión fue obra de ocho manos que correspondían a Laird Koenig, Denne Bart Petitclerc, William Roberts y Lawrence Roman. Para la música se contrató a Maurice Jarre; mientras que la fotografía fue de Henri Alekan y el montaje de Johnny Dwyre.

Como ya he dicho el reparto lo componen Charles Bronson como Link Stuart, Ursula Andress como Cristina, Toshirō Mifune como Kuroda Jubei, Alain Delon como Gauche o el zurdo, Capucine como Pepita. Junto a ellos aparecen Barta Barri como Paco, Guido Lollobrigida ( o Lee Burton) como Mace, Anthony Dawson como Hyatt, Gianni Medici (o John Hamilton) como Miguel, Georges Lycan como el sheriff Stone, Luc Merenda como Chato, Tetsu Nakamura como el embajador japonés y Mónica Randall como Maria. Igualmente aparecen otros actores como los españoles José Nieto y Julio Peña, el japonés Hiroshi Tanaka y John B. Vermont.

Antes de comenzar la historia se nos informa de que en 1860 Japón vivió un momento de aperturismo al exterior y cambios en el interior. Fruto de esa aperturismo fue la apertura de delegaciones diplomáticas en otros países como Estados Unidos. 

Para 1870, viajar por Estados Unidos era complicado especialmente en los viajes del Pacifíco al Oeste hacia las importantes ciudades Atlánticas, incluyendo en las mismas a Washington. El viaje era una aventura pues desde la salida de San Francisco los problemas podían saltar en cualquier sitio del trayecto por el salvaje oeste. 

La historia se inicia en 1870 curiosamente en el mismo sitio que empieza Once upon a time in the west de Sergio Leone, en el apeadero de un tren al que llega a caballo un jinete. Se trata de Link Stuart (Bronson) es un proscrito que antes de subir al tren observa el elevado número de soldados que va en el tren. Por una conversación nos enteramos que en el tren viaja el recién nombrado embajador japonés en los Estados Unidos que se desplaza en el Transcontinental Express de San Francisco a Washington. 

A ese tren que está cruzando Arizona se sube Link, pero también un sheriff, el sheriff Stone (Georges Lycan) algo de lo que le avisa un compañero de fechorías de Link. Nada más entrar vemos que Link se sitúa en el exterior, pero es localizado por Stone que lo sorprende y detiene.


Sin embargo , es sólo un segundo puesto que otro bandido , compañero de fechorías de Link, conocido como el zurdo o Gauche (Alain Delon) lo sorprende a su vez y le obliga a lanzarse del tren en marcha.

Tras eso ambos entran en el vagón y localizan a otros muchos viajeros entre los que se encuentra su banda de bandidos. Link y Gauche lideran a su cuadrilla en un robo exitoso del mucho dinero - un cargamento de monedas de oro- que leva ese tren , y , tras abrir la caja fuerte, descubren que uno de sus vagones lleva a un embajador japonés (Tetsu Nakamura ), que trae una katana (espada) ceremonial como obsequio para el presidente Ulysses S. Grant .

Los dos guardianes del embajador, dos samuráis, intentan evitarlo pero Gauche toma la espada y mata a uno de los dos guardias samurái .

Aprovechando el desconcierto Gauche coordinado con parte de su cuadrilla intentan asesinar a Link arrojando dinamita al vagón del tren que ocupa y luego lo dejan tirado dándoles por muerto. La delegación japonesa que sobrevivió rescata a Link, y el embajador le ordena que ayude al superviviente de la guardia samurái, Kuroda (Toshiro Mifune), localizar a Gauche para que lo mate y recupere la espada y su honor.

El embajador le da el plazo de una semana a Kuroda para cumplir esta tarea o en su defecto tendrá que aplicarse el harakiri o seppuku . Link que ya se marcha con la misma intención, encontrar a Gauche, acepta a regañadientes la compañía, pero se da cuenta de que Kuroda matará a Gauche inmediatamente, antes de que sea capaz de extraer la ubicación del botín robado.

Link repetidamente intenta apartar a Kuroda de la misión , pero descubre que éste es tan persistente como duro e inteligente. A pesar de que intenta abandonarlo en reiteradas ocasiones ve imposible librarse del samurai.

Mientras rastrean y buscan a la banda de Gauche, Kuroda finalmente le revela a Link que los samurái y sus valores tienden a desaparecer dada la nueva orientación que va tomando Japón y su apuesta por la modernización. El teme que toda la estirpe previa , la de su padre, abuelo, bisabuelo, tatarabuelo, y muchos más ancestros van a desaparecer con él . Sus compatriotas ya no valoran las costumbres de antaño. Link poco a poco comienza a valorar el estricto código bushido que sigue Kuroda.

El dúo finalmente, y tras encontrar huellas y restos de los desmanes de la banda de Gauche que se dedica a asaltar granjas e intenta violar a mujeres, llega a su destino en San Bruno, donde hay un burdel , Maxim, regentado por Pepita (Capucine) y donde ejerce la prostitución la chica de Gauche, Cristina (Andress) así como una nueva chica , María (Mónica Randall).


Es ella, la que , finalmente, conduce a los dos hombres a Gauche y su banda, previo a acabar con algunos de sus hombres, dejando únicamente vivo a Hyatt (Anthony Dawson) que ha de llevar el encargo de Link.

Durante el trayecto por las montañas nevadas Link y el samurái llega al acuerdo de que Gauche no será asesinado antes de revelar la ubicación del dinero robado primero.

El trío formado por Cristina, el samurái y Link llega a una misión. Está abandonada y en ella hay vestigios de la presencia de comanches que estas ocupando la zona una vez que han cruzado las montañas.

Cristina en un momento dado huye en busca de Gauche, pero en su defecto es localizada por los comanches que intentan quitarle el caballo y violarla. Cristina se ve obligada a matar a uno de ellos en defensa propia, por esa razón, es condenada a morir ahogada con un cuero mojado en el cuello. Cuando se dilate se ahogará.

Mientras desde unas colinas cercanas Link  y Kuroda han sido espectadores de lo ocurrido así que lo liberan, matando gran parte de los integrantes de la partido, aunque uno de los comanches queda vivo.

De retorno a la misión los tres encuentran muchas huellas. Pueden ser tanto de comanches como de los hombres de Gauche. Tras entrar Link junto a Cristina y poco después Kuroda son sorprendidos por Gauche y por sus hombres.

Cuando se disponen a poner fin a la vida de los dos perseguidores el grupo es atacado por los comanches.  La situación fuerza a que Link y Gauche unan sus fuerzas contra el enemigo común.

En la lucha subsiguiente, los comanches son repelidos en un espectacular y sangriento enfrentamiento con los comanches que no pueden entrar en la antigua misión y, posteriormente, en un cañaveral,  el grupo de supervivientes repele repetidas veces su ataque.

Al final del mismo únicamente quedan Link, Kuroda, Gauche y Criistina. Cuando Kuroda, que ya disponde de la katana, se dispone a cumplir con su promesa y matar a Gauche, pero éste le dispara y  el japonés es herido de muerte por los disparos de Gauche. 

Desarmado por Link, Gauche intenta apelar a la avaricia de Link, pero Link decide que el honor del samurái moribundo es más importante para él que conocer la ubicación del dinero robado, por lo que mata a Gauche. Justo antes de que expire Kuroda, Link le promete que devolverá la katana al embajador japonés. Y lo hace, dejando , previamente a Cristina, y muy a su pesar, en el burdel del Maxim. Y al séptimo día, la Katana aparece colgada en la estación que vimos al inicio de la película preservando así el honor de Kuroda. 

La película fue rodada en España por el director británico Terence Young en las localidades de La Calahorra en Granada, Adra y Tabernas en Almería, Manzanares el Real, en Madrid. La costosa producción se desarrolló sin problemas en su mayor parte, aunque una fuerte e inesperada tormenta añadió 18 días al calendario de rodaje. 

El rodaje tuvo lugar en la primavera de 1971. La película fue estrenada en los Estados Unidos en 1972. "Sol Rojo" se presenta como una reunión de estrellas en torno a un Spaghetti Western. Para ello, tres países unen esfuerzo para poder contratar al cuarteto protagonista.

La historia de esta producción se remonta incluso a antes de la finalización de la redacción del guión. Antes de completar el guión, Ted Richmond se planteó esta película  inspirado en una historia que escuchó sobre un representante japonés deshonrado durante un viaje por el oeste americano. Preparó un esquema de 15 páginas y habló con Toshirô Mifune para el papel durante un viaje a Japón en 1966, obteniendo el primer compromiso de casting para el reparto internacional.

Originalmente se planteó la película  para  1967 y para Warner Bros-Seven Arts tras el rodaje de la película Villa Cabalga. Sin embargo, la Warner Bros dejó a un lado el proyecto pasando el mismo a la productora francesa Corona Films en la que estaban presentes Robert Dorfman y Ted Richmond por medio de la Ted Richmond Productions .

En la película se implicarían como productor asociado Ted Richmond (1968), que le encargó a Laird Koenig  el borrador original. Koenig eventualmente recibió un crédito de la historia ya que el guión fue revisado drásticamente en varias veces, más significativamente por Denne Bart Petitclerc, William Roberts y Lawrence Roman. También David A. Goodman también fue invitado a escribir una versión en 1968,  pero en los créditos finales del guión del año  1971 fueron para Petitclerc, William Roberts, coguionista de “Los siete magníficos” y Lawrence Roman. 

Tras la firma del actor se buscó a un director solvente. El elegido fue  Terence Young que ya había trabajado con Ursula Andress y Anthony Dawson en las películas de James Bond 007 contra el Dr. No (1962). Young también eligió a Dawson en otras dos películas de James Bond: Desde Rusia con amor (1963) y Operación Trueno (1965). Esta película fue parte de un acuerdo de tres película  que Terence Young tuvo con Charles Bronson que también incluyó a Los compañeros del diablo (1970) y Los secretos de la Cosa Nostra (1972).

Durante el rodaje las relaciones entre el director y uno de los productores fueron muy tensas. Terence Young se enfrentó durante toda la producción con Ted Richmond, quien más tarde le dijo a International Soundtrack Madrid en 1971 que "Los dos estábamos bajo tremenda tensión, pero estoy planeando hacer otras tres películas más con Young".

Mientras llevaba la película Terence Young también estaba preparando una biografía del artista Benvenuto Cellini, que planteaba la posibilidad de ser protagonizada por Claudia Cardinale, Raquel Welch, Ursula Andress, Romy Schneider y Kim Novak. Esa película nunca llegaría a buen término. 

Esta película convirtió a Charles Bronson en una gran estrella en Japón. Alrededor de este tiempo, Bronson también hizo un anuncio para una colonia japonesa por la cual ganó $ 100,000 por solo 4 días de trabajo. Charles Bronson filmó esta película al mismo tiempo que Chato el Apache (1972). Charles Bronson, un hombre de familia, trajo un séquito de 16 personas al set, incluida la esposa Jill Ireland y sus cinco hijos.

Toshirô Mifune entretuvo al elenco y al equipo durante toda la producción con sus habilidades culinarias refinadas, trayendo un suministro de carnes japonesas, berros, algas marinas y otros ingredientes. También intercambiaba recetas de platos franceses e italianos, incluidos los espaguetis.

Ursula Andress amaba al semental andaluz al que montaba en la película. También se enamoró de la zona y compró una villa española durante el rodaje.

Dos de las estrellas francesas de la película el actor Alain Delon y la actriz y modelo de alta costura (Givenchy, Christian Dior y Pierre Balmain) Capucine que estaban a su vez en otros proyectos y que volaban de regreso a Francia y Suiza, respectivamente, los fines de semana. Eran transportados en helicóptero a la ubicación del rodaje cada lunes. Terence Young originalmente quería para a Clint Eastwood para el papel de Link, que , finalmente, recayó en Charles Bronson. 

John Huston consideró esta película junto a Río Rojo (1948) y La diligencia (1939) como uno de los tres mejores westerns jamás realizados. 

Hay algunos anacronismos como que el embajador japonés se refiere al emperador como el "Mikado". Este término se originó con la opereta de Gilbert y Sullivan del mismo nombre y se utilizó ampliamente en Occidente en referencia a la cultura japonesa. Tal término no existió en Japón hasta después de que la opereta se hizo famosa internacionalmente en la década de 1880; mucho después de la línea de tiempo presentada en Red Sun.

La película se estrenó en Francia el 15 de septiembre de 1971 y casi un años después, el 9 de junio de 1972 en los Estados Unidos. En Francia la película  fue vista por 3,300,488 de espectadores y en España por millón y medio de espectadores.


Con respeto a la película diré que tiene elementos positivos y negativos. Entre los negativos destacaré lo forzado del guión y los muy regulares diálogos que en ocasiones son algo más que flojos hasta llegar a lo ridículo. Es posible que la intervención de ochos manos en el guión no permitiera articular en un hilo al menos en los diálogos. También mejorable es la fotografía que , en este caso la responsabilidad puede estar en la mala calidad de la copia de la película.

La puesta en escena es propia de este subgénero del western así que el intencionado feísmo y la suciedad tiene su espacio y , en el mismo, los personajes amorales y violentos. eSo sí, Link el personaje que interpreta Bronson sería hoy condenado en múltiples ocasiones por violencia de género dado la violencia física y verbal y el maltrato que ejerce sobre Cristina en el tramo final de la película.

Como he leído la película sigue los derroteros de todas las buddy-movies : la hostilidad hacia el compañero de armas impuesto,la aceptación del mismo como algo inevitable, la complicidad entre ambos y , por último, la amistad y la solidaridad.

A destacar por contra que la originalidad del tema , los desventuras de un samurai y un forajido en el lejano oeste, el choque entre la cultura occidental y la asiática , y con la honorabilidad como punto en común, así como la buena selección de actores y actrices, la pretensión de destacar paisajes inusuales en el western como los paisajes nevados, el ritmo, atuendos muy del spaguetti western,... Todo ello hacen un producto entretenido  que toca casi todos los tópicos del western.





lunes, 23 de enero de 2012

Siete samuráis


Ver un clásico siempre es un lujo. Y los "Los siete samuráis" es todo un lujazo por la calidad, por el director, por la película o por la duración de la misma con 205 minutos de gran cine. Es más la versión que he visto en VHS es la emitida por aquel programa de Garci "¡Qué bello es el cine!". Justo al acabar la película Garcia pregunta ¿Hay alguién ahí?. 

Los siete samuráis es una película del director japonés Akira Kurosawa, estrenada en 1954. El director japonés obtuvo por ella el León de plata en la Mostra de Venecia, así como dos nominaciones al Óscar (dirección artística y vestuario). Igualmente fue premiada con dos Baftas a la mejor película extranjera y al mejor actor extranjero. 
Los siete samuráis ha sido denominada como una de las películas más grandes e influyentes de la historia del cine, pues es origen de otras películas en otros géneros. Es una de las pocas películas japonesas que ganó fama y popularidad en un Occidente que ignoraba el cine japonés. Éste era considerado como una rareza durante muchos años, sin embargo, la aparición de Kurosawa puso a Japón en el mundo del celuloide. Ha sido una película aclamada tanto por la crítica como por el público; en 1982 fue elegida en la lista de Sight & Sound's de las diez películas más grandes de todos los tiempos, y entre las diez películas preferidas de los directores en las votaciones de 1992 y el 2002. 
La película de Akira Kurosawa ha tenido varias adaptaciones, algunas mejor recibidas que otras. La primera fue la película Los siete magníficos, rodada en 1960 y protagonizada por Yul Brynner, en la que la acción transcurría en el lejano oeste y los siete samuráis eran sustituidos por siete pistoleros. Bastantes años más tarde, en 1998, se rodó un remake de esta película en formato de serie de televisión con el mismo título, Los siete magníficos. Constaba de 23 episodios de 60 minutos cada uno. 
En 1998 se estreno la pelicula de Pixar Bichos, una aventura en miniatura. Donde una colonia de hormigas es ocupada cada año por una banda de saltamontes para exigir su parte de la cosecha como tributo. Un aldeano es enviado para buscar guerreros que les ayuden a expulsar a los saltamontes. Flik se encuentra con siete artistas del circo que les toma por guerreros y los contrata. 
Más recientemente, en 2004, se lanzó en Playstation 2 el videojuego Seven Samurai 20XX, que se inspiraba en la película original, pero situándola en un futuro alternativo. En el mismo año, se lanzó la última, y mejor criticada, adaptación, titulada Samurai 7, una serie de animación para televisión de 26 capítulos producida por los estudios Gonzo que cuenta la misma historia de la película original pero situándola en una época entre lo futurista y lo tradicional japonés. 
El guión de la pélícula es original, no basado en obra alguna. La maestría estuvo en manos de Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni. La música corresponde a Fumio Hayasaka, y la fotografía - lógicamente en blanco y negro - es de Asakazu Nakai. Se inicia con la imagen de los ladrones observando la aldea y planificando su futuro asalto. 

La acción dramática tiene lugar en Japón, en un valle entre montañas durante el s. XVI, el mismo siglo en que se desarrolla otra de sus películas “Trono de sangre”. Una pequeña aldea de campesinos, de unos 70 habitantes, perdida en las montañas, recibe cada otoño la visita de un grupo de bandidos (unos 40), que roban las cosechas, violan, raptan y matan. Los habitantes de este poblado de campesinos, hartos de ser periódicamente asaltados por una horda de bandidos, deciden hacer algo al respecto. El miembro más anciano del pueblo sugiere contratar samuráis para que los defiendan. Sumidos en la miseria y la desesperación, deciden contratar los servicios de varios samuráis para que les ayuden a defenderse. En la población del llano más próxima, los cuatro enviados de la aldea, tras varios intentos fallidos de encontrar samuráis dispuestos a luchar tan solo a cambio de comida. Encuentran a uno llamado Kanbei, que decide ayudarles por los dos puñados diarios de arroz que se les ofrecíacontactan con Kambei Shimada (Shimura), que acepta ayudarles. Gracias a Kanbei, recluta a cinco compañeros (Sichirogi, Garobei, Kyuzo, Heigachi, y Katsushiro). A ellos se une espontáneamente Kikuchiyo (Mifune). El líder del grupo es Kambei por sus dotes de mando y capacidad estratégica. Shichirogi, antiguo amigo de Kambei, es un guerrero experto y disciplinado, que hace las funciones de lugarteniente. Garobei es ingenioso y bondadoso. Kyuzo, de pocas palabras, es un gran maestro en el manejo de la espada. Heihachi es alegre y divertido. Katsushiro, el más joven del grupo, es fuerte, voluntarioso y no pertenece a la clase de los samuráis. Kikuchiyo es impulsivo, presumido, borracho, fanfarrón y amigo de los niños. Los siete defenderán el poblado más por su valentía y ética, que por lo que recibirán a cambio. 

Los siete samuráis son Kikuchiyo, interpretado por Toshiro Mifune, Kanbei, Shichiroji, Katsushiro, Heihachi, Kyuzu, Gorobei. La personalidad de cada uno de ellos queda perfectamente reflejada en la película. 
Takashi Shimura (Kanbei): un soldado nato cuya capacidad de dirigir y habilidad táctica le convierten en el líder natural. Siente que nunca ha ganado una batalla. Representa el liderazgo, pues organiza los recursos con inteligencia.
Toshiro Mifune (Kikuchiyo): un joven de origen campesino que intenta llegar a ser conocido como un verdadero samurái, de carácter iracundo y divertidos desenlaces. Representa el entusiasmo. Su misión es arriesgar sin dejar de lado la locura.
Daisuke Kato (Shichiroji): un antiguo amigo de Kanbei, además de un excelente y experimentado guerrero. Ostenta aparentes conocimienos taoístas. Representa el compañerismo. Su objetivo es sumar, hacer equipo.
Ko Kimura (Katsushiro): el más joven del grupo. Intenta aprender a ser un buen samurái, aunque aún le falta experiencia. Representa la capacidad de aprendizaje. Es un ser todo oídos.
Minuro Chiaki (Heihachi): el miembro más alegre del grupo, y quizás el único al que las guerras no han extirpado el buen humor. No tiene mucha experiencia, se dedicaba a cortar leña. Represemta el humor. Su objetivo es tener presencia de ánimo ante la adversidad. 
Seiji Miyaguchi (Kyuzu): el maestro en el arte de matar con la espada. Su único objetivo en la vida es perfeccionar su estilo de combate y sus habilidades samurái. Representa la excelencia técnica. Su objetivo es cultivar el fruto del trabajo y del talento. 
Yoshio Inaba (Gorobei): un samurai experimentado y una buena persona. Podría salir casi de cualquier problema gracias a su ingenio. Representa el respeto. Su objetivo es ver la aptitud en los demás; ser parte del conjunto. 

Los civiles son campesinos de una aldea que ha sido sistemáticamente atacada por una banda de ladrones que viven en las montañas cercanas. Los protagonistas, en este caso, más difuminados son: Yoshio Tsuchiya (Rikichi); Yukiko Shimazaki (La mujer de Rikichi); Keiko Tsushima (Shino); Kamatari Fujiwara (Manzo): El padre de Shino; Yoshio Kosugi (Mosuke); Bokuzen Hidari (Yohei); Kokuten Kōdō (Gisaku): El anciano Jirō; Kumagai: El hijo de Gisaku; Haruko Toyama (la hija de Gisaku); Junpei Natsuki y Toku Ihara.

Ha sido calificada como película monumental, cima del genio del maestro Kurosawa, de sublime belleza plástica e inimitable potencia narrativa.Kurosawa realizó esta obra cumbre de los anales del cine. Es un fresco sobre la historia del Japón feudal y sus costumbres. Durante casi cuatro horas, nos sumergimos en el Japón como si estuviéramos allí, contemplando las batallas, ayudando a los campesinos, o buscando samuráis. Un auténtico monumento, una obra de amor al cine, una película perfecta. 
La épica que tiene impresa toda la película es sin duda su gran fuerte. Partiendo de la base de que el género de aventuras. Y en su largo metraje, Kurosawa muestra una gran variedad de personajes. Le da tiempo a mostrarnos cada recoveco de los samuráis, pero también de la gran mayoría de los campesinos. La intención de Kurosawa es que, al acabar la película, entendamos por qué cada samurái ha aceptado el cargo de defender a los campesinos, y llegamos a la cuenta de que ninguno tiene los mismos motivos que el otro. Sus personajes nunca son planos, pues sabemos su pasado, su presente, y lo que esperan del futuro con apenas una conversación. Son personajes que viven, con sus preocupaciones, y se basan el un código, el bushido, marcado por el honor, el valor y el respeto. Y ello es extraño en una película de aventuras, pues se podría decir que Kurosawa " deja de lado " la acción, salvo en la última parte de la película. Y todo ello por no hablar del extraordinario final por la batalla. 
Pero a todo esto hay que añadirle el cuidado que pone Kurosawa en mostrar como era el Japón retratado en la película. Parece casi un fresco, una fotografía tomada en pleno Japón feudal. Todas las costumbres, las actividades como la siega o la molienda, todos los sentimientos, que son intemporales, e ideas propias de la época están reflejadas en la pantalla: la misoginía, la cobardía de los campesinos, la valentía de los samuráis, la amistad y el honor, el humor algo importantísimo en unos personajes llenos de tanto carisma. 
Y ya no me queda más que hablar de la dirección del maestro. Su dirección es sencilla, pura, sin efectismos baratos para dar más espectacularidad. Sus escenas intimas están recreadas de una forma lírica, pero real al mismo tiempo, con unas escenas de batalla en la que sabemos en todo momento lo que está ocurriendo gracias a que Kurosawa, al igual que el maestro Ford, no mueve la cámara a no ser que sea necesario, apoyada en la sutileza a la hora de contar los hechos, como cuando rescatan a un niño sin saber qué ocurre. Sin un montaje frenético, sabemos siempre que pasa, pues plantea las coreografías como un verdadero samurái planificaría la batalla. Y para ello contó con un reparto único, presidido por sus dos protagonistas favoritos: Mifune y Shimura, que alcanzan en esta película unas cotas interpretativas supremas. 
El film nunca pierde la tensión dramática y está rodado de manera muy ágil. Es un verdadero espectáculo y una película inolvidable de obligado visionado. 

Técnicamente, Kurosawa optará por una solución novedosa: el uso de tres cámaras simultáneamente, con el fin de captar planos largos, medianos y cortos A éstas incorpora otras innovaciones, como las soluciones de rodaje y montaje de las batallas, el uso de la técnica del “stop motion” o slow-motion en un par de escenas de asesinato (que será imitada por Sergio Leone o Sam Peckinpah en “Grupo salvaje” y otras) en su tendencia por lograr un estilizado toque de violencia en sus filmes, y la emocionante aparición de los bandidos a contraluz en lo alto de una colina, idea que es imitada en incontables ocasiones. El relato se divide en las tres partes clásicas de planteamiento, nudo y desenlace. 
Kurosawa en la manera que tiene de rodar las secuencias de acción que siguen siendo insuperable. Las armaduras, las caras, los excesivos movimientos de los actores japoneses y la lluvia se mezclan en una película redonda. Combina espectacularidad con claridad, en todo momento sabes lo que pasa, no se recurre por supuesto a esos montajes ultrarápidos que más que ritmo vertiginoso lo que genera son mareos. Un alarde narrativo muy cercano al cine occidental en algunos momentos del que ya podrían aprender los cineastas actuales ahora que se vuelve a los caballos y las lanzas. Kurosawa es un cineasta todoterreno capaz de generar obras maestras al ritmo de John Ford. Juega con la cadencia extraordinariamente, demostrando que es un genio dominador del lenguaje cinematográfico, pausa y ritmo. Desgraciadamente hoy esto no parece tener mucho valor. Todo es publicidad, incluido el cine, y si no va a velocidad luz, incluidas las escenas que precisan otro ritmo, se considera lento. 
Esta película como ya he dicho dará a conocer al gran público a Akira Kurosawa (1910-98). El guión, de Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni y A. Kurosawa, desarrolla una historia original de samuráis ambientada en el Japón del XVI, inspirada en referencias históricas y leyendas. Se rodó ,como hemos señalado, con 3 cámaras simultáneas (una para los primeros planos, otra para los planos medios y una tercera para los planos generales) en escenarios reales de montaña y en un gran plató montado al aire libre. La producción estuvo a cargo de Sojiro Motoki (“Vivir, “Trono de sangre”...) para Toho. Se estrenó el 26 de abril de 1954 en Japón. 
El film suma drama, acción, epopeya, aventura, humor, romance, suspense, crítica social y análisis de la condición humana. La narración es sencilla y clara, como la de un cuento. Prescinde de artificios y florituras innecesarias en beneficio de un estilo austero, sobrio y directo. Presta especial atención a los aspectos humanos de los personajes, de sus relaciones y de la acción. El discurso es fluido, equilibrado y realista. Dotado de un ritmo espléndido y de una incomparable fuerza expresiva, absorbe la atención del espectador, al que ofrece secuencias de acción antológicas. 
Observamos como los tiempos de paz no son buenos tiempos para los guerreros japoneses. Muchos se mueren de hambre y se ven obligados, como Heichachi, a cortar leña por un cuenco de arroz. No olvidemos que los samuráis más ancianos aprendieron a luchar en la guerra. Los más jóvenes solo han podido probar su destreza en la lucha en pequeñas trifulcas. 

Cuando Kambei busca por el pueblo a samurais para ayudar a salvar una aldea de los atracos de unos bandidos, sólo aceptan cinco. Los que realmente recuerdan lo que significa ser un guerrero o los que han oído historias sobre ellos, como Katsushiro. Lo ven como una oportunidad para reencontrarse con lo que sus respectivos maestros les habían enseñado que era un verdadero samurai: fuerza, honor, ayuda al desvalido. 
Tanto tiempo de guerra y hambruna les había convertido en simples mercenarios, vendidos al mejor postor. Esa pequeña aldea con sus humildes campesinos, les hizo recordar sus antiguos valores. Me encanta el final con cuatro tumbas que marcan con sus sables a los cuatro samuráis muertos. Y la declaración final de Kanbei: Nosotros perdimos. Han ganado ellos, los campesinos. 

Y aunque en definitiva, como dice Kambei, la mayoría de ellos han perdido, la muerte no es más que otro paso para un verdadero samurai si se muere con honor. Ese honor recuperado entre una decena de casuchas de paja. La última imagen el estandarte de los samuráis con sus seis círculos, su triángulo y el término en japonés samuráis. Se contraponen aquí a los títulos de créditos negros sobre blanco. 
He visto la batalla final con mis hijos. Ellos se han entusiasmado con la película. No es una casualidad, era Kurosawa.