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lunes, 25 de noviembre de 2024

Las ciervas



Últimamente le estoy cogiendo gusto a películas de la nouvelle vague, siendo ésta que llevaba por título Les Biches una de las más representativas de Claude Chabrol, pues combina una historia de un triángulo amoroso con elementos del cine e incluso con una relación lésbica algo absolutamente novedoso dentro de aquella corriente. 

El director de "Les Cousins" (1959), "Les Bonnes Femmes" (1960) y "Los crímenes de Champagne" (1960), o las más conocidas , "Le boucher" o "Accidente sin huella" a diferencia de sus colegas de la Nouvelle Vague (Godard, Truffaut, Resnais), dijo Rogert Ebert que dentro de la nouvelle "se había alejado de la política , pero que había optado por un estilo de dirección muy fluido, casi etéreo". 

"Les Biches", fue una película exitosa cuando se presentó en Estados Unidos en el Festival de Cine de Nueva York de 1968 y para el crítico de Chicago antes citado se encuentra entre sus mejores trabajos.  

Protagonizada por Jean-Louis Trintignant, Jacqueline Sassard y Stéphane Audran,  ganó el Oso de Plata a la mejor interpretación femenina en la 18.ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín del año 1968".

La película cuenta con una banda sonora impresionante, de lo mejor que he podido escuchar últimamente compuesta por Pierre Jansen. 

La película Concebida como una especie de novela (prólogo, dos capítulos -cada uno dedicado a un personaje femenino- y un epílogo), , se desarrolla entre París donde empieza la película y donde acaba y la localidad mediterránea de centro Saint Tropez. 

Dividida en cuatro entregas, puesto que contiene un prólogo y un epílogo,  pero mientras la segunda mitad se lo dedican a Frederique la tercera tiene como protagonista a Why.. 

Su trama se centra en la relación entre una mujer adinerada, Frédérique (Stéphane Audran), y una artista callejera, Why (Jacqueline Sassard), que se ve alterada cuando el arquitecto Paul Thomas (Jean-Louis Trintignant) intenta conquistar a la segunda.

Todo comienza en los puentes parisinos . Sobre uno de esos puentes conocemos a Frederique, una lesbiana rica y de temperamento apático, que se encuentra en el "Pont des Arts", vamos, en la calle, y se fija en Why, una joven artista callejera, y tras llamar la atención de Why lanzándole un billete de 500 francos, la invita a tomar un té en su casa, pero para sorpresa de todo Why le pide luego  bañarse en su  bañera. 



Tras eso hay una seducción lésbica por parte de Frédérique, que se la lleva a vivir con ella a su casa de Saint Tropez. 



Durante algún tiempo son felices en su mansión en la que vive la millonaria, propietaria de un área portuaria. En su casa no vive sola, pues es atendida por una señora y en ella , a demás se han instalado, algunos amigos vividores que adulan a la chica y a la recién llegada.

Pero en una fiesta Why comienza a sentirse atraída por uno de los asistentes, Paul, un joven arquitecto que acaba esa noche seduciéndola. Frederique enfurece el tono con todos, pero especialmente con su invitada , Why, y decide visitar a Paul para dejarle claro cuál es el precio de acostarse con Why.

Pero Fredérique, lejos de darse por vencida, utilizará también sus artes de seducción para cambiar las reglas del juego y convertirse en el vértice dominador de un triángulo en el que dos ganan y uno no tiene más remedio que perder.  

Un día, aprovecha la coyuntura, y la necesidad de ver una obra de construcción que levanta Paul cerca del puerto para beber y , con la excusa de la bebida, la  bella Frédérique, se enrolla con el arquitecto. Desde ese momento Paul pierde su interés por Why y se interesa por la burguesa. 

Ahí comienza otra historia. El romance entre Frédérique y Paul provoca cierto distanciamiento y una extraña manifestación interna en la vida de Why, la cual, en la casa, parece estar abducida por su mentora, vistiendo su ropaje , maquillaje imita casi el peinado de su amiga. Paul advierte el detalle, pero no actúa, sino que se deja llevar por la personalidad dominante de su novia. 

Una noche en la que Why propone celebrar y emborracharse, los tres pasan una velada maravillosa, charlando, bebiendo, escuchando música. No obstante, el deseo no sobrepasa la rivalidad entre las amigas y Frédérique rechaza a Why al irse a la cama y ella queda tras la puerta masturbándose, en una escena poderosamente sensitiva. 



Al día siguiente cuando los novios deciden irse por unos días a París a atender negocios de Paul, ella se queda en la provincia, pero en un ataque, que según Why son unas voces que escucha, parte a la capital y llega al apartamento. En él está su mentora. 

Comienza en un diálogo extraño en el cual la joven le dice que en la casa rural no se siente bien, sola, y prefiere estar con ellos porque los ama, pero ella le argumenta que ya no cabe en esa situación. Las voces, repite una vez más le atormentan y la música lo invade. De su bolso, Why saca un puñal y lo clave en la espalda a su amiga cuando le abraza. Frédérique muere. Why se queda. En la escena final se ve entrar a Paul al departamento acabando así la película. 

Les biches está considerada la primera película que aborda abiertamente el amor lésbico en la Nouvelle Vague francesa. Jean Rabier participa en la fotografía. Se trata de un film  escrito por el habitual colaborador de Chabrol, Paul Gégauff, responsable tanto de "El carnicero", 1970 como de la recientemente vista . 

La película se rodó en escenarios naturales de Paris y Saint Tropez. La película fue presentada emn Berlín fuera de concurso pero ganó el Oso de plata para la actriz Stéphane Audran, en ese momento musa y esposa de Chabol en la vida real. Producido por André Génovés, se estrenó en la primavera de 1968, poco antes del mayo francés.. 

El film desarrolla una fábula, intensa y perturbadora, en el que está presente el deseo, la seducción y la venganza, que una historia que el realizador envuelve en una atmósfera creciente de extrañeza, misterio y fatalismo. 

El director nos presenta el comportamiento indolente y despreocupado de la burguesía, sus fastos y miserias, que le sirven para establecer su habitual acotación de denuncia y crítica social. La homosexualidad y la bisexualidad son tratadas con cuidadoso respeto en el marco del claro propósito de reivindicar su naturalidad y glosar, tempranamente (1968), su igualdad en relación a las orientaciones heterosexuales. 

Como siempre en Chabrol prioriza las relaciones humanas inspiradas en esta caso dominadas por la sumisión y la manipulación, estando igualmente presente la fragilidad en Why y la ambivalencia. El director lo expone de una manera sencilla, natural, clara y directa, sin un ánimo presuntuoso y sin las habituales referencias freudianas de Hitchcock. 

La comicidad es aportada por el dúo de vividores que viven en casa de Frédérique formado por Henri Attal y Dominique Zardi, en sus papeles de músicos aficionados y parásitos sociales que viven a expensas de la "pobre niña rica". Ella es presentada como una mujer voraz y posesiva seductora/cazadora sexual, de hombres y mujeres, como ponen de manifiesto los trofeos de caza y las lanzas, flechas y armas que conseguidas en Mozambique , entre otros lugares, decoran su casa. Ella es cualquier cosa menos una cierva. 




Se considera que el film, con la asistencia del guionista Paul Gégauff y del productor André Génovés, como el inicio de la tercera etapa, la de la madurez, de la filmografía del realizador.

La música, del francés Pierre Jansen, colaborador habitual de Chabrol, se apoya en una partitura que sugiere y crea sentimientos de tensión e intriga conseguidos por medio de instrumentos de viento y cuerda .

La fotografía, de Jean Rabier ("El bello Sergio", 1959), aporta al film la visualidad propia de Chabrol, colorista, luminosa y apoyada en una excelente composición. 

Las interpretaciones de Stéphane Audran (entonces casada con Chabrol) y de Jacqueline Sassard son cautivadoras y nos sirve para enmarcar la lucha de clases: los usos y costumbres , incluyendo el abuso de los ricos sobre los pobres quedando la tesis de que el mundo burgués se muestra decadente, lleno de hipocresía y sobre todo vacío, en donde la soledad se apodera de unos personajes plenos de aburrimiento, indolentes y miserables que encarna esta mujer burguesa y su círculo.

El resultado es un melodrama que parte de lo intimista y sensual para transformarse al final en un thriller eso sí presentado con mucha sutilidad. Más allá de prejuicios, el lesbianismo se convierte en la película casi un juego seductor y de rivalidad 




En cuanto a la critica que estaba al tanto de la película que fue presentada como "La película femenina más atrevida del 69", destaco , entre las que he encontrado, la de Rogert Ebert al escribir en enero de 1969 que ""Les Biches" de Claude Chabrol depende casi por completo del estilo, y como estilo lo consigue. A Chabrol no le interesa tanto la historia como la manera de contarla. Prefiere los colores apagados, sobre todo los pasteles, y muchas de sus escenas están filmadas a la luz del atardecer. Sus personajes encajan en esos colores y estados de ánimo; a veces parecen estar en trance, moviéndose lentamente, hablando distraídamente. Y el movimiento de cámara está meticulosamente planeado. Observamos escenas en las que la cámara y los actores se mueven juntos en una especie de minué. Tres o cuatro planos, utilizando pasos que no vemos o espejos que no esperamos, tienen la gracia de la danza. " Y añade que "hay que decir que "Les Biches" no es en ningún sentido una película de explotación, no es particularmente erótica y logra su propósito principalmente al seducirnos para que nos involucremos en el estado de ánimo de los personajes. La joven se encuentra en una situación extraña: ama tanto a la mujer como al hombre y está feliz de que se amen. Pero tiene miedo de que la excluyan. Ha salido de la nada y tiene miedo de volver atrás. Así, poco a poco, unos celos enormes van creciendo en ella " Y concluye diciendo que ", "Les Biches" se convierte en una expresión melancólica, tranquila y altamente personal. ",

A partir de Les Biches , Chabrol comenzó a trabajar con el productor André Génovès y su colaboración dio como resultado una serie de thrillers psicológicos nítidos y gélidos, entre los que se incluyen La Femme Infidèle , This Man Must Die (1969), Le Boucher (1970), La Rupture (1970) y Just Before Nightfall (1971), todos ellos relatos lentos y desconcertantes salpicados de actos de violencia cuidadosamente observados y preparados, y que a menudo presentaban resoluciones ambiguas. 

Pauline Kael bromeaba diciendo que estas películas se parecían a sardinas en lata, aunque en gran medida siguen siendo sus obras más famosas. Con el tiempo, Chabrol volvió a variar su producción, intercalando los thrillers por los que ahora era famoso con dramas políticos y personales e incluso alguna que otra comedia negra, hasta su muerte en 2010.



viernes, 12 de abril de 2024

Corre, Cuchillo, corre



Tras haber interpretado al papel de mexicano Manuel "Cuchillo" Sánchez dos años antes en la película "La resa dei conti" ("El halcón y la presa"), de 1966, el actor cubano Tomás Milán volvió a meterse en las botas del personaje siendo dirigido de nuevo por el responsable de aquella película Sergio Sollima. 



Se trata de una producción Mancori–Chretien en la que están presentes Sergio Sollima y Aldo Pomilia así como Alvaro Mancori y Anna Maria Chretien que sigue un guion escrito por Sergio Sollima y Pompeo de Angelis, la música es de Bruno Nicolai con matices que aclararé al final, y cuenta con la fotografía de Guglielmo Mancori, el montaje de Tatiana Casini Morigi y el vestuario de Maria Baronj  

En esta ocasión Sergio Sollina realizó esta película en 1968 y cuenta la historia de un convicto cuya historia transcurre en la zona fronteriza y desértica entre México y Texas con los personajes arquetípicos del espagueti western más clásico desfilan constantemente por la pantalla. 



En la película tiene un pequeño papel Jon Ireland en una de sus participaciones en el cine europeo mientras que la cubana Chelo Alonso antigua bailarina exótica del mítico Follies Bergères se encargó de una de las protagonistas femeninas. 



El protagonista es Manuel Cuchillo Sánchez (Tomás Milian), un pobre diablo mexicano que acaba de escaparse por piernas de un paredón al que llega sin darse cuenta tras robar comida en una casa, para acabar compartiendo celda con el poeta y enigmático líder revolucionario Ramírez (José Torres). Éste revolucionario fue el responsable de guardar el oro de la revolución, unos tres millones de dólares. 

A pesar del perdón y la liberación en un día, Ramírez contrata por 100 dólares a Cuchillo para que lo ayude a escapar. 

A la espera de su liberación hay numerosos cazarrecompensas ansiosos por el precio por la cabeza de Ramírez, ya que éste es el único que conoce su paradero, ya que va destinado a financiar la Revolución mexicana 

Escapando de sus muchos perseguidores ambos llegan a la aldea de Ramírez, pero sólo unos minutos antes de que llegue un bandido que dice ser revolucionario de nombre Reza (Nello Pazzafini)Ramírez para evitar que este sanguinario ladrón mate a una mujer recibe un disparo, pero antes de morir, le pasa información a Cuchillo sobre 3 millones de dólares en oro escondido, entregando a Cuchillo una portada de un periódico que viene a ser la contraseña para aquellos que custodian el tesoro. Antes de morir, Ramírez le entrega el periódico a Cuchillo. Éste se va en busca del tesoro con el documento y lo pide que el mismo sea entregado al líder revolucionario Santillana (John Ireland). 

Siguiendo el rastro de Cuchillo están los mercenarios franceses que sirven al presidente Porfirio Díaz, Reza y sus bandidos, un pistolero estadounidense y la prometida de Cuchillo, Dolores... que simplemente quiere que Cuchillo deje de huir y se case con ella. 



Los engaños y las traiciones dominan mientras todas las partes corren para descubrir el tesoro de oro que está en la ciudad texana de Barton City.  

Antes de llegar a esta localidad Cuchillo tendrá que huir del gringo pistolero Nathaniel Cassidy (Donald O'Brien), de la banda de forajidos de Riza, con un par de espías porfiristas, el Coronel Michel Sévigny (Marco Guglielmi y Luciano Rossi). recibirá el apoyo de un hombre que le acompaña hasta la frontera por parte del revolucionario Santillana (John Ireland) y su ejército, y de todo tipo de asesinos. En su huida Cuchillo recibirá la ayuda de Penny Bannington (Linda Veras), un extrovertida rubia y fanática religiosa y de su peculiar novia Dolores (Chelo Alonso).



Tras hablar y concretar con Santillana sobre lo que se hará con el dinero - fundar una ciudad con el nombre de Ramírez que tendrá una plaza o una calle con el nombre de Cuchillo, ha de huir de todos sus perseguidores hasta llegar a Barton City. Allí coincide con el misterioso cazarrecompensas Casssidy, que previamente le ha robado el periódico, con Penny, una oficial del Ejército de Salvación  y su padre (Gianni Rizzo) y  alcalde de la ciudad, incluso con Riza  y su banda de forajidos mexicanos y a las afueras de la ciudad con el par de espías porfiristas.



El film termina en la escena cuando Cuchillo sale camino hacia la frontera



"Corri, uomo, corri" (1968) fue una continuación del film exacta. Ahora en este film el actor cubano será el protagonista principal, un simple y sencillo mexicano que se verá envuelto en las intrigas políticas del México revolucionario de Porfirio Díaz (1830-1915) por un tesoro. Con el telón de fondo histórico del régimen de Porfirio Díaz, la trama se centra en la búsqueda del presunto tesoro nacional mexicano que Benito Juárez habría escondido en forma de lingotes de oro en algún lugar de Texas

A destacar la película por desenfadada e intrascendente relato con una historia en continuo movimiento de escenarios y espacios, con persecuciones casi permanentes, con un  ingenioso sentido del humor que sabe trufarlos, conjuntamente con escenas violentas - las del principio rozan la genialidad con el soldado apuntando a los que los mataron o el propio fusilamiento en el que se involucra Cuchillo, al inicio de la película-  para desarrollar una trama sencilla y previsible, los títulos de crédito que son una auténtica joya o la marcada presencia ideológica en este western que apuesta por el espíritu revolucionario como todo buen western que se precie, pero que en contra de la misma van la pobreza del guion - original, pero pobre-  y la ausencia total de desarrollo de los personajes.



La película, una coproducción franco italiana, se rodó en Almería, y para terminar señalaré con respecto a la banda sonora que además de componer él mismo una gran cantidad de bandas sonoras cinematográficas, Bruno Nicolai también dirigió muchas de las bandas sonoras cinematográficas de Ennio Morricone. 



En una entrevista en el largometraje Run Man Run: 35 Years Running, el director Sergio Sollima afirmó que a Morricone, que entonces estaba contratado por Universal Pictures, no se le permitió trabajar para ninguna otra compañía cinematográfica, pero compuso la banda sonora de la película sin créditos.

La  música es usada en el videojuego Red Dead Revolver. 



jueves, 15 de abril de 2021

Con el corazón en la garganta



Ya pudimos disfrutar de un buen plato de pasta dirigido por el cocinero Mario Caino cuando disfrutamos de ese western, en la que la pasta venía aderezada de una salsa de en la que estaba el gorgonzola y el chorizo como ocurría en Un tren para Durango . 

En esa entrada hacia referencia a la trayectoria de este  prolífico director, hombre valiente donde los haya que se atrevía con todos los géneros , cuando digo todos me refiero a todos, pero que por aquí ha pasado siempre por lo mismo: el "Spanish" western o, como yo le damos un western con chorizo que involucraba a productoras españolas e italianas y elencos multinacionales, con algún actor estadounidense y algún francés, aunque la inmensa mayoría eran realmente italianos y españoles. 

En la película que me ha traído hasta aquí, Con el corazón en la garganta, el gran protagonismo lo asume un grande del cine español hoy olvidadísimo, Eduardo Fajarno, que aquí hace de malo malísimo, una de esas siete pistolas de las que refería el título italiano de la película, Sette pistole per un massacro que también es conocida con el título de Adios, hombre. 

Es curioso pero con ese título en español tenemos Col cuore in gola una película francoitaliana dirigida por Tinto Brass en el año 1966 con por Jean-Louis Trintignant y Ewa Aulin, pero que no tiene nada que ver con el western que he visto.  

La película estuvo producida por Copercines Cooperativa Cinematográfica y la United Pictures contando como Jefe de Producción con Ignacio Gutierrez siguiendo un guion de Eduardo Manzanos Brochero y el mismo director,  Mario Caiano. Éste contó con Gregorio Manzanos como ayudante y Julián García de la Vega como ayudante de producción.

La película, un western menor no tiene nada de Morricone sino que la música es de Francesco De Masi. La fotografía Sergio Martino y Julio Ortas siendo la película montada por Gian Maria Messeri . En el apartado de escenografia o arte, como quieras llamarlo, estuvo Jaime Cubero y Josè Luis Galicia.

En el vestuario la responsabilidad fue de María Gelmetti , aunque la sastrería fue de Peris Hermanos y el maquillaje fue de Dante Trani. La sonorización correspondió a Arcofon siendo revelada en los Laboratorios de Fotofilm Madrid SA y en Eastmancolor. La edición fue cosa de Gianmaria Messeri.

El reparto lo encabeza Craig Hill como Will Flaherty , Giulia Rubini como Peggy y  Eduardo Fajardo como Tilly . Junto a ellos aparecen Piero Lulli como Luke Bradham, Roberto Camardiel como Doc,  Eleonora Vargas como Judith , Nazzareno Zamperla como Tom, el hermano de Peggy. Igualmente tiene protagonismo  Nello Pazzafini como uno de los hombres de Tilly,  Jacques Herlin como Pym, el coreógrafo empresario y pianista , Massimo Carocci como  Ziggy.

Después de cumplir diez años de prisión por asesinato, Will Flaherty (Craig Hill) huye de la cárcel en la que cumple su setencia y regresa a su ciudad natal, Little Tucson,  con el fin de descubrir a los responsables de su injusta detención y condena. Se ha escapado y quiere saber quiénes lo resposabilizaron de un robo y de dos asesinatos no cometidos. Mientras,  intenta aclarar lo sucedido con un antigua novia Peggy (Giulia Rubini) , una mujer que regenta un saloon, en el que canta y que , en principio, no quiere saber nada de él. Ni ella ni el barman que no quiere servirle un whisky , y le exige que abone la consumisión antes. Finalmente Will se enfrenta al barman y la situación se templa cuando Peggy cumple con lo que desean los parroquianos. 

Casualmente su llegada coincide con la llegada de  una partida de bandidos encabezada por Tilly (Eduardo Fajardo) que asalta el banco donde dinamita la puerta de la casa fuerte esperando encontrar allí el oro que iba a llevar al banco una diligencia. Los habitantes del pueblo no escuchan nada pues el ruido ha quedado amortizado por unas mantas. 

Mientras roban , y ven que no hay nada cambian de estrategia y deciden asaltar la diligencia que lo lleva en la cercanías del pueblo. Para realizar sus planes han de secuestrar a todos los ciudadanos de Little Tuesnon a los que mete en la Iglesia. 


La banda de Tiny y Doc (Roberto Camardiel ) se instala en el salón del pueblo que es regentado por Peggy, una hermosa mujer. 

Mientras tanto a la ciudad llega una diligencia, pero no lleva oro sino una compañía de bailarinas encabezadas por Judith (Eleonora Vargas) y por el gerente y coreógrafo de la compañía Pym (Jacques Herlin ) . Sigilósamente Peggy acuerda con Judith un plan para despistar a los hombres de Doc y Tilly.  

El mismo Will es retenido como rehén y atado en el establo, aunque conseguirá escapar de ellos gracias a la ayuda inestimable de Peggy y de su hermano Tom (Nazzareno Zamperla)  uno de los heridos durante el asalto al saloon. 


Una vez libre, Will consigue saber  por Luke Bradham (Piero Lulli) el hombre de Tilly que atistiguó contra él que su jefe fue el responsable del robo y de los asesinatos y que además, lo hicieron al margen de la banda , traicionando a Doc y a sus partidarios. Se entera igualmente que la intención de Tilly es asesinar a Will. Con Luke como rehén que declara ante las autoridades de un pueblo cercano Will no dudará en volver al pueblo y enfrentarse a los bandidos para dejar el pueblo limpio de indeseables. 

La película fue rodada entre  Madrid, - en concreto en Hoyos del Espino y Colmenar Viejo- sede de Copercines  y  Roma sede de United Pictures donde se rodó en los Elios Studios y Cinecittá Studios a lo largo del año 1967. En Hoyo de Manzanares se construyó un pueblo del Oeste por el productor Eduardo Manzanos Brochero, aquí también guionista, llamado 'Ciudad Dorada'  

Antonio Albert en el País en 1995 describió la película como "Pobretón espaguetti con toque espeso". 

En ABC Play "Western cuyo argumento principal es la venganza. Su protagonista, Craig Hill, aunque es norteamericano ha desarrollado casi toda su carrera a este lado del charco, trabajando sobre todo en películas italianas y españolas. Cabe destacar también su participación en series de televisión catalanas. ". 

Western de usar y tirar con un siempre convincente y extraordinario Eduardo Fajardo, un actor longitudinal, con una voz admirable, que trabajó en más de 180 películas y pasó de ser un galán a un malvado sin escrúpulos y que falleció en México en 2019, con su estrella en el Paseo de las estrellas en Almería.   Junto a él Craig Hill un clásicos de los Spaghetti como "Hands of a Gunfighter" , "Ocaso de un Pistolero", siguió actuando en "Seven Pistols for a Massacre", "Rick and John¨, ¨Conquerors of the West¨, ¨Bounty hunter¨, "I Want Him Dead", "Tres cruces de la muerte", ¨Bury Them Deep¨ y "I want him dead". Lo dicho, de usar y tirar, simplemente alimenta un rato, el tiempo que tardas en verla. 



lunes, 15 de febrero de 2021

Infierno en el Pacífico



Hay películas que requieren de muchos actores y actrices para contar una historia. Hay otras, como La prueba de Mankiewitch que cuenta únicamente con dos, pero al ser los que son, Lawrence Olivier y Michael Caine, son capaces de mantener con su saber estar y con su presencia, todo la película. 

Este es el caso de Infierno en el Pacífico, una buena muestra de cómo la esencia del cine reside en ocasiones en lo más básico, un par de magnífico actores, algo que contar, no necesariamente basado en diálogos, una serie de imágenes impactantes, desde un amanecer, hasta el desplazamiento por la selva o el mar, y una banda sonora del bonaerense Lalo Schifrin que suple la falta de comunicación entre los dos únicos protagonistas de la historia que asumen un duelo interpretativo de altura. 

Infierno en el Pacífico está basada en un relato de Reuben Bercovitch y fue rodada por John Boorman, uno de los directores que he seguido desde que lo conocí con Excalibur, que me deslumbró con Deliverance y del que alabé tras disfrutar La selva esmeralda, una historia que hoy posiblemente no pasara por los dictados de la nueva Inquisición de lo políticamente correcto. 


El rodaje de Boorman, que hoy cuenta con 88 años,  en esta película del año 1968 se centró en una antigua colonia española en el Pacífico, en las islas Palaos. 

La película es una producción de Reuben Bercovitch, Henry G. Saperstein y Selig J. Seligman para la productora ABC- una productora vinculada con el canal televisivo estadounidense y que sigue lo escrito por Alexander Jacobs y Eric Bercovici o Bercovitch.

En otro apartados técnicos aparece Lynda Armstrong como responsable del maquillaje, Conrad Hall en la fotografía, Mark Day en la edición y Jamie McPhee en los efectos especiales.

El elenco lo forma únicamente dos personas, Lee Marvin como el piloto estadounidense y Toshirō Mifune como el capitán Tsuruhiko Kuroda. 

La historia es bien simple, aunque a su vez tiene su complejidad. Tras un amanecer en el horizonte del Oceáno Pacífico descubrimos a un militar japonés, el capitán Tsuruhiko Kuroda (Toshirō Mifune), un una pequeña isla del Pacífico, rodeada por un arrecife de coral. No sabemos nada de él. Desconocemos cómo llegó a la isla, ¿naufragó? ¿fue dejado como responsable de su custodia?... 

Lo que sí sabemos es que es una isla desierta del Pacífico y que lleva tiempo en la misma como deducimos por la marmita de agua potable que tiene, utilizando para ello una base de cuero, así como las redes - más bien nasas- que usa para capturar peces con los que se alimenta. Como única arma de ataque tiene un palo que simular una espada samurai.


Hasta el momento ha estado sólo, pero ese día mientras mira por sus prismáticos descubre que hay resto de una balsa neumática amarilla en la costa. Casi de inmediato descubre que hay otro naufrago, esta vez un oficial del ejército norteamericano (Lee Marvin). 


Tras descubrirse mutuamente, para horror de uno y de otro que se imaginan morir a manos del enemigo, comienza una lucha entre ambos por acaparar los recursos de supervivencia básicos como el agua o, más tarde, el pescado.

Tras tensionarse entre uno y otro, ocultándose, y llegando a orinarse uno sobre el otro, el estadounidense sobre el japonés, éste hace prisionero al estadounidense (aunque después el americano lo hace con el asiático llegando hasta la humillación y al maltrato del uno sobre el otro. 


Sin embargo, en la soledad de la isla  al final el roce hace el cariño y poco a poco comienza una colaboración simbiótica entre ambos, con el fin de construir una balsa de bambú que les permita volver a la civilización. 


A partir de ese momento, el antagonismo de los dos hombres se irá convirtiendo en camaradería, y de tesón que le permite salir de la frontera del arrecife de coral hasta llegar a mar abierta. Inician así una odisea en la balsa, una aventura marítima. 


Cuando la aventura parece llegar a su fin, descubren en verde archipiélago. Nada más llegar descubren que el mismo ha sido base japonesa, pero también descubrimos que los americanos han arrasado con todo. Sin embargo, cuando llegan les une una gran amistad como comprobamos que ambos intentan proteger  a su compañero de las posibles represalias de sus aliados. El respeto que ambos se guardan, a su forma de ser, a sus costumbres o a sus canciones, está conseguido. 

Por los edificios destrozados y abandonados ellos encuentran tabaco, sake, ropa y revistas. Se afeitan Tras cenar de forma normalizada y beber una buena cantidad de sake.


Cuando se afeitan, se visten con ropa nueva y se emborrachan juntos, pero las imágenes de la guerra en la revista Life hace que resurgan los antiguos rencores esta claro que el primer contacto con el mundo civilizado destruirá inevitablemente ese vínculo.

El desenlace original de Boorman parece que mostraba a los dos contendientes rompiendo la tregua que habían iniciado. Volvía a resurgir la tensión inicial y, antes de que les viéramos en el enfrentamiento definitivo, el film terminaba con un fundido a negro. 

Sin  embargo en la versión que se estrenó acaba con un plano extra descontextualizado en que vemos una explosión supuestamente provocada por un bombardeo que mataría a los dos protagonistas.

Precisamente este final fue de gran polémica pues se muestra abrupto, que nos deja algo tanto desconcertado. Ese final fue impuesto por el estudio 

El director John Boorman abordó con Infierno en el Pacífico un arriesgado proyecto (dado el contexto lingüístico que imponía el guion) como el que suponía realizar este largometraje con sólo dos personajes y sin apenas diálogos debido a la barrera del idioma. 

La película se formula como una suma episodios de drama y suspense, subrayando el papel del enfrentamiento absurdo entre dos personas con personalidades absolutamente contrapuestas, pero que han de enfrentarse a un objetivo común: la supervivencia.


La película se apoya en las sólidas interpretaciones de dos grandes actores, Toshirō Mifune y Lee Marvin  y en la plasticidad de la excelente fotografía y los escenarios naturales de la isla. 

Infierno en el Pacífico es una película con una historia lenta, pero convertida hoy en un clásico bélico y digna de verse por la reflexión implícita sobre la intrincada naturaleza humana que se sobrepone a las vicisitudes de la guerra. 

Fausto Fernández en Twitter señala que "No sólo la guerra, sino el odio como pulsión primigenia y primordial del ser humano, como eje del enfrentamiento, llevado hasta la abstracción y el absurdo por John Boorman, de Lee Marvin y Toshiro Mifune en INFIERNO EN EL PACÍFICO ".


En ABC Play se dice que es una "Estimable producción a cargo del siempre sorprendente John Boorman en la que dos soldados de bandos diferentes deben aprender a convivir en una isla desierta. Siendo una de las primeras películas de su director, "Infierno en el Pacífico" se plantea como una bella metáfora sobre la guerra y sobre la amistad, sostenida por el excelente trabajo de sus dos únicos intérpretes, el estadounidense Lee Marvin y el japonés Toshiro Mifune. Ayuda en la creación de ambientes la acertada música de Lalo Schifrin. 

La cinta fue muy bien recibida por la crítica, y con el tiempo ha acabado convirtiéndose en un pequeño clásico, hasta el punto de que años después el alemán Wolfgang Petersen dirigiría una revisión ambientada en el futuro, Enemy Mine (1985), con un humano y un extraterrestre perdidos en un planeta desierto. 



A destacar su fotografía  extraordinaria que combina planos cortos y los planos generales de las islas maravillosos y el trabajo de los dos actores Toshiro Mifune que fallecía en 1997, mientras su compañero en pantalla, Lee Marvin, lo había hecho 10 años antes,  en 1987.

La tensión de la película se centra en el terreno psicológico: la incomodidad , el miedo, la tensión que va surgiendo al saber de la presencia del otro y siendo conocedores de que ambos se enfrentarán antes o después , el recelo ante lo desconocido, una lengua , una cultura como la del japonés y su humana posición defendiendo lo que es suyo por no querer compartir su agua y la necesidad imperiosa del americano por conseguirla por las buenas o las malas. 


El único enfrentamiento directo que hay lo provoca el americano haciendo ruidos insoportables hasta volver loco al nipón, pero en ningún momento llegan a enfrentarse directamente. Mejor esa guerra que otra. 



miércoles, 20 de enero de 2021

Un tren para Durango

 


Hacía tiempo que no veía un Spaguetti western y he apostado por una película muy representativa del género como es Un tren para Durango (1968) del romano Mario Caiano, uno de los directores más prolíficos y polifacéticos dentro del cine italiano del último tercio del siglo XX. 

Como director - dirigió más de 50 películas entre 1961 y 2001-, guionista - autor de al menos 27 guiones desde su debut en 1954-, productor e inicialmente director de segunda unidad. Se atrevía con spaguetti western, pero también con peplums, cine de terror y thriller hasta algunas películas hardcore como Nazi Love Camp 27 o La svastica nel ventre . Un auténtico todoterreno .

En este caso Caiano apostó por dirigir esta producción hispanoitaliana que contaba con el guion de José Gutiérrez Maesso, aunque también productor,  el mismo que estuvo detrás de Django, Minnesota Clay, El precio de un hombre, Tedeum, Los despiadados y este tren con destino a Durango. 

En este caso Maesso estuvo acompañado en la producción con Bianco Manini que trabajan en coproducción amparados por M.C.M y Tecisase , se lanzan a llevar a la gran pantalla este Spaghetti western en tono de comedia rodada en Almería en las que están presentes dos ladrones, uno mexicano y otro gringo, como señala Fausto Fernández llevando a cabo un "duelo memorable entre Anthony Steffen y Enrico Maria Salerno", dos buscavidas. 

Es la historia de dos aventureros inmersos en la revolución mexicana (Anthony Steffen como Gringo y Enrico Maria Salerno como Lucas) que suben a un tren con destino a la ciudad de Durango sin saber en las muchas vicisitudes que van a sufrir.


Durante el trayecto, unos bandidos asaltan el tren y secuestran a Helen (Dominique Boschero ), una bella pasajera que dice ser periodista francesa a la que Gringo había conocido durante el viaje que es interrumpido por los bandidos. 

Los dos socios , Gringo y Lucas que se han apoderado de las llaves que abren la caja fuerte que ha sido el objetivo del robo y que ellos han hurtado de los cuerpos de los norteamericanos que han sido asesinados durante el asalto salen en busca de los bandidos, una partida encabezada por Heraclio (José Bódalo ) y su ayudante , algunos de los hombres de Lobo ( Manuel Zarzo y José Canalejas ) cayendo en poder de estos que a su vez actúan en nombre de Lobo (Roberto Camardiel ). 


Interviene entonces un elegante pistolero (Mark Damon), que les libra de los bandidos, y con el que los dos hombres acuerdan asociarse.involucrados en el robo de una caja fuerte en el tren. La película cuenta con la reconocible música de Carlo Rustichelli, junto con la fotografía de Enzo Barboni y el montaje de Renato Cinquini. 


En mitad de la revolución mexicana en la que los ladrones que los hay de guante grueso (unos hermanos) y de guante blanco - un pícaro- un americano de nombre Brown que se desplaza en un coche rojo. Entre medias engaños, chistes ligeros de tono infantil y juegos con el de la de la mesa de la muerte!. Un "me rindo" al unísono. Un viaje en el coche. Todo ello a caballo y en el desierto. Engaño tras engaño. 

Asaltos ferroviarios, acción y un Anthony Steffen más chulo que un ocho. Este producto es lo que llama Fausto Fernádez un "tortilla western" y yo un "spaguetti con chorizo" con José Bódalo y Aldo Sambrell en el reparto. 

Fue Anthony Steffen el que encargó personalmente un (bueno, bueno) guión a Duccio Tessari, esperando que lo dirigiera, pero al final fue otro crack, el veterano Mario Caiano quien se lanzó a rodarla por parajes de Gérgal, alrededores de la Sierra Alhamilla, parajes de Tabernas (Almería) y el puntal de Palopos. 

Dice ABC Play que es un "Típico spaguetti-western, en un momento en que este subgénero iniciaba ya su decadencia. De nuevo, nos encontramos con un hombre solitario que deberá enfrentarse a toda una banda de facinerosos. Antonio De Teffé (“Apocalipsis Joe”) repite en su papel habitual. Coproducida entre España e Italia no se diferencia en nada a otra multitud de películas con argumento parecido rodadas en esa época".

Para acabar decir que hay que dar muchos vivas en la película. Viva Zapata , Viva Almería y Viva la música y el Western aunque sea con chorizo y tortilla.



lunes, 17 de febrero de 2020

Baisers volés


Un septiembre tocaron los 400 golpes y hoy esta continuación vital del protagonista que dejamos en la playa. Aunque de por medio dejamos un breve acercamiento a su vida. Ahora hablamos de Baisers volés o Besos robados como se llamó en España.

Una película francesa del año 1968, dirigida por François Truffaut junto a su alter ego, Jean-Pierre Léaud. La película vi a seguir el ciclo de Antoine Doinel que comenzó con "Los cuatrocientos golpes" y siguió con un corto en "L'amour à vingt ans".

El título original francés de la película proviene de una línea en la canción de Charles Trenet "¿ Qué reste-t-il-de nos amours? ", que también se utiliza como la melodía de la película y reaparece al final de la misma.

Se trata de una producción de Marcel Berbert y François Truffaut bajo el amparo de Les Films du Carrosse y Les Productions Artistes Associés que contó con un presupuesto de $ 350,000 y fue distribuida por la United Artists.

Del guionista y del director, François Truffaut, ya hablamos largo y tendido cuando presentamos los 400 golpes, aquí está acompañado en la escritura de Claude de Givray y Bernard Revon aunque inspirada en la novela Le Lys dans la Vallée de Balzac .

En el apartado musical nos encontramos con una composición musical completa que pasa de un sonido melódico a la intriga con suma facilidad y sobre todo la composición de Antoine Duhamel que hizo célebre Charles Trenet .

En la fotografía está Denys Clerval mientras que el montaje fue responsabilidad de Agnès Guillemot, René Levert en el sonido y el diseño de producción de Claude Pignot.

En cuanto al reparto lo integran Jean-Pierre Léaud como Antoine Doinel, Claude Jade como Christine Darbon, Daniel Ceccaldi como el padre de Christine, Claire Duhamel como la madre de Christine, Delphine Seyrig como Fabienne Tabard, Michael Lonsdale como Georges Tabard ,Harry-Max como Monsieur Henri, André Falcon como Monsieur Blady, gerente de la agencia de detectives privados, Catherine Lutz como Catherine, Martine Ferrière como Gérante, Jacques Rispal como Monsieur Colin, Serge Rousseau como El hombre desconocido, Paul Pavel como Julien, Jacques Delord como el conjurador, Roger Trapp como gerente del hotel, Jacques Rispal como M. Colin, Martine Brochard como Mme. Colin, Robert Cambouakis como Mme. Amante de Colin, François Darbon como el ayudante de Picard , Albert Simono como Albani, Marie-France Pisier como Colette Tazzi, Jean-François Adam como Albert Tazzi, Christine Pellé como secretaria en la agencia Blady, Jacques Robiolles como el escritor y los hombres que aparecen en un taller como Marcel Mercier y Joseph Merieau.

La película comienza con el magnífico tema musical “Que reste t’il de nos amours?”, de Charles Trenet que dice « Ce soir le vent qui frappe à ma porte; Me parle des amours mortes; Devant le feu qui s' éteint » , mientras vemos la puerta de la Cinemathèque Française cerrada.

Tras eso vemos a nuestro protagonista Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud), ahora un joven de 23 años. Sigue siendo un chico tímido, inseguro y decididamente romántico, que prefiere expresarse en la distancia mediante inspiradas cartas y observar atentamente a su alrededor.

Vemos que se encuentra arrestado en un cuartel y que es expulsado del ejército más que por insubordinación por no presentarse a ninguno de sus destinos por lo que el militar de alto grado le dice que es lo mejor, salir aunque sea deshorosamente de un ejército al que se presentó voluntario, pero mejor irse así como No apto que por haber tenido problemas mayores.

Nada más salir vemos que tras ir a una casa de citas para acostarse con una que se niega a besarle en la boca, así que se marcha con otra, y tras eso va en busca de la mujer que siempre amó. Así que va en busca de su amiga la violinista Christine Darbon (Claude Jade).

Su obsesión por Christine lo hizo escribir cerca de 14 cartas en una sola semana, y dice ella, que no siempre amablemente además de exigirle que respondiera a cada una de ellas. Como le dice en un momento la chica " Antoine, a veces me pregunto, cómo es que encontrabas tiempo para escribirme tantas cartas". "Yo también me lo pregunto", contesta.

Antoine va al domicilio de la chica , pero Christine no se encuentra en casa. No obstante Antoine acepta la invitación de los padres de la muchacha de quedarse a cenar –conociendo a la chica mediante una fotografía de la joven–.

Cuando se entera de que busca un trabajo le dice que un amigo suyo que regente un hotel , el Hotel Alsina, necesita a alguien para el turno de noche.

En la siguiente secuencia vemos que Antoine está trabajando en la recepción de un hotel en el turno de noche. Mientras desarrolla su trabajo se persona Christine. La joven no consigue entrar y durante unos instantes duda tras el cristal.

Tras hablar con la chica tiene que volver a atender a dos personas que intentan entrar. No sabe que uno de ellos es Henri ( Harry-Max) un detective privado que va junto a un hombre que está sobreaviso de que su mujer le engaña con un amante.

Pero al decirle que han de entrar en la habitación se inventa una excusa y al abrir, el que acompaña a Monsieur Henri descubre el percal de su mujer en la cama con otro hombre y se monta un cirio. La llegada posteriormente dado el escándalo de la policía supone para Antonie que pierde el empleo ese primer día.

Para compensarlo, el detective que está tomando un café en un bar en el que coincide al sentirse responsable le ofrece trabajo en su agencia de detectives.

Después de encargarse de asuntos menores, como el seguimiento de algunas chicas, recibe la misión por parte del jefe de la agencia Monsieur Blady ( André Falcon ) de averiguar por un lado un caso de un malabarista que es contratado por un señor - después nos enteramos que era su amante - y al que sigue a su espectáculo de Cabaret acompañado por Christine, con la que mantiene una relación que es y que no es ; y sobre todo del caso de Georges Tabard (Michael Lonsdale) , un hombre de negocios de éxito al qué todas las empleadas de una zapatería lo odian.

Antes de iniciar su trabajo, Doinel se encuentra entretanto con un par de amigos en la calle Se intercambian un par de palabras, se desean buena suerte, y se despiden. Antoine se integra en la tiempo como empleado infiltrado , tras un proceso de selección algo particular y a diario pasa a sus superiores información sobre el Señor Tabard.

Una noche cuando se queda trabajando en la tienda, oye algo extraño y se dirige desde la trastienda hacia el exterior del establecimiento. Antoine impulsado por lo desconocido, conoce a una hermosa mujer probándose unos zapatos . Se trata de Fabienne (Delphine Seyrig), la esposa del propietario que se presenta en su vida como una aparición.

Desde el primer momento se ve impactado por su presencia, por su elegancia, por el respeto que le impone Madame Tabard, la esposa del dueño de la zapatería que entra en su vida como una verdadera “aparición” y la materialización de su ideal del deseo. Antoine, que llega aprender hasta inglés tras escuchar como ella domina el idioma.

Ante un espejo repite una y mil veces para autoafirmarse: “Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel” Antoine Doinel.

Tras el impacto de esta imagen previa, Antoine comenzará un cohibido acercamiento a madame Tabard. Ésta, por su parte, es consciente del efecto que produce en el joven y deja que evolucionen sus sentimientos. Antoine escribe a madame Tabard una apasionada carta en la que le confiesa ser un impostor –ella desconoce su trabajo de detective–, a lo que añade: “Por un momento soñé que iba a unirnos un mismo sentimiento. Pero es tan imposible como el amor de Felice de Vandesse y la baronesa de Marceau en Los lirios del valle”.

Muestra el recorrido de la carta por distintas calles de París, indicando esta distancia que los separa. Antoine termina un día seducido por la esposa del dueño de la tienda, Fabienne (Delphine Seyrig), con quien tiene una aventura. Sera Fabienne quien le explica a Doinel la diferencia entre cortesía y tacto.

Es Madame Tabard quien , una mañana temprano se dirige al pequeño apartamento de Antoine en Montmartre. Él todavía está en la cama . Antoine se tapa parte del rostro con las sábanas. Madame Tabard reconoce que también admira Los lirios del valle, pero que le parece una historia lamentable porque la baronesa de Marceau muere por no haber podido declarar su amor a Felice de Vandesse. Y añade: “Yo no soy una aparición. Soy una mujer, que es todo lo contrario (…) Usted me escribió y la respuesta es… yo”. Le propone pasar unas horas juntos, en ese apartamento, y no volver a verse jamás, acuerdo que Antoine acepta.

En las novelas que tanto les gustan a ambos, concluye madame Tabard, la heroína arroja la llave por la ventana, y ella va a hacerlo en un jarrón concluyendo, la idealización del sujeto amado.

Mientras tanto la relación de Antoine y Christine se deteriora y terminan separándose. Por último tras el gran incidente con la oficina al salir a la luz que él se ha acostado con la mujer del cliente Tabard, él pierde además su trabajo como detective privado. Más aún cuando durante el incidente muere su mentor Monsieur Henri.

Antoine ahora trabajando como reparador de televisiones. Un día tiene un accidente con el padre de Christine. Ese mismo día la cuenta en la comida.

Poco después Christine aprovecha un fin de semana en el que sus padres están fuera para llamar a Antoine, que ha comenzado a trabajar como técnico de televisión, para que arregle el aparato que ella misma ha estropeado a propósito.

Tras desarmar el televisor . vemos sus desparramadas por el suelo- la cámara mediante un plano en el que la cámara asciende lentamente por las escaleras para mostrar, nos lleva a una alcoba en la que descubrimos a los jóvenes acostados en la cama del dormitorio de sus padres.

A la mañana siguiente, Christine y Antoine desayunan en la cocina, momento en el que tiene lugar una declaración de amor epistolar que tenemos que deducir. El joven rompe una tostada al tratar de untarla con mantequilla y Christine le explica cómo evitar romperla colocando dos, una encima de la otra, gesto con el que indica una metáfora de la pareja.

Ambos se intercambian unos papeles donde escriben algo que puede intuirse por sus sonrisas cómplices, pero no llega a conocerse y, finalmente, Antoine coloca un abridor de botellas en el dedo de Christine, a modo de anillo de compromiso.

Finalmente Antoine y Christine terminan reconciliándose y comprometidos. La ilusión de la pareja por el futuro que se abre ante ellos tiene un pequeño contrapunto agridulce en el cierre del film. Mientras Antoine y Christine pasean tras su primera noche juntos, un desconocido, al que hemos visto en varias ocasiones siguiendo a Christine, se detiene ante el banco donde están sentados y se dirige directamente a la joven. Le asegura que antes de conocerla nunca había amado a nadie: “Odio lo provisional. Conozco bien la vida. Sé que todo el mundo traiciona a todo el mundo”. Afirma que su única ocupación sería ella y nunca se separarían, a lo que añade: “Comprendo que esto es demasiado súbito para que acepte inmediatamente y que antes desea romper los lazos provisionales que la atan a personas provisionales. Yo soy definitivo”.

El desconocido los deja bruscamente tras estas desconcertantes palabras y cuando la pareja se aleja hacia el final del film, Antoine permanece pensativo, mientras vuelve a sonar la canción de los "Baisers volés".

La película se rodó en unas pocas semanas, entre febrero y marzo de 1968, con un guión que deja espacio para la inspiración del rodaje. Se rodó en distintos puntos de Paris como 15 Rue de Steinkerque, la Avenue Junot, Avenue Trudaine, Avenue de Breteuil, Caserne Dupleix, Place de Clichy, Avenue de Laumière, l´Ecole Militaire en la Avenue de Lowendal, en Montmartre- La película es la continuación de la historia del personaje Antoine Doinel, que inició con la película Los 400 golpes y el cortometraje de los amores primerizos en el episodio “Antoine y Colette” de El amor a los veinte años (1962).

Aquí lo vemos al inicio de la edad adulta a los 23 años en Besos robados (1968). Dos años más tarde Antoine descubrirá los sinsabores del matrimonio y el fin del mismo en Domicilio conyugal (1970), para finalmente echar la vista atrás a los 34 años en la desencantada revisión de El amor en fuga (1979).

Doinel reaparece en la pantalla siendo Truffaut el que parece transferirle sus recuerdos, las experiencias, inquietudes o decepciones de distintas etapas de su vida. Jean-Pierre Léaud tiene además prácticamente la misma edad que el personaje. François Truffaut, un gran lector de Balzac en su juventud, abordó la trama de la película en base a su libro Le Lys dans la vallée .

Antoine Doinel en el tiempo se convierte en un reflejo de los cambios y evolución de la sociedad francesa a lo largo de dos décadas.

Besos robados contiene un episodio fundamental en la educación sentimental de Antoine, la breve y apasionada relación que mantiene con madame Tabard –Delphine Seyrig– y que representa la esencia de una constante seguida por Truffaut a lo largo de su filmografía: la idealización en la distancia del sujeto amado a partir de una imagen previa.

Al final lo que tenemos es una de las mejores comedias románticas de todos los tiempos. A partir de allí, sus aventuras estarían siempre vinculadas al amor de pareja, Al menos un par de generaciones de cinéfilos crecieron con estas películas. [...]

Besos robados se rodó en meses turbulentos, que incluyeron los sucesos del mayo francés. Truffaut sería criticado por el tono ligero de la película, a pesar de iniciarla con la imagen de la la Cinémathèque Française, con sede en el Palais du Chaillot cerrada, y de dedicarla a su director, Henri Langlois, el "Affaire Langlois", que había sido expulsado del cargo por el ministro André Malraux. 

Finalmente fue reincorporado después de que cineastas como Truffaut usaran todas sus artimañas para fomentar la protesta. Fue Henri Langlois instó a Truffaut a seguir "a la pequeña pareja" .

En la ficción las manifestaciones de esos días aparecen en imágenes televisivas e interesan a Christine, pero no así a Antoine, lo que fue visto por algunos como falta de compromiso por parte del cineasta. Pero Truffaut lo tenía muy claro: Antoine es un joven desprotegido que debe trabajar para vivir, es decir, pertenece a la clase trabajadora, mientras que Christine vive con sus padres y no trabaja. Para la clase obrera, la política es un lujo."

La película conecta parte de otras obras de Truffaud. Al principio de la película, se puede ver a Doinel leyendo una traducción al francés de la novela de 1947 William Irish (Cornell Woolrich) Waltz into Darkness , que sería la siguiente película de Truffaut, Mississippi Mermaid o La sirena del Mississippi.

En la primera escena, Doinel lee " Le Lys dans la vallée (El lirio en el valle)" uno de los libros de Balzac. Además el personaje Colette Tazzi y su esposo Albert hacen un breve cameo. Ella regaña a Doinel por no contactar con ellos, diciendo que no solía tener "miedo al teléfono". Esta es una referencia a la trama de 1962 Antoine y Colette .

La película consiguió una taquilla de $ 1.5 millones así como algunos premios. El más sonoro fue el hecho de ser nominada al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa.

En los Globos de oro fue nominada igualmente a la Mejor película de habla no inglesa y el Premio de la British Film Institute.

El Círculo de Críticos de Nueva York nominó a Mejor actriz secundaria a Delphine Seyrig. En los Premios NBR se le concedió el Premio a la mejor película en lengua extranjera.

En los Premios de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine nominó esta película a La mejor película aunque concedió el premio al Mejor director (François Truffaut ) y Mejor actriz de apoyo ( Delphine Seyrig).

El Sindicato Francés de Críticos de Cine le dio el Prix ​​Méliès a Besos robados y Cahiers du cinéma la incluyó en la Lista anual de los 10 principales .

Ganó igualmente el Premio Louis Delluc a La mejor película, el Premio Femina belga 1969 y el Gran Premio de cine francés del año 1968.

En cuanto a las críticas fue bien valorada por los mejores críticos de todo el mundo. En un artículo entusiasta del New York Times (4 de marzo de 1969) Vincent Canby comenta: "Con lo que solo puede describirse como gracia cinematográfica, el punto de vista de Truffaut se desliza dentro y fuera de Antoine, de modo que algo que en la superficie parece una película convencional eventualmente se completa y cuidadosamente como una novela de Balzac . No hay un incidente, personaje o ángulo de cámara tonto o superfluo en la película. Truffaut es la estrella de la película, siempre en control, ya sea que la película se encuentre en el área de la bufonada, el romance lírico o tocando ligeramente la Francia de De Gaulle (una demostración estudiantil en la pantalla del televisor). Su amor por las películas antiguas se refleja en los dispositivos de la trama (conversaciones escuchadas), la acción incidental (dos niños que salen de la zapatería con máscaras de Laurel y Hardy ) y en la partitura, que toma La canción de Charles Trenet de 1943 Que reste-t-il de nos amours (conocida en una versión en inglés como "I Wish You Love") la convierte en un motivo alegre.

Y concluye en New York Times que es "Una película tan llena de amor, que definirla puede sonar a experiencia religiosa”

Danny Peary dijo de ella que era "la ingeniosa, triste y perspicaz meditación de François Truffaut sobre el amor, que abarca pasión, cortejo, confusión, conflicto, romance, celos, deslealtad, deshonestidad, sexo, conquista y compromiso (y dudas)".

Para Dave Kehr del Chicago Reader comenta que es "Una de las mejores, líricas y resonantes de Truffaut de una manera que las películas posteriores del ciclo no serían. " Cinema writer se dice de ella que es "Un rayo de luz"

En Time Out se señala que es una "Una comedia persuasivamente encantadora. " En la británica Empire se escribió que es "A menudo improvisada y con frecuencia encantadora e ingeniosa, la película de Truffaut tiene una historia triste, dramática y divertida que, aunque no llena de acción, mantiene su ritmo y sigue siendo un clásico hoy en día. "

En Francia, Patrice Hovald en la revista Séquences estaba entusiasmada con la película : “Me reí hasta las lágrimas por ciertas escenas en dos (solo un Nicholas Ray había alcanzado tanta justicia en las escenas en dos) entre el detective y el comerciante de zapatos (Michel Lonsdale es asombroso). Estaba cerca de otras lágrimas cuando Delphine Seyrig (la mujer, incluso cuando es completamente femenina) explica las razones por las que vino a la habitación de Léaud, que está en la cama, sábanas en la barbilla, feliz e infeliz al mismo tiempo. "

Ya en España Carlos Boyero en El Mundo dijo de ella que era una "Preciosa película" Y Javier Memba en este mismo diario que es "Probablemente la visión más equilibrada del sentimiento amoroso que se ha dado en este siglo" . Augusto M. Torres en El País destaca que es una "Divertida comedia"

La película es una lucha por conseguir un sueño y un reconocimiento. Antonie lo consigue a duras penas pues a lo largo de la película vemos que sigue siendo en gran medida un inadaptado , que sigue recibiendo golpes. Pierde tres trabajos en la película lo que muestra su dificultad general para encontrar su identidad y "encajar" en el mundo. Ese encaje además el sabe que es temporal. Su oferta de vida y su amor es temporal. Nunca hay una entrega absoluta. Su amor para nada es eterno y "permanente" como el personaje que sigue a Christine en algún momento de la película. Antoine alude e insinua más que sentencia. Se tapa los ojos y es temeroso. En ese sentido me ha recordado parte del espíritu que destila Truffaut en Jules et Jim.

Su historia se nos narra de manera sutil, delicada, agradable, desenfadada y aparentemente descuidada, a "fuego" lento. He leído que «Besos Robados» es una película que retrata el amor por encontrar y la urgencia por vivir. Abordada con emoción y con cierto humor aunque se hable del amor, la soledad, las dudas y la elección. Una buena comedia romántica del paso de la adolescencia a la madurez de Antoine. Una película que me remite a los "Gros bisous" que me dejaban mis amigas en aquella primavera  inolvidable del año 1989,