Cuando de clásicos de nuestro hablamos, y más aún del cine histórico yo creo que La leona de Castilla ocupa una posición privilegiada. Fue uno de nuestro grandes éxitos por recaudación, por la idea de superproducción, por las semanas que estuvo en pantalla o por tener entre sus protagonistas a la ininguable Amparo- en ocasiones, Amparito Rivelles. Sin duda, un clásico de aquel programa de los ochenta sobre la Historia del cine español de Fernando Méndez Leyte.
La película se inicia con la voz de un narrador que nos remite a las introducciones del nodo y le confiere a la historia credibilidad y con la voz, vemos las imágenes de las vistas de un Toledo de los años 50, que parece que apenas había cambiado en 400 años.
Tras ellas todo nos remite a una imagen fija inspirada en el cuadro de Antonio Gisbert Pérez pintado en 1860 en el que se representan las ejecuciones de los comuneros Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, las víctimas de la revuelta contra el Emperador, Carlos I de España y V de Alemania, que ha de enfrentarse a una revuelta en los territorios de Castilla cuando decidió subir los impuestos a unas Comunidades castellanas ya mermadas económicamente. Todo esto fue el detonante de las revueltas comuneras que estallaron en Toledo, pero siguieron en ciudades como Cuenca, Burgos, Salamanca, Guadalajara, Segovia, Valladolid o Zamora.
Esa revuelta tuvo sus líderes y entre ellos, el toledano Juan Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado son las cabezas del movimiento comunero.La batalla que puso fin a la revuelta - o casi- fue la que se vivió en los campos vallisoletanos cde Villalar y que se saldó finalmente con la muerte de entre 500 y 1.000 soldados comuneros y la captura de 6.000 prisioneros.
Los soldados comuneros que sobrevivieron huyeron mayoritariamente hacia Toro, una parte de ellos se exiliaron en Portugal mientras que el resto del ejército se reunió con el obispo de Zamora, Antonio de Acuña. Pero la gran protagonista de esta historia y de esta película es una persona que no huyó, María Pacheco, la viuda, esposa de Padilla, que vivió en Toledo, y que , tras el ajusticiamiento de su marido, refuerza la resistencia de la ciudad durante varios meses más, hasta su capitulación en febrero de 1522.
Y es que María López de Mendoza y Pacheco será eternemente la Leona de Castilla. La granadina, "la brava hembra" como también fue llamada nacida en el 1446, en el Albaicín - según unos- o en La Alhambra -según otros- en el seno de una familia noble castellana, en la que su padre, de hecho, fue nombrado alcalde perpetuo de La Alhambra por los Reyes Católicos, fue educada en la pequeña corte del Gran Tendilla en plena efervescencia renacentista y en un ambiente culto y tolerante por lo que será una una mujer culta que hablaba diversos idiomas y tenía conocimientos de Matemáticas e Historia.
Ya de jovencita mostró su carácter rebelde al cambiarse el apellido y adoptar el de su madre, pasando a ser María Pacheco a los 15 años contrajo matrimonio con Juan Padilla, un caballero toledano de rango inferior, con el que se acordó el enlace un año antes. Se casó, por lo tanto, a la fuerza y dará a luz a un único niño que murió poco después, el mismo año en que falleció el rey Fernando el Católico.
Pero la realidad histórica tiene poco que ver o , mejor dicho, mucho de lo que hemos visto en la película tiene mucho más que ver con un drama histórico basado en la obra teatral dramática en verso - drama en verso en tres actos- Doña María de Padilla (1913), del almeriense Francisco Villaespesa que será transformado en un guion cinematográfico por Vicente Escrivá y Juan de Orduña llevado al cine en 1951, dirigida por Juan de Orduña y protagonizada en el papel estelar por Amparo Rivelles.
La película sería asumida por la poderosa productora nacional del momento- estamos en 1951- Cifesa, coordinado como jefe de producción por Enrique Balader. Juan de Orduña contó como ayudante de dirección con Fortunato Bernal y Joaquín Vera.
La película contará con la música de Juan Quintero, la fotografía de Alfredo Fraile y el montaje de Petra de Nieva. En el vestuario estaría Manuel Pertegaz y Francisco Prósper en el Departamento de Arte y con Sigfrido Burmann como el responsable de decoración.Francisco Puyol será el de maquillaje y Gabriel Basagaña y Jaime Torrens en el sonido.
La película será un exito de público y de recaudación con 1.670,47 € actuales.
El elenco lo encabeza la ya citada Amparo Rivelles como María de Pacheco y , junto a ella, un galán portugués, Virgílio Teixeira como Pedro de Guzmán (Duque de Medina Sidonia). Junto a ellos aparecen en los principales papeles Alfredo Mayo como Manrique, Manuel Luna como Ramiro, el regidor sustiituto de Pacheco, Ramiro y Eduardo Fajardo como su colaborador, Tovar. Igualmente aparece un jovencísimo Rafael Romero Marchent como Juan de Padilla hijo, así como en breves papeles Antonio Casas como Juan de Padilla, Laly del Amo como Doña Isabel, María Cañete como Sirvienta de María de Pacheco, Nicolás D. Perchicot como Cura en ejecución, José Jaspe como Juan Bravo, Teófilo Palou como Francisco Maldonado y Alberto Romea como Arzobispo.
La película narrativamente hablando comienza por el final de la protagonista. Una envejecido maría de Pacheco , exiliada en la ciudad desembocadura del Duero, Oporto, fallece. Memoria de su fallecimiento es una lápida que aún hoy puede verse en la catedral portuguesa.
La historia se retrotrae al año 1521 y nos remite a las Guerra de las Comunidades de Castilla, principios del reinado de Carlos I (1516-1556). Cuando los tres líderes de la revuelta contra el pretendiente a Emperador , Padilla, Bravo y Maldonado se han de enfrentar en breve al monarca Habsburgo. Antes de ese enfrentamiento vemos como Padilla se dirige a Toledo con el fin de ver a su mujer, María, y a su joven hijo, Juan. Tiene fe en la victoria, y ese entusiasmo se lo traslada a la mujer y, especialmente, a su joven e inquieto hijo.
Pero tras la breve visita se encamina en los día previos al 23 de abril de 1521 para enfrentarse a las tropas imperiales. El choque tiene lugar en condiciones atmosféricas adversas para todos pero que será aprovechada por las tropas que luchas con capa blanca y llevan la cruz de Santiago, frente a los que llevan la cruz de Calatrava, gran parte de los castellanos.
Ese día 23 de abril se disputó en la localidad vallisoletana de Villalar la batalla que decidiría la suerte de la revuelta de las Comunidades contra el gobierno del rey Carlos I. Ese día, Juan de Padilla (Antonio Casas), regidor de la ciudad y capitán de su milicia que se había opuesto a la concesión del servicio que el rey pedía a las Cortes para financiar sus campañas en Europa, uno de los jefes comuneros, junto a Juan Bravo (José Jaspe)
que procedía de una familia hidalga de la oligarquía urbana de Segovia y que en 1519 habñia sido nombrado regidor y jefe de las milicias de Segovia y Francisco Maldonado (Teófilo Palou), aristócrata castellano, que dirigió a los Comuneros de Salamanca son detenidos.
Un hombre fiel a Padilla, Manrique ( Alfredo Mayo) logra escapar y llega a Toledo para informar de lo que ocurre. Antes de ser ejecutado él y María de Padilla salen para llegar justo en el momento en que son ejecutados, entre ellos, Padilla, en presencia de su esposa, María de Pacheco, quien en ese momento y con su hijo, decide vengar su muerte.
María, una dama castellana fuerte espíritu, reacciona de forma heroica y participa en peligrosas acciones contra la tiranía del rey. "La Leona de Castilla" se convierte así en el símbolo de la lucha contra la opresión y en defensa de la libertad. Antes de llegar a Toledo para en una posada junto a Manrique y allí coincide con un hobre del Emperador Pedro de Guzmán, el Duque de Medina Sidonia, ( Virgílio Teixeira) que al encontrase con María se prenda de ella. Además ella sabe que él es el portador de unas cartas que le pide al nombre andaluz , aunque haciendose pasar por otra mujer.
Con Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, los cabecillas de la revuelta comunera decapitados en el patíbulo de la plaza de Villalar y con sus cabezas quedaron expuestas en picotas como advertencia a los enemigos de Carlos I, parece adsurdo no asumir la derrota, pero María , nada más llegar a Toledo, y viendo la guardia desparecida por orden de Ramiro ( Manuel Luna ) y su sicario Tovar (Eduardo Fajardo), ordena que se restablezca pues la guerra contra el emperador va a seguir.
Desde ese momento ramiro y Tovar conspiran contra la "leona". Pero ella jura ante el Concejo de la ciudad de Toledo, vengar la muerte de su marido y continuar la guerra contra Carlos I.
La Leona de Castilla queda entonces como símbolo de las libertades populares oprimidas y se presenta como una mujer valiente y guerrera, que fue amante esposa y es una ejemplar madre, indómita y muy poco sumisa, que asume la rebeldía dirigiendo tenazmente la resistencia de Toledo frente a las tropas reales en una causa perdida.
"La Leona de Castilla" se convierte así en el símbolo de la lucha contra la opresión y en defensa de la libertad.
La casualidad hace que las tropas imperiales lleguen a las puertas de Toledo y de que Manrique y el hijo de Juan de Padilla se enfrente en combate al Duque de Medina Sidonia que en mismo cae herido.
Cuando se le va a ajusticiar, María firma su perdón quedando preso en la ciudad , a pesar de lo que piensan Tovar, ramiro e , incluso, su hijo.
María gobierna durante más de un año la ciudad hasta la llegada del obispo de Zamora Antonio de Acuña, con quien luego compartió el cargo. Mientras que la conspiración de Ramiro y Tovar va a más, haciendo que el malestar aumente por la falta de soldada a los defensores y al difundir la idea de que María busca en Pedro de Guzmán, Duque de Medina Sidonia (Virgílio Teixeira), un amante.
A partir de ese momento las cosas se complican. Hay dificultades para mantener el orden en Toledo, ya que algunos habitantes se sublevaron contra ella. El hijo se siente molesto con su madre y en un enfrentameinto a las puertas de la ciudad frente a los imperiales, muere en comate. asesinado será Manrique por parte del traidor Tovar, responsable de los romances que hay en boca de toda la ciudad que también mata al difundidor para no ser identificado, o el choque abierto con Ramiro para parte de María, cuando éste confiesa haberle traiciano y que, en parte, lo ha hecho por despecho.
Finalmente, su único apoyo está en el Duque de Medina Sidonia, que al conseguir la libertad se suma a los imperiales.
Pero el daño ya está hecho, y cuando María que mantuvo la resistencia contra las tropas realistas e incluso mandó traer artillería desde Yepes y cuando Madrid se rindió y tan solo quedaba Toledo en pie, ella se negó a capitular, prolongando la resistencia de la ciudad a pesar del abandono de Acuña, quien huyó a Francia para ponerse a resguardo.
A pesar de su resistencia, era cuestión de tiempo que Toledo cayese en manos de las tropas reales, algo que ocurrió de manera pacífica con el armisticio de Sila. María Pacheco huyó hacia Portugal disfrazada de aldeana, por la noche, y gracias a la ayuda de familiares que estaban en el bando enemigo. La derrota final del movimiento llegó el 3 de febrero de 1522.
En este momento, la última comunera abandonó Toledo y busca refugio en Oporto donde vivió de la caridad de sus obispos mientras pesaba sobre ella una condena de muerte por rebeldía en España. A pesar de todo, mantuvo firmemente sus creencias e ideales de libertad hasta su muerte en 1531.
María Pacheco nunca solicitó el perdón del rey. Murió a los 36 años de edad y sus estos reposan en la Catedral de Oporto, como sabemos desde el inicio de la película.
‘La leona de Castilla’ se rodó en su práctica totalidad en los Estudios Sevilla Films de Madrid.Ocupó el 8º puesto de las películas de la década de los 50 con mayor permanencia en cartel.
Fue producida por la Compañía Industrial del Film Español (CIFESA) conocida como ‘el Hollywood español’. Creó un sistema muy parecido al modelo estadounidense, con unos estudios similares a los americanos y plantilla propia para la realización de las películas. En los años 40 y 50 fue la productora más importante del cine español pero no consiguió hacer frente a la creciente competencia y en 1965 cerró.
Su director, Juan de Orduña, comenzó su carrera como actor pero pronto se convirtió en uno de los cineastas más prolíficos de la posguerra y un especialista en cine histórico. A finales de los años 50 cambió su registró para adaptarse a los gustos del público y dirigió la exitosa película ‘El último cuplé’.
Amparo Rivelles (María Pacheco) era, junto a Aurora Bautista, la principal figura femenina del cine español de la posguerra. Tuvo una larga carrera artística en cine, teatro y televisión y gozó de gran éxito tanto en España como en México hasta su retirada 2006. La actriz protagonista confesó años después que abandonó la sala de cine a media película porque no soportaba al personaje de María Pacheco y le dolían los oídos de oírse gritar.
El actor portugués afincado en España Virgílio Teixeira interpretó a Pedro de Guzmán. Conocido como el galán portugués, fue uno de los actores más populares de las décadas de los 40, 50 y 60. Además de en España y Portugal, trabajó en Hollywood con papeles en producciones como ‘Alejandro Magno’ o ‘Doctor Zhivago’.
El actor que da vida a Padilla, Antonio Casas, jugó en el Atlético de Madrid. Tras una lesión, abandonó el fútbol y se pasó a la interpretación.
La Leona de Castilla (1951)es una sobresaliente muestra del drama histórico clásico del cine español que brilla por su cuajada ambientación y la imponentísima interpretación de su protagonista. Amparo Rivelles encarna a María de Pacheco con una fuerza arrolladora, dotando al personaje histórico de una dignidad heroica inigualable Juan de Orduña despliega un dominio visual notable, recreando con suntuosidad la época.
La película traslada con brillantez formal el texto teatral de Francisco Villaespesa al lenguaje cinematográfico. Esta producción destaca por su cuida factura técnica y su capacidad para mantener la tensión dramática. La obra elude el mero señalamiento académico para construir un relato épico e intenso sobre la libertad frente a la opresión. Hay que verla.
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