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jueves, 24 de septiembre de 2026

La leona de Castilla



Cuando de clásicos de nuestro hablamos, y más aún del cine histórico yo creo que La leona de Castilla ocupa una posición privilegiada. Fue uno de nuestro grandes éxitos por recaudación, por la idea de superproducción, por las semanas que estuvo en pantalla o por tener entre sus protagonistas a la ininguable Amparo- en ocasiones, Amparito Rivelles. Sin duda, un clásico de aquel programa de los ochenta sobre la Historia del cine español de Fernando Méndez Leyte. 


La película se inicia con la voz de un narrador que nos remite a las introducciones del nodo y le confiere a la historia credibilidad y con la voz, vemos las imágenes de las vistas de un Toledo de los años 50, que parece que apenas había cambiado en 400 años. 

Tras ellas todo nos remite a una imagen fija inspirada en el cuadro de Antonio Gisbert Pérez pintado en 1860 en el que se representan las ejecuciones de los comuneros Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, las víctimas de la revuelta contra el Emperador, Carlos I de España y V de Alemania, que ha de enfrentarse a una revuelta en los territorios de Castilla cuando decidió subir los impuestos a unas Comunidades castellanas ya mermadas económicamente. Todo esto fue el detonante de las revueltas comuneras que estallaron en Toledo, pero siguieron en ciudades como Cuenca, Burgos, Salamanca, Guadalajara, Segovia, Valladolid o Zamora. 

Esa revuelta tuvo sus líderes y entre ellos, el toledano Juan Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado son las cabezas del movimiento comunero.La batalla que puso fin a la revuelta - o casi- fue la que se vivió en los campos vallisoletanos cde Villalar y que se saldó finalmente con la muerte de entre 500 y 1.000 soldados comuneros y la captura de 6.000 prisioneros. 

Los soldados comuneros que sobrevivieron huyeron mayoritariamente hacia Toro, una parte de ellos se exiliaron en Portugal mientras que el resto del ejército se reunió con el obispo de Zamora, Antonio de Acuña. Pero la gran protagonista de esta historia y de esta película es una persona que no huyó, María Pacheco, la viuda, esposa de Padilla, que vivió en Toledo, y que , tras el ajusticiamiento de su marido, refuerza la resistencia de la ciudad durante varios meses más, hasta su capitulación en febrero de 1522. 

Y es que María López de Mendoza y Pacheco será eternemente la Leona de Castilla. La granadina, "la brava hembra" como también fue llamada  nacida en el 1446, en el Albaicín - según unos- o en La Alhambra -según otros- en el seno de una familia noble castellana, en la que su padre, de hecho, fue nombrado alcalde perpetuo de La Alhambra por los Reyes Católicos, fue educada en la pequeña corte del Gran Tendilla en plena efervescencia renacentista y en un ambiente culto y tolerante por lo que será una una mujer culta que hablaba diversos idiomas y tenía conocimientos de Matemáticas e Historia. 

Ya de jovencita mostró su carácter rebelde al cambiarse el apellido y adoptar el de su madre, pasando a ser María Pacheco a los 15 años contrajo matrimonio con Juan Padilla, un caballero toledano de rango inferior, con el que se acordó el enlace un año antes. Se casó, por lo tanto, a la fuerza y dará a luz a un único niño que murió poco después, el mismo año en que falleció el rey Fernando el Católico.

Pero la realidad histórica tiene poco que ver o , mejor dicho, mucho de lo que hemos visto en la película tiene mucho más que ver con un drama histórico basado en la obra teatral dramática en verso - drama en verso en tres actos- Doña María de Padilla (1913), del almeriense Francisco Villaespesa que será transformado en un guion cinematográfico por Vicente Escrivá y Juan de Orduña llevado al cine en 1951, dirigida por Juan de Orduña y protagonizada en el papel estelar por Amparo Rivelles. 

La película sería asumida por la poderosa productora nacional del momento- estamos en 1951- Cifesa,  coordinado como jefe de producción por Enrique Balader. Juan de Orduña contó como ayudante de dirección con Fortunato Bernal y Joaquín Vera. 

La película contará con la música de Juan Quintero, la fotografía de Alfredo Fraile y el montaje de Petra de Nieva. En el vestuario estaría Manuel Pertegaz y Francisco Prósper en el Departamento de Arte y con Sigfrido Burmann como el responsable de decoración.Francisco Puyol será el de maquillaje y Gabriel Basagaña y Jaime Torrens en el sonido. 

La película será un exito de público y de recaudación con 1.670,47 € actuales. 

El elenco lo encabeza la ya citada Amparo Rivelles como María de Pacheco y , junto a ella, un galán portugués, Virgílio Teixeira como Pedro de Guzmán (Duque de Medina Sidonia). Junto a ellos aparecen en los principales papeles Alfredo Mayo como Manrique, Manuel Luna como Ramiro, el regidor sustiituto de Pacheco, Ramiro y Eduardo Fajardo como su colaborador, Tovar. Igualmente aparece un jovencísimo Rafael Romero Marchent como Juan de Padilla hijo, así como en breves papeles Antonio Casas como Juan de Padilla, Laly del Amo como Doña Isabel, María Cañete como Sirvienta de María de Pacheco, Nicolás D. Perchicot como Cura en ejecución, José Jaspe como Juan Bravo, Teófilo Palou como Francisco Maldonado y Alberto Romea como Arzobispo. 

La película narrativamente hablando comienza por el final de la protagonista. Una envejecido maría de Pacheco , exiliada en la ciudad desembocadura del Duero, Oporto, fallece. Memoria de su fallecimiento es una lápida que aún hoy puede verse en la catedral portuguesa. 

La historia se retrotrae al año 1521 y nos remite a las Guerra de las Comunidades de Castilla, principios del reinado de Carlos I (1516-1556). Cuando los tres líderes de la revuelta contra el pretendiente a Emperador , Padilla, Bravo y Maldonado se han de enfrentar en breve al monarca Habsburgo. Antes de ese enfrentamiento vemos como Padilla se dirige a Toledo con el fin de ver a su mujer, María, y a su joven hijo, Juan. Tiene fe en la victoria, y ese entusiasmo se lo traslada a la mujer y, especialmente, a su joven e inquieto hijo. 

Pero tras la breve visita se encamina en los día previos al 23 de abril de 1521 para enfrentarse a las tropas imperiales. El choque tiene lugar en condiciones atmosféricas adversas para todos pero que será aprovechada por las tropas que luchas con capa blanca y llevan la cruz de Santiago, frente a los que llevan la cruz de Calatrava, gran parte de los castellanos. 

Ese día 23 de abril se disputó en la localidad vallisoletana de Villalar la batalla que decidiría la suerte de la revuelta de las Comunidades contra el gobierno del rey Carlos I. Ese día, Juan de Padilla (Antonio Casas), regidor de la ciudad y capitán de su milicia que se había opuesto a la concesión del servicio que el rey pedía a las Cortes para financiar sus campañas en Europa, uno de los jefes comuneros, junto a Juan Bravo (José Jaspe) que procedía de una familia hidalga de la oligarquía urbana de Segovia y que en 1519 habñia sido nombrado regidor y jefe de las milicias de Segovia y Francisco Maldonado (Teófilo Palou), aristócrata castellano, que dirigió a los Comuneros de Salamanca son detenidos. 

Un hombre fiel a Padilla, Manrique ( Alfredo Mayo) logra escapar y llega a Toledo para informar de lo que ocurre. Antes de ser ejecutado él y María de Padilla salen para llegar justo en el momento en que son ejecutados, entre ellos, Padilla, en presencia de su esposa, María de Pacheco, quien en ese momento y con su hijo, decide vengar su muerte. 

María, una dama castellana fuerte espíritu, reacciona de forma heroica y participa en peligrosas acciones contra la tiranía del rey. "La Leona de Castilla" se convierte así en el símbolo de la lucha contra la opresión y en defensa de la libertad. Antes de llegar a Toledo para en una posada junto a Manrique y allí coincide con un hobre del Emperador Pedro de Guzmán, el Duque de Medina Sidonia, ( Virgílio Teixeira) que al encontrase con María se prenda de ella. Además ella sabe que él es el portador de unas cartas que le pide al nombre andaluz , aunque haciendose pasar por otra mujer. 

Con Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, los cabecillas de la revuelta comunera decapitados en el patíbulo de la plaza de Villalar y con sus cabezas quedaron expuestas en picotas como advertencia a los enemigos de Carlos I, parece adsurdo no asumir la derrota, pero María , nada más llegar a Toledo, y viendo la guardia desparecida por orden de Ramiro ( Manuel Luna ) y su sicario Tovar (Eduardo Fajardo), ordena que se restablezca pues la guerra contra el emperador va a seguir. Desde ese momento ramiro y Tovar conspiran contra la "leona". Pero ella jura ante el Concejo de la ciudad de Toledo, vengar la muerte de su marido y continuar la guerra contra Carlos I. 

La Leona de Castilla queda entonces como símbolo de las libertades populares oprimidas y se presenta como una mujer valiente y guerrera, que fue amante esposa y es una ejemplar madre, indómita y muy poco sumisa, que asume la rebeldía dirigiendo tenazmente la resistencia de Toledo frente a las tropas reales en una causa perdida. 

"La Leona de Castilla" se convierte así en el símbolo de la lucha contra la opresión y en defensa de la libertad. La casualidad hace que las tropas imperiales lleguen a las puertas de Toledo y de que Manrique y el hijo de Juan de Padilla se enfrente en combate al Duque de Medina Sidonia que en mismo cae herido. 

Cuando se le va a ajusticiar, María firma su perdón quedando preso en la ciudad , a pesar de lo que piensan Tovar, ramiro e , incluso, su hijo. María gobierna durante más de un año la ciudad hasta la llegada del obispo de Zamora Antonio de Acuña, con quien luego compartió el cargo. Mientras que la conspiración de Ramiro y Tovar va a más, haciendo que el malestar aumente por la falta de soldada a los defensores y al difundir la idea de que María busca en Pedro de Guzmán, Duque de Medina Sidonia (Virgílio Teixeira), un amante. 

A partir de ese momento las cosas se complican. Hay dificultades para mantener el orden en Toledo, ya que algunos habitantes se sublevaron contra ella. El hijo se siente molesto con su madre y en un enfrentameinto a las puertas de la ciudad frente a los imperiales, muere en comate. asesinado será Manrique por parte del traidor Tovar, responsable de los romances que hay en boca de toda la ciudad que también mata al difundidor para no ser identificado, o el choque abierto con Ramiro para parte de María, cuando éste confiesa haberle traiciano y que, en parte, lo ha hecho por despecho. 

Finalmente, su único apoyo está en el Duque de Medina Sidonia, que al conseguir la libertad se suma a los imperiales. Pero el daño ya está hecho, y cuando María que mantuvo la resistencia contra las tropas realistas e incluso mandó traer artillería desde Yepes y cuando Madrid se rindió y tan solo quedaba Toledo en pie, ella se negó a capitular, prolongando la resistencia de la ciudad a pesar del abandono de Acuña, quien huyó a Francia para ponerse a resguardo. 

A pesar de su resistencia, era cuestión de tiempo que Toledo cayese en manos de las tropas reales, algo que ocurrió de manera pacífica con el armisticio de Sila. María Pacheco huyó hacia Portugal disfrazada de aldeana, por la noche, y gracias a la ayuda de familiares que estaban en el bando enemigo. La derrota final del movimiento llegó el 3 de febrero de 1522. 

En este momento, la última comunera abandonó Toledo y busca refugio en Oporto donde vivió de la caridad de sus obispos mientras pesaba sobre ella una condena de muerte por rebeldía en España. A pesar de todo, mantuvo firmemente sus creencias e ideales de libertad hasta su muerte en 1531. María Pacheco nunca solicitó el perdón del rey. Murió a los 36 años de edad y sus estos reposan en la Catedral de Oporto, como sabemos desde el inicio de la película. 

‘La leona de Castilla’ se rodó en su práctica totalidad en los Estudios Sevilla Films de Madrid.Ocupó el 8º puesto de las películas de la década de los 50 con mayor permanencia en cartel. Fue producida por la Compañía Industrial del Film Español (CIFESA) conocida como ‘el Hollywood español’. Creó un sistema muy parecido al modelo estadounidense, con unos estudios similares a los americanos y plantilla propia para la realización de las películas. En los años 40 y 50 fue la productora más importante del cine español pero no consiguió hacer frente a la creciente competencia y en 1965 cerró. 

Su director, Juan de Orduña, comenzó su carrera como actor pero pronto se convirtió en uno de los cineastas más prolíficos de la posguerra y un especialista en cine histórico. A finales de los años 50 cambió su registró para adaptarse a los gustos del público y dirigió la exitosa película ‘El último cuplé’. 

Amparo Rivelles (María Pacheco) era, junto a Aurora Bautista, la principal figura femenina del cine español de la posguerra. Tuvo una larga carrera artística en cine, teatro y televisión y gozó de gran éxito tanto en España como en México hasta su retirada 2006. La actriz protagonista confesó años después que abandonó la sala de cine a media película porque no soportaba al personaje de María Pacheco y le dolían los oídos de oírse gritar. 

El actor portugués afincado en España Virgílio Teixeira interpretó a Pedro de Guzmán. Conocido como el galán portugués, fue uno de los actores más populares de las décadas de los 40, 50 y 60. Además de en España y Portugal, trabajó en Hollywood con papeles en producciones como ‘Alejandro Magno’ o ‘Doctor Zhivago’. 

El actor que da vida a Padilla, Antonio Casas, jugó en el Atlético de Madrid. Tras una lesión, abandonó el fútbol y se pasó a la interpretación.

La Leona de Castilla (1951)es una sobresaliente muestra del drama histórico clásico del cine español que brilla por su cuajada ambientación y la imponentísima interpretación de su protagonista. Amparo Rivelles encarna a María de Pacheco con una fuerza arrolladora, dotando al personaje histórico de una dignidad heroica inigualable Juan de Orduña despliega un dominio visual notable, recreando con suntuosidad la época.

La película traslada con brillantez formal el texto teatral de Francisco Villaespesa al lenguaje cinematográfico. Esta producción destaca por su cuida factura técnica y su capacidad para mantener la tensión dramática. La obra elude el mero señalamiento académico para construir un relato épico e intenso sobre la libertad frente a la opresión. Hay que verla. 



sábado, 17 de noviembre de 2018

Zalacaín


Si hace unos treinta años me hubiese preguntado por un autor no tendría dudas ese era Pío Baroja. Lo cierto es que en mi juventud y tras mi paso por la Universidad había leído mucho , muchísimo , del escritor nacido en  San Sebastián allá por 1872. Pasaron por mis manos y por mis ojos como lector muchas de las trilogías. De hecho fui en peregrinación al caserío de Itzea propiedad de los Baroja en Vera de Bidasoa en el año 1997, como también fui al de Sara en Ataún , propiedad del Aita Barandiarán en el que me atendió amabilísimamente su sobrina Pilar. Como se puede ver fui a estar con mis devotos inspiradores en mis lecturas literarias y mi interés por la Antropología y la cultura que me llegó a través de mi abuela, coetánea del aita y con el que compartía apellidos y posiblemente algo más que eso, además de historias que me llegaron a través de ella y de mi madre. Curiosamente uno y otro tenían una visión muy diferente en cuanto a los vasco, pero eso es ya otra historia.

Pero volviendo a lo que me atañe en este blog, que como recuerdo tiene como finalidad el recordar lo que he visto y lo que me remite a mi vida y entorno afectivo, tenía mucho interés en ver la película inspirada en el libro con el que empezó todo: Zalacaín, el aventurero (!908), la última novela de la trilogía Tierras vascas, junto con La casa de Aitzgorri (1900) y El mayorazgo de Labraz (1903). 

El Zalacaín que he visto es la versión que dirigió Juan de Orduña , uno de los directores grandes del cine español de los años 40 y 50. Presente como actor desde los años 20 , en concreto en el año 1924 participa en películas como La chavala (1924) o La revoltosa, La casa de la Troya (1925), Boy y Pilar Guerra (1926), llegando a la eclosión como actor en el año 1927 con películas como Estudiantes y modistillas , Las estrellas , Los vencedores de la muerte o Rocío del Albaicín (1927) y más tarde ya como actor y director en Una aventura de cine (1928) o El misterio de la Puerta del Sol y El rey que rabió ambas del año 1929. Y en los aós 40 está más detrás de las cámaras que delante con la honrosa excepción de la famosa, Nobleza Baturra del año 1935 de Florian Rey.

Siendo desde los 40 uno de los directores más prolíficos y de mayor éxito con película comprometidas con el régimen como ¡A mí la legión! (1942), comedias de teléfono blanco como Deliciosamente tontos (1943), Ella, él y sus millones , La vida empieza a medianoche , Yo no me caso o Tuvo la culpa Adán (1944). Pasando más tarde a los dramas Misión blanca (1946) , de contenido folklórico como La Lola se va a los puertos (1947)y a las películas del pasado español como Locura de amor (1948), Agustina de Aragón (1950), La leona de Castilla (1951) o Alba de América (1951), auténticos taquillazos del cine español de la época.

Para 1955 encontramos a un multipremiado especialmente por el público director que estrena dos películas: El Padre Pitillo (1955) y Zalacaín el aventurero (1955). La primera fue un exitazo y la segunda, sorprendentemente, no.

La película lo cierto es que era de encargo. Detrás de ella estaba la compañía creada por una actriz española, aunque nacida en Tanger en 1930, Elena Espejo , que desarrollará su carrera entre los años 50 y 60 , con películas de éxito como Apartado de correos 1001 ,El señorito Octavio , Un soltero difícil o El pasado amenaza(1950), Me quiero casar contigo o Duda (1951) o Maldición gitana (1953) y que , tras su éxito decidió. crear una Productora conocida como Espejo Films , aunque el canal de distribución era el habitual, la Compañía Industrial Film Español S.A. (CIFESA).

La película surge como un guion escrito por Manuel Tamayo partiendo de la novela de  Pío Baroja, pero de la que despoja toda la aventura para convertir en la historia de amor entre Martín Zalacaín y tres mujeres.

En la película participa el equipo técnico habitual de Orduña integrado en la música por Juan Quintero, en la fotografía por José F. Aguayo , en la edición por  Antonio Cánovas y en la decoración y arte por Sigfrido Burmann . El encargado del diseño de vestuario fue Peris.

El reparto lo integra uno de los habituales de Juan de Orduña , el actor portugués Virgilio Teixeira, como Martín Zalacaín , la que estaba detrás del proyecto Elena Espejo como Catalina , Margarita Andrey como Rosa Briones y Rosario León como Linda. Junto a ellos aparecen Jesús Tordesillas como José Miguel Tellagorri , Carlos Muñoz como Carlos Ohando,  María Dolores Pradera como Inazia- y por cierto su madre era de origen vasco-francés,, Humberto Madeira  como Bautista Irbide, Manuel Arbó como el asaltante Luchía. Junto a ellos José Sepúlveda,  Josefina Serratosa  . la madre de Rosa o Ramón Martori el dueño del circo y tío de Linda, junto a  Mariana Larrabeiti , la madre de Martín.

La historia se inicia en Zaro, una localidad del País Vasco francés en el que un hombre - que después sabemos que es Iñaki, el sepulturero de la localidad- entrega una carta que de inmediato es recibida por Pío Baroja en su casa de Madrid y que en ese momento se encuentra recibiendo una visita, la del director de la película, Juan de Orduña.

La carta es una respuesta esperada por don Pío Baroja respondiéndole a una anterior carta del novelista. Antes de abrir la carta y leer el contenido de ella, Pío Baroja le cuenta a Juan de Orduña, como conoció la historia de Zalacaín y los verdaderos detalles de la vida de Zalacaín que más tarde su mano plasmó en la novela.

Tras explicar como la carta, aun cerrada podría explicar toda la historia o leyenda que supuso el inicio de la escritura de Zalacaín, comienza un largo flashback  en la que vemos al escritor de joven de visita en Zaro y que mientras visita el cementerio descubre que sobre una tumba de Martín Zalacaín hay hay tres rosas , cada una de un color diferente: blanca, rosa y amarillo.

Cuando pregunta sobre las mismas , Iñaki el sepulturero le habla de la leyenda de Zalacaín y como desde su muerte muchos años atrás hay siempre rosas frescas sobre la misma. El escritor visita la  tumba de Martín Zalacaín durante varios días hasta que un día va de noche y descubre que en ese cementerio de Urbía entran tres viejecitas que le hablan de la historia de amor que les unen al fallecido.

Las tres se sientan sobre el mármol y cuentan a Pío Baroja la historia de Zalacaín. Desde sus orígenes.

De inmediato otro flashback nos muestra al joven Zalacaín como un chico huérfano de padre y como fue apenas educado por la madre. Zalacaín, vive en el caserío familiar de Urbía, con su hermana y su madre, una mujer de carácter débil que contrasta con la viveza y arrojo de su hijo. Vemos como desde pequeño gusta de ir complicándose la vida con sus amigos para vivir peligros y aventuras. Aunque también conocemos como tiene un enemigo al que odia a muerte. Se trata de Carlos Ohando, señor de la casa principal de la localidad que gusta de mirar por encima de los hombros a los demás del pueblo. Vemos que la opinión de éste sobre Martín es que es un ladrón, y la Martín sobre Carlos es que es un soberbio y un estirado.

El chico un día conoce a una chica a Rosa Briones, hija de un militar que marcha al exilio tras uno de los múltiples cambios políticos de la compleja historia de la España del XIX. También conocemos que Martín se siente atraído por la hermana de Carlos, Catalina, que admira igualmente el espíritu aventurero del chico.

Y , por último, conoce a Linda, la sobrina de un dueño del circo que pasa por unos días en el pueblo. De hecho Zalacaín da la cara por ella cuando su tío le da una somanta de palos por facilitar que se cuelen.

Al día siguiente van a la función todos los protagonistas y en un momento dado , tras los payasos, viene una de las actuaciones estrella,  de la chica con el león. El tío (Ramón Martori) da paso al domador de leones (Harry Belli) e informa que Linda meterá su cabeza en la boca del león, algo que irrita a Tellagorri que protesta por ello. Finalmente, abren la puerta del león y el animal escapa generando el pánico.

En esa situación de pánico la afectada es Ama, la madre de Martín que días más tarde muere en su lecho, no , sin antes, hacer prometer a Martín que cuidará de su hermana y mantendrá los muros del caserío familiar. Martín queda al cuidado de su tío abuelo Tellagorri (Jesús Tordesillas), mientras su hermana entrará a servir en casa de los Ohando, que últimamente han estado socorriendo a la familia.

El tiempo pasa y Martín Zalacaín , que ya ha enterrado a Tellagorri, ese cínico de la taberna de Arkale, y heredado un buen montón de monedas de oro, es un joven inquieto que trabaja en la diligencia que atraviesan la frontera del franco-española, donde llegará a ser postillón y que vive enamorado de Catalina, pero la diferencia de clase social hace imposible esta relación sobre todo ante la oposición de Carlos, que sigue siendo un tipo malvado y envidioso, para desgracia de Martín, corteja de forma cruel a Inazia , «la Iñasi», (María Dolores Pradera) , que trabaja en la casa solariega de los Ohando.

Ante esta incómoda situación y sabedor que las aviesas intenciones de Carlos, decide sacar a su hermana de la casa y casarlo con un hombre bueno, aprendiz de panadero, Bautista Irbide (Humberto Madeira) .

El mismo día de la boda que tiene lugar con Catalina como invitada y con aurresku y zortziko y canciones de la misma Inazia. Esa misma tarde tiene lugar un enfrentamiento entre Carlos y Martín , lo que incomoda a Catalina.

Esa noche se ven y acaba besándola, aunque casi de inmediato se persona Carlos que le dispara. Mientras va para el pueblo escucha unos disparos similares a los que antes se habían escuchado. Y al llegar al pueblo se encuentra con una partida de mercenarios que trabajan al mejor postor en esa guerra que libran carlistas y liberales.

Curiosamente, entre los que van en la partida encabezada por un osco Luchia (Manuel Arbó) se encuentra Bautista que ha sido capturado e incluido a la fuerza en la partida. Martín les miente diciendo que él se dedica al contrabando de armas y que tiene algunas escondidas en Urdax en la frontera vasco navarra con Francia en una cueva.

El grupo de Luchía quiere esas armas, así que Bautista y Martín van camino de Urdax hasta que ven de lejos una diligencia y Martín propone su asalto. Esto es aceptado por Luchía. La diligencia es detenida por la partida. En la misma va un grupo de personas con dos mujeres. Casualmente una de ellas es Rosa Briones (Margarita Andrey) que reconoce a Martín por su apellido Zalacaín.

Martín y Bautista se las apañan para escapar con Rosa y la otra señora, librándose de Luchía. Martín y Bautista dejan a Rosa en Bayona e intentan retornar al País Vasco en el barco de un francés.

Cuando regresan a Urbía descubren que no queda nadie en la casa de Ohando, que ha sido destruida tras el enfrentamiento entre liberales y carlistas.

Se entera por Inazia que Carlos se ha unido a los carlistas y que está en Estella, llevándose a la hermana tras la muerte de su madre. Ante la situación y con el fin de rescatar a Catalina que ha sido recluida en un convento por orden de su hermano don Carlos decide marchar a Estella, lacorte de Carlos VII. La Corte es un lugar en el todo está ocupado. Sólo queda , además de los soportales de la plaza, un sitio para pasar la noche. Se trata del Casino al que llegan Martín siguiendo las indicaciones de un sereno.

Al entrar en el Casino da su nombre y es escuchado por la encargada de sala que no es otra que Linda, que le ofrece alojamiento. Este desestima la oferta, aunque lo que sí accede a pedirle ayuda sobre todo cuando descubre entre los jugadores a Carlos Ohando, un jugador empedernido. Entre Linda y Martín atraen a un reservado a Carlos y en el mismo Zalacaín le golpea y le quita el uniforme carlista.

Más tarde, , disfrazado de general carlista, se hace pasar por don Carlos y rescata a la muchacha del convento, yendo acompañado de Linda que decide dejar la ciudad. Se inventa una historia ante la madre superiora, pero ante la insistencia de la misma, decide presentarse y decir la verdad: se llevará a Catalina, le guste o no. Linda , Catalina, martín y Bautista parten para Logroño.

Al llegar Martín es detenido precisamente por su disfraz y apresado por los liberales al no poder demostrar su identidad. Zalacaín les cuenta su historia y es al fin liberado tras tener a alguien que acredite su persona, ya que la ciudad está a cargo del General Briones, el padre de Rosa que también está en la capital riojana. Las tres mujeres deciden marchan junto a Martín a Bayona con el fin de casarse.

De hecho, toman una diligencia para llegar a la localidad vasco francesa para casarse con Catalina. Sin embargo, Zalacaín desconoce que Don Carlos Ohando , finalmente, ha decidido acabar con la vida de Zalacaín en venganza de sus agravios. Así que busca colaboración y la encuentra en Luchía que no puede olvidar que Martín lo humilló.

Entre ambos diseñan un plan para detener la diligencia. Tras conseguirlo Martín es separada de las mujeres y llevado a la Fonda donde le esperan los hombres armados de Luchía con éste al frente y Don Carlos.

Don Carlos y Matín se enfrentan acabando Zalacaín con su eterno enemigo, sin embargo, recibe por parte de Luchía y sus hombres muchos disparos que acaban con su vida. Desde entonces en el cementerio de Zaro , el pueblo vascofrancés en el que empezó la historia, las tres mujeres ya ancianas depositan esas flores.

Tras el fin de la narración , la historia vuelve al presente con la conversación entre Don Pío y Juan de Orduña y como tal escribió lo que escucho o soñó. El escritor vasco abre la carta que ha recibido del sepulturero de Zaro y en la misma lo único que dice es que todavía las frores están frescas y así acaba la película.

La película se rodó en los Estudios Orphea Films en Barcelona, aunque también se rodaron algunos exteriores en localidades posiblemente del País Vasco y Navarra. Se trata de la segunda adaptación basada en la obra de Pío Baroja dirigida por Juan de Orduña.

La primera versión se realizó en 1929 de la mano de Francisco Camacho y fue interpretada por Pedro Larrañaga, María Luz Calejo y Ricardo Baroja. Han sido cinco las películas inspiradas en argumentos barojianos: una muda, de 1927, titulada “Al Hollywood madrileño”, adaptación de la obra “El horroroso crimen de Peñaranda del Campo” y cuatro sonoras, todas rodadas en blanco y negro entre ellas dos que ya han pasado por aquí, Las Inquietudes de Shanti Andía y La busca una adaptación de Angelino Fons, rodada en 1966 con el actor francés Jacques Perrin.

La película fue rodada en blanco y negro con un gran presupuesto y abundantes medios técnicos y fue una de las grandes superproducciones del cine español de principios de los años 50. Cabe destacar que el propio Pío Baroja se interpreta a sí mismo y que el propio director, Juan de Orduña, cuenta con una breve aparición en la película, al igual que ya hizo con "Una aventura de cine", película con la que debutó en 1927.

Curiosamente la historia no se desarrolla durante la Tercera guerra carlista (1872-1876), aquella que comenzó en Ataún, sino en 1857, aunque aquí no se enfrenta en el conflicto armado si en la rivalidad con Carlos y en la historia de sus tres grandes amores, las tres damas que depositan, cada noche tres rosas sobre la tumba de Martín Zalacaín, asesinado a los 28 años.

Destacar, como ya hice con "Las Inquietudes ..." dirigida por Arturo Ruiz Castillo la aparición de Pío tanto al inicio como al final. Es más, en la primera versión que se hizo de la misma, el “Zalacain el aventurero”, de 1929, aparecían los hermanos Baroja, Ricardo haciendo el papel de Tellagorri y Pío de sargento carlista, pero la película anda perdida y sólo conocemos de ella testimonios de la época y algunas fotografías. La película tuvo su estreno el 24 de enero de 1955 y... no fue un éxito y eso que era de Juna de Ortuña.

En el diario ABC se nos dice que está "Basada en una conocida novela de Pío Baroja perteneciente a su trilogía "La tierra vasca". No fue la primera vez que esta obra se llevó al cine, también existe una versión muda de 1920. En esta ocasión, el director fue Juan de Orduña ("Agustina de Aragón", "El último cuplé"), y el protagonista, el actor portugués Virgilio Teixeira. El mismo Pío Baroja participó con un papel en la película.

Para Santiago Navajas en Libertad Digital nos comenta que "A los Baroja les gustaba el cine... Popular y desclasado, entretenimiento a la búsqueda del estatuto de arte y vilipendiado por los puristas de la estética, podía sintonizar el séptimo arte, que entonces apenas era considerado una distracción de feria para analfabetos e iletrados, con el novelista más sencillo y menos florido del panorama literario español. No sólo simpatizó Baroja con el cine, aunque siempre desde su actitud descreída y su talante cascarrabias, sino que intervino en él, como actor en Al Hollywood madrileño (1927) interpretando a un castizo Guardia Civil en la adaptación de su obra El horroroso crimen de Peñaranda del Campo o haciendo de sí mismo, como en Las aventuras de Zalacaín.

En Las horas solitarias, una colección de ensayos y artículos de 1917, hay una descripción perfecta de la vibración contemporánea en alguien tan moderno y, a la vez, tan conservador como es Baroja: Esas ciudades modernas, que visten a la moda y que tienen la adoración por el lujo, han encontrado la diversión más a propósito para sus gustos: el cinematógrafo. El cinematógrafo impresiona la vista, pero no el espíritu; no hay necesidad de discurrir, ni de razonar, con él todo es cortical. A pesar de esto, tal es la cantidad de modernidad que llevan algunas de invenciones, que el cinematógrafo será con el tiempo uno de los elementos mayores de divulgación y cultura (...) Baroja pensaba , como otros intelectuales de su época, que el nuevo invento del cine haría a la gente (todavía) más estúpida y alienada. Sin embargo, y pesar de cierta hostilidad moral, no hay duda que le resultaba atractivo estéticamente. Si a Alberti, Lorca y compañía le encantaban Buster Keaton, el espíritu más sencillo de Baroja se inclinaba por Charles Chaplin.

Y añade diciendo "Zalacaín el aventurero tiene un plus extraordinario: ¡Pío Baroja interpretándose a sí mismo! Pocas veces alguien de su categoría ha realzado una película con su presencia. (...) Combinación de historias amorosas y bélicas, espionajes y aventuras, sin embargo, Juan de Orduña, el director, nunca consigue superar esa artesanía "cortical" para elevarse al plano de la reflexión que era la condición que ponía Baroja al cinematógrafo para conseguir superar su estado de producto cultural dirigido a las masas para convertirse en una auténtica y legitimada obra de arte.

Y acaba añadiendo " Baroja murió poco después del rodaje de Zalacaín el aventurero sin poder ver esta adaptación. Sesenta años después de su fallecimiento va siendo hora de que la industria española sea capaz de recuperar la obra con tantas posibilidades cinematográficas como la del novelista vasco".

En Historia de nuestro cine Elena Sánchez y Andrea Gutiérrez Bermejo comentan que se trata de una película metacinematográfica ya que arranca con el encuentro entre Pío Baroja - doblado por el actor celedonio Merino- y Juan de Orduña y en el encuentra le explica sobre cómo conoció a Zalacaín .

Como señala Andrea G. Bermejo la película se estructura a través flashbacks contando por mujeres pero ellas a su vez está contenidas en un flashbacks del propio escritor que habla de la leyenda de Zalacaín y su historia tal como se la contaron tal como la vivió o tal como la soñó. Bermejo destaca que Baroja no era muy afín al régimen por su carácter anticlerical y anticarlista. Hubo que purgar la para la censura de ahí que la acción transcurra en el año 1857, no coincidiendo con la Tercera Guerra Carlista.

La película no gustó por la representación de Estella como ciudad de corte y casino, ni al ser Carlos , el enemigo, un hombre débil y engreído. Tampoco gustó las muchas referencias a lo vasco, lógico en una obra perteneciente a la Trilogía de la Tierra vasca, ni por el uso de vasquismo en los nombres como Iñaki , Inazia, ni el uso del folklore con el aurresku.

La película es de encargo , en concreto de la actriz Elena Espejo, una de las protagonistas que por medio de su recien creada productora Espejo Films - la primera actriz - productora de España, quien recibió una recomendación de un crítico de ABC para que rodara una obra de Baroja. le encargó a Juan de Orduña la película, quien se llevó a su equipo técnico habitual para la realización de la película . La misma productora y actriz reconoce que con la película no ganó dinero, pero que no perdió. Sin embargo, la plícula fue el primer fracaso de Orduña. La prensa le criticó que no incluyese muchas de las aventuras y que apostara por las historias de amor. Además al director nunca le llegó a gustar el guión.

Con este prólogo se inicia la historia de Martin Zalacaín, en la que los escarceos amorosos de la vida de Zalacaín cobran protagonismo en detrimento de las bélicas, convertidos en mero telón de fondo. 

El producto final es una digna adaptación, que resulta interesante, en la que destaca el vestuario , el reflejo de la cultura vasca y sobre todo y ante todo, como ocurrió en Las Inquietudes de Shanti Andia la aparición de Pío Baroja. Y aquí es como lo que siempre deseó , ser el reflejo de un hombre de acción que en este caso tuvo la valentía de ponerse delante de las cámaras para cumplir con un proverbio vasco “El buen valor asusta a la mala suerte”.