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lunes, 19 de febrero de 2024

Re(1) revisión de Un americano en Paris



George Gershwin compuso una obra de arte. Puede que sea la obra clásica más importante de la música de este director norteamericano, composición que se transformó en otra obra de arte de la mano de Vincent Minelli y en un monumento a la música y al color desde que fue estrenada en 1951 .

En estos dos últimos meses la he visto en dos ocasiones y en este caso me he centrado exclusivamente en la vertiente musical. Dada la composición musical que aparece aquí es una obra de arte en sí misma, no solamente por la música sino también por la coreografía que  Gene Kelly, Leslie Caron, en su debut en pantalla,  la polivalencia de Óscar Levant  - un genio multidisciplinar, capaz de tocar, componer, actuar,... -y del cantante de opereta Georges Guétary, junto a la bella y elegante Nina Forch.

La película fue ganadora de seis oscar incluyendo el de mejor película y en el año 2006 fue incluida en el noveno puesto en la lista de los mejores musicales del cine estadounidense por el American Film Institute no entiendo cómo no es la primera.  

Gerardo Sánchez, el director de Días de cine en su entradilla el programa de día de cine clásico comenta como George Gershwin, siendo ya un director de renombre de la música clásica pero también popular norteamericana. En 1928 compuso Un americano en París que combinaba música clásica con jazz, convirtiéndose en un éxito sin precedentes en su país.Se estrenó el 13 de diciembre de 1928 en el Carnegie Hall de Nueva York bajo la batuta de Walter Damrosch. Gershwin opinaba que: «... el jazz es un elemento muy poderoso que está en la sangre y en el corazón de cualquier estadounidense más que cualquier otro estilo de la música popular. Creo que se le puede reconvertir en obras sinfónicas serias, de valor permanente».. 

El director fue a París para empaparse de la cultura europea. Allí intentó que un par de músicos europeos le introdujeran en la musica clásica tradicional como Maurice Ravel o Nadia Boulanger, pero le rechazaron. Así que buscó a otro musico para que le diera un clase de composición. Entre ellos estaba Igor Stravinski. Éste le preguntó cuánto dinero había ganado el año anterior y cuando le contestó que había ganado 200.000  dólares; entonces el compositor ruso le dijo que era él quien necesitaba recibir las clases del compositor americano, compositor entre otras de Rhapsody un Blue que fue llevada al cine y en 1942 bajo la dirección de Irving Rapper.Gershwin dijo de su composición: «Mi propósito aquí es retratar las impresiones de un estadounidense que visita París; mientras pasea por la ciudad, escucha varios ruidos callejeros y absorbe el ambiente francés... La primera parte está desarrollada en un estilo típicamente francés, a la manera de Debussy o el Grupo de los Seis».

Tal y como el crítico Deems Taylor narró en las notas al programa del estreno, en Nueva York el 13 de diciembre de 1928, la obra comienza con un paseo por los Campos Elíseos; una riña con un taxista, el paseo abandonado del turista y el paso a la orilla izquierda del río Sena son las excusas para el lucimiento de las trompetas, el trombón y el clarinete, respectivamente. Un amable violín nos evoca una escena de amor nocturna... cuando aparece el blues, sólo de trompetas con sordina, como recordando Estados Unidos, sensación reafirmada con la entrada de las trompetas lanzando el tema con aire del ragtime propio de los años veinte. El argumento habla ahora del encuentro con otro estadounidense, y entre recuerdo y recuerdo musical de las vivencias anteriores, se oye un ritmo cercano al swing. La obra termina en el punto de partida, el paseo, despidiéndose con el tema de blues grandioso y más estadounidense que parisino. 

La historia de la película se intercala con números de baile coreografiados por Gene Kelly y con música de Gershwin. El ejecutivo de MGM, Arthur Freed, compró el catálogo musical de Gershwin al hermano de George, Ira, a finales de la década de 1940, ya que George murió en 1937. Algunas de las melodías de este catálogo se incluyeron en la película, como "I Got Rhythm" y "Love Is Here to Stay".   Otras canciones de la película incluyen "I'll Build A Stairway to Paradise" y "'S Wonderful". 



El clímax de la película es el ballet "The American in Paris", un baile sin diálogos de 17 minutos con Kelly y Caron ambientado en An American in Paris de Gershwin, con decorados diseñados en los estilos de varios artistas franceses. Rodar la secuencia del ballet costó casi medio millón de dólares. Fue filmado en 44 sets en el lote trasero de MGM. 

Según Leslie Caron en una entrevista de 2009 en el programa de entrevistas de Paul O'Grady, la película generó controversia con la Oficina Hays por parte de su secuencia de baile anterior con una silla; el censor que vio la escena la calificó de "sexualmente provocativa", lo que sorprendió a Caron, quien respondió "¿Qué puedes hacer con una silla?"

En 1951 la Metro Goldwyn Meyer llegó a la gran pantalla la obra del compositor norteamericano que había fallecido.en 1937 , con tan solo 38 años, bajo la dirección de Vincent Minelli, bajo la producción del mítico Arthur Freed, tras los años cuarenta había comprado los derechos de autor de la obra del compositor. Las coreografías imaginativas, divertidas y vitales fueron obra de Gente Kelly. A la película se sumó la canción It's wonderful que no pertenecía a la obra original. 



Las composiciones que se escuchan a lo largo de la película son las siguientes:

  • "Embraceable You" protagonizada por Lise, 
  • "Nice Work If You Can Get It" por Hank, 
  • "By Strauss" por Jerry, Hank, Adam; 
  • "I Got Rhythm" por Jerry; 
  • "Tra-la-la (This Time It's Really Love)" protagonizada por Jerry y Adam; 
  • "Love Is Here to Stay" protagonizada por Jerry y Lise; 
  • "I'll Build a Stairway to Paradise" asumida en su integridad y en su escalera por Hank; 
  • Concerto in F for Piano and Orchestra por Adam, interpretada por la The MGM Symphony Orchestra aunque es Adam quien aparece de principios a fin;
  • "'S Wonderful" protagonizada por Jerry y Hank; 
  • Y, finalmente, An American in Paris Ballet protagonizada por Jerry y Lise. 

Esta última es una larga secuencia de ballet de 17 minutos, con decorados y vestuario que hacen referencia a pintores franceses como Raoul Dufy, Pierre-Auguste Renoir, Maurice Utrillo, Henri Rousseau y Toulouse-Lautrec, es el clímax de la película y le costó al estudio aproximadamente 450.000 dólares producirla. Algunos de los fondos de esta secuencia medían 300 pies de ancho y 40 pies de alto. La producción de la película se detuvo el 15 de septiembre de 1950. 

Minnelli se fue para dirigir otra película. Al finalizar esa película a finales de octubre, volvió a filmar la secuencia del ballet.

La película fue rodada en color como solo Vincent Minnelli era capaz de hacer y por supuesto incluye el mítico rojo minelli. Contó con dos directores de fotografía como Alfred Gilks y John Alton responsable de la escena del ballet final que dura diecisiete minutos y que es prácticamente una película en sí misma. Genialidades como I've Got canciones eternas y coreografías inolvidables. Fue nominada seis millones de dólares siendo la de mayor recaudación para un éxito para la Metro Goldwyn Mayer, uno de sus grandes. En 1952 vino Cantando bajo la lluvia, pero esa es otra historia.



domingo, 17 de diciembre de 2023

Revisitando un americano en París



A lo ya escrito en 2019 en una entrada quiero sumar, ahora que la he vuelto a ver algunos detalles más de la misma. Si bien la historia, la conocida, es la misma. 

Un veterano estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, de nombre Jerry Mulligan, y malvive en París intentando triunfar como artista en un pequeño apartamento y que cuenta con el apoyo de sus "amigos", los chicos del barrio, así como de su amigo y vecino, Adam Cook,  es un concertista de piano en apuros pues nunca ha dado un concierto y de su socio desde hace mucho tiempo del cantante francés Henri Baurel. En el bar que frecuentan sito en la planta baja de su edificio, Henri le cuenta a Adam sobre su novia, Lise Bouvier y los futuros planes con ella.

Luego, Jerry se une a ellos y después sale para Montmatre con el fin de intentar vender su arte. Allí conoce a otros y otras artistas, y aguanta con poco ánimo los comentarios artísticos de estudiantes de arte norteamericanos que repiten una salmodia sobre la perspectiva, los colores....Sin embargo, ante sus cuadros se para una chica. se trata de una solitaria heredera de nombre Milo Roberts que valora el trabajo de Jerry que exhibe en Montmartre. Compra dos cuadros y luego lleva a Jerry a su apartamento para pagarle. 

Jerry acepta una invitación a su cena para esa noche y, de camino a casa, canta "I Got Rhythm" con algunos niños de la zona. 

Por la noche, cuando llega al hotel, al descubrir que es el único invitado a cenar de Milo, Jerry, ofendido, dice que no está interesado en ser un acompañante pagado. Milo insiste en que ella sólo quiere apoyar su carrera proponiendo él ir a un garito de jazz. 

El bar lleno de gente, y Milo se ofrece a patrocinar una exposición de arte para Jerry. Los amigos de Milo aparecen y mientras todos hablan, Jerry se da cuenta de que hay una hermosa joven en la mesa de al lado. Él finge que se conocen y la invita a bailar, sin saber que es Lise, la chica que ama Henri. Cuando Jerry quiere su número de teléfono, Lise, sin interés, le da uno falso. Alguien en su mesa no entiende y dice el número correcto. 

Mientras Milo, que baila con un crítico amigo está molesta porque Jerry coqueteó con otra chica en su presencia, quiere irse y luego lo critica por ser grosero. 

Al día siguiente, Jerry llama a Lise, que trabaja en una tienda, pero ella se niega a verlo. Mientras tanto, Milo ha organizado una exhibición con un coleccionista interesado en el trabajo de Jerry. 

Antes de la reunión, Jerry va a la perfumería donde trabaja Lise. Ella acepta cenar luego,  pero quiere evitar los lugares públicos; comparten una canción romántica y un baile a orillas del río Sena. 




Luego se apresura a encontrarse con Henri después de su actuación ("Construiré una escalera al paraíso"). Henri le dice a Lise que se irá de gira por Estados Unidos y le propone matrimonio. 

Más tarde, Adam sueña despierto con humor que está interpretando el Concierto en fa para piano y orquesta de Gershwin en una sala de conciertos. A medida que avanza la escena, Adam también es el director, otros músicos e incluso un miembro del público que aplaude con entusiasmo al final. 

Tras esto vemos como Milo le alquila a Jerry un estudio de arte y le dice que está planeando una exposición de su trabajo dentro de tres meses. Jerry inicialmente rechaza el estudio, pero acepta con la condición de pagarle a Milo cuando se venda su trabajo. 

Después de un mes de cortejo, Jerry lleva a Lise a su edificio de apartamentos. Cuando Lise de repente sale corriendo en el taxi que espera, Jerry está confundido y se queja con Adam, quien sólo al final se da cuenta de que Henri y Jerry aman a la misma chica. Más tarde, Henri y Jerry hablan sobre la chica que aman ("'S Wonderful") sin darse cuenta de que es Lise. 

Esa noche, Jerry y Lise se reencuentran junto al Sena. Lise dice que ella y Henri se casarán y se irán a Estados Unidos. Lise se siente obligada hacia Henri por protegerla durante la guerra. Jerry y Lise proclaman su amor mutuo antes de separarse. 

Jerry, abatido, invita a Milo al baile de máscaras de los estudiantes de arte, donde se encuentran con Henri y Lise. Jerry le admite a Milo que ama a Lise. Cuando Henri escucha a Jerry y Lise despedirse, se da cuenta de la verdad. 

Mientras Henri y Lise se alejan, Jerry fantasea con una escena de baile diversa y extensa con Lise, por todo París, y ambientada en Un americano en París de George Gershwin. 




La bocina de un coche rompe el ensueño de Jerry; Henri le devuelve a Lise. Se abrazan y se alejan juntos mientras termina la composición de Gershwin (y la película). 

De ella han dicho maravillas entre otros los críticos más prestigiosos de su época. Bosley Crowther del The New York Times alabó el baile de cierre que calificó como "uno de los mejores jamás presentados en la pantalla", así como a la actuación de Leslie Caron, y escribió que la película "adquiere su propio brillo de magia cuando Miss Caron está en la pantalla. Cuando no está, avanza lentamente como un espectáculo de música convencional remendado". 

En Variety la película fue descrita como "una de las creaciones musicales más imaginativas por Hollywood en años... Kelly es la principal estrella de la película y califica cada centímetro de su facturación. Su baile diversificado es genial como siempre y su interpretación es sobresaliente". 



En Harrison's Reports lo consideró "un excelente entretenimiento , una delicia a la vista y al oído, presentado de una manera que dará a todo tipo de audiencias un placer extremo". 

Para Richard L. Coe de The Washington Post la calificó como "la mejor película musical que he visto en mi vida", elogiando su "espíritu de originalidad y sofisticación nítidas que rara vez se encuentran en una pantalla musical". 



John McCarten de The New Yorker la llamó "una película musical completamente agradable... Nunca demasiado limitada por su esbelta historia, Un americano en París salta del amor a la luz de la luna a bellos ballets con la mayor facilidad, y el Sr. Kelly es siempre listo, dispuesto y capaz de ejecutar un claqué". 

En el Monthly Film Bulletin lo calificó , simplemente, como " un buen musical, mucho más atractivo que la mayoría, pero considerablemente menos de lo que el material parecía prometer. Esto se debe en parte al uso poco imaginativo de los escenarios de París (una visión turística muy obvia) y a la forma bastante curiosa en la que la historia, después de generar interés en la pintura de Jerry y en su exposición individual, simplemente deja de lado todo el tema". 

Y , más recientemente, Fausto Fernández nos cuenta en Twitter que "Gene Kelly es un americano en París y tiene ritmo, música (de George Gershwin) y una chica ¿ qué más puede pedir si encima Vincente Minnelli se emborracha en los colores (el blanco y el negro también) del más grande musical MGM? Gene Kelly ama el ritmo, la música y a su chica, normal que no necesite nada más porque encima vive la felicidad bohemia George Gershwin y Vincente Minnelli (...) Hay fiesta posterior: se requiere vestuario en blanco y negro. Pues a divertirse. ​ ​



miércoles, 24 de noviembre de 2021

Gigi



Cine musical clásico, de una de las majors más musicales, la MGM, pero un clásico que fue y que nunca volverá, Colorido como pocos,eos rojos de Minelli, elegante como algunos, siempre canóbico y modélico. Curiosa una película francesa en las que sus tres protagonistas franceses, hablan en inglés. Un espectáculo musical con coreografías colectivas, pero sin grandes momentos ni canciones eternas. De cualquier manera todo un espectáculo.

*EC: En construcción

domingo, 10 de marzo de 2019

Un Americano en París


Puede parecer extraño, pero conocí la banda sonora antes que la película que admiraba mi madre. Ya , para aquel entonces no me interesaban los musicales. Imposible en aquellos momentos competir con los western , con el cine de aventuras, las comedias de los clásicos del cine mudo o con cualquier otro. Si había dos géneros que no soportaba , el primero, eran las película de corte romántico; y las segundas, eran los musicales. 

Afortunadamente los años me han hecho cambiar y hace ya varias décadas que la cosa no es así. Posiblemente la razón estuvo en algunas películas de animación de Disney y , aunque parezca mentira en Cabaret, la película interpretada , entre otras, por Liza Minelli. A esta siguió Cantando bajo la lluvia, y con ella ya entraron las demás. muchas , aunque no todas. Una de las que no había vista era esta de Vincente Minelli que tuvo a Gene Kelly como actor y coreógrafo. La suma de dos grandes es igual a una gran película. Pero no nos engañemos. Yo llegué a la música de este Américano en París por la vía auditiva. 

Como ya he contado en estas páginas, hubo una época en mi vida que me gané el pan dando clases de música. Era el último mono de la selva educativa, y al último mono le endosaban la Música. Así que ni corto ni perezoso me fui haciendo con una selección musical para las clases que comenzó con arias de Óperas Famosas, principalmente alemanas y , obviamente, italiana. Tras ello llegaron las obras de los clásicos Mozart , Beethoven, los románticos, la música nacionalista, la barroca, la renacentista , la medieval. Todas pasaron a ser parte de mi conocimiento y de mi vida. Por supuesto a ello se unía la música tropical , vamos, el tropicalismo brasileño, o el Jazz - no podía olvidar la clase de mi profesora de Música en !º de BUP, cuyos apuntes comenzaban con un rotundo "Me gusta el Jazz" (Tremendo, sobre todo sin realizar una puñetera audición a lo largo del curso) - el Rock ( a mis alumnos/as les gustaba que intercalara lo clásico con los grupos de rock muchos de ellos del momento, incluso las aproximaciones desde el rock a la música clásica). 

Pero en eso llegó un neoyorkino , de Brooklyn, a la mi vida musical: George Gershwin . Un músico que murió joven, únicamente vivió 39 años - un tumor cerebral puso fin a su vida en 1937- en lo que consiguió lo nunca visto: una amalgama perfecta entre la música clásica y el jazz. Este chico , con 16 años, hablamos de 1914 , ya está componiendo sus canciones. Estas le valieron la oportunidad de escribir su primer musical para Broadway, "La, la, Lucille". Su inmediato éxito significó el verdadero comienzo de su carrera como compositor, siempre junto a su hermano Ira Gershwin como letrista. A éste siguieron otros títulos como "Lady Be Good", "Oh Kay!", "Funny Face", "Girl Crazy" y "Of Thee I Sing", que contribuyeron a cimentar su fama y a convertirlo en un personaje popular . 

A partir de la década de los veinte, inició también la composición de otros trabajos destinados a las salas de concierto, pero en febrero de 1924, cuando estrenó en el Aeolian Hall de Nueva York su Rhapsody in Blue ( en este momento no olvido dos momentos con esta canción; una en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984; el otro, una película que he visto decenas de veces con mis hijos: Fantasía 2. 

Gershwin opinaba, para aquel entonces, que: «... el jazz es un elemento muy poderoso que está en la sangre y en el corazón de cualquier estadounidense más que cualquier otro estilo de la música popular. Creo que se le puede reconvertir en obras sinfónicas serias, de valor permanente». Pero el entendía que su calidad como interprete estaba por debajo de otros así que en esos felices años 20 está en París , en esa ciudad que bulle intelectualmente, e intenta formarse aún más como músico. Allí, entre la realidad y la leyenda se dice que intentó contactar con Maurice Ravel y Nadia Boulanger y que fue rechazado como alumno. El vasco francés le dijo - dicen- lo siguiente: «Usted perdería su gran espontaneidad melódica para componer en un mal estilo raveliano. ¿Para que quiere ser un Ravel de segunda, cuando puede ser un Gershwin de primera?» 

Además siempre se ha contado una anécdota entre el músico neoyorkino y su intento de ser discípulo de Igor Stravinsky. Según cuentan las malas lenguas, éste le preguntó: "«¿Cuánto dinero ganó usted el año pasado?». «200.000 dólares», respondió el joven Gershwin. «Entonces yo debería tomar clases con usted», respondió el maestro, rechazando su solicitud. Esto no le impidió componer estrenando en diciembre de 1928 en el Carnegie Hall de Nueva York bajo la batuta de Walter Damrosch. El músico dijo de su composición: «Mi propósito aquí es retratar las impresiones de un estadounidense que visita París; mientras pasea por la ciudad, escucha varios ruidos callejeros y absorbe el ambiente francés... La primera parte está desarrollada en un estilo típicamente francés, a la manera de Debussy o el Grupo de los Seis». Así fue. 

Reconozco que en mis dos intentos absolutamente fracasados como realizador amateur, la primera un documental que montamos con los pies; y, la segunda, una historia de ficción en la que apostamos por contar una historia en con la cámara puesta a la altura de los pies, en el segundo que era estrictamente una narración visual apoyada en imágenes y textos , utilizamos para el inicio la música de un Americano en París. Aún recuerdo como en la llegada al escenario en el que se desarrollaba la historia y en el momento en que subíamos las escaleras la música era la que daba inicio a la obra. Qué buena idea, qué mala ejecución. Allí acabaron mis días de cine, hasta que comencé este blog como aficionado insolvente e incompetente al cine.

Dicho lo cual confesaré que hasta anoche no había visto en su integridad Un Americano en París. Anoche sí, y me acosté infinitamente más feliz. De hecho, mientras escribo esto salta la música una y otra vez en mi cabeza. Cumplí aquí con lo escrito por Cabrera Infante en Cine y Sardina que " el musical se ha movido siempre con el péndulo de éxito sobre el pozo del fracaso". Y que en ese sentido Vicente Minelli , para el escrito cubano, era el más notable director de comedias musicales que volviendo a las palabras de Cabrera era " el único género que nació para la felicidad , o al menos, para hacernos felices".

Añadía el que fuera Premio Cervantes que los autores posibles  de una comedia musical eran  subailarín ( en este caso Kelly), al igual que su coreógrafo ( coincide con el protagonista) y su director ( en este caso Minnelli). A veces es su productor como ocurre en gran parte de las producciones de Arthur Freed de lmuchos de los éxitos de la Metro - Goldwin - Mayer, o su fotógrafo, y " aunque parezca increíble,  su guionista- y no sólo en el caso de Alan Jay lenner , escrito de Un americano en París, de My Fair Lady y de Gigi, ésta como Un Americano en París escrita especialmente para el cine. John Kodal , auotr de Gotta Sting, Gotta Dance, afirma que el verdadero autor de una comedia musical  ¡es el público!".  

Otro día hablaré largo y tendido de Vincente Minnelli, al que - según Cabrera Infante- "debemos el regreso de la comedia musical tradicional y origen del musical moderno"- ahora decir que fue una producción de Arthur Freed o Arthur Grossman , contó para ello con un presupuesto de $ 2.7 millones. Ambos eran hombre de la Metro- Goldwyn - Mayer. El director trabajó para la Metro 20 años seguidos de 1943 a 1963.

El productor que comenzó su carrera como cantante de canciones y pianista en Chicago, y que tras conocer a Minnie Marx , cantó junto a los hijos de ella, los Hermanos Marx , en el circuito de vodevil , y también escribió material para ellos. Pero pronto comenzó a escribir canciones y finalmente fue contratado por Metro-Goldwyn-Mayer . Durante años, escribió letras para numerosas películas, muchas de ellas con música de Nacio Herb Brown.


En 1939, después de trabajar , aunque sin acreditar, como productor asociado en The Wizard of Oz , fue ascendido a jefe de su propia unidad dentro de MGM, y ayudó a colocar a su estudio como el principal creador de películas musicales . Su primer crédito en solitario como productor fue la versión cinematográfica del exitoso musical de Broadway, Babes in Arms (también en 1939), con música y letra del duo integrado por Rodgers y Hart , lanzado solo unos meses después de The Wizard of Oz y contando con Mickey Rooney y Judy Garland , la que , con el tiempo, se convertiría en esposa de Vincente entre 1945 y 1951 y madre de Liza, y compañera de baile en ocasiones de Gene Kelly.

Freed formó un sólido equipo de escritores, directores, compositores y estrellas que produjo un flujo constante de musicales populares y aclamados por la crítica hasta finales de la década de 1950. Él dio rienda suelta a sus directores y coreógrafos, algo inaudito en aquellos días de películas musicales de producidos por la Metro. Dos de sus películas ganaron el Premio de la Academia a la mejor película : un estadounidense en París y Gigi, película de Minelli en la que Freed permitió al equipo musical de Lerner y Loewe el control total en su escritura de Gigi (1958). En la noche en la que An American en París ganó la Mejor Película, Freed recibió un Oscar Honorífico, y su versión de Show Boat también ganó dos Oscar ese año, aunque perdió contra An American en París . Freed se fue de MGM en 1970 falleciendo tres años después en la soleada California a la edad de 78 años.

En el caso de un Americano en París el guión era de  Alan Jay Lerner aunque inspirado en Un americano en París de George Gershwin, contando con su música así como los arreglos de  Johnny Green con letras de su hermano Ira , con música adicional de Saul Chaplin , el director musical.

La fotografía en color fue de John Alton - siendo su primera película en color del cineasta un director de fotografía que tenía una sólida reputación por su trabajo en blanco y negro- y  Alfred Gilks ; mientras que el montaje lo fue de Adrienne Fazan .

Importantísima en la película es la escenografía de E. Preston Ames, junto a Cedric Gibbons, F. Keogh Gleason, Edwin B. Willis, así como el vestuario del trío integrado por Orry-Kelly, Walter Plunkett e Irene Sharaff.

El reparto lo integran Gene Kelly como el pintor Jerry Mulligan, Leslie Caron como Lise Bouvier, Oscar Levant como el pianista Adam Cook - que había sido amigo persona de George Gershwin y amigo personal de Arthur Freed y Vincente Minnelli- , Georges Guétary como el cantante Henri "Hank" Baurel. Junto a ellos aparecen Nina Foch como Milo Roberts, Eugene Borden como Georges Mattieu y sin acreditar están prsentes John Eldredge como Jack Jansen, Anna Q. Nilsson como Kay Jansen - la pareja que regenta el bar donde se reúnen los artistas- así como Hayden Rorke como amigo de Milo , Noel Neill , que tiene un pequeño papel como estudiante de arte estadounidense que trata de criticar las pinturas de Jerry. Igualmente aparece el músico de jazz Benny Carter interpreta al líder de un grupo de jazz que toca en el club donde Milo toma por primera vez a Jerry. Madge Blake , como cliente en la perfumería en la que trabaja Lise. Judy Landon y Sue Casey aparecen como bailarinas en la secuencia "Stairway to Paradise". Asimismo aparecen Alex Romero y Dick Humphries.

La película comienza con los acordes de la obra de Gershwin en la que se presentan todos los temas que luego escucharemos. Poco después conocemos a Jerry Mulligan (Gene Kelly) , un pintor estadounidense que se ha trasladado a París al terminar la Segunda Guerra Mundial para ganarse la vida como pintor, algo que siempre deseó ser como nos cuenta y canta en "Nice Work If You Can Get It" /" Buen trabajo si puedes conseguirlo " . Vive junto a un amigo pianista Adam Cook (Oscar Levant ) un pianista desempleado que llegó a París becado . Sus viviendas están en el barrio de Montmartre.

Un día, éste último recibe la visita de un cantante francés Henri "Hank" Baurel (Georges Guétary) un famoso cantante francés con el que trabajó que le cuenta por medio de una canción (" By Strauss / Por Strauss") que está a punto de casarse con una hermosa joven.

Mientras, Jerry sale a exponer sus cuadros que nadie compra en las plazas y cuestas de Montmatre en el camino se encuentra con Adam, quien le presenta a Henri. Tras contar y cantar como se ha enamorado, Jerry sale a vender su obra.

Al llegar al lugar en el que expone y tras escapar de una joven que intenta analizar su obra pictórica, algo que irrita sobremanera, se persona una chica rubio. Se trata de Milo Roberts (Nina Foch), una estadounidense millonaria que aprecia sus cuadros comprándole dos y que , aparentemente, se enamora de Jerry. Milo le compra dos cuadros, pero al percatarse que no traía dinero le pide que la acompañe al hotel en el que estaba hospedada para pagarle.

Ya en el hotel, Milo conversa con Jerry para conocerlo más y lo invita a una "supuesta" fiesta para conocer a personas.

Después de cantar con niños franceses en el camino a casa (" I Got Rhythm " "Tengo Ritmo" ), el artista, por su parte, comprobará esa misma tarde que Milo Roberts, además de ser compatriota y millonaria, y que "fiesta" es en realidad una cita individual. Jerry le dice a Milo que no tiene ningún interés en ser un acompañante pagado. Cuando él intenta irse después de devolverle el dinero, ella insiste en que solo está interesada en su arte y que únicamente intenta promocionar al pintor.

En el restaurante de Montparnasse Jerry se siente algo incómodo porque cree que Milo desea convertirlo en su amante pagado, pero ella le explica que desea promocionarlo convencida de que Jerry tiene mucho talento como pintor. Jerry, para sentirse más cómodo, le pide que vayan a un lugar que pueda pagar y Milo le recomienda el Café Flodair, un club de jazz en el que toca Benny Carter.

Algunos de los amigos de Milo llegan, y mientras están sentados con ellos, Jerry descubre a una chica sentada con amigos en la mesa de al lado . Él ignora a Milo y sus conocidos, y en cambio finge que ya conoce a la chica que responde al nombre de Lise (Leslie Caron ) y baila con ella.

Tras bailar con Lise Bouvier (Leslie Caron) una joven muy hermosa, que resulta - sin que el lo sepa la prometida del cantante Henri Baurel- . Ella se muestra distante y le da a Jerry un número de teléfono incorrecto, pero alguien la corrige inocentemente.

Milo está molesto por el comportamiento de Jerry y de repente decide irse a casa. En el camino a casa, ella le dice a Jerry que fue muy grosero con una chica que no conoce mientras estaba en su presencia. Cansado de Milo, Jerry sale del auto y se despide de ella.

Al día siguiente, Jerry llama a Lise a su trabajo, pero ella le dice que nunca la vuelva a llamar. Jerry y Milo se reúnen en un café, y ella le informa que un coleccionista está interesado en sus pinturas y ella ha organizó una exposición ese mismo día. Antes de ir a la presentación, él va a la perfumería donde trabaja Lise y ella accede a una cena tardía con él.

Ella no quiere que la vean comer con él en público, pero comparten una canción romántica ( El amor está aquí para quedarse"/" Love Is Here to Stay ") y bailan en las orillas del río Sena a la sombra de Notre Dame .

Jerry se enamora de Lise y ella le corresponde, pero ambos se sienten comprometidos con otras personas. Sin embargo, ella rápidamente se apresura a encontrarse con Henri después de su actuación en un teatro (" Voy a construir una escalera al paraíso / " Stairway to Paradise ", "), donde Henri le dice que le han pedido que salga de gira por Estados Unidos y le pide que se case con él.

Más tarde, Adam, con humor, sueña despierto con el concierto de Gershwin en F para piano y orquesta para una audiencia de gala en una sala de conciertos. A medida que avanza la escena, también se revela que Adam es el director de orquesta, así como otros miembros de la orquesta e incluso un miembro entusiasta del público que se aplaude a sí mismo al final.

Mientras , por su parte, Milo le consigue a Jerry un estudio de arte y le dice que ha planeado una exposición de su obra para tres meses. Inicialmente rechaza el estudio porque no tiene dinero para ello, pero finalmente lo acepta bajo la condición de que se le devuelva a Milo cuando sus ganancias artísticas lo permitan.

Aproximadamente un mes después y después de mucho cortejo, Lise se escapa bruscamente cuando ella y Jerry llegan en taxi a su apartamento. Cuando Jerry se queja a Adam, Adam se sorprende al darse cuenta de que tanto Henri como Jerry están enamorados de la misma mujer. Henri y Jerry discuten sobre la mujer que aman ( "Es maravilloso / It´s wonderful "), sin saber que ella es la misma mujer.

Esa noche, Jerry y Lise se reunen en el mismo lugar a orillas del Sena, cerca de Notre Dame. Ella le informa que se va a casar con Henri al día siguiente y se va a América. Lise tiene un sentido del deber hacia Henri, con quien se siente en deuda por mantenerla a salvo durante la Segunda Guerra Mundial. Ella y Jerry hablan del amor que siente el uno por el otro, pero ella se marcha escaleras arriba.... y desaparece.

Sintiéndose menospreciado, Jerry invita a Milo a la fiesta de disfraces de los estudiantes de arte y la besa. En la ruidosa fiesta, con todos los asistentes con disfraces en blanco y negro, se encuentran con Henri y Lise que también están disfrutando de la misma.

Tras salir de la fiesta a una terraza de Montmatre que mira sobre un París oscurecido Jerry finalmente le cuenta a Milo sobre sus sentimientos por Lise. Sin que él lo sepa la conversación es oída por Henri que poco después escucha a Jerry y Lise despidiéndose el uno del otro y se dicen lo mucho que se quieren.

Mientras Henri y Lise se van, Jerry sueña con estar con Lise en todo París al ritmo de la composición de George Gershwin An American en París surgido de un boceto que Jerry ha dibujado de los Jardines de las Tullerías desde el mismo Jerry baila y en un momento dado Lise entra saltando de un lienzo parisino a otro . Su ensueño se rompe con la bocina de un auto, el sonido de Henri trayendo a Lise de regreso a él. Se abrazan cuando termina la composición de Gershwin (y la película).

Como ya he comentado la película está intercalada por canciones y números de baile coreografiados por Gene Kelly e inspirados en la música de Gershwin. Las canciones y la música incluyen " I Got Rhythm ", " I'll Build A Stairway to Paradise ", " S Wonderful " y " Love Is Here to Stay ". El punto culminante de la película es el ballet "The American in Paris", un baile de 17 minutos que presenta a Kelly y Caron en París al ritmo de Gershwin .

Arthur Freed tuvo la idea de hacer la película cuando asistió a una producción en la Hollywood Bowl de clásicos de George Gershwin y se inspiró especialmente en el número "An American in Paris". Durante los siguientes tres años, discutió ideas con Vincente Minnelli, Gene Kelly, Johnny Green y Alan Jay Lerner. Arthur Freed e Ira Gershwin llegaron a un acuerdo durante su partida de billar semanal, consiguiendo los derechos cinematográficos de "An American in Paris - A Tone Poem for Orchestra" de George Gershwin por $ 158,750, e Ira recibió $ 56,250 como consultor para escribir las nuevas letras necesarias.

La secuencia de ballet costó casi medio millón de dólares en rodarse.La secuencia de ballet que dura 17 minutos, presenta conjuntos y trajes que hacen referencia a pintores franceses como Raoul Dufy , Pierre-Auguste Renoir , Maurice Utrillo , Henri Rousseau y Toulouse-Lautrec , siendo la misma el punto culminante de la película. En ella Freed, el productor , dio rienda suelta a Kelly , el coreógrafo y al director para romper limites con ese ballet que duraba más de quince minutos al final de An American en París (1951), y tras el cual la película concluye momentos después sin más diálogo ni canto.

Con este proyecto, Arthur Freed vio la oportunidad de combinar dos de sus favoritos personales: la música de George Gershwin y el impresionismo francés. Irene Sharaff diseñó un estilo para cada uno de los conjuntos de secuencias de ballet, reflejando a varios pintores impresionistas franceses: Raoul Dufy (la Plaza de la Concordia), Edouard Manet (El mercado de las flores), Maurice Utrillo (una calle de París), Henri Rousseau (la feria) , Vincent van Gogh (la Place de l'Opera), y Henri de Toulouse-Lautrec (el Moulin Rouge). Los fondos tardaron seis semanas en construirse, con 30 pintores trabajando sin parar. Irene Sharaff usó 25 tonos diferentes de amarillo para el segmento Toulouse-Lautrec del ballet final.

Decir que la producción de la película se rodó en los Metro-Goldwyn-Mayer Studios de Culver City, aunque algunos exteriores se rodaron en la capital francesa, París. A pesar de las objeciones de Gene Kelly, que quería rodar en locaciones en París, la película se filmó en los estudios MGM en California, en 44 escenarios construidos para la película. Los sets fueron construidos por el maestro director de arte E. Preston Ames en Hollywood, quien había estudiado en la capital francesa y conocía bien la ciudad.

El rodaje se extendió desde primeros de agosto de 1950 a la primavera de 1951, pero señalar que se detuvo el 15 de septiembre de 1950. Minnelli se fue para dirigir otra película, El pequeño dividendo del padre . Al finalizar esa película a fines de octubre, volvió a filmar la secuencia del ballet.

El rodaje estaba en parte condicionado a la capacidad física de Leslie Caron que, aparte de no manejar bien la lengua , aunque era la materna de su madre, no estaba acostumbrada al riguroso programa de filmación de una película y como se cansaba con facilidad debido a la malnutrición infantil solo podía trabajar cada dos días. Leslie Caron fue la elegida porque Gene Kelly sugirió a la chica como protagonista femenina al sentir que esta película necesitaba a una chica francesa "real" para el papel de Lise, aunque tuviese el actor y bailarín 19 años más que la chica. El mismo Kelly descubrió a la actriz y bailarina en unos ensayos de ballet.

Maurice Chevalier fue originalmente considerado para el papel de Henri. En lo que se refería al papel de Milo Roberts, Minnelli se inclinaba por Celeste Holm cuando se le pidió que considerara a la actriz contratada Nina Foch, una actriz de cine negro. Minnelli estaba contenta con la lectura de Foch, y ella consiguió el papel.Durante el rodaje, Nina Foch enfermo de varicela. Regresó al trabajo tan pronto como pudo, pero como resultado, todo un equipo de maquilladoras tuvo que trabajar para cubrir sus marcas.

El triunfo de la película situó a la Metro Goldwyn Mayer como la auténtica productora referente de los musicales de la década de 1950. Logró recaudar entre 6 y 7 millones de dólares más que ninguna otra película previa de la MGM , desde su lanzamiento el 4 de octubre de 1951 (Nueva York) y 11 de noviembre de 1951 (EE. UU.) y consiguió ganar 6 premios Oscar.

Por otro lado, Vincente Minnelli, que en esos momentos estaba en proceso de divorcio de la Garland, y Gene Kelly sorprendieron a todo el público ofreciendo una nueva concepción del musical, basado en la conjunción de la fotografía, el decorado, la coreografía y los protagonistas. Dos años más tarde llegó Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen , pero también película de la Metro con Freed en la producción .

La película fue multipremiada . Obtuvo 6 Oscars de la Academia de Hollywood: Película, argumento, guión, música, dirección artística, vestuario color y dos nominaciones más al mejor director (Vincente Minnelli) y mejor Edición de Película (Adrienne Fazan).

En los Globos de Oro dee¡ ese 1951 recibió el Golden Globe a la Mejor película - Comedia o Musical, siendo nominada en al mejor director - Película (Vincente Minnelli) y al mejor actor de Comedia musical o comedia ( Gene Kelly).

En los Premios BAFTA fue nominada a mejor película. El Sindicato de Directores (DGA) nominó a Minelli como Mejor director y el de Guionistas (WGA) la consideró al Mejor guión musical. La National Board of Review la incluyó en el Top 10 Mejores películas. Fue, en el Festival de Cannes, nominada a la Palma de Oro a la mejor película.

En 1993, fue seleccionado para su conservación por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en el Registro Nacional de Películas por ser "cultural, histórica o estéticamente significativo". Está incluida en las "1001 películas que tienes de ver antes de morir", editada por Steven Schneider.

Cuando el ballet culminante de esta película se proyectó en 1974 en It's Entertainment, el narrador / presentador del programa Frank Sinatra se refirió a él como "El mayor número musical que jamás se haya filmado". Kelly recibió un Premio de Honor de la Academia ese año por "su versatilidad como actor, cantante, director y bailarín, y específicamente por sus brillantes logros en el arte de la coreografía en el cine". Fue el único Oscar de su vida del bailarín de las coreografías atléticas.

En cuanto a la crítica Bosley Crowther de The New York Times presentó una reseña mayoritariamente positiva en gran parte sobre la fuerza del cierre del baile que él llamó "uno de los mejores puestos en la pantalla", así como la actuación de Leslie Caron, escribiendo que la película "adquiere su propio resplandor de magia cuando Miss Caron está en la pantalla. Cuando no lo está, se mueve lentamente como un programa de música convencional ".

Variety calificó la película como "una de las confecciones musicales más imaginativas producidas por Hollywood en años ... Kelly es la estrella principal de la imagen y califica cada centímetro de su facturación. Su baile diversificado es excelente como siempre y su actuación es sobresaliente . "

Harrison's Reports , una revista comercial cinematográfica con sede en la ciudad de Nueva York que se publicaba semanalmente desde 1919 hasta 1962, y que fue muy influyente consideró la película "un excelente entretenimiento, un deleite para la vista y el oído, presentado de una manera que dará a todos los tipos de público un placer extremo".

Richard L. Coe de The Washington Post la calificó como "la mejor película musical que he visto", y elogió su "espíritu de originalidad y sofisticación que rara vez se encuentra en una pantalla musical". 

John McCarten, de The New Yorker, lo calificó como "una película musical muy agradable ... Nunca tan estrechamente limitada por su esbelta historia: 'Un estadounidense en París' salta del amor a la luz de la luna a los hermosos ballets con la mayor facilidad. y el Sr. Kelly siempre está listo, dispuesto y es capaz de ejecutar un baile de tap ".

El boletín mensual de cine publicado en septiembre de 1951 dijo de ella que era "simplemente un buen musical, mucho más atractivo que la mayoría, pero mucho menos de lo que el material parecía prometer. Esto se debe en parte al uso poco imaginativo de los escenarios de París, una vista muy obvia del turista, y al modo bastante curioso de La historia, después de aumentar el interés en la pintura de Jerry y en su exposición individual, simplemente deja a un lado todo el asunto ".

Al revisar la película en 2011, James Berardinelli escribió que "cae en la categoría de un débil ganador del Oscar. La película es lo suficientemente agradable como para verla, pero representa una mala elección como portadora de la lista de 1951 Y concluye diciendo en ReelViews que es " una "Buena película , divertida con muchas canciones geniales y bailes, pero no hay nada en esta producción que haga que se destaque cuando se compara con uno de los muchos musicales de la época" Y añadía que "La película mezcla con inteligencia varios trabajos de Gershwin del siglo 20 (...) Es más de tono, bailar y cantar que de personajes y trama (...) "

Roger Ebert en su web rogerebert.com afirma que "Las razones para verla son las secuencias de baile de Kelly, el ballet del final, las canciones de Gershwin, las radiantes localizaciones y los momentos con el encanto de Oscar Levant (...) "

Kate Cameron en las páginas del New York Daily News afirmaba que "Todos los elementos románticos de París están reunidos en una hermosa película para nuestro deleite."

Dave Kehr en The New York Times comenta de forma directa y contundente que "Es única (...) Es un musical notablemente íntimo" Y Noel Murray de AV Club señala que "'An American in Paris' es confusa como declaración artística e insatisfactoria como producto convencional de Hollywood (...) Puede ser sorprendentemente elegante"

En el Reino Unido Philip French en las páginas de The Guardian sostiene que "Las canciones de Gershwin son magníficas y la escena final de ballet es toda una hazaña." Kate Muir en The Times dice que es "Uno de los mejores musicales de MGM."

Y en esta línea, Tom Huddleston de Time Out afirma que estamos ante "Un musical revolucionario y asombroso (...) Las cosas geniales se mantienen geniales (...) " Por último, Tony Sloman, de Radio Times dice qie "Gran parte de la película sigue siendo una delicia (...) "

En español Pablo Kurt cuenta en FilmAffinity que estamos ante un " Gozoso y colorista musical con un Gene Kelly en plena forma, que al año siguiente estrenaría la más maravillosa todavía "Cantando bajo la lluvia" (Singin' in the Rain, 1952). Advertencia: ver "Un americano en París" -cualquiera de las dos- transmite ganas de bailar... y de vivir.

En Fotogramas se escribe que es un "Memorable musical que combinaba la música de Gershwin con una visión pictórica de París, básicamente impresionista. Minnelli demostró su cultura y su buen gusto artístico, aunque en algunos momentos tendió al exceso, apabullando con un recargamiento de referentes culturales. Pese a ello, sus resultados siguen formando parte de la mejor tradición del musical. "

Terenci Moix dice que "el filme que se empeñó en demostrar que el musical podía acercarse a la cultura con mayúsculas y formar parte de ella. La exquisita dirección de Minnelli, su gusto por los valores pictóricos y un ballet final ...a los acordes vertiginosos de Gershwim, hicieron que muchos intelectuales concediesen al cine musical un crédito que hasta entonces le habían negado. Constituyó a su vez la culminación  del prestigio del propio Kelly... el más cinematográfico de los bailarines ( en definición de Fred Madjalany)".

Y poco después añade el escritor catalán que el gran ballet de la película concilía las dos tendencias existentes en la obra de Minelli, por un lado, un manifiesto del color , el distintivo "rojo Minnelli" , expuesto a partir de una doble característica personal: el pintor que hay en él y el barroco vocacional. "Se ha dicho y repetido hasta la saciedad que este fue el filme que desvió la atención del público de élite hacia el musical, y en tal sentido no es de extrañar que aparezca programado como un catálogo de cultura visual. París, en efecto, la ciudad soñada por un pintor , pero quien levanta el plano es un diletante que no esconde su condición de esnob, antes bien lo proclama a los cuatro vientos. Los homenajes a los grandes maestros de la pintura francesa no solo están implícitos, sino que su obra y su moda, y tras un sorprendente despliegue de candelabros y figuras teñidas de purpurina, parace adentrarse en una estilización de las Mil y una Noches".

Es posible, y con voy acabando, que el tándem Kelly y Minnelli concibiesen de una manera plena algo esencial en esta película: el decorado. Es éste una de las expresiones más directa de los ensoñaciones de Minnelli que en la película  es modificada , como dice, Terenci Moix "si Gene Kelly la sueña como pintor - en el ballet final- o si la idealiza como enamorado - en el delicado número con Leslie Caron en una quai del Sena"

Es casi lógico que Kelly conociera lo que el crítico Deems Taylor narró en las notas al programa del estreno de Un Americano en París en Nueva York  de la obra de Gershwim en aquel 13 de diciembre de 1928, al decir que "la obra comienza con un paseo por los Campos Elíseos; una riña con un taxista, el paseo abandonado del turista y el paso a la orilla izquierda del río Sena son las excusas para el lucimiento de las trompetas, el trombón y el clarinete, respectivamente. Un amable violín nos evoca una escena de amor nocturna... cuando aparece el blues, sólo de trompetas con sordina, como recordando Estados Unidos, sensación reafirmada con la entrada de las trompetas lanzando el tema con aire del ragtime propio de los años veinte. El argumento habla ahora del encuentro con otro estadounidense, y entre recuerdo y recuerdo musical de las vivencias anteriores, se oye un ritmo cercano al swing. La obra termina en el punto de partida, el paseo, despidiéndose con el tema de blues grandioso y más estadounidense que parisino".


martes, 3 de julio de 2018

Austerlitz


Poco veces me imagine la obsesión de Abel Gance por Napoleón. Por supuesto conozco la obra monumental que Abel Gance hizo sobre el primer Napoleón allá por 1927, pero desconocía que en la década de 1920 Abel Gance había escrito una biografía de seis partes de Napoleón y que el Napoleón (1927), era sólo la primera y que resultó ser un desastre financiero.

Para paliar este desastre vendió la sexta parte a Lupu Pick , que rodó Napoleón en Santa Elena (1929). Queriendo hacer una reaparición a finales de la década de 1950, Gance reescribió la tercera parte y se transformó en "Austerlitz" o The Battle of Austerlitz que fue exhibida en español bajo el título Historia escrita con sangre.

Gance cuya carrera se prolongó durante 60 años. Comenzó en 1909 trabajando como actor y guionista cinematográfico. Dos años después, en 1911, fundó, con la ayuda de algunos amigos, su propia compañía, y dirigió su primera película, La Digue, un drama costumbrista. Su segunda película fue Le Nègre blanc (1912). La Primera Guerra Mundial no paralizó su obra ni su afán de experimentar en nuevas técnicas cinematográficas. incluyendo en ellas el montaje.

A partir de 1917, el interés de Gance se centra en los dramas sociales, con películas como Le Droit à la vie y Mater Dolorosa, las dos de 1917. Su obra más interesante en esta etapa es La Dixième symphonie (1918). Tras el final de la guerra, Gance estrenó J'accuse! (Yo acuso) en (1919), un durísimo alegato contra la carnicería organizada que supuso la I Guerra Mundial. El filme tuvo un gran éxito, tanto en Francia como en el extranjero. Gance viajó a Estados Unidos para exhibir la película ante un público entre el que se encontraba el propio Griffith y las hermanas Lillian y Dorothy Gish.

La siguiente obra de Gance, La rueda (La Roue), fue rodada entre 1919 y 1920, pero no se estrenó hasta 1923. Se trata de una producción monumental, de 32 bobinas, que tuvo que ser estrenada en tres sesiones sucesivas, y que desarrolla la melodramática historia de un maquinista enamorado de su hija adoptiva. El interés del filme radica sobre todo en el tratamiento poético que le imprime su director, desarrollando metáforas como la de la vida como una interminable rueda.

Abel Gance rodó después su obra más importante: la monumental Napoléon (1927), uno de los grandes clásicos del cine mudo. Gance invirtió dos años en la realización de esta película, que recrea la primera parte de la biografía de Napoleón Bonaparte, desde su infancia hasta la campaña de Italia, en 1796, y que pretendía ser el inicio de un proyecto de seis largometrajes sobre la vida de Napoleón, nunca realizados.

Gance no esconde en la película su admiración por el personaje, al que retrata como un líder idealista y visionario, en la línea de los grandes escritores románticos (Byron, Víctor Hugo o Heine), que habían visto en Bonaparte la encarnación del espíritu revolucionario.

En Napoleón, Gance hizo un verdadero alarde de innovaciones técnicas y recursos experimentales, como la asociación de ideas a través de la sobreimpresión de varias imágenes en la pantalla, el tríptico o pantalla triple (que él llamó Polyvision ) que, por su mayor superficie horizontal, le permitía desplegar sus escenas más grandiosas en una inmensa panorámica. También empleó cámaras muy ligeras ubicadas en lugares insospechados, como en un caballo al galope o en un proyectil disparado al aire. Los encuadres obtenidos resultaron espectaculares. Una escena de persecución, por ejemplo, está rodada con una cámara situada en el lomo de un caballo al galope; la escena inicial del filme, la batalla de bolas de nieve, fue rodada por un operador cámara en mano, algo completamente inusual en la época. Para las secuencias de la tormenta en alta mar y la disputa en la Convención, la hizo colgar como un péndulo, moviéndose de un lado a otro. Además de dirigir esta película, Abel Gance participó como actor, realizando una sobria y aclamada interpretación del famoso revolucionario Louis de Saint-Just, uno de los máximos representantes del Reinado del Terror de la Revolución francesa. Para el clímax final de la película, la campaña de Italia de 1796, Gance utilizó un sistema panorámico especial, con tres pantallas y tres proyectores, al que denominó Polyvision, y que le permitía también mostrar tres acciones simultáneas, en forma de tríptico.

La excesiva duración del filme (alrededor de seis horas) hizo que se exhibiese generalmente en versiones mutiladas (en Estados Unidos, por ejemplo, se proyectó una versión de sólo 72 minutos, es decir, poco más de una quinta parte del metraje original).

Pero la carrera de Abel Gance no se detuvo con la llegada del cine sonoro y en 1931, Gance estrenó su primera película hablada, La Fin du monde, aunque no tuvo demasiado éxito.

En 1934, añadió diálogos a un nuevo montaje de Napoleón y sonorizó el film con un procedimiento que puso a punto con André Debrie y que ellos llamaban "perspectiva sonora", que era un antecedente del sonido estereofónico.

Una obra importante de este período es Lucrèce Borgia (1935), Un gran amor de Beethoven (1936), y una reinterpretación del J'accuse. Aunque utiliza parte del metraje del film anterior, se trata en esencia de una nueva película, oportunamente estrenada en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Tras eso pasaron veinte años en los que hizo únicamente siete películas entre ellos un cortometraje, Quatorze juillet y una película sobre Lumière et l'invention du cinématographe (1953).

Al inicio de los 60 vuelve al cine con Austerlitz (1960) , realizando después Cyrano et d'Artagnan (1963) y Marie Tudor (un telefilme del año 1966) y Valmy (1967). Fallecía a los 92 año en 1981 con el fallecía el más inquieto del grupo francés de la Escuela Impresionista.

Pinceladas del que fue impresionista cinematográfico hay en la película que he visto y que obviamente es Austerlitz, una película de 1960 dirigida por Abel Gance y con la que contó con gran parte de los astros del cine europeo -o americanos que trabajaban en la Europa de la época- como Jean Marais , Rossano Brazzi , Martine Carol , Jack Palance , Claudia Cardinale , Vittorio de Sica , Orson Welles , Leslie Caron y Jean-Louis Trintignant .

La película fue producida por Antoinette Coty , Alexander Salkind con las compañías y productoras - hablamos de una coproducción entre Francia-Italia-Yugoslavia-Liechtenstein- integrada por Compagnie Internationale de Productions Cinématographiques (CIPRA), Lyre Films, Galatea Film, Michael Arthur Films y Dubrava Film y contó con un presupuesto de $ 4,000,000 , según se estima.

Como ya he dicho el guión formaba parte de la obra monumental escrita e ideada por Abel Gance allá por los años veinte, aunque ahora se sumaban lo escrito por Nelly Kaplan y Roger Richebé.

En el apartado musical destaca la composición de Jean Ledrut y la fotografía de Henri Alekan y Robert Juillard y el montaje de Léonide Azar e Yvonne Martin.

El elenco lo integra Pierre Mondy que asume magistralmente el papel de Napoleón y Leslie Caron interpreta el papel de su amante Élisabeth Le Michaud d'Arçon.

Junto a ellos aparecen personajes de la historia de su tiempo, muchos de ellos, inspirados en personajes históricos como Jean Marais como Lazare Carnot, Martine Carol como la futura emperatriz Joséphine de Beauharnais, Elvire Popesco - en la que sería su última película- como Lætitia Bonaparte, Georges Marchal como el Mariscal Jean Lannes, Vittorio De Sica como el Papa Pio VII, Michel Simon como el veterano soldado Alboise, Rossano Brazzi como Lucien Bonaparte, Claudia Cardinale como Pauline Bonaparte, Ettore Manni como Murat, Jack Palance como el general Franz von Weyrother, Daniela Rocca como Carolina Bonaparte, Orson Welles como el promotor del vapor Robert Fulton.

Junto a ellos aparecen Nelly Kaplan como Juliette Récamier, Jean-Louis Trintignant como hijo de Ségur, Lucien Raimbourg como Joseph Fouché, Rowland Bartrop como Almirante Horatio Nelson, Anna Moffo como Giuseppina Grassini, Janez Vhrovec como el Emperador Francisco II de Austria - François II, Guy Haurey como Friant, Jean Mercure como Talleyrand, Anna Maria Ferrero como Élisa Bonaparte, Anthony Stuart como William Pitt, Maurice Teynac como Schulmeister, Henri Vidon como Fox, Jacques Castelot como Cambacérès, Guy Delorme como General Exelmans, Louis Eymond como Lebrun, Jean-Louis Horbette como Constant, Pierre Tabard como General Andrault, conde de Langeron, Claude Carliez como Margaron, Polycarpe Pavloff como Koutouzoff, Jean-François Rémi como Duroc, Jean-Marc Bory como el Mariscal Soult, Georges Demas como Daumesnil, André Randall como Whitworth, André Certes como Berthier, Antoine Baud como Bernadotte, Jean Berger como Hédouville, Raoul Billerey como Savary, Jean-Louis Richard como el zar Alejandro I de Rusia , Pierre Marteville como Joseph Bonaparte, Pierre Peloux como Daru, Davout d'Auerstaedt como Davout, Claude Conty como Dolgoroukov.

En pequeños papeles aparecen Henri Cote, Sophie Daria, Henri-Jacques Huet, Robert Lepagès, José Squinquel, André Oumansky y Dominique Zardi, entre otros.

La película aborda los hechos acontecidos entre la Paz de Amiens (1802) y la batalla de Austerliz o también conocida como la batalla de los tres Emperadores.

La acción empieza poco antes de que Bonaparte sea elegido cónsul vitalicio. Ya vemos algunos de sus tic autoritarios en forma de pequeñas caprichos estéticos (sus trajes, zapatos o sus sombreros), o complejos como la altura como comprobamos que sufre su mayordomo Constant (Jean-Louis Horbette).

Poco después es informado por sus colaboradores entre los que se encuentran Tyllerand ( Jen Mercure) y por el embajador británico de la firma del Tratado de Amiens o Paz de Amiens , de  un acuerdo que puso fin a la guerra entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y la Primera República Francesa al que se había sumado sus aliados (España y la República Bátava), y que será firmado en Amiens (Francia) el 25 de marzo de 1802.

En ese momento el primer cónsul francés, Napoleón Bonaparte, aprovechando la salida del poder de Grenville y William Pitt (el Joven), que desconfiaban de Bonaparte, logra un acuerdo con Henry Addington. El secretario de Relaciones Exteriores de Addington, Robert Jenkinson, abrió inmediatamente conversaciones con el comisario francés de prisionero de guerra en Londres, Louis Guillaume Otto. Éste, bajo instrucciones detalladas de Bonaparte, entabló negociaciones con el nuevo gobierno británico a mediados de 1801.

Descontento con el diálogo con Otto, Hawkesbury envió al diplomático Anthony Merry a París, quien abrió una segunda línea de comunicaciones con el ministro francés de Asuntos Exteriores Charles Maurice de Talleyrand. A mediados de septiembre, las negociaciones escritas habían progresado hasta el punto en que Hawkesbury y Otto se reunieron para redactar un acuerdo preliminar.

El 30 de septiembre firmaron el acuerdo preliminar en Londres; que se publicó al día siguiente. Los términos del acuerdo preliminar requerían que Gran Bretaña restaurara la mayor parte de las posesiones coloniales francesas que había capturado desde 1794, evacuara Malta y se retiraría de otros puertos mediterráneos ocupados. Malta debía ser restaurada a la Orden de San Juan, cuya soberanía debía ser garantizada por una o más Potencias que se determinarían en la paz final. Francia debía restaurar Egipto a control otomano, retirarse de la mayor parte de la península italiana y acordar preservar la soberanía portuguesa. Ceilán, anteriormente un territorio holandés, debía permanecer con los británicos, y los derechos pesqueros de Terranova debían ser restaurados a la condición de antes de la guerra. Gran Bretaña también debía reconocer la República de las Siete Islas establecida por Francia en las islas del Mar Jónico que ahora forman parte de Grecia. A ambas partes se les debería permitir el acceso a los puestos avanzados en el Cabo de Buena Esperanza. En un golpe a España, el acuerdo preliminar incluía una cláusula secreta en la que Trinidad debía permanecer con Gran Bretaña.

Las noticias de la paz preliminar fueron recibidas en Gran Bretaña con fuegos artificiales. La paz, se pensaba en Gran Bretaña, conduciría a la retirada del impuesto sobre la renta impuesto por Pitt, a una reducción de los precios de los cereales y a una reactivación de los mercados.

En noviembre de 1801, el marqués Charles Cornwallis fue enviado a Francia con poderes plenipotenciarios para negociar un acuerdo final. Los negociadores franceses, entre ellos hermano de Napoleón, José . y Talleyrand, cambiaron constantemente sus posiciones, dejando a Cornwallis para escribir: "Lo siento como la circunstancia más desagradable de este desagradable negocio que, después de haber obtenido su aquiescencia en cualquier punto, Que finalmente se ha resuelto y que no se apartará de él en nuestra próxima conversación".

La República holandesa de Batavia, cuya economía dependía del comercio que había sido arruinada por la guerra, designó a Rutger Jan Schimmelpenninck, su embajador en Francia, para representarlos en las negociaciones de paz; Llegó a Amiens el 9 de diciembre. El papel holandés en las negociaciones estuvo marcado por la falta de respeto por parte de los franceses, que los consideraban un cliente "vencedor y conquistado" cuyo gobierno actual "les debía todo". Schimmelpenninck y Cornwallis negociaron acuerdos sobre el estatus de Ceilán (para permanecer británico), el Cabo de Buena Esperanza (para ser devuelto a los holandeses, pero abierto a todos), y la indemnización de la Casa de Orange-Nassau depuesta por sus pérdidas. Sin embargo, José Bonaparte no estuvo de acuerdo inmediatamente con sus términos, presumiblemente necesitando consultar con el Primer Cónsul sobre el asunto.

En enero de 1802, Napoleón Bonaparte viajó a Lyon para aceptar la presidencia de la República Italiana, una república cliente francesa nominalmente independiente que cubrió el norte de Italia y se había establecido en 1797. Esta ley violó el Tratado de Lunéville, en el que Bonaparte acordó garantizar la independencia de la República Italiana y otras repúblicas clientes. También continuó apoyando el golpe de estado reaccionario del general francés Pierre Augereau, del 18 de septiembre de 1801, en la República de Batavia, y su nueva constitución, ratificada por una elección simulada, que la acercó a su socio dominante.

El acuerdo implicaba , además de la liberación de prisioneros de guerra, que el El Reino Unido devolviera la colonia de El Cabo a la República Bátava, al igual que la mayor parte de las Indias Orientales Holandesas y la Guayana Neerlandesa . Obligaba a la retirada francesa y británica de Egipto y su devolución al Imperio Otomano. También la restitución por parte de Gran Bretaña de todas las conquistas hechas a Francia y sus países aliados, excepto Ceilán (actual Sri Lanka), Gibraltar y la isla de Trinidad, así como Tobago. Eso sí, la isla de Menorca sería devuelta a España. También la evacuación de Nápoles y los Estados Pontificios por parte de Francia. Igualmente se acordó la fijación del río Araguari como frontera entre la Guayana Francesa y la Guayana portuguesa. Y, por ultimo, la devolución de la isla de Malta, Gozo y Comino a los Caballeros Hospitalarios. Todas estas islas fueron declaradas neutrales.

A la firma del acuerdo comparecieron Charles Cornwallis en nombre de Jorge III del Reino Unido, José Bonaparte por la República francesa, José Nicolás de Azara, consejero de Estado de España en nombre de Carlos IV, y Roger Jean Schimmelpenninck, embajador de la República Bátava.

El tratado, que significó el colapso final de la Segunda Coalición, dejó sin solucionar cuestiones muy importantes, por lo que la paz duró tan sólo un año: el Reino Unido organizaría la Tercera Coalición, declarando la Guerra al Primer Imperio francés tras la llegada al poder de William Pitt (el Joven).

Esto éxito internacional supondrá para Napoleón la concesión del título de Cónsul Vitalicio desde agosto de 1802, el año X , algo que le anuncia Tayllerand (Jean Mercure), lo que obliga a Napoleón contratar nuevos trajes, a verse de nuevo con su esposa Joséphine de Beauharnais (Martine Carol) y recibir a su extensa familia en Palacio entre las que se encuentra su hermana Pauline (Claudia Cardinalle) , su madre Leticia ( Elvire Popesco), Lucien (Rossano Brazzi) , su hermana Caroline ( Daniela Rocca)o Elisa ( Anna Maria Ferrero) , así como algunos de sus colaboradores como Murat ( Etorre Manni), Soult (Jean-Marc Bory) o el Mariscal Jean Lannes (Georges Marchal).

Además, recibe una interesante visita del ingeniero e inventor norteamericano Robert Fulton (Orson Welles) que le ofrece al general francés su barco de vapor y el primer submarino de hélice, denominado el Nautilus que fue probado por primera vez en 1800.

Con la esperanza de consolidar su puesto, Fouché (Lucien Raimbourg) le sugirió a Bonaparte que la mejor forma de apaciguar conspiraciones sería transformar el consulado vitalicio en un imperio hereditario, el cual, dado que tendría un heredero, quitaría toda esperanza de cambiar el régimen por asesinato. Bonaparte acoge la sugerencia.

Apoyado por buena parte de la aristocracia, en una ceremonia realizada en la catedral Notre Dame de París (1804) ante la presencia del papa Pío VII (Vittorio de Sicca) al que recibe ante de su llegada a la capital gala. Esta tendrá lugar el 28 de mayo de 1804 , en la Catedral se proclama emperador. En ese entrevista previa, el todavía cónsul le dice que en la ceremonia Napoleón se coronará a sí mismo, lo cual dio origen a la creencia popular de que ese acto fue una demostración de negación a la autoridad pontificia.

Después de unas escenas contextuales llega el momento de la coronación como emperador, pero en esta ocasión Gance prefirió evitar las escenas pomposas viendo como Napoleón se autocorona frente a la estupefacción de los asistentes a Notre Dame y del papa Pío VII, y se conforma con que uno de los jóvenes militares de la corte, el hijo de Ségur ( Jean-Louis Trintignant) relate lo sucedido, como un cuento, a los sirvientes y a Letizia, la madre de Napoleón, (Elvire Popesco) que no acude a la coronación y lo hace sobre una maqueta de Notre Dame con los asistentes.

En diciembre de 1804 un acuerdo anglo-sueco llevó a la creación de la Tercera Coalición, como ya hemos señalado.

El primer ministro británico William Pitt empleó 1804 y 1805 en una intensa actividad diplomática orientada a formar una nueva coalición contra Francia y, en abril de 1805, Gran Bretaña y Rusia firmaron una alianza.​ Habiendo sido derrotados dos veces en tiempos recientes por Francia, Austria se unió a la coalición unos meses después en busca de venganza. Era la III Coalición.

Antes de la formación de la Tercera Coalición, Napoleón había reunido una fuerza de invasión llamada el Ejército de Inglaterra en seis campos alrededor de Boulogne, en el norte de Francia, con la intención de utilizarla para atacar las islas británicas. Aunque nunca pusieron pie en suelo inglés, las tropas de Napoleón recibieron una cuidadosa y muy valiosa formación para cualquier operación militar. A pesar de que el aburrimiento hizo mella en las tropas, Napoleón las visitó en varias ocasiones y realizó varias vistosas paradas militares para levantar su moral.

Después de ello ya se van viendo los preludios de la que será la gran victoria de Napoleón, primero el intento de invadir una Inglaterra - ahora dirigida por William Pitt (Anthony Stuart) - , con las tropas concentradas en Boulogne, pero también la decepción que le produce la noticia de que la flota franco española está anclada en Cádiz esperando el ataque del Almirante Nelson (Roland Bartrop).

Los hombres de Boulogne formaron el núcleo de lo que Napoleón más tarde llamaría La Grande Armée. Al principio, este ejército francés contaba con unos 200 000 hombres organizados en siete cuerpos, que fueron grandes unidades de campo que contaban con entre 36 y 40 cañones cada uno y eran capaces de acciones independientes hasta que otros cuerpos acudieran a su rescate. Un solo cuerpo bien situado en una fuerte posición defensiva podía sobrevivir al menos un día sin apoyo, dando así a la Grande Armée un sinnúmero de opciones estratégicas y tácticas en cada campaña. 

Como corolario a estas fuerzas, Napoleón creó una reserva de caballería de 22 000 unidades organizada en dos divisiones de coraceros, cuatro de dragones montados, una de dragones desmontados y una de caballería ligera, todos con el apoyo de 24 piezas de artillería

Para 1805 la Grande Armée había aumentado hasta los 350 000 hombres, en general bien equipados, entrenados y dirigidos por oficiales competentes.

Después del desastre de Trafalgar, y con una rapidez espectacular, los hombres de Napoleón se desplazan hacia el interior del continente para poner fin en la batalla que da nombre a la película, Austerlitz.

Aquí comienza la segunda mitad de la película que cubre la batalla real, donde venció a las fuerzas austríacas y rusas en su avance hacia el este.

La batalla de Austerlitz, también conocida como la batalla de los Tres Emperadores, enfrentó el 2 de diciembre de 1805 a un ejército francés comandado por el emperador Napoleón I contra las fuerzas combinadas ruso-austríacas del zar ruso Alejandro I y el emperador austríaco Francisco I . Fue una de las mayores victorias de Napoleón pues el Primer Imperio francés aplastó definitivamente a la Tercera Coalición tras casi nueve horas de difícil combate.

La batalla estuvo precedida de la victoria de los franceses ante el ejército austríaco durante la campaña de Ulm que nos es narrada sobre un mapa de Europa muy didáctico. Sobre el mismo vemos. Tras la rápido avance de los franceses sobre el área del Rhin.

Tras la victoria de Ulm, las fuerzas francesas lograron tomar Viena en noviembre de 1805. Los austríacos evitaron otro choque hasta que la llegada de los rusos les otorgó ventaja numérica. 

Pero Napoleón buscaba un lugar para la victoria final y lo encontró en un lugar cerca de Austerlitz, actual Slavkov u Brna, a unos 10 km al sureste de Brno, en Moravia, entonces parte del Imperio austríaco y hoy en la República Checa. Austerlitz puso fin rápido a la guerra de la Tercera Coalición y pocas semanas después se firmó el Tratado de Presburgo.

El enemigo a batir es el ejército ruso que en 1805 conservaba muchas características de la organización del Antiguo Régimen: no tenía formación permanente por encima del nivel de un regimiento, los oficiales de alto rango procedían en su mayoría de los círculos aristocráticos y las comisiones eran generalmente vendidas al mejor postor, independientemente de la competencia. Estaba dirigido por el General Koutouzoff ( Polycarpe Pavloff) o el general Príncipe Dolgaroukow (Claude Conty).

El soldado ruso, en línea con la práctica del siglo XVIII, era regularmente maltratado y castigado «para inculcarle disciplina». Además, muchos oficiales de bajo rango estaban pobremente entrenados y tenían dificultades para lograr que sus hombres realizaran las maniobras a veces complejas requeridas en una batalla. Por el contrario, los rusos tenían una buena artillería a cargo de soldados que luchaban muy duro para evitar que sus piezas de artillería cayeran en manos del enemigo.​ El sistema de suministro del ejército imperial ruso dependía de la población local y de sus aliados austríacos, que le proveían de hasta el setenta por ciento de sus necesidades. Sin un sistema de abastecimiento eficaz y organizado y sin extensas líneas de suministro los soldados rusos encontraron dificultades para mantenerse listos para el combate y con buena salud.

Por su parte en el bando de los austriacos,  el archiduque Carlos, hermano del emperador Francisco II (Janez Vrhovec ) , había empezado a reformar el ejército austríaco en 1801 mediante la retirada de poder al Hofkriegsrat, el consejo militar y político responsable de la toma de decisiones en las fuerzas armadas de Austria. Carlos era el mejor comandante de campo de Austria, pero era impopular en la corte real y perdió mucha influencia cuando, en contra de su consejo, decidió ir a la guerra contra Francia.

Karl Mack se convirtió en el nuevo comandante principal del ejército austríaco e introdujo reformas en la infantería en vísperas de la guerra que llevaron a que un regimiento estuviera compuesto por cuatro batallones de cuatro compañías, en lugar de los anteriores tres batallones de seis compañías. Este cambio súbito no se acompañó del correspondiente entrenamiento de oficiales, por lo que estas nuevas unidades no fueron tan bien dirigidas como lo podrían haber sido.

La caballería austríaca era considerada la mejor de Europa, pero la disgregación de sus unidades entre varias formaciones de infantería redujo su efectividad contra sus agrupadas contrapartes francesas, pero fue derrotado en Ulm.

Y es que en agosto de 1805 Napoleón, emperador de los franceses desde diciembre del año anterior, había puesto su mira ya no en el Canal de la Mancha sino en el río Rin con el fin de hacer frente a las amenazas austríacas y rusas.

El 25 de septiembre, después de una frenética y secreta marcha, 200 000 soldados franceses comenzaron a cruzar el Rin en un frente de 260 km. Mack había reunido la mayor parte de las tropas austríacas en la fortaleza de Ulm en Suabia (hoy en día el sur de Alemania).

Como ya hemos señalado, Napoleón movió sus fuerzas al norte y realizó un movimiento de rodeo que los puso a retaguardia de los austríacos. La maniobra fue bien ejecutada y el 20 de octubre Mack y 23 000 soldados austríacos se rindieron en Ulm, haciendo ascender la cifra total de prisioneros austríacos en la campaña a 60 000.

A pesar de que esta espectacular victoria se vio ensombrecida por la derrota de la escuadra franco-española en la batalla de Trafalgar al día siguiente, los éxitos franceses en tierra continuaron con la caída de Viena en noviembre, donde fueron capturados 100 000 mosquetes, quinientos cañones y varios puentes intactos a lo largo del Danubio.

Tras esta victoria en Ulm, el zar Alejandro I (Jean-Louis Richard) designó entonces al general Mijaíl Kutúzov (Polycarpe Pavloff) como comandante en jefe de las tropas rusas y austríacas, quien llegó al campo de batalla el 9 de septiembre de 1805 para recoger información.

Éste se puso rápidamente en contacto con el emperador austríaco y sus cortesanos para discutir los planes y las cuestiones logísticas. Bajo la presión de Kutúzov, los austríacos acordaron suministrar municiones y armas de una manera oportuna y suficiente. Kutúzov también observó deficiencias en el plan de defensa de Austria, que calificó de «muy dogmático». Además, se opuso a la anexión de las tierras recientemente caídas bajo control de Napoleón, porque esto haría que la población local desconfiara de los aliados. Sin embargo, muchas de las propuestas de Kutúzov fueron rechazadas. 

Los franceses continuaron avanzando, pero pronto se encontraron en una posición poco envidiable: las intenciones prusianas eran desconocidas y podían ser hostiles, los ejércitos rusos y austríacos se habían unido y las líneas de comunicación francesas eran ya extremadamente largas y requerían de fuertes guarniciones para seguir abiertas. Napoleón se dio cuenta de que la única manera lógica de conseguir el éxito en Ulm era forzar a los aliados a combatir y derrotarlos.

En el lado ruso, el comandante en jefe Kutúzov también se dio cuenta de ello, por lo que en lugar de aferrarse al plan suicida de defensa austríaco, decidió retirarse. Envió a Piotr Bagratión con seiscientos hombres a contener a los franceses en Viena y dio instrucciones al ejército aliado para aceptar la propuesta de alto el fuego de Murat y así tener más tiempo para la retirada.

Napoleón pronto se dio cuenta de los errores de Murat y le ordenó perseguirlos, pero para entonces los aliados ya se habían retirado a Olmutz.

De acuerdo al plan de Kutúzov, los aliados se retirarían más, hasta la región de los Cárpatos y, según sus palabras, «en Galitzia, enterraré a los franceses». Sin embargo, Napoleón no se quedó quieto. El emperador francés decidió montar una trampa psicológica con el fin de atraer a los aliados como se centra esta segunda mitad de la película.

Días antes de cualquier combate, Napoleón había dado la impresión a los aliados de que su ejército se encontraba en un estado débil y que deseaba una paz negociada. Solo unos 53 000 soldados, incluidas las fuerzas de Soult, Lannes y Murat, tomarían posesión del camino de Austerlitz y Olmutz, atrayendo la atención del enemigo.

Las fuerzas aliadas, con 89 000 hombres, parecerían ser muy superiores y podrían intentar el ataque. Sin embargo, los aliados no sabían que los refuerzos de Bernadotte, Mortier y Davout ya estaban a distancia de dar apoyo y podrían ser llamadas desde Iglau y Viena, respectivamente, aumentando las fuerzas francesas a 75 000 soldados y reduciendo la desigualdad numérica. El plan de atracción no se detuvo ahí.

El 25 de noviembre el general francés Savary fue enviado al cuartel general aliado en Olmutz con el fin de examinar en secreto la situación de las fuerzas aliadas y entregar un mensaje que expresaba el deseo de Napoleón de evitar una batalla. Como era de esperar, ello fue visto como un signo inequívoco de debilidad. Cuando Francisco I ofreció un armisticio el 27, Napoleón expresó un gran entusiasmo en la aceptación del mismo. El mismo día, Napoleón ordenó a Soult abandonar tanto Austerlitz como los Altos de Pratzen y también crear una imagen de caos durante la retirada, lo que haría que los aliados ocuparan los altos.

Al día siguiente, 28 de noviembre, el emperador francés solicitó una entrevista personal con Alejandro I, tras lo que recibió la visita del ayudante más impetuoso del zar, el conde Dolgorouki. La reunión fue parte del engaño, pues Napoleón expresó intencionadamente ansiedad y duda a sus adversarios y Dolgorouki informó de todo al zar como una indicación adicional de la debilidad francesa. El plan tuvo éxito.

Muchos de los oficiales aliados, incluidos los ayudantes del zar y el jefe del estado mayor austríaco, Franz von Weyrother (Jack Palance) apoyaron firmemente la idea de atacar inmediatamente y, aparentemente, influyeron en la opinión del zar.​ La idea de Kutúzov fue rechazada y las fuerzas aliadas cayeron en la trampa que Napoleón había creado. Napoleón pudo reunir unos 72 000 hombres y 157 cañones para la inminente batalla, aunque cerca de 7000 soldados bajo mando de Davout estaban todavía muy lejos hacia el sur en dirección a Viena.

Los aliados contaban con alrededor de 85 000 soldados, el setenta por ciento de ellos rusos, y 318 cañones. El ejército francés era inferior en número ​ y al principio Napoleón no estaba seguro de su victoria.

En una carta al ministro de Asuntos Exteriores, Talleyrand, Napoleón le pidió que no le dijera nada a nadie de la próxima batalla, pues no quería molestar a la emperatriz Josefina. De acuerdo con Frederick C. Schneid, la principal preocupación de Napoleón no era la tranquilidad de Josefina, sino cómo explicarle una derrota del ejército francés.

La batalla tuvo lugar a unos diez kilómetros al sureste de la ciudad de Brno, entre esa ciudad y Austerlitz (en checo: Slavkov u Brna) en lo que hoy es la República Checa.

La parte norte del campo de batalla estaba dominada por los 210 m de la colina Santon y los 260 m de la colina Zuran, ambas con vistas sobre el vital camino Olomouc/Brno, en dirección este-oeste.

Al oeste de las dos colinas se encontraba el pueblo de Bellowitz (Bedřichovice), y entre ellos el arroyo Bosenitz (Roketnice) que corría al sur para enlazar con el arroyo Goldbach (Ricka), que fluye entre los pueblos de Kobelnitz (Kobylnice), Sokolnitz (Sokolnice) y Telnitz (Telnice).

El centro de toda el área eran los Altos Pratzen (Pracký kopec), una colina de suave pendiente de unos once o doce metros de altura. Un asesor afirmó que Napoleón dijo en repetidas ocasiones a sus mariscales: «Caballeros, examinad cuidadosamente este terreno, será un campo de batalla; ustedes jugarán un papel en él».

Un consejo aliado se reunió el 1 de diciembre para discutir propuestas para la batalla. La mayoría de estrategas aliados tenía dos ideas fundamentales en mente: contactar con el enemigo y asegurar el flanco sur que mantenía la línea de comunicación a Viena. Aunque el zar y su entorno inmediato presionaron para una batalla, el emperador Francisco de Austria era más cauteloso y como se ha mencionado, era secundado por Kutúzov, el comandante en jefe de las tropas aliadas.

Sin embargo, la presión para luchar de los nobles rusos y de los comandantes austríacos fue muy fuerte, por lo que los aliados adoptaron el plan del jefe del estado mayor austríaco Franz von Weyrother. ​

Este planeó un ataque principal contra el flanco derecho francés, que los aliados pensaban más débil, y ataques de distracción contra su flanco izquierdo. Los aliados desplegaron la mayoría de sus tropas en cuatro columnas que atacarían la derecha francesa. La Guardia Imperial rusa se mantuvo en la reserva mientras las tropas rusas bajo el mando de Piotr Bagratión protegieron el flanco derecho de los aliados.

Por otra parte, el zar Alejandro retiró bruscamente su autoridad al comandante en jefe Kutúzov y se la dio a Franz von Weyrother.

En la batalla Kutúzov solo pudo comandar el IV Cuerpo del ejército aliado, a pesar de que todavía era el comandante de jure porque el zar tenía miedo de asumir la responsabilidad en caso de que su plan fallase.

Napoleón tenía la esperanza de que las fuerzas aliadas atacaran y, para forzarlos a ello, debilitó deliberadamente su propio flanco derecho.

El 28 de noviembre Napoleón se reunió con sus mariscales en el Cuartel Imperial y estos le informaron de sus dudas sobre la inminente batalla. Incluso sugirieron una retirada, pero el emperador restó importancia a sus quejas. El plan de Napoleón preveía que los aliados lanzaran numerosas tropas para envolver su flanco derecho con el fin de cortar la línea de comunicación francesa con Viena. Como resultado, los flancos central y derecho de los aliados quedarían más expuestos y serían más vulnerables. Con el fin de que así lo hicieran, Napoleón incluso abandonó la estratégica posición de los Altos Pratzen, fingiendo debilidad y nerviosismo.

Mientras tanto, la fuerza principal de Napoleón se escondería frente a los Altos y, de acuerdo al plan, atacaría y recapturaría la loma para a continuación lanzar un ataque decisivo al centro de la línea aliada, paralizarla y rodearla por la retaguardia.

El empuje masivo a través del centro aliado fue conducido por los 16 000 hombres del IV Cuerpo del mariscal Soult. La posición de este cuerpo fue envuelta por una densa niebla durante los compases iniciales de la batalla, una niebla que ocultó momentaneamente el sol de Austerlitz; de hecho, el tiempo que duró esa niebla fue vital para el plan de Napoleón. Las tropas de Soult serían descubiertas si la niebla se disipaba muy pronto pero, si permanecía demasiado tiempo, Napoleón no podría saber si los aliados habían abandonado los Altos Pratzen y le impediría lanzar su ataque en el momento justo.

Mientras tanto, para dar soporte a su débil flanco derecho, Napoleón ordenó al III Cuerpo de Davout marchar desde Viena para unirse a los hombres del general Legrand, que ocupó el flanco del extremo sur pues iba a soportar la mayor parte del ataque aliado.

Los soldados de Davout tenían 48 horas para recorrer 110 km. Su llegada fue crucial para el éxito del plan francés, pues la disposición de Napoleón en su flanco derecho era muy arriesgada por la debilidad de las tropas allí guarnecidas. Sin embargo, la razón por la que Napoleón pudo usar un plan arriesgado fue porque Davout, comandante del III Cuerpo, era uno de sus mejores mariscales, porque la posición de su flanco derecho estaba protegida por un complicado sistema de arroyos y lagos ​ y porque los franceses ya se habían establecido en una línea secundaria de retirada a través de Brunn (Brno).

La Guardia Imperial en la que se integraban muchos veteranos de las guerras napoleónicas por Europa y África como el veterano Alboise ( Michel Simon) y el I Cuerpo de Bernadotte se mantuvieron en la reserva mientras el V Cuerpo bajo mando de Jean Lannes guardaba el sector norte del campo de batalla, donde se encontraba la nueva línea de comunicación. ​

El 1 de diciembre las tropas francesas se habían desplazado de acuerdo con el movimiento de los aliados hacia el sur, tal como esperaba Napoleón.

Las acciones de combate dieron comienzo sobre las ocho de la mañana del 2 de diciembre de 1805, cuando la primera columna aliada atacó la villa de Telnitz, defendida por el tercer Regimiento de Línea. Este sector del campo de batalla fue escenario de numerosos combates en los momentos posteriores con varias cargas aliadas que expulsaron a los franceses de la localidad y los obligaron a retroceder a la otra orilla del arroyo Goldbach.

Los primeros hombres de los cuerpos de Davout llegaron en ese momento e hicieron salir a los aliados de Telnitz, pero a continuación fueron atacados por húsares y nuevamente arrojados de la localidad. Otros ataques aliados en Telnitz fueron detenidos por la artillería francesa.

Las columnas aliadas comenzaron a embestir la derecha francesa, pero no a la velocidad deseada pues los franceses les pusieron freno con éxito. En realidad, los ataques de los aliados estaban equivocados y llegaban a destiempo: los destacamentos de caballería de Liechtenstein en el flanco izquierdo aliado tuvieron que ser colocados en el derecho y, en el traslado, se encontraron y retrasaron a parte de la segunda columna de infantería que avanzaba contra la derecha francesa. Los planificadores pensaron en ese momento que era un desastre, pero luego resultaría una ayuda.

Mientras tanto, la vanguardia de la segunda columna estaba atacando el pueblo de Sokolnitz, defendida por el 26º Regimiento Ligero y tirailleurs, hostigadores franceses. Los asaltos aliados iniciales no tuvieron éxito y el general Langeron (Pierre Tabard) ordenó el bombardeo de la villa, lo que expulsó a los franceses.

Al tiempo la tercera columna acometía el castillo de Sokolnitz. Los franceses contratacaron y retomaron el pueblo para ser expulsados de nuevo. Los combates en el sector cesaron temporalmente cuando la división de Louis Friant, parte del III Cuerpo, se hizo con la localidad. Sokolnitz fue quizá la más disputada del campo de batalla y cambió de manos varias veces a lo largo del día.

Mientras las tropas aliadas atacaban el flanco derecho de los franceses, el IV Cuerpo de Kutúzov se detuvo en los Altos Pratzen y se quedó allí. Al igual que Napoleón, Kutúzov se dio cuenta de la importancia de Pratzen y decidió proteger la posición, pero el zar no lo entendió así y expulsó al IV Cuerpo de los Altos, empujando al ejército aliado a su tumba.​

Los ataques decisivos en el centro aliado de St. Hilaire y Vandamme dividieron al ejército enemigo en dos y dejaron a los franceses en una posición inmejorable para ganar la batalla. Sobre las 8:45 de la mañana, satisfecho por la debilidad del centro enemigo, Napoleón preguntó a Soult cuánto tiempo tardarían sus hombres en llegar a los Altos Pratzen, a lo que el mariscal respondió: «Menos de veinte minutos, sire».

Aproximadamente un cuarto de hora después el emperador francés ordenó el ataque, añadiendo: «Un golpe fuerte y la guerra ha terminado».

Una densa niebla ayudó a cubrir el avance de la división de Saint-Hilaire, pero, a medida que ascendían, el legendario «Sol de Austerlitz» disipó la niebla y les infundió coraje.

Los soldados y oficiales rusos que se encontraban en la parte superior quedaron sorprendidos al ver la cantidad de soldados enemigos que avanzaban hacia ellos. Tras una hora de lucha, la cuarta columna aliada quedó casi completamente destruida, aunque otros soldados de la segunda, en su mayoría austríacos sin experiencia, también participaron e igualaron fuerzas en la refriega contra una de las mejores fuerzas de combate del ejército francés, a la que expulsaron momentáneamente del alto.

Sin embargo, presa de la desesperación, los hombres de Saint-Hilaire cargaron de nuevo a la bayoneta y ganaron la posición.

Al norte, la división del general Vandamme atacó en un área llamada Staré Vinohrady («Viejos viñedos») y gracias a sus hábiles tirailleurs y sus mortales descargas de fusilería acabaron con varios batallones enemigos. La batalla se había vuelto claramente a favor del bando francés, pero estaba lejos de terminar.

Napoleón ordenó al I Cuerpo de Bernadotte dar soporte a la izquierda de Vandamme y trasladó su propio centro de mando desde la colina Zuran a la capilla de San Antonio en los Altos Pratzen.

La difícil situación de los aliados fue confirmada por su decisión de enviar a la Guardia Imperial rusa, bajo mando del gran duque Constantino, hermano del zar Alejandro, a contratacar en la sección del campo de Vandamme, forzando sangrientos combates y la única pérdida de una unidad francesa en la batalla, un batallón del 4º Regimiento de Línea.

Previendo problemas, Napoleón ordenó avanzar a su guardia de caballería pesada, que aniquiló a sus contrapartes rusas pero no consiguió decantar la batalla por la gran cantidad de unidades montadas de ambos bandos implicadas en la lucha.

Los rusos tenían ventaja numérica, pero la intervención de la división Drouet, segunda del I Cuerpo de Bernadotte, permitió a la caballería francesa buscar refugio tras sus líneas. La artillería a caballo de la guardia de Napoleón también causó numerosas bajas a la caballería y los fusileros rusos, que abortaron la acción y cayeron en gran número perseguidos durante casi medio kilómetro por la fortalecida caballería gala.

Las víctimas rusas en Pratzen incluyeron a Kutúzov, gravemente herido, y a su hijastro Ferdinand von Tiesenhausen, muerto en combate.

Hacia las 14:00 el ejército aliado había sido peligrosamente separado. Napoleón tenía entonces la opción de atacar una de las alas, y eligió la izquierda ya que otros sectores habían sido ganados o estaban luchando para retirarse.

Mientras tanto, la parte norte del campo de batalla también era testigo de intensos combates. La caballería pesada del príncipe de Liechtenstein comenzó a asaltar a las fuerzas de caballería ligera francesa de Kellerman tras haber alcanzado su posición correcta en el campo. El combate comenzó favorable a los franceses, pero los efectivos de Kellerman se cubrieron tras la división de infantería del general Caffarelli una vez que quedó claro que el número de rusos era demasiado elevado.

Los hombres de Caffarelli detuvieron los asaltos de los rusos y permitieron a Joaquín Murat enviar a la lucha a dos divisiones de coraceros, comandadas por d'Hautpoul y Nansouty, para acabar de forma definitiva con la caballería zarista. La refriega fue encarnizada y larga, pero se impusieron los franceses. Entonces Lannes lanzó su V Cuerpo contra los efectivos de Piotr Bagratión y, tras duros combates, consiguió expulsar al experto comandante ruso del campo de batalla. Lannes quería perseguirlo, pero Murat, a cargo de ese sector, estuvo en contra de la idea.

La atención de Napoleón se desplazó entonces hacia el extremo sur del campo de batalla, donde sus tropas y los aliados continuaban luchando por Sokolnitz y Telnitz.

En un doble ataque, la división de St. Hilaire y parte del III cuerpo de Davout arremetieron contra el enemigo en Sokolnitz y persuadieron a los comandantes de las dos columnas, los generales Kienmayer y Langeron, para huir rápidamente.

Buxhowden, comandante ruso del ala izquierda de los aliados y hombre responsable de liderar el ataque, estaba completamente borracho y también emprendió la huida. Kienmayer cubrió su retirada con la caballería ligera de O'Reilly, quien además derrotó valientemente a cinco de los seis regimientos de caballería francesa antes de tener que retirarse también.

Entonces se apoderó del ejército aliado un pánico general y comenzó a abandonar el campo de batalla en todas las direcciones posibles.

Durante esta retirada se produjo un famoso y terrible episodio: las fuerzas rusas derrotadas por los galos se retiraban al sur, hacia Viena, a través de los estanques helados Satschan. La artillería francesa los atacó y rompió el hielo, provocando que muchos hombres se ahogaran en las aguas heladas y se hundieran decenas de piezas de artillería. Las estimaciones de las fuentes sobre cuántos cañones fueron capturados en esta acción difieren, pues pueden ser desde 38 a más de 100, así como el número de bajas, que oscila entre 200 y más de 2000.  Muchos rusos ahogados fueron rescatados por los franceses.

La Columna Vendôme de París, como pide Napoleón tras la batalla, fue hecha en parte con el bronce de los cañones capturados en Austerlitz.

Austerlitz y la campaña previa alteraron profundamente la naturaleza de la política europea. En tres meses los franceses habían ocupado Viena, destrozado dos ejércitos y humillado al Imperio austríaco.

La gran victoria se recibió con asombro y delirio en París, pues pocos días antes la nación estaba al borde de un colapso financiero. Napoleón escribió a Josefina: «He vencido al ejército austro-ruso comandado por dos emperadores. Estoy un poco cansado… Un abrazo.»

Quizá el mejor resumen de los tiempos duros para los aliados lo hizo el zar Alejandro: «Somos bebés en las manos de un gigante». Francia y Austria firmaron una tregua el 4 de diciembre y firmaron el Tratado de Presburgo veintidós días después.

Austria accedió a reconocer el territorio francés capturado por los tratados de Campo Formio (1797) y Lunéville (1801), ceder tierra a Baviera, Wurtemberg y Baden, que eran aliados alemanes de Napoleón, pagar cuarenta millones de francos en indemnizaciones de guerra y entregar Venecia al Reino de Italia. Fue un final duro para Austria, sin duda, pero no una paz catastrófica.

Al ejército ruso se le permitió retirarse a su patria y los franceses acamparon en el sur de Alemania. El Sacro Imperio Romano desapareció en 1806. Napoleón creó la Confederación del Rin, compuesta por una serie de estados alemanes en la frontera entre Francia y Prusia. Prusia vio estos movimientos como una afrenta a su condición de principal potencia de Europa Central y emprendió la guerra contra Francia en 1806.

Las palabras de Napoleón a sus tropas tras la batalla fueron muy elogiosas: ¡Soldados! Estoy muy orgulloso de vosotros.). Tras lo cual los veteranos , representados por un veterano Alboise ( Michel Simon) cantan ruidosamente La Marsellesa.

Con el monumento a la Paz en Prace diseñado y construido por Josef Fanta entre 1910 y 1912, y que contiene cuatro esculturas alegóricas femeninas de Francia, Austria, Rusia y Moravia con una capilla y un osario así como placas que hablan de lo que supuso empieza y acaba la película con el sonido de la música de Jean Ledrut .

Austerlitz es a veces comparada con otras grandes batallas tácticas, como Cannas o Höchstädt. Algunos historiadores sugieren que Napoleón tuvo tanto éxito en Austerlitz que perdió contacto con la realidad, y lo que solía ser la política exterior francesa pasó a ser tras la batalla algo personal de Napoleón.

En la historia de Francia, Austerlitz es reconocida como una impresionante victoria militar, y en el siglo XIX, cuando la fascinación por el Primer Imperio estaba en su apogeo, la batalla fue venerada por Víctor Hugo que, «en el fondo de [su] pensamiento», estaba oyendo el «sonido de los cañones pesados rodando hacia Austerlitz».

Después de la batalla, el zar Alejandro I culpó de todo a Kutúzov, comandante en jefe del ejército aliado. Sin embargo, está claro que el plan de Kutúzov era retroceder a la retaguardia, donde el ejército aliado tenía una ventaja logística.

Un ejército francés en el límite de sus líneas de suministro, en un lugar sin abastecimientos, podría haber tenido un final muy diferente al que tuvo en Austerlitz.

La batalla de Austerlitz el 2 de diciembre de 1805 fue una de las más brillantes victorias de Napoleón en su lucha contra las potencias absolutistas europeas. Es normal que Gance se fijara en este héroe francés y que más de treinta años después de la publicación de su película biográfíca sobre Napoleón, Abel Gance volvió a inspirarse en la figura de Bonaparte para dirigir esta épica y colosal reconstrucción de la batalla de Austerlitz (o de los Tres Emperadores), en la que el emperador francés derrotó a los austríacos y a los rusos.

La película fue producida por Alexander Salkind , responsable entre otros de Superman, un productor de origen ruso polaco perteneciente a una dinastía de productores y que desarrolló gran parte de su carrera en Francia, produciendo películas desde 1945 apostó por recuperar a Gance y para ello optará por contar con un reparto estelar.

En 1960, y después de ver el éxito en público y crítica de Napoleón (Sacha Guitry, 1955) decidió seguir adelante con su proyecto vital. Eran años de recuperación económica de Europa, pero dada la trayectoria decreciente de Gance después de las pésimas versiones de Napoleón y del poco trabajo realizado contó con un presupuesto menor de lo esperado. Parte de este presupuesto fue desviado para la contratación de grandes estrellas del cine europeo y americano, como Claudia Cardinale y Orson Welles, relegando notablemente el peso a las escenas bélicas de la batalla de Austerlitz, dejando únicamente algunas escenas más bien anecdóticas. Los cierto es que la aparición de tantos actores de peso, fue meramente anecdótica como es el caso de Orson Welles, que aparece tan solo en dos escenas, y en la segunda no tiene ni diálogo, interpretando el papel de Robert Fulton, un inventor americano que ofrece una navío a vapor a Napoleón o la misma Claudia Cardinale o el mismísimo Vittorio de Sicca.

La película se rodó entre el otoño de 1959 -y el invierno de 1960 y en parte en los Estudios de Saint-Maurice y en los Franstudio de Joinville-le-pont, ambos en Val-de-Marne, en Francia; pero también en los Cinecittà Studios de Roma, y en los Machinograd Studio, de Central Exhibit Hall, de Belgrado (Serbia), así como en los alrededores de Zagreb, Croacia, para las escenas de batalla así como en el Monumento de la paz, de Pratzen Heights, en Moravia, República Checa, visible al inicio y al final de la película.

El compositor Jean Ledrut afirmó que "La Marche d'Austerlitz" de su partitura que suena al principio de la película había sido plagiada por el productor / compositor Joe Meek en el hit pop de 1962 " Telstar ".

La película fue vista en Francia por unas 346,070 personas por lo que habrá que reconocer que no fue el éxito esperado de Gance retomando la historia del corso.

Y existen varias versiones. La versión original en francés es más larga que la versión internacional doblada en inglés. La versión en francés contiene escenas extra, incluidas las de Napoleón visitando a su amante y Jean Louis Trintignant imaginando la coronación para el personal del palacio.

Hay que reconocer que momentos de buen cine tiene: la representación doméstica de la coronación imperial; la presentación de su ejército y el avance del mismo. Choca si acaso el tono cómico o cercano en el que nos muestra al héroe, su héroe.

En Rotten Tomatoes se dice que Podría haber sido un genio del cine mudo, pero en este momento de su carrera, Abel Gance era una sombra creativa de sí mismo, aunque Dennis Schwartz es más tajante y sentencia diciendo que es "Un aburrimiento".

La escenificación de la batalla, podría haber dado mucho más de sí, combinando grandes escenas de caballería con primeros y medios planos en escenarios, pero la importancia de la película se desplaza al diálogo y a pequeños detalles.

De cualquier manera Gance cuidó hasta el más mínimo detalle, como el paseo nocturno previo a la batalla del Emperador.

A destacar el papel de Pierre Mondy, un pequeño actor galo, no muy conocido, pero de la altura apropiada para realizar el papel de Napoleón, pero es que además sorprende el parecido con el Emperador, o como mínimo con alguna de sus representaciones, véase el caso de un busto de 1886 perteneciente a la colección del Museo Napoleonico de Roma

Destaco igualmente el tono cómico que rodea la relación entre Napoleón y su mayordomo Constance (o Constant) , con el que comparte el día a día, incluso le deja dormir en su litera la noche antes de la gran batalla.

Un detalle que sorprende es la decoración de las paredes de los despachos, en lugar de tener frescos o cuadros, están decorados con enormes mapas, los de los británicos con sus islas y ríos, y los de los franceses con una enorme Francia, a la que, con un juego de sombras, Napoleón cubre con su silueta.

También destaca en la película el gusto por los colores por los que apuestan Henri Alekan y Robert Juillard, así como el papel de los responsables de arte de la película : Gilbert Brugaillère , Marc Desages y Jean Taillandier, así como los responsables del vestuario Madeleine Charlot , Ferdinand Junker y Léon Zay , así como Elisabeth Simon.

La película resulta un fresco histórico de una de las batallas más famosas de la historia, la más grande victoria de Napoleón que es presentada al detalle en cuanto su origen, la preparación, la lucha y su posterior desenlace de la contienda. Hay menos exteriores de los que podría haberse rodado salvo lo rodado en Croacia.

Reconocer que salen muchos personajes que son presentados en bosquejos, pero son desarrollar. Por supuesto el más destacable Pierre Mondy La cinta cuenta con una gran recreación histórica especialmente en el vestuario, en la artillería , en las escenas bélicas aunque algunas en el montaje parecen ser muy repetitivas.

Por último decir que esperaba mucho más de la misma , especialmente, si el responsable era Abel Gance, pero lo que sí voy a dar es el valor a esas píldoras de calidad que aparecen poco, pero aparecen en escenas de conjunto, algunas monumentales como la de la caballería, o en la capacidad de reducir la historia a un escenario teatral.