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sábado, 28 de agosto de 2021

Hay un camino a la derecha



Tremenda historia de pobreza, modélica en su idea de neorrealismo, inconcebible que pasará el filtro de la censura, pero ¡qué pedazo de drama! Lo único que parece sobrarle es lo que le permitió sobrevivir, la redención. Obra de arte. 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Las brujas de Zugarramurdi



Esperaba mucho más de ella, he encontrado mucho menos. De cualquier manera habrá que agradecer a Alex de la Iglesia el hecho de hacer películas muy particulares. Lo mismo que existe un toque Lubitchts, existe un "toque Alex Iglesias". 

El problema no es de él, es mío. No tengo claro lo que esperaba ver en pantalla. Y he descubiero algo muy coherente con el director. Una película gamberra, con un guion que roza la genialidad, con unas interpretaciones fantásticamente llevadas y casi un homenaje a la cultura vasca, al menos, a esta que sacan de la montaña y de las cuevas a la brujas al sonido de una txalaparta. 

En ese momento final festivo , la de la transformación del elegido, con procesión de sonoros cencerros de mi querida Ituren y una diosa de la fertilidad paleolítica gigante está el sentido exagerado, puede que excesivo, de este director que roza la genialidad en todas sus obras. Pero sobre todo por eso, por ser coherente.

Digamos que de Zugarramurdi y sus brujas no esperaba que fuese una road movie que empezara con un robo planificado y que ya había sido visto por una bruja visionaria que juega a las cartas. Mientras juega con los naipes ve al Cristo Dorado, a su hijo redentor, y a un soldado que se mueven en busca de la riqueza, el oro de unos anillos que, en vez de aportar la felicidad a sus poseedores,  han traído las desgracias. 

Tras el robo, bien planificado, o pesimamente, según se vea, se inicia una road movie que nos lleva de la Plaza de Sol a la frontera, pero nos lleva en taxi, con un taxista ilustrado y con un señor de Badajoz que quiere eso, llegar a Badajoz, pero no a Dantxarinea, ni a Sara. 

En el último descanso en el camino llegan a un local, un bar, en el que está la bruja madre, pero también lugareños que saben lo que es Internet aunque estén tan aislados que ven programas propios del maligno grabados en VHS. Tras su parte por el bar tiene lugar el encuentro a la salida de Zugarramurdi con lo que una historia de un robo, pésimamente planificado, acabo en un festival de brujas, brujastrans, y y de personas deseosas de comer y ofrendar al maligno. De todo esto y mucho más esta historia alocada y genial, pero que me ha descolocado desde su inicio hasta su final. 

La película es una producción con Enrique Cerezo y Franck Ribière por medio de sus compañías Enrique Cerezo P.C. y La Ferme! Productions manejano un presupuesto de 6,000,000. La alocada historia está escrita a cuatro manos por Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarria y en la misma y en apartados técnicos nos encontramos con Joan Valent en la banda sonora, Charly Schmukler en el sonido, la fotografía de Kiko de la Rica, el montaje de Pablo Blanco y el vestuario de Paco Delgado. 

El elenco absolutamente coral lo componen Hugo Silva como José , Mario Casas como Antonio "Tony", Carmen Maura como Graciana Barrenetxea,Terele Pávez como Maritxu, Carolina Bang como Eva, Pepón Nieto como el Inspector Alfonso Calvo, Secun de la Rosa como el Inspector Jaime Pacheco, Jaime Ordóñez como el taxista Manuel Sánchez, Santiago Segura como Miren, Gabriel Delgadocomo el niño, Sergio , Macarena Gómez como la madre del anterior, Silvia, Alexandra Jiménez como Sonia, Javier Botet como Luis Miguel "Luismi", Enrique Villén como Adolfo, Carlos Areces como Kontxi, Manuel Tallafé como el hombre de Badajoz y María Barranco como la anciana bruja traqueotomizada.

Como he señalado una partida de carta nos introduce a José (Hugo Silva), un padre divorciado que le ha prometido a su hijo Sergio (Gabriel Delgado) ir a Disneyland Paris y a Tony (Mario Casas) . Ambos están desempleados por lo que deciden una casa de empeño de compra y venta de oro , de esas que hay por Madrid. 

El robo que inicialmente sale bien pues consigue como botín una gran cantidad de anillos de oro y joyas diversas , termina como un rosario de la aurora. 

Para huir de la policía pensaban usar el coche de una de las conquista de Tony, pero como no es posible pues la chica se marcha antes, José y Tony secuestran a un taxista Manuel (Jaime Ordóñez), con una interesante formación teológica que lleva a Badajoz a un comercial. 

Van en dirección norte. Van pasando kilómetros y el taxista que es un hombre formado pero que está harto de su trabajo decide sumarse al robo. Antes de pasar por el pueblo de Zugarramurdi, entran en un bar. Allí coinciden con la señora que lo regenta (Terele Pávez ) al igual que hace con su hermano retrasado Adolfo (Enrique Villén ) al que como a él los trata con dureza. 

Manuel, con necesidad de ir al baño, descubre que en los servicios hay alguien, pues adivina unas miradas procedentes del subsuelo. Finalmente los del coche prosiguen su viaje a Francia pero cuando avanzan descubren a la vieja en la carretera y sin querer la atropellas. 

Pocos después , tras algunas dudas, siguen pero vuelven a parar cuando una mujer les para y les pregunta si han visto a su madre, que no es otra que la vieja. La mujer es Graciana Barrenetxea (Carmen Maura) pero aparenta ser una mujer común, pero como no tienen tiempo se marchan. 

Pero las cosas son más complejas, puesto que no se han dado cuenta de que se han dejado al niño Sergio, que , por otro lado, su búsqueda ha provocado que su madre biológica, Silvia ( Macarena Gómez), la ex de José, que sigue un GPS que la lleva en dirección Zugarramurdi. 

Ella no sabe que tras ella y tras los otros van igualmente dos inspectores, el Inspector Alfonso Calvo(Pepón Nieto ) y el Inspector Jaime Pacheco (Secún de la Rosa) que acaban igualmente en la localidad fronteriza navarra. Mientras tanto, el grupo inicial marcha a un casoplón en el que vive Graciana , con su madre y con su hija Eva (Carolina Bang) que encela a José y a Tony. 

Han sido invitados a comer, pero no saben que ellos realmente van a ser la comida. A pesar de que en el momento de descubrir que son tres brujas, capaces de trepar y caminar por el techo, consiguen escapar , lo cierto es que vuelven a la vivienda ya que se han olvidado el botín. 

Finalmente, regresan son atados y preparados para una cena a la que están invitadas otros brujas como Kontxi (Carlos Areces) y Miren (Santiago Segura), a la que se irán sumando otras muchas. 

Mientras están atados a la mesa, se incorporan a la escena los inspectores Pacheco (Secun de la Rosa) y Calvo (Pepón Nieto) así como Silvia (Macarena Gómez), la ex de José, que va en busca de su hijo Sergio y que han entrado por un pasaje secreto que les lleva a un sobretecho desde donde pueden ver la cena que Graciana está ofreciendo a varias brujas asistentes al ritual. Silvia y los policías caen en la mesa del banquete desde el falso techo así que se suman como parte de la invitación. 

De hecho, Silvia tras beber la sangre de un sapo se convierte igualmente en bruja. José, Tony y Manuel escapan en medio del caos, quedando el señor que iba a Badajoz , los dos inspectores y la madre de Sergio. 


El grupo de 3 hombres es perseguido por las brujas hasta que iran siendo capturados con excepción de José, que escapa gracias a la intervención de Eva, quien se ha enamorado de él. Ella exige que José se vaya con ella de inmediato, olvidando a los demás. Sin embargo, José se niega. No quiere dejar atrás a su hijo. 

José tras caer a una sala subterránea de la casa se encuentra con un nuevo personaje a Luismi (hermano de Eva), quien había estado allí encadenado durante años. José libera a Luismi, que es la persona a la que veían en los servicios del bar, quien le muestra el camino a la cámara ritual que no es otra que la gran sala de la Cueva de Zugarramurdi. 

En el camino liberan a Eva, enterrada viva y boca abajo por su madre a causa de su traición. Tras la liberación Eva confiesa su amor por José, quien la rechaza porque ella es una bruja.Su objetivo es salvar a su hijo que será el alimento de Ama Mari, la diosa madre. Luismi y José al llegar a la cámara ritual ven a Tony, Manuel, Pacheco y Calvo que están con trajes de condenados inquisitoriales, con sus Sanbenitos y con gorro cónico de condenado. Están preparados para ser quemados en una hoguera lentamente hasta que mueran. Igualmente ven la llegada de Ama Mari representada como una Venus Paleolítica similar a la que aparecían en las imágenes de los títulos de crédito. 

A Ama Mari se le ofrece este espectáculo en el que participan las txalapartas y los cencerros de Ituren así como una múltitud de brujas que gritan excitadas. Llega el momento esperado y la diosa se traga a Sergio, quien tras ser engullida sale vivo por el ano de la diosa, para alegría de las brujas, quienes consideran que él es el elegido y la persona que las guiará hacia la victoria contra la civilización y el patriarcado. José se enfronta a las brujas con ayuda de Eva, quien logra destruir a la diosa que expulsa iguamente a Luisma que también había sido devorado, mientras que José escapa del caos con Sergio, Eva y los otros hombres a través del prado del macho cabrio. Las brujas son dadas por muertas en el caos causado por la destrucción de la diosa. 

Un mes después, en un espectáculo escolar, José y Eva aparecen como un matrimonio que mira orgulloso a Sergio, quien está en el escenario en una actuación circense que a pesar de la sangre, sale fenomenal. Todo parece tener un final feliz, hasta que se muestra a Silvia, Graciana y Maritxu , las tres vivas y expectantes, al igual que esas brujas trans que son Miren y Kontxi. Es una historia que no acaba, aunque la película sí. 

Comenzó el rodaje en otoño de 2012. La película fue presentada por primera vez en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2013, donde entró a formar parte en la Sección "Midnight Madness". 

También fue presentada, fuera de concurso, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2013, coincidiendo con la entrega del Premio Donostia a Carmen Maura. 

La película se estrenó en España el 27 de septiembre de 2013, y alcanzó relevante éxito comercial: recaudó 14,6 millones de euros, habiendo costado 6. 

Obtuvo ocho premios Goya, incluyendo el de mejor actriz secundaria para la veterana Terele Pávez y el resto para los apartados técnicos como Mejor montaje (Pablo Blanco), Mejor dirección artística (Arturo García ''Biaffra'' y José Luis Arrizabalaga), Mejor dirección de producción (Carlos Bernases), Mejor diseño de vestuario (Paco Delgado), Mejor maquillaje y peluquería (María Dolores Gómez Castro, Javier Hernández Valentín, Pedro Rodríguez ''Pedrati'' y Francisco J. Rodríguez Frías), Mejor sonido (Charly Schmukler y Nicolas de Poulpiquet) y Mejores efectos especiales (Juan Ramón Molina y Ferrán Piquer) quedando el resto en nominaciones a Mejor música original (Joan Valent) y Mejor fotografía (Kiko de la Rica). 

Terele Pávez se llevó el igualmente el Premio como mejor actriz secundaria en las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, quedando nominado en la Mejor música (Joan Valent), Mejor fotografía ( Kiko de la Rica) y Mejor montaje (Pablo Blanco). 

En los Premios Platino fue nominada en tres apartados Mejor película iberoamericana de ficción , Mejor música original (Joan Valent) y Mejor sonido (Charly Schmukler). 

En los Premios Feroz de 7 nominaciones se llevó dos a la mejor actriz de reparto (Terele Pávez) y mejor actor de reparto (Mario Casas). 

En los Premios Forqué fue nominada a Mejor película y en los Premios Fénix se llevó dos premios incluyendo Mejor música original de un total de 5 nominaciones. 


Tras su estreno un crítico de los Estados Unidos Jonathan Holland del The Hollywood Reporter consideró que "Álex de la Iglesia regresa a la inspiración de sus primeras películas de locura donde todo es posible, pero con un presupuesto más grande." 

Ya en España la cr´tica se movió entre el aplauso y el apoyo parcial a la película. Carlos Boyero escribió sobre ella en El País en términos elogiosos destacando que "Los gags, los diálogos y las situaciones no tienen desperdicio, la gracia se funde con la espectacularidad (...) acabo saturado de tanta bruja (...) Pero sería injusto insistir en los defectos del desenlace." 

Luis Martínez en El Mundo dice de ella que es "Un aquelarre sin ton ni son. (...) una película profundamente irregular, ciclotímica. A veces, genial; otras, simplemente ruidosa, y siempre desmembrada." 

Oti Rodríguez Marchante en ABC consideró que la película es "Un artefacto divertido y de gran éxito, lo cual es algo distinto de una gran película. (...) Arranca con brillantez (...) interminable y enloquecido aquelarre final." 

Sergi Sánchez en La Razón manifiesta que "Aunque sus ocurrencias divierten, se acaba teniendo la impresión de que los clímax no son lo suyo [de Álex de la Iglesia], que los excesos devoran la letra pequeña de sus aciertos (...) la película no tarda en derramarse por los costados"

Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia escribe sobre él en estos términos "De la Iglesia torrencial, capaz de contagiar al más escéptico el placer de contar cuentos a lo bestia. (...) Lástima que el conjunto sea desigual. (...)" 

Noel Ceballos en Fotogramas considera que lo mejor es " (...) la entrega de sus intérpretes y la energía enloquecida de algunos pasajes memorables, pues su glorificación del exceso y su ausencia de filtro la convierten en un todo irregular que siempre es menor que la suma de sus partes" 

En Cinemanía Carlos Marañón destaca que "De la Iglesia trabaja los referentes desde los créditos hasta los diálogos, que chispean como no recordábamos desde 'La comunidad' (...) La película más redonda del director. (...)"

Para terminar comentaré que la película es como el cártel tumultuosa, excesiva, exagerada, vitalista, vitriólica, cómica por momentos, juguetona con la historia , pues la referencia a la historia real de Zugarramurdi y el proceso inquisitorial aquí esta invertido . Un homenaje de este bilbaino a la cultura tradicional, a las mujeres que fueron condenadas, pero que aquí se reivindican. De hecho si hay que destacar a alguien me decanto por ese grupo de mujeres encabezadas por Carmen Maura y Terele Pávez especialmente esta última, que fue compensaba con una catarata de premios más que merecidos. 

Al final estamos ante una película coral con fondo negro que no oscurece en nada un espacio situado en una "muga" , en un área de tráfico de contrabando histórico, en las cercanías de ese mítico pueblo francés con nombre de mujer como es Sara y sus impresionantes cuevas, y al que intenté llegar andando desde el lateral de la cueva, pero que, con todo  mi pesar, no logré alcanzar al menos a pie. 

Como tenía marcado el objetivo de ir tuve que coger el coche para llegar a la localidad vascofrancesa, en sábado, un día de mercadillo, buscando las referencias del aita Barandiarán. Las encontré, pero esa es otra historia.  



martes, 29 de septiembre de 2015

La guerra de Dios


Una nueva película de Historia de nuestro cine me ha dado a conocer una obra de unos de los  directores más importantes de la historia del cine español de los años cincuenta. Se trata de  Rafael Gil  y de su película La guerra de Dios. Una película de Aspa Producciones Cinematográficas S.A, diistribuida por la por la principal empresa distribuidora de la época, la mítica Compañía Industrial Film Español S.A. (CIFESA). 

La  película parte de un guión de Vicente Escrivá y cuenta con la música de un grande, el maestro Joaquín Rodrigo, así como la fotografía en blanco y negro de un grande como  Alfredo Fraile.

El reparto lo encabeza el actor francés Claude Laydu como el Padre Andrés Mendoza , al que le acompañan un grupo de actores grandiosos de la época con Francisco Rabal como Martín a la cabeza, seguidos José Marco Davó como Don César , Fernando Sancho como Barrena , María Eugenia Escrivá, Jaime Blanch como Daniel, Gerard Tichy como El Negro , Alberto Romea, Carmen Rodríguez, Ricardo Calvo, Julia Caba Alba como Hermana de D. César , Félix Dafauce, Juan José Vidal, Mariano Azaña como Fermín, el cartero.

La historia cominza en 1930 cuando  Andrés (Claude Laydu), un joven sacerdote recién ordenado que acaba de salir del Seminario y profundamente interesado por los problemas sociales. Las altas expectativas que su madre tiene depositadas en él, se truncan para ella cuando el obispo envía a Andrés a un pueblo minero, donde se necesita un ministro de Dios. 

Es destinado a un pequeño pueblo minero, al  imaginario pueblo de Aldemoz, una entidad que vive en la pobreza y dependiente de la mina. Nada más llegar es recibido con suma frialdad por las fuerzas vivas del pueblo como son César (José Marco Davó) y el propietario de la mina, el alcalde , el doctor y algunos mujeres vinculadas con la autoridad y afines a los poderosos.  
 
Las relaciones entre los mineros y don César, propietario de la mina, son tensas, dominadas por el llamado "odio de clases" que se extiende hasta a los mismos niños del pueblo, lo que dificulta la labor del joven cura. Andrés lo descubre esa misma noche  cuando se dirige a casa de un obrero Martín (Paco Rabal) y éste no le deja entrar a darle  la extremaunción a la mujer que está gravemente enferma. Al día siguiente, Martín entierra a su mujer en el cementerio civil de la localidad, aunque Andrés se persona para dar consuelo a padre e hija. 

Andrés se da cuenta que está solo en el pueblo, pues a la misa asisten unicamente los poderosos, estando el resto apartados. El joven sacerdote lo intenta yendo al bar, pero ve el rechazo en la actitud de los mineros, aunque consigue acercarse a los niños mediante el fútbol. Pero el odio se manifiesta en el pueblo entre los niños. Los de los mineros repudian al hijo de Don César, no queriendo jugar con él. 

Entonces Andrés opta por dar protagonismo a los mineros en la iglesia. Para ello señala a Barrena (Fernando Sancho), para qu sa el mayordomo de la virgen en las fiestas patronales y el encargado de prender la mcha en los fuegos artificiales. Andrés intenta por todos los medios llevar la palabra de Dios a los mineros y se produce un acercamiento del párroco a miseria y a la defensa de  la justicia social.  Con mucha voluntad, lleva a la práctica la doctrina social de la Iglesia, aplicando el Evangelio como medio para combatir las injusticias y buscar la conciliación frente al odio. Esta apuesta por los trabajadres le lleva a que le abran un expediente ya que tiene unas teorías un tanto atrevidas que causan recelo entre sus superiores.

Este discurso cercano a los trabajadores no es recibido por Martín que resiste a creer el consejo del padre Andrés, y que es más partidario de la violencia sólo conlleva a perder la razón. Incluso cuando Andrés una muerte en la mina, a pesar de los intereses del empresario y del médico que intentan escamotear una indemnización por fallecimiento.

Un incidente fortuito provoca un cambio en la situación. Dos de los niños, el hijo de don César y la hija de Martín desaparecen en las galerías abandonadas. Durante la búsqueda se produce un derrumbamiento, quedando enterrados el cura, don César y algunos mineros, muriendo Barrena (Fernando Sancho).Incluso en estos momentos su fe es inquebrantable (atrapado en la mina contesta con naturalidad "No, no todo se termina aquí abajo")

La película es uno de los grandes triunfos del cine español en la década de los cincuenta y una película que cosechó notable éxito a nivel nacional e internacional. Obtuvo diversos premios en el Festival de San Sebastián de 1953 como fueron la Concha de Oro a la mejor película y al mejor mejor director. En el Festival de Venecia de ese año ganó el Premio OCIC consiguiendo el León de Bronce a la mejor película.
Paco Rabal ganó el premio al mejor actor por parte del Círculo de Escritores Cinematográficos.

La película se rodó en lugares como Rivas, Torre del Bierzo y el seminario de Salamanca. Fue estrenada en Francia en febrero de 1954.

Se trata de uno de los títulos más célebres de Rafael Gil, tanto por el realismo de sus escenas como por su intento de mostrar la lucha de clases en el mundo rural.

La película presentó tuvo su polémica e incluso fue prohibida durante algunos meses cuando el Colegio de Médicos protestó porque dejaba en mal lugar la "praxis" y la ética del médico de la mina. Con todo fue   declarada “de Interés Nacional”.


Gil nos presenta una película de contenido social con protagonismo absoluto de Andrés, el cura,  enfrentado a caciques y mineros, protagonizado por  la suave y contenida interpretación de Claude Laydu, un actor francés que acababa de interpretar un personaje similar de cura atormentado, solitario y místico en la famosa “Diario de un cura de rural “, de Robert Bresson. Claude Laydu borda su personaje aportando en todo momento la pureza, la voluntad y la inspiración necesarias.

Para la banda sonora Rafael Gil contrató a Joaquín Rodrigo,  compositor del célebre Concierto de Aranjuez, lo que da idea de la ambición, el cuidado y el alto nivel artístico que se procuró para la obra . 

Rafael Gil se adentra en el mundo interior y en la vida pastoral de un sacerdote un pueblo minero, donde muchos hombres se han apartado de la fe. Su fe se pone a prueba, pero es sólida, resiste, soporta el sacrificio, perdona las ofensas, y sobre todo se pone al servicio de los pobres .

La película presenta un cura comprometido, con una Iglesia que se manifiesta también comprometida , pero con fracasos tal y como lo asume el Obispo al final de la película.  

Además de la interpretación contenido y sosegada de Laydu, destaca el carácter rocoso de Martín, así como la descripción del trabajo la mina con tonos oscuros sacados magníficamente por  la fantástica fotografía de Alfredo Fraile y con una puesta en escena y ambientación absolutamente admirables,

Se suma a la película la espléndida dirección de actores destaca a todos pero sobremanera a Franciso Rabal y  Fernando Sancho, así como esos magníficos secundarios del cine español de los cincuenta con  José Marco Davó,  Alberto Romea y Julia Caba Alba, así como  Gerard Tichy que completan el elenco. Destaca igualmente la buena dirección de los niños. 

A pesar de que no lo esperaba y que el tema religioso en el cine no me atrae gran cosa, reconozco que estamos ante una buena película que podría presentarse en su vertiente social en el neorrealismo, pero que tiene un unívoco sentido de rendir homenaje a los sacerdotes comprometidos de una Iglesia que, por lo general. había tomado partido por los poderosos. En cierto sentido es una película moderna.