viernes, 20 de noviembre de 2020

Siete mesas de billar francés

 


En la 55ª edición del Festival de San Sebastián, 'Siete mesas de billar francés' película que presentaba Gracia Querejeta se alzó con dos premios: Mejor guion y mejor actriz (Blanca Portillo). Era un verdadero reconocimiento para la hija del PRODUCTOR, sí, en mayúscula, del cine español Elias Querejeta, como una vez me dijo en un Tweet, otro de los grandes productores del cine español, Enrique Lavigne. 


Una película interesante, bonita, que habla de la vida a varias bandas.  La directora e historiadora- es licenciada en Historia Antigua por la complu- Gracia Querejeta (''Cuando vuelvas a mi lado''), hija del también cineasta Elías Querejeta y de la diseñadora de vestuario María del Carmen Marín Maikila, ya fue niña actriz o al menos actriz adolescente en la primera película de Emilio Martínez Lázaro, las palabras de Max donde también tenía un papel que parecía mucho más mayor de lo que en realidad era. Con esta película firmó con éste su quinto largometraje para la gran pantalla (sin contar su participación en el documental de denuncia ''¡Hay motivo!'', de autoría colectiva). 

En 1992 dirige su primera película en solitario, Una estación de paso, premio especial del Jurado en la Semana Internacional de Cine de Valladolid. 


A su ópera prima siguieron El último viaje de Robert Rylands y Cuando vuelvas a mi lado. En 2004 dirigió Héctor, que fue galardonada con el premio a la mejor película en el Festival de Málaga de Cine Español en mayo de 2004. Su siguiente proyecto fue este, Siete mesas de billar francés , una película con guión escrito por ella misma en colaboración con David Planell, con el que ya había trabajado en ''Héctor''. 

Tras siete mesas llegaron otras como 15 años y un día (2013), que fue Biznaga de Oro a la mejor película en el Festival de Cine Español de Málaga, Felices 140 (2015), un corto como Canasta (2018), así como Ola de crímenes (2018) e Invisibles (2020), aunque reconozco que no he visto ninguna de estos tras el estreno de esta película de 2007. 

La película que nos ha traído hasta aquí fue producida por su padre, Elías Querejeta, por medio de Elías Querejeta P.C., así como Ensueño Films, Enrique Cerezo P.C. y respaldada por Atresmedia cine. 

La película contó con la música de Pascal Gaigne y el grupo El bicho, la fotografía de Ángel Iguacel, el montaje de Nacho Ruiz Capillas, el vestuario de Maiki Marín - ¿su madre? - y el diseño de producción, Llorenç Miquel.

El reparto lo encabezan Maribel Verdú como Ángela, Blanca Portillo como Charo, Amparo Baró como Emilia la madre de Charo, Enrique Villén como el Tuerto , Ramón Barea como Jacinto, Jesús Castejón como Antonio, Víctor Valdivia como Victor, Lorena Vindel como Evelin, Raúl Arévalo como Fele, José Luis García Pérez como Fran, Natalia Mateo como Julia. 

La película comienza con la llegada a la capital de Ángela (Maribel Verdú) y su hijo Guille (Víctor Valdivia) que van en busca de su padre al enterarse de que su padre, Leo, ha caído enfermo de gravedad y está internado en el Hospital. 

Ángela, que ahora vive en Vigo, y está casada con un policía, vuelve a Madrid después de no ir a visitar a su padre en años para despedir a su padre en su lecho de muerte. Pero cuando llegan, Charo (Blanca Portillo), la amante de Leo, recibe a Ángela y a su hijo, Guille, con la mala noticia e informa de su fallecimiento además de pones a Ángela al corriente de la situación ruinosa que atraviesa el negocio de su padre: un local en el que se alinean siete mesas de billar. 


Charo comenta que Leo acabó con todo lo que había ganado gracias a un local de billares y se endeudó hasta las cejas. No hay dinero ni para pagar un entierro digno. 

Al mismo asisten sus amigos, sus pocos amigos, como son Antonio (Jesús Castejón) , Jacinto (Ramón Barea) y El Tuerto (Enrique Villén), el propietario de una tienda de calzados, un taxista y un ludópata, respectivamente, que son las únicas personas que entendían la forma de ser de Leo. 


Mientras Guille es atendida por la chica de la barra del local, una latinamericana, Evelin (Lorena Vindel ) ella se entera de la situación ruinosa de su padre. Ahora Ángela deberá decidir si renuncia a todo, pufos incluidos, o si se queda con todo, pufos incluidos. 


En principio no sabe que hacer y decide regresar a Vigo, la ciudad a la que había huido de joven. Pero al llegar descubre una nota en la que anuncia que se va, pero además se entera por parte de un amigo y compañero de trabajo de su marido (José Luis García Pérez), que él había desaparecido y que llevaba doble vida que su marido, y que además está envuelto en asuntos turbios que implican un tema de dinero e incluso el que mantiene una relación desde hace año con otra mujer con la que incluso tiene un hijo, mayor que el de ambos, Guille. Para mantener a su segunda familia, se dedicaba a la corrupción dentro de la comisaría de policía donde trabajaba. 

Visto lo visto, nada la retiene más en esa ciudad y decide volver a Madrid para reabrir el negocio junto a Charo el negocio de su padre. Charo a su vez tiene que lidiar con su pasado, estuvo en la cárcel por intento de asesinato, por una relación sentimental con el amigo de Leo, Antonio, que acabó bruscamente y con su madre Emilia (Amparo Baró), una mujer que quiere irse a vivir a una residencia y que se plantea que continuamente una pregunta vital ¿Para qué sirve un viejo?


Ángela, que llevaba años separada de su padre, es consciente de la soberbia del padre a la que se suma una historia detrás desconocida, decide entonces intentar sacarlo a flote junto a Charo. 

Para ello decide crear un equipo de jugadores de billar, el de Siete Mesas, integrado por sus amigos Jacinto (Ramón Barea) y El Tuerto (Enrique Villén) al que se suma Fele (Raúl Arévalo) sobrino de Jacinto y pintor de profesión, aficionado al billar, al que va para ver a Evelin, y capitaneado por Antonio (Jesús Castejón). Charo quedará como socio de Ángela. 

Mientras tanto las vidas de unos y de otros su cruzan a distintas bandas. Ángela tiene que resolver el final de su matrimonio con Victor (Victor Valdivia), pero igualmente saber que relación mantendrá éste con su hijo, especialmente cuando reaparezca por Madrid. 

Charo se mueve entre el recuerdo de Leo, pero su sombra es alargada, lo que le impide retomar la relación con Antonio incluso con Ángela, a la que echa en cara su alejamiento de estos años. A esto se suma su madre y su deseo de estar en una residencia. 


Por su parte entre los jugadores está presente el deseo de Fele por una Evelin casada y que anuncia que en breve llegará el marido, la falta de respeto de Jacinto hacia su sobrino, las dudas que genera el ludópata del grupo, el Tuerto - capaz de jugárselo todo, sin pensar en las consecuencias- y Antonio que se mueve entre la lealtad a suamigo en el pasado y su deseo de iniciar una relación con Charo. 

Observador de la historia es Guille, que por un lado desea tener a su padre, pero por otro tiene temor a Charo ¿mató a alguien) y es cuidada amorosamente por Evelin, quien a su vez, ha sido engañada por su marido y su hermana, a los que enviaba el dinero. La bola va de una banda a otra y entre medias, queda la vida. 

La película rodada en Madrid . Como suele ser habitual en la directora y guionista Gracia Querejeta, la familia es fuente inagotable de descubrimientos, decepciones, alegrías y de revelaciones . De eso trata Siete mesas de billar francés, su quinta película, un drama con apuntes de comedia sobre las carambolas de la vida. En otras muchas películas de Gracia Querejeta está la presencia de ese padre ausente o la idea de un padre que se proyecta sobre una hija. Incluso, las malas relaciones entre un padre y una hija. Ese padre ausente que únicamente sale en fotografías es la que va a determinar los comportamientos y el destino no solo de su hija sino de algún otro personaje. 

Javier Ocaña en Memoria de nuestro cine cuando fue como invitado señaló que "Eso es algo que ya estaba en la ópera prima de Gracia Querejeta, en una estación de paso, y es algo que volvería a salir en Cuando vuelvas a mi lado. En Héctor, en la película de esta noche y en otra posterior, en Quince años y un día, donde además, era doble, porque ahí había un padre fallecido y un abuelo, quizá, demasiado estricto". 


La directora declaró en algún caso que "He terminado escribiendo un poco para exorcizar mis propias angustias y mis propios miedos y eso muchas veces, claro conecta en tanto que persona que conecta con muchas más personas, porque son miedos muy reales muy humanos, muy de la calle, muy normales ¿no? " 

Una sala de billar es el lugar donde transcurre la acción, es como un espacio mítico presente en el cine, ya sea americano (Buscavidas de Robert Rossen ni al Color del dinero de Scorsese)ya sea española, , pues los billares forman parte de la memoria sentimental y de la nostalgia de variadas generaciones de españoles y sehan reflejado en película como La Colmena de Mario Camus, Los chicos de Marco Ferreri o de El Crack, de José Luis Garci o Calle Mayor de Juan Antonio Bardem. En este caso lo más llamativo es que está dirigida por una mujer y protagonizada fundamentalmente por mujeres, por lo que se salen del estereotipo de género. El billar aquí es una metáfora de la vida, con personajes qué viven a varias bandas dadas las mentiras, los subterfugios, las ocultaciones. 


Blanca Portillo señaló que "Es tan difícil que alguien no se sienta de alguna manera presente en esa película, en esos personajes; está llena de encanto, de magia, de sentido del humor. Y de verdad... tiene verdad por los cuatro costados". 


Redondeando la película, destaca ese reparto coral de grandes actrices con Maribel Verdú a la cabeza acompañada por un grupo de actores y de actrices tan dotados para el drama como para la comedia como la citada Blanca Portillo, Amparo Baró - fallecida en 2015- , Raúl Arévalo, Ramón Barea, Jesús Castejón. 

Siete mesas de billar francés se presentó con éxito en el festival de cine de San Sebastián donde obtuvo los premios a la mejor actriz para Blanca Portillo y al mejor guión para Gracia Querejeta y David Planell. 

Después llegarían las diez nominaciones a los Goya entre ellas, la de mejor película consiguiendo por fin dos premios: el de mejor actriz, para Maribel Verdú y el de mejor actriz de reparto, para Amparo Baró, Mejor directora para Gracia Querejeta , para la mejor actriz protagonista para Blanca Portillo , Mejor actor de reparto para Raúl Arévalo Mejor guion original en las personas de Gracia Querejeta y David Planell, Mejor fotografía como Ángel Iguacell, mejor montaje para Nacho Ruiz Capillas y mejor sonido para el trío formado por Iván Marín, José Antonio Bermúdez y Leopoldo Aledo. 


En los Premios Forqué fue nominada a la Mejor película y en las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos obtuvo varios premios como el de Mejor película , Mejor actriz (Maribel Verdú) siendo nominada a Mejor director (Gracia Querejeta), Mejor actriz (Blanca Portillo), Mejor actor secundario (Raúl Arévalo), Mejor actor secundario (Jesús Castejón), Mejor actriz secundaria (Amparo Baró), Mejor guion original (David Planell y Gracia Querejeta) y Mejor montaje (Nacho Ruiz Capillas). 


En la 52.ª edición de los Premios Sant Jordi obtuvo Maribel Verdú el premio a la Mejor actriz en película española. 

En cuanto a las críticas Javier Ocaña en El País escribió sobre ella que la película refleja la "Vidas a tres bandas. (...) En algún momento la historia se convierte en una sucesión de singularidades. Ahora bien, pasado ese momento de ligera caída, la película levanta el vuelo (...) último plano que resulta perfecto para el relato que se ha estado contado." 

Francisco Marinero en El Mundo sostenía que era "Una película en la que se van alternando los protagonistas para desvelar secretos que no parecen tan graves (...) extraordinarias interpretaciones de Blanca Portillo y Maribel Verdú (...)" 

Oti Rodríguez Marchante en ABC consideró que la película era "Emocional y divertida. (...) Querejeta ha hecho su película más entera cuando ha dejado penetrar en ella algo que sin ello nada es bueno: el sentido del humor. (...)" Fausto Fernández escribió hace un par de años un acertado tweet como todos los suyos en el que dice que "El esquema de la novela negra de Raymond Chandler bosquejado con trazos de costumbrismo (lo que se le daba mejor a Garci que a la irregular Gracia Querejeta) y solidaridad femenina". 


Por último, Beatriz Maldivia en Espinof, aunque cuando era blog de cine, dijo de ella que "magistral trabajo interpretativo de todo su elenco y a un guión casi perfecto. ". Y añade " Con el salón de billares como excusa y la muerte del padre como constante en su cine, Gracia Querejeta nos cuenta una historia de dos mujeres que tienen que recomenzar su vida a edades avanzadas y a las que los acontecimientos les obligarán a sacar a flote, por fin, los sentimientos que llevan escondiendo durante demasiados años. (...)".


Beatriz Maldivia concluye diciendo que " Los personajes que han creado la directora y David Planell son complejos y ricos, llenos de matices y aristas, como sólo lo son los buenos tipos cinematográficos y las personas reales. Gracias a todo esto, sentimos una enorme empatía con su historia y con las situaciones en las que se ven envueltas a pesar de que a priori, podría ser algo que nos resultase muy ajeno. Y ahí está el mérito de un buen guión: el que incluso un mundo en el que nunca pensásemos que nos podríamos ver envueltos, nos haga erizar el vello. Otro de los logros del guión es la manera paulatina en la que nos va descubriendo los secretos". Una gran y precisosa película, compuesta por bellos diálogos y profundas reflexiones sobre la vida y sobre cómo procedemos y nos equivocamos por cosas como la ambición, los silencios, las mentiras. 



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