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lunes, 31 de agosto de 2026

The Big trail



Uno cree saber algo, pero no sabe nada o sabe bastante menos de lo que cree. Uno sabe que el western, género norteamericano por excelencia, tiene un punto de partida en una película y en un director. La película es The Great Train Robbery o Asalto y robo del tren, un cortometraje mudo estadounidense de 1903 dirigido, escrito, rodado, montado y producido por Edwin S. Porter para la The Thomas Edison Co. 

Tras ella el género floreció en torno a que integraba en su interior otros muchos géneros que podían ir desde la comedia ligera - hubo una The LittleTrain Robbery, que en este caso igualmente rueda el mismo Edwin S. Porter dos años después, en 1905.El género nació como una recreación nostálgica del Viejo Oeste en tiempo real, ya que la frontera estadounidense se había declarado "cerrada" apenas unos años antes, en 1890. 

Hasta 1930 podemos establecer algunas etapas en el western en función de las décadas. La primera, no llega a  década siquiera, y abarca de 1903 al año 1910 y sería la que podemos identificar como la del nacimiento y los primeros pasos de este género.

En esta primera etapa, el western se definía por cortometrajes mudos y rudimentarios. Eran películas filmadas principalmente en la Costa Este (Nueva Jersey) que buscaban el impacto visual y la acción rápida mediante asaltos y persecuciones. Estas películas pasan del teatro filmado al uso de montajes narrativos paralelos y rodajes en exteriores reales como se consigue en la primera y más significativa,  The Great Train Robbery (1903) que dirigida por Edwin S. Porter, es considerada el primer western de la historia. Introdujo el montaje paralelo y el icónico plano de un vaquero disparando directamente a la cámara. Las figuras destacadas de esta época son  Gilbert M. "Broncho Billy" Anderson, quien actuó en la película de Porter y se convirtió en la primera estrella del wéstern tras protagonizar cientos de cortos autoconclusivos, es decir, eran piezas audiovisuales de corta duración que cuenta una historia completa con un principio, un nudo y un final cerrados, sin necesidad de secuelas, explicaciones adicionales o continuaciones

La segunda década abarca desde 1910–1920. Estamos en plena madurez del cine mudo y las primeras superestrellas. La industria del cine se trasladó a California en busca de mejor clima y paisajes auténticos. El western empezó a ganar complejidad psicológica y a dividirse en dos vertientes: el entretenimiento puro y el realismo histórico

Los cortometrajes dieron paso a los largometrajes. Los personajes dejaron de ser arquetipos planos para mostrar dilemas morales que serán llevados a la gran pantalla por Thomas Ince, pionero en la producción en masa de westerns realistas, y un joven John Ford, que empezó a dirigir sus primeras películas mudas llenas de fuerza lírica, muchos de ellos interpretados por actores de la talla de William S. Hart que trajo un realismo descarnado al género con vaqueros que no eran perfectos; vestían ropa usada, los pueblos eran polvorientos y se enfocaba en la redención moral  visibles en películas como Hell's Hinges, 1916; o Tom Mix que representaba la antítesis de Hart al instaurar un western como espectáculo vistoso: trajes impecables, acrobacias increíbles sobre su caballo Tony y un tono de aventura ligera que definió al héroe de matinée. 

En la década que va de 1920–1930, que coincide con el nacimiento del cine sonido sincronizado en 1.927 con "El cantor de Jazz", se relatan las grandes epopeyas y la llegada del sonido. Durante los años 20, el western alcanzó su mayoría de edad con superproducciones de presupuestos millonarios que retrataban la construcción de la nación. A finales de la década, la llegada del cine sonoro planteó un reto técnico gigantesco

El género se volvió monumental, recreando la inmigración y los viajes en caravanas a gran escala. Sin embargo, entre 1928 y 1930, los micrófonos primitivos obligaron temporalmente a los directores a encerrarse en estudios, restando movilidad a las cámaras en el exterior.

Entre las películas clave están The Covered Wagon (1923), de James Cruze, una superproducción de escala épica sobre los pioneros que cruzaban el país; o de The Iron Horse (1924), de John Ford que narra con todo éxito la construcción de las vías del ferrocarril transcontinental; o In Old Arizona (1928), de Irving Cummings y Raoul Walsh el que vino a ser el primer gran western sonoro filmado en exteriores, que le valió un Óscar a Warner Baxter como el Cisco Kid. Lo cierto es que Walsh estuvo trabajando un largo tiempo en exteriores filmando el primer gran western sonoro protagonizado además por él mismo. Pero entonces sucedió el famoso accidente automovilístico que le hizo perder un ojo. De esta forma, mientras el sufrido realizador estaba hospitalizado, otro director (Irving Cummings) tomó las riendas del proyecto utilizando a otro actor como protagonista. El film resultante, En el Viejo Arizona (1928) fue un enorme éxito de taquilla. Walsh, haciendo honor a sus películas, era un hombre de acción, y lejos de lamentarse decidió resarcirse volviendo a la dirección tan pronto se recuperó con un gigantesco western que superaría en magnitud a En el Viejo Arizona. Se trataba de La Gran Jornada (1930).

Dos años después se extrena The Big Trail, el que sería el cuarto largometraje sonoro de Walsh, ambién conocido con el título de La gran jornada, una película del año 1930 dirigida por Raoul Walsh y Louis R. Loeffler siendo una de las películas fundamentales del western que presentaba además un formato innovador de 70 mm y con un tratamiento del sonido muy avanzado para la época. 

La película reúne todos los ingredientes clásicos del género convirtiéndose en un título fundamental para su evolución y presentando una fotografía que fue labor de Lucien Andriot y Arthur Edeson absolutamente magistral propia de aquellos grandes fotógrafos que retrataron la crisis del 29 y con un brillante montaje de Jack Dennis. 

El guion de la película era de Jack Peabody Marie Boyle Florence Postal Fred Serser Historia de Hal G. Evarts Residencia en El libro " La ruta de California y Oregón" de 1849 , de Francis Parkman, Jr. 

La película fue producida por Raoul Walsh para la Fox Film Corporation y tuvo una inversión de $1.250.000 

The Big Trail  dirigida por Raoul Walsh es una película épica estadounidense de 1930, un western pre -Código Hays filmado en locaciones del oeste americano. Protagonizada por John Wayne, de 23 años, en su primer papel protagónico, ya que anteriormente había participado como extra en 18 filmes, desde “Brown of Harvard” (1927) hasta “Cheer Up and Smile” (1930), en su gran mayoría sin aparecer en el reparto original. La película fue la última película que completó Tyrone Power Sr., el padre de Tyrone Power, antes de su muerte en 1931, así como su único papel sonoro. 

La historia se centra en un joven cowboy interpretado por John Wayne que debe dirigirse de viaje en un numeroso tren o caravana llevando a un numeroso grupo de colonos que cruza el país desde el Mississippi hasta el estado de Oregón. Se trata de una gran caravana de colonos intenta cruzar el oeste de Estados Unidos por la Ruta de Oregón . 

El protagonista es Breck Coleman, un joven trampero que acaba de regresar a Misuri tras sus viajes cerca de Santa Fe, buscando vengar la muerte de un viejo amigo trampero asesinado el invierno anterior en la Ruta de Santa Fe por Red Flack y su secuaz López, quienes le robaron sus pieles. 

En un gran puesto comercial propiedad de un hombre llamado Wellmore, Coleman ve a Flack y enseguida sospecha que es uno de los asesinos. Flack, a su vez, sospecha que Coleman sabe demasiado sobre el crimen. 

Un grupo numeroso de colonos le pide a Coleman que explore su caravana hacia el oeste, pero él se niega, hasta que descubre que Wellmore acaba de contratar a Flack y López para dirigir una caravana de bueyes a lo largo de la aún sin señalizar Ruta de Oregón hasta un puesto comercial en el norte del Territorio de Oregón (que en aquel entonces se extendía hasta la actual Columbia Británica), propiedad de otro comerciante de pieles de Misuri. 

Coleman acepta explorar el camino para vigilar a los villanos y eliminarlos en cuanto lleguen a su destino. La caravana de colonos en sus carretas cubiertas sigue al convoy de carretas tiradas por bueyes de Wellmore , siendo el primer grupo importante de colonos en dirigirse al oeste por la Ruta de Oregón. 

En el camino, la caravana es atacada por una horda de indios cheyennes a caballo, que llevan tocados. Coleman encuentra el amor con la joven Ruth Cameron, a quien besó accidentalmente, confundiéndola con otra persona. Reacia a aceptar su atracción por él, Ruth se acerca a un conocido de Flack, jugador empedernido que se unió a la expedición tras ser descubierto haciendo trampas.


 

Coleman y Flack deben guiar a los colonos hacia el oeste, mientras Flack hace todo lo posible por asesinar a Coleman antes de que encuentre pruebas de sus crímenes. La principal razón de los tres villanos para ir al oeste es evitar la horca por sus delitos anteriores, pero en cambio, reciben su merecido castigo. 

La expedición termina en un valle sin nombre, donde Coleman y Ruth finalmente se establecen juntos entre secuoyas gigantes. 

La película cuenta con la presencia de Andy Shufford, Doso Newrlton, Joan Blackman, Lucille.van Lent, Margueritte Churchill, Marjorie Leet y Russ Powell. 

Según se dice (la afirmación no está confirmada), el guion inicial, entonces llamado The Oregon Trail , se ofreció primero al director John Ford , quien luego se lo pasó a su amigo Raoul Walsh. La leyenda señala que inicialmente la película la debía protagonizar el mismo Raoul Walsh, pero unos meses antes perdió un ojo en un accidente de tráfico, por lo que desestimó protagonizarla. Con Gary Cooper se le disparaba el presupuesto, afortunadamente aún le quedaba un ojo sano y cuando John Ford le presentó a Marion Robert Morrison , supo que había encontrado a su protagonista. .

Para la película, Walsh empleó a 93 actores siendo el principal John Wayne como Breck Coleman y Marguerite Churchill como Ruth Cameron. Junto a ellos aparecen El Brendel como Gus, Tully Marshall como Zeke, Tyrone Power Sr. como Red Flack (identificado como Tyrone Power), David Rollins como Dave Cameron, Frederick Burton como Pa Bascom, Ian Keith como Bill Thorpe, Charles Stevens como López. En un breve papel aparece Ward Bond como Sid Bascom, Louise Carver como la suegra de Gus, Russ Powell como Windy Bill y William V. Mong como Wellmore . 

Además se utilizaron a hasta 725 nativos de cinco tribus indígenas diferentes. También obtuvo 185 carretas, 1800 vacas, 1400 caballos, 500 búfalos y 700 pollos, cerdos y perros para la producción de la película. 

El rodaje duró del 20 de abril al 20 de agosto de 1930, y se filmó en siete estados: Arizona, California, Idaho, Oregon, Montana, Utah y Wyoming en un recorrido de más de 3500 Km..  La película se rodó en un proceso de pantalla ancha primitivo llamado película Grandeur de 70 mm , que se usó por primera vez en la película Fox Movietone Follies de 1929.   Grandeur fue utilizada por Fox Film Corporation para un puñado de películas estrenadas en 1929 y 1930, de las cuales The Big Trail fue la última.  Grandeur resultó financieramente inviable para una industria que todavía invertía en la transición al cine sonoro. 

La escena del viaje de la caravana a través del país fue pionera en su uso de la cinematografía y la profundidad y perspectiva del paisaje épico. Se hizo un esfuerzo por dotar de autenticidad a la película, con las carretas tiradas por bueyes en lugar de caballos; se bajaban con cuerdas por los cañones cuando era necesario para ciertas tomas en valles estrechos. 

La ropa del personaje de Tyrone Power Sr., en su último papel y única peli sonora, luce realista y sucia, e incluso los suministros de alimentos que los "inmigrantes" llevaban consigo en sus carretas fueron investigados minuciosamente. Se utilizaron locaciones en cinco estados, desde Nuevo México hasta California , para filmar la travesía de 2000 millas (3200 km) de la caravana .  Las escenas finales filmadas en locación fueron una estampida de búfalos filmada cerca de Moiese, Montana 

Tras el rodaje, la película se proyectó en preestreno para un público selecto y se estrenó oficialmente en octubre de 1930. «A menudo, las escenas de la película», escribió Mordaunt Hall en The New York Times, «causan asombro por su naturalidad y belleza. Hay una tormenta eléctrica que parece tan real como la tierra, el agua y el cielo que se presentan a lo largo de la producción». Según Hall, en una secuencia que muestra un ataque de nativos americanos, «de repente parece como si uno fuera arrancado de su asiento y arrojado frente a los caballos que cargan, los cuales parecen precipitarse desde la pantalla y desaparecer en la oscuridad aterciopelada del teatro».

Tras el fracaso en taquilla de la película debido a que la Gran Depresión impidió que los cines invirtieran en tecnología de pantalla ancha, Wayne solo fue contratado para seriales y largometrajes de bajo presupuesto (principalmente wésterns de bajo presupuesto ); aunque su nombre aparecía en los créditos por encima del título en docenas de películas en la década de 1930. Gozaba de un gran número de seguidores, especialmente en el Sur, pero fue su papel en La diligencia (1939) lo que le permitió volver a ser un actor de renombre.

Más allá de la diferencia de formato, las versiones de 70 mm y 35 mm difieren sustancialmente entre sí. Se filmaron con cámaras diferentes, y el material de cada formato se editó por separado en la sala de montaje. Algunas escenas se filmaron simultáneamente con ambas cámaras, siendo la única diferencia el ángulo (generalmente se le daba el mejor ángulo a la cámara de 70 mm). Algunas escenas se filmaron primero con una cámara y luego se volvieron a filmar con la otra. Las cámaras de 70 mm no podían enfocar bien de cerca, por lo que sus tomas eran principalmente panorámicas con muy pocos primeros planos. Las cámaras de 35 mm podían acercarse y enfocar a distancias cortas. Así, las escenas en la versión de 70 mm podían mostrar a dos personajes hablando entre sí en la misma toma, aprovechando mejor el formato panorámico, mientras que la versión de 35 mm tendría primeros planos alternando entre los dos personajes. Esto pudo haber sido una decisión tanto artística como técnica. El director de fotografía responsable de la versión en 70 mm de la película, Arthur Edeson , escribió en el número de septiembre de 1930 de American Cinematographer : «La grandiosidad reduce considerablemente el número de primeros planos, ya que las figuras son mucho más grandes, por lo que los planos medios suelen ser suficientes» 

La versión panorámica solo se proyectó en un par de salas de Estados Unidos. Aunque se distribuyó una versión alternativa en 35mm, la película no recuperó su enorme presupuesto de más de 2 millones de dólares, lo que congeló el uso del formato panorámico en Hollywood durante dos décadasLo cierto es que ha sido una película olvidada durante muchos años, solo se vio en la versión convencional de 35 mm durante décadas. 

A principios de la década de 1980, el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York , que poseía el negativo original de cámara de nitrato de 70 mm , deseaba preservar la película, pero descubrió que la descomposición del nitrato la había dejado demasiado encogida y frágil para ser copiada a película de seguridad , y que ningún laboratorio cinematográfico la tocaría. Durante un proyecto de un año de duración, Karl Malkames, un especialista en tecnología de restauración de películas, diseñó y construyó una impresora especial para preservar esta versión de la película.  La imagen del negativo original se transfirió a un máster anamórfico de 35 mm . 

Dave Kehr escribió para el Chicago Tribune en 1988: «La mayor riqueza de resolución y el brillo plateado que habrían proporcionado las copias de nitrato de 70 mm de primera generación solo pueden imaginarse. Y, sin embargo, The Big Trail sigue siendo una experiencia visualmente impactante» 

En 2006, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos consideró esta película "cultural, histórica o estéticamente significativa" y la seleccionó para su preservación en el Registro Nacional de Cine , afirmando que "la trama de una travesía por el Sendero de Oregón se ve enormemente favorecida por la majestuosidad que proporciona el proceso experimental de pantalla ancha Grandeur de 70 mm utilizado en el rodaje".  Los directivos de Fox le dijeron a Walsh que sus escenas iniciales eran las mejores filmadas en Hollywood hasta ese momento.

La película se presenta a una escala majestuosa y más aún con ausencia de trucajes digitales. Escenas como el descenso de carretas y ganado por acantilados escarpados o el cruce de ríos caudalosos siguen considerándose prodigios de la filmación en exteriores. A diferencia del cine posterior de ritmo frenético de Walsh, críticos como Fred Camper en el Chicago Reader o analistas en revistas de cine destacan su cualidad contemplativa. 

A través de planos generales inmensos, la película funciona casi como un documental ficcionalizado sobre la dureza extrema de los colonos americanos. Algunos críticos señalan que, si bien la recreación épica y las secuencias de acción son inmejorables, la trama melodramática secundaria (la historia de venganza y el romance predecible) resulta el eslabón más flojo y simple de la producción.



martes, 30 de abril de 2019

Jean Vigo, su debut.


À propos de Nice. Qué belle ville!!! Qué bonita ciudad. Allí iba a terminar mi carrera, mis estudios,  pero las circunstancias de una época pre- Erasmus y la mala fe de alguno de los peores profesores universitarios que me cruce, había muchos muy malos, en lo profesional y en lo personal, me obligó a que no fuese la ciudad de mi residencia universitaria, pero sí la de mi acercamiento más personal al mundo francés. Tendría que haber pasado en ella tres meses primaverales, pero , al final, pasé por ella en el verano de 1989, ahora no por los estadios, sino a la busca de mi particular corazón francés - del que ni puedo ni debo hablar aquí- . Lo que había sido un sueño se quedó en eso, en un sueño. Desde luego nunca fue una pesadilla en todo caso al no ser correspondido en un simple desencanto, pero también un agradable recuerdo que todavía vive en mi. 

De cualquier manera, pasear por el Promenade des Anglais con su Excelsior Régina Palace o el Negresco con fachadas neoclásicas e interiores en estilo "Segundo Imperio tardío" los imponentes hoteles referencias de otro tiempo que pudo ser mejor, entrar recorrer el Barrio Viejo, subir a la Colina del Castillo para ver una panorámica de la ciudad, ver las grandes plazas como la Place Massena o la de Garibaldi. Una ciudad que no destaca por sus iglesias en todo caso sí por su puerto o sí por la presencia de la catedral ortodoxa rusa de Saint-Nicolas. 

No obstante fui en verano , momento apropiado para ir a la padregosa playa frente a la Promenade, apropiada para tomarse un pan bagnat o de una salade niçoise, pero lejos del placer del agua. Allí , realmente fue aquí, me hablaron de la festividad más importante de la ciudad: el carnaval de Niza , el baile alocado que le acompaña y su batalla de flores presente en la ciudad desde 1876 . 


Desconocía absolutamente que fue esa ciudad una de las primeras en documentarse por medio de la figura de un director debutante en esto del cine: Jean Vigo. Este director "maudit" que con sólo dos películas - Cero en conducta (1933) y L'Atalante (1934)- , un medio y un largometraje, son hoy una de las principales referencias del cine francés. Tan importante fue que en 1951 fue creado en su honor en Francia el Premio Jean Vigo, que ha distinguido frecuentemente a jóvenes realizadores. 

Su corta carrera compuesta por cuatro obras, no más, comienza en 1930 como el documental À propos de Nice, prosigue con Taris, roi de l'eau (1931), impacta con Cero en conducta (Zéro de conduite) en 1933, y culmina en 1934 con L'Atalante. 

En 1930 , con 25 años, lo encontramos en la localidad francesa situada en el departamento de los Alpes Marítimos, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul. La ciudad más grande de la Costa Azul, extendida de Hyères a Menton que ya a finales del XIX y principios del XX se hace con un hueco en el turismo internacional por medio de sus balnearios y playas que comenzaron atraen a un turismo de alto nivel adquisitivo, al igual que sus paseos, sus museos, su vida nocturna y sus magníficas vistas del mar constituyen un atractivo para el turismo. 

Esto en parte como reflexión crítica entre el ensueño y la realidad es lo que apostara por reflejar la ciudad en su primera película, el mediometraje mudo À propos de Nice (1930), un ensayo fílmico de tono satírico que explora las desigualdades sociales de la Niza de los años 20, lanzando una feroz diatriba contra los visitantes burgueses.  Como señala Terenci Moix "pone en contraste la sociedad aristocrática parasitaria y decadente de Niza con la población de los suburbios". 

Para el desarrollo de este documental contará como colaborador en el guión y en el desarrollo de la historia con el director de fotografía ruso Boris Kaufman (hermano del director Dziga Vertov), quien intervendría después en todas las obras de Vigo. 

La película será una producción de la Gaumont-Franco-Film-Aubert en blanco y negro y de cine mudo. Tendrá una corta duración de 25 minutos. El documental ambientado en la ciudad de Niza a principios de 1930, y que se inicia con una imagen cenital del urbanismo de esta ciudad costera pretendía ser un documental social, en el género de las sinfonías de ciudades, tan en boga durante la década de los años veinte. 



Vigo va planteando de forma dialéctica y empleando un punto de vista subjetivo, retratando la ciudad desde la presencia de la burguesía que va en masa a la celebración del famoso carnaval local, hospedándose sus lujosos hoteles, tomando el sol o un café en las amplias terrazas de la "Promenade", practicando ese nuevo deporte que era el tenis o paseando sin rumbo fijo por las avenidas u holgazaneando en terrazas o mirando al personal. 

Frente a este visión burguesa pasa al Barrio Viejo de calles empinadas con ventanas estrechas en la que hay multitud de niños que fuman y juegan, alguno de ellos comido por la lepra o trabajando para llevar en sus cabezas la "socca", la especialidad culinaria del sureste de Francia, que presenta como ingredientes principales harina de garbanzos y aceite de oliva, o denunciando —entre otras cosas— las desigualdades sociales, sin alejarse de una perspectiva feliz , desordenada y jovial con grandes toques de voyerismo visible entre los que bailen desenfrenados en las carrozas o "corsos carnavalesques" desde donde se intercambian flores que vemos aquí para divertir a los turistas, pero poco a poco se fue convirtiendo en un auténtico espectáculo para rendir un homenaje al trabajo de los productores de flores locales. 



Entre medio, ocultando su realidad o su naturaleza van los que aparecen ocultando su identidad mediante cabezudos, trasvestidos u embozados del irreverente carnaval, una fiesta que desde el siglo XIII y celebrado de forma regular desde 1873 –ya perteneciendo Francia–, tras la creación del Comité des fêtes, del primer desfile de la época moderna que une por igual a ricos y a pobres. Para eso está, para igualar. 

A nivel técnico estamos ante una obra brillante. En la que está presente la vanguardia y especialmente el surrealismo cinematográfico visible en los pasajes en los que hay abiertamente una actuación consentida por parte de los filmados, como esa chica que aparece vestida de múltiples maneras y acaba desnuda. Sus imágenes cenitales son grandiosas y descubrimos una cámara y un camarógrafo no huye de nada. 



El filme se rodó en Niza posiblemente en febrero de 1930 . Contó para ello con la financiación en parte de Germaine Dulac. Tras haberle enseñado un primer montaje a Jean Painlevé, el cineasta declaró: «durante el rodaje, olvidé que el filme debía ser un espectáculo, de ahí el relleno y la terquedad que [Jean] ha señalado». Siempre guiado de la mano de Boris Kaufman que demostrará su valía luego en los Estados Unidos en películas como 12 Hombres sin piedad o 12 angry men de Sidney Lumet (1957) o On the Watherfront de Elia Kazan (1954).

El espectáculo viisual está trufado de simbología fálica, de edificios nobles y elegantes, antiguos en los que se hacinan las personas de la Vieille ville, pero también del ocio de los ricos y el trabajo de los pobres chimeneas, de paraguas o gorras proletarias, de faldas carnavalescas de las chicas que bailan rabiosamente como reflejo de la alegría de vivir y de la juventud , pero que acabará como todas con una lápida o en figuras mortuorias como sufrirá el mismo cuatro años después tras una tuberculosis . 

Esencial en la película es el montaje que lo trasladó al lenguaje que había utilizados los cineastas soviéticos de naturaleza dialéctica. Combinar imágenes sueltas transformará el documental en poesía visual en la que los detalles de cada elemento es especial. Esa tensión en la relación de las imágenes es lo que empuja la película y esa poesía visual en el que el reflejo de la realidad es una reflexión política.

Señala Terenci Moix en su segundo volumen sobre la Historia del cine que la influencia a  la hora de rodar tiene mucho que ver con la apuesta o el influjo de Vertov a través de su hermano , pero también por la idea del montaje del mismo Vigo.

El escritor catalán añade además otro elemento: " la feroz ironía  es completamente francesa, y la manera con la que está resuelta aparece emparentada con el surrealismo. Así una mujer  que está tomando el sol se convierte en un esqueleto, una serie de disolvencias hacen que una damisela sentada en un café se quede completamente desnuda y, para dejar más claras las intenciones del autor los distinguidos paseantes...se convierten en anamales".

Jean Vigo reveló su visión personal del filme durante un discurso para el Groupement des Spectateurs d'Avant-Garde, antes de la segunda proyección pública de la película, el 14 de junio de 1930 en el Théâtre du Vieux-Colombier, tras su primer estreno el 28 de mayo de 1930 en ese mismo cine o Teatro de París, como parte de una conferencia titulada «Hacia un cine social», declarando que «En esta película, mostrando ciertos aspectos de una ciudad, se pone en tela de juicio un modo de vida... los últimos estertores de una sociedad tan perdida en su escapismo que te repugna y te hace simpatizar con una solución revolucionaria». 

Lo cierto es que estaba en boga el género de presentar a las ciudades desde otra perspectiva como ya había sido mostradas por Walter Ruttmann, en 1927, con su Berlín, sinfonía de una ciudad , o los Études sur Paris de André Sauvage, 1928), centrados en mostrar el desarrollo de la vida diaria en amabas capitales. 

Además, en 1930, Vigo creaba en Niza un cine-club llamado "Les Amis du Cinéma", donde programa, entre otras muchas, películas soviéticas. No se si el lugar más adecuado pensando en la amplia comunidad rusa refugiada en la capital de la Costa Azul y que asistía a la catedral ortodoxa rusa de Saint-Nicolas. Sí, Nicolás como el último de los Romanov. ¿Era otra provocación?