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viernes, 26 de noviembre de 2021

Revisión de Encubridora


 

Revisión de Encubridora (1953) con un intento de matar un niño, una violación, un happy end al principio, con una Marlene madura pero que en cada plano parece más joven y con pistolero maduro (Mel Ferrer) y en decadencia. Una historia de una amistad entre Arthur Kennedy y Mel Ferrer y de una venganza que solo genera muerte, abstracta en su relación entre hombre y mujer, como la de Lang y Marlene , siendo además una película feminista que entra a mitad de la pelicula a través de flashback, y cuando la descubrimos de espalda en un escritorio, su personaje ya usado como mito,en una película expresionista en la que los telones de fondo dan empaque a esta historia de perdedores.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Encubridora


Nos dejó escrito Terenci Moix en su Historia del cine publicada por ABC en el suplemento de Blanco y Negro que cuando Fritz Lang llega a los Estados Unidos en 1934, contratado por David O.Selznick y la Metro Goldwyn Mayer, se dedica a diversos procesos que fracasa. 

Sólo al cabo de un año en 1936 se le presenta la oportunidad de dirigir Furia, "Fury",  que era la primero película como productor de Joseph L. Mankiewicz como productor. Más tarde dirige "Sólo se vive una vez" ("You only Live Once, 1937) realizando al año siguiente y cerrando así su trilogía social "You and Me". 

A instancias de otro productor, Zanuck, que era conocedor del interés de Lang por el mundo del Oeste americano se le encargan dos western para la Fox. Pero ni "La venganza de Frank James (The Return of Frank James, 1940) ni "Espíritu de conquista" (Westen Union, 1941) , aunque aquí discrepa el cubano Cabera Infante, está, según Terenci Moix, a la altura de su tercera y definitiva contribución al género, Encubridora o Rancho Notorius. Lo cierto es que encubridora es una película realizada casi once años después que su anterior western, pues se estrenó en 1952. 

Pese a sus múltiples problemas de rodaje , logró una de sus obras mayores, especialmente por la utilización de sus obsesiones acústicas y visuales en forma de canción repetitiva " Chuck a Luck" con "seis u ocho líneas de esta canción llegaba más rápidamente al final y me evitaba mostrar ciertas cosas que hubieran sido un poco aburridas para el público y que no eran verdaderamente importantes para el filme", declaró en alguna ocasión el directo, desarrollando la historia en un decorado opresivo de exteriores pintados. 

Esa calidad manifiesta en los elipses acústicas y visuales, el uso de distintos flash backs para narrarlos que fue de protagonistas a lo largo del tiempo o la apuesta por esos primeros planos para presentarnos a los posibles responsables del asesinato de una chica en Wyoming , más los diálogos como el desarrollo general de la historia convierten a esta película en una joya del cine. 

Además Lang sabe captar maravillosamente todos los mitos y los temas del western, que enriquece con su singularísimo sello personal, proclive al dramatismo, por la presencia casi inevitable de la maldad, por esa creación de ambientes opresores de la que hablaba Terenci Moix en la que no está exento el misterio, la intriga o la misma fatalidad de un mundo visualmente irreal , decadente y opresivo, en el que bullen sentimientos de rencor, envidia y odio pero que coloca en el centro la historia de un trío en la que la mujer, la bella Marlene Dietrich , que se resiste a envejecer y que lucha por conservar su fascinación más allá de los años, especialmente de aquellos que nos la cuentan a través del flash back y que impresionan a los protagonistas masculinos interpretados por Arthur Kennedy y Mel Ferrer que son socios y rivales ya que ambos buscan sus favores. 

Lo cierto es que la historia se ajustaba de forma perfecta a la manera de entender el cine el director europeo. El mismo director dijo "Me gustan los western. Poseen una ética muy sencilla y muy necesaria. Se trata de una ética que no señalan los críticos porque son muy sofisticados. Pretender ignorar que es algo muy necesario enamorarse de una mujer y luchar por ella". 

Pues bien está es la historia que subyace en Rancho Notorious , un enorme western que he visto por segunda vez y que al verlo en esta ocasión he apreciado el carácter de obra monumental que creo que se merece. Se trata de una película rodada en un vivo Technicolor como ya sabemos dirigida por Fritz Lang y que contó como ayudante de dirección con Emmett Emerson en una producción de Howard Welsch para la productora Fidelity Pictures Corporation y que distribuyó la RKO Pictures , manejando un presupuesto de $900,000. 

La película partía del guión escrito por Daniel Taradash responsable , entre otras, de la película "De aquí a la eternidad" partiendo una una historia de Silvia Richards. La película cuenta con la música de Emil Newman responsable de más de 200 películas y programas de televisión e integrante de una importante saga musical vinculada con el cine aunque la película tiene tres canciones originales escritas por Ken Darby en las que sobresale la balada "The Legend Of Chuck-A-Luck", interpretada por William Lee. La fotografía fue de Hal Mohr, mientras que el montaje correspondió a Otto Ludwig
Como protagonistas destaca la presencia de Marlene Dietrich como Alma Keane la matrona de un escondite criminal llamado Chuck-a-Luck o "La rueda de la fortuna" a los que se suma Arthur Kennedy como Vern Haskell y Mel Ferrer como Frenchy Fairmont. Igualmente aparecen Gloria Henry como Beth Forbes, William Frawley como Baldy Gunder, Lisa Ferraday como Maxine, John Raven como el que maneja de ruleta, Jack Elam como Mort Geary, George Reeves como Wilson, Frank Ferguson como el Predicador, Francis McDonald como Harbin, Lloyd Gough como Kinch así como Russell Johnson y Emory Parnell como uno de los sheriffs, junto a Dan Seymour como el Comanche Paul, John Kellogg y Rodd Redwing. 

Vern Haskell es un vaquero instalado en Wyoming y está profundamente enamorado de su novia Beth Forbes (Gloria Henry). Le quita muy poco para casarse. Ambos hacen planes de futuro en el interior del negocio que regenta la chica en el pueblo. Antes de marcharse a realizar su actividad en el rancho en el que trabaja, Vern ha entregado a Beth un broche. 

Nada más salir del local de préstamos en el que trabaja Beth llegan al pueblo un par de jinetes que al ver como sale uno y como queda otra, en soledad, deciden asaltar el negocio. El forajido penetra en el interior y tras verificar que no hay nadie le exige el dinero de la caja a la chica. Aunque quiere de ella algo más que el dinero.

Sin ver lo que ocurre en el interior pero expresado a través del sonido descubrimos que el señor ha violentado a la chica y finalmente la ha torturado hasta matarla como comprueba el único testigo del suceso: un chico.

Cuando llega Vern , Beth ya ha muerto. Ha tenido una muerte brutal como se ve en su mano en forma de garra, así que tras recibir la descripción de uno de los asaltantes , pues lleva el pelo largo y cano, Vern se lanza junto a una partida de hombres encabezada por el sheriff con el fin de encontrarlo. 

Tras recorrer el condado la partido se deshace ya que el sheriff es sabedor de que no tiene competencia fuera del mismo y los demás no están dispuesto a seguir por todo el Oeste buscando al hombre que violó y mató a su prometida. 

Sin embargo Vern Haskell no puede pasar de esto y quiere encontrar al precio que sea al hombre que  asesinó a su novia, Beth Forbes (Gloria Henry). Así que solo se pone en marcha tras los dos ladrones. Dada la descripción del chico da con uno de ellos, Whitey, que ha recibido un disparo por la espalda de su compañero tras una discusión sobre el reparto del dinero y la pretensión del violador de buuscar refugio en un lugar llamado Chuck-a-Luck. Esas últimas palabras de Whitey, " Chuck-a-luck ", son la única pista de la identidad del segundo hombre y no paran de resonar en la cabeza de Vern. 

Después de interrogar a todos por el lugar del extraño nombre Vern , que solo busca información, finalmente encuentra a alguien en una barbería que parece conocer ese lugar. Lo cierto es que el hombre no es claro y sólo le da indicios fragmentarios antes de que intente matarlo , pero Vern tras una pelea en la barbería en la que se encuentra acaba con su vida en defensa propia.

Tras esto es detenido acusado de asesinato , pero la identificación del finado como un peligroso delincuente así como la declaración del barbero describiendo lo que había pasado le permiten seguir un hilo que le conduce a una antigua cantante de salón de nombre Altar Keane (Marlene Dietrich). La descripción de esta mujer y la identificación con el nombre por parte de un ayudante del sheriff lleva a Vern a varios lugares y será en Tascosa donde el perseguido pone en conexión a Altar con esa "Ruleta de la fortuna " que es Chuck-a-luck. 

Por medio de distintos flashback vamos descubriendo episodios de la vida de Altar Keane como la carrera de obstáculos en un salón a lomos de hombres , sobre el carácter elegante de la misma narrado por una compañera de profesión que nos muestra la dignidad de Altar y el encuentro con el forajido de buen corazón como fue Frenchy Fairmont ( Mel Ferrer) que será el hombre de su vida .

Vern se entera de que después de que Altar dejó de trabajar para el dueño del salón Baldy Gunder, ella apostó sus últimos sueldo de $ 20 en su juego de consistente en la "Rueda de la fortuna" , chuck-a-luck , que al estar trucado y al intervenir en su favor Frenchy le permitió ganar mucho dinero, y con el pistolero Frenchy Fairmont montó un rancho, su sueño, pero que nadie sabe donde está. 

Por otro golpe de suerte se entera de que en la ciudad de Gunsight Frenchy está en la cárcel, por lo que deliberadamente se deja arrestar en un día de elecciones locales. Mientras está detenido en la misma celda que Frenchy,  vemos que en la celda contigua hay tres políticos corruptos que , al pedir una botella de un whisky de calidad. La botella contiene un elemento que permite a los enrejados escapar y Frenchy, tras haberse ganado su confianza ,  lleva a Vern al Chuck-a-Luck, un rancho, Notorius, se aparentemente se dedica a la cría  de caballos y que está cerca de la frontera mexicana que resulta ser propiedad de Altar.

Nada más llegar y conocer a Altar ve que el rancho es un refugio que da cabida a bandidos y asesinos, que se ocultan de la justicia, de los compañeros y de ellos mismos a cambio de entregar el 10 % de sus ganancias. La clave de la supervivencia y ocultación de ese espacio es que hay una norma básica: nadie pregunta por el por qué han llegado allí. El silencio es clave para  la convivencia. Entre los que hay destacan Mort Geary ( Jack Elam) , Wilson el mujeriego ( George Reeves) , el Predicador ( Frank Ferguson), el viejo Harbin ( Francis McDonald ), el comanche Paul ( Dan Seymour) Y Kinch ( Lloyd Gough).  

Vern encuentra a un grupo de hombres en la residencia, pero no sabe si el asesino de Beth es uno de ellos. Sin embargo, uno dice que su cara le suena. 

El recién llegado rápidamente llama la atención de Altar por ser inteligente y resolutivo además de ganarse la confianza de su querido Frenchy. 

Una noche durante una cena le pide a Altar que, elegantemente vestida para la misma, cante. Altar lo hace pero durante la canción Vern se da cuenta de que Altar lleva un broche que le dio a Beth. Así que , desde ese momento, intenta iniciar una romance con Altar para averiguar quién se lo dio. Esto pone a Frenchy muy celoso. 

Durante la estancia va conociendo la naturaleza y personalidad de los que se refugian y de los que trabajan, peones indios y mexicanos. De sus compañero de ocultación sospecha de un mujeriego sonriente con heridas en el rostro, sabe de un medio comanche que no tiene problemas para matar a alguien, de un supuesto predicador que engatusa con su labia y la bebida a los presentes y al hombre que le recuerda a alguien. Pero al no saber quien fue ,  Vern se ve obligado a ir a un robo a un banco, durante el cual uno de los otros, Kinch, le dispara en secreto. Cuando le entrega a Altar su parte de las ganancias, ella finalmente le informa que Kinch le dio las joyas. 

En ese momento Vern se destapa y revela a la chica , que se siente cada vez más atraída por él, su verdadero propósito y su desdén por la profesión de Altar. Altar se avergüenza y decide renunciar a todo. 

Sin embargo, antes de que pueda irse, se produce un tiroteo entre Vern y Frenchy por un lado y el resto de los forajidos por el otro así como entre una partida de federales que investigan asaltos en la frontera y que buscan a Frenchy. Durante el mismo Altar es alcanzada protegiendo a Frenchy. Por su parte el causante de la desgracia de Verr, Kinch también muere, terminando así la búsqueda de Vern quien parece retornar a Wyoming.  

La película se rodó básicamente en estudios. En concreto en los Republic Studios  que estaban en el  4024 de la Radford Avenue de la angelina  North Hollywood, así como en la General Service Studios que estaban en  6625 Romaine Street en Hollywood,  en la primavera de 1951.

La película se tituló originalmente The Legend of Chuck-a-Luck , pero el nombre fue cambiado por el de "Rancho Notorious" ante la insistencia de Howard Hughes , entonces jefe de RKO Pictures. Cuando Lang preguntó el por qué, le dijeron que era porque los no estadounidenses (europeos) no entenderían qué era "Chuck-a-Luck" ( un juego de apuestas , una rula , vamos, que se juega comúnmente en los salones del suroeste) Lang respondió: "Bueno, ¡es bueno que todos sepan lo que significa 'Rancho Notorious' (que no tiene nada que ver con nada en la película)!" 

Hay una canción , la de la balada "The Legend of Chuck-a-Luck" que se escucha durante los créditos de apertura y durante toda la película, utilizando la letra como narración. Según el American Film Institute, esta es la primera película estadounidense que se usó una canción con este fin.

Aunque Arthur Kennedy interpretaba a un hombre joven, era tres años mayor que Mel Ferrer que asume un rol de mayor edad.

El nombre de Lloyd Gough fue eliminado de los créditos debido a que fue incluido en la lista negra en la década de 1950. 

El director de fotografía Hal Mohr, que había fotografiado previamente a Marlene Dietrich en Arizona (1939), intentó renunciar a la película debido a la insistencia de Dietrich de que usara la iluminación para que se viera mucho más joven de lo que era, y Mohr no creía que fuera posible hacer que se viese tan joven como ella quería .

La película fue presentada en sociedad en marzo de 1952 y según las crónicas del momento recogidas por ejemplo en el Daily Variety se señalaba como la Twentieth Century-Fox tendría que haber sido el distribuidor original de esta película. Pero cuando Fidelity Pictures (la productora) se encontró con problemas de liquidez y se enteró de que la película no se lanzaría, ni pagaría, hasta mediados de 1952, decidieron retirarse del acuerdo y venderla a la película a RKO, con la esperanza de recuperar más rápidamente los  $ 900,000  que se había invertido inversión en el proyecto. 

Cuando se estrenó la película, Bosley Crowther de The New York Times  escribió sobre ella y señaló que: "( la película)  tiene sus puntos interesantes, incluyendo un par de peleas a puñetazos que han sido organizadas razonablemente por Fritz Lang. Cualquiera que se conforme con las asaltos, las fiestas de babosas y los duelos de pistola, todo en Technicolor, puede encontrar suficiente  en esta película para saciar su lujuria. Los actores hambrientos se jactan y gruñen en los papeles de forajidos. Pero cualquiera que espere una imagen de western que coincida con el personaje de su estrella femenina  es mejor que mire en otra dirección. En ese sentido es rutinaria ".

Un articulista de la revista Variety hizo una crónica positiva tanto de la película como de Marlene Dietrich al decir: "Este western con Marlene Dietrich  tiene  sabor de los viejos clásicos al aire libre (como Destry Rides Again de la actriz ) sin capturar completamente su calidad y magia.  ( ) la dirección mantiene el ritmo vivo e interesante, y  el rodaje al aire libre, incitados por el constante toque de color, son deslumbrantes. Dietrich está tan sensual y seductora como siempre ... Dietrich es una deslumbrante recreación de la antigua amante del salón, y maneja su canción, 'Get Away, Young Man', con su habitual habilidad gutural " 

La película contiene algunas escenas destacables como el intento de violación no visto pero si sentido que culmina en el brazo caído y en la mano crispada de Beth, la canción de Altar al piano, la intimidad fugaz entre Altar y Frenchy ("Tú eres lo único que tengo", "Vern no me quiere") y la escena final. 

Señalar que el toque de color puede ser excesivo al usar una paleta de colores oscuros con predominio de ocres y verdes que recalcan la idea de lo marchito.

La cámara se mueve en travellings muy dinámicos, giros de largo recorrido, abundantes primeros planos como la de todos los que buscan su refugio en Rancho Notorius y pueden ser los asesinos de Beth, siempre desde la óptica del protagonista o los planos próximos a grupos, escasos planos medios y algún plano profundo (paisajes inmensos). Abundan las escenas nocturnas y las de interiores con poca luz. 

El guión presenta diálogos breves e inquietantes en donde fluye una idea: el envejecimiento y la fuga irrefrenable de la juventud. En ese sentido Altar se debate entre sentirse joven de nuevo o dejarse llevar por lo que la rodea y lo recalca en la canción "Go away and come back ten years ago" que viene a significar algo así como "Si pudieras marcharte y volver hace diez años..." Sabemos que al Rancho al final no se puede ir, pero la película es una joya.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Grau y los zombies


Hubo una época, y no hace tanto tiempo, en que en España sólo había dos canales de televisión. La 1 una la generalista y la 2 era el refugio de la minoría que buscaba alternativas. La 2 para aquel entonces era un canal con una oferta amplia y culturalente brillante que tenía programas coo La Edad de Oro, ciclos dedicados a directores y actores o actrices del cine clásico,...Uno de aquellos programas míticos que nos reunían a todos ante el televisor, ya a color desde el año 1981, era Mis Terrores favoritos, un programa dirigido y presentado por Narciso "Chicho" Ibáñez Serrador y en el qu también participaba Luisa Armenteros. Se trataba de un programa de cine de terror y suspense de todos los tiempos, seleccionadas por el morboso director del 1, 2, 3. 

El programa comenzó el 12 de octubre de 1981 y presentaba una joya del cine de terror, La semilla del diablo de Roman Polanski de 1968 con Mia Farrow y John Cassavetes. Tras Polanski llegaron película del género firmadas por Alfred Hitchcock, Tod Browning , Don Siegel. Fueron pocas las películas españolas que se vieron en el programa. Pero en la noche del 16 de noviembre de 1981 los programadores y los responsables del programa tuvieron el mal gusto, pero el buen acierto de emitir una coproducción hispano-italiana que llevaba por título la de No profanar el sueño de los muertos - en Italia como Non si deve profanare il sonno dei morti - una película de terror, del año 1974, escrita y dirigida por Jorge Grau con el productor italiano, Edmondo Amati, y el español Manuel Pérez para las productoras Star Films y Flaminia Produzioni Cinematografiche. 

El diseño de producción fue de Carlo Leva. En el guión participa ademáss de Grau, Juan Cobos,Sandro Continenza,Marcello Coscia y Miguel Rubio. En la música estuvo Giuliano Sorgini y fotografía de Francisco Sempere y en el montaje Domingo García, Vicenzo Tomassi. 

El reparto internacional estuvo integrado por Cristina Galbó (Edna), Ray Lovelock (George), Arthur Kennedy (Inspector), Aldo Camasso (Kinsey), Giorgio Trestini (Craig), Roberto Posse (Benson), José Lifante (Martin), Jeannine Mestre (Katie), Fernando Hilbeck (Guthrie), Antonio Mayans (Cliente de la taberna), Gengher Gatti (Keith), Vera Drudi (Mary), Vicente Vega (Dr. Duffield), Francisco Sanz (Perkins), Paul Benson (Wood) y Anita Colby (Enfermera). 

Un joven anticuario británico George (Ray Lovelock)tiene concertada una entrevista con un cliente a las afueras de Manchester. Cuando se desplaza en moto, una Norton negra, hacia la localidad se ve implicado en un accidente de moto con una chica, con Edna (Cristina Galbó). Ella se compromete a llevarlo pero necesita ir urgentemente a casa de su hermana en la campiña inglesa. 

Desde ese momento Edna (Cristina Galbó) y George (Ray Lovelock) se ven envueltos en una historia que termina en una sórdida pesadilla nada más llegar a la lcalidad en la que vive su hermana. De hecho ella es atacada por un muerto viviente, un mendigo que ha muerto ahogado hace unos días. 

Edna logra huir, no así su hermana que es la siguiente persona atacada. Ella no muere, aunqué sí su marido. Tras la intervención de la policía encabezada por un duro inspector (Arthur Kennedy) que desvela que Katie, la hermana de Edna, es heroinómana y la principal sospechosa de la muerte de su marido ante los ojos de la policía. 

Por supuesto, la única que la cree es Edna, que ha sufrido un ataque previo, no así George, que , de cualquier manera acompaña a su acompañante al hospital. En el mismo descubre que los niños pequeños se han vuelto agresivos y han atacado a una enfermera. 

Desde ese momento, George entiende que Edna tenía razón y al descubrir que los muertos comienzan a despertar culpa de ella a las radiaciones de una máquina de ultrasonidos que el gobierno acaba de autorizar para eliminar insectos y bichos de los campos de cosecha. Pero el experimento consigue también que los insectos de la zona enloquezcan y se devoren unos a otros. El hace la comprobación yendo al camposanto y descubre que, efectivamente, los muertos salen de sus tumbas y los hacen con una voracidad tremenda. 

Sin embargo, el inspector de policía (Arthur Kennedy) ante los sangrientos asesinatos, especialmente brutales los de algunos de sus agentes,  que comienzan a producirse, está convencido de que los autores directos son los dos forasteros que acaban de llegar. Nada de lo que se le diga podría prevenirle de que irá a acontecer. 

Las heridas infringidas a Edna por parte de uno de esos muertos vivientes  llegan a la hospitalización de la chica. Pero será peor el remedio que la enfermedad puesto que los muertos del morturio empiezan a cobrar vida y empezan a atacar al personal sanitario, a la telefonista y , finalmente, a los enfermos hospitalizados cayendo en sus manos tanto Katie, asesinada por su propio marido cuando intenta ver a su hrmana hospitalizada , y la propia Edna, que recibe el ataque de una horda zombie. A pesar del intento de auxilio por parte de George, éste llega tarde y  pues Edna se ha convertido en uno de ellos. 

La llegada de la policía y la hecatombe allí montada, hacen que el inspector dispare una y otra vez sobre George, pues piensa que este es el causante del asesinato múltiple. Acaba diciendo " Me gustaría que los muertos volviesen a la vida, para poder volver a matarte".

El caso parece resuelto. La prensa y la televisión lo ocurrido en la pequeña ciudad reconociendo la labor del inspector, sin embargo, al llegar el inspector a su habitación de hotel se encuentra con la presencia de un George transformado en un muerto viviente que ataca al inspector, acabando con el ataque y con la máquina de radiaciones la película.

Estamos ante una magnífica co-producción hispano-italiana que en el país alpino llevó por título “Non si Deve Profanare il Sonno dei Morti”. La película no deja de ser sino un cántico mordeno a los  peligros que puede acarrear la contaminación ambiental por el daño generado al ecosistema. 

Indudablemente estamos ante una rareza, una película de culto y una de las primeras películas de “Zombies” españolas que se rodaron y que tienen mucho de homenaje patrio a la clásica "La Noche de los Muertos Vivientes” (Night of the Living Dead, 1968) de George A. Romero, pues al igual que en la anterior la historia más ganando en calado conforme se desarrolla.

En esta versión los zombies vuelvn a ser lentos, pero ofrecen resistencia y son poderosos, estando habilitados para el enfrentamiento pr dio de sus brazos, pero también de herramientas de mano como son hachas, piedras e incluso lápidas de mármol.

Es una película en la que destaca el prejuicio del inspector hacia George, tanto por su aspecto hippy y descuidado como por su falta de sintonía pues lo ve como un “Adorador de cultos Satánicos”. 

La película de  Jorge Grau fue un éxito de público aunque no de crítica en su día, derivado de su altísimo grado de violencia extrema para su tiempo. Además abrió la puerta a un género, l de los zombis, qu tan d moda stá y que , sobre todo en Italia, tendrá cirta presencia con títulos como  “El Mas Allá” (The Beyond, 1981) de Lucio Fulci o con la obra de  Amando De Ossorio.

A dstacar sus excelentes ambientaciones y la implicación en cada uno de sus actores de reparto, dando lugar a una auténtica película  “Gore” con vísceras por doquier, maquillajes y efectos especiales bastantes dignos para la época.

Al ser una obra de culto se publicó un libro titulado “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”). 

La película fue segundo intento del barcelonés Jordi Grau dentro del género fantástico después de su apreciable Ceremonia Sangrienta” (1972). La producción se gesta cuando el productor  Edmundo Amati le pide a Grau que  realizara una copia en color de “La Noche de los Muertos Vivientes” (Night of the Living Dead, la obra de George A. Romero.

Ahora voy a trascribir en gran medida lo escrito por Enrique Partal  y  Jesús Bernal en el blog de cineultramundo. Según Grau  el proyecto surge cuando  “(...) iba a rodar ‘Ceremonia Sangrienta’. (En ese momento) , contacté con un productor italiano, pues este también se realizaba en régimen de coproducción con Italia. Quedé con él y nos fuimos a ver a un guionista para hablar de la película. Cuando íbamos en coche, el productor me preguntó si me gustaba ‘La Noche de los Muertos Vivientes’. Yo afirmé: Si, es una buena película. Y él me dijo: ‘Ceremonia Sangrienta’ debe ser como ‘La Noche de los Muertos Vivientes’ pero en color. A lo que repliqué; no tiene nada que ver, son cosas bien distintas. Pero él intentaba por todos los medios convencerme. Edmondo Amati, el productor italiano, había distribuido la película de George A. Romero, cuyo rotundo éxito le había generado muchísimo dinero. Sandro Contienza, el guionista, opinaba igual que yo, y decía que era una locura hacer algo así, pues ambos films eran completamente distintos y lo único que íbamos a conseguir era destrozar ‘Ceremonia Sangrienta’. Entonces Amati, intentó sin éxito convencer a Sandro y, finalmente no entró en la producción. Pasado un tiempo y tras dirigir y estrenar en Italia ‘Ceremonia Sangrienta’ y ‘Pena de Muerte’, Amati volvió a ponerse en contacto conmigo aprovechando una visita a Madrid. Me preguntó si podía desayunar con él al día siguiente y quedamos los dos en un hotel de la ciudad. Tras unas primeras frases de cordialidad y preguntarme qué tal me había ido con mis dos últimas películas, orientó nuevamente la conversación hacía mis sensaciones tras ver ‘La Noche de los Muertos Vivientes’. ¡Pues claro que me sigue gustando!, le contesté. Entonces abrió una bolsa que llevaba, sacó un guión, lo puso encima de la mesa y me dijo: Esto es ‘La Noche de los Muertos Vivientes’ pero en color. Yo pensé que estaba loco y que tenía una obsesión conmigo y con la película de Romero,(Risas). Finalmente y ya que me había invitado a desayunar, decido llevarme el guión cuyo autor era Sandro Continenza”. 

Se acordó que se rodaría en Inglaterra, España y Roma. Y Grau prosigue " Vi que tenía delante un proyecto muy interesante que iba a poder rodar con medios. Ten en cuenta que hasta entonces siempre había rodado con medios justos, y encima en Inglaterra y en Cinecitta de Roma, lugar al que me hacía mucho ilusión volver”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 26). 

El film llegó a tener hasta nueve títulos diferentes en los distintos países en los que se estrenó. En España se le dio el que conocemos. El título  “Se le ocurrió al productor italiano. Es una historia curiosa porque el guión original se titulaba El valle de los muertos. Cuando se terminó la película el director estimó que era un título demasiado genérico.Quería encontrar algo con más garra y dio con ‘No profanar el sueño de los muertos’. Yo ya me había acostumbrado a ‘El valle de los muertos’ y lo defendí con ahínco, pero como ya había llevado la contraria mucho al hombre pensé que igual su experiencia era válida. Y luego resulta que cuando se estrenó la película en Italia, el productor volvió a cambiar el título por ‘Da dove vieni?’, que es un título que no se sabe de dónde viene ni a dónde va. El título inglés ‘The living dead at the Manchester Morgue’ sí que me parece bonito”. (“Quatermass.Nª 4-5”, Otoño 2002, Pags. 41,42). 

Involucrado por completo en la producción, Grau comenzó a aportar ideas fundamentales a la historia, como la máquina agrícola, la personalidad y el carácter de cada personaje. Además, para recrear el aspecto de cada muerto resucitado, se echó mano de una amplia documentación. “Si, propuse hacer algunos cambios, como acentuar el tema ecológico, pues era algo que ya estaba en el guión. De todos modos, tuve total libertad para hacerlo todo de una forma creíble. A todo me dijeron que sí. Ha sido la película que mejor he podido preparar, estuve trabajando en su preproducción cerca de tres meses en un estudio de Roma y buscando siempre la mayor realidad a todo lo que rodeaba la película. Es decir, huir de lo inventado, de lo falso e ir a lo verdadero. Por ejemplo, el tema de la máquina que emite ultrasonidos. Según el guión era una maquina inventada por unos ingenieros enloquecidos. Entonces les dije que no, que íbamos a hacerlo con una máquina que vista en un campo no llame la atención: O sea, una máquina agrícola. Los personajes de los muertos están todos sacados de un libro de anatomía forense con fotos de auténticos cadáveres, de gente muerta por violencia, como el que muere ahorcado y tiran su cuerpo a un río. Lleva durante toda la película una soga y va siempre mojado.Al estar todo sacado de fotos reales tiene cierto realismo,incluso el hecho de la mujer drogadicta”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pags 26, 27). 

Grau prosigue “Durante todo este tiempo de preparación los personajes tenían su personalidad como el protagonista, Raymond Lovelock, un ecologista muy acorde con la época en la que se hizo la película. Además, pude introducir al personaje del sargento, lo cual me agradó mucho, pues Ray si que estaba descrito en el guión pero este segundo no, pues inicialmente se trataba de un funcionario. Lo que intenté hacer fue ir inventándome motivaciones alrededor de él, como la historia del policía joven y brillante pero que por alguna razón queda relegado a un segundo plano a causa de su carácter violento(...) y de resentimiento: Las mismas cosas que el otro policía haría de una forma fría y profesional, éste las hace con un punto de mala leche que le da mayor fuerza a la historia. Este concepto Arthur Kennedy lo entendió muy bien”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 27). 

Arthur Kennedy, el veterano sargento de policía, era un actor que vivía semiretirado que aceptó la propuesta de trabajo que se le ofreció. Jordi Grau conocía su trabajo, por lo que se alegró de que aceptara intervenir en la película. “En el reparto tenía que haber un actor americano. Había uno inglés, Raymond, y entre los americanos se barajaron varios nombres de importantes secundarios. A mí personalmente el que más me gustaba era el de Arthur. El estaba prácticamente retirado, vivía en Toronto (Canadá), tenía una escuela de teatro y de vez en cuando aceptaba algún papel para ganar un dinero, ceder su nombre y volver a Toronto para seguir con el teatro, que era lo que más le gustaba. Cuando llegó al rodaje, un día antes de empezar, lo hizo pensando en hacer el personaje lo mejor posible y salir del paso. Cuando se encontró conmigo, una persona a la que le gustaba lo que estaba haciendo y trataba de profundizar, y pude contarle la historia, le gustó mucho y a partir de una primera conversación lo hizo prácticamente todo solo. Sin decirle nada era ese sargento que yo había compuesto en el guión. Luego se encontró con actores estupendos como Jeanine Mestre, una fantástica actriz que hacía de drogadicta, y poco a poco se fue creando un clima no de hacer una película convencional y cubrir el expediente lo mejor posible, sino de hacer una película en la que se creía. Con cuerpo y alma”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 27). 

El trabajo con los intérpretes españoles como Fernando Hilbeck, José Lifante, Jeanine Mestre o Cristina Galbó fue muy satisfactorio para Grau. Fueron escogidos por el mismo a sabiendas de que realizarían su trabajo a la perfección. “Todos junto a Jeanine Mestre fueron elegidos por mi. Su participación fue esplendida tal y como puede comprobarse en la película. Y no tengo nada más que buenas palabras para todos ellos”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 27). 

El mismo José Lifante recuerda en estas líneas lo entusiasmado que estaba de trabajar en la misma película, que Arthur Kennedy, uno de sus ídolos cinematográficos de su infancia y juventud. “Cuando Jordi Grau me llamó para intervenir en la película ‘No profanar el sueño de los muertos’, (Weekend for the dead), me llevé una gran alegría. Era la segunda vez que me llamaba. Ya habíamos rodado ‘Pena de Muerte’. Otra gran aventura... Y cuando me habló del reparto me puse a temblar al oír el nombre de uno de mis compañeros: Arthur Kennedy. Yo le había visto en muchísimas películas del oeste, cabalgando y disparando por las verdes praderas en ‘Technicolor’ de las pantallas de mi infancia.Y ahora iba a trabajar a su lado... No me lo podía creer... Cuando coincidimos en el plató juro que mis rodillas temblaban. Nadie lo notó, pero estaba hecho un flan. ¡Era Arthur Kennedy! Y resultó ser una persona encantadora, muy profesional y de gran sencillez. Todo un ejemplo”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “Yo fui un Zombie en la Morgue de Manchester”, Pag 39). 

El trabajo del maquillador Gianetto de Rossi no pudo ser más impactante. Sus “FX” aún hoy impresionan por su crudeza y realismo. Grau trabajó muy de cerca con De Rossi en la elaboración del aspecto de cada “Zombi” que aparece en la película. Ambos estudiaron juntos varios libros de anatomía, enfermedades y fotografías de cadáveres recientes. “Con Gianetto de Rossi nos pasábamos tardes enteras viendo y estudiando películas. Por ejemplo, la escena donde están agarrando un pecho a la telefonista, todo el interior del pecho estaba recubierto de tubitos de plástico para que parecieran venas. Hay también un muerto que aparece desnudo con una cicatriz de arriba a abajo. Esta caracterización está basada en una autopsia, tal como queda la persona tras ella. Todo el conjunto de muertos y zombis estaba sacado de un libro de medicina forense. Gianetto y yo nos volvíamos locos viendo, repasando y buscando los personajes y pensando con los actores que tipo de muerto le iba mejor”.(“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 28). 

La sangre en esta película adquiere una tonalidad oscura, al contrario de otros films de terror rodadas en la misma época, que tenían un color rojo muy vivo. De hecho, este color rojo no aparece en ningún momento en pantalla. Los personajes no visten ropa de ese color. Solo está reservado para los ojos de los “Zombies” y la sangre. “Cuando me puse a prepara la película, una de las cosas que hice fue ver en repetidas ocasiones ‘La Noche de los Muertos Vivientes’ y me di cuenta que una de las cosas que produce un gran efecto durante el film es la sangre, la cual es negra. En películas como ‘Pánico en el Transiberiano’ o ‘La noche de Walpurgis’ la sangre ya era roja. Pero viéndola y reflexionando sobre ello, llegue a la conclusión que era demasiado roja y decidí que la sangre tenía que ser casi negra. Entonces hablé con Gianetto sobre esta circunstancia y nos pusimos a buscar un tono de rojo oscuro. En vez de jugar con el rojo bermellón, el color de la de la sangre, usamos el carmín con tonos oscuros para dar con lo que estábamos buscando. Además, como la película iba a transcurrir en campo abierto y verde, lo que hice fue vestir a los personajes de diferentes colores como el negro o el gris ,y a la protagonista con un abrigo de terciopelo verde. Pero nunca utilicé el rojo. Si te das cuenta no hay ningún personaje que vaya nunca vestido de ese color. Se reservó para la sangre y los ojos”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 28). 

El resto del equipo técnico fueron serios profesionales que se comportaron acorde a su larga experiencia. Fueron meticulosos con su trabajo, cuidaron cada mínimo detalle y agradaron Jordi Grau. “Me encontré con gente muy buena como por ejemplo Carlo Leva, el decorador. Normalmente, en esta época las películas de género se cuidaban muy poco y se hacían de cualquier manera. No se observaban los detalles y se hacían aprisa y corriendo. En cambio, en ‘No profanar el sueño de los Muertos’ no pasaron estas cosas. Estaba todo muy bien preparado y tuve la suerte de poder rodearme de gente con talento, como Gianetto, Leva o el operador Francisco Sempere que había trabajado en todas las películas de Luís García Berlanga. El ayudante de dirección, Gianni Arduini, quien posteriormente lo fue de Fellini, me lo habían impuesto en el equipo los productores italianos quienes pensaban que un director español era de esos que dejaban pasar cualquier cosa, pero se encontraron que no.Yo era tan meticuloso como el que más y se fue formando un equipo de gente que estaba a gusto y contenta con su trabajo”.(“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 29). 

Al no tratarse de la típica película española rodada en tres semanas con presupuesto mínimo, facturada a toda prisa, y al contar con un presupuesto más cuantioso debido a la régimen de co-producción.

“No Profanar el Sueño de los Muertos” contó con varios lugares de rodaje como en Gran Bretaña, Españae Italia y fue grabada integramente en inglés, aunque el capital fuese el italiano.

En Inglaterra se rodó el grueso de la película, en las calles de Manchester, en el cementerio de Hathersage, los paisajes del río, las carreteras, gasolineras, en la central nuclear de Derby y los exteriores del hospital de Manchester. 

En España se rodó en un chalet de Robledo de Chabela y en los estudios de Cinearte de Madrid, el interior del hospital. La secuencia de la cripta se rodó en los estudios de Cinecitta de Roma y la caseta del cementerio en decorados. 

Grau plasmó en el metraje algunos de sus propios temores de cuando era un niño. “Ahora me viene a la mente la secuencia en la que Cristina Galbó y Raymond Lovelock van al cementerio y se quedan encerrados junto a los cadáveres sin posibilidad de salir de la cripta. Para esa secuencia me inspiré en una historias que mis padres me contaban de pequeño. (...) Al llegar a la escena de la cripta, rodada en Cinecitta, quise hacer la imagen que tanto me había perseguido de pequeño. Cuando ellos suben al interior del nicho para poder salir, aparecen las manos de los muertos y les tiran de las piernas”, o la secuencia en la que el muerto le toca los ojos a los otros cadáveres dentro de la cripta y estos últimos vuelven a la vida, es algo sacado de la extrema unción. A mí me impresionó mucho cuando falleció mi padre y llegó un cura para hacerle la extremaunción. Se mojó los dedos en aceite y le tocó los ojos y la boca. Aquella imagen de la película tocando con la sangre los rostros de los muertos está sacada de esto(“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 30). 

Su grado de intervención en el film es tal que llegó a poner voz a los sonidos guturales emitidos por las gargantas de los “Zombies”

Este fue la última película de horror que dirigió Jordi Grau. Las causas de este hecho podemos encontrarlas en la poca repercusión que obtuvo la cinta en España, debido a los acontecimientos políticos y sociales que estaba viviendo el país. “No, pues cuando se estrenó en España en 1974 no tuvo prácticamente repercusión. De público más bien poco y los críticos y entendidos tampoco respondieron muy bien. 

Cuando acabé de rodar la película me pregunté: ¿Y ahora qué? Entonces José Frade me propuso hacer ‘El secreto inconfesable de un chico bien’, algo que me pareció muy atractivo. A todo esto el tiempo pasó , tuve dos hijos que se iban haciendo mayores... Si en aquel momento hubiese tenido la idea de hacer la película sobre Edgar Allan Poe, quizás hubiese seguido dentro del género fantástico y de terror, pero como no tuve ninguna propuesta de hacer una película dentro de este terreno , tampoco tuve nada que proponer y ‘No profanar el sueño de los Muertos’ no acabó de funcionar. Así pues continué con Frade haciendo películas: ‘La trastienda’, ‘La siesta’ y ‘Carta de amor de una Monja’”. (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pags 31 y 32). 

A pesar de la fría acogida en taquilla, la película participa en la “Séptima edición del Festival de internacional de Sitges” en 1974, logrando tres galardones; a la “Mejor Actriz” para Cristina Galbó, a los “Mejores Efectos Especiales” y el “Premio del Jurado” de la crítica. También participó en varios festivales internacionales en Amberes, Bruselas y Alemania. “Asistí aquel año al Festival de Sitges y fue una experiencia inolvidable, sobre todo contemplando la reacción del público. De Sitges también recuerdo al cabo de muchos años e hizo otra revisión de la película y se pasó junto a ‘Ceremonia Sangrienta’” (“Fanzine Monsterworld Número 10”, “De Zombi a Zombi Jorge Grau y los recuerdos de rodaje de No profanar el sueño de los Muertos”, Diego López, Pag 32). 

Participó en el Festival de Amberes y ganó el Premio del público a la mejor película. También tuvo una buena acogida en Bruselas, (Belgica) y Dusseldorf (Alemania). A nivel internacional, y en ese año, me entregaron al Premio al mejor director, con gran enfado por parte de la crítica intelectual. 

Aunque la crítica especializada de la época alabó la película haciendo hincapié en sus sangrientos “FX” y en el tono ecologista del film. En el número 61 de la revista “Nueva Dimensión” (diciembre, 1974), Carlo Fabretti escribía esto; “Entre la masa de subproductos inspirados en ‘La Noche de los Muertos Vivientes’, esta cinta de Grau destaca por su hábil dirección, una cierta dignidad artesanal y un comedido y ambiguo toque progre, así como por sus efectos especiales".

Por su parte Luís Vigil en “Vampus Nº 41” firmaba el siguiente texto; “Non si deve profanare il sonno dei morti,  cinta hispano-italiana, (en la que ) Jorge Grau, el director de esta cinta, se ha propuesto hacer una especie de nueva versión, (en colores, que así se ve más la sangre), de La noche de los muertos vivientes, y logra un buen producto, que fue rabiosamente aplaudido por el morboso público que llenaba el cine, cada vez que a alguien le sacaban las tripas, (Y se las comían a continuación)”

Ángeles Maso en el diario “La Vanguardia” el 2 de octubre de 1974 decía lo siguiente. “El filme más aplaudido hasta el momento ha sido ‘Non si deve profanare i sonno dei morti’. Película hispano-italiana que dirige Jorge Grau. Se ha proyectado en versión italiana. Repito lo que escribí en anteriores etapas del Festival: Hay que ser políglota en Sitges. Se han programado hasta el momento cuatro largometrajes a concurso. Dos en versión francesa, uno en inglés y el de Grau, en versión italiana. ‘No se debe profanar el sueño de los muertos’ entra por completo en la cinematografía de terror, pero bajo premisas fantásticas. Se plantea desde un punto de vista que tiene mucho que ver con lo ecológico. La fantasía juega dentro de este terreno. Aunque formalmente se exprese en términos tradicionales dentro de la cinematografía de monstruos. En su planteamiento existe una preocupación por la responsabilidad del hombre en el respeto que se debe a la naturaleza. (…) En el filme de Grau hay una orgía de sangre. Macabras escenas. Muertos que andan, devoran las entrañas de sus víctimas que no tardan en revivir también. Escenas que Grau ha logrado construir dándoles la dimensión terrorífico-fantástica qué el tema requiere. El director español mantiene un buen ritmo también en lo que el filme tiene de relato policiaco. Los actores se mueven con soltura, siempre convincentes en su interpretación al servicio del sangriento relato. El diálogo que siempre ha sido problema de los filmes terroríficos españoles tiene dignidad y en ocasiones se baña en cierta ironía que nos llega a la italiana con ventaja para el filme según el modo de calibrar el filme español que tiene la parte receptora, o sea, el público del Festival de Sitges. Objeciones al filme de Grau. A mi juicio hay excesivas repeticiones de escenas macabras, demasiado movimiento de muertos vivientes. A pesar de que insisto en el logro de la cinta, en conjunto, como exponente de la cinematografía de terror”

Para acabar, Angel García Romero comentaba esto en su crítica para “Quatermass Nº4-5”,en la página 97. “Pero dejando a un lado las evidentes segundas lecturas (...) lo que nos queda es un magnifico film de horror, posiblemente la mejor secuela producida tras la aparición de los zombis caníbales de Romero, y un título español sin duda importante dentro de la historia del general del cine fantástico”.

Según Carlos Aguilar en el programa "Historia de nuestro cine" la película es un hito en la historia del cine español por parte de un director español de gran personalidad y sensibilidad formado cinematográficamente en Italia a la sombra de directores del país transalpino como Sergio Leone y Ricardo Freda, siendo además amigo de Fellini. Destaca el crítico la atmósfera que crea dentro del ambiente pútrido y la categoría intelectual que quiso darle el director combinado el terror con el tema de la rebeldía juvenil y el uso descontrolado de la tecnología.

Elena S. Sánchez en ese mismo programa resalta que fue una obra de encargo para dar color a la historia narrada por George C. Romero.

La película logró recaudar la cifra de 16.894.971 pesetas, es decir, algo más de 101.540 euros haciendo que 315.131 aterrorizados espectadores la vieran en las salas. 

A destacar que esta película vista con 16 años me quedó grabada en la memoria. A día de hoy me ha resultado llamamtivo la presencia de un grande que en aquella épca me era casi un desconocido como Arthur Kennedy, muy convincente en su papel de expeditivo y reaccionario inspector. En el 2010 Jorge Grau recibió un homenaje en Sitges en el que se emitió , por supuesto, la película.

"Non si deve profanare il sonno dei morti" es una película de culto en USA . El despliegue de casquería, inaudito en su día, goza hoy del encanto añadido de los efectos especiales analógicos, porque “No Profanar el Sueño de los Muertos” fue, en su momento, el mejor largometraje en su género después de “La Noche de los Muertos Vivientes” (Night of the Living Dead, 1968), poco comparable con la auténtica revolución zombie surgida del universo Kirkman y sus The Walking Dead, pasando por los Minisodes, así como de su buena vía de escape angelina, Fear The Walking Dead - ya visto en su cuarta entrega, justo momentos antes en AMC- así como otras  variantes cinematográficas de corte noruego (Zombies Nazis 2), de aire "sabrosón" o cubano (Juan de los Muertos) o de mundo desquiciado (casi divertido Zombieland o el más épico WWZ), otras más castiza y actualizada (REC - en sus distintas versiones- o The Returned), las dos grindhouse que me creé (A Little Bit ZombieBig Tits Dragon), la más que digna Dawn of the Dead u otras seriadas fantásticas como Dead Set, contundentes Nation Z, o incluso por esa vuelta de tuerca diferente In the fresh -. 

En definitiva, una buena película sacada de mi recuerdo y vista gracias a esa aplicación genial que tiene la Smart-tv  y su Televisión a la carta de televisión española, aprovechando la emisión en Historia de nuestro cine. 

martes, 15 de octubre de 2013

El infierno o la gloria


Durante el año 2004 hubo en la 2 de Televisión Española, antes de la era digital, un programa que llevaba por título Cine Club que apostaba por los clásicos vistos en Versión Original Subtitulada (VOS). El programa, creo, que estaba en antena los domingos por la noche y de esa temporada pude ver y grabar en mi VHS algunas muy buenas películas como Psicosis, La Dama de Shangai o Murieron con las botas puestas. De algunas de ellas ya hice una entrada titulada El Irlandés Negro, tras verla a inicios del pasado 2012. Ahora le ha tocado el turno a Murieron con las botas puestas que en inglés se llamaba They Died with Their Boots On.

Se trata de una película de 1941 dirigida por Raoul Walsh para la Warner Brothers Pictures – quien la distribuyó- , producida por Hal B. Wallis y Robert Fellows en la que invirtieron un millón trescientos cincuenta y siete mil dólares. La película se basa en el guión escrito a la par por Æneas Mackenzie y Wally Kline. La música , que requiere un estudio aparte es de Max Steiner. De la fotografía en blanco y negro se encargó Bert Glennon y del montaje William Holmes. Se estrenó en Nueva York el 21de noviembre de 1941.

La película está interpretada por Errol Flynn (George Armstrong Custer) y Olivia de Havilland (Elizabeth Bacon Custer) en los principales papeles. Murieron con las botas puestas fue la octava y última película de la colaboración entre Errol Flynn y Olivia de Havilland. A estos se les unió toda una pléyade de grandes secundarios encabezados por Arthur Kennedy como Ned Sharp, Charley Grapewin como California Joe, Gene Lockhart como Samuel Bacon – el padre de Elizabeth-, Anthony Quinn como Caballo Loco o Crazy Horse, Stanley Ridges como el Mayor Romulus Taipe, John Litel como el General Phillip Sheridan, Walter Hampden como William Sharp- padre de Ned- , Sydney Greenstreet- el gran actor malvado del El Halcón Maltés- como Lt. Gen. Winfield Scott, Regis Toomey como Fitzhugh Lee, Hattie McDaniel como Callie, Minor Watson como el Senador Smith y Joseph Crehan como el Presidente Ulysses S. Grant. 

La historia lógicamente se centra en la mitificada vida del General George Armstrong Custer narrada como un relato novelada de su vida, desde el momento en que entra academia militar de West Point, a través de la Guerra Civil Americana, y hasta su muerte en Little Big Horn. A pesar de sus inexactitudes históricas, la película fue una de las películas más taquilleras del año. Al igual que ocurrió con gran parte de las películas clásicas y trascendentes del cine norteamericano está película fue coloreada digitalmente a principios de 1990, tal y como ocurrió con la película anterior de Flynn que llevaba por título Sea Hawk (El halcón de los Mares), Esta versión fue lanzada en una cinta VHS en 1998. 

Se inicia cuando el joven Custer (Errol Flynn) entra en West Point vestido como un petimetre, con un traje diseñado por él mismo, imitando a su adorado Murat en su estilo, llega en burro a la Academia lleno de arrogancia y vanidad.. Al llegar a la Academia militar de Westpoint, vive sus primeros incidentes con sus compañeros, instructores y superiores. Es un elemento perturbador. Después de ser casi expulsado de West Point tras responder con una agresión a una broma gastada por el cadete Sharp, finalmente, se inscribe como un cadete. 
Como tal acumula todo tipo de deméritos por sus bromas , su indisciplina y por su desprecio a las reglas. Como elementos a su favor es el primero en esgrima y equitación, pero distraído en los demás estudios. Sin embargo, su situación poco esperanzadora y la de su país cambia cuando gana las elecciones Abraham Lincoln y , más tarde, comienza la Guerra de Secesión. 
Impresionante la muy memorable, exquisita y educada ceremonia con la que los caballeros del sur se retiran de West Point con una salida digna de los soldados del sur matriculados en la Academia comandados por el general Robert Lee, bajo los primeros compases de Dixie y el reconocimiento de sus compañeros, especialmente de Sherindan.

En uno de sus castigos conocería a la que sería su esposa, Elizabeth Bacon. En el castigo, no se le permite hablar, pero se le acerca Libby que está buscando la dirección de la Casa de Sherindan, amigo de su padre. Tan pronto como su castigo termina, corre tras ella, y le dice que va a reunirse con ella en el porche por la noche. Sin embargo, y debido a sus órdenes para viajar a Washington, Custer no se encuentra con ella. 

Las promociones de oficiales se aceleran y Custer llega a graduarse, marchando a Washington. Una vez en Washington, Custer se hace amigo de general Winfield Scott (Sydney Greenstreet ) que le ayuda gracias ala casualidad y a una crema de cebollas a ser colocado con el Segundo de Caballería . Aunque no tiene caballo se lo roba a Taipe, el auxiliar de Scott y se marcha al frente. Se convierte en un héroe de guerra al ser caso omiso de las órdenes de sus superiores en una batalla crucial y defender con éxito un puente para la infantería de cruzar. Él recibe una medalla mientras se recuperaba en el hospital después de un tiro en el hombro, aunque no ha cumplido las órdenes y se ha enfrentado, más bien agredido a Sharp. 
Luego marcha a su casa de Monroe, Michigan. Allí vuelve a ver a Libby de nuevo, cosa que irrita a su padre , que había sido blanco de sus bromas en un bar de su propiedad, horas antes.

Esa misma noche tras un nuevo encuentro nocturno propiciado por Callie (Hattie McDaniel) la sirviente negra de los Bacon tienen que volver a su regimiento. Debido a una falta de comunicación con el departamento de guerra, a la fortuna y a un error administrativo, es ascendido al rango de General de Brigada . 

Toma el mando de la brigada de Michigan en la batalla de Gettysburg, consigue derrotar al general Stuart en el marco de la batalla, y tras muchas victorias lo llevan hasta el final en Appomattox . 

Tras eso regresa a Monroe como héroe de guerra y nada más bajarse se casa, ante la sorpresa, pero también el beneplácito de su padre. Tras su casamiento con Libby el general Custer se establece en una casa y recibe alguna oferta para publicitarse en favor de las empresas de la familia Sharp. Sin embargo , Custer se niega. Aburrido de la vida civil y sin posibilidad de tener destino Custer se desespera. Acabada la guerra, el héroe acusa la falta de acción de la vida civil y según su mujer se abandona a la bebida. Sabiendo que la inactividad estaba destrozando a su marido, Elizabeth usa sus influencias va a Washington y consigue entrevistarse con su “tío” el general Sheridan como con general Winfield Scott para que le entreguen un mando del Séptimo de Caballería a Custer saltando cincuenta personas en el escalafón. 

Nada más recibir la carta – su mujer se hace la sorprendida- acuerdan marcharse a Ford con lo que él se siente agraciado, mientras que ella abandonará todas las comodidades del su casa, incluyendo a su criada Callie. Aquí comienza otra película. Descubrimos que las llanuras son diferentes al Oeste. Custer y Libby llegan al territorio de Dakota y con California Joe dirigiendo un carromato, vemos que aquí la vida es más dura y que los enemigos son la dejadez, la inactividad y los indios. De hecho, mientras Libby habla con California Joe y con su marido aparecen los Sioux. Uno de sus líderes, Caballo Loco, intenta robarle los caballos , pero es detenido por Custer. 
El jefe indio detecta la honestidad del militar y se fía de su palabra. Irá , junto con la expedición a Ford. Al llegar al Fuerte Lincoln , Custer descubre que el Séptimo de Caballería es un regimiento desastroso que teóricamente vigila la frontera india, pero que realmente se parapeta en el mismo. Desde el principio Custer se propone transformarlo en el orgullo de los ejércitos de la Unión. 
Lo primero que hace ante tanto borracho es prohibir en el interior la venta de alcohol y la venta de armas sobrantes de la guerra civil a los indios. Cuando da la orden de su prohibición descubre que el gran beneficiario de la venta es su viejo enemigo de West Point, Ned Sharp (Arthur Kennedy). Se enfrentan ambos reavivando viejas disputas. 
Furioso, Custer cierra la barra del bar y enseña a sus tropas una canción, " Garry Owen " , - al reencontrarse con su amigo el británico Butcher- que llevará la fama al Séptimo de caballería . Igualmente Custer cumple su promesa de enseñar a sus hombres " para resistir y morir con las botas puestas ". Sus dotes de mando y su valor no pasan inadvertidos entre sus enemigos, los sioux de Dakota encabezados por Crazy Horse (Anthony Quinn) o Caballo Loco – que durante la discusión con Sharp huye de la celda del fuerte- empezarán a valorarlo y le dan el sobrenombre de "Cabello Largo". 
Crazy Horse quiere la paz , pero quiere un tratado para proteger las Black Hills. Tras una brillante campaña Custer y Washington firman un tratado de paz entre los Estados Unidos y los sioux, que se retiran de las tierras que ocupaban exceptuando sus montañas sagradas. Sin embargo, algunos individuos no satisfechos con el tratado intrigan para alejar a Custer de su regimiento, provocándole fácilmente.

El nuevo tratado supone la bancarrota a los puestos comerciales de Sharp así que la familia Sharp así como el nuevo Comisionado por el Senado de los Estados Unidos, Taipe, difunden el rumor del descubrimiento de ricos yacimientos de oro en el área, para atraer a los nuevos colonos a las Black Hills . Custer y sus tropas no permitirá ninguna infracción del tratado. 

Se da a conocer que un alto funcionario visitará el Fuerte Lincoln, Custer desconoce que se trata de Taipe. Custer convencido de que los soldados cumplirán rigurosamente sus órdenes. Sin embargo, no sabe que Sharp ha ofrecido a cada uno de los soldados una botella de licor justo antes del desfiles. El desfile es una vergüenza. Custer se da cuenta que los Sharp se han conchabado con el Comisionado Taipe. Custer golpea a Taipe en ataque de ira y es relevado de su mando y se le abre un consejo de guerra. 
En el tren, Custer escucha a Libby que escuchó a la mujer de Sharp se deseo de iniciar falsamente una fiebre del oro en las Black Hills , un plan que dar mucho dinero y negocios a la familia Sharp . Indignado, Custer lleva la información al Congreso de los EE.UU., pero los congresistas no le creen. Custer advierte a su gobierno de lo que iba a suceder en territorio indio, pero entre políticos, abogados y periodistas le silencian.
Cuando llegan noticias de que la presencia de los mineros del oro ha llevado a un conflicto abierto entre los nativos americanos y las tropas estadounidenses, Custer apela al presidente Ulysses S. Grant, militar como él, quien le restaura en el mando de su regimiento, el Séptimo de Caballería. 

En el día de "La última batalla de Custer " Custer se da cuenta de que un grupo de infantería marchará hacia el valle , donde miles de indígenas americanos están dispuestos a luchar contra ellos . Sabiendo que la ciudad de Bismarck va a ser arrasado por los indios y la infantería aniquilada si él no lo impide, se despide con un lloroso adiós a Libby y decide sacrificarse para evitar la catástrofe.

Sale como avanzadilla del general Terry con todo su regimiento en una expedición para capturar a los sioux que se han aliado con los cheyenes y otros pueblos. Custer conduce su batallón en la batalla para salvar a la infantería. Se adentra en territorio enemigo y llega a Little Big Horn, donde los seiscientos hombres del 7.º Regimiento de Caballería son rodeados por seis mil indios, y tras una encarnizada lucha su regimiento es aniquilado completamente incluyendo a Custer- finalmente derribado por un disparo de Crazy Horse - , Butcher y Sharp, quien había optado por viajar con el regimiento , como Custer dice, "El infierno o la gloria ..” Todos mueren. 

La película acaba cuando Libby se persona ante el general Sheridan y ante el mismo manifiesta con orgullo el valor de su marido. 

La película sigue la vida de George Armstrong Custer ( Errol Flynn ), incluyendo su asistencia a la Academia Militar de West Point, su cortejo de Elizabeth " Libby " Bacon ( Olivia de Havilland ), quien se convierte en su amante esposa , y su participación en la guerra civil americana y la batalla de Little Big Horn. El film se había concebido para reeditar el éxito de “La carga de la brigada ligera” (Curtiz, 1936). Es por ello por lo que la Warner contrata a la misma pareja protagonista y al mismo director, Michael Curtiz, que es finalmente sustituido por Walsh a instancias del caprichoso Errol Flynn con el rodó este primer filme de los siete que realizó con el actor australiano. En septiembre de 1941, durante el rodaje, Flynn se derrumbó de agotamiento.

Un año antes de esta producción la Warner Brothers produjo un Western llamado Camino de Santa Fe donde trabajaba Errol Flynn y aparecía el general Custer, por lo que , a veces, se confunde esta película con la otra. Sin embargo aquí el papel de Custer lo interpretaba Ronald Reagan, mientras que Flynn hacía el papel de Jeb Stuart, que luego sería el enemigo de Custer. Curiosamente también aparecía Olivia de Havilland como actriz principal y compañera de Errol Flynn. 

Miguel Ángel Palomo dijo de ella en el Diario El País que estábamos ante un "Mítico filme, narración apasionada que alterna con excelente habilidad dramáticas secuencias espectaculares con momentos intimistas, exponente de una manera de entender el cine ya desaparecida".
Se rodó durante los meses de verano de 1941 en exteriores de las localidades californianas de Pasadena (Busch Gardens y Midwick Country Club), Los Ángeles (Iverson Ranch y West Hills) y Calabazas (Warner Ranch) y en los platós de Warner Studios. A pesar de todo los cineastas tenían la esperanza de rodar la secuencia culminante, la final, cerca del lugar de la batalla real de Little Bighorn (Montana, 1876). Debido a la programación y a las limitaciones del presupuesto, sin embargo, el final de la película fue relegado a una zona rural en las afueras de Los Ángeles. De esta economía de medios puede deberse las elipsis en la narrativa de las batallas de la caballería en donde destaca el artificio de batallas con cargas de caballería en la primera parte, en las que no se ve una sola batalla, ni siquiera al enemigo. Con caballos cargando, “la carga ha sido rechazada”, nos dicen los oficiales en su despacho mientras leen los informes. Crazy Horse, interpretado por Anthony Quinn, es el único indio individualizado en la escena y representa al indio cuyo estilo de vida está llegando a su fin. Sólo 16 de los extras eran indios Sioux. El resto del ejército americano nativo eran extras en su mayoría filipinos. Dos extras murieron durante el rodaje de la secuencia. Un jinete inexperto, George Murphy, murió al caer de su caballo, al parecer en estado de ebriedad. Un segundo extra, Jack Budlong, cayó de su caballo y fue fatalmente herido por la propia espada. 

La partitura fue compuesta por Max Steiner. Se adaptó la canción favorita de George Armstrong Custer, "Garry Owen", en la partitura. Custer escuchó por primera vez la canción de los soldados irlandeses. En la película, él lo escucha a través de un soldado inglés en Monroe. 
La música de Max Steiner aporta una partitura llena de épica, de tono romántico y dramático, que alcanza su punto culminante tanto en el lirismo exquisito del tema romántico, como en el épico audible en la batalla final, donde la alternancia de la famosa canción del Séptimo de Caballería "Garry Owen" con los temas indios, adquiere matices de tragedia épica, durante la que se intercalan evocaciones sonoras de melodías indias y fragmentos de la canción militar tradicional de origen irlandés “Garry Owen”, adoptada como himno oficioso del 7º de Caballería. Ésta suena, además, sobre los títulos de crédito iniciales y finales y la cantan a coro en el Saloon de Monroe. Steiner añade otras canciones de época, como “I Wish I Was In Dixie’s Land”, “When Johnny Comes Marching Home”, “Taps”, la marcha nupcial de Mendelsshon y otras. 

La fotografía, de Bert Glennon, en Blanco y Negro, un colaborador de John Ford, se beneficia del uso de cámaras móviles en el campo de batalla que permiten la captación de detalles, crea composiciones de excelente dibujo y ofrece vibrantes perspectivas generales. 

La batalla final, bien filmada y muy bien montada, reúne a más de mil extras. Murieron con las botas puestas recaudó 2.550.000 dólar por la Warner Bros doblando lo invertido en la misma. Pictures en 1941, convirtiéndolo en el segundo mayor éxito del estudio de ese año. 

El año es importante, pues está producida en circunstancias marcadas por la inminencia de la participación de EEUU en la Segunda Guerra Mundial,  la cinta se afana en construir un relato de fuertes resonancias emocionales con mitificación del espíritu castrense o guerrero y al patriotismo. Un excelente film en el se nos da una idealizada biografía del general George Amstrong Custer, pero que a pesar de la manipulación de los hechos reales de la historia, con objeto de mitificar la figura del General, que posteriormente otros cineastas se encargarían de desmitificar (Arthur Penn con "Litle Big Man" en 1970 y Robert Siodmak con "Custer of the West" en 1968), a cargo de una magistral dirección de Raoul Walsh en su primera colaboración con Errol Flynn. 

De cualquier manera señalaba Terenci Moix en su Volumen II de la Historia del Cine publicada por Blanco y Negro que la verdad histórica nunca importó mucho a los guionistas de la Warner, sierre en busca de una excelente aventura a cualquier precio. Con todo la verdad tiene poco que ver con la realmente importante de la película: el empaque y la grandeza se una acción arrolladora en manos de un talentoso director como Raoul Walsh.

A pesar de ser considerada un western, hay en ella más géneros que van desde la comedia – de manifiesto en la que Flynn y Callie (Hattie McDaniel) se llevan la palma- , al drama intimista- visible en la despedida entre Errol Flynn y Olivia de Havilland-, o de la aventura al cine bélico o al drama épico. Destaca la excepcional interpretación de todo el reparto, rodada en la época dorada de la Warner, en el que tenemos que hacer especialmente una mención a Errol Flynn que da a Custer toda su apostura, dinamismo y simpatía y a Olivia de Havilland en su última colaboración con Flynn, que compone un tierno y valeroso personaje interpretando a Beth, la hermosa, valiente y leal compañera de Custer, pasando por los efectivos Arthur Kennedy y Anthony Quinn en papeles secundarios, pero determinantes en el desarrollo del film.

A lo largo de la película vemos que el realizador Raoul Walsh homenajea en varios momentos, especialmente en el ataque confederado al puente a su maestro David W. Griffith del que fue asistente este director neoyorkino. La película transmite una emoción y una viveza increíbles, con un ritmo que no decae en ningún momento (en dos horas y veinte minutos), es lo que llaman los americanos una película física repleta de secuencias épicas, pero no exentas de lirismo como la despedida de George y Beth, en la que se mezclan dolor y entereza, presentimientos y certezas, sinceridad y ocultación. Ella no puede más. "Que felices hemos sido paseando juntos por la vida" le dice a ella. Se marcha. Olivia se apoya en la pared, se queda sola, y la cámara se aleja y entonces ella... se derrumba para dar paso la cámara a un fundido emocionante.


He leído que la historia se divide en cuatro partes: la estancia en la academia militar, la participación en la guerra civil, su regreso a la ciudad natal (Monroe o New Rumley, Ohio) desde donde lucha contra oportunistas y ventajistas sin escrúpulos y, finalmente, la reincorporación al servicio activo en el Ejército como comandante de Fort Lincoln. Walsh introduce en el guión las modificaciones necesarias para mostrar la incapacidad de adaptación del personaje a la vida civil, después de la Guerra de Secesión, y su progresiva caída en el infierno del alcoholismo. 
Aporta, además, la idea de que en el interior del espíritu del protagonista se produce una colisión, áspera y dolorosa, entre sus ideales castrenses y el reconocimiento de que los indios son los que tienen la razón. Dota de ese modo al protagonista de una impresionante intensidad trágica. 
A renglón seguido, Walsh formula un alegato a favor de los indios, que reitera y subraya en varios pasajes del relato. Los malos de la historia no son los indios, sino los políticos oportunistas, los comerciantes ventajistas y los vendedores de armas sin escrúpulos, todos ellos de raza blanca. 
Custer no se lanza a la batalla en un acto de irresponsabilidad y locura, sino en un gesto de autoinmolación y de sacrificio supremo. Se ha tachado a ese otro tuerto de Hollywood que es Raoul Walsh como un director de cine de aventuras, y lo fue, además, de manera magistral. 

También me ha resultado curioso los potentes diálogos con frase como las siguientes: “Ningún hombre de este regimiento tomará un trago si antes no lo hago yo” dicha por Custer en el bar cuando ve como la tropa de su Séptimo de Caballería está hasta las trancas de bebida prohibiéndola desde ese momento; la que suelta Butcher, el que le mostró la canción de Garry Owen, cuando le pide que lleve un mensaje para salvar la vida y les contesta a Custer:  “Qué se creen ustedes los yankees, los únicos verdaderos americanos que hay aquí son los que están al otro lado de la colina con plumas en la cabeza” o la que le dedica a Beth  o Libby en su último encuentro: “Pasear a su lado por la vida, fue muy agradable, señora”. Como vemos, activo, amigable y romántico todo un compendio para un buen filme.