Me encanta está historia de amor y muerte que pude ver, fascinado, en un cine de Pontevedra como ya comenté en una entrada anterior. . Recuerdo igualmente que fui a una sesión llena de adolescentes impresentables que si bien molestaron de lo lindo, no me impidió apreciar de que estaba ante una obra de arte.
El Drácula de Coppola (1992) es una adaptación visualmente fastuosa y romántica de la obra de Bram Stoker. Transformó el terror clásico en una trágica historia de amor reencarnado, destacando por el uso de efectos prácticos en cámara en lugar de imágenes generadas por ordenador sino que logró su aspecto gótico y teatral utilizando efectos prácticos tradicionales:. En lugar de ser solo un monstruo, el Drácula de Oldman es un ser trágico impulsado por la pérdida de su amada esposa en el siglo XV.Se trata de la historia de amor trágica que lleva a Drácula (Gary Oldman), en el siglo XV, a renegar de Dios y convertirse en un vampiro que guarda eterno luto a su amada, hasta que 400 años después observa que ella se ha reencarnado en una joven inglesa, Mina Murray (Winona Ryder), prometida de Jonathan Harker (Keanu Reeves), el huésped en el castillo de Transilvania que está preparando al Conde los papeles para instalarse en su nueva residencia de Londres.
La película fue ganadora de 3 Premios Óscar (Mejor maquillaje, Mejor diseño de vestuario y Mejores efectos de sonido). Como anécdota curiosa señalar que durante la escena de la boda en Rumania, utilizaron a un sacerdote real, por lo que tanto Keanu Reeves como Winona Ryder han bromeado a menudo sobre estar realmente casados "ante los ojos de Dios".
Gary Oldman se entregó por completo al papel mediante un proceso físico y psicológico extremo en el que estaba presente el aislamiento, al recluirse de todo el reparto durante el rodaje para proyectar una energía de soledad y misterio absoluto. Un papel importante fue el uso de su voz dinámica, ya que trabajó con instructores de canto para bajar su voz una octava completa, logrando el tono cavernoso del viejo conde. Papel fundamental es el maquillaje tortuoso que le hacía pasar hasta seis horas diarias en la silla de maquillaje para las prótesis del Drácula anciano. además le permitió todo ello superar una fobia , ya que el actor sufría de una fuerte aversión a las prótesis completas, pero la superó usando técnicas de meditación.
El compositor polaco Wojciech Kilar, como ya destaqué en su momento en una entrada, creó una de las partituras más icónicas del cine gótico en los que estaba presente el poder Coral al utilizar cantos en latín y armonías disonantes para transmitir el horror de la inmortalidad. Por supuesto está presente el tema de amor creando una melodía desgarradora con cuerdas y maderas para simbolizar la tragedia de Drácula y Mina. Y el legado musical pues parece ser que su obra influyó tanto en la cultura pop que su tema principal fue sampleado por bandas de metal y música gótica. Por último destacar la cnción de Cierre durante los créditos, "Love Song para un Vampiro", interpretada por Annie Lennox. el vestuario de la japonesa Eiko Ishioka (de cuyo trabajo se recuerda con frecuencia la asombrosa armadura muscular que Drácula luce en el prólogo, así como el atuendo rojo que porta en el castillo) o el maquillaje y peluquería de Michèle Burke tuvieron importante responsabilidad.
Cada escena de la película tiene un diseño, una planificación y un montaje que evoca a soluciones formales del cine clásico (por ejemplo, proyecciones de rostros de personas en las que alguien está pensando, sobrepuestas en un lado del cuadro) pero también a la voluntad vanguardista de creación de lenguaje que la generación del Nuevo Hollywood, de la que Coppola fue punta de lanza, exhibió en sus momentos más ambiciosos. En este sentido, el uso de una intensa y colorida iluminación guiando el tono de la historia o los inestables decorados que, durante la acción, se desintegran y reconfiguran puede considerarse la revancha del director tras su vilipendiado experimento ‘Corazonada’ (1982).
Coppola y el guionista James V. Hart aprovechan la coincidencia temporal de la ficción de Bram Stoker, situada en la última década del siglo XIX, con la invención del cinematógrafo, aparato por el que el Conde Drácula, en su llegada a Londres, demuestra gran interés.. Una maravilla.

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