miércoles, 12 de marzo de 2014

De la agonía al éxtasis



"- Mira. Moisés. - 
¿Moisés? 
Moisés, aquí en el mármol. 
Moisés que baja del Sinaí. - Con la ira de Dios en los ojos. - 
En la mente de Miguel Angel. ¡No! ¡Aquí! ¡Vivo! ¡Dormido dentro de esta piedra! 
Dios los pone ahí. El escultor sólo los libera. ¡Despacio!"

Como siempre las circunstancias mandan. Y esa es la razón por la que he visto, con carácter urgente, la película que responde al título original: "The Agony and The Ecstasy" y que es España se presentó con el titulo de “El tormento y el éxtasis” basada en la obra literaria de Irving Stone. Las circunstancias han condicionado la lectura de la obra de Irving Stone y he creído que era el ,momento y la situación oportuna para ver esta película. Recuerdo haberla visto en los setenta. La echaron por televisión un sábado en un programa que llevaba por nombre Sábado Cine y que se preciaba de emitir películas de calidad. 
Si no me equivoco el programa lo presentaba un periodista de renombre, recientemente fallecido, Manuel Martín Ferrán. Al día siguiente domingo, mi tío le comentaba a mi padre lo mucho que había gustado la película. Tras esto, comentar que conseguí la película cuando el diario “El mundo” la lanzó en VHS y esa es la versión que he visto, ya en varias ocasiones. 
Y la verdad que la película es buena, pero en este caso reconozco que el libro es superior. De hecho, libro y película difieren notablemente. Por lo pronto la película se centra en el trabajo de Miguel Ángel Buonarrotti en la Capilla Sixtina y en la difíciles relaciones entre el pintor y la parte contratante, en este caso, el Papa “soldado” Julio II. Por el contrario, la obra literaria se extiende desde su inicio artístico en el taller florentino de Domenico Ghirlandaio hasta… (Dios sabe cuándo por que hoy mismo he acabado la primera parte del libro, los primeros cinco libros de los diez de los que consta que termina con la creación de la Pietá en el año 1499, justo antes de su “gigante” davidiano. 
Centrándonos en la película señalar que estamos ante una película estadounidense del año 1965 y que fue dirigida por Carol Reed para la 20th Century Fox. El participó como productor de la misma por la International Classics. La película tuvo una inversión superior a los 7 millones de dólares, y obtuvo unos beneficios de 8 millones en taquilla. El guión está basado en la obra antes señalada de Irving Stone, aunque lo que vemos es la adaptación realizada por Philip Dunne. 
En los apartados técnicos la película contó con el trabajo de John F. DeCuir para la dirección artística, junto con Jack Martin Smith y Dario Simoni. Leon Shamroy será el encargado de la fotografía. Samuel E. Beetley será el que maneje la edición y el montaje, mientras que la música de Alex North y Jerry Goldsmith. En el apartado del maquillaje, por la que fue premiada, participó Amato Garbini, así como Dario Simone en la escenografía. El vestuario fue obra de Vittorio Nino Novarese.

El elenco de participante en la película – que dura 136 minutos- está encabezado por Charlton Heston (Miguel Ángel Buonarrotti), Rex Harrison (parpa Julio II), Diane Cilento (Contessina de Médici), Harry Andrews (Bramante), Alberto Lupo (Duque de Urbino), Adolfo Celi (Giovanni de Medici), Venantino Venantini (Paris De Grassis), John Stacy(Sangallo), Fausto Tozzi (Capataz), Maxine Audley (Mujer), Tomas Milian (Rafael Sanzio). 
La película empieza con una imágenes aéreas de la Ciudad del Vaticano, en la que reslata la fachada y la cúpula de la basílica de San Pedro, iniciándose después un pequeño reportaje sobre la obra escultórica de Miguel Ángel. 
Tras valorar sus grandes obras , pasamos a la escena que se desarrolla en una cantera y al difícil transporte de un gran bloque de mármol es transportado desde las canteras de Carrara hasta Roma, pero que es frenado en su desplazamiento por la continuas guerras que sufre la Península de Italia, en el año 1508. Uno de los protagonistas de las mismas es el Papa Julio II. 
Este preciado material es para el taller de Miguel Angel, Michelangelo Buonarroti, el escultor de Florencia, que trabaja sin descanso en las estatuas que guardarán la tumba del Papa Julio II. Sin embargo, es el propio Pontífice quien le obliga abandonar la labor contra la voluntad del escultor. Su nuevo cometido es pintar la bóveda de la Capilla Sixtina que aparece pintada en azul como una bóveda estrellada que acompañan las obras de otro pintores florentinos importantes , pintadas a lo largo del siglo XV. 
Iniciada los frescos en el techo de la Capilla Sixtina que han de representar a los 12 apóstoles. Después de su primer intento de pintar los Apóstoles, el escultor florentino sufre un arrebato y destruye su obra. No tarda en dejar la obra y huye de Roma. Se refugia en las canteras de Carrara donde trabaja como cantero. La guardia del Papa lo busca en la cantera, pero Miguel Ángel huye a las montañas, donde el cielo y sus nubes le sirven de inspiración. Miguel Ángel decide retomar su obra en la Sixtina , pero con un concreto, por lo que busca convence al Papa – que está batallando- para cambiar el gran diseño y la pintura que quiere que se extienda no sólo los paneles del techo, sino por toda la bóveda.

El trabajo avanza sin parar, pero el tiempo pasa. Los meses llevan al año. Julio II le insta a que le diga cuando estará acabada la obra, contestando Miguel Ángel, “Cuando termine”. 
Al pintor le molesta sobre manera la presencia de personas en la sala y sobre todo de los críticos. Un cardenal le critica abiertamente y Miguel Ángel es acusado de blasfemia y herejía por retratar los símbolos y mitos paganos, pero el Papa le permite continuar. 
En un momento dado Buonarroti sufre de ceguera como resultado de envenenamiento por pintura, y la fatiga por exceso de trabajo. Mientras se recupera, el arquitecto del Papa, Donato Bramante, al que conocimos al inicio de la película y que es el director de obras del Papa, presiona a éste para utilizar a Rafael, que está realizando en paralelo la Stanze Vaticana, para terminar el techo. 
Pero Miguel Ángel recupera fuerzas gracias a los cuidados de Contessina di Medici para continuar. Mientras tanto, el ejército del Papa se ve amenazada por las fuerzas francesas y alemanas, y los Cardenales recomiendan al papa que huya de Roma a un territorio más seguro. Los andamios de pintura son derribados, pues Julio II quiere que el pueblo de Roma admire lo hasta ahora realizado. Lo que irrita sobremanera a Miguel Ángel , más aún cuando la comisión da a la obra a Rafael. 
Insultado y , literalmente, golpeado, Miguel Ángel quiere marchar a Florencia. Rafael, impresionado con el trabajo realizado, le ruega a Buonarroti que acabe su obra. Contessina de 'Medici, como persona que todavía está enamorada del escultor, convence a Buonarroti que rogarle al Papa para que le vuelva a entregar el trabajo. 
Sin embargo, el Papa está magullado y malherido y cree , más bien, está convencido de que habrá un inminente saqueo de Roma, pero da permiso para seguir pintando. Aunque para financiar la obra el papa tiene que vender a ricos comerciantes y banqueros cuatro capelos cardenalicios, tres para seguir financiando su ejército y uno para la pintura y el andamio de Miguel Ángel.

El momento cúspide de la película se da cerca del final, cuando Miguel Ángel se sorprende al encontrar al Sumo Pontífice trepado en los andamios, superando sus recientes heridas de guerra y descifrando el fresco de La Creación. En aquel instante, se da una apasionada e inusual clase de religión, siendo el sacerdote el alumno y el artista el maestro. “¿Es así como lo ves a Él? “, pregunta el Papa, refiriéndose a la figura del Padre Celestial, fuerte y poderoso, pero ausente de toda ira. Buonarroti responde en forma tajante y humilde, como suelen ser las respuestas basadas en la sencillez que gobierna el Cosmos: “Éste es un Dios que conoce la ira. Es poderoso, pero la creación es un acto de amor”. Una noche en Roma, el Papa enfermo critica las imágenes de Dios y el hombre (en la creación de Adán ), alegando que son demasiado serena. Tras eso sufre un ataque que lo lleva al borde la muerte. El Papa llega a estar postrado en la cama, y Miguel Ángel para reactivarlo le dice que se niega a seguir pintando el techo de la capilla. El Papa ante esto reacciona y se revitaliza obligándole a seguir con la obra, cumpliendo así el objetivo del pintor. 
Tras concluir la obra vemos a Julio II celebrando una misma en la Capilla y éste mira al techo terminado. Entre los asistentes está Contessina y Miguel Ángel, rodeados por toda una multitud. Después del oficio religioso, el Papa ofrece un trabajo de Miguel Ángel. Quiere ahora que el pintor se centre en las paredes más bajas, donde le propone pintar un Crucificado o el Juicio Final. 
No obstante, Julio II le pide prisa, pues quiere igualmente que empiece con su propia tumba, pues cree que le queda poco tiempo. 

La película nos traslada en esta ocasión hasta la Roma renacentista, cuando los estados papales se lanzaban a la guerra fuera de sus fronteras, encabezados por un beligerante Julio II. Este tenía también otra preocupación dentro de los muros de su ciudad: la edificación de la basílica de San Pedro, destinada a ser el centro de la cristiandad, y en la que trabajaban, entre otros, el escultor florentino Miguel Angel, secuestrado de su labor para decorar las paredes de la Capilla Sixtina. 
El duelo interpretativo entre Charlton Heston y Rex Harrison en los papeles de Miguel Angel y el papa Julio II, respectivamente, supone el principal atractivo de esta cinta. Las tormentosas relaciones entre ambos, el choque de personalidades y las penosas condiciones que tuvo que soportar el artista para pintar los frescos condicionaron la elaboración de esta magna obra, una de las grandes muestras de espiritualidad y 'terribilidad' de la Historia del Arte. 
Charlton Heston y Rex Harrison interpretan a dos de los personajes más pintorescos del Renacimiento italiano en este drama histórico basado en el bestseller de Irving Stone, cuya acción se desarrolla a comienzos del siglo XVI. 
Cuando el Papa Julio II (Harrison) encarga a Miguel Ángel (Heston) que pinte el techo de la Capilla Sixtina, éste rechaza inicialmente el trabajo. El Papa le obliga a aceptarlo, lo cual lleva al artista a destruir posteriormente su propia obra y huir de Roma. Cuando finalmente Miguel Ángel vuelve retomar el proyecto, éste se convierte en un enfrentamiento de férreas voluntades, avivado por constantes diferencias artísticas y temperamentales, que constituye el eje central de la película.

Caroll Reed es autor igualmente de Larga es la noche (1947), deudora de las novelas francesas de antes de la guerra, y El ídolo caído (1948), anticiparon el éxito aún mayor de El tercer hombre (1949) con guión, como la anterior, de Graham Greene. En ese momento sólo David Lean estaba a su altura entre los directores ingleses, pero su estrella declinaría con la versión que hizo de El desterrado de las islas (1951), basada en la novela de Joseph Conrad. Sin embargo aún haría otras películas memorables como Nuestro hombre en la Habana (1959), El tormento y el éxtasis (1965), y el musical Oliver (1968) versión del clásico de Charles Dickens, Oliver Twist, que ganó dos premios Oscar, a la mejor película y al mejor director. La película del año 1965, fue multipremiada en el año 1966. 
La película fue filmada en versiones de Cinemascope y Todd-AO. Esta última es la utilizada para su grabación en DVD por su mejor calidad de imagen. 
La película fue nominada a cinco premios de la Academia. En concreto a la Mejor dirección artística ( John DeCuir , Jack Martin Smith, de Dario Simoni), al mejor diseño de vestuario ( Vitorio Nino Novarese), Mejor banda sonora ( Alex North ), Mejor sonido ( James Corcoran ) y Mejor Fotografía ( Leon Shamroy) Fue nominada a dos Globos de Oro , en concreto a la labor de uno de sus actores Mejor Actor (Rex Harrison) y al Mejor guión (Philip Dunne). 
Ganó dos premios de la National Board of Review al Mejor actor de reparto (Harry Andrews) y por ser una de las 10 mejores producciones del año. Ganó la mejor película extranjera de los Premios David di Donatello de 1966 . 
La re-creación de la Capilla Sixtina para la película fue en gran parte por el pintor irlandés Niccolo d'Ardia Caracciolo. Reconstruyéndola completamente a escala en los estudios Dino de Laurentis en Roma, utilizando 16 técnicos, entre los que se encontraba Niccolo d´Arcia Caracciolo. que compusieron las pinturas con los mismos colores que tenían hace cuatrocientos años. 
El escritor Luis Racionero en la carátula del VHS que viene en la colección del mundo señaló lo siguiente sobre la película: 
 La historia de Miguel Angel y su Capilla Sixtina se recrea en 'El tormento y el éxtasis', una película dirigida por Carol Reed y protagonizada por Charlton Heston en la que se refleja la lucha del artista consigo mismo. 
El director de esta película optó por acotar una etapa de la vida del escultor, precisamente aquella en que no lo fue y se dedicó a la pintura, los frescos de la Capilla Sixtina que hace poco recuperaron su color original. Cada vez que se lleva una novela al cine son frecuentes los comentarios que señalan que la novela es mejor que la película. 
La película de Carol Reed, director de 'El tercer hombre', es una correcta cinta de género histórico, quizá la última de las grandes películas históricas que produjo Hollywood en los años 50 y 60. Como dijo Leon Daudet de Dios al final de la creación: «On sent la fatigue» («Se nota el cansancio»), los filmes históricos de superproducción acaban en ese momento, y éste, en concreto, marca un punto de inflexión. 
Carol Reed quiere reflejar la lucha del artista con la sociedad y, sobre todo, consigo mismo. Exteriormente, es un retablo del Renacimiento en el momento de la caída de los Borgia y está en el trono de San Pedro su archienemigo Della Rovere, el Papa Julio II, mezcla de guerrero y político. Interiormente, la trama se centra en el choque de estas dos personalidades: Julio II, que quiere su Capilla Sixtina, y Miguel Angel, que no desea pintarla porque prefiere la escultura. Ahí está el choque del mecenas –en este caso todo un Papa– y el artista, el choque del artista con los prejuicios morales de los cardenales, que tildan su obra de pagana, y el choque de Miguel Ángel con su propio anhelo de perfección, descontento con las pinturas que le están saliendo, y destruyendo los frescos para empezar de nuevo. 

Un personaje femenino, Diane Cilento, que encarna a Contessina Medici, la hija del Magnífico Lorenzo, permite a Miguel Angel (Charlton Heston) sincerarse sobre sus concepciones artísticas. El puritanismo hollywoodiano de los 60 pasa ahí de puntillas sobre la homosexualidad de Miguel Angel, al que colocan sin pudor novias y un romance con Contessina de Medici, que en la novela de Shaw se remonta a la adolescencia, cuando Miguel Angel entra en la escuela de escultura del jardín de Lorenzo de Medici y conoce a la hija de éste. 
Hubiera sido muy duro para la América de McCarthy ver a uno de los efebos aprendices como confidente de las cuitas del maestro. 
La vida de Miguel Angel es tan rica como la de Leonardo. Su longevidad le permitió realizar más obra; además, él dedicó a la escultura todo su tiempo, exceptuando la época de la Sixtina y el final de su vida con la cúpula de San Pedro. Leonardo empleó muchas horas en observaciones y anotaciones científicas y mecánicas: era un hombre universal. 
Miguel Angel es el artista en estado puro. Su lucha y búsqueda para concebir la creación titánica en el techo de la Capilla Sixtina es el momento culminante de la película, donde el acto de creación artística coincide literalmente con el acto creativo de la divinidad. Es una película con mejor ambientación de época que argumento, que se desarrolla en exteriores con las batallas de Julio II y en los interiores con las batallas verbales entre éste y su pintor, que va por libre como buen artista maldito. 
Ese Miguel Angel huraño, absorto en su trabajo, que es la imagen reflejada por Rafael en su Escuela de Atenas, donde Leonardo es la figura central representando a un pletórico Aristóteles, mientras Miguel Angel aparece en primer plano crispado como un extravagante, ese agónico Miguel Angel es el que Carol Reed propone a Charlton Heston. El Renacimiento resulta más pintoresco, variado y suntuoso en la historia de Burckhardt que en esta película austera, elegante, rigurosa y muy medida. 
Se echa de menos la desmesura de la época y de Miguel Angel, pero para eso no se hubiera debido contratar al director de 'El tercer hombre', sino a Cecil B. DeMille , el director de 'Los diez mandamientos'.

Antes de nada me gustaría resaltar que la película ante todo es un muy buen trabajo de actores. En este caso vemos un gran enfrentamientos cinematográfico entre Charlton Heston y Rex Harrison como Miguel Ángel y Julio II en el entorno laboral del gigantesco fresco de la Capilla Sixtina. Bien el sutil e inolvidable Harrison, pero excelente Heston, como he leído por ahí el Miguel Ángel soñado. Un místico, movido por su amor a Dios, y que entendía la belleza del cuerpo humano como una manifestación del amor divino; y que tenía un carácter impetuoso y se movía por arrebatos de inspiración, y ello le llevaba a acometer muchas más empresas de las que podía abarcar. Quizás ambos necesitaban ese tira y afloja para ir consiguiendo que el otro cediese y porque los continuos roces infundían a Miguel Ángel la obstinación y la exaltación que necesitaba para inspirarse.Heston nos ofrece un Buonarroti apasionado por el arte, por su arte; urgido por la calidez de la vida mundana, pero testarudamente decidido a dejarlo todo, con tal de mantener vivo dentro de sí el don de convertir la piedra y los pigmentos en manifestaciones solemnes de la belleza.

Excelente musicalización y una dirección magnífica de Carol Reed haciendo de esta obra también una oportunidad para disfrutar de ese enfoque artístico y sentido en muchas de las escenas de la película. Momentos excelentes de una película excelente, cuya fidelidad histórica tal vez no sea plena (casi nunca lo es en las películas históricas) pero que recoge magistralmente la creación de una de las mayores y mejores obras de arte que hombre alguno realizase. En definitiva, una espectacular adaptación cinematográfica de la lucha que supuso la creación de una de las mayores obras de arte del mundo, la Capilla Sixtina. Una historia – y una película – conmovedora y fascinante. Buena lección de historia, buen guión, buena película.


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