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lunes, 13 de enero de 2025

Los Santos inocentes



Hay películas que salen redondas. En ocasiones hay que darle las gracias a los directores, pero en algunas el hecho de tener un gran guion y de contar con un grupo de actores excepcionales puede dar lugar a eso. 

El caso de la santa inocentes en el cine español es uno de ellos. Se trata de una película del año 1984 y que contó con la dirección de Mario Camus que ya venía de acero del trabajo magnífico en la colmena. Si la colmena se adapta un libro de Camilo José Cela, en los Santos inocentes se adapta una obra de Miguel Delibes, posiblemente el escritor que mejor ha conocido el campo y el mundo rural español.

Su obra, una obra corta, con únicamente cuatro capítulos que hacen referencia a los cuatro protagonistas de la obra, en los que Paco el bajo y Azarías así como la niña chica y quise completando las historias terribles que tienen como trasfondo la desigualdad social en la Extremadura de los años 60. 



La película comienza con la llegada de Quirce, que está haciendo el servicio militar a Zafra. Tras entrar en la cantina de la estación va en busca de su hermana, Nieves , que trabaja en una empresa de la localidad pacense. Tras eso le pregunta por los padres y por la muerte de su otra hermana, la "niña chica". Poco después conocemos a sus padres en un momento previo a esa escena. Se trata de Paco (Alfredo Landa) y Régula (Terele Pávez) que viven en un chozo en la raya con Portugal. Forman, junto a sus tres hijos, Quirce, Nieves y Charito (la niña chica) (aunque en la novela existe un cuarto hijo, Rogelio), una familia de campesinos a las órdenes de los señores del cortijo, en este caso una marquesa que va puntualmente al mismo- que aguanta toda clase de órdenes y humillaciones sin queja alguna.



Paco, el Bajo (Alfredo Landa) es el cabeza de familia. Se trata de un hombre servicial y trabajador que vive con su familia en condiciones de extrema pobreza. Régula ( Terele Pávez) es su mujer, una persona abnegada que se dedica al cuidado de su hogar y de sus hijos. 



Un día se presenta Azarías (Paco Rabal), el hermano discapacitado de Régula, pues ha sido despedido del cortijo en el que él trabajaba, el cortijo de La Jara, pues se orinaba en las manos para que no se le agrietasen, y decide unirse a la familia de su hermana para trabajar. El hermano de Régula es un hombre mayor con discapacidad intelectual, cuya ternura y conexión con la naturaleza, especialmente con su grajilla, su "milana bonita", será clave en el desarrollo y desenlace de la historia. 



Frente a ellos está el señorito Iván (Juan Diego), el cruel y despótico terrateniente, hijo de la Duquesa (Mary Carrillo) que simboliza el abuso y la humillación ejercida por las clases privilegiadas. Ahora, deberán hacer frente a todas las penurias típicas de la época juntos. 

La película fue rodada en un lluvioso otoño de 1983 en las localidades pacenses de Zafra, en Mérida y en Alburquerque, en la raya con Portugal que ha sido presentada  como la frontera del subdesarrollo en palabra de los escritores Antonio Pintado y Eduardo  Barrenechea. 

La película comienza con una foto fija en la que aparecen todos los protagonistas. Tras ella nos informamos de que la productora es una desconocida común Ganesh, producciones cinematográficas. El director de producción fue Andrés Santana, aunque el productor fue Julián Mateos.  

El montador fue  José María José María Biurrun y el director artístico Rafael Palmero. La película contó con la música de Anton García abril y la fotografía de Hans Burmann.



La película cuenta con el magistral trabajo de Alfredo Landa, de Paco Rabal y de Terele Pávez, así como tres secundarios de lujo como Agustín González, Ágata Lys y Juan Diego. Tristemente de ninguno de ellos está hoy con vida. Junto a ellos aparecen Belén Ballesteros Juan Sánchez y Susana Sánchez. También participa a Mari Carrillo, José Guardiola, Maribel martín, Manuel Zarzo,...

La adaptación cinematográfica correspondió a Antonio Larreta, Mario Camus y Manuel Matji. La película contó con el sonido de Carlos Faruelo, el maquillaje de Mariano García Rey y el vestuario de León revuelta. 



La película se desarrolla en los años 60 y conocemos la desgraciada vida de una familia de campesinos que miserablemente un cortejo extremeño bajo la autoridad absoluta de los terratenientes. La vida de los campesinos es pura renuncia, sacrificio y obediencia. 

La película narra la vida de una humilde familia campesina que trabaja como jornaleros en una finca propiedad de una familia aristocrática. La historia explora la opresión de la clase trabajadora por parte de los terratenientes, exponiendo el abuso de poder, la sumisión y las tensiones de una sociedad profundamente estratificada que refleja la desigualdad social y explotación de los trabajadores rurales extremeños con la subordinación de los campesinos frente a la arrogancia y prepotencia de los terratenientes. Frente a ello vemos la dignidad y la resistencia silenciosa de los campesinos que a pesar de las humillaciones, una dignidad que contrasta con la vileza de los poderosos. 

Otro tema a destacar en la película es la relación del hombre con la naturaleza representado por Azarías, con su amor por los animales y la naturaleza, representa una pureza que el mundo opresivo y deshumanizador intenta destruir, así como el fatalismo y resignación de los trabajadores del campo pues la película refleja la falta de esperanza de los personajes frente a un sistema que no ofrece vías de escape. 

En 1981 Miguel Delibes publicó su novela Los santos inocentes, enmarcada dentro del periodo realista del autor, que la dedicó al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, fallecido antes de la publicación del libro. Delibes había concebido la obra como una intención de mostrar la incultura y la pobreza a la que se veían sometidos los trabajadores de los latifundios fronterizos con Portugal. 

Su título hacía mención a la matanza de los Inocentes, en donde los inocentes son sometidos y oprimidos, y tienen un castigo de pobreza y desdicha sin tener la culpa de ello. Frente a ellos, los señoritos con una doble moral que se muestran indiferentes ante la miseria que sufren los campesinos. A la hora de redactar el guion, cada uno de los guionistas hizo una escaleta de la película y posteriormente se redujeron los seis episodios que componen la novela a solo cuatro, por lo que no se incluyeron algunos personajes y se obviaron algunas partes. 



Después de ello, se partió la escaleta en cuatro partes, siendo la primera desde que Quirce le lleva la milana a su tío Azarías para disculparse por reírse de él, que fue escrita por Mario Camus; la segunda contaba el trabajo de Nieves en la casa de los señores, que fue escrita por Antonio Larreta; luego vino la parte, la de la cacería de Paco el bajo, y la última, la de Azarías, estas dos últimas escritas por Nicolás Matji. 

Tras un mes, los guionistas se volvieron a reunir tras acabar sus partes y ambos estuvieron conformes con lo que habían escrito. 

El rodaje de la película comenzó a finales de octubre del año 1983, aunque tuvieron que hacer una construcción de uno de los escenarios en la finca del Zajarrón. 

Dos de las escenas más complicadas de la película fueron cuando la milana se escapa cuando le están tomando una foto a la familia y se va a un torreón para luego volver al hombro de Azarías, pues dependía únicamente de lo que hiciese el ave, y cuando Paco el bajo se fractura el peroné, pues tenía que resultar creíble que en realidad caía desde la rama más alta del árbol. 

La composición de la banda sonora fue encargada a Antón García Abril, quien realizó la música a piano. Después se la mandaron a Pedro Madrid, quien se aprendió de memoria la banda sonora y la tocó con el rabel a cambio de 5000 pesetas. La agrupación folklórica Juéllega Extremeña ameniza la Comunión del niño Carlos Alberto con música y canciones tradicionales. 

A lo largo de la película vamos conociendo la vida cotidiana en el cortijo se muestra con minucioso detalle y muestra una rutina opresiva basada en una rígida jerarquía. En la cima de este sistema estratificado se encuentran los aristócratas propietarios de este y otros cortijos, así como los políticos franquistas y los funcionarios de la Iglesia que los visitan rutinariamente. 

Las clases medias rurales están representadas por el administrador Pedro y su aburrida esposa Pura. Los sirvientes de la casa y los siervos modernos que cuidan la tierra ocupan el nivel inferior y son tratados como seres infrahumanos por todos los demás.

Los miembros de cada escalón se sienten con derecho a humillar a quienes se consideran sus inferiores sociales. Por ejemplo, el hijo del dueño, el señorito Iván, vuelve a menudo a la finca para mantener abiertamente un romance con Pura, y su marido, que sabe lo que hace, descarga su ira impotente sobre los trabajadores, en particular sobre Azarías. 

Paco y Régula aceptan las reiteradas humillaciones de su posición como dependientes a capricho de los dueños y del administrador de la finca, pero Nieves y Quirce están menos acostumbrados a esta realidad y aspiran a una vida mejor. Además de su romance con la mujer de Pedro, otro motivo de las visitas de Iván es su pasión por la caza . Se organizan partidas de caza rutinariamente en la zona. Paco, a quien obliga a subir a un árbol para atraer a las palomas, se cae y se rompe una pata. Quirce reemplaza brevemente a Paco, pero su actitud distante irrita a Iván, que está más acostumbrado al servilismo de los padres del joven. Cuando queda claro que la pierna de Paco no se curará a tiempo para la siguiente partida de caza, Iván intenta utilizar a Azarías y, en un ataque de ira durante una cacería infructuosa, mata a tiros a la grajilla mascota del hombre. 

La siguiente vez que Azarías es enviado a un árbol para trabajar como señuelo, le pone una soga al cuello a Iván y lo ahorca como venganza. Su edad mental infantil le ahorra un procesamiento legal (que en la España de los años 60 habría conllevado una larga pena de prisión o incluso la pena de muerte) y es internado en un manicomio. 

La película tuvo sus reconocimientos, algunos de ellos, importantísimos. Ganó la mención especial del jurado en el Festival de Cannes en 1984 y, por sus interpretaciones, Alfredo Landa y Paco Rabal recibieron ex aequo el premio de interpretación masculina. Tuvo ade más una Mención especial en el llamado Jurado Ecuménico Internacional. En la 40.ª edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos fue la película ganadora. En los Fotogramas de Plata obtuvo varias nominaciones al Mejor actor de cine en las actuaciones de Francisco Rabal, Agustín González y Alfredo Landa, quien resulató ganador; y en el apartado femenino a Mejor actriz de cine Terele Pávez fue candidata. Por último en los Premios ACE (Nueva York) Alfredo Landa, optó al premio al mejor actor.



Lo cierto es que el trabajo de los actores es magistral. Alfredo Landa , que ya había abandonado la fase del "landismo" hizo una interpretación estelar. Tanto la crítica como el público concuerdan en que es la mejor interpretación de la carrera del actor. A la hora de preparar el personaje, Landa lo trató como un personaje de bondad absoluta y no como alguien servil, más bien como un perro que sigue amando a su dueño aunque este le maltrate, y debía tener la misma mirada que un perro que fuese abandonado en la carretera por su dueño. 

Por su parte, el otro actor con una interpretación magistral es Francisco Rabal. Desde el principio, el director Mario Camus tuvo claro que Francisco Rabal iba a ser quien interpretara el personaje de Azarías. Para preparar el personaje, Rabal convivió durante varios meses con un ciudadano del pueblo llamado Juan Flores Domínguez, más conocido como Barrunta, para aprender sus gestos, su forma de andar, sus costumbres, llegando incluso a comprarle la ropa a Barrunta para ponerse mejor en el papel. Con esta película, la carrera de Rabal remontó definitivamente tras haber pasado por la década de los setenta, que le obligó a llegar a pedir dinero prestado a otros. Es un "niño encerrado en el cuerpo de un hombre" que se mueve por instintos primarios y rutinas automatizadas. En palabras del propio Delibes es, junto a "la niña chica", el verdadero inocente de la historia, pues "era un engorro, como otra criatura", según menciona en la película Régula. Es inocente porque tiene deficiencias psíquicas y porque no es consciente de que causa perjuicio a los demás.

Juan Diego , igualmente borda su papel como señorito Iván. El actor sevillano fue elegido para el papel tras recordar su participación en el episodio de la serie Del dicho al hecho. 

Brillantes están igualmente, Agustín González como Don Pedro, el administrador del cortijo; la bellísima Ágata Lys como Doña Pura, la esposa de don Pedro al que le pone los cuernos, Mary Carrillo como la Sra. marquesa, la bella Maribel Martín como la Srta. Míriam que queda horrorizada cuando descubre a la niña chica, y breve pero acertado como siempre el papel de Manuel Zarzo como Doctor , siendo - creo- el único de los que participa que a día de hoy está vivo junto al no acreditado y hoy totalmente perdido para el cine, Liberto Rabal y Maribel Martín. 

Por último, para algunos de los que aparecen fue el primer y único papel en el cine como es el caso de Belén Ballesteros que interpreta a Nieves, la hija de Paco y Régula. Mario Camus la eligió por su "mirada melancólica", que podía incluso decir lo que pasaba con los ojos. A pesar de sentirse orgullosa del papel, Belén dijo que le trajo su participación diversos problemas, pues su familia era más cercana a la de los dueños de la finca que a los trabajadores del campo . Algo parecido le ocurre a Quirce que interpretó Juan Sánchez. 

Mario Camus adopta un enfoque sobrio , contenido y realista que recoge con acierto lo que son esos paisajes de dehesas en los que viven los trabajadores en sus chozos que transmite el aislamiento y la dureza de la vida rural. Y lo hace con un ritmo episódico, dividiendo la historia en capítulos que tienen siempre a un protagonista , pero a su vez imprime un pausado, para enfatizar la monotonía y el peso de las condiciones de vida de los campesinos. 

Uno de los grandes aciertos de Camus es que al poner el énfasis en los silencios y los gestos, más que en los diálogos, hizo que los actores reflejarán más introspección que expresividad, salvo en Azarias. La dirección de Camus logra captar el espíritu de la novela de Delibes, creando una obra que es al mismo tiempo un documento social y un testimonio poético, y se produce en estos casos una igualación en calidad entre obra literaria y cinematográfica. 

El propio Miguel Delibes afirmó que le gustó la adaptación y estuvo conforme con la visión que dieron de la misma el director y los guionistas. En taquilla fue un éxito, convirtiéndose en su momento en la película más taquillera del cine español, con 523 904 485 pesetas. Los Santos Inocentes de Mario Camus recibió elogios unánimes de la crítica tanto en España como a nivel internacional, destacándose como una obra maestra del cine social y un fiel retrato de la España rural y opresiva de mediados del siglo XX. En la actualidad es valorada como una de las obras maestras del cine español. En El País se elogió la fidelidad de la película a la novela de Miguel Delibes, destacando que Mario Camus consiguió plasmar con precisión el espíritu y la atmósfera de la obra literaria.se destacó de la película la actuación de Francisco Rabal y Alfredo Landa fue descrita como "sobrecogedora", especialmente por la contención y autenticidad que aportaron a sus personajes. 

En Fotogramas se destacó la dirección de Camus, calificándola como una "lección de narrativa cinematográfica", con un estilo sobrio y directo que intensifica el drama humano sin recurrir al sentimentalismo excesivo. La revista también subrayó la importancia del guion, escrito por Camus junto a Antonio Larreta, que mantiene intacta la profundidad y la crítica social de Delibes. De ella un crítico de Fotogramas escribió «consigue un notable poder de convicción, especialmente a través de las memorables interpretaciones de sus protagonistas, pero no trasciende las limitaciones propias del naturalismo más tradicional». En Twitter he leído en la cuenta de Fotogramas que fue "Una radiografía certera de aquel país de cortijos, señoritos y milanas. Esa España gris y convulsa de los años 60. La de Delibes, la de Mario Camus. Una obra maestra". 

En la Vanguardia se alabó el tratamiento visual de los paisajes rurales, calificándolos como "personajes en sí mismos", que refuerzan la sensación de aislamiento y la opresión de los personajes. El diario catalán mencionó que la película no solo narra una historia, sino que es "un retrato atemporal de la España profunda y sus tensiones sociales".

Fuera de España el diario francés Le Monde consideró que la película es una "obra universal", a pesar de retratar una realidad muy específica de España y destacó el simbolismo de la figura de Azarías y su "milana bonita" como una metáfora conmovedora de la inocencia y la pureza enfrentadas al poder y la crueldad. 

Cahiers du Cinéma vio en ella un adecuado equilibrio entre el realismo brutal y la poesía, comparando la obra de Camus con el cine neorrealista italiano por su capacidad de capturar la vida de los marginados con humanidad y profundidad. 

En The New York Times se describió "Los Santos Inocentes" como una "crítica mordaz de la desigualdad social y la explotación" y señaló que las actuaciones eran "tan naturales que parecían documentales", y aplaudió la capacidad de la película para transmitir emociones complejas con economía de palabras.

Estamos ante una obra imprescindible y monumental del cine español, por las sentidas actuaciones de los protagonistas, en base al acierto de la dirección y al soberbio guion llevado al cine partiendo de la obra de uno de nuestros más grandes escritores que conocía a la perfección el mundo rural, Don Miguel Delibes. 



jueves, 4 de marzo de 2021

El largo día del águila



El largo día del águila ha sabido esperar. No como borrador, como yo esperaba, sino como apunte. Reconozco haber visto casi toda la película en diciembre de 2019, sin embargo, el hecho de quedarme un rato para terminarla, pero no encontrar esta película ha hecho que se dilate en el tiempo. Casualmente la semana pasada fue emitida y he conseguido verla por fin. 

El largo día del águila o la La battaglia d'Inghilterra en su versión original es la batalla de Inglaterra desde la del embarco de Dunkerke hasta su fin vista desde el lado británico, ante por detrás esté un director italiano más que solvente como Enzo G. Castellari. 

La película es una coproducción en la que está José Frade por parte española, pero también otras productores italianas con Edmondo Amati al frente y francesas como se ve por las productoras Fida Cinematografica, Atlántida Films, Les Productions Jacques Roitfeld, para hacer una película que sabe combinar la historia bélica que se desarrolla por tierra, mar y aire, especialmente por lo primero y lo tercero, pero que para mostranos lo que ocurre no tiene reparo en hacerlo a través de pantallas duplicadas, triplicadas , incluso cuadriplicadas.

Tampoco se le caen los anillos por intercalar escenas de rodaje  con imágenes documentales de la verdadera batalla o por meter en el mismo saco a actores y actrices de multitud de países , muchos de ellos consagrados como Van Johnson como el Coronel, pero puede ser el general George Taylor, otro iconos patrios como Paco Rabal, incluso aunque apenas suelte prenda Alfredo Mayo , el gran Eduardo Fajardo que en el papel de un alto militar alemán anuncia a sus compañeros que "el día del aguila da inicio de su ofensiva aérea contra Inglaterra " o la guapa Teresa Gimpera aquí como traajadora de un pub y espia . 

Así es El largo día del águila, una coproducción sesentera , es del año 1969, sobre la batalla de Inglaterra  con su operación León Marino y su contrarrestada Operación Vanguard que fue transformada en guion de manera brillante por Tito Carpi, Vincenzo Mannino, José Luis Martínez Molla, Guilles Morris Dumoulin, Enzo G. Castellari. 

La película cuenta con la música heróica compuesta por Francesco De Masi y la buena fotografía, hoy apagada, de Alejandro Ulloa, el buen montaje Vincenzo Tomassi y la escenografía de Alberto Boccianti, siendo Walter Patriarca el encargado del vestuario y Carlo Sindici, Carlos Nin del maquillaje y Emilio Ruiz en los F/X y maquetas. 

Entre medias la aparición de los radares, su uso para sobrevivir a los bombardeos, el espionaje en la que el teniente Martin (Francisco Rabal) boicotea todo lo que puede llegando a matar a su amante, pero en la que hay cabida para el amor incluso durante los bombardeos que asolaron Londres como ocurre entre Stevens y Meg (Evelyn Stewart ) y que tienen como respuesta el primero bombardeo sobre Berlín, pero ¡a qué precio! como señala el personaje de Van Johnson. 

Junto a este actor norteamericano nos encontramos con Frederick Stafford como Paul Snow, Van Johnson como el Coronel de aviación , Francisco Rabal como el Teniente Martin que afirma en varias ocasiones que " un oficial alemán nunca se rinde", Ida Galli, Luigi Pistilli como el malvado Mayor Kruger, Renzo Palmer el jocoso Sargento Donald Mulligan, Luis Dávila, Christian Hay, Jacques Berthier como el coronel Smith , Teresa Gimpera como la tabernera Sheila, George Rigaud, Eduardo Fajardo. 


La película cuenta como durante la retirada de las tropas aliadas en Francia, un comando alemanes encabezado por el Teniente Martin (Prancisco Rabal ) , disfrazados de ingleses, aprovecha el desorden de la evacuación de Dunquerque para llegar a Londres y establecer contacto con el espionaje alemán. El capitán Paul Stevens (Frederick Stafford, curiosamente es un actor germano Friedrich Strobel von Stein ) está al frente de un grupo de soldados británicos. 

Tras desobedecer sus órdenes hace frente con éxito a un grupo de tanques alemanes. Pero el batallón tendrá que cumplir con la función encomendada por el Alto Mando inglés que sospecha la maniobra y encarga al capitán Stevens descubrir y eliminar al enemigo que no son otros que un grupo de soldados alemanes de élite se hace pasar por soldados británicos que ya se han mezclado con las tropas aliadas. 

Mientras los cielos arremeten contra los británicos a través del aire iniciando encarnizados combates aéreos a los que se han ido sumando los aviadores franceses. Mientras tanto, en tierra, el capitán Stevens y sus hombres luchan contra el tiempo, persiguiendo al comando alemán, que va marcando su paso con la destrucción de la nueva arma que limita sus ataques, las instalaciones de Radar , que son de suma importancia para la defensa del país.  



Tiene mucho más que todo esto. Presenta asesinatos de militares para quitarles sus documentos, persecuciones de la policía militar, actuaciones y boicoteos por parte de espías que usurpan las personalidades de otros, la actuación del contraespionajes,  la muerte heroíca de alguno de los protagonistas, el papel de los franceses seguidores de la Francia libre de De Gaulle , robos de documentación, de insignias, carreras por los tejados, peleas a muerte, suicidios con cianuro, ajuste de cuentas o la lucha final entre el teniente Martin, a quien el capitán Steven creía que era inglés y hospedado en su casa, dentro de la sala principal del radar, con Stevens. Martin, se niega a rendirse y el capitán se ve obligado a matarlo. 

O la despedida final entre Meg y el Capitán Stevens una vez que escuchan por radio en el anden de una estación las palabras de Churchill en la que anuncia como la RAF ha logrado vencer al Lutwaffe, evitando una invasión nazi del país.



La historia de esta película comienza en el momento en que Enzo G. Castellari , el reconocido director de "Aquel maldito tren blindado", terminó la película Kill Them All and Come Back Alone.

Tras terminar preguntó a los productores qué película se estaban planteando. Respondieron una epopeya de guerra sobre la Batalla de Gran Bretaña como la versión de Harry Saltzman que aún no se ha lanzado. 

Enzo pensó que era una gran idea, pero los productores tenían la mira puesta en la dirección de Alberto De Martino . Los productores estipularon que las imágenes de archivo de la batalla real de Gran Bretaña debían usarse en la película y que debían usarse en un método de pantalla dividida. Le preguntaron a Enzo si dirigiría las secuencias de efectos especiales y lo cortaría con las imágenes de archivo utilizando un método de pantalla dividida . Enzo nunca había oído hablar de la "pantalla dividida", por lo que le mostraron las películas estadounidenses, El asunto de Thomas Crown y El estrangulador de Boston . 

Así que ni corto ni perezoso filmó las secuencias de efectos y las mezcló usando un método de pantalla dividida triple. Cuando se les mostró este metraje en pantalla dividida, los productores quedaron tan impresionados que decidieron que Enzo dirigiera la película completa. 

Después de esto, Enzo se sentó con un compañero de escritura durante una semana para reescribir el guión demasiado largo para hacerlo más orientado a la acción y menos como una historia de amor bajo las bombas. 

La película se rodó en parte en Gran Bretaña y me imagino que en España e Italia. Son reconocibles Holland Park, Hungerford Bridge, y The Angel en Rotherhithe todas ellas en Londres . 



La película es completamente ficticia e   inexacta desde el punto de vista histórico, pero ¿es cine, no? Abstenerse los historiadores. Datos que se dan por cierto no lo son ni lo fuero. La RAF nunca derribó 94 aviones alemanes en un día; Londres nunca fue "bombardeada" en una sola salida por "1.000 aviones" de la Lultwaffe; y el Centro de Control de la RAF nunca fue atacado por un comando alemán. 

El director usó  Messerschmitt Bf 109s (o casi réplicas de ellos) como " Hawker Hurricanes " de la RAF, y Supermarine Spitfires como los aviones "Bf 109s" de la Luftwaffe . 

Los "bombarderos" ficticios que se supone que son Heinkel He 111 son en realidad aviones similares a CASA 2.111 construidos en España bajo licencia y que además luego se usaron para otra película que lleva por título Dirty Heroes o From Hell to Victory es una película bélica italiana de 1967 dirigida por Alberto De Martino y protagonizada por el mismo Frederick Stafford. 

En  cuanto a la crítica The Monthly Film Bulletin declaró que la película "muestra un destello de originalidad, pero se desarrolla con lentitud y está salpicada de un trabajo inconexo en pantalla dividida" y "la acción está montada de manera eficiente y, aparte de la apariencia de algunos más bien morenos, Con apariencia de Tommies británicos, la Gran Bretaña en tiempos de guerra parece un poco más [...] auténtica de lo que las muchas nacionalidades de la película podrían haber hecho esperar ". 

En otra crítica Sight & Sound señala que "La idea de saboteadores nazis disfrazados y causando estragos en Inglaterra se ha utilizado en películas desde Went the Day Well de Ealing hasta The Eagle Has Landed , pero esas películas carecían de la extravagancia formal que Castellari aporta a su material ".  La reseña concluyó: "Es algo propio de un niño, pero se lleva con tal estilo que nunca llega a ser kitsch". 

Más importante y más de acuerdo estoy con la opinión de Fausto Fernández al señalar en Twitter que "El molón Enzo G. Castellari bordando el bélico europeo con films como EL LARGO DÍA DEL ÁGUILA , lleno de tramas de espionaje, sabotajes y raids aéreos con maravillosas maquetas. " Y añade que hizo este film eurobélico " con cuatro cuartos y mucha imaginación Enzo G. Castellari hizo hazañas bélicas tan resultonas ". Concluye diciendo que es "Un poquito de caviar hazañas bélicas del bueno que hace palidecer a otros títulos, se muestra descreída y antimilitarista en su retrato del heroísmo".

El historiador de cine Ernesto J. Pastor dice de ella que es una "Notable coproducción europea (con José Frade) ambientada en la 2ª guerra mundial. ".

Aparte de lo dicho y a diferencia de lo leído considero que la película da mucho más de sí de lo que se espera. Es una película entretenida a la que no le falta de nada. ¡Qué más queremos!

 


sábado, 14 de marzo de 2020

Nazarín, la primera del confinamiento


Estoy confinado como muchos españoles. Pero así es como debemos estar la mayoría de las personas de este país. La razón este puto coronavirus que se propaga  de forma exponencial. Estoy sorprendido por cómo minusvaloramos todos esta crisis, yo el primero. Lo que parecía desgraciado por los efectos que genera, pero localizado y de repercusión reducida , se ha convertido en una pandemia y el mayor problema de salud pública que he conocido. Todos hemos actuado mal, empezando por los que nos gobiernan y seguidamente por nosotros mismos que , imprudentemente, no hemos medido la gravedad de lo que nos llegaba. 

Dicho lo cual no queda otra que confinarse en la casa con la familia y hacer lo que se pueda hacer.  Una de las opciones que nos queda es ver la televisión y con ella las películas que están emitiendo por los distintos canales. Yo , al menos, apostaré por eso.

Aprovechando que ayer emitieron en la 2 un par de películas dirigida por Luis Buñuel y basadas en la obra de Benito Pérez Galdós, cuyo centenario de su muerte celebramos este año, me decanté no por la primera entrega que había visto hace poco, Tristana, sino por la segunda que llevaba por título Nazarín, película que pude ver hace años cuando televisión española emitió un ciclo sobre el periodo mexicano de Luis Buñuel. De esos títulos recuerdo además del Ángel Exterminador, Simón del Desierto, Los olvidados, junto a ésta, Nazarín. 

Nazarín es una película mexicana del año 1959, dirigida por el genio de Calanda -claro que Teruel existe - protagonizada por un inmenso Francisco Rabal,  que estuvo acompañado por Marga López, Rita Macedo, Jesús Fernández e Ignacio López Tarso en los papeles principales. 

La película se basa en la novela homónima de Benito Pérez Galdós publicada en mayo de 1895, dentro de lo que se conoce como el ciclo "espiritualista" de las "Novelas españolas contemporáneas" y que tiene como protagonista al sacerdote manchego, natural de Miguelturra, Nazario Zaharín, un sacerdote poco mundano, que viene a ser un reedición de Jesús, encarnado en un sacerdote que habita en un barrio popular de Madrid y que , en el fondo, denuncia el fracaso del sistema burgués por crear una sociedad más igualitaria y más cristiana. La obra originaria de Galdós se traslada de Madrid a una barriada marginal de México DF gracias al guion escrito a cuatro manos por Julio Alejandro, Luis Buñuel y  en el que Emilio Carballido trabajó como supervisor de diálogos.


Nazarín, como película se estrenó en 1959, poco antes que Viridiana (1961) y algunos años después de Los olvidados (1950). 

Para su realización Luis Buñuel contó como ayudante de dirección con Ignacio Villarreal y con Juan Luis Buñuel , siendo responsable de la dirección artística Edward Fitzgerald. 

La película fue una producción de Federico Amérigo como productor ejecutivo y quedando como productor Manuel Barbachano Ponce respaldado por su productora Manuel Barbachano Producciones.

El responsable de la música fue Rodolfo Halffter y junto a él, Macedonio Alcalá como intérprete del vals "Dios nunca muere" al que se sumaron al final el redoble de los tambores de Calanda (Aragón). A cargo del sonido estuvo José D. Pérez , mientras que la fotografía fue para Gabriel Figueroa quedando la foto fija en manos de Manuel Álvarez Bravo  y siendo operador de cámara Ignacio Romero .

Otros aspectos técnicos fueron para Carlos Savage, el montaje, el vestuario de Georgette Somohano , los decorados , como el resto de la dirección artísticas, fueron responsabilidad de Edward Fitzgerald mientras que el maquillaje fue labor de Armando Meyer .  

El elenco lo integraron Francisco Rabal como el Padre Nazario, Marga López como Beatriz, Rita Macedo como Andara, Jesús Fernández como Ujo, Ignacio López Tarso como el ladrón en la iglesia Luis Aceves Castañeda, Ofelia Guilmáin como la Chanfa,  Noé Murayama como Pinto, Rosenda Monteros como Prieta,  Victorio Blanco como el Prisionero viejo,  Arturo Castro como el Coronel  José Chávez , Cecilia Leger como la mujer con piña,  Ignacio Peón como el Sacerdote,  Ramón Sánchez Manuel Arvide como el ayudante de arquitecto, Edmundo Barbero como Don Ángel  el sacerdote, Antonio Bravo como el Arquitecto, Ada Carrasco como Josefa, Lupe Carriles (como la prostituta,  Raúl Dantés como el Sargento, Aurora Molina como La Carmela, Pilar Pellicer como Lucia y David Reynoso como Juan.

La historia se sitúa en México, en los primeros años del siglo XX, bajo el mandato de Porfirio Díaz , y en una casa patio . En ella descubrimos al padre Nazario (Francisco Rabal), un sacerdote de padres españoles y formado teológicamente en España pero que ejerce en México y que vive conforme a los Evangelios en los que se describe a Jesús como un hombre libre, comprometido, misericordioso y cercano a la gente. Sus feligreses son los pobres que viven cerca de él.

El humilde cura  comparte su pobreza con los necesitados y desposeídos que habitan en el Mesón Héroes de Doña Chanfa (Ofelia Guilmáin). El sacerdote subsiste de las pocas misas que le van saliendo y especialmente de la caridad del prójimo para el que vive entregado en cuerpo y alma.

En medio del patio vecinal, mientras esquilan al inicio de la película un burro, aparecen los hombres y mujeres que  entran y salen de la Posada. Desde el afilador hasta el operario que le anuncia al aristócrata la instalación de los cables de la luz eléctrica y que no entiende que un miembro de la Iglesia viva en esas condiciones miserables que no se ajustan a su orden religioso.

La Chanfa nos lleva hasta el primer piso y en una habitación muy modesta descubrimos a Nazarín  un sacerdote que desde el principio vemos que es una persona íntegra, cabal, incapaz de traicionar sus convicciones.

En su primera aparición, denuncia tranquilamente a su patrona doña Chanfa (Ofelia Guilmáin) el robo que acaba de sufrir, mientras ella entra a su cuarto por la ventana como hará todo aquel que quiera acceder al interior de la vivienda.

Mientras en el patio del Mesón Héroes pululan todo tipo de personas: hombres que cargan cestos y bandejas de mimbre, mujeres que conspiran, niños que juegan, los hombres que esquilan a un burro, los operarios de la electricidad con su libreta, el ingeniero delgado y hasta un afilador amenazado de desahucio al que se suman un grupo de "vistosas" prostitutas. Estas mismas prostitutas le insultan y humillan poco después ya que suben a la habitación de Nazario a echarle en cara que él haya relacionado el robo con la familiar de una de ellas.


Casi de inmediato conocemos a una joven habitante del Mesón, Beatriz (Marga López), una chica bondadosa que tiene una relación con un hombre , Pinto (Noé Murayama), y que está enganchado a él en todos los sentidos. A pesar de su relación, fuera del matrimonio, él pasa de ella.

Después  Beatriz, a quien  abandonará a renglón seguido su presunto novio , despechada, porque la quiere prostituir, e intenta ahorcarse, pero fracasa al hacerlo en una viga podrida. La Chanca le dice que así no se puede suicidar nadie,  y que la próxima vez lo haga desde una viga más sólida pues la del intento se ha roto.

Tras este intento de suicidio es ayudada espiritualmente por el sacerdote que vive en el Mesón, Nazarín.

Como el robo colea en el patio se producirá una reyerta entre las prostitutas. Entre las que participan está Andara (Rita Macedo ) , una prostituta peleona y de buen corazón que vive y trabaja en México y que en la pelea resulta herida , aunque ella también daña a su contrincante. Herida de gravedad se refugia en el cuarto de Nazarín,  y éste para evitar que sea detenida por la policía dada la sangrienta pelea con heridas graves le da cobijo.

Después de proteger y cuidar de Andara, esta insensata provoca un incendio en el cuarto de Nazarín, al intentar quemar sus ropas y con el objeto de eliminar rastros para despistar a la policía , pero lo que consigue es incendiar el mesón.

Tras el suceso, Nazario, como hombre honesto que es , hace una declaración en la que reconoce que amparó a la chica, por lo que es sancionado por sus superiores por conducta inmoral. De cualquier manera , el sacerdote, para no delatarla, se ve obligado a  a abandonar el lugar y huir al campo para vivir de la limosna, algo indigno para un miembro de la Iglesia siendo además un hombre perseguido por la justicia.

Nazarín empieza a caminar por los campos, viviendo de la limosna, y será seguido por las dos mujeres, Beatriz y Andara,  que le consideran un santo.  Nazario sabe que eso no es así, pero el hecho de ayudar a recuperar a un niño enfermo hace que su poder pastoral sea cada vez mayor sobre esas dos mujeres. Beatriz una noche a la intemperie y estando ambos junto a Nazarín alrededor de un fuego le dice: “Así es la muerte, alegre y triste. Alegre porque nos libera de las cadenas de la vida. Triste porque amamos nuestra carne y nos duele separarnos de ella.”

A lo largo de su camino, sus acciones, determinadas por su concepto de la caridad cristiana, provocarán una serie de conflictos. Las personas piadosas creen que su conducta oculta una vida disoluta y depravada. Su humildad enfurece a los vanidosos, que le exigen muestras reiteradas de sumisión y sometimiento.

En su huida, el padre Nazario se replanteará su propia fe, a la vista de los acontecimientos que sufre y de los hechos que conoce.

Los primeros son la falta de solidaridad por parte de los trabajadores que lo amenazan si está dispuesto a trabajar a cambio de comida.

Tras su marcha sospechamos que el capataz dispara sobre alguno de los obreros. Descubrimos igualmente como los ricos, como los militares como es el caso del coronal que se encuentra en la carretera (Arturo Castro ) que ni agradece su ayuda y exige tratamiento a un campesino que pasa por el lugar pensando en sus cosas, e incluso algún miembro del clero (Ignacio Peón ) desprecian a los pobres cuando se cruzan con ellos en el camino o piensan que es gente "del norte".

A la llegada a un pueblo mientras pide limosna se encuentra con su antigua vecina Beatriz,  y tras seguirle poco después se incorpora al dúo, Andara justo en el momento en que Nazarín salva a un niño enfermo.

Tras esto las dos mujeres siguen al sacerdote como auténticos vagabundos . Sus pasos los llevan a un pueblo de apestados, donde un desbordado alcalde autoriza al trío al auxilio, ya que gran parte de los ciudadanos se han marchado. Nazarín además de atender a un bebé que se ha quedado huérfano pues su madre ha muerto , poco después trata, inútilmente, de salvar para el cielo a una moribunda que lo rechaza ya que prefiere el amor terrenal a la salvación eterna.

La llegada a otra localidad no es más grata precisamente. Beatriz y Andara siguen tras él. En ella vemos como el sacerdote pone fin a la humillación que un grupo de hombres realizan sobre un enano . Tras esto el enano Ujo (Jesús Fernández) se enamora perdidamente de Andara a la que le dice “Eres fea pero yo te quiero”. Pero tras estar allí y volver al camino, Nazarín, duda de dios y de los hombres.

Los tres, junto a un Ujo encantado de ser correspondido por Andara, se marchan de la  localidad aunque antes de salir del municipio son detenidos tanto Nazario como Andara por los federales. Ambos acaban en el calabozo.

Junto a ellos marcha Beatriz. Tanto  Nazarín como Andara son encarcelados y luego , en una soga de presos llevados a la capital. Junto a ellos permanece Beatriz. Durante el camino es golpeado por otros prisioneros que no lo respetan ni respetan a las chicas.

Nazarín  es arrestado y conducido entre criminales. En la prisión Jesucristo, se encuentra con un buen ladrón que le vuelve a golpear y un mal ladrón (Ignacio López Tarso). El segundo le dice “y su vida para qué sirve, usted pa el lado bueno y yo pa el lado malo, ninguno de los dos servimos para nada”.

Mientras Beatriz y Andara corren destinos paralelos. La primera  según su madre con la que se ve le echa en cara que ande enamorada perdidamente “del hombre” que hay detrás del sacerdote, algo que ella no reconoce.

Frente a ella Andara que como responsable del incendio es llevada con toda su dignidad y  fe a Presidio en una cuerda de presos. Ella se venga del mal ladrón insuntándole por haber agredido al sacerdote y acercándose al buen ladrón por haber ayudado a Nazarín.

La vida de ambas no ha sido un camino sino un rodeo, sin llegar a salida alguna . Ambas terminan como lo habrían hecho si nunca se hubieran topado con el sacerdote, la primera sometida al dominio de Pinto (Noé Murayama), con la cabeza apoyada en su hombro como poco antes se había posado en el de Nazarín , y la segunda camino de la prisión.

Mientras Nazario termina escoltado por un guardia caminando por una carretera polvorienta ya separado de los malhechores. La película termina cuando el protagonista en su momento de crisis, con la cabeza ceñida por una venda a modo de corona de espinas, se despierta de las ilusiones que han dirigido su vida  y vemos cómo rechaza la piña que le ofrece una mujer  (Cecilia Leger ) porque quizá ha dejado de creer en la caridad, pero al final cambia de idea y la acepta. Con la piña en la mano sigue su camino.  

La película fue rodada bajo "la dictadura de las tres semanas" en diversos estados mexicanos como Morelos, México Distrito Federal y Puebla durante el verano de 1958. Se rodó en Jonacatepec y Cuautla (Morelos), en los Estudios Churubusco Azteca, de Ciudad de Mexico, y al pie del Volcán Popocatépetl en Puebla.

Su director de fotografía declaró en alguna ocasión sobre los escenarios de rodaje que Buñuel “Salía muy temprano en autobús y caminaba al azar por las callejas, haciendo amistad con la gente, observando tipos, visitando casas. Recuerdo que a veces iba a hablar con una chica que tenía parálisis infantil. Caminaba por Nonoalco, la plaza de Romita, una ciudad perdida en Tacubaya. Esos lugares luego salieron en la película y algunos ni siquiera existen ya”

La película de Producciones Barbachano Ponce es una de las más significativas del director exiliado en México y fue la primera película en que el actor español Francisco Rabal trabajó con Buñuel. 

Durante algún tiempo, Buñuel no se mostró interesado por la obra de Pérez Galdós. De hecho tenía los derechos de varias de sus novelas. Sin embargo, Nazarín, tras un intento fallido de llevar al cine Doña Perfecta, fue la primera en ser llevada a la gran pantalla. Pocos años más tarde y ya en España, hizo tanto Viridiana (basada en otra novela, Halma), como Tristana (1970).

Debido a las reticencias hacia la obra del novelista canario, tal vez porque éste pertenecía a la generación del 98, tardó varios años en terminar el guion de Nazarín. Ante la insistencia del  productor Manuel Barbachano Ponce y amparado en su productora  decide rodar Nazarín. Decir que Nazarin fue la primera y única colaboración de Bunuel con este productor independiente quien siempre se mantuvo fuera de la industria oficial, que fue presa de la burocracia y el cierre de sindicatos, y logró importantes contribuciones para el cine mexicano de la época.


El mismo director declaró que "A Nazarín llega un momento en que le falla todo. Además él mismo es contradictorio. El cree en la limosna, ha predicado a favor de ella. Al final, cuando una pobre mujer le da una piña, se niega a aceptarla. Para mí, allí Nazarín falla, porque está rechazando lo que ha sido el principio de su vida, sus creencias. Y se va llorando…Esa actitud de Nazarín me intriga tanto como a ustedes. Y me conmueve. ¿Qué va a ser de este hombre, después de tan tremendas experiencias? No sé…"

Lo cierto es que la novela de Galdós le sirve a Buñuel para desplegar un discurso fílmico poderoso y eficaz visualmente. Galdós concibió a Nazarín como una especie de Don Quijote “a lo divino”: a semejanza del hidalgo castellano que aspiraba a recuperar el espíritu anacrónico y novelesco de los caballeros andantes, el sacerdote Nazarín (Francisco Rabal) revive la letra del Evangelio en todo su rigor ético (“para mí nada es de nadie; todo es del primero que lo necesita”), lo que hace que sus coetáneos, especialmente en el ámbito del clero, lo tomen por loco; por su parte, la figura de Sancho Panza se desdobla de modo burlesco en dos mujeres, las citadas Beatriz y Andara, con las que el sacerdote convive de forma sospechosa a ojos del mundo.

El enigmático final de "Nazarín" tiene que ver con el tema de la película, que es el mismo de Viridiana  y que se resume en la superficialidad de la caridad cristiana. El padre Nazario, que practica activa y pasivamente el principio de caridad, tras una serie de vivencias que niegan cualquier tipo de eficacia a su conducta, excepto en el paradójico episodio del involuntario milagro, demuestra una crisis de conciencia al negarse a aceptar una limosna. Inmediatamente persevera en su fe como demuestra el acto de aceptar la caridad que se le ofrece.

Lo que sí llama la atención es como un hombre absolutamente desvinculado con la Iglesia Católica como Luis Buñuel quien declaró en alguna ocasión "Soy ateo, gracias a Dios" , centra el corrosivo relato en el sacerdote, como si un nuevo Jesús fuese, al que trata con dosis adecuadas de ternura, crueldad y humor colocando lo humano sobre lo sagrado. Un humano que cuando es destituido  como sacerdote por un superior quiere vivir como un pobre, pidiendo limosna y es visto por el pueblo  descalzo, "como Jesucristo"  al que le ruegan que haga milagros. Más adelante, aparece errante con cayado y túnica hebraica, como Moisés.

La abnegación atrapa a los espectadores por la entereza con la que afronta , pero la caridad de Nazarín no redime a nadie, ni siquiera a él mismo: “Usted no tiene malicia, y hace las cosas a lo santo, con lo cual perjudica sin querer”, le dice Andara en la novela. Igualmente la película recrea la persecución y detención en el "monte de los olivos" o muestra las consecuencias perversas de su candidez como se ve en el asesinato o al menos el disparo que se escucha tras su salida de la obra , mientras el mira una flor. Cinco años después, Pier Paolo Pasolini, ateo declarado, realizó El Evangelio según San Mateo. La película fue seleccionada por el Vaticano en su lista de 45 "grandes películas". Pero curiosamente y a pesar de lo que he señalado, el mismo Buñuel en su autobiografía, 'Mi último suspiro', señaló que la mujer moribunda en la escena de la peste se inspiró en el Diálogo entre un sacerdote y un hombre moribundo que sale en una obra del marqués de Sade.

Este filme ocupa el sexto lugar dentro de la lista de las 100 mejores películas del cine mexicano, según la opinión de 25 críticos y especialistas del cine en México, publicada por la revista Somos en julio de 1994. La segunda película de esta lista es "Los olvidados", también de Buñuel. No se estrenó en España hasta 1976.

Nazarín se estrenó el 11 de mayo de 1959 y fue ganadora del Premio Internacional del Festival Internacional de Cine de Cannes. Fue seleccionada para el festival de cine de Acapulco (1959). Estuvo a punto de recibir un Premio, el de la Oficina Católica pero como narra en sus memorias "(Nazarín) fue bien recibida, no sin ciertos equívocos que se referían al verdadero contenido de la película. Así, en el Festival de Cannes, donde obtuvo un Gran Premio Internacional creado especialmente para esta ocasión, estuvo a punto de recibir el Premio de la Oficina Católica. (…) El equivocó continuó. (…) Un día tras la elección de Juan XXIII, recibí una visita en México. Se me pedía que fuese a Nueva York, donde un cardenal, sucesor del abominable Spelmann deseaba entregarme un diploma de honor por la película. Naturalmente, me negué."  

Fue también la primera película en ser seleccionada para representar a México en los premios Oscar como mejor película extranjera. No fue nominada.

Fue la película favorita de  Andrei Tarkovski quien señaló que "La que en mi opinión es la mejor película de Buñuel, Nazarín (México, 1958), destaca sobre todo por su sencillez. La estructura dramática de la película recuerda la de una parábola, y su protagonista principal, a don Quijote. La obra de Buñuel está profundamente arraigada en esta cultura clásica de España. Es sencillamente impensable sin una referencia apasionada a Cervantes y a El Greco, a Lorca y a Picasso, a Salvador Dalí y Arrabal. La obra de éstos, llena de pasiones airadas y tiernas, de tensión y de protesta, surge de un profundísimo amor por su tierra lo mismo que del odio que les domina por entero: odio a todo esquema enemigo de la vida, a todo intento frío y descorazonado de vaciar los cerebros. Ciegos de odio y de sospecha, ellos expulsarán de su campo de visión todo lo que no contenga una referencia vital al hombre, todo lo que no acoja esa chispa divina y ese sufrimiento hecho costumbre que la tierra española, rocosa y caliente hasta la ignición, ha tenido que beber durante siglos. La escena final de Nazarín es realmente estremecedora pero -y esto es especialmente importante- no por su simbolismo, que despierta asociaciones con el Evangelio, sino a causa de su gran poder emocional. Es un ejemplo magnífico de la fuerza dominante de la imagen artística sobre la necesaria limitación de su capacidad de enunciar un contenido. Sólo cuando se ha visto Nazarín por segunda o por tercera vez, se llega a percibir el significado racional que encierra.

Para el escritor  español y exiliado como Buñuel, Max Aub "No hay en toda la obra de Buñuel escenas de amor tan tiernas como las del enano Ujo y la prostituta Andara. Nunca llegará a tanta ternura ni en diálogo ni en imagen".

Según el Nobel mexicano  Octavio Paz " En Nazarín, con un estilo que huye de toda complacencia y que rechaza todo lirismo sospechoso, Buñuel nos cuenta la historia de un cura quijotesco, al que su concepción del cristianismo no tarda en oponerlo a la Iglesia, la sociedad y la policía... Fiel a la tradición del loco español, Buñuel nos cuenta la historia de una desilusión. Para Don Quijote la ilusión era el espíritu caballeresco; para Nazarín el cristianismo. Pero hay algo más. A medida que, en sus andanzas por montes y poblados, la imagen de Cristo palidece en la conciencia de Nazarín, comienza a surgir otra: la del hombre. Buñuel nos hace asistir, a través de una serie de episodios ejemplares, en el buen sentido de la palabra, a un doble proceso: el desvanecimiento de la ilusión de la divinidad y el descubrimiento de la realidad del hombre. Lo sobrenatural cede el sitio a algo maravilloso: la naturaleza humana y sus poderes... Nazarín rechaza la limosna de una pobre mujer para, tras un momento de duda, aceptarla, no ya como dádiva sino como signo de amistad. Nazarín, el solitario, ha dejado de estar solo: ha perdido a Dios pero ha encontrado el amor y la fraternidad".

Para John Huston , un director enamorado de México desde que rodará con Henry Fonda El fugitivo, con alguno de los técnicos y / o actores que aparecen en esta película: " Desde el fin de la guerra, las dos grandes películas que yo he visto son El ladrón de bicicletas y Nazarín. La película de Buñuel es una obra maestra que perdurará en la historia del cine. Nazarín es una obra de conjunto realizada con profundo ánimo artístico, sin concesiones de ninguna clase. Es un filme excepcional dentro de la producción actual del mundo. Me hubiera enorgullecido dirigir Nazarín".

Para el que fuera el miembro más brillante de la familia Bardem, para el director Juan Antonio Bardem : " La escena final de Nazarín es la más densa, más profunda y perturbadora escena de la historia del cine".

El oscarizado Guillermo del Toro declaró que " La película contiene una dura verdad: que no se puede esperar nada de la caridad, o de los dogmas o teorías, para trabajar en el mundo real. Así que es muy anti-institución. Nos muestra que el gobierno es un imbécil, que la policía es inútil, el ejército no sirve para nada, y la iglesia es igualmente inútil. La película cuenta con uno de los mejores momentos en un guión que he visto en mi vida: cuando él está en la cárcel, y el criminal dice: 'Yo para el lado malo, usted para el lado bueno. Somos lo mismo." Es muy bueno porque es un momento brutal en la realización de Nazarín: a partir de entonces, todo el camino hasta el final de la película, él está verdaderamente horrorizado por su naturaleza, y, finalmente, acepta humildemente la piña que se le ofrece a él, aunque primero la rechace. Nazarín es un paradigma de lo que entiendo por un gran guión, el que deja que el personaje se defina por sus acciones".

Para Jorge F. Hernández en El País "El Nazarín de Buñuel transpeninsularzó al Nazarín de Benito Pérez Galdós: la novela sobre un sacerdote arcángel caído en crisis de fe y resucitado por la solidaridad de los humildes, como un Nazareno moderno, la narra Galdós en Madrid, pero Buñuel transterró la trama al paisaje de México y la interpretación del infinito Paco Rabal en lo que sería su primera colaboración con Buñuel logró realmente cristalizar en genialidad pura en blanco y negro. Agreguemos la sutil maestría con la que Gabriel Figueroa era capaz de retratar las nubes como si respondieran al guion o las sombras de los rostros como si fueran pintados al óleo y la obra se completa como una de las mejores películas no solo dirigidas por Buñuel, sino del mundo del cine en general. "

Según Ángel San Martín en Encadenados "La fotografía, dirigida por el gran Gabriel Figueroa, resulta portentosa y en ocasiones escabrosa por el realismo con el que muestra los detalles, como la paliza que le propinan a Nazarín en un establo sus compañeros de viaje. " Y añade " el camino, metáfora de profunda reminiscencia católica y la bienaventuranza de dar de comer al hambriento. Con el rostro, casi desencajado, el protagonista no se rinde porque algo extraordinario (¿tal vez la fe?) mantiene erguido su cuerpo y el permite seguir. Sin embargo, el desaliento provocado por esta última escena es agónico. De pronto se constata que “la caridad” tampoco es la solución más adecuada para las desigualdades lacerantes instaladas en las sociedades de entonces, como en las de ahora".

A destacar en la película que algunos de los rasgos más significativos del director, el gusto por lo onírico , enraizado en la formación surrealista del mismo surgen en distintos momentos de la película.

Sobresalen desde el parpadeo alucinado de Beatriz (Marga López) en el patio y la posterior imagen en la que le vemos besando con un brutal apasionamiento en los labios de Pinto que llegan a sangrar tras casi devorarlos, hasta su movimiento compulsivo en el suelo simulando su entrega al amante.

Marga López dijo de Buñuel "Fue curioso trabajar con Luis Buñuel, era muy contradictorio. Hicimos una escena donde a me viene un ataque de locura. A mí me había gustado la primera toma, pero él quiso que se repitiera varias veces más; en la última, me dijo que hiciera una risa como si hubiera contado un chiste; así lo hice, pero no me gusto. Me pregunto que cual era la que más me había gustado, y yo le dije que la primera, y solo por eso dejo la ultima. Le gustaba preguntar siempre, pero al final de cuentas hacia lo que quería. "


Igualmente es de destacar la escena en la que Andara se despierta y descubre frente a ella una imagen de un Cristo pintado con corona de espinas y ensangrentado por los latigazos, un Ecce Homo, con la boca abierta y sonriente que parece reírse ante ella o , más bien,  de ella, la escena en la que ella bebe de una palangana llena de su propia sangre o la inclusión en la escena final de los tambores del Viernes Santo de Calanda que acompañan la escena final.

El acceso domiciliario a la habitación en la que todos, la clase alta y la más baja accede a la habitación por la ventana  o la imagen de Ujo colgado de un árbol y su enamoramiento con Ándara,  en el periplo de redención.

A destacar igualmente el tono literario de los diálogos realizado brillantemente por Emilio Carballido como supervisor de diálogos así como al resto que supieron llevar el texto y adaptarlo a la realidad mexicana.

Plausibles son igualmente las magníficas actuaciones de Francisco Rabal actor buñuelesco como lo fue Fernando Rey. Grandes actuaciones del resto del elenco mexicano. Impresionantes tanto las enormes Marga López,  Ofelia Guilmáin  y Rita Macedo, así como el resto desde Ignacio López Tarso hasta  Jesús Fernández  pasando por Noé Murayama.

Magnífica fotografía en blanco y negro por parte de uno de los más importantes fotógrafos y , por extensión, directores de fotografía del país, Gabriel Figueroa que saca con sus cámaras el rostro de la miseria , pero también de la humanidad de todos aquellos que pululan por la película así como la extrema aridez del paisaje y el aspecto miserable de los escenarios.

En 2015 Javier Espada dirigió una la película documental Tras Nazarín que recorre los lugares en los que Luis Buñuel filmó Nazarín, entrevista a los actores de la película Pilar Pellicer, Rosenda Monteros e Ignacio López Tarso, además de cineastas, fotógrafos, artistas, etc, relacionados con esta película y con Buñuel.

Para acabar diré que al final de la película Nazario rechaza la limosna , pero  tras reflexionar, la acepta y sigue su camino con semblante triste como hacemos los que hoy nos hemos quedado en casa por obligación para ver el primer capítulo con esta primera película de este previsible y largo confinamiento. Esperemos que sea más corto de lo que pensamos. Mucha suerte a todo el que lea esto.


sábado, 13 de mayo de 2017

Viridiana


Nada más empezar la película me llamó la atención del productor del mismo Gustavo Alatriste. Quiero recordar, aunque es probable que esté en un error, que fue este productor o , al menos, su nombre quien inspiró al famoso capitán que en palabras de su autor Arturo Pérez Reverte , "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente" . Tras terminar la misma y mientras buscaba información sobre lo que había visto descubrí un nombre que combina el apellido del productor de la misma, con el título de la película, que no era otra que Viridiana. Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que se trataba de la hija del productor y de la actriz protagonista de la misma, la musa del genio de la dirección española, Luis Buñuel,  Silvia Pinal que también intervino en El ángel exterminador y Simón del desierto. De la relación entre ambos, que supongo que pudo ser a raíz de esta película, nació Viridiana Alatriste Pinal , una joven actriz nacida en 1963 y que fallecía en octubre de 1982  a causa de un accidente automovilístico donde perdió el control de su automóvil y cayó a un barranco, en México, D.F. a los 19 años de edad.

Viridiana fue un proyecto descabellado de Gustavo Alatriste del que dicen que alguna vez sugirió que su epitafio fuera "una vida de película", en realidad, pensaba que la vida -su vida- valdría la pena si la consideraba una aventura, casado en cuatro ocasiones, padre de siete hijos, y amores entre las que se encontraba la idolatrada por Cabrera Infante, María Félix.Pensaba el productor que "Las mujeres son un accidente en la vida". El era un hombre muy accidentado. Para él, el fracaso era no seguir al pie de la letra lo que dictaba su férrea voluntad, aunque no estoy seguro de que la palabra voluntad sea la que designe el origen de su tenacidad, sino que se dejaba guiar por una suerte de clarividencia, una mezcla de buena suerte, tino, intuición, ...

Según la historia que él mismo narraba , cuando pretendía a Silvia Pinal le dijo que le pidiera lo que ella quisiera. Hasta ahí, todo fue como una frase de bolero, la respuesta de Silvia, sin embargo, cambió el destino del cine: "Me gustaría filmar con Luis Buñuel". "Lo tienes hecho", contestó Gustavo Alatriste. Por aquel entonces era un desconocido en la industria cinematográfica.

Aun así, se presentó ante Buñuel, quien lo recibió con las reservas del caso. "Quiero ser el productor de su próxima película", le dijo al saludarlo. "Mire, Gustavo", contestó don Luis, "yo cobro mucho y no me gusta que nadie se meta con mis argumentos". Gustavo respondió: "Yo también tengo mis condiciones". "Tendrá que permitirme pagarle el doble de lo que cobra, que filmemos su película en España, adonde usted no ha regresado desde que se exilió, y que la estrella sea Silvia Pinal". Y así nació una de las grandes películas de la cinematografía mundial, Viridiana; así se gestó el regreso de Luis Buñuel al gran cine internacional, así pudo demostrar Silvia Pinal que era una gran actriz, y así se inició la fulgurante carrera de productor cinematográfico de Gustavo Alatriste. Un hombre que falleció en 2006 como relata en su necrológica, publicada en El País, su sobrino, Sealtiel Alatriste.

Todo lo relatado hasta aquí es coherente. Con ella Luis Buñuel, regresó a España , y desde allí, al reconocimiento internacional. En la producción de la misma estuvieron presentes Gustavo Alatriste, Pere Portabella y Ricardo Muñoz Suay por parte de la mexicana Producciones Alatriste , la española Unión Industrial Cinematográfica (UNINCI) y Films 59 . Como ayudantes en la dirección estuvieron presentes Juan Luis Buñuel y José Puyol.

El guión para la película fue escrito por el mismo Luis Buñuel , junto a Julio Alejandro. Está basada en la novela Halma, escrita en 1895 de Benito Pérez Galdós, y fue concebida como una continuación de Nazarín, ya que recupera  a éste personaje, junto a Catalina de Halma, personajes convertidos en héroes movidos por un puro y elemental ideal cristiano.

La música , en la que hay mucha música clásica como el Aleluya de Händel , fue de Gustavo Pittaluga. La fotografía fue de José Aguayo y el montaje de Pedro del Rey.

El reparto está integrado por Silvia Pinal como Viridiana, Fernando Rey como Don Jaime, Francisco Rabal como Jorge, Margarita Lozano como Ramona, José Calvo como Don Amalio, Teresa Rabal como Rita- la niña-, Luis Heredia como Manuel "El Poca", Victoria Zinny como Lucía, Joaquín Roa como señor Zequiel, José Manuel Martín como el cojo , Lola Gaos como Enedina, Juan García Tienda como El Leproso, Sergio Mendizábal como El Pelón, María Isbert como una de los pobres, Rosita Yarza como la madre superiora. Junto a ellos en papeles menores Alicia Jorge Barriga, Joaquín Mayol, Palmira Guerra y Milagros Tomás.


La historia comienza con una imagen fija de unos soportales que reflejan una España atrasada y mediatizada por sus tradiciones.

La historia comienza en un claustro de un convento en el que una madre superiora (Rosita Yarza) se dirige a una de las novicias de nombre Viridiana (Silvia Pinal), que, a punto de tomar los hábitos,  pero que aún no han entrado al enclaustramiento para decirle que su tío Don Jaime (Fernando Rey), un viejo hidalgo español, que vive retirado y solitario en su hacienda desde la muerte de su esposa, ocurrida el mismo día de la boda, está enfermo.

A pesar de que la sobrina no muestra ninguna simpatía por su tío, el hombre que ha pagado su formación, decide cumplir con la orden de su superiora.

Así que Viridiana se persona en la finca en la que viven recibiendo Don Jaime la visita de su sobrina Viridiana (Silvia Pinal). Ella se lleva , además de sus misales, otros elementos litúrgicos procedentes del martirio como una corona de espinas, clavos, cruces,...


Se trata de una joven que ha permanecido siempre recluida entre las paredes del convento y que se debate entre las bendiciones de una vida lejos del mundo sin sorpresas ni dolores y los riesgos de enfrentarse a la realidad, con el dolor que siempre conlleva el contacto con los demás.

Viridiana va conociendo a las personas que trabajan en la finca para Don Jaime como  Ramona (Margarita Lozano), su hija Rita (una jovencísima Teresa Rabal) así como otros operarios de la finca. La novicia además sabe , a través, de su madre, que Don Jaime tiene un hijo no reconocido, fruto de sus relación con una mujer de inferior clase social, Jorge (Paco Rabal)  .

Don Jaime, impresionado por el parecido entre Viridiana y su difunta esposa, la espía. Descubre de ella que el buen cuerpo que tiene y  que es sonámbula. Poco a poco se obsesiona con ella y un día  se calza un zapato de tacón, , mientras que otro la adormece, le obliga a vestirse con el traje de novia de su mujer  e intenta violarla, pero finalmente no se atreve. No lo hace, pero a ella le dice que sí lo ha hecho y que, por lo tanto, deben casarse.

Posteriormente, intenta retenerla cuando ella quiere volver al convento; le miente diciéndole que ya no podrá ordenarse monja, porque la ha poseído mientras dormía. Esto aleja aún más a Viridiana de su tío, que, tras la marcha de esta, se suicida abrumado por la pena y la culpa.

Viridiana, que se siente culpable de la muerte de su tío, renuncia a ser monja , no vuelve al convento y se queda en la mansión de su tío a practicar la caridad cristiana. Entre ellos toma la decisión de  acoger en la enorme mansión a un grupo de vagabundos, a quienes brinda refugio y alimento

La llegada de Jorge (Francisco Rabal), hijo natural de don Jaime, cambiará definitivamente el destino de la joven. Pues él se siente atraído por la mujer , pero no comparte la necesidad de ella de acoger a esa fauna formada por tullidos, ciegos, mujeres de vida desordenada, maleantes, incluso leprosos, que , aprovechando la salida de la casa de Viridiana, Jorge y Rita, organizan una comida regada con mucha bebida.

Los vagabundos aprovechan la ausencia de los dueños de la casa y hacen una gran comilona y se beben el vino. Luego, después de que el leproso cita la Biblia cambiando la letra, se toman una fotografía en donde posan exactamente como Jesús y los doce apóstoles en el cuadro de La última cena de Leonardo, donde el ciego y más desarrapado de los vagabundos es Jesús y la cámara es los bajos de la falda de Edenida (Lola Gaos)  mientras dice "Os voy a hacer una fotografía con una cámara que me dio mi madre",  mientras se levanta la falda, al grupo de mendigos que escenifican la última cena.

Todo acabará con el destrozo del salón de la casa, e incluso que acaban con la agresión a Jorge y el intento de robo y , sobre todo, la violación de Viridiana.

Al final, Viridiana se adapta a vivir en la vivienda en la que Jorge y Rita mantienen una relación, pero en la que Jorge no tiene problema de ampliarla a tres.

Con respecto a la censura franquista objetó el final original de la cinta, en el que Viridiana llamaba a la puerta de su primo, él abría y ella entraba, cerrando la puerta detrás de ella. Obediente, Buñuel propuso un final diferente (en donde Jorge, Viridiana y Ramona, la criada, juegan a las cartas, en una muy sutil referencia a un trío sexual) que terminó siendo más pernicioso que el primero y que, irónicamente, fue aceptado por los censores sin reparos.

Ya sabemos un poco como se originó el proyecto que supuso el retorno a su patria del genio de Calanda, tras su largísima etapa de exilio personal y profesional en México. Años después, Silvia Pinal, con ayuda de su segundo marido, el productor Gustavo Alatriste, buscaron a Buñuel en España y lo convencieron de filmar Viridiana. Buñuel se inspiró en una figura religiosa, Santa Viridiana, para delinear la apariencia de la protagonista.

La película se rodó integramente en España  en el toledano Hospital de Tavera, , en las localidades madrileñas de Arganda del Rey, , en Ciempozuelos y en los Estudios de C.E.A., en la Ciudad Lineal, Madrid. La decisión de rodar Viridiana en España provocó que Buñuel, exiliado en México tras el fin de la Guerra Civil española, fuese duramente criticado por los republicanos españoles en el exilio.

Para Buñuel el trabajo con actores españoles y mexicanos no supuso problema alguno. La actriz mexicana Silvia Pinal tuvo su primer contacto con Buñuel a través del actor mexicano Ernesto Alonso, con la firme intención de protagonizar la versión cinematográfica de la novela Tristana. Sin embargo, el poco éxito comercial de las películas de Buñuel impidió que los productores financiaran el proyecto, que terminó por derrumbarse. De cualquier manera Buñuel filmó la película años después en España con Catherine Deneuve.

Buñuel, saliendo al paso de las interpretaciones de que su historia mostraba una crítica a la caridad por la caridad misma y una sátira del idealismo cristiano, comentó: [...] las imágenes se encadenaron en mi cabeza, unas tras otras, formando una historia. Pero nunca tuve la intención de escribir un argumento de tesis que demostrara, por ejemplo, que la caridad cristiana es inútil e ineficaz. Solo los imbéciles tienen esas pretensiones.

El guión de ‘Viridiana’ lo escribiría Buñuel al alimón con Julio Alejandro, con quien ya había trabajado en la magistral ‘Nazarín’ (1959) y que también le ayudaría en futuros proyectos.

Con producción de Gustavo Alatriste desde México y de Pere Portabella y Ricardo Muñoz Suey desde España, “salvó” la censura franquista porque algunos quisieron ver en esa historia un melodrama sin mayores pretensiones.

Como en toda película personal de Buñuel, el argumento es solo un pretexto para mostrar ideas que van más allá. En este caso, se cuestiona la naturaleza de la beneficencia y se muestra cómo las buenas intenciones no siempre se materializan en un éxito pleno. También se cuestiona el verdadero significado de la fe católica y los contrastes entre el mundo «real» y el mundo teórico cristiano.

Buñuel regresaba a España tras un largo exilio mexicano. Esto fue utilizado por el régimen con la idea de presentar como se propiciaba cierta reconciliación. La estrategia de Buñuel para burlar a la censura fue hacer pasar a la película por una especie de culebrón mexicano protagonizado por una piadosa (Silvia Pinal) que aunque decide abandonar el convento no cejará en su empeño de llevar sus ideas cristianas hasta sus últimas consecuencias. Por supuesto, Viridiana no era ni un culebrón mexicano y la visión que ofrece de la religión católica, a la que trata con cierta irreverencia, propone una lectura irónica partiendo del supuesto de la imposibilidad de llevar el ideal de caridad hasta sus últimas consecuencias.

Alatriste se embarcó en el proyecto con la productora española UNINCI, liderada por c  Juan Antonio Bardem

Buñuel no dudó en contar con Fernando Rey  y Francisco Rabal –que tenía como veremos una excelente relación personal con don Luis desde que protagonizó Nazarín– y al que Buñuel llamaba cariñosamente “sobrino”. Fue Rabal y su influencia la que permitió que  visado estuviera listo rápidamente.

Tras llegar a España  Buñuel visitó en Zaragoza a su madre, que según parece no lo reconoció debido al Alzheimer.

Buñuel, que  estaba emocionado por haber regresado a su país, pese a adorar los bares y coctelerías sobre todo Chicote  parece ser que llevó en Madrid una vida casi monacal mientras recibía los mimos de su hermana Conchita. Ambos se alojaban en la Torre de Madrid, en la madrileña Plaza de España, entonces un modernísimo rascacielos recién edificado.

Buñuel era un director muy eficiente y no hubo grandes incidencias durante el rodaje, excepto las provenientes del grupo de pobres auténticos que interpretaban algunos de los personajes. Silvia Pinal explicaba que, durante la filmación de una dramática escena, uno de estos actores no profesionales traía los tirantes sucios porque había olvidado recogérselos al ir a evacuar al baño: al entrar en plano apresuradamente con los tirantes a su aire, acabó bañando a todos los actores que intervenían “ustedes ya saben de qué”

Antes de enviarla a Cannes, en los pases privados que organizaron ante las autoridades, presentaron un copión de trabajo sin las escenas más conflictivas. La Junta de Productores Españoles no tenía ninguna objeción moral sobe la cinta, pero en cambio consideraron artísticamente insuficiente y por ello se negaron a presentarla en Cannes. Además, venció el plazo de las candidaturas antes de que la película estuviera definitivamente montada.

Afortunadamente, el propio festival vino al rescate: Viridiana fue oficialmente invitada a competir por sus responsables, y rumbo a Cannes salió del país una copia con la versión definitiva, que ninguna autoridad nacional había visto.

Viridiana se pasó el último día de la competición, que es el peor momento porque para entonces todo el mundo –incluido el jurado- suele tener claro el palmarés. Pero se le concedió la Palma de Oro (ex aequo) con la francesa Une aussi longue absence,  “Una larga ausencia”, de Henri Colpi, que iba a darse como única vencedora, siendo hasta el día de hoy la única película española en obtener esta distinción.

Una vez concedido el Premio en Cannes y ante la indisposición de Buñuel, fue el director General de Cinematografía español, Muñoz Fontán, quien subió a recoger el premio, aparentemente encantado: ¡la España de Franco triunfaba en Cannes! Viridiana.

Inmediatamente, el periódico de la Ciudad del Vaticano L'Osservatore Romano criticó con dureza la «impiedad y la blasfemia» de la obra y solicitaba la excomunión de sus artífices. La aparición en pantalla de una navaja con forma de crucifijo y una larga secuencia en la que los mendigos montan su fiesta.

El director español de Cinematografía, Muñoz Fontán, que había recogido el premio, fue destituido y la cinta prohibida en España e Italia.

Tras el premio hubo un terremoto crítico. Un artículo muy hostil publicado en el periódico de la Ciudad del Vaticano, L'Osservatore Romano, provocó su inmediata prohibición en España e Italia. Se prohibió la entrada de la película en nuestro país, encargándose la destrucción de todos los negativos.

El incidente reivindicó la figura de Buñuel ante sus críticos y convirtió a Viridiana en una más de las películas prohibidas de este polémico cineasta.

El censor jefe en aquella época, José Arturo Méndez Palacio, conocía perfectamente las intenciones de Buñuel e incluso había alabado el homenaje que hace Buñuel al final de El apartamento, rodada por Wilder un año antes.

En Cannes apareció José Muñoz Fontán, el director general de Cinematografía de la época, a recoger la Palma de Oro, y cuando aterrizó en el aeropuerto de Barajas se encontró destituido. 

La censura franquista ordenó la destrucción de la cinta, pero Silvia Pinal logró escapar a México con una copia de la película, salvándola.

En España, el filme solo pudo exhibirse diecisiete años después de la filmación, cuando la dictadura había desaparecido.

Una vez vista la obra Fernando Morales en el diario El País escribía que era una "Otra obra maestra de Buñuel. Reparto de ensueño y un guión lleno de irreverencia, naturalismo, surrealismo, humor negro y tragedia, para una historia inolvidable e imprescindible. Magistral"

A nivel internacional Bosley Crowther dijo de la misma en las páginas del  The New York Times "Su formato es extrañamente literario, sus símbolos son obvios y evidentes, ( ... ) Sin embargo, está dirigida con rigor y magistralmente interpretada. ( ... ) el blanco y negro de la fotografía es apropiado y muy eficaz"

Por su parte, Roger Ebert en las del  Chicago Sun-Times considera que es " estimulante. Está realizada por una mente poderosa e independiente. No es otra versión barata más de mentiras reconfortantes para sentirse bien. (...) "

Para Jorge B. Montañés , Daniel Izeddin y  David del Río en la colección de "35 mm de cine español' un proyecto que tiene como objetivo bucear entre las mejores películas de la historia del cine español desde el prisma de sus creadores, una visión conjunta de directores, intérpretes, operadores, guionistas, productores o directores artísticos llena de emoción y anécdotas inéditas destacan que " Viridiana sigue sorprendiendo ya que la obra maestra  que supuso el regreso cinematográfico a nuestro país del genio aragonés, es la única cinta española que ha ganado la Palma de Oro en Cannes".

Gregorio Belinchón en baril de 2007 publicaba en El País que una copia de esta película había sido presentada en el Festival de Cine de Málaga con sonido restaurado, dentro de la sección oficial bajo el lema La película de oro y en el que estuvieron presentes Silvia Pinal y Margarita Lozano, como supervivientes del reparto; Asunción Balaguer (viuda de Paco Rabal y madre de Teresa Rabal, ambos intérpretes en el filme), Juan Luis Buñuel (hijo del maestro y asistente de dirección en Viridiana) e Ian Gibson, autor de una biografía sobre el cineasta más vigoroso y rompedor que ha dado el cine español.  De hecho Belinchón rescata unas palabras de Ian Gibson que  ve en esta obra referencias a Pérez Galdós y a García Lorca y su Romancero gitano y rescató una frase que Buñuel le dijo a Max Aub: "En Viridiana hay una línea subterránea relacionada con el deseo".

La mexicana Silvia Pinal  señaló en la charla que "Conocí a don Luis en una entrega de premios en México años antes y quise levantar para él Tristana, que acabaría filmando una década más tarde. No pude, seguí trabajando, me casé con el empresario de muebles Gustavo Alatriste, le ayudé a cimentar su negocio, y en correspondencia un día me preguntó qué deseaba que hiciera por mí. Lo tenía claro: producir un filme a don Luis". Añade que Pinal vino a España, llamó a Paco Rabal, que justo esa tarde se reunía con Buñuel en el bar del hotel Plaza, y la mexicana se fue a verle. "Le dimos carta blanca, nos hicimos amigos, mi hija se llama Viridiana y don Luis fue su padrino".

Por su parte Juan Luis Buñuel afirmó que  "Franco mandó quemar todas las copias. Yo me llevé a escondidas el negativo a Barcelona, lo escondí entre los capotes de un torero para cruzar la frontera, y pude revelar el filme en París".

La película se convirtió en una obra apátrida, sin nacionalidad, lo que imposibilitó sus ventas internacionales, para desesperación del matrimonio Alatriste-Pinal.

Durante años Pepe Ayuso, el operador, realizó proyecciones secretas del filme en Barcelona, pero eso es adelantarse a los acontecimientos, porque antes tuvieron que cambiar el final y triunfaron en Cannes.

La película también se llevaría el Premio Nacional de Bellas Artes por el gobierno de México en 1977.

Buñuel recuerda cómo su padre decidió, para acallar la censura, poner a Paco Rabal, a Pinal y a Margarita Lozano a jugar al tute -"eso sí, con las puertas de la habitación abiertas"- en la secuencia final, y los censores se tragaron aquel ménage à trois entre el señorito, su prima la ex novicia y la criada.

Buñuel hijo recordó que el vestuario de los pobres -la mitad reales, la mitad actores- era real, "desinfectado, pero no lavado".

Por su parte, Juan Sardá en El Cultural destaca el terremoto que supuso para el mundo Viridiana y no sólo por ser la primera película española que ganaba en el Festival de Cannes consiguendo la Palma de Oro sino por su contenido. Luis Buñuel, en la cima de su prestigio, no recogió el premio más importante del cine mundial porque estaba enfermo en París y en su lugar lo hizo el director general de cinematografía de la época, José María Muñoz Fontán, a quien la osadía le costó el puesto.

En un documental producido por el Canal TCM y dirigido por Pedro González, Regreso a Viridiana, rememora su rodaje y estreno de la mano de la profesora universitaria francesa Monique Roumette, quien trabajó como becaria mientras el genio de Calanda realizaba una de sus películas más emblemática.

Roumette, en el documental, recuerda un Madrid en el que las mujeres eran "terriblemente conformistas" y donde la censura se encargaba de controlar hasta el último detalle de lo que se rodaba y producía en España.  Para la documentalista Viridiana es una historia sobre la pérdida de la inocencia.

Recuerda Roumette durante el documental que la película se rodó a escasos metros del Palacio de El Pardo, residencia de Franco, y que está llena de imágenes transgresoras para la época y declara que "Buñuel filmaba con enorme elegancia".

Recuerda también la profesora francesa las complicaciones de rodar con mendigos y la "humanidad" de Buñuel, al que describe como un hombre sensible y generoso a pesar de su aspecto hosco. El director se encariñó especialmente con el actor que hacía de leproso, el único vagabundo real de todo el reparto, e hizo gestiones para que se le pagara lo mismo que al resto. Asimismo, al parecer se lamentaba de que en España no hubiera tantos enanos y jorobados como en México.

Viridiana fue el cénit y el final de su productora, Uninci, a la que se prohibió tajantemente rodar ninguna otra película. De hecho, el ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, ordenó la destrucción de todas las copias después de que el diario del Vaticano, L'Osservatore Romano, calificara a la película de blasfema, cosa que Roumette recuerda como "una campaña de promoción gigantesca gratuita para la productora".

Afortunadamente, sobrevivió una copia en París y el productor de la cinta, Gustavo Alatriste, pudo estrenarla en todo el mundo bajo bandera mexicana. La "campaña de promoción" sin embargo tuvo numerosos efectos desoladores. No sólo para Uninci, sino también para el otro productor, Pere Portabella, que tuvo que abandonar el cine debido al escándalo.

Al parecer, el dictador vio la película dos veces y no encontró ningún motivo para prohibirla. Pero la condena del Vaticano pesó más que su propio criterio.

Por su parte, Ianko López en Vanity Fair relata como para 1960  el mismo  Luis Buñuel todavía en el exilio, ya había declarado que si algún día se perdía “no lo buscaran en México”. Tenía sesenta años y su carrera mexicana incluía ya bastantes películas alimenticias junto a un puñado de obras maestras como Los Olvidados, Él o Nazarín. Entonces se le ocurrió que ya era hora de volver a rodar en su país de origen, y presentó a las autoridades competentes un guión que tomaba su título de una santa medieval, pero que transcurría en la España de aquel momento.

La idea original era adaptar la novela de Galdós , Tristana, proyecto que no salió adelante entonces pero que se rodaría diez años más tarde con Catherine Deneuve como protagonista. Pinal no cejó en su empeño, y logró convencer a su marido, Gustavo Alatriste,  para que produjera otro guión que Buñuel iba a rodar en España y que se llamaba Viridiana.

Destaca López en su publicación que Buñuel le preguntó a Pinal el por qué iba ese señor a financiar una película, ella tuvo que responderle “porque él me ama, don Luis”. Y allí “entendió la situación”.

Comenta López que circuló por medio mundo una caricatura en la que Buñuel entregaba a Franco un regalo que resultaba ser una bomba que estallaba en la cara del dictador. El paquete decía “Viridiana”.

La película no se estrenó en nuestro país hasta abril de 1977, ya muerto Franco, y con un nuevo cartel de Iván Zulueta. Por cierto, que la censura dio aún sus últimos coletazos al prohibir una versión de este cartel en la que se mostraba la parte inferior del crucifijo-navaja.

De todos modos, nuestra definición favorita sobre la película se la debemos a Franco: el dictador había pedido un pase privado en el Pardo para comprobar si aquello era para tanto y, según contaron los testigos de la época, al terminar la proyección declaró que para él “Viridiana” era básicamente una sucesión de chistes baturros.

Para Adrián Massanet "La historia de su creación es tan apasionante, retorcida e ingeniosa como la propia película, y que se filmase en nuestro país tres lustros antes de la muerte del Generalísimo da para otra película. Por supuesto, no se estrenaría en España hasta después del fallecimiento del dictador. La veríamos concretamente , según él, el 23 de Mayo de 1977. Para entonces ya hacía mucho que había sido considerada una de las más importantes obras paridas por Luis Buñuel, cuyo regreso a España, tantos años después de su exilio, no pudo ser más sonado. Hablamos de una leyenda del cine. Puro arte subversivo, dinamitero, imprescindible. Precisamente hoy se cumplen cincuenta años exactos de que esta “moralmente repugnante” obra maestra

Continua Massanet diciendo que en ‘Viridiana’ no importa tanto lo que se cuenta, como la forma en que se cuenta. Cada secuencia, prácticamente cada imagen, es tratada por Buñuel como un manifiesto ante la vida. No como un cine simbólico (casi siempre superficial), sino como cine alegórico, como una parábola de que, en realidad, ni la justicia ni la libertad existirán nunca el mundo. Viridiana se aferrará a sus principios, a su idea de la bondad, cuando todo lo que le rodea niega y pervierte esa bondad, esos principios.

La puesta en escena de Buñuel es falsamente simple. En realidad, es tremendamente elegante y elaborada. Sirviéndose de una soberbia fotografía de José F. Aguayo (¡que ese año iluminaría seis películas!), obtenemos un blanco y negro impecable, de fuertes claroscuros morales, de gran profundidad psicológica y visual, convirtiendo el mundo que habita Viridiana en un solar descorazonador en la que el ser humano repta más que vive. La cámara siempre a la altura de la mirada humana. Por mi tarde yo añadiría ue, por momentos, parecemos ante un Caravaggio en blanco y negro que muestra sin reparo desde lo virginal hasta lo marginal más absoluto.

El montaje permitiendo que el tiempo se sienta en cada plano, en una representación de la vida por completo poética. Buñuel, ofrece al espectador su visión del mundo y del hombre, respirando luz, espacio, ritmo, tiempo. Contando una historia clásica, y convirtiéndola en una perversión necesaria. Esa perversión de la mentira de la realidad convertida en verdad estética.

Una obra de arte. Yo conocí la obra de Buñuel con un ciclo emitido en Televisión Española allá por 1983. Comencé por su obra mexicana. Angel Fernández Santos en un artículo firmado en noviembre de ese años decía que "este cineasta, probablemente el más singular y diferenciado que existió, volvió del revés las convenciones del relato fílmico y sumergió a este en el pozo de la transgresión, del otro lado de la realidad, de la pesadilla. Si hay en el cine un instante revolucionario es este.Tuvieron que pasar quince años, desde 1932, para que este dinamitero de las imágenes volviera a tener ocasión de crear imágenes. En el interregno le habían ocurrido dos guerras y dos exilios. A los 45 años, Buñuel tenía a las espaldas un mundo casi inédito, una colección de escándalos, una efímera gloria olvidada y el estupor del hombre libre ante la indigencia. Le contrataron en Nueva York para montar películas documentales. Rozó el umbral de la primera caza de brujas norteamericana. Los estudios Warner le llamaron, al tiempo que le llegó una oferta de la Francia recién liberada del nazismo: rodar La casa de Bernarda Alba, de Lorca. Hizo las maletas, una escala en México y se quedó allí, a mitad de camino, para siempre.En México, entre 1946 y 1965, realizó Buñuel una veintena de filmes, que componen el grueso de su filmografía y lo que los buñluelólogos llaman su etapa mexicana. Ese mismo año moriría el autor de la inolvidable Viridiana. Buñuel ese año para mí, fue todo un descubrimiento.