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viernes, 17 de enero de 2025

La Viuda negra



Aposté por ver esta película , en su 90 aniversario, por ser una de las primeras que hizo la actriz Betty Gable, todo un icono sexual sobre todo, el sueño de los chicos norteamericanos que participaron en la Segunda Guerra Mundial, y que en esta película únicamente contaba con diecinueve años. 

El director de la misma es George Stevens que en ese momento en que ya tenía una sólida reputación como director de actrices y de películas de comedia. 

Viendo la película es descubierto que también la película realmente era el vehículo de la pareja formada por Wheeler y Woolsey , un dúo de comediantes de vodevil estadounidenses que actuaron juntos en películas de comedia a finales de la década de 1920, y que aquí son los propietarios de un negocio, lo que le sirve a uno para conquistar a la chica y al otro para desarrollar sus absurdo inventos entre ellos una máquina de la verdad. 

Bert Wheeler (1895-1968) de Nueva Jersey y Robert Woolsey (1888-1938) de Illinois eran toda unas estrellas del mundo del espectáculo en los años veinte y treinta. Hoy viven en el pasado y gracias a películas como esta descubrimos a unos actores de teatro de Broadway que se unieron inicialmente como relevo cómico para el musical de Broadway de 1927 Río Rita , y llegaron a Hollywood para repetir estos papeles para la versión cinematográfica . 




El éxito de la película los convenció de convertirse en un equipo permanente, y continuaron haciendo largometrajes de comedia muy populares desde 1930 hasta 1937, todos para RKO Radio Pictures , excepto el estreno de Columbia Pictures de 1933 So This Is Africa (que se realizó durante una disputa contractual con RKO).

El más joven del dúo, Bert Wheeler, de pelo rizado, interpretaba a un inocente siempre sonriente, que se dejaba llevar fácilmente y no era muy brillante, pero que a veces también mostraba una vena obstinada de conciencia. Robert Woolsey, con gafas, interpretaba a un hombre de ideas de mirada lasciva, fumador de puros y de habla rápida que a menudo metía a la pareja en problemas. La vivaz Dorothy Lee solía interpretar el interés romántico de Wheeler .

Las películas de Wheeler y Woolsey están repletas de diálogos de chistes, canciones originales, juegos de palabras y, a veces, gags picantes de doble sentido :

Mujer (señalando tímidamente sus piernas): ¿Estabas mirando esto?
Woolsey: Señora, estoy por encima de eso.
Woolsey (preocupado por una mujer noble): Es probable que nos decapite.
Wheeler: ¡¿Decapitada?! ¿Puede hacer eso?
Woolsey: Claro, ella puede ser decapitada. (es decir, "ella puede ser poseída").
Vamp : ¡Cántame!
Wheeler: ¿Qué tal " Una hora contigo "?
Vamp: ¡Claro! ¡Pero primero, cántame!

Estos gags de doble sentido eran un sello distintivo de las primeras comedias de Wheeler y Woolsey, aunque fueron severamente restringidos después de la reconstitución del Código de Producción en 1934.

Vestirse de drag y otras formas de inversión de género también eran elementos básicos de sus películas. En esta que es del año 1935 no se ve, pero si juega con los elementos propios de la comedia loca y disparata, con puertas que se abren y cierran, por las que entran asesinos, criminales, la propia pareja, policías atontados y negros que parecen casi adictos al juego. En fin...

En 1931 Wheeler & Woolsey eran tan populares que la RKO intentó generar el doble de ingresos que Wheeler & Woolsey haciendo dos películas en solitario: una con Wheeler ( Too Many Cooks ) y otra con Woolsey ( Everything's Rosie ). Este experimento fracasó y volvieron a actuar como equipo. 

Entre las películas del equipo se encuentran The Cuckoos (basada en el espectáculo de Broadway de Clark y McCullough The Ramblers ), Caught Plastered , Peach O'Reno , Diplomaniacs y Hips Hips Hooray and Cockeyed Cavaliers (ambas de 1934, ambas coprotagonizadas por Thelma Todd y Dorothy Lee, y ambas dirigidas por Mark Sandrich justo antes de que fuera ascendido a los musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers ). 

Sandrich fue reemplazado por George Stevens a partir de 1934 y ya en sus películas del año siguiente aparece como director titular. 




En 1935 el trío formado por el dúo Wheeler & Woolsey y la sensual Betty Cable rodó The Nitwits, que en España se llamó La Viuda negra y en la que también están Fred Keating , Betty Grable , Evelyn Brent y Erik Rhodes . Wheeler aparece como Johnny , mientras que Robert Woolsey lo hace como Newton y Fred Keating como William Darrell. Junto a ellos están Betty Grable como Mary Roberts , Evelyn Brent como Alice Lake , Erik Rhodes como George Clark, Hale Hamilton como Winfield Lake y  Charles C. Wilson como el capitán de policía Jennings. Junto a ellos están acreditados Arthur Aylesworth como Lurch , Willie Best como Sleepy  y Lew Kelly como J. Gabriel Hazel 

The Nitwits es una película de comedia dirigida por George Stevens a partir de un guion escrito por Fred Guiol y Al Boasberg , basado en una historia de Stuart Palmer . 




La película fue producida por Lee Marcus para la RKO Radio Pictures y contó con la fotografía de Edward Cronjager, el montaje de John  Lockert y , especialmente, la música de Roy Webb 

Los dependientes y propietarios de un puesto de cigarros, Johnny y Newton, trabajan en la planta baja de una estación de radio que es lo primero que vemos en la película. Allí se canta en directo y se graban múltiples discos a un ritmo frenético. 




Se tratan de Johnny (Bert Wheeler), que quiere ser compositor de canciones, y Newt (Robert Woolsey), inventor, viven en el edificio donde está ubicada la discorgráfica Lake, propiedad de Winfield Lake. El edificio es el Lake Building, un edificio donde el editor musical Wingfield Lake (Hale Hamilton) tiene su despacho. 




La secretaria de Lake es Mary (Betty Grable), el amor entre platónico y real de Johnny. Johnny , a su vez intenta conquistar a Mary Roberts ( Betty Gable), la secretaria de Lake, que además tiene que soportar para su desgracia las embestidas y aproximaciones de Wingfields, su jefe. 



Mientras Newton se dedica a desarrollar extraños inventos entre ellos una máquina que funciona como una máquina de la verdad. 

El empresario Lake se ha creado en numerosos enemigos entre ellos su ayudante Lurch (Arthur Aykrswirth) ya un disgustado compositor llamado George Clark (Erik Rhodes) , al que no le paga sus derechos de autor.  También la esposa de Lake, Alice (Evelyn Brent) , tiene motivos para el enfado, pues sorprendió a su marido en una actitud sospechosa con Mary. 

Cuando Lake es asesinado, nadie duda de la Viuda negra como responsable del crimen, la sospechas recaen sobre Mary, la última persona que vio a Lake, con vida. 

Por su parte, el detective Fred Kestong ( William Darrell) investiga el caso. Sin embargo Johnny cree en la inocencia de su chica que ha sido encarcelada como responsable del asesinato e intentará descubrir la verdad. 

Por otro lado el último invento de Newt es una silla eléctrica que obliga a quien la use a decir la verdad. Entre tanto, un misterioso hombre con fama de asesino y chantajista se está convirtiendo en un peligro para mucha gente... y podría ser cualquier persona.  

Ambos se entretienen jugando a descubrir la verdadera identidad de un chantajista conocido como La Viuda Negra, que ha estado presionando a Lake. 

Dirigido por George Stevens la película contó con el guión de Fred Guiol y Al Boasberg partiendo de una historia de Stuart Palmer.

La película se estrenó en junio de 1935 El título original de la película era Mellodicks, lo que Lee Marcus, el productor, encontró inapropiado. Ofreció 50 dólares a cualquier empleado de RKO que pudiera pensar en un título mejor. Si bien recibió numerosas sugerencias, finalmente se decidió por el título final de la película, que había sido un título genérico en el lote de RKO durante años. The Nitwits que significa Los tontos.  

Después de que Stevens abandonara la serie, el equipo empezó a tambalearse. En algunas de estas películas posteriores, Bert y Bob ni siquiera aparecen como equipo, sino como desconocidos que se encuentran por casualidad. 

La salud de Woolsey se deterioró en 1936 y, tras luchar por terminar High Flyers en 1937, ya no pudo trabajar; murió de una enfermedad renal el 31 de octubre de 1938, lo que puso fin a la asociación. 

A principios de la década de 1940, después de la muerte de Woolsey, Wheeler luchó por reiniciar su carrera y le pidió a Dorothy Lee que lo acompañara en una gira de vodevil . Ella aceptó ayudar a su viejo amigo.  

En 1945, Wheeler actuó brevemente junto a Jackie Gleason en Slapsy Maxie's, y más tarde aparecería en el programa de televisión Cavalcade of Stars de Gleason. En 1955, Wheeler coprotagonizó con Keith Larsen la serie de vaqueros de CBS Brave Eagle . 

Wheeler continuó trabajando de forma intermitente durante la década de 1960.Sus últimas apariciones fueron principalmente en televisión ; sus últimas películas para cine fueron dos cortos de comedia física para Columbia Pictures, filmados en 1950 y producidos por Jules White . 

Wheeler también protagonizó junto a John Raitt y Anne Jeffreys el musical de Broadway Three Wishes for Jamie en 1952, y continuó actuando en teatros de verano y en clubes nocturnos, ya sea solo o con un compañero (primero el escritor y comediante Hank Ladd, más tarde el comediante y cantante Tom Dillon). El dúo, aunque hoy en gran medida olvidado, estuvo en la cima de su carrera en la década de 1930.



martes, 8 de octubre de 2024

Sueños de juventud



"Un dólar por tu pensamiento". Esta es una de las frases míticas que el cine repetirá en más de una y dos ocasiones. Esta frase -lo desconocía- procede de la conversación entre Alice Adams y Arthur que son los dos grandes protagonistas de esta historia interpretada por Katherine Hepburn y Fred MacMurray, en uno de sus primeros papeles, en los que iba - como anillo al dedo- de galán. Más tarde, se recicló en actor para el cine negro, para comedias, incluso de Disney, o western en los que la justicia estaba en cuestión.



Esto lo he visto en la película Alice Adams, también conocida como Sueños de juventud, un filme más  romántico que dramático del año 1935 hecha por RKO y protagonizada por la gloria del venemo para las taquillas, Katharine Hepburn. Fue dirigida por George Stevens y producida por Pandro S. Berman. El guion fue escrito por Dorothy Yost, Mortimer Offner y Jane Murfin que adaptaron la novela Alice Adams de Booth Tarkington. La banda sonora corrió a cargo de Max Steiner y Roy Webb, y la fotografía de Robert De Grasse. El montaje fue labor de Jane Loring yel vestuario de Walter Plunkett.   

La historia se inicia conociendo a una chica que quiere ir a un baile y que rápidamente descubrimos carece de posibles, pues no es capaz de comprar ni un ramo de flores en una floristería y acaba robando violetas de un parque público. Se trata de una chica de una familia de clase humilde, cuyo padre e hijo están satisfechos con su "modus vivendi" y se conforman con trabajar en una tienda; en cambio, la madre y la hija no dejan de urdir toda clase de estratagemas para intentar subir socialmente. 

Lo cierto es que el señor Adam ( Fred Stone) es un modesto empleado del pueblo de South Renford, que vive por y para su encantadora hija Alice, una chica de belleza delicada, que llena de ambición tiene el temor de que la reconozcan en sociedad, pero es simplemente tolerada por sus amigos más ricos. 


Cuando la hija conoce en el baile de la alta sociedad celebrado en la mansión de la millonaria familia Palmer, en la que Mildred Palmer invita a todo quien tiene protagonismo en la ciudad, al hombre de sus sueños, Arthur Russell ( Fred Mac Murray) , un chico joven y atractivo, un galán,  al que se disputan todas las mujeres de la localidad. Ante él, Alice se pone nerviosa, sobreactúa y juega a ser otra persona.  


Entre los dos jóvenes nace una corriente de simpatía y atracción, pero Alice siente ante él un gran complejo de inferioridad. Su única salida es introducirse de igual a igual la alta burguesía de la pequeña ciudad que cumple su setenta aniversario, cosa que espera conseguir gracias a la explotación de una nueva fórmula de pegamento descubierta por su padre y un amigo suyo. 

Es por esa razón por la que la madre  de la chica ( Ann Shoemaker) arrastra al padre hacia un peligroso negocio, y planea impresionar al chico con una cena. Además, la madre deseosa de que su hija haga una buena boda convence a su marido de que deje su trabajo en la fábrica de pegamento y monte su propio negocio. 

La noche de Alice - su gran noche- llega cuando Arthur viene a cenar pero todo es un desastre. Alex se ha convertido su vida en una ficción y el resto de su familia sigue la comedia. 

La cena servida por Malena, la chica que hace esa noche de criada, ( la enorme Hattie Mac Daniel) - es un auténtico desastre. La noche es calurosa, la comida inapropiada, y la actuación de los Adams en su conjunto un despropopósito. 

Pero lo peor está por llegar , puesto que , al final de la cena, surgen nuevas complicaciones cuando su hermano Walter ( Frank Albert son) llega a la casa, pide hablar con su padre, y admite haber robado al señor Lamb  (Charley Grapewin), su jefe y le pide a su padre que lo encubra. 



Más tarde tras una encendida a discusión el señor Lamb acepta formar una sociedad con los Addams para fabricar el nuevo pegamento. 


La intervención de Alice es providencial para salvar la situación, y muy a su pesar la conversación es escuchada por Arthur que no tiene ninguna duda de que Alice es la mujer de su vida. 

Con esta película Katherine Hepburn es presentada como una heroína femenina conmovedora, agradable, reflexiva y perfectamente verosímil,  que le valió una segunda nominación al Óscar - era su octava edición- en esta película que tiene mucho más carga de drama que de comedia. 


La actriz capta toda la soledad y aflicción del personaje. La RKO dio esta película un tratamiento de producción de tipo A. Además del reconocimiento que tuvo el trabajo de la actriz el filme también fue alto al ser nominado al Oscar como la mejor película de aquel año 1935, pero también a la mejor actriz. Pero aquel Oscar a la mejor actriz no se lo llevó Katherine sino Bette Davis, que siempre reconocerá que aquel año el Óscar era de la Hepburn.  Bette Davis  ganó por Dangerous. 

El Círculo de Críticos de Nueva York la nominó a la Hepburn como mejor actriz (Katherine Hepburn) y la National Board of Review (NBR) la incluyó como los  10 mejores films de aquel año de 1935.




George Stevens logra con la película una satisfactoria comedia en la que abunda la ternura, los buenos propósitos, el entendimiento humano como se refleja en el discurso de Virgil, el padre, cuando casi al final le dice a su hija ”Es muy curioso que pasen estas cosas (...): resulta que en un momento todo el universo se te viene encima. No hay salida alguna. No tienes esperanzas. Y luego, de repente aparece algo con lo que nunca habías contado. Y todo se resuelve al fin, felizmente.”Así es el cine.



sábado, 4 de abril de 2015

Una historia contada en un Viernes Santo


En la historia que acompañaba a la película que he visto en el día de ayer, La Historia más grande jamás contada, y que adquirí en el año 2002 dentro de la colección sobre cine e historia con el Diario el Mundo se decía que The Greatest Story Ever Told - su nombre en inglés- era un intento por renunciar a la épica por la que había apostado históricamente Hollywood desde los inicios con Intolerancia de Griffith o “Los Diez Mandamientos” (1956) de Cecil B. De Mille y “Ben-Hur” (1959) de William Wyler (ambas con el reclamo estelar de un fiel y fidedigno Charlton Heston), o el Rey de reyes, dirigida por Nicholas Ray de 1961 a la hora de tratar el Cristianismo y sus orígenes. Para algunos críticos cinematográficos la industria de Hollywood llevaba décadas sin enfrentarse en realizar un biopic sobre el Mesías por eso se apostó por The Greatest Story Ever Told. Pero esta adaptación del Nuevo Testamento marca un punto de inflexión respecto a las anteriores producciones y eso que contaba con alguno de los actores y directores protagonizado esas epopeyas como era Charlton Heston (San Juan Bautista), y el mismísimo director, un hombre de los “Studios”.
¿Qué podría marcar esta ruptura? Para algunos está en el protagonismo de Max Von Sydow, un intento deliberado de renunciar a la épica con que Hollywood nos mostrara con anterioridad la vida del Nazareno y una apuesta por un Cristo más humanizado e intimista.

Sin embargo, José Luis Olaizola afirma todo lo contrario. Esta es una película de las que se hacían hace cincuenta años en Hollywood y que confiaba más eb la riqueza interpretativa de actores como el ya nombrado Ch. Heston, José Ferrer , Van Heflin, Sidney Poitiers, Shelley Winters o el fugaz John Wayne, que en los efectos especiales. Lo único que lo contrapone es la figura de Max von Sydow.

De cualquier manera quiero partir de mi último viaje e Roma, pues creo que me puede servir de punto de partida a esta historia en poco en la línea que había trazado José Luis Olaizola, abogado , escritor y guionista de cine, en el año 2002 en la parte postrera de la carátula de la videocasete cuando hablaba de la película como una historia en permanente actualidad. Es cierto que en el interior de la Sinagoga de las cinco escuelas, entre las que se encontraba la de Sefarab y la Aragonesa, se nos explicaba como el pueblo judío está siempre a la espera de un Mesías, es como decía Olaizola, la historia de un pueblo que nunca termina de contar.
Con todo debemos señalar que La historia más grande jamás contada o The Greatest Story Ever Told es una película estadounidense del año 1965 centrada en la vida de Jesús de Nazaret, producida por el mismo George Stevens y Carl Sandburg, acompañados de Frank I. Davis, George Stevens Jr. y Antonio Vellani para la United Artists en la que se invirtieron 20 millones de dólares y dirigida por George Stevens, aunque algunas escenas fueron rodadas por otros grandes como Jean Negulesco y David Lean.
El guión fue labor de George Stevens y James Lee Barrett, inspirándose este último en la novela de Fulton Oursler. La música fue obra de Alfred Newman, aunque parece acompañarse de Hugo Friedhofer, Fred Steiner. La fotografía fue asumida por Loyal Griggs y William C. Mellor. Por último en Montaje lo fue de Harold F. Kress, Argyle Nelson Jr. y Frank O'Neil

El elenco está encabezado por Max von Sydow interpretó el papel de Cristo, acompañado de un gran número de estrellas cinematográficas del momento en Hollywood, como Charlton Heston en el papel de Juan el Bautista, y Telly Savalas como Poncio Pilatos. Junto a estos tres aparecen , entre otros muchos, Dorothy McGuire como Virgen María, Claude Rains como Herodes el Grande, José Ferrer como Herodes Antipas, Angela Lansbury como Claudia Procula, Martin Landau como Caifás, David McCallum como Judas Iscariote, Donald Pleasence como personificación de Satán, Sidney Poitier como Simón de Cirene, Roddy McDowall como Mateo el Evangelista, Joanna Dunham como María Magdalena, Joseph Schildkraut como Nicodemo, John Wayne como el centurión en la Crucifixión o James Farentino como Simón Pedro. Aparecen igualmente en papeles muy cortos Sal Mineo como el tullido, Pat Boone o Van Heflin.

En este caso, perdonadme, no voy a contar la consabida historia sobre la vida de Jesús de Nazaret y que a partir de la literalidad de los Evangelios narra la vida de Jesús en la Palestina ocupada por Roma: su nacimiento en Belén, su infancia en Nazaret, los tres años de vida pública, la Última Cena, la traición de su discípulo Judas, su juicio, crucifixión y posterior resurrección.

La historia más grande jamás contada se estrenó el 15 de febrero de 1965 en Nueva York y fue realizada en un sistema novedoso, Ultra Panavisión 70, y proyectada en las grandes ciudades en Cinerama de 70 mm. La música fue compuesta y dirigida por Alfred Newman (quien había escrito también la música para La conquista del Oeste), además de incorporar partes del Mesías de Haendel, especialmente audible al final del primer videocasete- fin de la primera parte- y – al final del segundo, coincidente con la resurrección- y el Requiem de Giuseppe Verdi, adaptados por Ken Darby.

La película fue premiada con cinco nominaciones al Oscar, incluyendo, la banda sonora original, , a la mejor fotografía en color , a la mejor dirección artística, al mejor diseño de vestuario, y a los mejores efectos visuales.

La película se rodó en distinto puntos de los Estados Unidos. En Illinois, en el Arches, Canyonlands National Park Moab, Dead Horse Point State Park, Glen Canyon y Lake Powell de Utah – en concreto en Green River Overlook- , en Crazy Canyon de Page, Arizona, en el Death Valley National Park (California), en Pyramid Lake Indian Reservation en Nevada y en los Metro-Goldwyn-Mayer Studios y los Desilu Studios de California.

Además de estos espectaculares paisajes , la película destaca por la actuación, siempre solvente y vigorosa de Chartlon Heston como Juan el Bautista, y la representación de Jesucristo por Max Von Sydow con su rostro enigmático, magnético, algo misterioso. Su interacción es de lo más brillante , al igual que en la resurrección de Lázaro, una escena de contención absoluta de todos los presentes.
Como superproducción mantiene el gusto por la cantidad de personajes, por los decorados, por las escenas de masas, por la amplitud de la historia, pero pesa su poco ritmo. Momentos brillantes están presentes en el acercamiento de Herodes a la prisión de Juan el bautista; el diálogo informal en el umbral de la casa de Lázaro; la resurrección de éste…

George Stevens, con gran fidelidad y escasas licencias, se lanzó a la magna tarea de narrar la vida de Jesucristo desde su nacimiento, en Belén, hasta su resurrección. Para ello contó con un impresionante plantel de estrellas de Hollywood y una férrea voluntad de reflejar exactamente los textos de la Biblia.
La historia más grande jamás contada posee, en opinión de José Luis Olaizola, una trama argumental bien planteada y convierte una historia de amor en una película de tensión. Es una historia de permanente actualidad. No sólo por quien la protagoniza, Jesucristo, sino porque el pueblo en cuyo seno se gesta, el judío, sigue esperando un mesías que ponga fin a sus males. . 
Nos dice José Luis Olaizola que la historia más grande jamás contada "es una producción de George Stevens, de las que se hacían en Hollywood hace 50 años, confiando más en la riqueza interpretativa que en los efectos especiales.  El plantel de actores es de primera: José Ferrer, Charlton Heston, Van Heflin, Sidney Poitiers, Shelley Winters... Y el papel de Jesucristo es interpretado por Max von Sydow, a la sazón un joven actor sólo conocido por los filmes de Ingmar Bergman. 
Stevens, con gran fidelidad y escasas licencias, nos va contando paso a paso el nacimiento de un niño indefenso en Belén de Judá, que con el tiempo se haría hombre, para convertirse en nuestro hermano mayor. Un hermano mayor que venía a poner paz en la familia, en todas las familias del mundo, y que no fue demasiado bien recibido por quienes se conformaban con algo menos, pero que a ellos les beneficiaba más: el estamento de sumos sacerdotes, escribas y fariseos, que sólo pretendían un mesías que les liberase del yugo romano, para no tener que compartir con ellos los tributos que pagaba el pueblo afligido. Y un rey Herodes, que temía que un nuevo rey de los judíos le privase del ejercicio despótico de su realeza. En ese aspecto, la trama argumental está muy bien planteada, convirtiendo una historia de amor en una película de suspense, de tensión entre los que no tienen nada –Jesús y sus amigos– y los poderosos que lo tienen todo, Roma, Herodes, el Sanedrín... Y funciona de maravilla, porque en el cine siempre han funcionado bien las historias de los perdedores y Jesús de Nazaret es el paradigma de todos los perdedores. 
Humanamente no le pudieron salir las cosas peor: se empeñó en liberar a un pueblo que no quería ser liberado por la fuerza del amor, sino por la de las armas, y concitó contra él las iras del stablishment, y cuando lo derrotaron, ni tan siquiera contó con el consuelo del apoyo de sus amigos. Uno tras otro le traicionaron y abandonaron. Y, para colmo, murió de manera infamante colgado de una cruz, ni tan siquiera de una manera relevante: fue una ejecución más, casi de rutina, entre dos forajidos desconocidos del pueblo. 
Prosigue José Luis Olaizola diciendo que “Todo esto, con el transcurso de los siglos, lo hemos idealizado y convertido el signo de la cruz en el signo del amor. Pero en el siglo I era algo muy desagradable y que descalificaba a quien lo padecía. Por eso no es de admirar que apóstoles y discípulos salieran corriendo, cuando vieron lo que le pasaba a quien tenían por maestro. Fue necesario que resucitara para que volvieran a creer en él. A la vista de esta película, y tantas otras que se han hecho sobre la vida de Jesús, cabe preguntarse si es oportuno llevar al cine el misterio de la redención. A mi juicio, la respuesta es afirmativa y La historia más grande jamás contada lo advera. 
Cuando leemos los Evangelios tendemos a poetizar su contenido y a imaginarnos los personajes que desfilan por el relato como seres admirables y muy atractivos, pero el cine, con imágenes reales y personajes de carne y hueso, pone las cosas en su lugar. San Pedro no es un ser venerable, con debilidades disculpables, sino un tosco pescador de Galilea, vocinglero y fanfarrón, que ni tan siquiera sabía leer ni escribir. 
Y otro tanto se puede decir del resto de los apóstoles y discípulos de Jesús. En ese aspecto, el casting que hizo Stevens es un acierto total. Las miserias humanas lucen en los actores que las encarnan. Ahí, precisamente, radica la grandeza del cristianismo, su carácter sobrenatural, pues por las solas fuerzas humanas no se entiende que aquella cuadrilla de gente medrosa, y algunos medio forajidos, lograran difundir por el mundo adelante un mensaje que estaba llamado a configurar, a través de los siglos, la cultura que ha dado su grandeza a Europa y a buena parte del mundo occidental. Y la película de Stevens ayuda a comprender ese misterio un poco mejor. 

Por su parte, Juan Pando en su artículo titulado John Wayne, un centurión romano con cara de vaquero señala como entre los muchos secundarios que completan el plantel de la película aparece uno sorprendente, muy al final de la misma que sólo pronuncia una frase en toda la película - su única línea de texto en la película- «En verdad, este hombre era el hijo de Dios». Para cuando John Wayne pronuncia esta frase –– al pie del Gólgota, el espectador sigue sin salir de su asombro. 
Es sabido que cuando los guionistas quieren adaptar la Biblia al cine se enfrentan al problema que plantea la gran cantidad de personajes que se mencionan en las Sagradas Escrituras. Sobre todo porque muchos de ellos salen de modo fugaz pero con una participación esencial en los hechos. Esto obliga al espectador a estar pendiente del ir y venir de multitud de caras que entran en pantalla, dicen su frase y no vuelve a saberse nada más de ellos en el resto del metraje. Esto pasa igualmente con Van Heflin, por ejemplo en la película.
Una de las soluciones que aplican los productores a este inconveniente es asignar estos pequeños papeles a actores famosos, para que el público se enganche con sus personajes. El proyecto se convierte así en lo que llaman en la industria americana un all-star cast o un reparto sólo de estrellas. La paradoja de La historia más grande jamás contada es que iba a ser una película normalita en cuanto a sus intérpretes, pero los imprevistos del rodaje torcieron la idea inicial.
George Stevens era un cineasta que nunca se aceleraba. Más bien, se demoraba con cada escena el tiempo que le parecía necesario, lo que retrasaba bastante sus filmaciones. El encuentro entre Jesús y San Juan Bautista, por ejemplo, le llevó tres semanas, lo que provocó las quejas de Charlton Heston, que harto de pasarse horas congelándose en las aguas heladas del río Colorado, llegó a decirle al director: «George, si el Jordán hubiera estado tan frío como el Colorado, el cristianismo jamás hubiera salido adelante».

El perfeccionismo de Stevens, aparte de otros imprevistos, encareció el proyecto más de lo presupuestado, colmó muchas paciencias y provocó un cambio en el estudio que financiaba la película –de la 20th. Century Fox a la United Artists–.
Pero el más insospechado de estos efectos fue que los nuevos productores, asustados ante la magnitud económica que adquiría la película, exigieron la incorporación masiva de estrellas para garantizar un atractivo mayor en la taquilla. Carroll Baker, fichada como Verónica, lo explicó: «Cuando se disparó el presupuesto dijeron: “hay que incluir a gente de renombre”. "Pero ya sólo era posible hacerlo al final de la cinta, por eso todos estamos en los últimos 15 minutos: yo, John Wayne, Sidney Poitier, Pat Boone».
Esta decisión centró las críticas hacia el filme al estrenarse y hubo quien comparó incluso la continua sucesión de caras famosas en el camino de Jesús al Calvario con el Paseo de la Fama de Hollywood y su pavimento decorado de estrellas. «Todo actor y actriz de talla en la industria se dirigió a mí para ofrecerme sus servicios», aseguraba George Stevens. «No puede ni imaginarse la gente que me telefoneó... Y llamaban las propias estrellas en persona, no a través de sus representantes. No mencionaban en ningún momento el dinero, aunque muchos podían exigir un millón de dólares por película. Ni siquiera pedían un papel concreto, sólo querían estar en la película, sin importar lo pequeña que fuera su participación». 
Y así llegó el bueno de John Wayne , el actor, símbolo de los valores más conservadores, que acababa de hacer trabajos breves en El día más largo y La conquista del Oeste, no se veía azotando a Jesús hacia su crucifixión y camina tras él, sin pronunciar palabra, con una vara en la mano y cara de circunstancias.

No menos chocante es la aparición de Sidney Poitier, la primera estrella negra de Hollywood, como Simón el Cirineo, el hombre que ayudó a Cristo a cargar con la cruz. Un toque acorde con los aires de defensa de los derechos civiles que soplaban en Estados Unidos en los años 60. Nadie mejor para representar a la minoría de color que Poitier, que acababa de hacer historia al convertirse, con Los lirios del valle (1963), en el primer actor negro que ganaba un Oscar. 
El papel principal, el de Jesús, parecía que acabaría haciéndolo Charlton Heston, a la vista de sus triunfos como Moisés en Los diez mandamientos y como Ben-Hur, pero, en un golpe de audacia, Stevens lo relegó a ser San Juan Bautista. A cambio, abrió las puertas de Hollywood al hasta entonces poco conocido actor sueco Max von Sydow, un habitual del cine minoritario de Ingmar Bergman.
El resto del reparto lo completaban José Ferrer, Van Heflin, Claude Rains- en el que sería su últipo papel-, Richard Conte, Roddy McDowell, Dorothy McGuire, Sal Mineo y Donald Pleasance- ese Satán de ojos claros-. 
Otro factor, imposible de prever en el momento del rodaje, contribuyó a esa omnipresencia de famosos en La historia más grande jamás contada: la televisión. Intérpretes poco conocidos entonces se fueron haciendo o se harán populares con el tiempo en series de éxito. Es el caso de Martin Landau (Caifás) con Misión imposible o Espacio:1999, Telly Savalas (Poncio Pilatos) como Kojak, Robert Blake (Simón el zelote) como Baretta y el escocés David McCallum (Judas Iscariote).

Mención aparte merece la británica Angela Lansbury (la mujer de Pilatos), actriz de sobra reconocida en los años 60, y Jamie Farr (Judas Tadeo), un veterano de la pequeña pantalla, que cautivó desde mediados de los 70 al público como el alocado cabo de la serie Mash.
La grandeza de la película, como reflexión final, no está sólo en la historia narrada que lo hace desde el sentimiento religioso y elk  respeto más absoluto, sino en la conjunción de tantísimos actores y actrices en una obra cinematográfica. En un futuro, la película es de 1965, habrá otros, ahora mismo pienso en Ocean eleven y similares, pero dificilmente nos encontraremos con un all-star cast de esta envergadura. De cualquier manera no me negaréis que la película es adecuada para un Viernes Santo.

sábado, 17 de enero de 2015

Las raíces profundas de Shane


Gran película esta que he visto. Un clásico del western que llevaba, sin exagerar, treinta y cinco años sin ver. De todas maneras recordaba con claridad su inicio y no hace mucho comenté una película con John Wayne que me recordaba su inició y que llevaba por título Hondo que emitieron en la Paramount Channel, como la película de la que hoy os hablo que, por cierto, es una gran película y un gran título, Shane. No, no se trata de ese personaje malo, malísimo de The Walking Dead, sino del protagonista de la que se vino a llamar en España, indudablemente, más poéticamente, Raíces Profundas. 
Se trata de una película que ha sido conocida con distintos nombres dependiendo del lugar del planeta, a veces, centrado en el nombre del potagonista, como las hispanas, Shane el desconocido; o simplemente Shane, una película estadounidense del año 1953 del género de western. 
Una de los aspectos que llamó más la atención, en su momento, fue su tono cromático y su formato, algo que daría vida a Shane, que fue presentada como una película en Technicolor de la Paramount producida y dirigida por George Stevens, con guión de AB Guthrie, Jr., basado en la novela de 1949 del mismo nombre por Jack Schaefer. Ivan Moffat, conjuntamente con el director, realizará la película para la Paramount Pictures invirtiendo en ella la cuantía de 3.100.000 de dólares ($) 
Como ya he señalado la película se basaba en una obra literaria publicada en 1949 por Jack Schaefer y que se transformará en guión básicamente por A. B. Guthrie Jr. aunque participa igualmente Jack Sher que le añade algunos diálogos. La música es de un clásico Victor Young y la fotografía será de Loyal Griggs por lo que conseguirá un Oscar. El montaje fue realizado por William Hornbeck y Tom McAdoo. 

El elenco de actores y actrices lo encabeza Alan Ladd como Shane, Jean Arthur como Marian Starrett y Van Heflin como Joe Starrett en los principales papeles. A estos se suman Brandon De Wilde como Joey Starrett, Jack Palance como el pistolero Jack Wilson, Ben Johnson como Chris Calloway, Edgar Buchanan como Fred Lewis, Emile Meyer como Rufus Ryker, Elisha Cook Jr. como Fran “Stonewall” Torrey, John Dierkes como. Morgan Ryker, Douglas Spencer como Axel 'Swede' Shipstead. Y en papeles menores Ellen Corby como Mrs. Liz Torrey, Paul McVey como Sam Grafton, John Miller como Will Atkey, bartender, Edith Evanson como Mrs. Shipstead, Leonard Strong como Ernie Wright y Nancy Kulp como Mrs. Howells. 


The selections are from the 1996 re-recording performed by The New Zealand Symphony Orchestra with Richard Kaufman conducting. Score arranged by Patrick Russ. The selections here are: 1) Prelude 2) The Tree Stump and 3) Cemetery Hill. 

Pongamos la magnífica música de Victor Fleming "The call of the far away hills" y hablemos de ella. Recordad que empieza como Hondo por lo tanto tenemos al protagonista, a Shane (Alan Ladd), un pistolero errante, que se desplaza sobre su caballo por un valle aislado del estado de Wyoming, poco después de la promulgación de la Ley de Colonización de 1862.

Shane está siendo observado en parte de su recorrido por un niño armado con un rifle. El pistolero, con un misterioso pasado, finalmente llega a una granja donde vive el matrimonio de colonos formados por los Starrett - Joe Starrett (Van Heflin) y su esposa, Marian (Jean Arthur)- y su hijo Joey (Brandon De Wilde) . Solicita permiso para por las tierras los Starrett algo que Joe concede con cierto recelo pues ve que el pistolero está fuertemente armado y es rápido. Al principio el matrimonio lo recibe de manera amable, dejándole que tome agua de su pozo y entablan una amigable conversación. Sin embargo, es interrumpida cuando aparecen otros jinetes. 
La presencia de esos otros hombres a caballo hace creer a Joe que Shane es una avanzadilla de un grupo, por lo que Joe Starrett cree que Shane es uno de ellos y le pide que salga de sus tierras y le obliga a irse apuntándole con el rifle con el que su hijo jugaba unos momentos antes. Shane se marcha sin buscar pelea. Finalmente llegan los jinetes. Se trata de un grupo perteneciente al rancho de un ganadero, el hacendado despiadado Rufus Ryker (Emile Meyer), que está molesto con los colonos del valle y con los que Rufus está en abierto conflicto y tratando de expulsar a los ganaderos y campesinos que entiende que se están apoderando de sus tierras. Shane, al poco tiempo regresa y con su sola presencia intimida a los jinetes, se presenta y se muestra en apoyo a Joe.
Ante lo visto Joe le ofrece Shane un trabajo como peón, y él acepta. Los Starret le invitan a cenar y Shane en agradecimiento y antes de marcharse le ayuda a quitar un enorme tocón de árbol que tienen unas profundas raíces, las mismas que dice tener Joe con respecto a esta tierra de Wyoming. Finalmente, Shane es contratado por Joe. 
Joe le pide a Shane que le haga algunas compras en la ciudad y le pide que se compre un pantalón de trabajo, así como un par de camisas. Joey , por su parte, le pide que le compre una gaseosa. Shane llega a la cercana ciudad con el pedido. Starrett y otros colonos van a recoger suministros en el almacén general. 
En el salón contiguo a la tienda, en ese momento se encuentran los hombres de Ryker están bebiendo. Shane entra y pide un refresco. Chris Calloway (Ben Johnson), uno de los hombres de Ryker, empieza a hablar despectivamente de los colonos agricultores y de ganadería intensiva y dice que ahora en la cantina huele a cerdo, en referencia a Shane. Se encara frente a Shane que en ese momento está vestido como un colono, sin cartucheras y sin arma y se le encara. Además, le lanza un trago de whisky en la camisa de Shane. Ahora dice "Huele como un hombre!" burlándose de él; pero Shane, advertido por Starrett para evitar problemas, no muerde el anzuelo. 
La escena es vista por algunos de los colonos. Uno de ellos presionado por Ryker y sus hombres habla con Joe Starrett y le dice que se va del valle. Joe le pide que se reúnan los colonos y que empiecen a coordinarse. A la reunión asisten todos los del valle, durante la misma sale a relucir el incidente de la cantina y la imagen de cobardía trasmitida por Shane que se sale de la reunión.
Días más tarde, Shane y los Starrett van al pueblo. Shane entra en la cantina con Joey quien devuelve la botella de gaseosa y se come un caramelo. En ello que Calloway sigue incitando a Shane. Esta vez, Shane ordena dos tragos de whisky, una la vierte en la camisa de Calloway y otra la arroja al pistolero en la cara y luego lo tira al suelo. Una pelea tremenda se origina en el bar. Los hombres de Ryker salen en apoyo de Calloway contra Shane pero éste se defiende con suma habilidad. Ante el tumulto se incorpora a la pelea Joe Starrett y entre ambos machacan a los de Ryker. El hacendado , que esta presente, declara que la próxima vez que Shane o Starrett paseen a la ciudad, "el aire se llenará de humo de pólvora".
Ya visto lo visto, el hijo de los Starrett, Joey (Brandon De Wilde) le pide a Shane que le enseñe a usar su arma, y le enseñe a disparar. Shane le muestra cómo usar una funda y demuestra sus habilidades de tiro en un objetivo que Joey escoge; pero Marian interrumpe la lección. Las armas de fuego, dice, no van a ser parte de la vida de su hijo. 
Shane respeta la opinión de Marian, especialmente porque entre los dos hay una misteriosa atracción y una fuerte tensión amorosa no declarada. Shane responde que un arma es una herramienta, no es mejor ni peor que un hacha, una pala, o cualquier otra herramienta. Un arma de fuego, dice, es tan bueno o tan malo como el hombre que lo usa. Marian replica que todo el mundo sería mejor si no hubiese armas de fuego, incluyendo Shane, en el valle. 

A medida que aumentan las tensiones, Ryker contrata a un pistolero de Cheyenne que responde al nombre de Jack Wilson (Jack Palance), un psicópata sin escrúpulos. 
Una muestra de ello lo vive Frank "Stonewall" Torrey (Elisha Cook, Jr.), un granjero ex confederado de Alabama, es su primera víctima. Cuando entre al bar el día de la independencia Frank dice que bebe por la independencia , pero la de Alabama. La respuesta de Jack a Stonewall no se hace esperar cuando dice que “Jackson, Robert E. Lee, y "todo el resto de rebeldes" son basura, dice Wilson. Enfurecido, el irascible Torrey responde a Wilson encarándose con él y amenazándolo. "Pruébalo", responde Wilson - y cuando el agricultor inexperto intenta sacar su arma, le dispara y lo mata.
El miedo se propaga a través del valle. En el funeral de Torrey muchos ganaderos hablan de dejarlo y algunos colonos manifiestan querer marcharse no así el obstinado Starret, pero después se unen para luchar contra un incendio provocado por los hombres de Ryker, y encuentran nueva determinación, y deciden continuar la lucha contra las ambiciones malvadas de Ryker.

Como Ryker sabe el papel protagonista en la resistencia de Joe, invita a Starrett a una reunión en el salón de negociar un acuerdo – aunque luego Wilson órdenes de matarlo cuando él llegue- .
Calloway, incapaz de tolerar las traiciones de su jefe, Ryker por más tiempo, advierte a Shane de la traición. Starrett dice que va a disparar a Wilson si tiene que hacerlo, y le pide a Shane que se quede para cuidar de Marian y Joey si él muere. 
Shane dice que debe ir en su lugar, porque Starrett no es rival para Wilson. Starrett es inflexible, y Shane se ve obligado a pelear con Starrett . Tras una brutal pelea, Shane lo noquea y lo deja inconsciente, para consternación de Joey. Shane se prepara para el enfrentamiento, a pesar de las súplicas llorosas de Marian. ¿Está haciendo esto por ella, le pregunta? Sí, responde Shane; y para Joey, y por todas las personas decentes que quieren la oportunidad de vivir en paz en el valle. 
Shane sale de la granja, seguido por Joey y su perro que persiguen a Shane. Shane cruza el río y sube la cuesta del cementerio hasta entrar en el pueblo. Al llegar Shane entra en el salón. Él y Ryker “son dos reliquias del Viejo Oeste”, le dice a Rufus Ryker, quien explica por qué se creer dueño del valle alegando derechos iniciales de colonos y de cómo expulso junto a otros a los indios. Shane le dice que los demás también tienen derechos. Luego se vuelve a Wilson; "He oído que eres (…) un Yankee mentiroso", dice Shane. Wilson sonríe, y una vez más le responde: "Demuéstralo." Shane mata a Wilson de dos tiros, y luego mata a Ryker cuando saca un arma oculta. 
El hermano de Ryker, Morgan que está escondido en el piso de arriba le apunta con un rifle a Shane desde el balcón; pero Joey, que ha seguido de Shane a la ciudad, le da un grito y le advierte, y Shane le dispara Morgan Ryker también, matándolo. 
La batalla ha terminado, los colonos han ganado, y Shane le dice a Joey que debe seguir adelante. Shane le dice que le diga a Marian que ... todo está bien. Y no hay ninguno más armas en el valle." Joey ve que a Shane le gotea la sangre sobre sus manos. El brazo izquierdo de Shane cuelga sin fuerzas a su lado, mientras él monta su caballo y se marcha de la ciudad, más allá de las lápidas de las tumbas en el cementerio de la colina y hacia las montañas, su cuerpo herido y hace caso omiso de los gritos desesperados de Joey de "Shane! ¡Vuelve!" , o como lo he oído en versión original subtitulada "Shane! Come back!" 

El tema central de la película es el clásico en el género western: la pugna entre un terrateniente que cree tener derecho a adueñarse de toda la tierra y modestos granjeros que se instalan y aparcelan pequeñas porciones de terreno; uno y otros se baten en una guerra por el derecho a la tierra. Además de este tema está el amor platónico que surge entre la señora Starrett y el apuesto pistolero, y la adoración que el pequeño Joey, el hijo de los Starrett, siente por éste. Shane está considerado como uno de los western clásicos de la historia del cine. 
El teórico argentino Ángel Faretta considera que es el primer western "autorreferencial", en el que los personajes ya se saben parte de una mitología particular. La gran película El jinete pálido del genial Clint Eastwood se inspiró en esta película.

Aunque la película es una obra de ficción como el libro, existen elementos en la misma que se derivan de una historia real, la Guerra del Condado de Johnson de Wyoming (1892) - Wyoming's Johnson County War-.

La película se rodó en el entorno físico del altiplano cercano a Jackson Hole, el Wyoming, y muchas escenas se grabaron en el macizo de Grand Teton - Grand Teton National Park, Moose en Wyoming- que sirve como marco – aquí toca incomparable- y como telón en la película y que vamos viendo permanentemente en la distancia. Otros lugares del rodaje tuvo lugar en el Big Bear Lake del San Bernardino National Forest , en los Estudios Paramount - 5555 Melrose Avenue de Hollywood – y en el Iverson Ranch, en Chatsworth (California). 

En cuanto a los actores, el director George Stevens pensó inicialmente en Montgomery Clift como Shane y en William Holden como Joe Starrett, pero al no poder Stevens preguntó al jefe del estudio Y. Frank Freeman por una lista de los actores disponibles y con contratos vigentes, y a los tres minutos, él eligió Alan Ladd, Van Heflin y Jean Arthur, aunque Arthur no era la primera opción para interpretar a Marian; Katharine Hepburn fue considerado originalmente para el papel. De hecho, la Arthur que llevaba cinco años – y que contaba ya con unos floridos 50 años, - sin rodar aceptó el papel a petición de George Stevens, con quien había trabajado en dos películas anteriores, El asunto del día (1942) y El amor llama dos veces (1943) para los que recibió su única nominación al Oscar. La película se rodó entre julio y octubre de 1951, pero no fue lanzado hasta 1953 debido a la extensa edición de director de Stevens. La película costó mucho en su momento, pues más de 3 millones de dólares era una cifra muy alta, así que la Paramount negoció, al parecer, su venta a Howard Hughes. El estudio consideró la película nunca recuperaría sus costos, a pesar de que terminó multiplicando por tres lo invertido. La película recaudó unos 9.000.000 de dólares. 
El rodaje no fue fácil. Jack Palance, fallecido en 2006, tuvo problemas con los caballos y Alan Ladd con las armas de fuego. La escena en la que Shane hace prácticas de tiro con Joey requirió muchísimas tomas. 

Shane fue la primera película que se proyectó en una pantalla ancha "planas", un formato que Paramount inventó con el fin de ofrecer al público algo que la televisión no podía ofrecer, lo que ahora se llama una pantalla panorámica. La película también fue una de las primeras películas para intentar recrear el sonido abrumador de los disparos. Warren Beatty citó este aspecto de Shane como fuente de inspiración durante el rodaje de Bonnie y Clyde. Además, Shane fue una de las primeras películas en las que los actores se unen a los cables ocultos que les dio un tirón hacia atrás cuando se les disparó desde la frontal. El director George Stevens aumentó las fuertes detonaciones de la pistola para dar mayor efecto. Parece ser que esto se debió a que Stevens estuvo en la Segunda Guerra Mundial y vio lo que una sola bala puede hacer a un hombre.
El film se estrenó en New York en el Radio City Music Hall el 23 de abril de 1953. De acuerdo con Motion Picture Daily, "día de estreno en el Music Hall estaba cerca de su máxima capacidad. La audiencia en el estreno aplaudió al final de una secuencia de lucha y de nuevo al final de la película. Bosley Crowther, después de asistir al estreno, dijo de la película que era una "película rica y dramática de la móvil frontera americana" y señaló “ Shane contiene algo más que la belleza y la grandeza de las montañas y llanuras, bañada por la luz del brillante sol del oeste y de las violentas lluvias torrenciales (…). Contiene una gran comprensión de la amargura y la pasión (…) que existían entre los nuevos colonos y los ganaderos en el campo abierto. Contiene una revelación inquietante de la barbarie que prevaleció en los corazones de las antiguas luchadores, que eran simplemente asesinos legales bajo el código de frontera. Y también contiene una maravillosa comprensión del espíritu de un niño pequeño en medio de todas las tensiones y emociones y aventuras de un hogar de la frontera”. Crowther destaca "el concepto y la presencia" de Joey, el niño interpretado por Brandon De Wilde, "clave para permitir un punto de vista refrescante pues destaca el entusiasmo franco de este joven y sus ingenuas reacciones que se hacen disolver el drama de estrellarse en el guión de AB Guthrie Jr. ".
Para Robert Ebert en una crítica firmada el 3 de septiembre del año 2000  da una valoración de "gran película" a Shane, tal y como podemos comprobar en su página web. Para Ebert Shane es una película más compleja de lo que parece, más que un simple juego de moralidad Hay misterios intrigantes en "Shane”, según el crítico fallecido en 2013. Para Ebert la clave está en Alan Ladd una estrella de cine de talla inferior a la media y sorprendentemente de buena apariencia fotografiado siempre para parecer duro y más alto. Al igual que muchos Westerns antes y después, en "Shane" casi todo se reduce a un tiroteo en un bar, aunque primero hay una cantidad inusual de conversación. "Shane" es una película muy hablada y historia contada desde el punto de vista de la ciudad y del niño.
Casi 50 años después, Woody Allen considera Shane "una obra maestra de George Stevens", y la incluye dentro de su lista de grandes películas americanas, junto con El tesoro de la Sierra Madre, White Heat, Perdición, Double Indemnity, The Informer and The Hill. Shane, él escribió: "... es una gran película.". 
Para Terenci Moix esta película , conjuntamente con la de “High Noon o Solo ante el peligro” de Fred Zinnermann y del año 1952 o la de The gunnfighter de Henry King del año 1050 es un reflejo de la nueva corriente del western, pues con ellas se inicia”el western psicológico, una especialidad en la que el análisis de conductas y motivaciones prevalece sobre la acción”. En la actualidad Fernando Morales del Diario El País dijo de ella "No se le puede pedir más a un filme que consagró a la figura del pistolero defensor de los débiles. Buenos personajes, acertados actores e inolvidable música para uno de los clásicos del género" y Pablo Kurt de filmaffinity Magistral clásico que no por previsible pierde un ápice de fuerza e intensidad. (…) Los valores de honradez y fe en las convicciones, los paisajes imponentes y un duelo final -al que el espectador asiste tan ansioso como el propio niño- completan un western en verdad inolvidable. 
Shane estuvo en la cartelera cerca de un mes, en el Radio City Music Hall, hasta el 20 de mayo de 1953. La película Shane fue galardonada con el premio Oscar de 1954 para Loyal Griggs a la mejor fotografía en color, y candidata a otros cinco premios Oscar (dos para papeles secundarios Brandon deWilde y Jack Palance, al mejor director y mejor película para George Stevens y al mejor guión adaptado para A.B. Guthrie Jr,. También recibió el premio NBR 1953 al mejor director. En los Premios BAFTA de 1954 fue nominada a la mejor película y actor extranjero (Heflin).

Mención especial merece la fotografía y la manera de entender y desarrollar las escenas. En muchas de ellas la cámara se ajusta a los nuevos espacios resultantes, tales como un hueco abierto tras una pelea, o a la combinación de planos largo y completos vistos , en ocasiones, como ocurre con el travelling inicial o el final, así como en los primeros planos, tan necesarios para un western de este tipo, y en el inevitable plano americano. 

En 1993, Shane fue incluida entre los filmes que preserva el National Film Registry (Registro Nacional de Filmes) de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada «cultural, histórica o estéticamente significativa».
Es indudablemente un western clásico en el que no sólo su magnífica banda sonora, sus diálogos - tanto el de inicio " Somebody's comin', Pa! – dice Joey, y Joe Starrett su padre responde Well, let him come como el señalado final. Shane, Come Back!- , o por la conversación en la cantina entre Calloway y Shane, cuando el hombre de Rykes, le dice a Shane le pregunta: "Usted me habla?" Calloway responde: "No veo a nadie más allí de pie." Es interesante por sus escenarios, sus interpretaciones y esa historia de amor contenido tan en la línea de Wayne, de esos hombres valientes, pero que saben guardar las distancias que insinúan más que dicen, que encantan por sus expresiones más que por su intensidad. Una buena película que abre las puertas a esto que se vino a llamar wester psicológico y que hunde sus raíces de tal manera que introduce al mismo en la historia del western, en la historia del cine.