sábado, 12 de enero de 2013

La última carga


Se cuenta una historia legendaria sobre un grupo de jinetes polacos. Se dice que galoparon el ‘Corredor de Pomerania’, un pequeño territorio cerca del pueblo de Pomorze, situado en el norte del país y que separaba Alemania de Polonia, para enfrentarse a una fuerza mecanizada alemana aún a sabiendas de que iban a ser aniquilados. Según se cuenta, la Brigada de Caballería «Pomorska», cargó, lanza y espada en ristre, contra una unidad de tanques alemanes. Los blindados alemanes masacraron a los valientes caballeros haciendo valer su superioridad tecnológica. Además, la leyenda continúa y afirma que la derrota fue tan aplastante que la carga de la «Pomorska» fue la última de la historia, al menos durante un conflicto militar. Parecía que la época del jinete había tocado a su fin.

La realidad , como siempre suelo ir por otro sitio, y es un pelín menos heroica pues al inicio las tropas polacas se retiraron ante el contingente alemán. Contra quién realmente combatió la «Pomorska» durante la guerra fue contra la 20º División de Infantería Motorizada alemana a lo largo del río Brda, una unidad alemana motorizada que contaba con algunos vehículos, pero no con blindados. El día 2 de septiembre de 1939 el jefe del 18º Regimiento de Lanceros, el coronel K. Mastelarz, mandó una incursión de dos escuadrones tras las líneas enemigasy tras salir al galope de un bosque, sorprendieron al descubierto a un batallón de infantería alemán y cargaron al sable contra la sorprendida unidad enemiga. Los jinetes consiguieron diezmar al regimiento enemigo, pero finalmente la tecnología dio la victoria a los alemanes cuando varias de sus autoametralladoras hicieron retirarse a los caballeros. Después del combate, 20 de los 50 polacos que formaban la unidad de la incursión habían muerto, y entre ellos estaba su comandante. Al día siguiente se llevó al lugar corresponsales de guerra italianos y se les dijo que los jinetes habían cargado contra carros de combate. En ese momento nace el mito de la caballería polaca y de su última carga.
Esta historia viene a colación debido a que anoche pude ver la película “War Horse” de Steven Spielberg, y que uno de los momentos más impresionantes de la película es la primera carga del Regimiento de Caballería británico a un aparentemente sorprendido regimiento alemán. En los primeros momentos de esa carga la victoria parece favorecer a los británicos, pero cuando llegan al bosque, lugar en el que los alemanes tenían sus ametralladoras, se produce una auténtica masacre en la caballería británica. Impresionante imagen la de los caballos alcanzando las ametralladoras sin jinete, o la siguiente con jinetes y monturas esparcidas por el suelo. 
War Horse, presentada en España como Caballo de batalla y en otros países como Caballo de guerra es una película británico-estadounidense estrenada en 2011, y dirigida por Steven Spielberg. Esta película no narra lo que hemos comentado – inicios de la segunda guerra mundial- sino hechos previos que transcurren durante la primera guerra mundial en territorio francés. La película con todo es mucho más que esa Gran Guerra. 
El guión está escrito a la limón por Richard Curtis y Lee Hall y se basa en una novela juvenil del mismo título escrita por el británico Michael Morpurgo publicada en 1982. La producción, como viene siendo habitual en Spielberg, estuvo controlada por él mismo y por Kathleen Kennedy a través de su productora DreamWorks Pictures / Amblin Entertainment, participando igualmente Reliance Entertainment y The Kennedy/Marshall Company e invirtieron en ella una elevada suma, unos 66 000 000 de dólares USA ($) La distribución fue asumida por Touchstone Pictures.
Imagen de Steven Spielberg con el actor David Kross, obtenida de la web filmequals.com

En la parte técnica destacar que la dirección artística estuvo en manos de Andrew Ackland-Snow , mientras que el diseño de producción lo fue de Rick Carter. La música fue labor de John Williams y la fotografía de Janusz Kaminski. Otras cuestiones técnicas fueron controladas por Natatalie Abizadeh (maquillaje), Michael Kahn (el montaje), Lee Sandales ( la escenografía), Joanna Johnston (el vestuario) y Jan Adamczyk los efectos especiales. 
Fue protagonizada por Jeremy Irvine como Albert Narracott, Emily Watson como Rose Narracott, Peter Mullan como Ted Narracott, Matt Milne como Andrew, David Thewlis como Lyons, el nuevo “Sherlock” Benedict Cumberbatch como el mayor Stewart, Toby Kebbell como Geordie, Geoff Bell como el sargento Sam Perkins, Tom Hiddleston como capitán Nichols, Patrick Kennedy como teniente Waverley, Niels Arestrup como el abuelo y Celine Buckens como Emilie, así como Sarah Jessica Parker como Joey. 
La historia narrada es la siguiente. Nos encontramos Devon ,Inglaterra y en el año 1912. Allí un joven llamado Albert Narracott (Jeremy Irvine), presencia del nacimiento de un potro, un purasangre. Transcurrido un tiempo el caballo crece. Tiene un pelaje castaño y galopando con brío por la campiña inglesa acompañado siempre de su madre.
Un día el caballo es llevado a una feria de ganado, en concreto de subastas de caballos. Allí se dirigen todos, ricos y pobres, a comprar un caballo adecuado a sus actividades (labranza , paseo, tiro,etc…). Un señor de nombre Ted (Peter Mullan) y padre de Albert se fija en el caballo y se enamora del mismo. Otro aliciente es quitárselo en la puja al arrendador de su granja, Mr Lyons (David Thewlis). Lo compra por 30 guineas – un exceso, parece ser al menos para él, ya que está con algunas deudas pendientes, como la del casero- , muy al pesar de su amigo que le pide que puje por un caballo de tiro más adecuado para su granja y, sobre todo de su mujer, Rose (Emily Watson). Eso sí, Albert está encantado.
El alto costo del caballo significa que es incapaz de pagar la renta al Sr. Lyons, - solo puede pagar 15 de las 30 guineas al casero de la granja- , que amenaza con tomar posesión de la finca y el caballo, si el dinero no es pagado antes del otoño. Ted se compromete con cumplir el plazo fijado, sugiriendo que podría arar y plantar con nabos la parte baja del campo, un pedregal, pues está llena de rocas.
Albert, por su parte, le pone el nombre de Joey al caballo y dedica mucho tiempo en sus entrenamientos. El mejor amigo de Albert, Andrew Easton (Matt Milne), observa como este le enseña muchas cosas a su potro, una de ellas es que vaya cuando Albert imita el ruido de un búho ahuecando y soplando en las manos.

Por su parte Ted, un hombre taciturno y reservado, que se hirió la pierna en la guerra, inclina más el codo de lo que debe. Al alcohol, posiblemente, ha llegado debido al dolor de sus heridas físicas, pero también las morales, ya que durante su participación en la guerra de los boers, en el Transvaal, pudo ver el horror en directo. De hecho, Albert desconoce parte del pasado de su padre, hasta que un día Rose le enseña a Albert las medallas de su padre de la Segunda Guerra de los Boer en Sudáfrica, donde este sirvió como sargento de la Imperial Yeomanry del ejército. A Ted le hirieron gravemente en el combate y recibió la Medalla de Conducta Distinguida por su valentía bajo el fuego enemigo. Rose le da a su hijo el banderín del regimiento de su padre, diciéndole que Ted no está orgulloso de lo que hizo durante la guerra, y que él había tirado la bandera y las medallas, aunque ella las recuperó y las mantuvo escondidas. Pero la presión de Ted aumenta conforme se aproxima el inicio de la siembra.
Un día Ted pretende poner una collera de arado a Joey, pero no puede. Al encabritarse su padre piensa en matarlo, pero Albert lo impide. Promete a su padre que entrenará a Joey para el arado. El día de inicio de la labor llega y el Sr. Lyons, pretende estar presente, junto a Ted, en el fracaso. E inicialmente eso ocurre, ante la desesperación de Ted y Albert y la burla general- está presente todo el pueblo- , el caballo se opone. Sin embargo, tras múltiples súplicas y algún latigazo el caballo, para el asombro de Ted, Rose y el Sr. Lyons así como vecinos, prepara el campo pedregal para plantarlo con nabos. Pero la felicidad no es eterna, y  una tormenta destruye el campo con el cultivo, lo que supone retrasar el pago del alquiler.
En paralelo, otras tormentas se inician en el continente, pues se acaba de comenzar la Gran Guerra. Y sin decírselo a Albert, ante la necesidad de liquidez, Ted vende a Joey al capitán Nicholls (Tom Hiddleston), un joven oficial de caballería, que se muestra amable tanto con el padre, pues le paga su valor inicial (30 guineas) como con Albert, que al enterarse se enfrenta al oficial y le pide que no se lleve a su caballo.

El capitán Nicholls le promete que cuidará de él como si fuese su propio caballo y que se lo devolverá con ilusión después de la guerra. A Albert no le queda otra posibilidad que prometer a Joey que lo buscará. Albert quiere alistarse en el ejército, pero es muy joven. Antes de que el capitán se marche con Joey, Albert ata el banderín de su padre a la brida de Joey.
En el campamento de caballería entrenan a Joey para operaciones militares, especialmente para un movimiento clásico, la carga. Allí se muestra como un caballo capacitado. Y aunque no sea una fábula Joey empatiza con otro animal, Topthorn, un caballo negro, perteneciente al mayor Stewart (Benedict Cumberbatch).
Más tarde, destinan a Francia al capitán Nicholls con una columna volante bajo el mando del mayor Steward, previamente Nichols, después del entrenamiento, le envió a Albert un dibujo de su caballo hecho por él para demostrarle que estaba bien. Al poco han de intervenir en una cargas de caballería, que en su día fueron una forma de guerra importante, y que ahora estaban irremediablemente obsoletas cuando se enfrentaban a las ametralladoras.

Aparentemente llega por sorpresa al campamento alemán, pero, como descubre el capitán Nicholls y sus compañeros jinetes con horror las ametralladoras dan al traste con la carga después de atacar contra un campamento militar. Nicholls y la mayoría de los jinetes, al igual que parte de la caballería, mueren en combate y los alemanes capturan sus caballos.
Tanto Joey como Topthorn son entregados a dos dos soldados alemanes, Gunther (David Kross) y su hermano de 14 años, Michael (Leonard Carow) que proponen utilizar los animales para empujar un carro ambulancia conducido por Gunther.

Éste le da el banderín a Michael como amuleto de buena suerte cuando lo asignan al frente alemán, a pesar de ser demasiado joven para luchar. Con todo, Gunther no quiere que su joven hermano vaya al frente, así que hace caso omiso de la orden de permanecer atrás y esperar una nueva llamada para cambiar de posición. Incapaz de convencer a su hermano para que se quede atrás, Gunther escapa a lomos de Joey y trae de consigo a Topthorn para que su hermano y él, puedan ir montados en ellos hasta una Italia todavía neutral. En su camino de deserción a Italia, se refugían en una granja, pero una noche, los soldados alemanes descubren a los hermanos ausentes sin permiso escondidos en un molino, y un pelotón de fusilamiento los ejecuta por deserción.

Una vez muertos los dos jóvenes alemanes, Emilie (Cecile Buckens), una chica francesa y huérfana que vive en la granja con su abuelo, encuentra los dos caballos que habían dejado los hermanos Schroeder dentro del molino. El abuelo no quiere que ella monte a los animales, ya que padece de huesos frágiles, por lo que no la deja montar a caballo ante el temor de una caída. Su abuelo prepara y vende mermelada y, generalmente, no habla de forma seria con su nieta; Emilie trata por su parte de enseñar a Joey a saltar sin éxito.

Sin embargo, la presión de los alemanes sobre la granja es mayor. Ante la presencia de alemanes que quieren confiscar toda la comida y las provisiones de la propiedad. Emilie esconde los caballos en su habitación para evitar que se los lleven a luchar. El día de su cumpleaños su abuelo le regala una silla de montar y le deja que monte a Joey y galopa con él por una colina al lado de la granja. Como Emilie tarda en volver, el abuelo echa a correr colina arriba preocupado; al otro lado, ve que su nieta ha topado con el territorio de los soldados alemanes que habían estado antes en la granja. En su recorrido es detenida por un grupo de soldados alemanes que quieren los caballos. Los soldados alemanes se llevan los caballos, pero el abuelo se queda el banderín.
Los alemanes utilizan a Joey y Topthorn para llevar la artillería pesada, una tarea requería un esfuerzo tal que los caballos morían al poco tiempo. No obstante, Joey y Topthorn estaban al cuidado de un soldado alemán amante de los caballos que hace todo lo posible para evitar la muerte de estos. Haggleman es el encargado de los caballos para el transporte de la artillería. Haggleman se encariña mucho con los caballos en especial con Topthorn. Por desgracia para Joey, muere un caballo de carga y él entra como su reemplazo, siendo en ese trayecto donde se deteriora y desgasta. Por cierto, magistral la imagen de los caballos levantando la cabello al escuchar el disparo.
Con la dura carga, Joey llega a la cima de la colina portando la artillería pesada. En ese momento los cañones de larga distancia se disponen a golpear desde las cumbres sobre el objetivo. Parece París la ciudad golpeada por las bombas.  A cada lanzamiento una columna de uno aparece en el horizonte. Es el horror de la guerra vivido en las ciudades y en la población que la habita.
Desde allí la cámara se mueve en el espacio y en el tiempo. Estamos en 1918 y en las cercanías del frente estabilizado del Somme. En el interior de una trinchera nos encontramos a gente de Devon preparándose para una oleada. Entre ellos Albert que se alistó y luchó junto con Andrew en la Segunda Batalla del Somme bajo la orden del hijo del Sr. Lyons, David. Albert sigue comentando con Andrew y David historias de su pasado en Devon con el caballo como protagonista. No hay tiempo para mucho más, pues se inicia el ataque de los británicos en tierra de nadie.
La salida impresiona y con ella las primera bajas. Albert y David avanzan rodeados de bajas entre sus camaradas de armas. Andrew permanece en la trinchera con la orden de disparar sobre sus compañeros si estos se acobardan y regresan. Como eso ocurre y el se niega a dispararles, Andrew sale y se une a la vanguardia. En la misma, Albert ayuda a David, que está herido. Junto a ellos varios soldados británicos avanzan milagrosamente hasta una trinchera alemana abandonada y con un nido de ametralladoras destruido. Allí penetran Albert y Andrew, cuando en ese momento, una voz avisa de algo fatídico y mortal "¡Gas!- grita alguien- y una bomba de gas mostaza estalla, y el espacio se inunda del gas químico blanquecino.
En paralelo el encargado Haggleman camina con Joey y Topthorn que han sobrevivido durante muchos más años a pesar del arduo trabajo en el ejército alemán y de lo que la mayoría de caballos pueden soportar. Haggleman nota que el segundo de los caballos está muy cansado, rendido, pero el sargento de la compañía se niega a que se detengan. Desobedeciendo las órdenes recibidas, Haggleman hace una parada para descansar bajo un puente con los dos caballos, y Topthorn, el caballo negro, después de tirarse al suelo de cansancio,  agoniza. Joey y el soldado alemán le consuelan y le suplica que no se quede tendido en el suelo, donde pueden verle y matarlo.

Al instante, un soldado del ejército alemán corre hacia él, en sentido contrario, diciéndole que huya, Haggleman es llevado por un compañero de armas y le dice a Joey que huya, pero este prefiere quedarse con Topthorn hasta que un tanque (los primeros tanques, los sustitutos de la caballería) hace acto de presencia. Joey se ve acorralado por el tanque que avanza hacia él, el caballo escapa, saltando sobre el mismo y corriendo hacia tierra de nadie. Cabalga sobre el terreno devastado y destruido del Somme y, de repente, se ve atrapado en un cercado de alambre de espino. Allí cae al suelo. Parece su final.
Después de una gran serie de disparos entre alemanes e ingleses, horas después, al asomarse los ejércitos rivales al campo de batalla desde sus respectivas trincheras, tanto británicos como alemanes observan a Joey en la neblina. Dudan de que sea un caballo, piensan incluso que es una vaca. No podían creer que un caballo sobreviviera tras la batalla.

Un soldado británico de South Shields, Colin, decide salir. Sus compañeros le piden que vuelva, se trata del soldado Colin que cruza la tierra de nadie asiendo una bandera blanca e intenta llevar al caballo al bando británico. En la trinchera alemana, Peter, un soldado germano, de Dusseldorf, se acerca con un cortador de alambre y juntos liberan a Joey del alambre de espino. Tras su liberación, lanzan una moneda al aire, pues piensan que que no deben empezar una guerra por el caballo y para decidir quién de los dos se quedará con el equino; Colin sale ganador y guía a Joey hasta la trinchera. Lo cierto es que en este breve espacio el soldado británico acababa de entablar una extraña amistad con el soldado de Dusseldorf, un enemigo del bando al cual estaba ordenado a matar.
La historia da un giro hacia la perspectiva de Albert. Su amigo Andrew murió tras el ataque de gas mostaza, pero Albert sobrevivió, se había quedado ciego temporalmente por el ataque de gas y unas vendas cubrían sus ojos. Cuando se estaba recuperando de su ceguera en un campamento médico británico, el soldado Colin llega con Joey al mismo lugar con objetivo de curarlo. Colin iba en busca de un cirujano veterinario para que curara las heridas producidas por el alambre de espino.
La noticia del rescate milagroso del caballo producido en tierra de nadie llegó a los oídos de Albert. El médico militar (Liam Cunningham) ordena al sargento Fry (Eddie Marsan) que sacrifique a Joey a causa de sus heridas, pero cuando Fry está a punto de disparar, la llamada del búho que había aprendido de Albert cuando era un potro llama la atención de Joey, que levanta la cabeza. Albert llega a Joey a través de las tropas, haciendo su llamada otra vez, Joey corre entre un pasillo formado por los soldados a ver a su amigo, al que hacía tiempo que no veía. Albert explica al médico que él crió a Joey, y con sus vendas aún cubriendo sus ojos, da una descripción exacta de las marcas de su caballo, confirmando sus intenciones. Sin embargo, el veterinario ve que no corresponden con lo expresado por el chico de Devon. Lo cierto es que Joey está cubierto de fango, así que el veterinario se niega a aceptar las afirmaciones de Albert, pero se le corrige con rapidez cuando los soldados le lavan la mugre, revelando los cuatro calcetines blancos y el diamante resplandeciente en la frente que ha descrito Albert.
Una llamada de atención del sargento Fry da anuncio al fin de la guerra. Las campanas corroboran las palabras de Fry. El armisticio lleva el fin de la guerra y Albert recupera la vista. A pesar de que Albert había demostrado que Joey había sido suyo con estupor se entera de que los caballos de los oficiales serán enviados de vuelta a casa, mientras los que no corresponden a oficiales vivos, como Joey y el resto, serán subastados "in situ" en lugar de transportarlos hasta Inglaterra, vendidos al mejor postor. Los soldados reúnen fondos para ayudar a Albert a comprar a Joey, en una dura e inflacionaria guerra de pujas con un carnicero francés. Albert puja hasta las 30 libras, su límite, lo que tiene. Sin embargo, alguien puja hasta las 100 libras. Un señor mayor se acerca a la plaza de pujas. Es el abuelo de Emilie.
Nadie hace otra oferta y él se convierte en el dueño de Joey. La presencia del abuelo da a entender que Emilie ha muerto, y que después de oír sobre el milagro del caballo, su abuelo caminó tres días para devolver a Joey por el bien de la memoria de Emilie. Albert suplica al abuelo de Emilie que le de el caballo, pero el hombre permanece impasible por haber ganado la puja. Conforme el abuelo se aleja, Joey se libera de él, y se dirige hacia Albert. Cuando ve al caballo y al joven soldado inglés, el abuelo saca el estandarte militar de su bolsillo y le pregunta a Albert si significa algo para él. Cuando Albert le dice al hombre que perteneció a su padre, este cambia de opinión. Primero le da a Albert el estandarte, y más tarde le da a Joey, diciéndole que es lo que Emilie habría querido. El abuelo se marcha a su granja.
Al final Albert monta a Joey de vuelta a la granja de su familia, abraza a sus padres y le devuelve el estandarte a su padre. Con esta imagen familiar y con un sol en descenso se da fin a la película.
Sobre como se hizo, señalar que fueron catorce los caballos diferentes que interpretaron a Joey, el caballo protagonista, en las diferentes etapas de su vida: potrillo, potro, joven y adulto. La mayoría de los caballos - como no- , eran andaluces, pero también se utilizaron caballos ingleses. El caballo que interpretó a Topthorn  fue traído de Hungría. Uno de los caballos que encarnó a Joey que venía de Estados Unidos y es Finder, un purasangre con experiencia en el cine. De Finder indicar que cuando hizo la película tenía 11 años de edad y pertenecía al entrenador Bobby Lovgren. Lovgren conoció a Finder cuando lo entrenó en el set de la película Seabiscuit: Más allá de la leyenda, producida por Kathleen Kennedy y el productor ejecutivo Frank Marshall, que también estuvieron implicados en ese proyecto. Cuando terminó el rodaje de Seabiscuit: Más allá de la leyenda, - que, en parte, hemos visto estas navidades en Paramount Channel-, Lovgren compró a Finder. Por su parte, en la Wikipedia se dice que importante protagonismo Parece ser que el caballo utilizado en el filme en realidad era una yegua de pura raza española, procedente de Alcorisa, un pueblo de la provincia de Teruel (España), que ganó un concurso para participar.

Los artistas de maquillaje fueron responsables de introducir las mismas marcas en los diferentes caballos que interpretan o encarnan a Joey, para asegurarse de que todos fueran idénticos. Lo cual supuso pintar de blanco las patas y, en los casos necesarios, añadir una mancha blanca en forma de estrella, hecha con pelo de yak, en la frente de los caballos.
Señalar igualmente que casi todas las armas, incluidos los tanques, debieron ser recreados o solicitados a entidades privadas. Numerosos comerciantes, coleccionistas y museos de armas antiguas prestaron al equipo de producción fusiles y espadas originales.
En el apartado técnico se debe destacar el trabajo de Januzcs Kaminski que como en el “La lista de Schindler” es formidable. La fotografía es la parte más potente, técnicamente hablando de la película. Reflejándose desde el verdor y la limpieza de la campiña británica hasta el barro del frente oeste en el que malvivían los soldados británicos y alemanes.
Igualmente a resaltar la banda sonora, que es muy buena aunque no consigue los mismos efectos que en otras películas de Spielberg. Además de unos efectos sonoros y especiales muy buenos. El legendario John Williams compuso la conmovedora banda sonora de War Horse (Caballo de batalla). A pesar de sentirse muy atraído por el alcance y la época de la película, Williams no tenía mucha conexión con los caballos. De manera que, para inspirarse, viajó a una granja de California para poder contemplar y estar en contacto directo con caballos.
Un caso especial requieren los animales de la película. Los caballos por su belleza y su utilidad, en gran medida, han sido tradicionalmente animales muy protegidos en los conflictos. En 1916, el Secretario de Guerra de los Estados Unidos envió una carta a la American Humane Association solicitando ayuda para los animales que habían resultado heridos en la Primera Guerra Mundial. Así se creó el Red Star Animal Relief. El programa, conocido en la actualidad como Red Star™ Animal Emergency Services, brinda asistencia a los animales víctimas de desastres naturales u otros sucesos imprevistos. Para la película la Unidad de Cine y Televisión de la American Humane Association monitorizó 1.100 horas de rodaje en los sets de Inglaterra y California para garantizar la seguridad de más de 100 caballos. War Horse (Caballo de batalla) obtuvo certificación más alta que expide la organización pues afirmaron que no se había dañado ningún animal. Y eso que hay una dura escena en la que Joey está enroscado en alambre de espinos. Pues bien, para rodar esa escena, el supervisor de efectos especiales, Neil Corbould, construyó un caballo animatrónico de tamaño real. Desde el suelo se movía y gesticulaba el caballo. Sin embargo, para los primeros planos de la cara de Joey y transmitir los sentimientos del caballo atrapado, se trajo al caballo verdadero, Finder.

Igualmente a destacar la escena de la carga de caballería en la que se utilizaron 100 caballos. Se tuvo muy en cuenta no cansar a los caballos ya que debían correr largas distancias para realizar distintas tomas. Los actores que interpretaron a los soldados de caballería en dicha escena aprendieron a montar con una sola mano para poder llevar sus espadas extendidas en la otra al entrar en la batalla.

La película está rodada integramente en Gran Bretaña, en Devon en diversas localidades así como otros emplazamientos en Surrey, Bedfordshire, Middlesex. Principalmente en Devon se rodó en las planicies de Dartmoor, en el pueblo de Castle Combe y Stratfield Saye, hogar del Duque de Wellington. El equipo de producción obtuvo un permiso especial para poder rodar en Stratfield Saye. La carga de caballería, la campiña francesa con el molino y el campamento alemán se crearon y rodaron allí.
La película tuvo su reconocimiento, además de cierto éxito económico – parcial, más bien- con 177,059,441 de dólares USA ($) de ingresos. Tuvo muchas nominaciones, aunque relativamente pocos premios. En el año 2011 recibió 6 nominaciones a los Oscars, incluyendo mejor película y fotografía; 2 nominaciones a los Globos de Oro: Mejor película drama y mejor banda sonora; 5 nominaciones a los Premios BAFTA, incluyendo mejor banda sonora. Un premio en los Satellite Awards a la Mejor fotografía, además de 8 nominaciones, incluyendo mejor película y director. Otro premio en los Critics Choice Awards a la Mejor fotografía (ex-aequo) tras 7 nominaciones, y fue incluida por la National Board of Review (NBR) en el Top 10 a las mejores películas del año.
Las críticas fueron diversas. Por ejemplo, en los Estados Unidos Todd McCarthy del The Hollywood Reporter decía que era "Un historia elemental, elegante y un pelín cursi sobre un chico y su caballo, magnificada por su trasfondo bélico. 'War Horse' posee una sencillez que es, al mismo tiempo, su mayor fuerza y su máximo estorbo". Peter Travers resaltaba en Rolling Stone que era"…un viaje emocional, a pleno galope." Lisa Schwarzbaum en Entertainment Weekly decía que "El proyecto está hecho a medida para el Spielberg de 'Salvar a soldado Ryan', el especialista en historias bélicas y también para el Spielberg de 'E.T.', el cronista de los deseos infantiles y de los anhelos familiares" . Por su parte, Richard Corliss en Time afirmaba que era "Atrevidamente emocional, con sentimientos desnudos, 'War Horse' tan sólo dejará intactos los corazones de piedra." , y Justin Chang en Variety que "Spielberg intenta de modo ambicioso unir sus talentos como cineasta de entretenimiento para niños y como cronista de la devastación en 'War Horse' (...) Se queda corta en lo que se refiere a la parte narrativa" Por último, Kyle Smith en New York Post afirmaba que "Spielberg (...) es el mejor realizador de películas infantiles de la historia. Su capacidad para evocar la sencillez, el asombro, la belleza y el amor incondicional son su fuerte y su visión de 'War Horse' es una fábula magnífica, majestuosa (...)"
En España Jordi Costa en el Diario El País decía que estábamos ante "Una película extraordinaria, sobrecargada de fuerza y energía, donde el cineasta revela pleno dominio de su elocuencia expresiva". En el Diario ABC Antonio Weinrichter afirmaba que "Spielberg exhibe su ya demostrada maestría para el género bélico ofreciendo al espectador una experiencia razonablemente épica que confirma, una vez más, que el sentimentalismo es tanto su mejor virtud como su más discutible marca de la casa" .
Más crítico se mostraba Luis Martínez en el Diario El Mundo al sentenciar que "Todo en 'War horse' es necesariamente obvio, necesariamente crudo, necesariamente sentimental. Y es aquí donde se resienten las costuras de una película tan grande que abruma, que cansa y que, finalmente, en su reiterada obviedad, termina por dejar los ojos arrasados".Más negativa era la crítica en el desaparecido Diario Público Eulàlia Iglesias afirmaba que "Todo en la nueva película de Spielberg resulta terriblemente cursi, ñoño, hortera y aburrido. (...) el director se permite rodar como si la posmodernidad jamás hubiera existido para caer en ese error tan habitual de confundir ser clásico con ser rancio" "Spielberg hace un acto de fe, se juega su reino para salvar a un caballo y acaba mordiendo el polvo del melodrama (...) La opinión de Carmen L. Lobo se reflejó en el Diario La Razón al decir que era "Majestuosa, épica, emocionante, y, en el mejor sentido de la palabra, una gran película clásica (...) .
 En revistas cinematográficas como Cinemanía (Manuel Piñón) se afirmaba que “Spielberg vuelve a tocar hondo y dentro al espectador” y Fotogramas (Noel Ceballos) "El formalismo del cineasta alcanza cotas de majestuosidad sencillamente apabullantes en un trabajo que apela a la memoria cinéfila para reivindicar la inocencia en tiempo de guerra (...)".
Como siempre apostar por una película de Spielberg es hacerlo por un valor seguro. La película contiene todo lo que pienso que ha de tener un buen filme. En este caso, es una última carga de sensibilidad y de imágenes para una buena historia sobre un periodo tan poco - creo yo- llevado al cine. Pues si bien es cierto que ha habido película en torno a la Primera Guerra Mundial, no ha habido alguna con un planteamiento moderno de este acontecimiento bélico del que el año que viene se cumple un siglo. Lo cierto, es que Spielberg ha sido el primero en la conmemoración, y además responde siempre a las mejores expectativas, pero pienso que "el melón" de la "gran guerra" abierto por el director estadounidense podría dar mucho más de sí. Steven - como hizo con Ryan - al igual que otros puede contar muchos más. Historias hay para contar, y muchas.


Imágenes  de “War horse (Caballo de batalla)”, película distribuida en España por The Walt Disney Company Spain © 2011 Amblin Entertainment, DreamWorks, Reliance Entertainment y The Kennedy / Marshall Company. Todos los derechos reservados para estas empresas.

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