miércoles, 2 de diciembre de 2015

Ocho apellidos catalanes y una mueca


El cine es un negocio. La rentabilidad está entre sus muchos objetivos, aunque estos se envuelven en ocasiones de otros aspectos que aparecen, pero no necesariamente son los que priman, como pueden ser el entretenimiento, la creatividad, la crítica social, la política, el ensayo, etc...

En relación a lo que digo, ocurre en el cine lo mismo que ocurría con una mina durante la fiebre del oro, cuando se descubre un filón hay que explotarlo hasta el final. Esto es lo ocurrido en estos últimos años con lo que pudiera ser el serial de Ocho apellidos.... La idea es la siguiente: se encuentra una fórmula que funciona, pues  se exprime hasta sacar la última gota,  o , usando la misma terminología que el principio, se apuesta por rentabilizarla cueste lo que cueste. Y , a bien, que se ha conseguido.

Cuando uno descubre que Ocho apellidos catalanes, la película dirigida por Emilio Martínez-Lázaro, y que se estrenó el 20 de noviembre de 2015 en España, ya lleva recaudados cerca de 17 millones de euros y ha protagonizado el mejor estreno de 2015 en nuestro país y se ha convertido en la película española más taquillera del año, con 2.616.003 espectadores llega a la conclusión de que , efectivamente, estamos ante un negocio, sin paliativos. 

Estamos hablando de la secuela de la película Ocho apellidos vascos, que ha contado con el mismo equipo en la dirección. Por lo tanto, el proyecto lo encabeza el citado Emilio Martínez-Lázaro. Detrás del guión, los !vaya semanita! Borja Cobeaga y Diego San José, y en el apartado técnico y, sobre todo, tenemos en el elenco interpretativo a los que triunfaron sin ningún género de dudas, el pasado curso: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi repitiendo sus papeles. Ahora se han incorporado , además, Belen Cuesta, Berto Romero, Rosa Maria Sardà y un desaparecido en la postproducción Antonio Resines. 

La película vuelve a estar producida por Telecinco Cinema, Lazonafilms y Kowalski Films,  y además de los citados vuelven a contar musicalmente con el músico Roque Baños

Los protagonistas son los señalados con anterioridad Clara Lago como Amaia Zugasti , Dani Rovira como Rafael "Rafa" Quirós, Carmen Machi como Mercedes "Merche", Karra Elejalde como Koldo Zugasti Zabala  Belén Cuesta como Judit, Berto Romero como Pau Serra, Rosa María Sardà como Roser, Alberto López como Joaquín, Alfonso Sánchez como Curro, Agustín Jiménez como Anselmo, Txabi Franquesa como Andreu.


La historia comienza unos meses después de cuando lo dejamos. Por lo pronto Koldo ha regresado a Argoitia  después de una intensa -...y sobre todo larga y silenciosa - campaña del bonito. Es recibido por Mertxe en el puerto con suma frialdad, ya que ella desconoce dónde ha estado metido su enamorado y sobre la misma superficie portuaria le comenta que Amaia, su hija, se va a casar. Lo que desconoce Koldo es que no es con Rafa (Dani Rovira),que por  ahora sigue en Sevilla.

Allí lleva la vida de crápula que tenía antes de estar con Amaia, con la que ha roto, e intenta enrollarse con más o menos éxito con las chicas que conoce. Pero, con todo, parece que su relación con Amaia la ha dejado trastornado y la impide iniciar otra.

En esto que Koldo (Karra Elejalde) se deja caer por Sevilla con su barco, ya que se niega a pisar España. Viene a comentarle a Rafa que su hija Amaia (Clara Lago),  se ha enamorado de un artista catalán (Berto Romero). Se presencia en Sevilla se debe a que trata de convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia de los brazos del joven y de su ambiente.

Arrepentido por provocar la ruptura, Rafa, que  no lo ve nada claro, y es Koldo el que convence a su ex yerno de que deben viajar a Cataluña para rescatar a Amaia de las garras de su nuevo novio catalán.  El andaluz acompaña a Koldo hasta Cataluña en el AVE, pasando por Madrid, dónde lleva a Koldo en la espalda, ya que este se niega a que pies pisen España. Así que se dirigen a la masía gerundense del pretendiente, Pau (Berto Romero), que ha movilizado al pueblo para hacer creer a su abuela, Roser (Rosa María Sardà), que Cataluña consiguió la independencia y que su boda será la primera que albergue el nuevo país.

Nada más llegar conocemos a Pau, un artista snob que trabaja, principalmente, con contratos de la Generalitat, buena gente,  que lleva barba hipster, algo tonto, y que, finalmente, con buen rollito invita a Rafa a la boda.

Tras presentarse el conjunto en la Masia descubrimos a la impertinente Yaya del mozuelo, la Roser (Rosa María Sardà), que urde un plan para que la pareja se quede a vivir en su Masía, ya que se la pretende ceder en herencia al nieto.

Mientras tanto, la encargada de la boda en Judith, una gallega, que se hace pasar por catalana de pura cepa, y que se encuentra secretamente enamorada del atolondrado Pau.

Rafa nada más llegar se hace pasar por catalán y afirma llamarse Oriol, soltando una nueva ristra de apellidos de futbolistas catalanes como Guardiala, pero también Messi.

Desde la llegada de Rafa, el caos y la conspiración afectiva parecen dirigir la historia que se acelera con la llegada de Mertxe (Carmen Machi), , que ha sido invitada por Amaia, que se presenta esta vez con el nombre de Carme y que reprocha a Koldo no haber sabido hacer frente al compromiso, aunque éste realmente sigue enamorado de ella.

Mertxe, por otra parte, anima a Rafa a recuperar el amor de Amaia. Cuando el sevillano se entera de que Judit (Belén Cuesta), la mujer que organiza la boda, está perdidamente enamorada de Pau, ambos se unirán a Koldo y Merche para intentar frenar el enlace y conseguir que Amaia y Rafa acaben juntos para siempre.

Para ello contarán con la complicidad de Judit, así como de los amigos sevillanos de Rafa, Joaquín y Curro que, al igual que en la primera historia, se presentan en el día previo a la boda.

El desencadenante de todo el conflicto es Rafa que desde el balcón del pueblo, en la pedida de mano, hace que Roser deba reconocer que su  intención es que Amaia y Pau vivan en la Masía, no teniendo inconveniente en subir a un Castellet, montar el show en la celebración de pedida, aunque sin contar que finalmente Koldo sepa la verdad: Rafa había abandonado a Amaia.

La pelea verbal entre ambos, provoca que Amaia vuelva a romper con Rafa y que este salga de la masía, sea detenido por los Mossos d´escuadra o incluso de que intervenga la Guardia Civil en la querella familiar. El mismo Koldo hace ademán de irse, pero Mertxe le para al conocer el poema que le había escrito el marinero y que le es relatado por Rafa.

Finalmente, Koldo, Mertxe y Rafa se personan en la boda y la paralizan generando la zapatiesta oportuna, y en nuevo cambio de parejas que resultan del retorno del duo Koldo-Mertxe, Rafa- Amaia, y una nueva y deseada, mutuamente, Pau y Judith.

La historia termina nueve meses más tarde. En una furgoneta procedente de Burgos , donde han ido a comprar morcillas, se desplazan  Koldo, Mertxe, Rafa y Amaia con la particularidad de que esta última embarazadísima comienza a dilatar y ponerse de parte unos metros antes de entrar en Euskadi.. La situación provoca el enojo de Koldo y mientras que su hija da a luz, el busca el mojón separartorio entre Castilla y León con Euskadi, moviéndolo con el fin de que su nieto nazca en Euskadi. ¡Como debe ser! Acabando así la película.

Comentar que, en principio, el elenco contaba con la presencia del Presidente de la Academia, Antonio Resines, y que iba a aparecer en la película junto con la guapa presentadora Carolina Ferre, pero cuya única escena, finalmente,  fue eliminada durante el proceso de montaje. En dicha escena ambos son un matrimonio con un hijo que porta una barretina. Al salir de casa se encuentran con dos personajes disfrazados de catalanes (Koldo y Rafa), quienes les preguntan por la calle Ferrusola. Tras ese cruce de miradas, el matrimonio se contempla con "asombro-desprecio" y les ignoran. En palabras del director, Emilio Martínez-Lázaro, la escena fue eliminada debido a que "rompía el ritmo y no tenía sentido", aunque quien sabe si no ha sido por no añadir más leña al fuego al caso de los Pujol....Ferrusola.

La película fue estrenada el 20 de noviembre en más de 800 pantallas, algo extraño por lo extenso en la historia reciente del cine español.

Fue rodada en algunos de los escenarios que aparecieron en la primera película: Sevilla, Getaria,Zumaia,Donostia, Zarautz y Leitza, pero aquí se suma además de las ciudades catalanas de Barcelona y Girona, y para nuestro descubrimiento una nueva localidad, Monells, ahora transformado en la Soronelles de Pau - situado realmente en el Ampurdán (Gerona)- una  pequeña población medieval de 182 habitantes y situado cerca del río Rissec, con su magnífica Plaza Mayor porticada, su unidad de medida «La Mitgera» que fue concedida por el rey Jaime I de Aragón en el año 1234 para que se usara como patrón de medida de los cereales para el obispado de Gerona, auqí transformada como unidad de pago: els morenetas.

Lo cierto es que Ocho apellidos catalanes viene a retomar la historia de la primera entrega, pero ahora se le añaden otros muchos  tintes cinematográficos, algunos ya existente con los apellidos vascos, como pudiera ser esa mezcla entre Bienvenidos al Norte, Los padres de ella o La boda de mi mejor amigo. Sin embargo, también hay guiños a otras películas como pudieran ser ese recreación de la realidad paralela, como ya ocurriera en  Good bye, Lenin! o ese sabor a la comedia coral de trasformar lo castellano - ahora catalán en andaluz visible en Bienvenidos Mr. Marshall- ahora en una Cataluña independiente con sus esteladas.

Sin embargo, esas referencias cinematográficas a grandes comedias quedan en mucho menos, especialmente en lo referente a la crítica hacia lo catalán. Mientras que Cobeaga y San José no tuvieron problema alguna para trinchar y desnudar a la superficialidad y barroquismo de mis paisanos andaluces, o a la sociedad vasca nacionalista y , hasta la radical más borroka, de mis antepasados cercanos, cosa que hicieron con la eficacia de un bisturí , la crítica a la sociedad catalana ha quedado más bien en una pequeña mueca y en un proyecto pseudoirónico que no engrandece a los nacidos en los Païses Catalans, sino más bien en todo lo contrario. Los tópicos están ( podríamos hablar de la butifarra frente al jamón serrano, los nada espléndidos en su generosidad, la barretina, los castelllets, los mossos - y eso sí, muy mal parados al ser presentados como violentos- , la clase política independentista de última generación,...), pero han quedado tan diluidos que al final Pau nos resulta simplemente un pedante insoportable. Con esta lectura nada mordaz ni crítica hacia lo catalán, como afortunadamente sí fue en la anterior hacia lo andaluz y lo vasco- lo que se ha conseguido es un poco como señala uno de mis hijos "Los vascos me siguen cayendo bien, pero tras la película, los catalanes no me han gustado"

Al final, lo mejor de esta película es lo mismo que en la primera: Koldo, un magistral y recuperado Karra Elejalde. tanto Amaia, guapa como siempre, como Rafa, atolondrado, como siempre son segundones en comparación con un Elejalde que parece inspirarse en su propia figura paterna.

La producción de la película se comenzó con una posible fecha de estreno en marzo de 2016, unos dos años después de la primera parte. Pero, en El País se dice - aunque Telecinco lo desmiente-, que Paolo Vasile, el responsable de Mediaset, aceleró el proyecto. Tenía que estar en las salas en noviembre de 2015, a tiempo de entrar en la cuenta de resultados del emporio Telecinco. El guión de Borja Cobeaga (No controles, Pagafantas, Amigos…) y Diego San José (Aupa, Josu, Pagafantas). parece escrito con más prisas, sin estar del todo rematado, sufriendo rápidas reescrituras y lo que Cobeaga denomina “el cuñadísimo”: todo el mundo opinando. De hecho Telecinco negó que Paolo Vasile adelantara el estreno de Ocho apellidos catalanes y que el 20 de noviembre era la fecha elegida desde el inicio del proyecto, aunque dos productores de cine, una empleada de la cadena y dos miembros del equipo de la película parecen desdecir a los de la cadena amiga. De cualquier manera esto es lo de menos. Lo de más es que es posible que esta historia de amor entre Rafa y Amaia -de amplio espectro nacionalista - no da mucho más de sí.

Uno de los aspectos que, posiblemente, más pesan en esta película es la actualidad, especialmente cuando los catalanes plantearon su propia República de Catalunya, desde el parlamento catalán, así que lo que en la película es una astracanada, los parlamentarios de Junts por sí, la CUP o algún que otro satélite de Catalunya si que es pot han transformado la astracanada cinematográfica en una astracanada real. Como apunta el crítico Salvador Llopart en La Vanguardia, “la mayor virtud de Ocho apellidos vascos fue su mera existencia. La mayor desgracia de Ocho apellidos catalanes es, de igual manera, su existencia”.

He leído en El País que los creadores abren una puerta a otra nacionalidad para una tercera parte, pero yo creo que esta segunda ya chirría un pelín, así que pudiera ser más lúcido hacer como ha planteado uno de los guionistas, San José, con la idea de hacer un spin off de Koldo: “Me imagino a Koldo con su barco entrando en Nueva York. Rodea la estatua de la Libertad y piensa ‘Anda, aquí también conocen al lehendakari’. Pasa por debajo del puente de Brooklyn y, henchido de gozo, exclama: ‘Vaya mierda, el de Portugalete sí que es un puente”.


Si los primeros apellidos fueron casi unánimemente positivos, esta última obra de Martínez Lázaro no lo ha sido tanto. Por ejemplo, especialmente duro se muestra Carlos Boyero en el Diario El País al decir que "Me parece aún más intrascendente que la primera. (...) la fórmula funciona peor (...) si en la anterior me aburrí moderadamente en la continuación de la saga mi tedio es notable."

Luis Martínez del diario El Mundo destaca la idea que esta película está "Más elaborada, con menos mordiente (...) se cuelan algunos chistes al límite (los que escuecen) al lado de otros más cerca de la urgencia. (...) lo que no consigue la película es sobrepasar nunca el umbral de lo coyuntural". En este mismo diario, Carlos Reviriego nos dice que  "Es un mero simulacro realizado con prisas, sin sentido crítico, sin ambición, bajo la consigna del todo vale (...) su guion es insufrible, su dirección inexistente (...) Elejalde y Machi defienden los fragmentos más cómicos (a pesar de) del desastre"

Para Olga Pereda del diario catalán El Periódico "El guión no solo carece de la frescura de la primera parte sino también de la transgresión política (...) una comedia donde el único personaje que brilla y hace reír es Karra Elejalde (...) En otro diario de esta comunidad,   Lluís Bonet Mojica, del Diario La Vanguardia, se informa que   "Esta nueva incursión en el cine español más chusco parece recuperar la vetusta hilaridad de aquellas viejas comedias habitadas por Tony Leblanc o los Ozores. (...)

Para  E. Rodríguez Marchante del Diario ABC "Hay al menos media docena de momentos cumbre, y aunque se atranca la trama en esa trinchera de las películas de bodas, encuentra lo esencial para bromear con ello, y está llena de guiños al respecto. (...)

Carmen L. Lobo del Diario La Razón afirma que "Hay un puñado de gags estimables (...) un arranque saleroso (...) Pero hemos perdido por el camino desde las tierras vascas buena parte del factor sorpresa, de la frescura, la agilidad y el choteo que cuajaron mejor en la anterior película."

Jordi Batlle Caminal en Fotogramas "Muchas cosas se han perdido en esta secuela. La agilidad y el sentido del ritmo brillan por su ausencia en este macroenredo atropellado. Gran parte del salero de Rovira se ha esfumado (...) En Cinemania, Carlos Marañón "Sus responsables han tomado el camino fácil (...) '8 apellidos catalanes' se estanca en su estrategia (...) Implosiona, incluso. (...) esta calçotada para todos es el camino para no contentar a nadie. (...)

Tras su segunda semana, y con una recaudación total de más de 16 millones de euros y un acumulado de más de 2,5 de espectadores, ya es la película española más taquillera de 2015. La recaudación de su primer fin de semana fue de 7,6 millones de euros, es el mejor estreno del año superando a "Cincuenta sombras de Grey" (7,3 millones), aunque díficilmente pueda alcanzar lo recaudado en "Ocho apellidos vascos"  que fue de 56,2 millones de euros con 9,5 millones de espectadores.

Lo cierto es que Ocho apellidos debe ser estudiado como un gran fenómeno sociológico y psicológico por su peculiar sentido del humor, centrado en la parodia, por el intento de desmitificar nacionalista o la intriga cómica.

Para Carlos Boyero la oferta, alentada por una campaña publicitaria exhaustiva, respondía a lo que esperaba la entusiasmada demanda aunque afirma el columnista del diario el País "me hiciera reír sin demasiado estrépito en un par de ocasiones, que me pareciera una comedia vacua, mediocre e inmediatamente olvidable, que lo único que me pareciera excelente e hilarante en ella fuera la memorable interpretación de ese actor versátil y poderoso llamado Karra Elejalde". Para el articulista lo más destacable es el actor. Y continua con la idea de que "Desmitificar los nacionalismos y saber reírse de los tópicos y de convicciones propias o ajenas, tan populares como tragicómicas, es un ejercicio terapéutico. Lo que ya no tengo claro es si voy a ser testigo de la continuación de esos amores problemáticos y castizos en Ocho apellidos gallegos u Ocho apellidos castellanos. Creo que el filón ya se ha agotado. Que los protagonistas sean felices y coman perdices. Y que el gran público siga gozando con su saga favorita. Ojalá pudiera sentir idéntico alborozo. Veremos si a partir del día 18 no la hunde mucho cuando 'Star Wars VII'.

Yo, por mi parte, reconozco que , efectivamente, lo más interesante de la película es la labor de Elejalde, sin que el resto se le aproxime o le llegue a la altura del betún, y que en esta segunda parte tengo que decir adiós a la frescura y, en muchos momentos, únicamente le doy la bienvenida a la mueca.


1 comentario:

  1. Que excelente reseña. Particularmente me hizo gracia, no se trata que llegue a ser una pelicula de culto asi que estuvo bien. Quiza un trato menos soso a los catalanes fuese necesario. Los antagonicos son importantes. Como bien dicen lineas arriba, reirse de los nacioalismos en tanto estos escuezan es lo mejor. La escena en que Koldo carga el mojón es un buen cierre y grafica lo artificial de las fronteras a la vez. Buena.

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