miércoles, 17 de febrero de 2016

La busca del bereber



No hace mucho comenté en estas páginas que este verano había recuperado mi interés por la obra de Baroja tras la lectura de la trilogía de Las Ciudades , que  ,a su vez, me impulsó a la lectura de Shanti Andia y sus inquietudes. Sin embargo, el primer libro que leí de este autor hace ya pues cerca de 35 años o más fue La busca en aquella famosa edición titulada RTV de Salvat.

Lo cierto es que la historia me impactó, especialmente, dadas las descripciones que se hacían de ese Madrid alejado de la Corte y de los Museos, presentándose  como un espacio cutre, extenso y a medio construir, con muchos espacios vacantes,etc. Una escena de aquella lectura hoy me es imborrable, es aquella en la que se describe una corrida de toros de la época, y como los caballos de los picadores quedaban abiertos en la arena y , de inmediato, cosidos, para un nuevo envite. Aquel Madrid sucio, macilento y sin esperanza fue recreado allá por los años sesenta por un "enfant terrible" de la nueva oleada de directores surgidos al socaire del cine neorrealista español. Su nombre Angelino Fons.

Anoche , entre Ministerios del Tiempo, y momentos de sueño, descubrí que emitían esta película en ese espacio isla para la cultura que es La2. Y no lo dudé, la grabé y en la tarde de hoy la he viste.

La busca es una película en un blanco y negro magistral y voluntario salido de la cámara de Manuel Rojas y que cuenta con la música de uno de los grandes músicos contemporáneos españoles del siglo XX, Luis de Pablo. El guión de la película es de Flora Prieto, Angelino Fons, Nino Quevedo y  Juan Cesarabea, partiendo de la obra de Pío Baroja y su libro perteneciente , enn este caso, a la trilogía: “La lucha por la vida” y de la que también forman parte las novelas “Mala Hierba” y “Aurora Roja”, todas de 1904. La productora que se hizo cargo de la misma fue Surco Films , mientras que la distribución correspondió a Mundial Films.

Aparte de los ya señalados en la fotografía y en la música, la película cuenta con el maquillaje de Dolores Merlo , el montaje de Pablo G. del Amo, la escenografía de Adolfo Cofiño y el vestuario de Maruja Hernáiz.

Los intérpretes que aparecen en la misma son el actor francés Jacques Perrin (Manuel), Emma Penella (Rosa), Sara Lezana (Justa), Hugo Blanco (El Bizco), Lola Gaos (Petra), José María Prada (Hornero), Coral Pellicer (Milagros), Cándida Losada (Leandra), Luís Marín (Leandro), Fernando Sánchez Polack (Tomás), José María Prada (Panadero), María Bassó (Carmina), Daniel Martín (Vidal), Manuel Granada (Sr. Ignacio), José Carabias (apósito), María de la Riva (Doña Casiana), José María Celdrán (D. Germán), Rafael Alcántara (D. Norberto), Nicolás Dueñas (Ramón), Francisco Camoiras (Tabernero 1).. Junto a ellos aparecen María Elena Flores, Julia Peña, Antonio Iranzo, Venancio Muro, Valentín Tornos, Antonio Burgos, Daniel Martín.



La historia se inicia con una voz en off se nos coloca en el tiempo y en el espacio. Madrid 1900. España padece una grave crisis económica, social y moral.

La capital está llena de gente que busca trabajo. El ambiente es desgarrador, agrio y terrible. Y en ese contexto llega desde Almazán, Manuel, al que su tío, con el que vivía, le envía con su madre, Petra, sirvienta en una pensión de mala muerte, donde le dejan trabajar sirviendo las cenas y haciendo recados a cambio de comida y alojamiento. Manuel así inicia su "lucha por la vida".

Allí conoce a Justa, la repartidora de un taller de modistas, con la que se va a pasar una tarde dejando la pensión abandonada. Tras llegar tarde una noche, le despiden; la madre decide que se vaya a vivir con su tío, un pobre hombre, Ignacio, dueño de una zapatería. Allí se encuentra su mujer y sus dos hijos, sus primos. Viven sin ilusión. Por fortuna para Manuel allí están sus primos, Vidal y Leandro; este último gusta de frecuentar el mundo de los golfos y de los barrios bajos madrileños.

Enseguida hará amistad con su primo Vidal, que sale con Rosa, la camarera de un chiringuito de los suburbios, y que es muy amigo del Bizco, un tipo siempre dispuesto para la bronca, las peleas y con la navaja siempre a mano. Tampoco le importa para conquistar a cualquiera de las novias de sus amigos, pues su ideal es vivir de las mujeres.


Leandro, su otro primo vive amargado por culpa de una vecina. Se trata de su novia, Milagros, con la que se pasa la vida peleando por culpa de los celos que ella fomenta.

Mientras tanto, y a pesar de haber salido de la pensión y de separarse de su madre, vive unos momentos felices, los únicos de la película, con Justa, la chica que dice ser su novia.

Un día, durante la verbena del barrio, y tras verla bailar con otro, sufre un ataque de celos y él le clava una navaja. Más tarde se la clava él mismo al verse acorralado por sus perseguidores.

Tras el suicidio de Leandro, Manuel y Vidal se marchan de la zapatería. Esta muerte supondrá un cambio en su vida. Pero también es una ruptura con la familia que lo acoje, pues no desea seguir la senda delictiva elegida por Vidal, que harto de su casa ha decidido lanzarse a la mala vida y  marcharse con Rosa y el Bizco.

Manuel intenta conseguir un trabajo mejor para poder casarse con Justa, y por ello pide ayuda a un hombre adinerado al que en uno de sus primeros días en Madrid auxilió una noche cuando salía borracho de un bar. Este hombre cumple palabra de ayuda, dándole una recomendación para uno de sus amigos, un impresor- magnifica la imagen en el actual Congreso de los Diputados-, pero éste le enviará a otro, hasta acabar finalmente en una panadería, donde trabaja todo el día duramente a cambio de un salario miserable. En ese momento el hornero le dice la verdad, es un bereber, lo que él considera que es un bereber, un trabajador  sin futuro.

Un día se persona en la Panadería un señor que le avisa de la muerte de su madre. Después de matarse a trabajar sólo tenía ahorradas - después de toda una vida de trabajo- tan solo 7 pesetas, casi lo mismo que él consigue vendiendo las sábanas que le dan por acudir a la iglesia unas mujeres de la alta sociedad como reflejo de la caridad cristiana.

La muerte de su madre, así como el ver a Justa con otro hombre le hacen beber hasta emborracharse y acabar durmiendo en un descampado.

Desengañado por la muerte de su madre y los celos que Justa le provoca, Manuel fracasará en su nuevo intento de reinserción laboral que le ofrece su primo Tomás, un impresor.

Ya no desea trabajar en la panadería como un esclavo y opta por ser un pobre más en la capital acudiendo a las puertas de un cuartel donde les dan una ración gratis, lugar al que llega por el comentario de un niño Expósito. Igualmente junto a éste se persona en las Cuevas de San Blas donde hay un importante foco de prostitución. Al llegar la policía huye.

De nuevo en la calle, no encuentra otra salida y vuelve con Vidal y El Bizco. Rosa, la novia de Vidal, transforma las simpatías hacia Manuel en atracción. Vidal, que se dedica a realizar robos con el Bizco mientras prostituye a Rosa,  no va viendo este acercamiento entre Rosa y Manuel, que también  se siente inevitablemente atraído a pesar de que tiene un último intento de atraerse a Justa. Vuelve entonces a ver a Justa que le confiesa que está enamorada de él, pero que tiene que casarse con su nuevo novio.

Finalmente decide actuar con Vidal y el Bizco tratando de mejorar su fortuna, aunque su primer golpe no es tan bueno como esperaba y le hace sentirse mal, y no participará en el siguiente, aprovechando que se queda solo con Rosa para acostarse con ella.

El Bizco propone dar un nuevo "palo". Pero ahora Manuel se niega. El Bizco, con el que nunca tuvo sintonía, y que piensa que Manuel es un cobarde y con el que tuvo una pelea cuando se conocieron por proponerle que compartiera a su novia con todos, le provoca y le ataca con una navaja.

El odio contenido de Manuel hacia El Bizco se desata y ambos empiezan a luchar. La pelea, presenciada por toda la chusma del suburbio donde viven acaba con la muerte del Bizco. El Bizco tropieza con la navaja de Manuel y cae muerto.

Manuel queda desconcertado e impotente, mientras los guardias se acercan para apresarle. y la llegada de la guardia civil, de la que Manuel ya no tiene fuerzas para huir. Su lucha por la vida ya no tiene sentido... o sigue.

"La busca"  es  film importante dentro del cine español, por su capacidad realista, su espíritu de análisis, su visión más allá de la mera historia que cuenta. La película aparece en ese contexto que me recuerda a aquella emisión de sellos titulada “25 años de paz”, un primer intento de reconciliación nacional.

Angelino Fons, uno de los cineastas que despuntaron en lo que se denominó “Nuevo cine español”, y que se enmarca dentro de la corriente marcada por el Nuevo Cine Español que estaba apoyado por la Escuela Oficial de Cine y por García Escudero. Se trataba de su primer film que fue valorado como interesante , prometedor y comprometido. Como ya he señalado el origen de este tipo de cine es responsabilidad de una nueva política cinematográfica que emprendieron Manuel Fraga y García Escudero, como ministro de Información y Turismo, el primero y como Director de Cinematografía, el segundo, dentro de una nueva dinámica que hacía de la apertura.

En este sentido su película aparece por los cambios en la política de protección a favor de las producciones de nuevos realizadores, por la vía de subvenciones oficiales a las “operas primas”. Por otro lado, en un momento en que parece haber relajado la censura.

Años antes la fortuna quiso aliarse con Angelino Fons. Especialmente cuando Pío Baroja, que ya había visto algunos títulos llevados al cine como los basados en Zalacaín el aventurero o  Las inquietudes de Shanti Andia, cedió el catorce de diciembre de 1955, y por 20.000 PTA., los derechos de su novela La busca, para su futura adaptación cinematográfica, a la señorita Flora Prieto Huesca. A ella le otorgó plena libertad para confiar la confección del guión a cuantas personas estimase conveniente.

Según declaró más tarde Angelino Fons en una entrevista realizada en 2004:

Pío Baroja había vendido los derechos de La busca a una doctora, Flora Prieto, hacía ya bastantes años y había un guion escrito por ella. Ella nos lo dio a leer y no nos gustó nada. Entonces decidimos que había que reescribirlo y compramos, simplemente, los derechos de la novela, mencionando el nombre de Flora Prieto como coguionista. Después se incorporó como guionista Juan Cesarabea [...]. Me dieron el guion y un plazo de diez días para hacer los retoques necesarios y [...] para ponerlo a punto. 

Como ya declaró Fons, para la realización del guión, Flora Prieto contó con Angelino Fons, Juan Cesarabea y Nino Quevedo.

El 9 de abril de 1966, los autores de la adaptación transfirieron los derechos de reproducción de La busca a la sociedad productora Surco Films S.A., para la realización de una película de largo metraje con el mismo título de la novela y bajo la dirección de Angelino Fons. Dicha cesión se formalizó para su explotación y distribución a Mundial Films, en todos los formatos cinematográficos, y para televisión. Tanto Fons.

Los guionistas , con todo, lo que hicieron fue eliminando gran parte del material literario. Según María Dolores Mejías, el guión sólo coincide con la novela en tres grandes momentos: la llegada de Manuel a la pensión madrileña, la muerte de su madre y el encuentro con el bajo mundo de los suburbios de la capital al que se incorporará.

Tras presentar el guión ante la Dirección General de Cinematografía y Teatro, la Comisión de Apreciación y Censura sólo realizó en el mismo leves modificaciones: la supresión de algunas palabras y frases malsonantes y el aviso para que se cuidase la escena del prostíbulo y las escenas ambientales. Además, dicha Comisión informó favorablemente para que catalogaran al filme, que sobre la base de este proyecto se iba a realizar, de "Interés Especial", entiendo que por su valor literario de partida. La película consiguió los máximos beneficios de esta catalogación consistente en un anticipo de subvención equivalente al cincuenta por ciento del coste comprobado, doble valoración a efectos económicos, de concesión de doblaje y por cuota de pantalla. Asimismo, la Comisión clasificó el filme como únicamente para mayores de dieciocho años.

Una vez vista la película reconozco que existen diferencias entre lo leído y lo visto. Por lo pronto el Madrid de principios de siglo, del que vemos, unas fotografías al inicio, se transforma realmente en el Madrid de la postguerra franquista. Es posiblemente el valor más preciso que tiene la película, pues es una lograda y sobria crítica social  sobre la miseria y la vida a la que se ve abocado un muchacho cuando lo que impera es la pobreza, y, sobre todo, la miseria moral.

Para la interpretación el director Angelino Fons, fallecido en 2011, contó con un elenco de actores y actrices , muchos de ellos buenos secundarios que volveremos a ver en muchas películas de esta década y de la siguiente. Sin embargo, destacan dos , que además fueron premiados por su actuación en este filme, el francés Jacques Perrin (actuación con la que obtuvo la Copa Volpi) y la de Emma Penella dando vida a la prostituta Rosa. Junto a ellos Lola Gaos, Sara Lezana, Fernando Sánchez Polack o Hugo Blanco, magnífico como “el Bizco”.

Estaba previsto que comenzara el rodaje el 11 de abril de 1966 y continuara durante 52 días: 39 en exteriores localizados en Madrid y sus alrededores, y 13 días en interiores.

La encargada de la distribución sería Mundial Films en España, tras romper la productora varios acuerdos con otras distribuidoras, y Columbia Films en Hispanoamérica. La película fue rodada en Madrid y su extrarradio.

La película fue presentada el 1 de septiembre de 1966 en el Festival de Cine de Venecia. En España se estrenó el 6 de noviembre de 1967 y, oficialmente, obtuvo unos ingresos de 6.653.384 pesetas.

Ese mismo año recibió dos premios del Círculo de Escritores Cinematográficos: Mejor actriz: Emma Penella, Mejor director: Angelino Fons

El filme comienza con un prólogo, un fotomontaje con comentarios en off, que no aporta ningún valor dramático a la película, sino que cumple el objetivo de situarla históricamente.

En las calles estalló la que entonces llamaron cuestión social. Si alguno podía subir desde el mundo del trabajo al mundo de los afortunados, muchos podían caer desde el mundo del trabajo al mundo de la delincuencia. Expulsados de los pueblos por el hambre, de sobra en las ciudades ya ocupadas, miles de emigrantes, de desarraigados, formaban un ejército de miseria e ignorancia. Entre los trabajadores y delincuentes había una zona mixta de mendigos, prostitutas, golfos, vagos, raterillos. En este mundo se desarrolla la historia de Manuel, un adolescente que llegó a Madrid, en donde inicia su lucha por la vida. Para él, como para su patria, el futuro era una mezcla de amenaza, incertidumbre y confusión. 

Fons concibió este prólogo como separación de las cuatro etapas de la obra: Manuel en la pensión, en el trabajo, en el hampa y su final. Además, justifica, desde el mismo, el fracaso en la vida del protagonista:

El clima conseguido con esta introducción se rompe bruscamente con el silbido y la imagen de un tren e, inmediatamente después, aparece Manuel en escena.

El filme, con una narración lineal, revela una historia personal e intimista, a la vez que denuncia un ambiente social clasista, mísero y reprimido que envuelve la vida de Manuel.

Este film se enmarca dentro del neorrealismo español y la tendencia más disidente y crítica con el régimen, al estilo de películas como La Caza o Surcos. La Busca, como las dos películas anteriores tenían un valor metafórico y  reflejaban las dificultades a las que se enfrentaban muchos al abandonar sus pueblos e ir a Madrid en busca de un futuro mejor.

El director huyó de la fiel reproducción de trajes, ni casi decorados pues dominan los fondos desnudos, descampados, edificios en ruinas, u otros fondos casi "lacónicos", etc. Todo ello es presentado con una luminosa y brillante fotografía, y una música desacoplada y dramática que dan empaque al conjunto, pero con toques melódicos en los momentos en que Manuel y Justa se encuentran. Luis de Pablo compuso una acertada banda sonora que describe los estados de ánimo del personaje y ayuda a incrementar los momentos de tensión.uno de los referentes del cine español de la década de los 60.

«La busca» es  una película cruda, dura, sucia, y deprimente, con un inquietante contenido sexual, extraño para ser una película española de los sesenta. .Todo por donde se mueve el protagonista es  pobreza, miseria y analfabetismo, con un realismo digno del neorrealismo italiano.


La película fue reconocida internacionalmente y en España. Perrin ganó la copa Volpi en Venecia por este papel, y Emma Penella y Angelino Fons sendos premios del Círculo de Escritores Cinematográficos. Además fue galardonada, en 1967, con la Carabela de Oro en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, y con el Gran Premio del Festival de Prades.

Los personajes femeninos carecen de ternura y capacidad para amar sinceramente. Su propia madre se muestra distante con Manuel; , paradójicamente, el mayor afecto lo recibirá Manuel de su relación con Rosa. Para María Dolores Mejias el protagonista termina aplastado por la vida; una vida que en su lucha diaria nunca llegó a dominar. Según ella, Fons concibió la película desde el signo de la destrucción; no podía ofrecer un final falsamente optimista, paternalista y moralizante como propone el novelista. Por eso, en el último plano se subraya, de una forma directa y brutal, el triste destino del protagonista; Manuel solo, llorando, con miedo, aplastado por la vida, espera que los guardias le atrapen; aguarda, en definitiva, su total destrucción.

En Fotogramas se nos dice como la película "consigue una credibilidad ambiental poco habitual en productos de este tipo, así como una considerable atmósfera de sordidez. La narración resulta eficaz ".

Para Santiago Navajas en Libertad Digital "La busca es un dramón que en manos de Lars von Trier sería hiperbólico y metafísico pero que en las mesuradas de Angelino Fons, sin embargo, se plantea al estilo neorrealista italiano aunque con el toque enfático español (que llegaría a su máxima expresión con La caza, Surcos y, sobre todo, con El mundo sigue de Fernán Gómez). (...) En la época en que se rodó había censura pero más que prohibir determinado cine crítico lo que consiguió fue estimular la imaginación oblicua de los creadores para mostrar su punto de vista sin decirlo, sin hacerlo explícito. Fons tiene la habilidad, ayudado por un plantel de extraordinarios rostros (como los de Emma Penella o Lola Gaos) de reflejar tanto la letra como el espíritu literario de Baroja, muy cinematográfico en su esencia aunque alejado, eso sí, de la retórica pluscuamperfecta habitual en el cine español."

En definitiva, y para terminar, una buena película del neorrealismo español en base a una interesante adaptación literaria y que contextualmente, sorprende  como  pudo pasar los límites de la censura de la época al representar la sordidez de la España de las postguerras, la de Cuba y la de la Guerra Civil, por la que se movían millones de bereberes. Película que se merece, al menos,  un visionado.

1 comentario:

  1. Yo la he visto dos veces, una poco tiempo después del estreno la segunda el otro día en televisión. Las dos veces me ha impactado.
    Mas aun cuando he llegado a conocer algunos de los exteriores, el barrio de Pozas y esa iglesia derruida en la que al final de la película viven Vidal y Rosa; eso y el haber vivido parte de la posguerra me daba una sensación de cercanía con los personajes y toda la trama que.... Aun estoy buscando el nombre de la iglesia derruida, se que en los 50-60 se encontraba hacia la derecha de la carretera de Barajas.

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