lunes, 2 de mayo de 2016

Cien caballeros


Aunque parezca mentira San Juan Bosco es el patrón del cine. Eso nos lo repetían los curas de los salesianos una y otra vez cuando nos llevaban al cine, cosa que hicieron en múltiples ocasiones. No había festividad que no se conmemorara con alguna misa y alguna película. Para ello los salesianos tenían un teatro enorme que tenía propramación propia no sólo para los días señalados, sino -que yo recuerde - muchos viernes por la tarde. Allí conocí al monstruo japonés de Godzilla, al malvado Fu Manchú, la Guerra de los Mundos. Con ellos fui al año 2001 para no enterarme lo que me contaba Stanley Kubrick. pero también entramos en Diálogo de Carmelitas, nos enteramos quién era el Papa Nero y la Unificación Italiana con En nombre del Papa Rey, o vimos a Anthony Quinn como sacerdite que llegará a trono de San Pedro en Las sandalias del pescador. 

Un día nos llevaron a ver una película extraña. Se trataba de una coproducción entre Italia, España y la República Federal Alemana y que llevaba como título el de Los cien caballeros (en italiano, I cento cavalieri, en alemán, Die hundert Ritter. Mi sorpresa ha sido que   en Francia y en México fue conocida como  El hijo del Cid.

Se trata de una película, singular, una de las pocas películas que trata el tema de la presencia musulmana en la península ibérica. La película es del año 1964 y fue dirigida por un director italiano , especializado en Peplum, que responde al nombre de Vittorio Cottafavi.

Cottafavi nacido en Módena, el 30 de enero de 1914 y fallecido al sur de Roma, en Anzio, 14 de diciembre de 1988, fue  uno de los maestros del peplum. Tuvo su edad dorada entre 1959, con Las legiones de Cleopatra (Le legioni di Cleopatra, 1959), y más tarde hacer  Toro bravo (1960) La conquista de La Atlántida (Ercole alla conquista di Atlantide, 1961) y , finalmente, creo que fue su última película, Los cien caballeros de 1965. 

La película se basaba en un guión firmado por un grupo de escritores españoles e italianos formado por José María Otero, Giorgio Prosperi, Enrico Ribulsi, José Luis Guarner, Antón Eceiza. Destaco que el mismo Enrico Ribulsi participa en la película como actor, asumiendo el rol de Conde de Castilla u el crítico cinematográfico José Luis Guarner, colaborador en España del director italiano Vittorio Cottafavi, presidente de la Asociación de Críticos y Escritores Cinematográficos de Cataluña, crítico perspicaz y agudo en las páginas de Film Ideal, Documentos cinematográficos, Fotogramas, la revista británica Movie, y habitual en las páginas de La Vanguardia, amigo de Guillermo cabrera Infante y escritor cinematográfico como esa obra titulada 30 años de cine en España (1971), una monografia sobre Visconti (1978) y, sobre todo, su fundamental Roberto Rossellini, que apareció publicado en inglés en 1970, convirtiéndose inmediatamente en un clásico para la historiografía mundial, fallecido en 1993

En lo técnico destaca la música de Antonio Pérez Olea, muy enraizada en la época y en cierto sentido muy italiana. Trabajó con todos los grandes del cine español de la época desde Miguel Picazo hasta Fernando Fernán Gómez, pasando por Berlanga, Jorge Grau, Olea, Manolo Summers, Antonio Drove, Iván Zulueta.

Destaca igualmente la fotografía de Francisco Marín en un brillante Technicolor y Techniscope y los decorados de Ramiro Gómez.

El reparto lo encabezan Mark Damon como Don Fernando Herrera y Menendez,  Antonella Lualdi como Sancha Ordoñez, Gastone Moschin como el Fraile  Carmelo , Wolfgang Preiss como el musulmán Sheik Abengalbon,  Barbara Frey como Laurencia , Rafael Alonso como Jaime Badaloz, Hans Nielsen como Alfonso Ordoñez, el alcalde,  Manuel Gallardo como Halaf, Mario Feliciani como el embajador de  Sheik,  Arnoldo Foà como Don Gonzalo Herrera y Menendez y Aldo Sambrell como Alfaqui, así como el ya citado guionista  Enrico Ribulsi como el conde de Castilla.

La película empieza con una referencia a un texto de Lope de Vega y la realidad histórica de la España medieval. Para introducir la historia nos encontramos con un pintor que pinta una narración de enfrentamiento entre las comunidades cristiana y musulmana que habitan en la España del año 1000, teniendo esta última comunidad a Córdoba como su capital y en un amplio espacio central no controlado por ningún poder político y ocupado por campesinos que se mueven y negocian entre ambas comunidades religiosas. Supuestamente este desierto estratégico del Duero es un espacio que es reclamado por el Conde de Castilla y por la autoridad cordobesa.

Hacia el año 1000, mientras se está produciendo una disputa entre la hija del alcalde, Sancha Ordóñez ( Antonella Lualdi) y un joven cercano a la nobleza pobre como es Don Fernando Herrera y Menendez (Mark Damon) por la venta de unos sacos de trigo se produce la llegada de los árabes del jeque Abengalbón, el grande que  perturban la paz de una pequeña población cristiana.

El alcalde Alfonso Ordoñez, (Hans Nielsen) así como el prometido de Sancha, Jaime Badaloz (Rafael Alonso)  se excede en sus atenciones y amabilidades con el recién llegado que no se presenta como un enemigo, pese a la oposición de su hija Sancha.

Fernando, el joven comerciante, que , finalmente, ha comprado los carros de trigo muy a su pesar debido que ha pagado más de lo que esperaba, intenta escapar de una emboscada planteada por unos ladrones. Pero estos son frenados en su acción por los musulmanes que intentan quedarse con los carros cargados de trigo. Fernando , que se encuentra atado por los ladrones, reclama la titularidad de los mismos, pero los árabes se lo arrebatan y detienen a uno de los ladrones.

Poco a poco, los musulmanes van prolongando su estancia en el lugar y manifestando una dureza con los locales excesiva. Al preso le golpean con un látigo y a pesar de que dice la verdad, que son diez, los ladrones asaltantes, finalmente declara que son cien.

Con este arresto comienza una fuerte represión que se manifiesta en los duros juicios y condenas aplicadas por el Alfaqui (Aldo Sambrell) como la tortura en el pozo de la localidad que acaba con la muerte del reo. En principio la comunidad de frailes de la localidad es respetada, pero el malestar en la misma va en aumento.

Los campesinos, ante tanta arbitrariedad, animados por Sancha, deciden sublevarse, pero los árabes aplastan la revuelta. Tras esto comienza una fuerte represión, pues Abengalbón, el grande, a diferencia de su hijo, un hombre muy razonable , quiere vengarse de la muerte de 12 soldados musulmanes. Ante esto Abengalbón ordena la muerte de 12 hombres de la localidad algo a lo que se niega el alcalde , que acaba siendo ahorcado junto a otros en un puente.

Mientras tanto, Fernando y su padre, Don Gonzalo Herrera y Menendez (Arnoldo Foà) se encargarán de hacer frente a los invasores. En primera estancia, intentan ver al conde de Castilla , pero este no parece muy preocupado por el asunto (Enrico Ribulsi), pues se presenta como un hombre que roza el absurdo.

Padre e hijo, organizan la resistencia y para ello movilizan a los que han huido del pueblo, que son casi todos sus habitantes, a los que se suman algunos frailes, así como la banda de ladrones. Entre Don Gonzalo y Fernando diseñan un plan se ataque, auxiliados por algún frailes, que antiguamente estuvo en el ordo miliatri.

Entre Fernando y Sancha, la inicial tensión se trasforma en una historia de amor. Igualmente en el campamento surge otra historia entre el hijo de Abengalbón, que es derrotado por Fernando en una justa, y una chica cristiana, Laurencia (Barbara Frey).

A pesar de los repetidos intentos por parte de los musulmanes de atacar el campamento cristiano, repelidos de forma inteligente, y la reacción de los cristianos, son éstos, tras una serie de encuentros los consiguen derrotar a los árabes en una batalla ante los cien caballeros dirigidos por Don Gonzalo. Aprovechando un fuego sobre el trigal se producirá un enfrentamiento entre los lanceros musulmanes y los castellanos. El enfrentamiento es cruel y casi espectacular,  y los muertos abundantes. Entre las bajas están Don Gonzalo y Abegalbón el mayor.

Una vez que los campesinos han triunfado, perdonan a los árabes supervivientes y juntos inician la reconstrucción del pueblo, al tiempo que el amor une a Fernando y Sancha , así como entre el joven Abengalbón y Laurencia. Será nuevamente el pintor quien ponga con sus últimas pinceladas el broche final, coincidente con la boda entre los cuatro jóvenes protagonistas. Acabando así la película.

La misma es un gran trabajo de documentación, de ambientación, de vestuario, de puesta en escena, de buenas coreografías en las luchas  y una hermosa fotografía. Los exteriores fueron rodados  en Pedraza (Segovia) y en las afueras de la ciudad.

Entre las múltiples fuentes utilizadas por los múltiples e internacionales guionistas hay que destacar 'Las Famosas Asturianas' de Lope de Vega.

Otro detalle a añadir, este fué el último trabajo para el cine de Vittorio Cottafavi, considerado un especialista del cine de espada y sandalia, vamos "peplum", ya que después este director se dedicaría sólo a la televisión, al valorar que "un gran éxito cinematográfico logra un millón de espectadores, mientras que un pase televisivo lo ven de doce a quince millones. Cuando vi que Rossellini se inclinaba por la televisión me dije: si él lo hace, seguro que está bien".

En 2004 la película que yo habría visto un 30 de enero de 1974 , aproximadamente, fue restaurada y mostrada como parte de la retrospectiva Storia Segreta del Cinema Italiano: Italian Kings of the B's (1949-1976) en la 61ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia.

Algunos críticos entienden que "I Cento Cavalieri", que se supone que tiene  lugar en la Edad Media y alrededor del año 1000 dC es un spaghetti western, incluso en lo músical como he señalado al principio , sobre todo, por su puntuación.

Destaca el trabajo de vestuario y fotografía en el que relucen los sarracenos, todos vestidos de azul,Por momentos la película es cómica, y por momentos es dramática como se aprecia en el par de ocasiones en la que se ve la "tortura del pozo" y las muchas colgaduras.

Antonella Lualdi, sin ser una grande del cine italiano, si es una actriz de oficio que había trabajado  en Francia con grandes directores (Autant-Lara, Chabrol) aunque aquí no deja  de ser una mujer racial.

Vittorio Cottafavi intenta realizar una película verista en el sentido que no huye de lo que la brutalidad que supone la guerra y sus consecuencias , no teniendo reparo ninguno en mostrarnos lisiados y  los mutilados que como dice Don Gonzalo "que pueden asustar a nuestros jóvenes soldados". Parte de las imágenes del rodaje fueron recogidos por el diario italiano L´Unitá 

Jordi Batlle Caminal comentaba en el Diario El Pais en el año 1991 lo siguiente: Una coproducción hispano-ítano-alemana, realizada por el más cultivado y sagaz de todos los realizadores que por aquellas fechas hacían péplums, Vittorio Cottafavi.

Los cien caballeros es una película de aventuras circunscrita a los años de la Reconquista, pero tocada con humor, fino y sutil humor, ahí donde podemos ver -en escena genial- a un par de guerreros luchando entre sí y asustándose uno del otro.

Vittorio Cottafavi es uno de esos casos en los que la figura de un cineasta es muy superior a las historias que le encargan para dirigir. Cottafavi, era un hombre de gran cultura, experto conocedor de la narrativa cinematográfica y con un refinado gusto para poner en escena cualquier película con sutileza y sentido de la estética, se vio abocado, sin embargo, a realizar casi siempre cintas de aventuras o seudohistóricas, claramente por debajo de sus posibilidades reales. Tanto es así que, después de veintiún años como director cinematográfico, abandonó la gran pantalla para dedicarse a los dramáticos de la RAI-TV, donde pudo dar cabal medida de sus facultades.

También esta “Los cien caballeros” es uno de sus más interesantes filmes. Cottafavi supo utilizar los escasos recursos económicos con una encomiable puesta en escena, un brillante uso del color y con personalidad propia, en una historia curiosa y bien documentada.

A destacar la aparición entre los guionistas de José Luis Guarner, uno de los grandes de la crítica de cine en España, que fuera director del Festival de Cine de Barcelona y uno de los hombres que más sabían de cine en nuestro país y en el extranjero, prematuramente malogrado. Los intérpretes son los habituales de las coproducciones de aquella época, destacando la belleza de Antonella Lualdi y del cormaniano Mark Damon.

Recordaba muchos pasajes de la película como el lanzamiento de la lanza sobre el crucifricado, algo que en ese momento se impactó. Recordaba que la película me gustó, pues en ella había mucho de fina ironía, y estaba rodada a un ritmo agradable con  personajes tan absurdos como divertidos. Posiblemente la película fue un fracaso comercial y  Cottafavi último largometraje. Pero yo la guardo en el recuerdo.


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