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domingo, 13 de enero de 2019

El último pistolero


John Wayne, como actor, sabía como acabar una película. Lo demostró en infinidad de ocasiones, especialmente si en las mismas había grandes directores. El de Iowa, recriado en California, supo además elegir bien sus películas, sobre todo cuando ya había triunfado dando muestras de lo que implicaba ser alto , feo, fuerte y formal. Con este papel en The Shootist Wayne ponía fin a una carrera de 50 años que comenzó en los años del cine mudo , allá por 1926. 

Lo mismo que fue reconocido y criticado a la par al final de su carrera, supo esperar el proyecto que había convertirse en su legado , en su testamento como actor. Y fue todo un acierto como demostró en The Shootist , también conocida como El último pistolero.

Tengo la impresión de que hoy nadie duda del valor de John Wayne en el mundo del cine , un nombre determinante en la historia del mismo y ligado indisolublemente al western, pero que fue mucho más allá de este género, demostrando no sólo ser un todoterreno, sino incluso sus limitaciones cuando fue avanzado en edad y sabía que ya no era su momento. Vamos, un hombre inteligente y consciente.

Como era de esperar su última película fue un western, el género que le encumbró. No olvidemos que John Wayne actuó en un total de 153 películas, y tiene el récord para un actor con más roles principales con un total de 142.

Cuando hizo este western ya estaba enfermo. El cáncer que se le había manifestado en la década anterior ya le afectaba notablemente. No obstante, vivió tres años más falleciendo en 1979. Siempre se ha dicho que el cáncer John Wayne fue producto de la radiación a la que se había expuesto en 1956 durante el rodaje de la película histórica El conquistador de Mongolia. Un film maldito que se rodó en el desierto de Utah, cerca de un campo de pruebas nucleares, y el equipo de rodaje desconocía las posibles secuelas de su exposición al polvo radioactivo. La coprotagonista en el filme, Susan Hayward, también murió de cáncer al igual que el actor mexicano Pedro Armendáriz, Agnes Moorehead, así como otros más de los 40 miembros del equipo de filmación. En septiembre de 1964 se le diagnosticó un cáncer de pulmón y fue sometido a una intervención quirúrgica para extraerle el pulmón izquierdo y dos costillas. De este tratamiento sobrevivió y siguió actuando hasta 1976 cuando fue dirigido por Don Siegel. Permaneció clínicamente libre de cáncer hasta principios de 1979, cuando se descubrieron metástasis en su estómago, intestinos y columna vertebral; murió más tarde ese año.

Detrás de Siegel, otro de los grandes del cine, estaba la Paramount Pictures y  Dino De Laurentiis Company siendo los productores  MJ Frankovich y William Self, siendo auxiliado por Robert F. Boyle.

La película se basaba en la novela de Glendon Swarthout escrita en 1975 del mismo nombre, The Shootist o El tirador,  y curiosamente el guión fue escrito por Miles Hood Swarthout ,el hijo del autor, y Scott Hale.

La banda sonora indudablemente tenía que ser de uno de los grandes, Elmer Bernstein , siendo la fotografía labor de Bruce Surtees y la edición de Douglas Stewart.

El reparto lo integraron John Wayne como John Bernard "JB" Books,  Lauren Bacall como Bond Rogers , Ron Howard como Gillom Rogers , James Stewart como el Dr. EW Hostetler , Richard Boone como Mike Sweeney , Hugh O'Brian como Jack Pulford,  Harry Morgan como el Marshall de la ciudad de Carson, Walter J. Thibido,  John Carradine como Hezekiah Beckum, el enterrador , Sheree North como Serepta,  Scatman Crothers como Moses Brown , Bill McKinney como Jay Cobb, propietario de Cobb's Creamery , Rick Lenz como Dan Dobkins, el reportero del diario local,  Gregg Palmer como hombre corpulento , Melody Thomas Scott como niña en el tranvía

La historia se centra en John Bernard Books, un legendario pistolero que a lo largo de su vida ha impuesto la ley en todos aquellos sitios en los que ha trabajado, eso sí , matando a muchas personas; pero que también ha perdido a familiares y amigos en el empeño, vuelve a Carson City en Nevada. Y , si bien es cierto que quiere vivir en paz sabe que está enfermo, que está próximo a morir y que todavía le queda por saldar una cuenta pendiente con tres bandidos.

Después de un prólogo, en el que vemos escenas de las otros western anteriores de Wayne, que vienen a resumir la vida y la labor de John Bernard "JB" Books, "el tirador más célebre del momento", vemos como enfermo y   dolorido se aproxima a Carson City, en Nevada. Ante de su llegada a la localidad es asaltado y mata a su asaltante.

Finalmente llega a Carson City , el 22 de enero de 1901, casualmente el día en que muere la reina  como vocea un chico vendedor de prensa.

Books es consciente que el Viejo Oeste esté muriendo, al igual que le ocurre a él. Efectivamente junto a caballos y carretas , vemos los primeros vehículos a motor Carson City y , por momentos sabemos que la ciudad tiene electricidad y teléfonos. Desde el principio se puede ver que  se siente despreciado por algunos lugareños que lo ven como algo del pasado.

Como sabe que su enfermedad es grave decide visitar a un viejo amigo, un hombre  de confianza, para una segunda opinión. Se trata de "Doc" Hostetler (James Stewart), que confirma el pronóstico de un médico de Colorado. Le informa que su muerte es inminente y , para prevenir los dolores propios del cáncer le da una botella de laúdano. Antes de salir de la consulta , Book le pregunta a Doc si sabe de algún sitio para que le alquilen una habitación y éste le recomienda una casa en las afueras regentada por la viuda Rogers.

Books se persona en la dirección y consigue alquilar una habitación en la pensión de propiedad de la viuda Bond Rogers (Lauren Bacall) que vive junto a su hijo adolescente Gillom (Ron Howard), una de las personas que se mofó de él a su llegada al pueblo al decir que era un viejo acabado.

Aunque de mala gana cumple con los que Books le había pedido, llevar su caballo al establo que tiene un hombre de color, Moses Brown (Scatman Crothers). Éste al quitarle la montura descubre  que en ella aparece el nombre de Books, uno de los celebres pistoleros del salvaje oeste. Al comentárselo a Gillom se impresiona al tener bajo el techo de su casa a toda una leyenda.

Poco después el Marshall de Carson City  Thibido (Harry Morgan), alarmado ante la presencia de un famoso pistolero en su ciudad, va a la casa y le pide que se vaya. Pero Books le explica, por un lado, que se está muriendo, y, por otro, que  tiene la intención de morir en Carson City poniendo en paz con su vida y cumpliendo una meditada promesa que conlleva una venganza hacia tres personas que le marcaron en el pasado: Mike Sweeney (Richard Boone), quien mató  a su hermano ; Jack Pulford (O'Brian), jugador profesional y  que tira con facilidad de la pistola; y Jay Cobb ( Bill McKinney ), que además en este momento es el jefe de Gillom.

Al ser tres matones que tienen atemorizada a la ciudad Thibido cede, pero se regodea: "¡No tardes demasiado en morir!" . La presencia de Books en la ciudad poco a poco es conocida al correrse la voz. Son muchos los que llegan a la misma con la intención de contactar para bien o para mal con él. Entre ellos están un periodista llamado Dobkins ( Rick Lenz ) quien le propone una serie espectacular de artículos, exagerando y glorificando la tumultuosa carrera de Books.

Esto a Books no le interesa así que lo echa, siendo más tarde visitado por una vieja amiga llamada Serepta (Sheree North), que le propone matrimonio sabedor de que su muerte es cercana. Él se conmueve, hasta que se entera de que  la intención es coescribir, con Dobkins, las sensacionales "memorias" de una viuda. "Mujer", dice Books, "todavía tengo algo de orgullo".

La situación en la casa de la Señora Bond Rogers inicialmente, tampoco es buena, pues considera que no puede tener en su casa a un pistolero, especialmente cuando su marido murió igualmente asesinado por uno. Sin embargo, a su hijo le parece magnífico. Con todo, una noche Books es disparado dentro de su habitación mientras duerme por un par de hombres que buscan notoriedad y dinero. Esto provoca que varios huéspedes se vayan de la casa y que la tensión entre el hombre y la mujer se encone.

No obstante, poco a poco , al saber con detalle que Hostetler ha prescrito el láudano para aliviar un empeoramiento de la enfermedad y un aumento del dolor de Books que acabará por ser insoportable. , comienza a tener compasión con él y mejora el trato.

Por su parte, el enterrador, Hezekiah Beckum (John Carradine) se muestra interesado en las medidas del pistolero para preparar su funeral, que Books rechaza como otro esquema de especulación; pero él ordena una lápida.

Durante una salida Books le dice a Bond que nunca mató a un hombre que no se lo merecía; Bond dice que un poder superior decidirá eso. A ella le preocupa que Gillom, que sin la guía de un padre, esté adquiriendo un gusto por la violencia y la bebida.

Por su parte, Books negocia la venta de su caballo al herrero Moisés (Crothers), quien comenta que Gillom ya trató de vendérselo a él para compensar a sus huéspedes perdidos.  Books , ante esto se encara con Gillom; pero después de resolver sus diferencias, Gillom le pide que le enseñe a disparar.

Para sorpresa de Gillom,  Books es muy preciso , y se pregunta en voz alta cómo Books ganó en todos esos tiroteos. Books le dice que los árboles no se disparan. "No siempre es lo rápido lo que cuenta", agrega.

Cuando considera que el momento ha llegado, Books le dice a su joven pupilo que "Está todo dispuesto".  que envíe un mensaje a tres hombres: Mike Sweeney (Boone), que además de lo anterior, en la actualidad, presionan a la viuda Bond para casarse con ella; al jugador Jack Pulford (O'Brian),  ; y  al malencarado Jay Cobb ( Bill McKinney ), que sabe por  Gillom que se está preparado para acabar con Books.

Gillom informa a cada uno de ellos, por separado, que Books estará en el Metropole Saloon el 29 de enero, en su 58 cumpleaños. Books le insiste a  Gillom que acepte su caballo, que le compró a Moisés, como regalo.

El 29 de enero, llega la lápida, con el nombre de Books, la fecha de nacimiento y con el indicador de muerto - "Died" y el año 1901, aunque con el día en blanco.

Después de despedirse de Bond, en una corta relación en la que ambos están cómodos, sube a un tranvía para llegar al Metropole Saloon.

Al llegar la sala está desierta excepto por los cuatro hombres, los tres citados y el camarero (Charles G. Martin).

Books pide una bebida y hace un brindis por su cumpleaños dirigiéndose a sus tres "invitados". Cobb es el primero en sacar su arma, pero Books lo despacha fácilmente. Luego le dispara a Sweeney a través de una mesa que se esconde detrás, pero es herido en el momento.

Por su parte, Pulford ahora dispara, dando nuevamente a Books mientras se esconde detrás de la barra. Pulford se acerca más, pero Books ve su reflejo en un vaso y cuando mira alrededor de la barra, lo mata de golpe.

En ese momento Gillom entra y ve al camarero escondido detrás de Books  con una escopeta. Grita una advertencia, pero el cantinero dispara sobre Books en la espalda. Mientras recarga, Gillom levanta la pistola de Books y le dispara al camarero, luego arroja la pistola a través de la sala de bar con un gran disgusto. Books sonríe, asiente con aprobación y muere.

Una vez acabado todo, Gillom, no sin antes cubrir a Books Libros con cierta veneración ocultándolo con su chaqueta, sale a la calle. Y la película acaba con Gillom caminando por la ciudad dirigiéndose  a casa , con su madre.

La película fue rodada entre enero y abril de 1979 en Nevada y California en concreto en la Krebs-Peterson House sita en el 500 Mountain Street de la localidad de Carson City, Nevada. Las extensas escenas al aire libre de la película fueron filmadas en Carson City. La pensión de Bond Rogers es la Krebs-Peterson House de 1914, ubicada en el histórico distrito residencial de Carson City. También se rodó en las cercanías de esta ciudad, en concreto en Washoe Lake State Park . El paseo en buggy fue filmado en el parque estatal de Washoe Lake , en el valle de Washoe , entre Reno y Carson City.

En California se rodó en Kings Row, en los Warner Brothers Burbank Studiosde la Warner Boulevard, en  Burbank, , también en Laramie Street, , en Midwest Street, así como en otros espacios en el interior de los Warner Brothers Burbank Studios. Asimismo se rodó en los  Paramount Studios sitos en el 5555 Melrose Avenue, de Hollywood , pero destaca que aunque fuese una producción de Paramount , las escenas callejeras y la mayoría de las tomas interiores se filmaron en el escenario de Warner Bros. en Burbank, California .

La película fue distribuida por los Paramount Pictures (USA / UK) y a escala internacional por la Dino De Laurentiis Company . Su estreno tuvo lugar el 11 de agosto de 1976 consiguiendo una gran taquilla superior a los $ 13 millones de dólares.

La historia de la película comienza cuando el productor Mike Frankovich anunció que había comprado los derechos para la película de la novela de Glendon Swarthout , The Shootist , y Wayne expresó un fuerte deseo de interpretar el papel principal, según se informó debido a la similitud que l historia tenía  con el personaje Jimmy Ringo en The Gunfighter , una película del año 1950 e interpretada por Gregory Peck, un papel que le hubiese gustado interpretar y una historia que le atraía.

Con todo dado su delicado estado de salud y las muchas molestias que había experimentado durante el rodaje de su penúltima película, Rooster Cogburn , en España , El rifle y la biblia, rodada en 1975. Tanto es así que los productores plantearon que el papel podía pasar a Paul Newman , a George C. Scott , incluso a Charles Bronson , Gene Hackman y Clint Eastwood antes de que finalmente retornara a Wayne.

Aunque su capacidad pulmonar  estaba limitada y tenía  dificultades con la respiración y la movilidad a la altura de 4,600 m (1,400 m) de Carson City, y la producción tuvo que cerrarse durante una semana mientras se recuperaba de la fuerte gripe, Wayne completó la filmación sin más problemas médicos importantes. 

Hubo cierta oposición al casting de John Wayne, ya que los productores pensaron que a los 68 años era demasiado viejo para ser creíble como un pistolero. Fue el productor Dino De Laurentiis quien insistió en el casting de Wayne. John Bernard Books tenía solo 50 años en la novela. Para agregar un sentido de realismo al personaje de John Wayne, se usó material de archivo de varios de sus westerns para presentar J.B. Books después de los créditos iniciales. Se incluyeron imágenes de Río Rojo (1948), Hondo (1953), Río Bravo (1959) y El Dorado (1967).

El contrato de Wayne le daba autoridad en la aprobación del guión, e hizo una serie de cambios importantes y menores, incluida la ubicación (desde El Paso a Carson City), y el final. En el libro y en el guión original, Jack Pulford recibió un disparo en la espalda de Books, y Books, a su vez, recibió un disparo de Gillom; Wayne sostuvo que durante toda su carrera cinematográfica, nunca le había disparado a un adversario por la espalda, y no lo haría ahora. También se opuso a que Gillom le disparara a su personaje y sugirió que lo hiciera el cantinero, porque "nadie podría vencer a John Wayne en una pelea justa".

Wayne también fue responsable de muchas decisiones de casting. Varios amigos y compañeros de reparto en anteriores películas, entre ellos Bacall, Stewart, Boone y Carradine, fueron elegidos a su pedido.

El caso de James Stewart fue algo especial. Éste se había retirado de la interpretación y llevaba no varios años sin estar en el cine debido en parte a una discapacidad auditiva grave, pero aceptó el papel como un favor a Wayne. Stewart y Wayne habían trabajado juntos en solo dos películas anteriores, también westerns, The Man Who Shot Liberty Valance y How the West Was Won , ambas lanzadas en 1962.

James Stewart solo aceptó desempeñar un papel secundario en la película porque John Wayne lo había solicitado específicamente. Cuando J.B. Books (John Wayne) llega a la oficina del Dr. E.W. Hostetler (James Stewart), Hostetler menciona que han pasado 15 años desde la última vez que se vieron. Se trata realmente de una broma entre los dos ya que Wayne y Stewart trabajaron juntos por última vez en El hombre que mató en Liberty Valance (1962), 15 años antes.  James Stewart no había hecho una película en cinco años.

Mientras filmaban la escena en la oficina del doctor, tanto Stewart como Wayne repetían sus líneas en una larga serie de tomas, hasta que el director Don Siegel finalmente les suplicó que se esforzaran más. "Si quieres que la escena se haga mejor", bromeó Wayne siguiendo la estela de John Ford , "es mejor que te consigas un par de mejores actores". Más tarde, Wayne comentó en privado que Stewart conocía sus líneas, pero al parecer no podía escuchar sus señales lo que, a su vez, le  había provocado algunos errores. Debido a que la carrera cinematográfica de Stewart había terminado varios años antes, solo le pagaron 50,000 dólares por su parte.

A John Wayne le gustó trabajar nuevamente con Lauren Bacall ya que ella debutó en una de sus películas, Callejón sangriento (1955), tanto que la eligió como su primera dama para esta película. El nombre del personaje de Lauren Bacall podría ser una referencia al compañero de Wayne y Ford en muchas películas, Ward Bond. Maureen O'Hara, la primera dama de John Wayne en muchas películas, fue considerada para Bond Rogers, pero Don Siegel pensó que no se adecuaba a ese papel.


Un entrevistador le preguntó a Ron Howard si John Wayne le había dado algún consejo sobre la actuación. Dijo que, durante la filmación del tiroteo final, Wayne lo llevó aparte y dijo que tenía algunos consejos para él. Mientras Howard esperaba ansiosamente un profundo consejo, Wayne dijo: "Ron, si quieres parecer amenazador, cierra la boca".

Otra estipulación del contrato fue la posibilidad de intervenir en el casting e incluyó, aunque parezca mentira, a un caballo de su propiedad y que , al final es regalado por el personaje de Wayne, uno caballo castrado llamado Dollor que Wayne había montado en varias películas como  Los Vaqueros , Valor de ley , Rooster Cogburn , Chisum y Ladrones de trenes . Wayne había negociado los derechos exclusivos de la película a Dollor como propietario del caballo, Dick Webb Movie Productions, y solicitó cambios de guión que le permitieran mencionar el nombre de Dollor varias veces.

Parece ser que las numerosas sugerencias que hizo el actor al director y las alteraciones en el guión causaron una considerable fricción entre Siegel y Wayne; pero Siegel dijo que él y Wayne se llevaban bien. "Tenía muchas de sus propias ideas ... algunas me gustaron, lo que me inspiró y otras que no me gustaron. Pero no nos peleamos por nada de eso. Nos gustamos y nos respetamos mutuamente". John Wayne admiraba enormemente al director Don Siegel y dijo que le gustaría haber interpretado el papel de Clint Eastwood en Harry el sucio (1971).  Wayne , de cualquier manera tenía dudas, sobre la dirección de Siegel y sintió que la película necesitaba un estilo más épico y visual. Los dos estaban en desacuerdo durante el rodaje y, según informes, Wayne se hizo cargo de la dirección a veces. Originalmente, John Wayne no quería dejarse una barba para interpretar  a J.B. Books.

Según una biografía de 2014 de "John Wayne: la vida y la leyenda" de Scott Eyman, descubrió que Wayne tenía cáncer de estómago en 1975, pero que había entrado en remisión antes de que comenzara el rodaje de esta película. De cualquier manera, John Wayne hizo un anuncio de servicio público de televisión para la American Cancer Society que comenzó con un clip de la escena de esta película en la que el médico le dice a Books que tiene cáncer.

Aunque ahora esta película está considerada ampliamente como una de las mejores películas finales de cualquier estrella, junto con Vidas rebeldes (1961), protagonizada por Clark Gable y En el estanque dorado (1981), protagonizada por Henry Fonda, aunque en realidad nunca fue su intención de que fuese la última película de John Wayne.

No fue hasta enero de 1979, tres años después de que comenzara la filmación, que le diagnosticaron cáncer de estómago. En julio de 1978, después de recuperarse de una cirugía a corazón abierto, anunció que tenía la intención de hacer una película llamada "Beau John" con Ron Howard, pero nunca sucedió.

Durante el rodaje  John Wayne causó sensación entre la población de Carson City mientras se hospedaba en el hotel Ormsby House durante la filmación. Firmó autógrafos para jóvenes, incluido uno firmado para la famosa soprano de mezzo Mary Anna Replogle.

A pesar de recibir críticas generalmente favorables, la película demostró ser una de las películas menos exitosas de John Wayne en la taquilla. John Wayne estaba molesto por la decepcionante taquilla de la película, a la que atribuyó principalmente a Paramount por promocionar mal la película. Se quejó de que Paramount dedicó demasiado tiempo a centrarse en su nueva versión de King Kong y en la marca de Wayne para vender la película, que en 1976 ya acumulaba un par de fracasos.

La película presenta un buen trabajo del director de fotografía Bruce Surtees, sin embargo, su labor no fue reconocida con un premio.

En 1977, The Shootist recibió una nominación al Oscar por Mejor dirección artística (Robert F. Boyle, Arthur Jeph Parker), una nominación en los  BAFTA Film Award como Mejor actriz (Lauren Bacall) y una nominación al Golden Globe Award como Mejor actor de reparto (Ron Howard), así como el National Board of Review Award como uno de los Top Ten Films de 1976 .

El Sindicato de Guionistas (WGA) la nominó al mejor guión adaptado para Scott Hale y Miles Hood Swarthout Críticas

Tras su lanzamiento teatral, The Shootist fue un éxito menor, recaudando algo más de $ 13 millones de dólares.

La película recibió críticas justas a excelentes, con muchos elogios a Wayne por muchos críticos especialmente de Variety que lo quiso lanzar para los premios de la Academia, pero , finalmente, no fue así. No hace mucho en una revisión esta misma revista dijo de ella que era" Simplemente hermosa, y hermosamente simple."

Eso sí, fue nombrada como una de las diez mejores películas de 1976 por la National Board of Review , junto con Rocky , All the President's Men y Network . En 2008 la película fue incluida entre los mejores western por el American Film Institute.

El crítico de cine Roger Ebert de Chicago Sun-Times la incluyó en su lista de las 10 mejores películas de 1976. Y dijo sobre ella "A menos que ya hayas descubierto que John Wayne es un actor y una estrella de cine, te sorprenderán las dimensiones que proporciona para JB Books. "

Dereck Adams de Time Out comenta que se trata de "Un sutil y conmovedor homenaje valeroso tanto a Wayne como al Western en general. En Radio Times , Tony Sloan comenta que "Esta fue la última película de John Wayne y resultó ser un tributo adecuado a un gran talento. " Ya En España, Miguel Ángel Palomo en  El País afirma que es una "Magnífica y, sobre todo, entrañable revisión de los añejos códigos del western (...) todo un canto poético a un cine que desaparecía junto a John Wayne"

Para Leonardo D’Espósito de la revista Noticias responde al "(...)  estilo seco de Siegel se complementa muy bien con la apariencia mineral de John Wayne. Una verdadera reflexión sobre el tiempo y su transcurso, como suelen serlo las mejores obras de arte."

Estamos ante una gran película, una despedida a la altura de un gigante, con una estructura narrativa clásica magníficamente dirigida y magistralmente interpretada. Una sólida despedida para uno de los más grandes.

En 1966, John Wayne , trasladó su domicilio desde Encino hasta Newport Beach. Allí frecuentaba la Iglesia católica en la isla de Balboa. Allí "meditaba, contemplaba y hablaba con Dios", dijo Gretchen, el sacerdote que le trató​. 

El lunes 11 de junio de 1979 su estado de salud empeoró lentamente. El Padre Curtis fue a verle. Aunque seguía en coma, su hijo le preguntó "Papá, el capellán quiere verte", pensando en que no respondería. Ya estaba saliendo de la habitación cuando le oyó decir "De acuerdo". estuvieron solos quince minutos​. A las 17:23 horas​ de ese día Wayne falleció a causa de cáncer de estómago, en el Centro Médico de la Universidad de California en Los Ángeles. Según su hijo Patrick y su nieto Matthew Muñoz, sacerdote en la diócesis de Orange en California, se convirtió al catolicismo poco antes de su muerte.​ Fue enterrado en el cementerio Pacific View Memorial Park, de Corona del Mar, California. 

Para evitar una posible profanación, su esposa, Pilar Pallete, enterró su cadáver en una tumba anónima, mientras que se colocó una placa conmemorativa en un espacio sin tumba debajo. Pidió que su epitafio fuera "Feo, Fuerte y Formal" algo más que adecuado para The Duke. 


jueves, 28 de mayo de 2015

Tin Hauser en los límites de la realidad


En la noche del 6 de julio de 2002 tuvo lugar en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba un memorable concierto de una veterana banda vocal – celebraba su XXX aniversario- capitaneada por Tim Hauser, The Manhattan Transfer, la banda estaba presentando su por aquel entonces su último disco, The spirit of San Louis, dentro del programa del Festival Internacional de la Guitarra. Su repertorio esa noche fue variado y ecléctico pero de enorme calidad. Como siempre mezclaron todos los estilos posibles, desde el be-bop al rock, de la fusión a las músicas brasileñas, del big band al pop todo integrado bajo un elemento común: la armonía vocal del cuarteto (formado por soprano, alto, tenor y bajo) constituían Tim Hauser, Alan Paul, Janis Siegel y Cheryl Bentyne, junto con Yaron Gershovsky, su pianista y director musical. 

El concierto en esa noche calurosa fue una explosión de nervio, ritmo y color . Así , al menos, nos pareció a las tres personas que fuimos a disfrutar de la música y del conjunto coral de sus voces. Fue un auténtico homenaje a casi todos los grandes nombres del jazz - Count Basie, Miles Davis o Ella Fitzgerald - y permitieron al cuarteto mostrar los grandes éxitos de la banda y todas las posibilidades del vocalese (cantar con palabras fragmentos musicales inicialmente instrumentales). 

A la salida, en todas las caras se esbozaba una sonrisa. De entre los temas de aquella noche destaco uno "Twilight Zone/Twilight Tone", procedente de su album, Extensions (1979), un tema escrito por Alan Paul y Jay Graydon como un homenaje a la década de 1960 serie de televisión de la CBS creada por Rod Serling. Hoy, mientras escribía esto, me he enterado que el 17 de octubre de este pasado año fallecía Hauser. 

 Y ¿qué tiene que ver esto con este blog de cine? Pues básicamente que los acordes que aparecen al inicio de la película Twilight Zone: The Movie , conocida en España como En los límites de la realidad, y son los mismos que utilizaba la banda vocal neoyorkina en esta recreación de la canción de la serie. 

La película es una joya de los ochenta, en concreto del año 1983, y fue producida por Steven Spielberg como una versión homenaje desde el cine a la serie de los años 50 y 60 conocida en España como Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), creada por Rod Serling y que se emitió en USA entre 1959 y 1964. Era una serie en la que en cada capítulo se narraba, lo hacía el propio Serling, una historia de terror, fantasía o ciencia-ficción. 

En la película que versiona tres episodios clásicos de la serie o remakes e incluye una historia original, participan en la dirección auténticos directores representativos de los ochenta como fueron John Landis, que dirigió el prólogo y el primer episodio Time Out, el único episodio original; Spielberg, el segundo Kick the Can; Joe Dante, el tercero el terrorífico It's a Good Life; y George Miller, el cuarto Nightmare at 20.000 feet —Pesadilla en las alturas— y último. En la producción participaron Steven Spielberg y Richard Mathison . La productora que reunió a este ramillete de directores fue la Warner Bros. Pictures La canción promocional del film fue Nights Are Forever, escrita por Jerry Goldsmith e interpretada por Jennifer Warnes, así como la banda sonora de original de la serie que es la misma con la que empieza "Twilight Zone/Twilight Tone" la canción exitosa de los Manhattan Transfer. 

El guión de los episodios está muy repartido y no se qué corresponde a quién , solo que están presentes Richard Mathison, John Landis, Melissa Mathison, George Clayton Johnson, Jerome Bixby, Robert Garland, igual que la fotografía que es de Stevan Larner, Allen Daviau y John Hora. 

El reparto está integrado por Dan Aykroyd, Albert Brooks, Scatman Crothers, John Lithgow, Vic Morrow, Kathleen Quinlan, Jeremy Licht, Abbe Lane, Kevin McCarthy, Patricia Barry, William Schallert, Nancy Cartwright, Bill Quinn, Martin Garner, Selma Diamond, Helen Shaw, Murray Matheson, Peter Brocco, Priscilla Pointer, Doug McGrath, Charles Hallahan, Dick Miller, Donna Dixon, John Dennis Johnston, Charles Knapp, Al Leong, John Larroquette 

La película comienza con un prólogo. La película empieza con un conductor —Albert Brooks— y su pasajero —Dan Aykroyd— conduciendo en medio de la noche por una carretera secundaria un coche de los años 70. Ambos están cantando juntos la canción The Midnight Special de Creedence Clearwater Revival, y que a su vez la están escuchado de una vieja cinta de cassette. Invita a cantarla hasta que la cinta finalmente se enrolla y se bloquea. Entonces, para no aburrirse, uno de ellos propone conducir con las luces apagadas y con la posibilidad de atropellar a alguien. 
Finalmente, proponen hacer un juego entre ellos, consistente en tratar de adivinar los títulos de programas antiguos de TV, simplemente tarareando sus melodías como la de Hawaii 5.0, Ironside, o la misma de The Twilight Zone, entre otras. Más tarde la conversación deriva en recordar sus episodios favoritos de la serie The Twilight Zone y los que más les impactaron. Albert Brooks habla sobre Burgess Meredith en el episodio Por fin tengo tiempo (Time Enough at Last) de la serie En los límites de la realidad. Burgess . que es el narrador de la película en la versión en inglés – que desgraciadamente no he visto- , aunque no aparezca en los créditos. El pasajero finalmente le pregunta al conductor: "¿Quieres ver algo realmente terrorífico?". 

El conductor no lo creo y su compañero le pide que lo mejor es que pare. Expectante acepta, entonces el amigo gira su cabeza hacia la ventanilla para ocultar su cara al conductor y tras un instante con suspense, vuelve a girar su cabeza, revelando entonces el rostro oculto en el que se ha transformado.¡Una criatura monstruosa!, que acto seguido ataca al conductor. 

La primera escena se corta apareciendo el exterior del coche, poniendo el monólogo: "Esta puerta se abre con la llave de la imaginación. Al otro lado hay una nueva dimensión, una dimensión de sonido, una dimensión de imágenes, una dimensión de la mente. Están acercándose a un territorio de sombras y sustancias, ideas y cosas. Acaban de entrar a la dimensión desconocida." Tras ello la música que hace referencia a los Manhatan Transfer. 

El primer episodio –original, no emitido por la serie de la CBS- fueron John Landis y que lleva por título Time Out. Está vagamente basado en los capítulos A Quality of Mercy y Death's Head Revisited de la serie original. Comienza con una intro que nos dice "Van ustedes a conocer al señor William Connor (Vic Morrow), que arrastra consigo un resentimiento mayor que la deuda nacional. Es un hombre amargado, solitario, cansado de esperar las oportunidades que otros consiguen y él, nunca. El señor William Connor, cuyo odio ciego va a catapultarle al rincón más oscuro en la dimensión desonocida." 

Bill Connor es un hombre intolerante y directo, que va al bar después del trabajo a tomar algo con sus amigos. Está enfadado. No ha conseguido un ascenso por el que ha trabajado mucho. En su lugar, ha ascendido un hombre judío, y se queja amargamente de lo que ha hecho por el país luchando en Corea, y entonces comienza a hacer comentarios racistas contra judíos, negros y orientales. 

Habla con sorna sobre el judío que ha ascendido varias veces, comentando lo duro que es ganarse la vida por culpa de los judíos, negros y asiáticos. Aunque sus amigos tratan de calmarle, él es inflexible en sus emociones llenas de odio. Atrae de forma involuntaria la atención de un grupo de hombres negros, sentados cerca, que demuestran su rechazo a los comentarios racistas efectuados. Bill sale del bar, enojado. Pero cuando sale afuera, en vez de encontrarse en el estacionamiento en el que ha dejado el coche se ve que está en la Francia de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. Este es visto como un judío por dos policías de las SS que estaban patrullando las calles. 
Después de una persecución y de una caída desde un primer piso tras haberse refugiado en una casa, al levantarse malherido descubre que ha viajado en el tiempo, y ahora está en una zona rural, del sur de EE. UU. en los años 1950, en donde miembros del Ku Klux Klan lo ven como un Afroamericano, al cual deciden sacrificar. Asustado y confundido, Bill les dice que es blanco. 
Mientras trata de escapar de éstos, se refugia en la ribera de un río y allí nuevamente viaja en el tiempo de nuevo, y aparece en la Guerra de Vietnam. Ahí es un vietnamita, y es descubierto por una patrulla norteamericana que lo confunde con un vietnamita. Durante esta secuencia de Vietnam, uno de los soldados dice: "Les dije, chicos, que no teníamos que haber disparado al teniente Niedermeyer". Casi es asesinado por una granada de mano del ejército de los Estados Unidos. 

Por último, es enviado otra vez a Francia de Vichy. Esta vez es capturado por los SS e introducido en un tren de donde, aparentemente, no puede ser rescatado. Allí ve a sus amigos salir del bar y el se queda inútilmente, gritando ayuda, mientras el tren lo lleva posiblemente a un campo de concentración. 

El segundo episodio tiene mucho de su director Steven Spielberg y es un remake del capítulo de la serie Por pura diversión (Kick the Can). Comienza con una voz en off que nos cuenta que "Se dice a veces que donde no hay esperanza no hay vida. Un ejemplo muy a propósito, los residentes de la casa de reposo Sunnyvale, donde la esperanza es solo un recuerdo. Pero la esperanza acaba de entrar en Sunnyvale disfrazada de anciano optimista que lleva su magia en una reluciente lata." 

Allí acaba de llegar un viejo hombre llamado Bloom (Scatman Crothers) y que a su llegada, saluda a todos amablemente, se sienta y escucha las felices historias de juventud de los otros viejos residentes y alguna triste como la del residente que todos los martes prepara su maleta para irse con su hijo y siempre se queda en la residencia. Les explica que la vejez no es razón para no disfrutar la vida, y que sentirse joven y activo es una cuestión de actitud, no de edad. Sin embargo, un viejo gruñón llamado Bill Conroy, bastante escéptico en su perspectiva vital, no está de acuerdo y discute que con su edad puedan llevar a cabo la misma actividad física de la niñez.
Esa noche, el señor Bloom les congrega fuera para jugar a kick the can —patea la lata o el escondite - . Los viejos residentes se transforman en versiones infantiles de ellos mismos. Juegan y parecen alegres. Y aunque están contentísimos de ser jóvenes otra vez y de disfrutar de las actividades que tanto tiempo hacía que no realizaban, también se dan cuenta de que ser joven no significa beneficiarse sólo de los buenos momentos, sino también vivir los malos como la pérdida de un familiar, volver a criar a los hijos,etc... Así que le piden volver a ser viejos, lo que el señor Bloom le concede cuando vuelvan a sus camas. Solamente el más vital quiere volver a ser un niño y así se queda. 
Por su parte, Bill Conroy observa a un residente que permanece siendo niño y le dice, antes de que salga corriendo, que está preparado para ser como él. Aunque el niño le dice que no puede ser, Conroy se da cuenta de que no debe cesar de disfrutar la vida por su edad. El episodio acaba con Bloom trasladándose a otra residencia mientras Conroy patea felizmente una lata en el patio del asilo, ya que ha aprendido que ser joven de corazón es lo que realmente importa. 

El tercer episodio es un remake del capítulo de la serie It's a Good Life, fue dirigido por Joe Dante. Comienza con la habitual intro en la que nos comenta que "Retrato de una mujer en tránsito. Helen Foley, 27 años. Ocupación: maestra de escuela. Hasta hoy su vida ha transcurrido en la más absoluta monotonía a la espera de que algo diferente ocurriese. Helen Foley aún no lo sabe, pero su espera acaba de terminar." 

Helen Foley (Kathleen Quinlan) interpreta el papel de una afable profesora de escuela que va de camino de su nuevo trabajo. Mientras hace una parada en un bar para tomarse algo rápido, ve cómo un joven que juega compulsivamente a las máquinas – parece Pacman- es acosado por un grupo de camorristas borrachos incitados por el dueño del bar al haber apagado accidentalmente la televisión mientras ellos la veían. Al poco rato, Helen decide irse. Por no prestar atención, golpea con su coche la bicicleta en la que va montado el chico y le tira. Ofrece sus más sinceras disculpas y se ofrece a llevarle a su casa. Llegan allí y resulta ser una enorme casa de campo en la que hay muchos coches aparcados. 
Allí conoce a varias personas que, según el chico, Anthony, son su familia. Su tío Walt, (Kevin McCarthy); su hermana Ethel, (Nancy Cartwright); y sus padres. Helen se da cuenta de que la familia parece bastante aprensiva, aunque trata de olvidarlo. De inmediato Anthony le enseña la casa. Por la misma siempre hay televisiones en la que permanentemente emiten dibujos animados. En una de ellas está su hermana sin boca. 
Mientras Hellen sube la reacción de su familia es extraña. Le revisan de principio al fin su bolso. Tras la visita, Helen trata de irse, pero descubre que Anthony no es un niño ordinario. De hecho lo invita a cenar. La supuesta madre desconoce que es la cena y el niño le dice que lo que hay en el horno. Hamburguesas con crema de cacao o cacahuete y dulces. Helen hace un comentario sobre la comida que sobresalta al chico y a los demás.
 Helen descubre así que el niño posee unos poderes inexplicables que le permiten hacer prácticamente cualquier cosa que quiera, incluso hacer aparecer personajes de los dibujos en la vida real y hacer desaparecer a los humanos.

Ellos informan a Helen, diciéndole que no son sus familiares y que llegaron a la casa engañados, justo como ella. También le explican que no se pueden marchar de allí. 
Tras hacer enfadar a Anthony al decirle que estar allí con él era como una pesadilla, les hace desaparecer junto con la casa, quedándose con Helen en un limbo rodeado de la nada. Helen habla con Anthony y le hace darse cuenta del error de su comportamiento, ofreciéndole su amistad si accede a no abusar más de sus poderes. 
Anthony se da cuenta de que el mal uso de sus poderes no le ha traído nada bueno, accede a convertirse en una buena persona y se van juntos a la nueva casa de ella en un coche mucho mejor, aparecido tras retornar al mundo que había hecho desaparecer. 

El cuarto episodio es un remake del capítulo Pesadilla en las alturas (Nightmare at 20,000 Feet) de la serie, fue dirigido por George Miller. Comienza con la introducción que nos cuenta que "Lo que están viendo podría ser el final de una terrorífica pesadilla. No es así, es el comienzo. Les presento al señor Valentine, pasajero aéreo. Destino: La dimensión desconocida." 

El protagonista es John Valentine (John Lithgow), un estresado e histérico pasajero de una línea aérea. El señor Valentine sale lentamente del baño después de que la azafata le haya preguntado repetidamente si estaba bien. Él había estado recuperándose de un ataque de pánico. Varias veces las azafatas intentan restarle preocupación asegurándole que todo va a ir bien y diciéndole que no hay de qué preocuparse. Su comportamiento atrae la atención de otros pasajeros, que empiezan a manifestar su nerviosismo como una niña repelente y maleducada y un señor que se sienta al lado que parece despreciarle por su miedo. Cuando el señor Valentine parece tranquilizarse ve desde su ventana un diablillo en el ala del avión, entra en una espiral de pánico. Ve cómo esa pequeña, pero malvada criatura, arranca cables y tornillos del motor del avión. Desafortunadamente, nadie da crédito a John Valentine.
Al ver cómo sigue dañando el avión le arrebata el arma a un marshal , el pasajero grueso que lo miraba de mala manera —policía encargado de la seguridad aérea—, y rompe un cristal despresurizando la cabina y comienza a disparar a la criatura. Esta le agarra la cara por un segundo, hace un gesto de negación con un dedo y se marcha volando. 
 El avión efectúa un aterrizaje de emergencia. La policía, tripulación y pasajeros lo toman por otro caso de locura provocada por la claustrofobia. Se lo llevan en una ambulancia al psiquiátrico, inmovilizado mediante una camisa de fuerza. Los técnicos descubren entonces los inexplicables daños que ha sufrido el motor del avión. 
En el traslado del pasajero Valentine hace de epílogo y conecta con el personaje del prólogo. El señor Valentine es conducido al psiquiátrico en una ambulancia. El conductor - interpretado por Dan Aykroyd- apaga la sirena, y hace sonar la canción Midnight Special de Creedence Clearwater Revival. El conductor de la ambulancia (Aykroyd) le pregunta al pasajero - Así que se pasó miedo allí arriba, ¿eh? - Oh, sí -contesta Valentine. - ¿Quiere ver algo realmente terrorífico? Suena la sintonía de la serie clásica.
La película acaba entonces con un plano de la noche estrellada mientras se oye el monólogo inicial de Rod Serling de la primera temporada de la serie La Dimensión Desconocida. "Hay una quinta dimensión, más allá de lo que el hombre conoce. Se abre a medio camino entre la luz y las sombras, entre la ciencia y la superstición, entre el abismo de los terrores del hombre y la cima de su conocimiento. Es la dimensión de la imaginación. Una dimensión desconocida." 

Uno de los aspectos más tristemente conocidos de la película y que yo recordaba era como la desgracia se cebó en el actor protagonista de la primera historia Vic Morrow y dos niños vietnamitas - Myca Dinh Le (7 años de edad) y Renee Shin-Yi Chen —6 años de edad— que fallecieron en un accidente de helicóptero - viernes 23 de julio de 1982- , durante el rodaje del episodio que dirigía Landis. Las explosiones pirotécnicas causaron la pérdida de control del aparato, que comenzó a volar muy bajo y se estrelló. Las hélices decapitaron a Morrow y a Le, Chen murió por aplastamiento. Los pasajeros del helicóptero sufrieron heridas de escasa gravedad. Las muertes provocaron una destacada acción legal - casi una década- , pero en el juicio que tuvo lugar posteriormente, nadie fue hallado culpable del accidente, aunque cambiaron la regulación legal del trabajo efectuado por los niños en los rodajes durante las noches y en las escenas con efectos especiales. Hollywood también evitó el uso de especialistas para escenas con helicópteros durante muchos años, hasta que la revolución tecnológica de los 90 posibilitó el uso de imágenes creadas por computadora para crear efectos especiales digitales. Como resultado del accidente, el nombre del segundo asistente del director fue retirado de los créditos y reemplazado por el pseudónimo Alan Smithee. El accidente también acabó - parece ser- con la amistad existente entre Landis y Spielberg. 

En los límites de la realidad: La película se estrenó el 24 de junio de 1983 y tuvo críticas variadas. Roger Ebert del Chicago Sun Times evaluó cada episodio por separado calificándolos, según una escala de cuatro estrellas, dando dos para el prólogo y el primer episodio, una y media para el segundo, tres y media para el tercero, y tres y media para el cuarto y final. Ebert apuntó: "Lo que sorprende es que dos directores superestrellas sean perfectamente guiados por otros dos directores menos conocidos con anteriores trabajos dentro de los géneros del horror y la acción... Spielberg, que produjo completamente el proyecto, quizás ha notado que él y Landis obtenían los resultados más flojos, al ordenar las historias por grado ascendente de emoción. En los límites de la realidad: La película comienza despacio, casi pierde el ritmo y recupera el tono al final" El episodio del avión ha sido ampliamente elogiado, destacando particularmente la actuación de John Lithgow, pero los otros episodios fueron menos populares. Muchos críticos tachan el episodio de Steven Spielberg de sentimentaloide. 
Para Fernando Morales del Diario El País la película se trata de "Uno de esos experimentos que de vez en cuando se dan en el cine americano. Cuatro historias sobrenaturales para una cinta irregular, pero sumamente curiosa. No se la pierda". Por su parte, Javier G. Trigales en blogdecine señala que 'En los límites de la realidad', es terror en pequeñas dosis. En ella, la ciencia-ficción y el terror se aunaban para componer pequeñas perlas de menos de media hora de duración. 
Javier Trigales prosigue señalando que “Cuatro de los directores más potentes de la época, cuatro primeros espadas, todos ellos con experiencias anteriores en el cine fantástico y/o terror, se embarcaron en una nostálgica recreación con este film. El resultado fue desigual, como suele ser norma en las películas de episodios, pero rayando un nivel alto. Destaca que la peculiaridad de esta pequeña miniatura es su metalenguaje, su intertextualidad: los dos protagonistas hablan de la serie ‘En los límites de la realidad’ como una moderna manera de contarse historias de miedo, y al final ellos mismos acaban formando parte de la “Zona crepuscular”. Destaca del episodio de John Landis que “El ritmo del capítulo es bueno y la sensación de pesadilla, lograda, hasta el punto de que lleguemos a sentir compasión por un personaje tan mezquino como el que interpreta Morrow, aunque su condición de historia con “moraleja” hace que pierda buena parte de su efectividad”. 
El episodio de Steven Spielberg, para Trigales, roza la cursilería. Del episodio de Joe Dante destaca que su propuesta fue la más lúdica y perversa: un niño con el poder de hacer realidad todo lo que su mente de diez años imagine, retiene secuestrados en una enloquecida casa a una “supuesta” familia que vive aterrorizada ante los caprichos del pequeño tirano. Las medidas de castigo que éste inflinge a los habitantes de la casa están tomadas de los salvajes dibujos de Tex Avery y similares, y descubrimos de forma cruel que en la vida real, los “cartoons” no tienen ninguna gracia. De una comicidad negrísima, este segmento nos brinda algunas de las imágenes más inquietantes de toda la película. 
Por su parte, del episodio de George Miller es para el crítico la joya de esta película. La historia desarrolla implacablemente una de las grandes convenciones del género: sólo el protagonista —y los espectadores— saben lo que está pasando realmente, por lo que la sensación de paranoia e impotencia multiplica por diez la fuerza del relato. Un fabuloso John Lithgow encarna al sufrido héroe. Este capítulo tiene una perversa coda que une al film con el prólogo de nuevo con Dan Aykroyd como nexo. En resumen, la película es en líneas generales un estupendo divertimento que recupera el espíritu de la serie original de manera brillante. 

El film resultó perjudicado por la controversia provocada por el accidente de helicóptero, y los resultados de taquilla mostraron una acogida del público poco entusiasta. La película obtuvo cerca de 30 millones de dólares y no tuvo el gran éxito pensado por los ejecutivos. Sin embargo, es una película de culto, y ayudó a despertar el interés de la CBS en realizar la versión de los años 80 de la serie de televisión En los límites de la realidad. 
Hubo una novela homónima adaptada de la película escrita por Robert Bloch en la que el orden de los episodios no es el mismo, sino que sigue el guión original del proyecto donde el episodio del avión Pesadilla en las alturas (Nightmare at 20,000 Feet) ocupaba el segundo lugar y el de la residencia de reposo Por pura diversión (Kick the Can) el cuarto. El prólogo y epílogo de la película no aparecen en la novela. 

Esta película fue la primera de Steven Spielberg donde John Williams no hizo la banda sonora, sino que lo hará con Jerry Goldsmith, que había sido puesto la música de siete capítulos de la serie clásica. 

La película obtuvo algunos premios como el de la Asociación de Críticos de Los Ángeles (1983), nominada a Mejor actor de reparto (John Lithgow), y nominada al Mejor actor de reparto (John Lithgow) por el de Círculo de Críticos de Nueva York.

Por cierto, a mis hijos le ha gustado tanto como me gustó a mí. Desde luego cuando yo vi en su día esta película me encanto por esa mezcla de historias inofensivas, sobre todo segunda, la de Spielberg, y de historias de auténtico como la y terror, como la tercera y la cuarta y última, protagonizada por John Litgow y con ese inicio magnífico de esos dos compañeros que viajan de noche en automóvil y para pasar el rato comienzan a rememorar la serie Twilight Zone.
Con la música de los Manhattam Transfer y su Twiling Zone me despido hasta ese momento lamentándome así casualmente de la muerte de Tim Hauser , al que dedico esta entrada, en coherencia con la historia trágica ligada a ‘En los límites de la realidad’ por las muertes terribles de algunos de sus protagonistas, pasando a formar parte del fúnebre grupo de películas de terror, aunque con toques amables, pero con negra leyenda.


domingo, 28 de octubre de 2012

Primera lectura de la locura en su laberinto

Miradas desde el hueco de una puerta o la locura en su laberinto podría haber sido el nombre de la novela, pero Stephen King pensó en otra cosa.He intentado leer a Stephen King. Reconozco que su literatura no me va. No obstante, tengo claro que es uno de los fabuladores más grandes que hay en la literatura actual y soy capaz de reconocer su valía cuando sus obras han sido llevadas al cine o a la televisión. En ese caso me rindo ante el creador de este mundo de ficción paralela y grandiosa. 
Curiosamente ayer  sábado pude ver una de sus obras llevadas al cine por Frank Darabont y con parte del elenco que más tarde trabajará para él en The Walking Dead, aunque no era mi intención ni mi interés. Pero tras una ventana indiscreta me encontré en Cuatro con la versión cinematográfica de La Niebla.
Con todo yo iba a escribir sobre otra de sus obras llevadas al cine por otro de los grandes, en este aso Stanley Kubrick. Además creo que esta película cada vez que la veo me gusta más. Me proporciona, cada día que pasa, más placer, al igual que más espanto. La película del viernes noche fue “The Shinning” (“El resplandor”) la obra de Stephen King, al que, por cierto, no gustó nada el intento de Kubrick de mostrar con su narración visual lo que era la locura.
El resplandor es una película terror psicológico dirigido por el  Stanley Kubrick y que fue estrenada en 1980. Basado en la novela homónima del escritor Stephen King, la película cuenta cómo su protagonista empieza a sufrir inquietantes trastornos de personalidad a poco de llegar junto con su mujer y su hijo a un solitario hotel de Colorado en las Montañas Rocosas. Poco a poco, debido al aislamiento, al insomnio, a sus propios fantasmas interiores y a la influencia maléfica del lugar, se verá inmerso en una espiral de violencia contra su mujer y su hijo, que a su vez parecen víctimas de espantosos fenómenos sobrenaturales.
Si bien su estreno fue acogido con frialdad por la crítica, El resplandor ha ido ganando adeptos con el tiempo. Como en otras películas del cineasta estadounidense, tras la línea dramática principal se esconden innumerables representaciones simbólicas, indicios subliminales, crítica sociohistórica e indagaciones de índole psicológica en torno a la naturaleza humana y el mal.
La producción de está película recayó en un abanico de personas en las que estaban, además del director, Robert Fryer, Jan Harlan, Mary Lea Johnson y Martin Richards para la Warner Bros. Pictures, participando igualmente Hawk Films  y el grupo Peregrine. La cantidad invertida alcanzó los 12 millones dólares, aunque la película obtuvo en taquilla unos interesantes ingresos cercanos a los 95 millones de dólares. 
La obra lógicamente es creador del escritor nacido en Maine, pero en este caso el guión fue transformado por Stanley Kubrick  y Diane Johnson. La música, de extraordinaria importancia en la película, es de  Wendy Carlos y  Rachel Elkind, y desde los títulos de crédito con la subida por la carretera de montaña ya impresiona. 
La fotografía fue de John Alcott y uso en la película conjuntamente con el director el sistema de rodaje llamado "Steady-cames decir, una cámara incorporada a un arnés que permite rodar escenas de largo recorrido físico y que impide que la cámara sufra movimientos extraños.

El rodaje de la película duró mucho porque la preproducción y construcción de decorado demoró la cosa más de un año, no por las obsesivas repeticiones del director, que filmó relativamente rápido.
La versión que he visto es la llamada internacional con 114 minutos de metraje, muchas más corta que las versiones americanas (144) y japonesa (146 minutos). Esa es la razón por lo que he escuchado la versión doblada al castellano más chirriante de la historia del cine español. 
Y es que era conocida la afición de Stanley Kubrick de implicarse en todos los aspectos de la producción, del rodaje, de la distribución y hasta la proyección de sus películas.  Cuando en 1980 Stanley Kubrick termina la película y comienza su distribución. Kubrick había ya conseguido el raro privilegio de poder elegir a literatos o filólogos de prestigio para que tradujeran sus diálogos a otros idiomas (español, francés, italiano, alemán…). 

En España el encargado de la traducción fue Vicente Molina Foix. Igualmente buscaba directores de cine respetados para los doblajes. En nuestro país el elegido fue Carlos Saura. Pero el espíritu controlador de  Kubrick era tal que le tenían que mandar las pruebas de voz de diferentes actores para elegir la más parecida. El problema es que Kubrick no sabía español y solo oía el tono. Y en función de los tonos y timbres de los actores originales eligió dos voces: la de Verónica Forqué para Wendy Torrance por su parecido evidente con la de Shelley Duvall; y la del actor Joaquín Hinojosa para doblar a Nicholson. En el caso de Scatman Crothers la que le sonó más parecida fue la del locutor de radio Rafael Taibo. Las voces del niño,  Danny, los hizo una señora. Eso no era nuevo pues en la magistral Barry Lyndon había utilizado a José Luis López Vázquez como narrador.
Los protagonistas en la película son Jack Nicholson como Jack Torrance, Shelley Duvall (Wendy Torrance), el niño Danny Lloyd (Danny Torrance), Scatman Crothers (el jefe de cocinas Dick Hallorann), Barry Nelson ( Stuart Ullman), Philip Stone (Delbert Grady) Lisa y Louise Burns como las hijas de Grady y, Joe Turkel (Lloyd). Y en la versión norteamericana salen igualmente Anne Jackson (doctora) y Tony Burton (Larry Durkin)

La película comienza con la subida del coche de Jack Torrance (Jack Nicholson) y su llegada al Hotel Overlöok para una entrevista de trabajo como guardia de invierno, con el ánimo de utilizar la soledad del hotel para escribir un libro. El hotel en sí mismo está construido sobre un antiguo cementerio indio y queda completamente aislado por la nieve durante los largos inviernos.

El manager del hotel Stuart Ullman (Barry Nelson) advierte a Jack, que viene desde Denver, que el antiguo guarda sufrió de claustrofobia y mató a toda su familia antes de suicidarse. El hijo de Jack, Danny (Danny Lloyd), que tiene un amigo imaginario y una percepción extrasensorial y tiene premoniciones horripilantes sobre el hotel. La mujer de Jack, Wendy (Shelley Duvall), recibe al poco de avisarle su hijo la llamada de Jack para comunicarle que lo han contratado.
La familia llega al hotel el día del cierre al público y los encargados les muestran brevemente el complejo. El cocinero afro-americano Dick Hallorann (Scatman Crothers) sorprende a Danny mediante telepatía ofreciéndole helado. Dick le explica a Danny que él y su abuela compartían esta habilidad telepática, que él llama "el resplandor". Danny pregunta si hay algo de lo que deba temer en el hotel, especialmente sobre la habitación 237. Hallorann le dice a Danny que el hotel en sí tiene resplandor y que guarda muchas historias, de las cuales no todas son buenas. Finalmente le pide a Danny que no entre en la habitación 237 y que si tiene algún problema que contacte con él..
Pasa un mes; mientras el niño recorre con un coche el interior del hotel, el proyecto literario de Jack no va a ninguna parte. Más tarde, Danny y Wendy exploran el laberinto de arbustos que hay en el patio del hotel. Wendy comienza a preocuparse sobre las líneas telefónicas puesto que muchas de ellas dejan de funcionar debido a la fuerte nevada. Por su parte, Danny continúa con más visiones terroríficas sobre las niñas asesinadas por el anterior guarda.
Jack, cada vez más frustrado e insomne, comienza a actuar de forma extraña y cada vez más violenta.
La curiosidad de Danny sobre la habitación 237 aumenta cuando ve la puerta de la habitación abierta. Después, aparece con heridas en el cuello y visiblemente traumatizado, lo que hace que Wendy acuse a Jack de haber maltratado a Danny. Jack deambula hasta llegar al salón del hotel donde se encuentra a un camarero fantasma llamado Lloyd (Joe Turkel). Lloyd le sirve bourbon mientras Jack se queja sobre su matrimonio.
Wendy más tarde le dice a Jack que Danny le ha dicho que una mujer loca en una de las habitaciones ha sido la responsable de las heridas. Jack entra en la habitación 237 y ve a una joven muy atractiva bañándose. La mujer sale de la bañera y comienza a besar a Jack apasionadamente. Cuando Jack mira el espejo por sobre su hombro, ve que ella ha cambiado a una horrible mujer en descomposición. A pesar de todo le dice a Wendy que no había visto nada. Wendy y Jack discuten sobre si deberían sacar a Danny fuera del hotel, y Jack enfadado vuelve al salón, ahora lleno de fantasmas que disfrutan de una fiesta de disfraces. Aquí es cuando conoce al fantasma del antiguo guarda, Grady (Philip Stone), que dice a Jack que debe corregir a su mujer y a su hijo.
Mientras tanto, en Florida, Hallorann tiene una premonición de que algo va mal en el hotel y toma un vuelo hacia Colorado para investigar. Danny comienza a decir "redrum" hasta que entra en trance, y vuelve a hablar con su amigo imaginario "Tony."
Mientras busca a Jack, Wendy descubre los trabajos de Jack para su libro; cuando lo lee descubre que ha estado escribiendo a máquina sin parar hojas y hojas con la misma frase: “No por mucho madrugar amanece más temprano” en su versión española, o "All work and no play makes Jack a dull boy" ("Todo trabajo y nada de ocio hace de Jack un tipo aburrido" en su versión americana) con distintos formatos y estilos. En ese momento se enfrenta a Jack, que la amenaza hasta que ella le golpea con un bate y él cae por una escalera quedando inconsciente. Ella consigue llevar el cuerpo hasta la cocina y encerrarle en la despensa, pero esto no hace que consiga resolver su gran problema; ella y su hijo están atrapados porque Jack había saboteado la radio del hotel y el vehículo para moverse sobre la nieve. Después, Jack habla a través de la puerta de la despensa con Grady, que desbloquea la puerta, liberándole.
Danny escribe "REDЯUM" con lápiz de labios en la puerta del baño, mientras lo repite en voz alta. Cuando Wendy se despierta mira a través del espejo donde observa las letras "MURDEЯ" (ASESINATO). Jack comienza a golpear la puerta de la habitación con un hacha. Wendy asustada consigue encerrarse en el baño y sacar a Danny a través de la ventana del baño, pero no consigue salir a través de ella. Jack comienza a golpear la puerta del baño mientras Wendy grita de pánico; Jack se asoma entre el agujero que ha hecho, gritando "¡Aquí está Jack!"; es entonces cuando, al intentar Jack abrir la puerta, Wendy le clava el cuchillo en la mano.
En ese momento Jack escucha el sonido del vehículo de nieve, que Hallorann había pedido prestado para llegar hasta la casa, y abandona la habitación. Jack mata a Hallorann en la entrada con el hacha y comienza una persecución tras Danny que les lleva hasta el laberinto de arbustos. Wendy corre al ver que Jack ya no está en la puerta y se encuentra con varios fantasmas y con una gran cascada de sangre. Mientras tanto, Danny camina hacia atrás sobre sus huellas y deja un rastro que no lleva a ningún sitio, mientras tapa las huellas que deja hasta una esquina donde se esconde. Jack, que había estado siguiendo las huellas, vuelve hacia atrás y en ese momento Danny aprovecha para salir del laberinto y junto con su madre toman el vehículo de nieve de Hallorann, mientras Jack muere congelado en el laberinto de arbustos.
Al final de la película vemos una fotografía colgada dentro del hotel, con fecha del 4 de julio de 1921, en la que Jack Torrance sonríe rodeado de una gran multitud que parece disfrutar de una fiesta.
Para la elección de actores Kubrick barajó varios nombres para el papel principal, entre ellos los de Robert de Niro y Robin Williams. Al primero lo descartó tras verle en Taxi driver porque le parecía demasiado histriónico para el papel; al segundo, después de verle en Mork & Mindy, por ser demasiado poco expresivo. También pensó darle el papel a Harrison Ford.
Stephen King, por su parte, renegaba de Nicholson porque pensaba que, como este había rodado Alguien voló sobre el nido del cuco, el espectador tendería a considerarlo un individuo inestable desde el principio; por ello, King prefería para el pape, a Jon Voight o a Martin Sheen, que representarían más fielmente el perfil de individuo corriente que se ve abocado gradualmente hacia la locura. En cualquier caso, desde el principio al escritor se le dijo que el actor para el papel principal «no era negociable». De cualquier manera esta película no hubiese sido igual sin Nicholson.
Aunque en un principio Jack Nicholson sugirió que Jessica Lange encajaría mejor en la personalidad de la Wendy de Stephen King, Shelley Duvall supo muy pronto que ella era la elegida para el papel. A diferencia del personaje de la novela, la Wendy del film tendría una personalidad vulnerable, débil de carácter y sumisa hacia su marido. Kubrick quería resaltar con más crudeza el machismo como una de las manifestaciones de las relaciones de poder amo-criado. Para labrar ese carácter y darle más credibilidad, a lo largo del rodaje el director la presionó hasta el límite, llegando incluso a humillarla y vilipendiarla ante todos sus compañeros. Se dice que la escena en que armada con el bate de béisbol retrocede por la escalera ante el ataque de su marido (una de las secuencias que más tomas ha exigido nunca por parte de un director de cine), no estaba representando a una mujer aterrada; Shelley estaba, literalmente, aterrada.[
Para el papel de Danny Torrance El primer candidato del director para representar el papel de hijo de los Torrance fue Cary Guffey (Encuentros en la tercera fase), pero los padres del joven actor lo impidieron aduciendo que era una película demasiado truculenta para un niño. En la búsqueda de candidatos fueron entrevistados unos cinco mil niños a lo largo de seis meses. Las pruebas, coordinadas por el asistente de Kubrick Leon Vitali (el actor que había representado el papel de lord Bullingdon en Barry Lyndon), tuvieron lugar en Chicago, Denver y Cincinnati, ya que Kubrick quería que el acento del candidato estuviera «a medio camino» entre el de Jack Nicholson y el de Shelley Duvall. Durante el rodaje, el pequeño actor fue protegido de manera especial por Kubrick; de hecho, el niño creyó en todo momento que estaba rodando un drama, no una película de terror. Tras su papel en el film de 1982 Will: the autobiography of G.Gordon Liddy, Danny Lloyd abandonó su carrera como actor.
En la decisión de elegir para el papel de Dick Halloran a Scatman Crothers fue determinante la recomendación de Nicholson, que había compartido con él reparto en Alguien voló sobre el nido del cuco. Para Lia Beldam (joven de la bañera) y Billie Gibson (anciana de la bañera), ésta fue la única película en que intervinieron. Tampoco las hermanas gemelas Lisa Burns y Louise Burns volvieron a intervenir en ninguna película. Lisa y Louise son gemelas idénticas; sin embargo, tanto en el libro como en el guión, son simplemente hermanas; en la entrevista inicial de la película, Mr. Ullmann comenta que sus edades son de «entre ocho y diez años». Barry Dennen tiene un papel muy limitado (y en la versión corta, sin diálogos) como ayudante del señor Ullman. El invitado que, con una enorme brecha en la cabeza, brinda diciendo «Una bonita fiesta, ¿verdad?» es Norman Gay, editor en la película de El exorcista.
Existen dos versiones comerciales oficiales de El resplandor: la que se estrenó en Estados Unidos (versión USA) y una segunda, más corta, que se distribuyó unos meses después al resto del mundo (versión internacional). La película se proyectó por primera vez al público el 23 de mayo de 1980: fue un estreno restringido, muy al uso en aquella época, ya que solo se exhibió en medio centenar de salas de Nueva York y de Los Ángeles. Apenas unos días después, el director y la Warner pidieron a los exhibidores que cortaran una escena del final (la escena del hospital) y devolvieran a la distribuidora el celuloide sobrante. Tras ser eliminada físicamente también de cada una de las copias almacenadas y de los negativos, el 13 de junio se produjo el lanzamiento para el resto de Estados Unidos. Unos meses más tarde, con vistas a la explotación internacional, Kubrick volvió a recortar el metraje, esta vez en unos 30 minutos. Aunque la productora justificaba los cortes por una acogida inicial por debajo de lo esperado, es posible que el motivo real fuera el deseo del director de reorientar la narración hacia una vertiente más abstracta. Para ello decidió minimizar la influencia en la trama de cuatro factores que tanto en el libro como en la versión larga jugaban un papel más determinante: el hotel como entidad maléfica en sí misma, el mundo exterior, el alcoholismo del protagonista y el amigo imaginario del niño.
Esta versión se estrenó el 26 de septiembre de ese año en España. Los problemas de ritmo que también argumentó el director para justificar el nuevo montaje «resultan simple y llanamente incomprensibles», ya que las escenas suprimidas «enriquecían mucho más un film de múltiples lecturas, que hacía hincapié sobre el personaje de Danny y desvelaba matices ocultos en torno a la relación de este con su padre».
Las dos tienen, la americana y la internacional, tienen el estatus de «corte del director» «puesto que fue él mismo quien decidió los cortes de cada una.» Del mismo modo, para Movie-Censorship.com, «las dos contaban con la bendición del realizador»; de hecho, en el curso de un proceso de remasterización para una nueva reedición en DVD, la Warner volvió a lanzar la versión larga en Estados Unidos y la corta en el resto del mundo. En cambio, en la Internet Movie Database (IMDb) se insiste en que Kubrick prefería el montaje para Europa, si bien «la versión larga está más difundida hoy día».
La fría acogida de los primeros pases en Estados Unidos acabó de decidir al realizador para suprimir una escena que se desarrollaba a modo de epílogo justo tras el desenlace del laberinto nevado y antes de la misteriosa secuencia final de la fotografía de los años veinte. En dicha escena, Wendy, convaleciente en una habitación de hospital, recibe la visita del administrador, quien le comunica que los investigadores no han encontrado el cadáver de su marido ni tampoco el del cocinero. Tal revelación suponía un giro narrativo arriesgado, puesto que venía a proponer nuevas conjeturas sobre todo lo ocurrido dentro de los muros del Overlook en los meses anteriores.
La decisión del director de eliminar esa escena fue controvertida. El consenso general entre los que vieron los primeros pases era que la película quedaba mejor sin ella porque mantenerla suponía debilitar la amenaza del Overlook sobre la familia y reintroducía en el conflicto a Ullman, que apenas había tenido protagonismo en la historia. La coguionista Diane Johnson reveló que Kubrick sentía desde el principio cierta «compasión» por el destino final de Wendy y del pequeño Danny, y en ese sentido la escena del hospital daría cierta sensación de vuelta a la normalidad. Johnson, en cambio, era partidaria de un desenlace más trágico: llegó a proponer incluso la muerte de Danny Torrance; el caso es que el propio director siempre albergó ciertas reticencias respecto a la escena, hasta que finalmente decidió que era oscura y confusa, y que la película funcionaba mejor sin ella. Tal vez la «oscuridad» a la que alude Kubrick apunte a un posible paralelismo entre la desaparición de los cadáveres de Jack y Halloran y la tragedia del Donner Party mencionada al principio
No faltaron, sin embargo, voces en contra de tal supresión. Para la actriz principal, Shelley Duvall, «Kubrick se equivocó, porque la escena explicaba algunas cosas importantes, como la importancia de la pelota amarilla y el papel que el director del hotel desempeña en la intriga».
Desde un punto de vista retrospectivo, algunos espectadores se han planteado alguna incógnita tras conocer los debates internos del equipo durante el montaje del film sobre la conveniencia de incluirla o no. Sea como fuere, reflexionan, la escena estuvo desde el principio en el guión, de manera que la doble personalidad del personaje de Stuart Ullman estaba ya de algún modo presente en el carácter que Kubrick quería imprimirle en sus intervenciones al principio de la película, en las entrevistas y la visita guiada: mientras se rodaba la película, él, Ullman, ya «lo sabía todo» sobre el Overlook y, sin embargo, bajo su apariencia de anfitrión de modales exquisitos, premeditadamente se lo estaba ocultando a los futuros inquilinos.
Sobre la modificación de la escritura de Jacck tienen que ver que sólo hay cuatro países en Europa que sistematicen el doblaje: Italia, Alemania, Francia y España y que la frase  “All work and no play makes Jack a dull boy” que el protagonista mecanografía maniáticamente tiene también cuatro versiones con refranes. En alemán sería ”no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, en francés, una especie de “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, en italiano ”La mañana trae oro en la boca” y en español el conocido “No por mucho madrugar amanece más temprano”.
Las críticas negativas que recibió inicialmente la película le hicieron “merecedora” de dos nominaciones a los premios Razzie, o anti-Óscar: el de Peor Actriz Principal y el de Peor Director; finalmente, ni Duvall ni Kubrick “consiguieron” el premio.
También optó a los premios Saturn en los apartados de Mejor Director, Mejor Actor Secundario (Scatman Crothers), Mejor Película de Terror y Mejor Banda Sonora (Wendy Carlos y Rachel Elkind); sólo Crothers se llevó el galardón en su apartado.
En cuanto a los Óscar, después de haber concurrido como Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión con Barry Lyndon, pero El resplandor resultó ser la primera película de Kubrick que ni siquiera fue nominada en apartado alguno.[
Como curiosidad señalar que "El resplandor"  hizo popular la steadicam (estabilizador de cámara), inventada por Garrett Brown, y que supuso una gran revolución en la industria cinematográfica. Gracias a la steadi de Garrett Brown se pudieron rodar los trávellings del pasillo del hotel o la escena de persecución en el laberinto. Garrett obtuvo un Premio Oscar en 1978 por su contribución a la técnica cinematográfica.

De la famosa escena del río de sangre cayendo desde las puertas del ascensor (conocida como The river of Blood) se puede ver un extraño objeto que cae junto a la sangre y que queda en la entrada del ascensor, mientras que la sangre sigue cayendo e inundando el lugar. Se ha llegado a varias explicaciones: podría tratarse de un cuerpo o de una persona que justo al salir del ascensor cae debido a la sangre (ésta última es poco probable). Solo se sabe que el equipo de Stanley Kubrick filmó dicha escena reiteradas veces y aquel objeto podría haber sido colocado allí intencionadamente. Además, se desconoce qué representa exactamente aquella escena de las puertas del ascensor; aunque podría representar la cara de Danny gritando (ya que se lo puede ver gritando cuando tiene la visión del ascensor).

La escena final del film (la escena del cuadro) deja algunas dudas sobre el significado de ver al protagonista, Jack, en el cuadro. Stanley Kubrick declaró que esa persona en el cuadro no es Jack, sino su antepasado.
Los Simpson también hacen una parodia de la película en un capítulo de "Noche de brujas" llamado El resplandior (según ellos, para no pagar derechos de autor).
En una encuesta hecha en Inglaterra, El resplandor fue elegida como la segunda película más aterradora de todos los tiempos, detrás de El exorcista.
Y es que Kubrick se propuso rodar la esquizofrenia, y lo logró a través de un relato cinematográfico basado en una narración inquietante y angustiosa. El poder de la imagen del maestro neoyorquino consiguió, además de una atmósfera opresiva, algunas de las escenas más impactantes del cine de terror de las últimas décadas. El mérito es aún mayor cuando, a diferencia de lo habitual en el género, el director no se refugia en la oscuridad para provocar miedo o tensión, sino en algo  tan aparentemente inocuo como  un niño montado en un triciclo, paseando por los pasillos de un hotel, o el golpear de una pelota sobre la pared de un hotel deshabitado o el sonido de una máquina de escribir.  Kubrick refleja la mente humana como el laberinto, ese entramado complejo y retorcido, que vemos en la película. Todo ello arropado en la luz y el sonido, o con un travelling a ras de suelo desde el triciclo y todo ello en un hotel incomunicado, con un asesino desquiciado que no sabe distinguir entre lo real y lo onírico, y un niño enigmático con poderes telepáticos.

Para siempre quedarán los angustiosos paseos en triciclo por los interminables pasillos del hotel Overlook, Jack Torrance asomando la cabeza por la puerta rota del cuarto del baño o persiguiendo a su hijo por el laberinto ; la habitación 237 ; y como no ese REDRUM como inversión de asesinato (Murder).

Por último señalar que hace unos años pude ver la miniserie televisiva del mismo nombre adaptada por el director Mick Garris bajo la mirada cuidadosa de su creador  y en los que participaban Steven Weber, Rebecca De Mornay, Courtland Mead, Wil Horneff y Melvin Van Peebles posiblemente más fiel a la novela, pero menos grandiosa y terrible que la de Kubrick. Y es que lo que hizo Kubrick fue una obra grande.