miércoles, 14 de enero de 2026

Paris qui dort



Mi intención era ir a la Filmoteca, pero mi estado físico, por culpa de un gran enfriamiento me ha hecho desistir de esa idea. La película que hoy se emitía era Paris qui dort con la que, parece ser debutó René Clair. Lo llamativo es que lo hizo con una película de ciencia ficción, aunque en tono de comedia, y mudo, algo lógico si partimos que la película es de 1.924. Mi interés era la ver versión que se ha restaurado pero me he conformado con la que se presentó en 2018 en el Film Fest de Mantova que, al menos, tenía el interés de ver una película con "live orchestra" y música compuesta y dirigida por Alberto Piazza e interpretada por profesionales del Conservatorio de la ciudad.

Paris qui dort es el título original, aunque internacionalmente es conocida como The crazy ray o en Italia, Parigi che dorme. Paris qui dort (literalmente "París que duerme") es una película muda francesa de ciencia ficción del director René Clair estrenada en el año 1924, y una de las primeras manifestaciones cinematográficas de este género. Esta película pertenece a la vanguardia cinematográfica conocida como cine figurativo. La película también se conoce con otros nombres como At 3:25 en los Estados Unidos, aunque también Paris Asleep que dura normalmente de 55 minutos, aunque la versión que yo he visto, es la primera  pues dura 39 minutos y no la auténtica que duraba 65 minutos.  También fue estrenada como Le rayon de la mort (55 minutos). La película estuvo producida por Henri Diamant-Berger por medio de la Productora Films Diamant.

La película parte de un guion de René Clair- parece ser que la música fue compuesta por Jean Wiener, mientras que la fotografía fue de Maurice Desfassiaux y  Paul Guichard siendo el montador el mismo René Clair. La encargada del vestuario fue Claude Autant-Lara.



Como protagonistas aparecen Henri Rollan como Albert, Charles Martinelli como el científico, Louis Pré Fils como el detective, Albert Préjean como el piloto, Madeleine Rodrigue como Hesta, la pasajera del avión, Myla Seller como La sobrina  del científico, Antoine Stacquet como el hombre rico y Marcel Vallée como el ladrón 

Después de trabajar toda la noche, el guarda nocturno de la Torre Eiffel, Albert ( Henri Rollan) un día descubre que el campo de Marte bajo la torre eiffel están vacios y que las calles de la capital francesa están desiertas. 



Tras eso recorre las calles de París para encontrarse con que todas las formas de vida de la ciudad han quedado paralizadas por algo ( después sabremos que lo son por un un rayo inventado por un científico). 

Más tarde, Albert encuentra a un grupo de viajeros que han llegado esa mañana de Marsella en avión. Son las únicas personas aparte de él que siguen en movimiento, y juntos exploran la ciudad en busca de más personas que, al igual de ellos, hayan quedado exentos de esta paralización. 

Así empieza una aventura que los lleva por toda la ciudad, por sus calles, por sus garitos, por sus restaurantes mientras observan entre sorprendidos y aturdidos que la gente se ha quedado en el sitio ( un suicida no ha llegado a tirarse al Sena, un policía se ha quedado a punto de detener a un ladrón, los coches han quedado en las calles, donde todas las personas, coches y relojes de París están paralizados, congelados en el último movimiento que hicieron, como fotografías de lo que fueron. El mundo se ha detenido y él y esos pocos personajes que irá encontrando por ahí (...) , son los nuevos amos de la ciudad ya que el dinero deja de tener valor puesto que todo está a su mano.

Mientras se divierten cantando, comiendo, paseando se van conociendo, pero también descubren una nota de una persona que les dice dónde han de ir. 

Cuando llegan ven que es una chica que dice ser la sobrina de un científico, precisamente, el responsable de lo acontenido en París. Gracias a ella , y luego al científico descubren que el vigilante de la torre Eiffel se ha librado del destino general por haber pasado la noche a mayor altura que nadie en la ciudad y que los tripulantes de la avioneta que acaba de aterrizar se han librado por no ser afectados por el rayo.



Como quieren revertir la situación, y aunque tengan toda la ciudad para ellos, para hacer lo que quieran, bueno o malo: hacerse con las alhajas de las mejores joyerías, comer y beber en el mejor restaurante, o dejar dinero en el bolsillo del pobre desgraciado que se iba a lanzar al Sena de pura desesperación o incluso, de iniciar relaciones amorosas entre ellos, pero definitivamente deciden que el científico reactive la máquina y que lo codiano siga su rumbo.

Rene Clair orquesta con acierto esta simpática fantasía surrealista y consigue darle en ocasiones un gran lirismo, por encima del humor constante y el tono de aventurilla de los tebeos. La idea de la película se le ocurrió al propio René Clair en 1922, y fue filmada en tan solo 22 días el verano siguiente (1923). En la imagen siguiente vemos asl grupo de actores y actrices en una pausa del rodaje.



El proyecto lo financió Henri Diamant-Berger, que puso a disposición de Clair un equipo artístico y técnico, pero pocos recursos. Aunque no le suele asociar con esta película, hay evidencias de que Claude Autant-Lara, que se convertiría más tarde en un importante director de cine en Francia, participó como asistente de dirección en esta película.

Tras el rodaje y una vez montada, la película no consiguió distribuidor, por lo que Clair no pudo estrenarla inmediatamente. Sin embargo, el éxito de su película Entreacto en 1924 le permitió, finalmente, estrenar Paris qui dort por medio de la Agence Générale Cinématographique y bajo el nombre Le Rayon diabolique.

Este primer estreno en Francia fue de una versión más corta de la película, con un metraje de 1480 metros. Poco después, Astor Films distribuyó en Inglaterra una versión más larga, con un metraje de 1677 metros. Ambas versiones fueron aclamadas por la crítica y el público, pero criticadas por el propio René Clair, que acabó montando la película otra vez en 1971, dando lugar a una versión que , al menos, ya he visto de unos 39 minutos 

A pesar de ser una de las primeras muestras de ciencia ficción en el cine, no genera en el espectador miedo o tensión. La película es una celebración de la ciudad como ente individual, de la sensación de libertad absoluta. Además, hace un alarde de la tecnología más novedosa de la época: el avión y el automóvil eran entonces símbolos de modernidad y adelanto y la Torre Eiffel representaba el progreso y el genio francés. La película es, al fin y al cabo, parte de una vanguardia cinematográfica, cuyo objetivo esencial es ser una muestra constante de progreso. Más allá de una oda a la ciudad de París y al progreso y un relato de ciencia ficción, París qui dort es una reflexión sobre la libertad del ser humano. Cuando los personajes se ven en una ciudad que se encuentra a su disposición, tienen varias opciones. Podrían acudir a las autoridades o intentar descubrir las causas de lo que ha ocurrido. Sin embargo, deciden abusar de su poder para hacer lo que quieran en París, ya que el rayo paralizador hace que no tengan que responder a la ley aunque el incumplimiento de ciertas normas como robar, subirse a la torre Eiffel o comer sin pagar. 



Aunque no se conservan críticas contemporáneas al estreno de la película, el legado de Paris qui dort se puede observar en numerosas críticas más recientes. 

Jonathan Rosenbaum, del Chicago Reader, dice de la película que es «uno de los hitos del cine mudo francés».

James Travers escribe en FrenchFilms.org que se trata de una película «muy adelantada a sus tiempos en términos de técnica fotográfica y actuaciones cómicas» que además «consigue hacer algunas afirmaciones válidas sobre la naturaleza humana».

Tim Brayton, en Alternate Ending, llama a Paris qui dort «un ejemplo prístino de realismo poético antes de que existiera el realismo poético» 

En Fotogramas se comenta que "La primera realización de René Clair propuso una irónica fantasía basada en ìuna singular premisa: un científico proyecta un rayo paralizador sobre París, pero varios personajes escapan a su control y recorren una ciudad fantasma intentando romper el maleficio. Su frescura expositiva y su imaginación siguen sorprendiendo. "



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