jueves, 11 de agosto de 2016

Belle de jour


En España Luis Buñuel ha sido uno de los directores más censurados de la historia del cine. Se puede decir que no hay película de Buñuel que no haya pasado por la censura, ya fuese de su etapa surrealista o vanguardista , mexicana, española o francesa. No existe película  que no haya pasado por las manos de los censores o que no se haya retrasado su estreno en este país, pero también en otros , pasando en ocasiones muchas décadas entre lo uno y lo otro. La única excepción fue Ese oscuro objeto del deseo (1977) , la única película de Buñuel que no tuvo que pasar por la censura, ya que oficialmente esta dejó de existir por aplicación del decreto 3071/77 de fecha 11 de noviembre de 1977.

Posiblemente una de esas películas que sufrió en sus fotogramas más la censura fue Belle de Jour, película realizada en 1967, pero que se prohibió en España en ... 1967. Para el 17 de marzo de 1971 se le vuelve a negar su autorización para proyectarla en Salas Especiales pero, al fin, se estrena en Madrid en marzo de 1975.

Mis padres fueron  verla. Yo  diría que en 1977 cuando se reestrenó en salas comerciales. Fueron al cine de mi  barrio , el Vistarama y , en parte, lo hicieron por ver algo que había sido prohibido y que llevara la firma de Buñuel, un director idolatrado por mis padres. Lo cierto, es que al llegar a casa mi madre nos hizo un resumen de la película. Ella la consideró extraña, pero interesante y destacó sobremanera a la preciosa Catherine Deneuve. La película quedó , como comentario en mi recuerdo, y en el día de hoy , a altas horas de la noche , la he visto.

Belle de jour es una película francesa dirigida por Luis Buñuel, basada en la novela del mismo título de Joseph Kessel. del año 1928. El título tanto de la película como de la obra literaria busca el contraste con la idea de  "Belle de nuit" que en francés es un término eufemístico para referirse a una prostituta en un lenguaje políticamente correcto.

También, "Belle de jour" es el nombre de una planta: el dondiego de día, cuyas flores sólo se abren un día y de día, más o menos, como le ocurre a Sevérine, que sólo tiene unas horas para sentirse extrañamente amada.

El autor de la obra,  Kessel jugó con los significados ya comentados de esas palabras. Partiendo de su obra, Luis Buñuel y su colaborador habitual durante la etapa francesa, Jean-Claude Carrière, adaptaron la novela de Joseph Kessel, novelista francés, aunque nacido en Argentina, de origen judeo-lituano, que fue miembro de la Academia Francesa con el fin de llevarla al cine.

El título hace referencia al nombre de la flor  y a la joven burguesa (Séverine Serizy) que se prostituye en el "burdel" regentado por Anaïs , siendo ella la que le este nombre ( "belle de jour o Beautiful day- en inglés"), ya que ofrece sus encantos por la tarde (de 14h a 17h).

La dirección estuvo en manos del genio de Calanda que tuvo como asistente de dirección a  Pierre Lary y fue producida por  por Henri Baum , Raymond Hakim y Robert Hakim con sus productoras franco italianas Paris Film Production , Robert et Raymond Hakim y Five Film.

El apartado musical de la película fue realizado por varios artistas, mientras que en la fotografía de colores pastel destaca lo realizado por Sacha Vierny . La decoración fue de Robert Clavel y el vestuario de Catherine Deneuve, elegante como pocos,  fue obra , nada más y nada menos, de  Yves Saint Laurent . El montaje fue encargado a Louisette Hautecoeur

El reparto lo encabeza una bellísimav Catherine Deneuve (Séverine Serizy), Jean Sorel (Pierre Serizy), Michel Piccoli (Henri Husson), Francisco Rabal (Hippolyte), Pierre Clémenti (Marcel), FranÇois Fabian (Charlotte), Macha Méril (Rennée), Maria Latour (Mathilde), Geneviéve Page( Madame Anaïs). A ellos se unen Muni ( Pallas), Francis Blanche (Sr. Adolphe, cliente habitual), Georges Marchal ( el Duque) , François Maistre (el cliente masoquista), Stéphane Bouy (traficante), Claude Cerval (controlador), Iska Khan (el asiático), Michel Charrel, Marcel Charvey, Dominique Dandrieux, Marc Eyraud, Pierre Marsay, Brigitte Parmentier, Antonio Passaglia, D. Roseville, Pierre Vaudier y Louis Viret.

La película comienza con un travelling en el que se ve como se desplaza un coche de caballos.Un carruaje conducido por dos chóferes y en donde viajan una pareja, el doctor parisino Pierre Serizy (Jean Sorel) y su frígida y casi virginal mujer Séverine (Catherine Deneuve), que discurre por un sendero bastante onírico rodeado por hileras de árboles a sendos lados. De repente, Pierre manda parar el carruaje y obliga a Séverine a bajar y como se niega le pide a los dos conductores que saquen, primero, y luego que la azoten, vejen y violen a su mujer que suplica clemencia. El sueño se acaba, y comienza de verdad la película.

Descubrimos que  Séverine Serizy es una mujer joven y hermosa con fantasías privadas suficientes masoquistas. Ella está casada desde hace un  años con el  Dr. Pierre Serizy( Jean Sorel ) que ama "más allá de ser feliz". Sin embargo, ella no puede  encontrar placer con él, lo que frustra a los dos.

Tras eso, vemos que la pareja se desplaza con unos amigos a una estación de esquí. Allí la pareja habla con una amiga común Renee (Macha Méril) y la pareja circunstancial de ésta, el millonario, ocioso y abiertamente repulsivo para Séverine, Henri Husson (Michel Piccoli). Renné les habla  de que una conocida de ambas amigas frecuenta como profesional del sexo un burdel con el que obtiene un suculento sobresueldo. Los virginales ojos de Séverine comienzan a abrirse de par en par.  Allí se ven con un amigo de la pareja que el joven médico valora mucho más que su esposa, Se trata del Sr. Henri Husson ( Michel Piccoli ), que trata de llevar la conversación, Allí confiesa que el nunca se aburre en los bares pues están llenos de gente,a  diferencia de las iglesias donde uno está sólo con su alma.

Tras eso la historia se traslada a París. Allí surge la conversación entre las dos amigos sobre los prostíbulos parisinos. Un taxista confiesa que han cambiado mucho. Ahora son discretos y él les habla de uno que hay en Opera.

Al día siguiente. Séverine que está en el club de tenis se encuentra con el Sr. Henri Husson,que vuelve a declarar su admiración hacia la chica y le pide verse in día sin su marido para tener un encuentro sexual. Ël reconoce que  iba de joven  a un burdel de lujo que frecuentaba en el pasado y le da una dirección en el barrio de Ópera. Se trata de un burdel regentado por una Madame, Anaïs. El propio Husson,  le comenta cómo funcionan ese tipo de sofistificadas casa de citas ("...Vas un día media hora...y el resto del día te sientes mal...") del que él antaño fuera asiduo cliente, y le da el nombre de una de ellas. Tras varios momentos de indecisión, Séverine, finalmente se arma de valor y entra en uno de esos burdeles, en este caso  regentado por Madame Anais.

Allí se persona Séverine , que continuamente saca sus recuerdos a relucir ( su padre abusaba de ella, en un clima de enorme peso religioso,...) por lo que tiene una personalidad roto, y además no está satisfecha sexualmente. Se encuentra con la calle de la que informó Husson, y entra en contacto con la propietaria del lugar, la señora Anais ( Geneviève Page ) quien cree que tiene problemas de dinero y comenzó a trabajar en secreto eso sí en un horario reducido, por la tarde de 14 a 17 horas .

Allí, poco a poco entablará relación con sus compañeras de oficio, y solicitará como única condición a la Madame, que sólo está dispuesta a trabajar de día (de las dos a las cinco de la tarde). Anais le propone el nombre de "Belle de jour".

Severine, escucha atentamente las  normas de burdel. El personaje tiene ideas preconcebidas sobre este ambiente  y de "Anaís" (Geneviève Page) recibe el aleccionamiento necesario. Destacar que es ella precisamente la que dice que lo que Severine necesita es "mano dura", justo lo contrario de lo que le ofrece su marido. 

Ella encuentra, por la tarde, el cobijo de su marido, seguro y protector, pero que no le trasmite nada en el amor. Después comienzan sus experiencias en el burdel. Sus clientes demuestran una amplia gama de sueños clandestinos inconfesables. Primero, con un un fabricante de caramelos de Burdeos, bromista pero brutal.

Posteriormente con un prestigioso ginecólogo con extraños hábitos sadomasoquistas, una asiático hercúleo con el que no comunica nada pero con violentas fantasía eróticas, en tercer lugar transformándose en la mujer fallecida de un Duque de muy buen gusto y las fantasías extravagantes:  fantasía sexuales fúnebres. A medida que va recibiendo a clientes y adquiere experiencia gracias al sometimiento que éstos ejercen sobre ella, parece que su estado anímico evoluciona favorablemente. Su crecimiento en la fantasía le hará ser más feliz en la realidad.

Finalmente, al burdel llegan dos delincuentes, Hippolite o Hipólito (Paco Rabal)  , que es de Murcia, y Marcel ( Pierre Clementi ), un joven rebelde un joven desdentado perteneciente al mundo del hampa a las órdenes de un ladrón de poca monta , que despierta la pasión  Belle de jour y que descubre su sentido de su secreto masoquismo .

La situación se complica cuando la joven está planeando, con el acuerdo de Madame Anais, dejar de frecuentar su casa, ya que Marcel se vuelve demasiado exigente y celoso de su marido. Sin embargo, un hecho determinante y catastrófico, es cuando el señor Husson, retorna al burdel después de una larga ausencia, y descubre el secreto de Séverine y la humillación suprema, ya que finalmente, el se niega a acostarse con ella, porque, según él, lo que le gustaba de ella era su virtud.

Para empeorar las cosas, el amante de Séverine, el  joven Marcel sigue a Séverine, sin saberlo, a su casa y descubre su dirección, su verdadera identidad. Marcel, dolido con la chica , chantajea a Séverine que ya se había ido del burdel y la amenaza con revelar todo al marido (cuya foto se encuentra en la sala de estar). Le pide que regrese a su "mundo fantástico". En este punto se produce una lucha entre deseo y razón.

Ella se las arregla para convencerle de que salga del apartamento. Con todo, Marcel echa del coche a Hippolite y espera en su coche el regreso del esposo al que dispara antes de huir. En su huída, provoca un accidente de tráfico y, tras un intercambio de disparos con la policía, es alcanzado  por ésta y muere.

Aunque gravemente herido, Pierre, que se encuentra entre la vida y la muerte durante varios días, finalmente el joven médico (esposo de Severine) sobrevive a sus heridas. Por desgracia sale del hospital ciego y parcialmente paralizado en silla de ruedas. La policía, en cualquier caso, no logra averiguar las razones de la tentativa de homicidio, y Severine, calmada, se convierte en la enfermera de su marido, prestando toda su atención.

La calma parece haber vuelto en el apartamento  burgués de la pareja ... hasta que el señor Husson  anuncia su llegada y con su cinismo habitual, le dice Séverine, su intención de informar a su amigo discapacitado (Pierre Serizy) del qué hacía su esposa. Séverine no tiene manera de oponerse a la revelación.

Husson le ofrece también, justo antes de entrar en la habitación del paciente, le hace un ofrecimiento para entrar, pero  ella prefiere permanecer en la sala de estar y sentarse en el sofá y , cierra los ojos.

Una nueva ensoñación aparece: nos encontramos con la pareja Séverine Pierre en su hogar, él en su silla de ruedas, y ella haciendo  un bordado. Ella cariñosamente frente a su marido, pero se da cuenta de que él no provoca en ella nada.

Severine tiene una última fantasía: su marido ha recuperado milagrosamente su estado de salud, dejó su silla de inválido, y sus gafas oscuras de  ciego, y  con amor se abrazan, antes de mirar por la ventana ve el carruaje tirado por dos caballos y conducido por dos hombres de la escena de apertura. Ella entra en una gran vía de acceso cubierto de hojas muertas que rodean el bosque, pero a diferencia de la fantasía de inicio de la película, pero la pareja Serizy  ya no está sentado en la parte trasera del carro: los puestos están vacíos, terminando con un fin la película.

Escéptico sobre las posibilidades cinematográficas de la novela, Luis Buñuel aceptó llevarla a la gran pantalla con la condición de que se le dejara entera libertad para realizar la adaptación. Tanta libertad tuvo en ella que aparece el mismo director en un cameo en una escena desarrollada en el parque,  cuando Severine se entrevista con el Duque, mientras que él se toma un café.

La historia en sí es bastante perversa. Ella sufre siempre  una visión de castigo con su correspondiente penitencia , lo que implica que  Séverine, una mujer de la alta burguesía y que mantiene una relación de celibato con su marido Pierre, es un espíritu atormentado y que vive una sexualidad represiva. Por eso vemos, a modo de flashbacks, algunos escenas de su infancia - en la que sufre abusos por parte del padre,  o la represión que supone la iglesia católica, visible en su comunión, o en momentos puntuales de la película en la que vemos que está siendo mancillada tanto por su marido. como por el amigo de éste, impresionate la escena rodada posiblemente en La Camargue, en la que vemos los toros, se habla de la penitencia y como Pierre y el Señor Husson le lanzan el barro de la marisma. Ella acaba por asumir su papel, y termina acostumbrándose a llevar una doble vida.

Producido por Raymond y Roger Hakim para Paris Films Productions (Paris) y Five Films (Roma), se estrenó  el 24 de mayo de 1967 en París . Fue la primera en color dirigida por Buñuel.

La película ganó un León de Oro en el Festival de Venecia en  1967, un Prix Mélies en 1968 y una nominación en los Premios BAFTA a la Mejor actriz (Catherine Deneuve) y tan importante ha sido en la historia del cine que, en 2006 contó con una secuela, "Belle Toujours", dirigida por en ese momento nonagenario director portugués, ya fallecido, Manoel de Oliveira.

La película es un prodigio técnico y , sobre todo, narrativo. Transmite una fuerza sin ingual a través de la violencia con la que es tratada la protagonista y la presentación de escenas en muchas ocasiones mediante el uso del travelling y el zoom así como de la focalización sobre objetos simbólicos.

Por supuesto en la película destaca principalmente el trabajo de tres de los protagonistas que intentan transmitir una mínima expresividad, tendiendo en ocasiones al hieratismo destacando en este sentido la labor de Pierre (Jean Sorel) y en menos medida el Señor Husson (Michel Piccoli). Esta economía del gesto servirá para remarcar la importancia de la mirada que, de este modo, adquiere dos significados: por un lado es una forma de vehicular o expresar el deseo interior que crece y, por el otro, denota la pérdida personal a la que se enfrenta el personaje.

He leído que hay tres constantes sobre las que se construye la trama son: la realidad, la  fantasía generada por el deseo y el recuerdo inducido por el trauma interior.

La película es , como era de esperar en Buñuel, una crítica descarnada a la burguesía. La protagonista Sevèrine, cuya elegancia burguesa contrasta con la normalidad casi chabacana de sus compañeros prostituras,  goza de todos los bienes deseables: comida, ropa, viajes,... pero es precisamente esa comodidad, esa "normalidad" la que la subyuga. La rutina ha llegado a anular su ser, que desde la infancia ha sido castigado por el orden social, por la moral y por la religión. Esa opresión ha generado en ella traumas que poco a poco y mediante flash-backs se van descubriendo a lo largo del film. Este deseo provoca en Severine un desorden interno que choca con el orden externo preestablecido en el que vive: ahí se produce el conflicto que pone en marcha la trama argumental, que transforma a una mujer de la burguesía es una masoquista obsesionada por sentirse poseída, deseada, la conduce a ese juego, a esa doble vida. El riesgo y el peligro, tanto social como físico o moral, que supone convertirse en prostituta la excita y la saca de su monotonía vital. Es tanta la intensidad del objetivo que la empuja a vencer sus miedos, su timidez y su autocensura moral y, con cierta rapidez, aprende a comportarse, hablar y moverse como una profesional, a una mujer pública y a la transgresión , permitiendo para ello hasta la violencia contar de romper con su "torturada infancia".

Como complemento a esa vida represiva vemos a Pierre, arquetipo de la consumación individual, del éxito, de la  perfección y de la protección. Es tan amable y bondadoso, tan perfecto, que no puede satisfacer los deseos más ocultos de su esposa. Su perfección supone un obstáculo para ella que inhibe el deseo.

Entre ambos un sátiro como Husson que es admirado por Pierre y cuyo discurso aproxima a Sevérine a   ese mundo anhelado y desconocido, pero que no tiene reparos en su freno para conseguir lo que más desea de la mujer de Pierre: su virtuosismo, algo que nos recuerda al relato de Pierre Choderlos de Laclos, Las amistades peligrosas. Es el amigo del marido (Michel Piccoli), quien de forma provocativa e intencionada le dio a Severine la dirección del prostíbulo para satisfacer la curiosidad que ella sentía tras una conversación que habían mantenido, y se puede considerar que había encendido la mecha de su deseo, es quien, en una visita inesperada al burdel, se encuentra con Severine y hace que los dos mundos en los que se movía la protagonista, el real y el fantástico, y que hasta el momento habían llevado trayectorias paralelas, confluyan en tiempo y espacio.

Buñuel pretende recrear un sentimiento de subversión usando para ello la "impersonalidad" de los clientes del burdel frente al arquetipo que representa el marido de Severine y la presencia poderosa de la doble moral, las apariencias hipócritas. Lo sagrado del matrimonio, con la esposa - con una Séverine hermosa, elegante y refinada que encarna la imagen de la virginidad, la perfección y la elegancia, pero que es  tan  fría como distante- y la existencia de amantes.

La cámara ofrece imágenes de los fantasmas y fetiches propios del realizador: zapatos, botas, látigos, campanillas, cajas misteriosas, personas con defectos físicos o discapacidad (dentadura de Marcel), etc, y destaca en sus imágenes las espaldas desnudas, nalgas y pies.

La banda sonora se sustituye por efectos acústicos que culminan en un coro singular de sonidos diversos (maullidos de gato, viento, mugidos de buey y otros). La fotografía, de Sacha Vierny (“La guerra ha terminado”, Resnais, 1966), en color (eastmancolor), ofrece una visualidad espléndida, que se apoya en un trabajo de cámara, más suave y cuidado de lo habitual en los trabajos del realizador

Se rodó en escenarios exteriores de Paris (Campos Elíseos, Bois de Boulogne, Chalet de la Gran Cascada ...) y en los platós de Studios Franstudio (Saint-Maurice).

En Fotogramas se refleja en una crítica que "Buñuel enrareció el componente naturalista para elevarlo a cotas más estimulantes e imaginativas. La superposición del plano real y el imaginario confiere al conjunto una atmósfera irreal y llena de sugerencias, plenamente identificada con los principios surrealistas".

Juan Cabestany en El País comenta como El reestreno de Belle de jour, en 1995 que no había sido vista en EE UU en más de quince años , es decir desde finales de los 70, debido a la reticencia de sus productores a exhibirla, comenzó en una pequeña sala neoyorquina el pasado mes de junio y se ha convertido ahora en un raro y exitoso fenómeno de público y crítica, apadrinado por Martin Scorsese.
En su momento la crítica estadounidense la despachó como una poco menos que irrisoria muestra de la perversión sexual de la burguesía europea, ahora la ha aplaudido unánimemente como un trabajo de autor de los que hoy día son prácticamente irrealizables. "En el tiempo que ha pasado [desde su estreno]", escribe la crítica del The New York Times Janet Maslin, "se ha hecho posible, por no decir vulgarmente común, deletrear pensamientos mucho más oscuros que los que se apuntan en esta película. Pero es la propia gentileza de la fantasía de Buñuel la que sigue siendo tan extraordinariamente expresiva. En las manos de Buñuel, la belleza perfecta se hizo más perturbadora que las formas más gráficas de profanación".

Belle de Jour se estrenó en EE UU en 1968, y diez años después, los derechos de distribución en ese país volvieron a manos de los productores de la película, Robert y Raymond Hakim, que decidieron no volver a venderlos.

Tras el fallecimiento de Robert Hakim, Miramax compró los derechos a sus herederas y pidió al director Martin Scorsese que diera su bendición a la película colocando su nombre al principio de los títulos de crédito. Así, Belle de Jour se exhibe en EE UU con la etiqueta Martin Scorsese presents. Según Scorsese, Belle de Jour es "embelesadora, perversa, hilarante y poética al mismo tiempo". Roger Ebert señala que Kubrick tenía como una de sus películas favoritas a "Belle de Jour". Para el crítico que escribía en el Chicago Sun Times "Buñuel centró en ella sus propios fetiches, reservándose siempre un papel destacado en sus películas para los pies y los zapatos, y él entiende que los fetiches no tienen ningún significado, excepto que son fetiches.

Ebert continua afirmando que "La película está montada con elegancia - trajes, la configuración, la decoración, el pelo, la ropa - y lánguida en su ritmo. El destino de Severine parece predestinado. Lo mismo ocurre con la de su marido, que como un hombre débil se deja llevar por la fuerza implacable del deseo de su esposa. Los mejores toques estilísticos son los más pequeños, que podría perderse alguien no familiarizado con Buñuel (aunque trabajan incluso si no se dan cuenta de ellos).  El crítico destaca una escena " Después de que Severine se niega a aceprat un cliente , Anais envía en otra chica, y a continuación, lleva a Severine a la otra habitación para ver a través de una mirilla y aprender. "Eso es repugnante", dice Severine, dándose la vuelta. Luego se vuelve hacia atrás y mira a través de la mirilla de nuevo. Concluye el crítico que "Belle de Jour" y "Eyes Wide Shut"son a la vez historias muy similares . 

Mikel Gurpegui  recupera un viejo artículo del ‘El Diario Vasco’ de I.C. tras el estreno de Belle de jour en una de esas salas especiales en 1975. La crítica de entonces comentaba que “hay en el film una problemática sexual y social inseparables, en contacto continuo y expuestas con la maestría tan personal de este director español” El mismo Gurpegui afirma que en Belle de Jour, "Frente a una crueldad aparente no es difícil descubrir en todas sus películas y en esta especialmente, una infinita ternura”. 


Afortunadamente, todas las películas de Buñuel se conservan hoy tal y como él las hizo, excepto precisamente, Belle de jour (1966), que no recuperó los planos cortados. Los planos cortados eran precisamente aquellos que intercalaban las imágenes eróticas con las religiosas. Por ejemplo, la misa de réquiem a la cual ayudaba el duque, los dos nada más, él y el sacerdote. No había nadie. Un catafalco sin cadáver y sin prostituta. Luego, cuando la metía en el ataúd, se veía el Cristo de Grunewald, que estaba en el ángulo, justamente detrás de la cámara, y describía el cuadro medio minuto viendo la cara, los garfios, las manos, los pies, las uñas, El Cristo es verdaderamente impresionante y aparece cortado. Eran los elementos religiosos que introducían una escena erótica los que fueron eliminados.

Y el coguionista Jean-Claude Carrière manifestó: "Belle de jour fue cortada por la censura, yo decía misa con Georges Marchal que hacía de monaguillo en la misma habitación y Catherine estaba dentro del ataúd. Se hace salir al sacerdote y la escena se encadena [la escena del “toc, toc, ¿suelto los gatos?]. Todo esto se rodó, pero fue cortado."

Como vemos la administración creó en 1967 las salas de arte y ensayo, donde se proyectaban películas íntegras en versión original subtitulada y en 1970 las salas especiales que admitían películas con cortes. El condenar la mayor parte de las películas de Buñuel a salas de arte y ensayo o salas especiales era condenarlas a que solo una minoría pudiera verlas, ya que estas salas, con un aforo pequeño, se abrían en poblaciones de más de 50.000 habitantes y el cine en versión original subtitulado tenía en aquella época pocos adeptos. Esto podría explicar que a veces se estrenaran las películas en Madrid con retraso.

Teodoro G. Ballesteros, el mayor especialista en este tema: "La censura española ha sido bastante arbitraria ante los films de Buñuel. En primer lugar cada una de sus películas ha sido examinada bajo el prisma condicionante de la personalidad de un Buñuel republicano, anárquico, exiliado, genio, introvertido y excepcional. En segundo lugar, durante muchos años de la posguerra española, Buñuel es un director claramente proscrito para el aparato oficial. Sus obras no se prohíben, porque no vienen a España. Y, cuando llegan, lo hacen rodeadas de una aureola que condiciona la decisión de los órganos censoriales.

De cualquier manera la censura terminó y eso permitió a mis padres verla allá por los setenta, y yo le he puesto el punto y final, acá en este veraniego 2016.

No hay comentarios:

Publicar un comentario